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EL JUEZ DE ATLETISMO

EFICAZ M A R Í A

I S A B E L

G A R C Í A

L Ó P E Z


EL JUEZ DE ATLETISMO

EFICAZ MARÍA ISABEL GARCÍA LÓPEZ Juez Árbitro de Atletismo m.isabelgarcialopez@gmail.com

Badajoz, Septiembre 2011


Índice  

Introducción

2

Papel de los jueces en el contexto deportivo del atletismo

4

Funciones psicológicas en el juzgamiento atlético

8

Factores relevantes presentes en el juzgamiento

12

Competencia personal y autoeficacia en el juez de atletismo

17

La eficacia en el juzgamiento, el juez de atletismo eficaz

19

Acciones para fomentar la capacitación del juez de atletismo eficaz

24

Reflexiones finales

33

Bibliografía

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El Juez de Atletismo Eficaz

 

1


El Atletismo Eficaz

Juez de

Introducción Cuando maduraba la idea de presentar un trabajo para poder ascender a Juez Árbitro Nacional pensaba en la trascendencia que tiene nuestro trabajo como jueces de atletismo. Mi experiencia en alta competición ha ido creciendo con los años y en todas las actuaciones he ido comprendiendo que las competencias personales de los jueces de atletismo son determinantes para que la competición se desarrolle con totales garantías, pero también he podido constatar que hay una amplia serie de variables y factores que pueden provocar situaciones que hay que aprender a resolver y que no siempre están vinculados al conocimiento estricto del reglamento. Fijémonos en noticias recientes referidas al pasado Campeonato del Mundo celebrado en Daegu: El presidente de la IAAF respalda la eliminación tras la primera salida nula EUROPA PRESS 03.09.11 | 10:54 h. El presidente de la Federación Internacional de Atletismo IAAF), Lamine Diack, ha asegurado que "no hay opción" de cambiar la controvertida norma que elimina a los atletas tras la primera salida nula, regla que causó una de las mayores sorpresas en el Mundial de Daegu, la eliminación de Usain Bolt en la final de los 100 metros. […] "No esperaba la eliminación de Bolt”, pero me gusta mucho la regla, voté por ella. Antes todos podía haber ocho salidas falsas. GYI / Alexander Hassenstein Usain Bolt, descalificado en la final de 100 metros La Vanguardia | 28/08/2011 - 13:47h El Mundial de Daegu sufrió hoy una brutal conmoción con la eliminación de la final de los 100 metros de la máxima estrella del atletismo, el jamaicano Usain Bolt, por salida nula. Sin embargo, el "oh" que gritaron los espectadores que esperaban ver una nueva exhibición del jamaicano cuando escucharon el segundo disparo que señalaba la salida nula se dejó oír en todo Daegu. […] nadie esperaba su eliminación. La superioridad que había exhibido Bolt en las dos rondas anteriores de 100 metros le permitía no arriesgar en la salida, pero el intenso trabajo que ha desarrollado en los entrenamientos este año para mejorar su salida, que era su único punto débil, le ha llevado a cometer el error. El estadounidense Walter Dix, que llegó segundo a la meta, a continuación del nuevo campeón, el jamaicano Yohan Blake, ni siquiera se creía que Bolt pudiera ser descalificado. "No pensé que llegarían a descalificarlo. ¿Cómo puedes echar a Bolt de una carrera?", se preguntaba…

Bolt, primera gran víctima de la estricta norma de las salidas nulas El País | 28/08/2011 - 16:22h La superestrella Usain Bolt se convirtió hoy en la víctima más prominente de la nueva regla sobre salidas en falso en el atletismo, que prescribe que un atleta queda descalificado ya tras la primera salida nula. El portavoz de la IAAF, Nick Davies, negó hoy una revisión de la norma a pesar de que haya afectado a la mayor estrella del deporte, Bolt. El nuevo campeón mundial, el jamaicano Yohan Blake, dijo que nunca tuvo problemas con la norma, pero el medallista de bronce, Kim Collins, cree el incidente provocó que fuera "una noche triste para el atletismo", porque los fans habían ido a ver a Bolt.

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Los jueces de atletismo nos convertimos en fugaces protagonistas sólo cuando se analiza algún hecho de una competición o de un importante campeonato y en la gran mayoría de los casos ese supuesto análisis se limita a la realización de críticas a la labor que se ha desarrollado, o a las “estrictas” reglas que dicta el reglamento. Generalmente esas críticas son realizadas por personas carentes de formación en este ámbito, además de falta de objetividad. La investigación en psicología y sociología del arbitraje en España y Europa es escasa y la búsqueda de información para documentar adecuadamente este trabajo ha sido ardua, lo que demuestra que queda mucho por hacer para conseguir la excelencia de nuestra labor como jueces de atletismo. En las siguientes páginas voy desarrollar un análisis psicológico del arbitraje que nos ayude a conocer los problemas que afectan al juzgamiento atlético, qué variables influyen en el juzgamiento, es decir los factores o aspectos psicológicos que inciden en la resolución de esos problemas en la línea de mejorar nuestras actuaciones como jueces, cuáles son las características deseables de un juez, la necesidad de tener que trabajar eficazmente dentro de un equipo y por último con qué acciones y programas efectivos ya sea en la formación técnica y en el entrenamiento de habilidades psicológicas, emocionales y sociales, podemos mejorar y perfeccionar nuestra labor como jueces de atletismo, para llegar a ser Jueces de Atletismo eficaces.

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Papel de los jueces en el contexto deportivo del Atletismo Pero, ¿Cuál es nuestro papel dentro de este contexto deportivo? La relevancia del fenómeno deportivo queda patente entre otras cuestiones por las implicaciones que el mismo tiene a nivel social, económico, político, etc… y no sólo a nivel meramente deportivo (Guillén, 2003). Trascendencia a nivel económico, porque el negocio generado en torno al mismo es más que visible y a nivel social, porque permite el reconocimiento de un atleta, de un club, de un pueblo e incluso de una política deportiva como consecuencia de los logros obtenidos. Y en estos mismos niveles, su importancia también se ve reflejada en el plano estrictamente deportivo, en los clubes, federaciones, atletas, entrenadores, ya que la importancia para los mismos estaría situada en acceder o no clasificarse para otra ronda, ascender o descender de categoría, ganar un campeonato o ir a los Juegos Olímpicos. Los jueces de atletismo somos un componente más del fenómeno deportivo. Cuando hablamos y atendemos al concepto de deporte, como práctica regulada, no podemos entenderlo sin nuestra figura que da fe de todo lo que sucede, aplicando el reglamento y confirmando las marcas que se realizan; por tanto somos un elemento inherente a la práctica del atletismo cuando se lleva a cabo de forma federada. Nuestra ausencia desvirtúa el carácter competitivo y regulado del atletismo, ya que es imposible entenderlo como un deporte, si este carece de reglamento y de las personas que lo ejecutamos. Pero también es necesario referirnos a la complejidad de nuestra labor que se manifiesta en la cantidad de disciplinas que conforman el atletismo y que tenemos que dominar, los diversos puestos en los que podemos ejercer nuestra labor y que supone una toma de decisiones distinta a lo largo de una competición; la necesidad de saber trabajar en equipo, de respetar jerarquías implícitas y de acatar órdenes según estemos situados en el organigrama de una competición.

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Es conveniente recordar que por la complejidad de nuestras competiciones la posibilidad de cometer errores en el juzgamiento es alta, por lo que es imprescindible actuar para evitar o reducir al mínimo los mismos y resulta igualmente conveniente estudiar las consecuencias de esos errores para nuestro colectivo y para los atletas, entrenadores, organizadores… Como apuntaba nuestro compañero Manuel Prieto en 1989 (Decalaje nº 9), “Las misiones del Juez […], dentro de una competición por “muy de andar por casa” que sea, siguen siendo las mismas que en una competición de “alta calidad”. De entre todas las misiones que tiene un Juez Arbitro hay una que quizás sea el compendio de todas, y que por tanto tiene que estar constantemente en la mente de todo Juez cuando actúa como Juez Arbitro y es la de garantizar que todo lo que sucede en la pista de atletismo se atiene a derecho, es decir que se dan las suficientes garantías de que lo que allí sucede y las marcas que se consiguen se han obtenido bajo condiciones totalmente deportivas y sin transgredir la reglamentación actual.”

En el caso de los atletas, éstos pueden ver truncados sus esfuerzos por un error en el juzgamiento, ya que ese error puede ser el causante de impedirle clasificar, aspirar u obtener una medalla o subir de categoría, (Guillén, 2003). Y aún existe una variable más que normalmente se queda en el olvido, los jueces de atletismo tenemos otra vida ajena al deporte, somos personas que al margen de nuestra labor como jueces, llevamos una vida normal tanto familiar como profesional y que la misma puede verse afectada, en ocasiones seriamente, ya sea por la importancia que adquiere nuestra vertiente de juez, como por posibles problemas vividos o errores cometidos durante dicha labor. Vamos a ponernos en situación:  Director Técnico en un Campeonato de España, coloca nueve juegos completos de vallas, en vez de diez.  Juez Jefe de Longitud en un Campeonato de Europa, se queda mirando la carrera del atleta en vez de centrar su atención en la tabla de batida.  En una prueba de Campo a Través, los jueces encargados no abren el circuito correctamente y juntan los que van a dar la siguiente vuelta con los que vienen dirección a meta.

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 Jueces de Llegadas más pendientes de salir en la televisión que de tomar los puestos.  Director de reunión que por falta de jurado o desconfianza en el mismo, asume más de una función equivocando a propios y atletas participantes.  Jueces auxiliares del Juez Árbitro que aprovechando su situación en las curvas realizan fotos o hablan por teléfono.  Juez de marcha que “no tiene el día” y saca tarjetas de forma desmesurada.  Director Técnico en un Campeonato del Mundo que saca para la prueba de Pértiga un listón de Altura.  Jueces de Cámara de Llamadas que dedican el tiempo de paso y control de los atletas para pedir autógrafos y hacerse fotos con ellos.  Juez de salidas permite que en una carrera absoluta un atleta veterano tome la salida sin los dos pies en los tacos y con sólo tres apoyos.  Director de reunión que quiere estar en todos lados y no está en ninguno desacreditando incluso a su jurado, tomando decisiones que no le corresponde en ese momento.  Había finalizado la prueba final de lanzamiento de jabalina masculino, cuando dos señoritas del jurado, en medio de la pista, estaban solicitando autógrafos al vencedor de la competición; pocos instantes después, y ante las cámaras de televisión, y también dentro de la pista, todo el jurado de la prueba de jabalina estaba haciéndose fotos con el vencedor, (Guzmán, 1990, Decalaje nº14).  Campeonato de Europa de Pista Cubierta, Juez de caídas que pierde la huella porque se queda mirando una salida.  Juez de reloj en una prueba de Pértiga que no pone en marcha el sistema porque se queda mirando una carrera en la pantalla gigante del estadio.  Juez Jefe de Jabalina que da nulos a atletas que salen del pasillo reglamentariamente por delante de la marca de 4 metros. Seguro que entre el Comité Nacional de Jueces y los distintos Comités Autonómicos podríamos sacar muchas conclusiones de los casos arriba expuestos, y que se me escapan cientos de situaciones similares, pero la gran pregunta al final es ¿cómo un juez de atletismo, que está perfectamente formado, concienciado para la competición, con experiencia, comete el error?, ¿qué ha ocurrido?, ¿qué se le pasó por la cabeza?, ¿por qué perdió la concentración?...

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Llegados a este punto, podemos plantearnos una serie de cuestiones que van a servir de pilares para el desarrollo del presente trabajo y a las que humildemente y acercándonos desde una perspectiva descriptiva intentaremos dar respuesta. • • • • •

¿Cómo podemos garantizar que todo lo que sucede en la competición se atiene a derecho? ¿Qué tipo de factores afectan e influyen decisivamente en nuestro trabajo como jueces de atletismo? ¿Qué competencias personales debe poseer un juez de atletismo? ¿Hasta qué punto un equipo de jueces competentes en el juzgamiento hace o permite que una competición funcione mejor? ¿Qué tipo de formación debe recibir un juez de atletismo para convertirse en un juez eficaz?

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Funciones psicológicas en el juzgamiento atlético La principal función psicológica implicada en el juzgamiento es la de decidir. Los jueces decidimos constantemente, valoramos, descalificamos, puntuamos, y esto no es una acción concreta sino el resultado de un proceso, la interacción resultante de distintas actividades – sobre todo percibir e interpretar- que los jueces llevamos a cabo, de manera simultánea. Es importante considerar que estas actividades tienen lugar -en la práctica- de manera sincrónica pues, aun cuando puedan ser aprendidas -y no siempre- por separado, una vez dominadas a un cierto nivel de destreza, se ejercitan en un único acto, (Caracuel, 1994). Pongamos un ejemplo, un juez jefe de una prueba de altura no ve primero que el atleta derribó el listón, luego lo compara con lo que indica el reglamento y posteriormente decide que la acción merece ser catalogada como salto nulo. Este desglose diacrónico es más bien de carácter analítico e incluso didáctico pero no real. Percibir, interpretar y decidir constituyen una misma conducta, la de juzgar, tal como explica Ryle (1949), no oímos un instrumento primero y luego apreciamos que está desafinado, sino que oímos un instrumento desafinado. 1. La Percepción. Percibir se construye obviamente, sobre un sustrato biológico a través de los sistemas sensoriales, fundamentalmente, la vista y el oído, entrando en contacto con el hecho en cuestión. Lo usual en atletismo es ver (vista) lo que sucede, pero en ocasiones pueden intervenir otras vías sensoriales, como por ejemplo escuchar (oído), en el caso de las salidas el juez principal escucha -procedente del sistema de detección de salidas falsas- un pitido que le indica que tiene que efectuar un segundo disparo para anular la salida.

Observar. Resulta imprescindible que quienes enjuicien una prueba atlética miren lo mismo y de la misma manera. En este sentido el juez gallego Fernando Otero publicó un artículo en 1990 (Decalaje nº 11) sobre los principios inspiradores del reglamento, en el que afirmaba que el reglamento contiene algo más que una simple enumeración de normas dispuestas una detrás de otras pudiéndose inducir de su apreciación conjunta una serie de principios y características comunes que informan su contenido, confiriéndole unidad.

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Dichos principios relativos a la norma cumplen con una serie de requisitos de: • Imperactividad ya que son directamente aplicables, dejando muy escaso juego al arbitrio de los jueces, debiendo aplicar por lo general al caso concreto la previsión general y abstracta de la norma tal y como aparece escrita. • Heterogeneidad, el reglamento contiene normas de naturaleza y finalidad distinta. • Exhaustividad, con una completa regulación de las distintas pruebas, minuciosas descripciones del material relacionado con la competición y constantes referencias a situaciones planteables en la realidad. • Uniformidad y racionalidad, evidente el paralelismo con que ordena el procedimiento de los concursos y de las carreras, tendiendo a una ordenación uniforme, racional y lógica. • Igualdad, respecto de todos los atletas que no han de beneficiarse de ventaja alguna y a los que aplica idéntica normativa con independencia de cualquier consideración. • Formalidad de la competición, que tiene que ser convocada públicamente y según programa previamente elaborado por los organismos competentes en cada caso.

2. La Interpretación. En este proceso entra en juego la intencionalidad como algo que se infiere a partir de unos hechos interpretados en función del reglamento, es decir comparamos la acción percibida con el reglamento. Pero para que esto sea posible el juez debe conocer el reglamento y ser competente en su aplicación. Lo primero conocer el reglamento- conlleva un tipo de aprendizaje: aprender las reglas; lo segundo -comparar la acción percibida con el reglamento- supone otro tipo de aprendizaje diferente: aprender a aplicarlas en situaciones concretas de la práctica del juzgamiento atlético. Ambas consisten en competencias distintas y no debe presuponerse que de la primera deriva automáticamente la segunda, ya que en esta última se ponen en funcionamiento estrategias cognitivas complejas no presentes en la primera, que precisan de aprendizaje. Un juez puede conocer el reglamento al detalle pero no ser diestro a la hora de aplicarlo. En este sentido Otero (1990) nos habla de cuatro principios relativos a los jueces: • El principio de inmediación como control directo de la competición, siempre presentes ejercitando las diversas funciones concretas en que se despliega las atribuciones genéricas del reglamento y registrando los resultados producidos, es decir el reglamento objetiviza nuestra actuación. •

Documentación y publicidad, ya que los jueces con nuestra firma damos veracidad y legitimidad a las marcas realizadas.

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Jerarquización, se hace ineludible la estructuración jerárquica de los miembros del jurado, graduando así la responsabilidad tanto en el orden interno (dentro de cada prueba o destino) como en el externo (siendo el juez árbitro el responsable técnico último de la competición, dotándole de amplias facultades sólo limitadas por las competencias específicas de determinados jueces). Evidentemente cuanto más alto se está en este sistema jerárquico mayor responsabilidad técnica tiene el juez y por tanto más competente a la hora de aplicar el reglamento debe ser, pero no podemos olvidar que la mayoría de los errores en el juzgamiento que se cometen en las competiciones son debidos a una mala interpretación, es decir aplicabilidad del reglamento por un compañero juez de “base”. Con esto quiero poner de manifiesto y sin adelantar contenidos que veremos más adelante, que el jurado de una competición es un equipo de jueces que tienen que trabajar eficazmente tanto en grupo como individualmente.

Con posibilidad de reclamar, muy unido a todo lo dicho anteriormente ya que los atletas tienen el derecho de recurrir las decisiones de los diferentes jueces ante el juez árbitro o el jurado de apelación, quedando relacionado todo ello con el principio de garantía del debido cumplimiento del reglamento y por extensión de la legitimidad, corrección y seriedad de la competición.

3. La Decisión. Una vez llevadas a cabo las actividades anteriores, el juez está en condiciones de dar el último paso que le permita realizar su cometido: decidir acerca de una acción, situación o lance de la carrera. El juez deberá ser competente en cuanto a tomar decisiones adecuadas, es decir acordes con el reglamento que rige la competición. Téngase en cuenta que el juez es, al mismo tiempo, testigo y juez –sobre todo cuando actuamos como únicos jueces árbitro de la prueba- y que la decisión ha de ser tomada, en la mayoría de los casos, en el mismo momento en que tiene lugar la situación en cuestión. Asimismo la presión ambiental – tanto del público como de los propios actores de los hechos- ocurre directamente in situ. Por tanto factores tales como la concentración, el autocontrol, el estado emocional del juez, el comportamiento de/los atleta/s, resto de jueces, público, la historia de interacciones pasadas, entre otros, son factores que pueden afectar a la objetividad y toma de decisiones del juez.

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Contando por tanto con la imposibilidad práctica de abarcar toda la casuística de eventos, situaciones y contextos, se trata de unificar para que aparezca lo menos posible, la apreciación, que es el aspecto más subjetivo en la interpretación del juez y que más veces puede conllevar a tomar decisiones erróneas. Sería interesante que los jueces manejáramos la idea de un reglamento vivo, que cambia, que se “construye” todo el tiempo, que necesita ser repensado y del cual debe apropiarse a su manera, pero a la vez con un criterio lo más unificado posible con todo el colectivo. De todo lo anterior se desprende que nuestra tarea como jueces es altamente compleja, que ha de ser ejercitada por lo general en décimas de segundo y que a menudo se puede llevar a cabo en condiciones de presión, por esto no es raro que se cometan errores, ello requiere por parte del juez un alto grado de preparación, pero no es suficiente una preparación técnica sino también y muy importante, psicológica. Y esto nos lleva a la siguiente cuestión ¿qué factores son los que entran en juego cuando estamos juzgando?

Percepción

Interpretación

Decisión

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Contando por tanto con la imposibilidad práctica de abarcar toda la casuística de eventos, situaciones y contextos, se trata de unificar para que aparezca lo menos posible, la apreciación, que es el aspecto más subjetivo en la interpretación del juez y que más veces puede conllevar a tomar decisiones erróneas. Sería interesante que los jueces manejáramos la idea de un reglamento vivo, que cambia, que se “construye” todo el tiempo, que necesita ser repensado y del cual debe apropiarse a su manera, pero a la vez con un criterio lo más unificado posible con todo el colectivo. De todo lo anterior se desprende que nuestra tarea como jueces es altamente compleja, que ha de ser ejercitada por lo general en décimas de segundo y que a menudo se puede llevar a cabo en condiciones de presión, por esto no es raro que se cometan errores, ello requiere por parte del juez un alto grado de preparación, pero no es suficiente una preparación técnica sino también y muy importante, psicológica. Y esto nos lleva a la siguiente cuestión ¿qué factores son los que entran en juego cuando estamos juzgando?

Percepción

Interpretación

Decisión

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Factores relevantes presentes en el juzgamiento Existen dos tipos de factores que determinan nuestra forma de actuar como jueces de atletismo: 1. Factores Inmediatos, los que derivan de fenómenos que ocurren durante el juzgamiento y se deben sobre todo a acontecimientos propios de la dinámica de la competición misma. a. Disposicionales i. Equipamiento fisiológico: deberá tenerse en cuenta tanto el estado general de la capacidad visual y/o auditiva como el estado particular en el momento concreto del juzgamiento, ya que variables como el cansancio, la alimentación, enfermedad, baja forma física etc… pueden afectar la correcta percepción y su consiguiente interpretación y toma de decisiones. ii. Estado emocional: El juez puede verse afectado por sus emociones, las cuales pueden estar a su vez influidos por situaciones personales, por las reacciones del público, la belleza de la ejecución atlética, la importancia del campeonato, la presencia de los medios de comunicación, el grado de responsabilidad que acarrea su puesto, el recuerdo de una mala actuación anterior… Pensemos que la tarea del juez implica una situación en la que se puede actuar exitosamente o errar. Por definición, toda circunstancia en la que puede acontecer algo aversivo -error, fallo, fracaso, derrota, críticas…- se convierte en fuente de ansiedad y si se considera desbordante, puede llevar al estrés. Todo juez puede estar viviendo situaciones de este tipo si la competición es de cierta importancia, si la presión es alta o si su nivel de competencia como juez es insuficiente. b. Situacionales i. Tiempo: “Una de las dificultades propias de la competición atlética proviene de la a menudo desequilibrada relación entre la limitación temporal de sus jornadas y el elevado número de pruebas a desarrollar en ellas, muy frecuente en ciertas reuniones en las que exigencias extradeportivas imponen a la organización una saturación horaria a veces poco compatible con el lento desarrollo de algunas especialidades y la gran afluencia de participantes, sobre todo en los concursos […] (Otero, 1990), Decalaje nº 12.

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Esta situación puede provocar en el juez sensación de no control, de saturación, lo que puede conllevar tomar decisiones apresuradas. También debemos mencionar las condiciones climáticas y atmosféricas que influyen e incluso permiten o no el desarrollo de la competición. ii. Pista y Jurado: El estado de la pista, un deficitario equipamiento o en malas condiciones, jurado escaso y/o mal preparado… también son condicionantes de la labor del juez que pueden ocasionar “dolores de cabeza” durante la competición. iii. Público: La actitud de los familiares, atletas, entrenadores y demás personas que van a una competición -quienes también a su manera juzgan la competición- condiciona de alguna forma determinadas actuaciones, estableciéndose a veces sutiles redes comunicativas –tanto verbales como gestuales- que posiblemente afectan más de lo aparente. 2. Factores Remotos, como conjunto de variables psicológicas, sociales y culturales que pueden afectar el comportamiento, en general y, más en particular el proceso de enjuiciamiento que tiene lugar en el desarrollo de la práctica atlética. Estos factores son genéricos a todo sujeto y situación y vienen definidos por la propia historia conductual de cada cual y que, por su propia naturaleza, condicionan de alguna manera el modo de actuación presente de cada juez. Todo lo que nos ha sucedido hasta el momento presente conforma nuestra manera de ser e influye en lo que vamos a hacer en la situación en la que nos encontramos. Lo que es una persona, tiene que ver con la acumulación -y la clase- de episodios vividos por ella. La repetición de actuaciones de esa persona en cada episodio concreto va perfilando la forma de actuar en episodios similares, incrementando la probabilidad de hacerlo de una manera determinada, […]. Por consiguiente, no habrá que buscar estos factores en el interior de los individuos -ni en su mente, ni en su cerebro- sino en las interacciones organismo-ambiente, que es donde se producen. a. Nivel de competencia: es decir las habilidades necesarias para una correcta percepción, interpretación y evaluación de lo percibido. La anticipación es una habilidad que permite al juez contemplar en un reducido espacio de tiempo que una misma conducta puede ser interpretada de varios modos, habilidad que todo juez competente debe poseer para un correcto desempeño de su labor. Una situación donde debe juzgarse una actuación del atleta es similar a una situación que requiere la solución de un problema. A veces el problema será simple y/o rutinario y se podrá solucionar fácilmente, bien porque se trate de un caso claramente especificado por el reglamento, bien porque a lo largo de la experiencia del juez dicho caso se haya presentado repetidamente y le resulte fácil su interpretación.

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Pero en otras ocasiones la situación puede ser atípica, estar poco especificada en la reglamentación, etc. Tales circunstancias requieren por parte del juez de atletismo de competencias intelectuales que logren una correcta y efectiva solución del conflicto. Es decir un juez de atletismo competente debe conocer sobradamente el reglamento, mantenerse actualizado y ser efectivo a la hora de aplicarlo con objetividad siendo capaz de interpretar correctamente las acciones de los atletas y las circunstancias de la competición, en función de lo que dictamina el reglamento; resolver con presteza y eficacia las situaciones problema que surjan a lo largo de la competición y tomar decisiones rápidas y acertadas en aquellas ocasiones en que así sea necesario. b. Estilo conductual: las propias características de personalidad de cada juez, así como el modo en que asume su rol, son factores que también tienen su importancia en el juzgamiento atlético. Así pues, no actuará de la misma manera una persona insegura, indecisa, con escaso control, que otra segura de sus decisiones y capaz de ejercer dominio sobre su comportamiento ante la aparición de posibles conflictos-desacuerdo de/los atleta/s con una decisión que ha tomado, crítica desfavorable... etc. En esta línea Otero (1989), Decalaje nº 10, reflexiona sobre los distintos estilos de juzgamiento en una competición basándose en la premisa de que […] el reglamento recoge todo cuanto precisamos para afrontar una competición. O casi todo. Ese carácter normativo exige su interpretación, como mecanismo intermedio entre la norma escrita y abstracta y la aplicación al caso concreto de sus previsiones […]. Grunska (1999) distingue tres tipos de estilos de arbitraje: el estilo normativo rule-book, el estilo permisivo o laissez-faire y el estilo interpretativo. i.

El estilo normativo rule-book, se refiere a los jueces que interpretan la norma “al pie de la letra”, se caracterizan por ser estrictos en el cumplimiento de las normas observadas sin considerar cierto grado de flexibilidad en las mismas.

ii.

Los jueces caracterizados por el estilo permisivo o laissez-faire, por el contrario, son muy flexibles en la aplicación de las normas, evitando tomar decisiones aunque la ocasión así lo requiera, en ocasiones se debe al desconocimiento del reglamento y falta de confianza en sí mismo.

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iii.

En cuanto al estilo interpretativo indicar que los jueces que lo llevan a cabo tienden a aplicar e interpretar la norma en su justa medida no siendo excesivamente estrictos, procurando observar el “espíritu” de la norma más que la “letra” de la misma. Estos jueces resultan ser los más eficaces ya que poseen una correcta sensibilidad en cuanto al uso del reglamento.

c. Expectativas: qué espera el juez como consecuencia de su labor valorativa, puede llegar a ser una variable extraña en su toma de decisiones. ¿Cómo afronta un juez esa competición en concreto?, ¿va ilusionado, o temeroso?; hay jueces que al conocer la designación se muestran alegres y satisfechos y otros lo viven con ansiedad y estrés. Por tanto, no debemos pasar por alto las expectativas que el juez se plantea respecto a cómo se desarrollará el evento, cómo será su actuación y cómo será evaluada ésta por las personas implicadas en la competición. Y surgen otras cuestiones como ¿qué lleva a una persona a iniciarse en el juzgamiento?, ¿qué le hace mantenerse y continuar como juez?, ¿qué causa su abandono?... De acuerdo con un trabajo de Morilla, Caracuel y Gómez en 1997, algunos de los motivos que llevan a una persona a iniciarse en el juzgamiento son de carácter personal -gusto por el deporte, dinero extra, etc.- o la figura de otra persona que animara a ello -otro juez, padres, hermanos, etc.- es también determinante. Luego, una vez iniciado, algunos de estos factores continúan influyendo, pero otros nuevos aparecen: el reto, la emoción y disfrutar con ser juez, los viajes y el conocimiento de otros lugares y personas o los sentimientos de poder y control o el prestigio (Cruz, 1997). Por el contrario, el estrés, la presión de diferentes ámbitos, el temor a los conflictos o los problemas en las relaciones institucionales (comité de jueces, federaciones…) pueden estar entre las causas más identificables de abandono.

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Competencia personal y autoeficacia en el juez de atletismo La Competencia Personal es una creencia generalizada del individuo acerca de sí mismo, según la cual, saldrá airoso de cualquier situación en la que se vea envuelto. Cuando un juez de atletismo constata a juicio de sus compañeros, de los atletas, organizadores, federaciones… que su trabajo es exitoso y que su forma de llevar la competición, de juzgar, resultó satisfactorio, eso hace probable que genere una idea similar a ésta “piensan que lo hice bien, luego yo soy capaz de hacer esto bien” ; el elogio es un estímulo agradable lo que provoca una reacción emocional de calma, favoreciendo que el juez sienta seguridad en su trabajo de enjuiciamiento y por otra perciba autoeficacia en la tarea. La autoeficacia percibida se define como los juicios de cada persona sobre sus capacidades, en base a los cuales organizará y ejecutará sus actos de tal modo que le permitan alcanzar el rendimiento deseado. Por lo tanto, el concepto no hace referencia a los recursos de que se disponga sino a la opinión que uno tenga sobre lo que puede hacer con ellos. Pero ¿cuál es el resultado de una situación inversa? Qué ocurre cuando un juez pierde confianza en el juzgamiento por factores diversos, algunos de los cuales ya han sido explicados con anterioridad. El rendimiento, la concentración, la autoconfianza, se deterioran apareciendo la ansiedad y el estrés. Existen tres fuentes potenciales de estrés para los jueces: a. Miedo al fracaso, lo esencial de la ansiedad de los jueces es el miedo al fracaso que en la mayoría de los casos incluye preocuparse por sancionar a un atleta, estar mal colocado en la pista, una mala actuación, una mala evaluación o no cumplir sus expectativas. b. Miedo a la incapacidad, está caracterizado específicamente por pensar que algo va mal en mí, actitud que refleja la insatisfacción personal. Este miedo puede estar basado en una incompetencia real, por ejemplo desconocimiento del reglamento, falta de experiencia en el juzgamiento atlético… o imaginaria por problemas personales, miedo a la pérdida de estima…

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c. Percepción de pérdida de control, está asociada a sentimientos de ineficacia e impotencia. Las situaciones en las que un juez de atletismo siente que puede perder el control provienen, por un lado, de las actitudes que puedan tener hacia su trabajo los atletas, entrenadores, ya que si éstos critican pública y de manera más o menos constante sus actuaciones, pueden provocar en el juez la pérdida de la autoeficacia de la que hablábamos más arriba; por otro lado, esta sensación la pueden producir factores externos que a pesar de ser incontrolables por parte del juez si que pueden influir seriamente en su trabajo de enjuiciamiento.

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La eficacia en el juzgamiento, el juez de atletismo eficaz Todos conocemos a compañeros y compañeras jueces a los cuales nos gustaría parecernos, porque conocen en profundidad el reglamento, se mantienen actualizados, controlan las competiciones con fluidez, son amables, se llevan bien con todo el mundo, saben salir de los aprietos con solvencia, son respetados por los atletas, entrenadores… en definitiva se acercan al modelo de juez que cada uno de nosotros aspira a ser. Este capítulo pretende determinar cuáles son las características personales más importantes que debería poseer y/o poseen los jueces de atletismo. Varios autores han realizado numerosos estudios sobre las características deseables en el arbitraje y el juicio deportivo, así Lima (1982) indicaba que las cualidades que debían poseer los jueces son: • • • • • • • • • •

La apariencia física y la presentación La confianza y serenidad El sentido común La honestidad, integridad, imparcialidad El decoro y la rectitud La sobriedad y la molestia La firmeza y el coraje La coherencia y la consistencia de los juicios La concentración y la focalización de la atención La no discriminación

Ittenbach y Eller (1986) subrayaron los aspectos más destacados desde la perspectiva del deporte y de la visión de sí mismos que tienen los jueces. Señalando entre otras cuestiones que para ser buen juez es necesario: • • • •

Tener una gran autoconfianza Unos adecuados conocimientos sobre el arbitraje Viveza mental Ética profesional y coherencia

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En un estudio mucho más reciente Guillén y Jiménez (2001) señalan como más importantes: • • • • • • • • •

Conocimiento del reglamento Imparcialidad / Justicia Saber aplicar el reglamento Igualdad en el trato a los deportistas Honradez Confianza en sí mismo Objetividad en los juicios Responsabilidad Respetuoso / Educado

Además estos mismos autores señalan ciertas diferencias en función de los años de experiencia en el juzgamiento, encontrando que los jueces con más de diez años de experiencia destacan, por encima de los de menos experiencia en valorar características tales como: • • • •

Buena presencia Capacidad de concentración Seriedad Saber situarse en la pista

De todas ellas sólo dos hacen referencia a aspectos técnicos o reglamentarios (conocer el reglamento y saber aplicarlo), mientras que el resto, hacen referencia a aspectos “personales”. Más concretamente existe una serie de características como las de imparcialidad, igualdad en el trato, honradez y objetividad en los juicios que recogen la idea de equidad, lo que reflejaría la suma importancia de este aspecto para el colectivo de jueces. Igualmente la confianza en sí mismo y la seguridad parecen constituir otro de los pilares fundamentales de la labor de enjuiciamiento. Dentro de nuestro colectivo, Pascual (1992), Decalaje nº 17, nos habla de la sociología del trabajo del juez de atletismo en las pistas, esbozando lo que el entiende debe ser el comportamiento del juez de atletismo, desde el parámetro de la relación con los atletas y demás personas que asimismo comparten con él el espectáculo atlético, afirmando que sobre las espaldas de los jueces cae, además de su trabajo específico, la responsabilidad de procurar un desarrollo casi milimétrico de todas las disciplinas. […] el atleta, es una persona que en la mayoría de las ocasiones en que compite, va a superar una medida o un tiempo y para ello se ha venido preparando concienzudamente, durante un tiempo más o menos largo, que le va a permitir que en un tiempo corto, lo que dure la prueba en la que se haya inscrito, vaya a lograr el éxito o el fracaso de un trabajo que le ha supuesto un gran esfuerzo.

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El juez de atletismo, es la persona, que, partiendo de una reglamentación preestablecida debe procurar que el esfuerzo del atleta para superarse a sí mismo o a otros competidores, se desarrolle de manera limpia, sin ventajas ni subterfugios, que ayuden al atleta a lograr su marca y que engañarían al propio atleta, al no ser conseguida dicha marca por medios lícitos.

Reforzando esta idea Abad (1995), Decalaje nº 23, reflexiona sobre la misión de juzgamiento que cualquier juez de atletismo tiene y sobre la que todos debemos reflexionar, afirmando que: […] el juez de atletismo de los albores del 2000 ha de ser un Oficial con mentalidad abierta, preparado y dispuesto a asumir los cambios que la técnica, la informática y los modos cambiantes del juzgamiento imponen, capaz de comprender los esfuerzos organizativos y los imperativos que las más sofisticadas técnicas de comunicación exigen, con fácil y rauda postura de adaptación a todo lo que ello suponga. Deberá comprender y asumir que se actúa en un equipo jerarquizado, respetando y cumpliendo las directrices de los Jueces Directivos. Sabrá trabajar fuera del Estadio, en los Servicios Periféricos, aceptando y entendiendo que estar fuera de la pista no es descrédito, que esas tareas no son secundarias. Su actitud en el juzgamiento debe predisponerle a conceder a los atletas, siempre dentro de los límites reglamentarios y bajo lo que conlleva la máxima “in dubio pro reo”, todas las oportunidades para alcanzar su mejor rendimiento en una competición justa. Jamás denotará comportamientos que hagan deducir que su presencia en la pista se debe a la necesidad de sorprender en falta al competidor. Sabrá tratar a los atletas, comprender que muchos competidores se muestran nerviosos, utilizar una metodología de acercamiento y no valerse de la fuerza de las Normas para caer en situaciones que muchas veces rayan lo dictatorial. Diplomacia, sentido común, tacto, actitud enérgica (no brusca), puesta al día de los Reglamentos, conocimiento de casuísticas, comprensión de las necesidades, receptividad de la crítica,... son signos positivos que adornan la figura del JUEZ DE ATLETISMO. Una autodisciplina, un querer trabajar en equipo, un esfuerzo para mantener algo esencial como es el horario de competición, son exigencias para que nuestras tareas sean comprendidas, valoradas y respetadas.

Ahondando en las palabras de Pascual, Abad, y demás autores citados con anterioridad, el juez de atletismo de el presente Siglo XXI tiene que cultivar una serie de competencias personales traducidas en habilidades, imprescindibles para poder realizar la tarea de juzgamiento adecuadamente, resumiendo:

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Puesto al día en los distintos reglamentos, nunca improvisará.

Conocedor de casuística, que le ayude a “interpretar” las normas adecuadamente, basado en el estilo interpretativo.

Con mentalidad abierta, comprensivo con las necesidades de la competición, teniendo en mente que no estamos solos en las pistas, sino que existen otra serie de profesionales que también están trabajando para que la prueba salga adelante con éxito, nómbrese TV, medios de comunicación, organización, etc…

Competente en el uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación – TIC así como el resto de medios técnicos presentes cada vez más en las competiciones.

Con pensamiento alternativo, siendo capaz de adaptarse a situaciones diversas, con formas de trabajar distintas, claves para el éxito en las distintas competiciones.

Preparado para asumir cualquier rol de los existentes en nuestra labor como Oficiales, bien directivos, o de reunión, servicios complementarios, periféricos, etc…

Teniendo como máxima dentro del juzgamiento la afirmación “in dubio pro reo”, concediendo, siempre dentro de los límites que marca el reglamento, todas las oportunidades posibles a los atletas para alcanzar su mejor rendimiento en una competición justa.

Con diplomacia, sentido común, tacto, actitud enérgica pero cercana, mostrando empatía, siendo consciente de que el atleta una vez se encuentra en la zona de competición, está normalmente muy tensionado y concentrado, por lo que tenemos que dirigirnos a él de manera educada, sin alzar la voz y procurando ayudarle, dentro del ámbito reglamentario, (Pascual 1992, Decalaje nº 17).

Con presencia física, para que los atletas tengan una primera impresión favorable del juez, generando confianza. Un aspecto descuidado no ayudará a este cometido.

Dominando la comunicación verbal y no verbal, saber decir lo justo en el momento apropiado se convertirá en un seguro para que la actuación vaya por el camino correcto. Asimismo, acompañar una frase con los gestos apropiados o simplemente, dirigirse a los atletas con una mirada adecuada facilitará la comprensión de los mismos, el respeto por las decisiones y el buen desarrollo de la prueba.

Receptivo a las críticas, para aprender de ellas, entendiendo el error como una oportunidad para mejorar como juez.

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Capaz de expresarse en otro/s idioma/s; en competiciones internacionales una de las dificultades con las que se encuentran los jueces es entender los que les dicen los atletas; aunque se utilice el “idioma universal” (señas, gestos…) es importante que el juez de atletismo estudie alguna de las frases que con mayor probabilidad se van a utilizar.

Con autodisciplina, sabiendo estar, es decir, manteniendo la calma y moverse en la competición, controlando en todo momento la situación, velando porque la competición se desarrolle en tiempo y forma.

Capaz de trabajar en equipo, asumiendo su jerarquía, entendiendo que el objetivo es común y que “todas las piezas son igual de importantes y necesarias para completar el puzzle”. Capaz de trabajar en equipo “In dubio pro reo”

Puesto al día Conocedor de Casuística

 

Con mentalidad abierta

Con diplomacia y sentido común Con actitud enérgica pero cercana

Competente en el uso de la Tecnología

El Juez de Atletismo Eficaz  

Con pensamiento alternativo

Dominando la comunicación verbal y no verbal

Preparado para asumir cualquier rol

Con presencia física Receptivo a las críticas

Con autodisciplina Capaz de expresarse en otro/s idioma/s

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Acciones para fomentar la capacitación del juez de atletismo eficaz Resumiendo lo expuesto en las páginas anteriores, podemos afirmar que el Atletismo actual es un deporte complejo y diverso que requiere de un perfil de juez muy preparado a nivel técnico, psicológico, personal y social. 1. A nivel Técnico: El Comité Nacional de Jueces junto con los Comités Autonómicos ofertan una serie de acciones y programas formativos para las distintas categorías de jueces existentes en el territorio español. Dichos programas formativos se complementan con una serie de seminarios de especialización y con reuniones periódicas de jueces árbitros donde se unifican criterios para la correcta interpretación y adaptación de las normas internacionales a las competiciones de carácter nacional. ¿Cómo podríamos potenciar aún más la formación técnica de nuestro colectivo? El estudio de casuística sin duda es una de las mejores fórmulas, pero como la posibilidad de encuentro físico entre jueces no es siempre posible, podemos reformularnos recuperando viejos métodos, y utilizando otros nuevos, p.ej.: •

Concurso “Camino del conocimiento del reglamento” Preguntas que los jueces participantes debían contestar señalando la respuesta reglamentaria de modo claro y conciso y el/los artículo/s que apoyaban la contestación. Este procedimiento se publicó por primera vez en el Decalaje nº 3 y tenía como incentivo/premio que el juez ganador realizaría una salida como acompañante de la selección española en uno de sus encuentros internacionales fuera de España. Hoy día podría realizarse fácilmente on-line. Creación de un foro profesional y riguroso de discusión exclusivo de Jueces, dónde se podrían resolver dudas, clarificar procedimientos de actuación y llegar a acuerdos y unificación de criterios… Potenciar el uso y difusión del nuevo Boletín publicado en los últimos meses por el Comité Nacional de Jueces, dónde se podría incluir un apartado denominado “La gran pregunta” que fomentara la participación activa del colectivo en la publicación de las posibles respuestas a la cuestión expresada.

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Recuperar el concurso de trabajos de carácter anual, donde los jueces puedan reflexionar sobre la labor del juzgamiento atlético en todas sus vertientes y cuyo premio era una salida de carácter internacional. Creación de un Grupo específico de Jueces de Atletismo en cualquiera de las redes sociales existentes en la web. En este espacio los miembros que se unan voluntariamente, podrían compartir experiencias, anécdotas, sugerencias, problemas…, favoreciendo el conocimiento colectivo y los lazos de unión entre todos los jueces españoles.

Cabe destacar que esta formación y/o capacitación inicial y continua se centra en aspectos técnicos porque son imprescindibles para poder realizar el enjuiciamiento atlético de forma adecuada, pero adolece de formación en habilidades psicológicas, personales y sociales igualmente importantes para poder llegar a ser un juez de atletismo eficaz. Porque cabría preguntarse: ¿Hay cualidades psicológicas y/o competencias personales que distinguen a los jueces buenos de los excelentes?, esta competencia personal ¿se tiene o se adquiere? 2. A nivel Psicológico y personal: La formación puede considerarse como un instrumento para la mejora del rendimiento en el juicio deportivo, para lo cual es necesario un planteamiento global que integre tanto la preparación técnica como su preparación psicológica (Garcés de los Fayos y Vives, 2003). Asimismo, los propios árbitros y jueces deportivos experimentados resaltan que existen una serie de habilidades psicológicas que distinguen a los árbitros más capacitados del resto, y que dichas destrezas influyen en el rendimiento arbitral explicando del 50% al 70% del éxito (Weinberg y Richardson, 1990). Estas competencias psicológicas requieren una preparación específica, a la cual pocos árbitros dedican la atención suficiente (Cruz, 1997). Tanto Ittenbach y Eller (1988) como Weinberg y Richardson (1990) señalaron aquellas destrezas psicológicas óptimas que debe poseer un árbitro o juez deportivo, y que pueden ser trabajadas en los programas de formación e intervención en este colectivo. A este respecto, Cruz (1997) recoge las aportaciones realizadas por estos autores y resume dichas habilidades psicológicas en las siguientes: • • • • •

Autoconfianza Concentración Decisión Estilos de comunicación interpersonal y Autocontrol emocional.

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Estas características son susceptibles de ser trabajadas desde un planteamiento formativo psicológico, pero desgraciadamente la situación actual revela una ausencia casi completa de una formación específica que incida en las necesidades de mejora en las habilidades y competencias psicológicas que el árbitro precisa (Garcés de los Fayos y Vives, 2003), a pesar de que son los propios árbitros los que están demandando actuaciones de este tipo en su formación […] (Cruz, 1997). De la misma opinión son también los investigadores en la materia, al señalar que una de los principales líneas de intervención sobre el arbitraje debería dirigirse a ofertar acciones y programas efectivos en el entrenamiento de habilidades psicológicas específicas en el perfeccionamiento de la labor arbitral (Fernández y López, 1999; Guillén, 2003). Uno de los trabajos pioneros en la preparación psicológica lo constituye el libro de Weinberg y Richardson (1990) titulado Psychology of Officiating, donde se ofrecen una serie de pautas para potenciar ciertas habilidades psicológicas en un lenguaje directo apropiado para jueces deportivos. Pero, ¿cómo implementar este tipo de formación? Es evidente que el Reglamento Internacional de Atletismo considera necesarias una serie de cualidades personales, pero existe un vacío en cuanto a la descripción objetiva de cuáles se trata. Sin embargo, ya existen programas de intervención y asesoramiento para jueces y árbitros deportivos que aún dedicando las horas necesarias al aprendizaje del reglamento y su correcta aplicación, también desarrollan una serie de sesiones donde partiendo de la búsqueda de la excelencia de las competencias personales que inciden en una mejora de la labor de juzgamiento, trabajan las distintas habilidades psicológicas anteriormente citadas. Podemos citar a modo de ejemplo el Programa de Intervención Psicológica con Árbitros coordinado por Fernando Gimeno en 2006. Dicho programa tiene como objetivos principales: 1. Conocimiento de las destrezas psicológicas básicas. 2. Aprendizaje de dichas destrezas y aplicación a situaciones del juzgamiento. 3. Consolidación de las destrezas psicológicas adquiridas para establecer repertorios básicos de conducta en la rutina del juzgamiento. Los contenidos son entre otros: • • • • • •

Mecanismos para la consolidación de la autoconfianza. Estrategias para la mejora de la motivación. Control adecuado de las expectativas. Técnicas para la concentración. Habilidades comunicativas adaptadas. Destrezas para el control emocional.

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• • • •

Estrategias de afrontamiento eficaces. Control de la ansiedad y el estrés. Toma de decisiones rápida y eficaz. Técnicas de evaluación de las competencias adquiridas.

Y cuyos resultados esperables son: • • • •

Adquisición y/o mejora de las competencias desarrolladas. Adquisición de las estrategias de evaluación competencial previstas. Adquisición de habilidades para el entrenamiento competencial. Transferencia presente y futura al desempeño del juzgamiento.

3. A nivel Social: Cualquier evento deportivo en el atletismo constituye una amalgama de pruebas de diferentes categorías que implica el que un equipo de jueces trabajen juntos para conseguir que la competición se desarrolle según un horario preestablecido, y garantizando el buen funcionamiento de cada prueba, así como la validez de las marcas, velando por la aplicación coherente de la normativa internacional. Esto implica que los jueces de atletismo nunca trabajamos solos, y por tanto siempre pertenecemos, con diferentes funciones, a un equipo de personas.

“Una de las cosas verdaderamente notables de los equipos es que pueden hacer que 2+2=5; pero también tienen la capacidad para hacer que 2+2=3” Pero ¿qué entendemos por equipo? Grupo de personas y Equipo no son la misma cosa. El trabajo en equipo es mucho más exigente y a la vez, mucho más gratificante que la mayoría de los trabajos en grupo. En el grupo la conformidad con la mayoría suele ser más importante que los resultados obtenidos. En el equipo, más que la conformidad, se asigna suprema importancia a los resultados. Un equipo exige mayor grado de participación y compromiso. El trabajo en equipo es la cooperación llevada a su máxima expresión.

A nivel Técnico Acciones

A nivel Psicológico y Personal

A nivel Social

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Si atendemos a lo que supone una estructura organizacional formal un equipo de jueces quedaría reflejado así: Formal: Definido de acuerdo con la estructura de la organización.

RFEA Organización formal y permanente

Permanente: Estructuras previstas y reflejadas en el organigrama de la organización.

CNJ / CAJ Organización formal y permanente

Temporal: Estructuras que se conforman para desarrollar acciones puntuales

  Jurado de una Competición Equipo formal y temporal

  Oficiales de la Reunión

Oficiales Directivos

Oficiales Complementarios Equipo Jueces Equipo Jueces

Equipo Jueces Equipo Jueces

Equipo Jueces

Equipo Jueces Equipo Jueces

“Ninguno de nosotros es tan listo como todos nosotros”

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Existen tres ideas generales para entender lo que es un equipo: 1. El equipo tiene una meta, misión u objetivo común. Así, un equipo de jueces de un concurso de salto de altura, véase, juez Árbitro de Concursos, Juez Jefe, Secretario, Jueces de listón, Juez de atletas, Juez de tiempo, tienen como objetivo final que la prueba se desarrolle con total normalidad. 2. Los miembros son interdependientes. Es decir, se necesitan unos a otros para alcanzar su meta. Si el Juez de reloj en una prueba de Pértiga no pone en marcha el sistema porque se queda mirando una carrera en la pantalla gigante del estadio, provocará una situación comprometida que podría haberse evitado si dicho juez hubiera tenido esta regla en mente. 3. Los miembros están de acuerdo en trabajar para alcanzar su meta. Volvemos a la idea de expectativas y motivación del juez de atletismo, cuando un equipo de jueces se encuentra motivado y contento con la tarea que le toca desempeñar, es muy probable que dicho equipo funcione con éxito y eficazmente. Las ventajas de trabajar como un equipo son: • •

• • • • •

Mejora de la calidad del trabajo. Creación de un clima que favorece la innovación y la creatividad, que en nuestro caso estaría referido a la necesidad de mentalidad abierta, comprensivo con las necesidades de la competición, con pensamiento alternativo… Aumento de la motivación y la satisfacción de sus componentes. Incremento de la productividad y mejora de los resultados. Mayor nivel de autoconfianza y confianza en el resto del equipo. Desarrollo de las competencias personales ya descritas del juez de atletismo. Perfeccionamiento de los métodos de trabajo

Pero cuando funcionamos como grupo y no como equipo podemos tener varios problemas: • • • • • • • • • •

Mal clima emocional, por desconocimiento personal, y del resto de componentes, falta de objetivo claro común… Tensas relaciones entre algunos de sus miembros. Apatía, desinterés, falta de iniciativa. Lentitud en la consecución del trabajo y de resultados. Escasa o nula intercomunicación, exceso de rumores. Confusión en el desarrollo de las tareas, descoordinación. Poca participación, falta de compromiso. Temor a asumir responsabilidades. Aparición de “camarillas” y subgrupos. Desviación en la realización de tareas o interpretaciones erróneas sobre cómo ejecutarlas.

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Los grupos a menudo se someten al jefe. Los equipos necesitan líderes con un nivel de confianza y de madurez que exceda con creces las exigencias del antiguo estilo general. Un equipo de “alto rendimiento” supone que el líder es decir el Juez Árbitro se convierte en un guía, pero no de forma autoritaria, pues cada miembro del equipo de jueces tiene las competencias y habilidades necesarias para acometer su trabajo, asumiendo la cuota de responsabilidad correspondiente a la función encomendada, sino como la persona que ayuda a alcanzar los resultados esperados y/o adecuados, trasladando sensación de seguridad, cuya percepción por los atletas será el mejor medio de obtener una saludable confianza que hará más agradable el desarrollo de la prueba, construyendo un clima de éxito en el equipo. El Juez árbitro que ejerza como líder positivo de su equipo de jueces, será capaz de generar en unos y otros la motivación propia de quien se siente participante y contribuyente de modo efectivo al progreso colectivo. Poseen comportamientos sistemáticos de observación, planificación, registro y control de resultados, definición y corrección de distintas estrategias de intervención, movilización de los intereses individuales y colectivos, teniendo siempre a la vista objetivos globales y parciales designados (Adaptación sobre texto de Araujo, 1994). Por tanto, el objetivo de un liderazgo eficaz es el crear y desarrollar un clima dentro del equipo que posibilite el alcanzar el rendimiento pretendido y la satisfacción esperada por cada uno de los miembros que pertenecen al mismo. Pero ¿cómo conseguirlo? Antes de la competición El Juez Árbitro debe conocer a todos los miembros que conforman su equipo, manteniendo las reuniones que sean necesarias y llevando a cabo una primera fase de trabajo que podemos llamar la visión del equipo, es decir en qué medida los miembros del equipo comparten los objetivos y las metas, si todos están de acuerdo acerca de qué tienen que hacer y cómo hacerlo, si comparten la misma visión de la competición. Respondiendo a las siguientes cuestiones: •

¿Qué tengo que hacer? Metas y objetivos individuales y colectivos. Cada miembro del jurado debe conocer su cometido y tener claro el objetivo común del equipo, p ej. Como juez de caídas en un salto de longitud tengo que tener claro: o Mi posición al lado del foso en los momentos de espera. o Mi trabajo como juez de caídas en el momento de la medición. o Pero también la importancia de realizar correctamente mi función para el buen funcionamiento del concurso.

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¿Cómo debo hacerlo? Estrategias de actuación, normas compartidas, conocimiento de los medios técnicos necesarios, resolución de dudas… Cómo debemos salir a la pista, en qué orden, siguiendo qué camino, quienes, cómo y en qué momento nos dirigimos a los atletas, posiciones de cada juez en el concurso, tareas individuales, conocimiento suficiente de los medios técnicos que se utilizarán, formas de hacer el concurso, conocimiento y aplicación del reglamento particular de la prueba, estrategias compartidas de formas de actuación, que cada miembro del equipo sepa cuáles son las funciones y competencias de cada uno de sus compañeros.

¿Por qué debo hacerlo? Vinculación de la persona al éxito colectivo. Valores y metas globales de la competición, los éxitos logrados en el pasado, el orgullo de pertenecer al colectivo y el tener incentivos.

Durante este proceso vital de construcción del equipo hay tres reglas básicas y fundamentales que deben cumplirse si queremos tener éxito en el transcurso de la competición: 1. Dentro del equipo todo es opinable, fuera del equipo todos de acuerdo. Es decir, durante la preparación de la prueba en cuestión, todos los componentes podemos decir lo que pensamos sobre tal o cual aspecto, debatirlo y acordarlo, pero cuando salimos a la pista, al circuito… lo acordado previamente debe cumplirse a rajatabla, si nos hemos equivocado se revisará convenientemente al final de nuestra actuación, pero nunca improvisaremos. 2. Toda opinión es analizada y respetada durante el proceso de trabajo. Cualquier miembro del equipo tiene el derecho de expresar su opinión o sus sensaciones y el resto del equipo tiene la obligación de escucharle de forma activa y empática. 3. Los acuerdos adoptados en el seno del equipo son cumplidos y defendidos como propios, fuera del mismo. Durante la competición El Juez Árbitro velará porque la competición se desarrolle correctamente, estará asistido por sus correspondientes adjuntos, y podrá controlar el funcionamiento de/los equipo/s de jueces sin subestimar su función principal de atención a posibles anomalías dentro de las pruebas, atención a atletas, etc… Pero el Juez Árbitro también debe inspirar confianza en el equipo, asumiendo el riesgo de dar autonomía a dicho grupo de jueces, es decir si un Juez Árbitro está constantemente recordándole a un Juez Jefe o a cualquier otro componente del equipo cuál es su función o cómo debería llevarla a cabo, va a crear inseguridad y una dependencia negativa respecto a él, pues el equipo dejará de tomar decisiones autónomamente y demandará la presencia del Juez Árbitro constantemente contribuyendo a que el mismo deje de controlar el resto de la competición y llevándole a situaciones evitables de conflicto.

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Después de la competición Para el mantenimiento y fortalecimiento del/los equipo/s de jueces el Juez Árbitro deberá mantener una reunión de evaluación dónde se traten los siguientes aspectos: • • • • • • • • •

¿Cómo se ha desarrollado la prueba? ¿Sabía claramente cuál era mi cometido? ¿Me he coordinado bien con mis compañeros de equipo? ¿Las relaciones han sido positivas? ¿Qué dificultades hemos tenido en nuestra tarea?, conocimiento del reglamento, medios técnicos empleados… ¿Ha habido conflictos? ¿podrían haberse evitado? ¿Quién y cómo se ha intervenido en dichos conflictos? ¿Se han superado? ¿Cómo me he sentido realizando mi cometido? Sugerencias de mejora del funcionamiento del equipo.

Con este tipo de dinámica estamos repartiendo adecuadamente éxitos y fracasos evitando la tendencia de echar la culpa de los fracasos al resto y adjudicarnos las medallas de los éxitos de forma individual. Pensemos que estos procedimientos pueden llevarse a cabo igualmente dentro del equipo que forman los Jueces Árbitros y el Juez Árbitro General junto con el resto de Oficiales Directivos de una competición, o por un Director de reunión antes de una prueba de Liga de Clubes o de una prueba de ruta, campo a través… Es evidente que estas nuevas formas de trabajar requieren tiempo y cambios de mentalidad, pero es sorprendente que mientras la sociedad tiende cada vez más hacia el individualismo, las organizaciones a nivel mundial están redescubriendo la ventaja que supone el trabajar como un equipo cohesionado y dirigido hacia una misma meta y esto se debe a que actuando de esta manera se obtienen mayores resultados y de mejor calidad.

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Reflexiones finales A pesar de la gran importancia que tiene la labor como jueces, las investigaciones sobre el arbitraje y el juicio deportivo realizadas desde el ámbito de la Psicología del Deporte, han sido francamente escasas. El juez es parte esencial e imprescindible de la práctica atlética ya que sin su figura no sería posible la misma. Además, como hemos comentado, su labor resulta relevante por las repercusiones económicas y sociales que llega a tener. Junto a lo anteriormente expuesto, debemos considerar que el mundo arbitral, al contrario de lo que pueda parecer a simple vista, presenta una gran complejidad, haciéndose necesario un mayor conocimiento y profundización del mismo. Se abre una importante vía en el estudio del juzgamiento, de cara fundamentalmente a la formación y perfeccionamiento del colectivo, a fin de obtener un mayor reconocimiento de los mismos, especialmente, cuando se empieza a detectar una reducción del número de «vocaciones». Por tanto, se hace necesario planificar la labor de los Comités Autonómicos y del Comité Nacional de Jueces e insistir para que, en ellos se desarrolle una labor de formación desde el momento en que los jueces se incorporan por primera vez a este cometido y cambiar de esta forma los esquemas imperantes en la actualidad, que se centran casi exclusivamente en los aspectos reglamentarios. La preparación de los jueces es vital, si de lo que se trata es que el atletismo sea un contexto en el que todos sus participantes, sea desde el ámbito que sea, disfruten y rindan al máximo de sus posibilidades. Igualmente, es necesario seguir profundizando en esta misma línea, con nuevos estudios, p.ej. mediante cuestionarios a todo el colectivo que nos permita un mejor conocimiento de todos sus componentes y que nos diera una idea de cuáles son las características que se considera deben poseer los buenos jueces desde el punto de vista de los propios jueces, emulando así el estudio realizado por Guillén y Betancort en 2001 y que tan buenos resultados obtuvo, así como repercusiones positivas en la formación de árbitros y jueces de distintas disciplinas deportivas. Quisiera terminar el trabajo, agradeciendo la ayuda prestada a todos los autores que cito en la bibliografía, por haberme inspirado y por pensar en todas estas cuestiones mucho antes que yo. Dar las gracias a mis compañeras y amigas Maripaz y Victoria, a Jesús por su comprensión y paciencia y a mis hijos por entender que necesitaba este tiempo y que espero poder devolvérselo con creces.

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EL JUEZ DE ATLETISMO

EFICAZ MARÍA ISABEL GARCÍA LÓPEZ Juez Árbitro de Atletismo m.isabelgarcialopez@gmail.com

Badajoz, Septiembre 2011


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