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significativa. Esta visión basada en una simple contabilidad reduccionista deja de lado totalmente el hecho de que el aumento de la seguridad social promueve el bienestar, por lo general reduce la desigualdad y puede ser también el catalizador de la eficiencia económica dinámica. Esta trilogía fue señalada por primera vez para interpretar el «milagro holandés» (Visser y Hemerijck, 1997) (véase el diagrama X.6). Diagrama X.6 Mejora de la eficiencia dinámica mediante algunos sistemas de bienestar Objetivo de justicia social Ingreso mínimo
Efecto negativo a corto plazo sobre el empleo
Incentivo de productividad
Estímulo a las innovaciones que permiten un ahorro de trabajo
Mejora de la productividad a medio y largo plazo
Impacto ambiguo sobre el empleo a corto plazo
-
Contribución al sistema de innovación
+
Sistema de cobertura social
Salarios más altos
Más demanda
Reconocimiento del poder sindical
La comunicación y negociación facilita la adaptación y reorganización
Mejora de la capacidad de respuesta empresarial
Acceso a la atención médica de calidad
Mejor estado de salud de la población
Altas tasas + de participación, menos ausentismo
Mano de obra calificada
Capacidad para dominar la innovación +
Acceso a la educación para todos Seguro de desempleo
Mayor aceptación del riesgo y la movilidad Riesgo moral
+
Mayor eficiencia dinámica
Mayor crecimiento potencial
+ +
+ Oferta de trabajo (volumen y calidad)
-
Trampa del desempleo
Fuente: Elaboración propia.
1.
La inversión en educación y salud aumenta el bienestar
Educar significa nutrir a ciudadanos informados que pueden tomar decisiones; un sistema de salud eficaz permite una vida más larga sin enfermedades graves; las prestaciones por desempleo y el salario mínimo reducen la pobreza entre los asalariados; en consecuencia, aumenta el bienestar, aunque esta contribución no se mide con los actuales métodos de cálculo de las cuentas nacionales. Cuando la provisión de educación, salud y seguro contra los riesgos económicos se organiza colectivamente y es financiada por las contribuciones de toda la sociedad, los sistemas de bienestar y fiscales ejercen un impacto redistributivo claro y constituyen herramientas para reducir las desigualdades. En cambio, la individualización de los contratos de seguros, la descentralización de muchos de los componentes de la asistencia social y el auge de los fondos de pensiones originan trayectorias divergentes entre individuos con características iniciales muy similares.