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TRANSFORMACIÓN N°2

Revista Transformación

Grupo de Apoyo y Estudios de la Diversidad de la Sexualidad GAEDS - UN Facultad de Artes Año 2 Vol. 1 de 2011 ISSN 2215-8294

Universidad Nacional de Colombia Sede Bogotá Rector Moisés Wasserman Lerner

Vicerrector de Sede Julio Esteban Colmenares Montañez

Directora de Bienestar de Sede Lucy Barrera Ortiz

Coordinadora Programa Gestión de Proyectos Elizabeth Moreno Domínguez

Coordinadora Grupos Estudiantiles de Trabajo Andrea Fandiño Cardona

Estudiante Editor Christian Grijalba

Comité Editorial

Facultad de Artes

Christian Grijalba Camilo Castiblanco Edier Buitrago

Decano

Corrección de Estilo

Rodrigo Mercelo Cortés Solano

Giselle Lorena Vásquez Andrea Guerrero

Directora de Bienestar Sandra Burbano López

Diseño y Diagramación

Profesora Tutora

J. F. Antonio Rodríguez jfantonior@hotmail.com

María Elvia Domínguez


GAEDS UN

Contenido Editorial4 El Olvido. 5

Historia6

DIVERSIDAD EN LA SEXUALIDAD, CONFLICTO Y PAZ

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VERSIÓN DE 15 AÑOS DE DIVERSIDAD DE LA SEXUALIDAD

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¡Fa…!23

EL CAMINAR VULNERABLE EN COLOMBIA (1980-1985)

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Huellas escritas 18 Centímetros

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MOVIMIENTOS SOCIALES, POLÍTICOS Y SU RELACIÓN CON LA UNIVERSIDAD PARA UN NUEVO PAÍS 30

Investigación30

HACIA UNA NUEVA PERSPECTIVA DE GÉNERO

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Nalgón y el Eco

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ORIENTACIÓN SEXUAL Y PODER: ENTRE LA DOMINACIÓN Y LA RESISTENCIA

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II45

SUJETOS TRANSEXUALES Y PRÁCTICAS DE EMANCIPACIÓN

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Derechos46 Campesina María José 55

NARRATIVAS Y REFLEXIONES EN LA COMUNICACIÓN: CONSTRUYENDO SENTIDO PARA LA MATERIALIZACIÓN DE LOS DERECHOS 56 Nek viro nek virino, Kia? El de al lado

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“la diferencia nos une”


TRANSFORMACIÓN N°2

Editorial

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a revista TRANSFORMACIÓN del grupo de apoyo y estudio de la diversidad sexual de la universidad nacional de Colombia GAEDS-UN tiene la oportunidad una vez más de convertirse en un espacio en el cual se exploran, a través de sus distintas secciones, contenidos dirigidos a ampliar varios campos de investigación en materia de diversidad sexual, lo cual representa no sólo un avance para el grupo, sino también para la comunidad universitaria, que empieza a reivindicar la participación de estudiantes diversos en la construcción de conocimiento así como la inclusión de material auténtico que apoya la diversidad de la sexualidad desde la academia. En este número además de celebrar con orgullo 16 años de disidencia sexual del grupo, reconstruyendo su historia bajo la mirada de varios de sus miembros más antiguos, también se recopilan trabajos orientados a repensar teorías de distintos autores, realizar ejercicios de autoexploración a través de escritos artísticos e imagen y proponer nuevas miradas a los asuntos del género y sexualidad. Terminar con éxito el proceso editorial de este segundo número nos llena de alegría y de ganas de continuar con la estructuración y mejoramiento de los fundamentos de esta revista que evidencia una nueva etapa de producción y participación de GAEDS-UN para la comunidad. Esperamos con las siguientes páginas significar no sólo un medio de comunicación sino también un medio de TRANSFORMACIÓN. Christian Grijalba

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GAEDS UN

Intermezzo

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El Olvido.

algastando la vida de los amores perdidos... se busca en el recuerdo personas odiadas y amargadas por la partida de un ser vacío y atormentado, que busca en los sonidos del diario vivir los corazones rotos para aprovecharse de su tristeza, amargando todavía más su existencia e iniciando revueltas de opacos, felices por la infelicidad de los nuevos del circulo. Algunos por amor, otros por odio… buscan desengaño en los brazos de su sombra, sabiendo aún que tan maldita está como su mismo ropaje y su experiencia traumática. Buscan cariño en abrazos turbios de seres inertes que sienten vacío a su alrededor, miran al horizonte buscando luz, aunque encontrando fétidos sonidos del vacío y de la desesperación. Aunque algunos piensan que el mundo se derrumba luego de su partida, encuentran que su existencia pasó inadvertida; deprimen sus corazones y cuerpos en descomposición e inician el camino hacia la verdadera desaparición…. El Olvido. Alehandroto

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TRANSFORMACIÓN N°2

Historia DIVERSIDAD EN LA SEXUALIDAD, CONFLICTO Y PAZ Dom, 09/02/2001 - 01:00 — Ponencia elaborada con base en el discurso de Gaeds – UN para el Encuentro Género y Sexualidad: otras perspectivas de la paz y el conflicto Hernando Escobar, Sebastián Romero, Edwar Hernández & Arturo Sanjuán

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ntendiendo que la sexualidad en sí misma es diversa y mutable, hablar de diversidad en la sexualidad sería redundante; sin embargo, es un énfasis relevante puesto que tradicionalmente la sexualidad ha sido restringida a ciertas prácticas que recibirían el certificado moral de ‘socialmente aceptadas’, quedando excluidas las demás prácticas que también hacen parte de la sexualidad y su diversidad inherente. La diversidad, además, da relieve a un componente primordial de la vida. Enriquece las especies y los ecosistemas. Se dice que un ecosistema es más rico cuando es más biodiverso y que una especie es menos viable cuando sus individuos poseen la misma información genética, de hecho, un criterio, para considerar que una especie está en vía de extinción, al margen del número de sus individuos, es la homogeneidad de su información genética. De la misma forma, entre los humanos, la diversidad y la mutabilidad son las que han permitido la adaptación de la especie, su enriquecimiento tanto biológico, como cultural y racial. Sin hablar de que es gracias a la capacidad de mutar, de adaptarse, que 6

existe la vida como la conocemos. Sin diversidad, seríamos fragmentos de carbono, a lo sumo proteínas. Y, sin embargo, tememos a lo nuevo y a lo diferente, lo excluimos, lo anulamos. En esta ponencia se intentará mostrar cómo esa restricción en particular y, en general, cómo varios grupos de convenciones que normalizan el comportamiento humano (aparatos económicos, sistemas políticos, escalas morales), fuerzan o, más claramente, escorzan la naturaleza humana, es decir, la hacen aparecer en posiciones casi dislocadas, artificiosas, como una suerte de manierismo que en lugar de manipular las formas hacia la belleza, las invierte hacia la mueca. La guerra, por ejemplo, es tan solo un síntoma de un conflicto social y ético más profundo. Podría firmarse mañana mismo la paz, ¿y ese sería el final del conflicto, del malestar social? Por su puesto que el alivio de los síntomas facilita las cosas, pero mientras no se cure la enfermedad, se corre el riesgo de que ésta se siga agravando.


GAEDS UN Y la enfermedad, a nuestro juicio, consiste en el malestar del individuo en la cultura vigente, una cultura de la amputación del ser. Una cultura que espera de los individuos que sean unívocos, coherentes y consecuentes con algo externo y artificial, con una normativa que es muy arbitraria porque desconoce la naturaleza humana, si es que hay una ‘naturaleza humana’. Niega, por ejemplo, el componente instintivo de la sexualidad. Y, al decir que desconoce, nos referimos a dos cosas: a la mera ignorancia y a la omisión dolosa: por ejemplo, para facilitar el control y mantener el status quo. Esto se ilustra en la norma del celibato, que surge como una necesidad de la Iglesia para evitar que sus bienes se distribuyan entre las familias de sus ministros. Y esta normativa se sostiene sobre la ley del más fuerte: el poder basado en la ley del más fuerte. Pero la fuerza y el poder ya no consisten tan solo en la fuerza física, la de los músculos; sino en el poder económico, el poder político y moral, el dominio de la ciencia, la tecnología y la información. También, en una de sus manifestaciones más pedestres y básicas, el poder reside en la fuerza de las armas, mediante las cuales se genera miedo y se manipula a quien lo padece. La misma manipulación a través del miedo que se ejerce desde las llamadas violencias estructurales, más solapadas pero igualmente efectivas. Y en gran medida, es desde alguna de estas manifestaciones violentas del poder, que se fijan normas que resultan más arbitrarias e inadecuadas porque no se construyen desde una ética de la convivencia sino desde la lógica de la ley del más fuerte. En este orden de ideas, herente a todos los seres está sujeta a toda esta consolidó a través de la

la sexualidad, inhumanos, también normativa que se historia de la hu-

manidad y que, en particular, en las culturas influenciadas por el judeocristianismo, es coercitiva. Se ha tratado de una normativa homogeneizante (que aniquila lo diferente), machista, patriarcal, heterosexista, bipolar (con una polaridad moralista maniquea, que reduce las opciones a dos: la buena y la mala, y la ‘mala’ se excluye y anula sistemáticamente, como se mostrará más adelante). A priori de que la naturaleza de la sexualidad humana se desconoce a fondo y a priori de que los instintos están ahí con cierta evidencia, la expresión de la sexualidad se reduce a un deber ser sesgado. Entonces, de la misma forma que la diversidad en la sexualidad empieza a esbozarse en sus diferentes esferas de expresión, se empieza a reprimir mediante la discriminación, la negación, la exclusión. Una primera esfera de expresión de la sexualidad (aunque la numeración, en este caso, no significa orden de prioridad o cronológico, solamente orden de enunciación) es la instalación sexuada: el cuerpo con el que nacemos y que se sigue formando a lo largo de nuestra vida, frente al cual podemos sentirnos adecuados, resignados o inspirados a modificarlo para que cumplan nuestras expectativas con respecto a nosotros mismos y a nuestra interacción social. Pero la norma dictamina que el cuerpo debe ser de hombre o de mujer, para siempre, si es hermafrodita, amputar, cercenar. Dictamina que al cuerpo pueden modificársele algunas cosas, pero otras no: Una mujer puede ponerse o quitarse senos para sentirse mejor con su cuerpo, pero la misma mujer, para adecuar su instalación sexuada a otras expectativas de vida (como querer ser un hombre), no puede hacerlo con igual libertad. Primera posibilidad de diversidad y primera esfera de exclusión: se niegan la transexualidad y el hermafroditismo como opción permanente. “la diferencia nos une”

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TRANSFORMACIÓN N°2 En la segunda esfera, cada individuo enfrenta su instalación sexuada, y sus expectativas de interacción a través de su cuerpo tal como quiere construirlo, con el paradigma bipolar social de masculino - femenino. Si es hombre debe ser masculino y si es mujer debe ser femenina, con todas las connotaciones y aperos que eso entraña. Se les niegan al hombre la feminidad y a la mujer la masculinidad (si es que la masculinidad y la feminidad realmente existen como noción inherente al ser humano). Se niegan, de paso, la androginia, el transgenerismo, el travestismo o la posibilidad de asumir la existencia al margen de la cuestión de género. Se sigue forzando la naturaleza de cada persona, su libertad para optar (puesto que no hay equidad entre las opciones: cumplir el paradigma es la opción sobre la que se informa desde que nacemos, con ese paradigma somos moldeados; cualquier otra opción, es la mala, la perversa, la enferma). En la tercera esfera, se desarrolla el erotismo y aparece una nueva casilla estanca para diferenciar lo bueno de lo malo: lo heterosexual y lo homosexual, como si el erotismo se redujera a eso. Lo heterosexual y lo homosexual, así de diferenciados e inamovibles; y lo homosexual, de nuevo, se discrimina. Pero, incluso dentro de lo heterosexual, se fijan límites: ciertas prácticas, ciertas posiciones, para ciertos fines, en ciertos estados civiles, a ciertas edades (a los más jóvenes y los adultos mayores se les niega el erotismo de plano).

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corta el pelo, se me quita el arete y punto. Se acabó la discusión” Entre tanto, en la esfera macro estarían los medios de comunicación que tienden hacia el monopolio y la concentración: ¿quién habla más duro hoy?, los canales privados. Y ¿qué dicen los canales privados sobre la diversidad en la sexualidad?, ¿acaso no refuerzan el estereotipo del padre de familia antes citado? Pero si no es suficiente hablar más fuerte que los demás para imponerse, al padre le queda otra opción: “si no estás de acuerdo con cortarte el pelo, te vas, dejo de mantenerte”; aparece el poder económico. También cabe imponerse mediante la violencia sobre el cuerpo, que en la versión macro equivaldría a la violencia a través de las armas. La violencia sobre el cuerpo que ejercen los actores armados:

Veamos un ejemplo de cómo se ejerce coerción en cada esfera de expresión de la sexualidad a través de la fuerza en dos niveles: uno micro (el de la familia) y otro macro (la sociedad y el conflicto armado):

Sin perjuicio de la gravedad de las manifestaciones violentas más difundidas (como tomas, secuestros, desapariciones y masacres), que evidentemente atentan contra la diversidad humana, existen otras violencias sobre el cuerpo específicamente dirigidas a anular la diversidad en la sexualidad. Prácticas violentas enmarcadas en la lógica de eliminar aquello que aparentemente es diferente a mí en algún aspecto. Así como anulo (y una forma de anular es asesinar) a mi enemigo político porque piensa diferente a mí, porque pone en peligro mi sistema de ideas; anulo al que expresa su sexualidad de una manera diferente a las ‘socialmente aceptadas’, porque cuestiona mi esquema machista, patriarcal, heterosexista y bipolar maniqueo.

En la esfera micro, pensemos en una familia en la que se impone la voz del que hable más fuerte: el padre dice a su hijo: “se me

Entonces, así como algún padre se permite gobernar sobre la esfera íntima de su hija: cómo debe llevar su cabello, el largo de sus


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J. F. Antonio Rodríguez Ilustración Digital

faldas, con quién puede relacionarse, incluso, cómo, cuándo y con quién puede tener relaciones sexuales, en fin, cómo ser mujer de acuerdo a la visión estereotípica del padre en cuestión; así mismo, en las fuerzas militares y la policía, las mujeres no llegan a ocupar los cargos de más alta jerarquía y se les imponen aperos, formas de vestir y de llevar el cabello y, más allá, se les restringen sus posibilidades eróticas. Es el caso de una mujer policía en Bogotá que este año fue destituida por su orientación sexual, caso que afortunadamente llegó a los tribunales y fue fallado a favor de ella. Pero, la policía también ejerce controles similares sobre la población civil. Por ejemplo, se les da un tratamiento particularmente vio-

lento a las parejas que expresan homoafectividad en la calle. Igualmente, las guerrillas y paramilitares, ejercen poder sobre la intimidad de sus militantes y en las comunidades en las que se comportan como Estado por las vías de hecho. Así, entre otros ejemplos, pretenden imponer la equidad de género en las familias, amenazando de muerte a los hombres que golpean a su pareja. Con lo que solamente logran sembrar terror, sin generar una verdadera consciencia de respeto. También obligan a desplazarse a transgeneristas, travestis, homosexuales y personas seropositivas, etc.

“la diferencia nos une”

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TRANSFORMACIÓN N°2

Como se ve, esa violencia evidente en los tres actores armados del conflicto, está sostenida en nuestra cultura: en los mismos esquemas y paradigmas que atraviesan todas las esferas sociales: la familia, la escuela, los medios de comunicación, el sistema de salud, etc. La guerra es un síntoma que evidencia la enfermedad social, el malestar en la cultura que se enunció al principio de esta ponencia. Pero hasta aquí se ha hablado tan solo de una de las características de la sexualidad: la diversidad, y se ha omitido la otra, la que causa la diversidad y permite la sexualidad y permite de hecho, la vida, la cultura, la evolución: hasta ahora no se ha abordado la mutabilidad. Hasta el momento, la ponencia quizás ha dejado la impresión de que lo que se discrimina les pasa a unas minorías muy específicas; cuando en realidad lo que se ha excluido nos discrimina a todos por igual, a todos nos ha amputado la posibilidad de vivir la sexualidad como vaya fluyendo, la posibilidad de mutar. La bipolaridad nos dice en cada esfera de expresión de la sexualidad que debemos asumir una de las opciones, y que esa elección (si es que realmente hay una elección) será para siempre: se nos amputa la posibilidad de experimentar, de reflexionar, de cambiar en el tiempo, de evolucionar como se supone que evolucionan otros componentes de la personalidad a través de la vida. La sexualidad que se nos impone es una, unívoca, coherente y consecuente con algo externo y artificial que NO con nuestra propia naturaleza, de hecho la violenta. “Debes ser mujer, femenina, heterosexual, casada y mamá o monja y no debes sobrepasar los límites de la exploración erótica. Ojalá así puedas ser feliz… 10

Pero, por su puesto, el instinto humano no se queda inerme frente a la crasa arbitrariedad de la norma. La naturaleza estancada por la norma, busca su manera de desbordarse, a veces con violencia y estrépito, a veces de forma menos perceptible: El individuo puede reaccionar autorreprimiéndose y sublimando su sexualidad, reprimiéndose parcialmente y asumiendo una doble vida (una para complacer la moral social y otra para satisfacer su sexualidad), asumiendo sus opciones en la sexualidad con atrición (es decir, pena o culpa por haber pecado), asumiéndolas con distonía por la discriminación en su entorno o asumiéndolas con consciencia de su naturalidad y legitimidad, es decir, en forma armónica. ¿En cuál de esas opciones creen ustedes que se puede ser más feliz? ¿Qué podemos hacer para que cada individuo tenga la libertad de elegir o asumir lo que le dará mayor calidad a su vida, que lo hará más feliz y que, por la suma de felicidades, ayudará a que ese componente de la convivencia no sea causa del conflicto? ¿Queremos una sociedad homogénea, ordenada y obediente de la norma irreflexiva, pero infeliz? ¿O nos arriesgamos a reconocer la complejidad que la diversidad implica? Esto exigiría, procesos de reflexión igualmente profundos para normalizar la convivencia


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con equidad y democracia, propendiendo por seres humanos que se puedan construir en todas sus dimensiones con calidad de vida y dignidad. En Colombia ya es un lugar común decir que “la paz empieza por uno mismo”, pero es un lugar común tan solo en el terreno de la enunciación, un lugar común de dientes para fuera, porque en la vida diaria nuestras prácticas repiten y refuerzan la normativa homogeneizante, patriarcal, machista, bipolar maniquea que se impone por la fuerza. También hablamos de diálogo, pero el diálogo lo entendemos como escuchar sin atender, como paso previo a imponer lo que creemos. La propuesta de Gaeds – UN es vivir la diversidad en la sexualidad, desde sus integrantes, a través de su discurso, constituyendo sus servicios y actividades en laboratorios de convivencia que cumplan un efecto multiplicador de ese ejercicio de interactuar con quien es diferente, aceptándolo como un interlocutor válido y quizás más válido justamente porque es diferente, piensa diferente, vive diferente y, en esa medida, nos puede aportar a nuestra propia vida desde unas experiencias nuevas para nosotros.

si es posible, que al aceptar la diferencia del otro, lo reconozco como humano, y al reconocerlo como humano, reconozco mi propia humanidad. Al evidenciar la diferencia y asumirla en la cotidianidad, ayudamos a cambiar los imaginarios colectivos que favorecen la guerra: el hombre restringido a ser guerrero, violento y dueño solamente de lo público, y la mujer restringida a la sumisión y dueña solo de lo privado. Así, desde la propia cultura se desarraigan y deslegitiman las pretensiones homogeneizantes de los violentos. Somos diferentes, es cierto. Pero no solo somos diferentes los heterosexuales de los homosexuales, o los hombres de las mujeres, o los niños de los ancianos. NO. No somos diferentes tan solo en la bipolaridad; lo somos en la multiplicidad de opciones. Somos diferentes todos. Cada cual es único y su sexualidad y su erotismo son únicos, eso tenemos en común, ese debería ser nuestro punto de convergencia y punto de partida para dialogar y solucionar el conflicto. Somos diferentes, pero la diferencia nos une.

La propuesta de paz y solución del conflicto de Gaeds – UN es “convivamos en la diversidad con respeto y tolerancia”, reconociendo, “la diferencia nos une”

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TRANSFORMACIÓN N°2 Historia

VERSIÓN DE 15 AÑOS DE DIVERSIDAD DE LA SEXUALIDAD1 Edwar Eugenio Hernández Vargas2 Universidad Nacional de Colombia Invitando a la lectura

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ste artículo es un ejercicio de reconstrucción de la memoria histórico del Grupo de Apoyo y Estudio de la Diversidad de la Sexualidad de la Universidad Nacional de Colombia GAEDS-UN. Como todo ejercicio de esta naturaleza es parcial, incompleto y desde un punto de vista específico, se dedicarán las primeras líneas a situar la mirada y sustentar el ejercicio en primera persona para luego formular una versión de la historia de GAEDS-UN. En primer lugar, se debe señalar que la vinculación con GAEDS-UN del autor tiene su punto de partida en el año de 1997, lo cual desliga de vivencias presenciales la historia que le antecede, configurando la narración de los primeros años a partir de los recuerdos de cafetería y algunas entrevistas con personajes que construyeron el proceso. En segundo lugar, el lugar de enunciación de esta propuesta discursiva es el ejercicio 1 Este documento forma parte de un proyecto de reconstrucción histórica de GAEDS-UN desarrollado por el autor. 2 Psicólogo egresado de la Universidad Nacional de Colombia, miembro de la Sociedad Colombiana de Sexología Socosex, eehernandezv@unal.edu.co, secretaria@reddes.org.co

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académico-crítico sin formación en los campos de la archivística y la historia. Finalmente, la aspiración de este documento es comenzar el ejercicio colectivo de reconstrucción narrativa de la historia y, en consecuencia, más que un documento elaborado es un borrador para ser cuestionado y sobre todo complementado con las versiones de quienes durante estos ya 16 años han formado parte de GAEDS-UN. El mojón fundacional: “yo sé que tu sabes que yo sé que los dos sabemos” Por las aulas de la Universidad Nacional de Colombia han deambulado desde siempre un conjunto de estudiantes que piensan que sienten algo distinto del común. Luego de muchas miradas que se entrecruzaban y de ocurrir lo que algún día la analista del discurso Luisa Ortiz señaló mientras presentaba al autor de un nuevo libro sobre homosexualidad en América latina: “yo sé que tu sabes que yo sé que los dos sabemos”, se comenzaron a congregar todos los viernes en el parqueadero de Sociología. Allí nació Gaeds-UN, de la formalización del encuentro, de la búsqueda de condiciones distintas y de las pretensiones de hacer algo más que verse los viernes para ir a conocer uno de esos lugares en los que el capitalismo ha dicho: ‘pueden existir’. Desconozco cómo fue ese proceso, pero pronto se haría público un nombre y un horario de encuentro: “Gaeds-UN, grupo de apoyo y estudio de la diversidad de la orientación sexual invita a su reunión el próximo viernes a las 5 p.m.”. Espero que los y las protagonistas den buena cuenta al respecto, por el momento sólo diré que así comienza la primera de las tres etapas que ha vivido el grupo. Todo parece indicar que eso ocurrió el 16 de Junio de 1995 con un taller sobre diversidad de la orientación sexual


GAEDS UN en el edificio de sociología de la Facultad de Ciencias Humanas.

cuente persecución y puesta en riesgo de la integridad personal?

Los cimientos de GAEDS-UN

2. El problema de la homosexualidad se extiende a otros escenarios, a la concepción de la sexualidad y a la noción de género. Así, lo que la sociedad no le perdona a los y las homosexuales es que no sigan el canon de familia tradicional, que su proyecto de pareja se perciba intrínsecamente sin prole, que reinventen la organización social y redefinan las estructuras de poder con su sola existencia.

El nombre del grupo ha sido objeto de debates en diferentes generaciones, en tanto un rótulo va más allá de lo aparente, pues no sobra recordar que la palabra representa, crea, mantiene y transforma realidades. Así, grupo no tuvo discusión, como amigos y con el interés común de hacer algo por la homosexualidad se reunían los principios fundamentales de la teoría: objetivo, adhesión y afectos. Con respecto al apoyo, la intención fue aún más clara, puesto que desde la experiencia no sólo se había vivido la discriminación negativa, sino que también se experimentaba una sensación de soledad y de ‘bicho raro’ que podía suplirse en el descubrir a otras personas viviendo lo mismo, narrando lo que les sucedía. Lo de estudio, se convirtió en misión, pues algo que se considere intrínseco a la Universidad es la vocación académica y, antes que cualquier otra identidad, se era estudiante. Así que se adopta este punto porque la intención con la formalización de las reuniones era debatir algunas cuestiones sobre la homosexualidad. Lo de la diversidad fue algo más arduo, que pasó necesariamente por varias consideraciones que se sintetizan en los siguientes puntos, los cuales fueron objeto de discusión en los inicios de GAEDS: 1. Se puede adoptar el nombre del grupo en relación con el tema que se desea tratar: la homosexualidad, pero ¿está la comunidad universitaria y los miembros preparados para asumir en público una identidad que por las condiciones sociales, históricas y culturales no es aceptada y, por el contrario, puede suscitar un señalamiento con su conse-

3. La acogida y apoyo económico que se le pueda dar a un grupo que estudie la homosexualidad no será tan amplia. 4. ¿Qué nominación puede adoptarse si algunos de sus miembros no se reconocen como homosexuales sino como gay, en la cotidianeidad la denominación con tinte peyorativo es marica y las mujeres prefieren denominarse lesbianas? ¿Dónde queda la bisexualidad? Bajo este y otro cúmulo más de ideas que pasaron por esas cabezas se decidió adoptar para el nombre el tecnicismo ‘diversidad en la orientación sexual’. Un tecnicismo en el que palabra diversidad tenía dos funciones: primero, hacer evidente la diferencia sexual pero con efectos mitigados, entre otras cosas porque el grueso de la población, por aquél entonces y aún hoy, no sabe qué significa orientación sexual, y segundo, conciliar en torno a las dificultades para denominar, en particular por el ejercicio excluyente de la predominancia de la homosexualidad masculina. Es preciso resaltar que las inquietudes presentadas en los inicios de GAEDS fueron resultadas de forma positiva, haciendo pensar más en la existencia de un prejuicio proveniente de los temores y discriminacio“la diferencia nos une”

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TRANSFORMACIÓN N°2 nes interiorizadas que de las realidades empíricas. Esto se observa, en el hecho de que la comunidad universitaria ha acogido al grupo y a la homosexualidad sin reparos, la seguridad de quienes lo integran no ha estado en riesgo y la Universidad ha apoyado todas sus iniciativas incluso con aportes presupuestales desde su componente de Bienestar Universitario. Ahora bien, la existencia misma del grupo, no deja por tanto ser sintomática de un problema estructural de exclusión y discriminación que reclama espacios particulares para discutir temas que están silenciados en la vida cotidiana y se tiene poco acceso. Fase I. Trieja de intereses: apoyo en salud, derechos humanos e integración GAEDS registró en sus primeros estatutos la forma cómo se organizó y funcionó durante esta primera fase. El naciente grupo se dividió en tres comités3: divulgación y actividades, asesoría y apoyo en salud, y derechos humanos. Con el crecimiento en número de participantes se formuló la existencia de una junta directiva conformada por el director general, el coordinador de cada comité, dos vocales, un secretario y un fiscal. De acuerdo con el reparto funcional, las acciones del grupo tendrían tres frentes fundamentales: 1. Contribuir con la salud mental y física de sus miembros a través del diseño de estrategias de integración, y talleres de corte psicológico y médico (Comité de Asesoría y apoyo en salud). 2. Divulgar y apoyar la defensa de los derechos sexuales entendidos como parte de los derechos humanos (Comité de Derechos Humanos). 3 Esto quedó plasmado en la Revista Reflejo.

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Eliana Camargo Fotografía

3. Autofinanciarse a través de la lúdica y la diversión, al tiempo que se contribuía a la integración y consolidación grupal (Comité actividades culturales). Las actividades de los comités se realizaban en lo que se denominaba las reuniones, que acontecían todos los viernes después de las 5:30 p.m. y la junta directiva tenía reuniones por separado. De igual manera cada comité preparaba las reuniones, talleres o actividades que les correspondía en tiempos que internamente definían. La elección de la junta directiva acontecía una vez por semestre, al finalizar, y podían votar todas las personas que habían asistido a un número mínimo de reuniones, de igual manera la asistencia les daba derecho a elegir y ser elegidos o elegidas. En el desarrollo, cada comité se alternaba en la preparación de una reunión en respuesta a los objetivos internamente definidos


GAEDS UN la agenda pública de la ciudad la cuestión de la sexualidad dentro de los puntos a estimar en la formulación de políticas para la convivencia ciudadana y, desde allí, su lugar como parte de los elementos que no hacen posible la paz en Colombia, por cuanto se promueve la desigualdad y la contravención de los derechos. La formulación acerca del modo cómo debe alcanzarse el pleno reconocimiento y ejercicio de los derechos sexuales mantuvo dos posiciones, una más cercana de la idea de que la sociedad con su transformación termina alterando la normatividad y, en consecuencia, los derechos sexuales se deben ejercer en lo cotidiano para revertir la estructura social excluyente y, la otra posición, más complaciente con la idea de que los cambios normativos redundan en los procesos y transformaciones sociales, por lo que debe buscarse la modificación normativa para alcanzar la legitimidad social. para cada semestre. De allí salió un extenso repertorio de talleres enfocados principalmente a la reflexión sobre la vivencia como homosexual en una sociedad que margina a este grupo poblacional. En este sentido, se revisó la experiencia vital sobre qué es ser homosexual, cómo decirlo a la familia, qué pasa con la homosexualidad en la universidad y en los ambientes laborales y todas las implicaciones de la construcción de relaciones de pareja; todo lo cual se enfocó en forma predominante hacia la homosexualidad masculina. En materia de derechos sexuales la discusión y los talleres giraron en torno al ejercicio de la sexualidad como derecho y al modo de proceder frente a su reconocimiento. De este modo se decantaron los argumentos para incluir a la sexualidad como un derecho humano e integrarla a la Constitución Política de Colombia a través del artículo 94. Estos desarrollos implicaron la idea de poner en

Las acciones de actividades culturales, por su parte, se centraron en la celebración de fechas especiales y en el desarrollo anual de una fiesta de disfraces, aunque eventualmente se efectuaban actividades deportivas y recreativas. De allí salió una propuesta importante: el uso del cine como medio de difusión y pretexto para la discusión sobre temas relacionados con la homosexualidad y, con posterioridad, con la sexualidad. Además, el comité materializó la estrategia de difusión en la ‘Revista Reflejo’, de la cual sólo existe un ejemplar; un número dedicado a poner en común en qué iba la construcción de Gaeds-UN. Este comité administró un correo postal y una línea telefónica que eran los mecanismos de vanguardia en Colombia para las entidades. La primera etapa culmina con una renovación generacional y el replanteamiento de todo lo realizado hasta este momento. Desde “la diferencia nos une”

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TRANSFORMACIÓN N°2 luego, la experiencia y la imagen del grupo tanto en la Universidad como fuera de esta, ya estaba bien consolidada. Fase II. Lo académico en el centro: construyendo un discurso de la diversidad Una crisis general del grupo sería el punto de corte entre la primera y la segunda etapa. Se buscaba una generación de relevo que conservara a Gaeds-UN, por lo que los dos segmentos ideológicos del grupo se disputaron a quien le entregarían los destinos de su proyecto. Una parte del grupo continuaba apremiando la visión de colectivos de amigos y amigas que se reunían a discutir sobre algún tema, donde lo importante era el bienestar de las personas y se relegaba de alguna manera lo académico. La otra parte del grupo, en la que estaban quienes desarrollaban un trabajo más académico encaminado a la consolidación de nuevos saberes en materia de la sexualidad, veían la urgencia de la institucionalización de las discusiones y posicionamientos conceptuales frente a la comunidad universitaria, sexológica nacional y lésbico-gay. En esta ocasión el corte académico primó. La nueva generación comenzó por el cuestionamiento del nombre del grupo y su coherencia con las prácticas. El resultado fue una amplia gama de talleres en las que era obligada la presentación de diversas visiones, ancladas en las diferentes orientaciones sexuales. De manera que se abrió espacio para las mujeres, la masculinidad, la homosexualidad masculina en plural, la homosexualidad femenina, la bisexualidad y el transgenerismo. Así mismo y bajo el rigor de la academia, otras formas de vivencia sexual tuvieron cabida en la discusión: el sadomasoquismo, las parafilias, la perversión, el comercio sexual y la pornografía entre otras. 16

Durante esta etapa se cambió la estructura del grupo y su trabajo se centró en el desarrollo de proyectos que tenían una cabeza visible4. Así, se organizó un grupo de teatro, uno de danza, un grupo para planear y desarrollar las reuniones del viernes, un miembro propuso y llevó a cabo los talleres del sábado, se hizo una comisión para revivir la revista (cuyo resultado fue la acumulación de material inédito y el cambio ‘revista reflejo’ a ‘Revista reflejos’), se llevaron a cabo dos seminarios internos que confluyeron en la construcción del discurso de la diversidad sexual, se construyó la página web del grupo, se desarrolló un encuentro sobre diversidad sexual, se sentaron las bases para un programa de radio, se organizó un grupo terapéutico y se dio uno de los pasos más decisivos en la manera como Gaeds-UN va a concebir el ejercicio político a través de un acto simbólico (ver más adelante). Se fortalecieron las relaciones entre el grupo y el Programa Género, Mujer y Desarrollo (ahora, Escuela de Género), así como con la Dirección de Bienestar de la Sede y Planeta Paz5. La iluminación del anillo vial de la universidad el 22 de septiembre del año 2000, aprovechando su forma de Búho, durante la semana cultural posicionó a Gaeds-UN, como un grupo con una dimensión política pacifista que direcciona la transformación social desde los cambios culturales obtenidos desde la cotidianeidad y los actos simbólicos. Los resultados de esta época en materia académica son notables, tanto como su actividad en diferentes esferas. Así, la parti4 Esto está plasmado en la página web http://w w w.oocities.org/gaedsun/htmls/ que_es.html 5 El proceso de agendas sociales fortalecido por Planeta Paz, que tuvo como resultante la adopción pública y la caracterización de los Sectores Sociales LGBT contó con la delegación del grupo.


GAEDS UN cipación en el 2001 en la convocatoria ‘El Campus como espejo’, organizada por la dirección de bienestar de la sede arrojó como resultado el ‘Estudio Exploratorio de las prácticas sexuales de los estudiantes de la Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá”. En el 2001 también se participó en la construcción de una estrategia nacional de prevención de la transmisión del VIH en hombres que tienen sexo con hombres, en el marco de un convenio entre el Ministerio de Salud y la Escuela de Género, que le mereció un reconocimiento a esta última. La participación del grupo como miembro fundador del periódico estudiantil Uncontexto (ahora Con-texto), con lo que se logró contemplar la diversidad en todo aspecto en su construcción y no la mirada política estudiantil tradicional. El apoyo de la Facultad de Odontología, suscitó la transformación del cineclub en un espacio para permitir que distintas manifestaciones y acciones que materializan la sexualidad se pongan en común y el grupo se acercara a un público heterosexual, hasta entonces reacio. La participación de Gaeds-UN en los eventos de Planeta Paz que va redundar en la redefinición de la hasta entonces comunidad gay en la comunidad LGTB, nominación que pese al avance se considera excluyente. Además, en esta etapa se celebraron los cinco años del grupo en evento especial realizado en el Auditorio León de Greiff, auspiciado por la Dirección de Bienestar de la Sede. El Congreso Nacional de Diversidad en la Sexualidad, realizado entre el 2 de noviembre y el 2 de diciembre de 2001 convocó a un congreso sobre diversidad en la sexualidad que congregó en torno a la diversidad de la sexualidad a las investigadoras y los investigadores de los temas de género y sexualidad con mayor reconocimiento en el momento del país. En el marco de este even-

to, y en coordinación con la División de Salud se realizó el ‘Foro VIH Sida en Colombia: 20 años después”. Las reuniones institucionales, denominadas desde entonces ‘Encuentro lúdico y académico de los viernes’, se transformó en un ciclo de conferencias que seguían un tema durante el semestre y respondían a la búsqueda de información sobre un aspecto puntual de la sexualidad. La riqueza que se obtuvo en puntos de vista, planteamientos puestos en el debate y formas de abordar lo sexual, así como la voz de mujeres y heterosexuales, son indudablemente la mayor riqueza de este periodo. El espacio de los viernes contabiliza 422 actividades desde la fundación de GAEDS6, pero lamentablemente se conserva la programación y denominación de actividades desde la creación del correo electrónico del grupo en el año 2000. Demasiado trabajo en pocas manos y tan disímiles proyectos, sumado a la perdida del espacio de encuentro que era el viernes, terminó por agotar la base del grupo, tanto como para tener un largo periodo de receso en las distintas actividades. La presencia del grupo siguió vigente a través de los grupos de discusión virtual, que fueron 12 en total con plataforma en Yahoo. La formulación de algunas ponencias en eventos públicos, el trabajo constante en su organización administrativa, la autorización para que se participara en Planeta Paz y la delegación de Juan Sebastián Romero Leal para que se brindara apoyo a la iniciativa por convertir en realidad el ‘Proyecto de ley de unión de personas del mismo sexo’.

6 Este conteo resulta de las 16 sesiones semestrales menos dos años sin actividad del viernes, un año de actividad quincenal, algunos viernes descontados por examen de admisión de la universidad.

“la diferencia nos une”

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TRANSFORMACIÓN N°2 El discurso de la sexualidad se hace político En lugares distintos se gestó la misma idea, reavivar al grupo. Un cruce de llamadas, la primera reunión de planeación y arrancó la tercera etapa. Aquí las estrategias para la reunión del viernes variaban de un semestre a otro, en el primero se optó por una parte más histórica y el tratamiento de uno ejes políticos claves en materia de derechos culturales y sociales: la identidad, la bipolaridad y el género. Además, se pensó en recuperar la parte lúdica del grupo y retomar la dimensión de apoyo. El resultado una metodología de trabajo en la que se ponían en escena tres perspectivas de acción: 1. La discusión sexual y política desde la lectura de los pilares de la cultura occidental y su resignificación. En este sentido, se discute la existencia de las identidades, las dicotomías (bueno-malo, perverso-normal, hombre-mujer, heterosexual-homosexual, ser-no ser, entre otros). Así, se identifica el papel del espectáculo y el medio masivo de comunicación en la transformación social, para desde allí reafirmar la construcción de lo simbólico extraordinario como mecanismo de manifestación social. 2. La formulación de apoyo como una necesidad de escuchar y ser escuchado a través de dinámicas donde historias de vida se presenten como el detonador del sentir y de la vivencia del auditorio. 3. El reconocimiento de nuevos conceptos y hallazgos originados en la academia, junto a la puesta en público de la construcción realizada por el grupo. Podría estimarse que esta es la etapa, en esencia, política. No en vano durante este periodo Gaeds-UN como grupo decide volcarse a la calle con una propuesta so18

Eliana Camargo Fotografía

bre el reconocimiento social y político de la diversidad desde la acción individual en la cotidianeidad y el diseño de estrategias que pongan en duda las verdades establecidas y estabilizadas en la cultura. Esta última fase implicó una apertura e interacción constante con otros grupos, organizaciones e instituciones que se ocuparan de asuntos relacionados con la diversidad sexual. Durante este periodo se realizaron diferentes actividades, por ejemplo se desarrollo una convención LGBT (22-23 de septiembre de 2006) cuyo objetivo central el encuentro de diferentes organizaciones sociales LGBT y la formulación de alternativas para su fortalecimiento. Así mismo se organizó y realizó el Foro el VIH 25 años después (30 de noviembre de 2006) que buscaba recuperar los aprendizajes dejados por la epidemia en diferentes campos del conocimiento.


GAEDS UN con identidades de género y orientaciones sexuales no normativas. De igual manera se hicieron ponencias en el Ciclo Rosa Académico del 2007, en el seminario internacional de interculturalidad. Así mismo se presentó ponencia en la audiencia pública sobre “Violencia por identidad de género y orientación sexual” en el Senado de la Republica. Debe destacarse la participación en el año 2007 junto con la Corporación Colombia Diversa en la redacción del Capitulo LGBT del Informe Alterno de Derechos Económicos, Sociales y Culturales para confrontar el informe estatal en materia de los mismos que se presentó al Pacto Internacional de DESC y cuya organización lideró la Plataforma Colombiana de Derechos Humanos, Democracia y Desarrollo.

En el año 2006 con el apoyo de la Secretaría Distrital de Gobierno se realizó el proyecto Revisión Histórica de la Evolución de los Derechos Humanos de la población LGBT de Bogotá entre los años 1991 y 2006” , que incluyó un estudio de prensa en cuatro medios de amplia circulación, la revisión la producción de organizaciones sociales y la revisión de los avances normativos en la materia. En el 2007 se adelantó un proyecto denominado “transformadoras”, apoyado por la Secretaria Distrital de Integración Social que buscaba la nivelación de la educación básica y media de travestis en ejercicio de la prostitución en las localidades de los Mártires y Chapinero, cuyo modelo pedagógico fue la asistencia personalizada. De igual forma Gaeds se integró a la Mesa de Trabajo LGBT de Bogotá, a la Alianza por la Ciudadanía plena de lesbianas, gays, bisexuales y transgeneristas y de personas

Debe destacarse el trabajo realizado por Gaeds en relación con la creación artística, destacándose el desarrollo de un perfomace “Colores del Mundo”, el Festival de la Diversidad en la Universidad y su participación en la creación de la Red Interuniversitaria por la Diversidad de Identidades Sexuales REDDES. Con ésta última ha organizado un foro semestral desde el segundo semestre de 2008 y un conjunto de actividades de integración con los colectivos de otras universidades que incluye canelazos, siembra de árboles y actividades académicas. Fase actual: Activismo, arte y comunicación por el cambio cultural y la garantía de derechos En la actualidad GAEDS experimenta un nuevo proceso de renovación generacional, caracterizado por un trabajo decidido en relación con temas como el VIH, la revista Transformación creada en el año 2010 y la nueva página web creada en el 2011, junto con una profundización de la interacción “la diferencia nos une”

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TRANSFORMACIÓN N°2 en las redes sociales virtuales Facebook (inclusión en el 2007) y Twitter (inclusión en el 2010), y la creación de varios comités que sirvan de base social para el Cineclub creado en el 1998, denominado primero la Ensalda en el 2009 y EnSalaDiversa a finales del 2010, el Comité de Investigación creado en el 2006 y ahora denominado Comité de Estudios e Investigaciones Sobre Diversidad Sexual, así como el comité de comunicaciones. El cierre es un doble adiós Como se indicaba al comenzar este texto, la historia no se agota en lo expresado, es necesario llenarla de más significados, acontecimientos y evidencias, por lo que se espera que el documento tan sólo sirva como un elemento provocador. No obstante este documento queda corto si no se hace mención a quienes construyeron a GAEDS y se fueron de este mundo: Pilar Coordinadora de GAEDS en 1997 y Juan Sebastián Romero Leal, Coordinador en el año 2001. A ella y a él les agradecemos sus valiosos aportes en la construcción de GAEDS y la entrega que dieron de una parte de su vida por hacer de este su proyecto y convocar así otras más a que se sumaran a esta lucha. Como homenaje póstumo se dejan algunos apuntes encontrados en los archivos de GAEDS que marcan la presencia de Juan Sebastián Romero Leal, lamentando la ausencia de datos sobre Pilar.

Apéndice Juan Sebastián Romero Leal “Sin libertad sexual no hay libertad política” “Diversidad, complejidad, solidaridad y mucho amor” CONTRIBUCIÓN A LAS MEMORIAS DEL GRUPO GAEDS-UN7 Juan Sebastián Romero

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a parte de la historia que ayudaré a reconstruir comienza hace 4 años cuando de forma irregular asistí a las reuniones del grupo. Gaeds-UN se llamaba en ese momento “grupo de apoyo y estudio de la orientación de la sexualidad de la Universidad Nacional”. Se organizaban unas reuniones cada viernes con el fin de generar unos espacios de encuentro alrededor del trabajo de tres comités que generaban y diseñaban los temas y las reuniones. Los comités versaban sobre: derechos humanos en donde se trabajaban aspectos relacionados con las libertades y garantías de las minorías sexuales, el grupo de salud que trabajaba en el área de la prevención y educación en temas de salud sexual y finalmente un grupo que se llamaba de divulgación Cultural que diseñaba reuniones de carácter lúdico, de recreación y esparcimiento cultural. El grupo Gaeds-un era un grupo que estaba constituido por las personas que, ocasionalmente, visitaban las reuniones de los viernes y se consideraban como integrantes del grupo y los que diseñaban dichas reuniones y 7 Texto escrito en el año 2001

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GAEDS UN coordinaban el grupo. Aunque al grupo le interesaba el estudio de la diversidad de la sexualidad las reuniones de los viernes estaban dirigidas de manera importante al público homosexual. Por ese entonces los encuentros se hacían en el edificio de Economía de la Universidad Nacional de Colombia y era dirigido por Constanza. Aquellas personas que sólo frecuentaban las reuniones de los viernes no participaban de la toma de las decisiones importantes del grupo pero ocasionalmente se les pedía que desarrollaran alguna tarea para el mismo, normalmente de poca responsabilidad. Existía en ese entonces un número pequeño de integrantes que tomaban todas las decisiones y desempeñaban las tareas de mayor responsabilidad como diseñar las reuniones de los viernes Adelante, tras una crisis del grupo la dirección del grupo quedó en manos de Pilar quien a su vez mantuvo al grupo como venía trabajando pero, claramente, no fue posible modificar los mecanismos de participación lo que, a mi juicio, terminó desembocando en otra crisis. Posteriormente un grupo nuevo de personas asumió el liderazgo del grupo. Entre estas personas se encontraban Arturo Sanjuán, Yaneth Gonzáles y Edward Hernández. Se organizaban reuniones los sábados para discutir temas relacionados con el grupo así como para evaluar la actividad de las reuniones de los viernes. A estas reuniones podía asistir quien quisiera lo que le dio una forma más abierta al grupo y se generó un nuevo mecanismo de participación. Se eligió como coordinador a Arturo Sanjuán con una nueva junta directiva. Yo fui elegido como vocal del grupo. En lo que siguió las reuniones las podía organizar cualquier persona de las asistentes a los viernes y los temas los escogían igualmente el público de los viernes. Todas las

actividades las sometían a una aparente democracia en donde elegían los asistentes de los viernes, quines en su mayoría, no estaban comprometidos con el trabajo del grupo y en muchas ocasiones tampoco con el desarrollo de las actividades que ellos elegían que el grupo hiciera. El grupo se seguía sosteniendo con la ayuda de Bienestar Universitario y con fondos que obtenía de Fiestas. Entre las actividades realizadas en este periodo de tiempo se llevó a cabo la organización de la iluminación de la maya vial de la universidad Nacional o del anillo vial, el cual tiene forma de búho, en el marco de la semana universitaria. Participé activamente en su organización que implicó el diseño y desarrollo de la publicidad. La organización logística del desarrollo de la iluminación, la coordinación de la comunidad universitaria y las directivas, la consecución del helicóptero de la policía nacional para cubrir desde el aire el evento, etc. Además, se organizó la celebración del V aniversario de Gaeds-UN en el Auditorio León de Greiff de la U.N. En este evento se realizó una obra de Teatro dirigida y escrita por Hernando Escobar, en donde participaron muchos miembros del grupo. Se organizó un concierto del coro del conservatorio de la U.N con la ayuda de Constanza la excoordinadora del grupo, un recital de piano realizado por un exmiembro del grupo y una danza organizada por miembros del grupo. Se organizó un seminario con el fin de enriquecer y escribir el discurso del grupo así como para darle un nuevo norte. Este seminario se llevo a cabo en Fusagasugá y contó con la presencia y la ayuda de muchos miembros. De este seminario existen hoy unas memorias. Se decidió un grupo con una estructura directiva sumamente horizontal en donde la participación era fácil y democrática. Hasta hoy “la diferencia nos une”

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TRANSFORMACIÓN N°2

este esquema se mantiene. Posteriormente me eligieron coordinador del grupo. Gaeds-un hoy en día ya no está constituido por las personas que asisten a los viernes sino por aquellas que en alguna medida se han comprometido con un proyecto de Gaeds-un. Estas personas reciben el nombre de gestores y pueden tomas decisiones, elegir y ser elegidos. Se han hecho acercamientos a organizaciones como el grupo LGTB de Planeta Paz, a la escuela de Género de la Universidad Nacional, etc. En las reuniones de los viernes se lleva un tema todo el semestre que sirve como eje de los encuentros. Participé en la organización del encuentro Académico: “Sexualidad y Género en la Guerra” en el marco de la semana por la paz que se llevo a cabo en el auditorio Camilo Torres de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Colombia. Participaron Gaeds-un con una ponencia presentada por Arturo Sanjuan, Cetis con una ponencia presentada por Daniel Sastoque, Humanizar Ponencia presentada por Magdala, corporación Casa de la Mujer presentó una ponencia a través de su presidenta Olga Cecilia Díaz. La publicidad 22

de dicho evento se realizó por medio de volantes repartidos en las entradas de la Universidad Nacional, la inclusión del evento en la programación de la semana por la paz y se pegó publicidad en algunos puntos de la Universidad. Hoy en día el participo en la investigación de Gaeds-un que hace parte de la convocatoria del campus como espejo: “Prácticas Sexuales de los Estudiantes de la Universidad Nacional de Colombia Sede Bogotá”. Las reuniones de los viernes se mantienen gracias a la gestión de Hernando principalmente. Hoy estas reuniones cuentan con la presencia de especialistas en el tema y se han constituido en verdaderas reuniones académicas. Otros proyectos de comunicación como la página Web funcionan con la participación de un público grande y llega a todo el “mundo”. El intercambio y la creación del grupo de correos ha sido una manera eficiente de interactuar con gente en cualquier rincón del planeta sobre temas específicos.


GAEDS UN

Intermezzo

¡Fa…! EL SEXO ES OLOR, DECÍA MI MAESTRO… él MURIÓ, NUNCA SUPE A Qué Olía… SIEMPRE ERA UN PERFUME BARATO O EL TRAGO EN SU SER… En cambio él olía a sexo, como sólo él podía representar tal pasión… El último olía a marihuana, a vida acumulada, a miedo a los límites, a teatro, a mierda… Antes que éste estaba el chico del bloqueador… su sudor era dulce como el protector solar que se aplicaba… Ahora que lo pienso son varios los que olían a sexo… Y también dice la ciencia que el gusto está relacionado íntimamente con el olfato… y había uno cuya saliva sabía a néctar… Mi maestro decía que yo olía fuerte, que mi esencia se salía de mí… yo no la sentía… me es difícil sentirla… a veces creo que me pierdo en los olores de los otros… Ya no utilizo perfume y, el ajeno, o me paraliza o me produce náuseas… En sus manos el cigarrillo era un deleite, su loción no estaba mal y su sudor, válgame, no se cuál es el olor de la sal… Alguien en mi familia conectaba semen y blanqueador, mas la ciencia dice que el semen huele de acuerdo a lo que comes… como la mierda… como el sudor, como la saliva, por supuesto como los pedos… los cuerpos y sus olores… Y si el sexo es olor, los cuerpos y sus sexos… Ya decía un antropólogo: “sentí entonces el hedor humano, mas no me aleje, me quedé deleitándome… ” Y, usted señor lector, ¿a qué huele? ¿Qué le huele? ¿A quién le huele? ¿Ya perdió su olor entre jabón, crema de peinar y loción, entre cigarro y licor, entre mujeres y hombres? Y si el sexo es olor… ¿ya perdió su sexo?

Motivos y reseña de la obra: El cuerpo y sus emanaciones nos recuerdan lo que el sexo mismo es, a saber, una forma de exteriorizar nuestra energía libidinal. No hay cuerpo sexuado que no emita un olor, sin embargo la mayoría de las ocasiones intentamos ocultarlo tras fragancias o nos perdemos en olores de otros objetos o sujetos. Desde mi experiencia indago al autor a qué huele éste para que así se pregunte a la vez por su sexualidad misma. Técnica: Escritura libre reflexiva con tintes de biografía David Spinelli Facultad de ciencias humanas

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TRANSFORMACIÓN N°2

Huellas escritas contestar a la pretensión, equivocada, de quienes piensan que tienen la potestad de desconocer el derecho a una vida sexualmente diversa.

EL CAMINAR VULNERABLE EN COLOMBIA (1980-1985)1 Claudia M. Hurtado Caycedo2

D

esde hace 30 años, mujeres lesbianas, hombres homosexuales, personas bisexuales y transgeneristas del país recurren a distintas apuestas por reivindicar las diversidades sexuales como un componente vital de la ciudadanía. Se trata de formas de organización colectiva, grupos, redes y espacios instituidos y ganados que velan por las diversidades sexuales3: Muchas de estas experiencias anualmente aúnan esfuerzos en el espacio público para 1 Este artículo es un fragmento de uno de los capítulos de mi tesis titulada “Marcha de la Ciudadanía LGBT para ampliar el canon de la ciudadanía con las diversidades sexuales”, para optar por el grado de Magister en Estudios Culturales, Pontificia Universidad Javeriana, 2010. [en línea], disponible en: http://www.javeriana.edu.co/biblos/tesis/ csociales/tesis180.pdf, recuperado: 29 de julio de 2011. 2 Psicóloga y magister en Estudios Culturales, claudiahurtadoc@gmail.com 3 Al hablar de diversidades sexuales la comunidad hace referencia a las identidades trans, la homosexualidad, el lesbianismo, la bisexualidad y la heterosexualidad.

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En este artículo recupero parte de la memoria de este caminar mediante un proceso comprensivo que espera aportar en el fortalecimiento interno del sector y que dé cuenta de la inmensa complejidad contenida en su historia. Debo aclarar que siguiendo esta línea no pretendo hacer un recuento exhaustivo, lineal y abarcador. Opto, en vez de ello, por reconstruir uno de los momentos de ese caminar, atendiendo los importantes aspectos emocionales que acompañaron los procesos de organización social y sus potencialidades4. Abordaré el caminar vulnerable de hombres homosexuales durante la primera mitad de la década de los años ochenta en Colombia, tal y como fue narrado por Germán Rodríguez, 4 Agradezco inmensamente la entrevista concedida por Germán Rodríguez gracias a la cual me fue posible reconstruir este periodo.


GAEDS UN uno de los marchantes, quien recuerda los lazos de solidaridad en los que buscaron valor para movilizarse y el contexto de agresión que los obligó a hacerlo. Valga señalar, en opinión de Rodríguez, este momento no debe ser olvidado y las conquistas logradas en el espacio público no deben desconocer la sangre derramada en aquel momento en el que las condiciones de discriminación y vulneración de los derechos humanos a las que estaba sometida esta población la hacía particularmente consciente de lo que significaba revelar la identidad sexual. Esta breve narración reconoce la gran importancia de las estrategias de protección y fortalecimiento en procesos privados y procura comprender la importancia de este esfuerzo organizativo aún cuando éste fue fugaz. El caminar vulnerable en Colombia (1980-1985) Agruparse y caminar deteniendo el tráfico fue una de las estrategias de visibilización adoptada conjuntamente por tres agrupaciones colombianas de hombres homosexuales en la primera mitad de la década de los años ochenta, para denunciar la extrema violencia a la que eran sujetos y reclamar sus derechos. La primera, el grupo de discusión de arte, teatro y poesía de la biblioteca cristiana Emmanuel Mounier. La segunda, el grupo que se reunía en La Cuquera, una casa antigua en Chapinero en la que Guillermo Cortés ofrecía apoyo cultural, de alimentación y vivienda para la comunidad gay. Ambos espacios se constituyeron en lugares de encuentro de jóvenes homosexuales que exploraban su sexualidad. El tercero, y relacionado con La Cuquera, fue el grupo conformado por Víctor Hugo Duque, Guillermo Cortés, León Benhur Zuleta Ruiz, Manuel Ernesto Rodríguez, Leonardo Vidales, entre otros, al que más adelante se integró Manuel Antonio Velandia. En una oficina de tres por cuatro metros, un baño y un patio

pequeño dicho grupo editó e imprimió domésticamente las entregas mensuales de la revista Ventana Gay, que vendían en droguerías y puestos callejeros. La revista, que se publicó brevemente, no era enteramente rentable, y en algunas oportunidades Víctor Hugo Duque y Guillermo Cortés tuvieron que asumir los rubros de arriendo, impresión y distribución. En esos lugares de encuentro —el Emmanuel Mounier, La Cuquera y la revista Ventana Gay— se gestó un movimiento íntimo de liberación, nutrido por una amplia gama de intereses culturales y adherencias políticas. Por un lado, Guillermo Cortés, intelectual de izquierda, y Germán Rodríguez, por aquel entonces estudiante de la Pontifica Universidad Javeriana y quien se describe como un activista romántico comprometido desde la poesía, la música y las letras; por el otro, activistas como León Zuleta y Manuel Velandia. El primero de estos dos, líderó diferentes frentes luchando “[…] por el reconocimiento de las mujeres y los hombres con identidades sexuales diversas, perseguidas y perseguidos por una insidiosa moral afincada en el poder de la Iglesia, la estupidez de la ciencia y la corrupción de la política de las décadas de los 60´s hasta los años 90” (Video Homenaje a León Zuleta, 2009). Su consigna “Los derechos humanos también son sexuales y los derechos sexuales también son humanos” (Ibíd) atribuía gran importancia al reconocimiento de la diversidad en la orientación sexual y la identidad de género, como determinantes en la solución no violenta de conflictos para construir una convivencia solidaria. Zuleta encabezó varios de los primeros movimientos de liberación homosexual en las ciudades de Pasto, Bogotá y Medellín desde su propuesta Sexo y Política (sexpol) (Colectivo León Zuleta, 2009). “la diferencia nos une”

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TRANSFORMACIÓN N°2 Por su parte, Manuel Velandia cofundó en 1977 el Grupo de Estudio por la Liberación Guei (gelg) (Velandia, 2007) como reacción a la discriminación de la que fue sujeto como conferencista invitado de la Universidad Pedagógica. En su artículo “¿Un movimiento de liberación homosexual? ¿Para qué? ¡Si ya estoy liberado!”, publicado en 1979 (Velandia, 2007), Velandia explicaba que la real liberación consistía en conquistar gran cantidad de reivindicaciones y lograr la aceptación social de la verdadera identidad, aun cuando ésta excediera la normalidad estipulada. Con ello, hacía alusión al derecho a explorar la sexualidad, disfrutar y expresar públicamente el deseo, redescubrirse, desgenitalizar el placer y la posibilidad de mostrar orgullo de ser homosexual. En el mismo documento invitaba a las demás minorías sexuales reprimidas a la lucha conjunta por la integridad que les permitiera dejar de ser objetos sexuales, crear las condiciones para ser considerados algo más que un elemento productivo, lograr mecanismos de proyección social y alcanzar un total despliegue en las demás esferas de la realidad. Zuleta y Velandia aunaron entonces esfuerzos y junto con Manuel Ernesto Rodríguez, Víctor Hugo Duque y Guillermo Cortés para conformar el Movimiento por la Liberación Homosexual en Colombia (MLHC). En 1980 el Ministerio de Justicia expidió con el Decreto-Ley 100 un nuevo Código Penal que derogó “el Código Penal y todas las disposiciones que sean contrarias al presente Decreto-Ley” (Colombia, artículo 378), incluyendo la penalización del acto carnal homosexual que el Código Penal de 1936 incluía en el título xii, referido a los delitos contra la libertad y el honor sexuales, inscribiéndolo específicamente en el capítulo iv, de los abusos deshonestos y penalizándolo sin distinción de edad:

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Artículo 323. El que ejecute sobre el cuerpo de una persona mayor de diez y seis años un acto erótico-sexual, diverso del acceso carnal, empleando cualquiera de los medios previstos en los artículos 317 y 320 [violencia carnal y estupro], estará sujeto a la pena de seis meses a dos años de prisión. En la misma sanción incurrirán los que consumen el acceso carnal homosexual, cualquiera que sea su edad (Colombia, 1936). Todos los anteriores factores confluyeron en la determinación de salir a caminar de manera improvisada y parando el trafico de la carrera Séptima, con la ilusión de hacer un escándalo gigantesco que llamara la atención de la gente. Algunas fuentes documentan un primer intento de marcha promovido por el MLHC en Bogotá el miércoles 28 de junio de 1982, mientras que Germán Humberto Rincón Perfetti y Germán Rodríguez coinciden en que el primer intento mínimo data de 1983, seguido de uno más serio en 1984. Ese caminar distaba enormemente de los paseos en ciclovía, los carnavales o las marchas que se harían posibles desde 1997. Robinson Sánchez, miembro del Colectivo León Zuleta, agrupación que lucha por la emancipación social y sexual y cuyo nombre hace homenaje al activista antes mencionado, señala que aquel movimiento de liberación homosexual fue influenciado por los hechos de Mayo del 68 y que buscaba un carácter militante. Por su parte, Germán Rodríguez quien coincide con el carácter militante de algunos, también hace alusión a la referencia estadounidense de salir a caminar como reacción a la constante vulneración de los derechos fundamentales de la comunidad —en nuestro país se dio en la forma de allanamientos a los sitios de reunión, retención policial (que incluía maltrato y crímenes sexuales), desaparición y otros crímenes de odio que llegaban hasta el ase-


GAEDS UN sinato “por marica”—. Su narración recuerda que reconocerse homosexual en público fue un recurso empleado en circunstancias extremas: La historia era salir a caminar porque al compañero lo volvieron mierda o porque nos querían cerrar la revista [Ventana Gay]. No éramos muchos, inicialmente éramos dos filas o tres de personas por la calle, no a lo largo sino a lo ancho caminando, cogidos de los brazos. Uno iba gritando pero no tan duro, con miedo y terror: “Ni enfermos ni antisociales; orgullosamente homosexuales”. También “Somos lindas bellas, somos flores de Marbella” acompañado de una consigna política con la que exigíamos el derecho a que el Estado educara a los padres. Después de eso y a causa del temor, no nos encontrábamos sino varios días después (Rodríguez en entrevista telefónica con Hurtado, C, 2010). He denominado este caminar un caminar vulnerable, protagonizado por unos marchantes que primero fueron familia y después decidieron salir a caminar como acto de solidaridad “porque al compañero lo volvieron mierda”; como acto que buscaba visibilizar ante el resto de la sociedad civil las denuncias y los reclamos frente al Estado por las redadas ilícitas de la policía en bares, que incluían agresiones, detenciones, robos y abusos; así como los asesinatos. Ese caminar, por un lado recurrió a la cohesión para visibilizar sus denuncias, y por el otro, previó su dispersión como estrategia que les representara alguna seguridad: Un señor nos decía lleven tenis y ropa ligera previniendo salir corriendo y no coger todos por el mismo lado […] (Rodríguez, G. entrevista con Hurtado, 2010).

Interpreto la estrategia de dispersarse como un acto de solidaridad, ratificado por los motivos que los llevaron a caminar, que arriesgaba a algunos individuos procurando lo mejor para el grupo. La misma solidaridad pudo haber sido el factor del silenciamiento después de 1985, que Rodríguez atribuye al impacto emocional que el VIH representó para el grupo al cobrar la vida de quince personas, incluyendo a Guillermo Cortés, Jairo Hernández y Víctor Burbano. El movimiento político y cultural duró unos 4 años concretos, desde el 81 hasta el 85 año en que apareció el tema del SIDA. En esa época ya también por que Guillermo Cortes se enfermó, comenzó la paranoia del SIDA, el estigma iba a ser más complicado, además de ser maricas teníamos que cargar con ser maricas. Eso en parte tal vez fue lo que hizo que del 85 al 90 y algo, un bache de aproximadamente 8 o 9 años extraviados en los que no se supo nada, fue por esa avalancha catastrófica del SIDA. A mí la enfermedad también me tocó con su vaho, con su aliento, amigos, muertes catastróficas, eso lo convulsionaba a uno, uno se derrotaba, realmente llegué a pensar que era un castigo, de 20 personas de la revista 15 murieron, dos salieron del país por amenaza y 3 están en el país. […] Nosotros hablábamos con Manuel Velandia hace un par de semanas el saludo muy gracioso de él es: ¿Aun sobrevives? ¿Aun vives, no has muerto de SIDA? Somos sobrevivientes del VIH eso fue la locura, mucha gente que se enredo ahí. Entre las consecuencias asociadas mencionadas por Germán Rodríguez fue el mal manejo de los medios de comunicación que se referían a ésta como “la enfermedad de “la diferencia nos une”

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TRANSFORMACIÓN N°2 los homosexuales” y narra cómo el desgaste afectivo que representó este maltrato se sumó a la desolación por las muertes catastróficas de quince amigos. Las cinco personas que sobrevivieron se dispersaron, en parte por el exilio de dos de sus miembros, Manuel Ernesto Rodríguez y Manuel Antonio Velandia, tras un atentado en el que les arrojaron una granada por una ventana, y el asesinato de León Zuleta en 1993, víctima de más de veinte puñaladas que lo dejaron sin vida. La cohesión a la que Rodríguez se refiere como movimiento político y cultural era, antes que nada, la de una familia con fuertes lazos de solidaridad que se mantienen hasta la actualidad. En este momento de enfrentamiento la Marcha, se valió de la cohesión y la solidaridad para dirigirse políticamente, ya no al Estado represor, sino a aquellos sectores de la sociedad civil afines a su lucha. A manera de cierre, quiero señalar que este primer momento de solidaridad y cohesión tuvo gran significación para estas agrupaciones de hombres homosexuales cuando la despenalización de la homosexualidad no se tradujo en una garantía y caminar tuvo un sentido de sobrevivencia. De igual manera, no debe desconocerse su importancia como parte de la trayectoria de la comunidad LGBT que demuestra un proceso con variadas estrategias y grandes logros.

Referencias Colombia (1936), Código Penal y Código de Procedimiento Penal, Bogotá, Temis. “Directorio LGBT 2008” [s.d.] Colombia (1980), Código Penal [en línea], disponible en: https://docs.google.com/viewer?a=v&pi d=gmail&attid=0.1&thid=129a89a8409 36c5c&mt=application/vnd.openxmlformats-officedocument.wordprocessingml. document&url=httpsColombia, Presidencia de la República (1957, 4 de octubre), “Decreto número 247 sobre plebiscito para una reforma constitucional’ Homenaje a León Zuleta (2009), [documental], Mancera Acosta, J.C. (dir.), Colombia, Colectivo León Zuleta (prod.), [en línea], disponible en: ht tp://c olec tivoleo nzu leta. blogspot. com/2009/05/homenaje-leon-zuletaruiz_28.html#, recuperado: 13 de marzo de 2010. Hurtado Caycedo, C.M. (2010) La Marcha LGBT: para ampliar el canon de la ciudadanía con las diversidades sexuales. [Tesis de maestría], Bogotá, Pontificia Universidad Javeriana, Maestría en Estudios Culturales, [en línea], disponible en: http://www.javeriana.edu.co/biblos/tesis/ csociales/tesis180.pdf , recuperado: 29 de julio de 2011. Rodríguez, G. (2010, 21 de abril) entrevista telefónica con Hurtado, C. Bogotá. Sánchez, R. (2008, 22 de agosto), entrevistado por Hurtado, C., Bogotá. Velandia Mora, M.A. (1979). “Un movimiento de liberación homosexual? Para qué? Sí ya estoy liberado!” [en línea], disponible en: http://manuelvelandiaautobiografiayarticulos.blogspot.com/2007/12/unmovimiento-de-liberacin-homosexual.html, recuperado 16 de septiembre de 2008

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GAEDS UN

Intermezzo

18 Centímetros Con los pies en la tierra y con grandes aspiraciones en la vida. Cuerpo de gym, muy buena cara, muy aseado. Nada de locas o afeminados. Cero plumas. Entre 20 y 25 años. Super discreto, 18 centimetros para tu completa satisfacción 18 centimetros escríbeme 18 centimetros 18 centimetros 18 centimetros 18 centimetros 18 centimetros 18 centimetros 18 centimetros 18 centimetros 18 centimetros 18 centimetros 18 centimetros 18 centimetros 18 centimetros 18 centimetros 18 centimetros 18 centimetros 18 centimetros 18 centimetros 18 centimetros 18 centimetros 18 centimetros 18 centimetros 18 centimetros 18 centimetros 18 centimetros 18 centimetros 18 centimetros 18 centimetros 18 centimetros 18 centímetros 18 centimetros 18 centimetros 8 centimetros Alexander Ríos 8 centimetro centímetro entímetr

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TRANSFORMACIÓN N°2

Investigación Una mirada de pais

MOVIMIENTOS SOCIALES, POLÍTICOS Y SU RELACIÓN CON LA UNIVERSIDAD PARA UN NUEVO PAÍS “Primero se llevaron a los comunistas pero a mí no me importó porque yo no era. En seguida se llevaron a unos obreros pero a mí no me importó porque yo tampoco era. Después detuvieron a los sindicalistas pero a mí no me importó porque yo no soy sindicalista. Luego apresaron a unos curas pero como yo no soy religioso tampoco me importó. Ahora me llevan a mí pero ya es tarde.” Bertolt Brecht Jorge A. Virviescas virviescas@hotmail.com Psicopedagogo

En el actual contexto del país, es fundamental debatir y hacer miradas que puedan fortalecer la construcción democrática de éste desde sus raíces, superando las formalidades de la democracia electoral, o democracia liberal clásica, pues esta, no forma para pensar sino para votar sin mayor contenido de fondo. Los movimientos sociales son la expresión de necesidades de la población en general de acuerdo a sus propias realidades que van desde sus reivindicaciones económicas, hasta sus reivindicaciones por la libertad sexual, la no discriminación étnica y cultural entre otras. Colombia desafortunadamente ha sido uno de los países donde más represión se ha hecho contra el conjunto del movimiento social, la oposición política y todo aquel que haya levantado su voz contra el orden establecido desde lo ideológico, lo económico, lo político y lo social en sus modalidades legales e ilegales. Esta represión se ha dado en todos los campos, desde la clásica represión por medio de la fuerza pública, pasando por las leyes hechas por quienes detentan el poder, hasta la cooptación ideológica a algunos sectores de “intelectuales democráticos y de izquierda” que en muchas ocasiones sufren!!! de anti sindicalismo, homofobia, anticomunismo, etc., pasando a ser estos últimos de victimas del régimen a victimarios, por sus decididas batallas cotidianas contra el orden formal, esta es lamentablemente la capacidad de cooptación de los aparatos reproductores del régimen. Sin embargo, también existen importantes experiencias de resistencia que han frenado –tal vez temporalmente- políticas y expresiones asumidas en la cultura que vallan en con-

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GAEDS UN tra de la humanización de la sociedad, estas se ven reflejadas en las constantes expresiones del movimiento popular colombiano. La resistencia del movimiento obrero a pesar de la política oficial anti sindical que ha recurrido hasta el exterminio físico para desaparecer esta opción del país, el movimiento campesino e indígena; que algunos “brillantes” académicos consideran como “nuevos movimientos sociales” continúan con sus viejas banderas de lucha por la recuperación y el uso adecuado y democrático de la tierra, el movimiento de mujeres y el de la diversidad sexual; que luchan por el reconocimiento en medio de una sociedad patriarcal, por el goce y disfrute del cuerpo en las esferas públicas y privadas con plenitud de garantías y derechos, el movimiento artístico; que trata de nuevo como en otras décadas, rescatar la cultura y las expresiones artísticas para la denuncia política, el goce estético y no simplemente para la decoración y la mercantilización de dichas expresiones, el movimiento estudiantil; que sigue a pesar de la privatización y elitización de la educación defendiendo la autonomía universitaria, las libertades democráticas, la “calidad” educativa y el desarrollo del conocimiento con fines sociales. Es por todo lo anterior que la construcción de democracia en el país solo puede ser producto de la intervención decidida de las personas organizadas en movimientos sociales que puedan dar un giro a la presente realidad. El movimiento estudiantil y el activismo político Es claro que en y para la realidad universitaria, el movimiento estudiantil ya hace parte de la historia en general de la academia colombiana, no solo porque un buen grupo de los mejores intelectuales hayan salido de

allí, sino porque es una realidad cotidiana y necesaria ante una aguda crisis educativa y social, es por ello que el reto no es solo reconocer a estos movimientos estudiantiles sino fortalecerlos desde cada espacio, es necesario romper aquella falsa cortina de humo que permite que los dedicados a la disertación académica o cultural lo hagan ignorando su propia realidad política y social, pues creen que se puede construir una sociedad que respete las expresiones culturales o la libertad sexual, cuando las políticas hacen que el pensamiento de la misma academia sea cada vez más superficial y de esta misma manera se forman sujetos a los cuales se les pretende acercar a nuevas o diferentes formas de ver, vivir y entender la realidad, esto es casi una contradicción en sí misma, creer que en una universidad con pensamiento de segunda se va a formar un ser humano respetuoso y promotor de la diversidad, un profesional demócrata, un ciudadano solidario, en medio del darwinismo de la actual sociedad y universidad. Las banderas de los movimientos estudiantiles deben involucrar la lucha por las libertades democráticas, culturales, sexuales, ideológicas, pues no es posible avanzar en ninguno de estos campos sino se profundiza la unidad entre estos diversos estamentos. Al estudiante que se le discrimina por su opción sexual, también se le sube la matricula y se le enseñan una educación de garaje, y así sucesivamente. En consonancia con ello, no solo el movimiento estudiantil y sus diferentes organizaciones deben brindar un brazo para articular iniciativas, programas y banderas sino que a su vez, estas mismas organizaciones que reivindican las diversidades culturales, étnicas y sexuales deben superar (sin abandonarla) su propia necesidad, acompañar y articularse a aquellas dinámicas que involucran a sus defendidos en otras esferas que protegen sus intereses más allá de sus justas reivindicaciones particulares. “la diferencia nos une”

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TRANSFORMACIÓN N°2 Otra gran dicotomía, es creer que por una parte existen las banderas clásicas del movimientos estudiantil y por otra la de grupos “reivindicativos”, esta supuesta contradicción o divorcio que según algunos “puros”, debería existir entre estos dos y los partidos políticos o activismo ideológico, pues estos últimos corresponden a miradas más globa-

capas de mejorar sus condiciones de vida y existencia. La realidad no se transforma por si sola, la realidad académica, política, sexual, cultural, científica etc., siempre ha necesitado la intervención directa los sujetos que están inmersas en ellas y la universidad es como

Eliana Camargo Fotografía

les que trabajan con miradas de sujeto, de un contexto inmediato como la universidad y la mirada de país siempre con una posibilidad de alternativa, frente a lo particular y lo general, creer que cada cual debe ir por su propio lado es hacer el favor gratis a quienes no quieren ni necesitan cambios estructurales en las sociedades, solo a ellos les interesa mantener estas dinámicas particularistas y en el fondo “miopes” si se quiere construir una sociedad justa, decente y con profundas raíces democráticas, que sea 32

tal, este conjunto de espacios y realidades reunidas en un espacio común, por lo tanto ser estudiante universitario es ser sujeto directo de esta totalidad de realidades y no como ha pretendido el neoliberalismo y su individualismo a ultranza “cada quien en su propia burbuja creyendo que solo y desde allí maneja el mundo”.


GAEDS UN Articulación y sentido de lo político como prenda de garantía de lo social. Otra visión predominante y superficial es la de no anclar las luchas y reivindicaciones que se hacen o gestan con acciones políticas, en todos los terrenos en los que se desenvuelven los seres humanos, considerar que la lucha del movimiento estudiantil, cultural, sexual, científico y académico se desliga de las percepciones de sus actores ideológicos es negar que estos mismo son actores políticos con paradigmas y posiciones políticoideológicas, y que por lo tanto cada opinión en cualquiera de estas esferas depende y esta en función de esas miradas, pues existe un cierto desarrollo de ciencia por que existen unos determinados intereses ideológicos y económicos, es decir unos desarrollos de pensamiento que dependen necesariamente de intereses de clase, consiente o inconscientemente. Como bien lo mencionaba el Húngaro Georg Luckacs una cosa es tener conciencia en si y otra es tener conciencia para sí, pues se puede saber que se es estudiante y no luchar por las banderas del movimiento estudiantil y deambular fantasmagóricamente entre asambleas que hablan se su realidad y sus posibilidades sin que ello importe, o estar en una marcha sin ser capas de defender su derecho a la libre expresión sexo afectiva, con su compañero sentimental del mismo o diferente sexo, o desarrollar ciencia sin importar su uso posterior… tener conciencia de para sí, es tener conciencia colectiva y no exclusivamente vital, como en el estado primario de los seres humanos antes de que el pensamiento sea capas de demostrar que es posible transformar su propia historia, se puede creer que la lucha que se realiza sectorialmente para la reivindicación de su grupo es lo que debe estar a la orden del día, sin embargo, no ser capases de construir de forma concreta espacios y acciones entre

unos y otros no permite superar la individualidad socializada al cual se pueda llegar a partir de un grupo reivindicativo en lugar de humanizar la socialización en acciones colectivas más allá de nuestra necesidad particular. Sectores sociales y partidos o expresiones ideológicas, no pueden andar divorciadamente, corresponde desde las miradas que quieren transformar progresistamente realidades cotidianas y estructurales, a un par de expresiones que deben combinarse en el camino de lograr el bienestar particular de algunos derechos y el bienestar general de las acciones para cambiar la actual sociedad injusta, promover el elitismo en el mismo seno del movimiento social es promover la destrucción de este, pues hoy algunos intelectuales de la postmodernidad que creen que hay movimientos sociales de primera, segunda y tercera categoría, y entre estos mismo una estratificación a su interior, negando la historia de los mismo, pues si existen movimientos sociales es por que existieron necesidades que el régimen del momento no pudo resolver y por ello existen estas formas organizadas de asociación humana. Los partidos son formas al igual que los movimientos sociales, de agrupaciones humanas con objetivos reivindicativos, con posiciones de clase de acuerdo a su extracción socioeconómica, con el plus de las posiciones ideológicas. Por tanto los movimientos sociales que luchen por reivindicaciones democráticas y partidos que actúen por democratizar la actual sociedad no son dos caminos, son dos formas que deben concretamente relacionarse y combinarse en este mismo ideal, sin prejuicio ni ambigüedad.

“la diferencia nos une”

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TRANSFORMACIÓN N°2 Investigación

HACIA UNA NUEVA PERSPECTIVA DE GÉNERO “Es mi derecho de solicitar que seamos coherentes en Colombia y Latinoamérica con las luchas y batallas que queremos librar, que digamos un basta al patriarcado, un basta a la misoginia, un basta al heterosexismo, un basta a todas las formas de coartar las sexualidades diferentes a las nuestras, un basta a toda las maneras de discriminar a los otros y las otras”1. Andrea Guerrero

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ivimos en un mundo de gustos, prácticas, igualdades, pero sobre todo diferencias, las cuales caracterizan al individuo y hacen que aporte de manera particular a la construcción de una sociedad. Sin embargo, se discrimina y se rechaza todo aquello que sea diferente a lo propio, que sobrepase límites estipulados en la construcción social y que transgreda las normas y estereotipos establecidos por los criterios morales que enmarcan la vida del ser humano. Es precisamente este punto de preocupación el que se pretenderá plasmar en este escrito 1 DIAZ, Martín Carlos Alejandro. Bioquímico, Nutricionista, Especialista Educación para la Salud y Educación Sexual. Coordinador de Proyectos e Investigaciones Ligasida. La Endodiscriminación en los grupos LGBT. [Internet] [consultado el viernes 14 de julio de 2006: 16:20]. Disponible en: www.ligasida. org.

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la histórica discriminación y vulneración a los derechos de ciertos grupos poblacionales, como las personas habitantes de calle, las mujeres que ejercen la prostitución, la población en situación de desplazamiento, los enfermos, los discapacitados y otros tantos que día tras día enfrentan condiciones indescriptibles e inhumanas. Sin embargo, en este caso, se focaliza aquella población que quiere quebrantar las barreras interpuestas por las normas sociales, que no se rige por ningún pensamiento heterosexista ni patriarcal, ni mucho menos feminista; es aquella población que por el hecho de pensar “diferente”, querer “diferente”, vivir “diferente” y sentir “diferente” se enfrenta constantemente a discriminaciones y violencias que disminuyen en gran medida su calidad de vida, son las personas que podríamos llamar LGBT (Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transgeneristas). Con esto, surge entonces la pregunta ¿por qué esta población sufre tan grande discriminación sólo por pensar, sentir y vivir?, generando cuestionamientos sobre qué es lo que ha permitido que a lo largo de la historia se piense más en formas de discriminación que en mecanismos de inclusión. Ahora, tal vez se piense en la irrelevancia del tema, ya sea por desagrado, por prejuicios, por normas moralistas o por cualquier otro factor, no obstante, el objetivo es proponer una mirada holística que no se centre en un sólo saber, sino que aporte conocimientos para la vida, para la convivencia ciudadana e incluso para la construcción de paz. El objetivo es también reflexionar sobre el rol que desempeña cada persona como perteneciente a una comunidad, pero todo esto no sobre supuestos y especulaciones, sino sobre planteamientos teóricos que permitan la confrontación de creencias y puntos de acuerdo. Por lo que la fundamentación teórica será importante tanto para la consolidación de


GAEDS UN este escrito, como para la reflexión que pueda generar en sus lectores. En primer lugar, para entender la problemática, es necesario entender la génesis de las visiones sobre el género, así que se abordarán tres enfoques en cuanto a esta perspectiva: biológico, socio-cultural y teoría queer2, los cuales han aportado en gran medida a lo que en la actualidad se conciba como género. A partir de ello se podrá lograr una apreciación más profunda de las discriminaciones a personas LGBT y así se llegará a una reflexión, si se desea, de dicha problemática, que permitirá el planteamiento de soluciones eficaces. Si se observa, por ejemplo, la definición clásica de género, que se puede encontrar en un diccionario: “Grupo formado por seres u objetos que tienen entre ellos características comunes./ Género se refiere a la clase especie o tipo./ Forma que reciben las palabras para indicar el sexo de los seres animados o para diferenciar el nombre de las cosas: género masculino, femenino, neutro”3, se puede evidenciar el dualismo que parte de los estudios de anatomía, al ser uno de los pilares para la clasificación de las personas, mencionando dos géneros correspondientes a los machos y a las hembras de especie: el masculino y el femenino. Ésta es entonces la introducción a la perspectiva biológica, sien2 El término queer no tiene una traducción directa al castellano, puesto que es un vocablo muy versátil que agrupa diferentes acepciones desde el inglés. Como adjetivo, queer significa raro, extraño o curioso; y como sustantivo significa homosexual, gay, maricón, transexual o puta. Así, la idea de escoger este nombre “insultante” como símbolo para el movimiento queer responde a la intención de resignificar términos homofóbicos, probar el odio social frente a cualquier divergencia de la heteronormatividad y, además, exhibir el orgullo de ser diferente. 3 GARCÍA, Pelayo Ramón. Larousse Nuevo Diccionario Enciclopédico Ilustrado. Ediciones Larousse S.A. México. 1989.

Gionet Producciones. Para poder generar una consciencia en torno a la libertad dirigida a la elección y ejercicio de una orientación sexual personal, se debe tener claro que si bien la heterosexualidad se ha establecido socialmente como la vía hegemónica, las posibilidades de alteridad de esa vía deben estar igualmente señaladas como rutas igual de importantes y respetables, siendo incluidas dentro del gran sistema de orientación de la vida.

do ésta la primera en hacer uso del término género como diferenciación entre los sexos para constituir sobre esta diferencia las relaciones sociales4. Las concepciones sobre el género descritas desde esta teoría argumentan una continuidad entre los componentes meramente biológicos y los comportamientos adoptados por los seres de diversas especies. En cuanto los machos, se nombran por el lenguaje como hombres y por ende mas4 SCOTT, 1997. En: RAMÍREZ, Juan. Madejas Entreveradas, Violencia, Masculinidad y Poder. Varones que Ejercen Violencia Contra sus Parejas. Plaza y Valdés S.A. de C.V. México. 2005.

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TRANSFORMACIÓN N°2 culinos con comportamientos de dominación, de fuerza, de poder, etc. En cuanto a las hembras se nombran como mujeres, esto es, como femeninas con comportamientos pasivos, vulnerables y similares. A partir de esto, se puede considerar la introducción de la palabra género en los discursos del feminismo de la contracultura hippie estadounidense, con el fin de promulgar las relaciones inequitativas emergentes de las formas de poder patriarcal, resaltando los derechos de las mujeres históricamente vulnerados. De esta manera, la perspectiva de género sugiere una transformación, y es allí cuando se hace alusión a un enfoque socio-cultural, donde se plantean visiones diferentes a lo femenino y lo masculino. Por ejemplo, la manifestación de las relaciones significantes del poder, las cuales son fundamentales para la organización social y cultural; al respecto, Joan Scott, al nombrar la historicidad “hace evidente la transformación de las representaciones de los géneros asociados al ejercicio de poder y a los significados que se atribuyen a las prácticas sociales de hombres y mujeres entre sí”5. Mencionando también, que “el concepto de género, junto con otras categorías como la de clase y raza, trata de evidenciar los procesos que ha pasado la opresión, la dominación de ciertos grupos de la población sobre otros, en este caso en particular entre hombres y mujeres”6. Por su parte, Marta Lamas define el “género como una especie de ‘filtro’ cultural con el que interpretamos el mundo, y también una especie de armadura con la que constreñimos nuestra vida”7. 5 RAMÍREZ, Juan. Madejas Entreveradas, Violencia, Masculinidad y Poder. Varones que Ejercen Violencia Contra sus Parejas. Plaza y Valdés S.A. de C.V. México. 2005. 6 Ibíd., p. 41 7 LAMAS, Marta. El Género: La Construcción Cultural de la Diferencia Sexual. Grupo

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Entonces, se empiezan a ver las implicaciones que tiene el género en la organización social, atribuyéndole, ya no una carga biológica, sino una explicación cultural que se da a partir de la necesidad de los seres humanos de identificarse con “algo”, creando características específicas que moldean los comportamientos de acuerdo con lo que se espera de la sociedad. Se normalizan y se vuelven comunes, a tal punto que quien no siga con rigor dichas características específicas será visto como “anormal”, puesto que toda variación de la norma se contempla como una desviación que hay que corregir. Desde esta perspectiva, se puede considerar que “género” es una categoría en la que se articulan tres aspectos básicos: a. Asignación: que se realiza al momento del nacimiento del bebé, a partir de la experiencia externa de sus genitales. b. Identidad de género: la cual se establece más o menos en la edad en que el niño hace uso del lenguaje y es anterior a su conocimiento de la diferencia anatómica de los sexos. c. El papel de género: se forma con el conjunto de normas y prescripciones que dicta Editorial Miguel Ángel Porrúa S.A. México. 1996.


GAEDS UN la sociedad y la cultura sobre el comportamiento femenino o masculino.8 Pero las reflexiones no quedan sólo aquí. Judith Butler, aborda desde su formación filosófica el problema de cómo el cuerpo “condición de acceso al mundo”, es llevado por sí mismo por el género. También denuncia el problema de la restricción de libertad que implica la actual normatividad de género, entonces, se fomentan análisis de las formas personales de asumir el cuerpo, de verse, sentirse y actuar frente al otro, pese al rigor de las construcciones simbólicas de las sociedades, basadas en los aspectos biológicos de las diferencias sexuales entre hombres y mujeres. Dichos análisis se enmarcan en la perspectiva Queer9, entendida como una teoría sobre el género; Afirmando que ‘la orientación sexual y la identidad sexual o de género de las personas son el resultado de una construcción social y que, por lo tanto, no existen papeles sexuales esencial o biológicamente inscritos en la naturaleza humana, sino formas socialmente variables de desempeñar uno o varios papeles sexuales”. Ahora bien, este gran esbozo teórico y un poco histórico, a mi modo de ver, se hace necesario al momento de analizar el papel del género en la sociedad actual y la discriminación que la comprensión de éste ha producido. 8 Ibíd. 9 La teoría queer surgió en los años 90 como una reacción a los valores y pretensiones que los movimientos LGBT estaban priorizando en los Estados Unidos. Los grupos más representativos de la comunidad se estaban convirtiendo en conservadores del status quo en términos de discriminación. Aparentemente el movimiento de liberación LGBT estaba exclusivamente constituído por hombres gays, blancos, y de clase alta, en un intento de lograr la aceptación social a cualquier precio. Este es el escenario en el que intelectuales como Judith Butler, Eve K. Sedgwick, Donna Haraway y Teresa de Lauretis, fundan el pensamiento queer basándose en las ideas de Michael Foucault y Monique Wittig.

Mauricio Jara. Collage

Es importante reconocer que en el transcurso de la historia las personas han reflexionado sobre el papel que desempeñan en la sociedad, pero en aras de hallarlo, han creado mecanismos no “sanos” (por llamarlo de alguna manera) que conllevan a rechazos y discriminaciones. Así, se puede observar que en la actualidad, el pensamiento heterosexista predomina, que parte de la visión biológica y luego se apoya en la perspectiva socio-cultural al asignar los roles masculinos y femeninos específicos, de manera que dicho pensamiento crea una brecha que impide llegar a un entendimiento del género, o más amplio aún, de los gustos e individualidades de las personas como lo propone la teoría queer. No obstante tal brecha, es posible plantear soluciones que permitan la integración de las diversidades sexuales a la sociedad, sin hipocresías ni discriminaciones simbólicas, ya que a pesar de la creación de políticas “la diferencia nos une”

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TRANSFORMACIÓN N°2

y decretos, las violencias implícitas y explícitas continúan en varios contextos sociales. Por ejemplo, una de las soluciones se puede plantear desde el campo educativo, con la creación de programas de educación sexual en las instituciones educativas, que permitan reconocer y, sobretodo, comprender las diferencias en cuanto a las diversidades sexuales y de género; así, impera la necesidad de programas que no sigan con la dicotomía de los seres humanos para la comprensión cultural, sino que fomenten la conciencia de que en el mundo existen simplemente personas con diversos gustos y no con sexos, géneros, quehaceres, razas, estratos, profesiones, etc., que las relaciones sociales no tienen un orden dictaminado, sino que son relaciones entre personas. Con ello, es importante reconocer que la educación sexual no se limita al fomento de la protección para evitar enfermedades de transmisión sexual, a la planificación para evitar embarazos no deseados, o a la descripción fisiológica de los aparatos reproductivos enfocado en la genitalidad del acto sexual, sino al reconocimiento del/ la otro/a, a la otredad y no la ambigüedad, al respeto de los cuerpos y no a su uso como mercancía. Otra solución podría ser la creación de colectivos de diversidades sexuales y de género (incluyendo la diversidad heterosexual) que promuevan la erradicación de las discriminaciones en todos sus aspectos y contextos, sin embargo, es importante que dichos grupos sean abiertos y no se conviertan en gethos que sectoricen las luchas, ya que se generaría un efecto contrarío (discriminación). Vale la pena mencionar que tal medida sería un tanto transitoria, ya que el ideal final es llegar a la inclusión total de las diversidades sexuales y de género, de manera que sea 38

innecesario utilizar etiquetas que crean identidad (sexual). debido a que los cambios sociales toman bastante tiempo para que se vislumbren y a que la educación se convierte en el mejor vehículo para erradicar las discriminaciones, los resultados serán lentos pero eficaces.

REFERENCIAS CAREAGA, Pérez Gloria. 2002. La perspectiva de género: Conceptos básicos. Programa Universitario de Estudios de Género, UNAM / México. En: Decisio, saberes para la acción en educación de adultos. http:/tariacuri.crefal.edu.mx/decisio/d2/ index.php. DIAZ, Martín Carlos Alejandro. Bioquímico, Nutricionista, Especialista Educación para la Salud y Educación Sexual. Coordinador de Proyectos e Investigaciones Ligasida. La Endodiscriminación en los grupos LGBT. [Internet] [consultado el viernes, 14 de julio de 2006: 16:20]. Disponible en: www. ligasida.org. GARCÍA, Pelayo Ramón. 1989.Larousse Nuevo Diccionario Enciclopédico Ilustrado. Ediciones Larousse S.A. México. LAMAS, Marta. 1996.El Género: La Construcción Cultural de la Diferencia Sexual. Grupo Editorial Miguel Ángel Porrúa S.A. México. RAMÍREZ, Juan. 2005.Madejas Entreveradas, Violencia, Masculinidad y Poder. Varones que Ejercen Violencia Contra sus Parejas. Plaza y Valdés S.A. de C.V. México. SCOTT, 1997. En: RAMÍREZ, Juan. Madejas Entreveradas, Violencia, Masculinidad y Poder. Varones que Ejercen Violencia Contra sus Parejas. Plaza y Valdés S.A. de C.V. México. 2005.A


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Nalgón y el Eco En Noche Oscura y brumosa tan atontado iba Nalgón (travesti de perfil despechado y alcoholizado), quien cayó víctima de un resbalón en un callejuela solitaria). Soltó un feo grito con voz grave diciendo: ¿quién se cayó? Y en la pared del callejón repercutió el eco de una voz sensual respondiendo: - “yo” (Responde el eco) Mientes! Fui yo quien caí; y si el tuste me rompí tendré que gastar en pelucas... -Lucas! (Responde el eco) - No soy Lucas, vamos a vernos los dos, o mejor, démonos un plantón. -Antón! (Responde el eco) -Me tenés ganas, eh! bribón? Pues aguárdate un instante, (metiéndo su mano en el bolso que lleva). conocerás mi navaja... -Baja! (Responde el eco) - Qué quieres que me baje ah! las naguas o qué, pero no gratis OK? Ja! Es que acaso que ¿Vos pensás que me timbro? Al contrario, más exalto... -Alto! (Responde el eco) - ¿Alta yo? ¿Viendolo bien, para voz si, o es que el muy baboso piensa que estas pechugas están en descuento para el machito? -Chito! (Responde el eco) - ¿ Y pretende el insolente mandar callar a una bella dama? ¿Que me calle yo? Miserable! -Hable! (Responde el eco) - Pues claro que una hablará! hasta que tu lengua ardiente se vea peor que un tubérculo... - Culo! (Responde el eco) - ¿Culiar? ¿Soy perra quizás? ¿Pero dónde, villano ardiente no veo, de esperar me aburro! - Burro! (Responde el eco) - ¿Burra yo? Perro desgraciado, no sabe con quien se mete, por que ahí donde me vé soy de lo más sabroso vea pues ahí le aclaro! -Claro (Responde el eco) - ¿Dónde está el puerco este pa cojerlo a arañazos ah? (se pone en posición de pelea a uña) ¿Dónde se encuentra?

Intermezzo

- Entra! (Responde el eco) - Salga usted desgraciado, si no es tan cobarde; y fresco que aquí lo espero. - Pero! (Responde el eco) - No hay pero que valga, flojo! Salga pues papito que me estoy poniendo arrozuda! que ya estoy viendo de todos los colores y ansío tenerte en frente... -Ente! (Responde el eco) - ¿Pero a ver dónde estás? que estoy oyendo sus gritos y su ausencia ya me admira. -Mira! (Responde el eco) - Si, miro; pero qué querés que haga! No puedo ver con quien hablo, pues no aparece ninguno. -Uno! (Responde el eco) - Ay llegué a pensar que eran varios, pero bueno salí pues, papito y si voz querés (hablando en forma sensual ), y ahí está, si querés gozar pues, tus nalgas aquí coloca! -Loca! (Responde el eco) - ¿Así se burla de mi? ¿Quién es, hable pues papito? No me hagas perder la calma. - Alma! (Responde el eco) - Mas si es un alma en pena, ¿cómo no oigo tu cadena? Basta de bromas; concluye. - Huye! (Responde el eco) - Vea pues papito, no me iré de aquí sin saber quien me habla así. Cuénteme siquiera cuál es su nombre. -Hombre! (Responde el eco) - ¿Pero estás vivo o difunto? Aclara bien este punto, que a mi ya nada me asombra. -Sombra! (Responde el eco) - Una sombra y la insulté! Perdóname que tomé cuatro copas y mostré el bizcocho. - Ocho! (Responde el eco) -Pero al fin es uno o son ocho! (y sale corriendo al tiempo que vuelve a caerse con todo y peluca).

Lucía Rodríguez Rodríguez. Estudiante de cine y televisión.

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TRANSFORMACIÓN N°2 Investigación

ORIENTACIÓN SEXUAL Y PODER: ENTRE LA DOMINACIÓN Y LA RESISTENCIA Edgar David Mayordomo Tavera1 Las discusiones sobre el poder como categoría de los estudios políticos, de la sociología y, en general, las ciencias sociales y humanas son amplias y nutridas. Existen variados enfoques y corrientes en torno a dicho fenómeno social y categoría de análisis, dando origen a múltiples diálogos y debates. Para las reflexiones realizadas en este artículo, se encuentran, entre muchas otras, dos formas de conceptualizar el poder: una que entiende al poder como un conjunto de estrategias y mecanismos para el disciplinamiento y la vigilancia de las personas, aportada por Michel Foucault; la otra, que atiende al carácter simbólico del poder, a la dominación simbólica, según Pierre Bourdieu. Estas discusiones sobre el poder, en el presente artículo, apuntan a evaluar un elemento clave en torno a la relación entre poder y sexualidad: las orientaciones sexuales y los estereotipos o formas estandarizadas en torno a ellas (Lamas, 1995). 1 Politólogo de la Universidad Nacional de Colombia. Docente de Ciencias Sociales e Investigador Social. Coordinador general en el semestre 2010-1 del Grupo de Apoyo y Estudios de la Diversidad Sexual - GAEDS UN. Actual miembro de la junta directiva de la Red Interuniversitaria por la Diversidad de Identidades Sexuales – REDDES. Correo electrónico: klapausius1@hotmail.com

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La hipótesis que conduce las siguientes reflexiones es: los estereotipos o formas de estandarizar las orientaciones sexuales producen efectos propios de los mecanismos de poder y de dominación simbólica: exclusiones, discriminaciones, diferenciaciones y establecimiento de dicotomías legítimo-ilegítimo y hegemónico-no hegemónico en torno a las orientaciones sexuales (Lamas, 1995). Por ello, se asume que los estereotipos y estándares en torno a las orientaciones sexuales son mecanismos de poder y de dominación simbólica, en tanto excluyen, discriminan, diferencian y establecen lo legítimo y lo hegemónico. Ubicados entre la ciencia y la filosofía, Michel Foucault (1991, 2005, 2007) tiene importantes aportes en torno al poder y, particularmente, sus trabajos sobre la relación de éste con sexualidad. En principio, en Foucault no es posible encontrar una definición en términos plenamente científicos al estilo de los pensadores funcionalistas y clásicos como Max Weber (2003) o Talcott Parsons (1976). En él es posible encontrar caracterizaciones, descripciones, análisis de


GAEDS UN paradojas, posturas críticas, pero nunca una definición en su forma estricta. Antes de continuar con Foucault, resulta válido aclarar –más si se asume que se hace un análisis crítico- que resulta complejo hacer una reflexión de las orientaciones sexuales desde la perspectiva marxista, en tanto, el determinismo económico y el problema de la lucha de clases es un asunto que limita y reduce las estrategias y relaciones de poder a lo estatal y a sus “aparatos de dominación”. (Althusser, 1970; Poulantzas, 1991). Aunque las relaciones desiguales y de exclusión o explotación intersubjetiva de la sexualidad no escapan a la lucha de clases sociales -Foucault plantea que la represión en la sexualidad es producto de la burguesía occidental (2005)-, su problema va más allá de un simple derivado de la lucha de clases sociales. La sexualidad y los asuntos sobre las orientaciones sexuales encarnan relaciones de poder que son trasversales por las contradicciones de clase social, pues en la sexualidad éste es sólo uno de los factores que configuran dichas relaciones. Retomando a Foucault (1991), él explica que el poder puede ser analizado desde la perspectiva de la acción de sujeción y la relación de los sujetos. No es el poder una simple forma de sujetar a los individuos (eso sería una pensar desde la filosofía liberal) y de limitar sus libertades y voluntades como individuo, sino la forma en que su ejercicio relacional entraña la producción de subjetividades y, en consecuencia, la situación de subordinación que de este hecho se deriva. El poder no es una simple relación de manipulación: es la posibilidad o “una forma en la que ciertas acciones (sean individuales o colectivas) modifican a otras” (1991, 83), es decir que no es la anulación absoluta de un sujeto sobre otro, sino que sobre quien recae el poder tiene una posibilidad de elección y de libertad frente a la relación de poder.

De ahí el carácter relacional del poder: las acciones de unos sujetos que se manifiestan en las relaciones con otros llevan a modificar o transformar las acciones de esos “otros” sujetos. El poder existe solamente cuando es puesto en acción, incluso si, por supuesto, esta integrado al campo desigual de posibilidades actuando sobre unas estructuras permanentes” (1991, 83). “Es una estructura total de acciones llevada a actuar sobre acciones posibles; incita, seduce, vuelve más fácil o más difícil: en el límite constriñe o prohíbe absolutamente; sin embargo es siempre una manera de actuar sobre un sujeto o unos sujetos actuantes en virtud de su actuación o su capacidad de acción (1991, 85). En la reflexión de Foucault se asigna un carácter intersubjetivo y fundamentalmente material del poder. El ejercicio de constreñimiento y de dominación se constituye en un ejercicio de poder si afecta las acciones de los sujetos que hacen parte de la relación. Más que una fórmula causal, este planteamiento lleva a interpretar al poder como sexualidad y en la sexualidad (y desde la orientación sexual y el género en concreto) en el plano del establecimiento de formas de sujeción del los individuos. Sujeciones materializadas –en acciones sociales como el discurso- que determinan las prácticas, pensamientos e incluso deseos sexuales. Por tanto, es común que desde las simples conceptualizaciones llamadas “oficiales” se construyen estrategias de poder a través de la sexualidad. Según la Asociación Americana de Psicología, APA, (2002) “la orientación sexual es una atracción constante hacia otra persona en el plano emotivo, romántico, sexual o afectivo. Es “la diferencia nos une”

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TRANSFORMACIÓN N°2 fácil diferenciarla de otros componentes de la sexualidad, incluso del sexo biológico, la identidad del género (el sentimiento psicológico de ser hombre o mujer) y el papel social que conllevan los géneros (tales como adhesión a ciertas normas culturales relacionadas con el comportamiento femenino o masculino). La orientación sexual existe en torno a un continuum, que abarca desde la homosexualidad exclusiva hasta la heterosexualidad absoluta e incluye diversas formas de bisexualidad.” Aparte de esta definición, desde los discursos médicos se ha hablado de orientación sexual definida en una escala, la llamada escala de Kinsey, donde de 1 a 6 se define el grado de homosexualidad, heterosexualidad o bisexualidad (Crooks y Baur, 2000; 271). Esta es una forma de sujeción y ejercicio de establecimiento de prácticas, discursos e imaginarios que predefinen las orientaciones sexuales de los sujetos. Esto entraña dos críticas. De un lado, la forma en que se intenta, a través de la autoridad del discurso científico y técnico, clasificar la sexualidad y las orientaciones de los individuos en categorías y tipos, haciendo una taxonomía rígida. Lo que se busca es definir e imponer las prácticas, los imaginarios e incluso los deseos y los sentimientos, a partir de una clasificación cuantitativa que se supone le corresponde al sujeto según dichas prácticas (si hace estas prácticas es homosexual o heterosexual). De otro lado, es cuestionable asignarle implícitamente un mayor valor a una categoría que a las demás (la heterosexualidad como la orientación principal, hegemónica y normativa, privilegiada sobre la homosexualidad y la bisexualidad), como se acostumbra a hacer en discursos tradicionalmente heterosexistas como el que es reproducido a través del sistema educativo, del Estado y de la cultura colombiana en general. 42

No obstante, los estereotipos o estándares sobre las orientaciones sexuales a través del poder no se reducen a una definición de enciclopedia médica (aunque ella en términos de discurso enmarca un importante significado); como se ha venido afirmando, son evidentes las estrategias desplegadas por el Estado, la Iglesia, el sistema educativo, el modelo de familia tradicional y demás escenarios e instituciones de las sociedades occidentales por delinear, predefinir e imponer a través de acciones materiales las prácticas que son correctas en torno a la orientación sexual. Es decir que mediante estrategias de poder se encuadran y limitan las orientaciones sexuales en prototipos hegemónicos y se asigna mayor importancia, validez y legitimidad a algunas de ellas. El efecto consiste en restar validez a las orientaciones minoritarias y disidentes de las hegemónicas (homosexuales, bisexuales, multisexuales, etc.). Esto deriva en unas formas de desigualdad y exclusión que proviene de la jerarquización de los diferentes tipos de orientaciones sexuales. Desde el planteamiento de Foucault, la resistencia se propone como una posibilidad de deconstruir los imaginarios, representaciones, discursos y prácticas de represión sexual (Foucault, 1991, 2005). Si se reconoce la existencia de una represión en la sexualidad y el sexo (disciplinamiento, establecimiento de hegemonías, etc.), también se reconoce la posibilidad de resistencia ante él, de cuestionarlo, reedificarlo y redefinirlo desde la praxis. Desde la mirada del poder como un conjunto de estructuras simbólicas o que tienen efectos simbólicos. Pierre Bourdieu (2000) –el autor cuya conceptualización es la otra que retomamos en este artículo-, propone que aunque los despliegues del poder, expresado en capitales movilizados en los campos sociales (político, económico, cultural), tienen un carácter concreto y material, se entrañan


GAEDS UN efectos simbólicos que contribuyen con su reproducción y legitimación en la sociedad: “los sistemas simbólicos como estructuras estructurantes […y] como estructuras estructuradas” (Ibíd. p, 90-91). En tanto, dichas estructuras caracterizadas como instrumentos de conocimiento y comunicación son las que se derivan del ejercicio simbólico y del efecto simbólico del poder. Ejercer el poder, contar con el capital social (sea político, económico, cultural) no representa ni más ni menos que la posibilidad de contar con los mecanismos de producción del orden gnoseológico, de la posibilidad de construir homogéneamente “el sentido inmediato del mundo (en particular del mundo social)” (Ibíd. p, 92). Este orden gnoseológico puede ser construido, o controlar su producción (es decir, ejercer poder), a partir de los habitus, entendido como “un principio que impone un orden a la acción” de los individuos o los sujetos (Ibíd. p, 25). Parece que en términos de la orientación sexual como contenedor y reproductor de estrategias y relaciones de poder, el habitus es el elemento central de dichas estrategias, pues se constituye en “parte de la conducta (el modo de conducir la vida) del individuo, expresadas en experiencias corporales (hexis) como en actitudes y apariencias morales (ethos)” (p. 28). Esto se expresa en estrategias simbólicas como los discursos morales sobre el modelo de familia, y el establecimiento de un prototipo hegemónico y permitido de orientación sexual (la heterosexualidad). Esto puede significar decretar desde la misma norma jurídica hasta expresiones netamente morales, cotidianas y corporales simples quién es homosexual, heterosexual o bisexual y, más grave aún, determinar cuál es la orientación correcta y normativa. Se puede dar muestra de ello en la Constitución de 1991 donde

la familia es un asunto que se reduce y que parece algo exclusivo quienes se proponen heterosexuales. Se encuentra que el artículo 42 establece en su primer párrafo que “la familia es el núcleo fundamental de la sociedad. Se constituye por vínculos naturales o jurídicos, por la decisión libre de un hombre y una mujer de contraer matrimonio o por la voluntad responsable de conformarla”. Pero también los códigos morales, llenos de más entramados simbólicos e ideales que materiales y concretos, como los reproducidos por la Iglesia católica, los sistemas de educación y la familia tradicional ubican la orientación sexual en el plano del código binario bueno/malo, sujetando a los individuos y obligándoles a asumir una orientación sexual particular y definida. Por eso desde la familia se insiste a los hijos en la idea del matrimonio heterosexual como posibilidad de reproducción (en un acto de reducción biológica de la sexualidad), en las escuelas los manuales siguen enseñando modelos de sexualidad y de familia enmarcados en las identidades heterosexuales, y dogma católico reproduce dichas prácticas, imaginarios y discursos. Es aquello que, volviendo a Foucault (2005), se puede entender de la relación entre poder y sexualidad o sexo: Una “relación negativa; entre poder y sexo no establece relación ninguna sino de modo negativo: rechazo, exclusión, desestimación, barrera y aun ocultación o máscara. (…) La instancia de la regla; el poder, esencialmente, sería lo que dicta al sexo su ley (…) el ciclo de lo prohibido: no te acercarás, no tocarás, no consumirás, no experimentaras placer (…) salvo en la sombra o el secreto (… y) la lógica de la censura: (…) afirmar que no está permitido, impedir que no sea dicho, negar que so existió” (p 101).

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TRANSFORMACIÓN N°2 Para concluir, es importante ver cómo la sexualidad es un espacio evidente de desarrollo y de acción del poder, sea como estrategia relacional material o como estructura simbólica que, mediante mecanismos que posibilitan la existencia de forma de distribución desigual de los agentes, sujetos o individuos, puede ser motivo de exclusión incluso en la cotidianidad en su totalidad. Por ende, tener una orientación u otra no es sinónimo de tener una posición igualitaria en la sociedad. Ser heterosexual representa el privilegio de corresponder al habitus que simbólicamente representa aquello que es “correcto”. Ser homosexual o bisexual y, en general, disentir de la heterosexualidad como norma, se constituye en el lastre de apartarse del orden gnoseológico y la estructura social, para convertir a los sujetos críticos y subversivos en acreedores de constantes sanciones desde la legalidad, la moralidad y la cultura. En definitiva, esta reflexión se elabora para hacer un llamado a entender la posibilidad de hacer resistencia. Afirma Foucault (1991), en una maniobra que incluso es su marco metodológico de investigación, que “antes que analizar el poder a partir del punto de vista de sus racionalidad interna, se trata de analizar las relaciones de poder a través del antagonismo de las estrategias” (p. 57) y de las formas de resistencia. Porque se reconoce que ningún poder es absoluto y unidimensional en sus capacidades y prácticas. Desde la microfísica del poder, desde las acciones concretas y materiales, desde las resistencias a los habitus como formas de imposición de desarrollo de la sexualidad y de las orientaciones sexuales, es posible demostrar que no existen orientaciones legítimas e ilegítimas y que, en definitiva, las orientaciones sexuales de los individuos y la sexualidad en general no es espacio de construcción de relaciones de desigualdad, 44

discriminación y exclusión. La sexualidad se erige como un espacio performativo (en cuya performancia radica la resistencia y transformación y las orientaciones impuestas desde las relaciones de poder) y el ámbito que no puede limitarse a conceptos, categorías, escalas cuantitativas o prototipos desde los cuales se privilegian las hegemonías y se minimiza la capacidad de desarrollar las potencialidades subjetivas y colectivas.

Referencias ALTHUSSER, Louis (1970). Ideología y aparatos ideológicos del Estado. Medellín: Revista Octubre BOURDIEU, Pierre (2000). La fuerza del derecho. Bogotá: Siglo del Hombre. BOURDIEU, Pierre (2007). Prácticas Anagrama editores.

Razones

BOURDIEU, Pierre (2009). La eficacia simbólica. Buenos Aires: Biblos. FOUCAULT, Michel (1991) El sujeto y el poder. Bogotá: Carpe Diem FOUCAULT, Michel (2005) Historia de la sexualidad Vol. 1 México D.F: Siglo XXI FOUCAULT, Michel (2007) El nacimiento de la biopolítica. México D.F.: FDE LAMAS, M. (1995) Cuerpo e identidad. En: ARANGO, L. G. et al. Género e Identidad. Bogotá: Tercer Mundo-Universidad Nacional de Colombia-Uniandes. PARSONS, Talcott. (1976) El sistema social. Madrid: Revista De occidente POULANTZAS, Nicos. (1990) Estado, poder y socialismo. México: Siglo XXI WEBER, Max. (1997) Economía y Sociedad. Bogotá D.C.: FDE.


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II

Intermezzo

Injusticia A mi no se me permite la ilusión prohíbido cruzar el mar por una caricia se me niega trazar en el cielo un aviso de recompensa a aquel que se atreva a sanar esta herida o ponerle una vendita para que ya no se salgan más los suspiros. A mi me la pusiste muy díficil y yo que de quijote no tengo nada inmovil espero por un milagro de esos que dan en televisión creo que si no sucede no me importa no me habré dado cuenta, seguiré vanamente parpadeando contando los vuelos retrasados de las gaviotas. ....Dime que esa última sonrisa estaba dedicada a mi recuerdo. improvisa. miente. bórrame. O embrújame con amnesia no es por dármelas de egoista ¿no crees que es el mejor amor que puedes ofrecer? amor puro amor capaz de todo amor que libera... A ti lastima no te enseñaron a teletransportarte... serias ideal y refrescante ahora que la luna se ha atascado en mi ventana. Elizabeth Torres

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Derechos

SUJETOS TRANSEXUALES Y PRÁCTICAS DE EMANCIPACIÓN “La ontología crítica de nosotros mismos no debe considerarse ciertamente como una teoría, una doctrina. ni siquiera como un cuerpo de conocimiento que se acumula: tiene que ser concebida como una actitud, un ethos, una vida filosófica en la cual la crítica de lo que somos sea, al mismo tiempo, el análisis histórico de los límites que nos son impuestos y un experimento con la posibilidad de trascenderlos”. Michel Foucault. Andrea Marcela Barrera Téllez1 1 Politóloga de la Universidad Nacional de Colombia. Estudiante de la Especialización en Acción sin Daño y Construcción de Paz, de la misma universidad. Integrante del grupo de investigación en Teorías Políticas Contemporáneas –Teopoco- de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas. Interesada en los temas de género y conflictos armados. Correo com

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electrónico:

ambarrerate@gmail.

La transfobia, tal vez menos mencionada que la homofobia o que el racismo, se ha ido configurando como un fenómeno cada vez más frecuente en la cotidianidad, sin que esto implique una preocupación pública que sea proporcional con las consecuencias que genera. Parece haber, en cambio, una suerte de silencio intencional al respecto cuyo efecto es, según creo, devastador. Hace poco, un conocido me contaba una anécdota reciente en la que había visto a un hombre joven vestido como una mujer. En medio de su relato, dijo algo que me dejó boquiabierta: “esa cosa –dijo-, lo que sea que fuera, se sentaba así, como una señorita y todo”. El efecto es entonces, en mi opinión, la deshumanización. Pero creo que algo es seguro: la existencia de personas transexuales e intersexuales cuestionan los límites que nos han permitido, por mucho tiempo, clasificar el mundo entre las mujeres y los hombres. Y es precisamente por eso que considero que las personas trans e intersexuales, así como las personas homosexuales, tienen un potencial subversivo contundente. En ese sentido, el presente escrito pretende hacer un acercamiento a la transexualidad


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y a la intersexualidad como fenómenos subjetivos potencialmente transformadores. Así, en primer lugar se reflexionará en torno a la concepción de sujeto presente en Laclau y Mouffe para relacionarlo con los aportes de Butler, en un segundo momento se propone una indagación en la identidad de los sujetos desde algunos postulados queer y la importancia de la medicina como creadora de transexuales y de imposición de formas de ser, de modo que en tercer lugar se retomarán algunos aportes de Bourdieu, Rubin y Sartre para abordar a los sujetos trans como sujetos potencialmente emancipadores. Formaciones discursivas y matriz de inteligibilidad. La noción de sujeto en la modernidad estuvo estrechamente marcada por la concepción cartesiana del cogito inmaterial como la conclusión de su búsqueda por la verdad por medio de la identificación de todo lo falso: “…advertí que mientras yo quería pensar de ese modo que todo era falso era preciso necesariamente que yo, que lo pensaba, fuese alguna cosa. Y notando que esta verdad: pienso, luego soy, era tan firme y segura que no eran capaces de conmoverla las más extravagantes suposiciones de los escépticos, juzgué que podía aceptarla, sin escrúpulo, como el primer principio de la filosofía que buscaba” (Descartes, sf: 160).

La noción cartesiana del cogito, como sustancia cuya esencia y naturaleza es pensar, se consolida como la posición hegemónica del sujeto en la modernidad. No obstante, sobre esta concepción han recaído, quizá desde Locke, diversas críticas entre la que se destaca aquella que se refiere a la constitutividad del sujeto y que Laclau y Mouffe resumen de la siguiente manera: “la crítica a una concepción del sujeto que hace de él un agente racional y transparente a sí mismo; la crítica a la supuesta unidad y homogeneidad entre el conjunto de sus posiciones, y la crítica que ve en él el origen y fundamento de las relaciones sociales (el problema de la constitutividad en sentido estricto)” (Laclau; Mouffe, 2003: 132). Laclau y Mouffe toman por sujeto a un conjunto de “posiciones de sujeto” en el interior de una estructura discursiva. Así, la categoría de Hombre es, para los autores, una posición de sujeto construida discursivamente en tiempos modernos y que surge de ciertos discursos religiosos encarnados en prácticas jurídicas y que se construye diversamente en otras esferas. Así mismo, los autores haciendo referencia a la tradición marxista reflexionan en torno a los sujetos como clases sociales, constituidas en torno a intereses que están determinados por su posición en las relaciones de producción. Lo que sucede, según Laclau y Mouffe, es que sucede es que la unidad de clase es concebida como unidad futura cuya forma presente se funda en la representación: los intereses objetivos de los obreros y la escisión de ésos exige la representación dichos “la diferencia nos une”

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intereses por medio del partido de vanguardia. Así, “lo que el discurso de los ‘intereses históricos’ hace es hegemonizar ciertas demandas” (Laclau; Mouffe, 2003: 139), pues la representación constituye los intereses de clase, y no al contrario. Resulta entonces que el sujeto no es la pretensión de una absolutización de una dispersión de posiciones de sujeto que se encarnan en los cuerpos como tampoco una unificación, también absolutista, en torno a un sujeto trascendental, sea este sujeto el proletariado o las mujeres. Y esto es así porque, para los autores, la materialidad del discurso, en cuyo interior se encuentran diversas posiciones de sujeto, como ya se había dicho, no puede encontrar el momento de su unidad en la experiencia o la conciencia de un sujeto fundante. Para los autores, lo que sí sucede es que al interior de una formación discursiva toda identidad, toda posición de sujeto, es relacional, y dichas relaciones tienen un carácter necesario, en este sentido ninguna relación es contingente, pero esto no implica que la contingencia sea imposible, pues ninguna formación discursiva es una totalidad suturada, de modo que la fijación de los elementos nunca es completa: así las relaciones son necesarias pero no son idénticas, y es allí donde reside la contingencia. Una formación discursiva podría ser, quizás, la matriz cultural que describe Judith Butler, mediante la cual se generan identidades de género coherentes con unas prácticas reguladoras mediante las cuales se establece. Lo que Foucault denominó, “la verdad” del sexo. Esta matriz que permite que la identidad de género sea inteligible “requiere que algunos tipos de ‘identidades’ no puedan ‘existir’: aquellas en que el género no es consecuencia 48

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del sexo y otras en las que las prácticas del deseo no son ‘consecuencia’ ni del sexo ni del género” (Butler, 2001: 50). No obstante, es innegable que esas otras identidades, que no tienen cabida en la matriz de inteligibilidad, existen y en múltiples formas: encontramos pues que la formación discusiva no está cerrada, y la persistencia y la proliferación de estas identidades se pueden constituir como valiosas oportunidades para revelar los límites y los fines reguladores de ese campo específico de inteligibilidad y, por qué no, constituirse como posibilidades de construcción de otras matrices distintas de desorden de género. Aparece, en este contexto, la cuestión de la performatividad que permite la configuración de una identidad sustantiva generada mediante reglas, de modo que depende de la invocación y la repeti-


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que tienen como ejes conceptuales al hombre y a la mujer. Bourdieu (2005) considera, por su parte, que la propuesta de Butler puede resultar muy costosa y sus resultados pueden ser muy inseguros. Esto, porque según el autor la propuesta de Butler se reduce a actos individuales, a rupturas heroicas pero insuficientes. Para Bourdieu es necesario llegar hasta las estructuras objetivas que producen determinadas inclinaciones, especialmente aquella que permite que las mujeres sean tratadas como objetos que circulan de abajo hacia arriba, que pueden ser perpetuadas o transformadas.

ción constante de normas que condicionan prácticas identitarias que son culturalmente inteligibles. La autora anota al respecto que “las reglas que rigen la identidad inteligible, es decir, que permiten y restringen la afirmación inteligible de un ‘yo’, están parcialmente estructuradas sobre matrices de jerarquía de género y heterosexualidad obligatoria, y funcionan a través de la repetición” (Butler, 2001: 176). Es en este marco en el que Butler concibe a las prácticas de parodia como un camino plausible para consolidar una distinción perceptible entre la configuración irreflexiva, privilegiada y naturalizada de género y aquella que aparece como derivada y mimética, como una copia fallida, distinción que permitiría desestabilizar la identidad sustantiva así como a las narraciones naturalizadoras de la heterosexualidad obligatoria

Esta crítica puede estar enmarcada en una interpretación errónea que, según Tamsin Spargo, se ha tenido de la performatividad en Butler, una interpretación según la cual es posible elegir la pertenencia a un género. Según la autora esta forma de entender la perfomatividad está en completo desacuerdo con una interpretación foucaultiana o queer de la subjetividad, pues “una característica esencial del análisis de la sexualidad de Foucault y de las interpretaciones postestructuralista y queer conexas consiste en no considerar al individuo como un sujeto autónomo cartesiano (”Pienso, luego existo”), poseedor de una identidad innata o esencial cuya existencia no depende del lenguaje” (Spargo, 2007: 65). Identidad. Aparece entonces una cuestión importante: la identidad y su relación con la subjetividad desde la teoría queer. Y esto porque resulta evidente, a todas luces, que el sujeto, cuestionado por Butler, por Foucault, por Laclau y Mouffe, entre otros y otras; continúa siendo un elemento de reflexión esencial, pero no “la diferencia nos une”

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ya de la misma manera, es decir, ya no como un sujeto idéntico a sí mismo, un cogito, sino como un sujeto construido socialmente por medio de normas que definen su identidad. Así, según Spargo “aun cuando el uso popular de ‘queer’ se aplique efectivamente a una categoría identitaria adicional o alternativa, la teoría queer no puede interpretarse simplemente como el soporte de este momento cultural. El desencanto de los teóricos queer con algunos aspectos de la política gay y lesbiana no implica un simple rechazo de la normatividad de esas categorías particulares, sino que proviene, más bien, de una comprensión diferente de la identidad y del poder” (Spargo, 2007: 53). De hecho, la teoría queer y sus críticas radicales tienen implicaciones materiales en la vida de las personas transgénero, que según Andrés García, no sólo cuestionan la producción de subjetividades implantadas en la cultura por medio de diferentes instituciones, sino que también cuestionan la coincidencia obligatoria entre sexo, género y deseo en la configuración de unas identidades de género legítimas y legibles (García, 2009). Resulta entonces que para García la identidad legítima de los sujetos no emerge de una suerte de conciencia interior, que antecede a las mediaciones culturales, sino que es precisamente en ellas que se configura la identidad. En ese sentido, las reflexiones de Judith Butler (2001), procuran hacer un acercamiento crítico de la identidad que se da en el marco de una pregunta ésta que pretende 50

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ser resuelta, por diversas propuestas, antes de resolver la pregunta por la identidad de género. Gran error en opinión de Butler, porque la persona, con identidad, sólo se vuelve inteligible en la medida en que adquiere un género que esté ajustado a las normas reconocibles de inteligibilidad de género, que establecen quién es una verdadera mujer, una mujer femenina y sensible, y quién es un verdadero hombre, un hombre viril y fuerte. Se configura así una sociedad heterosexual que no sólo produce hombres y mujeres sino que produce todo un régimen político que regula el deseo, las relaciones con el propio cuerpo y con el cuerpo del otro. Según Beatriz Preciado (2008) esta regulación se explica gracias a un trabajo disciplinario que asegura la producción de la identidad de género y la producción de ciertos órganos, y la desvalorización de otros, como órganos sexuales y reproductivos.


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responde a un proceso de elección: aparece entonces la cuestión de la cirugía como opción para integrar esos dos ámbitos.

Entonces, para las personas transexuales, como para todas las demás personas, el cuerpo, los órganos están ligados a una regulación, a un proceso significativo en el que la vagina y el pene, así como las manos o la boca, dicen algo de su identidad sexual. La cuestión es, no obstante, que para la teoría queer la identidad y el contenido subjetivo, en tanto que son construidos, no están dados de una vez y para siempre, son dinámicos y variables. Tenemos entonces un acuerdo en torno al carácter construido de los géneros, de las identidades y de los sujetos: cuestión central para la teoría queer siempre que se presenta como un planteamiento central a la vez que es una fuente de debate difícil de resolver. Según Laurentino Vélez (2008) la construcción de la subjetividad remite a una distancia entre el Ser, que responde a un proceso nominativo, y el sentirse, que

Dice Vélez: “la dimensión subjetiva, que no biológica u orgánica, de la identidad es el origen mismo del debate entre los propios transexuales sobre la idoneidad del cambio de sexo como paso previo a una plena expansión de la propia identidad” (Vélez, 2008: 388). Sucede, según entiendo, que hay posiciones divergentes en torno al cambio de sexo pues mientras que para algunos y algunas transexuales la operación y las intervenciones médicas son un paso importante en su deconstrucción y reconstrucción como sujetos, para otros es un arma que amenaza a la legitimidad de la transexualidad como un proyecto identitario ambiguo, que no se ajusta, y no pretende ajustarse, a las exigencias de una sociedad heterosexual. Existencia y praxis trans. La identidad puede aparecer entonces como una suerte de necesidad de ser reconocido por medio de unas prácticas significantes, reconocidas como legítimas, a la vez que se encuentra en el límite de esas prácticas: así, según creo, los sujetos trans aparecen como un desafío a las identidades legibles y socialmente aceptadas, a la vez que buscan un reconocimiento dentro de esas identidades. La cuestión de la existencia trans se convierte entonces en un desafío individual y colectivo, en una lucha constante consigo mismo y con los demás, con las propias percepciones y “la diferencia nos une”

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con las instituciones. Y esto sucede, quizás porque el poder simbólico, que permite ordenar el mundo de acuerdo a unos determinados criterios de género, entre otros, opera en distintos niveles: la violencia simbólica no tiene efectos únicamente en los sujetos aislados. Sucede, según Bourdieu, que “esta construcción práctica [–la violencia simbólica-], lejos de ser un acto intelectual consciente, libre y deliberado de un ‘sujeto’ aislado, es en sí mismo el efecto de un poder, inscrito de manera duradera en el cuerpo de los dominados bajo la forma de esquemas de percepción y de inclinaciones (a admirar, a respetar, a amar, etc.) que hacen sensibles algunas manifestaciones simbólicas de poder” (Bourdieu, 2005: 56-57). Así como para Bourdieu el poder simbólico no sólo se encarna en los cuerpos de los sujetos individuales, sino que produce unas estructuras objetivas de dominación, para Gayle Rubin (1999) la opresión de las mujeres, de las minorías sexuales y algunos aspectos de la personalidad humana en los individuos ocurren en lo que ella ha denominado el sistema sexo/género, entendido como el conjunto de disposiciones por medio de los cuales una determinada sociedad transforma la sexualidad biológica en productos de la actividad humana, con lo que adquieren unas significaciones verticales específicas. Este sistema sexo/género no afecta, o digamos no ordena solamente a la vida de las mujeres, las lesbianas o los hombres homosexuales, porque de hecho, también ordena la vida y las relaciones de los hombres 52

heterosexuales, y por tanto, una revolución feminista completa no liberaría, para Rubin, solamente a las mujeres: liberaría formas de expresión sexual, liberaría a la humanidad del género. En este sentido, propongo que los sujetos trans plantean un desafío a ese sistema sexo/género, que permite pensarlos en términos de un potencial emancipador, me explico, creo que los sujetos trans, individual y colectivamente, ponen en cuestión el orden de género establecido en la medida en que revelan el carácter artificial, si se quiere, de la correspondencia entre el sexo, el género y el deseo, así como el carácter imitativo de la identidad de género, su carácter dinámico e incompleto, que se hace invisible por medio de la heterosexualidad obligatoria. Las personas trans están en el límite mostrando que, aunque es incierto que hay más allá de el sistema sexo/género, las posibilidades que se nos han planteado como posible son insuficientes y que cada uno está en la posibilidad de definirse más allá de sus genitales. En este punto quisiera anotar que uno de los elementos que me parece central en los sujetos trans es la capacidad que tienen para poner en evidencia el carácter contingente del sistema sexo/género y de cualquier formación discursiva que permita el ordenamiento del mundo de acuerdo al género, como la matriz de inteligibilidad que plantea Butler: no todo está dicho en materia de género, no sólo estamos las mujeres y los


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hombres, también están las transexuales, las travestis, las intersexuales, etc. Este carácter contingente es esencial, según mi opinión, porque desafía la concepción moderna de sujeto y permite pensar al sujeto, individual y colectivo, como agente emancipador. En el pensamiento de Sartre la contingencia aparece como un elemento esencial a la hora de pensar la acción, por medio de su noción de noción de totalización interna, que en el proceso de ideologización del conocimiento de lo objetivo, propio de la visión del mundo burguesa, es negada. Así “a partir de esta negación de lo humano como subjetividad, la ideología analítica concibe toda realidad humana (lenguaje, pensamiento, sentimiento, deseo, sociedad, historia…) como simple producto inerte o proceso anónimo de múltiples determinaciones externas que unifican desde fuera” (Gómez-Muller, 2005: 13).

rior por las múltiples determinaciones de la materialidad inerte y de lo práctico inerte; y es a la vez instituyente en tanto que interioriza las determinaciones de la exterioridad, totalizándolas desde dentro de una manera singular, es decir, confiriéndoles una unidad compleja que puede ser denominada, según Gómez-Muller, como sentido y valor. A modo de conclusión. En este contexto, la distinción que hace Delphy entre el “cuerpo” y “mi cuerpo” es, a mi juicio, muy pertinente. Vélez opina que la autora “apunta cómo en el primer caso se está sobre todo aludiendo a una categoría abstracta, genérica e incluso metafórica. En cambio, ‘Mi cuerpo’ hace referencia a algo concreto, autorreferencial e inmediato y es justamente de ese lado que parece situarse el discurso transexual” (Vélez, 2008: 390).

Se encuentra entonces, según Sartre, a un sujeto constituido, a un sujeto obrado y no a una subjetividad que es capaz de realizar la totalización interna, o lo que es lo mismo, de llevar a cabo la praxis. Así las cosas, ocurre que lo humano no se puede reducir a una suerte de estatuto de objetividad, porque el existente humano es capaz de interioridad, y ésta desborda y excede la noción cartesiana del cogito, de reflexibilidad de la conciencia.

Es entonces en “Mi cuerpo” donde opera la totalización interior, donde se deja de estar determinado, y donde aparece la praxis y el sentido de la praxis: allí es donde la identidad cobra su carácter dinámico, incompleto y desestabilizador. La lucha no es, en todo caso, sencilla: las transexuales se enfrentan al poder que tienen que tragar, que tienen que inyectarse, que ha sido implantado. Como anota Beatriz Preciado, “lo propio de estas nuevas tecnologías blandas de microcontrol es tomar la forma del cuerpo que controlan, transformarse en cuerpo, hasta volverse inseparables e indistinguibles de él, devenir en subjetividad” (Preciado, 2008, 67).

Para Sartre, pues, lo existente humano está constituido a través de la totalización exte-

Por ello, las luchas, las reivindicaciones que hacen las transexuales se hacen desde “la diferencia nos une”

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TRANSFORMACIÓN N°2 lo local, desde lo cotidiano, como anota acertadamente García: “desarrollamos acciones de visibilización, expresión, lucha contra la violencia y exigencias de derechos institucionales, aunque circunscritas al ámbito local porque creemos que con nuestras luchas cotidianas, dispersas, pequeñas, inmediatas, silenciosas y difusas cuestionamos poderes y desestabilizamos identidades” (García, 2009: 142). Los sujetos trans son entonces, a mi juicio, sujetos con un potencial emancipador que no sólo permiten ver lo artificial de lo que damos por sentado como natural sino que además nos revelan que el hombre moderno, con su ideal universalizador, le negó el estatuto de humanidad a muchos que sí son humanos y que no necesitan ser hombres o mujeres para luchar contra la dominación.

Bibliografía. BOURDIEU, Pierre. La dominación masculina. Editorial Anagrama. Barcelona. 2005. BUTLER, Judith. El género en disputa. EL feminismo y la subversión de la identidad. Paidós. México. 2001. DESCARTES, R., Discurso del método, IV, en Op. Cit., p. 160. En: Ricardo Etchegarey. La Concepción Hegemónica Del Sujeto Y Su Crítica. En: http://www.cienciared.com. ar/ra/usr/3/601/hologramatica_ n10_ vol4pp3_28.pdf GARCÍA BECERRA, Andrés. Tacones, siliconas, hormonas y otras críticas al sistema Sexo – Género: Feminismos y experiencias de transexuales y travestis. En: Revista colombiana de antropología. Volumen 45 (I). Enero – junio de 2009. GÓMEZ-MULLER, Alfredo. Elementos sartreanos para una política multiculturalista. Revista Logos, Nº 9. Bogotá: Universidad de la Salle, 2005. LACLAU, Ernesto; MOUFFE, Chantal. Hegemonía y estrategia socialista. Hacia una radicalización de la democracia. Bueno Aires: FCE. 2003. PRECIADO, Beatriz. Historia de la tecnosexualidad. En: Testo Yonqui. Espasa, Madrid: 2008. RUBIN, Gayle. El tráfico de mujeres: notas sobre la “economía política” del sexo. En: Marta Lamas (compiladora). El género: La construcción cultural de la diferencia sexual. UNAM-PUEG-Miguel Ángel Porrua, México: 1999. SPARGO, Tamsin. Volverse personal. En: Foucault y la teoría queer. Gedisa, Barcelona: 2007. VÉLEZ, Laurentino. El transexual como categoría médica y figura social. En: Minorías sexuales y sociología de la diferencia. Montesinos, Madrid: 2008. WITTIG, Monique. El pensamiento heterosexual y otros ensayos. Editorial Eagles, Madrid: 2006.

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GAEDS UN

Intermezzo

Campesina María José Cuando iba yoa nacer, se presentun gran dilema, mi taita quería un varón, mi mama pedía una una nena. El me llamaría José, mi mama quería María, por eso a yo me pusieron, por nombre Jose María. Cuando fuí ya grandecito, el nombre yo me cambié, y pa no contrariarlos, me puse María José. Mis taitas al darse cuenta, soberano piedrón les dió, al ver que por culpa’el, nombre, su hijo se les voltió. Pero a yo me gustan los hombres, dende quera chiquito, por eso to’el mundo decía, que yo parecía güeicito.

que coscorrón hijuemadre, que’ahí mesmo a yo me aventó. Pa la contraria llevale, ay mesmo me juí’e levante, me topé con un mancito, que de oficio es ayudante. Al prencipio to’era color rosa, pero todo luego cambió, el jeróz se govió coqueto, y con el voqueto se voló. Hoy me queda el recuerdo, cuando me decía pacito, cuentame al oído, muy despacio y muy bajito. (Por último, al tiempo que va cantando esta tonada en forma candente, al estilo boyacense, se va retirando) Hágale papito déle sin parar, déle como perro que su taita va llegar! A mover el jopo! A mover el jopo! (Bis).

Pero’eso no quedó acína, mi apacito se desquitó,

Lucía Rodríguez Rodríguez. Estudiante de cine y televisión.

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TRANSFORMACIÓN N°2 Derechos

NARRATIVAS Y REFLEXIONES EN LA COMUNICACIÓN: CONSTRUYENDO SENTIDO PARA LA MATERIALIZACIÓN DE LOS DERECHOS Nicolás Navarrete Puentes1

1 Trabajador social egresado de la Universidad Nacional de Colombia en el año 2009. Ha desarrollado labores en el campo formativo con comunidades y grupos vulnerables desde la práctica académica donde se destaca el acompañamiento a procesos de reivindicación de derechos de la población en situación de desplazamiento (Soacha, 2007) y el trabajo de investigación en instituciones educativas que dio sustento a la monografía de grado “Nuevas lógicas y relaciones en los procesos educativos: Una experiencia de Trabajo Social en el espacio de la Escuela”, (Bogotá, 2008). En el año 2009 trabajó como profesional de apoyo para la Asociación de profesionales de las ciencias sociales EL COLECTIVO, ejerciendo labores de asistencia general en el proyecto: “Estrategia comunicativa para la movilización social en el ejercicio de los derechos de personas y parejas del mismo sexo_ población LGBT”. Actualmente se desempeña como orientador tributario en la Secretaría Distrital de Hacienda de Bogotá. Correo electrónico: nnavarretep@unal.edu. co, trenalsur41@hotmail.com, nnavarrete@ shd.gov.co.

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La Sentencia c-075 de la Corte Constitucional otorga a las parejas conformadas por personas del mismo sexo los mismos beneficios que corresponden a las sociedades conyugales de las parejas heterosexuales, dando así cumplimiento a los principios contemplados por la Constitución Política en su Artículo 13: todas las personas nacen libres e iguales ante la ley. Por tanto se debe recibir la misma protección y trato de las autoridades reconociendo de esta manera los derechos patrimoniales de gays, bisexuales, lesbianas y transgeneristas (población LGBT). ¿Cuáles son las modificaciones que operan en la vida cotidiana de estas personas a partir del pronunciamiento del ente jurídico? La dificultad para responder a este cuestionamiento se constituyó en la base del trabajo realizado por la Asociación de Profesionales de las Ciencias Sociales EL COLECTIVO, que en el año 2009 desarrolló una estrategia de medios con el objetivo de promover el conocimiento y el ejercicio de los derechos de las personas y parejas de las comunidades LGBT, como parte de un proyecto coordinado por la Organización Colombia Diversa y que respondió a una iniciativa de la Alcaldía Local de Chapinero. Cuando se realiza un análisis referido a la ley, esa letra que determina un deber ser para toda la sociedad y cuya función es la de proveer unas directrices básicas para la convivencia de los diferentes grupos sociales, es frecuente encontrar el contraste entre lo que rezan los códigos y las dificultades con las que tropieza el individuo y el grupo social para que se reconozcan y se respeten sus derechos; dicho de otra manera, la materialización de los derechos es un aspecto que va más allá del reconocimiento formal y discursivo: exige en muchas ocasiones cambios profundos en las percepciones y acciones de la sociedad en general, para lo cual se requiere la construcción de ciudadanías de


GAEDS UN una manera incluyente y digna. Más allá del conocimiento escueto de la ley y su aceptación tácita o explícita, es preciso encontrarse en espacios en que la vivencia del sujeto le de sentido a la norma y esta, a su vez, se enriquezca en lo simbólico con la palabra de aquellos que desde ese espacio quieran hacer escuchar su voz. En este sentido, la acción comunicativa surge como una apuesta por la construcción de procesos sociales de manera participativa que tiendan a la formación de grupos y comunidades basada en principios de respeto e inclusión. La labor de la Asociación EL COLECTIVO, a la que se hará referencia en este texto, se fundamentó en la interacción, en el aspecto narrativo y en la posibilidad de descubrir las vías para la materialización de los derechos de las parejas conformadas por personas del mismo sexo. El estudio del aspecto jurídico, la creación de historias relacionadas con el tema de los derechos, el análisis discursivo, la reflexión en torno a los casos presentados, y la construcción de vías comunicativas para llegar a la comunidad en general y a la población LGBT en particular, se constituyeron en herramientas para diseñar, validar y producir la estrategia de medios con la que todos y todas pudiésemos acceder a la comprensión de los alcances de la sentencia de la Corte. En este sentido el aspecto más importante a futuro es que todos y todas sigamos generando espacios y prácticas sociales que establezcan un nuevo marco para las relaciones sociales superando el ejercicio retórico, vinculando lo jurídico con las posibilidades efectivas de ser, hacer, decir y sentir en una sociedad que continúa siendo intolerante o indiferente frente a procesos fundamentales para la formación de una cultura respetuosa con la diferencia.

Reflexionar “al derecho” La lectura de los derechos y deberes que se demandaron a partir de la sentencia c-075 de la Corte Constitucional evidencian la búsqueda de la igualdad en torno a aspectos tan relevantes como los Derechos patrimoniales, la seguridad social y los derechos de familia relacionados con obligaciones civiles como la de brindar alimentación. De acuerdo con la clasificación que se estableció, necesaria para el análisis, se agruparon los derechos a residencia; nacionalidad; verdad, justicia y reparación; por una parte, y por otra las inhabilidades sanciones y beneficios de la pareja en materia penal; como la afectación a vivienda familiar, la ley de la doble firma para enajenar bienes y las circunstancias de agravación punitiva y el derecho a no incriminar a la pareja, presentes en el Código Penal (Ley 599 de 2000) y en el Código de Procedimiento Penal (Ley 906 de 2004). A partir de los tres ejes de acción propuestos: pedagógico, educativo e investigativo, se intentó desentrañar el sentido y vislumbrar las implicaciones de la aplicación de la ley en la realidad concreta de los sujetos (en caso de que se pudiese acceder a su ejercicio efectivo). Aunque en principio la labor de reflexión apuntaba a la visibilización de lo diverso, a lo que es propio de quienes viven y sienten siendo “distintos” dentro de una cultura que tiende a la homogeneidad dentro de los discursos hegemónicos y excluyentes que delimitan el espacio de la “normalidad”, el enfoque que se utilizó fue el de la igualdad haciendo énfasis en aquello que a partir de la ley se convierte en común denominador de la vida en pareja. Es decir, más allá de resaltar la diferencia se intentó orientar la comunicación dentro del análisis de lo que nos hace iguales frente a la ley y su aplicación en el mundo social: ¿Qué ocurre si un integrante de la pareja “la diferencia nos une”

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TRANSFORMACIÓN N°2 muere? ¿Qué sucede en el caso de que se disuelva la sociedad conyugal? ¿Cuáles son los requisitos para afiliar a la pareja a seguridad social? Se plantea un paralelo con los derechos que hasta la sentencia C-075 sólo cobijaban a las parejas heterosexuales para acceder al reconocimiento de los derechos que hoy se reconocen para todos, por lo menos formalmente. A partir de esta primera reflexión se puede identificar aquel elemento que falta para que la igualdad se traslade al terreno de lo real, a la vida social, a la familia y a la escuela, a los campos de lo público y lo privado; de esta manera pasamos de un vacío en el discurso, existente antes de la mencionada sentencia, a un menoscabo de lo jurídico frente a la tradición, la costumbre y el prejuicio, aspectos que orientan las acciones y percepciones de muchos de los sujetos sociales. La idea central que subyace a la generación del proceso colectivo de reflexión tiene que ver con la transformación de las prácticas, discursos y condiciones que generan la desigualdad, proceso que constituye un elemento más importante que el conocimiento del derecho en sí mismo. El objetivo principal en esta primera etapa fue generar un espacio de encuentro en el que, al trascender el tema de la norma, se dialogara con nombre propio expresando lo humano, la sensibilidad, el pensamiento, las vivencias de sujetos y parejas frente a un tema en el que, aún cuando en lo formal se comienzan a conocer las modificaciones, se percibe una terca permanencia de lo tradicional en cuanto a lo esencial, lo que toca a las personas homosexuales y a las parejas del mismo sexo en su vida cotidiana. En el proceso de análisis y reflexión se articuló la necesidad de presentar cada grupo de derechos de una manera más accesible a 58

los grupos focales con los que se construiría y validaría la propuesta comunicativa. Este criterio tiene su razón de ser en el hecho de que, si bien el estudio de las implicaciones jurídicas de las uniones maritales de hecho puede resultar un proceso dispendioso y monótono, no pasa lo mismo con el análisis de narrativas basadas en estas mismas temáticas; la validez de este supuesto se confirmó en el trabajo con grupos focales de discusión alrededor de los casos presentados. La vida en cuatro historias: la narrativa al servicio del reconocimiento La etapa de indagación participativa se inicia con la conformación de grupos focales con diversidad de edades, posición socioeconómica, niveles académicos e identidades sexuales. Todos y todas, a partir de sus gustos, vivencias y percepciones enriquecieron el contenido de los casos presentados, todos relacionados con la vida de las parejas conformadas por personas del mismo sexo: una mujer que se debate entre guardar las apariencias y vivir una vida plena con su pareja homosexual; un muchacho que además de superar la muerte de su compañero debe entrar en pugna con la familia de este para lograr la protección que la ley le confiere; una transgenerista que sale adelante a pesar del maltrato al que la ha sometido su compañero; y un militar que busca la verdad, justicia y reparación ante la desaparición de su pareja. Cuatro categorías de derechos sintetizadas en cuatro historias de vida que expresan la necesidad y el deseo de hacer efectivo el ejercicio de los mismos, que se reconocen a partir de la sentencia de la Corte Constitucional y que permiten indagar acerca del conocimiento que se tiene respecto a estos derechos, y comprender las percepciones y creencias de los sujetos respecto a las


GAEDS UN implicaciones socio-culturales de su reconocimiento y ejercicio efectivo. El análisis y reflexión en torno a estos temas nos permite identificar las voces de quienes son vistos y leídos desde un horizonte de sentido totalmente diferente y ajeno, aquellos y aquellas que no han podido legislar sobre sus cuerpos y sus vidas y que han tenido que aceptar con resignación las regulaciones impuestas por otros, o bien, lanzarse a buscar su realización en la clandestinidad. El conocimiento vivenciado y las inquietudes compartidas se convirtieron en parte del mensaje que se pretendía comunicar; más allá de las diferencias conceptuales y la simplificación reduccionista de la realidad abordada en los casos, se logró generar un espacio para conocer el derecho y reconocernos en la interacción, para identificar elementos comunes y definir los criterios de la propuesta comunicativa. En este sentido, se evidencia que existe un vacío de información en cuanto a los grupos de derechos, excepto, tal vez, por los que tienen que ver con el patrimonio y la seguridad social, que son los más conocidos entre quienes han declarado su unión marital de hecho; por otra parte, falta divulgación respecto a los alcances de la sentencia de la Corte y proyectos de formación de los funcionarios que deben generar el servicio para el ejercicio constitucional. La información en torno a las implicaciones socio-culturales del reconocimiento de los derechos deja como conclusión que, aunque existe una mayor visibilidad de las parejas del mismo sexo, permanecen representaciones asociadas con la anomalía social que instituciones como la Iglesia católica se han encargado de profundizar: la discriminación, el señalamiento y la tergiversación sobre el derecho y lo que este significa para la sociedad, son elementos presentes en la vida cotidiana y parecen estar muy lejos de supe-

rarse, por más derechos que se reconozcan sobre el papel. Sin embargo, es evidente la positiva valoración de los esfuerzos de la Corte por hacer de esta una sociedad más incluyente y democrática, así como la prioridad que para la administración distrital tiene la política pública LGBT.

Christian Grijalba Ilustración

Vinculando la estética con el discurso, posibilidades de comunicar De acuerdo con la conclusión principal del ejercicio colectivo de escritura, lectura y reflexión con base en los casos propuestos, existe la percepción de que las disposiciones legales que pretenden la igualdad de los derechos para las parejas en Colombia recogen de alguna manera las aspiraciones democráticas e incluyentes de una parte de la sociedad, pero es evidente que si no hay una transformación a nivel cultural, las modificaciones no llegan a trascender la retórica “la diferencia nos une”

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TRANSFORMACIÓN N°2 jurídica para instalarse en la cotidianidad de los ciudadanos y ciudadanas. A partir del análisis con los grupos focales, se plantea la necesidad de vincular el aspecto teórico con las vivencias personales, en aras de fortalecer los aspectos comunes

Diego Andres Gutierrez Moreno Artista Plástico

que generasen identidad en torno al mensaje que necesitábamos difundir: usted tiene derechos ¡ejérzalos!2 La validación de los códigos estéticos y comunicacionales con los que se llegaría a la población en general y al sector LGBT en particular se logró trabajando fundamentalmente sobre el lenguaje directo, claro y preciso articulado con una imagen llamativa y moderna, elementos que se complementan 2 Los productos del trabajo realizado en el marco del proyecto coordinado por Colombia Diversa se sintetizaron en materiales impresos y la página web www.comohacemos.com.

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para mostrar las rutas posibles en la exigencia del cumplimiento de los derechos en cualquier situación. El énfasis se encuentra en la diversidad de opciones afectivas, sexuales y de género como punto de partida para la inclusión social planteando un horizonte posible de respeto y democracia profunda y efectiva más allá del discurso formal. Por medio de la comunicación esperamos provocar un quiebre en el discurso, encontrando la vía que permita modificar las formas tradicionales de leer al otro que derivan en la discriminación de las opciones diversas. La apuesta por la apropiación social y cultural de la palabra desde una perspectiva de derechos nos exige esfuerzos reiterados por la reivindicación de los sectores sociales excluidos y vulnerados, en medio de prácticas humanistas y experiencias colectivas de reconocimiento como la que aquí se describe. La importancia del conocimiento y difusión de estos procesos coincide con la necesidad de formación de nuevos sujetos sociales y políticos que construyan ciudadanías incluyentes asumiendo las posibilidades que ofrecen el diálogo, la visibilidad y la movilización.


GAEDS UN

Intermezzo

Nek viro nek virino, Kia? Por favor, detengan esto, no lo soporto… ¿Por qué tengo que ser esto o aquello? ¿Por qué tengo que definirlo todo? No es fácil sentir lo que siento… sentir que soy todo y soy nada, que quiero volar y caminar en agua, que anhelo los poderes para hacer de mi vida lo que siempre he soñado. Pero no puedo, y lloro porque no puedo, porque ya saben qué debo usar, ya saben cómo debo comportarme, ya saben como debo… ¡NO! No lo saben, no saben quien soy, no saben lo que siento, soy complejo, diferente, yo mismo. No me hallo en nada y tengo todo (o por lo menos una parte de todo) amo escoger y ser libre. Amo ser agua y fluir libre por la vida, amo ser estable y terco como la tierra, amo ser fuerte y lleno de vida como el fuego y amo ser libre como el aire… Libre, eso quiero, no libre de escoger sino libre de vivir, de ser quien soy. ¿Quién soy? No quiero definirlo, no puedo definirlo… quien vive, quien respira, quien siente, quien ama, quien es; ese soy yo, y cada día crezco y aprendo, cada día estoy más cerca de saber quien soy. Sigue el dilema, “mi cuerpo determina lo que soy”, no lo entiendo ¿Por qué? ¿Acaso mi cuerpo determina mi ser? Mi alma me obliga a responder que no… No soy hombre, no puedo serlo, no estoy de acuerdo, me niego a ser hombre. Pero tampoco soy mujer, no puedo serlo ni quiero serlo. No me hallo en nada y tengo todo, y quiero tener la libertad de vivirlo en plenitud. No soy hombre ni mujer, ni homosexual ni intersexual ni heterosexual… sólo soy yo.

Julian Alonso

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TRANSFORMACIÓN N°2

El de al lado Autor(a): Ninphie Sandra sabe que sigue ahí y tiene miedo de levantar el colchón. Miedo de estar violando la privacidad de Federico, aunque solo le esté cambiando las sábanas. Es una revista para adultos, quién sabe dónde se la habrán vendido. Frunce el ceño y repite las palabras en su cabeza, sabiendo que acaba de decir algo extraño. Y comprende: nadie se la vendió, fue Federico quien la compró. La revista tiene en la tapa un hombre semidesnudo. Bronceado, de pelo negro, eso fue lo único que alcanzó a ver antes de que la impresión y la vergüenza le hicieran soltar el colchón. No estaba sorprendida por que Federico sea homosexual, porque ella hace tiempo que lo sabe. Lo que le sorprendió fue haber encontrado una revista porno gay, el hecho de que Federico se haya atrevido a descubrir su sexualidad frente a un desconocido y no frente a su propia madre. «Seguro que se la regaló el de al lado», piensa, y justo en ese momento escucha el ascensor, señal inequívoca de que el de al lado acaba de llegar. Sandra mira el reloj que tiene Federico en la mesita de luz. Son las siete y cuarto de la tarde. Con un estremecimiento, intenta recordar cuándo fue que su hijo se deshizo del radio-reloj de Snoopy y se compró ese reloj negro tan sobrio, tan sin gracia. Se queda en silencio, de pie junto a la cama. Cuando por fin se decide a levantar el colchón, coloca la sábana con rapidez, con los ojos casi cerrados. Cuando lo suelta, sin delicadeza, algo se desliza entre las tablas y cae al suelo. Es un preservativo. Se muerde el labio de nuevo, pero en seguida le entra la risa. Lo recoge con sumo cuidado,

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como si estuviese agarrando una copa de cristal, como si sus huellas pudiesen quedar marcadas en el papel metálico y denunciar su presencia. Tu mamá te vio los forros. Tu mamá vio que son extrafuertes. Tu mamá ya sabe que te gusta la pija. Por algún motivo misterioso, ese cuadradito que está en su mano la enternece y a la vez la llena de miedos. Se imagina a Federico desnudo (tan chiquito, tan flaquito, tan…) en brazos de el de al lado y la imagen le da escalofríos. Le entran ganas de arrancar a su hijo de esa escena horrorosa, cubrir su desnudez pálida, encerrarlo en su cuarto y preguntarle si quiere que le prepare la chocolatada… Sandra suspira, apreta el condón en el puño y lo vuelve a esconder bajo el colchón. Se le ocurre una idea loca, una maldad: robárselo. Hacerle un chiste, como cuando Fede era bebé y le gustaba hacerle cosquillas para verle la carita llena de lágrimas y las encías rosadas. Entonces se acuerda de algo: tiene un retraso. Un retraso tan largo como aquel que anunció la llegada de Fede. Tarada, tarada… mirá que tu propio hijo tiene forros debajo del colchón y vos sos una tarada que te gastás cien mangos por mes en las Yasmín y siempre te olvidás de tomarlas. Y piensa que Federico podría haberle dado clases a su propio padre: siempre llevá forros, viejo, porque las minas nunca llevan, viste, piensan que eso es cosas de los hombres porque los hombres son los que tienen la pija, pero después las que van con el bombo inflado son ellas. Pero Fede nunca conoció a su padre, porque Su Padre, que ya había terminado la carrera, se fue a Estados Unidos a hacer no sé qué mierda y jamás volvió y hacía cinco años, cuando Fede tenía once, ella se enteró de que se había casado…


GAEDS UN Sandra rindió el último final con Federico creciendo en su vientre y cuando se recibió, pensó que si a Fede (porque ya sabía que era varón y que le iba a poner Federico por Luis Federico Leloir, que había caminado por esos pasillos hacía tantos años)… si a Fede se le ocurría adelantarse, al menos tendría una anécdota divertida para contarle: naciste en la Facultad de Medicina, pibito. Fede nació en el Hospital de Clínicas (tan pero tan cerquita de la Facultad…) el 7 de octubre de 1993. Nació de parto natural, aunque nació de pies porque, al ser sietemesino, todavía no había dado el giro mágico del octavo-noveno mes. —Quedate tranquila que yo te doy otra — le dijo María Belén a Sandra, cuando esta última le tironeó del cuello del vestido y le dijo, palidísima, que «se le había roto la bolsa». Todavía cuando se indisponía y sentía la sangre deslizarse hacia su bombacha recordaba la horrible sensación del líquido amniótico resbalando por sus piernas. Yo puedo, yo puedo, yo puedo. Yo puedo criar sola a un bebé. Mis padres me ayudan, tengo una carrera y un trabajo, un departamento propio, tengo amigos. Pero los amigos la miraban de costado cada vez que la veían hablarle a Fede en ese lenguaje extraño en el que se les habla a los bebés y ella comprendió que había cambiado y que a sus amigos (solo María Belén compartía con ella las noches de insomnio y la ayudaba con Fede cuando tenía que ir a hacer una guardia)… a sus amigos les resultaba extraña esa chica que ya no salía a los bares con ellos y que de repente se había convertido en madre…

Intermezzo

«¿Qué hice mal?», se pregunta Sandra, sentándose en la cama de golpe. ¿Qué hice mal, Federico, para que seas así? Y no, se repite de nuevo, ella no odia que Fede sea gay, que le gusten los chicos. Ella no es homofóbica. Solo le causa tristeza, mucha tristeza, porque sabe que a Fede le esperan muchos sufrimientos, sufrimientos que no tocan a los heterosexuales. ¿Cómo va a hacer Fede para encontrar un novio? ¿Cómo va a hacer Fede cuando quiera tener una familia? Se saca los zapatos y se acurruca en la cama, y piensa que quizás su hijo ya tenga novio. De nuevo piensa en el de al lado, aunque se da cuenta de que en todo el rato no dejó de pensar en él. ¿Serán novios?, se pregunta. ¿O solo tendrán sexo? ¿Lo querrá a Fede? Y Fede… ¿estará enamorado de él? Sandra suspira de nuevo y recuerda los novios de su adolescencia. Cuatro o cinco, ya ni se acuerda. Solo recuerda que no estaba enamorada de ellos, que los quería un poco, que le gustaban un poco… pero que el amor, o lo que creyó que era amor, solo lo descubrió cuando conoció al padre de Federico. Se levanta de la cama ya con la idea bien formada en su cabeza: va a ir a hablar con el de al lado. Quiere conocerlo, charlar un rato con él, saber qué tipo de persona es. Después de todo, es más grande que Federico, Fede todavía tiene dieciséis años (no, tiene diecisiete, los cumplió anteayer) y ella tiene derecho a saber con quién anda su hijo. Solo sabe que el de al lado estudia: un día le vio un bolso que decía «Encuentro Nacional de Estudiantes de Historia» y cada vez que se lo cruza en el pasillo o en el ascensor lo ve cargado de libros. Por lo menos estudia y no es un vago, se dice.

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TRANSFORMACIÓN N°2 Toc, toc. Qué tarada, si hay timbre. Toca el timbre. Escucha un ruidito y se da cuenta de que el de al lado la está mirando por la mirilla. Está nerviosa, pero ¿por qué? Se abre la puerta. —Hola —dice él. «Qué voz tan grave», piensa Sandra, más grave que la de Fede. Le calcula unos veinticinco años. Asqueroso, dejá a mi Fede en paz, sucio de mierda, buscate uno de tu edad. Pero en vez de decir eso, dice:

ron un grupito de militantes feministas para juntar firmas a favor de la legalización del aborto. Fede ya llevaba cuatro meses en su interior y ella comenzaba a desesperarse, porque todavía no había conseguido regularizar su situación laboral y sus padres, que estaban en Mendoza, aún no sabían que estaba embaraza. «¡Déjenme tranquila, dejame pasar, la puta que te parió!», le había gritado a las militantes, imaginándose que se avalanzaban sobre ella para arrancarle el bebé que crecía en sus entrañas… —No, gracias.

—Hola, ¿podemos hablar? Él suspira (un suspiro muy suave, casi imperceptible) y se hace a un lado para dejarla pasar. —Sí, entrá. Menos mal, piensa Sandra… ¿y si le hubiera preguntado de qué quería hablar? ¿Qué le iba a responder? Sé que te estás cogiendo a mi hijo, no te hagás el pelotudo. El departamento está más ordenado y limpio de lo que se hubiera imaginado. Más ordenado y limpio que el departamento de ella cuando todavía estudiaba y eso le hace sentirse un poco avergonzada. —Sentate, ¿querés algo para tomar? —la invita él, señalándole un sofá descolorido. Entonces ella se da cuenta de que la está tratando de «vos» y no de «usted». Más respeto, que podría ser tu hermana mayor, piensa, porque en realidad este muchacho no podría ser, bajo ninguna circunstancia, su hijo. O sí, si lo hubiese tenido a los trece años. Inevitablemente, se acuerda de la vez en la que, a la salida de la Facultad, la detuvie-

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Sandra mira el departamento. Un televisor, una computadora, libros, libros, libros. Dios mío, ¿este hombre se habrá leído todos estos libros? Se da cuenta de que acaba de llamarlo «hombre», cuando para referirse a Fede todavía dice «mi nene». Un hombre se está acostando con mi nene… Y siente que una tremenda rabia le incendia el pecho… —Santiago —dice el hombre, alargándole la mano. —Sandra. El apretón de Santiago es suave y Sandra observa que tiene pequeñas heridas en los dedos, cortes diminutos. Los conoce: son los cortes que la gente se hace con papel. Se pregunta cuál de todos esos miles de libros prolijamente ordenados en las bibliotecas le hirieron las manos a Santiago. Santiago: el hombre que hace el amor con su hijo. Lo observa, y la verdad es que Federico no tiene mal gusto, eh. Santiago es alto y grandote, no es esbelto como Fede, pero tiene un


GAEDS UN no se qué que lo hace lindo, agradable a la vista. Tiene el pelo castaño desordenado y los ojos marrones, del color de las avellanas. Viste una camisa azul sin mangas y unos vaqueros largos con el dobladillo sin coser. No tiene aros en las orejas ni piercings, y al darse cuenta de ese detalle, Sandra siente que Santiago le cae mejor. Así que vos sos el que hace el amor con mi nene… y de nuevo se imagina a Fede, oculto por la enorme espalda de Santiago, y se pone colorada del bochorno. Pero entonces se recuerda a ella misma veinte años atrás, cuando siempre salía con muchachos que le llevaban un mínimo de tres años y que podían rodearle la cintura tan solo con una mano… Se recuerda encima de aquellos cuerpos musculosos, montándolos como una amazona enloquecida mientras ellos la observaban jadeantes y sin poderlo creer… y sonríe, pensado que quizás Fede sea tan buen jinete como ella. —¿Federico te contó que estamos saliendo? —dice él en voz baja, tímida. Sandra da un respingo, no se imaginaba que Santiago fuese a tomar las riendas de la situación. —No, Fede no me cuenta nada —dice con vergüenza, y Santiago le responde con una sonrisa comprensiva—. Ni siquiera me contó que es… que le gustan los chicos. —Parecés una buena mina. —¿Eh? —Que parecés una buena mina, digo, Fede me contó que lo criaste sola. Él te quiere un montón.

Intermezzo

Sandra siente que se le llenan los ojos de lágrimas y le pide permiso a Santiago para ir al baño. No va a llorar frente a él… no, porque todavía es el hombre que se acuesta con su hijo. Abre la canilla y se lava la cara. Oye el sonido de la puerta, dos golpes secos, iguales a los que le da Fede a la puerta de su dormitorio cuando quiere entrar para pedirle monedas para el colectivo. Sandra escucha que la puerta del departamento se abre, oye una voz de hombre. No: una voz de nene, porque es Federico. Apoya la oreja en la puerta del baño. —Santi… —dice Fede con el mismo tono de voz con el que ella decía «osito» cada vez que le cambiaba los pañales, diecisiete años atrás—. Mnnn, ¿no me das un be…? ¿Qué…? —Y Fede baja la voz—: ¿qué pasa? Sandra abre la puerta y sale, y cuando ve a su hijo al lado de Santiago se da cuenta de dos cosas. La primera, que Federico en realidad es casi tan alto como él. La segunda, que se está por indisponer: un dolor penetrante le nace desde ese lugar incierto que no es la panza ni la espalda. Cuando la ve, Fede abre los ojos de la sorpresa (y del horror) y separa los labios para decir algo, pero no le salen las palabras. Sandra, tocándose el vientre como el día en el que supo que estaba embarazada, intenta tranquilizarlo con una tímida sonrisa.

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TRANSFORMACIÓN N°2

Fabio Enrique Pinzón Ilustrador Digital.

Editorial E 51

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Portada: Beatriz Travieso Ilustraci贸n Digital Errores de percepci贸n Esta ilustraci贸n ejemplifica el que en nuestra sociedad a una pareja homosexual siempre se le juzgue por ello antes de entender que el amor es amor.

Revista Transformación 2  

Grupo de Apoyo y Estudios de la Diversidad de la Sexualidad