era un buen reclamo para atraer al público a las funciones del afortunado coliseo.98 A ellos se unió el nombre de la hermosa artista María González, muy conocida por el público madrileño que no podía olvidar las brillantes temporadas en las que ésta había actuado en los mejores teatros de Madrid. En la sección de los espectáculos teatrales del diario El Heraldo de Madrid, correspondiente al 28 de julio, se aseguraba que El Lírico permanecía lleno todas las noches sin excepción. Además de las zarzuelas ya comentadas, el teatro reponía antiguas obras como la revista Venus-Salón que fue interpretada la noche del 1 de agosto con un teatro lleno hasta la bandera, cantando la ilustre María González. El cronista del Heraldo no dudaba en destacar la importancia del evento: “De Venus-Salón sólo hemos de decir, puesto que es obra conocida del público, anoche fué tan celebrada como á raíz del estreno. La interpretación, salvo algunos lunarcillos fáciles de corregir, fué buena. Los verdaderos aplausos, los del público, fueron para las señoritas González, Taberner y Solís y para Riquelme, Allens-Perkins y Navarro. El terceto que cantaron la González, la Solís y Allens-Perkins fué muy aplaudido. Amparito Taberner, en los cuplés del primer cuadro, fué también muy celebrada. Riquelme estuvo verdaderamente admirable haciendo cosas suyas, de esas que arrancan al espectador la franca carcajada. Venus-Sálón figurará mucho tiempo con letra encarnada en los carteles del Lírico”.99 Lo cierto es que tanto El Famoso Colirón como Venus-Salón seguían logrando una gran afluencia de público, consiguiendo que la empresa colgara el cartel de “no quedan entradas” en cada representación. Así, por ejemplo, el domingo 9 de agosto se dieron dos grandes funciones, poniéndose en escena en la sesión de tarde El Santo de la Isidra, Venus-Salón y El Famoso Colirón, en las que tomó parte toda la compañía al completo. En la sesión de noche las mismas obras subieron al proscenio con el mismo exitoso resultado en 98
El Heraldo de Madrid, 22 de julio de 1903.
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El Heraldo de Madrid, 2 de agosto de 1903.
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José Salvador Blasco Magraner