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LOS SUEÑOS Cuando dormimos soñamos, muchas veces nuestro sueños son pesadillas y despertamos con mucho miedo sintiendo que fue muy real, pero sentimos alivio al despertar y darnos cuenta que solo era un sueño. Otras veces nuestros sueños son lindos y cuando despertamos tenemos un buen sabor de boca, pero nos da tristeza darnos cuenta que solo era un sueño. Hay otro tipo de sueños, cuando somos niños soñamos intensamente y creemos en nuestros sueños, pero tristemente conforme vamos creciendo, vamos perdiendo la capacidad de soñar. No se realmente porque sucede esto, yo creo que debemos alentar a nuestros hijos a que nunca dejen de soñar y generalmente sucede lo contrario porque nosotros mismos ya no creemos en los sueños. Los sueños son pensamientos positivos que nos dan ilusión, motivación y fuerza para seguir adelante. Hay mucha gente que nunca tiene esa ilusión y vive triste, o apática, o indiferente, o intentando encontrar la felicidad en cosas materiales, y la lista podría ser interminable. Estoy convencida que cuando sientes esa motivación, esa ilusión y esa fuerza para seguir adelante no es otra cosa que el Espíritu de Dios actuando en nuestro corazón. Lo triste es que muchas veces creemos que somos nosotros solos los que logramos llegar a ese punto de satisfacción y nuestro ego nos aleja del Espíritu, entonces volvemos a sentirnos vacíos y tristes. He aprendido que si dejamos actuar al Espíritu de Dios en nosotros, no solo de palabra sino verdaderamente con todo nuestro ser, entonces podremos ser felices verdaderamente. Para lograr estar en armonía con el Espíritu de Dios debemos trabajar primero con disciplina; logrando llenar nuestra mente de cosas positivas para que nuestro cuerpo actúe como lo desean nuestros pensamientos. Segundo, con sabiduría, que combinada con la disciplina, nos da la paciencia a medida que armonizamos nuestros pensamientos. Tercero, con amor; amándonos primero a nosotros mismos, amando lo que hacemos y nuestra vida, y haciendo lo que amamos. Cuarto, con entrega; aquí es


donde tu cuerpo y tu mente no tienen el control. Aquí es donde le permitimos al Espíritu de Dios actuar en nosotros. Dios nos dio libre albedrío y muchas veces decidimos lo contrario a lo que Dios quiere para nosotros, pero cuando decidimos conscientemente volver a conectarnos con el Espíritu Santo podemos cambiar de dirección, dejar atrás el rencor, la tristeza, las decepciones y así poder vivir llenos de Dios sin que nada nos pueda afectar, porque no existe fuerza más grande que el Amor de Dios. Dios nos ha dotado de talentos y de dones que debemos utilizar para bien nuestro y de toda la humanidad: - Creatividad: si no somos creativos nada nacería y el propósito del Espíritu es darnos la vida y que la tengamos con una abundancia creciente - Bondad: decidir ser bondadoso es decidir activar en tu vida a fuerza del Espíritu de Dios. Como dato extra las investigaciones han demostrado que un simple acto de bondad hacia otra persona mejora el funcionamiento del sistema inmunológico y estimula la producción de serotonina en quien recibe y en quien realiza ese acto bondadoso. - Amor: Esta es la fuerza impulsora primordial del Espíritu Santo cuando estamos llenos del amor de Dios conscientemente el amor es puro y nos permite ser más felices porque dentro de esa fuerza de amor no se desarrollan la censura, el odio, la ira, el temor ni los prejuicios. - Bellesa: ¿Qué otra cosa podría ser una expresión creativa, bondadosa y amante sino bella?. Al decidir ver la belleza en todo podemos experimentar la fuerza del Espíritu de Dios. - Expansión: La naturaleza del Espíritu de Dios funciona continuamente con el fin de expandirse. El Espíritu de Dios es la fuerza de formación. La única condición para este movimiento hacia delante consiste en colaborar con el Espíritu de Dios en todas partes y dejar que el Espíritu se exprese a través de ti, por ti y por cuantas personas te encuentres. Entonces dejarás de sentir angustia y preocupación. - Abundancia ilimitada: El Espíritu de Dios esta en todas partes y es el que permite que todo se manifieste, aumente y provea infinitamente. Ábrete a la expresión de la cara de la abundancia ilimitada y así contribuirás a crear tu vida cono te gustaría que fuera.


- Receptividad: Tu tarea no consiste en decir como sino en decir sí: “Si estoy dispuesto. Sí, se que el Espíritu de Dios es universal. No se le niega a nadie” Los últimos años me he sentido frustrada respecto a como podría yo ayudarte a ser feliz, ya en alguna ocasión te lo he dicho y me contestas: “si soy feliz”, pero yo se que no y eso me da mucha tristeza e impotencia, porque, que tu seas feliz no depende de mí ni de nadie, solo depende de que tu lo decidas y comiences a trabajar por tu felicidad. Se que no es fácil, que es un proceso, pero se que no es imposible porque yo lo estoy haciendo y a pesar de circunstancias y situaciones he logrado tener paz dentro de mi. Cuando logramos verdaderamente dejar actuar al Espíritu en nosotros, no importa nada más, no hay nada que nos perturbe, aprendemos a pensar bien de cada acto de las personas, aún cuando sus actos fueran mal intencionados y siempre logramos ver el lado amable de las cosas y situaciones. Yo no he logrado alcanzar esa entrega total, pero en el proceso de estar dispuesta y no dejar de intentarlo me he sentido mucho mejor, soy feliz y se que voy a lograr la entrega total. Por eso quise compartirte estos dones, para que comiences a aplicarlos y veas como todo poco a poco se va aclarando. Te quiero mucho y mi mayor deseo para ti en este día de las madres es que verdaderamente vivas feliz, tienes mucho para dar pero no lo crees. Inténtalo y veras que te vas a sentir muy bien. Te quiero mucho, Gabriela


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