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27/03/2012

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El Sie7e de Chiapas

27 de marzo 2012

ESTATAL

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CRÓNICA

Una experiencia inolvidable; la vida nocturna de los animales en el ZooMAT Otro escenario espectacular ofrece el recorrido nocturno de esta pequeña selva enclavada en la capital chiapaneca, el Zoológico Miguel Álvarez del Toro (ZooMAT); es un lugar de aventura y misticismo. IDALIA DÍAZ EL SIE7E Minúsculos círculos de colores destellaban desde la profundidad de la oscuridad, el canto de los grillos y las ranas se entrelazaban con la corriente de agua en esta espesa jungla, donde las copas de los árboles forman juegos de colores y sombras con la luz de la Luna y las estrellas. Otro escenario espectacular ofrece el recorrido nocturno de esta pequeña selva enclavada en la capital chiapaneca, el Zoológico Miguel Álvarez del Toro (ZooMAT); es un lugar de aventura y misticismo. A las 8:00 de la noche inició la aventura, la espesa oscuridad de la entrada del ZooMAT parece una boca de lobo; sin embargo, a lo lejos una tenue luz alumbra un pequeño recinto, es la caseta del zoológico, ahí nos esperaron los biólogos y personal especializado para el recorrido. Minutos después entramos al sendero, caminamos a tientas −la oscuridad prevalece pese a la luz de la pequeña lámpara−; hicimos una pausa en una pequeña plaza, desde ahí una pantalla muestra y explica la vida de los animales nocturnos. Cuando el Sol se mete, la mayoría de los animales se van a dormir, pero algunos aún están despertando. Los pájaros y monos ya no hacen ruidos. Ahora sólo se escuchan cantos de grillos y ranas; hacen compás con las corrientes de los pequeños arroyos, que resaltan como manchas cristalinas de las hojas secas del bosque. Metido en esa penumbra y con la pasividad del ambiente, cualquier persona pensaría que ahí no pasa nada; el pensamiento se pierde entre los diversos sonidos que se logran captar, fuera del bochornoso ruido de la ciudad. Sin embargo, un especialista en cocodrilos interrumpió la contemplación del paisaje para enseñarnos una colección importante de cocodrilos disecados y la variedad que existen de esta especie en Chiapas. Lo más impresionante fue tomar en las manos esa criatura inofensiva, un cocodrilo de río. En ese momento uno reflexiona que no hay ningún animal que se comporte violento si no es porque invadimos su espacio. El cocodrilo también es un animal nocturno, aunque señaló el cuidador de la fauna silvestre del ZooMAT, Gerardo de Jesús Cartas, que la mayoría de los animales regularmente duermen por ratos, debido a que siempre están en alerta para no ser atrapados por otros animales.

Después de una pequeña explicación sobre el hábitat y la vida de los cocodrilos, con la advertencia de guardar silencio en el recorrido para evitar asustar a los animales, emprendimos el camino en esos laberintos de oscuridad; una pequeña linterna nos dirigió el camino. El misterio de los animales nocturnos La primera sorpresa fue toparnos con esos círculos de colores que salían desde la profundidad de las hojas, eran los ojos de minúsculas arañas, que como lámparas incandescentes se reflejaban hacia nosotros. Fue impresionante ver que esos diminutos ojos destellen esa cantidad de luz. El ambiente se hacía más activo, los venados también corren por el bosque y el canto de los grillos es más fuerte. La vista ha cambiado, ya no se ve la espesa oscuridad, la negra noche se vuelve un espectáculo de sombras; ahora se puede ver entre las copas de los árboles la inmensa manta azul que envuelve al planeta, colmado de estrellas. Sin esperarlo, algo se escabulló entre las hojas desparramadas en el suelo. El corazón latió rápidamente, puede ser una culebra, un reptil o algo parecido; algo se pierde en la oscuridad, pero los círculos de colores son incandescentes. Es otra araña gigante que se perdió entre las hojas. Los ecos de la noche Mientras caminamos, los ruidos se pueden

identificar cada vez más claros; por ratos, la jungla vuelve a estar en silencio. Lo único que se escucha es el eco de una voz entre las sombras: Hu-huuuu, huu huu huu. Rápidamente el ruido es reconocido. Sólo un tipo de animal lo hace. Claro, es el búho. Este búho es un increíble cazador nocturno. Es tan mortífero que alguna gente lo llama “el tigre con alas”, señala el cuidador de este recinto. Desde su jaula, no sé qué tanto puede cazar, pero lo encontramos pacientemente sentado en un árbol escudriñando el horizonte en busca de su presa. Tiene oídos sensibles y ojos grandes que lo ayudan a ubicar su presa en la oscuridad. Este búho y los animales nocturnos ven al mundo de una manera distinta. Sus ojos funcionan en la oscuridad, pero no puede distinguir los colores. Un búho ve al mundo en blanco y negro. A su vez, un búho no puede mover sus ojos de lado a lado. Tiene que mover su cabeza. Un búho puede dar vuelta su cabeza hacia atrás. Cuando el búho oye a su presa, arremete silenciosamente desde su rama y baja en picada. Después despliega sus garras y golpea a su presa. Pero creo este búho tiene otra forma de vida. El sonido que atrae Luego de haber visto al búho, seguimos caminando por el sendero, al mirar hacia las copas de los árboles parecía que unas aves volaban, pero nos equivocamos al distinguir

a un murciélago que emprendía su vuelo. La evidencia de fósiles demuestra que los murciélagos han vivido en la tierra durante 50 millones de años. Hay casi mil clases de murciélagos que revolotean por el aire. Mucha gente cree que los murciélagos chupan sangre. Pero sólo tres tipos de murciélagos lo hacen. La mayoría come insectos. Los murciélagos usan dos sentidos para encontrar su presa. La mayoría tiene una visión muy buena. También usan la detección por ultrasonidos. Emiten sonidos agudos que crean un eco en los objetos cercanos. El eco le ayuda al murciélago para saber qué se encuentra en su rumbo de vuelo. Como todo un felino Por fin llegamos al recinto más deseado, la morada del jaguar, ese imponente felino de color negro que durante el día no se deja ver en la noche parece una lechuga fresca, llena de vida. Se pasea con gran altivez, enseña su hermoso cuerpo. Va y viene y sus ojos se clavan entre los espectadores. Su opulencia lo hace distinguir entre los felinos más grandes del hemisferio oeste. Y pensar que actualmente solo rondan en México, Centroamérica y Sudamérica. Estos animales también son cazadores nocturnos. Siguen a su presa sigilosamente hasta que están listos para atacar. Entonces se abalanzan. Los jaguares comen cualquier cosa que puedan cazar. Les gusta comer ciervos, pescados, roedores, tortugas y cerdos salvajes. Los jaguares comen más de 85 tipos de animales distintos. Les gusta de todo, desde los sapos y el pescado, hasta los armadillos y cocodrilos. Sin embargo, los jaguares bebés se ven tan indefensos en sus jaulas. A veces, los jaguares hambrientos también atacan a seres humanos. Con ese inquietante pensamiento en mi mente, apuro el paso y me despido del bosque; sin embargo, el recorrido es más largo, que vale la pena disfrutarlo. El recorrido nocturno del ZooMAT dura alrededor de dos horas y media o más, según la disposición del visitante, la gran variedad de especies nocturnas hacen del paseo un momento increíble, lleno de sorpresas. Así es como lo afirma Gerardo de Jesús Cartas “cada recorrido es diferente porque las especies salen según la temporada del año”. Para realizar este recorrido, explica el guía, es necesario hacer un grupo de 12 personas, mayores de 15 años. El valor es de 100 pesos por persona, pero la experiencia, de veras, no tiene costo.


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