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JARABE PARA EL RESFRIADO CULTURAL

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ros no aparece ante nosotros solamente una vez al año. Por muy distintas que parezcan las disciplinas del conocimiento humano, todas ellas reflexionan y analizan las travesuras que han hecho tan popular a Cupido. Detrás de las cajas de chocolates, los globos y regalos, aparece una inmensa columna de estudios y manifestaciones del amor. En esta edición de la Revista Sancara podrás consultar los distintos rostros que se le han adjudicado a éste. Tantas flechas al aire seguramente cayeron en lugares muy diversos; el Taj Mahal, por ejemplo, parece haber sido producto de muchas de ellas, por algo se le ha llamado el monumento al amor, según nos explica uno de nuestros colaboradores en este mismo número. Las ciencias biológicas y de la salud también encuentran, a su alrededor, mecanismos que se asocian con la atracción, sensualidad y erotismo. Sin duda alguna, de Fileo y Eros, nadie se escapa. Conforma tu campo de saberes con muchos otros caminos que te invitamos a recorrer en esta publicación. Sólo nutriéndote de las opiniones provenientes de distintas plumas ampliarás tu visión de manera sustancial. ¡Bienvenido seas! Laura Sofía Rivero Cisneros.


Índice. Pag. 3 JARABE INTELECTUAL 3 Vida y milagros de los

dichos y frases hechas: Quedarse a vestir santos 3 De mis dioses y los tuyos: Oshún 4 Tomografía deportiva 5 Taj Mahal: el monumento al

amor 10 Los horrores del amor erótico. 19 El amor desde tres

culturas antiguas 22 Hacia una crítica del pop:

¿placebo o tratamiento homeopático?

35 Palestina: la resistencia contra

31 Siéntate a mi lado

el poder y el amor hacia la tierra

33 Erótica de la lectura

REMEDIOS LITERARIOS Pag. 38 GRAGEAS CIENTÍFICAS Pag. 40 La botica 40 Amar con todo el corazón: un proceso cerebral 46 El corazón del hospital 50 GENÉRICOS Y SIMILARES Pag. 52

Diálogos de Latón 52

LAS PÍLDORAS DE CADA MES Pag. 54 Recomendación de cine 54 Frases de organdí 54 Mesbook 54 Cartelera 55


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Vida y milagros de los dichos y frases hechas.

De mis dioses y los tuyos

Oshún (santería afrocubana)

Por: LUIS FELIPE

ESTRADA CARREÓN Maestría en Lingüística Hispánica en la FFyL de la UNAM.

Por: CARLOS ALVARADO UGALDE Estudiante de Etnología en la ENAH


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Tomografía deportiva

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n el juego de futbol disputado entre México y Jamaica en el estadio Azteca el 6 de febrero de este año, la afición terminó abucheando a su selección y coreando ¡oles! en su contra. Uno se pregunta: ¿Por qué ese cambio de ánimo? La historia nos demuestra que los mexicanos cambian de parecer igual que cambian su ropa íntima (los calzones). En los juegos olímpicos realizados en nuestro país, este cambio se operó en las pruebas de la gimnasia femenil. En el equipo soviético, venía una hermosa chica de tan sólo 19 años, llamada Natasha Kuchinskaya. Su hermoso perfil y bien formado cuerpo, -característico de las gimnastas de la época- llenaron la pupila del público mexicano, al grado de nombrarla “La novia de México”. Los medios impresos de comunicación llenaban páginas completas de fotos de la estrella olímpica; más de un establecimiento tapizaba sus paredes con los pósters de la atractiva gimnasta. Sin embargo, el día de la final de los ejercicios sobre el piso, una mujer de la desaparecida Checoslovaquia, Vera Caslavska, cautivó tanto a hombres como mujeres del país anfitrión con una rutina que incluía fragmentos del Jarabe tapatío y Allá en el Rancho grande. Para el chauvinismo del mexicano, fue como apropiarse del triunfo olímpico de la medallista áurea. Por si fuera poco, unos días después la mencionada Vera Caslavska contrajo nupcias con el corredor, también checoslovaco, Josef Odložil en la Catedral metropolitana y México fue testigo de este gran acontecimiento. En muchos diarios deportivos se leía el epíteto de “La novia de México” o “La reina de la gimnasia”. Bastó un minuto y medio que duró la rutina de la gimnasta checa, para que Natasha Kuchinskaya pasara al olvido de un pueblo que le había prodigado toda clase de elogios y muestras de admiración. Por: JOSÉ ANTONIO RIVERO CALVILLO

Estudió en la FES Acatlán, IUCE y UCSJ.


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Taj mahal: el monumento al amor.

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efinido como: “la visión materializada del amor”, “un poema en piedra”, “un sueño en mármol”, “un noble tributo a la gracia de la feminidad india”, “una lágrima resplandeciente e inmortal en la mejilla del tiempo”, “un monumento al amor” o “una maravilla del mundo”. El Taj Mahal es justo representante de la gloriosa era mogól y un regalo único del periodo medieval del pueblo de la India. Situado en la orilla del río Jamuna en Agra, fue construido por el quinto emperador mogól Shah Jahan que reinó de 1628 a 1658 y que fue derrocado por su hijo Aurangzeb y hecho prisionero durante ocho años en el fuerte de Agra donde murió en 1666. El nombre de una de las siete maravillas del mundo, el Taj Mahal, significa “palacio de la corona” y es una versión cambiada de Rauza-e-Mumtaz Mahal (“Tumba de Mumtaz Mahal”) Sin duda alguna, este palacio puede estudiarse desde diversos ángulos, sin embargo, en estas líneas referiré la historia de su construcción y las leyendas que lo rodean. El nombre completo del emperador Sha Jahan era Shahbuddin Mohammed Shah Jahan. Él tenía cuatro esposas, pero la más amada era la me- nor, Arjumand Banu Beghún. El emperador le había conferido el título de Mumtaz Mahal, “la elegida del palacio”. Existe una bella leyenda sobre su primer encuentro: “Dicen que se conocieron en una Mina Bazar, una feria donde las mujeres de la nobleza vendían artículos de valor y los


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únicos compradores del sexo masculino eran el rey y los príncipes. En esa ocasión, el príncipe Khurram (que luego sería emperador Shah Jahan), se acercó al puesto atendido por la bellísima nieta del Primer Ministro Itmad-ud-Daulah. Ante la pregunta del príncipe sobre qué tenía para vender, la joven le mostró un cristal de azúcar diciendo que le quedaba solamente aquél “brillante” que valía 225000 rupias. El príncipe pagó el precio, perdiendo no solo el dinero sino también su corazón.”1 Se casaron el 30 de abril de 1612 cuando ella tenía 19 años y él 21. Esta feliz unión pronto se vio nublada por largos años de lucha por el trono. Fue hasta 1628 que los cielos de la fortuna se despejaron y a la pareja le fue otorgado uno de los imperios más poderosos del mundo; podían gozar todo lo que la riqueza y la juventud podría proporcionarles. Parecía que nada les haría falta, pero la vida les jugaría otro destino. El 17 de junio de 1631, cuando la pareja se encontraba de campaña en Burhanpur en Madhya Pradesh (a unos 100 km. de Agra), Mumtaz Mahal sintió que había llegado el fin de su vida, al dar a luz a una niña. Según cuenta la tradición, “ella había escuchado el llanto del feto por nacer lo cual le hizo creer que no sobreviviría al parto, que era su decimocuarto.”2 Según Abdul Hamid Lahori, un historiador contemporáneo, “cuando la Beghún sintió su fin próximo, envió a la princesa Jahan Ara a llamar al emperador quien llegó inmediatamente, lleno de preocupación y tristeza. Después de pedirle que cuidara de sus hijos y de sus padres, la emperatriz emprendió su viaje final.”3 Fue un golpe muy duro para Shah Jahan. Se dice que en una sola noche sus cabellos encanecieron, parecía estar desconectado del mundo y no comía ni bebía. Envuelto en la depresión, buscaba algo a lo cual aferrarse y poco a poco surgió en su mente la idea de inmortalizar a su amante a través de un monumento tan bello como la misma Mumtaz Mahal, y tan duradero como su propio amor


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hacia ella. Entonces la tristeza cedió el lugar al entusiasmo por diseñar un mausoleo que no tuviera rival en el mundo entero. Los restos mortales de la emperatriz, quien había sido enterrada en el lugar de su muerte, fueron trasladados en diciembre de 1631 y sepultados provisionalmente en un rincón del jardín del Taj hasta que las obras del mausoleo estuvieran terminadas. Entonces Arjumand Banu recibió al fin su lecho eterno en el centro exacto del edificio. La construcción había comenzado en el año 1631 pero, a pesar del interés personal del emperador, el trabajo fue lento ya que el mármol tenía que ser traído de las lejanas canteras de Makrana en Rajasthan (unos 350 km.). Obras contemporáneas mencionan un incidente al respecto. En un momento determinado tuvieron que suspender la construcción porque habían dejado de llegar las caravanas de camellos que transportaban el mármol. Al investigarlo, el emperador descubrió que los proveedores no habían recibido el pago por algunos lotes previamente enviados. Se tomaron estrictas medidas para asegurar que no volviera a suceder esto en el futuro. No solo el mármol era llevado desde lejos sino también los 43 tipos de piedras preciosas requeridas para las incrustaciones. La turquesa, por ejemplo, procedía del Tibet, el ágata del Yemen, el lapislázuli de Sri Lanka, el coral y la coralina de Arabia, el jade de China, el ónix de Persia y la malaquita de Rusia. Pero quizás la razón más importante de la lentitud del trabajo fue la perfección exigida en cada una de las piedras que se colocaban. Cada incrustación, cada relieve, cada celosía4 da la impresión de que su creador la haya considerado como su obra maestra y puesto su corazón en él. Así pues, se tardó nada menos que 22 años en construir y decorar todo el complejo; 17 años para el Taj Mahal propiamente dicho y 5 años más para los edificios secundarios. Traba-


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jaron en el proyecto unas 20,000 personas, incluyendo los artistas que tallaron el mármol y los expertos en jardinería, en arquitectura y sobre todo en ingeniería. Como es usual con las grandes maravillas del mundo, el Taj Mahal está asociado a algunas controversias, muchas de las cuales son mitos. Algunas de estas nos dicen que: “su modelo fue hecho por un preso llamado Sufi Faqir quien lo había visto en un sueño […]; que Shah Jahan le había cortado las manos a los artesanos que trabajaron en el Taj Mahal después de que lo terminaron por miedo a que construyeran otro Tah Mahal que rivalizara con el primero […]; que una gota de agua, símbolo de las lágrimas de pena de Shah Jahan, caía misteriosamente en la tumba de Mumtaz Mahal cada año…”5. Asimismo existen muchas otras leyendas contadas por la gente local que enamoran a los visitantes ávidos de escuchar narraciones extraordinarias. Sin embargo, estas historias no tienen un contenido histórico que garantice su veracidad. Una de las leyendas populares más conocidas relata que Sha Jahan originalmente planeó construir un segundo Taj Mahal; una réplica exacta en mármol negro, del otro lado del río, opuesto al primero y conectados, ambos, por un puente de piedra. Dice el viajero francés Tavernier6: “Shah Jahan empezó a construir su propia tumba del otro lado del río pero la guerra con sus hijos interrumpió sus planes y Aurangzev (hijo de Shah Jahan), […] no está dispuesto a completarlo.” Este relato no verídico parece haber sido inventado en los últimos tiempos para darle un toque romántico a la construcción. Los historiadores de la corte no mencionan esto ni siquiera


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remotamente. Algunos manuscritos persas, que contienen información de la construcción del Taj Mahal tampoco lo mencionan. De cualquier manera el Taj Majal representa, fuera de su majestuosidad arquitectónica y los singulares trabajos de ingeniería realizados en su construcción, un cúmulo de belleza que siempre, de manera inmediata, se relaciona con el amor, y que indudablemente puede ser traducida en obras de diversa índole. Desde un documento histórico que refleja las características de una sociedad y una época, hasta motivo de creaciones artísticas. Es evidente que la belleza visual del Taj Mahal no puede excluir la historia de Shah Jahan y Mumtaz Mahal y todas las historias y leyendas a su alrededor. Sean éstas ciertas o ficticias, representan un mosaico de sentimientos propiamente humanos que, hoy y en todos los tiempos, nos mueven a realizar actos, obras y creaciones maravillosas que en otras circunstancias seríamos incapaces, incluso, de concebir. El director del Centro Cultural de la India en México “Gurudev Tagore”, Sr. N. Balasubramaniyan nos brinda su opinión sobre este grandioso monumento: “El monumento al amor construido por el emperador Shah Jahan tal vez es considerado como el más grande símbolo de amor en cualquier parte del mundo. Al entrar en el imponente complejo, la huella que deja en el visitante es impresionante y va mucho más allá de cualquier descripción. Como el edificio más fotografiado del mundo, su imagen se ha visto en casi todos los rincones del globo. Mientras que las imágenes mismas son muy apreciadas por casi todo el mundo, el efecto contundente del monumento, así como la majestuosa estructura hecha de mármol blanco, especialmente a la luz de luna llena, dice mucho de la dedicación al amor del emperador mogol. Cuando el presidente Kennedy de EE.UU. visitó el monumento, dijo que sólo había dos tipos de personas en el mundo: los que han visto el Taj Mahal y los que no lo han hecho aún".

Por: RICARDO PÉREZ TORRES


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Los horrores del amor erótico

EL AMOR COMO PROBLEMA

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emasiado ha sido escrito sobre el amor. Es abrumadora la cantidad de obras literarias que lo privilegian sobre tantos otros temas, poniéndolo como centro, clímax y salmodia de la historia. Inclusive en ocasiones dan ganas de protestar para que nadie escriba una sola sílaba más sobre el amor. Nada de teorizaciones, clasificaciones, hipótesis, conjeturas y refutaciones sobre tema tan trillado. “¡Estamos hartos! Hay que vivirlo y ya” dirían los que creen que el amor es un misterio que mejor conviene dejar velado. Lamentablemente, esta opción es casi impracticable. El amor erótico, mistérico o no, nunca ha cesado de ser un problema para nosotros, un problema cuya solución se nos escapa cada vez que resolvemos hacer algo para que deje de atormentarnos.

EL AMOR COMO AFECCIÓN Y COMO CONCEPTO Ahora bien, evidentemente el amor está muy lejos de ser un mero concepto, es una afección espontánea y natural que todo ser humano sano es capaz de sentir. Sin embargo, hay objeciones científicas y filosóficas a esta postura, pues lo que sucede con el amor es que en la praxis cotidiana solemos estructurarlo como concepto porque le asociamos todo un conjunto de actitudes y de acuerdo con nuestra educación, nuestra cultura y nuestros genes. La idea previa que tenemos del amor modifica nuestra experiencia de él, de tal forma que el condicionamiento social (películas, telenovelas, novelas, escuela) nos edu-


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ca para recibirlo y ajustarlo a la idea previa que tengamos de él, a la idea que hemos configurado teóricamente de cómo el amor debería ser. Más aún, ha habido importantes debates que discuten si el amor romántico es innato (una pasión o emoción natural y espontánea que se da desde las islas de Papúa Nueva Guinea hasta Alaska con la misma intensidad y efectos para todos los hombres) o bien si el amor romántico es una construcción cultural (puro Hollywood cursi, en pocas palabras). Lo cierto es que, a lo largo de la historia, se han elaborado y desarrollado muchas ideas en torno a cómo debería ser el amor erótico (el amor cortés, el amor “platónico”, el amor místico, etc.). Si están interesados en la “Historia del amor en Occidente” que habla de estas conceptuaciones les recomiendo el libro del filósofo Peter Singer del mismo título que pueden encontrar en la biblioteca del CID FES Acatlán.

EL AMOR COMO EXPERIENCIA ESTÉTICA Famoso es el amor por su capacidad de abastecimiento de diversiones cuando estamos aburridos o desganados. “¿Hay alguien aquí que no sepa qué hacer con su vida? ¡Pues llénela de amor cliente, solución conveniente y entretenida!” gritan subliminalmente los publicistas del cine, las telenovelas y medios masivos de comunicación. Hay toda una pedagogía del amor ideologizante que nos hace creer que el amor es el máximo fin vital, el objetivo último de la vida y que además es la máxima experiencia estética por las sensaciones que proporciona. Uno de los mejores ejemplos de esto es el “Fausto” de Goethe, en donde el protagonista se encuentra tan vacío espiritualmente, tan vitalmente apagado que decide cambiar su modo de vida de “erudito empolvado” por el de “joven seductor”. Pero las cosas no salen cómo fueron planeadas, ni siquiera para el mismo diablo, pues


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el conquistador sale conquistado por el amor puro y divino de Margarita, a tal punto que el pecador acaba en el cielo en vez de en el infierno como había pactado anteriormente con su propia sangre. Aquí se entrecruza una tercera concepción del amor:

EL AMOR COMO REDENCIÓN El amor como salvación (¿de qué?). Es evidente que el amor como salvación de un mal lleva implícita una concepción moral (mal/ bien) pero también una cristiana (perdición/salvación). Resulta interesante notar esto pues, el desear que algún agente externo a nosotros nos “salve”, presupone que no podemos salvarnos a nosotros mismos sino que tenemos que aguardar a ese alguien (que probablemente ni nos conozca ni sepa qué es lo mejor para nosotros) para que nos diga qué es lo que debemos hacer para redimirnos. Es una postura a todas luces contradictoria y hasta absurda, pues ¿quién sino yo va a salvarme de mí mismo (pues el mal está en mí)? Es común que alguien espere que la persona que lo ame lo salve de su soledad. Pero esa condición que podríamos llamar “básica”, ya sea la de la soledad o del aburrimiento, no tendría por qué ser necesariamente un mal, es un modo de estar que tomamos por algo negativo. Mas no toda soledad es aislamiento, ni todo aburrimiento es tedio. Es decir, si estamos buscando al amor como una solución a nuestro malestar espiritual o nuestros conflictos existenciales, es obvio que no los va a resolver, pues no se está combatiendo al problema de raíz (por qué nos sentimos así), sino que se está buscando un paliativo temporal para un mal incurable desde tal remedio.

EL AMOR COMO SEDUCCIÓN “Diario de un seductor,” de Soren Kierkegaard. Aquí la seducción del personaje hacia la joven es de distinto carácter que la que Fausto ejerce hacia Margarita, pues el protagonista seduce a la joven con el fin de enamorarla a tal punto de hacerla su prometida, todo con el fin de abandonarla exactamente cuando sea hora de casarse. No hay nada de sexo involucrado en el asunto, ésta es una concepción puramente espiritual, aquí se trata de lo que causa el amor como


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pasión pura, desligada de todo contenido corpóreo. Excitar el amor en alguien no es una tarea fácil, por lo cual quien lo logra puede jactarse de tener mucho poder, su ego se siente sumamente halagado por la conquista, pues se ha demostrado a sí mismo su propia valía. Lo único que hizo fue manipular a la víctima elegida convenientemente (en esto recae el arte del asunto) para que caiga en la trampa. Si les interesa tal tema les recomendaría el libro del filósofo Baudrillard: “La seducción”, un poco seco pero muy interesante.

EL AMOR COMO OBJETO DE CONSUMO Zygmunt Bauman, quizá el más famoso sociólogo vivo de la actualidad, escribe un espléndido libro lleno de referencias literarias, datos sociológicos, filosóficos y psicológicos: “Amor líquido” editado por el FCE, en donde describe el estado actual de las relaciones amorosas. El autor lo nombra líquido en contraste con el sólido, que era el amor a la antigüita, el que buscaba crear vínculos sólidos lo más irrompibles posibles. Lo que Bauman observa es que el amor de esta época es tremendamente flexible, por usar un eufemismo, es tan libre que esa aparente libertad le derrite las alas, de tal manera que llamamos amor a cualquier cosa: el encuentro casual de una noche, el enamoramiento de un desconocido, el mero antojo sexual, etc. Amor líquido, amor laxo. Todo está permitido, cada quien se enamora bajo su propia responsabilidad, y ¡ay del que se queje de las condiciones! Se tendrá que ir a llorar a su cuarto él solo. ¿Les suena familiar?

EL AMOR COMO DEPORTE/ARTE El pícaro de Ovidio, poeta de la corte de Cesar Augusto escribe “El arte de amar”, guía práctica para jóvenes ardientes o viejos verdes


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con ganas de ligarse a una bella dama. Ovidio, un hombre con gran ingenio, mucho cinismo y una sublime retórica, exhibe cómo basta saber explotar los propios recursos para conquistar a cualquiera. Les transcribo un pedacito para que lo saboreen: “Con el tiempo los toros rebeldes acaban por someterse al yugo, con el tiempo el toro fogoso aprende a soportar el freno que reprime su ardor. El anillo de hierro se desgasta con el uso continuo y la punta de la reja se embota a fuerza de labrar asiduamente la tierra. ¿qué más duro que la roca y más leve que la onda? Con todo, las aguas socavan las duras peñas. Persiste, y vencerás con el tiempo a la misma Penélope. Troya resistió muchos años, pero al fin cayó vencida.”

Erich Fromm, el psicólogo humanista discípulo de Freud, escribe un libro del mismo título, en donde postula que el amor es un arte así como lo es la vida, es decir, para aprender esa técnica, se debe tener humildad, coraje, fe y disciplina. Para él, si no se tiene éxito en el amor es porque no se tiene paciencia. Hay un aprendizaje que no estamos dispuestos a hacer ya sea por impaciencia o por que en realidad lo que deseamos no es querer a alguien sino ser amados o simplemente no estar solos con nosotros mismos. El error que lleva a suponer que no hay nada que aprender sobre el amor, radica en la confusión entre la experiencia inicial del "enamorarse" y la situación permanente de estar enamorado, o, mejor dicho, de «permanecer» enamorado. Si dos personas que son desconocidas la una para la otra, como lo somos todos, dejan caer de pronto la barrera que las separa, y se sienten cercanas, se sienten uno, ese momento de unidad constituye uno de los más estimulantes y excitantes de la vida. Y resulta aún más maravilloso y milagroso para aquellas personas que han vivido encerradas, aisladas, sin amor. Ese milagro de súbita intimidad suele verse facilitado si se combina o inicia con la atracción sexual y su consumación. Sin embargo, tal tipo de amor es, por su misma naturaleza, poco duradero.


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EL AMOR COMO DESEO ERÓTICO El amor frecuentemente ha sido confundido con la pasión y con el deseo. En las películas gringas, basta con que una chica le guste a un chico para que él la tome por el brazo con mirada candente y le suelte un “te amo.” Pero el amor no se reduce a esos componentes, aunque ciertamente sean fundamentales. El erotismo, según la definición de Georges Bataille, es una “búsqueda psicológica independiente del fin natural dado en la reproducción y del cuidado de dar a los hijos (…) la actividad erótica es una exuberancia de la vida (…) que no es extraña a la muerte misma.” Este vínculo entre amor y muerte es ampliamente estudiado por el autor en su famoso libro, “El erotismo” que pueden encontrar en TusQuets. Transcribiré uno de sus párrafos más líricos e inspirados: “En el momento de dar el paso, el deseo nos arroja fuera de nosotros; ya no podemos más, y el movimiento que nos lleva exigiría que nosotros nos quebrásemos. Pero, puesto que el deseo nos desborda, nos liga a la vida desbordada por el deseo. ¡qué dulce es quedarnos en el deseo de exceder, sin llegar hasta el extremo, sin dar el paso! ¡qué dulce es quedarnos largamente ante el objeto de ese deseo, manteniéndonos en vida en el deseo, en lugar de morir yéndonos ante el extremo, cediendo al exceso de violencia del deseo! Sabemos que la posesión de ese objeto que nos quema es imposible. Una de dos: o bien el objeto nos consumirá o bien su objeto dejará de quemarnos.”

¡Ah! La hermosa comodidad de los amores imposibles ¿quién no recuerda sus amores de infancia, con su sublime violencia y el arrebato de su deseo? Hay tantos que los prefieren a los amores de la realidad.


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EL AMOR COMO DIOS Como todos ustedes seguramente conocen a Platón, no voy a ahondar mucho en él, pues mucho de la tradición occidental está apoyada en su pensamiento. Extraigo el siguiente fragmento del diálogo “Fedro”, uno de los diálogos más recientes de Platón sobre el amor: “El hombre que ha sido perfectamente iniciado, que contempló en otro tiempo el mayor número de esencias, cuando ve un semblante que remeda la belleza celeste o un cuerpo que le recuerda por sus formas la esencia de la belleza, siente por lo pronto como un temblor, y experimenta los temblores religiosos de otro tiempo; y fijando después sus miradas en el objeto amable, le respeta como a un dios, y si no temiese ver tratado su entusiasmo de locura, inmolaría víctimas al objeto de su pasión, como a un ídolo, como a un dios.”

Aquí el planteamiento es que hay un mundo de esencias en donde se encuentran los paradigmas (los modelos madre) de las cosas, siendo el amor el modelo físico de la belleza, el depositario de la belleza. Recordemos además que los antiguos griegos, quienes tenían esa viciosa manía de la alegoría, tenían a Eros como dios del amor. Esta noción religiosa del amor es presente aún hoy en día, en donde a falta de dioses y fe, muchos sacralizan al amor con tal de tener éxito en su vida sentimental. Le rezan sin darse cuenta día a día con su esperanza, y no pierden la confianza en que algún día han de encontrar un amor que les dure toda la vida y que trascienda a su propia muerte.

EL AMOR COMO MISTERIO/MAGIA En su icónico libro acerca de la historia y la figura de la mujer en Occidente, “El Segundo Sexo”, Simone de Beauvoir analiza descarnadamente el rol pasivo que a la mujer le ha tocado jugar en el


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amor desde la antigüedad hasta nuestros días. Comenta que esta ha tenido un lugar meramente receptivo, se pasa la vida esperando a que llegue el amor de su vida. Así justifica que la mujer sea más propensa a la religión, porque ésta propicia la resignación en ella, la espera y la aceptación necesaria para que llegue el príncipe azul. Extraigo un fragmento: “El amor le ha sido asignado a la mujer como su vocación suprema, y cuando lo dirige a un hombre, busca en él a Dios, pero si el amor humano le es negado por sus circunstancias, si ella es desengañada o demasiado particular en su elección, puede que acabe divinizando a la persona, viendo en ella la figura de Dios mismo.”

Podemos ver esto aún hoy en día. Tan vigente es la figura de la mujer abandonada, engañada, seducida, que escuchar un nuevo caso de esa recurrencia (porque le acaba pasando a la tía o a la vecina o a la amiga) llega a desesperarnos. Lo que Simone argumenta es que esto no tiene que ver con la naturaleza de la mujer (porque la mujer sea supuestamente más sentimental, como argumentarían algunos) sino con que la naturaleza que le ha sido asignada a la mujer a lo largo de la historia es pasiva en vez de activa, ella no interviene en las cosas sino que las toma como dadas, se resigna, las acepta. A la mujer no se le ha entrenado para la acción (subir árboles, pelear con sus compañeros, arreglar motores de coches, en suma, modificar su entorno, afirmar su poder sobre el mundo), y por ende la visión que ella tiene de ella misma es de impotencia frente al todo.

EL AMOR COMO PADECIMIENTO Esta es la visión clínica del amor, opuesta a la romántica en donde el amor es visto como un evento mágico y especial, aislado de todo lo común y lo regular. La visión clínica trata fríamente al amor co-


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mo el efecto de una serie de funciones psicológicas destinadas meramente a la reproducción. Freud lo ve como una simple necesidad sexual que es expresada mediante un impulso sexual que él llama libido. En su libro “Tres ensayos para una teoría sexual,” Freud habla de las etapas de maduración sexuales del individuo y de su desarrollo, la culminación de las cuales es el deseo sexual. Si hay alguna alteración en el proceso, surgen las perversiones y las psiconeurosis. En fin, hay muchos problemas que pueden salir en el camino y degenerar en enfermedades. Son estas transformaciones (independientemente si son desagradables) del impulso sexual las que alteran cómo experimentamos al amor. Si de chicos nos pegaron, por poner un ejemplo demasiado trillado, es posible que asociemos el amor con el dolor y lo busquemos recurrentemente en nuestra vida adulta. Es un libro fundamental aunque desactualizado para entender el amor y su relación con la sexualidad. Hay más conceptuaciones del amor, evidentemente: el amor como liberación, el amor como placer supremo, el amor como locura, el amor como droga, el amor como búsqueda, etc. Corresponde a una investigación más amplia el encontrar todas sus caracterizaciones y tipificaciones. Tenemos toda la vida por delante por averiguarlo, toda la vida para vivirlo y sufrirlo y disfrutarlo y mandarlo al diablo, si queremos, al final. Después de todo, ha sido una de las grandes obsesiones del ser humano, aunque los escépticos nieguen su existencia y los desilusionados se nieguen a experimentarlo. Misterio o problema, el amor erótico es y será algo en permanente cambio que se manifestará de distintas maneras en distintas épocas, pero que conservará esas mismas características que todos sentimos al confrontarlo: azoro, sorpresa, goce, desilusión, tristeza, euforia, motivación, furia, celos, agradecimiento, lamentación… Cuidado con Eros, el aterrador. Por: VIOLETA OROZCO BARRERA Estudiante de Filosofía en la UNAM FES Acatlán.


El amor desde tres culturas antiguas

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l matrimonio es, muchas veces, la consumación del amor; significa la unión de dos personas que se comprometen a vivir juntas y crear un nuevo núcleo. Sin embargo, su significado y celebración tienen variantes según sea el país, la época, la cultura y la religión a la que pertenezca. A continuación se expondrá el matrimonio desde tres grades culturas antiguas, que son tan diferentes como distantes entre sí: la cultura azteca, la India antigua y el Antiguo Egipto.

AZTECAS En esta cultura prehispánica, el hombre que ya había cumplido veinte años se podía casar y la mayoría lo hacía con mujeres de entre dieciséis y dieciocho años de edad. Al llevarse a cabo el matrimonio, la mujer conservaba sus bienes y podía ejercer actividades y negocios en los cuales era independiente, y aunque el adulterio sólo era castigado si lo cometía la mujer, a su vez, ésta podía solicitar el divorcio si el hombre no trabajaba. La celebración del matrimonio se realizaba en casa del novio durante la noche, un día antes ya se había efectuado una fiesta en casa de la novia. Al medio día había una gran comida en la que los ancianos bebían y las mujeres que estaban casadas llevaban regalos. Por la tarde la novia tomaba un baño para posteriormente adornar sus brazos y piernas con plumas rojas y pintar su rostro de color amarillo claro. Por la noche se conducía a la novia al que sería su nuevo hogar: la doncella iba detrás de los padres del joven y las mujeres de la comunidad o sus amigas que aún no se casaban, iban en dos filas cargando antorchas. Al llegar a casa del novio. éste salía a recibirla con un incensario 1 y a la doncella se le daba otro para que se ofrecieran mutuamente el in-


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cienso en señal de respeto. Después entraban a la casa, entre bailes y cantos; la madre de la doncella regalaba una prenda a su yerno y la madre del hombre hacia lo mismo con su nuera. Con ambas prendas se hacía un nudo simbolizando la unión entre el marido y la mujer, y su primer acto como matrimonio, era compartir un plato de tamales, dándoselos el uno al otro. Posteriormente los esposos pasaban a la cámara nupcial y permanecían allí durante cuatro días “en oración” y sin consumar su matrimonio, al cuarto día se les preparaba un lecho en el cual se colocaban plumas y un trozo de jade y al quinto día se bañaban en el Temazcalli2 y un sacerdote los bendecía.

INDIA ANTIGUA En esta cultura existían ocho modalidades de matrimonio: 1.- La brahmánica, en la que el padre ofrecía a su hija como donación a un pretendiente. 2.- La “de los dioses” en la que la joven era concedida al sacerdote oficiante. 3.- La de Prajapati (divinidad védica) en la que la boda se celebraba sin contrato ni dote. 4.- La “de los sabios”: el novio ofrecía dones al padre de la que sería su esposa. 5.- En la modalidad de los Asura, la joven era comprada con dinero. 6.- La de los Gandharva (genios de los arios) que consumaba la unión secreta entre dos jóvenes. 7.- En la modalidad de los Rakshas, la esposa era raptada. 8.- Finalmente, existía también la modalidad de los Pishaca (espectros del cementerio), que era como un estupro3. Entre los guerreros también se realizaba algo conocido como el svayamvara, el cual era un torneo entre los pretendientes, cuyo trofeo para el ganador era la mano de la codiciada joven. Dentro del


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matrimonio la mujer estaba sometida al marido, considerándolo casi como un dios; esto se reflejaba de manera extrema en la casta de los guerreros, con la costumbre de la sati, la “virtuosa”, epíteto que adquirían aquellas esposas que se atrevían a seguir al marido muerto a la pira funeraria, haciéndose quemar con él.

EGIPTO ANTIGUO Finalmente, en cuanto a la cultura del Antiguo Egipto, es muy escasa la información sobre cómo se elegía a las parejas para casarse, pues a diferencia de muchas culturas, entre los antiguos egipcios no existía ninguna ceremonia destinada a formalizar el matrimonio; éste simplemente se formaba cuando la pareja se establecía en una casa y, después del divorcio que era muy común, tanto el hombre como la mujer podían volver a casarse. Pero no sólo los humanos se unían por medio del matrimonio: durante la baja época, las ceremonias de matrimonios celebrados entre dos divinidades solían estar protagonizados por la diosa Hathor4 y el dios Horus, convirtiéndose así, en uno de los acontecimientos más relevantes del calendario religioso del Alto Egipto, que se celebraba durante catorce días y era conocida como “fiesta de la buena reunión” en la que se trasladaba a Hathor en una barca llamada “La señora del amor” desde su templo en Pandara hasta el gran templo de Horus, en Edfu. Lo anterior es solamente una muestra de la enorme diversidad de costumbres y creencias existentes a lo largo de la historia para consumar el amor, celebrar la unión y vivir en pareja.

Por: JESSICA JAZMÍN GARCÍA VÁZQUEZ Estudiante de Lengua y Literatura Hispánicas, UNAM FES Acatlán.


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Hacia una crítica del pop: ¿placebo o tratamiento homeopático?

1. Justificación

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on numerosas las discusiones en torno a la cultura de masas, los integrantes de la academia se apresuran a tomar postura: el alumno de letras ingresa a la licenciatura y automáticamente declara su repudio hacia el best seller (la mayoría de las veces con buena razón), pero se permite escuchar a los Beatles y a los Rolling Stones como si no fueran productos de la misma cultura; el estudiante de música académica prefiere que sus oídos no se “rebajen” más allá del jazz aunque no le resulte complicado asistir a toda la cartelera programada para la premiación de los Óscares; mientras el cineasta intelectualoide desdeña toda superproducción de Hollywood por parecerle superficial pero admite en sus montajes la inserción de las latas Campbell’s de Warhol. Esta aparente contradicción no es más que un síntoma de posmodernidad, las posturas con-funden sus fronteras. A pesar de los esfuerzos por mantener clara la distinción entre cultura alta y cultura baja durante el siglo XX el límite se volvió confuso y ya en el siglo XXI ha desaparecido. Muy a diferencia del teatro aurisecular donde el gusto del vulgo ingresó a las obras de Lope, en la actualidad la fusión de cánones ha transgredido la sintaxis de la creación y del juicio general sobre las artes. Un siglo después de un joven Alfonso Reyes al que -bajo el pseudónimo Fósforo- le urgía seguir las novedades del emergente cinematógrafo, intentemos detener la velocidad que nos apura a pronunciar un juicio y observemos el fenómeno denominado cultura pop sin integrarnos ni condenarlo.


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Conviene a nuestros fines establecer un primer marco de conceptos para esclarecer nuestro objeto. Entendemos por cultura pop la serie de expresiones artísticas y culturales que han surgido desde la mitad del siglo XX hasta nuestros días, es decir, a partir de los procesos de eliminación de fronteras, primero por la formación de bloques económicos, ahora por la expansión de las tendencias globalizantes. La cultura pop sigue el creciente patrón de estandarización que ha visto el mercado desde el establecimiento del capitalismo como sistema imperante, por lo que implica una visión compartida del mundo (esta es la causa de la mencionada generalización del juicio sobre las manifestaciones artísticas), aunque es parte de la occidentalización –que ha marcado a la historia desde el siglo XV–, también es un proceso histórico distinto del resto de las épocas por eliminar progresivamente cualquier fundamento (logos) del cual partir para crear un producto o elaborar una valoración, veremos – en posteriores publicaciones– ni si quiera los fines monetarios rigen al pop (uno de los efectos notorios sigue siendo la enajenación, pero permanece como consecuencia, no es posible elevarla a causa o finalidad –algunos se aprovechan de ella e incluso la provocan, mas no todos los actantes buscan reproducirla). A esto se agrega que a pesar del carácter exportado visto por el pop en sus inicios –una clara intención de los países hegemónicos por invadir al mundo, no al estilo decimonónico, sino económica y culturalmente– se ha mezclado con las costumbres de cada pueblo a nivel superficial, generando lo que Pierre Bourdieu califica como expresiones pastiche, una combinatoria no profunda de culturas cuando no un sincretismo verdadero (observemos que nuestro confundido juicio posmoderno no es producto de la cultura pop sino de la infraestructura económica, es decir, mientras el pop impregna desde la superficie a las culturas, la economía modifica desde los cimientos a todos los sistemas de representación humanos). Los pantalones de mezclilla, la comida rápida, el fútbol soccer como punto de encuentro entre países, el inglés como lengua de prestigio, siguen siendo variables que a pesar de encontrarse en la vida diaria afectan solamente los paisajes de las urbes (claro que en países co-


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mo el nuestro, susceptibles a enfatizar la distinción de clases, han hallado un mejor cuerpo al cual infectar –recordemos que estos efectos siguen siendo primordialmente de tipo económico). Pero, incluso en México, hemos mantenido nuestro, llamado por Carpentier, carácter barroco: un par de amigos, uno con camiseta del Che y el otro con una de AC/DC, continuarán cargando a su San Juditas por el metro de la ciudad aunque mañana vistan una camisa azul. Es decir, aunque sí hay una relación dialéctica entre la superestructura cultura de masas y la subyacente estructura económica, la ideología de cada comunidad particular rebasa en profundidad a las ideologías importadas, en conjunto crean una cosmovisión heterogénea y muchas veces contradictoria. ¿Dónde, entonces, encontramos a la cultura pop? En la música del género pop, donde reinan Michael Jackson y Madonna, pero envuelve también a los demás géneros contemporáneos: el rock desde Los Beatles y Bob Dylan hasta Dimmu Borgir y Amon Amarth o Misfits y Bad Religion (a pesar de que quieran colocarse fuera de las fronteras), irónicamente también encontramos a Silvio Rodríguez y sus amigos, al reggae de Bob Marley y al ska, en una ola paralela a los numerosos británicos, y junto a aquellos grandes el juicio general nos obliga a incluir a Lucerito y Daddy Yankee. En el cine encontramos a Chaplin, Fellini, Bergman, Kubrick, tristemente admitimos a quien quiera sea el responsable de haber hecho Rápido y furioso, pasando por Casa Blanca, Star Wars, Amélie, Spielberg, y por supuesto El señor de los anillos. Más allá de las artes existen expresiones como los flashmobs (un tipo particular de performance que ha invadido las calles de todo el mundo), los múltiples memes esparciéndose por internet (pequeñas imágenes humorísticas con texto mínimo que constituyen unidades de información referenciales a la misma cultura pop), series de televisión cuyas calidades van desde la telenovela mediocre hasta la semejanza con filmes de estilo novelesco, noticias populares… Enormes cantidades de información cuya única constante, parecería, es la


posibilidad de los medios para distribuirlas masivamente.

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Sin embargo, hay más propiedades que podemos ir vislumbrando. La cultura pop ha desarrollado la capacidad de absorber expresiones ajenas y otorgarles su percepción particular. Músicos como Beethoven, por ejemplo, aparecen reducidos a un entendimiento pequeño de sus obras, es común escuchar el tema de la 5ª sinfonía en cualquier contexto simplemente para producir tensión o invocar paródicamente la solemnidad de la cultura alta (¿cuántos no ubicamos a Bugs Bunny tocando un piano con dramatismo fingido al sonido de las trágicas cuerdas y metales de una sinfónica?). Teniendo este panorama claro distingamos el concepto de pop de otros. Utilizaremos “cultura popular” cuando sea necesario diferenciar al pop de los términos propuestos por Pierre Bourdieau, cultura alta, cultura baja y cultura clásica. Donde cultura alta es aquella producida por los estratos imperantes, que han tenido acceso a una educación integral, y es claramente distinta de otras producciones por su nivel de erudición (encontramos aquí a la Poética de Aristóteles, La divina comedia o las sinfonías de Mozart); cultura baja sería la producida por/para los estratos inferiores de una sociedad (los exempla medievales, los cuentos folclóricos de un pueblo, los cantos de los esclavos negros traídos a América); y cultura clásica es aquella que funde las producciones de ambos estratos y la mayoría de las veces se ha convertido en canónica (El Quijote, el mencionado teatro de Lope, la mazurcas de Chopin, la Rapsodia en Azul de George Gershwin). La cultura popular, a decir de Jorge Bustos: “…es un sucedáneo de la alta cultura. Cuando la masa se rebeló y tomó el control –según el lúcido dictamen de Ortega–, descubrió que no era sencillo deleitarse con la ópera, puesto que exige una maduración previa de las papilas gustativas de la estética. Y como no entendían nada, entonces las masas


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inventaron el musical, o sea, una cultura pop (popular), una cultura a su medida, porque sin cultura no se puede vivir.”1 El concepto de cultura pop es distinto también de “arte pop” cuyos límites se restringen a la producción artística, principalmente plástica, cultivada por Andy Warhol y sus contemporáneos y que, en caso de aparecer en alguna expresión actual (como el álbum de Lady Gaga Art Pop), es solamente un código que hace referencia a la corriente ya terminada cuyas connotaciones son claras2. El arte pop obviamente es uno de los elementos que constituyen a la cultura pop (cultura pop es el hiperónimo y arte pop es un hipónimo). Es necesario también definir “cultura de masas”, pues equivale solamente a una parte de la cultura pop (podríamos decir que constituye su origen y su discurso dominante). El término “cultura” se utiliza en este término como una práctica o una conducta relacionada con la comunicación masiva, pero no restringida a ella, pues la comunicación se estudia por su contenido y tal vez por su intencionalidad (su emisor), mientras que en cultura se implica el rasgo de “cristalizar” o producir conocimiento a partir del procedimiento y el contenido de lo comunicado para la sociedad . Es importante aclarar que no es la única práctica cultural que existe en la actualidad, es solamente uno de los modelos que intersectan con otros tantos. En acuerdo con De Moragas, esa intersección puede ser vista a tres niveles: el textual, el del conocimiento y el de las consecuencias so-


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ciales. Otro rasgo destacable es que en este sistema se hace de la cultura un producto sin obedecer únicamente al principio básico de oferta/demanda, también se constituye por un “complejo entramado social que se establece en cada etapa y lugar geográfico” para satisfacer las necesidades creadas-para y exigidas-por una sociedad de consumo4. El concepto de cultura de masas, pues, está más ligado a la sociedad de consumo y de medios de comunicación masiva. En este caso es concebible encontrar actitudes de rechazo: dado que las instituciones que procuran difundir el consumo masivo (empresas y medios) dirigen sus productos a un público amplio, algunos receptores se proclaman disidentes (varias veces resultando en las supuestas culturas de oposición –subculturas o contraculturas–); sin embargo, (probablemente en contra de su voluntad) estos intentos de rechazo se incluyen en la cultura pop y nutren su capacidad de autocrítica (desde las confusas posturas de las revoluciones de los 60 hasta el hipster de hoy en día). Finalmente, posmodernidad es un concepto que se relaciona directamente con la cultura pop mas no es equivalente. Cabe considerar que si todavía es discutible poder llamar a nuestro periodo histórico una posmodernidad (postcontemporaneidad), es un fenómeno cultural marcado por la falta de logos cuyo único sustento es


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la cultura misma (la última consecuencia de haberle arrebatado a Platón el mundo de las ideas y hacerlo nuestro), en donde ningún límite es claro. Las verdades son relativas, los géneros (como clasificación estética y también biológica-social) se entremezclan, la creciente individualidad es también homogeneización. La cultura pop es efecto y síntoma de posmodernidad, es crisis (diferente a la de los siglos de oro, pues la saturación de producción no solamente da joyas culturales, podríamos apresurar una licencia para decir que la mayoría del tiempo resulta en atrocidades), es indudablemente autorreferencial (De Moragas la denomina “autorrepresentación social”), es transformación hacia un lugar desconocido o incluso hacia ningún lado. No seamos pesimistas, es también –según algunos integrados– la mayor democratización que se ha vivido en el arte. Nuestro papel -tal vez el mayor reto al que se ha enfrentado la crítica- es aprender a valorar en nuestro tiempo, hacer del arte no una constante nostalgia con vista a tiempos dorados, sino una promesa. Sin dejar de considerar que cada creación de la cultura pop debe interpretarse también a nivel de conocimiento e impacto social, iniciemos por aproximaciones a nivel textual. Observemos por ahora que la cultura pop nos rodea y es pertinente para las generaciones que ingresan a la academia aceptar que hemos crecido dentro de ella (en mayor o menor dosis). Es necesario acercarnos desde una postura crítica, enunciando uno que otro juicio libre de pretensiones.

POP LOVE El filme Moulin Rouge de Bas Luhrman es el epítome de la concepción pop sobre el amor. El relato se funda sobre el tópico del poeta sin dinero que se enamora de la prostituta (sutilmente refe-


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rida como ‘cortesana’) y encuentra su nivel arcaico en el mito de Orfeo, el músico ideal que entra al Hades con ayuda de su canto para salvar a su amada Eurídice. Con esta película surgió un estilo particular del musical, pues no se estructura como el clásico de Broadway (una tendencia purista, de hecho, niega que Moulin Rouge sea un musical) sino que consiste en una saturación de intertextualidad que toma canciones populares ajenas al mundo de la ficción y las refuncionaliza para su propia trama (canciones como “Your Song” de Elton John, “Like a Virgin” de Madonna”, “Nature Boy” de Eden Ahbez –conocida por la versión de Sinatra–, “Heroes” de David Bowie, entre otras). A diferencia de aquellas que de manera un tanto inmadura han intentado imitar esta estrategia, en Moulin Rouge se logra absoluta coherencia, pues la presencia simbólica del poeta cuyo canto es la llave a los distintos mundos (entendiendo por “mundos” los estratos sociales y, ¿por qué no?, el Hades codificado en el nivel arcaico) teje con eficacia la multiplicidad de obras a las que se hace referencia. De manera que la saturación, a pesar de romper la coherencia espacio-temporal (pues la historia está situada en 1900 y la mayoría de los textos subyacentes son posteriores a 1940), no resulta en una parodia sencilla, sino que rebasa las tonalidades cómicas para ingresar en el homenaje y finalmente aterrizar en la tragedia. Amor pop, pues todo el filme presenta una estética típica del pop: saturada y a la vez equilibrada, combinando alta y baja cultura indistintamente, aludiendo a canciones amorosas ya automatizadas (que al menos un integrante de nuestra familia escucha a diario en su camino al trabajo) rescatando y renovando sus contenidos, traídas por la voz de un personaje poeta cuyos actos llaman la atención desde adentro


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del filme al ejercicio básico de toda obra artística: el artista no es un creador desde el vacío, sino un combinador de citas textuales. El amor, en la perspectiva de Moulin Rouge, es un lugar sagrado desde el cual se invoca a las artes para imitarlas y reinventarlas con una sintagmática única. La tragicomedia de Shakespeare (primer híbrido audiovisual de la modernidad) ha alcanzado su última consecuencia en el cine de nuestros días.

Por: HÉCTOR R. SAPIÑA FLORES Estudiante de Lengua y Literatura Hispánicas en la UNAM FES Acatlán.


Siéntate a mi lado L

a primera vez que escuché el siguiente poema, quién me lo leyó me preguntó al terminar: “¿te desmayaste?”Quiero preguntarles eso mismo a ustedes. Pásenle al

Quedarse boquiabierto, ésa es la reacción cuando uno acaba de leer un poema así. Como ya habrán visto en la portada, ahora el amor nos ocupa. Cuando me dijeron que le dedicaríamos a Eros este bimestre, no vacilé en elegir el poema de Borges. Nunca se me hubiera ocurrido pensar cuán maravilloso es el acto de tomar la mano de alguien querido. Parece muy sencillo, pero el afortunado encuentro es

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uno de esos momentos que nos regala el azar. En su poema, Borges dispuso una serie de hechos, situaciones, objetos e imágenes sin relación aparente; sin embargo, al observarlos como conjunto, forman un sentido completo. Este recurso estilístico se llama enumeración caótica. Uno podría preguntarse qué tienen que ver Adán, Chuang-Tzu, Penélope, el sonido de las manecillas del reloj, el polvo que arrastra recuerdos… Pues, en este poema, todo. Gracias a la narración desordenada se acercan cosas dispares, separadas de contexto espacial y temporal (personajes, pueblos distantes, sombras, nubes, polvos de antaño), incluso ficticias (seres mitológicos), y se establece una unidad. Con la lectura del poema crece la expectación, nos preparamos para el gran final: un montón de causas ne-

Por: ADRIANA ROSALES PÉREZ Estudiante de Lengua y Literatura Hispánicas en UNAM FES Acatlán.

Cuentagotas

Recopilación: Mayahuel Zárate Guerrero. Estudiante de Lengua y Literatura Hispánicas en la UNAM FES Acatlán.


Erótica de la lectura

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a fascinación por los libros alcanza diferentes matices: desde quienes disfrutan del olor a nuevo o viejo, hasta los coleccionistas que derrochan cantidades sorprendentes de dinero en su búsqueda de primera ediciones, acabados exquisitos o ejemplares únicos. Sin embargo, más allá de la parte tangible, el texto es un objeto de placer, se construye eróticamente; coquetea con su lector, lo busca y, como dice Barthes, lo desea. (Habrá que hacer caso de sus anotaciones; para expertos en lengua, los franceses.) Ya Susan Sontang había señalado tal relación en su artículo Contra la interpretación2: “En lugar de una hermenéutica, necesitamos una erótica del arte”3. Es entonces que el texto “debe probarme que me desea. Esa prueba existe: es la escritura. La escritura es esto: la ciencia de los goces del lenguaje, su kamasutra (…)”4 Debido a su confección particular y disposición de elementos, encontramos especial deleite en la lectura de obras literarias. El placer y gozo es abismalmente distinto en la lectura de una lista de supermercado que en las Odas elementales de Pablo Neruda. Ambas se


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construyen de lengua, pero la literatura la moldea, la transforma, la mueve; con ella raspa y acaricia. Además, el erotismo de este uso del lenguaje recae en la intermitencia de sentidos, en el vislumbramiento apenas perceptible, las agresiones sutiles y el descubrimiento oportuno. La descomposición de las formas y las reglas no son literatura necesariamente; aunque suele ocurrir de manera inversa. Por esto, cuando el lector experimenta placer ante la obra, Barthes comenta que el autor escribió el texto con placer; sin embargo, no siempre la escritura realizada de este modo, deleitará al lector. Ante esta imprevisión del goce, el escritor busca a su lector ideal; los tres elementos comunicativos danzan hasta encontrarse. Esta experiencia erótica se presenta de diversas maneras, los textos no son todos iguales entre sí. Los llamados de placer siguen el paradigma, acarician; la lengua conforta. Sin embargo, los textos de goce reacomodan, rompen con la cultura, la lengua raspa; incluso, llegan a convertirse en cierta experiencia de aburrimiento al no cumplir con las expectativas preestablecidas, deleitan por la perversión de la congruencia en las formas. El lector ante el texto no busca la única hebra que lo conforma, sino que goza con las diversas estructuras de tejido: la ruptura de sentidos, la voluptuosidad de las palabras, las exigencias secretas, el juego. El placer de la lectura tiene infinidad de manifestaciones. Nos apropiamos de esta erótica literaria cuando desnudamos a las palabras de sus múltiples sentidos, cuando la sonoridad de la poesía atraviesa nuestros labios; porque el texto es un anagrama de nuestro cuerpo erótico.

Por: LAURA SOFÍA RIVERO CISNEROS Estudiante de Lengua y Literatura Hispánicas en la UNAM FES Acatlán.


Palestina: la resistencia contra

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el poder y el amor hacia la tierra

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alestina es una constante herida en nuestra historia humana y es una llamarada de esperanza que no se extingue. Quienes ostentan el poder, los criminales del poder, han decidido quién muere y quién no, según sus intereses, más allá del mismo género humano del que también son parte o quizás han dejado de serlo. Hagamos, groseramente breve, un poco de historia. Las promesas de los gobiernos de Inglaterra y Francia de apoyar las independencias de los pueblos árabes fueron respetadas a medias. Los pueblos árabes decidieron unirse para luchar contra el Imperio Otomano, firmando una alianza con los mencionados países europeos, y así, concluida la Primera Guerra Mundial, los árabes erigirían su camino. No fue así, pues parte de la Península Arábiga fue dividida en protectorados ingleses y franceses y Palestina fue uno de ellos. Desde el poder también nació el Estado Sionista de Israel. Ya en los últimos años del siglo XIX, el Sionismo, ideología fundada por Therodore Herzl, buscaba establecer en Palestina un Estado Judío, no importando los métodos que, dicho sea de paso, generalmente han sido criminales. Tampoco está de más aclarar que gran parte del judaísmo se ha deslindado del sionismo por el carácter injusto y discriminatorio de éste. El sionismo creó un fondo


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para adquirir tierras y, de este modo, se acordó con el Imperio Otomano la compra de territorio en Palestina, a pesar de dañar a la población originaria de la zona. Hablamos entonces de colonialismo. Estos grupos eran violentos y desde sus inicios comenzaron a despojar de tierras a los palestinos. Caído el imperio Otomano, bajo protectorado inglés, las bandas sionistas aumentaron agrupadas en organizaciones como Hanagá y el Irgún. Con la Segunda Guerra Mundial y la persecución judía por los nazis, la población judía europea aumentaba, desplazando a los pueblos originarios palestinos. La violencia sionista aumentó contra la población árabe, incluso, se dañaron intereses británicos. La situación era insoportable y la Gran Bretaña cedió Palestina a la ONU en 1947. La ONU con la resolución 181 y 181 II, dividió el territorio palestino en dos partes: una para la población originaria y otro para los sionistas, aun cuando la población árabe era claramente mayor, se le se dio el 55 por ciento de territorio al futuro Estado Sionista de Israel. Con un apoyo económico inmenso, y el apoyo político tanto del gobierno de Estados Unidos y de la Unión Soviética, Israel quedó fundado. El Estado de Israel no acató las resoluciones y continuó colonizando violentamente territorio palestino, hasta que en 1967, la totalidad del territorio palestino quedó ocupado, incluso, en muchos de los mapas actuales, Palestina no existe, a pesar que después de los acuerdos de Oslo, en la última década del siglo XX, con negociaciones bastantes polémicas, Israel regresó, con bastantes restricciones, la porción de territorio palestino antes de la invasión de 1967. Por otro lado, si dentro de la geopolítica de los poderosos, Palestina está en la nada, no así en el corazón de sus pobladores. Palestina mundialmente es ejemplo de resistencia, de un pueblo que se niega a morir y a extinguirse, que ama su suelo, sus ciudades ancestrales, sus tradicionales olivos. Se ha desprestigiado a este pueblo


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por el “delito” de existir, de resistir y de defenderse. Palestina no es una moda, es una herida para la humanidad, que arde más cuando vemos los bombardeos en la Franja de Gaza, cuando sabemos de los niños mutilados de sus manos en Cisjordania porque defienden sus casas con piedras de los tanques y buldozers; cuando los jóvenes responden a la humillación, al desprecio y a la muerte con resorteras frente al poderoso armamento israelí que los asesina; que a veces, en grados extremos, algunos otros se hacen detonar bombas caseras, frente los proyectiles, la bombas de la más avanzada tecnología militar que destruyen sus ciudades, escuelas y asesinan a sus padres, madres e hijos. Al hablar de Palestina, nunca hay que olvidar quien inició la violencia y quienes responden a la injusticia. Desde diversos frentes, desde diversas organizaciones, sin ellas, desde las calles, desde abajo, los palestinos se mantienen en resistencia constante desde 1948, desde antes quizás. El pueblo palestino ha demostrado que existe, desde el exilio, dentro de su territorio y no pretende rendirse. El amor a la vida, el amor por Ser y vivir con dignidad, la resistencia de todos estos enamorados de Palestina hace que también, tengo que confesarlo, me declare enamorado de aquella tierra. Por: ALEJANDRO MARTÍNEZ LIRA Licenciado en Lengua y Literatura Hispánicas, y profesor de esta licenciatura en la UNAM FES Acatlán.

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Remedios literarios. Medicina homeopática.

Retrato.

Por: SANTA CASSANDRA

AGUILERA HERNÁNDEZ

Estudiante de Lengua y Literatura Hispánicas en la UNAM FES Acatlán.

Aminaromal

Por: JESSICA JAZMÍN GARCÍA VÁZQUEZ Estudiante de Lengua y Literatura Hispánicas en la UNAM FES Acatlán.


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VI

Por: YOBANY AICRAG Estudiante de Lengua y Literatura Hispรกnicas en la UNAM FES Acatlรกn.


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Grageas científicas. Aglomerados de conocimiento.

La botica:

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e todas las maravillas que posee la naturaleza, las orquídeas compiten férreamente por ocupar los primeros sitios en cuanto a belleza, complejidad, efectividad biológica y perfección. Las partes de las orquídeas que, seguramente, atraen más a la mayoría de la gente son las flores. Esto no sucede por simple casualidad ya que, de manera general en las plantas, las flores son una estrategia sumamente refinada que tiene la finalidad de atraer la atención de los seres vivos. En las orquídeas, esta parte es un verdadero prodigio que hace posible uno de los más fascinantes procesos de reproducción que involucran tanto al reino vegetal como al animal (Harris y Hutchison, 2011). Retomando la información de la edición “Orquídeas: inflorescencia”1, en la antera se encuentran fusionadas los órganos sexuales masculinos y femeninos: los polineos y el estigma, respectivamente. La gran mayoría de las orquídeas son hermafroditas, es decir, poseen tanto polineos como estigma; sólo una reducida cantidad de especies presentan especímenes unisexuados (tienen polineos o estigma). Debido a las características morfológicas y evolutivas que presentan las orquídeas, su reproducción no puede ser llevada a cabo por el agua o el viento, lo cual hace que requieran forzosamente de un polinizador para llevar a cabo su reproducción (Freuler, 2009).


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Con el fin de comprender mejor la información aquí ofrecida, se presenta aproximación una muy breve descripción del proceso de polinización de las orquídeas: Los agentes polinizadores deben ser organismos activos que lleven a cabo la transferencia de los polineos de una flor al estigma de otra. Los polineos poseen una sección pegajosa que se adhiere al polinizador cuando éste se encuentra en la inflorescencia; de esta manera, al emprender el camino a otra flor, el polinizador lleva, sin saberlo, una carga muy valiosa; al llegar a su destino, los movimientos del polinizador hacen que los polineos acarreados entren en contacto con el estigma, que es viscoso, y de esta manera se queden en él, iniciando así el proceso de fertilización (Ackerman, 1992). Como se mencionó anteriormente, la pasada fue una muy breve descripción, en la cual fue necesario omitir los detalles que hacen de esta reproducción sexual un asunto fácil de asociar con las relaciones entre humanos. Los polinizadores de las orquídeas son bastante variados y, principalmente, pueden considerarse dos grandes grupos: los insectos y las aves, los primeros en mayor medida que las segundas. Pero pensar que estos animales ayudan a las plantas desinteresadamente sería algo muy ingenuo, ya que éstos requieren de un estímulo, de algo que les retribuya su “trabajo”. Hay varias características de las orquídeas que atraen a sus polinizadores y hacen que valga la pena acarrear sus polineos a otras flores, entre ellas podemos citar varias que a los humanos también les son atractivas, pues en cuanto a gustos, se rompen géneros. COLOR, FORMA Y AROMA: los tres definen en gran medida qué tipo de animal es el que poliniza a determinada especie de orquídea. Se ha demostrado que las flores de color blanco o verde pálido con forma alargada y fuerte aroma dulce, durante las noches son polinizadas por mariposas nocturnas que se ven atraídas por el aroma y


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cuyas “trompas” son las únicas que pueden alcanzar los órganos sexuales de este tipo de orquídeas. De manera contraria, las mariposas diurnas tienen preferencia por las orquídeas con flores de colores de la gama del rojo intenso y con fuerte aroma durante el día. Otro ejemplo son las flores colgantes de color rojo con forma tubular y sin aroma, las cuales atraen a los colibríes para polinizarlas. También se puede tomar el ejemplo más común: el de las abejas, visitantes de las orquídeas con flores de colores atractivos y brillantes, y que poseen néctar o jugos dulces. Un caso menos glamoroso, más no por eso despreciable, es el de las orquídeas que atraen a las moscas por medio de aromas desagradables y fuertes o nauseabundos y con coloraciones generalmente oscuras y opacas que asemejan materia orgánica en descomposición (Ackerman, 1992 y Freuler, 2009). ≈ RECOMPENSAS: Al igual que en el mundo humano, en el mundo natural el dar y el recibir es el medio por el que se consiguen las cosas. Es de esta manera que el beneficio de uno es el beneficio del otro y con este “gano-ganas” se asegura la supervivencia de los dos. Por esta razón, un bajo porcentaje de especies de orquídeas recompensa a sus polinizadores con diversas sustancias, reforzando así la conducta de éstos. Ejemplos: Alimento: algunas orquídeas producen polen, néctar, aceites y ceras que sirven como fuente de alimentación, ya sea a los propios polinizadores o a sus larvas. Éste es el caso de la mayoría de las flores que son polinizadas por abejas y algunas mariposas nocturnas que al recolectar su comida, llevan a cabo la polinización de diversas especies de orquídeas. Perfumes: ¿A quién no le gusta que le regalen un buen perfume? Bueno, las orquídeas no lo regalan, lo otorgan al que le ayuda a transportar sus polineos. La mayoría de las veces, este proceso le atañe únicamente a las abejas que recolectan y guardan perfumes de estas flores, que no sirven para nutrición ni protección sino que muy probablemente están relacionados con rituales de apareamien-


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to específicos de cada especie. El polinizador recoge con sus vellosas patas delanteras la sustancia aromática que producen las flores y, una vez que se satura de estas sustancias, sale de la flor para distribuir el aroma por todo su cuerpo; durante este proceso que realizan los insectos, la parte adherente de los polineos entra en contacto con el vientre o con el dorso del insecto y viaja con él hasta que se pose en otra flor y deposite involuntariamente los polineos que traía en el estigma de otro ejemplar (Internet 1). ENGAÑOS: No es privativo de los seres humanos el engañar, pues en el mundo natural podemos encontrar gran cantidad de ejemplos de esto, pero al referirnos a las orquídeas, este arte llega a niveles simplemente sorprendentes. “Muchas orquídeas seducen a sus polinizadores ofreciendo aromas, formas, colores o movimientos que imitan algo que a estos les interesa sin ofrecer nada a cambio” (Internet 1). Es requerido un alto grado de evolución y una gran refinación del método para lograr lo que se menciona a continuación: Engaño alimenticio: las flores imitan las características de las especies que suelen recompensar a los polinizadores, pueden hacerlo de manera vaga produciendo grandes flores aromáticas de colores vistosos, o también pueden hacerlo de una manera muy fina, en la que imitan exactamente a flores propias de la zona que sí alimentan a sus polinizadores. Sitios de anidamiento y resguardo: Para lograr ser polinizadas, las flores adquieren formas que asemejan los lugares donde comúnmente depositan sus huevecillos los insectos o donde suelen resguardarse, no cumpliendo su función el primero, y en ocasiones, el segundo llega a sí beneficiar al polinizador. Pseudoantagonismo: la flor imita señales y formas de los enemigos de su


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polinizador y de esta manera lo insta a pelear, logrando así que éste lleve a cabo el transporte de sus polineos gracias al contacto que establece con la flor durante el conflicto. Engaño sexual: este es probablemente uno de los mecanismos más sofisticados y más evolucionados que existen, pues en esta modalidad del engaño, las flores de las orquídeas imitan lo suficientemente bien a las hembras de sus polinizadores, logrando así que éstos se apareen con ellas varias veces, llevando sus políneos de una flor a otra. Esto lo consiguen a través de la imitación de la forma, las vellosidades, el color y el aroma específico de cada especie. Al conseguir un mimetismo visual exacto, se lleva avanzado gran parte del trabajo, pero una verdadera maravilla es imitar los olores, ya que se trata de llevar a cabo un metabolismo secundario tan especializado en estas plantas, que sintetiza varios compuestos presentes en las feromonas sexuales de los insectos hembra en cantidades muy similares, reforzando la conducta sexual, lo cual hace posible que los machos lleven a cabo una “pseudocopulación” con estas flores, y que no solo caigan en la treta una sola vez, sino varias, pues es de esta manera que polinizan a varios ejemplares (Internet 1). Es de suma importancia mencionar que estos mecanismos no se lograron de un día al otro, sino que ha llevado mucho tiempo de evolución conseguir las maravillas que hoy día podemos observar. Es de resaltar que esta evolución no es particular del polinizador ni de la flor, sino que es una coevolución, en la que el uno se adapta al otro, logrando una eficiencia muy alta y también una especificidad muy elevada, provocando que, en ocasiones, determinada especie no pueda ser polinizada por otro ser vivo que no sea su polinizador específico. Esto, en la misma medida que representa una ventaja, también representa una desventaja, pues si uno desaparece, el otro


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no tiene manera de reproducirse, y termina por extinguirse. Aquí es donde ese famoso cambio climático toma un papel que hay que resaltar pues, aunque nosotros podemos vivir en un rango bastante amplio de condiciones como la temperatura o la contaminación, la mayoría de los polinizadores y de las orquídeas, no lo pueden hacer, siendo afectados gravemente con los que para nosotros parecen pequeños e insignificantes cambios en la temperatura o apariencia del aire. De esta manera es que se puede entender que al conocer se comienza a amar y lo que se ama se procura cuidar. El tener grandes tesoros implica siempre cuidarlos tanto como valen, así que yo los invito a que dejemos de tener los ojos entreabiertos y los abramos por completo, para de esa manera conocer más, descubrir, valorar y opinar concienzudamente.

Por: MANUEL AGUIRRE BOLAÑOS Estudiante de Biología UNAM FES Iztacala.

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AMAR

CON TODO EL CORAZON: UN PROCESO CEREBRAL

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lo largo de la historia, las personas han tratado de entender el funcionamiento del cuerpo humano y sus complementos, intentado comprender los procesos fisiológicos del cuerpo humano, así como sus disrupciones y las consecuencias de las mismas. Sin embargo, para poder analizar correctamente la función del cuerpo, debe existir una relación entre las estructuras anatómicas en cuestión y el proceso fisiológico a tratar. A pesar de que dicha relación a veces no está determinada, hay manifestaciones de la función corporal humana que sentimos e incluso podemos ver a diario y, aunque por ser algo cotidiano puede parecernos simple, es en realidad el resultado de una amplia gama de reacciones químicas y respuestas humorales en el organismo. Una de las manifestaciones más impresionantes y con frecuencia incomprensibles del cuerpo es, sin duda alguna, la capacidad de cognición y por tanto de amar, que es una característica que nos aparta de la mayoría de los demás miembros del reino animal (No todos). Aunque todo el mundo se ha preguntado (prácticamente desde siempre) ¿cómo es que amamos? y ¿qué nos da la capacidad de amar?, la gran mayoría de la población atribuye de manera única y especifica la capacidad de amar al corazón; e incluso a sabiendas de que no lo es, el corazón es, en el lenguaje universal, el


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órgano del amor. Pinturas, libros, películas, música y básicamente todas las expresiones humanas han estado basadas en el amor en incontables ocasiones, y todas ellas han mencionado o tomado al corazón como punto de partida para argumentos románticos. Es entendible que la creencia de que el amor radica en el corazón haya crecido de una manera asombrosa a lo largo de los años, debido a que el observar o estar en contacto con algún objeto o persona por la cual se experimente una fuerte atracción física y/o emocional, puede presentarse una sensación de disnea y aumento de la frecuencia cardíaca de manera casi inmediata. Contrario al pensamiento de que “el hecho de que la sensación se produzca en el tórax indica que la causa de la misma está en dicha zona”, la realidad es que todas las sensaciones que “el amor” (si es que comprendemos el verdadero significado de la palabra) provoca sobre un individuo no son provocadas y ni siquiera tienen que ver con la fisiología cardíaca, sino con aquella del sistema nervioso central (SNC). Es en diversas áreas cerebrales, corticales y subcorticales que el sentimiento denominado “amor” se codifica a través de complicadas vías nerviosas en las que intervienen: el hipotálamo, el sistema límbico, la corteza pre-frontal, frontal, temporal e incluso parietal. En el SNC se lleva a cabo la integración de toda la información sensorial recogida por nuestros órganos de los sentidos, dicha integración es conocida como percepción. Y es precisamente la percepción que tenemos de las personas u objetos lo que desencadena una serie de reacciones químicas y respuestas hormonales que determinarán si el agrado por una persona es continuo o pasajero. La liberación de distintos neurotransmisores como la dopamina, noradrenalina, serotonina y oxitocina es la responsable de las emociones eufóricas y los cambios drásticos en los signos vi-


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tales que le confieren al amor una de las definiciones que considero más acertadas: “un estado de demencia temporal”. A partir de lo que ya he mencionado, podemos inferir que las respuestas en el sistema cardíaco y respiratorio son en realidad una consecuencia de la actividad neuroendocrina, ya que la norepinefrina es el principal neurotransmisor del sistema nervioso simpático y es responsable de la elevación de la tensión arterial (TA), el aumento de la frecuencia cardíaca (FC), la dilatación de las pupilas (Midriasis) y la liberación adicional de adrenalina (sensación de “mariposas en el estómago”). Esto sin mencionar que la adrenalina es responsable de una muy eficiente broncodilatación (Aumento de diámetro de los bronquios). Si lo reflexionamos un poco, muchos de nosotros hemos sentido esto sin tener idea de qué procesos fisiológicos están involucrados en nuestros pequeños romances. Si bien el corazón no es la base anatómica del enamoramiento, puedo afirmar, sin lugar a dudas, que es una estructura fundamental cuando se habla de relaciones interpersonales. El corazón es en términos muy simples, una bomba que empuja la sangre a través de nuestras arterias hacia el resto del cuerpo y hacia los pulmones. Las implicaciones de esto son increíblemente complicadas y muy extensas como para explicar en este texto, por lo que me limitaré a exaltar por qué el adecuado bombeo de la sangre es indispensable para los comportamientos sexuales que invariablemente se producen por otro neurotransmisor liberado en el SNC cuando se está enamorado: La oxitocina. La combinación de algunos neurotransmisores hace posible la disponibilidad física para realizar el acto sexual. La respuesta sexual inmediata es producida por dopamina, que produce un efecto de bienestar combinado con deseo sexual. Para que la respuesta


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sexual sea adecuada en un encuentro, se necesita activar al sistema nervioso simpático (SNS) y parasimpático (SNP). Tanto en hombres como en mujeres, el SNP es responsable de la liberación de óxido nítrico, que produce una dilatación en los vasos, permitiendo que la sangre bombeada por el corazón llegue en mayor abundancia a los genitales, permitiendo erecciones en ambos sexos (clítoris y pene). Es al final del acto sexual cuando el SNS hace su aparición, ya que al liberar noradrenalina y adrenalina que en conjunto con la oxitocina, producen espasmos musculares intensos, da por terminado el acto sexual, produciendo el orgasmo (y la eyaculación en el hombre). Dicho esto, podemos concluir que la capacidad de amar no pertenece únicamente a una estructura anatómica, porque el cuerpo funciona como un complejo unido. Esto quiere decir que los procesos físicos tienen una repercusión sensorial enorme y lo que se interpreta como amor, es una serie complicadísima de reacciones químicas al ambiente, la situación y el proceso cognitivo de una persona. Aunque el corazón no nos provee romanticismo, si hace posible que el cerebro reciba suficiente oxígeno y nutrientes para realizar todas sus funciones, incluido el amor (que al final del día es una función del SNC). También determina el funcionamiento sexual de una persona pues responde a estímulos aumentando o disminuyendo la frecuencia e intensidad de sus latidos. Uniendo estos dos procesos, encontramos la base biológica del amor y sus placeres. Cuando se trata del amor, puedo decirles… El cuerpo ama de una manera sencilla y fácil de explicar, pero aquellos que estén o hayan estado enamorados sabrán que amar, es tan difícil como vivir pero tan sencillo como respirar.

Por: JOSÉ EDUARDO TORRES RANGEL Estudiante de la Licenciatura en Médico cirujano en la Facultad Mexicana de Medicina de la Universidad La Salle.


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El corazón del hospital

N

i tarde ni temprano todo corazón que haya vivido recibe una herida. Bien sea un agravio amoroso o una despedida irremediable, es imposible salvarse de un corazón partido. Pienso en esto mientras recorro las salas grises del hospital. El piso seis se encuentra lleno de cardiopatías. Muchos no sobrevivirán. Dice el protagonista de una vieja película de guerra en mi cabeza. Todos aquí tenemos cicatrices en el corazón; doctores, enfermeras, pacientes, el personal de limpieza y los familiares. Pero son aquellos que están tendidos, entre sábanas azules y vapores de sueros y medicinas, los que se debaten entre una mala vida y la muerte. Voy a la mitad de mi visita matutina y puedo adivinar a qué pacientes volveré a ver en unos meses, cuales se cuidaran mejor (solamente el hombre de 74 años de la cama 605), y cuáles saldrán de estos pasillos con una sábana en la cabeza. El siguiente cuarto lo comparten doña Cristina de 62 años, 96 kg, 1.44 de estatura, 9 gatos y una tensión arterial más grande que la del país en tiempo de elecciones; la licenciada Navarro de 42 años, 76kg, 1.63 de estatura, tres celulares, dos laptops y un empleo frustrante en la bolsa de valores; y por último, en la cama que queda a un lado de la ventana, donde la vista consta de una congestionada avenida y un cielo contaminado, María de los Ángeles de 80 años, 60 kg, 1.50 de altura, 2 esposos, 9 hijos, 20 nietos, 16 bisnietos y una agenda telefónica hinchada de papelillos que alguna vez, como la piel de Angelita, fueron blancos. Al entrar en la habitación me encuentro con un final predecible, pero no por eso menos triste. La cama de mi señora Ángeles está vacía, la sábana azul yace sobre el colchón, la ficha de paciente está en blanco. No necesito preguntar, pero la licenciada Navarro habla por encima de su computadora.


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Fue a las 3 de la mañana. Llamamos a una enfermera, pero cuando llegaron era demasiado tarde. Un infarto. – No era una pregunta- No sufrió entonces. – dije con la mirada en la ventana. No, tuvo una vida loca, pero murió tranquila. Terminé mi visita como todos los días. Marqué a casa, cosa que nunca hago. 80 años ¿Cuántas heridas tendría su corazón? Era una mujer fuerte, su mente funcionó hasta el último día de su vida. ¿Si Angelita hubiera tenido mejores hábitos, hubiera vivido más? Probablemente. Eso sí, se hubiera despedido del mundo en su casa, rodeada de fotografías y seres queridos. Adiós Angelita, ahora tus esposos cuidaran de ti una vez más. Hola amor, ¿Comemos juntos? Por: JULIO URIEGA SILVA Estudiante de Nutrición en la Escuela de Dietética y Nutrición ISSTE

Colaboraciones MARZO-ABRIL Siguiente temática: Cosas pequeñas. Fecha límite de recepción de colaboraciones: 16 de marzo del 2013. Escríbenos a: sancarapublicacion@hotmail.com y manda tu propuesta de columna o artículo, junto con una breve semblanza. El consejo editorial te enviará su dictamen. También recibimos cualquier tipo de material gráfico, consulta las convocatorias en nuestra página de internet.


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Ένας λαός χωρίς μνήμη είναι καταδικασμένος 1 1

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“Quisiera estar a dos pasos de ti. Y que uno fuera mío y el otro fuera tuyo.”

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Conferencia magistral del Dr. Raymundo Ramos Cartelera

Cartelera

Cartelera

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Música: Ofrenda del tiempo. La sexualidad femenina en la literatura: El Ramaiana 19/02/13 Palacio de Bellas Artes, 19:00 hrs. Entrada gratuita.

Exposición: Tamayo Trayectos

17/02/13 Anfiteatro Simón Bolívar 12:00 a 14:00 hrs. Cantata para voz, quinteto de cuerdas y piano de Dmitri Dudin. Basada en el poema Piedra de Sol de Octavio Paz. $50 pesos. Descuento del 50% a estudiantes.

Hasta el 14/04/13 Museo Tamayo Teatro: … otro calor de Sala 1, $19 pesos. aliento 24/02/13 Casa del Lago. 14:00 a 15:00 hrs. Mardonio Carballo reúne a cantantes y poetas indíge26,27,28/02/13 FES Acatlán. Teatro Javier Barros Sierra. 13:00 y nas quienes ofrecen en sus lenguas espectáculos en diferentes 18:00 horas. Entrada libre. formatos y combinaciones. Entrada libre. Teatro: Quevedo Clown


Dirección y diseño. Laura Sofía Rivero Cisneros “Cariño” Consejo editorial. Héctor R. Sapiña Flores Daniel Pérez Torres Manuel Aguirre Bolaños

Asistencia editorial. Jessica Jazmín García Vázquez Mayahuel Zárate Guerrero

Agradecimientos. Ana María Cisneros García Mtra. Claudia Chantaca Nydia Aguirre Bolaños

Colaboradores. Adriana Rosales Pérez Alejandro Martínez Lira Anii Lozone Berenice Anahí Sánchez Osorio Carlos Alvarado Ugalde Carlos Roni Héctor R. Sapiña Flores Jessica Jazmín García Vázquez Lic. José Antonio Rivero Calvillo José Eduardo Torres Rangel Julio Uriega Silva Mtro. Luis Felipe Estrada Carreón Manuel Aguirre Bolaños María Isabel Muñoz Loya Mariana Betzabé Bernal Andrade Mayahuel Zárate Guerrero Oliver Milton Mendoza Herrera Renato Fernando Ricardo Pérez Torres Santa Cassandra Aguilera Hernández Thelma Najar Fabián Violeta Orozco Barrera Yobany Aicrag

JARABE PARA EL RESFRIADO CULTURAL El resfriado cultural, estimado lector, es un padecimiento cuyos síntomas inconfundibles pueden delatarlo con facilidad. En ocasiones el catarro común se alivia con pequeñas dosis de lectura, pero en otras se agrava tanto hasta convertirse en neumonía o en enfermedades crónicas. El desarrollo de esta patología depende del cuidado que le des a tu salud intelectual. Te agradecemos infinitamente que hayas optado por emplear este delicioso jarabe hecho de investigación, esfuerzo y creatividad. Puede ocurrir también, que tú tengas la cura para el padecimiento de otros pacientes lectores y es por esto que te invitamos a unir tus esfuerzos a los nuestros. Nuestro jarabe no necesita receta médica.



Revista Sancara No. 10 "Eros"