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EJERCITO DE SALVACION Territorio Oeste de Sudamérica Avda. España 46 – Teléfono 26957005 – Santiago de Chile (Circulo de la Amistad – www.ejercitodesalvacion.cl)

agosto 2017 Queridas amigas, Es agosto y en muchos países se celebra el Día del Niño en este mes. Cada día tenemos contacto con muchos de ellos, les vemos crecer, jugar y eventualmente llegar a ser adultos. Cuánta promesa de futuro hay en cada niño o niña que toca nuestras vidas. Y ciertamente qué privilegio tenemos si podemos influir en la vida de ellos.

El periodo más importante La infancia es una época que nos marca para el resto de nuestra vida. En esa etapa aprendemos a relacionarnos, a expresarnos y a percibir el mundo. Es en la infancia cuando los niños empiezan a conformar su personalidad y se suceden ciertas experiencias que guiaran el curso de sus días. Afortunadamente los niños ven la vida de una forma diferente a los adultos. Tienen más claro que es lo más importante y prioritario para ellos y tratan de hacernos entender que es lo que necesitan para ser felices. Los adultos vivimos inmersos en la prisa, el estrés, siempre sin tiempo suficiente para hacer aquello que nos gustaría, siempre dejando de lado a aquellos que decimos querer. Ellos, los niños necesitan de nuestro tiempo, necesitan que juguemos con ellos en el parque, que con ellos leamos un cuento, que paseemos cogidos de la mano. Y sobre todo que a través de nuestro ejemplo y amor les demos raíces. La Biblia nos dice en Proverbios 22: 6 “instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.”

Para recordar: “Los niños son el recurso más importante del mundo y la mejor esperanza para el futuro” John. F. Kennedy “Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres” Pitágoras “Solo podemos aspirar a dejar dos legados duraderos a nuestros hijos: uno, raíces y el otro alas” William H. Carter “El carácter que van a tener tus hijos mañana depende de lo que pongas en su corazón hoy” (Anónimo) Sonría:

La maestra: - Jaimito, si en ésta mano tengo 8 naranjas y en ésta otra tengo 6 naranjas ¿Qué tengo? - ¡unas manos enormes, señorita!


Rincón casero. Arroz con leche Disuelva 1 tarro de leche condensada en 2 ½ tarros de agua, agregue un palo de vainilla (o 1 cucharadita de esencia) y hierva unos minutos. Añada 1 taza de arroz previamente sancochado en abundante agua hirviendo por 10 minutos colado. Deje a fuego suave por 20 minutos más, revolviendo de vez en cuando hasta que espese un poco y el arroz este cocido. Sirva frio decorado con cerezas confitadas o canela en polvo &&&&& Jesucristo ha venido en busca de joyas; Todo niño redimido su joya será Como estrellas que brillan son los niños que le aman, son tesoros que adornan al Rey y Señor (Canción 470 del Cancionero Salvacionista)

&&&&& Meditación: No juzgues un libro por su tapa Las apariencias, como muchas veces hemos descubierto, pueden ser engañosas. Recuerdan esa fruta que se veía tan jugosa y que mordimos con tanta expectación y que resultó estar seca o podrida en su interior. Ya en el lado más serio, cuántos hemos sido decepcionados al darle a una supuesta persona en necesidad o timados en un proyecto que realmente no existía. Quizás hemos confiado en alguien que terminó siendo un completo fiasco. En tales ocasiones recordamos el antiguo dicho: “No juzgues un libro por su tapa” y esa es una expresión del día a día que puede ser encontrada en la Biblia. Una historia del Antiguo Testamento nos cuenta como Israel necesitaba un nuevo rey para reemplazar a Saúl, que había desagradado Dios por su desobediencia. Dios instruyó al profeta Samuel de ir a la casa de Isaí en Belem y ungir a uno de sus hijos como rey. Aunque con un poco de aprehensión, Samuel siguió las instrucciones de Dios y fue. Cuando le presentaron los hijos de Isaí, ciertamente tenía mucho de donde escoger, pero Dios los rechazó a todos, diciendo: “No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón”. (1º Samuel 16: 7). Mientras hablamos de no juzgar a un libro por su tapa, no olvidemos la Biblia. Algunas copias antiguas pueden parecer polvorientas, aburridas y pasadas de moda por fuera, pero especialmente en las traducciones más actuales, el contenido de la Biblia puede ser sorprendente. Sus historias pueden ser rivales de las novelas de hoy día, desde familias divididas, rivalidad entre hermanos y amor, a relatos de coraje y fortaleza. Pero aún más importante, nos habla de la historia del amor de Dios hacia el mundo que Él creó y que nos incluye a todos nosotros.

Con afecto,

M. Angélica Salvany Secretaria Corresponsal

Circulo de la amistad agosto 2017  
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