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paga, incluso hubo quienes entraron a la guerra por azar. La mayoría desconocía los fines de la lucha y carecía de instrucción militar. El ejército insurgente, encabezado por Hidalgo y Allende, inició su camino rumbo a la Ciudad de México, donde residían los poderes de Nueva España (ve el mapa de la página 86). Al llegar a Guanajuato, el intendente Juan Antonio Riaño y los españoles se resistieron a entregar la ciudad de manera pacífica y se refugiaron en la alhóndiga de la ciudad. Esta decisión del intendente desprotegió la ciudad, que fue saqueada por los rebeldes durante dos días, acción que Hidalgo y Allende no pudieron contener. Los insurgentes continuaron su marcha y en Monte de las Cruces se enfrentaron a las tropas enviadas por el virrey (ejército realista), a las que vencieron. Aunque luego de esta batalla la Ciudad de México quedó desprotegida, Hidalgo no ordenó tomarla, sino que mandó la retirada. Esta decisión molestó a Allende, quien regresó a Guanajuato, provocando la ruptura entre ambos líderes y la deserción de muchos de los insurgentes. Por su parte, Hidalgo se retiró a Aculco, en el actual Estado de México, donde perdió una batalla, y de ahí fue a refugiarse a Guadalajara.
Alhóndiga Construcción en la que se almacenaban granos.
Hidalgo con estandarte ante campesinos. Pintor anónimo, sin año.