Revista Únicas Edición No. 11

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ÚNICAS REVISTA

IRREPETIBLES E INIGUALABLES

MIEDOS DISIPADOS POR SIEMPRE MAMÁ POEMA "ENSEÑARÁS" ¿MADRE DE QUIEN SOY?

NUNCA SOLA, SIEMPRE CON DIOS MAYO 2022 EDICIÓN #11

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UNA FAMILIA PERFECTAMENTE IMPERFECTA


R E V I S T A

Ú N I C A S ,

E D I C I Ó N

H E R M O S A

M A T E R N I D A D

Índice de tu revista Editorial: Magnífica maternidad ¿Madre de quien soy? Una familia perfectamente imperfecta Nunca sola, siempre con Dios Miedos disipados Por siempre mamá Poema a mamá "Enseñarás" DIRECTORIO Directora de la Revista: Sheila Toledo de Bernal. Jefe de Contenido: Sheila Toledo de Bernal. Jefa de redacción y corrección: Julieta Ordoñez. Jefe de diseño y diagramación: Nancy Ortíz. Editorial: Nancy Ortiz. Redactoras: March Cuellar, Alejandra Cruz, Mirza de Lobos, Sheila de Bernal, Wendy Figueroa Revista Únicas, Centro Comercial Novicentro zona 11 2do. nivel Local 30. Correo: unicasgt@gmail.com


Magnifica Maternidad

Editorial Por Nancy Ortíz Equipo Únicas.

Bienvenidas a nuestra edición de mayo considerado el mes de las flores y por supuesto el mes en el que celebramos a Mamá. Para Dios una madre es tan importante que hasta en su Ley las nombra para respetarlas. De hecho la palabra Madre se menciona 305 veces a lo largo de la Biblia. En Juan 16:21 NVI dice: “La mujer que esta por dar a luz siente dolores porque ha llegado su momento, pero en cuanto nace la criatura se olvida de su angustia por la alegría de haber traído al mundo un nuevo ser”. Una madre refleja amor, sacrificio, protección, cuidado,paciencia, perdón, compañía, bendición… y no terminaríamos nuestra lista porque ellas fueron dotadas con un sin fin de virtudes y destrezas, por lo tanto sin duda alguna podemos decir que ser madre es un regalo de Dios, por lo tanto implica también una gran responsabilidad. El potencial de una mamá es extremadamente grande porque ellas no solamente impactan el corazón de sus hijos sino que construyen o destruyen. Sí, ellas tienen esa capacidad de influir positiva o negativamente en sus pequeños, desde que están en el vientre hasta una edad adulta. ¿Tú cómo estas impactando el corazón de tus hijos? Proverbios 1:8 nos dice “Oye, hijo mío la instrucción de tu padre y no abandones la enseñanza de tu madre”


'En su humanidad una madre no podría darles nada bueno a sus hijos, pero rendida a Dios puede hacer de ellos hombres o mujeres valientes y esforzadas. A lo largo de la Biblia podemos leer historias maravillosas de madres que con su ejemplo criaron a siervos y siervas de Dios que trascendieron hasta nuestros días. De ellas podemos aprender grandes lecciones. En Éxodo 1 y 2 se relata la historia de una de las mujeres más valientes de la Biblia, Jocabed mamá de uno de los personajes bíblicos más conocidos llamado Moisés. Aunque recibió la orden del Faraón de asesinar a su bebe al nacer. Su instinto de madre le permitió esconderlo todo el tiempo que pudo. Su amor maternal y creatividad no solo salvaron la vida de su hijo, sino que también se las ingenió para estar con él en su niñez y adolescencia, eso le permitió instruirlo en el conocimiento de Dios, años después esa instrucción dio frutos y ayudarona la liberación de Israel de la esclavitud que sufrían en Egipto. Dios uso a Moisés para que su pueblo fuera liberado y por ello permitió que Jocabed salvara a su hijo y tuviera la oportunidad de criarlo. Ella es un ejemplo de una magnifica maternidad porque protegió a su hijo desde el vientre y su instrucción de madre tiene un gran impacto en la vida de su hijo cuando él es un adulto. Quizá muchas veces ella no sabía qué hacer, pero seguramente oraba y le pedía a Dios sabiduría para salvar y criar a su hijo. Esta madre preparó todo con la confianza de que Dios guardaría a su bebe y lo salvaría. Salmo 9:10 dice “En ti confían los que conoces tu nombre, porque tú, Señor, jamás abandonas a los que te buscan”. Por eso, en esta edición felicitamos a todas las mamás de la comunidad de Únicas y oramos por ti y por la responsabilidad que Dios ha puesto en tus manos, te instamos a que influyas positivamente en la vida de tus hijos. Porque Salmo 127:3 dice “He aquí, herencia de Jehová son los hijos; Cosa de estima el fruto del vientre”


¿Madre de quien soy? Por Maria Teresa Castañeda de Toledo Madre de 4 hijos, esposa y pastora en Quito Ecuador.

Como padres de cuatro niños, Jona, Tere, Mela y Sabri. Con mi esposo sentimos la responsabilidad del cuidado y formación de la vida de estas personitas; era el reto más grande al que me había enfrentado en toda mi vida, pues estaba muy consciente que cada uno tenía un propósito especifico que cumplir en esta vida, en este mundo. Muchas veces al ver sus caritas me pregunté: ¿madre de quién soy? y sentía el Temor de Dios de no estorbar lo que Él había diseñado. La Palabra de Dios, su voz a mi mente y corazón me daba luz cada día, me guiaba para no cometer tantos errores. Queriendo seguir el ejemplo de otras buenas familias, quise tener un devocional con mis hijos, de 3,4,5 y 7 años, planifiqué el momento sublime y espiritual, con oración, cantos y un mensaje bien preparado. Por fin logre sentarlos y de pronto ellos comenzaron a interrumpir, acomodándose, delatándose entre ellos de quien no cerró los ojos para orar, riéndose… bueno, yo me frustraba porque no respondían como lo había esperado e imaginado. Mi queja con Dios fue algo así: Señor, estos niños no son nada espirituales, ¿qué debo hacer? Dios me respondió : no quiero que tengas un devocional con ellos cada día, QUIERO QUE TU SEAS UN DEVOCIONAL PARA MI, CADA MOMENTO, EN TODO LUGAR.


Aunque me asusté porque me estaba dando una perspectiva diferente para mi, me entusiasmó muchísimo, me exigía un mayor compromiso a cuidar mi manera de pensar, hablar, cómo reaccionar ante las crisis cotidianas; solamente podía ser teniendo una relación permanente, intima, genuina y real con mi Padre. Mi devocional se convirtió en un caminar, sentarme, levantarme, y sobre todo disfrutar de Él. Mis hijos debían experimentar y saber que la vida con Cristo es lo máximo, que la armonía, paz, amor, respeto y gozo que llenaba la atmosfera de nuestro hogar, era SOLAMENTE PORQUE JESÚS ERA EL CENTRO DE NUESTRA VIDA, NUESTRO SEÑOR Y SALVADOR. Su Palabra como lámpara alumbrándonos el camino, pero también como una semilla que se sembraba en nuestros corazones, confiados que Dios daría el crecimiento.

Mientras crecían nuestros hijos, nosotros como padres también crecíamos, dispuestos a que se renovara nuestro entendimiento a través de la Palabra revelada, y seguir siendo transformados por el poder de Su Espíritu. El ambiente en nuestro hogar era magnífico, cada hijo nos aportaba una riqueza única, es verdad que “Herencia de Jehová son los hijos.” No fue fácil despedir a uno por uno, cada uno era irremplazable, sin embargo, la GRACIA Y EL FAVOR DE DIOS sobre nosotros nos causaba gran gratitud, al ver que iban a cumplir con el llamado de Dios a sus vidas, manifestando una pasión por la gente y un amor por Dios, que superó nuestras expectativas, y que hasta la fecha son una inspiración para nosotros los padres.


“El nido vacío” se llenaba continuamente con Su amor, bondad, misericordia; y los lazos de amor que el Señor tejió entre nuestros hijos y nosotros, cada vez se fortalecen más y más. Siempre he visto que los hijos son lazos de amor que unen.

No hemos sido los padres perfectos y tuvimos faltas, pero doy gracias a Dios por Su misericordia y Su gran fidelidad, por Su Amor incondicional que cubre multitud de errores y nos permite ver cada día que la obra que Él comenzó en cada uno de nosotros, la perfeccionará, y ahora podemos descansar y esperar en Él, confiando que Sus pensamientos para nosotros son de bien, todos los días de nuestra vida.


El toque perfecto para toda época.

Un sabor inolvidable


Una familia perfectamente imperfecta

Por Maria José de Galvez Esposa, madre de 2 niñas y 1 jovencito.

Desde que tengo memoria siempre le pedí a Dios ser mamá de dos, en un solo embarazo. Y después de 5 años de casada, llegar a pensar incluso que mi esposo no quería que fuéramos papás, muchas lágrimas, oraciones y superar el pensamiento de que era estéril, un 17 de enero me enteré que iba a ser mamá. En todo el carro me vine cantando "Dios de milagros", riendo y llorando de agradecimiento. Un mes después, segundos antes de terminar el ultrasonido, nos dice la doctora "Wow, wow, esperen", nosotros con temor preguntamos qué sucedía, ella nos alarmó con su tono, y nos dice: "Acá hay un bebé", y nosotros pemsamis que eso era obvio ... Y agrega, "y acá hay otro bebé, ¡Felicidades es un embarazo gemelar!" Y, para ambientar más nos dice, "esperen hay un tercer saco". Yo me empecé a reír de los nervios, y a preguntar unas 500 veces ¿Es en serio doctora?, y mi esposo a temblar, ya no pudo seguir grabando del shock… sin embargo el tercer saco siempre estuvo ahí, pero sin bebé en crecimiento. Muchas veces pedimos ver y vivir milagros en nuestra maternidad y cuándo suceden, cuesta asimilar que estás viviendo esa respuesta a tus oraciones. He recibido todo tipo de comentarios: "¡Qué bendición, gemelitas”, “Huy pobre, gemelas” “Ya me imagino como le va”, entre muchos más. Y no quiero transmitir que todo es literal color de rosa, o un completo caos. Lleva sus retos, pero también sus victorias. En el embarazo tuve insomnio, pero siempre andaba con energía y buen humor, eso de “aprovecha a dormir ahorita que puedes" no aplicó conmigo. Luego esos turnos eternos de lactancia, venía una bebé, y luego era el turno de la otra, y a veces las dos al mismo tiempo. Desde que me enteré que estaba embarazada ‘decidí’ disfrutar cada etapa, y así ha sido, hasta las desveladas, ese dolorcito que queda después de tanto lactar, o tener que atender las exigencias naturales de dos bebés que dependen de mamá. .


Debo admitir que lloré varias veces, algunos días me tocó quedarme sola con ellas siendo muy chiquitas, y ambas demandaban el cien por ciento de mami, pero aún así, la maternidad tiene algo, y es que preferís estar ahí por muy caótico que sea el momento, a estar lejos de tus hijos, ¿Les sucede? Disfruto esta doble bendición, nuestra complicidad, los paseos, baños, travesuras y experimentos de 'chicas' esa es nuestra etiqueta. Y, sí que pasa rápido el tiempo, esas bebés que dependían en lo absoluto de mí, están a punto de llegar a sus 4 añitos, y disfruto ver como avanzan, como crecen, y como nos unimos más cada día. Hay algo más en mi maternidad que la hace hermosa. Al conocer a Oscar (mi esposo), él ya disfrutaba de este bello rol, era papá de un hermoso niño y yo me sumé a la aventura. Mi maternidad empezó de una forma que no planifiqué, pero Dios sí, soy mamá de corazón de un adolescente de 15 años, con una nobleza muy característica, en casa es mi nenito, principin y Nico... Y, yo soy su Allie. Siempre ha sido muy fácil de amar, disfrutamos cocinar juntos, tenemos “nuestras recetas familiares, solo él y yo” como la taquiza Gálvez, las crepas, y esa pasta que dice él, es la mejor que ha probado. Últimamente como “Su Allie”, me toca ser más empática, más paciente, y dedicarle un tiempo diferente al de hace unos años, ahora sus gustos han cambiado un poco, pero su corazón de oro es el mismo. Somos una familia de 5, perfectamente imperfecta pero que se ama, se respeta, se divierte y pide perdón cuándo amerita. Soy mamá de 3.


Nunca sola, siempre con Dios Por Escarlett Taylor, madre de 3 hermosas chicas.

El salmo 23 dice: “Dios es tu Pastor y nada te faltara” y a lo largo de mi vida he entendido el verdadero significado de “Nada te faltará” es realmente nada. Hace un poco más de 25 años contraje matrimonio con el padre de mis hijas, un hombre 12 años mayor, quien fue el amor de mi juventud y con quien tuvimos tres hijas, Diana, Anabella y Katy. Aunque muy ilusionada con mi nueva vida, pronto me di cuenta que no sería el cuento de hadas que había imaginado. A lo largo de nuestro matrimonio sufrimos carencias, desacuerdos que no terminaban bien y siempre después de una disculpa, volviamos a empezar con la ilusión de que esta vez fuera diferente. Cansados de un circulo que no parecia tener fin, aceptamos una invitación a un grupo en casa, este fue mi primer encuentro con el Espiritu Santo y aunque en ese momento no entendía lo que sentía, de alguna manera el Señor me hizo saber que siempre me estuvo esperando. Recuerdo que vinieron a mi mente imágenes de una niñez muy sola y triste en donde pude ver cómo Dios me guardó, me guió, me llamó y entendí que nunca estuve realmente sola.

Después de muchos intentos fallidos por salvar un matrimonio que estaba en escombros, nace nuestra tercer hija y es entonces es cuando decido dejar a mi esposo, y el mayor de mis temores se hace realidad, me quedo sola; y así empieza una etapa muy oscura en donde me encuentro con un bebé recién nacido, dos niñas de 4 y 5 años, sin opciones, con mucho temor, sin poder imaginar un futuro mejor. Pero en medio de tanta incertidumbre Dios me envía un ángel, mi madre. Mi mamá fue una mujer valiente quien en mis momentos oscuros me dio fuerza y sobretodo alimentó mi fe y así mi Padre Celestial se convirtió en mi motor, mi pilar, mi sustento, mi consejero, mi todo. Cuando veo hacia atrás no entiendo cómo superé esas batallas, definitivamente jamás lo hubiera logrado sin esa ayuda divina llamada Jesús. Yo era una mujer muy temerosa que aprendió a enfrentar sus miedos agarrándose fuerte de la palabra que dice “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13)


Cuando mis hijas tenían 15, 14 y 8 años de edad fallece mi mamá, tuve que enfrentarme a la realidad que ahora seríamos solo las 4. Llena de temor, tratando de ser la madre que mis hijas necesitaban y en busca de la guía divina, asisto a un grupo en casa y en esa reunión el Señor me habla y me dice “No te preocupes, tus hijas están en el hueco de mi mano”.Hoy puedo testificar que ha sido el mejor padre que hayan podido tener. Hemos enfrentado duras batallas, pero de todo el Señor nos ha librado como Poderoso Gigante. Ha bastado con clamar a Dios para que de una forma maravillosa conceda mis peticiones. Soy una Maestra de Educación para el Hogar que aprendió el maravilloso arte de las ventas desde hace más o menos 22 años. Mi trabajo me ha abierto puertas a un mundo que jamás imaginé alcanzar en la Rama de las Telecomunicaciones. Dios ha quitado todo obstaculo que impida su obra en mí y ha dejado ángeles que me han ayudado a construir el camino por el que él desea llevarme. El escribir este artículohoy es una promesa más cumplida. Hoy entiendo que una niñez con abusos físicos y psicologicos no nos define porque aún en la oscuridad Dios nos sostiene, nos guía, nos forma y nos convierte en testimonios vivientes de su grandeza, su misericordia y amor para otras personas y de lo que Dios hace con los que le creen. Guardado en mi memoria la palabra “Sin Fé es imposible agradar a Dios”


Miedos disipados

Por Sheila Toledo de Bernal Madre de 3 niños.

Hay frases que es imposible no recibir y no dar en cuanto a maternidad se trata. La primera es. "Nadie nace sabiendo ser madre" y la segunda es "no existe manual para padres", y ambas son totalmente ciertas. Lo que también es cierto, es que el miedo que nos inunda cuando sabemos que viene un ser pequeñito y totalmente dependiente de nosotras dentro de nuestro vientre es abrumador. Recuerdo las emociones y los pensamientos que tuve con cada noticia de mis embarazos, era un cúmulo de alegría y ansias, sin embargo lo que más tengo presente fue el miedo que me abrazó los días previos a terminar los embarazos. Algo de tranquilidad me daba el tenerlos allí guardaditos, claro que quería ver sus caritas, pero sabía que afuera habían peligros a los cuales no quería que se enfrentarán. Las que han tenido ese primer hijo no me dejarán mentir que es agobiante cada día, cada merienda, cambio de pañal, que si ya boto el ombligo, que si respira en la noche, que si es normal ese hipo, en fin nada es normal para uno y solo con el tiempo vamos normalizando todo y aprendido a vivir con los temores. Porque honestamente nunca se van, solo van cambiando. Una mañana con mi primer hijo, más o menos cuando tenía como 40 días, despertó muy temprano, haciendo algunos pujidos, como anunciando que pronto iniciaría su día. Recuerdo que estaba totalmente exhausta y no podía despertar, sentía que mi cuerpo no podía más y comencé a llorar y oré a Dios "Padre, no puedo, necesito me ayudes, estoy cansada", inmediatamente mi bebé volvió a quedar dormido y junto con él yo.


Al despertar 2 horas después y mucho más repuesta, recuerdo sentir en mi corazón la siguiente frase "Tu maternidad se trata de mi Paternidad, yo te cuido y cuido de él." Sabía que era Él y que no estaba sola. Ese día comencé a disfrutar más mi maternidad. Luego vino el segundo bebé, los miedos habían cambiado, como madre me sentia más segura, ahora vivía los miedos y ajustes de la maternidad compartida. Pero viví y dejé vivir a mi hijo más libre, claro que no era perfecta, pero habían caminos ya recorridos y hacían mis decisiones más acertadas. Cuando Dios nos regaló al tercer bebé, André el de la portada, ufff fue una maternidad mucho más disfrutada, sin tantos miedos, más segura de mi misma y de él. Recuerdo un día decirle a mi esposo que sentía tanta paz que con gusto pedía el cuarto bebé, aunque mi esposo abrió sus ojos con una mezcla.de asombro y de miedo me dijo que sentía que sería mucho más fácil, aunque ya no era una opción. No se trata de "echar a perder se aprende " sino de conocer los caminos. Claro que cada nueva etapa me trae nuevos retos. Pero los retos de los bebés, hoy puedo decir, meta superada. Mi consejo a cada madre que esta agobiada con la llegada de un bebé es siempre el mismo. Todo estará bien, confía en Dios, Su paternidad guía nuestra maternidad, nadie espera que seas perfecta, nisiquiera ese bebé, así que no tomes cargas que hagan más difícil este bello camino. Disfrútalo y relájate, que todo pasa muy rápido.



Para siempre mamá

Por Ligia de Dávila Esposa, madre e hija

Estoy por compartir con ustedes mi más reciente experiencia, soy la última hija de cinco hijos que Dios le permitió a mi mamá. Dios me ha dado el privilegio de acompañar a mi mamá casi toda mi vida, poco a poco todos se fueron yendo y quedar únicamente ambas en casa, hacernos compañía sin pensar que los años serían implacables para ambas, pero mucho más rápido para mi mamá. Transcurría el año 2005, recuerdo que en ese entonces mi mamá vivía sola en su apartamento aunque siempre fue una ayuda incondicional para mi casa ya que vivíamos cerca y siempre se ocupó de apoyarme en todo lo que necesitara para mis hijos, desde cocinar hasta alguna noche quedarse en nuestra casa para cuidar de mis hijos. En ese tiempo, recuerdo que empezamos a observar que mi mamá resultaba moreteada de diferentes partes del cuerpo y le preguntábamos qué está pasando? A lo que respondía: “No sé, creo que me mareé y me caí” fue tan recurrente la situación que decidimos con mi hermana llevarla al médico.

Fue necesario realizarle una tomografía y ¡Oh Sorpresa! La doctora nos confirma sus sospechas, isquemia cerebral, recuerdo que en aquella ocasión la geriatra con mucha tristeza nos dijo: “Su mami ha tenido tantos microinrfartos que, si mucho le queda un año de vida, debe ser internada para que reciba los cuidados necesarios, ella se deteriorará aceleradamente y morirá en un año” para mi hermana y para mí fue una noticia devastadora. Pensamos en tantas cosas, la primera, quién podrá cuidar a mi mamá en este proceso tan duro ya que lejos de ser carga, mi mamá era una mujer muy activa que para ser honesta a la que más ayudaba era a mí con mis hijos y mi casa.


Luego de orar y de hablar con mi esposo, tomamos la decisión que los “últimos días de su vida” que, según la doctora sería un año máximo, estuviese con nosotros ya que con nosotros había pasado la gran mayoría del tiempo apoyándonos de todas las maneras posibles. Inició el proceso, para sorpresa de todos, mi mamá aunque delicada estaba estable y su presencia en casa seguía siendo de mucha bendición, apoyando en todo lo que podía y eso me hacía mantenerme de algún modo relajada. No murió al año, estuvimos apoyándola con su medicina y por 12 años estuvo bastante bien, entendíamos que su pérdida de memoria y algunas otras situaciones eran normales pues alcanzaba los 88 años de edad, todo va estar bien. El deterioro por vejez era aparentemente normal, fue a principios del 2017 que todo cambió, luego de un microinfarto bastante severo, la mujer independiente que estaba siempre dispuesta a ayudar en el hogar, perdió muchas de sus facultades, la memoria empezó a fallar, las conversaciones con sentido empezaron a desaparecer, los pañales se convirtieron en parte de la canasta básica y la dependencia de ella hacía mí creció de manera descomunal. No puedo negarlo en algún momento pensé: “No soy capaz de cuidarla, ella resolvía muchas cosas de casa; ahora, soy responsable en su totalidad de la casa y adicional de ella. Creo que no podré”

Creo que es en ese preciso momento donde Dios prueba nuestros corazones, el momento álgido, el momento donde te das cuenta que quién era útil y efectivo para tu vida diaria ya no lo es, ¿Qué hacer? No lo niego, han sido momentos muy difíciles desde el año 2017 a la fecha, he visto como se ha ido consumiendo por la edad y por la enfermedad, sin embargo, hoy más que nunca tengo claro que tengo gran privilegio, tengo el honor, la responsabilidad y por sobre todo mucho amor para cuidar a mi mamá hasta el último momento. Jamás quiero olvidar algunas cosas:


Me dio la vida, pudo haber escogido no hacerlo, pero lo hizo. Nos sirvió con mucho amor y dedicación a mí y mi familia. Me apoyó incondicionalmente en todas las formas posibles. ¿Podría en este momento dejar de amarla y cuidarla? Y saben, si no hubiese sido así, si hubiese sido diferente la situación, creo que igual hubiese decidido honrarla porque es mi mamá. La palabra del Señor dice en Efesios 4:6 "Honra a tu padre y a tu madre -que es el primer mandamiento con promesa-". Créanme no lo hago por la promesa, lo hago porque Dios anhela que obedezcamos Su Palabra. Sé y no lo dudo que lo que ahora hago, mis hijos lo ven y sé que eso está marcando sus vidas. Veo a mi esposo cargándola cada noche que debe de ir a dormir y logro ver el amor de Dios en cada detalle, ¿Es fácil? Para nada pero sé que Dios nos llena de amor, paciencia para darle calidad de vida hasta el último momento. Porque no importando la circunstancia que hoy esté viviendo, mi mamá será PARA siempre MAMÁ.


Poema a mamá "Enseñarás" Enseñarás a volar... pero no volarán tu vuelo. Enseñarás a soñar... pero no soñarán tus sueños. Enseñarás a vivir... pero no vivirán tu vida. Enseñarás a cantar... pero no cantarán tu canción. Enseñarás a pensar... pero no pensarán como tú. Pero sabrás que cada vez que ellos vuelen, sueñen, vivan, canten y piensen... ¡Estará en ellos la semilla del camino enseñado y aprendido! Madre Teresa de Calcuta