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ÍNDICE

Colaboran en este número:

PRESENTACIÓN Editorial................................................................................ 2 Presentación del Coordinador de actividades humanísticas......................................................................3 Presentación del Coordinador de actividades científicas......................................................................... 4

Bermúdez Vázquez, Manuel: Doctor en Filosofía, Profesor IES La Bureba, Briviesca (Burgos)

Castillo Arenas, Francisco: Lcdo. Historia Univ. de Córdoba, DEA; Prof. de Historia, IES Doctor Francisco Marín, Siles (Jaén) Fuente Frechoso, Miguel Ángel: Lcdo. en Historia. Profesor de español en el Herrman Otto Institut, Miskolc (Hungría) Garay Elizondo, Iñaki: Investigador. Instituto de Estructura de la Materia, CSIC (Madrid) Guerrero Cabrera, Manuel: Lcdo. en Filología Hispánica. Profesor de Lengua y Literatura, IES Carmen Pantión, Priego de Córdoba. López Sánchez, Ángel R.: Doctor en Astrofísica, Contratado Postdoctoral en Australian Telescope National Facility, (CSIRO/ATNF), Sydney. Martínez García-Gil, José: Lcdo. en Biología, Lcdo. CC. Exactas, Profesor ayudante del Dpto. de Patología Molecular, Univ. Córdoba.

Martínez Jiménez, José Mª: Lcdo. en Biología por la Univ. de Córdoba.

ARTÍCULOS DE DIVULGACIÓN Modelando el Cosmos (III)……………............................... 5 El tercer ojo……………..................................................... 10 La cámara de ionización gaseosa: un instrumento para el recuento de partículas………………............................ 14 La máquina de absorción.................................................... 18 La Guerra Justa en el Mundo Clásico................................. 21 Fundamentos de la educación multicultural en el sistema escolar estadounidense................................................... 26 El año escolar húngaro....................................................... 30 El torero más valiente de Miguel Hernández: las influencias de Ramón y de Valle-Inclán.......................................... 34 Islas escocesas: Mull, Iona y Staffa…………………….... 39

OPINIÓN Y ANÁLISIS ¿Por qué nos preocupa tanto el medio ambiente?............... 43 El miedo a la muerte como problema para la Humanidad.. 47

Martín-Lorente Rivera, Enrique: Ingeniero Técnico Industrial.

Millán Torres, Vicente: Investigador, Laboratoire de Déclassement Comparé, París. Miralles Aranda, Antonio José: Lcdo. en Biología, Profesor de Ciencias de la Naturaleza, IES Colmenarejo, Colmenarejo (Madrid) Muñoz Castillo, Juan Antonio: Lcdo. en Historia, profesor de Historia y Economía, IES Licinio de la Fuente, Coín (Málaga) Pérez Barrios, Rafael: Lcdo. en Filología Inglesa por la Univ. de Córdoba. Robles Pérez, Salvador: Investigador. Instituto de Matemática y Física Fundamental, CSIC (Madrid) Ruiz Gómez, Aarón: Lcdo. en Física, Contratado Predoctoral del Dpto. de Física Atómica, Molecular y Nuclear, Universidad de Sevilla. Valle Porras, José Manuel: Lcdo. en Historia, Profesor de Geografía e Historia, IES La Mojonera (Almería).

MISCELÁNEA Documentos Fábulas orientales: el Viejo de la Montaña y la secta de los Asesinos......................................................................... 52 Libros: La Europa encontrada…..................................................... 57 Cine: Ingmar Bergman: el existencialismo en el cine o un verano con Ingmar………………………................................. 61 Rincón de Poesía……………………................................. 65

INFORMACIÓN DE OURÓBOROS ¿Qué es el Instituto Ouróboros de Estudios CientíficoHumanísticos? ............................................................... 66 Memoria de actividades 2006............................................. 67 ¿Cómo hacerse socio?......................................................... 68

Depósito Legal: CO 259-05 ISSN: 1885-2475

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PRESENTACIÓN

EDITORIAL José Mª Martínez Jiménez Presidente del Instituto Ouróboros

En todas las grandes empresas, siempre llega un momento de inflexión, de reflexión, de parada y puesta a punto, de revisión y mirada atrás. En mi humilde opinión, el Instituto Ouróboros se encuentra en dicho punto y, no por ser un tanto incómodo —por qué no reconocerlo—, voy a negar que de cierta manera se trata de un momento interesante, cuando menos en lo que respecta a la toma de conciencia de la potencialidad que, a pesar de las dificultades, mantiene un proyecto como éste. A lo largo de este tiempo, desde el Instituto Ouróboros no hemos desfallecido en nuestro humilde intento de mantener una idea global de cultura y ofrecerla sin reparos a quien ha querido disfrutar de ella. Grandes momentos a destacar, ciclos de cine-fórum, exposiciones, ciclos de conferencias, meses temáticos, debates, seminarios, excursiones y visitas guiadas, publicaciones —como la que tiene ante sí en este momento—, tertulias, grandes amigos; en definitiva, grandes experiencias vitales para algunos y profundamente culturizantes y humanas para todos. Habría que reseñar que la «grandeza» se encuentra, no en la incomparable calidad, presupuesto, fastuosidad, aforo o incluso —en ocasiones— aceptación de nuestras propuestas, sino en la humanidad que destilan todas y cada una de las puestas en marcha. No han sido pocos los sacrificios y la generosidad que dichas iniciativas han exigido de la mayoría de los integrantes del Instituto y, sin embargo, en la entrega, ilusión, motivación y trabajo de puesta en práctica, jamás ha decaído la intensidad y, sobre todo, jamás se ha descuidado la calidad. Este baño de elogios no es impedimento para que la tan injustamente denostada crítica se haga un hueco entre estas líneas. Así, hemos de reconocer, para ser humildes, que la ilusión y la ambición nos han jugado malas pasadas a lo largo de nuestra trayectoria, no sin antes regalarnos unas perlas de conocimiento aprehendido gracias a la experiencia. No obstante y gracias a ello, mantenemos aún el empuje de la ilusión y la templanza de la paciencia que la experiencia nos ha hecho atesorar. Por todo esto, me gustaría agradecer en estas líneas la labor de los miembros del Instituto Ouróboros, que a pesar de los mil y un deberes, tareas, vicisitudes, obligaciones y responsabilidades, han mantenido el listón de la calidad en lo humano y lo profesional como el primer día, porque más alto es francamente difícil de imaginar. A todos los que en este tiempo han terminado sus tesis doctorales y a quienes siguen en ello, a quienes pusieron su nombre y su buen hacer al servicio del saber y de nuestro proyecto de forma desinteresada —e incluiremos aquí a nuestra socia honorífica Dª María Dolores Asquerino Fernández, a quien honramos y recordamos en este humilde homenaje tras su fallecimiento—, a quienes han sido capaces de compaginar las oposiciones con las actividades del Instituto, a quienes la investigación y la estancia fuera de su ciudad por motivos de trabajo no les ha supuesto un obstáculo para la participación activa, a aquellos cuyos problemas personales atenazaron con fuerza pero que recurrieron al Instituto Ouróboros como lugar de encuentro con amigos con quien compartir momentos dulces y amargos; y a todos aquellos que, simplemente, decidieron disfrutar de nuestra revista o de alguna de nuestras actividades a lo largo de estos años. Gracias. Del número presente de Isagogé, nada nuevo que añadir. Como siempre, variado y mesurado. Júzguelo y disfrútelo usted mismo. 2

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PRESENTACIÓN DEL COORDINADOR DE ACTIVIDADES HUMANÍSTICAS José Manuel Ventura Rojas Coordinador de Actividades Humanísticas del Instituto Ouróboros

Una vez más estamos aquí, todavía vivos, que no es poco, como diría uno de nuestros amigos. No se llamen a engaño, lejos de nuestro ánimo está adoptar un impostado tono melodramático que persiga el efectismo fácil. Lo cierto es que con ello tenemos presentes las difíciles circunstancias atravesadas por muchos de nosotros en este último año. Afortunadamente, conseguimos arribar a buen puerto tras una azarosa travesía, que aún no ha terminado en nuestro caso, mas sí lo ha hecho para muchas personas, anónimos y famosos. Respecto a los segundos, aludiremos a destacadas figuras como Francisco Umbral, Luciano Pavarotti, Michelangelo Antonioni o Ingmar Bergman. Al recuerdo de este último nos hemos sumado también en la ciudad de Córdoba, de forma que, durante el año 2008, buena parte de la obra del gran director sueco será proyectada en la Filmoteca de Andalucía, con la cual colaborará el Instituto organizando diversas sesiones de cine-forum. De ello tienen un adelanto en el artículo que ofrecemos en este número. Mayor proximidad tuvieron para nosotros los fallecimientos de dos destacadas profesoras de la Facultad de Filosofía y Letras de Córdoba: Gloria Santos Gómez y María Dolores Asquerino Fernández. Conste, pues, nuestro homenaje especialmente a esta última por la generosidad de su colaboración con nosotros, a raíz de la cual le fue concedido el título de socia honorífica del Instituto. Un hecho tan trascendental y omnipresente de nuestro mundo como es la muerte no debería ser tratado como ocurre en nuestros días, enmascarado y negado, en un fenómeno que ya analizó Geoffrey Gorer en su obra con el provocador título de Pornografía de la muerte. Tampoco se trata de asumir una actitud morbosa o insana, sino de afrontar, en primer lugar, un factor clave en toda vida, con el fin de que, parafraseando a Terencio, nada de lo humano nos sea ajeno. Buen ejemplo de las interesantes y provechosas reflexiones que pueden hacerse de ello se muestran en el ensayo de opinión en forma epistolar que nos pareció conveniente incluir, además de por su contenido, por su apuesta al recuperar la actitud dialógica del conocimiento en los clásicos y el Renacimiento, en este caso a través del noble arte epistolar. Y es que, al menos por ahora y afortunadamente, el mundo no se detiene y conviene, por tanto, enfatizar en el espíritu de renovación, que ha de ser constante en todo proceso vital. Nuevos proyectos han venido fructificando en el seno del Instituto Ouróboros, algunos de reciente acuñación y otros largamente acariciados, además de la continuación de nuestras actividades: los nuevos portales en internet para la asociación, su revista y su agenda o blog; o el proyecto de mejora que recibiera un impulso decisivo con la asistencia al IV Foro sobre evaluación de la calidad de la educación superior y de la investigación celebrado en Granada a finales de octubre de 2007. Por lo demás, nuestra curiosidad sigue siendo una fuente esencial que alimenta nuestra pasión por la vida, como se pone de manifiesto en la variedad de contenidos del número 4: los sistemas educativos de otros países como EE UU o Hungría, los debates sobre las concepciones ideológicas en torno a la guerra en el mundo clásico, las ideas de Hasan-i Sabbâh, el acercamiento al panorama europeo a comienzos del período de entreguerras (1919-39) o a un bello y pintoresco rincón de Escocia, la preocupación actual por el medio ambiente o el teatro de Miguel Hernández... Temas, en definitiva, de ayer, de hoy y de siempre que, una vez más, esperamos sean de su interés. Isagogé, 4 (2007)

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PRESENTACIÓN DEL COORDINADOR DE ACTIVIDADES CIENTÍFICAS Enrique Fernández Borja Coordinador de Actividades Científicas del Instituto Ouróboros

De vuelta a estas páginas para saludaros de nuevo, tengo la gran satisfacción de presentaros una nueva contribución del Instituto Ouróboros a la divulgación científica en la forma de esta publicación. Como todos los asiduos a esta revista saben, su elaboración, su diseño y su publicación son puramente artesanales. Es una obra compartida y que ve la luz año a año gracias a la generosidad de los que ceden su tiempo y su conocimiento regalándonos pequeños trozos de cultura. En el ámbito puramente científico, el Instituto e Isagogé se esfuerzan en mantener una actividad de calidad y continuada. A pesar de todos los impedimentos que son evidentes; el reducido número de socios, la dispersión geográfica de los mismos por diversos motivos, la falta de medios y de infraestructura, etc., he de reconocer y de elogiar el entusiasmo, la versatilidad y la predisposición de los miembros que han desarrollado actividades científicas. Simplemente puedo expresar mi agradecimiento en nombre del Instituto y en el mío propio, junto con mi profunda admiración. Como un optimista practicante, no me cabe duda de que estos pasos que estamos dando, que parecen nimios y despreciables, con una repercusión nula en la práctica, no caerán en saco roto. Y creo que es justo reconocer que el Instituto, sus miembros e Isagogé y sus colaboradores están contribuyendo, sin darse cuenta, al engrandecimiento de la vida intelectual de una ciudad que aspira a una capitalidad de la cultura. Desde aquí quisiera reclamar mayor atención, mayor reconocimiento y mayor proyección por parte de las instituciones locales simplemente por una cuestión de aprovechamiento de un recurso que se les ofrece de forma gratuita, con una gran calidad tanto en los temas como en el desarrollo de los mismos y con la participación de gente con una gran preparación en distintos ámbitos de las ciencias y las humanidades. Sé que esto puede sonar a pataleta, seguramente lo es, pero, en cualquier caso, no quisiera que esto sonara a crítica, sino a acicate. Vamos por el buen camino y hacemos lo que nos gusta; por lo tanto, lo único que nos queda es la perseverancia. A los lectores, espero que el número que tienen entre manos les parezca interesante. Las contribuciones que vais a encontrar, como de costumbre, son frescas, novedosas y divulgativas. Deseo que despierten vuestra curiosidad y así veremos justificado y premiado nuestro esfuerzo.

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ARTÍCULOS DE DIVULGACIÓN

MODELANDO EL COSMOS (III) * Ángel R. López Sánchez LAS DISTANCIAS A LAS GALAXIAS Vimos en las entregas anteriores que el Universo no sólo está en expansión sino que quizás ésta no es constante. La pregunta a plantearse a continuación es: ¿cómo podemos medir si hay o no aceleración en la forma en la que las galaxias se separan entre sí? Entramos en la parte observacional de la Cosmología y lo hacemos con otra pregunta clave de la Astrofísica: ¿a qué distancia se encuentran las estrellas, las galaxias y los cúmulos de galaxias? Dar respuesta a esta cuestión ha sido uno de los mayores retos de la Ciencia a lo largo de la Historia. Actualmente, sólo conocemos una técnica directa para calcular distancias astronómicas, que es el paralaje estelar. El satélite Hipparcos ha sido el que ha determinado con mayor precisión estas distancias, proporcionando los valores para unas 120.000 estrellas en una esfera de unos 1.600 años luz en torno al Sol. Todos los demás métodos que se usan para medir las distancias son indirectos, puesto que se necesitan conocimientos previos de calibración para su determinación. El ejemplo más famoso es el de las cefeidas. Este tipo de estrellas supergigantes amarillas tienen unas oscilaciones en su emisión de luz, siendo el período de variación de dicha oscilación proporcional al cambio de luminosidad emitido. Como existe una relación directa entre la luminosidad, Cefeida en la galaxia espiral M100 captada por el magnitud aparente y distancia, podeTelescopio Espacial Hubble. mos conocer lo lejos que se encuentra la estrella. No nos engañemos: no todo es tan sencillo. Para usar este procedimiento, previamente los astrofísicos han tenido que desarrollar un modelo de estrella pulsante más o menos real y sobre él obtener la relación período-luminosidad. Si el modelo es incorrecto, las distancias son erróneas. En los años veinte, cuando Hubble estudió la velocidad de alejamiento de las galaxias por primera vez, sólo existía una relación empírica entre el período y la luminosidad de las estrellas cefeidas. Por eso las primeras medidas de la constante de Hubble fueron tan malas (la estimó en torno a 500 km/s/Mpc). Pero no seamos pesimistas: por ahora parece que los modelos van bien orientados y podemos dar con cierta precisión las distancias a estas estrellas. Como las cefeidas son estrellas supergigantes podemos verlas en galaxias cercanas e incluso más lejos con los grandes telescopios. Éste es el método que se ha usado para comprobar que la Ley de Hubble funciona. Pero no nos permite alcanzar distancias cosmológicas. SUPERNOVAS Y ACELERACIÓN DEL UNIVERSO En los últimos años se ha estado desarrollando un método alternativo para medir distancias a objetos aún más lejanos a partir de explosiones de supernova del tipo Ia. El modelo que se desarrolla ahora es el de cómo evoluciona un sistema compuesto por *

La 1º y 2º parte de este artículo se publicaron en los números 1 (2004) y 2 (2005) de Isagogé.

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una estrella cuya materia es arrancada por una enana blanca compañera, llegándose a un momento en el que ésta se colapsa y el sistema explota. Como esta explosión se produce siempre bajo unas condiciones muy específicas, se puede suponer que la explosión de una supernova Ia siempre va a tener un brillo similar. Y con esto, conocemos la distancia. Las observaciones de supernovas en galaxias muy lejanas parecen indicar que éstas se alejan a menor distancia de lo esperado por la Ley de Hubble, indicando que la expansión se acelera. A este resultado llegó el estudio realizado en 1998 por un amplio equipo de astrofísicos dirigidos por Perlmutter. El nombre de este trabajo es el Proyecto de Supernovas Cosmológicas y en él se estudian los parámetros cosmológicos usando 42 medidas de supernovas a alto y bajo desplazamiento al rojo. Así, la expresión lineal de la ley de Hubble es sólo válida hasta una determinada distancia. Después, se modifica curvándose hacia arriba o hacia abajo dependiendo de la densidad total del Universo que, recordemos, consta tanto de la densidad provocada por la materia, ΩM, como aquella que proviene de Diagrama del estudio de Perlmutter et al. en el artículo de 1998 la energía del vacío, ΩΛ. aparecido en The Astrophysical Journal, mostrando qué distancia es Si se consigue determinar capaz de alcanzarse usando las supernovas I a. Las líneas azules punteadas muestran distintos modelos de Universo. El modelo que experimentalmente la formejor ajusta tiene un valor positivo distinto de cero para la constante ma de esta ley del movicosmológica, lo que indicaría que el Universo acelera su expansión. miento del Universo, se pueden ajustar los distintos modelos cosmológicos hasta encontrar el que mejor reproduzca las observaciones a distancias cosmológicas. Ése será el Universo en el que nos encontremos. ACORRALANDO A NUESTRO UNIVERSO Sinteticemos todos los datos obtenidos por el momento y unámoslos en una misma gráfica, que es la que se muestra bajo estas líneas. En dicho diagrama, se representa la densidad de energía del vacío, ΩΛ, frente a la densidad de materia, ΩM, y se dibujan las zonas que corresponden a distintos modelos de universo. Existen situaciones prohibidas por la teoría del Big Bang (esquinas superior Diagrama que muestra distintos tipos de universo en función de la densidad de materia, ΩM, y la densidad de la energía del vacío, ΩΛ. La zona sombreada indica la acotación por los datos observacionales proporcionados por el estudio de supernovas Ia.

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izquierda e inferior derecha) y tres curvas importantes. La primera de ella separa un universo en continua expansión con aquél que se colapsa. La segunda da cuenta de la geometría (abierta, plana o cerrada). La última separa la zona de un universo que se frena con otro que se acelera. Superpuesta a la gráfica se encuentra una zona sombreada que indica la acotación que se tiene actualmente a nuestro Universo a partir de los datos observacionales. Aún sin ajustar con precisión los detalles (se necesitan muchísimas observaciones y desarrollos posteriores), se encuentra que nuestro Universo se expandirá para siempre, que esta expansión se acelera como consecuencia de la energía del vacío y que lo más probable es que su geometría sea cerrada. A esta conclusión se ha llegado con las observaciones disponibles gracias al estudio de las supernovas Ia a alto desplazamiento al rojo. LA RADIACIÓN CÓSMICA DE FONDO ¿Podemos hacer una estimación alternativa de estos valores? Sí, usando la radiación cósmica de fondo. Mencionamos anteriormente que es el eco del Big Bang, el resultado de una transición de fase entre un universo gobernado por la radiación a otro gobernado por la materia. Es la época de la Recombinación, cuando los electrones y los núcleos se juntan para formar los átomos. Fue descubierta de forma accidental en 1965 por Penzias y Wilson, aunque ya se había predicho teóricamente como consecuencia del modelo del Big Bang. Quizás lo más sorprendente de esta radiación de fondo es que es muy isótropa: tiene casi el mismo valor en cualquier parte del cielo. Se ajusta perfectamente a la radiación que emitiría un cuerpo con una temperatura de 2.726 grados kelvin (–270.424 grados La emisión de un cuerpo negro a 2.726 K se ajusta centígrados) en equilibrio perfectamente a la emisión de la radiación cósmica de térmico. Bajo estas condiciones, fondo. En el eje de abscisas se representa la frecuencia de la la radiación cósmica de fondo se radiación. En el de ordenadas, el brillo. comporta como un cuerpo negro. Sin embargo, aparecen pequeñas fluctuaciones en el valor de esta temperatura cuando se mira a distintas zonas del cielo. Estas anisotropías son de vital importancia, porque muestran que en el momento de la Recombinación existían zonas del Universo más densas y calientes, mientras que otras quedaban más frías. Las fluctuaciones deberían estar estrechamente relacionadas con la formación de la estructura a Gran Escala del Universo. El satélite COBE (Cosmic Background Explorer) estimó en 1992 que las anisotropías de la radiación cósmica de fondo sólo variaban la temperatura en 0.00003 grados. Pero COBE no tenía suficiente resolución angular para escudriñar las semillas de los supercúmulos de galaxias pues sólo podía muestrear zonas mayores que 7º (14 veces el tamaño aparente de la luna llena). Así, se lanzó en 2001 el satélite WMAP (Wilkinson Microwave Anisotropy Probe) que, además de ser más sensible y

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eliminar errores sistemáticos que se habían encontrado en su predecesor, era capaz de escrutar el firmamento con una resolución de sólo 0.2º.

La Radiación Cósmica de Fondo observada por tres instrumentos. (Arriba) Con la antena de Wilson y Penzias en 1965 se encontraba que la radiación era prácticamente isótropa. (Centro) En 1992, el satélite COBE encontraba que las anisotropías tenían una variación de temperatura de 0.00003 K. (Abajo) WMAP pudo sondear a escalas angulares mucho más pequeñas, presentando sus resultados en 2003. La barra roja horizontal que aparece en los dos diagramas inferiores es consecuencia de la radiación de nuestra galaxia, la Vía Láctea. También se observa en el primer mapa de 1965.

WMAP terminó su cartografiado en 2003. Los datos conseguidos se compararon con distintos modelos del Universo de forma parecida a como se hizo con las supernovas I a, consiguiendo una mayor precisión en los parámetros cosmológicos. Ahora no sólo ofrecían valores para la geometría del espacio (densidades de materia y densidad de energía del vacío) sino que también precisaban el valor de la constante de Hubble, fijaban la edad del Universo, derivaban la relación entre materia ordinaria y fotones, estimaban cuándo las primeras estrellas comenzaron a brillar (200 millones de años después del Big Bang) y cuándo se formó la imagen que vemos en el fondo cósmico (379.000 años tras la Gran Explosión).

LA ESTRUCTURA A GRAN ESCALA DEL UNIVERSO No dejemos de hacernos preguntas. Si lo que vemos en la radiación cósmica de fondo es la distribución de materia cuando el Universo tenía 379.000 años, ¿se corresponde con la Estructura a Gran Escala que observamos? Dicho de otra manera, ¿podemos explicar la distribución actual de las galaxias a partir de las inhomogeneidades encontradas en la radiación cósmica de fondo? De nuevo debemos recurrir a la observación. ¿Cómo se localiza la materia en escalas cosmológicas? Esto ha sido un reto constante a lo largo de la Historia de la Astronomía, puesto que se puede resolver estudiando galaxias cada vez más y más lejanas; por ende, con mejores instrumentos de observación. Gracias al gran avance tecnológico de finales del siglo pasado casi hemos podido responder a la pregunta de ¿en dónde estamos? Nuestro planeta Tierra se encuentra orbitando una estrella más bien pequeña, aproximadamente a mitad de su vida, que gira alrededor de la galaxia de la Vía Láctea, entre los brazos espirales de Perseo y Sagitario. La Vía Láctea, junto con la galaxia de Andrómeda, las nubes de Magallanes, la galaxia del Triángulo y una treintena larga de galaxias enanas más forman el Grupo Local. Nuestro grupo de galaxias se mueve, por 8

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acción gravitatoria, hacia el Cúmulo de Virgo, localizado a unos 50 millones de años luz y compuesto por más de mil galaxias. El cúmulo de Virgo es la región más densa del Supercúmulo Local, un agregado de más de 50 cúmulos y grupos en el que se incluye nuestro ya diminuto Grupo Local. La cinemática revela que parte de este supercúmulo se mueve hacia otro supercúmulo, el de Hidra-Centauro, a 140 millones de años luz. El supercúmulo de Hidra-Centauro (y el nuestro) también se mueve hacia una compleja estructura de super-supercúmulos de galaxias, el Gran Atractor, a 250 millones de años luz. Entre tal enormidad de galaxias ya nos encontramos perdidos, pero la distancia que nos separa a ese mega-agregado de galaxias sigue siendo enana comparada con lo que resta de espacio. Aparte de estos supercúmulos se conocen muchísimos más repartidos por todo el cielo. Para estudiar su distribución espacial la mejor forma de analizarlos es mediante diagramas de cuñas, en los que se representa la distancia de cada galaxia en función de la dirección en la que se observa. En este sentido, el estudio más completo realizado hasta la fecha es el cartografiado Sloan Digital Sky Survey, que contiene la posición y desplazamiento al rojo (que se traduce en distancia) de cerca de un millón de galaxias en un radio de casi 4.000 millones de años luz. Las galaxias no se encuentran distribuidas homogéneamente a estas escalas, sino que forman las estructuras complejas que hemos señalado antes (cúmulos y supercúmulos). También aparecen grandes regiones aparentemente sin galaxias, los vacíos (el más famoso es el Vacío del Boyero). ¿Corresponde este irregular tejido a lo que se esperaría que evolucionara de las inhomogeneidades de la radiación cósmica de fondo? ¿Cómo explicamos la formación de tan vasta estructura?

Movimiento absoluto del Grupo Local. Nuestro Sistema Solar (a) orbita entre dos brazos espirales de la Vía Láctea (b) que, a su vez, se mueve dentro del Grupo Local (c). Éste se desplaza tanto en dirección al cúmulo de Virgo como al supercúmulo de Hydra-Centauro. Todos están cayendo hacia una gigantesca concentración de galaxias a unas dos veces la distancia al supercúmulo de Hydra-Centauro: el Gran Atractor. Dibujo de Dressler, 1987. Observa que la galaxia de Andrómeda se acerca.

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EL TERCER OJO Antonio José Miralles Aranda INTRODUCCIÓN La función de relación nos permite extraer información del medio ambiente, interpretar dicha información y reaccionar de manera adecuada, para permitir o mejorar nuestra existencia. Sin duda, millones de años de evolución han ido perfeccionando tales mecanismos, y prueba de ello son nuestros complejos órganos de los sentidos. De ellos, conocemos sus estructuras y sus mecanismos básicos de acción quedando, no obstante, interesantes cuestiones aún por desvelar. En nuestra especie, ya sea por la complejidad de su estructura, la posición erguida de nuestro cuerpo o nuestra simetría bilateral, el ojo exhibe una dominancia sobre el resto de sentidos difícil de cuestionar. Conocemos nuestro entorno básicamente porque lo vemos. Es más, nuestra realidad sería bien distinta si dichos receptores operaran de diferente manera. Pero nuestros «complejos» ojos, sólo reciben dos tipos de informaciones: los colores (que dependen de la longitud de onda reflejada por los cuerpos), detectados por unas células especializadas denominadas conos; y la presencia o no de luz, y su intensidad (determinada por la frecuencia y la amplitud de dicha onda), gracias a otras células fotosensibles, los bastones. El resto de estructuras, pese a su complejidad, sólo se encargan de optimizar el proceso de la visión. Tal información, que puede parecernos en principio suficiente, es sin embargo incompleta, ya que no podemos obviar una dimensión más de gran importancia para todos los seres vivos: la dimensión temporal. La duración del día y de la noche y su variación a lo largo de las estaciones son datos que escapan al poder de nuestros ojos y, dada su relevancia, necesitarían de una estructura adicional. Esta estructura, ya citada en textos mitológicos y envuelta siempre en halos de misterio y oscurantismo, es conocida como «el tercer ojo». Pero, ¿Existe realmente dicho órgano? ¿El ser humano lo necesita? Es probable que algunas personas respondan «no» a tales preguntas. El hombre, gracias a la observación del Universo ha sabido determinar fielmente la variable temporal, relacionándola con el preciso movimiento de rotación y traslación terrestres. Tenemos, por tanto, conocimiento de cuantas horas de luz habrá en un día determinado, podemos calcular cuántos días nos quedan para la próxima primavera y hasta el número de años que llevamos viviendo en este planeta. No obstante, muchos seres vivos irracionales también son conocedores de tales datos. Por tanto, ¿poseen éstos un órgano especial del cual nosotros carecemos? Y a ello se añade dato más: muchas de nuestras estructuras, incluidos los sentidos, son modificaciones de estructuras preexistentes en nuestros antepasados. Según el Neodarwinismo, algunos de estos vestigios del pasado han desaparecido, otros simplemente han modificado su función o bien ésta se ha mantenido inalterada pese al largo transcurrir de los años. ¿Conservaremos ese órgano de manera vestigial? ¿Se mantendrán sus funciones, o éstas han variado? ¿En qué medida lo han hecho? Las respuestas a estas preguntas parecen encontrarse en una estructura del cerebro: la glándula pineal. Si bien en multitud de especies se ha identificado e investigado este «tercer ojo», como en anfibios o peces, dada la importancia que tal órgano tiene en la fisiología de dichos organismos, en el hombre su estudio ha sido limitado, cobrando curiosamente un renovado impulso en los últimos años. LA GLÁNDULA PINEAL La glándula pineal está muy generalizada dentro del Reino Animal, aunque no es universal, pues no existe en los cocodrilos, ni en los mamíferos del orden Edentata (osos hormigueros, perezosos y armadillos) y consta sólo de algunas células en las ballenas y elefantes. De mayor interés es la relación existente en vertebrados superiores, como los reptiles e incluso algunas especies de aves, en los cuales aún se observan estructuras 10

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fotorreceptoras unidas a la glándula pineal. En los mamíferos, la glándula pineal no es fotosensible, pero sigue habiendo una conexión neuronal entre los ojos y la glándula 1 . En cuanto a su estudio en el ser humano, existe algún precedente, destacando el aportado por René Descartes en el año 1662. El mencionado filósofo consideraba que la glándula pineal controlaba el flujo del espíritu animal por movimientos a través de nervios motores y, de esta manera, influenciaba también los movimientos generales del cuerpo. Pero hoy día, se sabe mucho más acerca de esta glándula, que paso a describir brevemente: La glándula pineal o epífisis, se encuentra en la zona media del cerebro, entre los dos tálamos. Tiene el tamaño de un guisante, y su color es grisáceo. Esta glándula fue identificada en el ser humano por el fisiólogo francés Philippe Pinel, de ahí su nombre. Tiene estructura lobulada y presenta dos zonas bien diferenciadas: el cuerpo y la base. La tipología celular más común es el pinealocito, una célula secretora típica, acompañada de células de glía y neuronas en menor proporción. Esta estructura existe y se desarrolla sólo hasta el séptimo año de vida. Fisiológicamente, los pinealocitos de la epífisis responden ante estímulos que llegan por las neuronas presentes en la glándula. Reciben e interpretan información externa de la duración de las horas de luz y su estimulación es acumulativa, respondiendo de forma directa con la secreción de una hormona, en concentraciones definidas, la melatonina. De dicha secreción se sabe que es inhibida por la luz y estimulada por la oscuridad. Es capaz de actuar sobre multitud de células y órganos (células y órganos diana) y, por tanto, sobre un gran número de procesos fisiológicos, a través de receptores específicos.

Melatonina (N-acetil-5-metoxitriptamina)

La melatonina o N-acetil-5-metoxitriptamina, es un derivado del aminoácido triptófano, fue aislada en el año 1958 y es la hormona responsable de las funciones de la glándula pineal. Por lo tanto, para conocer la importancia de este «tercer ojo» es necesario investigar más sobre la melatonina, las células y órganos sobre los que actúa y qué respuestas provoca en estas estructuras.

IMPORTANCIA DE LA MELATONINA Muchos organismos hacen una separación temporal de sus actividades para ajustarlas a la época del año o el momento del día más favorable y para ello necesitan de la información temporal. Según estudios realizados en seláceos, donde la hormona se segrega más durante la noche que por el día, y más en verano, que en invierno, tal secreción aporta información básica para determinar, por ejemplo, el momento para su reproducción2 . Existe por tanto un tiempo para alimentarse, para reproducirse, para descansar, para crecer, y esa 1

G. LINCOLN, H. ANDERSSON y A. LOUDON (2003): «Clock genes in calendar cells as the basis of annual timekeeping in mammals — a unifying hypothesis», Journal of Endocrinology, 179 (1), pp. 1-13. 2 Vid. los trabajos desarrollados por el grupo de investigación de J. A. MUÑOZ CUETO sobre el estudio de la secreción de la melatonina en seláceos, llevado a cabo en el Departamento de Biología de la Facultad de Ciencias del Mar y Ambientales de la Universidad de Cádiz. Isagogé, 4 (2007)

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asignación configura el denominado «reloj biológico». Estos ciclos, los ciclos circadianos (24 horas), resultan fundamentales en los seres vivos, dependiendo su orden y control de la glándula pineal. Estamos ante una adquisición evolutiva trascendental y vital para muchos organismos, que añadirían a la regulación hormonal (de la cuál sabemos que pasa por centros de control neuroendocrino y que siguen procesos de retroalimentación negativa y positiva por las propias hormonas y productos de ellas), en muchos casos, una regulación temporal añadida llevada a cabo por la propia melatonina. Su función, por tanto, es informar al organismo de la hora del día, así como de la época del año en la que se encuentra. Pero esta no es única función que se le conoce. La melatonina cumple un importante papel en la pigmentación de la piel y en el desarrollo de los genitales, según demuestran numerosos estudios en distintas especies y con una mayor o menor relevancia. Pero, ¿cómo ejerce tal función en el ser humano? ¿Qué otras funciones desarrollan en éste? ¿Qué importancia real tiene esta hormona en el funcionamiento de nuestro organismo?

NUESTRO «TERCER OJO» Nuestra fisiología parece evidenciar el importante papel de la melatonina. El sueño y la vigilia, los estados de ánimo, etc., demuestran que nuestro organismo responde a ciclos que escapan de nuestro control racional, ritmos regidos por melatonina y por la glándula pineal, información de luz que no acertamos a captar con nuestros ojos, a controlar con nuestro racional cerebro o con el uso de relojes y calendarios 3 . Los hábitos de vida actuales (tales como los viajes transoceánicos, responsables del síndrome del jet-lag, o la alteración del sueño que sufren los trabajadores nocturnos) no respetan los ciclos naturales del organismo y tales comportamientos suelen conducir a problemas de salud, como el insomnio, las depresiones, estados alterados (estrés), que se deben a la alteración en el patrón de secreción de la hormona, por lo que en la actualidad se buscan tratamientos efectivos. Es precisamente este hecho lo que ha provocado un renacido interés por una glándula hasta hoy olvidada y que, para sorpresa de muchos, parece tener más funciones de las que en un principio se le asignaban en el caso del ser humano, suscitándose con ello un gran número de líneas de investigación paralelas. Entre ellas están aquellos estudios que han demostrado un importante papel antioxidante de la melatonina 4 . La oxidación de nuestro organismo, inevitable consecuencia del paso de los años y responsable del proceso de envejecimiento y muerte, parece ser inhibida por dicha hormona. Este dato, acompañado de la existencia de una «arenilla cerebral» entre los lóbulos de la epífisis (depósito de sales de calcio), que se va acumulando con la edad y que comienza en la pubertad, parece relacionar la actividad de la glándula con la esperanza de vida de la especie. Como dato importante, conviene señalar que, en el ser humano, la producción de melatonina decae bruscamente a los 30 años. Parece que el hombre, como el resto de seres vivos, al planificar y, por tanto, retrasar procesos fisiológicos en el tiempo, necesitó mantener intactas las estructuras; y de ahí que, evolutivamente, se haya seleccionado esa doble función protectora y planificadora de la melatonina. El sueño es por tanto reparador, alarga la vida, nos rejuvenece y justifica por sí mismo el interés de su estudio en una sociedad cada vez más longeva y con pretensiones de mejorar dicha longevidad. Otra importante función descubierta de la melatonina es su relación como coadyuvante del sistema inmune, ya que parece estimular a los linfocitos T colaboradores en la producción de Interleuquina 4, responsable a su vez de la secreción de 3

J. ARENDT, M. ALDHOUS y J. WRIGHT (1988): «Synchronisation of a disturbed sleep-wake cycle in a blind man by melatonin treatment», Lancet, 1(8588), pp. 772-773. 4 R. HARDELAND (2005): «Antioxidative protection by melatonin: multiplicity of mechanisms from radical detoxification to radical avoidance», Endocrine, 27 (2), pp. 119-30.

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inmunoglobulina A, por parte de los linfocitos B. A su vez estimula fagocitos y linfocitos T citotóxicos, inhibiendo el crecimiento tumoral 5 . También hay estudios sobre su relación con la menopausia 6 (parece participar en los la regulación de los niveles de gonadotropinas, la fertilidad y la menstruación), las migrañas 7 o en los circuitos responsables de la memoria. Es más, la prensa sensacionalista le ha atribuido virtudes añadidas, como el aumento del rendimiento sexual y la prevención del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA), la enfermedad de Alzheimer, la enfermedad de Parkinson, la artritis, la epilepsia, la hipertensión y otras enfermedades graves, relacionadas con el sistema inmune y la edad. Estas afirmaciones aún no tienen fundamento científico y, por tanto, los consumidores deberían emplear la melatonina con prudencia, máxime cuando algunos países la comercializan sin receta, al carecer de regulación legal o dado que su venta puede realizarse directamente vía Internet. Su consumo es muy peligroso, ya que aún no se han determinado las dosis eficaces, ni los posibles efectos secundarios.

CONCLUSIÓN El «tercer ojo» esa glándula fotosensible olvidada, recobra, gracias al nuevo modelo de sociedad, un inusitado interés por su estudio. En una sociedad que avanza a pasos agigantados, la alteración de nuestro medio ambiente ha dado paso a la alteración del propio tiempo y este hecho, como el resto de distorsiones, provoca graves trastornos en los procesos vitales, que se derivan en nuevas enfermedades y nuevas terapias. Así como la industrialización produjo un aumento en la concentración de las poblaciones e impulsó con ello el desarrollo de los saneamientos y el estudio de la asepsia y la bacteriología, nuestro actual ritmo de vida conlleva una serie de problemas, como las depresiones, el insomnio o la fatiga y ha impulsado con ello, entre otros avances, el de la investigación sobre la glándula pineal. Incluso es posible que, en el futuro, su estudio posibilite la apertura de un camino para hallar la tan ansiada cura para el SIDA o hasta brindarnos una suerte de remedio semejante a las pociones de la eterna juventud con las que los seres humanos llevan soñando desde hace milenios. BIBLIOGRAFÍA ARENDT J., M. ALDHOUS y J. WRIGHT (1988): «Synchronization of a disturbed sleep-wake cycle in a blind man by melatonin treatment», Lancet, 1(8588), pp. 772-773. BELLIPANNI, G., F. y A. DI MARZO y F. BLASI (2005): «Effects of melatonin in perimenopausal and menopausal women: our personal experience», Ann N Y Acad Sci, 1057 (Dec), pp. 393-402. GAGNIER, J. (2001): «The therapeutic potential of melatonin in migraines and other headache types», Altern Med Rev, 6 (4), pp. 383-9. HARDELAND, R. (2005): «Antioxidative protection by melatonin: multiplicity of mechanisms from radical detoxification to radical avoidance», Endocrine, 27 (2), pp. 119-30. HERRERO RAMÓN, Mª J. (2007): Ritmos de actividad motora, comportamiento alimentario e influencia de la melatonina exógena en peces teleósteos, Universidad de Murcia (tesis doctoral) <http://www.tesisenxarxa.net/TESIS_UM/AVAILABLE/TDR-0201108-131058//HerreroRamon.pdf> LEWIS, A. (1999): Melatonin and the Biological Clock, McGraw-Hill. LINCOLN, G., H. ANDERSSON y A. LOUDON (2003): «Clock genes in calendar cells as the basis of annual timekeeping in mammals — a unifying hypothesis», Journal of Endocrinology, 179 (1), pp. 1-13. MAESTRONI, G. (1999): «Therapeutic potential of melatonin in immunodeficiency states, viral diseases, and cancer», Adv Exp Med Biol, 467, pp. 217-26. RODRÍGUEZ, A. (2007): «Melatonina, el reloj biológico de los peces», Andalucía investiga (noticias), 15-III, <http://www.andaluciainvestiga.com/espanol/noticias/4/4421.asp>

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G. MAESTRONI (1999): «Therapeutic potential of melatonin in immunodeficiency states, viral diseases, and cancer», Adv Exp Med Biol, 467, pp. 217-26. 6 G. BELLIPANNI, F. y A. DI MARZO y F. BLASI (2005): «Effects of melatonin in perimenopausal and menopausal women: our personal experience», Ann N Y Acad Sci, 1057 (Dec), pp. 393-402. 7 J. GAGNIER (2001): «The therapeutic potential of melatonin in migraines and other headache types», Altern Med Rev, 6 (4), pp. 383-9. Isagogé, 4 (2007)

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LA CÁMARA DE IONIZACIÓN GASEOSA: UN INSTRUMENTO PARA EL RECUENTO DE PARTÍCULAS Aarón Ruiz Gómez Si bien las cámaras de ionización se emplean hoy en día en sistemas tecnológicamente punteros para el desarrollo de actividades científicas sumamente precisas y avanzadas, la utilización de este tipo de dispositivos para el estudio de diversas propiedades de las partículas no es en absoluto nueva: ya en 1932 James Chadwick demostró la existencia del neutrón usando una cámara de ionización para detectar los protones de retroceso y en 1939 Otto R. Frisch mostró la gran cantidad de energía liberada en el proceso de fusión usando también una cámara de ionización. Estas son algunas de las más llamativas aplicaciones que se han conseguido a lo largo de la historia con este tipo de detectores, pero sin duda son sólo un par de ejemplos dentro de un nutrido grupo de trabajos. El objetivo de este artículo es, en primer lugar, explicar las bases físicas de funcionamiento de este tipo de detectores, indicando las diferencias con otros de la misma familia como el contador Geiger-Müller o el contador proporcional. A continuación se expondrá un diseño característico de estos detectores y se explicará brevemente el procesamiento de la señal generada por la cámara de ionización hasta que es visualizada por el usuario. En principio, las cámaras de ionización son las que tienen el funcionamiento más simple de todos los detectores gaseosos. Éste se basa en la ionización del gas de relleno a manos de una partícula entrante motivo del estudio, generándose pares ion-electrón que serán contabilizados en un cátodo y un ánodo respectivamente gracias a la acción de un campo eléctrico transversal a la dirección de movimiento de la partícula. En ocasiones se dispone de más de un ánodo, lo que permitirá monitorizar diversas propiedades físicas de las partículas y facilitará la discriminación de las mismas. Su fundamento puede entenderse mejor apoyándonos en la siguiente figura:

Fig.1

Conforme la partícula problema atraviesa el gas, va perdiendo energía que se invierte mayoritariamente en la generación de los pares anteriormente citados. La energía necesaria para producir uno de estos pares varía con el gas de relleno, siendo en la mayoría de los casos del orden de varias decenas de electronvoltios. Por lo tanto, conocer la carga recogida en los electrodos nos permite conocer la energía perdida por la partícula a lo largo del volumen activo del detector. 14

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Esta consecuencia como tal puede ser de gran interés científico, pero las posibilidades de este tipo de dispositivos pueden ser mucho más atractivas si concluimos que las cámaras de ionización nos permiten identificar partículas y distinguirlas de otros interferentes. Esto es debido a que la energía perdida por los iones problema al interaccionar con el gas de relleno viene determinada por el poder de ⎛ dE ⎞ frenado ⎜ − ⎟ . Su expresión viene dada por la Fórmula de Bethe-Bloch (Bethe, 1930): ⎝ dx ⎠ dE aZ 2 c 2 ⎡ b v 2 ⎤ − = ln ⎢ 2 2 ⎥ dx v2 ⎣c − v ⎦ Sin entrar en más detalles puede observarse una dependencia entre el poder de frenado y la carga nuclear Z de la partícula incidente, luego podemos concluir que la energía depositada está relacionada con el tipo de ión entrante. Existen otros dispositivos detectores basados en el mismo fundamento de la ionización del gas pero que están orientados a detectar otro tipo de partículas, presentando por tanto otras características. Tal es el caso del contador proporcional y el contador Geiger-Müller. Si bien las cámaras de ionización se caracterizan por una completa colección de los electrones inicialmente liberados sin amplificación del gas, en los contadores proporcionales se produce esta amplificación independientemente del número de electrones iniciales liberados, siendo el pulso siempre proporcional a la ionización inicial. Esto se debe a que en estos dispositivos la diferencia de potencial al que se encuentran sometidos ánodo y cátodo es mayor que en las cámaras de ionización, lo que posibilita que los pares inicialmente creados originen otros nuevos en su camino hacia los polos eléctricos. Este tipo de detectores son empleados en el recuento y determinación energética de partículas que no generan suficientes pares en la región de trabajo de la cámara de ionización. Los contadores Geiger-Müller trabajan a una diferencia de potencial aún mayor, dándose una mayor amplificación del gas por las sucesivas avalanchas provocadas por los electrones primarios originados por las partículas entrantes al detector. Además, la llegada al ánodo de fotones originados en fenómenos de reestructuración electrónica puede provocar, por efecto fotoeléctrico, la liberación de nuevos electrones. Entre sus peculiaridades habría que destacar que su tensión de trabajo se da dentro de la denominada zona de plateau, causada por el apantallamiento provocado por las cargas positivas en su camino hacia el cátodo. Se caracterizan por una Isagogé, 4 (2007)

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propagación de la descarga a lo largo de la longitud del contador, resultando un tamaño de pulso independiente de la ionización inicial. Se emplean en el recuento de partículas débilmente ionizantes como las partículas β, careciendo de cualquier respuesta espectrométrica por lo que son usados como meros contadores. En la anterior figura 2 puede verse el número de eventos contabilizados en función de la tensión aplicada. El régimen de funcionamiento de la cámara de ionización se localiza entre V1 y V2, mientras que los del contador proporcional y contador Geiger-Müller se encuentran entre V2 y V3 y V4 y V5 respectivamente. Un diseño típico de una cámara de ionización puede verse en la anterior figura 1. De entre la multitud de detalles a los que habría que hacer referencia para una completa comprensión del funcionamiento de estos sistemas, vamos a hacer referencia a dos elementos: la ventana del detector y la rejilla situada entre ánodo y cátodo. Como el volumen del detector está relleno de un gas, resulta necesario que esté completamente cerrado para que no se produzcan pérdidas del mismo. En la zona en la que el haz de partículas accede al volumen del detector se coloca una ventana compuesta por un material que minimice las pérdidas energéticas y la dispersión angular debido al tránsito del haz a través de la misma. Si bien en un principio se utilizaban ventanas de mylar o polipropileno, en la actualidad se han producido importantes avances en la síntesis de nuevos materiales, como es el caso del nitruro de silicio, ampliamente usado en la actualidad. Otro aspecto técnico importante a destacar en las cámaras de ionización es la existencia de una rejilla generalmente denominada Frisch grid. Como ya se ha indicado con anterioridad de manera subyacente, las partículas no tienen porqué entrar al volumen del detector con una trayectoria paralela a los polos eléctricos situados en los extremos y la posición donde se produzca la ionización puede ser determinante. La misión de la Frisch grid consiste en que no importe donde se ha producido la ionización. Conviene indicar también, a grandes rasgos, qué ocurre con la señal electrónica recogida en los ánodos y cuál es el camino que sigue hasta su visualización por el usuario. Como ya hemos indicado, la partícula incidente deposita su energía en el detector al interactuar con los átomos del gas y esta energía se traduce en número de electrones que llegan a los ánodos, induciendo una corriente que el preamplificador se encarga de transformar en un pico de voltaje, a la salida de éste vuelve a darse un nuevo proceso de amplificación y un perfilado o shaping cuyo objetivo es convertir la señal en un pico, en último lugar entra en juego un dispositivo denominado ADC ( Analogical to Digital Converter), que transforma los pulsos de voltaje en canales de tal modo que permite una correcta visualización por el usuario. Una imagen más esquemática puede verse en la figura 2:

Edepositada

gas

Qánodo

preamplificador

V

amplificador

Shaping

ADC

Canales

Fig.2

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Para concluir, se debe apuntar que el empleo de una cámara de ionización final es fundamental en diversas técnicas de análisis de haces de iones, como por ejemplo la espectrometría de masas con aceleradores (AMS, véase el artículo en el número 3 de Isagogé dedicado a alguna de las aplicaciones de este procedimiento), en la que este tipo de detectores juega un papel crucial en la cuantificación del radioisótopo de interés y la separación de sus interferentes. Así pues, como colofón del presente trabajo, se expondrá a continuación como ejemplo un diagrama bidimensional en el que se identifican y cuantifican iones del radioisótopo 10Be y se separan de su principal interferente, el 10B:

Eres (Ch)

10Be

75

10B

50

25

50

75

100

125

150

ΔE (Ch) Fig.3

BIBLIOGRAFÍA BETHE, H. (1930): «Theory of the Passage of Fast Corpuscular Rays Through Matter», Ann. Phys., 5, pp.325-400. KNOLL, G. F. (1989): Radiation Detection and Measurement, John Wiley and Sons. WILKINSON, H. D. (1950): Ionization Chambers and Counters, Cambridge University Press.

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LA MÁQUINA DE ABSORCIÓN Enrique Martín-Lorente Rivera La máquina de absorción fue ideada por un francés, Reginald Carré, y patentada en los Estados Unidos en los años de la guerra de secesión (1861-1865). Estas máquinas se utilizaron para producir frío por un mecanismo distinto de la compresión y en 1950 se dejaron prácticamente de utilizar. No obstante, a finales de los años 70 del siglo XX volvieron a ser empleadas, debido a las ventajosas posibilidades que ofrecían de aprovechar las energías alternativas, como la solar, del mismo modo que la energía calorífica residual, que suele deshecharse, puede ser reutilizada por estas máquinas para producir frío y climatizar, por ejemplo, un centro comercial. La máquina de compresión utiliza un compresor movido por un motor eléctrico que comprime un gas. Este último actúa como refrigerante, en el evaporador enfría el agua o el aire caliente que procede del recinto y lo enfría. El esquema básico de estos aparatos es de sobra conocido por todo el mundo, pues corresponde, sin ir más lejos, con el de las máquinas de frío (split) que casi todos tenemos en casa. Si bien una máquina de compresión funciona con electricidad, una de absorción lo hace con calor. Esta última afirmación, si bien puede parecer confusa e incluso incongruente, es ciertamente verdadera: la máquina de absorción consume calor y produce frío. Este principio es lo que las hace, precisamente, tan atractivas. Suponiendo que contamos con una fuente de calor, que puede ser de origen solar o un residuo de un proceso industrial (o sea, que se va a deshechar), ocurre que puede aprovecharse esta energía calorífica y de ella obtener a bajo coste frío, ahorrando el gasto de electricidad y minimizando la contaminación que suele producirse, contribuyendo de esta manera a ser más respetuosos con el medio ambiente. FUNCIONAMIENTO El funcionamiento de una máquina de absorción es bastante complejo, pero en algunos componentes resulta similar a la máquina de comprensión. La diferencia entre ambas radica, básicamente, en el compresor. En la máquina de compresión mecánica, se trata de un compresor que aspira gas del evaporador y lo comprime en el condensador. En la máquina de absorción se realiza lo mismo, pero aquí el compresor no es mecánico, sino que una disolución de bromuro de litio al absorber o perder agua hace las veces de compresor. Veamos la función de cada elemento más despacio mirando la figura 1 (página siguiente), en la cual hay dos depósitos, uno está señalado con la letra (H) y el otro con la (A): el hervidor y el absorvedor. HERVIDOR (H): El hervidor es una especie de depósito, a donde llega la energía calorífica, bien de la instalación solar, bien de cualquier proceso calorífico residual. En el hervidor hay una disolución, que para máquinas de absorción destinadas a la climatización es de bromuro de litio y cuyo gas refrigerante es agua. El proceso de funcionamiento consiste en que el bromuro de litio tiene gran afinidad por el agua, de manera que en el hervidor están mezclados ambos elementos. Cuando se aplica calor a esta mezcla, que se llama «rica» (rica en agua), que está en el hervidor, que recibe el calor procedente de la instalación solar o el generado residualmente por otra máquina, ocurre que el agua se evapora y se separa de la mezcla, quedando una mezcla que se llama «pobre» (pobre en agua). El agua evaporada de la mezcla, o sea, en estado gaseoso, hace que aumente la presión en el hervidor y ella misma experimenta un impulso hacia el condensador. 18

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FIGURA 1

CONDENSADOR (C): En el condensador, el vapor de agua llega a alta temperatura y es allí donde se le roba calor a este vapor de agua, de manera que se condensa (o sea, el vapor se hace líquido), de ahí su nombre, por la misión de condensar el agua (que es el refrigerante) haciendo que pase de estado gaseoso (o vapor) a líquido. Una vez que el vapor de agua ha licuado en el condensador, éste pasa a la válvula de laminación. VÁLVULA DE LAMINACIÓN (V.L.): La válvula de laminación no tiene más misión que separar las distintas presiones de alta y baja que tiene una máquina de absorción, correspondiendo la parte izquierda de la figura 1 (E, A) a la parte de bajas presiones y la parte derecha (H, C) a la de alta presiones. Después de que el agua líquida atraviese la válvula de laminación, ésta pasa al evaporador. EVAPORADOR (E): El agua llega en forma líquida al evaporador, donde se realiza de nuevo la función que da nombre al componente. Debido a un ajuste de presiones (muy baja presión), el evaporador se encuentra a 6,5 mmHg y a esa presión el agua evapora a 5 ºC, temperatura más que suficiente para la refrigeración. De esta manera, el evaporador roba calor del medio que le circunda y, así, si es aire lo que circula por el exterior del evaporador, hará que se enfríe, refrigerando de esta manera el recinto en cuestión. Tras la evaporación del agua y habiendo por tanto cumplido su misión de enfriamiento, de ahí pasa al absorbedor. ABSORBEDOR (A): En este recipiente hay una mezcla de bromuro de litio pobre en agua, de manera que esta mezcla está preparada para absorber el vapor de agua que le llega del evaporador. El absorbedor lo que hace es aspirar estos vapores. Con esto quedan descritos todos los elementos principales de la máquina de absorción. Para cerrar el ciclo, sólo nos falta describir el intercambio que existe entre hervidor y absorbedor. Lo que se ha descrito más arriba ha sido el circuito del refrigerante que es el agua. Como ya hemos explicado, el hervidor contiene mezcla rica, es decir, bromuro de litio mezclado con abundante agua. El calor procedente de la instalación solar o calor residual hace que se evapore este agua, de manera que la mezcla pierde agua y se convierte en mezcla pobre (poco agua), y esta mezcla la recircula una bomba eléctrica Isagogé, 4 (2007)

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(B, éste es el único consumo eléctrico que tienen estas máquinas, el cual es mínimo) hacia el absorbedor, de manera que en éste tendremos una mezcla pobre, la cual es apta para absorber los vapores de agua procedentes del evaporador, por tanto la mezcla se convierte en rica, y esta es dirigida por la bomba explicada antes (B) hacia el hervidor, donde de esta manera se cierra el ciclo. Explicado el funcionamiento de la máquina de absorción, diremos que uno de los problemas que tienen estos aparatos es su bajo rendimiento, mucho menor que las de compresión. Para aumentar el rendimiento hay que hacer máquinas de varias etapas (la Figura 1 representa la de una etapa), las cuales son más caras, complejas y aumenta la temperatura de alimentación a la máquina. Otro problema que tienen estas máquinas es que tienen que ser refrigeradas no por aire (esto se llama: condensadas por aire), sino por agua y esto obliga a realizar otra instalación conjunta, incorporando una torre de refrigeración. Por otro lado, la climatización con máquinas de absorción alimentadas con energía solar es mucho más cara que con una máquina de compresión. Con todo, hoy en día son factibles máquinas de absorción alimentadas por instalaciones solares de tubos de vacío, que tienen mayor temperatura y rendimiento que la placa plana. Hay máquinas de absorción que funcionan con 90 ºC en la alimentación, temperatura fácilmente alcanzable con tubos de vacío en verano. Además, el hacer una instalación solar en la cubierta de una nave o edificio ofrece la posibilidad de agua caliente sanitaria todo el año, calefacción en invierno y refrigeración en verano alimentando una máquina de absorción. Explicaremos también que, a diferencia de instalaciones solares para calentar agua caliente sanitaria (A.C.S, que es el agua que consumimos en la ducha y demás usos domésticos) ocurre que en invierno es cuando más A.C.S. necesitamos y cuando menos radiación solar hay. Sin embargo, en instalaciones solares para alimentar una máquina de absorción para refrigerar un local, ocurre que en verano es cuando más hay que refrigerar y cuando más radiación hay, con lo cual están en fase la oferta con la demanda. Con ello, está asegurada la prosperidad de instalaciones solares para alimentar máquinas de absorción y climatizar, por ejemplo, centros comerciales, hospitales, etc. Y a ello se añade el factor de respeto al medio ambiente, ya que la electricidad que consumiría una máquina de compresión no tiene por qué ser generada, con lo cual no resultan con ello emisiones de CO2 a la atmósfera. Hoy en día existen en España unas 20 instalaciones solares con máquina de absorción para climatización de grandes superficies. Para ello hace falta tecnología e ingeniería puntera; y es que el hecho de aprovechar el sol y no contaminar justifica, hoy por hoy, toda tentativa. De este modo, dentro de unos años esperamos ver muchas más instalaciones de este tipo. REFERENCIAS CURSO DE FORMACIÓN (2007): Cálculo y Diseño de Instalaciones de Frío y Calor Solar. Curso Postgrado, Universidad de Lleida. DE ANDRÉS Y RODRÍGUEZ-POMATTA, J. A., S. AROCA LASTRA y M. GARCÍA GÁNDARA (1985): Climatización II: Acondicionamiento de aire, Escuela de la Edificación de la UNED.

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LA GUERRA JUSTA EN EL MUNDO CLÁSICO Manuel Bermúdez Vázquez El concepto «guerra justa» se puede considerar, en sí mismo, una contradictio in terminis, ya que no parece que la justicia tenga cabida en el antagonismo radical que supone la guerra. Sin embargo, es una constante a lo largo de los siglos el tratar de dar forma a esta idea de la guerra justa, intentando meter a la razón donde no parece haber cabida para nada que no sea sinrazón. El propósito de estas líneas, no obstante, es el de ofrecer una imagen de dos consideraciones distintas de la guerra y de su justicia en el mundo clásico. Dos posiciones distantes entre sí pero con algunas concomitancias morales que resaltaremos: la de los griegos del siglo V a. de C., enfrentados en un cruenta guerra intestina; y otra la de los romanos del s. I a. de C., que se hallaban en plena construcción de un imperio. GRECIA La guerra del Peloponeso fue una guerra civil que se desarrolló a lo largo de casi tres décadas. Es, si mi conocimiento no me engaña, una de las primeras guerras civiles consignadas en una crónica histórica, el magnífico libro de Tucídides 1 . Éste presenta, frente a Herodoto 2 , el otro gran historiador de la Grecia clásica, una serie de ventajas desde la óptica contemporánea: es más riguroso y trata de ser más objetivo, para lo cual parece confrontar distintas opiniones. Una de las pruebas más palpables de esta intención de rigor y precisión se hallará claramente descrita en los textos que sobre el episodio de Mitilene vamos a consignar más abajo. En pleno conflicto prácticamente fraticida entre Atenas y Esparta, las polis del resto de Grecia no tuvieron más remedio que posicionarse en la polarización inevitable a todo conflicto de estas características. No vamos a tratar aquí sobre los motivos de este antagonismo, ni los intereses imperiales de Atenas o la idea de implatar oligarquías por toda la Hélade que tenían los espartanos. Lo que nos interesa aquí es un episodio de esta guerra, breve en su descripción pero notablemente paradigmático en cuanto a la forma de entender la guerra que tenían los griegos. Mitilene era una polis griega de la isla de Lesbos, aliada de Atenas al inicio de las hostilidades. Parece ser que un agente lacedomonio (espartano) llamado Saleto logró convencer a parte de la población para que se sublevaran contra Atenas y así ocurrió. Los atenienses se preocuparon mucho con esta situación y enviaron a su general Paques a que restableciera la normalidad en Mitilene y, por ende, en toda la isla. Paques tomó la ciudad, apresó a Saleto y lo envió a Atenas junto con otros ciudadanos que le parecieron culpables de la sublevación, esperando las órdenes de la asamblea ateniense para proceder con los mitileneos. La serie de acontecimientos que se sucedieron en la asamblea ateniense cuando llegaron a la ciudad los barcos de Paques es lo que más nos importa aquí. Los atenienses mataron rápidamente a Saleto (el agente espartano) y «respecto a los mitileneos se consultaron las opiniones, y en su apasionamiento decidieron matar no sólo a los presentes, sino también a todos los mitileneos adultos y someter a la esclavitud a los niños y a las mujeres, reprochándoles la revuelta en general, porque se habían sublevado a pesar de no estar sometidos al imperio del mismo modo que los demás aliados» 3 . Esta forma de castigo era la más dura que cabía esperar por entonces. Falta aquí lo que en otros textos se nos especifica: para diferenciar a los niños de los adultos se ponía a los pequeños junto a la rueda de un carro y si eran más altos que ésta, eran pasados a cuchillo 4 ; además, las madres eran vendidas como esclavas lejos de donde sus hijos eran vendidos como esclavos. La destrucción hasta los cimientos de la ciudad y el sembrar con sal sus campos eran también muestras de este tipo de castigo total. 1

TUCÍDIDES (1994): Historia de la guerra del Peloponeso, Cátedra; en adelante Hist. Pelop. Entre las ediciones modernas, vid. HERODOTO (1989): Los nueve libros de historia, Edaf. 3 Hist. Pelop., p. 257. 4 Esta forma de distinguir entre niños y adultos, con objeto de seleccionarlos para el castigo, nos puede parecer cruel, bárbara y afortunadamente distante de nuestros días; sin embargo, en el reciente conflicto civil en la ex-Yugoslavia, los serbios examinaban a los niños y si tenían bello púbico eran castigados como hombres. Quede claro así que las formas de crueldad en el ser humano se repiten hoy como ayer lamentablemente. 2

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De este modo, mandaron hacia Mitilene una trirreme con estas órdenes para Paques, que debían ser cumplidas en seguida. «Pero ya al día siguiente se arrepintieron y repararon en que habían tomado un decisión cruel y extrema, la de acabar con una ciudad entera en vez de hacerlo sólo con los culpables», de la sublevación, se entiende 5 . Esta reevaluación de la decisión tomada por la asamblea puede parecer elogiable y propia de una comunidad avanzada, democrática y humana como lo era la Atenas del siglo V. a. C. Sin embargo, como veremos en seguida, las razones últimas no eran del todo bondadosas, sino interesadas. Así, antes de ver la respuesta del nuevo debate en la asamblea, merece la pena que nos detengamos en las posturas que aquel día se defendieron. Por una parte habló Cleón de Cleéneto, presentado en la obra de Tucídides como la figura opuesta a Pericles, de cuyo discurso extraemos algunos pasajes: «Con frecuencia he comprabado en otras ocasiones que la democracia es incapaz de gobernar a otros [...]. Pero lo más terrible de todo es que si no queda firme nada de lo que se decida, y no nos damos cuenta de que una ciudad con leyes peores pero inmutables es más fuerte que las que las tiene buenas pero sin validez; de que la ignorancia acompañada de moderación es más beneficiosa que la destreza sin freno y de que los hombres torpes administran muchísimo mejor las ciudades que los inteligentes […] Confiados en su futuro [los miteleneos] y con expectativas superiores a sus posibilidades, aunque menores que sus deseos, emprendieron la guerra, decidiendo anteponer la fuerza a lo justo, pues cuando creyeron que nos ganarían nos atacaron sin agraviarles nosotros […] En fin, yo, entonces y ahora, sigo luchando para que no modifiquéis vuestras anteriores decisiones y no os equivoquéis en las tres cosas más inconvenientes para un imperio: la compasión, el placer de la elocuencia y la clemencia. En cuanto a la compasión, es justo corresponder con ella a los que se portan igual y no a quienes no nos devolverán igual trato e inevitablemente quedan para siempre como enemigos. Los oradores que deleitan con su elocuencia tendrán ocasión de competir en otros asuntos menos importantes, y no en aquello en que la ciudad por un breve gozo recibirá los mayores daños. Y ellos en cambio recibirán un beneficio por su elocuencia. La clemencia se tiene con los que van a ser amigos también en el futuro, más que con quienes quedan tan enemigos como antes y de ningún modo menos. Una sola cosa para resumir: si atendéis mi propuesta, haréis lo justo con los mitileneos al mismo tiempo que lo conveniente; pero si decidís de otra manera, no agradaréis a los otros y en cambio quedaréis en entredicho, pues si esos se hubiesen sublevado con razón, sería porque vosotros manteníais el imperio indebidamente». 6

Es justo reconocer la brillantez de la oratoria mostrada por Cleón en este asunto. Defiende con ahínco y con gran habilidad su idea de que es necesario acabar con Mitilene. Incluso hace mención de que la justicia ha sido derogada por la fuerza por los mitileneos. Es la primera mención de la palabra justicia que aparece en este episodio que estamos narrando y lo curioso es que a Cleón le parece justo arrasar hasta los cimientos la ciudad rebelde y sojuzgar a sus habitantes. Pero pasemos a ver la opinión de su rival aquel día en la asamblea de Atenas: Diódoto el de Eúcrates, que en la jornada anterior dio la impresión, sin serlo, de ser el próxeno 7 de Mitilene en Atenas y que se oponía a que se matara a los mitileneos: «Ni hago reproches a los que han propuesto una nueva discusión sobre los mitileneos ni elogio a los que critican que se delibere muchas veces sobre asuntos capitales, sino que considero que las dos cosas más opuestas a una buena deliberación son la rapidez y la pasión, de las que la una suele darse acompañada de la vesanía, la otra con la falta de conocimientos y la cortedad de miras. Quien lucha porque las palabras no sean maestras de la acción o es estúpido o tiene algún interés personal; estúpido si cree que es posible explicar de algún otro modo lo que es futuro y no está claro; tiene algún interés, si queriendo persuadir de algo deshonroso cree que no podría hablar bien de algo que no es honorable, pero que con un buen uso de la calumnia aturdiría a quienes se opusiesen y le escuchasen» 8 .

Con el fin claro de lograr que se revoquen las órdenes del día anterior, continúa Diódoto su intervención: «Yo no tomé la palabra para oponerme en el tema de los mitileneos ni para acusarles, pues si somos sensatos nuestro debate no debería versar sobre sus agravios sino sobre 5

Hist. Pelop., pp. 256-257. Ibidem, pp. 258-259 y 260-262. 7 El pro-xenós era una especie de embajador representante de una polis en otra, no solía ser ciudadano de la polis a la que representaba, sino de la polis en la que vivía y donde defendía los intereses de la otra. Generalmente lo unían lazos familiares o de hospitalidad con la polis extranjera a la que ayudaba. Sin embargo, en este caso, Diódoto no era el próxeno de Mitilene en Atenas. 8 Hist. Pelop., p. 263. 6

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lo acertado de nuestra resolución […] Si os los presento como causantes de graves ofensas, no pediré por eso que les matéis si no interesa, y si son dignos de perdón, sea así, si no resulta beneficioso para la ciudad» 9 . Así pues, el interés, el beneficio para Atenas es lo que va a determinar el futuro de Mitilene, no una cuestión humana; ni la piedad, ni la compasión, sino los intereses para la guerra. En esa noción de justicia, la victoria se pone por encima de todo, la consecución del fin último del enfrentamiento armado se hace literalmente incompatible con cualquier mención de Themis. Dicho con otras palabras, la justicia queda relegada por la guerra 10 . Y la argumentación de Diódoto el de Eúcrates continúa: «Considero que nosotros debemos deliberar más sobre el futuro que sobre el presente, y en cuanto a eso en lo que de modo especial hace hincapié Cleón, en que nos interesará con vistas al futuro, condenarles a muerte, para que haya menos defecciones, también insistiendo en los intereses futuros, yo opino lo contrario y pretendo que vosotros ante lo especioso de sus propuestas no rechacéis lo útil de las mías, ya que al resultar más justo su razonamiento en vista de vuestra cólera actual contra los mitileneos, tal vez os arrastrará; pero nosotros no estamos litigando con ellos para exigir justicia, sino que estamos deliberando sobre ellos con la idea de que nos resulten útiles» 11 .

En esta última sentencia se reduce básicamente la idea que exponemos. No se trata de un litigio para exigir justicia, sino de una cuestión que hay que dirimir para que sea útil la decisión que se tome respecto a Mitilene. Y ahora se declara abiertamente el objeto de la defensa que se hace para retirar las órdenes de ejecutar a todos los mitileneos: «La verdad es que en las ciudades hay fijadas penas de muerte para muchos delitos, y no tan graves como este, sino menores; sin embargo, incitados por la esperanza se arriesgan y nunca fue al peligro nadie que se creyese condenado a fracasar en lo que tramaba [...]. Entonces, o se encuentra un temor más temible que ese [la pena de muerte] o, lo que es éste, no refrena, sino que la pobreza, por infundir atrevimiento ante la necesidad, la abundancia, que por soberbia y orgullo induce a la ambición, y las otras circunstancias humanas que acompañan a la pasión, en la medida en que cada una es dominada por algo inevitable más fuerte, impulsan al peligro [...]. En consecuencia no debemos tomar decisiones peores por fiarnos de la pena de muerte como una garantía, ni causar la desesperación de los sublevados ante la idea de que no cabrá arrepentirse y saldar su falta en brevísimo tiempo. Pensad que ahora, si alguna ciudad sublevada se da cuenta de que no tendrá éxito, puede que llegue a un acuerdo con recursos suficientes para pagar los gastos de guerra y poder tributar en el futuro; pero de aquella manera, ¿cuál creéis que no se preparará mejor que ahora y alargará el asedio hasta el límite si vale igual pactar tarde o pronto? Y para nosotros, ¿cómo no sería un daño gastar dinero en el asedio debido a la falta de acuerdo, y en el caso de que la tomásemos, recuperar una ciudad destruida y quedarnos en adelante sin sus ingresos? En esto estriba nuestra fuerza frente a los enemigos. Por tanto, no debemos perjudicarnos convirtiéndonos en jueces rigurosos de los que erraron, sino mirar de qué modo, castigando con moderación a las ciudades, podremos en el futuro utilizarlas con capacidad para la captación de recursos; y pretender vigilarlas no con el terror de las leyes sino con el cuidado de nuestras actuaciones» 12 .

En conclusión, Diódoto esgrime como argumento máximo que no vale la pena acabar con los mitileneos porque esa actuación puede suponer que otras polis en situaciones semejantes, ante la expectativa de ser arrasadas y destruidas por Atenas, resistan hasta el final y no se rindan fácilmente si van a temer el mismo castigo que Mitilene. La moral no tiene cabida en este discurso, ni la justicia. Sin embargo, hasta aquí podría entenderse que se está sirviendo a Themis (la diosa de la justicia) si el resultado del debate termina con la retirada de las terribles órdenes enviadas en las trirremes ya en marcha hacia Mitilene. Pero la conclusión de Diódoto, bajo el prisma adecuado, nos aclara que no es así: «Pensad hasta qué punto os equivocaríais en lo siguiente si le hicierais caso a Cleón: actualmente el pueblo os es adicto en todas las ciudades y, o no se une a los oligarcas en la deserción, o si es obligado, de inmediato se convierte en enemigo de los desertores, y vais a la guerra teniendo como aliado el pueblo de la ciudad que se os enfrenta. Si hacéis perecer el pueblo de los 9

Ibidem, pp. 264-265. Esta afirmación, que en determinados foros puede resultar en exceso evidente (tanto como para merecer la aquiescencia de Perogrullo), es una de las tesis básicas que defendemos aquí. No cabe la justicia en la guerra y si se la trata de introducir es para lograr justificación a los desmanes de la misma. 11 Hist. Pelop., p. 265. 12 Ibidem, pp. 265-266. 10

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mitileneos, que no participó en la defección y cuando fue dueño de las armas entregó espontáneamente la ciudad, en primer lugar cometeréis una injusticia al matar unos benefactores y además haréis a los notables el favor que más desean, pues cuando intenten sublevar a las ciudades, en seguida tendrán al pueblo como aliado por proclamar vosotros que la misma pena existe para los que cometen la falta que para los que no. Es preciso –aunque fueran culpables- fingir lo contrario para que el único que aún nos queda como aliado no se convierta en enemigo» 13 .

Cabría esperar, como en la retórica fílmica más habitual, que la asamblea ateniense se decantara abiertamente por la opinión de Diódoto. Sin embargo no fue exacatamente así: «Manifestadas esas opiniones que eran las más opuestas entre sí, aunque los atenienses se encontraron en un conflicto respecto a qué decidir y quedaron casi empatados en la votación, prevaleció la opinión de Diódoto» 14 . Así que fue un poco, por un margen estrecho que Mitilene se salvó. Rápidamente se envió otra trirreme para que las nuevas órdenes no se encontraran con la ciudad ya destruida. Afortunadamente para los mitileneos, la segunda nave llegó justo cuando el general ateniense, Paques, se disponia a cumplir las órdenes 15 . Pocos años después de la represión de Mitilene, ocurrió un episodio similar, esta vez con Melos. Tucídides lo describe así en pocas líneas 16 . Los melios tuvieron menos suerte y pagaron, probablemente, los reveses que la guerra les iba dando a los atenienses. No hubo debate en la asamblea de Atenas sobre el futuro de Melos ROMA Por su parte, la concepción de la guerra que se fue imponiendo en la cultura romana es distinta al caso griego. Roma pareció preocupada por dotar de un componente ético al enfrentamiento armado, como si tratara de encontrar justificación a su expansión mediante la fuerza de las legiones. Nosotros aquí vamos a ocuparnos únicamente de un caso en concreto: la opinión de Cicerón sobre la guerra justa, cuestión que aborda en algunas de sus obras. Veamos un ejemplo: «Tulio Hostilio creó el derecho que regula la declaración de las guerras, y esta institución santísima por sí misma la consagró en el Colegio de los Feciales, de suerte que si la guerra no había sido declarada e intimada, era tenida como injusta e impía» 17 . Dicho de otro modo, la justicia de la guerra viene determinada por su declaración, de modo que el advertir de la inminencia de las hostilidades otorgaba ya carta de legitimidad al enfrentamiento, independientemente de sus motivos o finalidades. Extrapolando dicho argumento, los japoneses, que tradicionalmente no advertían ni declaraban la guerra antes de su primer ataque (tómese como ejemplo la guerra ruso-japonesa de 1905 o el ataque a Pearl Harbor en 1941), serían unos guerreros forajidos según este canon. Pero podemos abundar más en Cicerón: «Son injustas las guerras emprendidas sin causa. No puede hacerse una guerra justa si no se hace para vengar una injuria o rechazar al enemigo […] Ninguna guerra es considerada justa si no se ha declarado o anunciado, y si no se han hecho previamente las reclamaciones precisas» 18 . A lo ya dicho se 13

Ibid., p. 267. Ibid., p. 268. 15 El propio Tucídides concluye la narración de este episodio así: «A tal grado de peligro llegó Mitilene», Idem. Eso sí, los responsables de la sublevación que fueron enviados junto con el agente espartano Saleto fueron ejecutados, eran unos mil, y las murallas de Mitilene fueron destruídas. Con ello viene a la memoria la célebre sentencia de Epicuro sobre la muerte: «Frente a la muerte, todos vivimos en una ciudad sin murallas»; que viene a decir poco más o menos que todos estamos desprotegidos ante la Parca. 16 «También por la misma época los melios ocuparon de nuevo otra parte del muro ateniense, ya que no había muchos guardias. Posteriormente llegaron refuerzos de Atenas a las órdenes de Filócrates el de Demeas con motivo de esos combates. Entonces los melios, sometidos ya a un asedio riguroso y víctimas de la traición de uno de ellos, se rindieron a los atenienses y quedaron a la discrección de ellos. Los atenienses mataron a todos los melios adultos que apresaron y sometieron a la esclavitud a niños y mujeres. Los propios atenienses se encargaron de repoblar el lugar enviando después quinientos colonos». Hist. Pelop., p. 488. Así concluye el libro V de la citada obra. 17 CICERÓN (1984): Sobre la República, Gredos, Libro II, 17, 31, p. 101; citado en A. CRUZ PRADOS (2003): La razón de la fuerza, Pearson, p. 140. Los feciales eran sacerdotes con atribuciones especiales únicamente en el caso de la declaración de las guerras. Para más información sobre la religión, los cultos y los sacerdotes a lo largo de la historia de Roma (monarquía, república, imperio y bajo imperio) vid. el divertido y sencillo libro de G. HACQUARD (1995), Guia de la Roma Antigua, Palas Atenea, pp. 92-94. 18 CICERÓN (1984), Libro III, 23, 35, p. 138; apud. A. CRUZ PRADOS (2003), p. 140. 14

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añade, pues, la necesidad de vengar una injuria o rechazar un ataque para que la justicia campee en el antagonismo. Pero se me ocurren varias objeciones sobre esta cuestión. Algo contingente, en terminología filosófica, es algo no necesario. El concepto mismo de justicia, pues, no puede ser contingente, de lo contrario nos las tendríamos que ver con un derecho variable y oportunista carente de todo valor para los seres humanos. Sin embargo, la guerra tiene un fin inexorable y al que no se puede renunciar: la victoria, la ebriedad del vencer. En ocasiones, las necesidades para alcanzar este fin, la victoria, variarán, serán contingentes, de manera que si damos por hecho que existe un ius in bello, será incompatible con la idea misma de justicia debido a su contingencia y variabilidad. Pero es más, si el fin de la guerra, el vencer, es tan terriblemente invariable y necesaria su persecución, este ius in bello no va a ser sino «una serie de recomendaciones prudenciales semejantes a los consejos tendentes a atenuar al máximo el arbitrio personal en las actuaciones» 19 . A mi modo de ver, estas «recomendaciones prudenciales» no encajan con el concepto de justicia, de manera que la propia expresión ius in bello parece carente de significado real o, si lo tiene, es un significado alejado del concepto más puro de ius. En otras palabras, el concepto sería creado ad hoc y con cierto carácter oportunista que da la impresión de pretender dotar de legitimidad a la guerra. Legitimidad que, ya la historia lo ha demostrado, alcanza completamente sólo el vencedor. Otra cuestión que se desprende de la lectura de Cicerón es que la justicia de la guerra venía determinada por el respeto minucioso del ritual de los feciales 20 . Estos sacerdotes imponían un sistema, una parafernalia que cumplir sin cuya obediencia escrupulosa se perdía toda legitimidad. Había, primero, que advertir al rival en potencia de las exigencias que se le pedían; luego venía la respuesta afirmativa o negativa de los interlocutores y si éstos no se plegaban al arbitrio de Roma se podía entonces declarar la guerra e invocar al dios Jano en su templo y abrir sus puertas (que no se cerraban hasta que la guerra terminaba) para indicar que la guerra estaba declarada. Esto era, de cara a la religión y a las formas, lo que había que hacer para que una guerra fuera justa. Nada se ve de los motivos. Escribe Cicerón: «En el orden político, las leyes de la guerra son sagradas. Hay dos maneras de resolver una diferencia: o por la discusión o por la fuerza; la una es propia del hombre; la otra, de las bestias. No se debe recurrir a la segunda sino cuando no ha sido posible obtener justicia por la primera» 21 . Nada aparece, pues, sobre la legitimidad de unos fines sobre otros. No podría ser de otra manera en un periodo en el que Roma estaba forjando su dominio imperial. A lo máximo que se alcanza es a exigir todo el rigor en el respeto de las normas: «El pueblo que acude a las armas para disputar la primacía del Imperio y para ganar gloria, debe apoyarse en los mismos motivos que los que acabo de señalar para legitimar una guerra. Las guerras, pues, que se emprenden para conseguir la supremacía política, deben llevarse con mayor moderación aún que las otras, puesto que ocurre en ellas lo mismo que en las contiendas entre ciudadanos: tratamos con más rigor a un enemigo que a un competidor; a éste le disputamos un cargo, una dignidad; pero con el otro ponemos en juego nuestra vida y nuestro honor. Por eso las guerras que hicimos con los celtíberos y con los cimbrios las hicimos como si fuesen nuestros enemigos personales, porque no ventilábamos la hegemonía, sino la existencia. En cambio, en las luchas que mantuvimos con los latinos y con los sabinos, samnitas, cartagineses, con Pirro, luchábamos para decidir en qué manos habría de quedar la supremacía política» 22 .

Cicerón (foto derecha, a la izquierda Tucídides) es honesto en su exposición. No trata de introducir elementos exógenos al concepto mismo de guerra por hegemonía o por dominación. Lo que queda por dirimir hoy en día es si la situación ha cambiado. 19

R. SÁNCHEZ FERLOSIO (2007): Sobre la guerra, Destino, p. 293. Lucídisimo el autor en la reflexión «Las leyes feciales de Roma consignaron escrupulosamente los principios que se requieren para considerar justa una guerra. Los dos primeros que se exigen son que la guerra vaya siempre precedida de una declaración formal, y que se haga una denuncia previa de los derechos violados». CICERÓN (1989): Sobre los deberes, Tecnos, Libro I, 11, 36, p. 22. 21 Ibid., 11, 34, p. 21. 22 Ibid., 12, 38, p. 21. 20

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FUNDAMENTOS DE LA EDUCACIÓN MULTICULTURAL EN EL SISTEMA ESCOLAR ESTADOUNIDENSE Francisco Castillo Arenas El ser humano es una criatura que no teme a desplazarse en busca de mejores oportunidades de subsistencia y, por ello, la convivencia de culturas diferentes, con sus influencias y fusiones, están datadas arqueológicamente desde tiempos prehistóricos. Por su parte, Estados Unidos es un país creado por medio de la afluencia de emigrantes provenientes de todo el mundo en busca de prosperidad, ya que el sustrato indígena fue prácticamente exterminado a fines del siglo XIX. Lo que entendemos como cultura estadounidense o «American way of life» es el resultado del encuentro de las culturas que han aportado dichos emigrantes. No obstante, el encuentro de tantas razas y culturas diferentes y, en ocasiones, sin ninguna similitud, crea conflictos provocados especialmente por el desconocimiento mutuo, sin desdeñar los causados por problemas históricos como la esclavitud, generadores de resentimientos que siguen vigentes. La educación en los Estados Unidos afronta hoy en día esta realidad con el objetivo de inculcar los valores democráticos de respeto a quien es diferente y lograr con ello que todos los alumnos tengan las mismas oportunidades. PANORAMA MULTICULTURAL EN LOS ESTADOS UNIDOS Los distritos con mayor diversidad cultural en sus aulas son los de las grandes áreas metropolitanas como Los Angeles, Nueva York, Washington y Chicago. Sin embargo, hoy no existe en la práctica ningún distrito escolar que no tenga que afrontar ese fenómeno. En el bienio 1998-1999, el 38 por ciento del total de los alumnos estadounidenses pertenecían a grupos minoritarios y la proporción siguió aumentando en los años siguientes. En los 100 distritos escolares más grandes, la proporción de estudiantes pertenecientes a grupos minoritarios ascendía al 67 por ciento. Los afroamericanos 1 han representado tradicionalmente el grupo étnico más importante, pero ello ha cambiado debido a la continua emigración de hispanos (especialmente, mexicanos), ya que estos últimos tienen la tasa de natalidad más alta de todos los grupos étnicos 2 , lo que hace que se hayan convertido en la minoría más influyente en términos electorales. A gran distancia numérica se encuentran otras comunidades como la asiática, judía, musulmana y, en general, de cualquier lugar posible del planeta o tendencia social. ORÍGENES DEL TRATAMIENTO DE ESTE ASPECTO EDUCATIVO EN LOS EE UU Durante la Segunda Guerra Mundial, la industria armamentística creó grandes expectativas de trabajo en las ciudades y, con ello, se provocó un fuerte movimiento migratorio del campo a la ciudad. La fricción entre grupos raciales que no estaban acostumbrados a convivir y competir juntos dio lugar a una serie de disturbios raciales en 1943. Esto motivó a un grupo de educadores a crear programas educativos en las universidades para mejorar las relaciones interraciales. Este movimiento educativo 1

Los afroamericanos son especialmente abundantes en los estados del sur. Recordemos que la población negra llegó a los Estados Unidos como esclavos (principalmente, pero también hay una corriente de inmigración africana) en tiempos coloniales y que no fueron manumitidos hasta el fin de la Guerra de Secesión en el siglo XIX. Su dura historia les ha hecho ser un grupo especialmente reivindicativo. 2 Ver G. GÓMEZ DACAL (2001): «La población hispana en EE UU», Anuario del Instituto Cervantes 2001, Plaza y Janés / Círculo de Lectores, pp. 169-242 <http://cvc.cervantes.es/obref/anuario/anuario_01 /gomez/>. 26 Isagogé, 4 (2007)


recibió el nombre de educación intergrupal o intercultural, pero su difusión e impacto fueron bastante limitados y desapareció con el tiempo 3 . Hubo que esperar a las décadas de los años sesenta y setenta del siglo XX para ver cómo los movimientos en defensa de los derechos civiles, promovidos especialmente por la comunidad afroamericana (hay que destacar la figura de Martin Luther King), empezaron a lograr cambios en las instituciones educativas. En principio se consiguieron objetivos modestos, como el de la contratación de un mayor número de profesores afroamericanos o ligeros cambios editoriales; pero, con el tiempo, buena parte de las universidades incluyeron estudios étnicos en sus programas. La mayor victoria fue el fin total de la segregación bajo la administración del presidente Johnson 4 . Este éxito de la comunidad negra ha sido emulado por otras, lo que incluye no sólo a otras razas, sino a grupos culturales minoritarios como homosexuales, religiosos etc. Por tanto, la educación multicultural ha de entenderse como referente también a ese tipo de minorías 5 . BASES DE LA EDUCACIÓN MULTICULTURAL Y SU PRÁCTICA EN LAS AULAS ESTADOUNIDENSES Según Begoña Aguado, el espíritu de la educación multicultural se puede resumir en estos cuatro puntos: ƒ ƒ ƒ ƒ

El respeto y reconocimiento de la diversidad en todo el sistema educativo. La inclusión de la historia, la cultura y las perspectivas de los diferentes grupos culturales en el currículum. La igualdad de oportunidades y acceso a la educación de todos los alumnos. El establecimiento de un entorno académico seguro y no violento que sea auténticamente democrático y que promueva la cooperación y la armonía entre los diferentes grupos culturales 6 .

Para conseguir un adecuado entorno de aprendizaje, el profesor norteamericano debe tener en cuenta cinco elementos: ƒ

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El entorno físico: en las aulas norteamericanas la decoración es fundamental y se procura en ella que estén representados motivos positivos de todas las etnias. Es el profesor el responsable de la decoración en el aula que le es asignada haciendolo con elementos que le pertenezcan. El curriculum: en este se debe intentar incluir las diferentes perspectivas de las culturas a la hora de abordar un tema y tratar en él los logros de los diferentes grupos.

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B. AGUADO (2002), «La educación multicultural», en AA.VV., Curso de formación en educación multicultural y plurilingüe, Dossier de Apoyo, Universidad de Salamanca, p. 59. 4 El mismo Lyndon Baynes Johnson fue profesor de secundaria en Houston, Texas, antes de ingresar en el Partido Demócrata, ocupando diversos cargos relevantes (logró la aprobación en 1957 de la primera legislación nacional de derechos civiles desde la Guerra de Secesión) hasta alcanzar la vicepresidencia de la nación, desde la cual, fue catapultado a la presidencia tras el asesinato del presidente Kennedy en 1963. Ganó luego las elecciones en 1964 y durante su mandato promulgo diversas leyes en defensa de los derechos civiles. Fueron los malos resultados militares en la guerra del Vietnam el motivo principal que le impulsó a no presentarse a la reelección en 1968. 5 B. AGUADO (2002), p. 60. 6 Ibidem, p. 61. Isagogé, 4 (2007)

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Las estrategias que utilizamos para enseñar: no todos los alumnos aprenden de igual manera, e incluso estas diferencias pueden estar motivadas por su ambiente cultural. El enseñante debe ser capaz de ofertar un abanico de estrategias para satisfacer el mayor número de necesidades aunque ello le obligue a cambiar incluso su forma de evaluar. Las expectativas de comportamiento: el educador debe de asumir que cada cultura inculca a sus jóvenes una forma de conducta determinada y eso le obligara a tener que maniobrar con suavidad a la hora de imponer el comportamiento estandarizado requerido en el aula. El curriculum oculto, esto es, el comportamiento cultural (consciente o inconsciente), propio de los educadores. Este comportamiento se puede expresar mediante prejuicios, pautas, etc., que deben procurar corregirse en cuanto atenten contra la diversidad.

EL CURRÍCULUM MULTICULTURAL Normalmente se practica una educación multicultural limitada a los dos primeros niveles de aplicación curricular (primaria y media). Los niveles tercero y cuarto (secundaria y superior) tienen el curriculum transformado para incentivar la participación del alumno. Estos últimos también son los más exigentes para los educadores. La profesora Aguado cita los cuatro niveles de aplicación o enfoques de los principios en la educación multicultural al curriculum de James Banks 7 : ƒ ƒ ƒ ƒ

De aportaciones: se centra en la celebración de personalidades y festividades propias de cada grupo o cultura. Aditivo: en este nivel se añaden conceptos, temas y perspectivas pertenecientes a los grupos culturales. Transformativo: se les pide en él a los alumnos que se sitúen en el punto de vista de otra cultura y a través de el analicen conceptos, temas y situaciones. De acción social: consiste en que los alumnos tomen decisiones sobre conflictos sociales y participen en acciones para resolverlos. Rara vez se aplica este último, por sus obvias dificultades.

No obstante, no se debe olvidar que todos estos principios se enmarcan en la tónica general del sistema educativo norteamericano, en el cual el conductismo educativo y la rígida disciplina son la tónica general 8 .

LA LEY «NO CHILD LEFT BEHIND» El último gran cambio en el sistema educativo de los Estados Unidos es la conocida como ley No Child Left Behind Act of 2001 («Ningún niño dejado atrás, Decreto de 2001») promovida por el presidente George Busch Jr. Esta controvertida ley promueve la revisión de gran número de programas educativos con el objetivo de mejorar los resultados en la educación primaria y secundaria, aumentando los requerimientos a los docentes y condicionando los fondos de los estados, distritos escolares y escuelas a los 7

Ibid., p. 62. J. L. BERNAL, y M. T. GIL (1996): «Los Ángeles: CP ‘Mark Twain’ Respuesta al Multiculturalismo», Cuadernos de Pedagogía, 250, p. 44. 8

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resultados académicos a la par que se permite mayor flexibilidad a los padres para escoger los centros educativos para sus hijos. Respecto a las minorías, la ley «No Child Left Behind», defiende que se pueden reducir la distancia entre los logros académicos de las minorías más desfavorecidas y la población blanca mayoritaria, creando expectativas comunes para todos. Por otro lado, obliga a las escuelas y distritos escolares a prestar más atención a los grupos que tradicionalmente obtienen peores resultados, como los estudiantes pobres, disminuidos, afroamericanos e hispanos. Antes de la ley era común que los estados solo ofrecieran datos estadísticos de la media, ocultando la existencia de grupos desaventajados. La ley también promueve que sea el inglés el lenguaje educativo, fomentando programas para que todos los estudiantes terminen su periodo educativo hablando y leyendo correctamente en inglés, aunque provengan de otros ambientes lingüísticos 10 . CONCLUSIONES La compleja realidad de los Estados Unidos ha llevado a que hayan sido pioneros a nivel mundial a la hora de dar respuesta especializada al hecho multicultural en su sistema escolar. La consideración a este aspecto impregna todo el desarrollo educativo desde las primeras etapas hasta las finales y se conciencia específicamente a los docentes para ello aunque eso les suponga un mayor esfuerzo. El resultado es que la sociedad estadounidense tradicionalmente ha logrado ir integrando sus minorías sin que por ello estas hayan tenido que homogeneizarse, no es eso lo que pretendía el sistema educativo, sino hacer comunes una serie de valores y practicas sociales. No obstante, los resultados no siempre son óptimos pues los conflictos están latentes, sin que el sistema educativo haya demostrado ser capaz de solucionarlos por si sólo y el hincapié que se hace en la última ley sobre la obligatoriedad del inglés como lengua común es muestra de ello. BIBLIOGRAFÍA AA. VV. (2002): Curso de formación en educación multicultural y plurilingüe, Dossier de Apoyo, Universidad de Salamanca. AA. VV. (2000): The Educational System in the United States: Case Study Findings, U.S. Government Printing Office. BERNAL, J. L y M. T. GIL (1996): «Los Ángeles: CP ‘Mark Twain’ Respuesta al Multiculturalismo» Cuadernos de Pedagogía, 250, pp. 38-44. GÓMEZ DACAL, G. (2001): «La población hispana en EE UU», Anuario del Instituto Cervantes 2001, Plaza y Janés / Círculo de Lectores, pp. 169-242 <http://cvc.cervantes.es/obref/ anuario/anuario_01/gomez/>. SMITH, A. (2002): «How global is the curriculum», Educational Leadership, 20, pp. 38-41.

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Más información sobre la Ley No Child Left Behind: en: <http://www.whitehouse.gov/infocus/ education/index.es.html> Isagogé, 4 (2007)

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EL AÑO ESCOLAR HÚNGARO Miguel Ángel de la Fuente Frechoso En el presente trabajo trataré de hacer un recorrido breve por los acontecimientos concretos que tienen lugar durante el curso académico normal de la escuela secundaria en Hungría. Y, más concretamente, me basaré para ello en mi experiencia en el Instituto Público de Bachillerato Herman Ottó de Miskolc entre los años 2004 y 2008. Eso sí, quizá deba advertir que algunas costumbres, usos o tradiciones podrían estar en vías de extinción, dada la época de rápidos cambios que vive Hungría, inserta en los procesos de convergencia con el resto de países de la Unión Europea, en la cual ingresó en 2004. En mi exposición seguiré el curso natural del calendario, cuyo diseño queda decidido por asamblea de profesores el último lunes de agosto, tras haber recibido instrucciones del Oktatási Miniszterium — Ministerio de Educación de 1 Hungría . Inicio, fin de curso y vacaciones. Las clases siempre dan comienzo el primer lunes de septiembre. Situándonos, por ejemplo, en el curso 2007/8, sería el lunes 3 de septiembre. Ese día comenzó el primero de los dos semestres en que se divide el curso escolar (en lugar de tres trimestres). El final del curso corresponde al día laborable más próximo al quince de junio (este año el 13 de junio). Entre ambas fechas se distribuyen las siguientes vacaciones, o días en los que nadie asiste al instituto: ƒ

Del 21 al 23 de Octubre: Fiesta nacional, con dos fechas coincidentes: la Revolución de 1956 y la Declaración de la República de Hungría en 1989.

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Del 28 de Octubre al 4 de Noviembre: Vacaciones de otoño.

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Del 22 de Diciembre al 1 de Enero: Vacaciones de invierno.

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Entre los días 21 y 15 de Marzo: Vacaciones de primavera.

Es interesante saber que los húngaros no poseen concepto de «puente» —o sea, no toman como vacaciones uno o varios días junto a los de fiesta—. Por ejemplo, si nos planteáramos el caso para las vacaciones de octubre, en España la costumbre nos llevaría a hacer puente el lunes 22 de octubre y el viernes 2 de noviembre, en los que, técnicamente, no hay festejo. En Hungría esos días se recuperan en sendos sábados declarados munkanapok —días laborables—. Así, el sábado 20 de octubre se impartieron clases como si fuera un lunes y el sábado 27 del mismo mes se impartieron las clases correspondientes a un viernes. Eso sí, en esos días las clases duran treinta minutos. Las fogadó órák. «Horas de recibimiento» o visitas de los progenitores, que se realizan en tres momentos del año, distinguiendo siempre una conversación con el tutor 1

Para más información, véase su página web: <http://www.okm.gov.hu/>.

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del grupo de la visita o consulta a los demás profesores. En el año 2007/8, por ejemplo, las Fogadó órák se han fijado a mitad del primer semestre —el 14 de noviembre—, al final del primer semestre —30 de enero— y a mitad del segundo semestre —el 23 de abril—. Un profesor puede explícitamente pedir la concurrencia de algunos padres, o bien los padres pueden pedir explicación o consejo de cualquier profesor. Habitualmente se recibe a los padres entre las 16:00 y las 18:00 de la tarde, ya que buena parte de los húngaros han terminado su jornada laboral a esas horas. Actividades culturales del centro. También a principios del año se fijan algunas actividades culturales del centro. Por ejemplo, los días en los que las clases se reducirán a 30 minutos con objeto de terminar el horario del día anticipadamente y asistir, todos los profesores y alumnos juntos, a un concierto en alguna sala o teatro de la ciudad. En nuestro caso, el Instituto Herman Ottó realiza estos hangversenyek — conciertos— en al menos dos ocasiones anuales (este año el 8 de octubre y el 19 de noviembre). Los conciertos varían, si bien frecuentemente se toca música clásica o jazz, siendo especialmente popular el estilo dixieland. Otra actividad cultural interesante es el abono del teatro, que poseen numerosos institutos de la ciudad de Miskolc. El Nemzeti Színház —Teatro Nacional 2 — reserva días de representación a cada instituto y, en cada uno de ellos, un profesor se encarga de la venta de los abonos de cinco representaciones anuales, a precios considerablemente más baratos. Esos días el instituto casi al completo asiste al teatro como una familia. Y esto último no es un convencionalismo o un falso coloquialismo, puesto que en el ambiente de estas excursiones se deja sentir bastante el espíritu de comunidad que representa cada centro. Además, cuando los húngaros —estudiantes o no— asisten a la Művészeti Háza —Casa de las Artes— o al Teatro Nacional, lo hacen engalanados con chaqueta y corbata. El Kopászavató. Son frecuentes las actividades que integran a profesores y alumnos en el ambiente del centro. Una de estas es el Kopászavató —Día de los Calvos—, celebrado el pasado 12 de Octubre. A pesar de su nombre, se refiere a los miembros más jóvenes de los institutos: los novatos. Los alumnos de segundo año decoran el instituto y organizan un día de fiesta, con concursos divertidos, para dar la bienvenida a los alumnos de primer año. Los tipos de juegos favoritos de los estudiantes son aquellos en la línea de las sillas musicales, morder una manzana suspendida de un cordel o comer un plátano que otro alumno sostiene entre sus piernas. La entrega del szalag. Una de las festividades principales del año escolar es el 30 de Noviembre y concierne a los alumnos de último año. Se celebra el szalagavató, una ceremonia a mitad del año escolar en la que todos los alumnos de último curso reciben un szalag, o sea, una cinta donde aparece el nombre o escudo del instituto, los años de promoción, el tipo de bachillerato y el número del grupo. El szalag es cosido en el brazo de la chaqueta del alumno a la altura del pecho. De este modo, puede saberse a simple vista si un alumno va a examinarse de su Bachiller. En el caso solamente de Miskolc, esta costumbre se extiende también a los alumnos de último año de la Universidad. Así, un desconocido dependiente de cualquier tienda puede —y a menudo lo hace— felicitar a un joven que porta el szalag por la terminación de su ciclo de estudios. Tras la ceremonia oficial los alumnos se trasladan a algún local nocturno, donde les siguen únicamente algunos profesores invitados y con ganas (los jóvenes). 2

Todos los teatros de Hungría se llaman Teatro Nacional. Es cierto que el de Miskolc tiene una preeminencia: fue el primer teatro húngaro edificado en piedra. Destaca el hecho de que en Hungría cada uno de estos “Teatros Nacionales” posee su propia compañía. El de Miskolc alcanza las quinientas personas e integra viviendas y un restaurante sólo accesible a sus trabajadores.

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Como en casi todas las fiestas húngaras, se conoce de antemano a qué hora empieza y a qué hora termina. El día de Szent Mikulás. En Hungría Szent Mikulás, Miklós, es decir, San Nicolás o Santa Claus, llega el día 6 de diciembre a traer chocolate a todos los húngaros. Ese día las mesas de los profesores aparecen llenas de chocolates y algunas alumnas vestidas de rojo y caperuza recorren el instituto regalando chocolate a todos. Además, los húngaros reciben regalos de sus padres en el árbol de Navidad el día 25 de diciembre. Ese día es buen presagio vivir unas Navidades Blancas (bien nevadas). La Semana del Instituto. El instituto posee su propia semana de festejos —en este caso, la Herman Hét— en la que todos los grupos de último año de los varios itinerarios de bachiller compiten por ganar unas elecciones, celebradas el último día, viernes. Para ganar el voto del resto del instituto orquestan todo tipo de bailes, concursos, conciertos, invitaciones a café, té, chocolates, reparto de gofres por los pasillos, bloqueo de los pasillos a los profesores, regalo de camisetas, etc… Cada grupo escoge un color, un eslogan y un líder. Progresivamente las clases resultan más y más imposibles de impartir hasta que un día se puede encontrar a chicas disfrazadas de Rambo formando un piquete con el fin de impedir al profesor llegar al edificio donde está su clase. Al día siguiente, al llegar al instituto en tranvía a las 7:30 de la mañana y tras una nevada, se puede encontrar a los alumnos con bandejas repletas de té, café y pastas calientes con la insignia de su grupo. El edificio completo suele estar ya decorado con carteles de todo tipo incitándote a votar a tal o cual grupo. Al llegar el miércoles muchos alumnos desaparecen de las clases y los jueves y viernes de la Herman Hét suele resultar ya prácticamente imposible impartir ni una sola clase, debido, entre otras cosas, a las luces y la música de discoteca. Las vacaciones de Karácsony. La Navidad en Hungría finaliza inmediatamente después del Año Nuevo. El primer lunes de enero se reinician las clases. El Osztály kirándulás. Todos los centros realizan una vez al año un osztály kirándulás —excursión de grupo— durante un fin de semana —habitualmente en mayo, pero puede moverse a cualquier época del año—. Esos días que oscilan entre uno y cuatro, dependiendo de la voluntad de los alumnos y de sus profesores, salen de viaje, normalmente dentro de Hungría, para divertirse juntos. Algunas opciones en las que yo mismo he participado son la excursión a los baños termales, como los de azufre de Bogács; la visita a alguna ciudad hermosa, como Szeged o Pécs; el recorrido en Budapest por el Museo del Terror Nazi y Socialista, seguido del Museo de las Ciencias y la tarde en el centro comercial de Nyugati; o bien, el fin de semana en la Feria del vino de Tokáj. Algunas veces se viaja al extranjero, como a los Montes Tatrá, a Kosice (Eslovaquia) o, incluso, a Cracovia (Polonia). Los treinta y cinco o cuarenta alumnos que componen un grupo van acompañados de su tutor y otro profesor invitado. A veces es tradición que un grupo siempre invite al mismo profesor, a modo de «hijamiento» (fenómeno inverso al apadrinamiento), al cual pagan todos los gastos. El Ballagás. El año escolar para los alumnos mayores finaliza a finales de abril con el Ballagás, palabra que proviene del verbo ballag traducible como «caminar lentamente». Se realiza durante la última semana de clase en el instituto, antes de los exámenes de Bachiller —hay un examen único al final de la etapa secundaria y del que se obtiene la «nota de corte» para entrar en la universidad—. Esa semana los alumnos, de punta en blanco, esperan que cada profesor les dedique unas palabras. El profesor hará un balance de todos los años y una despedida al grupo, así como consejos para el futuro. Tras esto, los alumnos en fila de a dos siguen al profesor, cogido del brazo por dos alumnos o alumnas, desde el aula hasta el Tanári —sala de profesores—. A la 32

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entrada de esta sala, el profesor les besa o da la mano a todos y ellos entregan un ramo de flores al profesor. Muchos de ellos lloran y sinceramente esperan que se les eche de menos. Especialmente emotiva es la despedida con los tutores —osztályfőnök—, que a menudo han sido por cuatro años casi segundos padres. Estos alumnos ya no darán clase en mayo ni junio porque se les deja tiempo para preparar sus exámenes de Bachiller. Éstos terminan a finales de junio y entonces invitan de nuevo a todos sus profesores a cenar y salir de fiesta. El resto de los alumnos ha continuado las clases de forma habitual hasta el 15 de junio, en que todo el personal del instituto se despide hasta finales de agosto o septiembre. Dejaré en el tintero muchos más aspectos de la vida diaria de la escuela, como la costumbre de tener un escudo colgado en cada aula —que pone de manifiesto el espíritu nacionalista—, el control de los naplók o diarios de clase, el sistema de aprendizaje de los húngaros —quizá más bien memorística—, la atención en la evaluación final al magatartás —comportamiento— y al szorgalom —diligencia—, o bien, de los tablók —orlas— que decoran toda la ciudad en primavera. Sólo añadiré, para terminar, que convendría estudiar con detenimiento sistemas como el presente, pues seguro que podemos aprender e incorporar elementos valiosos del sistema educativo de un país que tiene una de las más altas tasas de premios Nobel por habitante del mundo.

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EL TORERO MÁS VALIENTE DE MIGUEL HERNÁNDEZ: LAS INFLUENCIAS DE RAMÓN Y DE VALLE-INCLÁN Manuel Guerrero Cabrera Paralela a su poesía, Miguel Hernández (Orihuela, 1910–Alicante, 1942) desarrolló una obra teatral que no ha tenido la misma difusión ni suerte. No obstante, esta última posee un interés vital para conocer la evolución literaria del autor; ya que sus mundos poético y teatral se desarrollan del mismo modo, compartiendo las mismas imágenes, el mismo léxico, la misma intención… En este artículo, comenzaremos realizando un breve recorrido por su obra teatral, a fin de centrarnos en El torero más valiente y destacar el posible paralelismo, por un lado, de El torero Caracho de Ramón Gómez de la Serna, y, por otro, de Luces de bohemia de Valle-Inclán. Finalmente, extraeremos las conclusiones pertinentes. 1.- LA OBRA TEATRAL DE MIGUEL HERNÁNDEZ El interés de Miguel por el teatro surgió temprano. Con catorce años, edad en la que tuvo que dejar el colegio jesuita para cuidar un rebaño de cabras, se interesó por el grupo teatral «La Farsa», que actuaba en la Casa del Pueblo y Centro Católico de Orihuela, del que llegó a formar parte. Así, en este tiempo, compuso una breve pieza titulada Villancicos extrafinos, una dramatización sobre el nacimiento de Cristo y la adoración de los Magos y de los pastores 1 . Otros detalles de su interés temprano por el teatro son: 1) los Miguel Hernández recitales de Perito en lunas, que acababan convirtiéndose en (retrato a lápiz de Antonio Buero Vallejo, 1940) representaciones, valiéndose de objetos simbólicos, «a fin de presentar la metáfora visualmente para que un público escasamente cultivado pudiera comprender la imagen poética» 2 ; y 2) conocer a Federico García Lorca en 1933, al que consideraba un modelo del artista total 3 . Su primera obra seria aparece en 1933: el auto sacramental Quién te ha visto y quién te ve y sombra de lo que eras. Este texto dramático se debe al espacio ideológico en el que se mueve el primer Hernández, cuya voluntad temprana es escribir teatro religioso, influido por las doctrinas reaccionarias del catolicismo de Ramón Sijé y José L. Almarcha 4 . Con esta obra viaja a Madrid. En 1934, quizá por las influencias de sus nuevas amistades madrileñas, evoluciona ideológicamente, de tal modo que se distancia de Sijé. En ese año escribe El torero más valiente, inspirada en la muerte de Ignacio Sánchez Mejías (y su supuesta rivalidad con su cuñado, Joselito). La elección del tema taurino es una muestra del alejamiento del ambiente de Orihuela, ya que en esta obra aparece otro Ramón, Gómez de la Serna, y situará una escena en el café Pombo, como dedicatoria al mundo cultural de Madrid. Más adelante, volveremos a este punto.

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M. HERNÁNDEZ (1993): Obra completa (II), Espasa Calpe, p. 2.043; edición de A. Sánchez Vidal y J. C. Rovira con la colaboración de C. Alemany: «Breve pieza de la primera juventud». 2 M. GUERRERO CABRERA (2002-3): «El teatro de Miguel Hernández (y su relación con el teatro del Siglo de Oro y Lope de Vega)», Angélica. Revista de Literatura, 11, p. 246. 3 Miguel tenía la esperanza de que La Barraca representara alguna de sus obras, pero nunca sucedió. Solo una carta recibe Miguel de Lorca, en la que éste se muestra distante y sin mucho interés por aquél. 4 M. HERNÁNDEZ (1993), p. 1.184.

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Un nuevo giro social dio a su obra dramática en 1935, al escribir Los hijos de la piedra, cuyo tema es el de las circunstancias de los trabajadores asalariados en un latifundio. Continuará con este carácter social en 1936 con El labrador de más aire, sin duda su mejor obra teatral, que recuerda al teatro del abuso del poder de Lope de Vega: don Augusto es dueño de todas las tierras de una aldea y se muestra siempre poderoso ante sus labriegos, pero Juan no somete su libertad al terrateniente y éste ve herido su orgullo; además, Juan se enamora de Isabel, la hija del patrón. Su dramaturgia se vuelve revolucionaria con Teatro en la guerra, obra compuesta por cuatro breves piezas de escaso valor literario; y, finalmente, su obra sufre un retraimiento hacia sí mismo, dando lugar a Pastor de la Muerte, obra que trata sobre un pastor que marcha al frente y lucha con valentía. En esta última obra, el canto heroico está presente y se exalta la moral de los soldados que luchan. Esta fue su última pieza teatral y, sin duda, el haber escrito seis obras en cuatro años demuestra claramente el gran interés de Miguel Hernández por el género. Para nuestro artículo, nos centramos en El torero más valiente, inspirada en parte, repetimos, en la muerte de Sánchez Mejías. Otra figura importante en ella es la de José Bergamín, no sólo porque le dedica la obra, sino también porque es un personaje de ella, suscitándose con ello la posibilidad de publicarla en Cruz y Raya, revista de la que aquél era director. Sin embargo, al final se publicaron únicamente dos escenas en los números 3 y 4 de El Gallo Crisis 5 . Esto era lo único que se conservaba de la obra hasta que en 1986, don Agustín Sánchez Vidal 6 logró reconstruirla y editarla, «a través de un dificultoso manuscrito propiedad de la viuda del poeta» 7 . Además de la influencia ejercida por Bergamín (como director de la revista y autor de La estatua de Don Tancredo), Miguel recibió la de otros autores: el citado Ramón Gómez de la Serna (El torero Caracho), Valle-Inclán (Los cuernos de don Friolera, Luces de Bohemia), García Lorca (su teatro y el Romancero gitano), Lope de Vega (también su dramaturgia, en especial, El caballero de Olmedo), José M. de Cossío (la enciclopedia Los toros, en la que nuestro poeta trabajó)… De todos ellos, prestaremos atención especialmente al primero y al segundo de los mencionados. 2.- RAMÓN Y SU TORERO CARACHO EN EL MÁS VALIENTE DE MIGUEL Nuestro poeta sabía que tenía que impresionar a sus compañeros de Madrid si quería obtener el reconocimiento de ellos. Así, es la experiencia en la capital la que coloca algunas escenas de su pieza en el café Pombo y, por supuesto, con Ramón Gómez de la Serna. Aunque no se tienen datos ciertos de que se encontraran frente a frente, sí es cierto que sentían simpatía el uno por el otro y que Ramón sabía de la producción literaria del oriolano 8 . Ambos coincidieron en escribir sobre toreros, novela en el caso de Ramón (1926) y teatro en el de Miguel (1934), pero la de éste se ve muy influida por la del madrileño. Así lo pone de relieve Agustín Sánchez Vidal en la ya

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Estos números corresponden a otoño de 1934. Sánchez Vidal la publicó en M. HERNÁNDEZ (1986): El torero más valiente. La tragedia de Calisto. Otras prosas, Alianza. 7 M. HERNÁNDEZ (1993), p. 1.192, n. 28. 8 J. L. FERRIS (2002): Miguel Hernández. Pasiones, cárcel y muerte de un poeta, Temas de hoy, p. 186. Véase este libro para mayor información sobre la relación de Miguel con Ramón y otros autores. 6

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mencionada edición que reconstruye el texto de El torero más valiente 9 ; por ello, seguimos a este estudioso hernandiano 10 . En lo que respecta al argumento, ambos coinciden en marcar la rivalidad y muerte de dos toreros: Caracho y Cairel en Ramón, José y Flores en Miguel. En cuanto a la utilización de imágenes tomadas de la novela y sugeridas en el drama, podemos hallar la visión de la plaza de toros como materia cósmica: «La fuerza de la atracción de la plaza, como la de una gravedad que no se ha llegado a estudiar bien» (TC, 29); «Un grito/unánime hinchió la anchura/de aquel terreno aerolito» (TMV, 1464). Otra imagen es la de que los útiles de los picadores y banderilleros sean cirios: «El picador […] miró la punta de su lanza para ver si se había apagado el pabilo del largo cirial» (TC, 52); «Y con largas cañas/de cirios morenos/como banderillas /sagradas de fuego/quemaban sus manos/los banderilleros» (TMV, 1485). Sánchez Vidal añade otras como la piel del toro figurando un tambor que redobla («tamboril luciente», TMV, 1427), «el trágico simbolismo de los caballos […], el juego entre la virilidad sobrante del torero y los palcos de mujeres» 11 (Estas imágenes, en TMV, pp. 1.424 y 1.433, respectivamente) y algunas más que no exponemos aquí por falta de espacio.

Ramón Gómez de la Serna (retrato de Daniel Vázquez Díaz)

También encontramos imágenes o expresiones de las que Miguel se apropia y reproduce tal como aparece en la novela ramoniana. Si anteriormente señalamos que los útiles del toreo eran cirios, recordaremos ahora que también son cirios las astas del toro: «Los cuernos alumbraban la semioscuridad, como si fuesen encendidos hachones de cera lucida» (TC, 34); «Se le marchitaban/al toro los cuernos/[…] como si estuviesen/formados de sebo» (TMV, 1485). La reproducción de la siguiente expresión del toreo de los protagonistas indica el alto grado de lectura al que había sometido la novela de Ramón: «Su toreo era un toreo del Greco» (TC, 116); «José […]/es la articulación de la pintura/de Doménico Greco» (TMV, 1507). Y, entre muchas otras que se podrían citar, destacamos la siguiente acerca de lo que se recogía en la arena con motivo de la ovación del público:

«Puros, sombreros, un bisoñé y, en pleno entusiasmo, un sombrero de señora. […] Toda la sombrerería del público comenzó también a caer en el estanque de arena; una dama le tiró su mantón de Manila y otra le arrojó con tal arrebato los claveles de su pecho, que pareció que le había echado un seno para que quedase palpitante, como medusa de mar en medio del oceánico ruedo». (TC, 55-59)

En esta enumeración destaca la metáfora del seno palpitante, que también aparece en Hernández. Pero en el teatro de éste está intensificada, de tal modo que resulta una metáfora pura. Ahora ya sabemos que está tomada de Ramón: «Duros, niños de pañales,/algún seno artificial,/[…] todo lo echaba la gente/a la redonda alcancía/del

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M. HERNÁNDEZ (1986), pp. 24-29. En nuestro artículo sólo marcaremos la influencia de El torero Caracho únicamente, obviando el influjo de otras obras (y aspectos) de Ramón, tales como las greguerías. 10 Para este aspecto, utilizaremos TMV para El torero más valiente, seguido del número de la página de la edición de las Obras Completas de 1993; y TC para El torero Caracho, seguido de la página de la edición siguiente: R. GÓMEZ DE LA SERNA (1969): El torero Caracho, Austral. 11 M. HERNÁNDEZ (1986), p. 29.

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ruedo[…]» (TMV, 1427). Lo que vuelve a demostrar la influencia del autor madrileño en la del oriolano. 3.- UNA ESCENA ANÁLOGA EN LUCES DE BOHEMIA Ramón protagoniza con Bergamín la fase posterior del tercer acto, cuya acción sucede en el interior de una barraca de feria: «tres fases de la cogida de JOSÉ, un busto; y el cadáver del mismo en cera en un ataúd de vidrio. Por las paredes varias fotografías eternizan momentos emocionantes de torero y toro» 12 . En esta fase, ambos evocan al torero al contemplar la figura de cera y, tras insinuar Pinturas que José realmente se ha quitado la vida, Bergamín no lo cree y reflexiona acerca de que su muerte fue casual, evocando el momento de la cogida. Por su parte, Ramón le indica a Bergamín: RAMÓN: BERGAMÍN:

Puede, Bergamín, que tarde en creer eso la gente. […] «José, señores, ha muerto porque tuvo que morir» 13 .

Esta escena comparte algunos aspectos con la decimocuarta de Luces de Bohemia de ValleInclán: 1) Valle-Inclán utiliza a Rubén Darío, porque encarna a los modernistas (y su hipocresía); del mismo modo que Miguel Hernández emplea a Ramón, porque representa la cultura madrileña.

Ramón Mª del Valle-Inclán (dibujo de Moya del Pino)

2) Rubén y el marqués de Bradomín como la pareja que evoca a Max en Luces de bohemia, frente a la pareja formada por Ramón y Bergamín en El torero más valiente. Además, si el marqués de Bradomín era un trasunto de Valle, Bergamín aparece por el deseo de Hernández de publicar (y representar) su obra. 3) Tanto la evocación de Max, como la de José, son breves. En ambas se habla sobre la muerte, pero hay que salvar las distancias: en Luces de bohemia, la muerte aparece desde el inicio y en esta conversación la muerte se personifica como «Ella»; en cambio, en la obra del oriolano, la muerte no está tan presente y representa otro papel, sin llegar a adquirir la relevancia de la obra de Valle. 4) El suicidio, que se nombra al comienzo del esperpento («Podemos suicidarnos colectivamente» 14 , dice Max); pero en El torero más valiente sólo se refleja en la fase citada anteriormente, cuando Pinturas lo sugiere ante Ramón y Bergamín. En efecto, tenemos dos escenas afines en estructura, pero preparadas de modo distinto. Por último, hay que añadir la similitud que F. Díez de Revenga y M. de Paco han visto entre esta escena y otra obra del gallego; ya que, según ellos, Ramón y

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Ibid., p. 1.539. Ibid., p. 1.544. 14 R. del VALLE-INCLÁN (2001): Luces de bohemia, Austral, p. 40. 13

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Bergamín «traen el recuerdo, siquiera sea lejano, de don Estrafalario y don Manolito en el Prólogo y el Epílogo de Los cuernos de don Friolera» 15 . CONCLUSIONES 1) El torero más valiente se escribe con la intención de alejarse de Orihuela. Para ello utiliza un tema de actualidad, ya que con él pretende «penetrar definitivamente en los ambientes madrileños» 16 , sin éxito. 2) La aparición de Ramón y de Bergamín obedece a dos razones: a) ambos le dieron ideas con El torero Caracho y La estatua de Don Tancredo, respectivamente; y b) los dos eran personalidades importantes en el mundo cultural madrileño, de tal modo que Miguel veía en ellos la posibilidad de hacerse un hueco en ese mundo. 3) La influencia de El torero Caracho de Ramón es evidente, como ya hemos expuesto; a lo que se une el acierto de presentar al creador de las greguerías en una barraca de feria «y más en concreto al vincularlo con la cera y los maniquíes, tan centrales en la cosmovisión de Gómez de la Serna, quien convivía en su torreón de la calle Velázquez con una muñeca de cera» (ver foto) 17 . 4) Hallamos similitudes entre las escenas decimocuarta de Luces de bohemia y la fase posterior del tercer acto de la obra de Hernández en varios aspectos de la forma y de la temática; sin embargo, ambas están muy distantes una de otra, porque en la intención y en el resultado final son diferentes. BIBLIOGRAFÍA DÍEZ DE REVENGA, F. J., y M. DE PACO (1987): «Miguel Hernández y El Torero más valiente: vocación poética de una “tragedia española”», Campus, 13, pp. 12-3. También en sitio: <http://www.um.es/campusdigital/TalComoEra/Miguel%20Hdez.htm> FERRIS, J. L. (2002): Miguel Hernández. Pasiones, cárcel y muerte de un poeta, Temas de hoy. GÓMEZ DE LA SERNA, R. (1969): El torero Caracho, Austral. GUERRERO CABRERA, M. (2002-3): «El teatro de Miguel Hernández (y su relación con el teatro del Siglo de Oro y Lope de Vega)», Angélica. Revista de Literatura, 11, pp. 245-265. HERNÁNDEZ, M. (1986): El torero más valiente. La tragedia de Calisto. Otras prosas, Alianza. HERNÁNDEZ, M. (1993): Obra completa (II), Espasa Calpe (edición de A. Sánchez Vidal y J. C. Rovira con la colaboración de C. Alemany). VALLE-INCLÁN, R. del (2001): Luces de bohemia, Austral.

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F. J. DÍEZ DE REVENGA y M. DE PACO (1987): «Miguel Hernández y El Torero más valiente: vocación poética de una “tragedia española”», Campus, 13, pp. 12-3. También en: <http://www.um.es/ campusdigital/TalComoEra/Miguel%20Hdez.htm> 16 J. L. FERRIS (2002), p. 178. 17 A. SÁNCHEZ VIDAL (2005): «Imágenes para un poeta», Presente y futuro de Miguel Hernández. Actas II Congreso Internacional, Fundación Cultural Miguel Hernández, p. 115.

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ISLAS ESCOCESAS: MULL, IONA Y STAFFA Rafael Pérez Barrios Escocia es uno de los países más visitados y más románticos debido a sus impresionantes paisajes, castillos y a algunos aspectos culturales conocidos por todo el mundo: el whisky, la gaita y el kilt o falda escocesa. Lo más visitado del territorio suele ser su capital (Edimburgo), Glasgow, el lago Ness (famoso por su monstruoso inquilino, apodado Nessie), la destilería Glenturret (donde se destila el whisky The Famous Grouse), el lago Lomond, Glen Coe, las islas Orcadas y la isla de Skye. Pues bien, el presente trabajo se centrará en uno de los mayores tesoros que hay en Escocia y que, por desgracia, no suele ser muy conocido. Se trata de un grupo de tres islas pertenecientes a las Hébridas Interiores: Mull, Iona y Staffa. MULL Mull es la segunda isla más grande del archipiélago tras Skye. Su localidad más poblada es Tobermory, con alrededor de 700 habitantes. Se trata de un pueblo costero de gran actividad durante las épocas primaveral y veraniega debido a la afluencia de turistas, ya que suele ser el punto base para la exploración de la isla. Tobermory en sí bien merece una estancia, no sólo por sus casitas de colores cercanas al puerto, sino por sus alrededores. A la entrada del pueblo se encuentra el Aros Park, un estupendo destino para dar un paseo y perderse por los caminos muy bien indicados. Su mayor atracción reside en las dos cascadas que podremos encontrar allí: Upper y Lower Falls (Cascadas Altas y Bajas). Las más impresionantes son las Cascadas Altas ya que su caída es mayor. Si se tiene la fortuna de visitarlas tras unos días de lluvia, éstas se muestran en su máximo esplendor al contener abundante agua. Los más atrevidos podrán subir hasta donde comienza la caída del agua y admirar una vista increíble del mar y de la tierra firme de Escocia. También se puede obtener una maravillosa vista, pero de Tobermory, desde el embarcadero. Cerca de éste se encuentran las Cascadas Bajas y pasándolas hay un camino que sube y que lleva al pueblo. Otra ruta cerca de Tobermory con impresionantes vistas es la que lleva desde la terminal del ferry hasta el faro al sur de la Bloody Bay («Bahía Sangrienta»); ésta recibe su nombre de una batalla naval que se produjo en sus aguas en el siglo XV, entre John of Islay (Señor de las Islas y Jefe del Clan Donald) y su hijo Angus Og MacDonald, ganada por este último. Volviendo a la ruta, el camino es bastante angosto y puede resultar peligroso con fuerte viento, pero las vistas son increíbles. Al llegar al faro se pueden admirar algunas formaciones de basalto, típicas de esta zona y que llegan a su máximo esplendor en la isla de Staffa 1 . Al oeste de Tobermory se encuentra la localidad de Calgary, donde se puede disfrutar de la mejor playa de toda la isla. Y antes de abandonar la parte norte de Mull no debemos dejar de visitar el Lago Frisa, donde pueden ser avistados algunos ejemplares de águila real. De la parte central de la isla cabe destacar varias cosas: la localidad de Craignure, puerto principal del ferry, que en sus cercanías cuenta con dos castillos: el Duart Castle (otrora hogar del Clan MacLean) y el Torosay Castle (construido para John Campbell). De los dos, el más imponente es el Duart que puede admirarse desde el ferry conforme nos vamos acercando a la isla. Ben More, la montaña más alta de la isla 1

Para más información sobre senderismo, <http://walking.visitscotland.com>

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que se alza a 966 metros. Cerca de ella pueden verse ciervos rojos o venados y las típicas vacas peludas de las Highlands. Por último, de la parte sur destacaremos las formaciones rocosas conocidas como Carsaig Arches (Arcos de Carsaig). Al oeste tenemos la localidad de Fionnphort desde donde se toma el ferry para Iona y el bote para Staffa. Al sur de Fionnphort hay una pequeña isla llamada Erraid, uno de los lugares donde se desarrolla la novela de Robert Louis Stevenson Secuestrado. Memoria de las aventuras de David Balfour. Cómo llegar. A Mull se llega en ferry partiendo desde Oban hasta Craignure o bien desde Lochaline hasta Fishnish 2 . Dónde dormir. En Escocia hay dos asociaciones de albergues: la Scottish Youth Hostels Association (Asociación de Albergues Juveniles Escoceses) y la Scottish Independent Hostels (Albergues Escoceses Independientes). Ambas asociaciones cuentan con locales en Mull. En Tobermory podemos alojarnos en uno de los albergues pertenecientes a la SYHA, mientras que en Dervaig (localidad de camino entre Tobermory y Calgary) disponemos de albergue perteneciente a los independientes. También hay otra opción dentro de esta asociación que es el Arle Lodge, localizado en el camino desde Craignure a Tobermory. El albergue cuenta con una parada del autobús local a 20 metros. Por supuesto, hay hoteles, campings y Bed & Breakfast (lugares donde se tiene un trato familiar) 3 . Transporte público. Existe una red pequeña de autobuses que conecta el norte con el sur de la isla. Esa misma compañía organiza tours 4 . Hay otra opción que es el Mull & Iona Taxi, otra compañía que ofrece diversos tours que se acomodan tanto a lo que se busca ver y visitar como al tiempo del que se dispone 5 . También la gente suele hacer auto-stop y los habitantes de Mull le llevarán sin ningún problema. Debido a que el transporte público no conecta toda la isla y algunos lugares de interés quedan incomunicados, siempre queda la opción de alquilar un coche, ya sea en Oban, llevándolo en el ferry, o en la misma isla. Dónde comer. Tanto en Mull como en Iona siempre se puede comer fuera 6 . Otra opción es cocinarse la comida, ya que en los albergues suele haber cocina de libre uso. IONA Esta isla se encuentra situada al oeste de Mull y se puede acceder a ella desde Fionnphort. Iona, a pesar de ser pequeña (sólo 1,6 km de ancho, 5,6 km de largo y unos 125 habitantes), tuvo una gran importancia en la historia de Escocia, ya que fue aquí donde San Columba llegó en el año 563 d.C. después de ser exiliado de su Irlanda natal. Llegó con 12 seguidores fundando un monasterio. Iona fue el punto de partida de la cristianización de Escocia y parte del norte de Inglaterra. En el cementerio de la abadía fueron enterrados muchos reyes escoceses (como Macbeth, Duncan I o Malcolm I), así como diversos monarcas de Irlanda, Noruega y Francia. La Abadía de Iona es uno de los puntos de peregrinaje cristianos. Dentro de la misma hay una magnífica colección de 180 cruces y piedras esculpidas de época medieval, además del claustro y el santuario 2

Información sobre horarios y todo lo relacionado con el servicio de ferry en <http://www.calmac.co.uk> Para más información sobre alojamiento, visite <http://ww.holidaymull.co.uk/accommodation.htm> Aparecerá un recuadro con los diferentes tipos de alojamiento y las áreas de la isla que le interesen. 4 Visite para más información <http://www.bowmanscoaches.co.uk> 5 Su página es <http://www.mullionataxi.com> 6 En <http://www.holidaymull.co.uk/eating-out.htm> puede encontrar restaurantes y pubs. 3

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de San Columba. Y otro enclave religioso del lugar son las ruinas de un convento de monjas del siglo XIII. Tanto la abadía de Iona y las ruinas del convento pertenecen a la organización Historic Scotland, encargada de salvaguardar el entorno histórico nacional y promover su comprensión y disfrute 7 . A lo largo de la isla hay varias cuevas repartidas, mayormente en la parte sur. También al sur se encuentran las ruinas de una cantera de mármol. Debido a sus pequeñas dimensiones, Iona es un destino magnífico para aquellos que gustan de practicar el senderismo. Cómo llegar. Desde Fionnphort en ferry. Tan sólo se tarda 10 minutos en llegar y hay una buena frecuencia 8 . Dónde dormir. Iona cuenta también con un albergue de la red independiente, así como existen otras opciones 9 . Incluso puede quedarse en la abadía si desea participar en la vida religiosa de la comunidad. Transporte público. No existe, ya que el uso de automóviles está prohibido para los no residentes de la isla. De todas formas, como hemos dicho anteriormente, las dimensiones de la isla no son tan grandes como para necesitar vehículos.

La cruz de San Juan en la Abadía de Iona

STAFFA Esta isla es más pequeña que Iona, pero es aún más impresionante si cabe, debido a sus columnas de basalto formadas por un flujo de lava hace 60 millones de años. Cuando la roca fundida (en estado líquido, a 1.200 ºC) se enfrió, comenzó a endurecerse y encogerse y, finalmente, se fracturó en una serie regular de pilares de piedra, dando lugar a las increíbles formaciones que se ven a lo largo de la isla, pero más intensamente en la llamada Fingal’s Cave (Cueva de Fingal). Según una leyenda, Fingal era un gigante gaélico que mantuvo una pelea con un gigante del Ulster, Benandonner. Para luchar contra Fingal, éste construyó un paso elevado entre Irlanda y Escocia. Cuando el paso fue destruido, sólo permanecieron las dos puntas del paso, una en Staffa y otra en Antrim (Irlanda del Norte), la llamada Giant’s Causeway (Paso elevado del gigante) que es Patrimonio de la UNESCO. 7

Para más información <http://www.historic-scotland.gov.uk> Como en el caso de Mull, ver <http://www.calmac.co.uk> 9 La página web del albergue de red independiente es <http://www.ionahostel.co.uk>; ver también, para otras opciones <http://www.scotland-inverness.co.uk/iona.htm#accomm> 8

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También la Cueva de Fingal es famosa por Mendelssohn y su obra Las Hébridas cuya obertura es conocida como la Cueva de Fingal. El citado compositor escribió que la inspiración para esta pieza musical le llegó durante una visita a la isla en 1829, mientras se encontraba en la cueva escuchando el bramido de las olas. La isla, además de sus tesoros geológicos, es también interesante desde el punto de vista natural. Hay una importante comunidad de aves en ella, de la cual destacan los simpáticos frailecillos. También, si uno es afortunado, pueden verse ejemplares de foca gris, delfines, marsopas, calderones o ballenas piloto e, incluso, algún tiburón peregrino. Staffa pertenece a The National Trust for Scotland, una organización encargada de preservar el patrimonio cultural y natural de Escocia, cuya dirección electrónica se ha señalado en los enlaces de más abajo. Cómo llegar. A Staffa se llega en lancha que parte desde Fionnphort y el trayecto dura unos 45 minutos 10 . Dónde dormir. Staffa es una isla deshabitada, por lo que debe alojarse en Iona o en Mull.

La Cueva de Fingal en Staffa

REFERENCIAS BÁSICAS Información sobre la isla de Mull: <http://en.wikipedia.org/wiki/Isle_of_Mull> Información sobre la isla de Staffa: <http://www.nts.org.uk/Property/64> Información sobre la isla de Iona: <http://en.wikipedia.org/wiki/Iona>

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Recomendamos informarse en <http://www.staffatrips.co.uk>

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OPINIÓN Y ANÁLISIS

¿POR QUÉ NOS PREOCUPA TANTO EL MEDIO AMBIENTE? José María Martínez Jiménez El ecologismo está de moda, lo cual no deja de ser preocupante si tenemos en cuenta esa máxima de que todas las modas son pasajeras. El caso es que en este último año parece haber resurgido con fuerza el positivo espíritu conservador hacia el medio ambiente, provocado por los augurios de cambio climático que resuenan por doquier en todos los foros y potenciado por el eco efectista de personalidades como el exvicepresidente estadounidense Albert Arnold Gore Jr, más conocido por Al Gore, embarcado en una cruzada en pro de la prevención a nivel mundial de un cambio climático que, según él mismo preconiza, aún estaríamos a tiempo de revertir. Difícilmente podemos encontrar hoy una publicación, se dedique a lo que se dedique, que no incluya entre sus páginas alguna referencia al cambio climático y a sus repercusiones varias. Es sobre todo en los períodos de cambio de estación en los que más se nota la «preocupación» y por tanto más se recurre al socorrido tema para seguir llenando páginas y minutos de emisión en radio y televisión. En definitiva, nos encontramos actualmente anta tal avalancha mediática que, en cierta medida, podemos correr el riesgo de perder la tan necesaria capacidad de crítica serena. Se barajan una serie de factores que ciertamente nos colocan en una situación difícil, a saber: por un lado, la apelación continua a los datos y opiniones «científicas» dejan fuera de juego al ciudadano medio puesto que al intervenir la sacrosanta ciencia su humilde opinión se ve mermada en cuanto a su relevancia relativa. Por otro lado, la política, que hábilmente se hace eco de cuantos asuntos puedan sacudir a las masas electoralmente, cae como de costumbre en las luchas partidistas y nos confunde con mensajes contradictorios que, automáticamente, se trasladan en igual medida a los medios de comunicación. Estos últimos, en gran medida, actúan en muchas ocasiones como un eco de los diferentes partidos políticos o lobbies concretos. Este asunto supone un problema global y, además de la ciencia y la política, hay intereses económicos que ven amenazadas sus cuentas de beneficios, por lo cual intervienen poniendo en marcha su aparato de presión para ejercer igualmente su influencia sobre la opinión pública. Con todo este movimiento y flujos de información interesada en uno y otro sentido, al ciudadano se le crea un conflicto interno de cuya resolución están pendientes todos los actores mencionados anteriormente. La pregunta por tanto sería la siguiente: ¿Por qué todo este interés repentino en el tema? Por este motivo, más allá de discutir en este artículo la veracidad o no de los informes que apuntan hacia un proceso global, acelerado y antropogénico de calentamiento global, me interesa sobre todo centrar mi atención en el momento en que este tema se pone a debate como asunto de importancia y por qué. El movimiento ecologista, desde mi punto de vista, nace con la expansión de los medios de comunicación que comienzan a hacerse masivos, aunque su origen primario reside en la revolución industrial y sus efectos. Desde la invención de la máquina de vapor, el desarrollo industrial y el uso de combustibles fósiles han ido incrementándose de forma exponencial hasta nuestros días. Sin embargo, no es hasta mediados de los años 60 del siglo XX, en EE.UU., cuando comienza a hacerse sentir el movimiento Isagogé, 4 (2007)

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ecologista, débilmente al principio y con más fuerza en las décadas siguientes. La escalada nuclear y los accidentes que fueron sucediéndose en su desarrollo despertaron a la opinión pública del letargo crítico impuesto por la guerra fría. Asimismo, la guerra de Vietnam aunó en un único movimiento a los pacifistas y los ecologistas que durante la década de los 60 y principios de las 70 vieron en el movimiento hippie una vía de escape a sus inquietudes reivindicativas. Lo cierto es que, más allá de dichos fenómenos culturales, los medios de comunicación fueron decisivos a la hora de difundir imágenes que impactaron sobremanera en los ciudadanos de la época, como el accidente en 1967 del superpetrolero Torrey Canyon frente a las costas de Inglaterra, contra los arrecifes de Seven Stones, en el archipiélago de las Scilly, al Suroeste de Cornwall. El accidente fue de tal magnitud que sobrepasó la capacidad de reacción de unas autoridades que nunca antes se habían visto en la tesitura de tener que lidiar contra un problema de estas características. Se cometieron multitud de errores debido a la inexperiencia y, finalmente, de manera atropellada, se tomó la decisión de bombardear el petrolero y su vertido para hacerlo desaparecer ardiendo. Más tarde, en 1969, los norteamericanos sintieron en suelo propio los efectos de un suceso similar sobre las costas de California cuando un pozo de extracción derramó crudo cubriendo de una lamentable marea negra a gran parte del Canal de Santa Bárbara. Estos fenómenos coincidieron con la creación del Club de Roma, institución fundada por un grupo internacional de científicos, políticos e investigadores en 1968, cuya relevancia social se deja sentir incluso hoy día. La publicación en 1972 del Informe sobre los límites del desarrollo encargado por este Club de Roma al MIT, y cuya principal autora fue Donella Meadows, desató un movimiento denominado ecología política que hizo saltar el ecologismo a una escala diferente del ámbito privado. De este modo, pocos años después comenzaron a aparecer en los países occidentales desarrollados leyes conservacionistas que hoy son de obligada presencia en todas las democracias respetables del planeta. En todos estos fenómenos, como ya se ha dicho, ha tenido especial importancia la intervención de los medios de comunicación. La primera imagen captada del planeta desde el espacio fue un impacto para muchos que tomaron conciencia de la infinitud del universo frente a la nimiedad de La Tierra y sus habitantes. El sentimiento de fragilidad y debilidad de un planeta insignificante en el conjunto de nuestra galaxia llegó de forma eficaz con una simple imagen. Parece lógico pensar que nunca habría tenido la repercusión mundial que tuvo y tiene hoy día el movimiento proteccionista de las ballenas de no ser por las imágenes de los balleneros cubiertos de sangre o las crías acompañando en el nado a sus madres moribundas a causa de los arpones junto a los barcos. El mismo Chernóbil y, sobre todo, las imágenes del desastre pusieron en evidencia para muchos el peligro en potencia que supone la energía nuclear más allá de su uso militar. De ahí hasta nuestros días, el movimiento ecologista no existiría sin la necesaria comunión con los medios de comunicación que se hacen inevitablemente eco de sus protestas y reivindicaciones. Por ejemplo, cuando desde Greenpeace intentan frenar con una zodiac a un ballenero o un petrolero o sus activistas se encaraman a la torre de una central nuclear, lo hacen sabiendo que en la próxima edición de los informativos de medio mundo serán noticia e imagen del día. De no ser así, en un mundo como el de hoy dichas acciones carecerían de sentido al no conseguir su objetivo de hacer llegar a las personas los problemas en concreto que en su caso denuncian. 44

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A finales de los años 70 y sobre todo a principios de los años ochenta, parecía que el movimiento tendía a mantenerse en un estado contemplativo y de admiración del medio natural. Se añadió una doble intención a la existencia y creación de grandes parques naturales, no solo se pretendía la conservación de los mismos, sino fomentar la función de concienciación emocional por la cual se implicaba al individuo en un acercamiento afectivo hacia el medio a defender. A esto contribuyeron las grandes series documentales que desde la BBC en Inglaterra, Jacques Cousteau en Francia o el mismo Félix Rodríguez de la Fuente en la internacionalmente casi desconocida España mostraban a los ciudadanos las maravillas naturales en peligro. En este ambiente sensible se produce el accidente de la central nuclear de Chernóbil el 26 de abril de 1986 lo cual puso de nuevo el ecologismo reivindicativo en el primer plano de la opinión pública. Desde entonces hasta nuestros días podemos considerar que el nivel de alerta de la opinión pública se ha mantenido constante debido a los periódicos impulsos que diversos sucesos o catástrofes han ido dando a un movimiento, que desde muy temprano estuvo unido al movimiento pacifista. El motivo de dicha asociación se debe a los efectos que las intervenciones militares han tenido sobre el medio ambiente de las zonas de conflicto y a los peligros medioambientales que las durante mucho tiempo amenazantes armas atómicas pueden provocar. Por ejemplo, los incendios de pozos petrolíferos durante la Guerra del Golfo suponen un ejemplo de imagen impulsora de protestas a favor de la conservación del medio ambiente unida a conflictos armados. A partir de esa época, uniéndose esto a la concesión en 1995 del premio Nobel de Química a Mario J. Molina por mantener la teoría del aumento del agujero de la capa de ozono por la emisión a la atmósfera de compuestos clorofluorocarbonados, comienza un resurgir de la preocupación por las implicaciones y repercusiones sobre la salud de los cambios antropogénicos del medio ambiente. Hasta el momento, las catástrofes ambientales del tipo mareas negras, explosiones de plantas nucleares, exterminio de especies, deforestación, polución ambiental,… no tenían un impacto directo e inmediato sobre toda la humanidad, por lo que, mientras no nos afectasen directamente y por muy graves que pudieran llegar a ser, podían provocar grandes dosis de indignación y repulsa que condujeran incluso a grandes movimientos de protesta, pero no despertaban verdadero temor real a nivel personal. El hecho de que la capa de ozono se redujera y de que muy pocos discutieran dicho hecho, nos afectaba a todos como habitantes del mismo planeta, un planeta que se veía atacado en lo más íntimo de su maquinaria protectora de seres humanos. No se trataba en este caso de agresiones estéticas o locales, sino de su impacto en un planeta que contaba con un sistema que nos protegía, a pesar de dichas agresiones, y que estaba sufriendo las consecuencias de aquéllas, de un modo, del que nadie podía escapar sintiéndose seguro en su casa lejana de la explosión, el vertido o la radiación. El sol que nos da la vida también es en potencia dañino y aquella capa que nos protege del mismo estaba viéndose seriamente amenazada. El gran problema era que, a ese conflicto de intereses, se unía la temible palabra que durante esa época y aumentada en su terror por las consecuencias de Chernóbil tanto atemorizaba a la opinión pública: el cáncer. La capa de ozono nos protegía de la aparición del cáncer de piel, (uno de los más malignos) y nosotros la estábamos destruyendo. Eso sí que fue una magnifica campaña de concienciación. Isagogé, 4 (2007)

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No sé exactamente si me equivoco mucho en mi precipitado análisis de la historia y la sociología del ecologismo reciente visto desde la opinión pública, pero sin duda estoy seguro de que, desde entonces, las noticias que aventuran un futuro peor y lo más importante, con repercusiones directas y personales para toda la humanidad, se han extendido como la pólvora hasta nuestros días. Ante tanto ruido, tanto aviso, tantas llamadas a la responsabilidad, ¿qué se supone que debemos hacer los ciudadanos? No nos dejan otra, pues parece sensato adherirse a una causa que cuanto menos resulta preventiva y moralmente más aceptable o como poco menos atacable que el pasotismo o la negación del posible desastre. Aún así sigue habiendo sectores económicos, políticos, de opinión o determinados lobbies que mantienen un excepticismo casi pírrico frente a la opinión mayoritaria de la comunidad científica mundial y lo que es peor, de la opinión pública mundial mayoritaria, lo cual no deja de generar interesantes preguntas. Concluyendo, detrás de un proceso que abarca a generaciones enteras, mediante el cual el acercamiento a posiciones ideológicas cercanas al ecologismo no solo ha terminado por estar bien visto, sino que se ha hecho casi inevitable, nos encontramos ante un supuesto filo de la navaja en el que la toma de una decisión positiva se hace crucial para, según los más catastrofistas, la propia supervivencia de la civilización tal y como la conocemos hoy día. Ante dicha perspectiva parece florecer un titubeante movimiento de aceptación del mal causado y de la necesidad de implicarse en la resolución y subsanación del mismo. Ahora bien, por un lado tenemos a algunas personas que hacen su agosto repitiéndonos las inmediatas consecuencias de una actitud bochornosa e irresponsable, mientras que por otro tenemos a los que realmente tienen en su mano coordinar a una masa incontrolada de consumidores humanos apegados a sus costumbres, los políticos. Sin ellos y sin su liderazgo o el de algunos otros que realmente coordinen los esfuerzos que, sin duda, requerirá el deshabituarnos a los malos usos y abusos de nuestra tan querida tecnología, será difícil que de forma real, se produzca el cambio que necesita nuestro planeta para mantenerse como hasta ahora. El problema radica en que son los mismos que deberían dirigir dicho cambio, los que nos confunden con mensajes contradictorios, apelando a que un comportamiento preventivo podría causar efectos desastrosos a los modelos de crecimiento y desarrollo que perjudicarían sobre todo a los países que más necesitan de este desarrollo. No me corresponde a mí evaluar quién tiene razón sino, a mi entender, a aquellos que con todas las armas que la razón humana pone a nuestra disposición, se dedican en exclusiva a estudiar estos procesos. En cualquier caso, a la pregunta sobre por qué nos preocupa tanto el medio ambiente, la respuesta con la que seguro no temo equivocarme se relaciona con el origen último de la preocupación que va más allá de la veracidad o no del deterioro de este. Nos preocupa tanto porque estamos inmersos en un sistema que no nos ofrece garantías de eficacia frente a la respuesta que finalmente tengamos que dar. En definitiva, nos preocupa tanto el medio ambiente porque, de estar dañado, o como nos dicen temiblemente amenazado, no parecemos confiar plenamente en nuestra capacidad para enfrentarnos a la responsabilidad que supone el hacer frente en un período corto de plazo a un movimiento global que nos coordine para buscar soluciones para todos. De lo contrario, y ojalá me equivoque, ¿a qué estamos esperando? ¿A estar seguros tal vez? Lejos del catastrofismo y con todo el optimismo del mundo, creo que va siendo hora de que algo cambie de una vez por todas y eso sin duda acabará siendo responsabilidad de todos.

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EL MIEDO A LA MUERTE COMO PROBLEMA PARA LA HUMANIDAD Y A LO NUEVO COMO RESPUESTA AL DESCONOCIMIENTO PROPIO Salvador Robles Pérez Iñaki Garay Elizondo Querido amigo: Plantearse reflexionar brevemente sobre un tema tan oscuro y pavoroso como la muerte, y más aún su influencia en el comportamiento individual y colectivo, puede ser cuando menos inesperado, así que antes de nada debería precisar el sentido de esta reflexión. Es obvio, observando el devenir diario de nuestra especie, que ésta anda sin rumbo claro. Ni los buenos ni los malos nos convencen, ni siquiera hay quien se crea ya esos calificativos, que aparecen siempre difusos en una neblina informativa que lo transfigura todo y, sobre todo, nos repetimos los unos a los otros nuestra incapacidad para In Ictu Oculi (Juan de Valdés Leal, 1672) cambiar el mundo: «el mundo es injusto y siempre lo será, es inevitable». Así pues, parece que lo único que nos queda es esperar. Esperar a la muerte se ha convertido en Occidente en una forma de vida, medrosa y azorada, que efectivamente se siente incapaz de cambiar nada. Pero el mundo es injusto por los actos que cometemos los hombres y lo único que pretenden afirmaciones como la anterior es autoeximirnos de la responsabilidad, exclusivamente humana, de la injusticia. Fácilmente, se podría contestar que de igual manera «siempre será justamente mejorable», y la verdadera iniquidad radica precisamente en no afrontarlo. Además, la muerte y la vida son caras de la misma moneda. Pensemos, por ejemplo, que desde un punto de vista biológico, aunque la mayor parte de los órganos se regeneran incluso varias veces a lo largo de nuestra vida, el proceso de degradación de las células parece estar condicionado por reacciones químicas de oxidación que son, en general, las reacciones gracias a las cuales ejecutamos nuestras acciones cotidianas. Dicho de otro modo, la vida puede considerarse como un continuo y parsimonioso estar muriendo. Luego elegir qué se quiere hacer en la vida puede interpretarse como decidir qué se quiere hacer mientras morimos. Es en este sentido en el que planteo el miedo a la muerte, es decir, el miedo a la vida, como problema para el hombre y para la Humanidad. Porque, ¿qué acciones realiza (o no realiza) el hombre por miedo a la muerte? ¿Cómo condiciona este miedo sus propios actos con respecto a los demás? Por otro lado, la finitud de nuestra existencia impone una restricción en los actos que se pretenden hacer en la vida; luego ¿son la ansiedad y el egoísmo, en general digamos la malevolencia, atribuibles de algún modo al fenómeno inevitable de morir? o ¿hasta qué punto están originadas o motivadas por este hecho? Me gustaría especular, tan sólo como mera hipótesis, con una existencia infinita. Sin entrar en las dificultades técnicas que, por ejemplo, plantea José Saramago en su libro Las intermitencias de la muerte (supongamos también que la tecnología pudiese eliminar problemas como la superpoblación, la sobreexplotación de los recursos naturales, etc.), intento vislumbrar cómo afectaría esta infinitud de nuestra existencia a los problemas de la Humanidad. Sé Isagogé, 4 (2007)

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que mi razonamiento simplifica sobremanera el problema pero, aunque sea una mera conjetura, la propongo a reflexión, como contraejemplo, con el propósito de entender precisamente en qué medida la no existencia de la muerte podría suponer una solución para algunos de los problemas del hombre. Quiero decir que, si fuese el caso, la investigación médica en el sentido de alargar la vida podría considerarse entonces una prioridad para la Humanidad, previa a cualquier otra, como resolución de algunos de sus problemas. No parece una solución. De hecho, da la impresión de que en la actualidad, al menos en los países más desarrollados, donde conseguimos postergar cada vez más nuestra ineludible cita, es precisamente donde más miedo tenemos a morir. Es curioso en este sentido advertir que tendemos, como alguien ya ha dicho, a escondernos de la muerte cada vez más, a ocultarla y cercarla en recintos proscritos: hospitales, tanatorios y cementerios, cuanto más asépticos mejor. En Occidente, aparentemente, ya no morimos. Ver un cadáver de carne y hueso en nuestras casas es ciertamente difícil, ni en nuestras pulcras calles, al menos para la gran mayoría de los ciudadanos. Es cierto que estamos expuestos continuamente a imágenes viscerales y sanguinolentas, pero esa no es la verdadera muerte, sólo están en la pantalla y siempre son caras desconocidas. El drama humano y reflexivo de la muerte, al que habría que atender horas tan sólo para empezar a percibir su olor, no tiene cabida en un mundo informativo en el que rápidamente se tienen que exponer una profusión de noticias absurdas, que nos eliminen la carga de conciencia que supone la idea de morir. Se convierte, por el contrario, en un espectáculo ficticio. En Occidente ya no morimos, adscribimos la muerte siempre a los demás para no hacer más evidente y cercana la propia. Pienso, siendo consciente de la idealización que implícitamente lleva todo recuerdo del pasado, que en otras épocas, donde la muerte estaba más presente (incluso era cotidiana), el miedo que les producía era menor. Quizás la cotidianidad del hecho de morir hacía más necesaria la idea de trascender a ella, a través de un Dios o a través de la Historia, incluso a través también de la historia de nuestros congéneres. Quizás, pensaban más en lo que quedaba de ellos cuando morían que en lo que se perdía, reconociendo acertadamente nuestra insignificancia fuera del contexto de la especie, de la Humanidad. Nosotros, ahora, ególatras e ignorantes, pretendemos el reconocimiento efímero de nuestra vida presente. El honor ya no es un valor inexcusable, ni necesitamos a los dioses, salvo para exigirles rentas, porque presumimos de estar más distantes del encuentro fatal. Pero, en realidad, nuestra desesperanza, por mucho que la queramos obviar y ocultar en los demás, sigue ahí, habita en el propio proceso de vivir. No quiero ser yo también aséptico y participar del discurso posmoderno o en una pseudo-objetividad periodística de exponer los hechos como si estuviesen únicamente en la pantalla. Yo sospecho que la imagen huesuda y funesta con la que representamos la parca no es la que le corresponde. Estoy seguro de que está triste y con razón. Hemos olvidado su profunda devoción por nosotros los mortales. Se siente despreciada porque, efectivamente, la despreciamos. Propongo lo contrario. Miremos a la muerte, que es la verdadera cara de la vida, a los ojos. Invitémosla a nuestra fiesta, que es la suya, y bailemos con ella. Como sugiere Saramago, amémosla y gocémosla en el lecho universal. Reconozcamos que es la única que le da sentido a nuestra vida, la única que jamás nos traicionará y que siempre estará con nosotros mientras vivamos. Será ésta la mejor forma de trascenderla y, por tanto, de trascendernos a nosotros mismos. Pero, ¿qué efectos podría tener este cambio de actitud con respecto a los demás? No planteo en ese sentido una espera apática y desidiosa que nos conduzca a un estado de, ésta sí, muerte absoluta de la Humanidad. Todo lo contrario, perdiéndole el miedo se 48

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lo estaremos perdiendo también a luchar contra la injusticia, contra el poder tirano. El sentido de nuestra vida por tanto no debería ser alcanzar nuestros anhelos, sino anhelar precisamente el proceso de vivir, y ofrecérselo a los demás para que le otorguen, por nuestros actos y con justicia, sentido a la existencia humana. Ver más nítidamente en los demás, en su estar muriendo, nuestro sentido de Humanidad y proyectar en todos los seres humanos nuestra propia trascendencia, nuestro sentido de especie. Reconozcamos en los demás su derecho a bailar con la muerte y despreciemos al que decide adelantarse a su llamada, sin respetarla. Decidamos que sólo nosotros y ella tenemos el exclusivo derecho de concertar nuestra última cita. Por último, termino ya tan sólo con una aclaración. Alguien podría interpretar en mis palabras el repetido rito mesiánico del suicidio en masa. Lo anunciará, además, como si tuviésemos elección y fuésemos libres al respecto, como si pudiésemos hacer otra cosa que no sea suicidarnos. Lo que estoy proponiendo es que lo hagamos de la forma más bella que existe. Y la forma más bella de suicidarse es, precisamente, Vivir. Vivir, si se quiere o si es que hay otra forma de decirlo, para la Humanidad. S. R. P.

Querido compañero:

La Muerte y las máscaras (James Ensor, 1897)

He querido comenzar con este saludo a pesar de que no es de mi agrado (nunca he creído que la vida sea un camino y los demás sean compañeros, simplemente por el hecho de que no creo que haya un concepto de vida universal aplicable a todos los individuos). De todas formas, sí que tiene cierta connotación cálida el pensar en la compañía como sentimiento opuesto a la soledad y, al ser humano, como animal social que es, le gusta.

Me gustaría comentar algo más sobre ciertos aspectos que se recogen en tu carta, pero primero quisiera remarcar que el tema se trata (tanto allí como aquí) sólo desde una perspectiva parcial. Es decir, no consideraremos la influencia que sobre el miedo a la muerte ejercen las religiones o la posible concepción ulterior de la misma. Este hecho debiera servirnos para ser cautos y acotar el alcance de nuestras reflexiones. En cualquier caso, no me parece que el tema que se propone a reflexión sea liviano, sino al contrario, complejo y poliédrico. Me he tomado la libertad (aun a riesgo de que resulte sobrecargado) de plasmar un par de citas que creo que reflejan con claridad al menos parte de las ideas que has planteado. Hay una frase escrita en un libro medieval que reza: «Aprende a morir y aprenderás a vivir. Nadie aprenderá a vivir si no ha aprendido a morir». Por otro lado, en el libro El conocimiento silencioso de Carlos Castaneda se puede leer lo siguiente: «Los brujos dicen que la muerte es nuestro único adversario que vale la pena. La Isagogé, 4 (2007)

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muerte es quien nos reta y nosotros nacemos para aceptar ese reto, seamos hombres comunes y corrientes o brujos. La diferencia es que los brujos lo saben y los hombres comunes y corrientes no». De esta forma, se sugiere tomar conciencia de la muerte para poder vivir de una manera que sea digna de ser llamada vida. Efectivamente, la muerte es un proceso biológico. Pero también es cierto que es un proceso que llega a un punto en el que se vuelve irreversible y, ese preciso instante, es lo que en medicina se llama muerte. Y es irreversible en todos los sentidos, en concreto, en el sentido en que lo que no se haya hecho para entonces ya no se podrá hacer. Así enfocado, el hecho de aprender a morir se consuma cuando uno ha vivido plenamente y no ha dejado cabos sueltos. Por tanto, yo diría: aprende a vivir y morirás sabiamente. Otro tema es que el ser conscientes de la muerte nos ayude a vivir con plenitud y a saber valorar las cosas en su justa medida, pero no es lo único que contribuye. En el proceso de aprendizaje vital el principal obstáculo que el hombre encuentra es el miedo. Pero el miedo a lo nuevo, a lo desconocido. El miedo a la muerte se encuentra incluido allí pero no lo es todo, ni mucho menos. No es sino una consecuencia dada por el hecho de que la muerte es una experiencia personal intrínsecamente nueva y desconocida. No saber cual es nuestro núcleo es lo que provoca que ante una nueva situación no sepamos encontrar lo que es propio de nosotros, lo que prevalece; y entonces nos encontramos perdidos. Es esa sensación la que nos produce pánico, miedo. Nosce te ipsum (conócete a ti mismo), esta inscripción clásica es una idea que de alguna forma u otra ha estado presente siempre que el hombre se ha preguntado sobre su condición existencial. Precisamente, conocer lo que de auténtico e incorruptible hay en nosotros es lo que nos puede ayudar a afrontar lo nuevo sin miedo, sin miedo a perdernos, sin miedo a desintegrarnos, sin miedo a no prevalecer, sin miedo a vivir. No nos conocemos y, por tanto, no sabemos vivir. Esto es lo que genera el miedo a la muerte y que muramos penosamente; la mayoría de las veces con arrepentimiento de lo que no se ha hecho y con melancolía de no haber disfrutado más cada una de las situaciones. En resumen, morimos con pena de no haber estado nunca vivos. En Occidente ya no se muere. Sí, es cierto. Nos hemos olvidado de que vamos a morir. Resulta paradójico, pero el hecho de no ser conscientes de la fragilidad de la vida ni de los caprichos del destino hace que nos olvidemos cada vez más de nuestra propia esencia, hace que perdamos la capacidad de vivir. El hecho de reconocer que la muerte es la única que le da sentido a nuestra vida, la única que jamás nos traicionará y que siempre estará con nosotros mientras vivamos no es más que otra forma de tener presente el carpe diem. Sin embargo, éste se ha convertido en un sinsentido asociado a idealistas o vagos, a pesar de que es lo único que tenemos. Todo lo que no está en tu presente no es tu vida, pero sorprendentemente solemos vivir empujando el presente hacia nuestro pasado con excesiva diligencia. No creo en absoluto en el carpe diem llevado al extremo o mal interpretado, pero sí que creo que deberíamos ser capaces de transcurrir por nuestras vidas sin esperar al momento siguiente para ser felices. Esperando… Esperando corremos el riesgo de morir esperando. En un intento de meter todo el envilecimiento de la humanidad bajo el techo de una idea errónea de la vida basada en el desconocimiento propio quisiera comentar, a modo de ejemplo, los siguientes dos puntos de tu carta. El honor ya no es un tema inexcusable, pero eso es porque no sabemos quienes somos, ¿cómo vamos a tener honor? En cuanto a la existencia de dioses, ¡no podría haber más! Muchos sectores no católicos de Occidente decimos que no creemos en Dios pero, sin embargo, no hacemos más que buscar figuras o excusas para obrar de cierta forma o para dar valor a una ética personal construida 50

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por lo general, salvo remarcables excepciones, bajo la bandera de un sentido común cada vez más borroso y quebradizo. Se anda por la vida perdido, pero no como aquel que pasea descuidado disfrutando del paisaje sino persiguiendo un objetivo esquivo. Esquivo hasta tal punto que perseguimos algo que no sabemos lo que es, por lo que los pequeños obstáculos se convierten en grandes montañas que (por un objetivo confuso) no merece la pena escalar. Es precisamente en Occidente donde esos desarrollos tecnológicos que nos permiten vivir más han provocado que perdamos nuestro sentido de humanidad y nos veamos alienados por la misma sociedad que alarga nuestra vida. Queremos trabajar más y más para poder disponer de unos lujos que después no tenemos tiempo para disfrutar. Es cierto que duramos más y en mejores condiciones pero, al mismo tiempo, estamos menos preparados para el cambio, nos cobijamos en las situaciones en las que estamos cómodos y rechazamos todo lo demás, en definitiva vivimos menos. ¿Por qué? Porque no nos conocemos y lo nuevo nos aterra. Se nos ofrecen muchísimas opciones a cada momento pero nuestra capacidad de elección se ha visto atrofiada hasta tal punto que ya no elegimos o, mejor dicho, elegimos siempre seguir en una situación de comodidad que, por lo general, nos vino ya dada. La visión de la muerte y el carácter finito de nuestro tiempo hacen que cada elección tenga una importancia desorbitada y nos veamos incapaces de afrontarla. Nos da miedo elegir pero nos vemos obligados a ello y, ante nuestro pavor, elegimos lo habitual, lo que ya conocemos. De esta forma minimizamos la posibilidad de perdernos, la posibilidad de perder lo que creemos que de auténtico tenemos pero, de hecho, sólo tenemos un espejismo. Lo sabemos pero lo negamos. Por eso tenemos miedo. Así, los problemas de racismo, la violencia de género, la homofobia, los fanatismos, y muchos otros problemas con raíces en la incomprensión, en el radicalismo, en el engreimiento, etcétera, no son sino (no me atrevería a decir que es el origen de todos los casos y, sin duda, requeriría un estudio individual) la consecuencia de un espíritu miedoso y sin raíces, abrumado por la responsabilidad de escoger entre más opciones de las que puede manejar e incluso entender y, finalmente, retraído a una posición de autodefensa fundamentada en el rechazo a todo lo que no conoce ya previamente. Así pues, al igual que tú, no creo en absoluto que la supresión de la muerte resolviera en ningún caso los problemas vitales porque éstos son previos a la muerte, tienen que ver con nuestra actitud hacia la vida. Ahora bien, como comentas, también es cierto que perdiéndole el miedo a la muerte se lo estaremos perdiendo también a luchar contra la injusticia, contra el poder tirano, ya que si conseguimos perderle el miedo a la parca querrá decir que hemos aprendido a vivir, y eso significaría que estaríamos en la mejor situación posible para ser equilibrados, para ser justos y, en definitiva, para ser felices. Estaríamos Vivos. Quisiera concluir enfatizando la idea de que cuando se vive de verdad no se tiene miedo al cambio, no existe el concepto de miedo a lo nuevo. Quizás se tenga incertidumbre, curiosidad… pero nunca miedo. La vida es nueva a cada instante, por lo que jamás se podrá aprender a vivir teniendo miedo a la novedad. Para que esto sea posible, hemos de saber lo que de auténtico hay en nosotros. Tendremos que buscar, que buscarnos; e intentar hacerlo sin miedo y con esperanza. Asumir la muerte nos ayudará, pero esto será algo obvio cuando hayamos aprendido a vivir. Aprender a vivir para morir sabiamente. I. G. E.

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MISCELÁNEA DOCUMENTOS

FÁBULAS ORIENTALES: EL VIEJO DE LA MONTAÑA Y LA SECTA DE LOS ASESINOS Vicente Millán Torres INTRODUCCIÓN Cuenta una vieja leyenda persa que, a mediados del siglo XII, en cierta escuela se llegaron a conocer tres jóvenes estudiantes. Forjaron entre ellos una gran amistad hasta el punto de realizar un pacto singular: aquel a quien la fortuna le fuese favorable en este mundo ayudaría a los otros dos. Nuestros tres compañeros, Hasan-i Sabbâh —en la foto, representación cristiana medieval—, Nizam al-Mulk y Omar Khayyam, estaban destinados a jugar un papel muy significativo en la tormenta intelectual y política que se desató en la Persia de los siglos XII y XIII de nuestra era. Fue Nizam al-Mulk el primero en conseguir una alta posición. Designado vizir del reino, se mantuvo fiel a su pacto e hizo llamar a sus dos antiguos compañeros. En el momento de recibir los favores del nuevo vizir, las peticiones de Hasan-i Sabbâh y Omar Khayyam fueron totalmente opuestas. El primero prefirió las cercanías del poder e intentar medrar en la corte. En cambio, Omar Khayyam solicitó una pensión vitalicia con el fin de establecerse en una lejana ciudad de provincias y practicar las estrictas normas del epicureismo; las mujeres, el vino y la observación de las estrellas. La dinámica propia de la corte hará que este relato concluya en tragedia. Las voluntades de poder de Hasan-i Sabbâh y el vizir Nizam al-Mulk no tardarían en chocar. La consecuencia obvia del enfrentamiento contra el vizir, auténtico señor del reino, fue la expulsión de la corte de Hasan-i Sabbâh. Años después, Hasan-i Sabbâh, tras multitud de peripecias y armado con una elaborada «teoría del poder», iba a dar buena cuenta de su antiguo compañero de estudios: un sicario enviado por Hasan-i Sabbâh —o mejor dicho, un fedayín—, acabó con la vida del vizir Nizam al-Mulk. Multitud de fuentes persas y árabes dan fe de la existencia de estos personajes y de gran parte de los sucesos que se relatan en la leyenda. Por desgracia, Occidente trató de muy malas maneras la memoria de nuestros protagonistas, tal y como suele suceder con las noticias de Oriente. El primero que consiguió fama en Occidente fue Omar Khayyam. Las poesías que se le atribuyen alcanzaron notable fama desde finales del siglo XIX. En cambio, muy poco se conocen sus importantes trabajos como astrónomo y matemático, entre ellos la reforma del calendario persa que todavía está en uso. En 1897 aparecía en París la primera edición del Siyâsat Nâmeh, un libro sobre el buen gobierno que escribió el vizir Nizam al-Mulk. Este libro, salvando su importancia para conocer los entresijos socio-políticos de su época, podría haber acabado en el crematorio de los estudios eruditos si no fuese por un pequeño detalle: se adelanta más de cuatro siglos a El Principe de Maquiavelo. El buen gobierno se sustenta sobre la razón de estado, de la que dio buenas muestras Nizam al-Mulk mientras ejerció como vizir; y la razón de estado no atiende ni a principios ni a condicionamientos religiosos. Notable ejercicio de lucidez para a quien en la actualidad se le considera uno de los gobernantes más piadosos de su época. 52

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Mientras que los Omar Khayyam y Nizam al-Mulk que conocemos en la actualidad son un producto del orientalismo colonial y, como tales, tuvieron que esperar al siglo XIX para «ser descubiertos», Hasan-i Sabbâh tuvo el privilegio de alcanzar notable fama entre los europeos poco después de su muerte en el año 1124. Medio siglo más tarde, un enviado a Siria del emperador Federico I Barbarroja, un tal Gerhard, regresaba a Europa con unas curiosas noticias que merecieron pasar a la posteridad en el Chronicon Slavorum. Contó Gerhard que más allá de los reinos de Siria existía un grupo de musulmanes que habitaban en fortificaciones inexpugnables situadas en las cimas de algunas montañas. Todos estaban sujetos a la autoridad de un «maestro» que posteriormente se conocería como el «viejo de la montaña» del que Marco Polo daría buena cuenta en sus viajes a través de Persia. De acuerdo con Gerhard y las fuentes de las que disponemos, su praxis política se basaba en el envio de sicarios contra objetivos muy bien definidos: lo podemos considerar como asesinatos selectivos a través de comandos suicidas, un modo de actuar que algún que otro cruzado sufrió en sus propias carnes. Lo que añade Gerhard y jamás ha sido constatado por ninguna fuente es el medio por el que el «viejo de la montaña» conseguía a los sicarios: mantenía soberbios jardines en sus fortalezas con sus correspondientes deleites paradisiacos, placeres de la carne incluidos, a los que llevaba a sus futuros fedayines haciéndoles creer que él disponía de las llaves del Paraíso. Convencidos de esto, no era difícil hacerse con adeptos capaces de cualquier cosa por volver a saborear aquellos placeres a través del martirio. Gerhard escuchó que a los seguidores de aquel grupo se les llamaba «heyssessini», término de oscura etimología que acabaría por convertirse en nuestra palabra «asesino». Posteriores mentes calenturientas llegaron a la deducción que la palabra «heyssessini» hacía referencia al método de reclutamiento de los fedayines; así, según dicha versión, Hasan-i Sabbâh utilizaría hachís para forzar la voluntad de sus discípulos. Semejantes elucubraciones no dejaron de crecer con la colaboración de muchos orientalistas del siglo XIX. Hoy en día podemos encontrar toda la carga legendaria que rodea Hasan-i Sabbâh en algunas novelas que explotan los viejos relatos de los cruzados. Nada causa más placer al historiador que la destrucción de mitos. En este caso, será el mismo Hasan-i Sabbâh quien nos ayude en esta labor. Por fortuna Hasan-i Sabbâh supo unir su actividad política con el arte del cálamo. A pesar de la terrible persecución a la que fue sometido su grupo —hombres y libros fueron destruidos sin piedad—, sobrevivieron un par de documentos cuya autoría es indiscutible. El primero es un resumen del historiador Juwaynî del libro Sargudhast-i Sayyid-na o Los dichos de nuestro señor, siendo este señor el mismísimo Hasan-i Sabbâh. En este libro contenía una autobiografia de Hasan-i Sabbâh junto a una relación detallada de todas sus andanzas. Hablamos en pasado porque Juwaynî sólo tuvo la oportunidad de leer el Sargudhast-i Sayyid-na en una ocasión después de la toma de la principal fortaleza de los seguidores de Hasan-i Sabbâh en 1256. Este libro acabó en la hoguera junto con otros que se consideraron heréticos. Por desgracia, los apuntes de Juwaynî son demasiado extensos como para presentar su traducción en los estrechos límites de una publicación periódica como ésta. La segunda fuente, que es la que presentamos aquí, a pesar de ser mucho más escueta que la anterior, tiene la virtud de mostrar algunos rasgos el universo ideológico de Hasan-i Sabbâh. Se trata de unos fragmentos que recogió al-Shahrastânî poco después de la muerte de Hasan-i Sabbâh y que introdujo en su magnifica obra Kitab al-

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milal wa al-nihal 1 , una detallada descripción de sectas y grupúsculos musulmanes. Ciertamente, los pasajes escritos por Hasan-i Sabbâh que rescata al-Shahrastânî son difíciles de entender sin conocer un poco el desarrollo del chiismo y, especialmente, la enorme fuerza creativa que supuso la entrada en escena del ismailismo. Sea como sea, al menos contamos con un testimonio que nos acerca a la naturaleza de uno de los personajes más singulares de su tiempo.

Restos de la fortaleza de Alamut («nido de águilas») en Elburz, norte de Irán

DOCUMENTO: FRAGMENTOS DE HASAN-I SABBÂH RECOGIDOS POR AL-SHAHRASTÂNÎ Los partidarios del nuevo da’wa 2 se desviaron de su camino cuando Hasan ibn al-Sabbâh proclamó el suyo. Sus palabras no se impusieron, pero él, acompañado de otros hombres, se fortificó en plazas fuertes. La primera de ellas fue la fortaleza de Alamut, en sha’ban del año 483 [28/9/1090 – 26/10/1090]. Esto sucedió después de que realizase un viaje al país de su imâm 3 para aprender cómo predicar el da’wa a sus compatriotas. Cuando regresó convocó a las gentes, en primer lugar para descubrir al verdadero imâm que aparece en todas las edades y, luego, cómo distinguir la secta segura de las otras mediante este punto: que ellos tenían un imâm, no así los otros. Tras algunas repeticiones sobre este tema, la sustancia de su discurso se redujo, finalizándolo cuando empezó, en árabe o en persa, desde justo este punto. Traemos aquí en árabe lo que él escribio en persa; no ataquemos a un mero transmisor (Él es la ayuda de aquellos que siguen la verdad y que abandonan el error, Allâh es el que da sentido y asistencia).

1

Al-Shahrastânî, Abû al-Fath Muhammad ibn Âbd al-Karîm (1948): Kitab al-milal wa al-nihal, vol I, Ed. A. Fahmî Muhammad, Cairo. 2 El término da’wa hace referencia a la difusión de un mensaje con claro contenido religioso en busca de nuevos seguidores. 3 En todas las chiismo el concepto de imâm es fundamental. No sólo es el guía espiritual de la comunidad sino que posee y puede transmitir ciertos conocimientos esotéricos. En este caso se trata del imâm fatimida del Cairo. Igualmente, conviene recordar la concepción chiíta del «imâm oculto» y del «retorno» del mismo tras su desaparición, al que se hace alusión en el párrafo.

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Comenzaremos con los «cuatro capítulos» con los que inició su da’wa. Los escribió en persa y he tenido que traducirlos al árabe. Él dijo: Aquel que opina sobre el sujeto del Creador puede decir una de estas dos cosas; por un lado podría decir: «yo conozco al Creador sólo a través de la razón y las especulaciones, sin necesidad de la enseñanza (ta’lim) de un maestro». O bien debe afirmar: «no existe un camino hacia el conocimiento (ma’rifa) a través de la razón y la especulación, excepto con la enseñanza del Verdadero Maestro (mu’allimin sâdiq)». Si uno defiende lo primero, no puede negar la razón y las especulaciones de otro, porque cuando él niega por esta misma razón enseña, negando está enseñando y está es una indicación de que esa negación necesita de alguien. El dilema es necesario porque, cuando un hombre delibera sobre alguna opinión o fabrica un juicio, o él está hablando de sí mismo o por otro. En el mismo sentido, cuando acepta una doctrina o la acepta por sí mismo o por otro.

Este es el primer capítulo en donde refuta a los seguidores de la reflexión y la razón. En el segundo capítulo añade: Si se establece la necesidad de un maestro, ¿es absolutamente aceptable todo maestro? ¿O se requiere un verdadero maestro? Si alguien dice que todo maestro es aceptable no tiene derecho a negar a los maestros que se le opongan. Si él niega tendrá que admitir que se requiere a un verdadero maestro.

Esto se dijo para refutar a los portadores del hadith 4 . En el tercer capítulo dice: Si se establece la necesidad de un verdadero maestro, ¿se requiere el conocimiento del maestro o no? ¿Asegurándose desde sí mismo y entonces enseñando? ¿O es la enseñanza permisible de todo maestro una elección de su persona y demostrando su veracidad? La segunda opción es una reducción de la primera. Por lo cual, como esto no es posible, seguir el camino sin un líder y un compañero, «eligieron primero el compañero, entonces, el camino».

Esto refuta a los chiitas 5 . En el cuarto capítulo dice: El género humano forma dos facciones. Una que dice que es necesario para el conocimiento del Creador un verdadero maestro, que debe ser primero seleccionado y distinguido, luego vendrá el aprendizaje. Y otra que acepta en todos los campos del conocimiento a cualquiera. Claramente, la verdad se haya con el primer partido. Así, su cabeza debe ser la cabeza de la Verdad Absoluta. Y una vez que esto quede claro, que el segundo partido está en el error, sus cabezas deben ser las cabezas del error. Este es el camino que nos causa saber la Verdad Absoluta a través de la verdad, un conocimiento sumario. Así que un argumento circular no es necesario cuando nosotros sabemos el correcto camino de la Verdad, conocido en detalle. Aquí el sentido de la «verdad» sólo es necesario y la Verdad es lo necesitado. Por nuestra necesidad nosotros conocemos al imâm y por el imâm nosotros conocemos la medida de nuestra necesidad. Justo como por posibilidad nosotros conocemos necesidad, esto es, lo necesariamente existente (Dios) y por esto nosotros conocemos la medida de posibilidad en posibles cosas. El camino al tawhid 6 es ese camino; una pluma equilibrada contra otra pluma. 7

Luego situó capítulos estableciendo su doctrina, apoyando o refutando otras doctrinas. La mayoría de ellas eran refutadas y desaprobadas demostrando el error por variedad de opinión y acierto por el acuerdo. Entre esos capítulos estaba el que trataba 4

Esto es, a los sunnitas. Los chiitas duodecimanos, los mismos que se pueden encontrar en Irán en la actualidad. 6 La unidad y unicidad de todo lo existente. 7 Se refiere a las plumas de las flechas. 5

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de la verdad y el error, lo pequeño y lo grande. Decía que hay verdad y error en el mundo añadiendo que el signo, la señal de lo verdadero, es la unidad y la señal del error la multiplicidad, que la unidad viene con la enseñanza mediante un verdadero maestro y la multiplicidad con la reflexión. El verdadero maestro es la comunidad y la comunidad es el imâm. Pero la reflexión son las sectas y sus cabezas. Él puso la verdad, el error y la similitud entre ellos sobre una mano, y su distinción sobre la otra —la oposición sobre ambas caras y el orden sobre una de las dos caras— como una balanza para pesar todas las palabras dichas sobre la materia. Y dijo: Este equilibrio es derivado de la formula de la shahâda 8 , la cual está compuesta de afirmación y negación, o de negación y excepción a aquello. Esto no quiere decir que la negación es errónea, tampoco que la afirmación es verdad.

Sopesó además bien y mal, verdad y error y el resto de los opuestos. Pero él regresaba, en toda doctrina y en todo discurso, a afirmar al maestro; tawhid era tawhid y la casa del Profeta, juntos si ello era tawhid en todo, y la casa del Profeta era casa del Profeta e imanato, juntos si todo ello era la casa del Profeta al completo. Este era el fin de su discurso. Del mismo modo, él prevenía a las personas ordinarias de profundizar en el conocimiento. Y a la élite a investigar los primeros libros, excepto a aquellos que conocieran las circunstancias de cada libro y el rango de los autores en todas las materias. En teología no fue más que diciendo con sus partidarios: nuestro Dios es el Dios de Muhammad. Si a alguno de ellos se le preguntaba «¿qué dices tú del Creador, existe? ¿Es uno o alguno? ¿Es conocimiento y poder o no?», solamente respondía con esta coletilla: mi Dios es el Dios de Muhammad, Él es quien orientó a Su mensajero y el mensajero es quien le guía. Mucho han discutido las gentes sobre las premisas arriba mencionadas. Ellos no fueron más allá salvo decir, ¿estamos nosotros en necesidad de ti? ¿O nosotros podríamos escuchar esto desde ti, o enseñar desde ti? Asimismo, yo, admitiendo la necesidad, pregunté: ¿dónde está lo necesitado, que determina para mí en teología, y que es lo que preescribe en las cuestiones relacionadas? «Para un maestro no tiene sentido en sí mismo; tú tienes cerradas las puertas del conocimiento y abiertas las puertas de la sumisión y aceptación ciega de la autoridad; un hombre racional no puede voluntariamente aceptar una doctrina sin entendimiento o seguir un camino sin prueba». El comienzo de la discusión era arbitraria, la cual nos dirigiría a la sumisión.

8

La shahâda es la expresión fundamental de islam: «no hay Dios sino Allâh y Muhammad es su profeta».

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LIBROS

LA EUROPA ENCONTRADA José Manuel Valle Porras «Los recuerdos son los intereses de la felicidad». Frase que una anciana enferma de Moravia dice a Félix Díez.

Félix DÍEZ MATEO (1920): Recuerdos de viaje, Imprenta y encuadernación de la Casa Misericordia, Bilbao, 150 pp.

Cuando en el siglo XIX la Geografía se afanó en ser reconocida y acogida entre las ciencias, a este laurel hubo de sacrificar varias cosas. Una consecuencia fue que los libros de viajes perdiesen la condición de tratados geográficos a que antes podían aspirar. Por no acogerse al método científico quedaban relegados a mero entretenimiento intelectual. Es entonces cuando estos libros se definen, de manera claudicante, como recuerdos o impresiones que tal o cual lugar dejan o producen en el espíritu del visitante, renunciando a más serias o generales adquisiciones. Ejemplo de lo que digo son los artículos escritos entre 1912 y 1914 por Julio Camba en Berlín y Baviera. Cuando, poco después, se publique una amplia selección de los mismos en forma de libro, éste recibirá un título en consonancia con los de otras publicaciones de su especie: Alemania. Impresiones de un español 1 . Hoy, cuando los libros de viaje han recuperado la facultad para erigirse en obras de investigación y parece caduca la hora de las impresiones, quiero reivindicar estas últimas, por lo que de individual y reflexivo hay en ellas y la personal experiencia en la que permiten inmiscuirnos. Tal vez, creo, merezca la pena hacer esta vindicación reseñando uno de los libros de viajes más peculiares que de aquella época ha llegado a mis manos. Concluida la Primera Guerra Mundial, se publican en Bilbao unos Recuerdos de viaje escritos en 1920 por Félix Díez Mateo. Ochenta y siete años después, compro un ejemplar a una librería de viejo de esta misma ciudad. Al estar trabajando en Correos, mis compañeros me dan el paquete la misma mañana que éste llega a Cabra. Lo abro allí, ansioso, y cuál no sería mi sorpresa al comprobar que, de cuatro en cuatro, las páginas están unidas por arriba. En casi noventa años nadie se ha preocupado de cortarlas; ¡nadie lo leyó! Aún más, parece que nunca salió de Bilbao. El libro es la elaboración y redacción de las notas que de su periplo por España, Francia, Italia, Suiza, Alemania, Austria y Checoslovaquia tomó Félix Díez, obviando determinados fragmentos «de carácter íntimo», cuya extirpación ha dejado la cicatriz de varias líneas de puntos dispersas a lo largo del texto. Otra extirpación —ésta a priori— ha operado el autor, y es que en su obra apenas aparecen descripciones de ciudades y lugares, punto éste casi obligado en un libro de viajes… Pero ha sido otra la intención de Díez. Al poco de iniciar la lectura encontramos esta declaración de intenciones: 1

J. CAMBA (1916): Alemania. Impresiones de un español, Renacimiento. Posteriormente, Espasa-Calpe ha realizado varias reediciones de esta obra, especialmente en su colección Austral, aunque éstas permanecen agotadas desde hace años y hay que recurrir a la adquisición de ejemplares de segunda y tercera mano. Isagogé, 4 (2007)

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«Caro lector: Comprenderás no voy a detallarte las comidas hechas en el extranjero, mas en términos generales debo decir que, con dinero, en todas partes hemos recibido buena alimentación. […] Tampoco es mi propósito descubrir ciudades y por tanto no esperéis descripciones detalladas de las que hemos visitado» 2 .

Por tanto, llegados a la página 21 ya no podemos llamarnos a engaño: a pesar de realizar un amplio recorrido por Europa, los recuerdos sensoriales estarán casi del todo ausentes. En su lugar, Félix Díez se recrea en reflexiones sobre la condición humana o la penuria existente en Alemania y Austria tras la Paz de Versalles. Diría que las impresiones atienden más a cuestiones espirituales que físicas o visuales. En lugar de referencias gastronómicas y descripciones urbanas, la lectura nos depara frecuentes intercalaciones de frases y hasta conversaciones oídas en los idiomas propios de cada lugar, que el autor copia en su idioma original añadiendo inmediatamente la traducción al español. Nos topamos así con la vocación de políglota de Félix Díez quien, además de profesor de idiomas en la Universidad de Deusto y autor de varios diccionarios bilingües, fue un entusiasta del esperanto, llegando a presidir el vigésimo séptimo congreso español que de esta lengua se celebró en Bilbao el año 1966. Habiendo arrojado algo de luz sobre esta faceta de nuestro viajero, se lee con mayor claridad la siguiente escena de sus Recuerdos: «Soy presentado en alemán a un caballero que tiene estrella esperantista. Le saludo diciendo: chu vi fartas bone, Sonjoro? Y parece hemos tocado un timbre de llamada a su corazón, porque se alegra extraordinariamente al oír hablar en nia kara internacia lingvo, y así proseguimos charlando con gusto» 3 .

Félix Díez es un hábil dominador de varias lenguas, y se ufana de ello en esta obra, pero también presume de cultura literaria, intercalando fragmentos de poemas y referencias de obras en distintas lenguas, los cuales incardina y vincula con la ciudad o región de que nos esté hablando en cada momento: Leopardi, Tolstoi, Goethe, Schiller, Petöfi, Zamenhof, lord Byron, La Rochefoucauld, Edgar Allan Poe, Unamuno, Virgilio, etc., van desfilando por los paisajes que Félix ve y nosotros intuimos, merced a este culto recurso que me recuerda un magnífico libro de viajes muy posterior: El Danubio de Claudio Magris (quien, por otra parte, se sirve de él con mayor tesón y maestría). Entre las citas, me llama la atención encontrar las de otros libros de viaje, tanto del mismo autor —unas Impresiones de viaje por Galicia y Asturias— como de otros: la Relación de viaje del sacerdote Ogara y, sobre todo, la Europa trágica 4 del poeta Ricardo León, corresponsal en 1916 de El Imparcial en Alemania 5 . Aunque se trate de un sui generis libro de viajes, hay una ley a la que no puede sustraerse su autor: el periplo, los lugares recorridos, la forzosa necesidad de trasladarse de un lugar a otro. Félix, acompañado de su amigo Pedro de Icaza y Gangoiti, sale de Bilbao hacia Cataluña, anotando la inferioridad de los campos y cosechas aragonesas frente a las regiones vecinas. El tren que le lleva a Francia da ocasión para practicar su talento: escribe que en su departamento viaja una francesa con su esposo. Aquella conversa «melodiosa y fluidamente» en su lengua materna, mientras que el marido le parece «un catalán que parla en gabacho» 6 . 2

F. DÍEZ MATEO (1920), p. 21. Ibidem, p. 120. 4 R. LEÓN (1919): Europa trágica, Renacimiento, tres tomos. 5 Así, la descripción que de su llegada a Berlín hace Ricardo León en el primer tomo de su obra (pp. 147 y 148) es asumida en la de Félix Díez (pp. 121 y 122). 6 F. DÍEZ MATEO (1920), p. 11. 3

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Ya en el país vecino, toma de nuevo un tren para recorrer la costa francesa hasta Italia. Cercanos a la frontera, se encuentran con el obispo de Ventimiglia y su secretario. Entabla conversación con este último, de quien dice que le habla en francés, pero «desde el momento preciso en que penetramos en Italia comenzamos a hablar en italiano»7 . En otra ocasión, a las páginas de esta obra se asoma el patriotismo de Díez. En el tren que le lleva de Génova a Milán conversa con un extranjero que le habla de las corridas de toros y de la muerte de Joselito: «Yo, antitaurófilo, tan pronto piso tierra extranjera soy defensor de las corridas de toros y me ensaño con fruición hablando de la barbarie que representa el boxeo inglés» 8 . Amables ecos de un pasado casi desaparecido llegan a nosotros cuando Díez menciona que unos jóvenes de Trieste les preguntaron si eran «españoles-eslavos». El autor incardina un recuerdo anterior: antes de la guerra, sus amigos húngaros habían llegado a preguntarle si era un spanyol o Spanier, es decir, un judío sefardí de los que aún conservan su idioma, especialmente en los Balcanes 9 . Divertidas anécdotas, aunque escasas, se encuentran a lo largo de la obra. En Suiza entablan conversación con un oficial inglés que domina varias lenguas y que «por hablar… hasta habla catalán». Éste les enseña la forma de evitar molestias en los controles de las fronteras que, paradójicamente, consiste en entregar el pasaporte y enmudecer tras pronunciar una sola palabra: English! «Créanme ustedes —dice— que es buen método el de no entender, en muchas ocasiones» 10 . Bien distinto parece ser el caso de cierto amigo soriano de Félix Díez, quien «se trasladó a ver a su sobrino en Francfort y cuando oía catalán se asombraba de lo difícil que es el alemán» 11 .

Junto a la pasión por los idiomas que subyace en toda la obra, hay otro elemento que la recorre y hasta vertebra. Me refiero a las consecuencias de la Primera Guerra Mundial —vid. mapa supra, 1914-19—. Se trata de un elemento no apremiante, aunque recurrente. En la estación de Génova observa la abundancia de rumanos, búlgaros, serbios y gentes de otros países que por fin regresan a sus hogares tras el conflicto. Ya en Munich, lee en una revista el caso de un húngaro que se establece en dicha ciudad por negocios, obteniendo un permiso ilimitado de residencia. Pero al poco tiempo se 7

Ibidem, p. 17. Ibid., p. 24. 9 Ibid., p. 26. 10 Ibid., p. 42. 11 Ibid., p. 69. 8

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enamora y se casa con una muniquesa, lo que da lugar a que la policía les conmine a abandonar el país. Al alegar el primero la posesión de su permiso, así como la condición de alemana de su esposa, la policía le responde que al casarse con él ha adquirido su nacionalidad, y al no tener permiso ha de marchar a Hungría… En Alemania y Austria —a la que llama Hungerland, país del hambre—, Díez dedica varios párrafos a describir la carestía y el hambre a que han dado lugar la guerra y la Paz de Versalles. Pero hay otra consecuencia de la Gran Guerra acaso más temible. Se trata de la revolución comunista. Es éste el tema dominante en la parte más jugosa del relato: la que dedica a su estancia en Eslovaquia, lugar en el que ya vivió antes de la guerra y en el que trata de reencontrarse con viejos amigos y cierta Sóniuska, a quien conoció «en esa edad indefinible, en que no nos atrevemos a prodigar caricias a la niña y tampoco besamos a la mujer» 12 . Los Recuerdos, así, alcanzan un tono más personal y atractivo. Habla Díez de su reencuentro con un viejo general del ejército húngaro, ahora checoslovaco. Cuenta cómo un sobrino de éste, Miklos, a quien también conoció, «tres días antes de firmarse el armisticio cayó destrozado en el frente italiano por una bala dum-dum» 13 . Afirma nuestro viajero que Miklos «era amable como pocos y como pocos inteligente», y que en su vida no ha encontrado un talento de su altura, que además era sencillo y muy correcto 14 : «Un buen comentario lo hizo su tío para consolar a la madre: “Uno de tantos.” Uno de tantos, porque con el título de madre se borran las diferencias sociales. Las madres son todas iguales» 15 .

Del general nos dice que fue encarcelado por los checoslovacos y liberado gracias a sus amigos en las altas esferas. Nuevamente en prisión, su segunda liberación se acompañará del abandono de la vida militar y pública, trasladándose a la tranquilidad de sus posesiones en los Cárpatos. En cuanto a Soniúska, ésta casi perece ahogada a manos de los «bolcheviques» que asaltaron la casa de sus padres y obligaron a la familia a huir y abandonar sus pertenencias, iniciando una nueva y empobrecida existencia en otra ciudad. Habla Díez del terror rojo de los bolcheviques, que lleva anejo «una serie de repugnantes crímenes y abusos de todo género». A éste, prosigue, «se opone hoy el terror blanco, que dirige su acción contra el semitismo, pues hoy no se puede hablar apenas de otras diferencias que la de cristianos y judíos» 16 . Un cura eslovaco menciona a Díez los desmanes que la revuelta bolchevique provocó en su país al término de la guerra. El autor, mal informado, compara lo allí ocurrido con el comunismo triunfante de Rusia, «donde las mujeres de 18 a 40 años eran comunes para todos» 17 . Desde Checoslovaquia regresa al oeste, reencontrándose en Dresde con Pedro de Icaza, a quien había dejado en Munich. Parten de la capital sajona a Berlín, ciudad que observan a vista de pájaro, sobrevolándola en avión durante más de media hora. Sigue un trayecto hacia el poniente, por Essen, Dusseldorf y Colonia, de regreso a Francia. Pasar pacíficamente a un lado y otro del Rhin le hace percatarse de la situación existente, de las políticas seguidas y de los ánimos que éstas despiertan entre la población. Su opinión, profética, es lanzada de modo tajante: «la campana y el cañón volverán a tocar a muerto y caerán de nuevo soldados por Germania y por la Galia» 18 . También los filólogos tienen algo de augures. 12

Ibid., p. 90. Ibid., p. 79. 14 Ibid., p. 80. 15 Idem. 16 Ibidem, p. 85. 17 Ibid., p. 84. 18 Ibid., p. 45. 13

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CINE

INGMAR BERGMAN: EL EXISTENCIALISMO EN EL CINE O UN VERANO CON INGMAR José Martínez García-Gil Se puede afirmar, sin temor a equivocarnos, que la historia del séptimo arte ha dado pocos directores de cine cuya personalidad se haya reflejado tan profundamente en sus películas como la de Ernst Ingmar Bergman Akerblom (Uppsala, 14 de julio de 1918-Färo, 30 de julio de 2007). Fue capaz de trasladar y retratar su pensamiento, sus obsesiones/compulsiones, en los guiones para cine, teatro y televisión, amén de comunicar la subjetividad en las acciones, un tanto parsimoniosas, que desarrollaron los personajes de sus obras. Originaria de su cine es la expresión «resulta una película muy lenta», que se afirmaba para resaltar que la acción se desarrollaba muy lentamente. La miopía de quienes afirmaron tal idea y la elevaron al vocabulario cinematográfico colectivo les impidió ver cuánta acción puede transcurrir bajo esa aparente y parsimoniosa calma. Contemplado así, cabría decir de él que se le puede considerar un existencialista en el más puro sentido del término. De hecho, quizá junto con el otro gran director nórdico —Carl Theodor Dreyer— se le considera como paradigma de lo que debería ser la reflexión filosófica desde el lenguaje cinematográfico. No obstante, llegó a ser uno de los grandes dentro de la Svensk Filmindustri. Llama la atención, igualmente, su anacronía intelectual en relación con la industria del cine, por cuanto que, si bien estuvo integrado en su tiempo, su reflexión, empero, la situó en un dominio intelectual que, desde siempre, ha mostrado cierta resistencia frente a las modas estéticas e intelectuales. Me refiero al hecho de que abordó temas de gran calado filosófico y se desligó, en la medida de lo posible, de las exigencias de una industria que, a mi modo de ver, desde la década de los sesenta del siglo pasado no ha dedicado mucho interés, mutatis mutandis, a la reflexión ni a la inquietud, sino todo lo contrario, se ha dejado llevar por los resultados y la fastuosidad formal. Es más, su independencia de dichas corrientes predominantes queda de manifiesto en el hecho de que su primera película en color fue rodada en 1964, aunque es en 1968 cuando decide abandonar definitivamente el blanco y negro. Pero a la par que su obra, prolífica y variada, cuya vigencia e interés ha resistido el tiempo y las modas, el pensamiento del director sueco experimentó una evolución paralela, cuando no antagónica, que se deja ver en su filmografía y esto supone otro elemento de interés añadido al meramente artístico. Es Bergman, desde este último plano, el estético, un continuador de la tradición del cine nórdico, que se caracterizó por un naturalismo romántico, austero y personal y cuyas bases fueron cimentadas por Snorri Sturlson, Alf Sjöberg, Mauritz Stiller, Victor Sjöström o Carl T. Dreyer. Sin embargo, las dos grandes aportaciones estético-artísticas de Bergman fueron, por un lado lo que se ha dado en llamar kammerspielfilm o cine de cámara, para denotar aquellas obras en las que se reduce al mínimo tanto el tiempo de la acción como el número de los personajes; y por otro, el uso del primer plano para acentuar la intensidad de la imagencontenido. Es destacable la relación profesional, pero también de amistad, que mantuvo

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con su director de fotografía favorito Sven Nykvist, que les llevó a rodar juntos durante más de treinta y cinco años. Es este concepto de imagen-contenido el que deviene en una iconografía particular para dar lugar, en una suerte de metamorfosis, a una simbología genuina que traslada al espectador a la búsqueda del ser interior, de nuestro ser. Y, desde allí, enlaza con las cuestiones fundamentales que constituyen su filosofía de la existencia, a saber: el ser en tanto que individuo, la muerte, el sentido de la vida y la búsqueda/negación de Dios. Huelga escribir que una figura como Bergman hoy día se antoja impensable en el panorama actual de la mediocridad intelectual que impera en los mass media, excepción hecha de su alumno más aventajado —Woody Allen— y algunos directores independientes. La obra bergmaniana puede clasificarse en cinco períodos atendiendo a varios criterios, a saber: 1. Primer período (1945-1948): Obras de juventud. En la década de los cuarenta, Bergman cuestiona los códigos éticos vigentes en la sociedad y algunos valores religiosos heredados de la figura de su padre, el pastor protestante Henrik Bergman. En suma, esta primera etapa es una crítica de cualquier forma de autoridad moral con independencia de su signo y se plasma en títulos como Tortura, Crisis, Llueve sobre nuestro amor, Música en la oscuridad, Barco hacia la India, Ciudad portuaria y Prisión. 2. Segundo período (1948-1955): Obras de contenido psicológico. La segunda etapa destila ya cierta angustia existencial basada, ya en su herencia cultural y religiosa, ya en sus propias vivencias. Realiza Prisión, La sed, Juegos de verano, Hacia la alegría, Tres mujeres, Un verano con Mónica, Noche de circo, Una lección de amor, Sueños y Sonrisas de una noche de verano. 3. Tercer período (1956-1963): Obras de contenido simbólico. El tercer período es ya genuinamente existencial, con una búsqueda intelectual y religiosa deudora de la influencia que tuvo en el sueco la filosofía del danés Sören Kierkegaard. De esta etapa son los films El séptimo sello, Fresas salvajes, En el umbral de la vida, El rostro, El manantial de la doncella, El ojo del diablo, Como en un espejo, Los comulgantes y El silencio. Se adivina la influencia de Hegel, Heidegger, Sartre y Freud. Paradójicamente, los años cincuenta fueron los de mayor productividad de estrenos cinematográficos de contenido metafísicoreligioso, tendencia a la que no se sustrajo Bergman, como sí hizo en el resto de sus períodos. 4. Cuarto período (1964-1980): Obras de expresión crítica. Este período se caracteriza por un acercamiento al existencialismo agnóstico, como lo prueba la correspondencia que mantuvo con Albert Camus en 1960. Pero tal aproximación no se consumó —quizá por la muerte prematura del argelino— sino que derivó en una desesperanza tan amarga que le devolvió a la crítica de la ausencia de valores que ostentaba la sociedad y que había cuestionado tanto en su primera etapa. Esta actitud cristaliza en ¡Esas mujeres!, Persona, La hora del lobo, La vergüenza, Pasión, El rito, La carcoma, Gritos y susurros, Secretos de un matrimonio, Cara a cara, El huevo de la serpiente, Sonata de otoño y De la vida de las marionetas. 5. Quinto período (1981-2005): Obras de reconstrucción genealógica. Los últimos títulos —Fanny y Alexander, Después del ensayo, el cortometraje El rostro de Karin, Las mejores intenciones (novela-guión), Niños del domingo (novela-guión), Encuentros privados (novela-guión), En presencia de un clown e Infiel (guión)— devuelven a Bergman a la insoportable gravedad de la 62

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religiosidad heredada del progenitor pero filtrada por su experiencia existencial y enriquecida por la búsqueda intelectual mantenida durante medio siglo. En este período realiza la reconstrucción biográfica de su árbol genealógico y, a la vez, una especie de catarsis, una liquidación de cuentas con los fantasmas de su pasado. Quizá por esta razón, estos títulos son dirigidos por otros cineastas y Bergman sólo ejerció de guionista y los publicó en forma de novelas. Pero es su último largometraje como director —Fanny y Alexander (1981)— el que compendia cuarenta años de experiencia en cine, novela y teatro. Amén de ser un homenaje al mundo del teatro —presente en toda su obra de forma implícita o con títulos como El rostro, El rito o Después del ensayo—, es una recapitulación de sus grandes obsesiones como pensador-autor: ƒ

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La existencia de Dios: es el tema central en El séptimo sello, Fresas salvajes y El manantial de la doncella. Tras el largo paréntesis que le sumió en el agnosticismo (1960-1980), parece aceptar que la creencia —o al menos el pensar— en lo divino es una necesidad de la condición humana. El luteranismo: aún reconociendo la necesidad de la religación, la cuestión del mal se interpone ante cualquier justificación racional de la existencia de Dios. Los personajes del obispo luterano, el pastor Bergman y el pastor Jacob que aparecen en Fanny y Alexander, Niños del domingo y Encuentros privados respectivamente son una crítica no velada al protestantismo. El ser humano ante la muerte: el que vive no acepta la muerte y, a lo sumo, se pregunta por ella —El séptimo sello—. De la misma forma, la muerte no existe para los que han significado algo en la vida de los demás —Juegos de verano y Los comulgantes. Exaltación de la juventud y la lozanía: pero cuando se acepta la muerte y su miedo a ella, esto deviene en un retorno a la infancia y a la adolescencia, rechazando la responsabilidad de la edad adulta frente a la existencia propia. Se trata de una actitud hedónica que explota el tiempo presente sin pretensión alguna de evolucionar hacia el momento futuro. De hecho, la El Caballero, la Muerte y el Diablo, inminencia de lo trágico lo viven con grabado de Alberto Durero (1513) desesperación. Tal es el caso de Un verano con Mónica, El ojo del diablo, El silencio o Persona. El rol de la mujer en la sociedad: constituye un giro copernicano ya que si bien en sus primeros títulos no deja en buen lugar la figura femenina, en Esas mujeres, Gritos y susurros, Secretos de un matrimonio o Niños del domingo, dibuja a la fémina como un ser que, en el despliegue de sus posibilidades, triunfa siempre frente al hombre, que acaba siempre por capitular. Elogio de la sencillez: aceptada la fragilidad de la existencia humana, urge aprender a valorar el peso de las cosas sencillas que inundan la vida, por cuanto que los grandes problemas de la existencia no se encuentran al

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alcance de las facultades de conocimiento del hombre general. Así en Fanny y Alexander, El séptimo sello, Crisis o Llueve sobre nuestro amor. Aún rodaría para la televisión Saraband (2002). Somos de la opinión de que, cuando se aprehende una película en tanto que espectador —como una obra literaria, una pieza musical, en fin toda obra de arte—, se realiza una aprehensión por empatía, esto es, se establece un reconocimiento del otro en lo artístico y, a la vez, una expresión del yo. Tales reconocimiento y expresión constituyen las vías de una relación diádica que engloban una determinada epistemología comunes al artista y al observador —experiencias, vivencias, cultura, deseo de trascendencia,… Visionar las películas de Bergman, aceptar la invitación que supone su «presenterar», significa preguntarnos por el sentido del ser. Tal pregunta no es un brindis al sol; antes al contrario, porque al inquirirnos tal cuestión, nos está llevando hasta el mismo umbral de la vida, ese filo en el que se relacionan la terna hombrephysis-dios. Y tras su visionado, sus películas no terminan con la palabra «Fin» que echa el telón en la pantalla, sino que es, a partir de entonces, Ingmar Bergman y Liv Ullman cuando le compete al espectador declinar cuál de las posibilidades ofrecidas por la película es la que se le aproxima o con la que se identifica * .

BIBLIOGRAFÍA ESENCIAL BJÖRKMANN, S., T. MANNS y J. SIMA (1975): Conversaciones con Ingmar Bergman, Editorial Anagrama (Traducción de la edición francesa ampliada en 1973) COMPANY RAMÓN, J. M. (1993): Ingmar Bergman, Editorial Cátedra. WOOD, R. (1972): Ingmar Bergman, Editorial Fundamentos.

*

NOTA: La Filmoteca de Andalucía está rindiendo homenaje al fallecido cineasta con la proyección de sus títulos más significativos en versión original subtitulada en castellano, desde enero de 2007, con el ciclo titulado Dulce libertad. Tributo éste al que se ha unido el Instituto Ouróboros, estableciendo un convenio de colaboración por el que se incluyen sesiones de cine-forum al finalizar las películas. Dicho acuerdo se inició el 27 de febrero con el cine-forum El séptimo sello. Más información en la web del Instituto y en: <http://www.filmotecadeandalucia.com> e info@filmotecadeandalucia.com. Deseamos expresar nuestro agradecimiento al Dr. José Manuel Ventura Rojas, cuyas lectura crítica y observaciones no han hecho sino mejorar el presente trabajo.

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RINCÓN DE POESÍA ESTO NO ES MI SIERRA Esto no es mi sierra. Podrán cantar los gallos, antes del alba, Entre los naranjos de las huertas, pero esto no es mi sierra. Podrán rodar Arrayán, podrán hacer mil y una series más, podrá tener todas las tiendas, bares, centros comerciales, podrá estar a la vista, un poco al fondo, del mar, a media hora en carretera, de la playa, pero esto no es mi sierra. Y no tiene la culpa el sitio, es bueno, no me quejo, pero esto no es mi sierra. Pedí venir aquí cuando yo creía muchas cosas en las que ya no creo. Pedí por pedir un imposible, ¿han contado conmigo a la hora de decir, Si ahora ,venir quiero o no quiero? ¿Han cumplido su palabra, de dejarme cumplir el ciclo en el que yo creía? No, y además no hay compañeros en quien podía reclamarme para volver a mi sierra, para cumplir lo que ellos, los políticos prometieron. Y aquí ocurrirá como hasta ahora, para cumplir se me espera, pero, un momento, y de mí, ¿qué se tiene en cuenta? ¿Lo que soy?¿Lo que pedí hace tiempo?¿Lo que siento? Yo lo siento,¡vaya si lo siento! Soy un pino arrancado de mi cerro. Soy un geranio arrancado de mi tiesto. Soy lo que soy y lo digo como lo siento. Políticos traidores y mendaces, recubiertos de plumas y aún más, de cuento, me habéis sacado de mi sierra sin mi parecer, ni mi consentimiento. Ahora bien, llegará el día en que os tendréis que arrepentir ,de haber provocado tanto daño y tanto sufrimiento. Pero no podréis arrancarme del alma, que de la sierra soy y de allí ¡también me siento!

La vida es un instante. No me explico por qué esta noche no se acaba nunca. («Insomnio», Luis Alberto de Cuenca)

Es la vida tan corta, amor mío, tan breve que no entiendo por qué mi sentimiento, por qué esta sensación. Todo pasa, sí, todo y también todo queda, como tú entre mis sábanas, que me traen tu amarga y permanente ausencia. Si has estado conmigo desde siempre, si descubro que nunca, nunca he vivido sino entre tus brazos. Es tan corta la vida, amor mío, tan breve…

Manuel Guerrero Cabrera

Juan Antonio Muñoz Castillo Coín, madrugada del 10 de septiembre de 2007

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¿QUÉ ES EL INSTITUTO OURÓBOROS DE ESTUDIOS CIENTÍFICO-HUMANÍSTICOS?

El Instituto Ouróboros es una asociación sin ánimo de lucro nacida de la inquietud de un grupo de amigos y tiene vocación abierta para todas aquellas personas que compartan dicho interés. La principal finalidad del Instituto Ouróboros es la defensa de la «cultura del conocimiento» como opción frente a los valores que imperan en la sociedad actual y que no solo favorecen la desaparición de la capacidad crítica, que tanto interesa a muchos poderes económicos y políticos del planeta, sino que deshumanizan al ser humano ⎯valga la redundancia⎯ en su empeño por convertirlo en máquina especialista, que domina su campo de acción pero que luego sale al mundo y es abrumado por la creciente complejidad de éste. Se trata de retomar en los principios del siglo XXI el antiguo concepto de hombre renacentista que, lejos de parecer una máquina que se especializa en un aspecto muy concreto del conocimiento, se siente libre y capaz, como sólo el ser humano puede, de abarcar todas las ramas del conocimiento. Ahora bien, si no con el dominio en la materia del especialista, sí con la capacidad, gracias a este empeño, de enfrentarse al mundo sin el miedo y la desconfianza que inunda en nuestros días a la gran mayoría de los miembros de la sociedad. En definitiva, pretendemos alentar un cambio en la mentalidad del hombre para que, gracias al conocimiento, amplíe sus fronteras y pierda el miedo a reivindicar sus derechos, defender sus libertades y desarrollarse como persona. Para ello el Instituto Ouróboros ha de tener como fin la promoción de la cultura en todas sus vertientes, la facilitación del acceso al conocimiento científico y humanístico entre las personas, el fomento de la cultura oral como principal medio de transmisión de conocimientos y experiencias entre los individuos, sin olvidar el medio escrito que perpetúa los conocimientos en el seno de la sociedad; promocionar la implantación de una actitud crítica y científica; y por último, el intento de alejar al conocimiento de la visión tradicionalmente elitista. Además, no se debe entender, que esta organización tenga tintes políticos orientados en sentido alguno, porque ni se pretende, ni mucho menos es esa nuestra intención, sino todo lo contrario. Como decimos, uno de los objetivos debe ser alejar el viejo concepto de que el interés por el conocimiento de las ideas, postulados o propuestas —tanto filosóficos como de otro tipo, procedentes de cualquier orientación, pueda ser política o religiosa o similar—, implique un acercamiento o pertenencia alguna a dicha tendencia. Por tanto no es un grupo de derechas ni de izquierdas —ni de centro—, tan solo se trata de un asociación sin ánimo de lucro que asume los valores y objetivos anteriormente expresados, lo cual le lleva forzosamente a un compromiso de tipo social tanto en el entorno de la ciudad de Córdoba como en ámbitos superiores de la sociedad.

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MEMORIA DE ACTIVIDADES 2007 ƒ ƒ ƒ ƒ ƒ ƒ ƒ ƒ

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Conferencia: «Razones para la Historia de la Ciencia (Prenotandos para un libro)». Casa de la Juventud, sábado 27 de enero, 16 horas. Perol Ouróboro. «Parque Los Villares», Córdoba, sábado 25 de marzo. Debate: «Saber ingenuo vs. saber crítico-Michael Polanyi y el pensamiento científico». Sábado 9 de junio, 17 horas. Conferencia: «Historia del Humor», en el marco de las Segundas Jornadas de la Risa. Centro Cívico Levante (Carlos III), martes 26 de junio, 19:30 h. Libro-Forum: A. CHALMERS, Qué es esa cosa llamada ciencia. Sábados, 7 y 14 de julio y 15 de septiembre, 17 h. Tercera velada literaria nocturna Ouróboros. Lagar de la Cruz (Sierra de Córdoba), sábado 28 de julio, 22 h. Perol Ouróboro. «Parque Los Villares», Córdoba, sábado 20 de octubre. Presentación de Póster «Pasión por el conocimiento: a propósito de un caso. Antropología del quehacer del Instituto Ouróboros de Córdoba». IV Foro de Evaluación de la Calidad de la Educación Superior y de la Investigación. Facultad de Ciencias, Universidad de Granada, viernes 26 de octubre, 10 h. Seminario-Coloquio: «Teoría del Conocimiento: “Límites de la percepción e irrealidad” – “La arquitectura de la realidad”». Facultad de Filosofía y Letras de Córdoba, jueves 15 de noviembre, 18:30 h. Seminario de Navidad: «El Eterno Retorno y el Teorema de Recurrencia de Poincaré». Casa del Ciudadano (Lepanto), miércoles 26 de diciembre, 10:30 h. Presentación: «Science’s Top Ten 2007» y «Sobre los Premios Nobel 2007» Casa del Ciudadano (Lepanto), jueves 27 de diciembre, 10:30 h. Lectura de navidad: «El origen de todo». Casa del Ciudadano (Lepanto), jueves 27 de diciembre, 10:30 h. Seminario: «Entropía de Agujeros Negros en Loop Quantum Gravity: una gráfica y muchas preguntas». Casa del Ciudadano (Lepanto), viernes 28 de diciembre, 10:30 h.

FE DE ERRATAS DE ISAGOGÉ, 3 (2006) p. 26: Línea 19: — Dice: «darvinianas». — Debe decir: «darwinianas». Nota a pie de página número 9, al final de la primera línea: — Dice: «…en una célula dada del total que del total de proteínas...». — Debe decir: «…en una célula dada del total de proteínas…».

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CÓMO HACERSE SOCIO Ser socio del Instituto Ouróboros de estudios Científico-Humanísticos, es ciertamente sencillo. Solo tiene que rellenar esta solicitud que puede fotocopiar, y enviarla al Centro Cívico Municipal de Levante situado en la Avda. Carlos III Nº 53 bis 14014, Córdoba, o remitir un correo electrónico a <instituto_ouroboros@hotmail.com>, con los datos requeridos en la solicitud incluida unas líneas más abajo. Una vez recibamos su solicitud, nos pondremos en contacto con usted, para terminar de tramitarla. Ser socio del Instituto Ouróboros es contribuir con los fines que este persigue, sólo por 8 € al año. Anímese y entre a formar parte de una asociación joven y con proyección de futuro y participe en un proyecto que tiene a la cultura y a las personas como primer objetivo.

Solicitud de Admisión INSTITUTO "OURÓBOROS" DE ESTUDIOS CIENTÍFICO-HUMANÍSTICOS Apellidos: Nombre: D.N.I.

Dirección: Localidad:

Provincia:

Teléfono: Fecha de Nacimiento:

C.P.: e-mail:

Estudios:

Intereses: (solo a efectos estadísticos)

Ocupación: Firma:

Sí, deseo ser socio del Instituto Ouróboros de estudios CientíficoHumanísticos. Con este motivo, les remito mis datos personales para que puedan ponerse en contacto conmigo para terminar de tramitar mi solicitud. Firma: (Imprescindible)

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