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LOS MAYORESSUS CLANES YNES TARTA

CAMERON De sus miembros se decía que eran “más fieros que la propia fiereza”.

MACLEOD En el siglo XVI uno desusjefesfundóla escuela de gaiteros MacCrimmon.

CAMPBELL Se opusieron a las revueltas jacobitas, apoyadas por casi todos los demás.

MACNEILL En el siglo XVI algunos miembros se dedicaron a la piratería.

FRASER Un miembro, Sir Simon Frasee, fue fielaliadodeWilliam Wallace(Braveheart).

GORDON Con orígenes en el siglo XII, su lema es Bydand, “Permaneceremos”.

MACDONALD Es el más numeroso. Hunde sus raíces en el siglo XII.

TRADICIÓN ENTRE EL FOLCLORE Y LA POLÍTICA

LA LOCURA DE LOS ESCOCESES CON SUS CLANES

MCGREGOR Su primer jefe fue Jorge de las Bridas de Oro, en el siglo XIV.

GUNN Defiendenqueuno desusjefes,James Gunn,llegóaAmérica antesqueColón.


MACKAY Unjefe,Donald Mackay,fueelegido barónenlaGuerra delosTreintaAños.

MUNRO El rey Malcolm II les cedió tierras por repeleralosvikingos en el siglo XI.

MURRAY En el siglo XIV sus jefes extendieron sus tierras gracias aventajosasbodas.

MACKENZIE Vivieronenelcastillo de Eilean Donan, uno de los más célebres del país.

ROBERTSON Dicen ser el clan más antiguo y cuentan con su propio museo.

Fijado para 2014 el referéndum por la independencia, el resucitar de los clanes en Escocia adquiere dimensión política. Cientos de sociedades pugnan por mantener el sentido de pertenencia a los grupos tribales en que se organizaba el país hace siglos y abundan

MACKINNON Perdió su territorio inicial del sur de la isla de Mull frente al clan MacLean.

SINCLAIR Llegaron desde Saint-Clair-surElle, en Normandía.

MACKINTOSH Unmiembro inventó en 1823 la tela de las gabardinas.

SUTHERLAND Uno de los más dispersos a causa de los Desalojos.

las empresas que ofrecen test genéticos para verificar de cuál se es miembro. Para algunos solo son una vieja estampa reavivada por el turismo y películas como Braveheart. Para otros, una irrenunciable seña de identidad. por Roberto Piorno ilustraciones de Pablo Pino

MACLEAN En 1746 su jefe fue uno de los muertos en la épica derrota de Culloden.

URQUHART Es originario de un asentamiento en la orilla noroccidental del lago Ness.


Nadamásque el recuerdo fantasmal de unparaísodeshabitadopululahoyporentre los valles y páramos de las Highlands escocesas.Incontablesruinas,escombros que marcan el lugar donde un día proliferaron prósperas comunidades gaélicas de minifundistas, jalonan el paisaje y se yergueneningratorecordatoriodelocaso. HoyendíalasHighlandssonunmajestuoso patrimonio natural único en Europa. Pero el paisaje de hoy es, en verdad, una semblanza trágica de un mundo perdido. Hubo un tiempo en que la superficie delosvalles,hoyuniformementehorizontal y huérfana de árboles, lucía una densidad forestal radiante. Pero la tala indiscriminadaylosefectoscolateralessobre el suelo de una economía basada en la explotación ganadera, transformó drásticamente el entorno. En realidad, más allá de su grandiosa y melancólica belleza, las Highlands ofrecen hoy un panorama fatalmentearruinadoporlamanodelhombre.“SientesquenadiemásqueDioshaestadonuncaallíantesquetú,peroenunvalle desierto de las Highlands sientes tambiénquetodosaquellosqueundíaimportaronestánmuertosoyasefueron”,se lamentabaelescritorcanadiensedeorigen escocés Hugh MacLennann. A comienzos del siglo XVIII las Tierras Altas no eran el desierto humano que son hoy.Elvacíoqueatraviesalamemoriaperdida de esas extintas aldeas deshabitadas tiñe la totalidad de los valles de sur a norteydeesteaoeste.Losvestigiosdeesa arquitecturadelhorrorestánportodaspartes. Los siglos XVIII y XIX asistieron al dantescoespectáculodelosllamadosDesalojos. El objetivo primordial fue impulsar una modernización de la explotación ganadera,perotambiénunacoartadapara fomentar la emigración en masa como drástica solución para relajar un excedente de población insostenible. Muchoshighlandersgaélicoparlantescayeronenmanosdetratantesdeesclavosy fueron vendidos como ganado en lejanos puertos coloniales; otros fueron persuadidosparaabandonarsushogarespor medio de la fuerza. Los desalojos obraron la muerte lenta y agónica de la culturagaélicadelasHighlandsydesmantelaron definitiva e irreversiblemente el sistema de clanes, que sucumbió frente a los esfuerzos de Londres por transformar, con éxito, a los viejos jefes tribales de los clanes en prósperos terratenientes perfectamente integrados en el establishment británico. En julio de 2009, en los alrededores del palacio de Holyrood en Edimburgo, Carlos de Inglaterra apadrinó un emotivo reencuentro. Con motivo del 250 aniversariodelnacimientodelpoetadecabecera de Escocia, Robert Burns, los highlanders de la diáspora emprendieron un simbólico camino de regreso. Desde Australia, Nueva Zelanda, Canadá o EEUU los descendientesdelosemigrantesdelosDesa-

datan de los siglos XII y XIII. Los vínculos entre sus miembros no son necesariamente de sangre, pues en ocasiones familias que se Aunque los hay que ponían bajo la presumen de tener sus raíces en tiempos protección del jefe de de la mitología celta, un clan adoptaban su apellido como forma los clanes son de agradecimiento. agrupaciones que

DÓNDE S LO ESTÁN LES PA PRINCI ES CLAN

lojos acudieron a la llamada del Homecoming,unañodecelebracióndelafraternidadentreescocesesbritánicosy deladiáspora que certificó el reencuentro en el pomposo Gathering de los clanes.

UNA INDUSTRIA DE TESTS DE ADN. Representantes de 125 clanes intercambiaron recuerdos y pusieron en común propuestasparaelfuturo.Unaparatosodesfilealo largo de la Royal Mile de Edimburgo, en cuyas aceras abundan boutiques de kilts –las tradicionales faldas– para turistas y merchandisingdeltartán,pusofinalafiesta. El Gathering, costeado con dinero público,fueunestímuloturísticoparaEdimburgo, pero el balance final presentaba hondas grietas. Las pérdidas económicas fueroncuantiosas,algoquenosentónada bien entre la opinión pública. En la actualidad son incontables las sociedadesdeclanesqueluchanpormantener viva la huella de un sistema tribal que, en la práctica, expiró en el siglo XIX. Miles de escoceses y emigrantes con pasado highlander invierten considerables sumasdedineroenbuscadeunarespuesta a sus dilemas genealógicos. En Escocia el parentesco es una religión, y la filiación familiar no consiste en rastrear lastrazasdetusmásinmediatosancestros,

Los Desalojos, iniciados en el siglo XVIII, propiciaron su actual dispersión geográfica, aunque, en origen, sí estaban arraigados cada uno en una área concreta. Se estiman en más de 100, de los que en el mapa superior se recogen los 20 más

importantes. Con nueve siglos de Historia, lo que no son tan antiguos son sus tartanes. Aunque los escoceses empezaron a usar tejidos de cuadros en el siglo XVI, el empleo depatronesdistintivos de cada clan es cosa del siglo XIX.

sino en ubicarte dentro de un extensísimo árbol con tradiciones, mitos e historia comunes. Alrededor del mundo de los clanes se ha desarrollado en las últimas décadas una gigantesca industria genética que, mediante tests de ADN de dudosa fiabilidad, pretende contentar a quienes buscan un origen clánico en la prehistoria de su apellido. Lois MacDonell, secretaria de Clan DonaldSocietyoftheHighlandsandIslands yviudadelvigesimosegundojefedelclan MacDonell de Glengarry, cree que hay un sentido detrás de toda esta búsqueda. “Es cierto que el sistema de clanes no tiene ningún uso práctico”, afirma, “pero sí cumple una función: aglutinar a todas aquellaspersonasinteresadasensuhistoriayensupatrimonio,proporcionándoles un vínculo de fraternidad muy apreciado por quienes se identifican con él”. Un amplio sector de la sociedad escocesa es muy crítico con la forma en que los clanes acaparan la imagen de un legado culturalquemuchosconsiderandistorsionado bajo el artificio de los tartanes. Alrededor de las sociedades de clanes ha germinado una ingente industria de recuerdosynostalgiasadulteradas.Haymucho de reclamo turístico en esa mercantilización de las glorias de antaño.

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Pero la autoridad simbólica del modelo en el siglo XXI sigue, con todo, teniendo su peso, incluso en las altas esferas. El tira y afloja mantenido entre Alex Salmond, máximo dirigente del Partido Nacionalista Escocés (SNP) y ministro principal de Escocia, y el primer ministro británico, David Cameron, acerca de la fechadecelebracióndelreferendumindependentista escocés, tiene curiosas ramificacionesenelámbitodelosimbólico.Cameronsemostrabahastaahorainflexible: la consulta debía celebrarse sin demoras, a ser posible en el transcurso de este mismoaño.Trasmesesdenegociaciones,concesiones y renuncias, la cita ha sido finalmente fijada para otoño de 2014, la fecha favorita del independentismo escocés. El Gobierno de Edimburgo ha comprometido, despertando las iras de los partidos unionistas, tres millones de libras (3,7 millones de euros) de dinero público para la celebración de un nuevo Homecoming –y,silacrisislopermite,deotroGathering de los clanes–, en 2014, año en que se conmemora la batalla de Bannockburn, que certificó hace 700 años la independencia del país del cardo. La nueva explosión de fraternidad clánica, segunda celebración en cinco años de la idiosincrasia tribal de laEscociagaélica,podríaserunodelosentremesespropagandísticosdelaconsulta.

JÓVENES Y JUBILADOS. Frente a todo ello, se impone la dura realidad de un desapegocrecientedelosjóvenesescoceses.Perfectamente consciente de este panorama esMalcolmSinclair,jefedelclanSinclairy exministro de Estado de Margaret Thatcher: “Aún hay gente orgullosa de su apellidoydelclanalquepertenecen,perocada vezmássonemigrantesdeladiáspora.La conexión actualmente se establece a travésdelasociedaddelclancorrespondiente, y como cualquier organización de voluntarios, depende exclusivamente de su entusiasmo. La aportación de los que vivenenelReinoUnidoescadavezmenor”. El entusiasmo es débil a juzgar por el descenso en el número de afiliados a las asociaciones de los clanes. “En una sociedadenlaquetodosparecentanocupados es difícil que los jóvenes participen, quieneslohacensonsobretodojubilados”, prosigue Sinclair. “Lo intentamos con los Gatheringsinternacionalesqueorganizamos animando a los padres a acudir con sus hijos, para sembrar en ellos un vínculo tangible con el pasado”. Noesfácilganarnuevosadeptos.Losjefes de los clanes son vistos con recelo por buenapartedelaopiniónpública.Muchos son trabajadores corrientes que dedican su tiempo libre a mantener viva una tradición y una línea hereditaria ininterrumpida. Otros, no obstante, proyectan una imagen muy impopular, como herederos ricos, fósiles privilegiados de una era feudal y predemocrática. Peroelrecelo,además,tieneunamuysó-


lida base histórica. No fue solo un enemigo exterior el culpable de que los clanes fuesendesmanteladosylaculturaymodo de vida de las Tierras Altas brutalmente erradicados.Fueronlospropiosjefesdelos clanesquienesrenegarondeaquellosatávicosvínculostribalesseducidosporellujo inglés,amasandoextraordinariasfortunas a costa de empujar a la ruina y al exilio a aquellos highlanders que históricamente habíanexplotadosustierrasyhabíanvivido bajo su protección. Fueron ellos quienesperpetraronelinhumanodestierrode lossuyosvaciandolasHighlands.Unatraición que la historia no olvidó, pero sí maquilló trasladando el foco de atención a 1746, el año de la infamia, el año de la tristemente legendaria y heroica derrota highlander en la llanura de Culloden. El triunfo final de Inglaterra frente a los irreductibles highlanders se forjó a fuego yagolpedebayoneta.LaRevoluciónGloriosa de 1688 expulsó al último monarca Estuardo del trono angloescocés. Jacobo IIdeInglaterraemprendióentonceselcamino del exilio y la corona pronto cayó enmanosdelosHanover,quenogozaban de las simpatías del pueblo. De pronto losclanesdelasTierrasAltasolvidaronsu ancestral enemistad con los Estuardo, dinastía oriunda de Escocia, para abrazar sucausayhacerdelretornoaltronodelos herederos de Jacobo II un emblema de libertad e independencia. Asígerminóelmovimientojacobita,que se levantó contra los Hanover en 1745, en apoyoalúltimoEstuardo,CarlosEduardo, una figura romántica con enorme peso sentimentalenlahistoriaescocesa,quelideróaladesesperadalaúltimacargadelos highlanders en la llanura de Culloden en 1746. Con armas y tácticas totalmente obsoletas, los habitantes de las Tierras AltaspusieronenjaquealaInglaterraHanover antes de caer bajo el humo de los disparos de la infantería inglesa, aquel 16 deabrildeinfaustorecuerdoparaEscocia.

tico, quien, años después, puso de moda entrelaaristocraciabritánicaelsalvajenorte como destino turístico y paisaje utópico. Hacia 1830 los ecos de Culloden se habían diluido, y aunque los Desalojos estabanenplenoauge,lasTierrasAltasdejaron atrás el aura de paisaje maldito. Deentretodoslosnuevosturistaslamás insignefuelareinaVictoria,tanenamoradadelnorteescocésquellegóaafirmar,en unirracionalalardedeentusiasmo,quese sentía jacobita de corazón. No eran raros los retratos de miembros de la familia real ataviados con kilt, y los nobles locales quisieron estar a la altura acicalándose con vistosos y folclóricos tartanes. Elsistemadeclanes,talcualsubsistehoy enEscocia,sealimentafundamentalmente, pues, de la nostalgia, de la literatura de Walter Scott y de un desenfrenado romanticismovictoriano.“Despuésdelabatalla de Culloden el modelo de posesión de tierra y los lazos de lealtad que unían a los jefes con los miembros del clan fuerondesmanteladosporlalegislaciónylos cambios sociales. Aun así, el sistema subsistiódurantemuchosañosendiversaszonas de las Highlands, variando sensiblementedeunclanaotro.Peronocabeduda quenuestrapercepcióndelmismohoyen día es esencialmente de carácter romántico”, confiesa Malcolm Sinclair. A pesar de lo cual no conviene desestimar su poder de convocatoria. No todo esromanticismoytartanismoenlaagónicaluchaescocesaporpreservarloscimientos de la cultura de las Highlands, previsiblepuntadelanzadelasreivindicaciones separatistas en el agitado escenario político que promete abrir el referendum reciénpactadoentrelosgobiernosdeLondres y Edimburgo. El sistema de clanes es solo la punta del iceberg de todo un horizonteculturalobjetodeexterminioen los siglos XVIII y XIX, que trata de revivir ahora ubicándose en el complejo escenario del mundo global.

ACUCHILLO. Consumadaladerrota,lacoro-

ESCOCIA EN NUEVA YORK

na encontró al fin la ocasión de acabar de una vez por todas con el problema de lasHighlands.Ardieroncasasyaldeasenteras; se entró a cuchillo en los hogares dejacobitassospechososyseejecutóarbitrariamente a quienes no lo eran en un afán de destrucción desaforado. La cueldad inglesa tras Culloden aún duele en la conciencia nacional escocesa. Pero hubo más; en virtud de las Actas de Desarme, se prohibieron armas, gaitas y el uso distintivo del tartán. Se descabezóabuenapartedelosclanesquehabían luchado en el bando jacobita y se requisaron ganado, tierras y propiedades. En poco tiempo las Highlands eran unaregióndevastada.Elrudoysalvajenorteescocésagonizósemiolvidado,observadodesdeelsurcondesprecio,comounpaisaje barbárico, estéril e indomable. FueWalterScott,enplenofrenesíromán-

El sentimiento independentista escocés ha encontrado simpatizantes en ultramar, y el líder nacionalista Alex Salmond no ha perdido el tiempo. Al proyecto de apertura de una red de embajadas en suelo estadounidense, airadamente contestada por la opinión pública británica, se ha sumado la omnipresencia de altos cargos del Partido Nacionalista Escocés (SNP) en EEUU. Uno de los escaparates de esa política de aproximación es la Scotland Week, el foco de celebración más arraigado entre la diáspora americana, organizada alrededor del Tartan Day, un colorido desfile por las calles Nueva York organizado cada mes de abril. La presencia en el evento del SNP ha crecido en las últimas ediciones. Como el Homecoming de 2014, es otro aparatoso escenario tradicionalista en el que se concilian clanes, tartanes y alta política.

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Es entre las comunidades de la diáspora donde los clanes, en contra de lo que ocurre en Escocia, han arraigado aglutinandoentornoasílarepresentaciónsimbólicademillonesdedescendientesdelos highlanders que tuvieron que emigrar a causa de los Desalojos del siglo XVIII. Más de 30 millones de personas reivindicanentodoelmundoraícesyascendencia escocesa y muchos de ellos, aún hoy, un siglo y medio después de que sus ancestros cruzaran el océano se definen a sí mismos como escoceses antes que como neozelandeses, australianos o estadounidenses. Gracias a ellos las tradiciones y la cultura de las Highlands siguen vivas. ¿Qué percepción de lo escocés tienen estosemigrantesque,frecuentemente,jamás pisaron la tierra natal de sus abuelos? “Los emigrantes de la diáspora han tenido mucho más éxito preservando la herencia de los clanes por una comprensible necesidad de reafirmar sus raíces”, opina Lois McDonell. “El modo en que la diásporapreservaesaherenciatiendeaestaradulteradoporlaspropiascostumbres locales,demaneraquealfinalsetratamás de un proceso de reinterpretación que de preservación propiamente dicho”.

EFECTO BRAVEHEART. Comoella,muchosescoceses creen que la diáspora ha sucumbido a una imagen romántica de lo escocés que nada tiene que ver con la realidad, yquedebemásalamercadotecniadeltartán o al efecto Braveheart –la película sobre las revueltas escocesas del siglo XIII contra Eduardo I dirigida y protagonizadaporMelGibsonen1995–,quealagenuina tradición cultural de las Highlands. Mientras, el sistema de clanes pierde sitioinexorablementeenunasociedadque ya no simpatiza con las nostalgias tribales. Lo que queda hoy de la cultura y la civilizacióndelasHighlandsylasislasescocesas es un paisaje identitario reinventadoentornoapatronesrománticos,desafiandolapropiainerciadelaHistoria.Pero elúltimoreductodeesedecadenteuniverso no se resigna a la extinción. Algunos sueñan con una nueva edad deoroparalaculturatradicionaldelasTierras Altas en el horizonte, remoto, de una Escocia independiente. Muchos clanes, y sus miembros, se agarran a un clavo ardiendo. Al fin y al cabo, ¿cuántos sistemas tribales sobreviven hoy, resistentes a la homogénea modernidad, en el continenteeuropeo?Losclanesescoceses,quizá moribundos, han sobrevivido a la batalla de Culloden, a una limpieza étnica, a los brutales Desalojos, a la industrialización, a dos guerras mundiales y a la gobalización. Siguen en pie, a pesar de todo, luciendoorgullosossustartanescomoicono de un destino trágico y de un mundo quizá inexorablemente perdido. G MÁS INFORMACIÓN EN WWW.SCOTCLANS.COM Y EN WWW.RAMPANTSCOTLAND.COM/CLANS.


"La locura de los escoceses con sus clanes". El Mundo Magazine