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RESERVA NATURAL INTEGRAL DE INAGUA Pinar de Inagua, Ojeda y Pajonales

Taller de Empleo Guías de Ecoturismo Litoral Autora: Paqui Sánchez


INDICE:

Introducción Protección e Hidrología Historia Geología y Geomorfología Arqueología y Etnología Flora y Fauna Senderos Redacción Personal


INTRODUCCIÓN: La Reserva Natural Integral de Inagua se localiza en la zona de cumbre de la isla de Gran Canaria, al Sur de Tejeda, abarcando una superficie de 3.920,3 hectáreas que se extiende por los municipios de Tejeda, Mogán y La Aldea de San Nicolás, formada por el conjunto de los pinares de Inagua, Ojeda y Pajonales, lo que supone un 2.5% de la superficie insular. Además, la Reserva se incluye dentro del Parque Rural del Nublo. En 1994, fue reclasificado como Reserva Natural Integral de Inagua La zona también fue declarada de Especial Protección para las Aves por la Unión Europea. Por último, en junio de 2005, fue declarada por la UNESCO Reserva Mundial de la Biosfera, junto con otras áreas de la isla de Gran Canaria, que en Total abarcan n 40% de la superficie insular. Vinculadas a la actividad del pinar, también existe la Casa Forestal de Inagua, situada dentro de los límites de la Reserva. El Aula de la Naturaleza, que comenzó a funcionar en 1981. Fue construida a partir de dos antiguas casas forestales que datan de 1933. Todo el complejo, que cuenta con una capacidad para 32 personas, se abastece de electricidad y de agua caliente por medio de energía solar. Dotada de los recursos materiales, didácticos y humanos necesarios, para apoyar el desarrollo de programas de Educación Ambiental durante varios días consecutivos, con grupos reducidos y organizados. Sus itinerarios son guiados para estudiar diversos aspectos naturales y culturales del medio, talleres medioambientales sobre reciclaje o energía solar, juegos de simulación donde se toman decisiones de carácter ambiental, técnicas de trabajo de campo, charlas, audiovisuales, etc. Estas actividades fomentan la práctica de comportamientos respetuosos con el medio ambiente en la vida cotidiana.


HISTORIA: Históricamente, la masa forestal situada en las zonas más altas de la isla de Gran Canaria ha sido explotada por el hombre con diversos fines: industria naval, ingenios azucareros, tierras de cultivo, etc., provocando una drástica deforestación. La zona comprendida por la actual Reserva Natural Integral de Ojeda, Inagua y Pajonales, logró preservarse en buena parte debido a su abrupta orografía y a las distintas figuras de protección por las que se ha visto beneficiada. A pesar de ello, ciertos aprovechamientos como la producción de carbón vegetal o la obtención de brea o "pez", produjeron una intensa deforestación en buena parte de la región central de la isla, que afecto a zonas de la Reserva. El proceso de obtención de la brea se realizaba en hornos ubicados en el mismo pinar, y consistía en quemar la tea, propia de los grandes ejemplares de pino canario, para la extracción de su resina. Es por ello que está actividad afectó especialmente a los rodales más selectos del bosque. La brea obtenida se utilizaba sobre todo para el calafateado de los barcos y con fines medicinales. Todavía hoy se pueden encontrar numerosos vestigios de esta actividad, dando nombre a algunas zonas de la Reserva como “Montaña de los Hornos”. Otro recurso extraído de estos montes fue la utilización de la hoja seca del pino o “pinocha”, la cual se empleó en el empaquetado de plátanos, así como para la obtención de abonos orgánicos. Por otro lado, estas cumbres de la zona central de la isla han sido dedicadas desde los tiempos prehispánicos al pastoreo de ganado caprino. Hasta épocas recientes se practicaba en la zona una modalidad de pastoreo extensiva, en la cual el ganado permanece en estado de libertad durante la mayor parte del año,


siendo capturado en ocasiones puntuales para su explotación. Actualmente este uso está en declive, si bien, permanece cierto número de cabezas de ganado en estado de asilvestramiento. La última etapa en la evolución de los pinares, que comenzó en los años cuarenta del pasado siglo, coincide con la recuperación de la masa forestal de las medianías y cumbres, debida en primer lugar a la disminución de los aprovechamientos –al retroceso de la actividad agrícola y del pastoreo en las zonas altas de las islas, a la decadencia y desaparición de la industria naval y a la sustitución de la leña por el gas butano como combustible–, y en segundo lugar a las políticas gubernamentales de repoblación, así como al surgimiento de una normativa legal que comenzó a proteger muchos espacios naturales. Actualmente esta zona soporta un uso muy limitado derivado del régimen de protección al que está sometida, siendo visitada por estudiosos y senderistas que transitan por la red de senderos y pistas forestales integrada en la Reserva Natural Integral de Ojeda, Inagua y Pajonales.


PROTECCIÓN E HIDROLOGÍA: Los fundamentos de protección de la Reserva Natural Integral de Inagua, atienden a que el Espacio Natural posee ecosistemas biológicos y ecológicos de muy alto valor en el archipiélago, como la protección de los suelos y la recarga de los acuíferos, además de gran interés científico, geológico y geomorfológico, conformando un paisaje de gran espectacularidad. En este Espacio están presente parte de los materiales más antiguos de Gran Canaria, así como endemismos de flora y fauna en peligro de extinción.

En la Reserva Natural Integral de Inagua la importancia de la masa forestal en el mantenimiento del ciclo hidrológico es fundamental, teniendo uno de los pinares naturales “Pinares de Inagua, Ojeda y Pajonales” mejor conservados de Gran Canaria. Este factor unido a que alberga varias cabeceras de barrancos importantes, le confiere un papel fundamental en la recarga hídrica subterránea y en la conservación del suelo. La Reserva está conformada por un macizo de permeabilidad muy baja cuyos puntos culminantes forman una divisoria de aguas entre la cuenca de Tejeda-La Aldea, orientada al Oeste, y la de Arguineguín, Mogán y Veneguera que vierten aguas hacia el Suroeste. Esta alineación está formada por la serie de “morros” o domos fonolíticos de Morro de Pajonales, Morro de la Negra, Montaña del Solapón de la Carnicería, Montaña de Sándara, Montaña de las Yescas, Montaña de Las


Monjas y Montaña de Ojeda, que se enfriaron antes de salir a la superficie y que por su mayor resistencia a la erosión quedaron como puntos culminantes del antiguo y desmantelado macizo. En su vertiente umbría nace el barranco de Lina, el de Lomo de San Mateo y el barranco de Inagua llevando sus aguas fuera del Espacio Natural, al barranco del Pino Gordo y éste desembocando en el de la Aldea. Uniéndose los barrancos de Lina y el de Lomo de San Mateo antes de verter sus aguas al barranco de Siberio; siendo este de cuenca principal, que lleva sus aguas al embalse del mismo nombre. En la vertiente solana se encuentran los barrancos de los Tabuquillos, de Pilancones y de las Ñameritas, que conducen sus aguas a la Presa Cueva de las Niñas, para continuar por el barranco de Arguineguín. Continuando hacia el Oeste, el barranco de Mogán y el del Mulato vierten sus aguas en el embalse del mismo nombre, para recorrer sus aguas el barranco de Mogán; también parten de esta vertiente, los barrancos de la Manta y el de Ojeda, que aportan su caudal al barranco de Veneguera. Dada su altitud, las pendientes y la baja permeabilidad de los materiales geológicos que conforman la Reserva, ha posibilitado que en el borde Sur del Espacio Natural, próximo a ella, se localicen la presa Cueva de las Niñas, que recoge las aguas de escorrentía procedentes, de entre otros, del Morro del Peladero y, la presa de El Mulato, que recoge las aguas encauzadas por los barrancos de Mogán y el del Mulato.


GEOLOLOGÍA Y GEOMORFOLOGÍA Con relación a la construcción de la isla de Gran Canaria después de la formación basáltica I tiene lugar la emisión de un enorme volumen de coladas piroclásticas sálicas, que marcan el inicio del colapso de la caldera. La sucesión de este episodio comienza con las tobas vitrofídicas que aunque de poco espesor tienen gran continuidad lateral. Su emisión se produjo hace aproximadamente 13,4 millones de años. Seguidamente en el sector centro occidental de la isla, donde está localizada la Reserva Integral de Inagua, tiene lugar el relleno de la caldera por potentes mantos de ignimbritas muchos de los cuales desbordan los límites de la Caldera de Tejeda y se apilan sobre los materiales anteriores. El resurgimiento de la actividad efusiva en el interior de la caldera produce una intrusión de carácter sienítico en la zona central datada en 11,8 a 11,9 millones de años a la cual sucede la intrusión del complejo de diques cónicos. Esta intrusión presenta dos estadios principales: el primero caracterizado por la emisión de diques traquíticos, y el segundo caracterizado por la intrusión de los dique fonolíticos sobre los anteriores. Relacionado con esta última etapa de la actividad de los diques cónicos se emplazan una serie de domos, de composición fonolítica, que adoptan una forma en conjunto que se aproxima a un cono invertido (orla del cono). En el Espacio Protegido aparecen representados los de Sándara, Solapos de la Carnicería y Morro de la Negra. Con estas últimas emisiones fonolíticas termina el primer Ciclo volcánico de la isla y se inicia un largo período erosivo, de unos 4,7 millones de años de duración, durante el cual se configura en buena parte la fisonomía del Espacio Natural.


Se observa que la desaparición del “cone-sheet” (diques cónicos) es muy rápida en la zona del Espacio Protegido, en concreto, en el área del Morro del Peladero y Montaña de las Yescas.La geología de este Espacio se caracteriza por la presencia de materiales del Ciclo I, con emisiones de formación traquitíco-riolítica y formación fonolítica del tramo medio. Está constituida en su totalidad por la formación traquítico-riolítica- intracaldera, se trata de los materiales que han rellenado la Caldera de Tejeda y que constituyen el basamento de todos los materiales emitidos dentro de ella en los ciclos posteriores. La estratigrafía de este Espacio indica un espesor superior a los 1.200 metros para el conjunto de los materiales (tobas, ignimbritas y lavas riolítico-traquíticas) y que se divide en tres tramos: el “inferior, constituido por tobas poco soldadas en niveles poco potentes de colores grises y rojizos, según su grado de alteración y de oxidación”; tramo medio: “niveles traquíticos de texturas ignimbríticas”; tramo superior: “alternancia de coladas de lavas fonolíticas con niveles tobáceos ignimbríticos”. Este último tramo puede corresponder con las “ignimbritas y lavas traqui-fonolíticas con traquitas intercaladas”, localizadas en la zona central y oeste del Espacio Protegido. Desde el punto de vista estructural se caracteriza por el sucesivo apilamiento de coladas de ignimbritas y tobas poco soldadas, en disposición horizontal llegan a alcanzar en conjunto un espesor superior a los 750 metros, visibles en los escarpes occidentales. En la parte superior de la Degollada de las Brujas afloran unas ignimbritas muy estiradas y laminadas con pocos líticos. La matriz es verdosa presentando algunos cristales de sanidina dispersos. Provocan un fuerte farallón vertical en relación a la macroformas de la Reserva Natural Integral de Inagua, señalar que estas formas macros son de origen continental. Los glacis de pie demonte y coluviones son las formas originarias por derrubios de ladera. Aparecen como restos de superficies aparentemente mucho más extensas en principio, pero ahora degradadas por la erosión desde todos los frentes. Las edificaciones existentes dentro de la Reserva Natural Integral de Inagua son escasas y están asociadas al pinar.


ARQUEOLOGÍA ETNOLOGÍA:

Y

El medio natural ha condicionado los asentamientos dentro de la Reserva Natural Integral de Inagua, lo que se traduce, desde el período prehispánico, en una dificultad manifiesta de este Espacio para el asentamiento humano estable. Con relación a la presencia humana en la Reserva, se encuentran numerosas evidencias arqueológicas. En primer lugar vestigios de poblados, sobre todo de carácter troglodita, que aparecen casi siempre situados en los bordes del pinar, siendo los más importantes, los situados en el Risco de Chirimique, La Solana del Pinillo, Majada Alta, Tomares e Inagua. El Risco de Chirimique, aunque fuera del límite de la Reserva, se encuentra en la proximidad de su borde Noreste, de donde parte uno de los caminos que atraviesan la Reserva, el camino de “Degollada de Chirimique – Cruz de la Huesita”. En el Risco de Chirimique, a 1549 metros sobre el nivel del mar, se encuentra un ejemplo singular de espacio doméstico. Se trata de una elevación de brupto relieve, especialmente por su cara Sur, que se orienta hacia la Reserva, en la que se abren numerosos solapones que registran una mayor densidad en la ladera Noreste, la más transitable del conjunto por existir numerosos andenes que permiten acceder con relativa facilidad a las diferentes cotas de altura. En otros casos se ocupan espacios mínimos bajo grandes rocas o grietas que permiten resguardarse de las inclemencias atmosféricas. La ocupación de algunas de estas cavidades naturales puede ser puesta en relación con el aprovechamiento en época veraniega de los pastos que ofrece la cumbre por parte de los pastores aborígenes. La importancia que debió poseer la ganadería para los canarios, llevó a que éstos, posiblemente, llevaran a cabo traslados estacionales de parte de la población con los ganados a fin de hacer un aprovechamiento intensivo de los recursos forrajeros ofertados por el entorno insular. Recientemente fueron excavadas dos cuevas de habitación en el Risco de Chirimique, constatándose que en una de ellas, a causa de un desprendimiento en el techo de la misma, fue reutilizada como espacio funerario para alojar los cadáveres de un adulto y dos niños de corta edad, asociados a tejidos elaborados sobre fibras vegetales. Así mismo, se ha constatado la presencia de estructuras de piedra seca de carácter cultural astronómico en los Llanos del Viso, en el extremo más occidental del Espacio Protegido. Además existen otros tipos de viviendas formadas por estructuras de piedra seca, como las del barranco del Mulato. Este tipo de hábitat


inmerso en el pinar,tenía un carácter estacional, mientras que los poblados trogloditas eran permanentes Cerca de las casas de Inagua, que, aunque fuera del límite de la Reserva, conforman su borde Noroeste, se observan seis cuevas excavadas, reutilizadas por los pastores. Las cuevas están asociadas a estructuras tumulares y culturales de piedra seca. Otra actividad destacada dentro de la Reserva Natural Integral de Inagua, es la desarrollada en las cimas de las montañas y zonas de especial visión, que nos indican posibles prácticas de carácter astronómico y religioso. Concretamente se aprecian restos de estructuras de piedra seca con una orientación intencionada hacia determinados acontecimientos celestes, como los encontrados en la Montaña de las Yescas y en la Montaña de Inagua conocida también como Montaña de los Hornos. Por lo general estos probables observatorios están formados por círculos de piedra, torretas y otros pequeños recintos de planta diversa. Asociados a estos monumentos encontramos otros vestigios referidos a prácticas culturales, como almogarenes y enterramientos, como los hallados en la Degollada del Gigante, entre la Montaña del Solapón de la Carnicería y el Morro de la Negra.


FLORA Y FAUNA: (se describe 2 especies de flora y fauna) Todo el conjunto, al estar orientado hacia el suroeste, se encuentra sometido a un régimen de insolación muy alto y a una pluviometría irregular con episodios de torrencialidad (precipitaciones medias entre los 300 y los 400 mm anuales). Debido a estas condiciones climáticas, la formación vegetal que encontramos en Inagua está constituida por un bosque abierto de pino canario de connotaciones secas. Además, sus escarpes y paredones albergan una rica biodiversidad vegetal de carácter endémico, en la que destaca el cardoncillo (Ceropegia fusca). Merecen también atención los palmerales de Phoenix canariensis y los diversos sauzales de Salix canariensis situados en los barrancos más húmedos.

El paisaje y la vegetación de este espacio están marcado por la presencia del pino canario (Pinus canariensis), que va acompañado de un sotobosque cuyos principales representantes son la tabaiba amarga (Euphorbia regis-jubae), la jara o jaguarzo (Cistus monspeliensis) y el escobón (Chamaecytisus proliferus). Este sotobosque varía de unas zonas a otras en función del gradiente altitudinal y de la orientación de las laderas, condicionando diferencias sustanciales en cuanto a la presencia y densidad de especies características y acompañantes del pinar.

El valor florístico y paisajístico de la Reserva está complementado por su elevado interés faunístico. Inagua está considerada como una zona de alto valor ornitológico, ya que cuenta con 24 especies de aves, de las que nueve son endemismos canarios, cinco endemismos macaronésicos y ocho de amplia distribución. Además, existen dos endemismos grancanarios: el pico picapinos (Dendrocopos major thanneri) y el pinzón azul (Fringilla teydea polatzeki) -este último incluido en el Catálogo de Especies Amenazadas de Canarias en la categoría de "en peligro de extinción". Otra ave presente sólo en la isla de Gran Canaria, es la perdiz roja (Alectoris rufa intercedens), especie probablemente introducida. Además, se pueden observar rapaces como el aguililla (Buteo buteo) y el cernícalo (Falco tinnunculus.)


Pinzón azul (Fringilla teydea polatzeki)

Ave de pequeño tamaño, de unos 16 cm. El macho es de tonos azulados mientras que la hembra y los juveniles son de tonos pardo-oliváceos. Se diferencia de la subespecie nominal Fringilla teydea teydea, presente sólo en la isla de Tenerife, por ser de menor talla, de tonos azules menos intensos, vientre más blancuzco y sobre todo por tener dos franjas alares blancas bien marcadas. Hábitat: Exclusivamente pinares canarios (Pinus canariensis). La presencia de la especie depende del tipo de sotobosque, con preferencia por Chamaecytisus proliferus, así como de la existencia de pinos de cierta madurez. En general a buena altitud (1.000- 2.000 m.). La selección de hábitat para la nidificación dentro del pinar parece estar condicionada principalmente por la presencia de pinos maduros. Dieta: Principalmente semillas de pino, pero también invertebrados, en especial lepidópteros nocturnos y coleópteros. Reproducción: El periodo de reproducción comienza en abril y puede prolongarse hasta principios de agosto, si bien, la mayoría de las parejas nidifican entre mayo y junio. La puesta normal consta de dos huevos, incubados exclusivamente por la hembra, pudiendo realizar dos puestas al año. Distribución y conservación: Se trata de un ave endémica de Gran Canaria catalogada “en peligro de extinción” según el Catálogo de Especies Amenazadas de Canarias. Esta presente, como especie prioritaria en el Anexo I de la Directiva Aves 79/409/EEC. La totalidad de la población habita los Montes de Ojeda, Inagua y Pajonales. Actualmente los altos riesgos de extinción vienen dados por el reducido tamaño poblacional, su extremada localización, la fragmentación del hábitat y la depredación tanto por parte de depredadores


naturales como foráneos. Estos factores de amenaza se han visto intensificados por el incendio acontecido en julio de 2007

Pico picapinos (Dendrocopos major thanneri)

Se trata de un ave de tamaño considerable (25 cm. de longitud y 40 cm. de envergadura). La región dorsal es blanquinegra, desarrollando un patrón característico. Presenta listas negras a ambos lados de la cara y el cuello, que enlazan con el pecho, el pico, los hombros y la nuca. La zona ventral es totalmente blanca, mientras que la zona anal es de un llamativo color rojo. El macho se diferencia de la hembra principalmente en el color rojo que este presenta en la nuca. Los juveniles se distinguen de los adultos por que estos tienen la parte superior de la cabeza de color rojo. Se trata de un ave forestal ligada de manera casi exclusiva a los pinares más desarrollados de pinus canariensis. Su dieta se compone básicamente de insectos y sus larvas, aunque, complementariamente, también se alimenta de semillas y frutos.


Tajinaste negro (Echium onosmifolium)

El tajinaste negro es una especie endĂŠmica de la isla de Gran Canaria donde la podemos encontrar en el centro de la isla y en las vertientes sur de la misma, como parte del matorral de los pinares y de los bosques termĂłfilos sureĂąos. Es un arbusto muy variable de hasta 2 metros de altura. Sus flores generalmente son blancas, aunque tambiĂŠn hay variedades de color rosado y azul


Jar贸n o amagante (Cistus horrens)

Este jar贸n o amagante es un arbusto end茅mico de Gran Canaria propio de las comunidades de pinar de la mitad sur de la isla. Aparece de forma dispersas o formando matorrales llamados jarales y se considera buena indicadora del dominio potencial del pinar. Generalmente presenta llamativas flores rosadas aunque existen algunas formas con flor blanca. El incendio de 2007 afect贸 a gran parte de sus poblaciones


SENDEROS: 1. Ñameritas - Cruz de la Huesita - Casa Forestal de Pajonales Pista trazada sobre un camino preexistente que atraviesa de norte a sur el macizo por la zona este. Esta pista atraviesa transversalmente la Reserva por su zona Este. Entre los Kilómetros 67 y 68 de la carretera de la red local GC-605, de Ayacata a Mogán, existe una desviación a la derecha en la que se inicia una pista de tierra que asciende por el margen derecho del barranco de las Ñameritas, pasando junto al secadero de piñas hasta llegar a la Cruz de la Huesita, para continuar hasta la Casa forestal de Pajonales, punto en el que la pista sale de los límites de la Reserva. 2. Cruz de la Huesita - Degollada de las Brujas Pista que transcurre paralela al antiguo camino existente que atraviesa longitudinalmente la Reserva Natural Integral de Inagua de Este a Oeste. Partiendo de la encrucijada de caminos en la Cruz de la Huesita, se dirige dirección Oeste bordeando el Morro de la Negra, la Montaña del Solapón de la Carnicería y la Montaña de Sándara, por sus vertientes umbrías, a una cota de los 1.450 metros sobre el nivel del mar. Una vez que llega a La Meseta, bordea la Montaña de las Yescas por su vertiente Este y Sur hasta el Morro del Pisadero, rodeando la Montaña de las Brujas por el Norte, para descender por la Degollada del mismo nombre. 3. Cruz de San Antonio - Degollada de las Brujas - Barranco de Inagua Pista trazada sobre camino preexistente. En el kilómetro 69 de la carreteraGC-605, después de la Presa de la Cueva de las Niñas, y en el lugar conocido como Cruz de San Antonio, se inicia la pista forestal cuyo acceso rodado está restringido e impedido por una cadena. Transitando por esta pista, se recorre el límite Sureste de la Reserva, y una vez que se bordea el barranco de la Manta por su vertiente Este, penetra en el Espacio Protegido. Cruzando el barranco de Ojeda, se llega al Aula de la Naturaleza de Inagua, situada en el kilómetro 10 de esta pista forestal. Continuando el recorrido se llega a la Degollada de las Brujas, a una encrucijada de caminos, donde llega una pista que conduce a la Cruz de la Huesita. Si se sigue recto, se desciende por el barranco de Inagua en dirección a Cueva del Pino, saliendo de los límites de la Reserva por su borde Noroeste. 4. Degollada Chirimique - Cruz de la Huesita Entrando en el Espacio Protegido por la Degollada de Chirimique, al Noroeste de la Reserva, este sendero bordea su perímetro Norte entrando y saliendo de forma discontinua del límite de la Reserva, hasta llegar a la Cruz de la Huesita. 5. Cruz de la Huesita - Casa de la Data En la Cruz de la Huesita hay una encrucijada de caminos, el que se desvía en dirección Sureste, es un sendero estrecho que desciende por la vertiente izquierda del cauce del barranco de Pilancones y saliendo de la Reserva a la carretera GC-605, entre el Km 64 y 65. Este sendero, junto con el anterior, es una parte del camino real conocido como “Encrucijada del Roque Nublo-Presa de Las Niñas”. 6. Cruz de la Huesita – Montaña del Solapón de la Carnicería Este sendero parte muy cerca del inicio de una pista, recorriendo la Reserva paralelamente, hacia el


Oeste, bordeando el Morro de la Negra por su vertiente solana y cerrándose en forma de anillo al bordear la Montaña del Solapón de la Carnicería.

7. Lomo del Barbusano Desde el sendero anterior, bordeando la vertiente solana de la Montaña del Solapón de la Carnicería, se produce una bifurcación hacia el Sur que recorre el Lomo del Barbusano en sus cotas más altas, para descender por su pendiente Oeste hacia los Charcos de la Tiradilla.8. Montaña del Solapón de la Carnicería - Barranco de Ojeda Desde el punto más occidental del sendero “Cruz de la Huesita – Montaña del Solapón de la Carnicería”, parte otro sendero que recorre la Reserva longitudinalmente en la dirección Oeste, atravesando las cabeceras de los barrancos de Mogán y del Mulato; se bifurca en dos senderos, uno que desciende hacia el Lomo de la Manta y otro que atravesando el barranco de Ojeda se dirige en dirección al Aula de la Naturaleza de Inagua.


9. Degollada de las Tres Fuentes – Degollada del Agujero Desde la pista “Cruz de la Huesita – Degollada de las Brujas”, a la altura de La Meseta, parte una bifurcación hacia la derecha que atraviesa la Reserva paralelamente a la pista, pero bordeando la vertiente umbría de la Degollada de las Tres Fuentes, la Montaña de las Yescas y el Morro de la Cortadura, hasta encontrarse de nuevo con la pista forestal en una encrucijada de caminos, en la denominada Degollada del Agujero. 10. Montaña de Las Monjas Desde la pista “Cruz de la Huesita – Degollada de las Brujas”, una vez dejada atrás la Montaña de las Yescas, a la altura de la Degollada del Agujero, desviándose a la derecha para bordear la Montaña de Las Monjas por un sendero que discurre por su vertiente umbría, saliendo de los límites de la Reserva al iniciar el descenso por el barranco de Inagua. 11. Montaña de Las Monjas - Montañeta de Lina En la vertiente Este de la Montaña de Las Monjas, sale del sendero anterior descendiendo próximos al cauce del barranco de San Mateo y bordeando por el Norte la Montañeta de Lina, saliendo de la Reserva por su límite más septentrional. 12. Llano de las Brujas Desde la encrucijada de caminos en Degollada del Agujero, desciende un sendero en dirección Suroeste que bordeando el Llano de las Brujas conecta con la pista forestal “Cruz de San Antonio - Degollada de las Brujas - Barranco de Inagua”, a la altura de la Degollada de las Brujas. 13. Montaña de Ojeda - Montaña de los Hornos: Partiendo de la pista forestal “Cruz de San Antonio - Degollada de las Brujas - Barranco de Inagua”, a la altura de la Degollada de las Brujas, parte un sendero que asciende hasta la cima de la Montaña de Ojeda bordeándola por su vertiente Este y Sur, dirigiéndose hacia la Montaña de los Hornos, para volver a descender por la vertiente umbría de la Montaña de Ojeda hasta el punto de partida. 14. Barranco de Inagua - Pinar de Ojeda Existe un sendero que recorre la zona más occidental de la Reserva Natural Integral de Inagua, parte del naciente del barranco de Inagua y pasando por los Llanos del Caldero de los Pinos, bordea la Montaña de la Escalera por su vertiente Norte, a una cota de los 1.250 metros sobre el nivel del mar, saliendo de los límites de la Reserva y recorriendo el Andén de Cho Cabral, para volver a entrar en el Espacio Protegido en la zona conocida como El Castillete, donde existe una bifurcación de caminos, el de la derecha se dirige al Aula de la Naturaleza de Inagua, y el de la izquierda bordea la vertiente Sureste de la Montaña de Ojeda dirigiéndose a la encrucijada de caminos de Degollada de las Brujas. También existe una red de veredas que recorren la Reserva Natural Integral de Inagua. El trazado de estas veredas se pierde a veces, interrumpidos por los afloramientos rocosos.


REDACCIÓN PERSONAL: (28 al 30 de Octubre 2009) La llegada a la Reserva Natural Integral de Inagua da comienzo con la presencia de Tedi nuestro guía en todos los días de estancia en el Aula de la naturaleza. Empezamos con el acceso a la carretera de tierra que llega al aula (aproximadamente 10 km). La primera mitad de este tramo fuimos caminando y disfrutando del inicio de unos días de trabajo en equipo. En la segunda parte nos adentramos en el Pinar de Ojeda acercándonos a la Montaña de los Cedros con vistas a San Nicolás de Tolentino y con la panorámica de la Montaña de colores “los Azulejos”. La zona era un asentamiento aborigen, distinguiendo un “Tagoror” con sus piedras aún colocadas en forma de círculo. La llegada a la “casa” fue enérgica y llena de actividades con la compenetración de los grupos, ya coordinados desde el taller. Al comienzo de un nuevo día damos “inauguración” a la Gran Ruta, ya que el itinerario improvisado es recorrer toda la reserva en una sola ruta de 15 Km. En la cima del pinar de Inagua con el paisaje de fondo de la Caldera de Tejeda nos tomamos un pequeño descanso, retomando rapidamente el sendero con rumbo a la Montaña de las Brujas. Durante este tramo, nuestro guía Tedi, nos da toda una enorme información geología de vital importancia, ya que data de los inicios del surgimiento de las Islas Canarias. La Caldera de Tejeda alcanza los 20 km. de diámetro y está situada en el mismo interior de la isla. Hace 14 millones de años ese área, que concentraba enormes cantidades de rocas de distinto tipo, comenzó a experimentar tal actividad volcánica, con una emisión de material tan rápida y precipitada, que vació la cámara magmática, provocando el hundimiento de esa zona central de la isla y dando como resultado esta enorme caldera. En la época aborigen, dicho lugar formaba una agrupación indígena con centro en el Roque Bentayga, granero-fortaleza desde la que se controlaba la caldera de Tejeda al completo. Este lugar fue uno de los últimos focos de resistencia durante las batallas que se libraron para la conquista de la isla. Nuestro camino, sigue dejando a nuestro paso, fuertes pinos (pinos padres), el tomillo de Inauga y el tomillo de pinar…etc., el gran trabajo de nuestra naturaleza


se hace notar y después del incendio se pone en marcha una esforzada labor humana y económica donde se ayuda al resurgimiento de esta hermosa reserva (programa Life Inagua). Realizamos una parada de descanso en el Sendero de la fuente con el oído puesto en el canto de nuestro Pinzón Azul, disfrutamos del paisaje y de una buena agua fresca. Con rumbo puesto para ver el atardecer como lo hacían antaño nuestras “Harimaguadas” (jóvenes doncellas aborigen dedicadas a la oración, al culto religioso y canticos), en la montaña de las brujas, nuestros pies continuaban el sendero sin cansarse. Este lugar será “inolvidable” para todo el grupo, vimos ponerse el sol majestuoso y solemne entre el Teide a lo lejos, la Pirámide de San Nicolás de Tolentino y el Taller de Ecoturismo Litoral como espectadores espontáneos. Después de tan magnífico espectáculo natural, seguimos por un descenso, cuyas laderas en forma de escalera de peldaños cargados de pinos, los andenes, se encuentra la montaña de los hornos, denominada así por la construcción de diferentes hornos que se utilizaban para la extracción de la brea, que se obtenía antiguamente en este lugar por la cocción de la madera resinosa del pino canario (tea). Los hornos de brea se construían en niveles acusados del pinar para que la brea destilada pudiera deslizarse con facilidad hasta el vaso receptor. Esta actividad tuvo gran apogeo sobre el Siglo XVI y XVIII, coincidiendo con el auge de la construcción naval en canarias ya que la brea de pino aparte de sustancia medicinal, se utilizaba para la impermeabilización de barcos de madera (calafatear). Con la tarde bastante avanzada y unos kilómetros recorridos con paso rápido y firme, nos dirigimos al aula para repostar fuerzas y disfrutar la noche con una hoguera “de San Juan”. En nuestro último día, tomamos el sendero de regreso por la Montaña de Colores “Los Azulejos” y el barranco del Palo. Este barranco se caracteriza por las pocetas de agua, donde lo elegimos como lugar para nuestro desayuno del viernes, siendo distendido y relajado. Los diferentes colores y capas de la montaña de los Azulejos (predominante el color verde por el azufre) es debido a las erupciones volcánica de hace millones de años, que lentamente han ido emergiendo a la superficie. Sin más que contar por el momento, quisiera dejar una frase para definir INAGUA: “No pido otra cosa: el cielo sobre mi y el camino bajo mis pies” (Robert L. Stevenson)


RESERVA INTEGRAL DE INAGUA