Shiboleth

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Shiboleth I


Editorial: Cumplidos tres años desde que dimos origen al proyecto Shiboleth aprovechando la tecnología que para editar y difundir nuestras obras nos ofrece Internet, tenemos ya suficiente raigambre y un sólido índice de contenidos, autores, autoras y textos, como para comenzar a ofrecer este boletín periódico impreso con el que pretendemos extender nuestro medio habitual que es el espacio virtual para llegar a lugares más comunes y reales: un vagón de Metro, un revistero en el cuarto de baño o la sala de espera de un dentista. En este primer número hemos incluido una selección de extractos de las últimas obras incorporadas a nuestra página web y además, para ampliar el ámbito de colaboración en la creación literaria, introducimos una serie de reseñas sobre obras literarias a modo de orientación o recomendación de lectura, pues no sin razón afirman los expertos que la base más sólida para el oficio de la


escritura, sea éste en prosa, en verso o en cualquiera de las facetas que seamos capaces de proponer, no es otra que la fértil lectura. Finalmente anunciar que, para completar los objetivos de la nueva etapa que con este boletín inauguramos, esperamos ofrecer en breve nuevos recitales así como poner en marcha talleres de creación literaria, virtuales o presenciales, que para no apartarnos de nuestros principios colaborativos, serán gratuitos. Un saludo Shiboleth


La salvación de Sísifo Al rato, ya en el andén donde esperábamos la llegada del convoy, tenía que actuar con mucha picardía. Cuando entraba éste en la estación debía situarme de tal manera que fuese de los primeros en entrar. “Luchar por la posición”, en términos baloncestísticos. No para pillar asiento, que ya estaban ocupados por los culos de todos los tamaños y formas, sino para poder agarrarme a una barra y evitar caerme en cualquier movimiento brusco del tren. Como ya tenía experiencia en el asunto, entré (el primero), la vi (la barra) y me abrace a ella con una fogosidad casi animal. Desde ese momento ya podía estar tranquilo, y ¡ay de quien osase a disputarme la barra! (…)

Juanma.


Rumbo a la democracia La prensa “oficial” no informa simplemente para controlar a las masas, para conseguir que piensen y en consecuencia actúen (en el poco margen de maniobra que tenemos en nuestra democracia, que es el voto) como los poderes fácticos (el poder económico y sus “delegados” del poder político) quieren. La prensa “oficial” es el verdadero instrumento de control del sistema. (…) Cuando las diferencias de gobiernos alternativos es mínima (bipartidismo de opciones muy parecidas) es algo que falla, porque, precisamente, uno de los objetivos elementales de una democracia es que haya diversidad de políticas para poder resolver los problemas. (…)

José López Sánchez


La presencia Floto en una nube De polvo y huellas dactilares, Entre las cicatrices De un código de barras, Resumido en un número, Un carnét, Un recinto de identidad Donde es más fácil controlarme, Guardarme bajo llave, Olvidarme.

Gabriel Cassani.


Historias breves El bar de la esquina Es un bar como cualquiera, Tiene sus mesas, sus sillas, Su borracho y su comida, Lo regenta una diosa, Pizpireta y presumida, Ya entrada en años, Pero siempre muy socorrida, Aguanta tu mirada si la miras. (…) *** Buscan labrar la tierra, criar a sus hijos, Vivir. Cansados de las imágenes, De la falta de espacio, Han decidido retroceder en el tiempo De la única forma posible, Doblando el futuro con sus manos.

José Luís Calle García.


Abierto el duelo Se oye la lluvia, Veo desde aquí la catedral que crece Hasta llegar al cielo, pincha las nubes Y éstas se vacían poco a poco. *** Y por último, niños, apuntad los deberes para mañana: Humillar a la zorra, la perra, la vaca y la burra. *** Einmal ist keinmal.

Cristina Vignote.


Tenue luz El caballo herido que galopa En los amaneceres Ha gritado tu nombre Y el pronombre que te habita Cuando nadie te pronuncia.

Alberto Cubero Mellado.


Fiebres galantes Porque está bien ver el abismo Pero no tanto tirarse a él. *** El resto del tiempo, Casi toda la vida, Siento que todavía no he nacido O que he nacido a medias Y una parte de mí Se ha quedado en otra parte, Por supuesto, no sé a donde. *** En medio del cielo que es un helado de corte, Con una noche a la derecha De chocolate y luna de nata Y un día a la izquierda Sucio de contaminación. José Ángel Conde.


Apostasía Se agitó en la silla, como si se rascara la espalda con el respaldo, y se quedó muy serio mirando hacia la pared que estaba a su derecha, a mi izquierda. Allí colgaba, en solitario, una reproducción de “El Descendimiento” de Roger van der Weyden, aunque yo sabía de sobra que no estaba deleitándose con el cuadro, sino sólo evitando mi sonrisa.

David C. B.


80 pedazos AĂşn sabiendo De lo sucio de mis suelas, Piso por la vida, ManchĂĄndola a cada paso. *** Tal vez Todos seamos mentirosos En el reino de la sinceridad. *** Agrias y tibias Son las palabras Al masticarlas, Justo antes de tragĂĄrmelas.

Daniel Vidal Santana.


Manual de instrucciones Quizás te haya escrito algún verso, En algún momento, Que alargues la mano Y lo acaricies lento. *** Tus brazos son los únicos caminos Que acaban en mí. *** Desaparezco en mi sombra Y me hago suelo.

Jesús Suárez González.


Noemas Aquí y allá Aquí los sabores dulzones de la prisa y el olvido, Allí los cuidados olores del baño y la rutina, Aquí los pesos aligerados mil veces con ésta, Allí las quejas irrepetibles, aladas, Allí risueño un elfo mirando Y aquí una danzarina.

Krista.


Recuerdos e instantes Busco seres que no asientan, busco ángeles, demonios, duendes de frescura infinita, revolucionarios honestos, magníficos magos y jocosos bufones. Busco seres que no asientan, que no admitan el yugo sin reparos, que no conozcan las vistas del suelo de memoria. (..) *** DÍA 3 Lluvia, frío y niebla. Tristeza, soledad, estupidez. Tú, yo, ellos.

El hombre algebraico (Rubén Leonor)


Mía En una ciudad, no muy lejos de ninguna parte, vivía una florista llamada Mía. Hacía algún tiempo que el negocio de Mía no iba muy bien. No podía entender como la gente pasaba delante de su tienda sin más y no se paraba a observar las maravillas que tenía ante sus ojos; flores de mil colores, mil aromas diferentes mezclándose suavemente en el aire, dejando un perfume especial en la calle. La gente pasaba sin mirar siquiera, quizás demasiado ocupados para ver o quizás demasiado preocupados para ocuparse. Sea como fuere Mía estaba en apuros y empezó a plantearse qué solución podría darle a aquel problema. (...)

Teresa Collantes Molina.


Poemas Soy capaz de aguantar sin respirar cien Segundos al minuto Y permanecer erguido mientras un Secador gigante Vomita cuarenta y cinco grados cerca de Mis oídos. Puedo estar encerrado en el archivo cerca De la letra ñ Y esperar a que su metamorfosis la Convierta en n muda. *** (...) Olvida el olvido que se ha apoderado de mí y que me infecta el corazón de granos de arroz del rosario que maldigo a diario por no poder callar al salvaje que recita tu cuerpo desnudo y que esconde su vida (...) José Luís Klett Reig.


Bocaditos de realidad (…) A mi lado, con poca ropa, no estás tú… creí que lo eras, cuando te deseo, todos tienen tu rostro. Te divaga mi cerebro saturado de alcohol y, en el silencio, después de la calidez y los besos, acurrucada en el cómodo rincón del sofá, encuentro en mí la sutil desesperación.

Patricia Moya.


Poemas (...) Hay marejada en las alcantarillas de nuestras esperanzas y las tormentas de odios no nos dejan ver los corazones sin cabeza sin pies (...)

JosĂŠ Navieras.


Poemas (...) Me supura la letra a Por los orígenes del verso Y no acabo de calmar el deseo De refugiarme bien lejos Justo aquí al lado A la vuelta de tu escorzo detenido Otra vez ando de caídas y recogidas (…) *** …Quisiera aprender a odiarte masticándote entre suspiros y abriéndote por los ojos…

Violeta Castaño.


Poemas Puse mi mano sobre un cuerpo desnudo Y cedí. Qué colores extranjeros trae La tarde. Parece desaparecido Aquello que llamé casa. *** Llegué a mi casa cuando mi casa Significaba habitar el vacío Y cubrí de hiedra las ventanas.

Pilar Fraile Amador.


Poemas (...) ¡Yo desearía ser ese espíritu linyera! ¡Lucir mi carrito de cartonero! Ser ciruja, Ser villero, Ser de la calle mojada, Ser de la vida callejera, Y los blancos pálidos en tus ojos negros, Aire de subte, (...)

Pablo T. García.


Pedazos Esto es jodidamente absurdo, ni hablar, mis ojos no resisten el estúpido vaivén de la banalidad y las falsas intelectualidades de personas sin criterio, camufladas y vestidas con brillantes ropajes de crítica y genialidad, pájaros blancos que enturbian mi vida y atacan ferozmente con el pico del orgullo; bien pudiera hacer como Hamlet, y vengarme, pero ¿contra qué o quién?, pues también se ha presentado ante mi el fantasma, que me presagia una guerra, pero la mía actúa de noche, suavemente mata, (...)

Diana.


Tan sólo había un pequeño resquicio Una sutil rendija de luz clara Cincel de plata que moldea tu cara Rasgando cual cuchillo el intersticio Como pluma en la piel que yo acaricio Si fuera el rayo que la despertara Y sus labios con mi boca tocara Quizá este pudiera ser el inicio De un apasionado amor verdadero Sin la triste soledad matutina Que aquel leve rayo de luz certero Surcando motas de polvo ilumina Sobre tu rostro durmiente y sincero Que en busca del amanecer camina

Roberto Serrano Martín


Rese単as


MEMORIAS DEL SUBSUELO Fiador M. Dostoievski. “… Nos pesa ser hombres, hombres auténticos de carne y hueso. Nos avergonzamos de ello, lo tomamos por algo deshonroso y nos esforzamos en convertirnos en una nueva especie de seres omnihumanos…“ Esta obra de gran contenido filosófico se nos presenta en forma de dialogo directo entre su protagonista y el lector, dividida en dos partes, el subsuelo y a propósito del aguanieve, el autor pretende herir nuestra dignidad presentándonos el mundo desde el punto de vista de un autentico antihéroe, convencido de la estupidez humana y plenamente consciente de su existencia en un mundo injusto, que el humano ha construido. “Soy un hombre enfermo… Soy un hombre rabioso…” son las palabras con las que se nos presenta este hombre del subsuelo “… que ansía vivir y sin embargo, intenta


resolver cuestiones vitales por medio de un embrollo lógico…” alguien que cuestiona cada paso que da, y que durante la primera parte de la obra, dará vueltas y más vueltas a la razón, la voluntad y la satisfacción humana como fin último de la vida. Durante la segunda parte nuestro antihéroe procederá a relatarnos experiencias personales, donde las ideas teóricas expuestas en las páginas anteriores, quedan plasmadas, en ejemplos claros de cómo un hombre enfermo de consciencia de si mismo, que se autodefine como malvado y estúpido, puede malgastar y dejar pasar su “vida viva”. “…Hemos nacido muertos y hace tiempo que ya no procedemos de padres vivos, cosa que nos agrada cada vez más. Le estamos cogiendo gusto. Pronto inventaremos la manera de nacer de las ideas…“

Daniel Vidal Santana


EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA Democracia, Capitalismo y Estado de Derecho. Carlos Fernández Liria. Pedro Fernández Liria. Luis Alegre Zahonero.

“Se dice que una aguda y graciosa esclava tracia se rió de Tales porque, mientras observaba las estrellas y miraba hacia arriba, se cayó en un pozo.” Platón, Teeteto 147a

Con la anécdota que cuenta Platón en este fragmento de su obra suele considerarse que empieza la filosofía, y de ella es de donde el libro “Educación para la ciudadanía” parte con la intención de recorrer todo el camino que va desde el nacimiento de la democracia hasta el día de hoy. “¿En qué consiste la ciudadanía? ¿Qué condiciones deben cumplirse para que no sea tan sólo una ilusión? ¿Cómo se relacionan la ley y la libertad? ¿A qué llamamos Estado de Derecho? ¿En qué medida vivimos realmente


en una democracia y bajo el imperio de la ley?” Todas estas cuestiones son las que se abordarán dentro de esta obra, escrita desde una perspectiva muy accesible. Desde hace poco tiempo una nueva asignatura ha invadido las clases de los institutos actuales, su nombre “Educación para la ciudadanía”, su objetivo, intentar mostrar los supuestos conceptos de derecho, ley, democracia y libertad, pero siempre desde una perspectiva acrítica, sumida en la estructura capitalista, ¿es eso una auténtica educación para la ciudadanía? Quizás sea necesario algo más para poder comprender todos estos conceptos, una auténtica ruptura del velo que nos ciega y una posición verdaderamente crítica hacia lo que nos rodea, ya que, como el mismo libro concluye “algunos todavía pensamos que la democracia comenzará un día ahí donde se ponga fin al chantaje con el que el capitalismo educa a la ciudadanía”. Este libro supone un muy logrado paso hacia ello. Jesús Suárez González



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