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año

05 | n º 53 | Octubre 2018

Patricia Venegas “No manejo automóvil porque es poco práctico en una ciudad tan congestionada”. Actualidad

Ganar lucas pedaleando: Así es trabajar en las Apps de delivery. 2° Foro Argentino de la Bicicleta Un espacio de reflexión y trabajo para transformar ciudades. Vivencial Niñas al poder ¡las calles también son nuestras!

Revista mensual de circulación gratuita www.revistapedalea.com

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revistapedalea revista pedalea revista pedalea

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Contenidos Publicación digital de fomento de la cultura ciclista de edición mensual. //Directora Myriam Salazar //Textos Natalia Bobadilla Myriam Salazar

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editorial

2do Foro Argentino de la Bicicleta

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actualidad

Delivery Apps

Colaboración especial de

Comité Organizativo de Argentina en bici. //Fotografías Víctor Rojas Myriam Salazar //Portada Victor Rojas //Portafolio Alpes Escuela de Imagen y Comunicación //Diseño Aribel González //Diagramación La Máquina Editores //Ventas Victor Rojas vrojas@revistapedalea.com //Contacto contactorevistapedalea@gmail.com

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mi primer a bicicleta

Patricia Venegas

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emprendencleta

Gyro Bikes

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Cicletada de las niñas

@revistapedalea revista pedalea revista pedalea www.revistapedalea.com

Revista Pedalea es una publicación independiente, editada por La Máquina Editores Limitada. Revista Pedalea no se responsabiliza por las opiniones de sus colaboradores. Todos los derechos reservados. Las imágenes publicadas no pueden ser reproducidas por ningún medio sin autorización.

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portafolio

Nicolás Valdebenito


editorial

2° Foro Argentino de la Bicicleta Un espacio de reflexión y trabajo para transformar ciudades. Por Gracia Bergesi, German Curi y Jimena Pérez Marchetta integrantes del Comité Organizativo de Argentina en bici.

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Argentina en bici es un joven movimiento fundado el 2016 y que está integrado por 35 organizaciones ciudadanas de todo el país que activan con la bici para transformar nuestras sociedades. Este septiembre abrieron un espacio al resto de la ciudadanía llevando adelante el 2do Foro Argentino de la Bicicleta en Santa Rosa, La Pampa. El trabajo resultante de una treintena de voluntades creó un espacio para discutir, formarse y disfrutar de tiempo y reflexiones con personas interesadas en cambiar sus ciudades- mundos. El espacio convocó a actores de la sociedad de distintos ámbitos. Asistieron sociedad civil, representantes políticos y de la academia de distintas partes de la Argentina y Latinoamérica. La equidad y la inclusión se convirtieron en acciones desde varias aristas: Se usó el lenguaje inclusivo en todo lo que se comunicara desde ABI, se diseñaron espacios seguros proponiendo un dispositivo contra el acoso, abuso y las violencias, se cerró la calle para la niñez permitiendo que sus cuidadores asistieran al resto de las actividades, se brindaron paseos y charlas para personas ciegas y personas con discapacidades, se armó la programación con contenidos que transversalizan la perspectiva de género y finalmente en la selección de disertantes se hizo con la premisa de que las presentaciones de los varones no superaran el 50% del programa. Además el arte y la bicicultura no podían quedar fuera. Durante el transcurso del evento un muralista construyó el mural insignia sobre el cual se sacarían las fotos finales y un artista multidisciplinar disertó sobre la necesidad de crear empatía con la bicicleta, comprendiendo que es una expresión cultural y que más allá de la mente, montamos la bicicleta desde una pulsión profunda. Entre sonrisas se dio cierre con una pedaleada, que como ya es tradición, atravesó zonas vedadas para el tránsito de la bicicleta. Días más tarde, estas fueron abiertas con un cartel que obligaba a los automóviles a respetar la distancia del cuidado. Llenos de inercia, estos encuentros se seguirán dando, el próximo será en Salta y quienes creemos en que nuestras sociedades pueden cambiar sabemos que dejará un nuevo legado y seguirá tendiendo redes.

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actualidad

Ganar lucas pedaleando: Así es trabajar en las aplicaciones de delivery

En el último año se ha visto un aumento evidente de repartidores en bicicleta de grandes compañías. ¿Qué tan rentable es? Repartidores cuentan cómo es la experiencia de esta opción de trabajo extra que permite compatibilizar el gusto por el ciclismo.

Por Natalia Bobadilla

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Las bicicletas para delivery de aplicaciones están por todos lados. Ciclistas que con sus mochilas llevan desde pedidos de comida hasta artículos de farmacia en sus ya típicas mochilas. Para algunos es una opción más para generar ingresos y para otros una mezcla de placer, amor al pedaleo y dinero. En el último año se ha visto el aumento de repartidores en dos ruedas de las principales firmas de la industria, como Uber Eats, Pedidos Ya, Glovo, Rappi y Menú Express, entre otras. En general, las distintas aplicaciones solicitan completar una ficha de inscripción, que incluye entregar documentos como fotocopia de la cédula de identidad (hay que ser mayor de edad) y el papel de antecedentes. Luego, deben esperar hasta que les confirmen la recepción y comienza el proceso para la entrega de la mochila para transportar los pedidos. Esto último, ocurre en un plazo que varía de acuerdo a cada compañía, lo mismo pasa con el valor de dicho implemento, que corre por cuenta del repartidor. Pasando todo eso, solo queda esperar que lleguen los pedidos y salir a pedalear. Ganancias relativas Cinthya Muñoz (32) es repartidora de Rappi y Uber Eats hace dos meses. Ella lo compatibiliza con su trabajo de comerciante independiente y también sus labores como Presidenta del club de ciclismo Team Mapu Pudahuel. “Esta actividad la hago en las tardes, ya que la complemento con mi negocio independiente. Es súper fácil poder hacerlo porque uno se acomoda en sus propios horarios”, asegura. Sobre las remuneraciones, dice que es muy variable. “En días malos se hacen pocos pedidos, en días buenos, que generalmente son los fin de semanas, se pueden llegar a hacer unos 10 o 15 mil pesos en mi caso, ya que otras personas están a tiempo completo y ganan más. Las ganancias son muy variables según el día y el sector de reparto”, aclara.

Cinthya Muñoz

Algo similar opina Flavia Méndez (29). Ella comenzó a trabajar en Uber Eats porque estaba sin trabajo. Al ver que cada vez había más repartidores en bicicleta en las calles le llamó la atención. Tomó su celular, postuló y en un mes le entregaron la mochila oficial. “Ahora estoy exclusivamente con esto, no lo compatibilizo con nada. No tengo hijos, así que estoy bien. Al principio trabajaba de 13 a 15 horas y de 19 a 22 horas. Ahora trabajo desde las 12 hasta las 22hrs, de lunes a viernes”, cuenta. En un

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día bueno, puede ganar 40 mil pesos en promedio. Para Nicolás Quezada (21) pedalear para hacer entregas de pedidos es una alternativa que le permite juntar dinero extra cuando lo necesita y tiene tiempo, ya que estudia ingeniería civil industrial en la Universidad de Chile. “Empecé a trabajar desde el primer día de Uber eats. En ese entonces pagaban por horas y no por pedidos. Recuerdo que las primeras 2 semanas gané 600 mil pesos. Luego sacaron este pago por horas y se empezó a realizar por


pedidos. Ahí comencé a ganar, con suerte, 8 mil pesos diarios (de 13 a 21 horas aproximadamente)”, recuerda. Como las ganancias no eran muchas, a principios de este año se inscribió en Glovo. “También tuvo el pago por hora, aunque duró hasta solo un par de días desde que me puse a trabajar. Al menos me alcanzó para pagar los materiales, es decir, la mochila y soporte para la bicicleta, que costaba 50 mil pesos (en Uber Eats costaba 25 mil pesos)”, agrega. Ahora solo destina algunos fines de semana a este oficio. En cuanto al dinero que gana, el estudiante asegura que convienen los días en que se entregan incentivos. “Lo que uno gana es súper relativo. Pero el mejor día fue cuando te pagaban un 50% por pedido ya que estaba lloviendo.

Ese día, que fue desde las 11 hasta las 19 horas, saqué 25 mil pesos. Es una buena opción de trabajo temporal, solo para cuando necesites dinero extra, no como un trabajo principal, ya que te pagan semanalmente en el caso de Uber y cada 2 semanas en Glovo”, opina. Lo bueno y lo malo En general, los repartidores califican la experiencia del día a día como buena y que no viven grandes complicaciones, más allá que tener que esperar en los locales o que uno que otro pedido se estropee o derrame durante el traslado. En lo que sí existen reparos es en los vacíos o desprotección que pueden tener en materia de condiciones laborales. “No tenemos grandes garantías laborales porque no hay contrato de por medio y la seguridad

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depende de cada uno. Eso es algo que yo mejoraría, que se exijan las condiciones de seguridad al igual que un motociclista. En mi caso soy súper precavida y para mí, el uso de casco y luces es fundamental”, asegura la repartidora de Rappi. Ante esto, las empresas han reaccionado. Jordi Suárez, Gerente General de Uber Eats Chile, explica que los socios repartidores son personas que prestan servicios independientes y que solo utilizan la aplicación para generar ingresos. “De igual forma, Uber Eats brinda el soporte de un seguro de accidentes, de modo que están protegidos en cada trayecto que realizan para entregar los pedidos. La póliza de seguro (en alianza con Sura) cubre todos los gastos médicos ante accidentes. Asimismo, incluye responsabilidad civil del


conductor ante terceros”, detalla. Además de contar con un servicio de soporte de la aplicación, el que se encarga de atender cualquier duda, sugerencia o reclamo. Desde Glovo explican que recientemente lanzaron un seguro para los repartidores que los resguarda. Cubre en situaciones como accidente, daños a terceros (responsabilidad civil) y cualquier daño que sufran los productos transportados. En el caso de accidente estarán cubiertos en muerte por accidente, invalidez por accidente, compensación por hospitalización y gastos por sepelio. Pero si en algo coinciden los repartidores es en la gran ventaja de este tipo de ocupaciones para los cleteros de corazón. “La opción de trabajar repartiendo es muy buena para quienes amamos el uso de la bicicleta. En mi caso lo hago por gusto, ya que quizás en otro trabajo puede que gane más, pero este lo disfruto, siempre me ha

gustado andar en la calle”, dice Cinthya. “Que te paguen por hacer algo que para uno es un placer, es, paradójicamente, impagable. Además también llama la atención el no tener jefe”, suma Flavia. Desde las aplicaciones, también valoran las bondades de la bicicleta. “El 45% de los socios repartidores de Uber Eats utilizan bicicleta (el otro 45% es moto y solo 10% en auto). Desde el inicio de la operación de en Chile, hemos visto una tendencia a utilizarlas para realizar las entregas. La bicicleta es un medio de transporte muy amigable y que se adecúa perfecto para hacer entrega de los pedidos solicitados a través de la app”, dice el gerente general de Uber Eats, quien detalla que además de Santiago y Viña del Mar, prontamente estarán en Concepción. “Es un medio de transporte económico y amigable con el medio ambiente, ya que no genera mayores costos para su uso. De hecho, son muchos los beneficios para los

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socios repartidores: no gastan en bencina, se mantienen activos físicamente y no contaminan. Además la bicicleta es muy útil para las horas de alta demanda, ya que la congestión de los automóviles en las horas peak, permite que la bicicleta sea una vía muy efectiva para hacer entrega de los pedidos”, agrega. Desde que llegaron a Chile, en noviembre del año pasado, a la fecha, Glovo tiene más de mil repartidores y el 30% de ellos movilizan en bicicleta. Según sus datos, la mayoría son estudiantes que dedican entre 5 y 6 horas diarias a esta labor. “Son conductores independientes los cuales tienen la plena libertad de seleccionar las horas y días en los que desean colaborar, no existe ninguna relación laboral directa sino una relación de prestación de servicio”, cierra Willem Scholl, country manager de la app.


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mi primera bicicleta

Patricia Venegas declara su amor a la bicicleta: “No manejo automóvil porque es poco práctico en una ciudad tan congestionada”

La bicicleta siempre ha estado presente en la vida de la periodista de canal 24 horas y Sonar FM, Patricia Venegas (40): desde sus recuerdos de niñez cuando vivía en San Fernando y cada verano se iba a Chimbarongo.

Por Natalia Bobadilla Fotos: Victor Rojas

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“Mi primera bicicleta fue con rueditas, más bien era un triciclo. Yo tenía unos 5 años. La verdad es que en la casa de mis familiares por parte de mi mamá era normal que todos tuviesen una bicicleta, pero no solo para paseo, sino como medio de transporte. Esto era en los años 80, época en la que no había mucha locomoción colectiva”, cuenta sobre esos años en que disfrutaba pedaleando al aire libre en el campo. “Recuerdo a mi abuelo todos los días yendo a trabajar arriba de su bicicleta, a mis tíos yendo a comprar en bici, a mis primos, a mi hermana yendo a todos lados en dos ruedas, por la calle y también por veredas sin pavimentar. Todos tenían su bicicleta”, añade.

Por lo mismo, apenas pudo, quiso también aprender a andar. “Debe haber sido como a los 8-9 años cuando, como dice el gran Freddy Turbina, le saqué las rueditas a mi bicicleta. Fue en la plaza de San Fernando y recuerdo que estaba en una bicicleta roja de mi mamá. Ella era la que me daba las instrucciones y me daba ánimo para no tener miedo y lanzarme. La bici, aunque no era tan grande, era de adulto entonces igual era todo un desafío. Pero me acuerdo que sus palabras eran clave para atreverme. Hasta que llegó el momento y me soltó y ¡logré pedalear sin caerme! Fue un maravilloso momento, ese en que te equilibras y sientes el placer de moverte en 2 ruedas. ¡Ah! ¡Y no me caí! Eso vino después jajajá”, explica riéndose.

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Esas experiencias de su infancia en la Región de O’Higgins, hicieron que al llegar a Santiago el impacto fuera grande, sobre todo por la movilidad dentro de la ciudad. Y en todo esto, la bicicleta jugó un rol clave. Se mueve entre un modelo marca Trek y una plegable. “Antes tenía una de ciudad medio desarmada que sonaba más que catre viejo, pero era súper segura: la dejaba estacionada sin cadena y nadie me la quería robar”, dice entre risas. Cada mañana, se va a la radio pedaleando y luego parte al canal. Su recorrido habitual es por la ciclovía de Antonio Varas. Si se atrasa, su opción es tomar un taxi o Uber. “Hoy en día no manejo automóvil


porque lo encuentro poco práctico en una ciudad tan congestionada y voy variando entre caminar, bici, metro, taxi. Hay un auto en la casa, que es de mi marido y mío, pero jamás lo he manejado. No me interesa hacerlo, jajajá. Solo lo uso en caso de alguna emergencia o para viajes largos cuando vamos a ver nuestras familias”, detalla sobre su renuncia al volante. -¿Por qué tomaste la decisión de no subirte al auto? -La gente de Santiago tiene incorporada la cultura de los tacos. Eso de avanzar lento, esperar mucho rato y eso no lo tengo integrado en mí. Me supera un poco saber que me voy a demorar, no tengo esa paciencia. En cambio en la bici, tú pasas por el lado y listo. Además hay cada vez

más ciclovías, es más cómodo e incluso, a veces, más rápido. -¿Y te costó mucho acostumbrar te a pedalear en Santiago? -En la universidad, en Viña del Mar, andaba en micro, pero ya en Santiago apenas pude me compré una bicicleta, pero la usaba más bien para paseo porque no me atrevía a andar habitualmente. En el 2012 viví 6 meses en Londres y ahí, para que me alcanzara el presupuesto, me moví en las bicis públicas, día y noche, aunque lloviera, y por la calle, porque allá los automovilistas adoptan la actitud de que el ciclista tiene prioridad. Eso me ayudó a atreverme, al regreso a Chile, a moverme en bici.

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-¿Has vivido alguna anécdota en bici? -Más que una anécdota, fue una caída. El año pasado iba al canal en la bici plegable y, de repente, la rueda se me hundió en una especie de canaleta muy delgada. El problema es que el pie se me quedó atrapado, no lo pude sacar y me fui encima de un auto. Lo bueno es que todo esto pasó en un servicentro, así que no había otros vehículos a mi alrededor. ¿Resultado? Una fractura que no me quitó el amor por la bici.


emprendencleta

Gyro bike: seguridad en accesorios hechos a medida para instalar en la bicicleta.

Fanáticos del ciclismo Belén Cáceres y Sebastián González se convirtieron en emprendedores debido al éxito que causó el carro de arrastre que diseñaron para su hija.

Por Myriam Salazar

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Hoy se dedican a fabricar parrillas, canastos y sillas para niños, los más pedidos por sus clientes quienes llegan a su casa donde tienen instalado el taller familiar. En sus 5 años de trabajo ya se han hecho de un nombre en el mundo del pedal.

Con el tiempo comenzaron a practicar y a saber más de bicicletas e incluso ir a competencias de MTB. “Llevábamos a nuestra hija Emily y como no es común andar con niños en esas competencias nos daban premio por todo”, cuenta Belén.

Belén (26) sicopedagoga y Sebastián (29) chef, son una joven pareja ciclista de Conchalí. Hace 5 años con la llegada de su primera hija tuvieron la necesidad de crear un carro de arrastre que les diera la seguridad que necesitaban para pedalear en familia.

¿Cómo surgió Gyro bike? -Belén: En ese tiempo ya éramos papás y nos surgió la duda ya que pedaleábamos mucho. Quisimos ver la opción de llevar a nuestra hija a pasear y desafié a Sebastián a hacer un carrito de arrastre. Anteriormente habíamos comprado uno, el que modificamos para que quedara como queríamos. Partió como un tema de necesidad para salir a pedalear en familia, se lo plantee y él lo hizo.

Se conocen desde niños ya que iban en el mismo colegio. En ese tiempo Belén ya andaba en bicicleta para todos lados. Cuando dejaron de ser amigos y se pusieron a pololear ella lo invitó a pedalear. “Lo sacaba a andar en bici por Santiago tipo 3 de la mañana, le decía que Santiago cambia de noche, llevábamos unos mates, galletitas y las bicicletas”.

Antes de Gyro bike Sebastián trabajaba como chef en hoteles y restoranes. “Ese trabajo no me permitía compartir con mi familia. Teníamos unos ahorros y coincidió con la necesidad del carro para nuestra

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hija. Cuando ella tenía 8 meses partió esta aventura, queríamos hacer algo mejor y más bonito, que fuera único. Lo pintamos fucsia con amarillos flúor, le añadimos un sistema de luces intermitentes, llamaba mucho la atención. Por una necesidad solucionamos un problema”. De eso ya van 5 años, Belén estudió fotografía para la difusión de los productos y Sebastián soldadura. “Me especialicé en Inacap, soy certificado en soldadura, ahora puedo soldar cualquier material. Al principio tuvimos que alternar con un trabajo de banquetería. Todo esto cambió al mes de que fabriqué el primer carro, lo vendimos al tiro. Los precios de los carros de arrastre van desde los $90.000 hasta los $300.000 los más complejos con suspensión, energía solar, luces intermitentes y telas reflectivas.


Al llegar un cliente lo primero que preguntan es para qué va a ocupar el accesorio y le dan una pequeña asesoría. “Aquí llegan clientes que trabajan con alimentos y no saben si necesitan carro o parrilla. Les pregunto cuanto peso moverán y les recomiendo dependiendo de sus necesidades. En vez de verlos como clientes los vemos de igual a igual porque somos ciclistas, así comienza la confianza y se forma comunidad”, afirma Sebastián. ¿Qué productos tienen? -Belén: lo que el cliente quiera para la bicicleta jajaja desde parrillas delanteras, traseras, sillas a medida para niños, para mascotas, todo a medida y lo hacemos entre los dos. Están 100% dedicados a su emprendimiento desarrollando nuevos productos como estacionamientos para bicicletas, trípodes y parrillas. También los soportes para dar mantención de bicicletas, lo que les permite abarcar otra área: los talleres ciclistas.

El producto que más venden son las parrillas delanteras y traseras. Las parrillas más básicas como para cicloturismo o llevar una mochila delantera tienen un valor de $35.000 y la trasera $45.000, todas con el mismo diseño y sirven tanto para frenos de disco como para frenos V-break, para todos los aros, solo cambia la talla. Trabajan en acero y varían los grosores,

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las parrillas pesan entre 900 gramos y 1.2 kilos. Para el futuro sueñan con fabricar una bicicleta familiar y viajar por el mundo con sus hijas Emily y Julieta. Además de seguir creciendo e innovando y preparándose para la temporada que saben se viene fuerte.


portafolio

Nicolás Valdebenito Fotógrafo Conocer la fotografía ha sido fundamental en mi formación como persona. La uso a diario como un vehículo que me permite llegar ciertos temas que son de mi interés y sobre todo acercarme a las personas. Me gusta mucho la idea de la cercanía, de fotografiarlos y dejar ese documento para recordar o para comunicar, en muchos casos me ha servido para denunciar un abuso de poder y expresar sentimientos o emociones que generamos a cada instante. Lo más enriquecedor es que he podido crear y trabajar el álbum fotográfico de mi familia, álbum que casi no existía antes de comenzar en la fotografía. Si bien la imagen hoy en día es un lujo que todos tenemos al alcance, me obsesiona mucho la idea de dejar una huella en ellos, conocernos a través de la imagen, que generaciones completas puedan saber quiénes somos. Por eso mi trabajo va enfocado a ese punto, el de la memoria, al tratar diversos temas sociales que están ahí, esperando a hacer tomados y escuchados. Es esencial tener una buena interacción a quien fotografíes, te están contando su vida, te hacen parte de su intimidad y mantener esa conexión es fundamental para poder contar la historia de una manera respetuosa. En estos siete años mi trabajo ha sido entrar en la intimidad de muchas personas inmigrantes, homosexuales, drogadictos y traficantes, enfermos crónicos y movimientos sociales, muchas veces corriendo riesgos bastante feos y otras veces documentas momentos únicos e irrepetibles y pasas a formar parte de todo aquello que es súper importante y motivante. Nicolás Valdebenito obtuvo recientemente el 1° Lugar Prensa de Foto Prensa 2018, certamen organizado por la Unión de Reporteros Gráficos y Camarógrafos de Chile, por su foto en la velatón en homenaje a Joane Florvil.

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vivencial

Niñas al poder ¡las calles también son nuestras!

El domingo 09 de septiembre en el marco del Festival Urbano Oh Stgo se realizó la primera Cicletada de las Niñas, actividad convocada por Ciclistas Sueltas y Comunidad Viajar Sola, iniciativas que promueven el empoderamiento y la independencia de las mujeres.

Por Myriam Salazar

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Desde temprano comenzaron a reunirse en Plaza Italia. Llegaron mujeres solas, niñas con sus madres, hermanas, amigas y uno que otro apañador papá o compañero, quienes solo podían participar de la actividad como acompañantes ya que la convocatoria era exclusiva para mujeres. Casi al mediodía Fernanda Martínez y María Paz Castillo -gestoras de la actividad- megáfono en mano dieron inicio al recorrido por Avenida Providencia que incluyó bicicletas de carga, con rueditas chicas, carritos de paseo, mountain bikes, ruteras, fixies y varias bicicletas de paseo. Al pedaleo por la calle le siguieron una serie de actividades preparadas especialmente, como el diseño de llamativas patentes para bicicletas y la clase de mecánica dictada por Sol Vidal creadora de Femibike. También se instaló un twister con imágenes de destacadas mujeres chilenas como Gabriela Mistral, Gladys Marín, la feminista Elena Caffarena y la poeta Stella Díaz Varín, por nombras algunas.

Fernanda Martínez, Ciclista Suelta. ¿De dónde nace la iniciativa y cómo desarrollaron esta actividad? -Bueno a nosotras nos invitaron desde el festival urbano Oh Stgo a hacer algo con bicis y mujeres, pensando en todo el contexto que ha sido el movimiento feminista en Chile. Particularmente este 2018 ha sido súper fuerte el primer semestre con las tomas de las universidades, la educación no sexista y todo. En las conversaciones con ellos junto a Mapapo (María Paz Castillo) quisimos bajar esto haciendo una cicletada que fuera para niñas, abierta a mujeres, pero particularmente para niñas porque se nos ocurrió, se nos pasó por la mente la idea de que las niñas observan todo este contexto, ven las noticias, ven las marchas, pero por su calidad de niñas probablemente sus posibilidades de participar activamente de estos procesos son menores, porque no asisten a las marchas, no usan los espacios públicos como las mujeres los han estado usando este año. Entonces nos pareció que la cicletada era

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una buena oportunidad para que pudieran justamente hacer eso, por eso es que nuestra ruta original iba por la Alameda, siendo esta gran vía de uso público de demanda social y que de alguna manera mediante la cicletada y las actividades que organizamos para después, ellas pudieran entender o reconocer que ese espacio público también les pertenece, que también pueden usarlo de la manera que quieran. Particularmente Ciclistas Sueltas (Instagram @ciclistas.sueltas) tiene como objetivo la visibilización, hice un estudio muy rápido para ver lo que había en redes sociales sobre mujeres y bicicleta e identifiqué tres cosas: uno súper deportivo como grupos de gallas que hacen ruta, pista, MTB y bajan cerros, otro que es hipersexualizado con mujeres y bicicletas como aquí recién saliendo de pedalear 50 kilómetros con maquillaje. Una vez vi uno donde había una mujer con una bicicleta en la ducha, o sea hipersexualizado y un tercer grupo que es más ondero, de fixies, con tatuajes, súper onderas en la


ciudad y no había nada de lo que a mí me interesaba que son las mujeres comunes y corrientes que también andan en bicicleta, no como deporte necesariamente sino como medio de transporte, ni tampoco nos vemos súper cool, porque vamos lento, a veces nos caemos, nuestras bicicletas son viejas, etcétera. La idea es mostrar eso y hacer la cicletada con el enfoque en las niñas también tenía que ver con eso, con que ellas pudieran reconocer que cualquiera puede andar en bicicleta, no necesitas ser ultra deportiva, súper flaca o súper rápida, sino que cualquier mujer puede hacerlo. Tiene connotaciones especiales porque las mujeres hemos crecido con más miedo que los hombres, por lo tanto nos cuesta más ocupar el espacio público. Nos parecía bueno que ellas sintieran además que la actividad era para ellas, por eso le pusimos tanta potencia a la idea de que era una cicletada de niñas, el afiche niñas al poder, que se reconociera eso, esa es la consigna: “Niñas al poder, las calles también son nuestras”. Igual estamos contentas, cuando haces una convocatoria abierta, sin inscripción ni nada siempre está el miedo y el nerviosismo de no saber cuánta gente va a responder a esa convocatoria, pero funcionó súper bien a pesar del impasse con Carabineros que nos hizo cambiar la ruta a último minuto. ¿Qué les dijeron los carabineros? -Lo que pasa es que no nos dieron permiso en la Intendencia para hacer la cicletada.

¿Por qué? -Nos mandaron un mail el otro día diciendo que había otras actividades en el mismo horario en lugares similares y que no la podíamos hacer y nosotras decidimos hacerla igual porque teníamos todo andando. Yo con mi experiencia en Bicipaseos Patrimoniales antes nos habían negado el permiso, lo habíamos hecho igual y no habíamos tenido ningún problema. Tomando esa experiencia, pensando en que vendrían mujeres que ya habíamos contactado y que nos ayudarían a cortar calles, decidimos hacerla igual. Pero esta semana es complicada, está la romería al Cementerio General, eso puso medio nerviosos a los carabineros y al final nuestra intención era pedalear. Me parece que salió bien y que la gente, las adultas que había apañaron muy bien. Un grupo de niñas siempre fueron adelante, eso fue súper bonito. Todo el mundo entendió en la cicletada que las niñas eran las protagonistas, entonces iban atrás, lentito porque es un ritmo muy diferente al que una tiene cotidianamente. Además pensamos en hacer estas actividades de cierre porque entendemos la jornada como un conjunto. También están participando unas científicas, cuéntame de eso. -Invitamos a algunas mujeres como Marjorie Cepeda que es doctora en química, ella trajo unas soluciones que cambian de color. Es bien distinto contar algo a mostrar como ocurre. También invitamos a la Vale que fue ciclista profesional y a

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Paloma que es humorista. Las invitamos a contar como se convirtieron en lo que hacen hoy en día. La idea de que todas las monitoras fueran mujeres es para demostrar que todas podemos hacer lo que queramos y donde queramos sin la ayuda de los hombres que nos vengan a cuidar. Igual habían pero es gente que es parte del movimiento y que siempre está presente, que entiende bien lo que queremos hacer, no están aquí para quitar protagonismo o brillar ellos sino que para apoyar una actividad que además como tiene niñas tiene no sé si riesgos pero una responsabilidad importante. ¿Piensan repetirlo? -Por ahora vamos a tener que evaluarlo, pero sí. El próximo año es el Foro Mundial de la Bicicleta en Ecuador y con la Mapapo tenemos la idea de poder llevar la iniciativa y hacerla allá por ejemplo, y quizás en otros lados y volver a repetirla aquí también, en el verano puede ser. Ya cachamos el tejemaneje, se sumaron muchas personas, hicimos una convocatoria abierta muy abierta en nuestras redes sociales, trabajamos con gente que ya conocíamos y otras nuevas. Todas las niñas que participaron han sido muy generosas en entregar su tiempo, otras nos dieron algunos regalos para entregar a las participantes. Estoy muy contenta, al principio estaba muy estresada por el problema con Carabineros pero ahora que terminamos estoy súper tranquila. ¿Qué mensaje les dejas a las mujeres que aún no se animan a pedalear? -Les diría que cuesta a principio, a mí también me costó cuando empecé. La gracia de iniciativas como esta es justamente mostrar que es posible, que toma tiempo, que tienes que quitarte el miedo y es verdad que la bicicleta te da autonomía, te entrega confianza en ti misma y eso es algo que todas las mujeres necesitamos porque no necesariamente nos enseñan eso cuando somos chicas. Entonces andar en bicicleta en el espacio público es una oportunidad para conocerte a ti misma, crecer y aportar a la ciudad en la que habitas. La invitación es a eso, a no tener miedo, es difícil pero no imposible.


¿Qué ha significado para ti organizar todo esto y qué te pareció la experiencia? -María Paz: lo que más me llama la atención son los aspectos no obvios, como una chica que me pregunta “¿oye cuál es la ruta?, porque quiero llevar a mi hermana que tiene síndrome de Down. Nosotras siempre dijimos que tenían que venir con un adulto y al último ella me dice que su hermana iría sola en la cicletada. Le pregunté por qué iría sola y me contó que la mamá anda en silla de ruedas y a la niña le gusta andar en bicicleta y solamente había pedaleado por su edificio. Como le gusta tanto andar en bici se atrevió a ir con nosotras sola. También las conversaciones que se han ido dando, como a pesar de que uno no quiera las actividades realizadas desde una óptica femenina, miran otras cosas. Entonces va más allá del pedaleo que es casi una excusa y todas esas pequeñas cosas: saludos de amigos, gente de otras partes. He estado conversando con gente de otras par tes del mundo

como cicloviajeras, contándoles cómo va resultando para ver si lo podemos hacer en otras partes. Fernanda me contaba que les gustaría hacer algo en el próximo Foro Mundial de la Bicicleta en Quito. -Sí, del mismo Foro sacaron una infografía que hablaba sobre que Quito es una de las ciudades latinoamericanas con menos mujeres usuarias de bicicleta, entonces sería un bonito desafío y ya está medio conversado por aquí y por allá con gente de organizaciones de mujeres. Ha sido también una inquietud que ha ido creciendo en el último par de foros, en México ya hubo una discusión por el tema de las mujeres en los movimientos ciclistas y ya en Perú fue una discusión fuerte, hubieron mujeres que estuvieron muy al frente de ir al choque, incluso de sacar un discurso respecto al feminismo dentro de los movimientos ciclistas.

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¿Quedaste contenta? -Sí, pero estoy muy enojada con los pacos. Quedé contenta pese a todos los pormenores, estoy como con la cabeza en cualquier parte pero creo que se puede hacer más veces y que cada vez sea mejor. Mi intención es que alguna niña le quede esa imagen de ir por la Alameda, que se puede y no es algo que no se puede o no se debe. Si se puede, yo lo hice un día. Otra de las mujeres que participó en la actividad fue Sol Vidal, creadora de Femibike, un emprendimiento donde presta el servicio de mecánica de bicicletas solo para mujeres. ¿Qué te pareció participar de este evento? -Me encanto estoy muy contenta, a pesar de que la cicletada fue cortita estuvo entretenida se notó la convocatoria. Me gustó que fuéramos puras mujeres, me encantó la idea y que nos empoderemos


de las calles y el taller que impartí estuvo súper productivo, a las chicas les gustó mucho, aprendieron y participaron harto lo que es muy importante. ¿Cuáles son las principales inquietudes de las mujeres a la hora de enfrentarse a la bicicleta como una máquina? -Que no saben usarla, no entienden el mecanismo y algo tan simple como un pinchazo por ejemplo, no lo saben reparar, eso es lo que más les interesa aprender, el poder salir de una pana rápido en caso de que lo necesiten. Desde tu visión, ¿cómo empodera la bicicleta a una mujer? -La mujer en una bicicleta se empodera siendo totalmente independiente y autónoma, o sea una mujer puede pescar su bicicleta e irse a cualquier parte y que mejor

que sabiéndola reparar. Siempre pongo el ejemplo de un vehículo motorizado: si tu pinchas un neumático no puedes llamar una grúa solo para cambiar una rueda, ¡tienes que saber cambiarla! lo mismo con la bicicleta, la bicicleta es un vehículo y si no la sabes usar tienes que aprender para ser autónoma y no depender ni de talleres, ni de grúas, ni de nadie para poder reparar tu vehículo. Patricia Correa y su hija Violeta de seis años se enteraron de la Cicletada de las Niñas por las redes sociales e incluso participaron de un video para difundir la actividad. “Tenemos una amiga que participa en la agrupación Indepecleta, ella nos invitó a grabar un video. Justo le había comprado una bicicleta más grande días antes, empezó a practicar en la plaza cerca de la casa porque le costaba un poquito.

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Nosotros somos de Paine así que cargamos las bicicletas en el auto y nos vinimos muy temprano. ¿Por qué te interesó traer a tu hija? -Mira, ella misma lo dijo cuándo grabábamos el video: “para tomarnos las calles de la ciudad y sentirnos libres, para apoderarse de la ciudad”. Nosotros vivimos en Paine pero en todas partes es lo mismo, no se da el espacio para que los niños y sobretodo las niñas ocupen su lugar más que nada. Es importante para mí que ella se sienta fuerte y capaz de hacer cualquier cosa, entonces venir incluso a esta cicletada, recién tomándole el ritmo a esta bicicleta fue bacán. Es una corajuda 100 por ciento, feliz de que tome desafíos.


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Revista Pedalea #53  

Revista Pedalea, impulsando el ciclismo urbano desde Santiago de Chile. Edición #53, En portada: Patricia Venegas

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Revista Pedalea, impulsando el ciclismo urbano desde Santiago de Chile. Edición #53, En portada: Patricia Venegas

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