Proyecto 13
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Por qué el conejo tiene largas las orejas (adaptación) Leyenda tsotsil Había una vez un conejo que fue ante Dios a pedirle que lo hiciera más grande. Dios le contestó que sí, pero le pidió que le llevara tres cueros de animales: una piel de tigre, una piel de mono y una piel de lagarto. El conejo, apenas lo escuchó, se fue a buscarlos. Primero se encontró al tigre y le dijo: —Amigo, no me comas, porque si no no te doy una noticia: mira, al ratito va a soplar un viento muy fuerte. Para que no nos lleve, si quieres amárrame a mí primero. O mejor yo te amarro primero y después me amarras tú. El tigre aceptó y el conejo lo empezó a majar con palo. Y así fue como lo mató y le quitó el cuero. Después fue a buscar a un mono. Lo encontró y le dijo: —Oye, amigo, es tu cumpleaños y te traigo un regalo. Está en esta red, te puedes comer todo lo que está dentro. El mono se metió, y también lo empezó a majar a palos. Lo mató. Y así consiguió la piel. Después fue a buscar un lagarto y lo encontró jugando pelota. Le dijo: —Si quieres juego contigo. —Bueno. El conejo le preguntó: —¿Dónde está tu punto débil para que no te pegue? —En la cola. Lo primero que hizo fue pegarle en la cola. Y así fue y llevó los tres cueros, y Dios le jaló las orejas y por eso el conejo las tuvo largas. De seguro Dios creyó que el conejo no podría cumplir su condición y no tendría que hacerlo grande. Nomás le alargó las orejas; si así chiquito hacía tantas maldades, ¿se imaginan lo que hubiera hecho siendo grande?
Libro AB-ESP-2-P-001-216.indb 159
Adaptación de Elisa Ramírez Castañeda, Conejo y coyote, México, sep-Conafe, 2002 (Libros del Rincón), pp. 18-19.
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