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Revista Universitaria No. 52

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fue recibido por 30 jefes indígenas, todos montados a caballo. Como ya vimos, once años más tarde, el mismo Píccolo confirmaría que en Baja California Sur los indígenas de San Ignacio no conocían las bestias. Tal parece que el uso del caballo se dio primero en Sonora que en Baja California. En 1746, el misionero jesuita Fernando Consag, realizó un viaje de navegación por el golfo de California, hasta la desembocadura del Río Colorado, para reafirmar que California era península y no isla, como todavía se dudaba en aquel año. El día 14 de julio de 1746 la expedición desembarca y explora la desembocadura del Colorado desde la costa de Baja California, y Consag anota en su diario de campaña: “Mientras se secaban los bastimentos y trastes, salieron algunos a registrar aquellos contornos y hallaron mucha huella de gente y caballada”. Sin embargo, no podemos asegurar que en 1746 el caballo ya era de uso cotidiano entre los cucapá. En el viaje de exploración del misionero jesuita Wenceslao Link, llegó también al delta del Río Colorado a fines de febrero de 1766. El misionero anotó en su diario de campaña su experiencia al encontrarse con los indígenas: “El vernos les ha causado bastante admiración, pero al ver los caballos, parece que ha pasado a espanto, los que jamás habían visto (los caballos), ni aquí, ni en lo que anduvieron del Colorado”.14 Esto quiere decir que el espanto que causaron los equinos a los habitantes del delta sucedió en varios lugares, no solamente en uno de ellos. Este testimonio y el siguiente nos hace pensar sobre las huellas de caballada consignadas por Consag, en 1746. Solamente cinco años más tarde, en 1771, el padre franciscano Francisco Garcés, visitó el delta pero no dejó registro de haber visto caballos en él. Regresó en 1775 y 1776 y tampoco anotó noticias equinas. ¿No los había, no los vio o no le interesaron? Si regresamos un poco en la historia, en el sur de nuestro estado, el mismo padre Wenceslao Linck recibió en 1763, para la fundación de la misión de San Francisco de Borja Adac, 650 reses y 80 yeguas donadas por las misiones del sur. San Borja, como se le conoce ahora, fue la segunda

Ilustración 4: Dibujo del padre jesuita Ignacio Tirsch, realizado antes del año de 1767. Quizá una de las primeras ilustraciones sobre el uso del caballo en el manejo del ganado en la península de Baja California.

misión establecida en lo que hoy es el estado de Baja California. Probablemente esta acción inició el uso del caballo entre los californios del centro peninsular y sur de Baja California. Probablemente alguna de esas 80 yeguas o sus crías fueron las que “espantaron” a los habitantes del delta tres años más tarde, en 1766. En el norte, Juan Bautista De Anza recorre el valle de Mexicali por primera vez en febrero de 1774 y al llegar a la laguna de Santa Olaya, un remanso del Río Colorado en el lado de Baja California —probablemente estas tierras hoy pertenezcan al ejido Chiapas y la colonia Pescaderos— escribe: “sus tierras son muy fértiles y se dedican como estos al cultivo: abunda en las inmediaciones de la Laguna el pasto para ganados y tienen alguno caballar”. En este caso, con certeza podemos decir que en este lugar del valle mexicalense había caballos en poder de sus habitantes nativos desde 1774, o antes. Recordemos que Consag vio solamente huellas en 1742, pero no vio caballos. Usted se dirá, las huellas de caballo sólo las marcan los caballos. El diario de De Anza nombra a estos nativos ribereños “nación Cojar” (¿cucapá?). ¿Pero de dónde se hicieron de koars15 (caballo en cucapá) los indígenas?

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Lascano, op. cit. Ochoa, 1976.

oct-dic 2005

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