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Informe Político Partido Obrero Revolucionario (POR)

Junio 2012

La Bancarrota capitalista mundial: Crisis sociales, crisis políticas y el rearme de las trabajadoras y trabajadores en Chile

La actual crisis del capitalismo, crisis de sobreproducción de mercancías y capitales que sacude todo el planeta, produce un profundo cambio en la relación entre el Estado y las clases sociales; entre las clases sociales; entre las fracciones al interior de una clase y entre los poderes del Estado burgués, dejando obsoleta toda la institucionalidad de la post guerra construida por los poderes imperiales, desahuciando los viejos partidos tradicionales. En síntesis, estamos asistiendo a una catástrofe económica que produce profundas crisis sociales y políticas, en las cuales están hoy envueltos todos los países y que tiene a la Unión Europea, al borde de su disolución. Las diversas medidas tendientes a frenar la crisis, tomada por los gobiernos y los Estados han sido un completo fracaso. Desde la gigantesca inyección de dólares y Euros en las economías en completa quiebra, hasta el ataque planificado y mandatado por las agencias financieras del imperialismo (BM y FMI), a las conquistas producto de las luchas que libraron por décadas las trabajadoras y trabajadores en educación, salud, seguridad social, salarios y empleos, tendientes a hacer pagar la crisis de origen financiero y bancario al conjunto de la clase trabajadora. El origen de la actual crisis económica, de carácter catastrófico, lo encontramos en las deudas subprime de EEUU el año 2007/8, y cuya expansión ha traído como consecuencia profundas crisis sociales y políticas, desde el medio oriente, donde se han producido levantamientos, guerras civiles y revoluciones hasta la incorporación de enormes masas a la lucha por la defensa de sus derechos y conquistas en Europa. La actual crisis económica ya ha hecho caer doce gobiernos solo en Europa. Asia tampoco está exenta de los efectos de la tendencia del capital a su autodisolución, Japón después de más de dos décadas no sale de su recesión y en cuanto a China, la gran “esperanza amarilla” que se presenta como la nueva locomotora mundial para aquellos que aman por sobre todo el capitalismo ya sean de derecha o izquierda, como el señor Sergio Bitar quien en un informe a la comisión de hacienda de la cámara de diputados señala su preocupación: “De crecer al 9%, en unos cuatro años mas estaría creciendo solo un 5%, lo cual incidirá fuertemente en los precios de las materias primas”, (el mercurio/ 27/05/12). Es decir, China entra en una etapa de bajo crecimiento. Para quienes solo piensan en línea recta, tanto de la derecha como también todos aquellos que les encanta proclamarse de revolucionarios “con un horizonte socialista”(por eso siempre ven una línea recta que además siempre se aleja y nunca llega), no verán, que la actual crisis, ha tenido efectos distintos en amplias zonas de mundo, en el caso de los países emergentes, los precios de las materias primas se han visto enormemente favorecidos


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Junio 2012

por primero, ser el refugio de parte de capitales que escapan de los países en quiebra y segundo por el dinamismo con que venían las economías del BRIC (Brasil, Rusia, India, China), que en la actualidad como se señalaba anteriormente, están sufriendo ya, los efectos de la catástrofe capitalista.

El gobierno de Piñera Hacia finales del gobierno de Bachelet, era evidente la crisis económica del capitalismo chileno reflejado en las bajas tasas de crecimiento, baja productividad del trabajo, alto desempleo, situación que se arrastraba desde la crisis asiática donde Chile fue uno de los países más afectados, por ello, cuando determinados personajes de grandes títulos académicos hablan del blindaje de la economía chilena, lo hacen como recaderos de las centrales ideológicas del imperio. También era evidente que la privatización de la seguridad social (AFPs.), la salud y la educación, trajo como resultado un enorme fracaso reflejado en las condiciones de vida de los asalariados. Ya Bachelet tuvo que apoyar con una política estatal las pensiones (pensión básica solidaria), los escándalos en la salud era tema de todos los meses (enormes deudas de los hospitales, el trasvasije entre Fonasa y las Clínicas Privadas y entre las Isapres y Fonasa, las ganancias estratosféricas de las Isapres, la continua alza de los planes de salud, la discriminación hacia las mujeres, los adultos mayores, las enfermedades catastróficas, las colusión de precios del monopolio de las farmacias etc.), la educación que había llegado en términos de calidad a ser comparada con la de países africanos. Los problemas del crecimiento eran causados en parte importante por “rigideces en el mercado del trabajo” según los centros ideológicos financiados por los grandes capitales, y por tanto se plantearon un ataque a las indemnización por los años de servicio y su reemplazo por el “seguro de cesantía”, cuestión que permitiría una reducción del costo de despedir trabajadores para contratar otros con salarios más bajos y con esto disminuir la tasa de desempleo, a la vez que obliga al trabajador a poner un 0,6 % de sus remuneraciones para complementar su propio despido. En este contexto, para el gobierno de Piñera se trataba de retomar el “camino del crecimiento”, aumentar la productividad del trabajo y lograr bajar los índices de desempleo. Las medidas a tomar en este sentido eran como se dijeron en su época una mayor flexibilidad laboral, con ello lograr las rebajas salariales necesarias, profundización de las privatizaciones (en salud, educación), terminar de privatizar lo poco que queda de empresas en manos del Estado (Enap, venta de empresas sanitarias, Codelco) y atraer los grandes capitales externos.


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Pero, el primer año del gobierno Piñerista, se vio enfrentado a la emergencia surgida del terremoto que sacude nuestro país y que destruye importante infraestructura industrial, vial, habitacional y portuaria. Según el gobierno el costo de reconstrucción alcanzaba los treinta mil millones de dólares. Esta masiva destrucción de infraestructura significó en la práctica una enorme impulso a la demanda interna alicaída desde el 2008/9 producto de la crisis subprime en EEUU. Pero también significó, desnudar los verdaderos intereses de este gobierno que se presentaba con una imagen por encima de las clases sociales, e intereses sectoriales (Bonapartismo reaccionario). El gobierno de Piñera aprovecha el terremoto para acelerar su agenda y para beneficiar a los grandes capitales, presentando las medidas como beneficio para las mayorías. El instrumento que se implemento fue “el plan de reconstrucción publica” (8400 millones de dólares), esto con la venta de empresas sanitarias estatales y una reforma tributaria enormemente regresiva, que permite mejores condiciones para los empresarios nacionales y extranjeros. El royalty implementado (del 4 al 9 % durante el periodo de reconstrucción 2010-13), trae una invariabilidad tributaria hasta el 2025 a las grandes empresas transnacionales. La extensión del posnatal, significó un nuevo costo al Estado debido a que las madres extendían vía licencias medicas el post natal y con ello las Isapres se liberan de el. Todas las medidas tomadas por el gobierno terminan beneficiando a los grandes capitales, y algunas son el trampolín para profundizar la privatización en la economía. El crecimiento de la economía chilena en el 2011 del 6% del PIB se debe en lo fundamental a dos catástrofes: el terremoto físico (aumento de la demanda interna) y la catástrofe capitalista mundial (el precio excepcional del cobre en los mercados mundiales) y no a brillantes políticas de los gallipavos de la economía capitalista chilena. En la actualidad, el gobierno frente a la profundidad de la crisis mundial, llama apresuradamente a “la comisión anticrisis” que ya tiene planes de contingencia frente a la evidente trasformación de la crisis en debacle en Europa y el ministro de hacienda sale a tranquilizar los ánimos señalando las medidas a tomar frente al impacto externo. Todas las medidas, que están planificadas, conllevan una profundización del régimen capitalista chileno, y están en la línea de la austeridad impuesta por el FMI y el BM, que busca cargar la crisis sobre las condiciones de vida de los trabajadores y trabajadoras.


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La crisis política La Concertación, unión de partidos de centro e izquierda, jugaron desde sus inicios un papel de frente popular preventivo mediante: a) frenar el descontento social por medio de la intervención de la burocracia sindical que utiliza la cooptación para desahuciar las movilizaciones, b) desarticular cualquier amenaza sistémica con el perfeccionamiento y dictación de nuevas leyes que le dan más fuerza a los aparatos jurídicos y represivos del sistema, c) privatizando más empresas y salvando a aquellas que entraban en crisis con los medios y recursos del Estado, (las AFPs, las salmoneras etc.), y d) incrementando las ventajas tributarias al gran capital para entrar a saco en otras áreas ( minería, electricidad, transporte colectivo, wal-mart etc.) de tal manera que el patrón de acumulación capitalista implantada por la dictadura llegaba a su plenitud y madurez. Esta misma madurez es la que agota a la concertación como proyecto político, su papel desmovilizador y desconcientizador había sido cumplido a cabalidad. Los cuatro gobiernos de la concertación (Aylwin, Frei, Lagos, Bachelet) gobernaron para los grandes capitales nacionales e internacionales y para el imperialismo. Lograron derrotar la salida popular que aspiraba a desmantelar la institucionalidad dejada por la dictadura, con ello cumplió su papel contrarrevolucionario. Se quedo sin programa alternativo a los partidos del capital, esto aumento el descontento al interior de los partidos del conglomerado, y muchos tomaron la iniciativa de abandonar la concertación, apareció y sostuvo la sentencia de la histórica: la concertación como proyecto esta agotada. Durante el gobierno de Piñera no logró concretar una oposición organizada, en general han apoyado al 80% de la legislación mandada por el gobierno. En la actualidad, los partidos están divididos en dos frentes la “izquierda” donde están el PPD, PR, Y PC que postula ampliar el frente popular e incorporar al PC como miembro de la concertación y el “centro” frente formado por el PS y la DC que juega el papel de eje articulador con RN, partido de la alianza que se autodefine como de centro derecha. La reorganización de las fuerzas políticas, se definirán después de las elecciones municipales, en estas elecciones se verá la fuerza electoral de cada partido. Más allá de este factor, la reorganización de las fuerzas en el bloque en el poder (Concertación, Alianza por Chile) estará determinada por la fuerza con que la crisis mundial golpee a nuestra economía. Todos los partidos en el bloque en el poder, incluido el PC, están por la salida de sostener al capitalismo al precio que sea, solo difieren en la forma de defenderlo. No sería raro que se forje un frente que vaya desde el PC hasta RN dado que el ala izquierda incorpora al PC y el ala centro incorpora a RN. La candidata de este gran frente sería Bachelet porque ella aseguraría la “estabilidad social”. Con esto se reeditaría un frente popular ampliado y preventivo para paralizar las luchas de los trabajadores y trabajadoras, de la clase obrera y de los sectores populares.


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Pero no es solo la concertación, la que se encuentra en crisis para las elecciones pasadas, la Alianza por Chile con dos partidos con fuertes disputas entre ellos (RN, UDI) y al interior de ellos, mantiene una unidad temporal detrás del candidato derechista, y el abanderado promete un gobierno de tecnócratas y por encima de los intereses de clase y/o intereses sectoriales. Situación que en el plano político dura muy poco debido a que frente a la emergencia popular el gobierno proyectado por la derecha fracasa rotundamente, tanto en su forma como en su esencia. En su forma porque la fracción más retardataria de la alianza (UDI) da un golpe blanco al gobierno de la tecnocracia e instala a sus hombres más fuertes en ministerios estratégicos, aprestándose a la defensa irrestricta del capitalismo establecido por la dictadura. Pero será una defensa del capitalismo chileno “en su esencia”, porque no puede llevarla adelante con toda la fuerza que requirió la profundización del patrón de acumulación capitalista implantado por la dictadura. La crisis política del bloque político en el poder se profundiza, tanto la “Alianza por Chile” (UDI, RN) como la Concertación, son rechazadas por todas las clases y capas sociales de la población, las encuestas señalan que en una “democracia representativa” todos sus partidos desde la UDI al PC solo “representan” la minoría empresarial. El desconcierto se instala entre los grandes capitalistas nacionales y extranjeros y sus representantes políticos, para ellos el patrón de acumulación capitalista implementado por la dictadura en condiciones de laboratorio desde la década del 70, ha tenido un enorme éxito, incluso en la época actual donde en que las grandes economías caen estrepitosamente, la economía chilena crece al 6%, las ganancias de los grandes grupos económicos, es escandalosa, con ello lograron restablecer, la tasa de beneficio que anhelaban. Su desconcierto estriba en la aparente contradicción, entre su éxito económico y la crisis política en que están inmersos. La “democracia tutelada” y el Estado chileno se encuentra en una enorme crisis, donde las instituciones políticas, han caído en el descredito por parte del conjunto de la población, en esta situación se encuentra, el gobierno, la presidencia, los ministros, el parlamento, el poder judicial, los partidos políticos, las FFAA, la constitución, la ley binominal, en síntesis, las instituciones políticas heredadas de la dictadura en su conjunto, son rechazadas por la mayoría de la población. Este marco de conjunto, indica que la clase dominante y sus aliados, no pueden seguir gobernando como lo han hecho hasta ahora, sus partidos tanto de la alianza por chile como la concertación están enormemente desprestigiados, desorganizados y sin alternativa. Esta situación de la burguesía chilena, no es mas que la replica de lo que sucede a la burguesía mundial. Incluso en el corazón del Imperio el enormemente popular Barak Obama lucha por su existencia política y puede ser la próxima víctima de la crisis económica mundial.


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Junio 2012

La salida que están construyendo pasa por las próximas elecciones municipales donde medirán fuerzas para avanzar a las parlamentarias y presidenciales, que les permitan legitimar nuevas autoridades y un nuevo presidente/a, y para este objetivo que para varios es de sobrevivencia política, van a realizar todas las maniobras que sean necesarias para desviar los movimientos sociales, regimentarlos y encausarlos hacia el proceso eleccionario con la clara intención de sacar la protesta de las calles.

La crisis social “Nuevamente un “fantasma recorre Europa…y Norteamérica…y Asia…y Los Balcanes…y el Medio Oriente…y América Latina…¡¡¡ es la tendencia del capitalismo a su autodisolución…Estúpido!!!” Es evidente que la catástrofe capitalista se ha convertido en catástrofe social, una barbarie que sacude la aldea global, la destrucción de fuerzas productivas a través del gigantesco desempleo, de las quiebras generalizadas de pequeños medianos y grandes capitales es enorme, no respetando ninguna rama de actividad, desde los servicios al capital financiero, la desesperación es mundial, el hambre no solo es privativa de los países del tercer mundo, (50 millones de Usamericanos reciben un vale de comestibles) ha alcanzado los centros imperiales, así como, los problemas de la vivienda, la salud, la educación, la seguridad social, la sobreexplotación con ribetes criminales del trabajo y el ataque al medioambiente: ¡El capitalismo ya no es capaz siquiera de alimentar a sus esclavos… la mano de obra asalariada! Esto ha traído como consecuencia, la incorporación de grandes contingentes de trabajadores a la lucha por sus condiciones de vida en todo el mundo. La intensidad de estas luchas están dadas por el grado en que la declinación del capital sacude a un país o a las regiones en concreto, Grecia, España, Francia, Inglaterra, Alemania, Portugal, Medio Oriente, Asia y América Latina, etc. Se multiplican las rebeliones, los estallidos sociales, las protestas, las rebeliones populares, las guerras civiles y las otras. Es evidente que aunque la mayoría de los intelectuales miren para el lado, hay una convulsión mundial que sacude el conjunto del régimen imperante: el capitalismo en su época de declinación con esta crisis cuya magnitud no tiene precedentes y que ha casi seis años de su inicio, continua profundizándose.


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La crisis social chilena El malestar larvado de la mayoría de los chilenos se expresa con toda su fuerza el 2011, este descontento es producto del propio desarrollo del capitalismo chileno, que acumula en cuatro décadas todas las contradicciones propias de este régimen económico, político y social sobre explotador, sus causas más notorias son: 1º La enorme concentración de la riqueza a nivel nacional. En estos cuarenta años bajo el actual patrón de acumulación capitalista, el trabajo de todos los chilenos a dado como producto que la economía sea gobernada por unos cuantos grupos económicos que concentran en sus manos las mayores empresas en todas las ramas de actividad económica. Se nos presenta hoy en los medios de comunicación de la burguesía, como un enorme logro esclavo y tercer mundista, tres grandes fortunas a nivel mundial son de Chile, a saber: Angellini, Luksic y Matte. Situación sin precedentes. La concentración extrema de la riqueza es un producto del régimen capitalista, por lo mismo, ocurre en todo el mundo. 2º La enorme monopolización de la economía en todas la ramas de la actividad económica en el sector del retail, de los supermercados, de las jubilaciones, de las cadena farmacéuticas, etc. 3ºLa sobreexplotación de los recursos naturales sin importar su impacto sobre el medioambiente. En el sector de la pesca, en la minería, esta ultima donde las ganancias de los grandes capitales es escandalosa. El sector forestal, en la agricultura, la privatización de la cordillera de los Andes y del mar chileno, etc. 4º La sobreexplotación del trabajo, la subcontratación, la baja sindicalización, los multirut, los bajos salarios y las extensas jornadas de trabajo. 5º La excesiva centralización y la explotación de las regiones por la capital. 6º La desastrosa intervención de los capitales privados en la educación, la salud, y las jubilaciones. En tanto servicios al conjunto de los trabajadores y la población en general, no en cuanto a las escandalosas ganancia para las cuales fueron creadas, en esto, han sido extraordinariamente exitosos. El éxito de estas grandes empresas de prestación de servicios solo se sostiene gracias al apoyo estatal y el desarrollo de políticas económicas de subsidio que apuntan a su beneficio, que es, guardando las proporciones, la expresión desigual del fenómeno de Estados salvando capitalistas de la quiebra. 7º La nueva “pacificación de la Araucanía”, que no es otra cosa que la ocupación y despojo violento de la tierras mapuches por parte del Estado Chileno con el propósito de entregarlas a las grandes empresas nacionales y extranjeras que las explotan sin limites ni regulaciones.


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Todo esto se traduce en una enorme desigualdad entre las clases sociales, y capas dentro de estas, en el plano económico, social y político. Esta desigualdad es ocultada por la enorme bancarización y financiarización de las relaciones económicas, donde la gran mayoría, que recibe bajos sueldos y salarios, vive permanentemente sobreendeudada para sostener su nivel de vida, en una alienante bicicleta mensual, lo que trae como consecuencia, el temor a la pérdida del empleo y a las relaciones dictatoriales en el trabajo. Esta desigualdad extrema ya era percibida en el gobierno de Lagos, por parte de los chilenos, que en encuestas lo colocan como el principal problema social en Chile. Los antecedentes de la actual movilización social, los tenemos en las huelgas de los subcontratistas del cobre, en la huelga de los forestales, de los portuarios, de los trabajadores de las salmoneras, por primera vez, después de cuarenta años la fracción dominante del capital y el empresariado se encuentra con una resistencia generalizada a su régimen, donde las grandes expresiones de lucha popular las han levantado los que han sido los más golpeados por el patrón de acumulación capitalista actual creado para revertir la baja tendencial de la tasa de ganancia del capital (o neoliberalismo), trabajo subcontratado, deudores (habitacionales, estudiantiles y sus familias), el sector agrícola (mapuches, temporeras/os, pequeños campesinos) . Hoy están apareciendo los “sepultureros” de la política neoliberal chilena. En las luchas por sus demandas han generalizado, los cortes de rutas, las tomas de edificios emblemáticos, las marchas, la conformación de movimientos pluriclasistas (movimientos regionales) las luchas de las etnias, los enfrentamientos constantes con carabineros de fuerzas especiales, etc. En la actualidad, los sectores movilizados que expresan su rechazo al del patrón de acumulación del capital, impuesto en dictadura y perfeccionado por los gobiernos de la concertación, están constituidos por los sectores medios emergentes, quienes reaccionan con fuerza, dado que el sobreendeudamiento tiene un límite después del cual, no es posible sostenerlo. Son estas capas medias concientizadas que expresan un alejamiento de la ideología ultraliberal del capitalismo las que toman conciencia de los efectos de largo plazo sobre el medioambiente, las que se enfrentan con el gran capital. El descontento se hace manifiesto con las movilizaciones convocadas por la defensa del medioambiente, contra la proliferación de centrales termoeléctricas altamente contaminantes y los proyectos de “Pascualama” e “Hidroaysen”. Sin embargo, la centralidad de las luchas es llevada adelante por los estudiantes que demandan el fin del lucro en la educación, que esta sea, estatal, gratuita y de calidad. Los antecedentes de estas luchas se encuentran en el mochilazo del 2001 y la revolución de los pingüinos el 2006, y logra incorporar apoderados y trabajadores de la educación. La característica cualitativa de mayor importancia de estas movilizaciones, ha sido que a partir de reivindicaciones mínimas el proceso ha madurado velozmente y se culmina con un movimiento político que se enfrenta al Estado y a la institucionalidad política burguesa


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en su conjunto. Al luchar en contra del lucro se lucha contra las bases mismas del capitalismo chileno. Además, como el estudiantado no es una clase social, en su interior están representadas todas las capas de trabajadores y trabajadoras, y de clase, por ello, existen corrientes más radicales que otras, que representan los sectores más empobrecidos de los trabajadores y de la clase obrera. Estos sectores han hecho un llamado a la unión obrero estudiantil y protagonizaron marchas con obreros subcontratados del cobre en el 2011, bajo la consigna de “Renacionalización del cobre bajo control directo de los trabajadores”. El conjunto de los trabajadores y la clase obrera, sin embargo, en este cuadro han tenido solo un papel marginal, producto de su larga desorganización, de su desconcientización, de la regimentación por parte del Estado de sus principales organizaciones sindicales, de la penetración de la ideología burguesa en sus conciencias. La nueva correlación de fuerzas señala, que sectores de la pequeña burguesía propietaria y no propietaria, se ha desgajado del bloque social dominante para incorporarse a las luchas por las reformas al sistema, es una amplia corriente reformistas democratoide, que aspiran a una profundización de la “democracia”, y a un sistema capitalista mas igualitario y justo. Debido a sus características de clase, en ellos predomina el individualismo, no ven la necesidad de formar un partido revolucionario que aspire a la toma del poder y estructurado en torno a un programa, tienen características absolutamente movimientistas. Sus pretensiones al ser un producto orgánico de la lucha de clases son a participar en las elecciones, en forma organizada, con pretensiones reformadoras difusas. La clase obrera y los sectores populares No solamente la burguesía sufre una enorme crisis política, también la clase obrera y los sectores populares sufren esta crisis. Los tradicionales partidos de la clase obrera, el PC y el PS, se pasaron abiertamente al campo de la burguesía y el imperialismo mundial. Mas allá de las declaraciones rimbombantes como sacadas del “Chavismo”, han abandonado abiertamente la lucha por una sociedad basado en nuevas relaciones sociales de producción, y han tomado las banderas de la “democracia” en la época de la declinación del capitalismo, siguiendo las pautas de restauración del capitalismo de la ex Unión Soviética y la China actual. Son estas corrientes de la socialdemocracia y el estalinismo, quienes tratan de derrotar la resistencia de las masas, de la clase obrera en sus propios países, para llevar adelante las reformas orientadas por un “keynesianismo tardío” y sin futuro, en esta etapa de decadencia. Esta situación señala las enormes convulsiones sociales que todavía falta por ver, en las cuales la humanidad se está jugando su futuro como conjunto, en un nuevo periodo de lucha de clases a nivel mundial. En nuestro país, el PC, trato de llevar la lucha estudiantil al pantano del parlamento, en realidad, su actuación desde su incorporación al parlamento, no ha significado ningún


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avance importante para los trabajadores, ni ha sido una tribuna de denuncia a los atropellos reiterados a la clase trabajadora, cuestión que se sabía de antemano. Las viejas prácticas del reformismo y el estalinismo, desde hace cien años, solo han acumulado derrotas para la clase obrera y el pueblo. La burocracia juega un papel reaccionario en esta lucha entre los trabajadores, la clase obrera y la patronal. La CUT en Chile, ha mantenido desmovilizado a los trabajadores y trabajadoras, para que el empresariado pueda llevar a delante su programa sin oposición. Allí nuevamente el PS, el PC y la DC, muestran su rostro pro empresarial. La burocracia de las centrales sindicales en el mundo, ha tenido un papel reaccionario, se han aliado abiertamente con el gran capital. Las movilizaciones en Europa han sido producto de la capacidad delas bases de sobrepasar a sus burócratas sindicales de turno. En Chile el tristemente célebre presidente de la CUT, Arturo Martínez (PS) ha tomado acuerdos con la Confederación de la Producción y el Comercio (CPC) a espalda de los trabajadores, y pretende presentarse nuevamente a elecciones a la CUT, y por ello, tira la aspiración de subir el sueldo mínimo a $ 250.000, en una clara maniobra electorera. La lucha al interior del pueblo y la clase obrera por parte de las corrientes revolucionarias se darán en contra de los burócratas y los reformistas. La nueva etapa de la lucha de clases en Chile encuentra a la clase obrera levantándose de sus derrotas históricas (dictadura militar y cuatro gobiernos de la concertación) y a los sectores populares sin una dirección, que defienda los intereses inmediatos e históricos de la clase obrera y el pueblo y con esto se reproduce en este nuevo escenario, el viejo problema de la crisis de dirección de la clase obrera, por lo tanto la tarea estratégica sigue siendo en nuestro país la construcción de un Partido Revolucionario que conscientemente aspire a la toma del poder y cuyo papel sea desarrollar la conciencia, en la clase que efectivamente hará la revolución: la clase obrera y sus aliados. Sin embargo, se han cristalizado producto de las luchas de distintos sectores de la clase y de los trabajadores, diversas agrupaciones, colectivos, movimientos, que expresan una voluntad anti-partido, ideología que proviene directamente de la burguesía y de la pequeña burguesía democratoide, que prefiere una clase obrera y trabajadores desorganizados y sin partidos. Hay otros sectores, como el partido igualdad que nacen a la luz de una lucha legítima de pobladores organizados agrupados entorno a la deuda habitacional. Su lucha en contra de la fracción financiera del capital, que les impone una deuda usurera por la vivienda es una lucha sentida, justificada y necesaria, pero como partido, no tienen una perspectiva estratégica ni menos un programa, que implique la transformación del capitalismo, y se colocan al “alero de la revolución bolivariana del siglo XXl” y plantean la vieja táctica reformista de tomarse el sistema por dentro, vía de participación en las elecciones, táctica que ha fracasado


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históricamente. Todo reformismo y oportunismo tiene el vuelo corto, terminaran negociando con el sistema y bien regimentados luchando por la “democracia”. En los sectores populares los distintos colectivos y agrupaciones políticas, están hoy abocadas a justificar teóricamente su participación en las elecciones, poniendo estas como un tema de principios, y no como lo que es: un método de acumulación de fuerzas, que puede ser utilizada por los Partidos Revolucionarios que participan o no en ellas, dependiendo de la correlación de fuerzas en el periodo de la lucha de clases, que se trate. La nueva etapa política estará así marcada por el reordenamiento de las fuerzas políticas por las elecciones. En el bloque en el poder se esforzaran por lograr que los movimientos sociales entren en el proceso electoral donde ellos tienen las de ganar, y legitimar un nuevo gobierno que les permita estabilidad social. Las pequeñas agrupaciones, colectivos, núcleos fundantes de un Partido Revolucionario, deberán definir sus posiciones por un largo periodo, en relación a las elecciones, y por lo tanto sus relaciones con la clase dominante, y su institucionalidad. La izquierda revolucionaria debe esforzarse porque las acciones de lucha de los diversos sectores, clases y capas populares que ha detenido temporalmente la profundización del patrón de acumulación capitalista, -objetivo claramente anunciado por el gobierno de Piñera- que busca utilizar la crisis global del capitalismo para descargar esta crisis sobre los trabajadores evitando que estos continúen sus acciones con el objetivo de detener esta ofensiva del gran capital. Que acciones se transformen en experiencias de lucha, eleven la conciencia de clase de los obreros, trabajadores y trabajadoras, y culminen en mayores niveles de organización que permitan efectivamente retomar el camino hacia la toma del poder y el gobierno por los trabajadores. Se deben apoyar los estallidos sociales en las calles y con los métodos propios de la acción directa y de la clase, solo en esa perspectiva se abrirá un espacio para la construcción de un Partido Revolucionario. Evitando el disciplinamiento de la clase por parte del gobierno, los políticos y los empresarios, es decir del bloque político en el poder. Nuestro método será, luchar por la independencia política de los trabajadores y trabajadoras de los partidos patronales, la delimitación política con las otras corrientes presentes en las organizaciones de los trabajadores, clase obrera y sectores populares, y la construcción de alianzas del tipo frente único en torno a un programa clasista, para lograr mayor fuerza en las luchas de la clase obrera y los trabajadores del país. PARTIDO OBRERO REVOLUCIONARIO SECCION CHILENA DE LA CRCI Junio de 2012


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