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CURSO 2012 - 2013

ANTOLOGรA DE RELATOS DE 2ยบ ESO

GABRIEL ARESTI BHI


Yo creo que los humanos debemos optar a la candidatura de la Tierra en la Organización de Planetas Unidos porque la humanidad, a lo largo de los tiempos, se ha dedicado a investigar muchas cosas, una de ellas es la medicina. En los tiempos antiguos, la gente se moría por culpa de enfermedades que no eran muy graves, por ejemplo, catarros, fiebre, etc. Estas enfermedades han sido curadas con vacunas y medicamentos. Hoy en día, las investigaciones son cada vez más numerosas y se han logrado avances muy importantes como la vacuna contra el sida, algún tipo de cáncer, gripes, enfermedades como el sarampión, la tosferina, por las cuales normalmente se morían muchos niños, y medicamentos que ayudan a que las enfemedades sean menos dolorosas e incluso que se puedan curar. Por eso creo que la medicina es uno de los avances más importantes en nuestro mundo. Gracias a ella, hemos conseguido que nuestra vida sea mucho mejor. Espero q en la medicina se consigan hacer muchos más avances. Nerea Crespo


Yo creo, que la tierra puede formar parte de humanos han realizado la OPU, porque lo unas obras muy buenas. Me parece que el invento de Internet nos ha ayudado mucho. Lo inventó Laurence Roberts. Es un invento buenísimo porque de esa manera no tenernos que buscar en los diccionarios ni enciclopedias. Y a parte, es genial por si quieres escuchar música, vídeos o cualquier cosa. También lo puedes utilizar para hablar con gente mediante correos. En definitiva, es el gran avance del siglo XX, pues ha cambiado radicalmente nuestra forma de comunicamos y ha convertido el mundo en una aldea global.

Sofia Carnicero


Yo creo que la tierra debe formar parte de la OPU porque los humanos han realizado algunas obras muy buenas, una de ellas las vacunas.

La vacuna es uno de los mejores descubrimientos médicos. Gracias a ellas la calidad de vida de los humanos mejoró mucho y han salvado muchas vidas.

La primera vacuna fue descubierta por Edward Genner, en 1796 contra la viruela. A partir de esa fecha se han ido descubriendo otras vacunas contra muchas enfermedades. Por ejemplo: rabia, tétano, peste, gripe, varicela, hepatitis... Pero solo la viruela ha sido eliminada en el mundo.

Estaría bien, que entre todos se descubrieran otras vacunas para poder terminar con algunas enfermedades que todavía son mortales. Por eso quiero que la tierra esté dentro de la OPU.

Maialen Perex


UNA AMAMA EN APUROS No hay nada peor que un pedo. Es horrible porque huelan mal, hacen ruido y bueno, en cierto modo alejan a la gente de tu alrededor. Yo en concreto tengo un grave problema con los pedos. Me llamo Margaret y soy una anciana de 71 años con la espalda un poco torcida pero todavía con buena salud y buen sentido del humor. Y por mucha vergüenza que me dé os voy a contar un historia muy humillante que me ocurrió hace tiempo. Faltaban unas horas para que mi avión despagara a Dallas (Texas). Yo estaba en casa, con mi hija Margarita (de 25 años). Era la primera vez que volaba, asi que de los nervios no podía ni comer. Margarita me había preparado unas alubias. Estaban caducadas desde hacía 8 meses, pero bueno, por no tirarlas me las preparó con un poco de zanahoria y vainas. Como decia, yo no quería comer de los nervios, pero entre regaños y consejos de mi hija acabé comiéndome las alubias. Cogí un taxi que me llevó hasta el aeropuerto, alli cogí el avión destino a Dallas, para pasar las vacaciones de mi vida(o eso creía yo). Cuando íbamos por la mitad del vuelo, los gases me empezaron a molestar. Ya me había aguantado dos veces de tirarme una flatulencia de las mías y mis retortijones eran cada vez más dolorosos. Entonces pensé “Bueno, supongo que si intento que sea sin ruido tampoco olerá tan mal, ¿no? Además, el de al lado estaba dormido así que…” Fue tirármelo y quedarme agustísimo, sonar, no sonó, pero el olor… ¡Madre mía! Aquello no había quien lo aguantara! Por vergüenza a que los demás lo olieran, me acordé de que tenía una cajita de cerillas en mi equipaje de mano y bueno encenderlas un momento, quitaría el olor tan malo que habia alrededor del asiento. Y dicho y hecho, encendí una cerilla sin que nadie me viera. Pero el resultado fue peor. Los pasajeros y las azafatas empezaron a oler a chamusquina y se desató la alarma, por lo que el piloto decidió aterrizar cuanto antes. ¡Yo estaba muerta de vergüenza! Y cuando el FBI me interrogó no tuve otra opción que decir la verdad. El vuelo despegó, pero a mí me dejaron en tierra, ya que esta prohibido encender cerillas en el avión, cosa que yo no sabía. La compañía de aviones con la que volaba me dejó claro que no podria volver a volar con ellos “durante mucho tiempo”. Pero bueno, a mí no me importa mucho porque creo que no voy a volver a volar en bastante tiempo. Ni tampoco volveré a comer alubias caducadas antes de coger un avión, un autobús, un taxi… Bueno, ¡que digo! No pienso volver a comerlas caducadas, pero ahora sin caducar sí, ¡que me pirrian! Celia Calcedo Roda


Babe existe: un cerdo le salv贸 la vida a una cabra Un video muestra la haza帽a del "superh茅roe", que cruz贸 un lago para socorrer al animal cuya pata estaba atrapada bajo el agua. Es furor en redes sociales y hasta le dedicaron un poema Infobae.com 21-09-12


Txomin era un cerdito que acababa de nacer. Cuando todavía era muy joven,

unos cazadores, mataron a su madre y a su padre, entonces Txomin, se quedó solo y poco a poco fue creciendo y aprendió a sobrevivir en la naturaleza, pero se sentía muy triste.

Una tarde de verano, cuando estaba paseando por la orilla de la playa, vio una

cabra que saltaba y gritaba, pero como estaba muy nerviosa no se le entendía nada, Txomin miró hacia el agua y vio a una cabra adulta, la que seguramente sería su madre, Txomin recordó todo lo que sufrió cuando perdió a su familia y, sin pensárselo dos veces, se lanzó al agua para salvar a la cabra, que ya había empezado a sumergirse bajo el agua.

Poco a poco llegaron a la orilla y la cabra, muy agradecida ofreció a Txomin que formara parte de su familia, Txomin, muy alegre, aceptó y todos vivieron juntos hasta el fin de sus vidas, como una feliz familia.

Eguskiñe del Valle


UN MONO HA APRENDIDO A CAMINAR SOBRE SUS PATAS DELANTERAS

Este mono discapacitado realmente merece una gran ovación, la razón es que ha aprendido a caminar sobre sus patas delanteras. Estas increíbles imágenes muestran al macaco caminando sobre las patas delanteras, subiendo las patas traseras. Y es que, después de que sus patas traseras sufrieron un accidente y quedaron estropeadas, el mono se vió obligado a buscar otra manera de moverse. 2 de octubre de 2012

planetacurioso.com


VOLVER A EMPEZAR

Hace unos años un mono que se llamaba Fran estaba escalando por una pared rocosa. Apenas se veía porque llovía mucho, de repente se oyó un ruido y vio que la pared se le venía encima, intentó escapar, pero una de las rocas le alcanzó sus patas traseras. Solo tenía unos pocos meses de vida y desde entonces su vida cambió para siempre.

Él hasta entonces vivía feliz en una reserva natural, le gustaba saltar, jugar y escalar por las rocas. Pero desde aquel día se sintió abandonado en un rincón, solamente se acercaban a él los trabajadores del lugar para darle de comer y beber.

Un día poco a poco se fue levantando sobre las patas delanteras hasta que consiguió mantenerse de pies y andar perfectamente sobre las dos patas.

Desde entonces vive feliz porque se ha convertido en el mayor atractivo para los visitantes de la reserva natural de Shandong, en China.

Ainhoa González


Incendia su casa al intentar secar su ropa en el  microondas  Un ciudadano británico casi pierde su casa por intentar secar su ropa interior en el microondas, la cual ardió en llamas tras unos minutos en el electrodoméstico. El incidente se produjo en la ciudad de Weymouth. El servicio de bomberos de Dorset, un condado del sudoeste de Inglaterra, informó que recibieron llamadas de unos vecinos avisando de un incendio en un apartamento, que al parecer el mismo propietario había provocado tras una imprudencia. El propietario quiso usar el microondas para secar sus calzoncillos y calcetines lo antes posible. “La conclusión es que nunca se debe poner ropa de ningún tipo en el microondas o en el horno para secarla”, explicó en un comunicado uno de los bomberos de Dorset.

Agosto 2012 www.alertadigital.com


ARDE EL OTOÑO Era una mañana de invierno en la que Pepa se despertó y se levantó de la cama, como todas las mañanas. Se puso las zapatillas y se acercó a la ventana para mirar el tiempo que hacía, pero lo único que vio, fueron los cristales empañados, por lo que supuso que hacía mal tiempo y llovía. Seguidamente fue al armario y sacó ropa de abrigo, unos pantalones largos y un jersey, ya que no había tenido tiempo de sacar más ropa de la nueva temporada. Salió de casa y hacía bastante frío en la calle. A sí que caminó rápido y llegó a clase antes de tiempo, pero sin pasar tanto frío. Sonó la sirena y entró en clase. Al terminar, quiso volver a casa tras un duro día de exámenes y muchos deberes, pero al salir por la puerta, llovía. Llovía tanto que llegó a casa totalmente mojada, de arriba abajo ya que no tenía paraguas. No sabía cómo secar toda la ropa porque tenía que volver a salir y no tenía otra cosa que ponerse. Estuvo toda la tarde pensando en qué podría hacer para no salir con la ropa mojada. Se acercaba la hora de marchar e hizo lo primero que se le pasó por la mente: se quitó la ropa, puso el microondas al máximo y no se le ocurrió otra cosa que meter todo dentro. Tras un minuto y medio aproximadamente empezó a oler a quemado, a si que fue corriendo. Cuando quiso darse cuenta la cocina estaba ardiendo y no le quedo más remedio que coger lo más importante y salir corriendo de casa.

Elvira Gutiérrez


CORTES DE PELO DISTINTOS PARA DIFERENCIARLOS Una madre decidió en China que el corte de pelo de sus cuatrillizos sea la forma de un número, para que puedan distinguirlos en la escuela.

es muy significativo.

La madre de estos niños chinos marcó un número en cada una de sus cabezas con un corte de pelo. Dijo que lo hizo para que la maestra los reconociera, ya que su parecido

El parecido entre Jiang Yunlong, Jiang Yunxiao, Jiang Yunhan y Jiang Yunlin es tan impresionante que a la familia no se le ocurrió una mejor manera de diferenciarlos. Los padres de los chicos de 6 años dijeron al Daily Mail que su principal objetivo es facilitarles la situación a los maestros y destacaron la importancia que le otorgan a la educación en la vida de los niños. La medida radical causó sensación en la escuela, no sólo entre sus compañeros y los profesores, que ya pueden por fin distinguir a cada uno, sino en la prensa del país, que captó la imagen de los cuatro pequeños a la espera de entrar en el aula.

Lunes, 10 de septiembre de 2012 http://noticiasquecuriosas.blogspot.com.es/2012/09/cortes-de-pelo-distintos-para.html


LA VENGANZA DE LA BRUJA MARI Un día, en China, una madre, dio a luz a cuatrillizos que no se parecían en nada. Un día, mientras iban hacia el colegio, la bruja Mari, quien vivía en una cueva y dormía hacia abajo como si fuera un murciélago, hechizó a los niños, e hizo que los cuatro fueran idénticos, porque de pequeña, la madre de los cuatrillizos, la burlaba y la molestaba, y quería vengarse. La madre, cuando los vio, no sabía como diferenciarlos, y decidió ponerles un número en la cabeza, para distinguirlos. Pero, le dio rabia, que la bruja, se metiera con sus hijos, y entonces, ella también, decidió vengarse. Fue a la cueva donde vivía Mari, y echó veneno a la comida de la bruja. La bruja, no sabía que su comida estaba envenenada, y se lo comió. Desde entonces, la bruja Mari, no volvió a molestar a los cuatrillizos, ni a su madre. Y como la bruja había muerto, el hechizo desapareció, y pudieron diferenciar a los cuatro hijos.

Urtzi Ugarte


EL AMOR. PUEDE. CON TODO

BISSEE MELLENS, UNA NIÑA BRITÁ N1CA DE DOS AÑOS. SUFRE UNA RARA ENFERMEDAD QUE LE CONDENA A VTVTR PRÁCTICAMENTE EN SiLENCIO. CUALQUIER SONIDO REPENTINO PUEDE PROVOCARLE UN ATAQUE EPILÉPTICO. POR ELLO, SUS PADRES Y HERMANA TIENEN QUE VIVIR SlN HACER APENAS RUIDO.

Bisse Mellens, una niña británica nació de un parto complicado porque no podía salir del vientre materno. Cuando fueron a aplicarla los fórceps le hicieron una herida en el oído que le cada vez que oye ruidos le dan afectó al cerebro. Ahora, ataques epilépticos. Susan y Bill, sus padres tras el nacimiento le compraron unos tapones para los oídos para que no tuviese esos ataques. A medida que pasaban los años, los padres se planteaban llevarla a un internado para gente especial con problemas


similares a los de su niña. Un día su padre estaban mirando por intemet ofertas de institutos para gente como su hija, cuando le surgió una reunión urgente y tuvo que marcharse. Media hora después llegó Bisse a casa con la intención de conectarse a su cuenta de Hotmail. Al abrir el ordenador se encontró con la oferta del instituto que su padre había mirado. Fue entonces cuando Bisse supo la intención de sus padres. Al saberlo se escapó de casa y estuvo viviendo y comiendo durante 3 semanas del dinero que ganaba pidiendo en la calle. Mientras sus padres estaban más que preocupados en busca de su niña. Habían recurrido a la policía, armada, ejército... Un día un policía gordo y seboso, tuvo la suerte de cruzarse con la niña. El policía le escribió en un papel que sus padres estaban muy preocupados en su busca. Fue entonces cuando la niña decidió volver a su casa y vivir la vida más normal que le permitiese su problema.

IKER SERRANO


ACEITUNA PELUDA

I

mposible, no podía creer lo que estaba ocurriendo. ¡Estaba muy asustada! Seguía oyendo las voces cinco minutos después de una discusión que, al parecer, habían tenido unos vecinos. Me senté en el sofá y recapacité, intenté recordar todo lo que habían dicho. Pero lo más extraño era que lo único que podía recordar eran estas palabras: aceituna y peluda. Increíble, ¿verdad? Yo tampoco entiendo cómo podían discutir por algo así, aunque sigo sin darme cuenta de a qué se referían. Permanecí en silencio pero no podía oír nada más, así que fui a la cocina a comer algo, porque la que estaba gritando en ese momento era mi tripa, que no comía nada desde hacía horas. Estaba a punto de dormirme cuando, ¡plof! Un portazo. Venía de la casa de arriba. Me di cuenta de que no había nadie en casa, acababan de marcharse. Me cambié rápidamente de ropa, cogí la llave para poder entrar y fui. Eso sí, tenía un miedo terrible, no podéis ni imaginároslo. Por cierto, no penséis que soy una ladrona ni nada por el estilo, solo que soy la encargada de la comunidad y tengo una llave maestra. Pero bueno, que me desvío del tema, como iba diciendo, subí a su casa. Y allí estaba yo, en la puerta del 7º A. Me armé de valor y entré. Para mi sorpresa, no había absolutamente nada. No sabía qué hacer pero decidí investigar qué querían decir con aquellas palabras. Todavía seguía en la puerta así que pasé y la cerré. Lo único que conseguí ver fue una vela que se consumía poco a poco. Intenté acercarme, pero a medio camino terminó de apagarse. Muerta de miedo, no sabía qué hacer ni adónde ir. Pero… ¡Tachán! Mi móvil estaba en el bolsillo y así pude alumbrar todo. A lo lejos vi algo brillante. Me acerqué y era un álbum de fotos. Como soy un poco cotilla empecé a mirarlas y había una foto un poco extraña. En ella aparecían dos hombres que no había visto nunca, y eso que conozco a casi todo el barrio. Seguí observando y… ¿a que no sabéis qué encontré? Un cartel en el que ponía: Club Secreto, “Oliva Melenuda”. Esas palabras me sonaron muchísimo y me di cuenta de que el nombre del club era sinónimo de las palabras que escuché. ¿Sería aquello a lo que se referían? Yo supuse que sí, pero claro, ¿qué tendrían allí? Miedo me daba pensarlo, porque aquellos hombres de la foto no tenían pinta de


amables. Me estaba volviendo loca. Cerré el álbum y me marché. Me volví a tumbar en la cama a pensar, pero estaba tan cansada que me quedé dormida. A la mañana siguiente me desperté de tanto ruido que había. Y cómo no, el ruido venía de arriba, igual que el día anterior. Pero esta vez me quedé boquiabierta. Encendí la tele y... allí lo estaban dando. “Asesinato en el local “Oliva Melenuda”. Todo me cuadraba ahora: los gritos, aquel desorden, las fotos… Me sentí una heroína, por haber descubierto todo aquello pero a la vez, asustada, pensando en que podían bajar y matarme a mí también. Sonó mi puerta. Me levanté a abrir. Qué alivio, de verdad. Era la policía para decirme que ya los habían detenido, que estuviera tranquila. Dicho y hecho. Me calmé y me fui a dormir, tan a gusto. Sin ruido y sin nadie que pudiera molestarme. Por cierto, ¿con qué creéis que soñé? Con una aceituna enorme. Sé que es imposible, pero aquellas palabras se quedaron en mi mente para siempre.

Elvira Gutiérrez


LA ACEITUNA PELUDA

U

n día, en París, un hombre llamado Sergio, plantó una aceituna podrida en el suelo. Al cabo de 2 años, la planta de la aceituna, había crecido, pero era bastante rara, daba aceitunas peludas. Sergio, al ver que la planta no era normal, pensó que la planta tendría una enfermedad, y la tiró a la basura, pero no acertó y se cayó al suelo. Un gato que pasaba por allí, la vio, y la cogió. El gato, que vivía cerca de la casa de Sergio, dejó la planta en la puerta de casa de Sergio. A la mañana siguiente, al abrir la puerta para ir a la iglesia, Sergio, vio la planta, y pensó que era cosa de Dios, y que él tenía que volver a plantarla. Para saber si eran saludables, le dio una aceituna al gato, y de repente, el gato empezó a hablar. Él, sorprendido, le dio otra aceituna a un pájaro, y el pájaro también empezó a hablar. Sergio, como tenía problemas económicos, pensó que podría empezar a vender las aceitunas. Nadie le creía, y no le compraban. Al ver que no tuvo éxito con las aceitunas, tiró todas las aceitunas al río. Dos meses más tarde, el río estaba lleno de plantas de aceitunas peludas y, como era tan extraño, las televisiones de todos los países, fueron a grabar lo que pasaba. Al darle una aceituna a un ratón y ver que empezaba a hablar, la gente empezó a coger todas las aceitunas, y a plantarlas en sus jardines. Dos años más tarde, todos los animales del planeta hablaban, y los que nacían, aprendían a hablar. Así, cada vez que un animal quisiera comer, lo decían. Desde entonces, los animales, como las arañas, serpientes, escorpiones, y más, no picaban porque sabían que los humanos no eran peligrosos. De ese modo, la vida para los animales y para los humanos fue mucho más fácil y alegre.

Urtzi Ugarte


Silla azul N

unca pensé que algo pudiera hacerme tanto daño como el que me hizo Lucía. Su ausencia me come por centro día tras día. Cuando recuerdo su sonrisa todavía me entran ganas de echarme a llorar. He tardado años en comprender que no va a volver. No se lo que hice mal, quizás la atosigaba con las cartas de amor, las rosas rojas o los desayunos en la cama para celebrar que le vida nos sonreía. Pero se fue, y no me dejó ni una carta de despedida, ni un mensaje en el móvil. Ni siquiera me dio un beso de despedida o un abrazo dramático. Solo dejó un recuerdo en la casa que hace que mi corazón, cada vez que veo ese trozo de madera pintado de azul marino, se estruje. Lo peos es que no puedo deshacerme de ella, no soy capaz de pasar un día entero sin tocarla o sin quedarme mirándola. A veces, incluso durante horas. Lucía era como un rayo de sol. Ella era rubia, con piel morena. Ella alumbraba mi vida como el sol al mediodía, hacía que mi vida divertida e interesante. Algunas noches me las pasaba mirándola cómo dormía. La belleza que desprendía era imposible de comparar. Todos los días me sorprendía con una cosa nueva. Mi visa era perfecta, pasábamos las tardes en el parque, en el cine o en teatro, riéndonos y hablando de cualquier cosa. Un día, cuando estábamos en un jardín al lado de la catedral, mirando a los partos, me declaré y le pedí que se casara conmigo. Ella asintió sin ninguna duda. Yo pensaba que estaríamos juntos para siempre. Llego el día de la boda, habíamos preparado toda, el banquete, le ceremonia… Nos casábamos en la playa, y no podía ser mas feliz. Sonó la marcha nupcial, yo la esperaba sonriente en el altar, pero ella nunca llegó. Cuando volví a casa ella ya no estaba, y sus cosas tampoco. Allí solo quedaba la ahora solitaria y abandonada, como mi corazón, silla azul.

Celia Calcedo Roda


EL COLLAR DE PERLAS

Trabajábamos para Miss Pivody. Era una mujer elegante, atractiva y con una gran cantidad de dinero que su marido difunto le había dejado. Nataly y yo éramos sus criadas, noche y día. Cuando Miss Pivody no estaba en casa yo veía como Nataly, intentando que yo no me enterara, se acercaba sigilosamente a la habitación de la señora y sacaba con cuidado de su armario un joyero, en cuyo interior guardaba un precioso y reluciente collar de perlas. Ella lo miraba con codicia, envidia y deseo. Yo sabía que ella anhelaba ese collar como nada en el mundo. Una noche, después de haber recogido la mesa y fregado los platos de la cena, me metí en mi cuarto dispuesta a leer un libro o a ver un poco la tele, relajada en el calor de las mantas. Entonces oí unos gritos que provenían del cuarto de Miss Pivody. Salí de mi habitación apresuradamente y vi como Nataly agarraba a Miss Pivody por el cuello con fuerza, mientras esta, ya sin fuerzas, se resistía. Pero Nataly era fuerte y ganó aquel combate. Una vez muerta la señora, mi compañera abrió su joyero, sacó el collar de perlas, y lo guardó. Acto seguido llamó a la policía. Cuando llegaron a casa, pasó algo terrible para mí. Mintió ante mis ojos como una gran actriz. Les dijo que, cuando estaba en su cuarto, oyó gritos de Miss Pivody, que acudió corriendo y que allí me vio. ¡Me echó la culpa de todo y dijo que era yo quien la había asesinado! La policía no me escuchó, y el juez tampoco. Por lo tanto, me llevaron a la cárcel. Una amiga me visitaba con frecuencia y me ponía al día sobre todo lo que tuviera que ver con Nataly y su colgante (Nataly y ella eran conocidas). Me dijo que mi ex compañera miraba el collar a todas horas y que lo limpiaba y lo mantenía reluciente. Pero que nunca se lo ponía, porque lo guardaba para una ocasión especial. Pasaron los años y a mí me sacaron de la cárcel. No pude contenerme. Decidí vengarme de ella. Sabía que aquella noche daba una fiesta en su casa. Me vestí con mi mejor vestido y entré a la fiesta, busqué el cuarto de Nataly. La puerta estaba abierta. Asomé la cabeza y contemplé la escena que nunca podré olvidar. Ella se encontraba enfrente del espejo. Abrió el joyero, sacó el collar y lo contempló por unos instantes. Luego lo cogió delicadamente y se lo puso. Inmediatamente después, el collar comenzó a encogerse alrededor de su cuello. Ella intentó arrancárselo desesperada, pero todo fue inútil. Cayó al suelo estrangulada por el collar que tanto codició, y por el que llegó a matar. Y allí quedó, rodeada de aquellas perlas que, en realidad, nunca fueron suyas.

Celia Calcedo


LA TIENDA DE ANTIGÜEDADES Tengo el poder de viajar en el tiempo y os preguntareis como puede suceder eso. Todo empezó cuando viajé a New York, ciudad en la que vive mi mejor amiga. Su casa está en un barrio muy bonito lleno de gente amable y simpática. Un día paseando por la ciudad mi amiga y yo entramos en una pequeña tienda de antigüedades; revolviendo entre las numerosas cosas que había, me llamó la atención un colgante de plata con forma de media luna. Me gustó tanto que mi amiga me dijo que lo comprase y así lo hice. Los siguientes días fueron muy divertidos, visitamos muchos sitios, mi amiga me enseñaba y me explicaba lo que era cada edificio, cada plaza, parque, museo, etc. En uno de esos museos había una exposición sobre la vida y costumbres de New York en los años 20. Se podían ver vestidos muy elegantes, coches de esa época y también fotografías de gangsters muy famosos. Le comenté a mi amiga que me fascinaban los años 20 y me hubiese encantado vivirlos. Entonces noté como mi colgante se iluminaba. Sin saber cómo, ya no estaba en el museo con mi amiga. Me encontraba en la calle rodeada de gente vestida como en los años 20, por la carretera circulaban los coches antiguos de las fotografías del museo, los señores iban muy elegantes con sus sombreros y abrigos. A mi lado bajando de un lujoso automóvil reconocí a uno de los gangsters que había visto en la exposición. Estaba alucinada, mi deseo se había hecho realidad, me encontraba en mi época favorita. Comprendí que con el colgante podía viajar en el tiempo, regresé al presente y le conté a mi amiga lo sucedido. A partir de ese día mi amiga y yo viajamos a todas las épocas; solo necesitábamos desearlo de verdad y por supuesto el colgante de la tienda de antigüedades.

Nerea Crespo


El osito de Arthur Noté un fuerte dolor. No salía sangre, solo caían trocitos de algodón al suelo, pero me dolía muchísimo. Poco a poco mi patita se caía. Cada vez que mi amo daba un paso, un punto se descosía y en la puerta de casa terminó cayéndose. Arthur estaba tan ilusionado conmigo, su nuevo osito, que no se enteró de que en el trayecto a casa me había quedado cojo. Entramos en mi nuevo hogar, me dejó en la silla de la entrada y se marchó corriendo. No me preguntes donde iba, yo tampoco lo sé. Mientras tanto, allí estuve sentado, esperando a que me llevaran a una cama donde estaba acostumbrado a estar. Ese momento no llegaba; Arthur no venía. Mientras permanecía allí, algo se movió detrás de mí. Me entraron ganas de gritar pero no pude, ya que en vuestro mundo somos unos simples muñecos sin vida sin sentimientos. Eso es una de las cosas que pone en mi manual de instrucciones de comportamiento; no podemos hablar, mucho menos gritar. No sabía qué hacer, así que hice como si no hubiera notado nada. De repente, volví a notarlo. Me aseguré de que nadie me miraba y me levanté a investigar. Solo conseguí ver polvo y más polvo. Parecía que no limpiaban aquello desde hacía bastante. ¿Qué podía haber pasado para que no ordenaran la casa? Me imaginé lo peor. ¿Y si la madre de los niños había muerto? Mi cabecita no podía más. Entre el dolor de la pierna y el susto… ¡Me moría! A lo lejos vi una muñeca Nenuco, de esas que usan las niñas para jugar; por lo que supe que Arthur tenía una hermana. Ya que no debía haber mucha gente en casa, fui saltando a la pata coja hasta la muñeca. Pasé una pequeña puerta que había detrás de la silla, ¡no veíais qué alegría! Era un Nenuco con un traje de enfermera. Le hablé en el idioma de los juguetes y le pedí ayuda. Conseguimos la patita otra vez y aunque me dolió lo suyo, me aguanté y la cosió de nuevo. No podía andar muy bien pero escuché a alguien bajar las escaleras y fui corriendo a la silla como si nada hubiera pasado. La muñeca me miraba con ojos tristes y por no quedarse sola, me acompañó hasta la puerta, pero me confundí. No bajó nadie. Aquella casa parecía encantada. Había ruidos por todas partes. Pero bueno, prefería estar con ella, la muñeca, y bajé de la silla de nuevo. Me contó una historia que me conmovió muchísimo y me puse supertriste. Sus padres y su hermana habían muerto. Se había quedado solo con sus tíos, ¡pobre niño! Pero por otra parte, pensé que por mucho cariño que me hubiera cogido, tenía que marchar de la casa si no quería morir, ya que planeaba quemarla para no tener ningún recuerdo de sus padres. Nada me cuadraba en esos momentos. ¿Para qué querría un osito nuevo si después me iba a quemar? ¿Por qué subió hacia arriba y me dejó allí? Todo era raro, y


como empecé a llevarme bien con la muñeca nos fugamos. Me dio pena dejarle, y eso que no fuimos muy lejos. Ella tenía unas amigas en la casa de en frente, ¡qué casualidad! Y bueno, allí estuvimos durante mucho tiempo hasta que notamos un gran calor. La casa de Arthur estaba ardiendo. Antes o después iba a ocurrir, por desgracia. No supe nada de él después de aquello, pero siempre le daré las gracias por sacarme de aquella tienda en la cual muchos seres iguales a mí me invadían el espacio. Y así pude vivir mi cortita vida a lo grande. Elvira Gutiérrez 2º B


Antología de relatos de 2º ESO  

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