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ENTREVISTA
CARMEN VICTORIA FÉLIX CHAIDEZ, CON LA MIRADA AL ESPACIO
Lugar de origen: Culiacán, Sinaloa. Edad: 31 años. Papás: Rigoberto Félix Frías y María del Carmen Chaidez. Hermanos: Rigoberto, Jesús David, Óscar Miguel y Mariana. Esposo: Andrea Gini. Estudios: Ingeniería en Electrónica y Comunicaciones, en el ITESM. Maestría en Ciencias de Estudios Espaciales, en Estrasburgo, Francia, en la International Space University (ISU).
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o es una locura soñar con llegar a ser aquello que nos apasiona, sólo requiere perseverancia, y Carmen Victoria Félix Chaidez siempre se sintió atraída por el espacio, le interesó saber qué había más allá de las estrellas. Se quedaba viéndolas por la noche y se preguntaba por qué brillaban y por qué se movían así. Le inquietaba el tema del espacio tanto, que cuando se enteró que los humanos ya habían viajado a la luna, no se explicó cómo pudo haber pasado, qué se sentiría haber dejado la Tierra. “Es todavía una fascinación de saber de dónde venimos porque a final de cuentas todos estamos formados de los mismos elementos: los mismos que hay por todo el Universo, tanto en las estrellas, como en nosotros, como en los árboles. Entonces, decir que somos parte de las estrellas es verdad”, nos explicó. Si en su juventud no podía imaginarse trabajando para la NASA, mucho menos podía sospechar que viviría en Holanda, que sería parte de la Red de talentos mexicanos en el exterior, que manejaría proyectos en el sector aeroespacial, sería parte de una organización de jóvenes de las Naciones Unidas y que impulsaría proyectos que involucraran a Holanda y México, primordialmente en su especialidad. “Siempre se me quedó en el inconsciente la inquietud sobre el espacio y a la hora de graduarme de la prepa dije, sin dudar, que quería astronomía. Pero 30
como no veía mucho impulso aquí en México, me inscribí a un semestre de comercio internacional. Y es que se me da mucho la parte de relaciones entre países, que no es precisamente mi carrera pero va de la mano, y la organización de personas. Durante ese semestre sentía que no me retaba, no es que me aburriera pero no me nacía y en esa época supe de un viaje de alumnos de Monterrey a un congreso organizado por la NASA. Y le dudé porque tenía exámenes y no sé cómo conseguí convencer a los maestros”. Fue en ese congreso que conoció, por primera vez, a un astronauta. A él le debe, de hecho, la elección de su carrera. “Era el congreso más grande e importante de astronáutica, que se organiza anualmente, y en ese entonces lo tenían en Houston. Había pláticas con astronautas y me acuerdo que me acerqué y, con mi inglés muy malo, le pregunté que si quería ser astronauta ¿qué tenía que estudiar? Él me respondió que estudiara lo que más me apasionara, lo que a mí me gustaría ser. No me podía decir qué estudiara porque es algo particular. Lo que sí me dijo, de igual manera, fue el perfil que NASA buscaba para astronautas. Entre las opciones que me dio, me gustó la de Electrónica y Comunicaciones, porque aparte www.gentesinaloa.com