INTRODUCCIÓN
- La primera letra, el alif, ha cambiado. En lugar de estar formada por una ligera curva inclinada hacia la izquierda en la parte inferior, y coronada por una pequeña raya inclinada en la parte de arriba, en el impreso español la letra se muestra completamente recta, sin adiciones ni florituras que la modifiquen. - El punto inferior de la letra
, tampoco parece que sea la misma del original alemán.
El resto del alifato es igual. No cabe duda de que la plancha xilográfica original fue modificada. La única
diferencia es una orla que bordea la imagen, ausente en la edición de Maguncia de 1486, y específica de la imprenta zaragozana.
Siete años después, el cinco de febrero de 1505, y por orden de ray ernando de Talavera, el primer arzo-
bispo de Granada, se editó en esa ciudad Arte para ligeramente saber la lengua araviga, de Pedro de Alcalá,
en el taller de Juan de Varela de Salamanca. Esa obra había sido considerada equivocadamente la primera que presenta un alfabeto árabe en España. De hecho, contiene una imagen xilográfica de otro alifato árabe
en la página 38, un poco diferente al anterior. Las letras resultan tan rudimentarias como otras de la época y
configuran un peculiar alifato cúfico transcrito a partir de una magnífica caligrafía magrebí. El cuadro del alifato es bastante completo, con 58 formas diferentes de las letras. De la se presentan, por el contrario, tres formas distintas. De la
, la m m, el ‘ayn, la a n y el l m al y la
se incluyen cuatro. Sin embargo, apenas hay
más letras en el texto, tan solo cuando se explican las consonantes.
Esta obra de 1505 se cita constantemente cuando se trata de hacer una nómina de los estudios gramatica-
les de autores europeos en los albores de la imprenta.
La actividad impresora en Europa: el inicio de las artes gráficas Desde 1706, cuando se imprimió en Alepo el primer libro con caracteres árabes, obra del católico conver-
tido al rito melquita ʿAbd Allāh āhir (1684-1748), y hasta 1726, cuando en Turquía Ibrahim Müteferrika puso
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