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TEXTOS INSPIRADOS

Extraidos del Libro “Una meditación para cada día” Autor: Anónimo


COMENÇAR DE NOU

Sesión 1: Presentación Començar de Nou

Rendirse para Ganar

FUNDACIÓ PRIVADA PRAHU www.fundacioprahu.org C/ St. Pere Màrtir, 18 CP 08012 BARCELONA

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En el caso de un hombre, la resignación acumula tesoros en el cielo; en el caso de otro, no hace más que almacenar explosivos en el corazón. Francis Herbert Bradley

Durante toda la vida y especialmente cuando somos jóvenes, nos enseñan que ganar es lo que más importa. “Ganar no lo es todo –nos dicen los héroes del deporte al tiempo que guiñan un ojo-. Es lo único”. Nos hicimos mayores creyendo que para llegar a ser ganadores teníamos que trabajar con ahínco y arrimar el hombro. Aprendimos a esforzarnos una vez y otra más hasta que, como la pequeña locomotora que sube trabajosamente la pendiente, adoptáramos la importantísima mentalidad del ganador. No es nada extraño, en vista de ello, que la mayoría de la gente no quiera ni pensar en rendirse. En cuanto a rendirse para ganar, eso no es lo impensable, sino imposible. Pero la paradoja que representa la fuerza en la rendición es verdad; renunciando a nuestro antiguo “ser” nos convertimos en individuos nuevos, más fuertes. En ciudades y naciones de todo el mundo, cada vez somos más lo que estamos aprendiendo a pensar lo impensable y conseguir con ello lo imposible. Nos rendimos para ganar y de esta forma permitimos que Dios haga por nosotros lo que no pudimos y todavía no podemos hacer por nosotros mismos. Nos estamos librando de la servidumbre del yo. Nos estamos librando de nuestros temores y obsesiones. Nos vemos guiados hacia nuevos reinos de libertad y serenidad.

PENSAMIENTO Rendirse para ganar.

Sesión 1.1


Sin embargo, en todo momento sabemos que esta enmarañada madeja está en manos de alguien que ve el final desde el principio y que desenmarañará todo. Alexander Smith.

Estábamos en quiebra total-mental, física, económica, emocional y espiritualmente-cuando empezamos la recuperación. Nuestra mente estaba sumida en la confusión mientras se libraba una feroz guerra de emociones. Las creencias espirituales que teníamos en otro tiempo, fueran cuales fuesen, estaban atrofiadas desde hacía mucho. La chispa de nuestro espíritu interior apenas se veía. Aunque estábamos agradecidos, la tarea reconstruir nuestra vida era absolutamente abrumadora. Creíamos que lo mejor sería concentrarnos primeramente en las vertientes donde nuestros problemas parecían más apremiantes: salir de dudas, encontrar un trabajo, ponernos de nuevo en forma. Nos advirtieron que hacer aquello era comparable con aplicar tiritas de esparadrapo cuando lo que hacía falta era recurrir a la alta cirugía. Nos aconsejaron que en vez de ello concentráramos nuestros esfuerzos en el campo que menos conocíamos y que más misterioso era para nosotros; nuestra condición espiritual. Nos aseguraron que si construíamos unos cimientos de fe y confianza en Dios todo lo demás vendría por sí solo. En aquel momento nos pareció que querían desviarnos de nuestras preocupaciones principales. No obstante, hoy nos damos cuenta de que la senda espiritual es en verdad la ruta más directa para llegar a la estabilidad y la salud en todos los campos.

PENSAMIENTO Concéntrate en tu relación con Dios y todo lo demás de tu vida se arreglará por sí solo.

Sesión 1.2


La amistad encuentra o hace iguales. Publilio Siro.

No encajábamos: ésta era una de nuestras sensaciones más penetrantes. No importaba dónde o con quién estuviéramos, nos sentíamos torpes y diferentes. Asimismo, estábamos convencidos de ser los únicos seres del mundo que se sentían así. Creíamos que la sensación de soledad nos duraría toda la vida. Cuando decidimos salir de nuestro aislamiento nos dimos cuenta de que habíamos estado muy equivocados. Al arriesgarnos a comunicarnos con mayor franqueza, descubrimos con enorme alivio que otras personas habían sentido exactamente lo mismo. Al principio tuvimos que obligarnos a nosotros mismos a compartir en unos niveles más hondos que los niveles superficiales donde siempre nos habíamos sentido más seguros y más cómodos. Pero en cuanto corrimos aquel riesgo, experimentamos grandes cambios en la forma en que nos sentíamos cuando estábamos con otras personas. Relatando los sentimientos ocultos durante tanto tiempo e identificándonos con las personas que compartían, empezamos a tener una sensación real de pertenecer a alguna parte. Por primera vez en la vida prestamos atención a las semejanzas en lugar de a las diferencias entre nosotros y los demás. Ahora sabemos que aunque somos singulares como individuos, a fin de cuentas no somos realmente tan distintos del resto de la gente.

PENSAMIENTO Busca las semejanzas y no las diferencias.

Sesión 1.3


No temas nunca renunciar a lo mejor que tengas, y Dios te dará lo mejor que tiene él. James Hinton.

El principio espiritual de la rendición se ha convertido en piedra angular de nuestra vida. Hemos descubierto que cuando nos rendimos, Dios hace por nosotros lo que nosotros no podemos hacer. Pero ¿Cuál es la dinámica de este principio? ¿Qué ocurre realmente? Lo primero que tiene que ocurrir es que toquemos fondo, que nos hartemos de lo que haya hecho que nos sintamos hartos, sea lo que sea: la falta de trabajo, una idea vieja, una relación malsana, una obsesión o una enfermedad; es decir, problemas relativamente leves además de los serios. A continuación debemos aceptar nuestra impotencia y reconocer que es inútil seguir luchando contra la persona, el lugar o la cosa que nos esté causando dificultades. También hemos de reconocer que “arreglar” la situación está más allá de nuestra capacidad. Admitimos que necesitamos la ayuda de un poder mayor que nosotros. Lo que generalmente sucede cuando se llega a este punto es que los sentimientos negativos que han estado hirviendo dentro de nosotros-ira, resentimiento, miedo y, sobre todo, frustración- disminuyen en gran medida. Debido a que ya no tratamos de hacer las cosas a nuestro modo y hemos empezado a abordar la situación con serenidad, ahora es posible que Dios entre en nuestra vida y efectúe un cambio.

PENSAMIENTO Cuando nos rendimos espiritualmente, Dios nosotros lo que nosotros no podemos hacer.

hace

por

Sesión 1.4


Han retrocedido unos pasos sólo para saltar hasta más lejos. Michel Eyquem de Montaigne.

Empezamos nuestro viaje espiritual con la idea preconcebida de que el fracaso, al menos tal como lo entendíamos, era “malo”. Con el tiempo nos dimos cuenta de que muchos de nuestros supuestos fracasos no eran lo que parecían ser, sino que en realidad eran pasos necesarios por el camino del crecimiento espiritual. En otro tiempo cuando nos fijábamos voluntariamente metas egoístas y no las alcanzábamos o bien continuábamos tratando empecinadamente de llegar a ellas o acabábamos dándonos por vencidos, presa de frustración o incluso de rabia. Hoy día, en cambio, cuando no conseguimos alcanzar cierto objetivo estamos dispuestos a considerar la posibilidad de que estaba escrito que no debíamos alcanzarlo. Por ejemplo, puede que nos hayamos fijado determinada meta profesional. A pesar de nuestros esfuerzos, la meta permanece fuera de nuestro alcance. Actualmente, en lugar de sentir lástima de nosotros mismos, es más probable que aceptemos el aparente fracaso como parte del plan general de Dios para nosotros. Por medio de la experiencia real, hemos llegado a creer que lo que Dios nos tiene reservado será mucho más beneficioso que cualquier cosa que nosotros mismos pudiéramos inventar o incluso imaginar. Por eso continuamos rezando con fervor para que Dios nos guie, confiando en que nos llevará a cosas mejores.

PENSAMIENTO Dentro del contexto del plan de Dios, el aparente fracaso de hoy puede ser un paso hacia adelante.

Sesión 1.5


La fuerza y la felicidad de un hombre consisten en averiguar en qué dirección va Dios e ir en ella también. Henry Ward Beecher.

Cuando decidimos buscar y cumplir la voluntad de Dios no estábamos seguros del todo de lo que debíamos hacer para ello. Habíamos llegado a la conclusión, por medio de nuestra fe reciente, de que Dios nos indicaría el camino de la felicidad y la libertad interior. Ahora esperábamos con ilusión el momento de descubrir las intenciones concretas que Dios tenía con nosotros, a fin de poder empezar a hacer lo necesario. Una de las primeras cosas que aprendimos fue que teníamos que renunciar a básicos conceptos erróneos sobre la fuerza de voluntad. Siempre habíamos creído que sólo nosotros podíamos cambiarnos y resolver nuestros problemas…y que para ello bastaba la fuerza de voluntad. Utilizábamos –mejor dicho, utilizábamos mal- nuestra fuerza de voluntad tratando de abrirnos paso en la vida avasallando a los demás. Actualmente, cuando nos encontramos con dificultades recurrimos ante todo a Dios. No es que creamos que nuestra fuerza de voluntad ya no valga nada y haya que “tirarla”. Al contrario, creemos que tiene un enorme potencial positivo y puede mejorar nuestra vida si se usa de forma apropiada. Dios nos guía y dirige por medio de la plegaria y la meditación; alineando nuestra voluntad con la de Dios, podemos cumplir lo que él ha dispuesto para nosotros.

PENSAMIENTO Busca la disposición de ajustar tu voluntad a la de Dios.

Sesión 1.6


La adversidad presenta un hombre a sí mismo. Anónimo.

Cuando comparo mi vida de hoy con la que llevaba antes me cuesta creer que hago referencia a la misma persona. Antes me resultaba casi imposible vivir de acuerdo con las condiciones de vida. Las más de las veces esquivaba las situaciones adversas o fingía que no existían. Era como el niño que cierra los ojos e imagina que es invisible. Pero yo no jugaba. Debido a mi continua negación, los problemas surgían una y otra vez, sin resolver y cada vez peores. Me desesperaba y pensaba que las cosas nunca cambiarían. Finalmente, una vez más resultó demasiado. Mis defensas se desmoronaron y el dolor y la confusión me obligaron a pedir ayuda. Fue entonces cuando mi vida empezó a cambiar. Una vez fui capaz de buscar ayuda y aceptarla, y a beneficiarme en gran medida de sus experiencias. Lo más importante de todo fue que comencé a incluir a Dios en mi vida. Y paulatinamente aquellos problemas que en otro tiempo no tenían solución se convirtieron en retos que ofrecían experiencias que a su vez contribuían a potenciar el crecimiento. Al mirar hacia atrás, veo que no sólo me he librado de la adversidad, sino que, además, he entrado en una dimensión de la vida que es totalmente distinta de la anterior. Soy la misma persona, desde luego, pero he adquirido actitudes y perspectivas que hacen que la vida sea más llena.

PENSAMIENTO A veces “la puntilla” conduce a la primera experiencia.

Sesión 1.7


Pocas personas se echan la culpa a sí mismas antes de agotar todas las demás posibilidades. Anónimo.

¿Y si tuviéramos la oportunidad de volver a empezar desde el principio? ¿Y si,

de hecho, pudiéramos borrar por completo el pasado y el presente y empezar de nuevo partiendo de cero? Esta vez las cosas serían diferentes. No cometeríamos los mismos errores de la primera vez. Tendríamos la ocasión de ser realmente felices. ¿De acuerdo? Siempre es tentador imaginar que nuestros problemas desaparecerán si huimos de ellos. De hecho, muchos lo hemos intentado alguna vez. Hemos levantado el campo y nos hemos trasladado a otra ciudad. Hemos interrumpido bruscamente algunas relaciones o empezado otras. Hemos cambiado de profesión. Hasta hemos intentado cambiar nuestra apariencia con el fin de “resolver” nuestros problemas. La dificultad es que no podemos huir de nosotros mismos. No importa adonde vayamos ni lo que hagamos; nos llevamos con nosotros nuestras percepciones, ideas preconcebidas o ideas viejas. Lo que aprendemos con el tiempo, y por medio de la experiencia, es que la mayoría de nuestros problemas son fruto de nuestras propias actitudes y reacciones y no de las circunstancias que nos rodean. Podemos transformar nuestra vida, pero el procedimiento no consiste en huir hacia una vida nueva. La única forma de transformar nuestra vida es cambiar desde dentro.

PENSAMIENTO El problema más grave es mi reacción al problema.

Sesión 1.8


El viento que da en la cara de un hombre le hace sabio. John Ray.

La forma en que reaccionamos antes las decepciones con frecuencia puede ser más dolorosa y debilitadora que las decepciones mismas. Algunas personas, por ejemplo, se pierden las alegrías de la vida porque nunca se recobran de las decepciones. De hecho, se ven inmovilizadas por su amargura y su cinismo. Otras cargan con un rencor duradero dirigido contra la gente que supuestamente las humilló o desdeñó. También hay quien se retira a lamerse las heridas y nunca más vuelve a confiar en alguien. Las grandes decepciones pueden ser trágicas desde el punto de vista personal, de ello no cabe la menor duda. Sin embargo, no necesitamos llegar a los extremos que acabamos de citar. En la mayoría de los casos tenemos la posibilidad de elegir. En primer lugar, recordémonos a nosotros mismos que la vida tiene que seguir –y seguirá- a pesar de la adversidad y de nuestra subsiguiente decepción. Hagamos todos los esfuerzos posibles por aprender lo sucedido y aceptar las cosas tal como están ahora. Si lo logramos, será mucho más fácil trazar nuevos planes y crear estrategias nuevas de acuerdo con los cambios experimentados por la situación. Lo más importante de todo es que podemos buscar consuelo en nuestra fe, confiar en la sabiduría de Dios y la corrección del plan que ha trazado para nosotros.

PENSAMIENTO Todo sucede por una razón, de acuerdo con el plan de un Dios amoroso.

Sesión 1.9


Más peligros han engañado que obligado a los hombres. Francis Bacon.

¿Cuál es la cosa más peligrosa que podría hacer hoy? Probablemente sería resucitar la vieja idea de que dómino la situación, de que tengo poder, de que puedo y debo dirigir, no sólo mi propia vida, sino también la vida de todos los que me rodean. Durante años esa idea me tuvo totalmente engañado y estuvo a punto de destruirme. Aunque lo que alimentaba mis ambiciones era mi terquedad desenfrenada, creía que lo que necesitaba realmente era más fuerza de voluntad. No pude empezar a superarme hasta que acepté una idea nueva: que en realidad no tengo poder…, que solo Dios tiene todo el poder. La idea peligrosa y engañosa de que yo debería dominar la situación sigue estando arraigada en alguna parte de mi cerebro. Quizá lo estará siempre. Pero he aprendido a impedir que florezca, aun cuando continúa siendo poderosa y paciente. Si continúo haciendo las cosas que fortalecen mi fe –si recuerdo lo que era y sigo agradeciendo lo que soy ahora, si abro mi pecho a los demás y les escucho cuando ellos me abren el suyo-, entonces la vieja idea no dejará de ser eso.

PENSAMIENTO La fuerza de voluntad no tiene nada que ver con la superación.

Sesión 1.10


Optamos dar a Dios el mismo lugar en nuestro corazón que ocupa en el universo. Cicerón.

Muchas personas hayan consuelo en anécdotas o parábolas que tienen un significado especial para ellas. Cuando algo les preocupa, estas historias les ayudan a recuperar la perspectiva y recordar sus prioridades. Una amiga mía cuenta una de tales historias… Llaman a la puerta por la mañana y cuando la abre se encuentra con un hombre ataviado con esmoquin y sombrero de copa. El hombre la acompaña hasta la calle y la ayuda a sentarse en la parte de atrás de una reluciente limusina blanca. “Todo es perfecto –dice mi amiga-. Todas mis necesidades son atendidas. Me acomodo en el asiento y me relajo. Aunque hay mucho tráfico y la carretera tiene algunos baches, el viaje es tan agradable como puede serlo”. Pero el tráfico no tarda en hacerse irritante. Los baches van en aumento y la limusina se acelera. “Ahora circulamos a gran velocidad, pasando entre los otros coches – recuerda mi amiga-. De pronto la limusina se sale de la carretera y se dirige directamente hacia el acantilado. La mitad del coche queda colgada en el aire sobre el océano. “Miro a mi alrededor, presa de pánico – añade- , y me doy cuenta con desánimo de que una vez me había colocado en el asiento del chófer. Todo fue bien mientras estuve dispuesta a que Dios se encarga de conducir. En cuanto me hice con el control, fue entonces que perdí el control”.

PENSAMIENTO Mi senda será llana y mi viaje será tranquilo si deposito mis esperanzas en Dios hoy.

Sesión 1.11


Veo el camino mejor y lo apruebo; sigo el peor. Ovidio.

Cuando me rindo a la voluntad de Dios –cuando puedo actuar de acuerdo con el principio de “no se haga mi voluntad, sino la tuya” – es cuando más cómodo me siento y mejor me van las cosas. Sostenido por el poder de Dios, no necesito depender de mis propios y limitados recursos. Como tengo una perspectiva más clara y más realista de los problemas que se avecinan, es más probable que responda a ellos de la forma apropiada. Mejora mi capacidad de aceptar y agradecer lo que recibo. Inevitablemente, sin embargo, hay días en que mi enemigo de toda la vida, la terquedad, se adueña de la situación. Entonces insisto en hacer las cosas a mi manera, porque una vez me he engañado a mi mismo haciéndome creer que puedo y debo dirigir mi propia vida. Me digo a mi mismo, para racionalizar mi conducta, que tal o cual cosa “es demasiado pequeña para que Dios se encargue de ella”; o que “es demasiado importante”; o que “estoy demasiado ocupado para comunicarme conscientemente con Dios y, además, no quiero obligarle a cargar con mis problemas”. Los resultados son siempre los mismos. Acabo sintiéndome incómodo, desilusionado y tal vez arrepentido de algo que hecho. Pero con el tiempo he progresado y aprendido una cosa: al empezar el tira y afloja entre mi terquedad y mi deseo de cumplir la voluntad de Dios, cuanto antes me rindo, antes venzo.

PENSAMIENTO Hoy me liberaré rindiéndome a la voluntad de Dios.

Sesión 1.12


Feliz es el hombre que ha roto las cadenas que hacen daño a la mente y ha dejado de preocuparse de una vez para siempre. Ovidio.

Una vez asistí a la inauguración de una exposición con una amiga. Al ver que parecía distraída e incapaz de concentrarse, le pregunté si le pasaba algo. Dijo sencillamente que tenía muchas cosas en que pensar. Aunque aún no había empezado a preocuparse, reconoció que estaba a punto. Tras insistir yo un poco, mi amiga describió tres situaciones que, al parecer, la tenían preocupada. Los del taller de reparación no encontraban una pieza de recambio para su coche; estaba a la espera de los resultados de un reconocimiento médico; y en el lugar de trabajo corrían rumores de que la compañía tal vez iba a ser adquirida por otra. “Después de haberte contado estas cosas, me siento mejor – dijo mi amiga, ahora sonriendo-. Al llegar aquí tenía la impresión de que había una serpiente de cascabel en mi cerebro. No como si estuviese a punto de morderme, pero silbando como una desesperada. Y lo malo del caso –añadió- es que no puedo hacer absolutamente nada acerca del coche, el reconocimiento médico o el rumor”. Hablamos durante varios minutos más y llegamos a la conclusión de que si había un denominador común en las tres situaciones, era sin duda la impotencia de mi amiga en todos los casos. Pero entonces decidimos que había algo que sí podía hacer: la mejor manera de ayudarse a sí misma consistía en no preocuparse por nada… y dejar los resultados en manos de Dios.

PENSAMIENTO Las preocupaciones innecesarias pueden aceptando las cosas que no podemos cambiar.

acallarse

Sesión 1.13


Los hombres que intentan hacer algo y fracasan están definitivamente mejor que los que tratan de no hacer nada y lo consiguen. Lloyd James.

Todos sabemos que arriesgarse es necesario para el progreso. Es difícil no estar de acuerdo con la idea de que “quien nada arriesga nada gana”. Sin embargo, resulta mucho más fácil aceptar una idea filosóficamente que vencer los obstáculos que nos impiden tratar de hacer lo que queremos hacer. Para gran número de personas el más formidable de estos obstáculos es el miedo, que en estas cuestiones se presenta bajo formas diversas. Existe el miedo generado por el ego, que nos dice que haríamos mejor en no arriesgarnos porque podríamos fracasar…y entonces “quedaríamos mal”. Existe el miedo al cambio y al trastorno de nuestra vida, que nos dice que estaremos mejor si no “perturbamos el equilibrio”. Y existe el miedo egocéntrico, que nos llena de preocupación el pensar que vamos a perder lo que ya tenemos, aun cuando no lo queramos de forma especial. A algunas personas el simple hecho de ser capaces de reconocer su miedo las empuja a entrar en acción. Pero muchos hemos aprendido que podemos abordar nuestras nuevas empresas con mucho más seguridad en nosotros mismos y mucho más fuerza cuando damos un paso más y confiamos en Dios. En estas cuestiones, al igual que en todas las otras, nos encontramos en las mejores condiciones – y podemos triunfar del modo más completo- cuando buscamos la sabiduría y el poder infinito de Dios.

PENSAMIENTO Cuando no intentemos algo por miedo a quedar mal ya quedamos mal ante nosotros mismos.

Sesión 1.14


Comprender tu propio ser es la forma clásica de consuelo; esquivar tu propio ser es la forma romántica. George Santayana.

Un amigo mío decidió comprar un auto caravana, de esas que son como una pequeña vivienda con ruedas, y pasarse las vacaciones viajando por Estados Unidos. Se aseguró de que su casa con ruedas estuviera dotada de todas las comodidades, desde un horno de microondas hasta un aparato de video. Mi amigo se pasó varias semanas preparando un itinerario y aprendiendo todo que podía sobre los diversos lugares que pensaba visitar. Estaba lleno de entusiasmo y hacía años que no se le veía tan ilusionado y optimista. Aparte de unas cuantas postales, no tuve noticias suyas durante seis meses. Cuando finalmente volvió del viaje sentí mucho interés por escuchar su relato. Al preguntarle yo cómo le había ido, titubeó mucho antes de contestar. “Si quieres que te sea franco –dijo con amargura-, no había para tanto”. Acto seguido me explico que había emprendido el viaje con esperanza de que su vida mejorar si se alejaba de su empleo, de su comunidad y de sus actividades diarias. Dieciséis mil kilómetros y un montón de dinero después había aprendido que no podía huir de sus problemas o resolverlos sencillamente yéndose de viaje. “La lección me ha salido cara – reconoció- , pero me alegro de haber aprendido de una vez para siempre que adondequiera que vayas, te llevas a ti mismo”.

PENSAMIENTO Irte de viaje no resolverá tus problemas.

Sesión 1.15


La felicidad misma es una clase de gratitud. Joseph Woo Krutch.

Durante mucho tiempo creí que mis triunfos personales eran exclusivamente fruto de mi talento y mis habilidades propias. Si había que atribuir al mérito a alguien, ese alguien era yo. Cuando obtenía algún éxito, por pequeño que fuese, nadie aplaudía durante más tiempo y más sonoramente que yo. Cuando era joven daba por sentado que siempre me resultaría fácil triunfar. En la escuela y en los comienzos de mi carrera, por ejemplo, obtenía buenos resultados con poco esfuerzo…y, por consiguiente, me pasaba la vida dándome palmaditas en la espalda. Al final, sin embargo, el egocentrismo fue mi ruina. Hicieron falta una caída en picada y muchos sufrimientos antes de que fuera capaz de reconocer la derrota y mostrarme dispuesto a probar un camino nuevo. Cuando empecé a llevar una vida espiritual pronto aprendí algunas lecciones importantes relativas a la gratitud. Por medio de la milagrosa experiencia de la recuperación comencé a comprender que todos mis éxitos son dones de Dios, como lo son también mi talento y mi capacidad. Hoy procuro atribuir el mérito a quien se lo haya ganado. Y he comprobado que cuando me siento lleno de gratitud por las bendiciones divinas, en lugar de sentirme lleno de adulación dirigida a mí mismo, soy más propenso a ser consciente de la presencia divina.

PENSAMIENTO El mérito corresponde a Dios.

Sesión 1.16


La plegaria no cambia a Dios, pero cambia a quien reza. Soren Kierkegaard.

Al igual que tantas personas, empecé mi nueva vida con cierto escepticismo relativo al concepto de un Poder mayor que yo. Esperaba que mis nuevos consejeros me riñeran por ello, pero me llevé una sorpresa al ver que se mostraban comprensivos. Me dijeron que admitiendo la derrota y expresando el deseo de cambiar ya había dado un importante primer paso. Cariñosamente y con mucha paciencia, me guiaron por la nueva senda…, no hacia su Dios o el Dios de mi familia, sino a un Dios de mi propia concepción. Para mí, aquellos consejos fueron la llave de la fe. Debo confesar con toda franqueza que mis primeras plegarias fueron torpes y bastante huecas. Todavía no estaba dispuesto a poner mi voluntad y mi vida en manos de Dios. Pero continué escuchando a los que me aconsejaban. Simplifiqué mis plegarias y empezaba todos los días pidiendo a Dios que estuviera conmigo, y terminaba dándole las gracias. Poco a poco mi creencia y mi confianza se hicieron más fuertes, encontré a Dios dentro de mí y puede ver sus obras en mi vida. Por medio de mi propia experiencia acabé comprendiendo a qué se referían los demás, en mis vacilantes primeros días, cuando me decían: “Llegué, recuperé la conciencia, creí”.

PENSAMIENTO La buena disposición es la llave para adquirir fe en Dios.

Sesión 1.17


No pasemos por el antiguo terreno; más bien preparémonos por lo que ha de vivir. Cicerón.

Esta mañana te has despertado con una resaca emocional. Ayer hiciste algo realmente poco aconsejable y ahora te odias a ti mismos a causa de ello. Si hubiera alguna forma de retroceder en el tiempo y deshacer el daño. Pero no puedes volver atrás y los remordimientos y el castigo que te inflijas a ti mismo sólo servirán para empeorar las cosas. Lo mejor que puedes hacer es dejar atrás el día de ayer haciendo lo que puedas para remediar la situación, dando cumplida la satisfacción por lo ocurrido si ello es apropiado, aprendiendo lo que puedas de tus errores y perdonándote a ti mismo. Hoy es un día nuevo, una ocasión para empezar otra vez. Es otra oportunidad de oro para dejar el pasado, para apartar las expectativas que no se han cumplido, para olvidar las decepciones de ayer. Puedes mostrarte receptivo a ideas nuevas. Puedes ser libre para concentrarte en el presente. Puedes renovarte: mental, emocional y espiritualmente. Nunca es demasiado tarde para empezar. Puedes empezar de nuevo en cualquier momento, dondequiera que estés. En el trabajo, en casa, o incluso en la carretera, al mediodía o a medianoche, puedes empezar otra vez.

PENSAMIENTO Hoy es otra oportunidad de oro para un nuevo comienzo.

Sesión 1.18


Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios. Romanos, 13,1

Cuando finalmente nos confesamos a nosotros mismos que no tenemos poder sobre los demás empezamos a experimentar una dimensión nueva de la libertad personal. Nos libramos de los grilletes emocionales que nos han ligado destructivamente a nuestros cónyuges, hijos o queridos amigos. Mientras que antes nos obsesionaba la idea de tratar de “arreglar” a nuestros seres queridos, ahora somos libres y podemos apartarnos… y dejarlos cariñosamente en manos de Dios. Por desgracia, otras personas allegadas a nosotros no siempre pueden encontrar soluciones. Típicamente, por ejemplo, el padre o la madre se muestra dispuesto a comprender, aceptar y aplicar soluciones espirituales a su relación con un hijo adicto. El otro cónyuge continúa reaccionando con frustración y rabia impotente e incluso llega al extremo de volverse en contra su pariente y preguntarle: “¿Cómo puedes permitir que nuestra hija destruya su vida?”. Al igual que el padre espiritualmente iluminado de este ejemplo, debemos recordar que tenemos tan poco poder sobre nuestro atormentado cónyuge como sobre nuestro hijo. Lo único que podemos hacer es ofrecer las mismas soluciones que nos han dado libertad a nosotros, teniendo en cuenta, por supuesto, que no podemos obligar a aceptar o siquiera a comprender tales soluciones.

PENSAMIENTO La iluminación espiritual puede llegar a cada uno de nosotros en momentos diferentes, pero nunca demasiado pronto, ni demasiado tarde.

Sesión 1.19


El fanatismo consiste en redoblar tu esfuerzo cuando has olvidado su objetivo. George Santayana.

Todos sabemos los tormentos que las obsesiones pueden causar. Provocan angustia mental y pueden transformar por completo nuestra vida. Cabe que nos obsesionemos tanto con una llamada telefónica que esperamos, por ejemplo, que nos encerremos en casa. El nuevo ordenador nos obsesiona tanto, que acabamos trabajando una jornada de dieciocho horas. Las obsesiones también pueden conducir a su comportamiento fanático. Puede que nos encontremos “jugando a espías” a causa de nuestra relación obsesiva con otra persona. Hasta es posible que estemos tentados de romper a hachazos el ordenador. La experiencia nos ha enseñado que la única forma de librarse de una obsesión es pedir a Dios que la haga desaparecer. Es la única cosa que da resultado…; eso lo sabemos. Pero también sabemos que a veces transcurre algún tiempo antes de que Dios nos libre de nuestras obsesiones. La espera puede resultar muy dolorosa, pero hay cosas que podemos hacer para ayudarnos a nosotros mismos. Cada vez que la obsesión salga a la superficie, podemos hacer un esfuerzo consciente y disciplinado por centrar nuestros pensamientos en Dios. También podemos hablar de nuestras obsesiones con otra persona y escribir sobre ellas. Podemos tratar de permanecer ocupados. Lo más importante es que cuando rezamos pidiendo que la obsesión desaparezca también podemos pedir paciencia y fe en que desaparecerá.

PENSAMIENTO Arrebátale el poder pensamientos en Dios.

a

tu

obsesión

centrando

tus

Sesión 1.20


COMENÇAR DE NOU

Sesión 2: Autocompasión

Ser responsable Tomar las riendas de la propia vida.

FUNDACIÓ PRIVADA PRAHU www.fundacioprahu.org C/ St. Pere Màrtir, 18 CP 08012 BARCELONA

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La aflicción es el sufrimiento de un instante, abandonarse a la aflicción es el error de toda una vida. Benjamín Disraeli.

La lástima que sentimos por nosotros mismos es una emoción a la que todos creemos “tener derecho” de vez en cuando. Es normal y relativamente inocuo apiadarnos de nosotros mismos de vez en cuando, en ciertas circunstancias. Con todo el resultado puede ser más serio cuando nos entregamos a esta emoción en apariencia inofensiva durante un período largo. ¿Qué ocurre realmente cuando nos inunda la autocompasión? Contemplamos las cosas con una perspectiva limitada, por dos razones, como mínimo. El dolor deforma nuestras emociones y nuestros pensamientos, por lo que el problema parece mucho peor de lo que es. Y concentramos nuestras energías en el problema en lugar de en la solución. Cuando cedemos a la lástima por nosotros mismos nos damos una excusa para no hacer nada. No somos capaces de superar la crisis ni estamos dispuestos a tomar medidas para ayudarnos a nosotros mismos. Puede que permanezcamos inmóviles durante un tiempo, pero normalmente acabamos retrocediendo. Aparte de estos resultados, si estamos llenos de “aflicción” por nosotros mismos, nos distanciamos de Dios y de los pensamientos y acciones espirituales. En nuestro corazón y en nuestro cerebro no hay espacio para el agradecimiento por las bendiciones que recibimos en nuestra vida.

PENSAMIENTO La buena disposición es lo único que se necesita para salir del problema y entrar en la solución.

Sesión 2.1


Piensa en tus propias faltas durante la primera parte de la noche cuando estás despierto y en las faltas ajenas durante la otra parte de la noche, cuando estás dormido. Proverbio Chino.

Cuando las cosas no acaban de irnos bien a veces reaccionamos echando la culpa a otra persona o a algo. De niños lo hacíamos automáticamente para evitar que nos castigasen. Sin embargo, cuando ya somos adultos y señalamos con el dedo por razones totalmente distintas. “Repartiendo la culpa” tratamos de evitar la necesidad de contemplar honradamente nuestras propias limitaciones y esquivar la responsabilidad por nuestras acciones. Si pudiéramos librarnos totalmente de este defecto de carácter, ¿qué podría suceder? Sin duda nuestra vida cambiaría de forma espectacular. Tendríamos incontables oportunidades de vernos a nosotros mismos tal como somos realmente. A su vez, esta nueva conciencia nos permitiría acoger con los brazos abiertos los cambios positivos de nuestra actitud y nuestro comportamiento. Indudablemente, nuestras relaciones mejorarían mucho también, toda vez que se basarían en la honradez y la sinceridad en lugar de en la culpa y la manipulación. No hace falta decir que es imposible dejar de repartir culpas de una vez para siempre. Sin embargo, si nos esforzamos constantemente en pos de este objetivo, por fuerza lograremos que el crecimiento espiritual y la libertad personal se hagan realidad.

PENSAMIENTO Cuando tratamos de camuflar nuestros defectos echando la culpa a los demás lo único que conseguimos es que crezcan.

Sesión 2.2


Nuestro sacrificio personal nos permite sacrificar a los demás sin sonrojarnos. George Bernard Shaw.

Todos conocemos a personas que se las dan de mártires. La mayoría de ellas están convencidas de que serían felices, más prósperas, de hecho, mejores en todos los sentidos, si tal o cual persona no las hubiera tratado mal, o si no hubiesen sido “víctimas de las circunstancias”. ¿Qué consecuencias tiene echar a los demás la culpa de las condiciones en que se desarrolla nuestra vida? Ante todo, nos absolvemos de responsabilidad en lo que hace a nuestros problemas y nuestro estado anímico. En efecto, nos damos a nosotros mismos permiso para no buscar soluciones, para no actuar, para no cambiar. El resultado final es que seguimos encallados en la situación. El martirio no tiene ningún lado positivo. Es un viaje agitado y difícil del principio al fin. Con todo, si deseamos seguir viviendo, hay formas de librarse de esta forma paralizante de egocentrismo. En vez de concentrarnos en nosotros mismos como víctimas, podemos tratar de dirigir la atención hacia las soluciones. De día en día podemos esforzarnos por aceptar lo que ha sucedido, sin que importe lo que sintamos a causa de ello. Lo más importante es que podemos pedirle a un Dios amoroso que nos indique el camino cuando empezamos a asumir la responsabilidad de nuestra vida.

PENSAMIENTO Los mártires son víctimas de ellos mismos más que de las otras personas.

Sesión 2.3


La tragedia de la vida no es tanto lo que los hombres sufren, sino más bien lo que se pierden. Thomas Carlyle.

Nadie puede evitar tragedias tales como las enfermedades graves, la separación y la pérdida de un ser querido. Cada uno de nosotros tiene que afrontar alguna de estas cosas de vez en cuando; forma parte de la vida. También lo es el sufrimiento que experimentamos a causa de tales tragedias. Desde luego, no podemos controlar las tragedias propiamente dichas. Hasta cierto punto, tampoco podemos dominar las reacciones que provocan en nosotros. Llega un momento, sin embargo, en que podemos elegir. Algunas personas optan por continuar sufriendo, y reorganizan literalmente su vida alrededor de la calamidad. Se convierten en prisioneras de la autocompasión y se acostumbran a la compasión de los demás. Cabe que se recluyan en casa, sin apenas salir de ella, y que pierdan vitalidad. En conjunto, las consecuencias pueden ser tan trágicas como el acontecimiento que provocó esta reacción. Una opción mucho mejor es procurar superar la tragedia, hacer lo que se necesite para avanzar y seguir viviendo. Raras veces es fácil conseguirlo. Pero que no quepa duda alguna de que puede hacerse si estamos decididos a recuperar las ganas de vivir. Necesitamos tiempo para dar los pasos de transición entre la conmoción y el dolor, por un lado, y, por el otro, la aceptación y la renovación. Necesitamos el apoyo de la familia y los amigos, así como el de profesionales en algunos casos. De todos modos, la opción y la responsabilidad nos tocan siempre a nosotros… y lo mismo cabe decir de los beneficios.

PENSAMIENTO En la impotencia no se incluye la capacidad de tomar decisiones.

Sesión 2.4


Si quieres que otro se ría, cuenta tus penas, María. Proverbio Español.

Reconocer que estamos llenos de ira o de miedo es mucho más fácil que confesar que sentimos lástima de nosotros mismos. La autocompasión no es algo de lo que nos enorgullezcamos. Por eso tendemos a ocultarla, o a disimularla con el disfraz de alguna emoción más respetable. También la negamos porque sabemos, muy en el fondo, que nuestros problemas son relativamente poco importantes en comparación con los de otras personas. No obstante, incluso sabiendo esto, a veces seguimos exagerando nuestros males. La lástima de uno mismo es seductora y parece que rendirse a ella requiere mucho menos esfuerzo que la fe, la confianza o la acción positiva. También es como las arenas movedizas: cuanto más nos revolcamos en ellas, más nos hundimos. “¡Pobre de mí!” no tarda en convertirse en “¿Por qué yo?” Y antes de que transcurra mucho tiempo quedamos convencidos de que nos han señalado para que soportemos una adversidad superior a la que en justicia nos corresponde. La forma más sencilla de salir del pantano de la autocompasión es reconocer con firmeza que estamos en él. Hablar con un amigo íntimo puede reforzar nuestra confesión, e incluso ayudarnos a reírnos de nuestro ensimismamiento. Desde luego, el antídoto más eficaz consiste en sentirse agradecido por las cosas buenas que hay en nuestra vida y que casi siempre pesan más que las aparentemente malas.

PENSAMIENTO Por malas que parezcan las cosas, la autocompasión sólo sirve para empeorarlas.

Sesión 2.5


Nuestros pensamientos contradicen emociones.

más

importantes

son

los

que

Paul Valery

Es fácil dejarse llevar por las emociones negativas. Cuando nos encontramos bajo la influencia de sentimientos de esta clase las cosas siempre parecen mucho peores de lo que son en realidad. Y, por supuesto, también somos incapaces de abordar nuestros problemas racionalmente. A veces hasta una adversidad insignificante puede provocar una reacción en cadena. Por poner un ejemplo típico, supongamos que tienes que acudir a una cita muy importante y el coche no arranca. La primera reacción es el pánico. El pánico conduce a la ira. De la ira es probable que caigas en la autocompasión, luego en una proyección negativa con el miedo que la acompaña y, finalmente, en la pregunta de desesperanza que todos hemos hecho en un momento u otro: “¿Para qué?”. Todos hemos pasado por ello, pero no tenemos por qué volver a pasarlo si no lo deseamos. Cuando el primer sentimiento negativo empieza a tirar hacia nosotros hacia el remolino de la irracionalidad hay varias cosas que podemos hacer. La primera es encontrar la solución recurriendo a nuestra inteligencia y dando la espalda a nuestras emociones. A modo de medida complementaria, podemos hacer que otra persona entre en la situación; incluso una llamada telefónica puede ayudarnos a volver a la objetividad. Otra forma de librarnos consiste en redactar una lista de opciones que ofrezcan algunas posibilidades de resolver el problema. Finalmente, podemos recordarnos a nosotros mismos que hemos vivido situaciones muchos peores, y que si estas situaciones acabaron bien lo mismo hará la de ahora.

PENSAMIENTO El mejor primer paso es el que nos saca del problema y nos mete en la solución.

Sesión 2.6


Diría yo que el mayor de los defectos es no ser consciente de ninguno. Thomas Carlyle.

Para las personas en situación de desempleo echar la culpa a los demás, así como a circunstancias pasadas o presentes, es una forma común de racionalización y negación. Como mártires, dábamos culpa. Casi siempre utilizábamos a otras personas como contraste para “resaltar” nuestra situación. Los estribillos son conocidos: “Si hubieras tenido un negocio como el mío…”, “Si estuvieses asociado con alguien como…”, “Si hubieras pasado por lo que yo pasé…”. Pero el martirio decretado por uno mismo no es esfera exclusiva de las personas sin trabajo. Prácticamente todo el mundo puede elegir el martirio. Cualquiera puede evitar asumir la responsabilidad de su propia vida asignándose a sí mismo el papel de víctima de las circunstancias. Aparte del sufrimiento real que los mártires se imponen a sí mismos, sus actitudes y comportamiento manchan invariablemente con su sangre todas las relaciones de su vida. Las viejas relaciones permanecen manchadas, mientras que cada nueva relación forzosamente manchará también. Esto es debido a que gran parte de cualquier interacción prolongada necesita basarse en la comprensión o incluso en la culpa para el mártir. Por supuesto, hay otra manera. En nuestra nueva vida hemos aprendido a no echar la culpa a los demás y a asumir la responsabilidad de nuestros propios problemas. Practicando el perdón, la comprensión y la compasión por las personas a las que en otro tiempo echamos la culpa, tratamos de resolver nuestro pasado y seguir viviendo.

PENSAMIENTO El primer paso de salida del martirio es el paso de entrada en el presente.

Sesión 2.7


La experiencia no es lo que le sucede a un hombre. Es lo que un hombre hace con lo que le sucede. Aldous Huxley.

Estoy aprendiendo que no tengo que reaccionar de la misma forma previsible cuando en mi vida pasan cosas negativas. No soy un animal de laboratorio y, por ende, no tengo que echarme a temblar cuando oigo que alguien alza la voz ni tengo que salivar cuando suena una campanilla conocida. Hoy puedo elegir. Cuando paso por una experiencia mala puedo reaccionar como he reaccionado siempre: sintiendo lástima de mí mismo. O puedo optar por algo mejor: tratar de aprender de la experiencia, aplicar lo que aprenda de mi vida y mis acciones futuras. De esta manera puede mitigarse el trauma – y moderar mi reacción- si se produce algún acontecimiento parecido. Hasta es posible que lo que haya aprendido puede ayudarme a impedir que se repitan acontecimientos de la misma índole. Cuando elijo bien es asombroso ver cuántas cosas puedo aprender –y cómo puedo beneficiarme de ellas- de experiencias que a primera vista parecen adversas. Por supuesto, en todos estos casos una cosa es decirlo y otra es hacerlo. Pero puede hacerse si continúo estando dispuesto a aprender. He comprobado que lo que más me ayuda a hacer frente a la adversidad es estar dispuesto a cambiar, procurar aceptar la vida tal como viene y buscar soluciones en lugar de enterrarme en el problema.

PENSAMIENTO Adquirimos humildad buscando y cumpliendo la voluntad de Dios lo mejor que podamos.

Sesión 2.8


Hay personas que siempre encuentran un pelo en la sopa por la sencilla razón de que, al sentarse a la mesa, menean la cabeza hasta que un pelo cae en el plato. Friedrick Hebbel.

Una indicación del crecimiento positivo que se ha producido en mi vida es que ya no me resulta tan fácil como antes echar a otras personas la culpa de mis apuros. De hecho, ahora me cuesta mucho insistir en creer de veras que soy una “víctima de las circunstancias”. Hubo un tiempo en que ocurría exactamente lo contrario. Si me obligaban a parar por conducir con exceso de velocidad, automáticamente me decía a mí mismo que la policía se metía conmigo por conducir un coche deportivo. Si aquel cliente no me hubiese retrasado el pago no me hubiese convertido en moroso. Si no hubieran vendido la empresa, no hubiese acabado en el paro. Ahora que vivo en la realidad, estas actitudes me parecen rebuscadas, a veces hasta divertidas. Pero tengo que recordar que en aquel tiempo no tenían nada de divertidas, sino que me engañaba seriamente a mí mismo. También, necesito recordar que me expongo a recaer y adoptar nuevamente actitudes de esa índole y que, a resultado de ello, mi vida se deslizaría por la pendiente más de prisa de lo que puedo imaginar. ¿Me doy cuenta ahora de que yo soy el único responsable de lo que me sucede cuando tomo una decisión o hago algo? ¿Estoy dispuesto a continuar asumiendo la responsabilidad?

PENSAMIENTO Soy responsable de mis propias acciones y de sus consecuencias.

Sesión 2.9


La envidia, si la rodea por todos lados la luz de la prosperidad ajena, acaba matándose, como el escorpión rodeado por un círculo de fuego. Charles Caleb Colton.

Cuando montamos en el columpio de la envidia descendemos en seguida a la vez que el centro de nuestro descontento se alza por encima de nosotros. En la comparación desequilibrada entre lo que tenemos nosotros y lo que tiene otra persona el resultado nos es siempre desfavorable. La envidia conduce invariablemente a sentir lástima de uno mismo y a no agradecer lo que ya es nuestro, así como a la falta de armonía en las relaciones. Nuestra insatisfacción puede preocuparnos hasta el extremo de que nos resulte imposible disfrutar de lo que tenemos y lo que hacemos. Nuestro sentimientos de envidia también pueden llevarnos a la amargura, el resentimiento e incluso la hostilidad. No tiene nada de extraño que la palabra envidia venga del latín invidere, que significa “mirar con mala intención” Si tu problema es la envidia, puede que te sea de utilidad recordarte a ti mismo que eres una creación singular de Dios, con tus propias capacidades especiales, tu propio itinerario y tu propio destino. Desde este punto de vista, no tiene ningún sentido compararte de forma envidiosa con los demás. Aparte de eso, una mirada sincera y agradecida a tu interior, a las cualidades que Dios te ha dado, puede ayudarte a que te sientas satisfecho de lo que tienes y de quién eres.

PENSAMIENTO Si de modo envidioso me comparo con los demás, por fuerza me encontraré con que me falta algo.

Sesión 2.10


Los habladores no escuchan a nadie, porque siempre están hablando. Y el primer mal que aflige a quienes no saben estar callados es que no oyen nada. Plutarco.

Hemos aprendido que tener la mente abierta es importantísimo para hacer progresos. Sabemos que con el fin de absorber ideas nuevas y encontrar soluciones también nuevas, hemos de ser enseñables y receptivos. Para muchos de nosotros, sin embargo, un obstáculo importante que nos impide tener la mente abierta es nuestro viejo hábito de concentrar la atención exclusivamente en nosotros mismos y nuestros problemas. Cuando finalmente entramos en contacto con personas que parecen inteligentes y comprensivas no podemos resistirnos a dominar la conversación. Hablamos interminablemente de nuestros problemas, gimoteamos y nos quejamos: hablamos, hablamos y hablamos. Repetimos las mismas ideas egocéntricas y autodestructivas que nos han hecho desgraciados durante tanto tiempo. Huelga decir que al hacer todo esto, nos negamos a nosotros mismos la oportunidad de aprender de los demás y de recibir información nueva. Desde luego que es un alivio abrirse finalmente después de años de sentirse incomprendidos y solos. De hecho, es necesario con el fin de obtener ayuda. Pero a partir de determinado momento debemos tener la boca cerrada y los oídos abiertos: tenemos que cerrar el pico y escuchar.

PENSAMIENTO Cerrar la boca puede conducir a abrir la mente.

Sesión 2.11


La libertad es más preciosa que cualquiera de los dones por los cuales puedes estar tentado de renunciar a ella. Baltasar Gracián.

Es fácil sentirse inspirado por las crónicas históricas de naciones y gentes que combatían por su libertad. Pero ¿y nuestra propia libertad personal? ¿Con qué frecuencia pensamos siquiera en ella? Probablemente casi nunca, porque la mayoría de nosotros tendemos a dormirnos en nuestros laureles en lo que se refiere a nuestra libertad personal. El peligro, como tantos han podido comprobar, es que resulta facilísimo perder lo que no valoramos debidamente. Podemos perder nuestra libertad de un solo golpe, sencillamente volviendo a pautas que en otro tiempo nos esclavizaban. Podemos poner nuestra libertad en peligro tomando decisiones que lleven aparejado algún trueque: aceptar un empleo mejor pagado y más prestigioso, por ejemplo, pero que nos obligue a renunciar a algún principio u objetivo. O puede producirse una erosión más sutil de nuestra libertad debido a la falta de acción: si conservamos una relación, por ejemplo, porque ofrece muchas “ventajas” aun cuando nos obligue a comprometer nuestros valores y nuestra individualidad. La libertad personal, a fin de cuentas, es responsabilidad de nosotros mismos, puesto que depende principalmente de nuestras decisiones y acciones. Si somos honrados con nosotros mismos, especialmente en lo que se refiere a los motivos, si buscamos los consejos de Dios y luego luchamos con valentía por elegir bien y hacer lo que debe hacerse, probablemente no sólo conservaremos nuestra libertad personal, sino que también la reforzaremos.

PENSAMIENTO Elige ser libre.

Sesión 2.13


La preocupación es una forma de miedo, y todas las formas de miedo producen fatiga. Un hombre que haya aprendido a no sentir miedo encontrará la fatiga de la vida cotidiana enormemente disminuida. Bertrand Russell.

Estoy harto de preocuparme por cosas que en realidad no tienen importancia. Estoy harto de tener expectativas irrazonables sobre mí mismo. Estoy harto de preocuparme por cosas que no puedo controlar. Estoy harto de preocuparme por lo que otras personas piensen de mí. Estoy harto de tomarme la temperatura emocional. Estoy harto de utilizar mi energía neciamente lamentando lo que sucedió ayer y preocupándome por lo que podría pasar mañana. Estoy harto de comparar mi interior con el exterior de otras personas. Estoy harto de ser tan duro conmigo mismo. Estoy harto de esperar hasta el último momento y de causarme problemas aplazando las cosas. Estoy harto de sentir lástima por mí mismo. Estoy harto de vivir en el problema en lugar de en la solución. Estoy harto de estar harto.

PENSAMIENTO Miedo=pruebas falsas que parecen reales.

Sesión 2.14


Cuando estamos cansados nos atacan ideas que vencimos hace mucho tiempo. Nietzsche.

Muchas cosas que influyen en mi forma de pensar y sentir se hallan fuera de mi control. Sin embargo, sí puedo controlar mis necesidades básicas en lo que se refiere a la salud. He comprobado que las decisiones que tomo en este terreno influyen muchísimo en la calidad de mi estabilidad emocional. No siempre fui consciente de que había posibilidades de elegir. Estaba convencido, por ejemplo, de que la única forma de controlar mi peso era pasarme el día entero sin comer. Me permitía una explosión de ira porque necesitaba “desahogarme”. Me aislaba durante días creyendo que estar solo intensificaba mi creatividad. Me permitía a mí mismo cansarme hasta rozar la distorsión. A causa de todo ello, durante los primeros tiempos de mi recuperación sufría frecuentes cambios de estado anímico y recaía en la clase de comportamiento que había llegado a aborrecer. Hablé de mi problema con otras personas que se estaban recuperando. Me dijeron que cuando se permitían a sí mimas sentirse demasiado hambrientas, enfadadas, solas o cansadas experimentaban los mismos cambios de humor y se volvían vulnerables a los peligros de las viejas ideas y acciones. Inmediatamente pensé: “¡Que ridiculez! Mis problemas son más profundos y necesitan soluciones más complejas”. Pero estaba dispuesto a hacer experimentos y antes de que transcurriese mucho tiempo vi que mis nuevos amigos tenían mucha razón. Ahora, aprovechando soluciones sencillas como las de aquellas personas, me resulta mucho más fácil seguir en el buen camino.

PENSAMIENTO No te sientas demasiado hambriento, demasiado enfadado, demasiado solo, ni demasiado cansado.

Sesión 2.15


Perder una ilusión te hace más sabio que encontrar una verdad. Ludwig Borne.

Me dijeron de modo bien claro, al empezar mi recuperación, que la honradez en todo era esencial. Era importantísimo ser franco con las personas que me estaban ayudando, pero este principio debía practicarse sin vacilar en todas las otras relaciones también. También me dijeron que la única forma de que pudiese continuar recuperándome y creciendo espiritualmente consistía en ser rigurosamente honrado conmigo mismo. Ahora, al cabo de los años, todavía me encuentro con que esta meta es un reto. Por regla general, sé casi inmediatamente cuándo me comporto de forma poco honrada con los demás, pero resulta mucho más difícil darme cuenta de que me estoy engañando a mí mismo. De hecho, cuanto más ahondo, mayor es el número de engaños inconscientes que descubro, cuya víctima soy yo mismo. Hasta después de varios años de recuperación, por ejemplo, no me di cuenta de que mis motivos para “complacer a la gente” tenían que ver con el deseo de ganancia personal. Más recientemente, me percaté de que mi tendencia a fijarme metas inalcanzables en el trabajo se basa en la necesidad de sentirme importante. Cuanto más descubro, más me asombran las complicadas racionalizaciones con las cuales justifico a veces mis acciones y actitudes. Pero procuro no ser duro conmigo mismo a medida que gradualmente van revelándose más cosas y ello me permite adquirir nuevas percepciones. Porque ahora creo que la senda que lleva a la honradez conmigo mismo no tiene fin.

PENSAMIENTO Una curiosa honradez contigo mismo es esencial para recuperarte y crecer espiritualmente.

Sesión 2.16


Nuestra valía la determina las buenas acciones que hacemos, en vez de las bellas emociones que sentimos. Elias Magoon.

Me consideraba a mí mismo una persona compasiva y comprensiva. Mi corazón lloraba por los oprimidos y los necesitados y me encontraba siempre al lado de abajo. Ahora veo que me enorgullecía mucho de aquel rasgo de mi carácter, aunque raramente alzaba un dedo para ayudar a alguien salvo a mí mismo. Los sentimientos vacíos de empatía me permitían racionalizar a veces diciéndome a mí mismo que era una persona bondadosa que se preocupaba por sus semejantes. Además, el engaño de que me hacía objeto a mí mismo me convenció de que si tenía esa virtud, debía de tener muchas más. Cuando empecé mi nueva vida y poco a poco fui mostrándome dispuesto a examinarme con honradez, esta racionalización fue una de las primeras en derrumbarse. Tuve que reconocer que mi comportamiento y mis actitudes de verdad se contradecían con la hinchada imagen que tenía de mí mismo. En realidad era intolerante, poco amable, y, sobre todo, egocéntrico. Ahora me percato de que para tener verdadero sentido, la compresión y la compasión deben llevar consigo responsabilidad. Hoy día, cuando siento compasión hago un esfuerzo por acercarme a los demás y poner mis sentimientos en acción.

PENSAMIENTO La compresión y la compasión auténticas incluyen acción.

Sesión 2.17


COMENÇAR DE NOU

Sesión 3: Orgullo. Verdadera y falsa Humildad.

Buena disposición a aprender

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El orgullo es al carácter lo que la buhardilla es a la casa: la parte más alta y generalmente más vacía. John Gay

Al empezar mi recuperación me dijeron que si quería que mi vida cambiara verdaderamente –y no sólo de modo superficial-, tendría que identificar los defectos del carácter que eran la causa de mi comportamiento destructivo y, además, estar dispuesto a hacer que tales defectos desaparecieran. Pero no comprendí realmente qué querían decir al hablar de “defectos del carácter”. Me aconsejaron que consultara una lista muy difundida de grandes defectos humanos, los llamados Siete Pecados Capitales: la soberbia, la avaricia, la injuria, la ira, la gula, la envidia y la pereza. Me dijeron que era aconsejable empezar concentrándome en la soberbia, pues éste sería el obstáculo principal para que hiciese verdaderos progresos. Durante algún tiempo me resultó difícil ver qué era realmente la soberbia y de qué modo se manifestaba en mi vida. Sin embargo, acabé dándome cuenta de que para mí la soberbia es sinónimo de entrega al egoísmo, a la confianza en uno mismo y al egocentrismo; dicho de otro modo, al yo en todas sus dimensiones. Por consiguiente, cuando me siento lleno de soberbia, confiar en Dios queda descartado…y, a resultas de ello, la calidad de mi vida empeora.

PENSAMIENTO La soberbia es un obstáculo en el camino hacia Dios.

Sesión 3.1


Mi conocimiento es como una gota en un vasto océano de promesas. Tan Sen.

La humildad es lo contrario del orgullo, en un sentido muy real. Del mismo modo que el orgullo es un importante defecto del carácter, la humildad encabeza la lista de cualidades de carácter. La humildad engendra cualidades deseables tales como la tolerancia, la amabilidad, la comprensión, la paciencia y la falta de prejuicios. Aunque nos gustaría mucho, nunca podemos adquirir una humildad total, por supuesto. Al igual que en el caso de todos los objetivos espirituales, avanzamos poco a poco hacia el progreso. Sin embargo, al ir adquiriendo más y más humildad, nuestra vida se enriquece de muchas maneras. En primer lugar, nos resulta enormemente más fácil aceptar a las personas, los lugares y las cosas tal como son realmente. Ello va acompañado de una creciente aceptación de nosotros mismos tal como somos. Al tener una percepción realista y pura de nuestras capacidades y limitaciones, nos sentimos más dispuestos y capaces de aprender de los demás y de recibir los consejos de Dios. Sin duda alguna, nuestras relaciones con otras personas mejoran considerablemente al adquirir mayor humildad. Hay más toma y daca y menos fricción en nuestras relaciones. Nos vemos a nosotros mismos como iguales y, por consiguiente, somos menos propensos a juzgar, a exigir o a depender en exceso. Nos llevamos mejor, no sólo con los demás, sino también con nosotros mismos.

PENSAMIENTO La humildad abre la puerta enriquecimiento espiritual.

que

permite

acceder

al

Sesión 3.2


La verdadera humildad no es un espíritu rastrero y servil que se desprecia a sí mismo. No es más que una estimación correcta de nosotros mismos tal como nos ve Dios. Tryon Edwards.

A muchas personas les resulta difícil comprender el concepto de la humildad. Algunas confunden la humildad con la humillación, por ejemplo. Creen que para ser humilde hay que ser rastrero y obsequioso. Si no es así, ¿qué es la humildad? Es una forma de rendición, en el sentido espiritual más positivo. Adquirimos humildad renunciando a nuestro orgullo con el fin de buscar y cumplir la voluntad de Dios. Es una indicación honrada y fiel de nuestros defectos, debilidades, virtudes y cualidades. Una de las formas más importantes de adquirir humildad consiste en aceptar nuestras limitaciones personales. Cuando sufrimos de un defecto del carácter o nos enfrentamos a la adversidad, por ejemplo, necesitamos ser humildes para reconocer la necesidad de recabar la ayuda de un Poder mayor que nosotros. Asimismo, comprobamos que nuestra disposición a confiar en Dios se ve fortalecida en la medida en que somos capaces de aceptar nuestra impotencia en otros campos de la vida. No sólo somos seres limitados en lo que se refiere a nuestro poder personal, sino también en nuestra capacidad de ver “todo el cuadro”, como Dios puede verlo. Así pues, un ingrediente importante de la humildad es la buena disposición a abandonar nuestros propios y limitados objetivos y, depositando nuestra confianza en Dios, avanzar hacia los objetivos perfectos que él nos ha señalado.

PENSAMIENTO Adquirimos humildad en la medida que renunciamos a nuestra voluntad con el fin de encontrar –y cumplir- la voluntad de Dios.

Sesión 3.3


Renunciar a las pretensiones es un alivio tan bendito como darles satisfacción. William James.

Si queremos hacer verdaderos progresos en la búsqueda y el cumplimiento de la voluntad de Dios, hemos de tratar de desechar nuestras pretensiones junto con nuestras viejas ideas. En primer lugar, tenemos que renunciar a la pretensión de que la autosuficiencia da buenos resultados. Deberíamos basarnos en las lecciones que tanto nos costó aprender y recordar que tenemos poco poder en lo que se refiere a la mayoría de las cosas, mientras que Dios tiene todo el poder. También deberíamos esforzarnos por ser nosotros mismos en lugar de hacernos pasar por alguien que no somos. Podemos conseguirlo aceptando nuestras limitaciones, definiendo nuestras capacidades y partiendo de ahí…., en lugar de continuar fingiendo y no llegar a ninguna parte. Si mientras hacemos estos esfuerzos nos encontramos con que hemos sido pretenciosos desde el punto de vista espiritual, deberíamos examinar los motivos que había detrás de nuestro comportamiento. Podríamos preguntarnos, por ejemplo, si tratábamos de impresionar a otras personas alabando la fe de dientes afuera en lugar de vivirla y practicarla. En este campo de pretensión, al igual que en todos los demás, haríamos bien rezando para pedir la disposición a cambiar y pedir luego humildemente a Dios que nos ayudase a cambiar.

PENSAMIENTO Las pretensiones espirituales no engañan ni sirven a nadie, y menos todavía a Dios.

Sesión 3.4


Un conocimiento humilde del propio yo es camino más seguro hacia Dios que una profunda investigación de las ciencias. Thomas de Kempis.

Un amigo y yo pasamos una vez una larga velada con un hombre que se encontraba en los comienzos de la recuperación. Pronto nos dimos cuenta de que era inteligentísimo: estaba doctorado en biología molecular. Hasta el momento le había resultado imposible aceptar la idea de que creer en Dios pudiera dar resultado, no sólo la recuperación, sino también una nueva forma de vida. Cada vez que mi amigo y yo hacíamos una sugerencia o compartíamos una reminiscencia personal, el hombre replicaba con una refutación firme basada en alguna idea preconcebida. Nos dimos cuenta de que a causa de la importancia que él y quienes le rodeaban habían concedido siempre a su educación y a su posición, nunca había aprendido humildad. Por consiguiente, no podía reconocer su impotencia personal y se mofaba de la idea de que Dios tiene todo el poder. El hombre padecía de una gran angustia y mi amigo y yo deseábamos que hubiese alguna manera de transmitirle mágicamente, en una sola velada, lo que la experiencia nos había enseñado a lo largo de un período. Pero nos dimos cuenta de que en realidad se trataba de un asunto entre él y Dios…y que en algún momento tendría que mostrarse dispuesto a renunciar a sus viejas ideas. Sabíamos que sólo entonces se libraría de la servidumbre del yo y comenzaría a experimentar las alegrías que le esperaban.

PENSAMIENTO Humildad es aceptar tus propias limitaciones.

Sesión 3.5


El mayor acto de fe es cuando un hombre decide que él no es Dios. Oliver Wendell Holmes, júnior.

Solíamos pensar que si los demás nos escucharán e hicieran las cosas como nosotros creemos que deben hacerse, todo iría sobre ruedas y la vida sería mucho mejor para todos. Por supuesto, nunca resultaba como esperábamos. Nuestra forma de hacer las cosas en otro tiempo generalmente provocaba conflictos o desastres de un tipo u otro, pese a que era justamente lo que queríamos evitar. Ahora, al echar la vista atrás, vemos que la vida era un juego para nosotros – un enorme partido de béisbol- y nosotros éramos los omnipotentes entrenadores. El problema consistía en que el resto del equipo no hacía lo que queríamos que hiciese y, de hecho, ni tan sólo reconocía nuestra autoridad. Los jugadores se negaban a jugar en las posiciones que les asignábamos, bateaban cuando en realidad tenían que correr y no hacían ningún caso de todo lo que intentábamos enseñarles. Temporada tras temporada terminábamos en el último puesto, lo cual no tenía nada de extraño. Hoy día creemos firmemente que toda vida que se base en la terquedad tiene pocas probabilidades de triunfar. Hace ya mucho tiempo que dejamos de jugar a ser Dios y empezamos a sentirnos cómodos en la vida porque ahora nos esforzamos por buscar y cumplir la voluntad divina.

PENSAMIENTO Es asombrosa la rapidez con que mejora la vida cuando dejamos de tratar de ser omnipotentes.

Sesión 3.6


El orgullo, como un imán, señala constantemente hacia un solo objeto: el yo; a diferencia del imán, no tiene ningún polo de atracción, sino que en todos su puntos repele. Charles Caleb Colton

Muchos necesitamos que nos recuerden una y otra vez que cuando estamos llenos de orgullo lo estamos también de nuestro propio yo y, por lo tanto, no podemos confiar en Dios. Una de las razones por las cuales nos cuesta comprender el efecto negativo del orgullo es que durante mucho tiempo vivimos creyendo que el orgullo nos sacaría de apuros. Antes de la recuperación, es frecuente que la familia y los amigos nos digan, por ejemplo, que no tenemos fuerza de voluntad, que la voluntad es débil, que no tenemos firmeza. En nuestro estado de desesperación cualquier cosa tiene sentido, de modo que empleamos todavía más la voluntad –de hecho, combatimos el egocentrismo con más “yo”-, lo cual viene a ser como tratar de extinguir un incendio arrojando gasolina a las llamas. Lo que finalmente hace que nos postremos de rodillas y nos lleva a las puertas de la recuperación es el darnos cuenta de que no tenemos ningún poder. De hecho, la falta de poder era nuestro dilema. Hemos aprendido por el método más difícil –que tal vez sea el mejor en estas cuestiones de vida y muerte- que Dios, poseedor de todo el poder, lo utilizará por cuenta nuestra cuando le busquemos.

PENSAMIENTO Dios puede utilizar y utilizará su poder cuando se le busca.

Sesión 3.7


Dios nunca engaña, pero el hombre se llama a engaño siempre que deposita demasiada confianza en sí mismo. Thomas de Kempis.

Hoy veo con mucha claridad que por creer firmemente en la autosuficiencia me acercaba cada vez más a las puertas de la locura y la muerte. Sin trabajo y egocéntrico, no negaba sólo mi situación y mis obvias limitaciones, sino también la posibilidad de que pudiera serme útil cualquier cosa que estuviese más allá de mi propia inteligencia. Me guiaban el egoísmo, el egocentrismo y el orgullo. Lo que ocurrió fue que finalmente reconocí ante mí ser más íntimo que era un fracaso y no podía efectuar mi propia recuperación o, para el caso, gobernar mi propia vida. Poco a poco fui comprendiendo que sólo Dios podía ayudarme a levantarme y devolverme la confianza. Con el paso del tiempo aprendí que el poder de Dios podía aplicarse a todas las facetas de mi vida. He comprobado que cuando busco, sigo y confío en los consejos de Dios, en vez de confiar demasiado en mí mismo, es mucho menos probable que me llame a engaño… y mucho más probable que me sienta cómodo, tenga confianza y esté libre de miedo.

PENSAMIENTO El poder de Dios puede obrar en todas las vertientes de tu vida.

Sesión 3.8


Un error muy popular…tener valor para poner en práctica tus convicciones. Más bien se trata de tener valor para atacar tus convicciones. Nietzsche.

Al cambiar el mundo que nos rodea, tendemos a cambiar con él, especialmente en lo que se refiere a los peligros. Aprendemos a tomar precauciones cuando aumenta la delincuencia callejera. Cuando tenemos que conducir y hay tormenta, no hace falta que nos recuerden que debemos ir con cuidado. Cuando la ciencia nos dice que ciertas sustancias son nocivas las evitamos. Ahora que nuestra perspectiva se ha vuelto más positiva en general, vemos que ciertas actitudes amenazan nuestro bienestar emocional tanto como otros riesgos amenazan nuestro físico. Una de tales actitudes es la falta de abertura de espíritu. Cuando nos falta esa abertura nos resistimos a los cambios aunque se necesiten con urgencia. Probablemente abordaremos todos los problemas con las mismas “soluciones” viejas e ineficaces. Aparte de eso, las personas sin abertura de espíritu suelen ser temerosas, intolerantes y pesimistas en general. La abertura de espíritu, en cambio, nos permite recibir bien los cambios y ser receptivos a las nuevas ideas y formas de enfocar los problemas. Las personas abiertas de espíritu tienen mayor capacidad de crecer mental y espiritualmente. Suelen ser positivas y despreocupadas. Como son más sanas y más felices desde el punto de vista emocional, estas personas tienden más a ayudar a sus semejantes y con ello sirven mejor tanto a Dios como a sí mismas.

PENSAMIENTO La falta de abertura de espíritu hace que se conserven ideas que son viejas, imposibles de poner en práctica y con frecuencia perjudiciales.

Sesión 3.9


Si la única herramienta que tienes es un martillo, tiendes a ver todos los problemas como si fueran clavos. Abraham Maslow.

Durante muchos años antes de mi recuperación –de hecho, durante la mayor parte de mi vida- carecí de las herramientas o instrumentos para vivir. Me ocupaba prácticamente de todo a mi manera, echando mano de la astucia, la hostilidad y la falta de honradez para conseguir lo que quería. Debido a que nunca había aprendido a comprenderme a expresar mis sentimientos, o siquiera identificarlos, a menudo me comportaba de formas que me alienaban todavía más. La carencia más dolorosa era la incapacidad de interactuar con otras personas. Es difícil indicar con toda precisión cuándo empecé a aprender a vivir cómodamente. Sin embargo, en algún momento dado adquirí la humildad suficiente para que fuera posible enseñarme. Al convertirme en una persona dispuesta a escuchar a los demás y a ser honrada consigo misma, poco a poco adquirí una serie de instrumentos para la vida cotidiana. Aprendí que yo no estaba en el centro del universo…, pude empezar a verme con perspectiva. Encontré maneras de aumentar el conocimiento de mí mismo, de reconciliarme con el pasado, de reconocer mis defectos de carácter y librarme de ellos. Todo esto no fue posible hasta que hice de Dios parte de mi vida.

PENSAMIENTO Tienes un juego de herramientas espirituales para resolver todos los problemas de la vida.

Sesión 3.10


Si quieres ser desdichado, piensa en ti mismo, en lo que quieres, lo que te gusta, en el respeto que la gente debería tenerte y en lo que la gente piensa de ti. Charles Kingsley.

Al mirar hacia atrás, muchos podemos ver que éramos “egomaníacos con complejos de inferioridad”. A causa de ellos, tendemos a pensar, actuar y reaccionar de forma extrema. No existía ninguna zona intermedia de igualdad: nos sentíamos “mejores que” los demás o “inferiores a” ellos. En cierto sentido, llevábamos una vida doble. Aunque sufríamos por dentro, con frecuencia nos comportábamos de un modo cuya finalidad era convencer a otras personas de que éramos mejores y más importantes que todos los demás. Con el paso del tiempo nuestros disfraces se gastaron. Nos aterrorizaba la idea de que nuestra verdadera identidad de “gente que no valía nada” se revelara ante todo el mundo. Hoy nos damos cuenta de que las acciones y los pensamientos que son motivados estrictamente por el egocentrismo sólo pueden traernos desgracias. Que nos recuperemos de la egomanía depende de que pensemos y hagamos lo que podamos por los demás, en vez de preocuparnos constantemente por lo que los demás pueden hacer por nosotros. Cuando pensamos que todo el mundo es igual y actuamos en consecuencia es cuando más a gusto nos sentimos con nosotros mismos.

PENSAMIENTO No eres ni mejor ni peor, sino igual.

Sesión 3.11


Busca el grano de verdad que hay en las críticas…, mastícalo y trágatelo. D. Sutten.

A nadie le gusta que le critiquen; lo sabemos todos por experiencia. Sin embargo, a algunos nos resulta imposible aceptar siquiera las sugerencias discretas y bienintencionadas. Nos enfadamos y nos ponemos a la defensiva sin pensar tan sólo en lo que tratan de decirnos. Como mínimo, estos episodios pueden ser dolorosos y causar vergüenza; en el peor de los casos, pueden destruir las relaciones. Un error que cometemos a veces consiste en concentrarnos en el “mensajero” en lugar de en el mensaje. Es fácil que nos sintamos ofendidos cuando pensamos y posiblemente decimos: “¿Cómo te atreves a criticarme? ¡Si tus defectos son mucho peores que los míos!”. Hasta es posible que estemos tentados de tomar represalias si nos da la impresión de que lo que pretende la otra persona es sencillamente “fastidiarnos”. Contemplando las críticas de otra forma, sólo podemos llegar hasta un límite en lo que se refiere a valorar nuestras acciones y actitudes propias. Si queremos hacer progresos continuos en la vida, como mínimo deberíamos estar dispuestos a escuchar a los demás hasta que nos hayan dicho todo lo que querían decirnos. Por supuesto, eso no significa que debamos aceptar automáticamente todas las críticas que nos hagan. Pero si vemos que no estamos de acuerdo, después de valorar racionalmente los comentarios, no tenemos que reaccionar poniéndonos a la defensiva. Si procuramos mostrarnos amables y tratamos con tacto a nuestro crítico, podemos convertir una experiencia potencialmente negativa en positiva.

PENSAMIENTO A veces la única manera de poder vernos claramente a nosotros mismos es por medio de los ojos de otra persona.

Sesión 3.12


La experiencia es una maestra dura. Primero hace el examen y luego da las lecciones. Anónimo.

Nadie discutiría que la mejor manera de aprender algo es por medio de la experiencia personal. Pero hoy día podemos aprender de otras maneras también. Aprendemos de los demás, porque finalmente estamos dispuestos a abrir nuestra mente y escucharles. Y aprendemos de nuestro sentido común e intuición propios. Antes muchos éramos malos estudiantes, fuera cual fuese la procedencia de la lección. Nos resistíamos a atender a razones, a veces hasta rozar la terquedad. Cuando nos advertían que no tomáramos determinada senda nos rebelábamos y hacia ella dirigíamos nuestros pasos. Nuestro ego nos decía que teníamos todas las respuestas…o, si no las teníamos, que indudablemente podríamos encontrarlas sin ayuda ajena. ¿Qué cambió para nosotros? Lo más importante fue que adquirimos conciencia de nuestras limitaciones. Nos cansamos de ser nosotros mismos el mayor obstáculo con que tropezábamos, de tener que aprenderlo todo a fuerza de sinsabores. Al abrir poco a poco nuestra mente y empezar a confiar en los demás, pudimos aprender de ellos sin tener que repetir sus errores…o cometer los nuestros propios. Esto no equivale a decir que hemos dejado de aprender de nuestras propias experiencias; pero ahora que somos enseñables, podemos asimilar las lecciones de forma más rápida y efectiva.

PENSAMIENTO Beneficiándote de las experiencias ajenas, puedes aprender lecciones sin sufrimiento innecesario.

Sesión 3.13


Conservar el carácter es mucho más fácil que recobrarlo. Thomas Paine.

¿Reaccionamos a veces de forma infantil cuando las cosas no salen como queremos? Si nos detuviéramos a pensar en ello, probablemente la respuesta sincera de la mayoría de nosotros sería: “sí”. ¿Acaso a veces no interrumpimos a alguien antes de que termine de hablar porque nos parecer que lo que tenemos que decir es más importante? ¿Acaso no nos empeñamos tercamente en imponer nuestro punto de vista a los demás? ¿Y acaso no somos a veces unos aguafiestas cuando quedamos en segundo o tercer lugar en las situaciones competitivas? Si queremos adquirir mayor madurez en estos campos, un buen modo de empezar consiste en escuchar pacientemente y de forma considerada la ideas de los demás. Luego podemos empezar a examinar con más atención a nuestras interacciones con otras personas en una escala más amplia. En cualquier clase de relación participan dos o más personas, no sólo nosotros mismos. Así que necesitamos estar dispuestos a aceptar soluciones intermedias cuando no se llegue a la unanimidad en seguida. Esto es tan aplicable a las sencillas cuestiones de cada día –elegir un espectáculo para la noche, por ejemplo- como a asuntos más serios. También deberíamos recordarnos a nosotros mismos que no tenemos que competir en todos los campos. Y cuando competir es apropiado –en los deportes, los concursos de habilidad, nuestra profesión-, deberíamos recordar que es mejor competir con elegancia que con grosería. Al fin y al cabo, no siempre podemos esperar ser los mejores.

PENSAMIENTO Mi manera de obrar no es siempre la correcta.

Sesión 3.14


Algunas personas nunca aprenderán nada, por esta razón, porque lo comprenden todo demasiado pronto. Alexander Pope.

¿Qué pasaría si empezáramos a pensar “lo sabíamos todo”? Lo más obvio es que dejaríamos de aprender y eso sería una lástima. Es probable que también nos volviéramos egoístas y arrogantes, nos sentiríamos superiores a todos los que nos rodean y nos comportaríamos en consecuencia. Si continuáramos retrocediendo, nuestras actitudes y nuestro comportamiento nos indispondrían con los demás y nos alejarían de Dios. Finalmente nos convertiríamos en el centro de nuestro propio universo limitado. Evidentemente, es mucho mejor seguir siendo receptivos, no sólo para evitar encontrarnos en tal situación, sino también porque la calidad de nuestra vida puede mejorar continuamente. La vida tiene tantas cosas que ofrecer, ¿y no es más probable que sigamos maravillándonos y entusiasmándonos si estamos abiertos a la información y las ideas nuevas? Cuando estamos dispuestos a aprender soluciones nuevas también podemos afrontar más eficazmente los problemas cotidianos…y aumentar de este modo el potencial para efectuar cambios positivos en nuestra vida. Permaneciendo receptivos continuamos aprendiendo cosas sobre nosotros mismos y ello nos permite ayudar mejor a los demás. Tal vez lo más importante sea que cuando somos receptivos ensanchamos y ahondamos el cauce que hay entre nosotros y Dios y recibimos con mayor abundancia su poder y su gracia.

PENSAMIENTO Permanece receptivo.

Sesión 3.15


Ningún hombre es una isla, completo en sí mismo; todo hombre es un trozo del continente, una parte de lo principal. John Donne.

Hoy día las amistades íntimas y cariñosas son puntos de luz en nuestra vida. Cuando miramos a nuestro alrededor cuesta creer que en otro tiempo fuéramos tan reacios a aceptar la ayuda de los demás. Pero en aquel tiempo, debido a nuestros temores, teníamos pocas posibilidades de elegir. A algunos nos enseñaron a ser totalmente autosuficientes; crecimos creyendo que vivir de otra manera estaba mal. Nos daba miedo parecer débiles o incapaces si no insistíamos en encargarnos de todo nosotros mismos. Otros no podíamos aceptar ayuda porque creíamos que no la merecíamos. En el fondo, estábamos convencidos de que no merecíamos que otras personas nos dedicaran tiempo y atención. Todo empezó a cambiar cuando poco a poco fuimos desprendiéndonos de nuestro orgullo y sintiéndonos más merecedores de cosas buenas. Empezamos a abrirnos e incluso encontramos consuelo en la idea de que todos estamos relacionados mutuamente de diversas maneras importantes. Hoy nos damos cuenta de que si bien es posible vivir aislados, como seres humanos no podemos florecer a menos que interactuemos con otras personas. De hecho, gran parte de los progresos que hemos efectuado hasta ahora son fruto de poder aceptar la ayuda, la experiencia y la fuerza de nuestros semejantes.

PENSAMIENTO Aceptar ayuda no es una señal de debilidad, sino una oportunidad de potenciar nuestros progresos.

Sesión 3.16


Debemos hacer acopio de percepción y valor para abandonar las tonterías y hacer frente a la realidad. Albert Schweitzer.

Muchas personas que por lo demás son sensatas sufren un sinfín de frustraciones a causa del tozudo empeño en aferrarse a sus engaños y fantasías. Creen que ciertas cosas deberían ser verdad y ello las empuja a insistir en que son verdad…, incluso cuando hay pruebas clarísimas de lo contrario. Un caso típico es el de la persona que año tras año invierte dinero en un negocio que va mal pero que insiste en que “irá bien”, a pesar de que la seguridad de la familia va haciéndose pedazos. A veces cuesta renunciar a los sueños queridos, a las ilusiones y las fantasías. Pero debemos procurar ser sinceros con nosotros mismos y afrontar el hecho de que estas cosas no sólo pueden hacernos daño a nosotros, así como a quienes nos rodean, sino que incluso pueden conducirnos a la destrucción. Cuando seamos sinceros con nosotros mismos puede que nos resulte útil pedirle consejos a una persona de nuestra confianza, preferiblemente alguien que no esté metido en la situación. Después de esto, tenemos que estar dispuestos a dejar a un lado nuestras ilusiones y renunciar a ellas para siempre. Si algo no va bien, no va bien: ya se trate de drogas, de una “máquina de movimiento perpetuo” o de una relación. Cuanto antes lo reconozcamos, lo aceptamos y hagamos algo para resolverlo, mejor para nosotros.

PENSAMIENTO Negar la realidad no cambia la realidad.

Sesión 3.17


Lo amargo y lo dulce vienen del exterior, lo duro de dentro, de los propios esfuerzos de uno. Albert Einstein.

Cuando nos apuntemos éxitos o triunfos personales puede que necesitemos actuar con especial prudencia. Porque hemos comprobado que la buena suerte puede ponerlos en una precario estado de ánimo. Nos exponemos a perder rápidamente la estabilidad emocional y la humildad que hayamos adquirido a lo largo del tiempo. Antes era muy frecuente que nos costara tanto afrontar el éxito como el fracaso aparente. Cuanto teníamos buena suerte solíamos exagerarla de forma totalmente desproporcionada. En seguida anhelábamos éxitos todavía mayores y, en un abrir y cerrar de ojos, exhibíamos todos los adornos emocionales de nuestra ilusoria sensación de poder. Nos volvíamos arrogantes, manipuladores e indiferentes. Como es natural, nuestro comportamiento molestaba a las personas y acababa alejándolas de nosotros. Entonces nos quedábamos con una sensación de vacío y soledad. Estos son algunos de los escollos emocionales que hoy tratamos de evitar. Pero lo que nos ayuda a conservar la perspectiva apropiada, más que cualquier cosa, es esta constatación: todo éxito que obtenemos hoy es más obra de Dios que de nosotros mismos. Nuestros triunfos o logros personales en modo alguno alteran el equilibrio de poder entre nosotros y Dios.

PENSAMIENTO En la mayoría de los sentidos, somos impotentes; en todos los sentidos, Dios tiene todo el poder.

Sesión 3.18


Quien yerra y se enmienda a Dios se encomienda. Cervantes.

A medida que nuestra comprensión de la espiritualidad se hace más honda, continuamos descubriendo nuevos principios e instrumentos. Aplicándolos diariamente podemos intensificar nuestra sensación de bienestar y fomentar nuestro crecimiento espiritual. Entre estos instrumentos, uno de los más valiosos y prácticos es la buena disposición a examinar continuamente nuestras cualidades y nuestros defectos. Los hacemos por varias razones: para medir los progresos efectuados, para reconocer y corregir nuestros errores y para evitar una acumulación perjudicial de emociones negativas tales como la ansiedad, la ira y el miedo. En la actualidad, cuando nos encontramos con que hemos sido poco honrados, irresponsables o hemos hecho daño a otras personas rápidamente procuramos reparar los daños y volver al buen camino. Primero tratamos de descubrir los motivos y defectos del carácter que hay detrás de nuestro comportamiento. Nos preguntamos a nosotros mismos, por ejemplo, si hemos sido codiciosos, celosos o injustos. Luego reconocemos nuestros defectos – ante nosotros mismos además de ante los perjudicados- y nos disponemos a corregir nuestros errores. Si hacemos esto cada día, pronto podremos superar nuestros problemas y entonces nos sentiremos muchísimo más a gusto. En nuestras relaciones no hay tensiones ni inquina. No tenemos secretos: nos encontramos en paz con nosotros mismos y con el mundo y podemos seguir viviendo.

PENSAMIENTO Afronta hoy los problemas de hoy.

Sesión 3.19


Aprender a reírnos de nosotros mismos tiene una importancia inmensa. Katherine Mansfield.

Hemos aprendido que el orgullo es la esencia del engreímiento y poco a poco nos hemos dado cuenta de las numerosas formas en que este defecto del carácter nos ha hecho daño. Uno de los principales empeños de nuestra vida es librarnos del yo y adquirir con ello mayor humildad. Vamos haciendo progresos sin interrupción. Nuestra creciente humildad nos permite confiar más en Dios. Como nuestro orgullo ha disminuido y el yo nos llena menos, no necesitamos tomarnos a nosotros mismos tan en serio como antes. En otro tiempo nuestros errores más leves bastaban para que nos pusiéramos furiosos con nosotros mismos. Si alguien nos tomaba el pelo, aunque fuera con discreción, no podíamos soportarlo. Nada carecía de importancia, sino todo lo contrario. Como estábamos tan llenos de orgullo, nos encontrábamos constantemente a la defensiva. Hoy día, en cambio, tenemos una perspectiva mucho más exacta de la forma en que encajamos en el mundo. Ya nos sentimos el impulso de aumentar exageradamente nuestra importancia. Nos resulta mucho más fácil llevarnos bien con los demás. Hoy podemos reírnos de nosotros mismos, ¡y qué alivio representa hacerlo!

PENSAMIENTO Cuando te tomas a ti mismo demasiado en serio te pones una camisa de fuerza emocional.

Sesión 3.20


La barrera más inamovible de la naturaleza es la que hay entre el pensamiento de un hombre y el de otro. William James.

En otro tiempo casi siempre tenía yo conflictos con los demás, normalmente porque era incapaz de afrontar mis sentimientos y comunicarlos con franqueza. Por ejemplo, si me veía metido en una desavenencia o en un malentendido, me mantenía orgullosamente en mis trece y esperaba que la otra persona diera el primer paso. O si era objeto de un comentario insensible, o bien reprimía mis sentimientos y albergaba resentimiento o pasaba inmediatamente al ataque. Hoy día no estoy dispuesto a vivir con conflictos sin resolver la tensión que nace de los mismos. Ha pasado a ser importantísimo para cada uno de nosotros comunicar lo que pensamos rápida y claramente cuando surge algún malentendido. Por difícil que a menudo sea, hemos aprendido a dejar el orgullo atrás y decir juiciosamente: “Hablemos de ello”. Tomando la iniciativa de este modo, resulta posible comprender mejor los puntos de vista ajenos y comunicar nuestros sentimientos a los demás. Entonces podemos trabajar juntos para resolver el conflicto y con frecuencia logramos algo más que sencillamente reducir la tensión. De hecho, podemos profundizar y mejorar las relaciones mutuas.

PENSAMIENTO “Hablemos de ello” puede resolver conflictos y fortalecer relaciones.

Sesión 3.21


La vida es en parte lo que nosotros hacemos de ellas y en parte lo que hacen de ella los amigos que escogemos. Tehyt Hsejh.

Me he convertido en una persona dispuesta a escuchar a los demás: ésa es una de las razones principales de que haya podido cambiar y crecer. Actualmente cuando los amigos me ofrecen comentarios constructivos o tratan de orientarme en la dirección apropiada yo aprecio su atención y su interés. Antes ocurría justamente lo contrario. Cuando la gente expresaba interés me molestaba mucho su intromisión. Raramente escuchaba los consejos que me daban. En las ocasiones en la que escuchar era inevitable agredía mentalmente a mis “críticos” en vez de considerar siquiera sus sugerencias. A medida que mi caída fue acelerándose aumentó la preocupación de las personas allegadas a mí. Naturalmente, me pareció que se metían conmigo. En vez de cambiar mi actitud y mi forma de actuar, mi solución consistía en cambiar de amigos. Si alguna persona se ocupaba de “mi caso”, sencillamente la excluía de mi vida. Al asociarme solamente con la gente dispuesta a tolerarme, mi círculo de amistades fue haciéndose cada vez más pequeño. Hoy día me siento agradecido por tener un número creciente de amigos verdaderos y atentos. Procuro tener siempre el espíritu abierto y he aprendido a recibir con agrado sus sugerencias del mismo modo que ellos reciben las mías. He descubierto que es mucho más fácil beneficiarse de la experiencia y el conocimiento ajeno que aprender a fuerza de sinsabores, sin ayuda de nadie.

PENSAMIENTO Escuchar con el espíritu abierto a los demás forma parte de ser bueno con uno mismo.

Sesión 3.22


COMENÇAR DE NOU

Sesión 4: Resentimiento. Culpabilidad

Practicar el Perdón.

FUNDACIÓ PRIVADA PRAHU www.fundacioprahu.org C/ St. Pere Màrtir, 18 CP 08012 BARCELONA

 932173020  933685218


Cuando alguien te cae mal, ese alguien vive en tu cabeza sin pagar alquiler. Desconocido.

Una vez tuve la oportunidad de trabajar al lado de un hombre que estaba pasando un doloroso divorcio. Al principio yo procuraba ayudarle a olvidar sus preocupaciones hablándole de otras cosas, pero pronto me resultó obvio que se sentía tan atormentado, que no podía pensar en nada más. Una y otra vez criticaba amargamente a su ex esposa por las cosas con las que “pretendía quedarse”, al abogado de su ex esposa por apoyar las demandas de la mujer, a su propio abogado por no mostrarse más sensible a la angustia de su cliente, a todo el sistema judicial, a sí mismo por haberse casado. Era fácil ver lo que pasaba. No sólo una persona, sino todo un reparto de personajes habían fijado su residencia en la cabeza de aquel hombre. No había espacio siquiera para un breve intervalo de serenidad, ni para alguna clase de pensamiento racional. Aunque hubiera sido capaz de modificar el orden de sus prioridades, le habría resultado imposible pensar en reconstruir su vida. Huelga decir que aprendí más sobre el resentimiento presenciando del sufrimiento de aquel hombre, que si hubiera pasado yo mismo por experiencias parecidas. Cuando estás lleno de resentimiento suele ser difícil ver lo que te haces a ti mismo. Cuando ves que le pasa a otra persona a veces resulta mucho más fácil captar el mensaje.

PENSAMIENTO La persona que causa tu resentimiento probablemente ni siquiera es consciente de ello.

Sesión 4.1


Odiar a la gente es como incendiar tu casa para librarte de una rata. Harry Emerson Fosdick.

El odio es una flaqueza humana demasiado frecuente. Todo el mundo sabe cómo es odiar a alguien. La próxima vez que sintamos que el odio va creciendo dentro de nosotros, procuremos recordar lo que sucede cuando estalla esta peligrosa emoción. Cuando odiamos a alguien nosotros somos los que realmente sufrimos. La persona a la que odiamos con frecuencia es del todo inconsciente de nuestros sentimientos y, en cualquier caso, en cambio, experimentamos un dolor y una infelicidad reales. Nuestro odio puede inducirnos a actuar irracionalmente; puede que acabemos haciendo algo que luego vamos a lamentar. Entonces el tormento que ya sentimos se ve agravado por sentimientos de culpa y remordimiento. La acometida de esta potente emoción puede empujar al abismo a la persona que empieza a recuperarse. Cuando nos detenemos a pensar en el potencial destructivo del odio pronto nos resulta obvio que nos encontramos ante una emoción que reacciona en cadena. El odio no sólo nos consume, impidiéndonos pensar y comportarnos de manera racional, sino que también obstaculiza nuestra espiritualidad porque bloquea la línea entre nosotros y Dios.

PENSAMIENTO Cuando odiamos sufrimos.

Sesión 4.2


El que no es capaz de perdonar a los demás destruye el puente por el que debe pasar él mismo. George Herbert.

La importancia de practicar el perdón ha sido un axioma espiritual a lo largo de los siglos. Los profetas, los santos y las Escrituras nos exhortan a perdonar; el principio del perdón es uno de los soportes principales de virtualmente todas las doctrinas religiosas y filosóficas. ¿Por qué es tan importante perdonar a una persona que nos ha agraviado? Cuando ofrecemos perdón podemos afrontar constructivamente nuestros sentimientos de dolor, inquina y compasión de nosotros mismos…y es menos probable que agravemos estas dificultades. Pero si guardamos rencor a alguien, acabamos llevando una carga pesada que limita nuestra libertad y nos impide crecer espiritualmente. Pocas personas negarán la importancia y la conveniencia del perdón. Sin embargo, al igual que muchos conceptos, a menudo cuesta llevarlo a la práctica. Podemos preparar el terreno para perdonar tratando primero de comprender a quienes nos han perjudicado. Para llegar a esta compresión, es útil reconocer que, por ser humanos y falibles, somos de todo punto capaces de cometer agravios parecidos. Así pues, cabe que en algún momento futuro también necesitemos que nos perdonen. Si Dios puede perdonar a quienes nos han hecho daño, nosotros también podemos.

PENSAMIENTO El perdón produce libertad.

Sesión 4.3


Esto es seguro: que un hombre que piensa en vengarse hace que permanezcan abiertas las heridas que, de no ser por ello, se curarían. Francis Bacon.

He aprendido que cuando estoy muy disgustado tengo que tranquilizarme rápidamente, sin que importe de quién o de dónde crea que procede el motivo del disgusto. Esto es especialmente cierto cuando alguien o algo me ofende. Cuando estoy indignadísimo yo soy el que sufre. Ese sufrimiento puede presentarse bajo varias formas que tienden a la destrucción de uno mismo. Casi siempre me obsesiono y pierdo la serenidad y el bienestar que pueda tener. Lo único en que puedo pensar es en cómo me han hecho daño…y en cómo puedo desquitarme. Por consiguiente, mi “ahora mismo” se echa a perder y empiezo a expulsar a Dios de mi vida. La indignación también ofusca mis pensamientos y me empuja a hacer cosas que dañan a las personas que me rodean y a mí mismo. Quizá lo más peligroso de todo sea que mi orden de prioridades sufre una alteración. Vuelvo a afrontar las situaciones igual que en otros tiempos. Y cuando sucede esto corro un grave peligro de olvidar las cosas que deben ocupar el primer lugar en mi vida. Cuando me dé cuenta de que me estoy disgustando, ¿haré una pausa y procuraré recordar lo que me sucede cuando me dejo llevar por mis emociones?

PENSAMIENTO Tranquilízate; recuerda tus prioridades.

Sesión 4.4


Odia el pecado y ama al pecador. Mahatma Gandhi.

Cuando alguien nos ofende, automáticamente tendemos a tachar a esa persona de ruin o mala. Esta costumbre tiene muchas consecuencias negativas, sobre todo si la persona en cuestión es alguien a quien hemos estado muy unidos. Probablemente la relación saldrá perjudicada. Y pronto nos sentimos incómodos cerca de dicha persona, especialmente en el lugar de trabajo. Aparte de todo eso, cuando “odiamos al pecador” perdemos una oportunidad importante de practicar la compresión y el perdón. Desde luego, es difícil evitar una reacción hostil cuando nos han ofendido. Todavía es más difícil convertir una situación negativa –una situación que induce a emplear epítetos- en una experiencia de crecimiento positiva. Pero es posible y vale la pena intentarlo. Primeramente, debemos considerar la posibilidad de que la persona que nos ofendió sufriera algún desequilibrio emocional o espiritual. En segundo lugar, debemos tratar de evitar desquitarnos o discutir, pues con ello destruiríamos nuestra oportunidad de ayudar. Finalmente, debemos pedir a Dios que nos ayude a demostrar a esa persona la misma tolerancia, la misma compasión y la misma empatía que gustosamente ofreceríamos a un amigo que padeciera una enfermedad física.

PENSAMIENTO Es al perdonar que se nos perdona.

Sesión 4.5


El odio no cesa por odio, sino sólo por amor; ésta es la regla eterna. Buda.

Poco después de embarcarme en mi viaje espiritual me vi metido en una encarnizada disputa jurídica. Durante las actuaciones me puse furioso con mi adversario. Mi inclinación inmediata fue criticarle duramente, como hacía siempre en otro tiempo. Pero no me atreví, pues sabía que no podría pagar el precio emocional. En vez de ello, me esforcé mucho por aplicar soluciones que había empezado a aprender poco antes. Intenté “dejarlo y dejar hacer a Dios”, practicar el perdón y apartarme de la persona amistosamente. Pero el tiempo pasaba y el resentimiento seguía atormentándome. Presa de desesperación, recurrí a una amiga inteligente. Me sugirió que añadiese una dimensión nueva a mis esfuerzos espirituales rezando por la persona. En varias ocasiones mi amiga había pedido a Dios que concediera “salud, felicidad y prosperidad” a personas que le disgustaban. Además de ello, según me dijo, en cada uno de los casos había imaginado a la persona en cuestión rodeada de un aura de “pura luz blanca”. Durante varias semanas seguí su consejo. Con gran asombro y alivio por mi parte, la inquina desapareció. Hoy día cuando debo rezar por un adversario la cosa no funciona menos eficazmente que la primera vez. Creo que lo que sucede es que mis plegarias “transportan” a la otra persona del reino de mis pensamientos hostiles al reino del Espíritu, como hija de Dios que es.

PENSAMIENTO La plegaria, especialmente si es por otra persona, puede librarnos de las ataduras del resentimiento.

Sesión 4.6


Si pudiéramos leer la historia secreta de nuestros enemigos, encontraríamos en la vida de todos los hombres penas y sufrimientos suficientes para hacer que desapareciera toda hostilidad. Henry Longfellow.

Juzgar a los demás: puede ser uno de los defectos más persistentes de nuestro carácter. Pero esto no quiere decir que no hayamos progresado mucho. Por de pronto, hemos descubierto que tendemos a juzgar en los demás las mismas cosas que nos disgustan en nosotros mismos. Lo que es más, la creciente sinceridad con nosotros mismos nos ha mostrado que juzgar a otra persona nos permite sentirnos superiores. También hemos aprendido que este defecto obstaculiza el crecimiento de cualidades tales como la tolerancia, la comprensión y la amabilidad. Por eso es tan importante que nos libremos de él. Al tomar medidas a tal efecto, puede que nos sea utilísimo recordar que nuestros juicios suelen basarse en muy poca información. La mayoría de las veces apenas sabemos algo de las personas a las que juzgamos. No tenemos una verdadera idea de su procedencia emocional, ni de lo que han tenido que soportar y superar para llegar adonde están ahora. Así pues, es en verdad injusto juzgar automáticamente a los demás de acuerdo a nuestras pautas; puede que nuestro marco de referencia no nos sirva para nada en estos casos. De hecho es muy posible, relativamente hablando, que hayan progresado mucho más que nosotros.

PENSAMIENTO Nuestros juicios injustos de los demás se basan casi siempre en demasiada poca información.

Sesión 4.7


El hombre celoso envenena su propio banquete, y luego se lo come. Duque de la Rochefoucauld.

Cuando nos volvemos celosos entramos en una especie de competición torcida. Prescindiendo del cuál sea el blanco de nuestros celos, en cuanto entramos en liza hemos perdido. Tenemos todas las desventajas en esta competición unilateral, porque nosotros somos el único adversario. Nuestros celos nos llevan invariablemente a sentimientos y comportamientos corrosivos tales como la ira, la obsesión, la autocompasión e incluso la irracionalidad. Es claro que el problema está dentro de nosotros y tiene poco que ver con acontecimientos e influencias externas. Los celos reflejan inmadurez, un sentimiento deformado de orgullo, y sobre todo, inseguridad. Algunos defectos de carácter tienden a disminuir en un período relativamente corto. Muchos hemos comprobado que los celos son menos dados a ceder; librarse de esta emoción autodestructiva parece depender del crecimiento personal a largo plazo. Andando el tiempo, podemos llegar a ser menos celosos practicando principios espirituales, pues con ello potenciamos la humildad, es decir, una percepción más fiel de nosotros mismos y una perspectiva más fiel de nosotros mismos también en relación con los demás. Al edificar nuestra seguridad interior, nos inclinamos menos a reaccionar ante las fuerzas externas con emociones que nos envenenan a nosotros mismos.

PENSAMIENTO Los celos nacen más a menudo de nuestra propia inseguridad que de influencias externas.

Sesión 4.8


Los celos siempre ven las cosas como un cristal de aumento, que hace grandes las cosas pequeñas, gigantes de los enanos, verdades de las sospechas. Cervantes.

Al morir sus padres, un amigo mío heredó una gran fortuna. Varios meses después describió algunos de los cambios que habían empezado a tener lugar en su vida. Antes de ello me dijo que había sido una persona muy celosa. Al enriquecer, tuvo la oportunidad de verlo claramente por primera vez, mediante el comportamiento de dos amigos de toda la vida. El primero se mostró sinceramente preocupado y comprensivo por medio de su actitud y sus acciones. “Se dio cuenta de que yo estaba pasando por una serie de grandes cambios emocionales y me apoyó y ayudó. Pero nuestra relación básica no cambió ni un ápice. Siguió tratándome igual que antes, cosa que yo aprecié de verdad”. La segunda persona se mostró celosísima de la riqueza de mi amigo. Se volvió ligeramente hostil y con frecuencia hacía comentarios sardónicos en el sentido que él necesitaba “vigilar la calderilla”. La relación, que antes era fácil y efusiva, se volvió fría y tensa. “Lo que más me llamó la atención –dijo mi amigo- fue lo mucho que él sufría a causa de sus celos. Me vi a mí mismo reflejado en él y lo sentí mucho por él, porque sabía exactamente cómo se sentía”.

PENSAMIENTO Cuando veas un defeco del carácter en otra persona aprende lo que puedas de él….acerca de ti mismo.

Sesión 4.9


No hay testigo tan terrible – ni acusador tan poderoso- como la conciencia que mora dentro de nosotros. Sófocles.

La culpa es como el polvo tóxico que permanece en la atmósfera después de una erupción volcánica. Mucho tiempo después de que hayamos entrado en erupción, ya sea de pensamiento o de acto, esta emoción poderosa y ponzoñosa puede impedir que llegue a nosotros el sol de la felicidad. A veces la culpa nos persigue durante meses e incluso años. El acto causante de la misma hace ya mucho tiempo que cayó en el olvido, en lo que se refiere a los demás interesados, pero nosotros seguimos sintiéndonos culpables. Nos parece que no es justo. Después de todo, hemos hecho todo lo posible para compensar nuestro comportamiento reprensible. Hemos perdido perdón y dado cumplida satisfacción, de cara a cara siempre que ello ha sido posible. Hemos restituido dinero, si de eso se trataba. Hemos seguido el consejo de otras personas y hemos buscado en nuestro pensamiento y en nuestra conducta pautas que dieran lugar a los actos, y desde entonces nos hemos hecho nada comparable, siquiera remotamente. Así qué, ¿por qué todavía nos sentimos culpables? Quizá es porque hemos pedido perdón de Dios y - cosa no menos importanteno nos hemos perdonado a nosotros mismos.

PENSAMIENTO Perdonarnos a nosotros mismos puede ayudarnos a librarnos de culpa.

Sesión 4.10


El hombre que tiene esperanza ve éxito donde los demás ven fracaso, sol donde los demás ven sombra y tormenta. O.S. Marsden.

Es comprensible que sintamos remordimiento por cosas que hemos hecho en el pasado. Hasta puede que deseemos cerrar la puerta del recuerdo y bloquear de forma permanente períodos enteros de nuestra vida. Sin embargo, es posible llegar a sentir agradecimiento por el pasado, en vez de seguir eternamente arrepentidos. Muchos hemos podido transformar los aparentes defectos de años anteriores en útiles cualidades actuales. Hemos aprendido que esto puede hacerse abandonando nuestra antigua forma de mirar el pasado por nuevas perspectivas que nos permitan aceptarlo. Con frecuencia comprobamos que nuestra actitud arrepentida no reside en las cosas que hicimos en aquel momento, sino en lo que esas cosas nos hacen sentir hoy. Quizá todavía llevamos una pesada carga de culpa y aún no nos hemos perdonado. O puede que no hayamos reconocido lo suficiente nuestro mérito por ser disciplinados y trabajadores al cambiar antiguas pautas de comportamiento y edificar una vida nueva.

PENSAMIENTO Los defectos de ayer pueden convertirse en las cualidades de hoy.

Sesión 4.11


La vida debe entenderse hacia atrás. Pero debe vivirse hacia delante. Soren Kierkegaad.

Sólo cuando logramos aceptar el pasado y estuvimos dispuestos a aprender de él pudimos avanzar libremente. Cuando nos dimos cuenta de ello sentimos el vivo deseo de embarcarnos en un viaje de descubrimiento. Primeramente, echamos un vistazo sincero y revelador tanto a nuestro pasado como a nuestro presente. Pusimos nuestras averiguaciones por escrito para ver de forma más clara las pautas de comportamiento que nos causaban dificultades. Muchos pudimos ver por primera vez que nos esforzábamos en “complacer a la gente”, por ejemplo, o la medida en que el miedo gobernaba nuestra vida. Con el objeto de librarnos de la carga de nuestros “secretos” y de empezar a adquirir humildad, compartimos lo que habíamos escrito con alguien de confianza. Después de que esa persona nos ayudara a identificar nuestros principales defectos del carácter, generalmente nos sentíamos muy dispuestos a librarnos de ellos. Nos dijeron que no podíamos eliminarlos a base de “fuerza de voluntad”, pero que Dios podía hacerlos desaparecer y que eso haría si se lo pedíamos. Seguidamente, pusimos manos a la obra de dar cumplida la satisfacción por los agravios que habíamos causado y, donde fuera posible, reparar las relaciones perjudicadas. Si hemos sido honrados y diligentes en nuestra “limpieza de la casa”, ya hemos empezado a recibir beneficios. Hemos podido quitarnos de encima mucha culpa. También hemos descubierto una serie de instrumentos espirituales que funcionan realmente y que pueden aplicarse y volver a aplicarse a nuestra vida cotidiana.

PENSAMIENTO Reconciliarnos con el pasado nos ayuda a vivir bien en el presente.

Sesión 4.12


Primero dite a ti mismo lo que querrías ser y luego haz lo que tengas que hacer. Ralph Emerson.

Es probable que nuestros esfuerzos obstinados por llevar la voz cantante perjudicasen o destruyeran nuestras relaciones. Quizá también vamos cargados con la culpa de las cosas que hicimos en el pasado. Cuando tratamos de reparar los daños dando cumplida satisfacción nos embarcamos en una especie de versión a escala personal y espiritual de la limpieza de la casa. Aunque reconozcamos la necesidad de limpiar la casa, puede que seamos reacios a empezar la tarea. Tal vez no queremos que la gente recuerde nuestro comportamiento pasado. Quizá tememos que se enfade o que no quiera aceptar nuestras satisfacciones. Cuando expresamos estas preocupaciones a nuestros amigos o a nuestros consejeros espirituales nos dicen que la reacción que obtengamos no tiene importancia. Nuestro objetivo no es ganarnos la aprobación ajena. Nos recuerdan que en realidad estamos dando cumplida satisfacción por nosotros mismos. Nuestro propósito es librarnos de la culpa de acciones pasadas con el fin de vivir más a gusto hoy. Dar cumplida satisfacción a las personas a las que hemos hecho daño puede ser una de las empresas más difíciles de nuestra vida, pero también puede proporcionarnos algunas de las recompensas más ricas.

PENSAMIENTO Dar cumplida satisfacción nos ayuda a seguir viviendo.

Sesión 4.13


Tener la conciencia tranquila te da serenidad. Lord Byron.

Una de las formas más eficaces de librarse de los sentimientos de culpa consiste en dar cumplida satisfacción por los agravios que hemos cometido. Sin embargo, en ciertas situaciones con ello podemos hacer más daño a alguien a quien ya hemos perjudicado. Como no queremos intranquilizar, debemos hacerlo de forma juiciosa. Es necesario que tengamos buenos motivos, así como un exquisito sentido del momento oportuno. Si hemos sido infieles, por ejemplo, lo último que queremos es revelar bruscamente los detalles a una pareja o cónyuge que no sospecha nada. Un procedimiento más sabio y más considerado sería reconocer lo que hemos hecho ante un amigo o un consejero espiritual… y pedirle a Dios que nos perdone y nos ayude a reincidir. Si bien hay veces en que es necesario revelar nuestro mal comportamiento, también entonces podemos ser discretos y procurar no hacer daño a terceros. La razón principal por la cual damos cumplida satisfacción es quitar de en medio los escombros del pasado y aceptar toda la responsabilidad por nuestro comportamiento anterior con el objeto de poder vivir cómoda y serenamente hoy. Dar cumplida satisfacción no es una forma de castigarse a uno mismo, sino una acción enriquecedora que puede beneficiarnos a nosotros y a los demás de los días venideros.

PENSAMIENTO No tranquilices tu conciencia a costa de otra persona.

Sesión 4.14


Formidable es ese enemigo que se encuentra escondido en el propio corazón de un hombre. Publilio Siro.

Si alguna vez alguien me hubiese tratado tan mal como yo me trataba a mí mismo, le hubiera considerado un archi-enemigo. Resultó que yo era ese enemigo. Debido a la forma en que me sentía acerca de mí mismo, caí en mi propia red de odio, destrucción y recriminación dirigidos contra mí mismo. Cuando finalmente pude dejar de comportarme y pensar de un modo que exacerbaba el odio que sentía por mí mismo aquellos sentimientos disminuyeron en gran medida. Sin embargo, nunca han desaparecido por completo, y sospecho que nunca desaparecerán. Con el fin de afrontar de forma constructiva estos sentimientos profundamente arraigados y frecuentes de odio contra mí mismo, una y otra vez me vuelvo hacia Dios tal como le entiendo. Me recuerdo a mí mismo que el amor que Dios siente por mí es permanente, prescindiendo de lo que sentía por mí mismo. Además de ello, he aprendido que yo solo hago progresos muy lentos en la tarea de librarme de mis sentimientos negativos. Pero cuando pido a Dios que me libre de ellos responde a mi ruego una y otra vez. Me acepta y me ama totalmente tal como soy y hace mucho tiempo que perdonó mis pecados reales o imaginarios del pasado.

PENSAMIENTO El amor de Dios transciende el odio contra uno mismo; el poder de Dios puede ayudar a suprimirlo.

Sesión 4.15


No temo el mañana, porque he visto el ayer y amo el hoy. William Allen White.

Nuestro pasado se está transformando de aparentes desventajas en valiosas ventajas. Esto tiene lugar gracias a los arduos esfuerzos por quitar las ruinas de ayer y, mientras se lleva a cabo esta tarea, aprender todo lo posible de las experiencias anteriores. Adquirimos conocimiento haciendo un repaso completo y valiente de nuestra vida. Nuestras percepciones se hacen más profundas mediante la franca comunicación con otras personas que están deseosas de compartir su experiencia y su conocimiento. Durante la comunicación con los demás van revelándose más y más cosas. Ahora resulta de lo más obvio, por ejemplo, que nuestros problemas eran en gran parte el resultado de nuestras propias acciones y actitudes. También podemos ver fácilmente cómo nuestro comportamiento orientado al ser contribuía a perjudicar e incluso a destruir relaciones en todos los campos. Hemos podido descubrir e identificar los defectos de carácter que requieren solución para que nuestra vida continúe mejorando. Éstas son algunas de las percepciones que nos ayudan a vivir cómodamente hoy. Aprendiendo las lecciones del pasado –incluso de nuestro pasado más reciente- y aplicándolas con prontitud de forma práctica a las situaciones que se presenten, a menudo podemos evitar repetir los errores e impedir que las situaciones se desmanden. Debido al pasado, podemos gozar del presente y afrontar el futuro con confianza.

PENSAMIENTO El pasado puede convertirse en una de tus ventajas más valiosas.

Sesión 4.16


La persona que obra mal suele ser la que ha dejado algo por hacer, más que la persona que ha hecho algo. Marco Aurelio.

Todavía nos estremecemos al recordar aquellas crisis emocionales. La ansiedad era nuestra compañera constante y nos rodeaba como una niebla espesa. Con frecuencia teníamos la sensación de que íbamos a encallar. El problema consistía en una acumulación de asuntos pendientes entre nosotros y otras personas. Llevábamos encima una carga cada vez más pesada, una carga hecha de malos sentimientos y problemas que no acababan de resolverse. La solución ha resultado sorprendente por su sencillez. Hemos aprendido a dedicar tiempo –cada día- a examinarnos a nosotros mismos, con honradez y franqueza, y a repasar los asuntos personales que siguen pendientes. Con cierta regularidad nos preguntamos a nosotros mismos si hemos sido poco amables, orgullosos o egoístas. Comprobamos si hemos de dar cumplida satisfacción a alguien, si es necesario que aclaremos algún malentendido o deshacer algún entuerto. Si la respuesta a alguno de estos interrogantes es afirmativa, trazamos un plan para rectificar cuanto antes. Cada vez nos resulta más fácil pedir perdón, reconocer los errores y ponerles remedio y hacer un examen regular de nuestras virtudes y nuestros defectos. Y ahora que hemos encontrado una forma de impedir que estos asuntos pendientes se acumulen y hagan daño, nuestra tranquilidad de espíritu es mucho mayor.

PENSAMIENTO No puedes pagar el precio de un exceso de equipaje emocional.

Sesión 4.17


El fuego que más cerca se vigila es que más arde de todos. William Shakespeare.

Todos hemos hecho y sentido cosas que nos llenaron de embarazo y culpa, incluso al recordarlas. Se convirtieron en secretos profundos y dolorosos. Pero decidimos vivir con ellos, a pesar de que continuaban atormentándonos. Ahora nos damos cuenta de que al correr un velo para ocultar nuestras acciones y nuestros sentimientos anteriores nos hicimos un flaco servicio a nosotros mismos. Nuestros secretos permanecieron encerrados dentro de nosotros, hasta el punto en que no podíamos dejar el pasado atrás y continuar viviendo. Dejamos de crecer y durante mucho tiempo sufrimos con una imagen de nosotros mismos que estaba desfasada. Finalmente aprendimos que la mejor manera de quitarle el poder de nuestros secretos consistía en revelárselos por completo a otra persona. Escogimos a una persona que nos merecía confianza: un consejero espiritual, un familiar o un profesional que fuera comprensivo además de discreto. Cuando reunimos el valor suficiente para dar este paso liberador experimentamos una tremenda sensación de alivio. Muchos fuimos finalmente capaces de perdonarnos a nosotros mismos y esto, a su vez, abrió la puerta a una libertad todavía más grande. Pronto la imagen que teníamos de nosotros mismos se puso a la altura de la realidad de nuestra vida de hoy; por primera vez desde hacía años podríamos respetarnos a nosotros mismos.

PENSAMIENTO Quitándonos de encima nuestros secretos, podemos poner al día la imagen que tenemos de nosotros mismos.

Sesión 4.18


Algunas de las mejores lecciones que aprendemos en la vida las recibimos de nuestros errores y fracasos… El error del pasado es la sabiduría y el éxito del futuro. Tryon Edwards.

Es imposible vivir en el mundo y no cometer errores; eso lo sabemos todos. Lo que a veces olvidamos es que necesitamos decidir lo que vamos a hacer después de cometer el error. Podemos actuar de una forma que agrave el error del principio, o podemos tomar medidas constructivas. A nosotros nos toca decidirlo. Todos conocemos a personas que se apresuran a reconocer sus errores y piden perdón profusamente. Pero nada cambia realmente; repiten los mismos errores una y otra vez. También hay personas que reaccionan con orgullo. Defienden sus acciones, inventan excusas y buscan constantemente formas de justificarse. El resultado es que se niegan empecinadamente a reconocer sus errores y enmendar su comportamiento. Algunas personas, cuando cometen un error, no pueden o no quieren perdonarse a sí mismas. Buscan un castigo y se convierten en sus propias víctimas durante toda la vida. Todos nos hemos equivocado por lo menos una vez al hacer frente a nuestros errores. Y en cada ocasión se nos ha hecho evidente que había una forma mejor. Reconociendo y aceptando personalmente el error, nos resultará más fácil reconocerlo ante otra persona. Entonces podemos pedir perdón o dar cumplida satisfacción. Aprendiendo todo lo que podamos del error, probablemente no estaremos condenados a repetirlo.

PENSAMIENTO Lo que hacemos después de cometer un error es más importante que el error mismo.

Sesión 4.19


COMENÇAR DE NOU

Sesión 5: Dios.Poder de Dios

Experiencias de la acción de Dios en nuestras vidas

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Creo en el sol…, incluso cuando no brilla; creo en el amor…, incluso cuando no se muestra; creo en Dios…, incluso cuando no habla. Anónimo.

La fe tiene la facultad de liberarnos del miedo y la preocupación. Pocas cosas en la vida permanecen siempre iguales y, pese a ello, la fe puede ser un aliado constante dentro de nosotros. Cuando las fatigas y las tensiones se acumulan y amenazan con abrumarnos podemos recurrir a nuestra fe inherente. Podemos utilizar la fe para vencer nuestro pensamiento negativo y fortalecer nuestra comunicación con Dios. Dios nos proporciona a su vez respuestas y soluciones perfectas para todas las preguntas y necesidades. Cuando estamos llenos de fe no tenemos por qué temer a ninguna persona, situación o circunstancia, pues el poder de Dios está dentro de nosotros y su gracia nos rodea. Cuando estamos llenos de fe somos positivos, seguros de nosotros mismos y valientes. Podemos emplear lo mejor de nosotros para hacer frente a todos los retos y oportunidades que vayan presentándose. Cuando aprovechamos nuestros recursos interiores de fe nos vemos restablecidos, renovados y refrescados. Puede que la vida no siempre se desarrolle como esperamos; puede que los días no sean tan luminosos como deseamos. A veces las personas nos decepcionan y nosotros nos decepcionamos a nosotros mismos. Pese a ello, en todos los casos nuestra fe puede sostenernos. Porque Dios es nuestra fuerza mientras avanzamos llenos de gozosa expectativa.

PENSAMIENTO El poder de Dios está dentro de ti, la gracia de Dios te rodea.


Sesión 5.1

Ninguna pregunta es tan difícil de contestar como aquella cuya respuesta es obvia. George Bernard Shaw.

A algunas personas les cuesta comprender los conceptos espirituales, posiblemente porque tratan de “encontrar” a Dios utilizando los conocidos instrumentos de la lógica y la inteligencia…, instrumentos que son más apropiados para las tareas materiales. Cuanto más se esfuerzan, mayor es su frustración…y más remoto e incomprensible parece Dios. Al final algunas de estas mismas personas se dan cuenta de que el primer paso para encontrar a Dios consiste sencillamente en aceptar la presencia divina basándose en la fe y nada más. Para la mayoría de nosotros la aceptación de un Dios que nos ama, resulta más fácil cuando otros nos guían. Dado que es difícil creer en algo que realmente no podemos ver, algunos preguntan por qué no rezamos a la naturaleza, al océano, a las gigantescas secuoyas o a alguna otra cosa aparentemente milagrosa. Cuando dejamos los intentos de comprender los conceptos espirituales como si fueran teorías científicas o leyes de tráfico –cuando reunimos la fe suficiente para actuar al menos “como si tuviéramos alguna prueba”- entonces hemos dado un importante primer paso. Tanto si encontramos a Dios como si no, podemos aprovechar su poder por el simple hecho de buscarle. Y pronto, al ver los pequeños milagros que han empezado a tener lugar, podemos encontrar pruebas reales de que Dios está actuando en nuestra vida.

PENSAMIENTO Utiliza, no analices.


Sesión 5.2

La plegaria no es vencer la renuncia de Dios, sino asirse a su más elevada buena disposición. Richard C. Trench.

El concepto de un Dios severo y renuente está muy arraigado en algunos de nosotros. Quizá ha resultado difícil librarse de la idea de que Dios es dado a juzgar y castigar. Puede que tuviéramos la impresión de que Dios no nos ha perdonado. O, como todavía no nos hemos perdonado a nosotros mismos, tal vez pensemos que no merecemos su amor ni siquiera ahora. Por medio de nuestra propia experiencia directa, hemos llegado a creer que Dios es amoroso y atento. Estamos firmemente convencidos de que quiere que seamos felices, gozosos y libres. ¿Cómo lo sabemos? Cuando nos rendimos a Dios y humildemente le pedimos ayuda, nuestras plegarias hallaron respuesta. Nos libró de nuestro dolor y de nuestras obsesiones y nos dio valor y fuerza para afrontar nuestros problemas más graves. Nos vimos conducidos de la desesperación a la esperanza y se nos mostró la manera en que nuestra vida y la vida de los demás podían hacerse muchísimo más luminosas. Hoy insistimos encarecidamente en disfrutar de nuestra relación con Dios, porque sabemos con certeza que Dios es y siempre será una fuerza positiva en nuestra vida. Rezamos, no para vencer el severo juicio de un Dios renuente, sino para unir nuestras fuerzas a las de un Padre amable y amor oso.


PENSAMIENTO Dios lo perdona todo, aun cuando todavía tengas que perdonarte a ti mismo.

Sesión 5.3

Si Dios parece lejano, ¿quién se movió? Desconocido.

Una vez leí un artículo de revista que hablaba de un grupo de monjas benedictinas de clausura que dedicaban virtualmente todos sus momentos de vigilia a la plegaria y la meditación. Interrumpieron su práctica de silencio para la entrevista. El periodista pidió a una de ellas que describiese, tan específicamente como pudiera su relación con Dios. “Es como una relación con cualquier otra persona – respondió con franqueza-; a veces es pura felicidad, y otras veces te preguntas por qué te encuentras en ella.” La lectura de aquel artículo me tranquilizó y me abrió los ojos. Acababa de leer las palabras de una persona que había dedicado su vida entera y su ser a la espiritualidad y que, a pesar de ello, se encontraba con que el camino no siempre era fácil. En mi propio caso ha habido veces en que me he sentido alejado de Dios. Probablemente siempre habrá períodos así…, momentos en que tienes la sensación de que Dios no está ahí, que no te escucha o incluso que te ha abandonado. Cuando me siento de esta manera puedo tranquilizarme diciéndome que es sólo temporal y recordarme a mí mismo que la comunicación consciente acabará reanudándose siempre y cuando continúe buscándole.


PENSAMIENTO Puede que no siempre sintamos la presencia de Dios, pero él siempre está ahí.

Sesión 5.4

Queremos que los hechos se ajusten a las ideas preconcebidas. Cuando no es así resulta más fácil hacer caso omiso de los hechos que cambiar las ideas preconcebidas. Essamyn West.

De todas mis ideas preconcebidas, las más perjudicial y limitadora –la que contribuyó más que ninguna otra a retrasar mi recuperación- fue la negación de la existencia de Dios. Ateo inveterado, creía que las personas que depositaban su fe en Dios tenían la cabeza en las nubes en lugar de vivir en la realidad. Las consideraba tontas e ingenuas y eso me producía una sensación de superioridad. Además, si había un Dios, ¿Por qué no me hacía caso a mí? Mientras farfullaba que depender de algo tan poco científico como un Dios amoroso era señal de debilidad, mi situación continuó empeorando. Finalmente, un compañero que se estaba recuperando me hizo ver claramente que dado que la fuerza de voluntad nunca había producido buenos resultados, podía elegir entre una muerte desdichada o empezar a vivir espiritualmente, lo cual, como es obvio, no era una elección fácil para un ateo de toda la vida. No hace falta decir que opté por lo segundo y pude volver al mundo de los vivos. Con asombro y luego gran satisfacción, poco a poco fui creyendo en un Poder mayor que yo. Y mediante mi propia experiencia descubrí que, para mí, la dependencia de Dios es la única independencia verdadera.


PENSAMIENTO Desecha tus ideas preconcebidas y luego afronta los hechos.

Sesión 5.5

Mira a todas partes con tus ojos; pero con tu alma no mires nunca muchas cosas, sino una sola. V.V.Rozinov.

La primera vez que oí a otras personas hablar de Dios me pareció que cada cual tenía un concepto que era distinto del de los demás. Sin embargo, cuando dejé de comparar las diferencias y empecé a escuchar buscando las similitudes me di cuenta de que todas percibían a Dios como parte de ellas mismas. La idea me pareció muy atractiva. Quise tener inmediatamente lo que tenían mis nuevos amigos, porque en aquel tiempo todavía me encontraba buscando en vano a Dios fuera de mí mismo. Resultó que tuve que continuar haciéndolo durante algún tiempo, hasta que pude identificar y luego desechar las cosas que me impedían llegar a él. Comprendí que estaba tratando de llenar un vacío espiritual acumulando bienes materiales, actuando como un pez gordo y fingiendo que defectos del carácter tales como el orgullo y la ira daban buenos resultados en mi vida. Cuando logré librarme de semejantes creencias y acciones mi actitud y mi perspectiva ante la vida empezaron a cambiar. Poco a poco, por medio de la


experiencia personal, adquirí una conciencia nueva: Sólo muy en el fondo de nosotros puede encontrarse a Dios.

PENSAMIENTO Dios está dentro.

Sesión 5.6

Yo no sé cómo el gran Padre amoroso sacará luz por fin, pero él lo sabe y lo hará. David Livingstone.

Algunos hemos experimentado grandes cambios de personalidad y comportamiento que con frecuencia son difíciles de explicar. Cuando nos preguntan qué pasó, cómo lo hicimos, lo único que podemos decir con certeza es: “No lo hicimos nosotros…y eso es lo que importa”. Después de reflexionar nos damos cuenta de que hemos vivido un despertar espiritual, una profunda alteración de la conciencia durante la cual nos dimos cuenta del poder de Dios en nuestra vida. Aprovechando este recurso interior de poder, provocamos cambios que raramente habríamos conseguido incluso durante años de autodisciplina. A veces los despertares espirituales se producen de forma súbita y dramática. Una persona atenazada por una depresión paralizante a causa de la trágica


muerte de un hijo encuentra la capacidad de afrontar nuevamente la vida con la ayuda de Dios. Una persona cuya situación parece irremediable comprueba que con la ayuda de Dios puede comenzar a recuperarse; antes, sin la ayuda de Dios, le habría resultado absolutamente imposible. Lo más frecuente es que los despertares espirituales se produzcan gradualmente. La perspectiva y la reacción ante la vida evolucionan a lo largo de un período de semanas, meses o años. De hecho, cabe que una persona ni siquiera se dé cuenta del grado de cambios positivos que han tenido lugar hasta que otras personas le hagan caer en la cuenta.

PENSAMIENTO El poder de Dios puede hacer por nosotros lo que no podemos hacer por nosotros mismos.

Sesión 5.7

Los accidentes existen sólo en nuestra cabeza, en nuestras percepciones limitadas. Son el reflejo del límite de nuestro conocimiento. Franz Kafka.

Tener el espíritu abierto nos ha permitido percibir el mundo de una manera totalmente nueva. Ahora creemos que Dios tiene un plan, que todo sucede con una finalidad. Si bien el plan y la finalidad no siempre son fácilmente visibles, nuestra confianza en Dios nos ayuda a aceptar su razón y su justicia. Huelga decir que estamos mucho más seguros con esta percepción ensanchada que cuando veíamos la vida como una serie de acontecimientos inconexos. Por supuesto, somos seres humanos y por ello nos es imposible imaginar o comprender el plan de Dios en su totalidad…o, para el caso, de día en día. A


veces las cosas que nos suceden en la vida y sus secuelas todavía pueden parecer desconcertantes e incluso injustas. En tales ocasiones podemos hallar seguridad reafirmado nuestra confianza en la sabiduría infinita de Dios. Nos recordamos a nosotros mismos que Dios tiene todo el poder y que su voluntad está por la paz, la alegría y la armonía en nuestra vida. Dios no sostendrá y levantará mientras nos guía hacia el cumplimiento de nuestra finalidad.

PENSAMIENTO Tened el espíritu abierto ante el plan de Dios; existe, aunque puede que no sea evidente.

Sesión 5.8

La naturaleza sigue su camino y todo lo que a nosotros nos parece una excepción en realidad está previsto que suceda. Goethe.

Sean cuales sean mis responsabilidades de hoy, las decisiones que deba tomar y las exigencias que me hagan, trataré de ser consciente de lo que Dios haya dispuesto. Si me impaciento mientras espero un resultado o una respuesta, procuraré recordar que en el mundo de Dios todo sucede cuando tiene que suceder. Me


recordaré a mí mismo que los acontecimientos del día se presentarán en el momento que Dios, y no yo, haya dispuesto, y que el plan trazado por Dios es el más beneficioso. Es posible que durante unos momentos me sienta abrumado por cosas que ocurren inesperadamente y a las que debo prestar atención. Sin embargo, tendré presente que estoy preparado y tengo capacidad para afrontarlas. Dios confía en mí y nunca me encarga tareas superiores a mis fuerzas. Es un consuelo saber que la sabiduría divina guía y regula mi jornada. Es un alivio saber que yo no tengo que resolver todos los problemas y arrastrar todas las dificultades con mis propios y limitados recursos. Puedo recurrir a Dios. Hoy reconoceré la presencia amorosa y la inteligencia de Dios en todos mis pensamientos y acciones. En el lugar más destacado de mi conciencia tendré esta realidad: en todos los asuntos, grandes o pequeños, Dios manda.

PENSAMIENTO En el mundo de Dios todo sucede cómo y cuándo tiene que suceder.

Sesión 5.9

Dios se imagina más verdaderamente que se expresa y existe más verdaderamente que se imagina. San Agustín.

A lo largo de los siglos la gente ha tratado de formarse un concepto de Dios. Los músicos han intentado captar el espíritu divino en himnos y sinfonías. Los


artistas han retratado la forma de Dios en cuadros y esculturas. Los escritores han creado incontables poemas y relatos con el objeto de afirmar la existencia de Dios. Desde luego, nada malo hay en los intentos de expresar a Dios en términos materiales. Para muchas personas las representaciones artísticas son accesorios necesarios de la creencia y la fe. Pero más importante que nuestra capacidad de conceptuar a Dios, según hemos comprobado, es conocer y experimentar las gozosas realidades de su presencia y sus obras en nuestra vida. Desde que confiamos en el poder de Dios hemos descubierto que existe más verdaderamente de lo que jamás hubiéramos podido imaginar. La prueba de ello son las milagrosas transformaciones que han tenido lugar en nuestra vida. Nos hemos librado de las preocupaciones y del miedo. A resultado de ello, somos libres de hacer cosas y experimentar la vida de formas que antes eran imposibles. Gracias a la orientación de Dios, nuestra vida ha adquirido un propósito y un sentido nuevo. Podemos seguir cambiando y ayudando a otros a cambiar. Comprendemos lo que es el amor, debido al amor de Dios, hemos aprendido a amarnos a nosotros mismos y amar a otras personas.

PENSAMIENTO Recuerda las gozosas realidades de la presencia y las obras de Dios en nuestra vida.

Sesión 5.10

Cuando uno tira de una sola cosa de la naturaleza se encuentra con que está pegada al resto del mundo. John Muir.


Hoy nos sentimos especialmente agradecidos por la renovación que tiene lugar en nuestra vida. Al mismo tiempo que la tierra produce la floreciente vida vegetal, nuestra conciencia humana nutre y produce abundancia espiritual. Adonde quiera que miremos, los milagros de Dios se ofrecen a nuestros ojos. Las ramas desnudas se visten de vibrante follaje nuevo; florecen las plantas dormidas, que dan pinceladas de color al gris del invierno. La primavera anuncia la infinita variedad de la vida llena de color. Todo cambia a nuestro alrededor. Al presenciar la obra de Dios en nuestro entorno, nos acordamos de nuestro propio despertar y nuestra propia transformación. En verdad que nos hemos visto trasladados de la oscuridad a la luz, del sueño a la vigilia, de la pesadumbre a la alegría. Incluso ante las incertidumbres de cada día nos tranquiliza ver el orden y la simetría del universo. Los invariables ciclos de la naturaleza –la llegada exacta de las estaciones- nos recuerdan que Dios puede poner armonía en todas las cosas. Mediante el ordenado despliegue de la naturaleza se nos enseña una vez más que podemos confiar sin reservas en la sabiduría y el poder de Dios, ahora y siempre.

PENSAMIENTO Da la bienvenida a los nuevos comienzos…, nos recuerdan que Dios puede hacer milagros.

Sesión 5.11

Necesitamos la fe para andar por una senda virgen, el poder para estar solos y votar con Dios.


Edward Markham.

Hoy en día, cada vez más la intuición me dice cómo debo afrontar situaciones que antes me desconcertaban. Cuando me encuentro con una persona que sufre, por ejemplo, parece que sé lo que debo decir y lo que debo hacer para ayudarla. O cuando se producen acontecimientos imprevistos – ya sea pequeños percances o grandes calamidades- no me derrumbo ni me quedo desconcertado como en otro tiempo, sino que generalmente sé lo que conviene hacer. No me cabe la menor duda de por qué he cambiado en ese sentido. El cambio ha sido resultado directo de mi disposición a llevar una vida espiritual, es decir, buscar los consejos y la sabiduría de Dios todos los días, pedirle que dirija mis pensamientos y acciones. Practicando estos principios espirituales durante un período, mi sentido de lo que es bueno, correcto y necesario ha evolucionado hasta convertirse en parte integrante de mí. Cuanto mayor es mi capacidad de seguir esta intuición y experimentar sus beneficios, mayor es mi confianza en Dios y menor mi tendencia a confiar exclusivamente en mis propios y limitados recursos. Gracias a ello, la vida se ha hecho mucho más fácil y cómoda. Me llevo mucho mejor con los demás. ¡Soy mucho más feliz!

PENSAMIENTO Al crecer la fe y la confianza en Dios, crece también la intuición.

Sesión 5.12


“Debajo

están los brazos eternos” ¿A qué hijo de Dios se le permitió alguna vez que cayera más abajo del “debajo” de Dios? H. Gill

Algunos crecemos con la idea de que hay que temer a Dios. Debido a ello, nos cuesta aprovechar el poder de Dios cuando llegamos a un punto de nuestra vida en que nos rendimos y reconocemos que no tenemos poder. Si Dios castiga y no perdona, como hemos creído, ¿cómo puede ayudarnos? ¿Por qué querría siquiera ayudarnos? En mi propio caso cuando llegué al citado punto tuve necesidad de reexaminar mi concepto de Dios y luego empezar a cambiarlo. Mientras lo cambiaba me ofrecieron varias sugerentes que me ayudaron mucho. Dado que era libre de desarrollar mi propio concepto –Dios tal como yo lo interpretaba-, ¿por qué no escogía un Dios amoroso y preocupado por sus hijos? Me recordaron que de eso se trataba. También me ayudó el recuerdo de una “plegaria irlandesa” que acaba con esta línea: “Y que Dios te sostenga en el hueco de su mano”. A lo largo del tiempo esta imagen ha adquirido mucho sentido. Es poética y memorable, desde luego; sin embargo, para mí es más importante el hecho de que refleja la realidad de un Dios amoroso y sus obras en mi nueva vida.

PENSAMIENTO Dios no te trajo hasta tan lejos para poder abandonarte.

Sesión 5.13


No pidas que los acontecimientos sucedan según tu voluntad, sino que haz que tu voluntad sea que los acontecimientos sucedan así y entonces tendrás paz. Epicteto.

¿Cómo abordaré este día? ¿Cuál va a ser mi actitud? Tengo dos opciones.

Puedo basar mis acciones y mis reacciones en mi voluntad…o en la voluntad de Dios. Sé por experiencia que si trato de hacer las cosas a mi manera, posiblemente éste va a ser un día difícil. Al tratar de controlar a personas y situaciones, me sentiré ansioso e impaciente. Y si los resultados no están a la altura de mis expectativas, me sentiré frustrado y hasta puede que me enfade. En cambio, si procuro alinear mi voluntad con la de Dios, es más probable que tenga un buen día. Mejorará mi capacidad de aceptar lo que suceda, a sabiendas de que todo es como debe ser. Gracias a mi fe y confianza en Dios, seré más flexible en lo que se refiere a mis expectativas de mí mismo, de otras personas y de los acontecimientos del día. Será menos probable que quede decepcionado y disgustado cuando las cosas no salgan “a mi gusto”. No cabe duda de que si adopto esta actitud, me sentiré más a gusto, más tranquilo y más sereno durante todo el día. Con la ayuda de Dios, mi energía puede fluir hacia acciones constructivas y cauces positivos en lugar de perderse en actividades caprichosas.

PENSAMIENTO Hoy será un buen día si procuro alinear mi voluntad con la de Dios.


Sesión 5.14

Estar vivo, poder ver, andar, tener casas, música, cuadros…, todo ello es un milagro. He adoptado la técnica de vivir la vida de milagro en milagro. Arthur Rubinstein.

Hubo una época de mi vida en que me burlaba de la idea misma de los milagros. Lo cual no quiere decir que en ciertas ocasiones no deseara desesperadamente que ocurriera algo milagroso. De haber podido evitar el despido o el cierre del negocio, habría sido un milagro. Si alguien me hubiera apoyado económicamente y hubiese podido llegar a tiempo a otro trabajo… eso habría sido otro milagro. Del auténtico milagro de mi nueva situación sale hoy multitud de otros milagros. Soy la misma persona que era entonces, desde luego, pero lo que siento en relación con mí mismo es muy diferente. Una sensación de respeto a mí mismo y de ser útil ha ocupado el lugar del antiguo odio que sentía contra mí mismo. Hay días en que quedo literalmente atónito al ver que estoy vivo. Cuando pienso en los peligros constantes de la existencia que llevaba en otro tiempo, me siento lleno de gratitud por el simple hecho de respirar, y no hablemos del de tener capacidades físicas y mentales. Hoy me percato de que todo esto es exclusivamente fruto del poder y la gracia de Dios. Para mí, ser consciente de ello es quizá el mayor de todos los milagros.

PENSAMIENTO Espera un milagro, acepta un milagro.


Sesión 5.15

La simple supervivencia es una aflicción. Lo que interesa es la vida, y la dirección de esa vida. Guy Frégault.

Un conocido cartel muestra un gatito agarrado a una barra de hacer ejercicio, con el pelo erizado y los ojos llenos de terror. El título dice: “¡Agárrate, pequeño!”. Aunque el cartel sigue siendo popular, ya no puedo aceptar en absoluto la filosofía que en él se expresa. Sin embargo, en otro tiempo me identificaba por completo con aquel aterrorizado animal…, porque así era como vivía yo. Día tras día permanecía colgado con las uñas clavadas en un asidero y estaba totalmente convencido de que me pasaría toda la vida del mismo modo. Hoy sé con certeza que ya no tengo que vivir de aquella manera. Ya no creo que mi destino consista en “ir tirando” o que “la vida es dura y luego te mueres”. Ahora sé por experiencia que puede ocurrir justamente lo contrario: si sigo siendo honrado y abierto de espíritu, y si estoy dispuesto a usar los instrumentos espirituales, que no fallan nunca, que están siempre a mi alcance. Actualmente, una de mis creencias más hondas es que Dios verdaderamente quiere que yo disfrute de la vida, que sea feliz, libre y me sienta realizado.

PENSAMIENTO No tienes que pasarte toda la vida agarrado a un sitio para no caer.


Sesión 5.16

Del mismo modo que un semblante es bello porque el alma brilla a través de él, también el mundo es hermoso porque Dios brilla a través de él. Friedrich Jacobi.

Una fiesta familiar (boda, bautizo, navidad…) ha llegado finalmente. Durante semanas hemos estado esperando este día tan especial. Hemos hecho muchos planes y preparativos, hasta esta misma mañana. Hemos decidido abordar el día con un sentido de maravilla y gozo. Hemos tenido grandes expectativas, pero ahora vamos a dejarlas todas a un lado con el fin de disfrutar del día tal como se vaya presentando. Aún cuando nuestras circunstancias no sean exactamente las que hubiéramos deseado, nos concentramos en el espíritu de la fiesta. Hemos descubierto que el verdadero espíritu de la fiesta procede de muy dentro de nosotros mismos. Sale de nuestra capacidad de intercambiar amor y alegría con los demás, más que de los regalos que abrimos, lo que comemos o lo que bebemos. Nos sentimos agradecidos por poder sentir de esta manera, por no tener que hacer hincapié en las expectativas o los deseos. Porque nuestro gozo de hoy saldrá de la disposición a compartir nuestro espíritu festivo con otras personas, a ir más allá de nosotros mismos, del modo que nos sea posible, para contribuir a que el día de hoy sea tan especial para los demás como lo es para nosotros.


PENSAMIENTO El verdadero espíritu de una fiesta procede de muy dentro de nosotros mismos, donde hemos encontrado a Dios.

Sesión 5.17

COMENÇAR DE NOU Sesión 6: Oración y Fe.


Confianza en Dios

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En quietud y en confianza será nuestra fortaleza. Isaías, 30,15

¿Por qué meditamos? Es una forma de comunicarse con Dios, de establecer y reforzar un contacto consciente con él. Mirándola desde otro ángulo, vemos que la meditación nos permite comprender y organizar nuestros objetivos espirituales antes de intentar alcanzarlos. Algunas personas piensan que para meditar se necesitan habilidades especiales, pero no es así ni mucho menos. Cuando recordamos el propósito de la meditación vemos con claridad lo sencilla que puede ser. Meditamos para abrirnos y recibir orientación de Dios y recibir es una de las funciones que mejor cumple nuestra mente. De manera que no necesitamos estar en ningún nivel espiritual determinado para poder meditar, y tampoco necesitamos conocimientos y preparación especiales. Lo que importa es que todo el mundo puede meditar. Es una aventura personal, algo que cada persona aborda a su modo. Desde luego, la meditación no debería verse como una tarea, sino que debería abordarse con entusiasmo y dispuestos a recibir inspiración. Poco después de empezar a practicar la meditación con regularidad, comprobamos que no tiene nada de “abstracta”, sino que, por el contrario, es inmensamente práctica. Porque es por medio de la meditación que conocemos


lo que Dios ha dispuesto para nosotros. Cuando convertimos ese conocimiento en acciones los frutos de la meditación se hacen muy evidentes y concretos.

PENSAMIENTO Por medio de la meditación nos abrimos a la inspiración y los consejos de Dios.

Sesión 6.1

Un solo pensamiento de gratitud dirigido hacia el cielo es la plegaria más completa. Gotthold Lessing.

Una vez nos hemos convencido de que la plegaria es necesaria en nuestra vida, puede que seamos reacios a empezar. Algunos nos sentimos inseguros y hasta aprensivos porque hemos tenido poca o ninguna experiencia anterior con la espiritualidad y la plegaria. O cabe que nos estorbe nuestra educación religiosa…, quizá el rechazo de determinada Iglesia o doctrina en el pasado. Prescindiendo de nuestro origen, un temor común es el de que si no rezamos “correctamente”, Dios no nos oirá y nuestras plegarias no servirán para nada. A algunos también nos frena la timidez…, la idea de rezar nos llena de turbación. Cuando acudimos a personas con más experiencia nos recuerdan que diferentes personas rezan de diferentes maneras: desde rituales complicados o la repetición de oraciones muy conocidas hasta sencillamente arrodillarse y expresar sus pensamientos a Dios. Al final descubrimos que la plegaria es una relación individual y muy personal entre cada uno de nosotros y el Dios de nuestra propia comprensión… y que puede ser tan sencilla como una o dos palabras o tan compleja como creamos que necesita ser.


PENSAMIENTO Dios siempre escucha.

Sesión 6.2

Una buena acción nunca se pierde; es un tesoro que se guarda y vigila para la necesidad de quien la hace. Pedro Calderón de la Barca.

Nos sentimos a gusto porque todo va bien; en verdad que nunca nos ha ido tan bien. Además, estamos convencidos de que nuestro éxito es resultado directo de la presencia de Dios en nuestra vida, porque sin duda nosotros solos no lo hubiéramos conseguido. Sin embargo, se da la circunstancia irónica de que es en este momento cuando algunos descuidamos un poco nuestras actividades e interacciones espirituales con los demás. Las descuidamos y dejamos de hacer las cosas que nos llevaron adonde estamos hoy. Puede que no recemos, meditemos o expresemos nuestra gratitud a Dios tan a menudo como antes. Puede que empecemos a perder el contacto con las personas que nos han ayudado desde el principio. Puede que nos parezca que “no tenemos suficiente tiempo” para acercarnos a los demás. Por supuesto, es más fácil estar dispuesto a hacer estas cosas cuando nos encontramos luchando contra dificultades. Sin embargo, hemos comprobado que en la actividad espiritual nada da tan buenos resultados como la


constancia; podemos continuar creciendo espiritualmente con independencia de otras circunstancias. Aparte de eso, ¿por qué habríamos de engañarnos cuando corren buenos tiempos? Éste es el momento en que se nos ofrece la oportunidad de efectuar grandes depósitos en nuestro “banco espiritual”. Podemos formar una cuenta de fuerza y de conciencia de Dios que tendremos a nuestra disposición cuando necesitemos sacar de ella.

PENSAMIENTO La actividad espiritual es tan necesaria y provechosa durante las buenas épocas como durante los tiempos difíciles.

Sesión 6.3

La plegaria no es elocuencia, sino sinceridad; no la definición de la desesperanza, sino la sensación de ella; no figuras retóricas, sino sinceridad del alma. Hannah More.

A veces nos olvidamos de la finalidad de la plegaria. Puede que nos sintamos inhibidos y hasta tímidos como reacción a la elocuencia de conocidas personalidades espirituales. O tal vez pensemos que nuestras plegarias no están a la altura de las plegarias clásicas que se rezan en los oficios religiosos o aparecen en la literatura de inspiración divina. Por estas y otras razones cabe que a veces nos parezca que “no lo hacemos bien” al comunicarnos con Dios. Cuando empecemos a pensar así podemos recordarnos a nosotros mismos por qué rezamos y qué ha hecho la plegaria por nosotros. En mi propio caso, empecé a rezar empujado por la desesperación, por una sensación de desvalimiento absoluto. Mis primeras palabras eran poco más que ruegos dirigidos a Dios para que pusiese fin al dolor. Aunque mis plegarias nunca han llegado a ser “perspicuas”, sí son ahora más serenas y más sinceras. No las ofrezco sólo durante períodos de crisis, sino


con regularidad, todos los días, más a menudo como expresión de gratitud que de sufrimiento. Lo que he aprendido con el tiempo es que el propósito de mis plegarias es reconocer mi impotencia al mismo tiempo que reafirmo mi fe y mi confianza en el poder de Dios. Mis plegarias no siempre reciben respuesta en seguida, pero invariablemente siento alivio –bajo la forma de una alteración de la concienciade modo casi instantáneo.

PENSAMIENTO Reza hoy pidiendo que Dios te dé a conocer su voluntad y que tu confianza en él sea cada vez más fuerte.

Sesión 6.4

Siempre que hayas visto pasar a Dios, señálalo y vuelve a sentarte en esa ventana. Henry Ward Beecher.

La meditación es una práctica espiritual que ha enriquecido la vida de incontables personas a lo largo de los siglos. No es misteriosa, difícil ni hay reglas que la limiten. De hecho, no hay dos individuos que mediten exactamente de la misma manera; existen tantas formas de meditar como personas que buscan los consejos de Dios. Suele decirse que de la meditación sacamos lo que ponemos en ella. Dicho de otro modo, el espíritu con que tratamos de mejorar nuestra comunicación consciente con Dios es mucho más importante que la forma que empleamos para ello. No es que pasemos por alto la forma o el método, sino sencillamente que hacemos lo que nos trae la experiencia más deseable. Cuando un procedimiento dado nos ha proporcionado buenos resultados “volvemos a sentarnos en esa ventana”. He aquí unas cuantas ideas que vale la pena tener en cuenta cuando se empieza a practicar la meditación. En un lugar donde no haya influencias


molestas, procura estar tan relajado y libre de tensiones como puedas. Deja que tu cerebro descanse. Esfuérzate por ser menos consciente de tu cuerpo. Tus pensamientos y tu entorno…; de todo menos de Dios. Concentra la atención en Dios más que en “nada”. Intenta reflexionar sobre el amor, la sabiduría y el poder de Dios. Imagina su presencia. Lo más importante de todo: aborda la meditación con una actitud expectante, previendo que recibirás inspiración y consejos de Dios.

PENSAMIENTO La meditación no tiene limitaciones: ni de forma ni de resultados.

Sesión 6.5

La repetición es la realidad, y es la seriedad de la vida. Soren Kierkegaard.

Por más que estemos convencidos de que la espiritualidad da buenos resultados, de vez en cuando todos intentamos hacer las cosas “a nuestro modo”. Los resultados son siempre los mismos. Entonces nos preguntamos cómo pudimos olvidar que una vida basada en la voluntad propia, en vez de en la de Dios, es como un camino lleno de baches. Cuando volvemos temporalmente a nuestras costumbres de antes no deberíamos ser demasiado duros con nosotros mismos. Después de todo, aprender y aplicar los principios espirituales no es como ir en bicicleta; que al principio nos haya salido bien no quiere decir que nos acordaremos automáticamente de cómo se hace o, para el caso, por qué deberíamos hacerlo. Para permanecer en buena forma espiritual y contrarrestar nuestras caprichosas ideas de antaño, necesitamos volver con regularidad y a menudo al “pozo”. Podemos hacerlo permaneciendo en comunicación con personas espiritualmente conscientes, así como por medio de la plegaria y la meditación.


También podemos recordarnos con frecuencia a nosotros mismos que la espiritualidad nos proporciona una manera de vivir cómodamente y con serenidad. Si tomamos estas medidas, ¿tenemos garantizado que haremos progresos en seguida? No necesariamente. Pero haremos progresos con el tiempo. Sabemos por experiencia cuáles son las ventajas de aprender y luego aplicar los principios espirituales. Cuanto mejor los conozcamos y comprendamos, más eficazmente podremos aplicarlos y mejor será la calidad de nuestra vida.

PENSAMIENTO La buena forma espiritual puede intensificarse por medio de la repetición y la práctica, y no por medio de la retórica y la predicación.

Sesión 6.6

Confía en tu corazón… Nunca le niegues audiencia. Es la clase de oráculo casero que a menudo predice lo más importante. Baltasar Gracián.

A medida que me acerco más a Dios, mi voz intuitiva se vuelve más fuerte. He aprendido a prestarle atención, a confiar en ella y a actuar de acuerdo con sus apremios. Por ejemplo, cuando hago caso de la advertencia de mi voz interior y evito determinada situación o persona invariablemente me alegro de haberlo hecho. En los negocios las cosas suelen salirme bien cuando actuo de forma intuitiva. Por otra parte, a veces seguir mi intuición me lleva a ponerme en comunicación con alguien que en ese mismo momento necesita mucho tener un amigo. Antes mi voz interior hablaba sólo infrecuentemente y por lo general en susurros. Demasiado a menudo yo no hacía caso de sus advertencias y sugerencias. Mi cerebro solía ahogar la voz de mi corazón diciendo de forma insistente: “Tú puedes encargarte de ello…, esta vez va a ser diferente”.


Como en la actualidad mis motivos y pensamientos a menudo corren parejas con mi intuición, es más probable que haga lo que es correcto y bueno. No voy a parar a lugares donde no debería estar, haciendo cosas que no debería hacer. Hoy me resulta mucho más fácil elegir de forma apropiada. Mi vida tiene un bienestar, un flujo y un ritmo que yo sé que son correctos.

PENSAMIENTO Nuestro corazón a menudo sabe rápidamente lo que nuestra mente averigua con el tiempo.

Sesión 6.7

La fe hace de las discordias del presente las armonías del futuro. Robert Collyer.

“Dejándolo” y “dejando hacer a Dios” nos quitamos de encima la carga que supone tratar de hacerlo todo nosotros mismos. En vez de confiar exclusivamente en nuestra propia capacidad, adoptamos una actitud espiritual ante nuestros problemas y otros aspectos de la vida. ¿Cuáles son algunas de las cosas que realmente “dejamos”? Dejamos sentimientos que nos causan dolor: frustración, ira, ansiedad y fatiga, entre muchos otros. Dejamos ideas y pensamientos preconcebidos que nos dicen que “no podemos” recibir o hacer algo porque no lo merecemos o somos incapaces. Dejamos ideas viejas que podrían impedirnos adquirir un conocimiento nuevo. Dejamos toda tentación de resistirnos a los cambios que son importantísimos para que continuemos creciendo.


Cuando “dejamos hacer a Dios” se producen cambios positivos. Nos libramos de nuestros sentimientos turbadores y dolorosos. Nos libramos de nuestras ideas y creencias restrictivas. El bien se despliega ante nosotros bajo la forma de nuevas ideas, nuevas maneras y la fuerza espiritual para afrontar todos los retos y oportunidades. Cuando dejamos algo y dejamos hacer a Dios no abandonamos nuestras responsabilidades. Al contrario, disponemos entonces de una fuente divina de poder, inspiración y sabiduría que nos permite afrontarlas más fácilmente.

PENSAMIENTO No es necesario confiar exclusivamente en nuestros propios recursos limitados.

Sesión 6.8

Cuando has eliminado lo imposible, lo que queda, por inverosímil que sea, tiene que ser la verdad. Arthur Conan Doyle.

Cuando era joven mis padres y otras personas me indujeron a creer que no estaba a la altura de lo que prometía, que mi capacidad potencial no se había hecho realidad; en resumen, que nunca llegaría a hacer un buen papel en la vida. No es extraño, en vista de ello, que creciera con escasa confianza en mí mismo y todavía menos autoestima. Me convertí en un hombre que en el plano emocional iba por la vida sin rumbo, convencido de que siempre miraría hacia dentro desde fuera. Mi necesidad de recibir la aprobación de los demás acabó siendo tan grande, que resultaba imposible satisfacerla e influía prácticamente en todos mis pensamientos y acciones. Después de que finalmente me estrellara y quemara, por así decirlo, empecé a sentirme dispuesto a escuchar a otras personas que, según descubrí con asombro, habían tenido exactamente los mismos sentimientos. De ellas


aprendí paulatinamente a librarme de los “imposibles” en mi vida: la idea de que de un modo u otro, algún día, recibiría la aprobación de quienes llevaban tanto tiempo negándomela; la idea de que cualquier persona puede ser perfecta; la idea de que tengo poder sobre las acciones de otras personas o sobre las opiniones que tienen de mí. Cuando conseguí dejar estos imposibles (y todavía tengo que librarme de ellos, con la ayuda de Dios, casi todos los días) me encontré con que era libre y podía tomar decisiones sobre mi vida basándome en lo que me conviene, en lo que son mis necesidades verdaderas y en lo que me hará feliz. Es decir, las cosas que representan lo que Dios quiere para mí.

PENSAMIENTO Déjalo, deja hacer a Dios.

Sesión 6.9

Porque Jehová al que ama castiga. Proverbios, 3,12.

¡Qué alivio es saber que no soy el único responsable de “organizar” mi vida! Con el aumento de la fe y la experiencia me he dado cuenta de que Dios puede hacer por mí lo que yo no puedo hacer. Este descubrimiento me ha permitido cambiar mucho y tengo la confianza de que podré continuar haciendo progresos. No siempre fue así. En otro tiempo intentaba sinceramente, con todas mis fuerzas, cambiar algo de mí mismo, pero invariablemente me quedaba corto. A pesar de mi creciente desánimo, una y otra vez trataba de fortalecer mi compromiso y quizá buscar otra forma de ayudarme a mí mismo. El intento se convirtió en un proceso de todo punto contraproducente; cuanto más me esforzaba en cambiar, menos confianza tenía en mi capacidad de lograrlo.


Finalmente, me enseñaron que si bien yo no puedo efectuar cambios en mí mismo, la fe en Dios y la buena disposición –en lugar de más fuerza de voluntad- hacen que el cambio sea posible. Hoy día, cuando me doy cuenta de la necesidad de cambiar de vida sigo directrices que realmente den buen resultado. En primer lugar, reconozco que soy incapaz de efectuar cambios en mí mismo. Finalmente, pido a Dios que me ayude y empiezo a hacer lo necesario.

PENSAMIENTO Yo no puedo; Dios puede; yo creo; le dejaré hacer.

Sesión 6.10

Nunca buscamos las cosas por sí mismas, sino por la búsqueda Blaise Pascal.

Pasamos gran parte de nuestra vida y desperdiciamos mucho tiempo tratando de dominar la situación. A menudo pensamos que por haber dado todos los pasos necesarios y porque tenemos las mejores intenciones nuestros proyectos y actividades deberían salir exactamente como queríamos que saliesen. No sólo esperamos que salgan así, sino que contamos con ello. Como todos sabemos, las cosas no suelen ir así. Y si damos por sentado que saldrán de esta manera, vamos a llevarnos una decepción tras otra. Supongamos que finalmente hemos decidido poner remedio a nuestras malas relaciones con algún familiar. Hacemos cuanto está en nuestra mano por enderezar las cosas. Pero luego, en vez de retirarnos unos pasos, cedemos a


la tentación de hacer un poquito más… y de algún modo manipulamos y, por ende, controlamos el resultado de nuestras acciones. La experiencia nos ha enseñado que tratar de dar ese paso extra es invariablemente un error. Hemos comprobado que dando los pasos tan bien como podamos –y dejando luego que Dios se encargue de los resultados- nos colocamos en la mejor posición posible para que la empresa sea afortunada.

PENSAMIENTO No intervengas en los resultados.

Sesión 6.11

No podemos vencer al destino y a la necesidad, pero podemos rendirnos a ellos de tal manera que seamos más grandes que si pudiéramos. Walter Savage Landor.

El principio de “dejarlo y dejar hacer a Dios” es una piedra angular de nuestras creencias espirituales. A pesar de ello, incluso después de varios años, a muchos todavía nos cuesta poner este concepto en práctica. Se da la circunstancia irónica de que cuanto más molesto y persistente es un problema, más nos cuesta librarnos de él. Con frecuencia nos vemos tan enredados en la situación, desde el punto de vista emocional, que nos aferramos a una idea vieja; si nos esforzamos lo suficiente, nosotros podemos darle la vuelta.


No sólo eso, sino que también creemos que aportar una solución es responsabilidad nuestra. Reconoceremos que estamos desesperados, pero lo que no podemos reconocer –o no acertamos a ver- es que carecemos de poder para crear cambios. Lo que suele ocurrir, después de que el dolor y la frustración nos hayan colocado entre la espada y la pared, es que finalmente rendimos nuestra voluntad ante la voluntad de Dios. Lo dejamos y dejamos hacer a Dios. Cabe que en ese momento todavía sintamos aprensión, porque no sabemos qué va a pasar. Con todo, al dar un salto a impulsos de la fe, no sólo hemos abierto la puerta, sino que, además, nos hemos quitado de en medio. Hemos hecho posible que Dios proporcione la solución.

PENSAMIENTO Una vez hemos dejado de tratar de dirigir lo que puede dirigirse, es posible “dejar hacer a Dios”.

Sesión 6.12

Puede parecer que un tema ha sido dejado de lado, pero vuelve una y otra vez…la misma cosa modulada, con su forma un poco cambiada. Muriel Rukeyser.

Mi actitud al despertar puede dar forma y color a todo mi día. Sí concedo la importancia a preocupaciones y temores insignificantes, forzosamente tendré que bregar con una crisis tras otra, todas ellas generadas por mí mismo. Pero si dedico los primeros momentos de la mañana a la meditación – asegurándome a mí mismo que el poder de Dios está dentro de mí y que la gracia de Dios me rodea en todo momento y en todo lugar-, entonces es probable que el día esté libre de preocupaciones y sea provechoso.


Es posible que algo me desvíe de mi camino, que presiones y acontecimientos imprevistos amenacen mi serenidad. Pero incluso entonces tendré la oportunidad de elegir. Puedo volver a las percepciones positivas de antes. En tales momentos –de hecho, en cualquier momento- es consolador reafirmar esta verdad, la más preciosa de todas: soy hijo de Dios y la protección de Dios me acompaña dondequiera que esté, adondequiera que vaya. Como hijo de Dios, soy libre de disfrutar de la vida y de todo lo bueno que hay en ella. Soy libre de ser positivo y sentir entusiasmo, sin verme frenado por la aprensión motivada por algún individuo o alguna situación. Soy libre de caminar por el sendero de la protección y la paz y de saber que mi padre está conmigo siempre.

PENSAMIENTO Somos hijos de Dios.

Sesión 6.13

Rezas cuando estás afligido y cuando estás necesitado; ojalá pudieras rezar también en la plenitud de tu alegría y en tus días de abundancia. Kahlil Gibran.

“No hay ateos en las trincheras”. Todos hemos oído esa expresión y sabemos exactamente lo que significa. Sea cual fuera nuestra inclinación espiritual, tendemos a rezar con mayor fervor cuando más amenazados y desamparados nos sentimos. Pero cuando las cosas se han calmado disminuye nuestra confianza en Dios y volvemos a “encargarnos" de todo nosotros mismos. En la actualidad ya no nos engañamos a nosotros mismos “comunicándonos” con Dios sólo durante las épocas de adversidad. Con el fin de ensanchar y


ahondar el cauce entre nosotros y Dios rezamos a menudo y con consecuencia. Rezamos pidiendo que nos guíe y nos muestre lo que su voluntad nos depara. Rezamos pidiendo aceptación y valor cuando sea necesario actuar. Rogamos pidiendo que nos libre del miedo y de la esclavitud del yo. Nuestras plegarias encuentran respuesta. Estos son días de abundancia para nosotros. Nuestra relación con Dios ha madurado mucho y nuestra vida se ha enriquecido. Con frecuencia tenemos la sensación consoladora y tranquilizadora de que Dios está cerca. En nuestras plegarias expresamos nuestra profunda gratitud por su presencia en nuestra vida.

PENSAMIENTO La sabiduría y la fuerza de Dios son una reserva constante a la que siempre podemos recurrir.

Sesión 6.14

Los apuros y la perplejidad me empujan a rezar, y el rezar ahuyenta la perplejidad y los apuros. Philipp Schwarzert M.

A veces no presto a Dios la atención que se merece. Por llevar una vida muy agitada o por otras razones, descuido mi relación con él. No encuentro tiempo para meditar. Rezo sobre la marcha, si es que rezo, quizá mientras me afeito, o mientras voy en coche por la autopista con la radio puesta. Si esto se prolonga mucho tiempo, la calidad de mi vida se ve afectada negativamente. Las cosas empiezan a causarme grandes molestias. Me impaciento y me enfado con facilidad; mi ego empieza a desmandarse. Mi


desasosiego va aumentando hasta que finalmente me doy cuenta de cuál es el problema. Al llegar a ese punto tengo que volver a ponerme en forma espiritualmente. Del mismo modo que para estar en buena forma física necesito hacer ejercicio con regularidad, para estar en forma emocional y espiritualmente necesito rezar y meditar con regularidad. Hoy dejaré mi actividad habitual. En un lugar silencioso y con la mente tranquila me retiraré con Dios para fortalecer mi vida interior.

PENSAMIENTO Ego=Apartar a Dios.

Sesión 6.15

Las buenas acciones son los goznes invisibles de las puertas del cielo. Victor Hugo.

Hoy queremos continuar siendo conscientes de nosotros mismos y saber que estamos en paz con el mundo. Ya no tenemos suficiente con ir tirando, con dejar que las circunstancias nos hagan entrar y salir de las situaciones como un corcho en la marea. Dios nos ha dado el libre albedrío; nos ha bendecido con opciones y capacidades. Si utilizamos nuestra voluntad correctamente alineándola con la de Dios, nuestros días serán más apacibles, provechosos y gratos. Es posible


aplicar esta intención a todo lo que hacemos cada día. A nosotros nos toca decidir. Por la mañana repasamos los planes para el día que empieza. Pedimos a Dios que nos indique el camino, que guíe nuestras acciones y nuestros pensamientos. A medida que el día avanza dedicamos tiempo a renovar nuestra comunicación consciente con Dios. Nos recordamos a nosotros mismos que no llevamos la voz cantante. Al terminar el día examinamos atentamente lo que hemos hecho y las actitudes que hemos adoptado. Nos preguntamos si nos ha quedado por hacer algo que es urgente. Expresamos nuestra gratitud a Dios por todas sus bendiciones.

PENSAMIENTO Dios nos ha bendecido con capacidades…y oportunidades de elegir.

Sesión 6.16

Señor, líbrame de mí mismo. Sir Thomas Browne.

A veces puede parecer que nuestros progresos espirituales se hacen más lentos en vez de registrar el aceleramiento que esperamos. También puede que tengamos la impresión de que la familia y los amigos no comprenden o no aprecian la nueva dirección que desde hace un tiempo sigue nuestra vida. Debido a que nos hemos fijado unas pautas y unas expectativas demasiado elevadas, es posible que acabemos sintiéndonos decepcionados con nosotros mismos, los demás y, en ciertos momentos, incluso con Dios. Puede que nos preguntemos de qué sirve seguir una senda espiritual y que durante un tiempo perdamos la fe.


Cuando empezamos a sentirnos así hay varias cosas que vale la pena tener en cuenta. En primer lugar, en modo alguno somos los únicos en experimentar esta clase de dudas. A decir verdad, durante toda la historia ha habido líderes religiosos, profetas y santos –Martín Lutero, Elías y San Francisco de Asís, por citar sólo algunos- que reconocieron que periódicamente perdían la fe y experimentaban una sensación de futilidad. Todavía más útil es recordar lo que era nuestra vida antes de que empezáramos a tener fe. Es probable que los recuerdos mismos nos proporcionen el ímpetu que necesitamos y nos hagan volver a un estado de gratitud. Finalmente, deberíamos procurar volver de nuevo nuestro corazón hacia Dios por medio de la plegaria y la meditación. Porque el poder divino, más que cualquier otra cosa, puede sacarnos de los desvíos de la desilusión y ponernos de nuevo en la senda del Espíritu.

PENSAMIENTO Dios está siempre con nosotros, especialmente cuando nuestra fe ha disminuido de forma temporal.

Sesión 6.17

Gran parte del conocimiento de las cosas divinas se nos escapan por la falta de fe. Heráclito.

Todos conocemos a personas que viven razonablemente bien sin sentir la necesidad de aprovechar los recursos espirituales. No se trata por fuerza de que no crean en Dios, y tampoco piensa que la fe y la confianza en un Poder Superior carezcan de sentido. Sencillamente se dan por satisfechas con las cosas tal como están y no desean ningún cambio. Los que ahora confiamos en Dios no nos sentimos inclinados a discutir con nuestros amigos autosuficientes, y tampoco a hacer proselitismo con ellos. La


gran mayoría de nosotros, de hecho, gustosamente defenderíamos su derecho a pensar como deseen. Nos hemos librado del hábito de juzgar a los demás. Pero desde que descubrimos los beneficios de la fe, tampoco nosotros quisiéramos vivir de otra manera. Porque experimentamos todos los aspectos de nuestra vida de formas totalmente distintas y más satisfactorias que cuando confiábamos exclusivamente en nuestros propios recursos. Sin el freno de pensamientos y actitudes que nos limiten, ahora gozamos de una vida más libre y más expansiva. El entusiasmo y el gozo nos renuevan cada día. Porque sabemos que Dios está ahora con nosotros y lo estará siempre, nuestros temores han disminuido en gran medida. Al ponernos a su amparo, Dios nos tranquiliza y sustenta. Nunca más tenemos por qué sentirnos solos o sin amigos. A pesar de la confusión y la discordia que nos rodean, Dios hace que permanezcamos serenos y en paz. En nuestra constante fuente de fuerza, tranquilidad y consuelo.

PENSAMIENTO Recuerda los beneficios de la fe.

Sesión 6.18

Es, pues, la fe certera de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Hebreos, 11, 1.

A veces nos preguntábamos qué era la sustancia de la fe. Nos preguntábamos cómo actúa y qué da a la fe la facultad de responder a las plegarias. Ahora que hemos visto cómo la fe producía en nuestra vida, así como en la vida de quienes nos rodean, transformaciones que antes eran imposibles, estos interrogantes ya no nos preocupan. Nuestras especulaciones ya no son pertinentes. Lo que es importante es que la fe actúa, y eso lo sabemos por experiencia propia.


Un conocido mío describe lo que le sucedió. Su adicción al alcohol era tan aguda, que sólo había conseguido dejarla cuando estaba internado en alguna institución o cuando usaban la fuerza para impedir que bebiese. Sin embargo, un día dejó de beber pese a que estaba libre y tenía licor a su alcance. “Encontré la fe en mi segundo día de abstinencia –recuerda-. Me di cuenta de que pasaba algo que era imposible sin la ayuda de Dios. Era claro que un Poder mayor que yo me apartaba de la bebida”. Nuestra fe puede obrar un milagro tras otro. Por más que creamos que es escasa o débil, nuestra fe es una poderosa fuerza espiritual que anida dentro de nosotros. Del mismo modo que damos por hecho que basta apretar un botón para tener electricidad en casa, también podemos abrir el cauce de la fe y dar por sentado que el poder infinito de Dios producirá resultados en nuestra vida.

PENSAMIENTO La fe es misteriosa por naturaleza. Lo único que necesitamos saber es que actúa.

Sesión 6.19

La vida me ha enseñado a pensar, pero pensar no me ha enseñado a vivir. Aleksandr Ivanovich H.

Solíamos pasarnos la vida pensando en nuestros problemas. Decidíamos hacer algo acerca de nuestro empleo, nuestro matrimonio o diversas situaciones. Luego nos sentábamos y nos poníamos a pensar. Empezábamos tratando de organizar nuestros pensamientos, e incluso hacíamos a veces algunos progresos. Pero invariablemente nuestro proyecto


se nos escapaba de las manos. Buscábamos infructuosamente las causas. Nos salíamos por la tangente y pronto empezábamos a pensar en cosas que no tenían nada que ver. Finalmente, si persistíamos en ello, llegábamos a un punto en que no podíamos dejar de pensar. Entonces nuestros problemas y dilemas se convertían en obsesiones que nos atormentaban. Afortunadamente, hemos aprendido a aplicar soluciones espirituales a las situaciones de la vida, que a veces nos llenan de perplejidad o nos inquietan. Y ello nos ha permitido poner nuestra inteligencia y nuestros procesos mentales en perspectiva. Nos damos cuenta de que la mente es un don y que tiene una enorme capacidad de hacer cosas positivas. Pero también somos conscientes de que tiene sus limitaciones y, de hecho, a veces puede exacerbar los problemas. Hoy en día procuramos no apoyarnos demasiado en nuestras facultades intelectuales en el sentido de abrirnos paso en la vida a base de “pensar”. En vez de ello, dejamos que nuestros pensamientos y acciones los guíen nuestros recursos espirituales, que son cada vez más profundos.

PENSAMIENTO Piensa en soluciones espirituales.

Sesión 6.20


COMENÇAR DE NOU

Sesión 7: Estabilidad Emocional. La ira. Aprender a decir no.

Examen Personal

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Lo más grande del mundo es saber ser uno mismo. Michael Eyquem de Montaigne.

La hipótesis es conocida. Un patrón, amigo, compañero o familiar está pasando una mala racha. Se comporta de forma irregular y tratar con él resulta dificilísimo. Puede que esta persona se desahogue con nosotros, que sea injusta, exigente o sencillamente que haga daño. Nosotros hemos tendido a


tomarnos este comportamiento como cosa personal, a meternos en el problema disgustándonos o enfadándonos, o devolviéndole los golpes. Es casi imposible no vernos afectados cuando alguna persona allegada a nosotros se pone furiosa. Pero eso no quiere decir que debamos seguir su ejemplo. Nos hacemos un servicio muy flaco cuando permitimos que otros influyan en nuestra actitud y nos estropeen el día. En momentos así debemos hacer lo necesario para conservar la serenidad, la seguridad y la felicidad. Hemos hecho grandes esfuerzos por adquirir libertad personal y hoy día nos lo pensamos dos veces antes de permitir que alguien la perturbe, aunque sea temporalmente. Asimismo, siempre que permitimos que las dificultades ajenas comprometan nuestros propios valores y objetivos, perdemos la oportunidad de comprender, animar y ayudar.

PENSAMIENTO El comportamiento de otras personas no tiene por qué dictar nuestra infelicidad o malestar.

Sesión 7.1

Y no pedimos a ningún alma que actúe más allá de sus posibilidades. Corán, Sura 23

A veces parece que todo el mundo nos falla. Hacemos todo lo posible por animar y apoyar a nuestros hijos, pero ellos continúan decepcionándonos.


Comenzamos una relación con grandes esperanzas de que la otra persona compartirá nuestros deseos y aspiraciones, pero luego resulta que quiere algo totalmente distinto. Nos sentimos traicionados. Apenas hemos recibido una palmadita en la espalda por el tiempo extra que dedicamos al trabajo y nos da la impresión de que no nos aprecian lo suficiente. Es claro que en cada uno de estos casos nos hemos convertido en víctimas de nuestras propias expectativas fijas. Hemos escrito una opereta, hemos hecho su coreografía, con la idea caprichosa de que todo el mundo cantará, bailará, etc., exactamente como nosotros queremos. Obviamente, el mundo no funciona así; solo raras veces las acciones de alguien se ajustarán a nuestras expectativas. Las personas tiene derecho a sus propias ideas y metas, y apuntarse sus propios éxitos, y a aprender de sus propios errores. Ya ha llegado el momento de dejar de hacer cosas que acabarán causándonos una decepción. Ha llegado el momento de abordar nuestras relaciones – de hecho, la vida misma- sin expectativas engañosas. Ha llegado el momento de dejar sencillamente que las cosas sucedan como tienen que suceder y de no meternos en los resultados.

PENSAMIENTO Puede que el guión sea mío, pero no soy el director y, desde luego, no es mi teatro.

Sesión 7.2

Mira bien dentro de ti mismo; hay una fuente de fuerza que siempre manará si siempre miras allí. Marco Aurelio.


Hasta después de adquirir cierto grado de iluminación espiritual no me di cuenta de la medida en que la dependencia gobernaba mi vida. Dependía de los demás para la seguridad, la aprobación y el prestigio. No eran sencillamente requisitos por mí parte, sino exigencias declaradas. Asimismo, no me sentía satisfecho hasta que estas exigencias se satisfacían de acuerdo con mis especificaciones exactas. No es de extrañar, pues, que mis decepciones fueran constantes. Hay personas que en una situación así se sienten frustradas y enfadadas y rebeldes; otras se deprimen y se encierran en sí mismas. En aquel entonces no me daba cuenta, pero al exigir que otras personas satisfacieran mis necesidades interiores, una y otra vez me ponía en el “tajo emocional”. Durante la mayor parte de nuestra vida hemos creído que el problema era nuestra ira, rebeldía o depresión. Pero luego hemos descubierto que estas reacciones no eran más que síntomas que ocultaban el problema real: nuestras inoportunas dependencias emocionales. Hoy estamos convencidos de que nuestra necesidad de seguridad y de bienestar emocional no pueden satisfacerla personas, lugares ni cosas. Su satisfacción sólo puede salir de nosotros mismos o de Dios.

PENSAMIENTO Obtengo seguridad emocional disminuyendo mi dependencia de los demás y aumentando mi dependencia de Dios.

Sesión 7.3

El amor no domina, cultiva. Goethe.


Ahora que hemos pasado a depender más de Dios nos encontramos con que dependemos mucho menos de los demás. Y como nuestras necesidades de seguridad emocional se satisfacen de la mejor forma posible, el egoísmo ha comenzado a disminuir. Por consiguiente, nuestras relaciones en todos los terrenos han mejorado mucho. En otro tiempo nuestra inseguridad y nuestro egoísmo solían ser la causa de que ocurriera una de dos cosas. O bien dependíamos demasiado de otras personas o insistíamos en dominarlas. Hoy nos percatamos de que si esperamos demasiado de los demás, inevitablemente nos defraudarán. A diferencia de Dios, las personas son falibles: sencillamente no pueden satisfacer nuestras incesantes peticiones de seguridad. De modo parecido, ahora vemos que cuando intentamos controlar constantemente a los demás, ya sea recurriendo a la manipulación o a la dominación pura y simple, forzosamente los demás se rebelarán. En ambos casos el resultado para nosotros es más inseguridad, más sentimientos heridos y más resentimientos. Cuando dependemos en exceso de la gente saboreamos la posibilidad de tener relaciones satisfactorias. Hemos aprendido que la verdadera asociación sólo puede lograrse cuando tratamos de determinar lo que podemos poner en una relación, en vez de lo que podemos sacar de ella.

PENSAMIENTO Cuando tu relación con Dios es correcta, probablemente todas tus relaciones mejorarán.

Sesión 7.4

Muchos años han de pasar antes de que las verdades que hemos hecho para nosotros mismos se conviertan en nuestra carne misma.


Paul Valery.

Nos damos cuenta de que merecer nuestra propia aprobación es más importante que recibir la de los demás. A pesar de ello, una y otra vez nos sentimos dolidos y nos enfadamos porque no recibimos suficiente aprobación de alguien. Una cosa es conocer algo intelectualmente y otra muy distinta es responder a este conocimiento en un nivel más profundo. De hecho, sólo cuando nuestro “conocimiento de cabeza” se convierte en “conocimiento visceral” podemos reaccionar siempre con madurez. Si hubiera una forma rápida y fácil de hacer esto, podríamos evitar muchas reacciones como no apropiadas, además de mucho dolor y mucha frustración. Pero la realidad es que este proceso un tanto misterioso es gradual. Requiere que la persona sea muy sincera consigo misma, que se conozca también a sí misma…y que tenga paciencia. En mi propio caso, cuando me percato de que una vez más estoy reaccionando de forma inmadura y no apropiada trato de “inmovilizar” el momento y salir brevemente de él. Esto me permite ver la situación –y el papel que yo desempeño en ella- con mayor claridad y mayor objetividad. Haciendo esto repetidas veces, mi conocimiento intelectual se convierte de forma lenta pero segura en parte activa de mi naturaleza.

PENSAMIENTO Cuando el conocimiento intelectual se transforma en conocimiento visceral damos un paso gigantesco hacia la madurez.

Sesión 7.5

Las relaciones son como crisoles, en los cuales los defectos de nuestro carácter suben a la superficie. Anónimo.


Cuando finalmente decidimos hacer algo acerca de nuestro problema la mayoría de nosotros tenemos solamente una percepción limitada de nosotros mismos. No estamos realmente seguros de por qué no nos encontramos a gusto. Lo único que sabemos es que con frecuencia tratamos mal a los demás, especialmente a nuestros seres queridos… y raras veces nos sentimos satisfechos de nosotros mismos. También tendemos a los extremos cuando pensamos en nuestro comportamiento inadmisible; generalmente nos consideramos personas “malas” que necesitan y quieren ser “buenas”.

PENSAMIENTO Los defectos del carácter no tienen por qué ser permanentes, sino que pueden “nombrarse, denunciarse y tirarse”.

Sesión 7.6

El tiempo curará. Eurípides.


Una vez, al comentarle a una amiga que tenía muy buen aspecto, sonrió de forma enigmática, pero no dijo nada. Le pregunté en qué estaba pensando y me contestó que mi cumplido le había hecho recordar vivamente su vida de otro tiempo. “Era artista de la evasión –me explicó-. Me pasaba media vida en consultorios de médicos y la otra media en hospitales. Tenía toda clase de males. Los que tú quieras”. La enfermedad, las heridas y la hipocondría eran los procedimientos que utilizaba para escapar literalmente del mundo cuando no se sentía con ánimos para afrontar determinada situación o cuando sencillamente no podía más. Creía que la causa del problema estaba en su marido, que era alcohólico. Pero, como averiguó más adelante, el verdadero problema era su propia reacción al comportamiento del marido. El momento crítico llegó durante unas esperadas vacaciones en la nieve. Su marido, ebrio como siempre, bajó dando bandazos por la pista de esquí… y ella terminó con una pierna rota debido a su preocupación histérica por el comportamiento de su marido. “Estaba en el hospital con la pierna suspendida y de pronto comprendí lo que algunas personas venían diciéndome desde hacía años. “No puedes hacer nada con él ni con su enfermedad”. Me lo habían dicho una y otra vez. “Déjale…amistosamente”. “Gracias a Dios, fue lo que finalmente pude hacer. Mi ex –marido todavía no se ha recuperado, pero al menos yo, sí. Llevo años sin pisar un hospital. El resto depende de mí”.

PENSAMIENTO No tienes poder sobre los demás, pero sí sobre la forma en que reaccionas a ellos.

Sesión 7.7

No hay carga más pesada que un potencial que no se ha cumplido.


Charles Schulz.

Cuando empezamos a disfrutar de los beneficios de vivir y pensar correctamente experimentamos muchas libertades. Somos libres de escoger nuevos amigos y una nueva forma de vivir. Somos libres de apartar o rechazar viejas costumbres e ideas. Para algunos de nosotros una libertad especialmente grata consiste en que ya no tenemos que aceptar la idea de que “no vivimos a la altura de nuestro potencial”. Puede que este mensaje nos lo hayan transmitido sutilmente nuestros jefes y amigos, o que nos lo hayan repetido constantemente nuestros familiares. En su mayor parte, sin embargo, somos nosotros quienes nos echamos encima la idea de que no estábamos donde deberíamos haber estado, de que no hacíamos lo que éramos capaces de hacer o de que no habíamos avanzado lo suficiente. Una diferencia de hoy es que nos conocemos a nosotros mismos. Ahora que sabemos quiénes somos, lo que queremos y cuáles son nuestras capacidades y limitaciones, hemos empezado a librarnos de muchas de nuestras inseguridades. Ahora somos menos vulnerables a la presión externa y menos dados a reaccionar defensivamente cuando la gente o nuestras propias ideas autodestructivas tratan de convencernos de que no vivimos a la altura de nuestro potencial.

PENSAMIENTO Cuanto más te conozcas a ti mismo, más libre serás de tomar tus propias decisiones.

Sesión 7.8


Es mi retiro y lugar de descanso de las guerras. Procuro mantener este rincón como un refugio contra la tempestad de fuera, como mantengo otro rincón en mi alma. Michel Eyquem de Montaigne. (hablando de su hogar)

Hemos modificado las pautas de nuestra vida para librarnos del egoísmo y de otras formas de egocentrismo. Porque hemos aprendido que estos rasgos son la raíz de nuestros problemas. Pero también necesitamos recordar que hay cosas que nos debemos a nosotros mismos. De hecho, hay medidas orientadas a nosotros mismos que debemos tomar con el fin de mejorar nuestro amor propio y acercarnos más a Dios. Nos debemos intimidad para pensar, rezar y meditar. Para potenciar nuestros recursos interiores y reforzar nuestra relación con Dios, necesitamos reservar tiempo, sustrayéndolo de las presiones externas. Necesitamos ser buenos con nosotros mismos en el sentido de velar por nuestra salud y nuestro bienestar físicos y emocionales. Esto supone tiempo y esfuerzo para hacer ejercicio, comer alimentos sanos y descansar y divertirnos lo suficiente…, sin tener la sensación de que nos estamos entregando a los placeres. También podemos reservarnos el derecho a decir “no” cuando otras personas pretendan rebasar nuestros límites, participar en acciones que podrían perjudicarnos o renunciar al tiempo que hemos reservado para las cosas que nos debemos a nosotros mismos y a Dios.

PENSAMIENTO Sé bueno contigo mismo; te lo mereces.

Sesión 7.9


Vivir es nacer lentamente. Antoine de Saint-Exupéry.

Nuestras emociones se hallaban sumidas en una gran confusión cuando empezamos a recuperarnos. Parecía que casi no podíamos controlar la intensidad y la duración de nuestros sentimientos. Ellos nos controlaban a nosotros, en lugar de ser al revés, lo cual es probable que fuera la causa de que a menudo actuáramos y reaccionáramos de forma no apropiada durante el primer año. Probablemente, cuando se nos reventaba un neumático nuestra confusión y nuestra turbación eran tan grandes como en las ocasiones en que una crisis gravísima se cernía sobre la familia. Todo empezó a cambiar cuando dejamos de huir de nuestros sentimientos y nos mostramos dispuestos a examinarlos. Trabajando con ahínco y con mucha ayuda ajena, aprendimos primero a identificarlos; en segundo lugar, a comprenderlos; y en tercer lugar, a adaptarnos a ellos de forma constructiva en vez de destructiva.

PENSAMIENTO Cuando afronto y examino mis emociones inconstantes es cuando empiezo a recuperar la perspectiva.

Sesión 7.10


Saber no es suficiente; debemos aplicar. Desear no es suficiente, debemos hacer. Goethe.

Aunque he hecho grandes progresos en el caso de muchos defectos del carácter, todavía me resulta difícil librarme de mi propensión a juzgar. No es que no sepa cómo dejarla…; la experiencia me ha enseñado que puedo dejar un defecto del carácter si me lo propongo y humildemente pido a Dios que lo elimine. Cuando soy lo bastante sincero conmigo mismo como para reconocer que juzgo a los demás con regularidad dispongo lo necesario para preguntarme a mí mismo por qué todavía no he hecho algo para eliminar este defecto pernicioso. La respuesta es que no quiero renunciar a mi propensión a juzgar a los demás porque saco algo de ella. La verdad es que cuando juzgo a los demás me siento superior a ellos. Y no necesito estar doctorado en psicología para comprender que si necesito sentirme superior, debe ser porque todavía albergo algún sentimiento de inferioridad. En cualquier caso, si he llegado hasta aquí –si he hecho y contestado sinceramente una serie de preguntas pertinentes hacer de mi tendencia a juzgar al prójimo-, es mucho más probable que haga algo al respecto. Y también estoy en mejores condiciones de tomar medidas constructivas en relación con mi autoestima, que a veces es inestable y es claro que sigue siendo el problema subyacente.

PENSAMIENTO La sinceridad con uno mismo es el preludio de la acción.

Sesión 7.11


La mejor forma de aprender a conocerse a uno mismo no es la contemplación, sino la acción. Goethe.

Se sugiere que poco después de comenzar la recuperación hagamos un examen sincero y minucioso de nosotros mismos. Se nos insta a poner por escrito este estudio de nuestro pasado y nuestro presente. De esta manera nuestras pautas de comportamiento y nuestros principales defectos del carácter se verán claramente y podremos librarnos de nuestra carga de secretos compartiéndolos con Dios y otra persona. Muchos de nosotros nos resistimos a hacer estas cosas. Lo último que queremos durante los comienzos de la recuperación es que nos recuerden nuestro pasado, así como revelarlo a otra persona. Además, nos da miedo lo que podríamos averiguar acerca de nosotros mismos. Cuando reconocemos nuestros temores rápidamente nos tranquilizan diciendo que es probable que nuestro comportamiento pasado no sea tan malo como pensamos. Lo más probable es que no fuera peor que el de nuestros semejantes, entre ellos la persona a la que acabaremos haciendo confidencias. Luego nos dicen que dar este paso es esencial si queremos hacer progresos en nuestra recuperación. Deberíamos pensar en él utilizando términos positivos y de mejora de la vida, en lugar de considerarlo una tarea negativa. Asimismo, tenemos a nuestra disposición otros instrumentos espirituales. Nos permitirán hacer todavía más progresos al librarnos de sentimientos de culpa además de nuestros defectos del carácter propiamente dichos.

PENSAMIENTO Escribir el resultado de un examen personal es algo positivo que hacemos para ayudarnos a nosotros mismos.

Sesión 7.12


El que no siente verdadera estima por ninguna de las virtudes lo mejor que puede asumir es la apariencia de todas ellas. Charles Caleb Colton.

Todos sabemos lo que se siente cuando alguien trata de manipularnos y controlarnos. Nos sentimos insultados y molestos cuando otra persona recurre a la guerra psicológica. Desde luego, no siempre es fácil ver lo que realmente sucede cuando somos el blanco de mensajes diversos, de falta de honradez sutilmente disfrazada o de otras tácticas de manipulación. En algún momento, sin embargo, nos damos cuenta de que nos hemos puesto a la defensiva a causa de una persona inmensamente egocéntrica que no duda en recurrir al engaño para salirse con la suya. Con todo, pese a lo mucho que nos disgusta que nos manipule, ¿acaso no manipulamos a veces a los demás? La mayoría de la gente manipula a otras personas, aunque por regla general no lo hace de un modo tan calculado y extremo. Puede que, por ejemplo, de vez en cuando nos convenga no ser absolutamente fieles a la verdad. O cabe que racionalicemos nuestro comportamiento manipulador. Es posible que intentemos convencer a otra personas de que “sólo tratamos de ayudar”, aunque nuestros verdaderos motivos tengan que ver con el interés propio. Es demasiado fácil que lleguemos a convencernos de la “importancia” de nuestros propios planes y designios. Por eso es esencial revisar periódicamente nuestras acciones y examinar nuestros motivos. Del mismo modo que no queremos ser víctimas de las acciones egoístas de otra persona, queremos evitar ser manipuladores nosotros.

PENSAMIENTO Si intentamos racionalizar nuestro comportamiento manipulador, nos manipulamos a nosotros mismos.

Sesión 7.13


El hombre egoísta sufre más a causa de su egoísmo que el hombre a quien ese egoísmo priva de algún beneficio importante. Raplh Waldo Emerson.

Hoy no hace falta mucha perspicacia para ver cómo mis acciones y actitudes egocéntricas perjudicaban a otras personas. Irreflexivamente, sin reparar en obstáculos, pasaba por encima de quien se me pusiera delante…, ya fueran conocidos superficiales en el trabajo o las personas a las que más quería. Pero también he llegado a darme cuenta de que mi egocentrismo afectaba seriamente la forma en que me trataba a mí mismo. Exigía mucho a los demás, desde luego, pero irrazonablemente y a menudo sin piedad “tomaba” de mí mismo también. Al perjudicarme a mí mismo, constantemente me robaba oportunidades. Día tras día y año tras año, me trataba a mí mismo severamente y con desdén, en lugar de ser amable y paciente. Forzándome a mí mismo implacablemente, me agotaba en todos los aspectos. El poco respeto a mí mismo que había tenido en otro tiempo desapareció por efecto de mis acciones egoístas. Providencialmente, en su mayor parte esta clase de comportamiento ha cambiado de forma espectacular. Procuro comportarme de manera reflexiva y generosa, no sólo con los demás, sino también conmigo mismo. Presto mucha atención a mis necesidades físicas, emocionales y espirituales y hago cosas que son enriquecedoras en vez de perjudiciales.

PENSAMIENTO El egocentrismo no deja beneficiarios, solamente víctimas.

Sesión 7.14


Y si tu amigo te hace daño, dile: “Te perdono lo que me has hecho, pero ¿cómo puedo perdonarte por lo que te has hecho a ti mismo?”. Nietzsche.

A lo largo de los años hemos oído decir una y otra vez que cuando hacemos daño a alguien en realidad nos lo hacemos a nosotros mismos. Nunca hemos sido más conscientes que hoy de la verdad de esta máxima. Nunca hemos estado más dispuestos a aplicar este principio a nuestra vida. La razón de ello, gracias a Dios, es que ahora somos muy sensibles a las consecuencias de nuestro comportamiento. Hemos aprendido a contar hasta diez antes de dar paso a una explosión de ira o adoptar una actitud hostil. Hemos progresado hasta el extremo de que ahora sabemos exactamente lo que nos ocurre cuando montamos en cólera, somos poco amables o hacemos daño a otras personas. Debido a este conocimiento y a esta experiencia, resulta mucho más fácil evitar comportamientos o actitudes que pueden causarnos sentimientos de culpa, remordimiento o dolor. Aparte de eso, sencillamente ya no estamos dispuestos a pagar el precio del comportamiento que perjudica a los demás y, en definitiva, a nosotros mismos. Esto es lo que queremos decir cuando hablamos de que “el camino se angosta”. En contra de lo que puedan pensar algunas personas, esta forma de vida no es limitadora. Ocurre justamente lo contrario. Ahora que hemos resuelto muchos de nuestros problemas y dilemas básicos, podemos avanzar hacía nuevos niveles espirituales. El resultado es que estamos disfrutando de mayor libertad y de horizontes más amplios que en cualquier otro momento anterior de nuestra vida.

PENSAMIENTO El camino que se estrecha nos conduce a una mayor libertad.

Sesión 7.15


El fuego y la espada no son más que máquinas de destrucción lentas si se comparan con el parlanchín. Sir Richard Steele.

Nuestra estabilidad emocional depende en gran medida de evitar formas de comportamiento que puedan hacer daño a otras personas. Conocemos por experiencia la agitación que creamos dentro de nosotros mismos cuando perdemos los estribos, criticamos demasiado a otras personas o sencillamente actuamos de manera injusta. Pero ¿qué podemos decir de formas de comportamientos que son menos obvias? Las habladurías son un ejemplo que hace al caso. Cuando contamos chismes sobre una persona a espaldas de ella nuestras “revelaciones” son invariablemente personales, íntimas y sensacionalistas. Y aunque cabe que la información que transmitimos se basa en hechos auténticos. La mayoría de las veces es exagerada o no tiene fundamento. En cualquier caso, las habladurías son por su propia naturaleza maliciosas y dañinas siempre, sean cuales fueren nuestras intenciones o racionalizaciones. Chismorreamos porque de ello sacamos algo. Al difundir un rumor que minimiza a otra persona, ¿no tratamos de hacer que nosotros parezcamos mejores en comparación con ella? Para algunos los chismorreos son una forma malsana de divertirse. Para todos, son una señal de inseguridad. Antes de decir algo malicioso sobre otra persona, podríamos pensar en las consecuencias que ello tendrá. Sin duda alguna haremos daño a la persona sobre la que chismorreamos… y haremos daño también a las personas a las que hacemos la “confidencia”. Pero sobre todo nos haremos daño a nosotros mismos.

PENSAMIENTO Sea cual fuere el motivo, las habladurías son siempre dañinas para todos los interesados.

Sesión 7.16


El mal genio es su propio castigo. Charles Buxton.

Con frecuencia nos dicen que cuando nos enfadamos nosotros somos los que sufrimos y que en nuestra vida no hay lugar siquiera para el enfado supuestamente justificado. Puede que estemos filosóficamente de acuerdo con esta idea y que incluso la alabemos de forma insincera. En el fondo, sin embargo, creemos que en ciertas situaciones la ira es la única respuesta apropiada. Llega un día en que nos encontramos ante una de estas excepciones. Hemos sido víctimas de una injusticia terrible y nos sentimos gravemente ofendidos. Aprovechamos la oportunidad para estallar de forma incontrolable y provocar una escena tremenda. En secreto disfrutamos, no sólo de nuestra capacidad de desahogar la rabia, sino también del hecho de que hemos refutado la teoría. “¿Quién dice que no existe la ira justificada?”, pensamos, satisfechos con nosotros mismos. Pero luego pasa el tiempo, quizá sólo un breve período, y empezamos a arrepentirnos de nuestro comportamiento. Una y otra vez volvemos a vivir el incidente mentalmente y cada vez sentimos más vergüenza, más culpa y más remordimiento. Al poco ya ni siquiera podemos dormir…, estamos enfermos a causa de lo que hemos hecho. Una vez más hemos tenido que aprender algo a fuerza de sinsabores: en este caso la importantísima lección de que la ira desatada no es una respuesta apropiada en ninguna circunstancia. Sencillamente no justifica el sufrimiento que causa, tanto a nosotros como a quienes nos rodean.

PENSAMIENTO La ira no es una solución.

Sesión 7.17


Un acto dañino representa traspasar a otras personas la degradación que llevamos en nosotros mismos. Simone Weil.

Ahora me resulta fácil ver por qué mi familia “andaba con pies de plomo” cuando yo parecía tener un mal día. Sabían por experiencia que yo tendía a soltarles los perros cuando las cosas no me salían bien. Con el tiempo me he percatado de que cuando trataba a los demás injustamente a menudo era porque estaba lleno de temor egocéntrico, porque temía perder algo que tenía o no conseguir algo que deseaba. A su vez, ese temor provocaba mis estadillos de ira, celos, impaciencia e intolerancia. Hoy día cuando me doy cuenta de que las emociones volátiles amenazan con aflorar a la superficie me detengo y me pregunto a mí mismo que es lo que siento realmente. Nueve de cada diez veces, según he podido descubrir, la emoción subyacente es el miedo. Por regla general, darme cuenta de esto es suficiente para reprimir una reacción potencialmente explosiva y dirigir mis pasos hacia una solución real. Cuando el miedo egocéntrico hace que mis defectos de carácter cobren vida, ¿permito todavía que mi enfermedad del alma salga a borbotones y caiga sobre las personas que me rodean, especialmente mis seres queridos? ¿O me contengo y pido a Dios que haga desaparecer mis defectos?

PENSAMIENTO Descarga la pistola antes de que el miedo apriete el gatillo.

Sesión 7.18


Los hombres se vuelven malos y culpables porque hablan y actúan sin prever los resultados de sus palabras y hechos. Franz Kafka.

El dominio de uno mismo debería ser un objetivo importante en nuestra nueva vida. A pesar de ello, a algunos nos cuesta alcanzarlo. Vemos que el dominio de uno mismo es un comportamiento que se aprende. Tenemos que adiestrarnos literalmente a retroceder y pensar antes de actuar, hasta que lo hagamos de forma automática. Lo que antes era automático era nuestra infantil falta de domino de nosotros mismos. Muchos éramos impulsivos y teníamos el genio vivo. En un abrir y cerrar de ojos soltábamos los perros y nos enzarzábamos en furiosas discusiones o incluso en enfrentamientos físicos. Desde entonces hemos aprendido que cuando “perdemos los estribos” nuestra capacidad de ser tolerantes y justos sale volando por la ventana. Hemos aprendido que cuando actuamos de forma precipitada y temeraria –sin pensartergiversamos nuestro yo verdadero. Hemos aprendido que un simple estallido de ira puede echar a perder nuestra relación con otra persona…e incluso puede afectar nuestra vida y nuestro futuro. Cuando empezamos a hacer progresos en este campo y a practicar el dominio de nosotros mismos encontramos recompensas personales que van más allá del momento de la victoria. Nuestras relaciones con los demás son mejores. La gente no respeta más y nosotros nos respetamos más a nosotros mismos. Durante la mayor parte del tiempo nos sentimos más cómodos de lo que jamás pudimos imaginar.

PENSAMIENTO La vida no tiene que ser una carrera eliminatoria.

Sesión 7.19


No tienes para hacerme daño la mitad del poder que yo tengo para sentirlo. William Shakespeare.

Cuando hoy día alguien trata de irritarme que lo logre o no depende en gran parte de mí. Antes no tenía esa posibilidad de elegir. De forma casi inevitable, daba a la gente la capacidad de hacerme daño. Había una persona en mi familia, por ejemplo, que siempre intentaba sacarme de quicio. Sabía exactamente lo que tenía que decir y sabía exactamente cómo reaccionaría yo a sus provocaciones. Cuanto más me disgustaba, menos capaz era de dominarme y más poder daba a esa persona. Una y otra vez permitía que hiciera de mí una víctima. Todo eso empezó a cambiar cuando me di cuenta de que me hacía más daño mi propia reacción que las palabras o acciones dañinas de los demás. Al principio seguía disgustándome cuando alguien se metía conmigo pero el conocimiento de mí mismo al menos me permitía practicar el autodominio. A medida que mi autoestima fue aumentando, me volví menos vulnerable a los momentos poco amables o a parecidas influencias negativas. Asimismo empezó a resultarme más fácil reaccionar compasivamente que adoptar una actitud defensiva ante la persona autora del acto dañino.

PENSAMIENTO Disminuye el daño procurando comprender a la persona que lo hace.

Sesión 7.20


No hagas nada empujado por una pasión furiosa. Es como hacerse a la mar en plena tempestad. Thomas Fuller.

Una vez más te has visto absorbido por el vértice destructivo de tu propia ira. Ahora las cosas vuelven a la normalidad y te encuentras atendiendo a tu maltrecha psique a la vez que te preguntas cómo podrás moderar tus reacciones la próxima vez que tu barómetro emocional caiga a plomo. Por supuesto, no hay garantías, pero a continuación sugiero una serie de actos que podrían hacer que las cosas fueran diferentes. 1) En primer lugar, conviene distanciarse de la situación, tanto física como, en la medida de lo posible, emotivamente. Esto te coloca en condiciones de comprender mejor lo que realmente está ocurriendo antes de dejarte llevar por las emociones. Comenta la situación con alguien inmediatamente; como mínimo, podrás desahogarte. 2) Acto seguido pregúntate a ti mismo, sinceramente, si de algún modo has contribuido el cataclismo. ¿Lo has provocado tú mismo o has echado leña al fuego? Si descubres que eres el responsable, siquiera en parte, pide perdón en seguida y no pienses más en ello. Si estás enfadado con alguien por una razón concreta, procura (aunque resulte difícil) reconocer y comprender las causas que hay detrás de los actos perjudiciales o aparentemente irracionales de esa persona. El propósito no es justificar el comportamiento de la otra persona, sin más bien verlo tal como es. Esto podría ayudarte a reaccionar de forma comprensiva en vez de con enojo.

PENSAMIENTO Hay medidas que puedes tomar para mitigar la capacidad autodestructiva de tu propia ira.

Sesión 7.21


Aprended a decir “no”; os será más útil que saber leer latín. Charles Haddon Spurgeon.

¿Por qué cuesta tanto decir “no”? ¿Por qué es tan frecuente que acabemos accediendo a hacer cosas que no queremos hacer? Somos muchos los que tenemos este problema y cuando nos sucede algo así nos sentimos frustrados y hasta furiosos con nosotros mismos. Si alguien nos pide que hagamos algo y decimos “no”, provocamos su desaprobación. No queremos arriesgarnos a despertar la desaprobación de alguien, especialmente si, para empezar, no tenemos mucho amor propio. En este sentido, nuestra incapacidad o poca disposición a decir “no” es una de las formas más comunes del deseo de complacer a la gente. Si estamos cansados de permitir que nuestra vida se vea influida o controlada por los deseos ajenos, es hora de decidirse y aprender a decir “no”. La mejor manera de aprender es empezando por cosas pequeñas, comprobando el resultado y adquiriendo confianza paulatinamente. Es útil fijarse prioridades y límites. De esta manera cuando nos pidan que hagamos algo sabremos de antemano hasta dónde estamos dispuestos a llegar. Si nos ponen entre la espada y la pared, podemos concedernos tiempo para tomar la decisión acertada diciendo: “Déjeme pensarlo”.

PENSAMIENTO Aprender a decir “no” está en función de nuestra propia autoestima.

Sesión 7.22


Estamos tan acostumbrados a llevar un disfraz delante de los demás, que al final no podemos reconocernos a nosotros mismos. Duque de la Rochefoucauld. Hablando de “complacer a la gente” con un amigo, describí los extremos a que llegaba para ganarme la aprobación ajena. Mi amigo asintió con la cabeza. “Sí, yo era así también –dijo- . Para mí complacer a la gente era usar a la gente”. Acto seguido procedió a contarme algunas de las cosas que hacía para caer simpático a los demás y la frecuencia con que cambiaba sus numerosos “disfraces”. “Prácticamente toda interacción con alguien tenía por motivo beneficiarme de alguna forma –dijo- . Siempre estaba usando a la gente… Daba un poco…, ya sabes, un poco de amabilidad, un poco de atención, incluso un poco de generosidad…, con el fin de recibir mucho a cambio. Me aprovechaba de las debilidades e inseguridades de la gente. Así estuve durante años y ni tan sólo me daba cuenta de que lo hacía”. Cuando mi amigo empezó a cambiar de vida, a tomar medidas para convertirse en una persona honrada y conocerse a sí mismo, su comportamiento de antaño dejó de servirle. “Me resulta realmente incómodo –me dijo-. Sencillamente no podía seguir viviendo de aquella manera”. “Hoy día cuando empiezo a tratar a alguien de cierto modo y me da la sensación de que no es el modo correcto –agregó- tengo que comprobar rápidamente mis motivos. Si me encuentro con que estoy manipulando a la otra persona, tratando de conseguir algo para mí mismo, tengo que dar macha atrás.

PENSAMIENTO Complacer a la gente es a menudo utilizar a la gente.

Sesión 7.23


No hay víctimas, sólo voluntarios. Anónimo.

Cuando empezamos a hacer cosas que son buenas y apropiadas para nosotros nos damos cuenta de muchas opciones nuevas. Quizá ya existían desde el principio, pero sencillamente no podíamos actuar de acuerdo con ellas. Hoy, por ejemplo, podemos decir que no. Si nos sentimos incómodos en una fiesta, podemos irnos. Si a última hora el jefe nos pide que nos quedemos en la oficina cuando tenemos entradas para un concierto, podemos explicárselo y decirle que lo sentimos. Aunque no tan obvias, otras opciones pueden ser todavía más importantes. En mi propio caso una opción nueva e importante es la de no tener que “hacer el juego” a nadie. Si alguien me ataca de palabra o me pone verde, no tengo que adoptar una actitud defensiva. Si me encuentro metido en una relación que parece “la danza de la muerte”, no tengo que seguir bailando. En resumen, ya no necesito comprometer mi dignidad, rebajarme al nivel de otra persona o soportar insultos. Se tarda un poco en ver estas opciones menos obvias, porque están relacionadas principalmente con lo que sentimos acerca de nosotros mismos. Cuanto mejor nos sintamos acerca de nosotros mismos, más opciones de esta clase estarán a nuestra disposición… y más fuerza y confianza tendremos para elegir las que más nos convengan.

PENSAMIENTO No tienes que “hacer el juego” a nadie.

Sesión 7.24


Nuestra gran tarea en la vida no es ver lo que se divisa débilmente a lo lejos, sino hacer lo que se encuentra claramente cerca. Thomas Carlyle.

Una de las cosas que más difíciles nos resultan es poner fin a una relación, ya sea romántica o con el patrón, un amigo o un familiar. Por razones diversas, a menudo seguimos sosteniendo relaciones perjudiciales cuando hace ya mucho tiempo que nos dimos cuenta de que era el momento de dejarlas. Puede que nos dé miedo estar solos. Cabe que no podamos o no queramos afrontar cambios y el dolor de la ruptura. Quizá nuestro sentido de la obligación con una persona se base en la culpa; por la razón que sea tenemos la impresión de “deberle” algo. Dado que el sentido de lo que valemos ha mejorado, estamos hoy menos dispuestos a continuar relaciones poco sanas o dañinas. Creemos merecer algo mejor. Estamos aprendiendo a valorar honradamente nuestros lazos con otras personas, dejando a un lado las racionalizaciones y contemplando la realidad. Procuramos ver cómo están las cosas ahora en vez de cómo estaban antes o cómo pueden estar en el futuro. Nos preguntamos a nosotros mismos si los beneficios de conservar la relación pesan más que las consecuencias. Aunque es posible que nos sintamos atrapados en una situación porque alguien nos “necesita”, también tenemos que considerar nuestras propias necesidades y preguntarnos con tal fin: ¿Qué es lo mejor para mi bienestar?”.

PENSAMIENTO No estoy dispuesto a soportar relaciones perjudiciales; me merezco algo mejor.

Sesión 7.25


Es más frecuente que nos sintamos asustados que doloridos; y sufrimos más a causa de la imaginación que de la realidad. Séneca.

Durante muchos años di por sentado que casi todo lo que ocurría en mi pequeño universo egocéntrico – desde el comentario que una persona hacía en voz baja hasta la mirada de soslayo de otra- tenía que ver conmigo personalmente. Si tenemos en cuenta que mi amor propio era nulo, resultaba irónico que me imaginase que el mundo giraba alrededor mío. Sin embargo, mi hipersensibilidad a las acciones de los demás me causaba muchísimo daño. Era como si mis antenas emocionales captasen señales en alguna frecuencia especial, una frecuencia que la mayoría de la gente ni tan sólo sabía que existiese. Mi problema se veía agravado por el hecho de que también yo reaccionaba intensamente al dolor ajeno y a menudo lo absorbía como si fuese mío. Cuando empecé mi nueva vida una amiga me sugirió que me pusiese un “impermeable invisible”. Dijo que de esta forma quedaría protegido durante un tiempo contra “vibraciones” inoportunas mientras aprendía algunas soluciones más realistas y duraderas para mi hipersensibilidad. Tomando medidas que al principio parecían no tener relación con mi problema, poco a poco pude contrarrestar mi egocentrismo mientras iba sintiéndome más seguro y adquiriendo más confianza en mí mismo. Aunque continúo sintonizando el mundo que me rodea, hoy mis reacciones son muy diferentes. Mi sensibilidad se ha visto transformada de un doloroso lastre en una fuerza positiva en mi vida.

PENSAMIENTO Tus antenas emocionales pueden reorientarse para una recepción positiva.

Sesión 7.26


El valor perfecto significa hacer sin testigos lo que seríamos capaces de hacer ante los ojos del mundo. Duque de la Rochefoucauld.

Durante años atribuí mi escaso amor propio a las acciones injustas de otras personas. Luego descubrí que mi amor propio tiende a subir o bajar en relación directa con mi forma de comportarme y pensar. Por ejemplo, solía tener la sensación de ser un farsante porque mi comportamiento era realmente engañoso. Naturalmente, quería caer bien a los demás, así que cuando me miraban era atento, considerado y me comportaba bien. Pero cuando estaba solo me quitaba la máscara. Con mi familia no me comportaba ni la mitad de cómo quería que los demás pensaran que me comportaba. La sinceridad finalmente me ayudó a darme cuenta de que mi doblez perjudicaba la opinión que tenía de mí mismo. En el fondo me odiaba a mí mismo por mi comportamiento hipócrita. Ya iba siendo hora de que empezara a comportarme de otra manera. Me dijeron que para ello necesitaría valor y disciplina. Estaba dispuesto a intentarlo y el resultado fue que poco a poco aprendí a ser consecuente y recobré el respeto de mí mismo. Hoy día trato de hacer las cosas porque son correctas. Si con ello me granjeo la aprobación de los demás, mejor que mejor. Sin embargo, la meta más elevada es obtener mi propia aprobación.

PENSAMIENTO Las máscaras pueden asfixiar.

Sesión 7.27


Estamos siempre en la forja, o en el yunque; a fuerza de ponernos a prueba Dios nos va dando forma para cosas superiores. Henry Ward Beecher.

“A veces era como si todos mis defectos de carácter hubieran cobrado vida – me dijo un amigo-. El lado oscuro de mi personalidad se imponía. Todo parecía distorsionado y me sentía alienado y autodestructivo”. Cada vez que padecía esta experiencia mi amigo trataba de negar sus sentimientos y racionalizar sus acciones. Guardar el secreto se convirtió en algo importantísimo, aun cuando él sabía que todos tenemos nuestro lado oscuro. “Me daba miedo el gorila que había en mí. Cada vez que él salía yo trataba de obligarle a meterse dentro de su jaula antes de que causara demasiados daños. Quisiera Dios que nadie lo vea”. “¿Qué ocurrió finalmente?”, pregunté. “Siempre formará parte de mí – respondió mi amigo con toda seriedad-. Pero ahora me siento de otra manera en relación con él. Las cosas cambiaron cuando por fin pude hablar en confianza con alguien, en un nivel profundo y sincero. Con la ayuda de aquella persona pude explorar realmente mi personalidad destructiva”. “Llegué al punto en que me fue posible hacer frente al gorila – añadió mi amigo-. Acabé aceptándolo como parte de mí mismo y, aunque parezca extraño, incluso lo abracé. Al abrazarlo perdió su poder.”

PENSAMIENTO La jaula que llevo dentro, donde meto mis sentimientos dolorosos, puede convertirse en la jaula que me rodee.

Sesión 7.28


Un hombre puede espaciarse tanto en un pensamiento, que quizá acabe siendo prisionero del mismo. George Savile.

¿Qué ocurre cuando estamos obsesionados? Nos preocupamos de forma compulsiva por algo, incluso hasta rozar la locura. Si no se le pone freno, una obsesión puede afectarnos de diversas maneras que van del tormento emocional y la enfermedad física al internamiento en una institución e incluso la muerte. Prácticamente cualquier cosa puede transformarse en una obsesión: Una reivindicación pendiente, una superstición, por ejemplo, o nuestras reacciones ante personas, lugares o cosas. Pero cualquier obsesión, por más que parezca inofensiva –la limpieza, la puntualidad compulsiva- puede causar gran angustia. ¿Cómo nos libramos de las obsesiones? La experiencia de nuestros largos y dolorosos intentos nos ha enseñado que no podemos librarnos de ellas sin ayuda. Hemos comprobado que sólo Dios puede hacer que las obsesiones desaparezcan y que sólo los hará desaparecer cuando estemos totalmente dispuestos a ello.

PENSAMIENTO El poder de Dios puede librarnos de nuestras obsesiones…, pero sólo cuando estemos dispuestos a ello.

Sesión 7.29


COMENÇAR DE NOU Sesión 8: Serenidad

Aceptar las circunstancias

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Que Dios me conceda serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar las cosas que sí puedo cambiar, y sabiduría para distinguir la diferencia. Reinhold Niebuhr.

Utilizada por millones de personas de todo el mundo, la llamada “Plegaria de la serenidad” ofrece consuelo, tranquilidad y mucho más. Su popularidad y su eficacia residen en el hecho de que proporciona soluciones espirituales claras y sencillas para toda suerte de problemas de la vida. ¿Qué es lo que realmente pedimos cuando utilizamos la citada plegaria? La primera parte tiene que ver con la impotencia y la aceptación. Reconocemos nuestra falta de poder sobre la gente, los lugares y las cosas…y pedimos a Dios que nos ayude a aceptarlas tal como son. La segunda parte se ocupa de la disposición a hacer algo y del valor. Indicamos que estamos dispuestos a asumir la responsabilidad y hacer lo que nos corresponde. Pedimos a Dios que nos dé valor para actuar en las situaciones que hacen necesaria nuestra intervención. En la última parte de la plegaria expresamos el reconocimiento de que a menudo nos resulta difícil saber, sin que nos ayuden, qué situaciones piden aceptación y cuáles requieren acción. Pedimos a Dios que nos guíe, que nos indique qué desea que hagamos, que nos dé a conocer su sabiduría. Como es obvio, en la “Plegaría de la serenidad” hay mucho más de lo que podíamos haber pensado.

PENSAMIENTO Podemos alcanzar la serenidad por medio de la aceptación, la acción y la disposición a buscar y cumplir la voluntad de Dios.

Sesión 8.1


La tranquilidad de espíritu es ese estado mental en el cual has aceptado lo peor. Lin Yutang.

Cuando por primera vez me sugirieron la aceptación como forma de resolver problemas que parecían insuperables lo primero que pensé fue: “¡A usted le resulta fácil decirlo!”. Pero con el paso del tiempo descubrí que la aceptación puede practicarla cualquier persona en cualquier situación. Sus frutos no están reservados exclusivamente a personas con “experiencia espiritual”. Hoy día la meta consiste en aceptar las circunstancias y las situaciones tal como son en lugar de cómo deseamos que sean. Cuando “nos dejamos llevar” en vez de tratar de esquivar la adversidad o de luchar contra ella la calidad de nuestra vida mejora mucho. En primer lugar, la aceptación nos libra de nuestros problemas. Entonces surge la tranquilidad de espíritu, en contraste con la frustración y la ansiedad que conocíamos antes. Una vez tranquilos, mejora nuestra capacidad de escuchar a Dios y tomar medidas basándonos en la orientación que nos dé. Hemos aprendido que la práctica de la aceptación no tiene por qué limitarse a contingencias serias tales como, por ejemplo, la enfermedad. Puede practicarse muy provechosamente cuando se presentan los infortunios relativamente pequeños de la vida y ofrece un remedio sencillo y eficaz para las incomodidades y agravios que todos sufrimos en la vida cotidiana.

PENSAMIENTO La aceptación lleva a la tranquilidad de espíritu.

Sesión 8.2


Cuando no podemos encontrar tranquilidad dentro de nosotros mismos es inútil buscarla en otra parte. Duque de la Rochefoucauld.

Un objetivo principal de hoy es volvernos más tranquilos y serenos. Cuando empezamos nuestra nueva vida nos dicen que este es un objetivo valioso, pero que sólo podemos alcanzarlo si lo buscamos empleando métodos totalmente distintos de los que usábamos antes. Nos recuerdan que la serenidad verdadera y duradera no puede encontrarse en las relaciones de dependencia, consumiendo drogas y alcohol, “huyendo” o acumulando dinero “suficiente”. Una y otra vez nos enseñan que la serenidad tiene que salir de dentro de nosotros mismos, que es verdaderamente un trabajo hecho desde dentro. Al principio la idea nos desconcertaba; nos parecía demasiado abstracta. Pero con el tiempo llegamos a reconocer la validez del concepto. Empezamos a sentirnos dispuestos a ver las personas, los lugares y las cosas en la realidad y no sólo del modo en nos afectaban. Vimos que era necesario cambiar nuestra forma de relacionarnos con el mundo…, en concreto nuestras actitudes y reacciones ante el mundo. Para muchos esto percatación fue el primer paso para alcanzar y mantener la paz interior. Por medio de estos cambios dirigidos desde dentro, hemos empezado a adquirir aceptación. Cada vez nos cuesta menos aceptar las cosas tal como son realmente. Gracias a ello, nuestra capacidad de permanecer tranquilos y serenos ha aumentado mucho.

PENSAMIENTO Alcanzar tranquilidad y serenidad es un trabajo que se hace desde dentro.

Sesión 8.3


Hay una divinidad que da forma a nuestros fines, como quiera que los esbocemos. William Shakespeare.

El principio espiritual de la aceptación puede ser la solución de todos nuestros problemas. Con todo, antes de poder ponerlo en práctica debemos ser capaces de ver las cosas tal como son realmente. Debemos ser capaces de discernir y reconocer la realidad, sin las anteojeras de la negación ni la deformación que produce la participación emocional. En muchas situaciones la aceptación significa reconocer que somos impotentes, que, tal como están las cosas, no hay absolutamente nada que podamos hacer. Hay también situaciones en que el cambio es posible y deseable. En tales casos la aceptación lleva consigo responsabilidad; requiere que por nuestra parte estemos dispuestos a tomar las medidas que sean necesarias. Sin embargo, en ningún caso la aceptación quiere decir someterse a una situación degradante. Por el simple hecho de que aceptemos que somos incapaces de cambiar a una persona, un lugar o una cosa, no hay que suponer que hayamos perdido la esperanza, o que carezcamos de opciones. Podemos aceptar mental y emocionalmente una situación insostenible poniéndola en manos de Dios. También podemos recurrir a Dios cuando la aceptación debe ir seguida de medidas activas. En tales casos podemos pedirle que nos guíe para decidir lo que hay que hacer y que su fuerza nos ayude a hacerlo valientemente.

PENSAMIENTO A veces la aceptación pide medidas activas, a veces que no hagamos nada, pero nunca pide que nos sometamos a la degradación.

Sesión 8.4


La responsabilidad de la tolerancia reside en quienes tienen la visión más amplia. George Eliot.

Todos estamos familiarizados con la tolerancia tal como generalmente se interpreta en el sentido jurídico o constitucional de la palabra. Somos conscientes de que es “necesario” tratar a las personas de igual manera prescindiendo de su color, su sexo o su credo. Tendemos a pensar en la tolerancia principalmente en términos de la igualdad en el trabajo, la igualdad de oportunidades, vivienda para todos, etc. A medida que progresamos espiritualmente, el concepto de la tolerancia adquiere un significado nuevo y más hondo. Nuestra meta es hoy ir más allá del concepto “democrático” para llegar un concepto en el cual reconozcamos y respetamos las opiniones y las prácticas de todas las personas que figuren en nuestra vida. Creemos que la tolerancia en este nivel mucho más personal es esencial. Si nosotros y los que nos rodean queremos vivir bien, debemos dejar de pelearnos y de juzgar a todos y todo. Nuestra meta es vivir en la asociación, la paz y el compañerismo más completos con todos los hombres y todas las mujeres. Todos somos hijos de Dios capaces de establecer relaciones armoniosas los unos con los otros…, si tenemos la disposición y la honradez suficientes para intentarlo. La tarea puede parecer difícil y obviamente es algo que no podemos lograr con rapidez o de forma absoluta. Pero si queremos fomentar nuestro crecimiento espiritual y conservar la serenidad, debemos seguir esforzándonos en pos de la verdadera tolerancia, de día en día.

PENSAMIENTO Las recompensas de la tolerancia a nivel personal son la serenidad, el compañerismo y el crecimiento espiritual.

Sesión 8.5


Me has tocado y me he transformado en tu paz. San Agustín.

Cuando estamos afligidos y nos cuesta concentrarnos o descansar sabemos que podemos volvernos hacia Dios en busca de alivio. Incluso cuando nos sentimos incapaces de rezar, podemos tratar de permanecer quietos, dejando que nuestra mente y nuestro cuerpo descansen en la presencia consoladora de Dios. Podemos cerrar los ojos y sentir cómo la paz de Dios fluye por nuestro interior y sustituye la discordia por la armonía. Al dejar que la paz de Dios nos llene la mente y el corazón, la ansiedad y las preocupaciones exageradas nos dejan. La paz de Dios es pura y vibrante y rechaza las ideas y las preocupaciones que no concuerdan con la perfección divina. Una sensación de serenidad empieza a invadir todo nuestro ser cuando nos volvemos hacia Dios. Con este flujo renovador llega la curación de las emociones, la mente y el cuerpo. Nos llenan pensamientos tranquilos que nos enseñan a vivir y trabajar armoniosamente con los demás. Cuando nos volvemos hacia Dios de esta manera y él nos da consuelo y seguridad nos acordamos una vez más de que Dios tiene la facultad de traer paz y armonía a todas las personas y situaciones.

PENSAMIENTO La paz de Dios puede restaurarme, sustituyendo la discordia interior por la armonía.

Sesión 8.6


Las mentes serenas no pueden ser presa de perplejidad ni de miedo, sino que en la dicha o en la desdicha avanzan llevando su propio paso, como un reloj durante una tempestad de truenos. Robert Louis Stevenson.

A veces parece que un comité de agoreros se ha adueñado de mi cerebro, llenándolo de pensamientos negativos que no tienen ninguna base en la realidad. Cuando más tiempo termino permito que duren las sesiones del comité, más gritón y amenazador se muestra… y más tenso y ansioso me pongo yo. Por suerte, actualmente tengo voz y voto en estas cuestiones. Ya he “cambiado de emisora” en lo que se refiere a mi forma de vivir y mis actitudes, de manera que me resulta mucho más fácil eliminar los pensamientos temibles e indeseables. Lo que es más importante: estoy aprendiendo a tranquilizar mi cerebro. No lo tranquilizo sólo porque ello me produce un alivio inmediato, sino también para preparar un beneficio a plazo más largo. Cuando tranquilizo mi cerebro quedo preparado para que Dios me revele sus consejos. Por medio de mi confianza en Dios alcanzo la tranquilidad incluso en momentos de gran tensión, incluso cuando la agitación cunde entre las personas que me rodean. Alcanzo la tranquilidad y una vez más me siento agradecido por el poder y la gracia de Dios.

PENSAMIENTO Esfuérzate en pos de una mente serena.

Sesión 8.7


Nos es fácil perdonar a un niño que tiene miedo a la oscuridad; la verdadera tragedia de la vida es cuando los adultos tienen miedo a la luz. Platón.

Nuestra manera de vivir nos permitía huir de la realidad. Aunque nuestras dependencias químicas o de comportamiento no nos permitían evitar el mundo real, lo amortiguaban alterando la conciencia que teníamos de él. Cuando dejamos nuestras dependencias nos encontramos con que la realidad era todavía más desconcertante y aterradora que antes. Nos acobardamos y durante un tiempo fue muy grande la tentación de recaer en nuestras costumbres de antaño. ¿Qué era lo que tanto miedo nos daba? Para empezar, temíamos asumir responsabilidades; era algo que nunca habíamos estado dispuestos a hacer. Algunos también temíamos la interacción con otras personas. Asimismo, no queríamos ver en qué nos habíamos convertido. En aquellos momentos todavía no estábamos dispuestos a aceptar las cosas tal como eran. Afrontar la realidad es una de las primeras grandes tareas de nuestra nueva vida. Se nos presenta muy pronto. Es un momento crítico para nosotros, porque no cabe duda de que las decisiones que tomemos afectaran la rapidez y la facilidad de nuestros futuros progresos. Obviamente, lo mejor es optar por hacer frente la realidad cara a cara. Las primeras pruebas de nuestra disposición a ello bien pueden ser las más difíciles, pero si las afrontamos con valor, adquiriremos fuerza y fe para continuar haciéndolo como cosa natural.

PENSAMIENTO Hagas lo que hagas, la realidad no desaparecerá… y está hecha para disfrutarla.

Sesión 8.8


Al dirigir los asuntos humanos, no hay mejor regla que la moderación. Lao.Tsé.

La vida está llena de provocaciones, irritaciones y personas difíciles. Procuramos que no nos causen disgustos. Hemos aprendido una y otra vez que cuando nos permitimos a nosotros mismos responder rápidamente o sin moderación nosotros somos los que sufrimos…, a menudo mucho. Pero somos humanos y a veces no podemos evitar una reacción malhumorada. Cabe que en tales ocasiones estemos tentados de perder los estribos, zaherir al interlocutor o actuar irracionalmente. Hay algo que podría servir de válvula de seguridad la próxima vez que estés a punto de perderlos. Dite a ti mismo “¡Que se pare todo!” y luego piensa en lo que eso significa. El hecho de que otra persona se esté poniendo en ridículo no quiere decir que tú tengas que rebajarte al mismo nivel. Así que lo primero que tienes que hacer es sujetar la lengua. Si guardas silencio, no habrá nada que te haga sentir remordimiento o culpa después; en cambio, como todos sabemos, retirar una explosión de ira resulta difícil. “¡Qué se pare todo!“ también significa contenerse. Es una ayuda pensar que la ira es un ataque temporal de locura durante el cual recaemos en nuestros viejos hábitos. A decir verdad, la próxima vez que veas que alguien pierde los estribos, obsérvale atentamente para recordarte a ti mismo lo nocivo y estúpido que puede ser comportarse así.

PENSAMIENTO Cuando dices “que se pare todo” puedes evitar perder los estribos.

Sesión 8.9


Complicar lo sencillo es cosa frecuente; hacer que lo complicado sea sencillo, pasmosamente sencillo, eso es creatividad. Charles Mingus.

Con demasiada frecuencia nos encontramos en una situación en la que nos abruman las responsabilidades, las preocupaciones o un exceso de trabajo. Hay tantas cosas urgentes que reclaman nuestro tiempo y nuestra energía, que resulta difícil tomar decisiones. A veces la confusión y la incertidumbre dan paso al pánico y deseamos poder escapar de alguna forma. Dado que no podemos irnos por las buenas, recurrimos a una forma más aceptable de expresar la desesperación: nos arrojamos de cabeza y tratamos de hacerlo todo al mismo tiempo. Basta decir que casi no hacemos ningún progreso a la vez que nos complicamos todavía más la vida. Hay un dicho conocido que podría sernos de ayuda cuando nos encontramos sometidos a presión de esta manera: Lo primero es lo primero. Si frenamos lo suficiente para aplicar este principio, podemos determinar las prioridades, organizar nuestro tiempo e introducir orden en nuestro día. Aunque no siempre es fácil hacer primero lo primero, cuando actuamos de acuerdo con ello podemos utilizar nuestro tiempo y nuestros recursos de forma eficiente. Asimismo, es posible hacer mucho más en un día a la vez que eliminamos mucha fatiga de nuestra vida.

PENSAMIENTO El principio de “lo primero es lo primero” puede proporcionarnos tanto un sentido del orden como serenidad.

Sesión 8.10


Estad quietos, y conoced que yo soy Dios. Salmos,46,10.

La vida es a menudo más compleja de lo que nos gustaría que fuese. A veces, por ejemplo, empezamos el día llenos de buenas intenciones y, a pesar de ello, todo sale mal. Nos asomamos a la ventana y vemos que llueve a cántaros. El coche no quiere arrancar. Cuando finalmente llegamos al trabajo el jefe nos echa una bronca por el retraso y ni tan sólo quiere escuchar la explicación. Todo el mundo parece estar de un humor de perros. Apretamos los dientes y tratamos de pasar el día y, por supuesto, finalmente el día termina. Para entonces tenemos un tremendo dolor de cabeza y el estómago revuelto. Nos damos cuenta de que nos hemos visto en situaciones que requerían lo mejor de nosotros para afrontarlas, pero en vez de ello hemos hecho frente a las mismas del peor modo posible, llenos de ansiedad. En los días como el citado, ¿qué podemos hacer para sentirnos de otro modo? Para empezar, podemos hacer una pausa –hacerla realmente- y sentarnos hasta que se nos despeje el cerebro. Puede que tarde cierto tiempo, pero valdrá la pena. Porque entonces podremos pensar de forma realista en nuestra impotencia y recordarnos a nosotros mismos que no somos los que cortan el bacalao…, que ni siquiera es nuestro bacalao. Si con estas sencillas acciones logramos algo, por pequeño que sea, entonces podemos pedirle a Dios que reconduzca nuestros pensamientos hacia sendas de serenidad. Y podemos empezar de nuevo, sin que importe la hora.

PENSAMIENTO Un nuevo día puede empezar a cualquier hora.

Sesión 8.11


En la vida real toda gran empresa empieza con fe y da su primer paso hacia delante en la fe. August Wilhelm V.

Incluso cuando ya estaba dispuesto a, como mínimo, tratar de vivir de acuerdo con principios espirituales, me resultaba difícil comprender qué eran tales principios y cómo se aplicaban. Hice muchas preguntas y me respondieron con paciencia. Pero durante meses sencillamente no lo entendí. Lo que me sugerían resultaba confuso hasta rozar la incomprensibilidad. Era como si me estuviesen pidiendo que creyese que dos más dos son cinco. Virtualmente todas las ideas que me ofrecían eran contrarias a lo que había creído toda la vida. Casi todas las acciones que me sugerían eran lo contrario de lo que yo acostumbraba a hacer. Por ejemplo, yo expresaba preocupación profunda por las relaciones con la familia, mi economía y mi precaria carrera profesional. Esperaba recibir consejos concretos. Pero en vez de ello me decían que trabajara en mi relación con Dios. Cuando me quejé amargamente de un trato que recibía de un pariente, esperaba encontrar compresión. Cuando me sugirieron que tratase de ver cómo los defectos de mi carácter habían contribuido al problema; quedé desconcertado. Despacio pero sin interrupción todo empezó a tener sentido. Aquellos instrumentos espirituales empezaron a ayudarme…, pero sólo cuando dejé de preguntar cómo podían ser eficaces y me mostré dispuesto a aplicarlos.

PENSAMIENTO Los instrumentos espirituales funcionan estamos dispuestos a usarlos.

bien

cuando

Sesión 8.12


El dolor no es ningún mal. A menos que nos venza. Charles Kingsley.

Nadie necesita que le recuerden que el dolor es una parte inevitable de la vida. Tanto si nos llega por medio de un trauma, de una pérdida, o a consecuencia de nuestro propio comportamiento, no podemos librarnos del dolor por mucho que lo intentemos. Si repasamos los progresos que hemos hecho en la vida, veremos con facilidad que generalmente hemos crecido por medio del dolor. Algunas personas, de hecho, creen que el dolor es la “piedra de toque del crecimiento”. Mirando hacia atrás, también podemos darnos cuenta de con qué frecuencia hemos sido la causa de nuestro propio dolor, o lo hemos agravado con nuestros pensamientos, actitudes y acciones. También podemos recordarnos a nosotros mismos que el dolor emocional no dura eternamente…, desaparecerá. Es importante recordar que no tenemos que pasar por el dolor solo, y tampoco tenemos que depender exclusivamente de nosotros mismos para afrontarlo. Podemos tener por seguro que Dios estará a nuestro lado. También pueden ayudarnos las sugerencias y el apoyo de personas que han vivido experiencias parecidas. El dolor tiene la capacidad de fortalecernos o de destruirnos, según nuestra forma de responder a él. A menudo la respuesta más eficaz es la aceptación. Cuando podemos aceptar el estado en que nos encontramos cabe que podamos aliviar el dolor haciendo desaparecer el poder inmerecido que le hemos dado.

PENSAMIENTO No des al dolor el poder para destruirte.

Sesión 8.13


Vivid cerca de Dios y así todas las cosas os parecerán pequeñas en comparación con las realidades eternas. R.M. M’ Cheyne.

¿Estoy demasiado ocupado para dedicar quince minutos de mi tiempo a comunicarme con Dios? Si mi respuesta es afirmativa, entonces no puede permitirme el lujo de no tomarme esos quince minutos, porque es cuando probablemente más lo necesito. He aprendido que si no tengo cuidado, un programa de trabajo que causa tensiones de forma continua puede hacer que me sienta apartado de Dios y en su momento esto dificulta mi crecimiento espiritual. ¿Qué ocurre cuando cambio el orden de mis prioridades y reservo tiempo para rezar y meditar? Casi inmediatamente experimento una sensación de paz y serenidad porque sé que Dios está conmigo y ya no necesito apoyarme exclusivamente en mis propios recursos. Porque me he abierto a Dios, es mucho más probable que reciba sus consejos. Cabe que no los reciba durante la meditación misma. Pero la experiencia me ha enseñado que los recibiré en algún momento, ya sea bajo la forma de una inspiración especial que parece surgir de la nada, o como una sensación intuitiva muy dentro de mí. Cuando dedico tiempo a comunicarme con Dios me siento refrescado y renovado. Mi día puede empezar de nuevo, y es probable que lo que haga me salga mejor.

PENSAMIENTO Cuando estás demasiado ocupado para rezar y meditar es probablemente cuando más necesitas hacer estas cosas.

Sesión 8.14


No todas las cosas deben examinarse atentamente, ni hay que poner a prueba a todos los amigos, ni desenmascarar ni denunciar a todos los enemigos. Proverbio Español.

Todos tendemos a querer que los demás hagan las cosas a nuestra manera. Sin que forzosamente nos demos cuenta de ello, a veces esperamos que la gente viva de acuerdo con nuestros ideales y principios. Cuando nos ocurre así nos inclinamos a juzgar y criticar sus “defectos”. Llevando esto un poco más allá, nos parece que tenemos el derecho y quizá incluso la obligación de defendernos luchando cuando nos sentimos ofendidos, directa o indirectamente, por el comportamiento de otra persona. Pero cuando actuamos así, ¿nos cargamos con algo no podemos controlar? ¿No luchamos, de hecho, contra nosotros mismos? Cuando actuamos de acuerdo con nuestros dictámenes y tratamos de cambiar a los demás somos nosotros los que salimos perjudicados. Casi siempre fracasamos en nuestro intento… y acabamos sintiendo todavía más resentimiento y compasión de nosotros mismos. La verdad es que nadie cambia jamás de actitud o comportamiento hasta que siente el deseo de cambiar. Por otra parte, en la mayoría de los casos en realidad no conocemos los antecedentes de la otra persona y, por consiguiente, no podemos comprender del todo sus motivos ni las fuerzas que les dieron forma. Siendo así, ¿qué derecho tenemos a juzgar a otra persona? Por esto es importantísimo para nuestra serenidad dejar que los demás vivan su vida mientras nosotros vivimos la nuestra…, esto es, vivir y dejar vivir.

PENSAMIENTO Luchar contra los “defectos” de otra persona es como boxear con un adversario imaginario; nosotros somos los que sudamos y quedamos agotados.

Sesión 8.15


El universo es cambio; nuestra vida es el resultado de nuestros pensamientos. Marco Aurelio.

De todos los temores que tenemos en la vida pocos son mayores que el que inspira el cambio. A la mayoría de nosotros nos gusta saber lo que podemos esperar de día en día. Con lo que más cómodos nos sentimos es con las pautas y costumbres fijas. Cuando se produce algún cambio tendemos inmediatamente a pensar en los posibles efectos perjudiciales para nosotros. Nos da miedo lo que interrumpe nuestra vida normal; nos da miedo aprender métodos y procedimientos nuevos. Nuestras proyecciones negativas van acumulándose hasta que llega un momento en que perdemos la serenidad. La verdad es que, por supuesto, el cambio es un elemento básico de nuestra existencia, la condición sine qua non del universo. Aunque no podemos controlar la mayoría de los cambios que se producen en nuestra vida, no cabe duda de que tenemos una clara posibilidad de elegir cuando se trata de nuestra actitud ante el cambio. Al principio a muchos nos cuesta aceptar la necesidad del cambio continuo en nuestra vida. Pero una vez empezamos a aceptar esta realidad inalterable podemos mostrarnos dispuestos a contemplar los cambios –así grandes como pequeños- con imparcialidad en lo que se refiere a sus posibles repercusiones. Finalmente podemos aprender a adoptar actitudes positivas. Las mismas energías que en otro tiempo malgastábamos resistiéndonos al cambio pueden encauzarse entonces por sendas positivas y creativas.

PENSAMIENTO No tenemos que ajustarnos a los cambios de una sola vez…, sólo de día en día.

Sesión 8.16


No importa lo que piensen que eres, sino lo que eres. Publilio Siro.

Cuando una vez me quejé a una amiga diciéndole que estaba agobiado de trabajo ella sonrió de forma tolerante y dijo: “Te refieres a esta semana, ¿verdad?”. Acto seguido me describió un período de diez años durante el cual se había matado a trabajar. Mi amiga aceptaba constantemente un exceso de responsabilidad en el trabajo, absorbiéndose en innumerables proyectos al mismo tiempo que cuidaba de su familia. Por si fuera poco, se ofrecía voluntariamente para encargarse de una serie inacabable de compromisos sociales. Un día, durante un raro momento de descanso y claridad, trató de recordar la última vez que había tenido la oportunidad de descansar, sencillamente. Podía imaginarse a sí misma trabajando, pero no en reposo; entonces se percató de sus propios esfuerzos frenéticos por superarse a sí misma además de a otras personas. “Me pregunté a mí misma por qué y pronto me di cuenta de que durante años había tratado de compensar mi supuesta inferioridad”. Recordó que cuando era pequeña sus padres raramente le habían ofrecido reconocimiento o alabanzas. No había sacado el título en la escuela de enseñanza secundaria y, por consiguiente, se sentía “tonta”, a pesar de que la mayoría de la gente hubiese envidiado lo que había conseguido en la vida. “Aquel día supe lo que tenía que hacer –dijo -. Y desde entonces he concentrado mis energías en hacerme aceptable a mí misma”.

PENSAMIENTO Cuando estés constantemente sobrecargado de trabajo haz una pausa y pregúntate sinceramente por qué.

Sesión 8.17


La felicidad no consiste en tener lo que quieres, sino en querer lo que tienes. Hyman Judah Schactel.

Todos conocemos por lo menos a varias personas que buscan frenéticamente la felicidad y con tal objeto tratan constantemente de satisfacer sus insaciables deseos. Cuantas más cosas de las que quieren consiguen, más cosas quieren y creen que necesitan. Se mudan de una casa a otra y de vecindario en vecindario. Sus automóviles son cada vez más caros; sus joyas y su ropa, cada vez más elegantes; sus vacaciones, cada vez más exóticas. Cuando examinamos atentamente a esta clase de personas en la mayoría de los casos es fácil ver que aunque se encuentran literalmente rodeadas de todas las cosas que una persona podría desear, se siente absolutamente desgraciadas. Parece probable que seguirán sintiéndose desgraciadas mientras continúen creyendo que la felicidad puede encontrarse en los bienes materiales. Podemos compadecernos de ellas, pero también podemos sentirnos agradecidos por haber aprendido una de las lecciones más importantes de la vida: la tranquilidad de espíritu no nace de tratar de satisfacer nuestros deseos tal como nosotros los percibimos, sino de aceptar la vida tal como va presentándose, confiando en que un Dios amoroso nos proporcionará lo que necesitemos.

PENSAMIENTO Los deseos no son forzosamente necesidades.

Sesión 8.18


En modo alguno es la mejor de las reglas de la vida: dejar las cosas como están. Baltasar Gracián.

“Si funciona, no lo arregles”. Este lema de uso muy extendido suele estar relacionado principalmente con los procedimientos y las máquinas que intervienen en nuestra vida: recetas, coches, máquinas, copiadoras, etc. Desde luego, nadie puede discutir su validez en ese aspecto. Pero el concepto también puede ser valioso cuando se aplica de forma más personal a las situaciones de la vida cotidiana. En otro tiempo nuestra tendencia a poner en duda, analizar e intelectualizar las cosas –a menudo hasta la obsesión- nos causaba dificultades en muchos terrenos. Nos pasábamos la vida intentando manipular y controlar personas y situaciones, con frecuencia en asuntos que nada tenían que ver con nosotros. Resultado frecuente de ello era que nos absteníamos de experimentar plenamente la libertad, la serenidad y la espiritualidad. ¿Por qué éramos así? La razón más probable es que nuestra intromisión obsesiva nacía del egocentrismo y de la falta de confianza. Ahora hemos descubierto que una de las formas más rápidas de estropear algo bueno es buscar arbitraria e innecesariamente “defectos que necesiten arreglarse”. Como nos hemos esforzado por ser menos egocéntricos –y confiar más en las otras personas, en nosotros mismos y en Dios-, hemos aprendido a hacer lo mejor que podamos y luego dejar las cosas como están.

PENSAMIENTO Si las cosas van bien, déjalas en paz.

Sesión 8.19


¿Qué es un cínico? Un hombre que conoce el precio de todo y el valor de nada. Oscar Wilde.

Solía enorgullecerme de mi cinismo. Confiando en esta forma de relacionarse con la gente y el mundo en general, podía sentirme listo, singular y despreciativamente superior. Aunque me doy cuenta de que el cinismo es una forma de expresión que se valora con ciertos círculos y de que puede ser la base del humor, en mi propia vida sus consecuencias no fueron valiosas ni humorísticas. Tal como yo lo practicaba, el cinismo era un pernicioso defecto del carácter nacido del escaso amor propio y del miedo. Ahora sé que mi cinismo era un importante mecanismo de defensa, una forma de evitar que la gente se me acercara demasiado. Mis juicios de “sabelotodo” hacían las veces de armadura que me protegía de comprometerme emocionalmente. Pero también me privaban de los valores de las experiencia humana. Como con tanta frecuencia trataba de hacerme pasar por experto, tenía, de hecho, el cerebro cerrado herméticamente. Me resultaba casi imposible aprender o probar algo nuevo. Esto ocurría especialmente en el caso de las ideas y los objetivos de naturaleza espiritual. Por consiguiente, el cinismo me tuvo apartado de Dios durante muchos años. Cuando hoy me siento cínico, cosa que ocurre de vez en cuando, tengo que recordarme a mí mismo que no debo tomarme a la ligera este defecto de carácter. Para mí el cinismo no es ningún juego elegante, sino que siempre tiene consecuencias serias, con todos los castigos y ninguna recompensa.

PENSAMIENTO La armadura del comportamiento que protege también priva.

Sesión 8.20


En carácter, en modales, en estilo, en todas las cosas, la suprema excelencia es la sencillez. Henry Wadsworth L.

Creemos que somos personas complicadas. Desde luego, nuestra forma de abordar la mayoría de las cosas era complicada. Incluso cuando hacíamos frente a problemas sencillos solíamos recurrir a métodos complicados y complejos para procurar resolverlos. Hacíamos grandes esfuerzos y nos devanábamos los sesos hasta que al final encontrábamos las soluciones sencillas que se nos habían pasado por alto desde el principio. Algunos seguimos actuando de esta forma incluso después de comenzar la recuperación. Cuando nos ofrecían soluciones sencillas tendíamos a buscar formas complicadas de aplicarlas. Se nos sugería, por ejemplo, que hiciéramos un examen de conciencia por escrito. Durante meses dábamos vueltas y más vueltas, sufriendo horrores para encontrar el cómo, el dónde y el cuándo. Al final nos percatábamos de que si hubiéramos dado preferencia a la sencillez – concentrándonos en el propósito en lugar de en el método-, nos hubiésemos ahorrado muchas frustraciones y ansiedades. Poco a poco fuimos aprendiendo el valor de la sencillez. Nos dimos cuenta, no sólo de que perdíamos tiempo por culpa de nuestra manía de complicar las cosas, sino también de que obstaculizábamos nuestros progresos en casi todas las facetas de la vida. Hoy día, en las relaciones personales, en el trabajo y en nuestra aplicación de principios espirituales, cuando mejor nos salen las cosas es al emplear métodos sencillos.

PENSAMIENTO Las soluciones sencillas son las mejores para las personas “complicadas”.

Sesión 8.21


Algunos hombres nunca pueden ver un hecho normal en términos normales. Todos sus gansos son cisnes, hasta que vez los pájaros. J.B. Owen.

Hoy día no “hacemos una montaña” de todo como en otro tiempo. Gracias a ello, nuestra vida está mucho más centrada y tranquila. Resulta fácil ver ahora que la mayoría de las “montañas” las hacíamos nosotros mismos y poco o nada tenían que ver con la realidad. Cuando exagerábamos las cosas solía deberse a la necesidad de sentirnos importantes, nuestra necesidad de atención. Aparte de eso, algunos estábamos tan enganchados a las crisis de nuestra vida, que automáticamente hinchábamos las cosas de forma desproporcionada con el fin de recibir nuestra “dosis” regular de adrenalina. Al cambiar nuestras actitudes y nuestro comportamiento en los aspectos de mayor prioridad, “hacer una montaña” de todo perdió importancia. De hecho, tuvimos que hacer un gran esfuerzo por librarnos de nuestras percepciones exageradas porque representaban un gran obstáculo para nuestra serenidad y nuestra felicidad. Hoy día no hay “montañas” porque estamos aprendiendo a aceptar las cosas tal como son. Asimismo, los que nos estamos recuperando no podemos permitir que haya “montañas” en nuestra vida. Sabemos lo que es importante; sabemos dónde concentrar nuestras energías.

PENSAMIENTO Hoy no hay “montañas”.

Sesión 8.22


El verdadero viaje de descubrimiento no consiste en buscar paisajes nuevos, sino en tener ojos nuevos. Marcel Proust.

A veces, de forma extraordinaria, pasamos por una experiencia espiritual. Casi siempre una serie de acontecimientos sirve para provocar cambios inexplicables e incluso misteriosos dentro de nosotros. A partir de entonces vemos las cosas de manera diferente, a menudo bajo una luz totalmente nueva. El mundo que nos rodea –nuestro empleo, nuestras relaciones, nuestros bienes- puede ser igual que antes. Pero, debido a nuestra experiencia espiritual, hemos recibido la oportunidad y la capacidad de percepción interior para descubrir cosas de nosotros mismos y de nuestra vida que antes no podamos ver. Puede que, por ejemplo, ahora comprendamos y sintamos compasión por unos padres con quienes nunca nos hemos llevado realmente bien. Y entonces nos damos cuenta de lo mucho que los queremos. Quizá nos percatemos claramente, por primera vez, de que es necesario cambiar de profesión. O algunas revelaciones sobre nosotros mismos pueden abrir la puerta que conduce a libertades personales nuevas e inesperadas. Al cabo del tiempo, cuando miramos hacia estas transformaciones excepcionales, podemos ver que si bien no fuero obra nuestra, hubiéramos perdido la oportunidad de no haber estado con la mente abierta, bien dispuestos y receptivos.

PENSAMIENTO Hoy y todos los días abre tu mente y tu corazón además de tus ojos.

Sesión 8.23


Alguien me aburre…; me parece que soy yo. Dylan Thomas.

Durante un tiempo pasé por un periodo de profundo aburrimiento. Me parecía que no pasaba nada nuevo en el trabajo, en casa o en cualquier otra faceta de mi vida. La desilusión iba corroyéndome. Empecé a preguntarme con desánimo qué podía esperar con ilusión. Durante aquel período una noche fui solo al cine. Con los ojos clavados en la pantalla iba viendo las imágenes que pasaban por ella, pero sin fijarme en nada. Pensaba que la vida se había vuelto muy aburrida y que nunca lo había sido antes de entonces. De hecho, desde la infancia mi vida había sido todo lo contrario de aburrida. Había llevado una vida muy agitada, como unas montañas rusas. Subía en línea recta y luego bajaba vertiginosamente…una vez y otra y otra más. Todo había sido como un gran drama y yo era el autor de la mayor parte del mismo. Sentado en la sala a oscuras, de pronto me di cuenta de que desde hacía algún tiempo había llevado una vida equilibrada. Si algo faltaba en ella, ese algo eran la agitación y los constantes altibajos. Comprendí que lo que sentía no era aburrimiento en absoluto, sino algo que había anhelado durante toda la vida serenidad. La había alcanzado de verdad y sigo teniéndola a mi alcance.

PENSAMIENTO Lo que al principio parece aburrimiento puede que sea el heraldo de la serenidad.

Sesión 8.24


El deseo de perfección es la peor enfermedad que jamás haya afligido a la mente humana. Louis de Fontanes.

¿Por qué es tan frecuente que ejerzamos presión sobre nosotros mismos para actuar de forma perfecta en muchos campos: ser perfectos como madres, padres, hijos, hijas, amantes; tener un cuerpo perfecto; alcanzar la perfección en todo lo que hagamos? Por desgracia, a muchos nos han enseñado a buscar la perfección, de modo que hemos contraído el hábito de esperarla de nosotros mismos. A veces nos parece que gustaremos más a la gente si somos “perfectos”. Otras veces sencillamente no nos damos cuenta de lo que hacemos. Y algunos nos castigamos inconscientemente en nuestra búsqueda de la perfección, pues una y otra vez abonamos el terreno para el fracaso. De todas formas, cuando nos esforzamos por ser perfectos los resultados son previsibles. Dado que la perfección total es imposible, siempre nos quedamos cortos. Debido a que con tanta frecuencia nos sentimos insatisfechos con nuestros logros, limitamos las oportunidades de sentirnos a gusto con nosotros mismos. Al final quedamos atrapados en una noria que nos impide disfrutar de nuestro empleo, nuestras relaciones y la vida en general. Es claro que la búsqueda de la perfección causa frustración y dolor. Estos síntomas son totalmente reversibles; sin embargo, si nos damos una oportunidad a nosotros mismos tratando sencillamente de hacer las cosas lo mejor que podamos en vez de tratar de hacer lo imposible.

PENSAMIENTO La práctica no lleva a la perfección; ni siquiera lleva a la “práctica perfecta”.

Sesión 8.25


El mayor error que puedes cometer en la vida es temer continuamente cometer un error. Elbert G. Hubbard.

Durante años insistimos en que nuestra forma de hacer las cosas era la correcta, la única. Cuando las cosas no salían bien raras veces reconocíamos nuestros errores. Para algunos de nosotros cometer un error significaba que “nos atraparan” y hacíamos todo lo posible por disimular nuestros errores por medio de coartadas, negaciones y mentiras puras y simples. No hace falta decir que a menudo hasta los errores de poca importancia se convertían en algo muy serio. Por suerte, ya no tenemos que vivir de esta manera. Por nuestro propio bien, procuramos ser honrados y francos en todo lo que hacemos. El resultado es que no tenemos nada que ocultar ni necesidad alguna de recurrir a coartadas. Actualmente, cuando cometemos un error se trata simplemente de esto…, un error. Y como ya no tenemos que dar tanta importancia a nuestros errores, ya no nos da miedo cometerlos. Cada vez somos más capaces de aceptarnos a nosotros mismos, nuestra falibilidad y nuestras limitaciones además de nuestras capacidades y nuestro potencial para continuar creciendo. Ya no nos sentimos obligados a castigarnos por errores triviales, pasos en falso o juicios desacertados. Estamos aprendiendo a ser más pacientes y amables con nosotros mismos.

PENSAMIENTO Sé humano; renuncia a la necesidad de ser perfecto.

Sesión 8.26


Nunca sabemos cuán arriba estamos… hasta que nos piden que subamos. Emily Dickinson.

Frecuentemente nos dicen que “el camino se hace más estrecho” a medida que proseguimos nuestro viaje espiritual. Esto se refiere a nuestros esfuerzos por comprender y aplicar los conceptos que hemos aprendido en niveles cada vez más profundos. Especialmente difícil en este sentido es el objetivo que consiste en hacernos menos egoístas e interesados. A veces puede parecernos que no avanzamos lo suficiente en este campo. Es comprensible, pues es prácticamente imposible medir con la mente los progresos que hacemos en relación con las cuestiones que tiene que ver con el “yo”. De vez en cuando, sin embargo, Dios nos pone en situaciones que nos permiten ver claramente hasta dónde hemos llegado realmente. Después de tales experiencias, nos percatamos de que hemos progresado más de lo que creíamos. Un ejemplo típico es cuando nos encontramos en medio de una crisis de familia. Todo el mundo se siente aturdido y agotado; nadie tiene la menor idea de lo que conviene hacer. Nos llevamos una sorpresa al darnos cuenta de que ya no tenemos necesidad de ceder al egoísmo y “tomar” de la situación como a menudo hacíamos en otro tiempo. En vez de ello, deseamos vivamente proporcionar apoyo, solaz y soluciones. Podemos ser atentos y útiles porque nuestras necesidades personales se satisfacen en otra parte, de forma más positiva y constructiva.

PENSAMIENTO Nuestros progresos espirituales se miden mejor por nuestras acciones que por nuestros pensamientos.

Sesión 8.27


Además del noble arte de hacer cosas, existe el noble arte de dejar cosas por hacer. La sabiduría de la vida consiste en la eliminación de lo que no es esencial. Lin Yutang.

Ayer tenía las mejores intenciones. Me proponía hacer mucho. También pensaba ser amable y comprensivo, dedicar tiempo a rezar y meditar y conservar la serenidad pasase lo que pasara. El día resultó muy diferente de lo que yo esperaba. Algo distrajo mi atención y aplacé lo que pensaba hacer. Me disgusté y le solté los perros a un amigo. Me olvidé por completo de Dios. Al final no sólo me sentí decepcionado y frustrado, sino también enfadado conmigo mismo por no haber cumplido. ¿Qué puedo hacer de forma diferente hoy para salvar el abismo que hay entre mis intenciones y mis acciones? Ante todo, tratará de asegurarme de que mis intenciones no sólo estén bien definidas, sino que también sean realistas. De esta manera no me expondré a fracasar nuevamente. También tendré en cuenta que lo primero es lo primero y organizaré mis intenciones por orden de prioridades. A medida que transcurra el día trataré de ser flexible y comprensivo cuando surja algo inesperado. Y finalmente, procuraré recordar que no soy más que una persona en un mundo grande y que lo que puedo hacer tiene un límite. No puedo serlo todo para todos más de lo que puede serlo todo para mí mismo.

PENSAMIENTO Tus intenciones para el día que comienza pueden ser unos cimientos sólidos para hacer cosas…o una cadena con una bola.

Sesión 8.28


COMENÇAR DE NOU

Sesión 9: Autoestima

Ser uno mismo

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No faltaba más, quédate solo a veces; salúdate a ti mismo; averigua lo que lleva tu alma; atrévete a mirar dentro de tu pecho, y haz que lo que encuentres allí dé vueltas. William Wordsworth.

Durante años la falta de confianza en nosotros mismos proyectó sombras profundas sobre nuestra vida. Siempre que nos proponíamos hacer algo una voz que teníamos dentro insistía en que no podríamos hacerlo. Debido a nuestra forma de trabajar contra nosotros mismos, hacer frente a las dificultades de la vida resultaba mucho más difícil de lo necesario. Aunque pocos hemos logrado resolver este problema por completo, continuamos mejorando ininterrumpidamente. Nos recordamos a nosotros mismos, con frecuencia, que cuando menospreciamos nuestra capacidad o nuestro talento nos estamos percibiendo a nosotros mismos de una forma que no es honrada. La manera de superar nuestra visión deformada, según hemos comprobado, es atribuirnos el mérito de cosas que hemos hecho bien. Cada día reconocemos nuestros logros, por pequeños que parezcan. Hacemos esfuerzos conscientes por calcular sinceramente lo que valemos. En vez de proyectar automáticamente el fracaso, nos preparamos para el éxito. A tal efecto nos fijamos metas realistas y hacemos lo que sea necesario para alcanzarlas. Edificamos sobre las cosas que mejor hacemos. Cuando nos ofrecen palabras de aliento tratamos de creerlas, aceptarlas y utilizarlas. Estamos aprendiendo a confiar en nuestros amigos… y en nosotros mismos.

PENSAMIENTO Calculando sinceramente nuestra capacidad y nuestras habilidades especiales, podemos edificar confianza en nosotros mismos.

Sesión 9.1


Los ojos de los demás son los ojos que arruinan. Si todo el mundo menos yo fuera ciego, no desearía ropa elegante, casas bonitas ni muebles finos. Benjamin Franklin.

A veces leo que a una persona la “tienen en gran estima” sus amistades y colaboradores. Siempre me ha gustado esa expresión, pero ahora me doy cuenta de que la estima de los demás dista mucho de ser tan importante como la que siento por mí mismo. Algunos de nosotros aprendimos esto a costa nuestra. Durante años nos desvivimos por causar buena impresión en los demás. A menudo muchas de nuestras decisiones tenían ese único objetivo. La ropa que llevábamos, nuestra forma de hablar y actuar –hasta la carrera que elegíamos-, todo ello se veía muy influido por la necesidad de encajar, de ganar aprobación, de causar la impresión apropiada. Renunciábamos a muchas cosas con tal de “quedar bien” y con frecuencia hacíamos caso omiso de oportunidades que nos hubieran ayudado a adquirir un sentido del yo. En algunos casos nunca llegamos a conocer nuestras verdaderas satisfacciones; lo que buscábamos no era sólo efímero, sino que, a la larga, era imposible de obtener. Hoy procuramos tomar decisiones basándonos en lo que sabemos sobre lo que es apropiado y bueno. Prescindiendo de las presiones externas –los “ojos de los demás”-, sabemos que la satisfacción más grande de la ida nace de ser sinceros con nosotros mismos.

PENSAMIENTO Procura causar buena impresión…en ti mismo.

Sesión 9.2


Si estás erguido, no debe preocuparte que tu sombra esté encorvada. Proverbio Chino.

Habían transcurrido varios años desde mi superación personal cuando me di cuenta de que era claro que no gustaba a una persona que trabajaba conmigo. Aunque no se mostraba francamente hostil, su desdén era muy visible. Lo notable de aquella situación, desde mi punto de vista, era que la opinión que aquel hombre tenía de mí no influía de ningún modo en la que yo tenía de mí mismo…, como sin duda alguna hubiese influido en otro tiempo. La experiencia me dio una oportunidad inesperada de ver lo mucho que yo había cambiado. Cuando empecé la superación personal yo era mi peor enemigo y una y otra vez me castigaba a mí mismo por cosas reales o imaginarias. Si parecía siquiera que no le caía bien a alguien, “sabía” que aquella persona estaba totalmente justificada. Durante una temporada seguí una serie de sugerencias que me permitieron comprenderme a mí mismo y renunciar a mis acciones destructivas. Al mejorar mis actitudes y comportamiento, también mejoró la percepción que tenía de mi mismo. Empecé a respetarme y finalmente llegué a creer en mi capacidad de elegir bien. Por primera vez en la vida adquirí confianza en mí mismo. Actualmente, a resultas de ello, me siento mucho más cómodo dentro de mi propia piel. Y soy mucho menos vulnerable a las influencias exteriores, sea cual fuere la forma en que se presenten.

PENSAMIENTO Las opiniones que otros tengan de mí no son asunto mío.

Sesión 9.3


Siempre que la Naturaleza deja un agujero en la mente de un hombre generalmente lo cubre con una gruesa capa de engreimiento. Henry Wadworth L.

De vez en cuando nos relacionamos con alguien cuyo comportamiento es un despliegue incesante de grandiosidad. En todos los campos o interacciones se esfuerza por demostrar que es superior: que sabe más, que tiene más éxito y que merece más que prácticamente todo el mundo. A veces recurre a la comparación; a veces exagera o miente. Se pasa la mayor parte del tiempo alardeando sin recato de alguno de sus dudosos logros. Nos sentimos incómodos cuando estamos en compañía de una persona así, principalmente porque nos rebaja –de forma sutil o incluso francamente- con el fin de mejorar su propia imagen. Al final, sin embargo, nuestro enojo da paso a la pena, porque sabemos que no se da cuenta en absoluto de lo que hace. Nos acordamos de la época en que nuestra falta de autoestima se manifestaba por medio de la grandiosidad y tretas parecidas. ¿Qué descubrimos cuando finalmente le quitamos el camuflaje? Encontramos sentimientos de deficiencia, de inseguridad y una mala imagen de sí mismo. Nos gustaría poder hacer que estas personas comprendieran rápidamente lo que nosotros hemos tenido que aprender poco a poco, por medio de la experiencia. Porque nos sentimos verdaderamente agradecidos por haber encontrado formas más llenas de sentido y más duraderas de sentirnos a gusto con nosotros mismos.

PENSAMIENTO La verdadera autoestima debe salir de dentro: todo lo demás son batiburrillos transitorios.

Sesión 9.4


Todo el mundo construye su propio lecho de clavos. D. Sutten.

A veces nuestras percepciones negativas de nosotros mismos tardan en cambiar más tiempo del que nos gustaría. Deberíamos recordar, sin embargo, que la falta de autoestima atormentó a muchos de nosotros durante gran parte de nuestra vida. En algunos casos estos sentimientos eran tan intensos, que nos empujaban a flagelarnos constantemente de una forma u otra. Ahora que nos estamos recuperando aprendemos, poco a poco, a gustarnos e incluso a querernos nosotros mismos. Por consiguiente, durante la mayor parte del tiempo podemos evitar las actitudes y reacciones con las que nos castigábamos. No obstante, algunos de nosotros estamos tan acostumbrados a nuestras viejas percepciones de nosotros mismos, que las conservamos sin darnos cuenta de ello. Hasta es posible que encontremos una forma extraña de consuelo en estos viejos sentimientos y pensamientos conocidos. Cuando ocurre así no tenemos que arriesgarnos a buscar nuevas maneras de relacionarnos con nosotros mismos. En mi propio caso, descubrí que los sentimientos de odio dirigidos contra mí mismo empiezan cuando mi mente me proporciona ideas negativas sobre mí mismo. He comprobado que cuando consigo reconocer que esta información es falsa no tengo que actuar de acuerdo con ella. Del mismo modo que perdí poco a poco la autoestima también poco a poco voy recuperándola. Para ello se necesita tiempo, como en todos los procesos de crecimiento, pero voy mejorando ininterrumpidamente.

PENSAMIENTO La mente es un criado maravilloso, pero un amo terrible.

Sesión 9.5


La fuente de la belleza es el corazón, y cada pensamiento generoso ilustra las paredes de tu cámara. Francis Quarles.

Muy pocas personas se sienten verdaderamente satisfechas con su aspecto. Todos nos miramos en el espejo de vez en cuando y nos decimos que ojalá fuéramos más atractivos. Cuando vemos de esta forma negativa nuestro aspecto no sólo somos injustos sino también crueles con nosotros mismos. Cuando criticamos nuestro aspecto, ¿no solemos juzgarnos a nosotros mismos de un modo poco realista y exagerado, como si nos encontráramos ante uno de los espejos deformantes de un parque de atracciones? ¿Acaso no nos comparamos con los patrones de los medios de información y culturales que se concentran en la excepcional belleza exterior de unas cuantas personas? Decimos que la “belleza es sólo superficial”, pero muchos continuamos dando una importancia desmesurada a nuestras características físicas. Si éste es el caso, quizá ha llegado el momento de concentrarse seriamente en la verdadera belleza, la interior, en vez de limitarse a alabar insinceramente el concepto de la misma. Las personas más hermosas son aquellas cuyo espíritu sale al exterior. Su belleza se refleja en su forma de pensar y actuar, en su forma de tratar a los demás y de ver el mundo. La belleza interior no brilla solamente en su rostro, sino en toda su filosofía de la vida.

PENSAMIENTO La verdadera belleza reside en el corazón y fluye hacia fuera.

Sesión 9.6


Con frecuencia nada es más beneficioso que la autoestima, fundamentada en lo que es justo y está bien. John Milton.

La primera vez que oímos la expresión “autoestima” no acabamos de entenderla. Estábamos tan acostumbrados a pensar severamente en nosotros mismos, que resultaba difícil imaginar un punto de vista más amable. Aparte de eso, ni siquiera estábamos seguros de que quisiéramos amarnos a nosotros mismos; parecía haber algo casi ofensivo en la idea. Por si fuera poco, recibíamos mensajes contradictorios. Por un lado nos presentaban la autoestima como meta valiosa y alcanzable. Por el otro, nos decían que tendríamos que librarnos del yo en todas sus formas con el fin de hacer progresos espirituales. Pero, una vez hubimos ido más allá de la semántica, vimos de forma clara que en la autoestima hay dos vertientes. Una es la vertiente destructiva, por cuya culpa sufrimos durante la mayor parte de nuestra vida. Nacida de nuestro egocentrismo, insistía, no sólo en que éramos únicos y superiores, sino también en que siempre teníamos razón. La otra vertiente de la autoestima –por cuya consecución nos esforzamos ahora- sale de una verdadera conciencia y una aceptación total de quienes somos. Refleja la disposición a ser igual que los demás, así como un sano y realista sentido de la dignidad humana.

PENSAMIENTO Adquirimos autoestima librándonos del yo.

Sesión 9.7


Nadie puede hacer consentimiento.

que

te

sientas

inferior

sin

tu

Eleanor Rooselvet.

El conocimiento de uno mismo se ha convertido en una de las más valiosas cualidades del carácter. Hoy sabemos dónde estamos…, no sólo en relación con nosotros mismos, sino también en el mundo. No siempre fue así. En otro tiempo nuestro conocimiento del yo era obsesivo; se manifestaba de forma negativa, tales como una dolorosa timidez y una turbadora sensación de ser “diferentes”. Debido a que nos sentíamos incómodos al conocer a alguien, por ejemplo, estábamos muy dispuestos a cambiar el aspecto, de hábitos y de opiniones con el fin de no desentonar. Algunos estábamos dispuestos a cambiar por completo. Andando el tiempo, gracias a Dios, nos cansamos de no tener una identidad propia. Hicimos un sincero repaso de nosotros mismos y descubrimos que, además de los defectos, teníamos cosas que, de hecho, nos gustaban. Concentrándonos en esas cualidades, encontramos el valor necesario para empezar a crear nuestro estilo propio. Poco a poco comenzamos a aceptar nuestro verdadero ser. Perdimos parte del miedo a expresar nuestras opiniones, aunque fueran controvertidas o impopulares. Nos dimos cuenta de que ya no teníamos que seguir haciendo el camaleón: la mayoría de la gente nos acepta tal como somos. Y nos sentimos más a gusto que nunca con nosotros mismos.

PENSAMIENTO Si eres sincero contigo mismo eres sincero con los demás.

Sesión 9.8


Cuanto más fielmente escuches a tu voz interior, mejor oirás lo que suena en el exterior. Y sólo el que escucha puede hablar. Dag Hammarskjold.

A veces nos sentimos incómodos cuando estamos con otras personas, especialmente en actos sociales. Entramos en una habitación y todo el mundo tiene un aspecto magnífico: parecen saber exactamente lo que deben decir, llevan una vida fascinante, tienes pocos problemas, si es que tienen alguno. En comparación con ellos, nos sentimos poco elegantes, torpes en expresarnos e ineptos en general. Cuanto más rato permanecemos allí, peor nos sentimos y mayor es nuestra timidez. El error que cometemos en estas ocasiones es comparar nuestro “interior” con el “exterior” de otras personas. Al hacer estas comparaciones, casi siempre nos juzgamos de manera injusta. Sacamos conclusiones basadas en apariencias y modales superficiales que probablemente no reflejan la realidad exacta. El hecho de que la gente parezca desenvolverse a la perfección no quiere decir necesariamente que sepa vivir mejor que nosotros. Cuando trabajamos con nuestra autoestima y lo mejoramos poco a poco nos hacemos menos vulnerables a nuestras imaginaciones y a las trampas psicológicas que crean de vez en cuando. Nos damos cuenta de que las apariencias externas tienen poca importancia, mientras que las realidades internas son importantísimas.

PENSAMIENTO No compares tu interior con el exterior ajeno.

Sesión 9.9


El tipo de vida más feliz es el que nos da más oportunidades de adquirir autoestima. Samuel Johnson.

Al mirar desde nuestro nuevo punto de la observación, vemos claramente cómo perdimos la autoestima. Empujados por el látigo de nuestras angustias, muchos comprometimos nuestros valores y nuestra moral. Cada vez que hacíamos esto mintiendo, estafando y tergiversando, nuestra autoestima disminuía de algún modo. Al empezar la superación personal nos dijeron que las decisiones que tomamos afectan directamente la opinión que tenemos de nosotros mismos. Con ello nos daban a entender que, dado que ahora teníamos libertad de elección, ¿por qué no optábamos por comportarnos y pensar de forma que nos sintiéramos satisfechos de nosotros mismos? Primero lo intentamos concentrándonos en recuperar el interés por la vida. Ser honrados y respetuosos con los demás también era importantísimo para nuestra autoestima, según pronto pudimos descubrir. Teniendo esto presente, pusimos manos a la obra y empezamos a reconstruir las relaciones dañadas con la familia, los amigos y los patronos. Tomando estas decisiones y otras parecidas sin componendas, recuperamos la autoestima del mismo modo que la perdimos: de día en día.

PENSAMIENTO La opinión que tenemos de nosotros mismos depende en gran medida de lo que elijamos.

Sesión 9.10


¿Qué soledad es más solitaria que la desconfianza? George Eliot.

En mi vida anterior me negaba a confiar en alguien. No conocía otra forma de vivir. Cuando veía a personas que confiaban en otras lo primero que pensaba era que eran unos necios. Mi razonamiento era que como no se podía confiar en mí, tampoco se podía confiar en nadie más. Con el tiempo me he percatado de que esta actitud nacía en gran parte de mis propios sentimientos negativos acerca de mí mismo. Era totalmente insincero en mi forma de presentarme a los demás: raras veces permitía que alguien me viese tal como era en realidad. Mi falta de confianza, pues, tenía muy poco que ver con la nula confianza que me inspiraban los demás y obedecía exclusivamente al temor de ser “descubierto”. Al dar mi vida un giro de noventa grados, entre las primeras cosas esenciales que aprendí fue la necesidad de confiar en mí mismo, en los demás, y en Dios. Tuve que verme honradamente tal como era en realidad y mostrarme dispuesto a correr riesgos. Poco a poco tuve que arriesgarme a ser vulnerable. Necesité tiempo para ello, pero fui adquiriendo confianza en mí mismo y en la integridad de los demás. Cuanto más digno de confianza era en mis actividades y relaciones, más confiaba en mis semejantes.

PENSAMIENTO Cuanto más dignos de confianza seas, más confiarás en las otras personas.

Sesión 9.11


No dependáis de una sola cosa ni confiéis en un solo recurso, por preeminente que sea. Baltasar Gracián.

Cuando pensamos en la dependencia lo que suele ocurrírsenos son sustancias que causan adicción, tales como el alcohol y la cocaína, o pautas de comportamiento que también causan adicción, como, por ejemplo, comer demasiado, de forma compulsiva. Pero hay otros tipos de dependencia que son menos obvios pero pueden ser igualmente destructivos. ¿Qué hay de la dependencia de personas, lugares y cosas? ¿Acaso no hemos conocido todos a alguien cuya imagen de sí mismo y, de hecho, su identidad dependía de su título profesional o de determinada marca de automóvil? Y, desde luego, sabemos lo fácil que es pasar a depender de tu pareja para experimentar seguridad emocional. Si nos inclinamos a depender demasiado de personas o de cosas, generalmente es porque nos sentimos deficientes o inseguros. Pero, por desgracia, cuando salimos de nosotros mismos en busca de seguridad emocional lo que finalmente obtenemos es sólo una falsa sensación de seguridad que con frecuencia se convierte en una forma de servidumbre. Y si la relación termina o si perdemos el título profesional o el automóvil exótico, nos sentimos desamparados y vacíos. La probabilidad de que caigamos en alguna de estas trampas de dependencia es menor si tenemos una identidad vigorosa y una sana imagen de nosotros mismos. Pero estas cualidades no se obtienen automáticamente. Tenemos que estar dispuestos a trabajar por nuestra seguridad y nuestra confianza personales, en vez de tratar de obtenerlas “fácilmente” de otras personas, lugares o cosas.

PENSAMIENTO La dependencia se presenta bajo muchas formas.

Sesión 9.12


No inclines nunca la cabeza, tenla siempre erguida. Mira al mundo directamente a la cara. Helen Keller.

En la adolescencia yo era extremadamente tímido. Cuando recuerdo aquellos años todavía puedo experimentar el dolor emocional que soportaba. Una de las cosas que más me costaban era hablar cara a cara con otras personas. Me esforzaba en evitarlo y cuando ello no me era posible buscaba refugio en diversos hábitos y técnicas que yo creía que eran exclusivamente míos. Por ejemplo, mirando fijamente la frente, las orejas o el mentón de una persona, evitaba mirarla a los ojos. Encendía y fumaba cigarrillos de forma ritual o fingía accesos de tos y ello me permitía mitigar la intensidad de mi miedo y sentirme menos incómodo. Al empezar la recuperación, una de las cosas que más contribuyeron a levantarme la moral fue descubrir que mi dolorosa timidez no era un caso único. ¡Qué alivio poder reír junto con otras personas que habían ideado técnicas parecidas para no mirar a los ojos del interlocutor.! ¡Y qué alivio también fue poder hablar de mi falta de autoestima y de mi miedo a la gente… y beneficiarme de la experiencia de otras personas que habían padecido lo mismo! Cuando dejé de tratar de esconderme de la gente mi timidez disminuyó gradualmente. La apreciación de mi propio valor ha aumentado de forma lenta pero segura. Hoy día una de las libertades más valiosas que tengo es la de poder hablar fácilmente y sin temor con otras personas…y mirarlas directamente a los ojos mientras hablo con ellas.

PENSAMIENTO La mejor forma de curar la “singularidad incurable” es verte a ti mismo en otro.

Sesión 9.13


Un hombre debería procurar ante todo evitar los reproches de su propio corazón. Joseph Addison.

A veces cuando pienso en el pasado es casi como si todo hubiera sido una pesadilla. Pero no fue un sueño y es importante para mí recordar que mi comportamiento era realmente perjudicial. Los reproches que recibí eran muy merecidos. Desde entonces mis actos y mis actitudes han mejorado muchísimo. Pero el progreso ha tendido a ser más rápido con los actos sanos que con el pensamiento sano. De vez en cuando mi espíritu todavía trata de hacerme una jugarreta y en tono de reproche insiste diciendo: “No lo haces lo bastante bien”, “No te mereces el éxito que tienes”, “¡Sí los demás supieran cómo eres en realidad!”. Afortunadamente, con el tiempo me he dado cuenta que no tengo que tomar a pecho estos ataques, y tampoco tengo que actuar de acuerdo con ellos. Cuando decido actuar no necesito castigarme a mí mismo, desde luego. A medida que pasa el tiempo mis pautas de pensamiento no van tan rezagadas de mis pautas de comportamiento como en otro tiempo. No me reprocho tantas cosas como antes. Y cuando me reprocho algo me resulta más fácil distinguir entre un reproche “merecido” por algo malo que realmente he hecho y un reproche que es sencillamente una “cinta vieja”.

PENSAMIENTO Las cintas viejas pueden borrarse para volver a grabar en ellas.

Sesión 9.14


Dentro de ti mismo puedes encontrar a tu peor enemigo o a tu mejor amigo. Proverbio Inglés.

Debido a nuestra escasa autoestima, sin darnos cuenta tomábamos decisiones que nos colocaban en una situación peligrosa, ya fuera física o emocional. Pasábamos tiempo con “compañeros inferiores” o corríamos riesgos estúpidos. Más allá de estos peligros reales, parecía que el mundo estaba lleno de trampas ocultas y peligros de toda suerte, que todos y todo se proponían hacernos alguna mala pasada. Luego vimos que los peores peligros surgían de nosotros mismos. Durante mucho tiempo carecimos de la honradez suficiente para reconocer lo que estábamos haciendo, así como del conocimiento de nosotros mismos que nos hubiera permitido saber por qué lo hacíamos. Paulatinamente, con todo, aprendimos que podíamos tomar decisiones constructivas en lugar de destructivas. Nos dimos cuenta de que podíamos ser nuestro mejor amigo en lugar de nuestro peor enemigo. A resultas de ello, hoy día hacemos cosas destinadas a acrecentar nuestro bienestar físico y emocional, en vez de permitirnos ir decayendo hasta rozar el derrumbamiento. Como nos cuidamos lo suficiente, evitamos las situaciones y relaciones potencialmente perjudiciales, en lugar de buscarlas. De todas formas posibles, tanto de pensamiento como de obra, nos respetamos en vez de despreciarnos.

PENSAMIENTO Sé amable contigo mismo.

Sesión 9.15


Me importa menos lo que soy en opinión de los demás que lo que soy a mi propio juicio; quisiera ser rico por mí mismo y no por pedir prestado. Michel Eyquem de Montaigne.

¿Por qué tanto persistimos en juzgarnos severamente a nosotros mismos? ¿Por qué no prestamos atención a las cosas buenas? En parte se debe a la familiaridad de la visión deformada que tenemos de nosotros mismos; nos hemos acostumbrado a ella. De hecho, algunos encontramos consuelo en el estado de cosas existentes porque nos da miedo trabajar en la imagen deficiente que tenemos de nosotros mismos. Tal vez no queramos darnos una oportunidad a nosotros mismos porque nos sentimos culpables…, no sólo a causa de nuestras propias acciones en el pasado, sino también a causa de presiones familiares. ¿Qué hay que hacer para salir de este atolladero emocional? En primer lugar, tenemos que estar verdaderamente hartos de los sufrimientos que nos hemos infligido. Luego tenemos que hacer esfuerzos conscientes y repetidos por volver al revés la imagen de nosotros mismos que llevamos encima desde hace tanto tiempo. Un instrumento útil para ello consiste en redactar periódicamente una lista de las cualidades de nuestro carácter. Además, cuando recibamos cumplidos procuraremos adoptar la costumbre de aceptarlos graciosamente en vez de quitarles importancia encogiéndonos de hombros. Lo que algunas personas les resulta más útil, cuando se atacan automáticamente a sí mismas, es callarse a media frase o a medio pensamiento y decir en voz alta: “No, eso sencillamente no es verdad”.

PENSAMIENTO Una imagen de uno mismo deformada tapa el sol de la vida.

Sesión 9.16


Eso es el aprendizaje. De pronto entiendes algo que has entendido toda la vida, pero de una manera nueva. Doris Lessing.

En todas las culturas a la gente se le enseña, casi desde la infancia, la diferencia entre el bien y el mal. Aprendemos que está “bien” ser honrados, corteses y amables… y que está “mal” mentir, robar o hacer daño a otras personas. De niños la principal motivación que nos hace actuar correctamente es evitar el castigo. Más adelante suele motivarnos la conciencia además de las costumbres de la sociedad. Al crecer espiritualmente, nuestra conciencia se amplía e intensifica. Vemos de manera más clara cómo las acciones y las componendas esporádicas afectan nuestra vida y la vida de otras personas. Por consiguiente, concebimos el bien y el mal de una forma totalmente nueva. Hoy, cuando practicamos el bien en lugar del mal nuestros motivos van mucho más allá del deseo de evitar el castigo o la conciencia culpable. Practicamos la honradez, la paciencia y la tolerancia, por ejemplo, porque estas cosas dan buenos resultados en nuestra vida. La falta de honradez, la impaciencia y la intolerancia no los dan…y nunca los darán. Debido a nuestra nueva concepción y a nuestros motivos más complejos hacemos lo que está bien con el fin de sentirnos más a gusto con nosotros mismos, vivir cómodamente, y porque nuestro crecimiento espiritual depende de ello.

PENSAMIENTO Los motivos son tan importantes como las acciones.

Sesión 9.17


Una hora de aprobación de uno mismo pesa más que años enteros. Alexander Pope.

“Era como si tuviese una relación de amor y odio conmigo mismo –me dijo una vez un amigo, refiriéndose a su vida con el pasado-. En ciertos momentos era totalmente egocéntrico…; me sentía y actuaba como si fuese la persona más brillante, de más talento y más atractiva del mundo. Pero durante la mayor parte del tiempo me detestaba a mí mismo. Me consideraba la escoria de la tierra”. El egocentrismo y la actitud de superioridad de mi amigo solían salir a la superficie cuando estaba con otras personas. “Al echar la vista atrás, veo que lo que pretendía era recibir aprobación –dijo- . Pero en vez de ello, mi comportamiento ofensivo me distancia de los demás. Cuando estaba solo era cuando el otro extremo malsano se adueñaba de mí…; no podía soportarme a mí mismo”. Llegó un momento en que mi amigo no podía seguir soportando las consecuencias dolorosas de sus sentimientos variables. Sólo entonces pudo tomar medidas para cambiar. “Tuve que ocuparme de ambos extremos, del egocentrismo además del odio que sentía contra mí mismo –dijo- . De hecho, tuve que hacer borrón y cuenta nueva”. “Todavía no puedo decir que me quiera a mí mismo –añadió-, pero voy progresando. En estos momentos es como un noviazgo lento y plácido, tú ya me entiendes”.

PENSAMIENTO Abre tu corazón y tu mente a una nueva sensación de totalidad e igualdad.

Sesión 9.18


Tanto la cadena de hierro como el cordón de seda son ligaduras. Johann Friedrich Von Schiller.

Un amigo mío cuenta una anécdota sobre elefantes de corta edad. En los países donde los utilizan como animales de trabajo, a los elefantes hay que adiestrarlos cuando son muy jóvenes y aún no son demasiado poderosos. Los primero que hace el amaestrador es ponerle una gruesa manilla y una cadena en la pata para sujetarle a una estaca de metal clavada profundamente en el suelo. Cuando el elefante intenta moverse libremente de un lado a otro no puede ir más allá del extremo de la cadena. Aunque el animal haga intentos de escapar, la manilla y la cadena se lo impiden. Al cabo de un tiempo el pequeño elefante deja de poner a prueba la resistencia de la cadena. Se queda dentro de la circunferencia limitada del círculo, completamente pasivo. Se ha convencido del todo de que no puede escapar. A partir de ese momento puede utilizarse el elefante para trabajar y trasladarlo fácilmente de un lugar a otro. Lo único que se necesita para tener sujeto al animal, a pesar de su enorme fuerza, es una soga poco gruesa y una estaca de madera. Porque una vez lo han condicionado de esta manera, el pequeño elefante queda convencido durante el resto de su vida de que lo que una vez fue cierto lo será siempre. ¿He empezado a librarme de mis ideas de elefante pequeño?

PENSAMIENTO Nunca es demasiado pronto ni demasiado tarde para cambiar nuestras convicciones.

Sesión 9.19


Nada asombra tanto a los hombres como el sentido común y la franqueza. Ralph Emerson.

Hemos avanzado hasta más allá del punto donde nos hacemos preguntas sobre la necesidad de una honradez total en nuestra vida. Hemos aprendido que ser honrado con uno mismo es importantísimo para mejorar la opinión que tenemos de nosotros mismos. Lleva al conocimiento de uno mismo y, a su vez, a la posibilidad de que tenga lugar cambios positivos en toda nuestra perspectiva. Huelga decir que la honradez en nuestras relaciones e interacciones con otras personas tiene la misma importancia. Al igual que toda la gente, nos encontramos diariamente con las influencias del mundo exterior. Sin embargo, gracias a nuestros nuevos instintos y prioridades, sabemos lo que debemos elegir. No sólo evitamos la tentación de cometer pecados de comisión – tomar algo que no nos pertenece-, sino que también evitamos los pecados de omisión. Si recibimos grandes elogios por un trabajo bien hecho, por ejemplo, sin que se mencione la valiosísima participación de un ayudante nuestro, lo decimos de forma clara en lugar de aceptar pasivamente que nos atribuyan todo el mérito. A veces otras personas encuentran sorprendentes, o incluso “estúpidas”, nuestras acciones. Pero, prescindiendo de las presiones de nuestros semejantes o de la sociedad, insistimos en ser siempre honrados en todos nuestros asuntos. Para nosotros las componendas significan regresión y posibles desastres.

PENSAMIENTO Para mí la honradez no es sencillamente la mejor política, sino la única política.

Sesión 9.20


Si deseas ahogarte, no te tortures con aguas poco profundas. Proverbio Búlgaro.

A veces pienso que mi vida existe en tres “reinos”: tierra firme, aguas poco profundas y el abismo. Cuando estoy en tierra firme pienso con normalidad, hago lo que es debido y tomo las medidas que han demostrado ser valiosas para edificar una vida de fe y felicidad. Cuando me zambullo en el abismo –por la razón que sea- rápidamente me veo arrastrado y vencido por pensamientos negativos, ideas viejas y un comportamiento destructivo. Desde el primer instante no cabe la menor duda de que corro un gran peligro. Con todo, el peligro es casi igual de grande cuando me encuentro en aguas poco profundas, esa zona intermedia seductiva y engañosamente segura. Como persona propensa a las adicciones, para mí “estar en aguas poco profundas” significa flirtear con pensamientos y comportamientos peligrosos. Cuando paso a una zona de aguas poco profundas juego con la locura preguntándome a mí mismo si debo o no debo hacer tal o cual cosa. Las aguas poco profundas son una tortura, desde luego, pero, lo que es más importante para mí, son también una senda segura hacia el desastre. El día en que me encuentre a mí alejándome de tierra firme y dirigiéndome hacia el abismo – el día en que las aguas poco profundas parezcan especialmente atractivas- pediré a Dios que me devuelva la cordura y confiaré en que su poder así lo hará.

PENSAMIENTO Si no quieres resbalar, no des poder a pensamientos resbaladizos.

Sesión 9.21


El zorro condena la trampa y no a sí mismo. William Blake.

Hay trampas en la vida cotidiana; el mundo es así. A veces la gente que tiene problemas se desahoga con nosotros, nos echa la culpa de sus errores, o trata de aprovecharse de nosotros. La comunicación queda interrumpida y hacemos algo basándonos en instrucciones incompletas, por lo que sale mal. Antes de empezar a recuperarme me sentía tan lleno de culpa y tenía tan poca autoestima, que tendía automáticamente a asumir la responsabilidad de muchas de las trampas que había en mi vida. Me echaba a mí mismo la culpa de percances que no tenían nada que ver conmigo ni con mis capacidades. Deseaba ser prácticamente el chivo expiatorio de todo el mundo. Recuerdo lo bien que me sentí al defenderme por primera vez a mí mismo. El hecho de hacer frente a una falsa acusación resultó tan estimulante, que decidí escribir sobre la experiencia y compartir luego mis pensamientos con un consejero espiritual. Estas medidas me permitieron ver hasta qué punto había echado sobre mí culpas que no eran mías, hasta qué punto había salido perjudicado, así como lo que necesitaba hacer para romper aquella pauta de una vez para siempre. En la actualidad, cuando las cosas salen mal, cuando de vez en cuando la vida me asesta un golpe, ya no siento la necesidad de pedir perdón por “estar en la trayectoria” del golpe. La mayoría de las veces, de hecho, consigo esquivar el golpe y continuar viviendo.

PENSAMIENTO Podemos evitar hacernos reproches a nosotros mismos incluso cuando estamos “atrapados”.

Sesión 9.22


Todo hombre tiene un rincón lluvioso en su vida, desde el cual le acosa el mal tiempo. Jean Paul Richter.

En otro tiempo mi falta de autoestima afectaba todos mis pensamientos y acciones. Aceptaba en seguida mensajes negativos acerca de mí mismo, especialmente cuando me los transmitía mi propio cerebro. Al empezar a recuperarme, me resultó relativamente fácil ver y cambiar los mensajes negativos obvios. Eran los que me decían que estaba demasiado gordo o demasiado delgado cuando ninguna de las dos cosas era cierta, que siempre sería impopular, que no tenía talento ni porvenir. Resultó más difícil reconocer y luego tratar de cambiar las manifestaciones indirectas de mi falta de autoestima. Me negaba a comprar ropa alegando que era “para ahorrar dinero”, pero la verdadera razón era que creía no merecer ropa nueva. No entablaba nuevas amistades porque “no tenía tiempo”, pero el motivo verdadero era mi convencimiento de que no gustaría a los demás. Seguía manteniendo una relación autodestructiva con el fin de “no hacer daño a la otra persona”. Pero el verdadero motivo de mi inacción es más que probable que fuese el sentido profundo de que merecía ser infeliz. Hoy día, como parte importante de mi recuperación, comparto mis sentimientos esporádicos de no valer nada con tanta honradez como me es posible. Procuro reconocer que ambas clases de mensajes negativos –los indirectos además de los directos- son falsas.

PENSAMIENTO Respeta la realidad y no la mentira.

Sesión 9.23


La creencia en la verdad empieza con el dudar de todo lo que hasta ahora se haya creído que es verdad. Nietzche.

Una mujer vivía en un piso en el que había un solo espejo, que además era pequeño. Es espejo estaba roto de tal manera que la mujer sólo podía verse la mitad de la cara. “A mí me parecía bien –dice la mujer-, porque en aquel tiempo me consideraba solamente media persona”. La escasa autoestima de la mujer pronto empezó a afectar seriamente todas las facetas de su vida. Al final, su infelicidad la postro de rodillas y por suerte pudo empezar a recuperarse. Al cabo de varios meses se le sugirió que hiciera examen de conciencia para medir sus progresos, detectar sus defectos y examinar las cualidades que había adquirido. A la mujer le encantó comprobar que había cambiado mucho en un período relativamente corto. “Mi miedo a la gente iba disminuyendo – dice -. Me sentía útil por primera vez desde hacía años”. Pero también se desanimó al darse cuenta de que aún se percibía a sí misma como media persona. “Aún no podía soportar verme la cara entera. La imagen que tenía de mí misma no había progresado al mismo ritmo que todo lo demás”. El desánimo, sin embargo, no duró mucho. Como había hecho un examen valiente y minucioso de sí misma, pudo enorgullecerse honradamente de aquellos progresos tan evidentes. A partir de aquel momento se concentró en “librarse del espejo pequeño y roto” y la imagen que tiene de sí misma ha mejorado ininterrumpidamente desde entonces.

PENSAMIENTO Los sentimientos difieren sensiblemente de los hechos.

Sesión 9.24


Pensar es fácil. Actuar es difícil. Actuar como se piensa es lo más difícil de todo. Goethe.

Hay veces en que parece que todo lo que he aprendido acerca del modo de vida espiritual se ha ido por la ventana. Algo se apodera de mí y me niego rotundamente a practicar los principios que tanto han llegado a significar. Es como si volviera a ser niño y patalease en la silla alta mientras escupo los alimentos que me nutrirán. Después de estos episodios, me siento invariablemente como un hipócrita. Además de todo ello, a menudo agravo mi regresión temporal azotándome emocionalmente por no “andar igual que hablo”. Soy verdaderamente injusto conmigo mismo cuando reacciono de forma inflexible. Después de todo, soy humano y en modo alguno puedo estar bien dispuesto de modo constante. Difícilmente puedo esperar de mí mismo ser “perfecto” desde el punto de vista espiritual. También tiene importancia para mí recordar que los defectos de mi carácter probablemente nunca desaparecerán del todo. En vez de castigarme a mí mismo y sentirme como un hipócrita, necesito pensar en hasta dónde he llegado realmente y sentirme agradecido por la brevedad de mis lapsos esporádicos.

PENSAMIENTO Cuando te sientas poco dispuesto no te castigues a ti mismo todavía más sintiéndote culpable o hipócrita.

Sesión 9.25


Cuando mentimos en la voz más alta que nunca es cuando nos mentimos a nosotros mismos. Eric Hoffer.

Mentir impunemente parece tan fácil. Quizá por esto fuimos tantos los que adquirimos el hábito de mentir y luego nos resultó tan difícil romper con él. A veces no tan sólo nuestras mentiras eran de encubrimientos, negaciones, racionalizaciones o exageraciones. Mentíamos para evitar responsabilidades y enfrentamientos, para llamar la atención sobre nosotros mismos y recibir aprobación, para que las cosas se calmaran y la vida resultase más sencilla. Algunos llegamos al extremo de que la verdad perdió su sentido y mentir se convirtió en un reflejo. Dado que hoy día la honradez con los demás y con nosotros mismos es tan importante en nuestra vida, ¿qué podemos hacer para dejar de mentir definitivamente? El primer paso consiste en reconocer lo mucho que nos perjudica la mentira, sea cual sea su forma. Entonces podemos tratar de ser conscientes de cómo nos apartamos de la verdad y preguntarnos a nosotros mismos que esperábamos conseguir de ello. Algunos podemos romper con el hábito de mentir tomando medidas más directas. Al encontrarnos con que estamos mintiendo, nos detenemos, admitimos que lo que decíamos era mentira y pedimos perdón. Puede que ello nos haga pasar vergüenza, desde luego, pero nos obliga a pensárnoslo dos veces antes de decir la próxima mentira.

PENSAMIENTO Por su naturaleza, las mentiras son perniciosas para nosotros, por más que sean “necesarias” o parezcan bien disfrazadas.

Sesión 9.26


Nuestro yo propio se esconde bien de nuestro yo propio; de todas las minas donde hay tesoros la nuestra es la última en descubrirse. Nietzsche.

En aquel momento era difícil percatarse de ellos, pero algunos nos configuraron e impulsaron en la vida fuerzas externas. Asumimos nuestro papel respondiendo a comportamientos ajenos y permitimos que nuestras reacciones y responsabilidades nos consumiesen. A causa de ello, se nos escapó la posibilidad de desarrollarnos como individuos y de realizarnos. Comenzamos nuestro viaje espiritual con el objetivo de mejorar nuestra vida. Pero por el camino descubrimos algo que no habíamos previsto: nuestro yo verdadero. Por primera vez hemos llegado a conocernos a nosotros mismos. Nos hemos renovado y en algunos casos hemos vuelto a nacer. Gracias al conocimiento de nosotros mismos, que es cada vez más profundo, ahora podemos dar forma a nuestra vida de acuerdo con nuestras necesidades y objetivos personales. Hoy dedicamos tiempo a explorar y desarrollar capacidades y talentos que no éramos conscientes de poseer. Por lo tanto, podemos introducir alegría, emoción y admiración en nuestra propia vida así como en la vida de los demás. Todo esto ha sido posible sólo gracias a nuestra disposición a cambiar y a nuestra fe y confianza en Dios. Mientras seguimos buscando lo que la voluntad divina ha dispuesto para nosotros, crecemos y nos desarrollamos como individuos.

PENSAMIENTO El descubrimiento de uno mismo es una de las oportunidades más valiosas que nos depara la vida espiritual.

Sesión 9.27


Tu vida real es a menudo la vida que no llevas. Oscar Wilde.

En un sentido muy real mis actitudes y mi comportamiento negativos me impedían vivir mi propia vida. Me pasaba tanto tiempo saliendo de desastres reales e imaginarios que renunciaba a la libertad de disfrutar de la vida tal como iba presentándose. Vivía por encima de mis posibilidades, tanto literalmente como en sentido figurado, y abusaba de las cuentas de gastos así como de la confianza de mis patronos. La imagen que trataba de presentar a los demás era muy diferente de la forma en que me comportaba y sentía en relación conmigo mismo. Pasaba por lo menos la mitad de mí tiempo tratando de borrar mis huellas recurriendo a coartadas para salir de algún embrollo. Hoy día de vez en cuando tiendo a no dar la importancia debida a mi estabilidad y a mi serenidad. Sin embargo, siento como una avalancha de gratitud cuando pienso en aquel ayer infernal, siquiera un solo momento. Estoy agradecido por no seguir atrapado en una red de engaños. Estoy agradecido porque puedo ser honrado y libre de tantas maneras. Estoy agradecido porque no tengo que fingir que soy otro y porque puedo vivir gozosamente mi propia y real vida.

PENSAMIENTO La verdadera libertad es la libertad de ser el verdadero tú.

Sesión 9.28


COMENÇAR DE NOU

Sesión 10: Miedo. Miedo al futuro.

Vivir el presente

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Estamos aquí y s ahora: aparte de eso, todo el conocimiento humano es música celestial. H.L. Mencken.

En general nuestros temores no tienen nada que ver con la realidad del momento presente…y sí, totalmente, con la anticipación del futuro. Tenemos que recordar que vivimos y respiramos en el presente y no hay necesidad de que nos torturemos anticipando negativamente lo que puede ocurrir en los días o años venideros. Cuando nos paramos a pensar en ello resulta fácil ver cómo la proyección negativa puede afectar adversamente todos los campos de nuestra vida. Con un nuevo empleo, por ejemplo, podemos llegar a convencernos de que vamos a fracasar incluso antes de que crucemos la puerta el primer día. Cuando caemos enfermos nos figuramos que emporaremos rápidamente en vez de mejorar. En cuanto a las relaciones, pues, una vez más esperamos lo peor y, debido a nuestros temores, a veces contribuimos a que lo “peor” se haga realidad. ¿Cómo podemos guardarnos de hacer proyecciones negativas? En primer lugar, podemos tratar de volver al momento presente y llegar incluso al extremo de decir: “Estoy en mi cocina, hoy es martes…”. En segundo lugar, podemos recordar algunas de nuestras proyecciones pasadas y darnos cuenta de cómo nos causamos a nosotros mismos un dolor innecesario. Finalmente, podemos recordarnos a nosotros mimos que Dios está con nosotros, vayamos donde vayamos y hagamos lo que hagamos.

PENSAMIENTO Los pensamientos negativos acerca del futuro introducen dolor innecesario en el presente.

Sesión 10.1


Una fe perfecta nos elevaría absolutamente por encima del miedo. George Macdonald.

Durante unos años insistí tercamente en que no era posible que existiese un Poder mayor que yo. Albergaba el firme convencimiento de que yo y nadie más que yo mandaba en mi vida y mi destino. Tan grande era mi egocentrismo, de hecho, que me consideraba el centro del universo, responsable de controlar y dirigir todo lo que había en él. No es extraño que el miedo me atormentase. Aunque entonces no me daba cuenta, tenía miedo de casi todo: de las otras personas, de mí mismo, del fracaso, del éxito, de la muerte, de la vida. Al echar la vista atrás, veo que en todo esto había una suprema ironía. Por un lado, ahí estaba yo, estrella llameante alrededor de la cual giraba todo los demás. Por el otro lado, el miedo hacía que me sintiese totalmente alienado, nacido de la nada y camino a ninguna parte, deambulando sin rumbo por el cosmos y, pese a ello, responsable de mi suerte. Providencialmente, un despertar espiritual acabaría abriendo la puerta a la fe en Dios. Mi miedo disminuyó mucho cuando me convencí de que mi vida no carecía de propósito, de que yo no estaba solo, de que no era el único responsable de mi destino. A medida que mi fe ha ido creciendo, también ha crecido mi seguridad interior, porque sé que Dios está siempre conmigo, guiándome, protegiéndome y preocupándose por mí.

PENSAMIENTO A medida que aumenta mi fe, disminuye mi miedo.

Sesión 10.2


Las desgracias más difíciles de soportar son las que nunca se producen. J.R. Lowell.

A menudo el miedo a la inseguridad económica perdura mucho después de que los otros temores hayan disminuido o desaparecido. Tal vez se deba a que se tarda algún tiempo en comprender que el problema no es la inseguridad económica en absoluto…, sino que es el miedo a la misma. Las personas ricas pueden mostrarse tan obsesionadas por el dinero como las que realmente están sin blanca. El miedo a la inseguridad económica no tiene nada que ver con la situación económica, sino que es como cualquier otra forma de miedo egocéntrico: nos da miedo perder algo que tenemos o nos da miedo no conseguir algo que queremos. Es claro, pues, que para recuperar la sensación de bienestar necesitamos concentrarnos, no en nuestro saldo bancario, sino en nuestros miedos imaginarios. Lo primero que podríamos hacer es apartarnos de nuestra relación emocional con el “problema”. De esta manera podríamos mirar las cosas tal como son realmente en vez de permitir que nuestra imaginación se desbordara. Lo más importante es que podemos dirigirnos a Dios y pedirle que nos ayude. Sabemos por experiencia que la fe puede vencer y sustituir al temor. También sabemos que Dios proveerá, pase lo que pase. Si confiamos en que continuará velando por nosotros y actuamos con fe haciendo lo que debamos hacer, nuestros temores desaparecerán.

PENSAMIENTO La mayoría de nuestros temores no tienen nada que ver con la realidad.

Sesión 10.3


Madurez: entre otras cosas, no esconder la propia fuerza por miedo y, en consecuencia, vivir por debajo de nuestras mejores posibilidades. Dag Hammarskjold.

Una conocida mía empezó a jugar al tenis otra vez después de permanecer muchos años alejada de este deporte. Le pregunté por qué lo había dejado, en vista de que le gustaba tanto. Me dijo que había empezado a jugar en la adolescencia. “Era una jugadora neta -recordó-, y cuando jugaba un partido sólo por pura diversión lo hacía muy bien. Pero en los torneos me ponía muy nerviosa.” Cuando el partido iba en serio el nerviosismo le hacía fallar los golpes. A veces la muñeca temblaba y no podía dominarla. “Así que lo dejé –dijo-. Y luego, al cabo de unos diez años, un día estaba mirando a unas personas que jugaban al tenis en un parque. Se lo estaban pasando muy bien. Recordé lo bien que solía jugar yo y me puse realmente triste al pensar que mi escasa autoestima me había empujado a dejarlo.” Aquella tristeza fue seguida de un gran despertar. La mujer se dio cuenta de que había estado sentada en la línea de banda, no sólo en el tenis, sino en virtualmente todas las facetas de la vida. “La gente que tenía a mi alrededor competía y ganaba. Encontraban empleos mejores y entablaban relaciones que les salían bien, mientras que yo continuaba fallando los golpes y poniéndome nerviosísima. “Ahora trabajo para mejorar mis servicios y mis reveses –dijo para concluir-. Pero sobre todo quiero mejorar por dentro. Ya ha llegado la hora de que reanude el juego, y no me refiero solamente al tenis”.”

PENSAMIENTO No dejes que el miedo te relegue a la línea de banda.

Sesión 10.4


Libertad para vivir tu vida con la ventana del alma abierta a nuevos pensamientos, nuevas ideas, nuevas aspiraciones. Harold Ickes.

Ahora que hemos encontrado una posición sólida en el mundo nos refrenamos menos al afrontar la vida. No nos da miedo ir aprendiendo más cosas sobre nosotros mismos; tenemos una conciencia más clara de lo que queremos y de dónde vamos. Dios es una fuente constante de fuerza y bien en nuestra vida. Nos sentimos seguros porque sabemos que Dios nos guiará y cuidará, pase lo que pase. Gracias a nuestra confianza en él y a nuestra creciente confianza en nosotros mismos, somos libres de hacer cosas que antes eran imposibles. Somos libres y capaces de correr riesgos: explorar nuestras capacidades y nuestros recursos interiores, de tener opiniones y hacer valer nuestros derechos. Muchos hemos descubierto talentos ocultos y hemos encontrado el valor necesario para dedicarnos a otra profesión. También hemos adquirido la honradez y el conocimiento de nosotros mismos que hacen falta para plantar cara a las creencias e ideas que nos limitan; nuestra creciente sensación de seguridad nos da la libertad necesaria para ello. Ya no tememos cometer errores, porque estamos dispuestos a aprender de ellos y continuar cambiando. Hoy poseemos la capacidad y el deseo de ir en pos de objetivos espirituales que nunca pueden alcanzarse de forma absoluta: paciencia, tolerancia, comprensión y amor incondicional.

PENSAMIENTO Nuestra confianza en Dios nos deja libres de hacer cosas que antes eran imposibles.

Sesión 10.5


¡Con qué frecuencia miramos a Dios como nuestro último y más débil recurso! Acudimos a él porque no tenemos otra parte a dónde acudir. Y entonces vemos que las tempestades de la vida no nos han arrojado contra los escollos, sino que nos han llevado al refugio deseado. George Macdonald.

El cambio perturba, no importa cuál sea su forma. Por ejemplo, la ruptura de una relación forzosamente nos transformará. Pero también pueden desconcertarnos cambios que recibimos con agrado, tales como casarnos, o dejar un piso pequeño para instalarnos en nuestra propia y espaciosa casa. En todos los casos es inevitable que nuestro equilibrio se resienta y que, durante algún tiempo, incluso nos sintamos solos. Cuando algún cambio nos abrume podemos recurrir a Dios, que es la fuente de estabilidad y serenidad dentro de nosotros. De esta forma resulta mucho más fácil hacer los ajustes o las adaptaciones que sean necesarios. Por medio de nuestra comunicación consciente con Dios podemos recuperar nuestro equilibrio y centrarnos una vez más. Si confiamos en Dios y tenemos fe en la bondad del plan que ha trazado para nosotros, los cambios tendrán una claridad y un propósito nuevos para nosotros. Cuando nos volvemos hacia Dios desaparece nuestra sensación de soledad. Dios está con nosotros, mostrando el camino, proporcionándonos la fuerza y el valor que necesitamos para hacer frente a las dificultades que pueden presentarse.

PENSAMIENTO En una vida llena de cambios, Dios es mi constante.

Sesión 10.6


El miedo es la cámara oscura en la cual se revelan todos tus negativos. Desconocido.

Cuando tenemos miedo suelen parecernos que nuestros sentimientos han surgido de la nada. La realidad, sin embargo, es que el miedo no es una emoción abstracta. Los temores nacen de cosas tales como los recuerdos de experiencias dolorosas, sentimientos de incapacidad, o sencillamente de nuestra tendencia a proyectar lo peor en lugar de lo mejor. Nuestro ego es un importante criadero de temores. De hecho, el ego y el miedo están más relacionados de lo que se ve a simple vista. Algunas personas, por ejemplo, están interesadas desde hace mucho tiempo en aprender un deporte nuevo. Pero nunca han hecho nada al respecto porque tienen miedo. No es que tengan miedo al deporte propiamente dicho, sino más bien que temen hacerse daño mientras lo aprenden o que otros se rían de sus esfuerzos de principiantes. En situaciones de esta clase, no podemos decidir sencillamente que no tendremos miedo. Lo que podemos hacer, no obstante, es abordar racionalmente nuestros temores irracionales. Una de las maneras de hacerlo consiste en entrar en la “cámara oscura” del miedo y mirar con mucha atención todos aquellos negativos. Comprobaremos que lo que vemos no es la realidad ni mucho menos, sino puras proyecciones del ego. Nos daremos cuenta de que cuando dejamos que el miedo nos detenga permitimos que nuestras decisiones las tome el ego en vez de nuestro corazón y nuestra mente.

PENSAMIENTO Los temores son negativos que nos hace falta revelar.

Sesión 10.7


El miedo a la vida, sea cual fuere su forma, es lo principal que debe exorcizarse. William James.

La experiencia nos ha enseñado una y otra vez que nuestros temores son casi siempre infundados, a menudo hasta el extremo de ser totalmente ilusorios. Sin embargo, eso no evita que reaccionemos temerosamente cada vez que se presenta la misma situación o serie de circunstancias. ¿Por qué nos hemos podido poner esta emoción penetrante y corrosiva en el lugar que le corresponde? Probablemente es debido a que tendemos a ir por ahí temiendo o negando nuestros sentimientos, en lugar de afrontarlos y actuar en consecuencia. Algunos hemos recurrido al alcohol para infundirnos falso valor. Puede que dependamos de que otras personas nos quiten los obstáculos de en miedo o nos hagan de “guardaespaldas”. A veces disimulamos nuestro miedo con otras emociones como, por ejemplo, la ira o los celos. O cabe que sencillamente no hagamos nada y suframos en silencio. ¿Qué podemos hacer para afrontar mejor nuestros temores? Desde luego, podemos estudiar de nuevo la situación; si estamos dispuestos a examinar algo con una perspectiva nueva, a menudo comprobaremos que no es tan amenazador como parecía al principio. A veces podemos hacer esto preguntándonos a nosotros mismos qué es lo peor que puede suceder, o hablando con otra persona. Hemos comprobado que el procedimiento más eficaz consiste en reafirmar nuestra creencia y nuestra confianza en Dios y pedirle que nos ayude a sustituir los temores por la fe.

PENSAMIENTO Nuestros temores son casi siempre ilusiones.

Sesión 10.8


Es imposible que desespere el hombre que recuerda que quien le ayuda es omnipotente. Jeremy Taylor.

Si en cualquier momento de hoy me siento ansioso, confundido o solo, me recordaré a mí mismo que dondequiera que esté, Dios está también. Tanto si estoy en el trabajo como en casa o viajando, Dios me protegerá y me amará. No importa si me encuentro ocupadísimo o sencillamente descansando; como su amorosa presencia me rodea, en ningún momento corro peligro. La plegaria es mi forma de acceder a la fuerza y los consejos de Dios. Cuando me pongo en comunicación consciente con él durante el día, recibo seguridad y paz. Dios impedirá que sufra daño y también me protegerá de mis propias tendencias autodestructivas. Mientras recurra a Dios, estaré libre de miedo, de ansiedad y de la tortura de la indecisión. ¿Me preocupo indebidamente por el comportamiento o el bienestar de algún ser querido? ¿Temo que cierta situación, lugar o persona se encuentra fuera del alcance de la protección de Dios? Si empiezan a consumirse aprensiones de esta clase, rebajaré su poder concentrándome en el alcance ilimitado del poder de Dios. Volveré a recibir la seguridad de que este mundo es de Dios y de que su manto protector lo abarca todo.

PENSAMIENTO Dios está presente en todas partes, de modo que podemos sentirnos protegidos y seguros en todo momento, en todos los lugares.

Sesión 10.9


Las peores penas de la vida no son las pérdidas e infortunios, sino los temores. A.C. Benson.

Sólo examinando con atención nuestros temores podemos darnos cuenta de cómo afectan extensamente nuestra vida. Al impedirnos ir en pos de metas importantes, hacer lo que podríamos hacer, el miedo suele causar aflicciones y remordimientos. Por ejemplo, si tenemos miedo a la gente, tendemos a excluirla de nuestra vida empleando para ello diversas maneras. Entonces nos perdemos su amistad y la oportunidad especial de aprender cosas nuevas de los demás. A muchos de nosotros el miedo nos impide avanzar en nuestra profesión. Puede que sepamos con certeza que merecemos un aumento de sueldo o un ascenso, pero el miedo al enfrentamiento nos impide decirlo. En vez de ello, aceptamos lo que en realidad es inaceptable y esperamos con frustración el momento en que “se fijen” en nosotros. O quizá ha llegado la hora de cambiar de profesión. También en este caso nos vemos inmovilizados por el miedo a fracasar. Por consiguiente, no damos el primer paso y el resultado es que continuamos haciendo con resentimiento tareas que hace ya tiempo que se nos quedaron pequeñas. ¿Sigue impidiéndose el miedo conocer las experiencias gozosas de la vida? ¿O soy ahora capaz de empezar de nuevo sustituyendo el miedo por la fe y corriendo pequeños riesgos?

PENSAMIENTO No hay que temer a los riesgos razonados.

Sesión 10.10


Cuando Dios cierra una puerta abre una ventana. Anónimo.

Cuando en nuestra vida ocurre algún acontecimiento importante e imprevisto a veces nos cuesta aceptarlo. Aun cuando el cambio puede mejorar nuestra suerte en la vida, estamos convencidos de que sólo nos esperan días negros. Un traslado inesperado en el trabajo, por ejemplo, nos obliga a dejar nuestra vivienda en la costa para instalarnos en una ciudad situada muy en el interior. Nos horroriza la idea de tener que trabar nuevas amistadas y cambiar nuestra forma de vida. Quizá una relación que es muy importante para nosotros termina bruscamente y ello nos deja desolados. Estas cosas pueden alterar por completo a cualquiera, incluso a los que nos enorgullecemos de nuestra capacidad de adaptación y aceptación. Alzamos los ojos hacia el cielo y preguntamos en tono de súplica. “¿Por qué sucede esto?”. Sin embargo, con la ayuda de la familia, los amigos y un Dios amoroso, superamos estas difíciles pruebas de día en día. Las cosas se resuelven paulatinamente para nosotros y para quienes nos rodean. Al cabo de un tiempo nuestra vida cambia de un modo que no podíamos haber planeado o siquiera imaginado. Al afrontar por primera vez los cambios, estábamos profundamente disgustados; nos parecía que la vida “nunca volvería a ser igual”. Transcurrido un tiempo, es probable que empecemos a sentirnos agradecidos por la forma en que han resultado las cosas.

PENSAMIENTO Nada es permanente…, excepto el cambio.

Sesión 10.11


Dejadme que os diga que el tiempo es un don muy precioso de Dios; tan precioso, que sólo se nos da de momento a momento. Amelia Barr.

Con frecuencia oímos hablar de lo importante que es “vivir en el presente”. Nos dicen, y cuesta discrepar de ello, que la proyección hacia el futuro o el pasado nos causa preocupaciones y temores innecesarios. En cambio, cuando conseguimos permanecer en el presente nos beneficiamos en gran medida. Aprendiendo a vivir en el presente, ante todo podemos apreciar de verdad la realidad del momento. Como no estamos sólo parcialmente allí -con nuestros pensamientos en el ayer o en el mañana-, podemos aumentar al máximo nuestro disfrute del tiempo que pasamos con los amigos, que dedicamos a diversas actividades o que sencillamente empleamos en descansar. Cuando estamos en el presente y realmente prestamos atención es sin duda mucho más fácil recordar lo que sucedió. Puede que no parezca mucho, pero las ventajas pueden ser numerosas. Por de pronto, mejora nuestra capacidad de retener información; mejora también nuestra capacidad de escuchar a los demás. Podemos ser mejores amigos dando a la persona que nos cae bien el más valioso de los regalos: toda nuestra atención. Vivir en el presente también aumenta mucho nuestra concentración, lo cual nos permite mejorar nuestras habilidades y trabajar mejor en lo que sea. En conjunto, la vida misma resulta más satisfactoria. Ahora podemos hacer algo sobre el momento presente…o sencillamente saborearlo al máximo porque estamos ahí.

PENSAMIENTO Vive el presente.

Sesión 10.12


Sólo el hombre obstruye su felicidad con preocupaciones y destruye lo que es con pensamientos de lo que puede ser. John Dryden.

Pasamos algunos días yendo y viniendo entre el pasado y el futuro. Hay expresiones reveladoras que suelen acompañar nuestros viajes por el tiempo. ¿Acaso no decimos a menudo que deberíamos o podríamos haber hecho otra cosa? ¿Acaso no nos hemos dicho con frecuencia a nosotros mismos que deberíamos hacer, necesitamos hacer o tenemos que hacer tal o cual cosa? Todos caemos en esta trampa, con el lamentable resultado de echar a perder nuestra capacidad de utilizar y disfrutar del presente. Acabamos de instalarnos en nuestra primera casa, tras hacer grandes sacrificios para comprarla, por ejemplo. En vez de saborear el momento, nos las arreglamos para estropearlo pensando que hubiera sido mejor comprar un piso en régimen de propiedad horizontal. O acabamos de llegar a nuestro lugar de vacaciones y ya nos sentimos desgraciados porque nos decimos que deberíamos haber ido a otra parte. Incluso en circunstancias menos significativas, con frecuencia nos concentramos en lo que tenemos que hacer, necesitamos hacer o deberíamos hacer. Al gastar nuestro tiempo y energía en intenciones en vez de en acciones, nos impedimos a nosotros mismos vivir en el presente. Perdemos de vista la única realidad con la que verdaderamente contamos: el momento presente. Ni los remordimientos de ayer ni los deseos y ansiedades relativos a mañana tienen por qué impedirnos sacar el máximo partido de hoy.

PENSAMIENTO Vivamos, disfrutemos, creemos…hoy.

Sesión 10.13


Si soy fiel a los deberes del presente, Dios proveerá para el futuro. Gregory T. Bedell.

Es difícil discutir la sabiduría y el valor de vivir en el momento presente. Sabemos por experiencia que cuando vivimos así nos sentimos muchos más cómodos y serenos. Sin embargo, aunque estamos convencidos de que éste es un buen concepto, a la mayoría nos cuesta permanecer constantemente en el presente. No se trata de que una mañana, al despertar, exclamemos: “¡Ya lo tengo!” y a partir de entonces practiquemos automáticamente el principio. Por eso muchos empezamos el día afirmando nuestro deseo de vivir en el presente, así como tomando decisiones conscientes acerca de las veinticuatro horas que nos esperan. Decidimos hoy vivir el presente, aceptar las responsabilidades y recompensas de cada momento que transcurra. Nos comprometemos a “estar ahí” mentalmente además de físicamente. Concentrándonos en lo que está directamente enfrente de nosotros momento a momento, por lo general podemos alcanzar nuestros objetivos siempre. Abordamos el día como si nos rindiéramos, depositando nuestra fe y nuestra confianza en Dios. Estamos decididos a hacer todo lo que podamos en el momento presente. Y decidimos dejar los resultados en manos de Dios.

PENSAMIENTO Toma la decisión consciente, ahora mismo, de vivir en el presente.

Sesión 10.14


Siempre es el momento oportuno para hacer lo que es oportuno. Martin Luther King, Jr.

A veces, en situaciones cotidianas así como en otras más serias, todos estamos tentados de aplazar lo que sabemos que debe hacerse. Quizá nos dé miedo la posible reacción de la gente, así que para evitar un enfrentamiento o un tumulto, miramos hacia otro lado. O tal vez titubeamos en hacer lo que hay que hacer porque no estamos seguros de los resultados. En otros casos, cabe que no estemos dispuestos a arrastrar las consecuencias porque sabemos exactamente cuáles serán. No importa qué excusa motivada por el miedo podamos tener para dar largas al asunto; es siempre importante tomar con prontitud medidas que reflejen los valores y principios que hemos adquirido con mucho esfuerzo. Nadie puede lograr esto de forma perfecta, por supuesto, pero debemos estar dispuestos a hacer todo lo que podamos. Porque en cuanto transigimos o demoramos el momento de tomar las medidas necesarias, nuestros valores empiezan a perder prioridad. Si nuestra inacción continúa, puede que tales valores acaben perdiendo su sentido. Hacemos lo que es correcto por consideración a nosotros mismos así como por consideración a los demás. Cuando nos atenemos firmemente a nuestros valores tenemos una buena opinión de nosotros mismos y adquirimos autoestima. Pero cuando tardamos en tomar las medidas apropiadas porque “el momento no es oportuno” ocurre lo contrario y nuestra autoestima se ve mermada.

PENSAMIENTO Si haces sin demora lo que es correcto, tienes una buena opinión de ti mismo.

Sesión 10.15


La dilación roba tiempo. Edward Young.

La dilación es algo más que simplemente aplazar las cosas. Si queremos avanzar realmente en la tarea de librarnos de este defecto del carácter primero tenemos que ser conscientes de los motivos que se ocultan detrás de nuestra tendencia a pasar el tiempo en dilaciones. A nadie sorprenderá saber que el miedo, bajo diversas formas, es nuestra razón principal para aplazar las cosas. Puede que tengamos miedo del cambio, o de lo desconocido. Quizá temamos fracasar o quedar en ridículo. Es posible que tengamos miedo a la inseguridad económica. También aplazamos lo que deberíamos hacer sencillamente porque preferimos hacer otra cosa, o porque somos demasiado perezosos para hacer lo que necesite hacerse. Es frecuente, cuando aplazamos algo, que recurramos a la racionalización para salir del apuro. Intentamos convencernos a nosotros mismos de que no disponemos de suficiente tiempo, de que tenemos demasiadas responsabilidades, de que podemos dejarlo para mañana, etcétera. Esto hace que la dilación vaya aumentando y dando paso a más dilación. Antes de nos demos cuenta, puede que nos encontremos abrumados. ¿Cómo podemos afrontar de forma constructiva este defecto del carácter? Dando por sentado que ya nos conocemos a nosotros mismos y estamos dispuestos a librarnos de nuestra tendencia a aplazar lo que hay que hacer, primero debemos descubrir las razones ocultas y trabajar en ellas. Si tomamos medidas responsables para eliminar las causas de este defecto, al final podremos librarnos del defecto propiamente dicho.

PENSAMIENTO Para poner fin a la dilación, concéntrate primero en las causas ocultas.

Sesión 10.16


El miedo es un gato furtivo que encuentro debajo de las lilas de mi mente. Sophie Tunnell.

Muchos nos llevamos una sorpresa al ver que no sabemos cómo tratar la buena suerte. Cuando se nos presentan oportunidades poco corrientes o la prosperidad nos sonríe inesperadamente, reaccionamos de forma poco apropiada. En lugar de alegrarnos y ser felices, nos sentimos disgustados. A menudo el miedo es el culpable de estas reacciones. Tenemos miedo de no poder “vivir de acuerdo” con nuestra buena suerte. Tememos que se esfume con la misma rapidez con que ha venido, y sentimos aprensión al pensar en los cambios que pueda depararnos. Con todo, nuestro miedo más fuerte e irracional es que se trate de un enorme error. Sentimos, muy en el fondo, que no somos merecedores del regalo que no ha caído del cielo. Es obvio que a algunos nos cuenta tanto aceptar la buena suerte como la adversidad. Pero eso no quiere decir que no podamos darle vuelta a la situación si nos concedemos la oportunidad de hacerlo. En primer lugar, podemos tratar de reprimir los sentimientos que no son apropiados. De esta forma veremos mejor lo que son en realidad: miedo egocéntrico, arraigado en viejas ideas. En vez de reaccionar rápidamente y de forma autodestructiva, podemos dedicar tiempo a aprender a aceptar nuestra buena suerte. Luego, en vez de pensar que nos la merecemos, podemos tratar de mostrarnos agradecidos por nuestra buena fortuna y tomarla por lo que realmente es: un don.

PENSAMIENTO Mereces todo lo bueno que encuentres hoy.

Sesión 10.17


Antes de odiar una cosa le tenemos miedo; un niño que teme a los ruidos se convierte en un hombre que detesta el ruido. Cyril Connolly.

Si es verdad que hemos experimentado grandes cambios de actitud, ¿por qué seguimos reaccionando tan negativamente a algunas cosas? ¿Cómo es que realmente podemos sentir odio en ciertas situaciones? Cuando examinamos sinceramente estos sentimientos podemos ver que las cosas que odiamos son con frecuencia las que más tememos. Muchos conservamos recuerdos muy vivos, por ejemplo, de “vacacione que salieron mal”, a veces hasta bordear el desastre. Nuestro miedo a las vacaciones sigue siendo tan fuerte, que todavía desearíamos poder evitarlas por completo, es decir, continuamos “odiándolas”. Lo mismo puede ocurrir con otra situaciones que en el pasado han sido extremadamente desagradables para nosotros: nuevas experiencias sociales, visitas al médico o al dentista, etcétera. Dado que tenemos que seguir viviendo, ¿qué podemos hacer en tales casos para evitar incomodidades en el futuro? Comprender la naturaleza de nuestros temores puede ser una forma utilísima de empezar. Afrontando honradamente nuestros temores, en lugar de permitirles que sigan disfrazados de otros sentimientos, quizá “más aceptables”, podemos aprender a superarlos. Y con ello hacemos posible que nuestras reacciones negativas de antes se conviertan en positivas.

PENSAMIENTO El odio es con frecuencia el disfraz del miedo.

Sesión 10.18


Que Dios plantó miedo en el alma es tan cierto como que plantó esperanza o valor. Es una especie de campana o gong que despierta la mente con rapidez para que evite el peligro que se avecina. Es el toque de asamblea del alma. Henry Ward Beecher.

Una de las primeras cosas de las cuales tuvimos clara conciencia al recuperarnos fue el papel destructivo que el miedo interpretaba en nuestra vida. Sorprende y desanima ver cómo esta tiránica emoción ha influido prácticamente en todos los pensamientos y acciones. Pronto aprendemos que librarse del miedo es una empresa que dura toda la vida, una empresa que nunca puede completarse del todo. Sin embargo, a pesar de sus habituales efectos nocivos, el miedo puede conducirnos a cosas mejores. El miedo al desastre y a la autodestrucción, por ejemplo, nos empujaron a buscar solución a nuestra situación. Al recuperarnos, nos vemos motivados principalmente a hacer lo correcto –ser honrados, amables y tolerantes- porque queremos, y con el fin de crecer espiritualmente. Pero también aquí el miedo puede ser una fuerza motivadora cuando tenemos las consecuencias de no ser honrados, ni amables, ni tolerantes. Tal vez sea paradójico, pero el miedo lleva a muchas personas a la puerta de la fe…, al principio de la creencia en un Poder mayor que nosotros. Cada vez que nos volvemos hacia Dios cuando padecemos miedo o incertidumbre, nuestra fe se ve fortalecida. Y al crecer nuestra fe, disminuyen nuestros temores.

PENSAMIENTO A veces podemos sacar partido del miedo, pues nos motiva a hacer lo que está bien y es necesario.

Sesión 10.19


El miedo es falta de fe. George Macdonald.

Al empezar nuestra recuperación, nos encontramos ante una serie de temores nuevos y dolorosos. Sin nuestra “armadura” de comportamiento a muchos nos resultaba difícil afrontar las sencillas responsabilidades de la vida cotidiana. Debido a estos temores, nuestra capacidad de actuar se veía limitada con frecuencia. Pese a cierta resistencia por parte nuestra, compartimos nuestros temores con los nuevos amigos. La mayoría de ellos habían pasado por temores parecidos; nos prometieron que el tiempo y la experiencia producirían una mejora. Luego nuestros amigos nos instaron a probar la sencilla y eficaz solución consistente en sustituir el miedo por la fe. Nos explicaron que siempre que tuviéramos miedo podríamos encontrar valor y fuerza recordando que no estamos solos…, que Dios está con nosotros y que nos rodean sus cuidados y su protección. Cuando pusimos en práctica este principio nuestra fe se fortaleció y se hizo más honda. Nuestros temores disminuyeron y acabaron desapareciendo cuando poco a poco fuimos adquiriendo confianza en nosotros mismos. Hoy nos sentimos más cómodos generalmente. Pero si surgen temores nuevos, cosa que ocurre de vez en cuando, sabemos exactamente lo que hay que hacer.

PENSAMIENTO Sustituye el miedo por la fe.

Sesión 10.20


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Sesión 11: Optimismo. Entusiasmo.

No tomarse la vida demasiado en serio

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Una carcajada vale por cien gruñidos en cualquier mercado. Charles Lamb.

Al empezar a ser sinceros con nosotros mismos, muchos también empezamos a darnos cuenta de que nos tomamos demasiado en serio la mayoría de las cosas de la vida. Contemplamos nuestro empleo, nuestra “posición”, nuestros bienes, así grandes como pequeños –incluso los pequeños contratiempos de la vida- con una seriedad muy superior a la que merecen. El quid de la cuestión, por supuesto, es que tendemos a tomarnos a nosotros mismos demasiado en serio. Si bien es cierto que muchas cosas requieren que nos ocupemos seriamente de ellas, esto no quiere decir que tengamos que ir por la vida siempre con la cara seria y los labios apretados. Cuando nos preocupamos excesivamente limitamos nuestra capacidad de divertirnos, de sentirnos relajados y felices…, en pocas palabras, de disfrutar la vida. Si vemos que nos lo tomamos todo demasiado en serio –si vemos que tratamos de dirigir las cosas y nuestra capacidad no nos deja-, habrá llegado el momento de modificar el orden de nuestras prioridades y de preguntarnos a nosotros mismos: “¿Qué es realmente importante?”. Quizá entonces podremos recordar que se nos ofrece la oportunidad de escoger: echarnos encima la carga de considerar que todo es “serio” y, por ende, probablemente negativo, o esforzarnos por adoptar una perspectiva positiva, con el objeto de disfrutar de la vida de día en día, a medida que vaya presentándose.

PENSAMIENTO ¡Animo!

Sesión 11.1


Pienso que lo magnífico de este mundo no es tanto el lugar donde estamos como la dirección en que nos movemos. Goethe.

Cuando empezamos a llevar una vida espiritual pronto nos damos cuenta de que nos hemos embarcado en un viaje que no tiene fin. Comprobamos con gran alivio que ya no necesitamos buscar puntos de destino que se nos escapan y que a veces no existen. El viaje en sí mismo nos proporciona toda la paz y todas las oportunidades de sentirnos realizados que podríamos desear. Si al principio no es imposible avanzar sin interrupción, al menos podemos colocar un pie delante del otro. Hacemos esto para no retroceder, ya que el retroceso puede ser mortal para nosotros. Pronto nos sentimos agradecidos por la necesidad que nos hace avanzar, porque los innumerables dones que recibimos compensan sobradamente nuestro esfuerzo. Nuestra forma de vivir es un gran don en sí misma. A medida que pasan los días y vamos aplicando los principios y técnicas que nos han enseñado recibimos más dones, en número incontable. Aprendemos a llevar una vida física y emocionalmente sana. Recibimos esperanza, alegría y libertad interior. Adquirimos amistades especiales y un profundo sentido de estar en nuestro medio natural. Compartimos confianza, comprensión y amor mutuo. A lo largo del tiempo cambia todo nuestra forma de abordar la vida. Aceptamos gustosamente la responsabilidad. Vemos los problemas como oportunidades. Nos relacionamos con los demás. Nos sentimos agradecidos de Dios.

PENSAMIENTO La alegría está en el viaje.

Sesión 11.2


Algunas personas siempre se están quejando de que las rosas tienen espinas; yo estoy agradecido porque las espinas tienen rosas. Alphonse Karr.

Cuando la gente me decía que pasara “un buen día” o pusiera “cara alegre” solía enfadarme de verdad. Detestaba aquellas frases hechas y sin sentido, tanto si las oía en los consejos que me daban otros, como en las canciones o en los anuncios. Reaccionaba de aquella forma debido a la manera en que me había acostumbrado a vivir. Si alguien me hubiese dicho que hiciera una pausa “para oler las rosas”, probablemente no le hubiese entendido. De hecho si hubiera dejado de mirar con ceño el suelo durante el tiempo suficiente para ver las rosas, es probable que me hubiera quejado de que “atraen insectos”. Ni que decir tiene, semejantes actitudes me perjudicaban, y no siempre de manera obvia. Como todo lo veía negativamente, mi mal humor era constante. Por medio de la expresión de mi cara, mis comentarios y mi lenguaje corporal, transmitía energía negativa y ello hacía que la gente se apartara de mí. No tenía ningún amigo. Ahora que mi forma de pensar ha cambiado, aquellas expresiones que antes me parecían tan estereotipadas han adquirido verdadero significado en mi vida. He aprendido que cuando “pongo el acento en lo positivo” realmente puedo “pasar un buen día”.

PENSAMIENTO Tu actitud puede darle la vuelta al día de hoy…para bien o para mal.

Sesión 11.3


La felicidad no es un estado al que se llega, sino una manera de viajar. Margaret Lee Runbeck

Tendemos a buscar la felicidad en ciertos acontecimientos. Somos felices cuando llega nuestro coche nuevo o cuando conocemos a una persona que nos cae muy bien. Las vacaciones nos traen felicidad, y lo mismo puede decirse del reconocimiento bajo la forma de un aumento de sueldo o un ascenso. Así somos la mayoría de las personas. Lo malo es que los coches nuevos, las vacaciones y los ascensos llegan muy de vez en cuando. Así que cuando nuestra felicidad nace principalmente de estos acontecimientos tiende a ser un sentimiento intermitente. Pero, por supuesto, la felicidad no tiene por qué estar limitada a acontecimientos o “destinos” concretos. Son muchísimas las cosas que podemos hacer para que sea una parte más continua de nuestra vida. Si empezamos con la actitud apropiada, por ejemplo, un trabajo bien hecho puede dar felicidad. Fijarse nuevas metas o sencillamente ser buenos con nosotros mismos también puede se agradable. ¿Y acaso no somos felices cuando dedicamos tiempo a estar agradecidos? ¿Acaso no nos satisface hacer algo para otra persona? Cuando basamos nuestra felicidad en sentimientos interiores y en acciones vemos que somos felices con más frecuencia. La felicidad está más a nuestro alcance cuando nos hacemos personalmente responsables de ella, en lugar de buscarla en acontecimientos exteriores.

PENSAMIENTO Sé responsable de tu propia felicidad.

Sesión 11.4


¡Qué sombras somos, y qué sombras perseguimos! Edmund Burke.

Una vez un conocido mío estaba paseando por una playa desierta, pensando en un “trato” que acababa de hacer. Primero se sintió lleno de confianza en sí mismo y luego, de dudas también sobre sí mismo; su mente iba y venía entre fantasías de enorme riqueza futura y temores al fracaso total. De repente se detuvo y miró a su alrededor. Volvió los ojos hacia el horizonte desierto y quedó sobrecogido por la inmensidad del océano. Alzó los ojos hacia las nubes y se sintió maravillado ante su grandeza siempre cambiante. Luego miró hacia las enormes dunas de arena formadas por incontables granos diminutos; en unos lejanos riscos vio árboles que tenían la forma que el viento les había dado. “Quedé desconcertado –recuerdo -. Experimenté una gran sensación de calma. Por primera vez desde hacía mucho tiempo mi sentido de la propia importancia pareció disminuir, junto con muchas de mis expectativas y temores”. “En aquel día muy especial -agregó- me di cuenta de que si bien cada uno de nosotros es importante a su manera, a veces tenemos que mirar el conjunto general para ver nuestra propia existencia con la perspectiva verdadera. Eso es lo que trato de hacer tan a menudo como puedo ahora y realmente me da buenos resultados”.

PENSAMIENTO Ponlo en perspectiva.

Sesión 11.5


Con qué serenidad podemos ponernos en manos de aquel que sostiene en el mundo. Jean Paul Richter.

Hay días en que es fácil sentirse disgustado porque las cosas parecen ir mal, días en que la vida parece injusta. Es en estas ocasiones cuando podemos beneficiarnos mucho recordándonos a nosotros mismos que conviene “llevar el mundo como si fuera una prenda holgada”. Esto significa abordar el día con el convencimiento de que Dios tiene un propósito para el mundo y que todo está fundamentalmente bien. Cuando llevamos el mundo como si fuera una prenda holgada nos sentimos tranquilizados por nuestra profunda y permanente confianza en Dios. Podemos dejar a un lado nuestras preocupaciones y saber que todo irá bien mientras procuremos buscar y cumplir la voluntad divina. Una vez hayamos comprendido este concepto en su sentido amplio, podemos aprender a aplicarlo de maneras muy prácticas. Cuando llevamos nuestras relaciones como si fueran prendas holgadas forzosamente mejorarán en todos los aspectos. En casa y en el trabajo nos volvemos menos sensibles e intransigentes. Resulta mucho más fácil aceptar a las otras personas tal como son. Cuando nos concentramos en la creencia de que todo está fundamentalmente bien es menos probable que nos tomemos todas las cosas insignificantes personalmente o todas las eventualidades demasiado en serio.

PENSAMIENTO Lleva el mundo como si fuera una prenda holgada.

Sesión 11.6


Es difícil tomarte a ti mismo demasiado en serio cuando contemplas el mundo desde el espacio exterior. Thomas K. Mattingly (astronauta del Apolo XVI)

A veces nuestra perspectiva de la vida se deforma. Es como si contempláramos el mundo con un telescopio colocado al revés. Comparado con la aparente enormidad de nuestros planes y designios, todo lo demás parece pequeño y sin importancia. Nos encontramos con que nos tomamos nuestros problemas, bienes y opiniones demasiado en serio. Cuando a veces sucede esto es importante que tomemos medidas que nos ayuden a recuperar la perspectiva. Por supuesto, no todos podemos viajar al espacio exterior, pero hay cosas que podemos hacer sin movernos del sitio para ajustar nuestro campo visual. A algunos nos resulta útil hacer una pausa –en cualquier parte- para pensar en la inmensidad del universo. Podríamos imaginar a toda la gente que bien en ciudades y países, y cómo desarrollan las actividades de su propia vida. Podemos imaginar nuestra vida como un continuo, un espacio de tiempo ininterrumpido. Aunque cada día es significativo por sí mismo, a veces es necesario verlo en su contexto. Cuando podemos recuperar la perspectiva comprobamos que nuestras experiencias son generalmente más positivas, prescindiendo de su carácter específico. Tenemos el tiempo y el deseo necesario para ir más allá de nosotros mismos y ayudar a los demás.

PENSAMIENTO Haz una pausa y pon tu “mundo” en perspectiva.

Sesión 11.7


Siempre me digo a mí mismo: ¿Qué es la cosa más importante en que podemos pensar en este momento extraordinario? R. Buckminster Fuller.

Hay veces en que la vida parece mucho más provechosa y emocionante que de costumbre. Las conversaciones con otras personas son interesantes, casi sin excepción. Nos sentimos estimulados por vistas, sonidos y acontecimientos que en otros momentos nos han parecido completamente vulgares. La diferencia no reside en las interacciones ni en lo que ocurre, sino en el nivel de nuestro entusiasmo. Cuando nos sentimos entusiasmados nuestra mente está despejada y vemos claramente. Debido a ello, aumenta nuestra capacidad de absorber, comprender y apreciar lo que ocurre alrededor nuestro. Siempre hay algo nuevo de explorar y disfrutar. En casa o en el trabajo nuestro entusiasmo nos hace apreciar más a familiares y amigos. Escuchamos sus ideas y opiniones de una forma totalmente distinta. Cuando estamos entusiasmados expresamos una energía positiva que a menudo es contagiosa. Nuestro entusiasmo no sólo puede transformar las ocurrencias vulgares en experiencias enriquecedoras, sino que también puede producir una actitud parecida en las personas que nos rodean. Si podemos conservar el entusiasmo hoy, estaremos despiertos y receptivos a placeres que, de no ser por ello, tal vez se nos escaparían. Al responder con entusiasmo a este día, obtendremos gozo y satisfacción del mismo a medida que vaya avanzando.

PENSAMIENTO Cuando estoy entusiasmado siempre hay algo nuevo que explorar y disfrutar.

Sesión 11.8


Vive cada día como si tu vida acabase de empezar. Goethe.

¿Esto es todo lo que hay? ¿Es esto? Todos nos hacemos esta pregunta de vez en cuando. Echamos un vistazo a nuestra vida y a lo que nos rodea y tenemos la sensación de que no hay nada nuevo ni lo habrá jamás. Y debido a ello probablemente nos sentimos desilusionados o incluso deprimidos. Experimentamos las “cosas de siempre” de la “manera de siempre”. Ni que decir tiene, semejante estado anímico no tiene nada que ver con lo que la vida realmente puede ofrecernos. Está relacionado solamente con nuestra actitud, con nuestra forma de mirar el mundo y reaccionar a él. Si optamos por verlo todo de color gris, sin duda eso es lo que experimentaremos. No hay que darle más vueltas. En cambio, si abordamos el día maravillados y llenos de interés, es probable que experimentemos las cosas de forma muy distinta. Si adoptamos una actitud receptiva en lugar de expectativas fijas y cínicas, incrementamos en gran medida nuestro potencial de sentirnos entusiasmados, inspirados y realizados. De una forma especial y propia, cada día ofrece una serie inacabable de experiencias, emociones y oportunidades. El mundo está lleno de maravillas en todos los niveles. Al final, sin embargo, de nosotros depende. Nuestras actitudes determinan lo que obtenemos de la vida.

PENSAMIENTO Puede que el día de hoy parezca igual que el de ayer, pero tienes la oportunidad de experimentarlo de una manera totalmente distinta.

Sesión 11.9


Cuando juzga a los demás, un hombre trabaja en vano, a menudo yerra, y peca fácilmente; pero cuando se juzga y examina a sí mismo siempre trabaja fructíferamente. Thomas de Kempis.

“Vive y deja vivir”. ¿Qué significa realmente este conocido lema? ¿Cómo

podemos utilizarlo en nuestra vida cotidiana? Podemos empezar concentrándonos en la primera palabra: “vive”. Nos dice que disfrutemos de nuestra vida plenamente, a pesar de lo que haga o deje de hacer la gente que nos rodea. Cuando enriquecemos nuestros días con actividades que nos llenan somos menos propensos a que fuerzas externas influyan negativamente en nosotros. Asimismo, es menos probable que critiquemos y juzguemos a los demás. En resumen, nuestra prioridad es sacar el máximo provecho de la vida creciendo espiritualmente. Es claro, no obstante, que es prácticamente imposible avanzar si cada momento nos permitimos a nosotros mismos sentirnos disgustados u ofendidos por el comportamiento y las actitudes de otras personas. Esto nos lleva a las palabras “deja vivir”. En este caso empezamos aceptando que no tenemos poder sobre los demás. Reconocemos que toda persona tiene derecho a vivir como quiera, libre de nuestras críticas, de nuestro juicio, de nuestro desprecio y de nuestro resentimiento. Ni que decir tiene que es muy difícil cambiar totalmente nuestra actitud ante quienes nos disgustan. Para ello se requiere tiempo y disciplina, desde luego, pero es segurísimo que los resultados valdrán la pena.

PENSAMIENTO Cuando nos concentramos en nuestra propia vida es menos probable que examinemos atentamente la forma en que viven los demás.

Sesión 11.10


No hay buitre como el desánimo. George Granville.

A pesar de los gozos y la riqueza de nuestra vida, prácticamente todos volvemos a experimentar sentimientos de desánimo. Cabe que estos sentimientos sean nuestra reacción a tragedias reales. Sin embargo, es más frecuente que tengamos la sensación de no poder con todas las cosas que exigen nuestra atención. No importa cuál sea la causa, cuando nos encontramos así nos sentimos llenos de desesperanza y futilidad. Una de las mayores recompensas de nuestro despertar espiritual es que aprendemos lecciones duraderas que pueden aplicarse una y otra vez. En el caso del desánimo, ¿no hemos aprendido que nuestros sentimientos dolorosos sólo parecen que van a durar eternamente, que nuestros problemas sólo parecen no tener solución? Si experimentamos la sensación de que nada tiene remedio, de que no hay esperanza, ¿no es verdad que nuestra mente ha tergiversado la realidad? Cuando estemos llenos de desánimo recordémonos a nosotros mismos que las cosas siempre se resuelven (a veces de forma inesperada) cuando nos rendimos sin reserva y pedimos ayuda a Dios. Entonces nuestros sentimientos de futilidad se transforman; nos rendimos y permitimos que el poder y la gracia de Dios nos rejuvenezcan.

PENSAMIENTO El desánimo es frecuentemente un reflejo deformado de la realidad.

Sesión 11.11


La más alta sabiduría es la alegría continua; semejante estado, como la región situada por encima de la luna, siempre es claro y sereno. Michel Eyquem.

Mi intención de hoy es seguir siendo positivo y procurar que nada me impida alcanzar esa importante meta. Si algo imprevisto me desanima, o si una tarea aburrida merma mi buen humor, me recordaré a mí mismo que es más fácil abordar y superar este tipo de dificultades con energía positiva en lugar de negativa. Si me veo obligado a tratar con una persona ruin y abusiva –o si me encuentro en una situación inadmisible-, es mucho más probable que mantenga una actitud positiva cuando pienso en Dios. Una y otra vez la experiencia me ha enseñado que Dios me protegerá y cuidará. Así pues, cuando me dirijo a él no puedo evitar sentirme optimista. Mi intención de hoy, además, es compartir mi energía positiva con otras personas, estar animado y alegre. Si lo estoy, me será más fácil responder a quienes me rodean con efusión, amabilidad y ánimo. La risa nacerá sin dificultad. Tengo la esperanza de que mi optimismo y mis ánimos serán contagiosos y que seré una compañía agradable para los demás. Si conservo el talante positivo, no hay duda de que seré compañía agradable para mí mismo.

PENSAMIENTO Cuando pienso en Dios es mucho más probable que adopte una actitud positiva.

Sesión 11.12


Aprovecha de cada momento su novedad singular, y no prepares tus alegrías. André Gide.

Los momentos especiales se nos presentan cuando menos los esperamos. De hecho, muchas de nuestras experiencias más gozosas y de nuestras oportunidades más interesantes constituyen verdaderas sorpresas. Sabemos de forma intelectual que esto es lo que con frecuencia sucede en la vida; sin embargo, a pesar de lo que sabemos, algunos todavía tratamos de dirigir y controlar el resultado de todos los acontecimientos. Tenemos ideas preconcebidas hacer de lo que creemos que es “necesario” que ocurra… y así es como abordamos la mayoría de las actividades. El problema es que estamos tan ocupados buscando, esperando y tratando de influir en los resultados futuros, que nos perdemos la singularidad del momento presente y la posibilidad de sorprendernos. Supongamos que hemos invitado a varios amigos a una fiesta. En vez de relajarnos y disfrutar de su compañía, así como de los frutos de nuestros preparativos, nos preocupamos e impacientamos como mamás gallina, por detalles sin importancia. Ni que decir tiene que este tipo de conducta puede hacer que una experiencia potencialmente positiva se convierta en un verdadero trabajo rutinario. La próxima vez que nos encontremos atrapados en “procedimientos de dirección y control”, demos unos pasos hacia atrás y dejemos que las cosas pasen como tienen que pasar.

PENSAMIENTO Deja que cada momento transcurra a su modo, que a veces es sorprendente.

Sesión 11.13


Cada hombre cree que los límites de su propio campo visual son los límites del mundo. Arthur Schopenhauer.

Pocos de nosotros llegamos a ir realmente a la cárcel durante nuestra vida, pero hemos soportado otra forma de privación de libertad. Los barrotes de nuestras cárceles estaban hechos de egoísmo, egocentrismo y egolatría; las cerraduras, de falta de abertura de espíritu. Mientras empleamos exclusivamente recursos tan limitados como la fuerza de voluntad y la determinación –el convencimiento de que podíamos dirigir y controlar nuestra propia vida- permanecimos encarcelados. Sólo pudimos encontrar la libertad cuando nos concentramos menos en nosotros mismos y desviamos nuestro campo visual hacia reinos más amplios. Los conseguidos paulatinamente escuchando las experiencias y los consejos de otras personas, pidiendo a Dios que nos guiase y nos diera fuerzas y procurando ser útiles. A resultas de estas acciones no encontramos sólo una salida, sino también una nueva forma de vida que ofrece felicidad, alegría y libertad sin medida. Entre nosotros ha quedado probado que mientras continuamos tomando ciertas medidas sencillas podemos seguir siendo libres de la esclavitud del yo.

PENSAMIENTO La acción es la llave que abre el espíritu cerrado.

Sesión 11.14


La dilación es el arte de mantenerse al día…de ayer. Dan Marquis.

De vez en cuando cada uno de nosotros es culpable de dilación. Como bien sabemos, la dilación puede manifestarse de muchas maneras. Prescindiendo de hasta qué punto nos afecte, no deberíamos tomárnosla demasiado a la ligera. ¿Qué ocurre cuando dejamos las cosas para otro día? Nadie necesita que le recuerden las consecuencias, que a veces son mortales, de dejarlo para otro día en cuestiones relacionadas con la salud. Pero ¿qué hay de malo en ser negligente o sencillamente perezoso en asuntos más corrientes y en apariencia poco trascendentales? Supongamos, por ejemplo, que el motor de tu coche no funciona bien. Estás preocupado pero no quieres tomarte la molestia de llevarlo al mecánico. De manera que vas y vienes del trabajo por el carril de menor velocidad y con los dedos cruzados. Lo vas dejando para otro día y cuanto más usas el coche, más ruidos raros hace el motor. La cosa empeora de día en día y tu estrés va en aumento. Finalmente ocurre lo inevitable: el coche sufre una avería y tienes que llamar a un remolque. El asunto acaba costándote en molestias y dinero varias veces lo que te habría costado si hubieras llevado el coche al mecánico al observar los primeros síntomas. De lo que se trata, por supuesto, es de que cada vez que dejamos algo para otro día, ello acaba afectando negativamente nuestra vida. Cuando aplazamos las cosas, tanto las que parecen insignificantes como las importantes, invariablemente acabamos pagándolo.

PENSAMIENTO Siempre hay que pagar el precio de dejar las cosas para otro día.

Sesión 11.15


Dios nos da las nueces, pero no las casca. Proverbio Alemán.

Cuando entramos en el reino del pensamiento y las actividades espirituales se nos presentan numerosos conceptos que prometen mejorar nuestra vida: los frutos de la fe, el poder de la plegaria y la meditación para conocer la voluntad de Dios, el valor de la confianza en Dios. Al investigar con emoción estos conceptos, nos encontramos con que en realidad son instrumentos que cuando se aplican regularmente pueden traernos gozo y libertad. Pero de vez en cuando algunos perdemos la perspectiva durante un tiempo. Nos sentimos tan impresionados por los milagros que ya han tenido lugar en nuestra vida, que esperamos que sigan produciéndose sin ningún esfuerzo por nuestra parte. Quizá en ese momento rezaremos pidiendo algo que creemos necesitar… y no lo obtendremos. Puede que entonces comiencen a penetrar en nuestro cerebro las primeras y pequeñas dudas sobre nuestra fe. Incluso es posible que comencemos a experimentar la misma sensación de futilidad que tan a menudo teníamos en el pasado. Pronto nos damos cuenta de que necesitamos entrar otra vez en acción. De nuevo comprendemos que si bien es segurísimo que Dios proporciona el poder y las oportunidades, los pasos debemos darlos nosotros. Por medio de nuestra acción –nuestras obras de fe- no sólo demostraremos a Dios que estamos dispuestos, sino que también gozamos de nuestra espiritualidad de forma más completa porque nos entregamos del todo.

PENSAMIENTO Debemos trabajar en pos de los frutos de la fe.

Sesión 11.16


Cuando la gente se aburre, la causa de su aburrimiento es principalmente su propio ser. Eric Hoffer

Junto con sus recompensas, el proceso de superación entraña muchos ajustes, especialmente al principio. En nuestros primeros días muchos tenemos un problema que consiste en el aburrimiento como ejemplo importante. Ello no es en absoluto extraño si tenemos en cuenta que nuestras actividades ya no giran en torno a nuestras obsesiones. Además de eso, nos encontramos en un estado de conciencia totalmente nuevo; por primera vez desde hace años tenemos un sentido verdadero de que el tiempo pasa. La realidad es la misma que ha sido siempre: nosotros somos los que estamos cambiando. Por lo tanto, no tardamos en percatarnos de que la responsabilidad de vencer el aburrimiento es nuestra. Ahora depende de nosotros ver qué hay ahí...y descubrir y potenciar el talento, las capacidades y las inquietudes que llevamos escondidos en nuestro interior. Las cosas que experimentábamos bajo la influencia de nuestras angustias resultan mucho más entretenidas e interesantes ahora que estamos “ahí” para disfrutar de ellas. Algunos nos perdimos diez o más años de música, arte, películas y libros; ahora que hemos recuperado la serenidad podemos renovar nuestro interés. En muy poco tiempo lo que primero parecía un problema en nuestra vida nueva se ha convertido en una bonanza inesperada. Nos cuesta creer que realmente nos aburriéramos. Hoy día, de hecho, a veces desearíamos tener más tiempo para apreciar nuestras abundantes bendiciones y disfrutar de ellas.

PENSAMIENTO El aburrimiento es un estado anímico que desaparece cuando tomamos la iniciativa.

Sesión 11.17


Mi cuerpo es la parte del mundo que mis pensamientos pueden alterar. Hasta las enfermedades imaginarias pueden hacerse reales. En el resto del mundo mis hipótesis no pueden trastornar el orden de las cosas. George Christioph Lichtenberg.

Debido a mi forma de vivir, las enfermedades y los accidentes eran frecuentes. Debido a mi forma de pensar y sentir, invariablemente daba a mi dolencia mayor importancia de la que tenía. En aquel tiempo, mi negación de muchas cosas era tan fuerte, que no me daba cuenta de que estuviese haciendo algo extraordinario. Pero ahora puedo ver que aquel comportamiento era en sí una enfermedad: tenía la malsana necesidad de estar enfermo. ¿Por qué exageraba mis males? Para que la gente no esperase tanto de mí. Para recibir una parte mayor de la atención que anhelaba constantemente. Para poder sentir lástima de mí mismo y justificar así que continuara pensando y actuando de la misma forma autodestructiva. Cuando pienso en aquellos tiempos de dolencias reales e imaginarias me siento agradecido por numerosas cosas. En primer lugar, he cambiado drásticamente mi forma de vivir, por lo que no caigo enfermo ni me hago daño con tanta frecuencia como antes. En segundo lugar, cuando enfermo no me entrego inmediatamente a la autocompasión; veo mi enfermedad tal como es y me ocupo de ella de una forma sensata. Finalmente, he podido adoptar actitudes nuevas que a veces alteran el rumbo de una enfermedad de forma positiva en vez de negativa.

PENSAMIENTO Aprecia la luz que cura.

Sesión 11.18


Dios tarda pero no olvida. Proverbio Español.

A veces Dios parece remoto e incomprensible. Experimentamos frustración al comunicarnos conscientemente con él. Aunque sabemos que esto puede suceder de vez en cuando, ello no nos impide sentirnos impacientes e incluso irritados con nosotros mismos y con Dios. Cuanto más duran estos inquietantes episodios, más desanimados y solos nos sentimos. Hemos comprobado que la mejor forma de superar estos episodios es actuar “como si”. A pesar de lo que nuestra mente ha empezado a decirnos, confiamos en nuestro corazón y continuamos rezando para conocer la voluntad de Dios. Seguimos meditando, que es nuestra forma de permanecer abiertos a la respuesta divina. Finalmente, pasamos por una experiencia espiritual que nos devuelve la comunicación consciente con Dios. No hay forma de saber ni predecir cómo, dónde ni cuándo tendrá lugar esta devolución. Puede producirse durante la meditación, o, de modo no menos probable, mientras estamos haciendo la compra en el supermercado. Hemos comprendido que no estamos destinados a saber cómo, dónde ni cuándo se nos revelará Dios. Confiar en Dios significa no tener que saberlo.

PENSAMIENTO Cuando Dios parece remoto confía en tu corazón antes que en tu mente.

Sesión 11.19


COMENÇAR DE NOU

Sesión 12: Relaciones Humanas

Amor Incondicional

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La vida me parece demasiado corta para pasársela acariciando la animosidad o tomando nota de agravios. Charlotte Bronte.

Cuando por primera vez acudimos a un guía espiritual uno de nuestros mayores deseos era “llevarnos bien con los demás”. Estábamos hartos y cansados de combatir contra todo y contra todos; ya habíamos experimentado suficiente falta de armonía. Al progresar, nos hemos dado cuenta de que la verdadera armonía en las relaciones no nace sencillamente del hecho de que nos esforcemos por eliminar las discordias y los conflictos. Tampoco es fruto exclusivamente de “mantener la paz” desechando de forma masiva las diferencias. En lugar de ello, es posible fomentarla por medio de nuestros esfuerzos individuales encaminados a llevar comprensión, aceptación y amor a los demás. Desde ese punto de vista, la armonía empieza dentro de cada uno de nosotros…; es algo que debemos crear nosotros mismos. Con el fin de establecer relaciones armoniosas, nos concentramos en edificar nuestros propios recursos internos, en vez de esperar que los demás hagan posible la armonía con sus actos. Nuestra baza más fuerte en ese sentido, en la cual se apoyan también los progresos que hacemos, es nuestra relación con Dios. Al contar con Dios para que nos guíe y nos dé sabiduría, somos más capaces de alcanzar la armonía dentro de nosotros mismos. Sólo entonces podemos tener relaciones amorosas y armoniosas con los demás.

PENSAMIENTO Para poner armonía en nuestras relaciones con los demás, primero debemos alcanzar la armonía dentro de nosotros mismos.

Sesión 12.1


El corazón del que ama de verdad es un paraíso terrenal; tiene a Dios en sí mismo, pues Dios es amor. Felicité De Lamennais.

Cuando pienso en la incomprensibilidad de Dios, durante mis períodos de meditación, a veces recuerdo lo que respondió el doctor Carl Jung cuando le preguntaron si creía en Dios. Dijo: “No podría decir que creo. ¡Lo sé! He vivido la experiencia de que me prendiese algo que es más fuerte que yo mismo, algo a lo que la genta llama Dios”. En mi condición de ex ateo, me resultaba casi imposible empezar a creer en Dios, y no hablemos de saber que Dios forma parte de mí. Sin embargo, todo comenzó a cambiar cuando aprendí a aceptar el amor de los demás. Aquella receptividad inicial se ahondó gradualmente hasta convertirse en fe espiritual, al abrazar yo la idea de que el amor de otras personas es en realidad el amor de Dios. Hoy cuando más cerca me siento de Dios es cuando puedo amar a otras personas. No es necesario que mis acciones y expresiones sean intensamente emocionales o dramáticas. Cuando respondo a otra persona con amabilidad, empatía o un corazón comprensivo… éstos son los momentos en que más consciente soy del amor que Dios siente por mí y que hay dentro de mí.

PENSAMIENTO Al servir con el amor de Dios a los demás, Dios te lo repondrá en medida aún mayor.

Sesión 12.2


El amor es un acto de fe, y quien tenga poca fe también tiene poco amor. Erich Fromm.

Creíamos saberlo todo respecto al amor, pero en realidad sabíamos y comprendíamos muy poco. A lo largo de los años forjamos muchos conceptos erróneos acerca del amor, basando nuestras ideas y acciones más en las influencias externas que en el conocimiento interno. Ardíamos en deseos de “enamorarnos”. Cuando conocíamos a la persona apropiada esperábamos que el amor floreciera y durase automáticamente, sin esfuerzo alguno por parte nuestra. Con demasiada frecuencia confundíamos el amor con la obsesión o la concupiscencia. Hasta que empezamos a forjar una relación con Dios no pudimos comprender y experimentar amor verdadero. Por medio de nuestra fe supimos de la existencia de la confianza, la aceptación, la honestidad y la generosidad. Nos dimos cuenta de que el amor de Dios que siente por nosotros es incondicional y que Dios continuará queriéndonos pase lo que pase. Al fortalecer nuestra relación con Dios, mejoraron también otras relaciones. Habíamos aprendido lo que era el amor sin percatarnos de ello siquiera. La confianza, la aceptación, la honestidad y la generosidad que hemos adquirido durante nuestra búsqueda espiritual nos benefician ahora en todas las facetas de nuestra vida. Hoy nos damos cuenta de que para que nuestras relaciones amorosas vayan bien, debemos continuar empleando estas cualidades en niveles cada vez más profundos.

PENSAMIENTO Al profundizarse nuestra fe, lo mismo ocurre con nuestra capacidad de entender y experimentar amor verdadero.

Sesión 12.3


El comienzo del amor es dejar que las personas amadas sean ellas mismas en lugar de deformarlas para que encajen en nuestra propia imagen. De lo contrario, amamos solamente el reflejo de nosotros mismos que encontramos en ellas. Thomas Merton.

El amor que Dios nos profesa no depende del grado en que le complacemos o dejamos de complacerle, ni, para el caso, de ninguna serie de pautas. Dios nos ama incondicionalmente. Ahora que sabemos esto, aspiramos a amar a los demás de la misma manera. Si bien nos damos cuenta de que sólo Dios es capaz de sentir un amor totalmente incondicional, creemos que su voluntad es que nos esforcemos por avanzar en esa dirección. Hemos aprendido que el primer paso es estar dispuestos a aceptar a los demás tal como son. Sólo entonces podemos empezar a amarlos tal como son, sin motivos interesados. Lo que esto quiere decir en términos prácticos es que hemos de tratar de amar a nuestros parientes y amigos prescindiendo de su comportamiento, sus actitudes o sus opiniones. Es indiscutible que se trata de un objetivo elevado y difícil, pero, a pesar de ello, la posibilidad de alcanzarlo va haciéndose mayor a medida que adquirimos humildad. Disminuye la necesidad de poner condiciones a nuestro amor al volvernos menos egocéntricos. Aumentamos la capacidad de amar a los demás incondicionalmente a medida que crecemos espiritualmente y aumenta la seguridad dentro de nosotros mismos.

PENSAMIENTO El primer paso hacia el amor incondicional consiste en aceptar a los demás tal como son.

Sesión 12.4


El amor que regalamos es sólo el amor que conservamos. Elbert G. Hubbard.

Cuando finalmente decidí ocuparme de mis problemas en vez de huir de ellos encontré ayuda en seguida. Quedé asombrado al ver cómo los demás respondían a mi dolor y de modo especial que las personas compartieran conmigo recuerdos de sus propios sufrimientos y que dedicaran tiempo a explicarme cómo y por qué las cosas habían mejorado. He de confesar que al principio me sentía lleno de suspicacia. Me preguntaba qué ganaban con todo ello y a cada momento esperaba que me pidiesen algo a cambio de su ayuda. Sencillamente no podía comprender por qué parecían interesarse tanto. No había transcurrido mucho tiempo desde entonces cuando empecé a ayudar a una persona que padecía el mismo problema que hacía sólo un mes me había parecido insoportable. Yo no tenía pensado ayudar a nadie; sucedió por las buenas. Pero fue un momento crítico para mí. Me oí a mí mismo diciendo cosas que necesitaba oír una vez más. Compartiendo mi propia experiencia y la fuerza que acababa de adquirir – aunque fuese limitada-, reafirmé ante mí mismo los progresos que ya había hecho. Aquel día me percaté exactamente de por qué nos interesamos y ayudamos los unos a los otros. Vi claramente que la forma de conservar es dar.

PENSAMIENTO Da para recibir.

Sesión 12.5


Estamos aquí para añadir lo que podamos a la vida y no para obtener lo que queramos de ella. William Osler.

Lo más pernicioso de nuestro egocentrismo era su insaciabilidad. Incluso cuando habíamos satisfecho temporalmente nuestras incesantes exigencias seguíamos temiendo no tener suficiente. Siempre queríamos más, más, más. Nuestros deseos y necesidades no tenían ton ni son. Nos sentíamos tan empujados a coger lápices y clips de la oficina como a buscar amor “suficiente”. Sin embargo, a pesar de la fuerza de estos impulsos, a menudo no éramos conscientes de su verdadera naturaleza y del efecto ruinoso que surtían en nosotros. Pero hoy día sí somos conscientes de ello. Hemos reconocido nuestro egocentrismo; hemos adquirido la disposición a impedir que esta tiranía gobierne nuestra vida. Procuramos concentrarnos en lo que podemos aportar a nuestras relaciones y actividades en vez de en lo que podemos sacar de ellas. Cuando las cosas no van bien en el trabajo o en casa – en cualquier relación, para el caso- ya no buscamos automáticamente a alguien a quien podamos echar la culpa. En lugar de ello, procuramos ver que podemos hacer para mitigar el problema. El deseo de sentirnos útiles y productivos ha pasado a formar parte de nuestra naturaleza. Hoy día, más y más, estamos ahí para ayudar a otras personas. El resultado es que nos sentimos más realizados y seguros que nunca.

PENSAMIENTO El pozo sin fondo se llena dando y no tomando.

Sesión 12.6


Hay dos clases de personas en el mundo: las que entran en una habitación y dicen: “¡Aquí estoy!” y las que entran y dicen: “¡Ah, estás aquí!”. Anónimo. La mejor manera de obtener algo que queremos es dar esa misma cosa a otra persona. Esto es aplicable al amor, el perdón, la comprensión, la esperanza y la amabilidad…, así como a otras muchas cualidades. Este principio para vivir es una de las verdades espirituales más significativas que hemos aprendido, y sus orígenes se remontan a una época muy lejana de la historia documentada. Una de las plegarias más inspiradoras y conocidas de todos los tiempos lo expresa así: Plegaría de San Francisco de Asís Señor, hazme instrumento de tu paz. Donde haya odio, déjame sembrar amor; donde haya ofensa, perdón; donde haya duda, fe; donde haya desesperación, esperanza; donde haya oscuridad, luz; y donde haya tristeza, alegría. Oh, Maestro Divino, concédeme la gracia de consolar en vez de buscar consuelo; de comprender en vez de buscar comprensión, de amar en vez de buscar amor: porque es al dar que recibimos… es al perdonar que somos perdonados; y es al morir que nacemos a la vida eterna.

PENSAMIENTO Cada vez que te acercas a un semejante para ayudarle, te acercas a Dios.

Sesión 12.7


La amistad mejora la felicidad y mitiga la desdicha doblando nuestra alegría y dividiendo nuestro dolor. Joseph Addison.

No cabe duda que nos encontramos mejor y “nos va” mejor cuando interactuamos de forma regular con otras personas. La vida es mucho más rica cuando tenemos amigos con los que podamos compartir nuestras alegrías y nuestros pesares. Pero, desgraciadamente, la soledad sigue siendo un problema importante y una fuente de dolor para muchos. Con todo, nadie tiene por qué resignarse a la soledad, porque ésta es “tratable”, por no decir evitable. Lo primero y más importante que podemos hacer por nosotros mismos es reconocer con franqueza que nos aflige la soledad. Desde luego, en ese sentido puede que nos sea útil escribir hacer de nuestras pautas de vida y nuestros sentimientos. El siguiente paso consiste en decidir qué vamos a hacer realmente algo para poner remedio a lo que nos pasa. Al llegar a este punto, quizá nos será útil hablar con alguien que nos inspire confianza y que tal vez nos hará algunas sugerencias. Los que hemos vencido la soledad nos apuntamos a los mayores éxitos en el empeño cuando hacíamos un verdadero esfuerzo por relacionarnos con otras personas. Cuando “tendíamos” la mano y entablábamos conversación nos animábamos en seguida al ver que la mayoría de las personas respondían bien. Muchos rompimos nuestra soledad participando en actividades que llevaban aparejado el trato con la gente. Nos matriculábamos en clases de una u otra cosa y hacíamos nuevas amistades mientras aprendíamos algún hobby, deporte o idioma.

PENSAMIENTO La soledad no es sólo “tratable”, sino también evitable.

Sesión 12.8


Cada hombre puede interpretar la experiencia ajena sólo por medio de la propia. Henry Thoreau.

Siempre guardaba mis temores y ansiedad para mí. No era comprensión lo que yo quería, pues sólo servía para hacer que me sintiera más apartado del resto de la gente. En cuanto a la empatía, no tenía una idea clara del significado de esta palabra. Sobre todo, temía que los demás no me comprendieran e incluso se riesen de mí. Así pues, permanecía aislado y con frecuencia experimentaba una profunda sensación de soledad. Durante los primeros días de mi recuperación compartí tentativamente varios temores dolorosos con otra persona. Fue entonces cuando oí la frase más tranquilizadora de mi vida: “Lo sé”. Inmediatamente me sentí más cálido y más cómodo por dentro. Por primera vez experimenté la sensación de ser “parte de “; fue un momento decisivo para mí. Cuantas más cosas fui revelando de mí mismo, más empatía y comprensión recibía, y mayor era el sentimiento de camaradería con los demás. Llegó el momento en que también yo pude ofrecer consuelo y tranquilidad diciendo aquellas dos palabras mágica: “Lo sé”. Cuando ahora alguien me confía sus temores y preocupaciones secretos me siento de la máxima utilidad al poder relatarle mis propios sentimientos o experiencias parecidos. “Lo sé”: son palabras más amables, las que contienen más empatía, que puedo ofrecer a alguien.

PENSAMIENTO Se necesita uno para conocer a otro de su misma especie; se necesita uno para que ayude a otro de su misma especie.

Sesión 12.9


El amor es una expresión y una afirmación de amor propio, una respuesta a nuestros propios valores en la persona de otro ser. Ayn Rand.

A pesar de las esporádicas explosiones de ira, de los frecuentes lapsos y de la constante actitud negativa durante mi vida anterior, trataba de ser una persona cariñosa. Ahora veo que mi capacidad de amar a otras personas, así como de recibir amor de los demás, se veía seriamente limitada por la forma en que me sentía acerca de mí mismo. El odio a mí mismo me llenó durante tanto tiempo, que mis emociones solían ser torcidas. Por la culpa de los defectos de mi carácter –tales como la impaciencia, la intolerancia y el mal genio- me era imposible ofrecer amor incondicionalmente. Asimismo, ahora me doy cuenta de que mis motivos con frecuencia no eran lo que parecían ser: a veces me comportaba cariñosamente con la familia para que me perdonasen; a menudo hacía lo propio con los amigos, los conocidos e incluso los desconocidos porque quería utilizarlos. Al mismo tiempo era incapaz de aceptar libremente el amor que otros me ofrecían debido a mi arraigado convencimiento de que no lo merecía. En la actualidad, gracias a que procuro seguir principios espirituales y hacer lo que es correcto y bueno, he podido librarme de la mayor parte del odio a mí mismo y sustituirlo por amor propio. A resultas de ello, me es mucho más fácil sentir empatía y comprensión por los demás y ser amable y cariñoso con ellos sin esperar nada a cambio. También puedo aceptar el amor constante de Dios así como el amor de mis semejantes cuando me lo ofrecen.

PENSAMIENTO El amor debe fomentarse dentro antes de poder darlo y recibirlo libremente.

Sesión 12.10


La gente se siente sola porque construye muros en lugar de puentes. Joseph F. Newton.

Solíamos apiadarnos de nosotros mismos porque estábamos tan solos. Ahora nos percatamos de que nuestro comportamiento servía para distanciarnos a propósito de los demás y, por consiguiente, éramos en gran parte responsables de nuestra propia alineación. Algunos adoptábamos aires de superioridad para alejar a los demás. Fingíamos ser superinteligentes; éramos arrogantes e imperiosos expertos en cualquier materia. Puede que hiciéramos respetar nuestro aislamiento dando la impresión de que controlábamos totalmente todos los detalles de nuestra vida. No necesitábamos ayuda de nadie, no necesitábamos consejo de nadie. No necesitábamos a nadie y basta. A veces alejábamos a la gente comportándonos de un modo que daba miedo o era repugnante. Tanto si hacíamos estas cosas a sabiendas como si no nos dábamos cuenta de nuestro comportamiento, el motivo subyacente era el mismo. Teníamos percepciones negativas de nosotros mismos y miedo de que los demás las tuvieran también si llegaban a conocernos. Afortunadamente, hemos encontrado formas de incrementar nuestro amor propio y ya no necesitamos construir muros alrededor nuestro. Ahora podemos acoger con agrado a otras personas en nuestra vida y vamos dejando atrás la soledad.

PENSAMIENTO De vez en cuando hazte esta pregunta: “¿Sin darme cuenta impido que los demás se me acerquen?”.

Sesión 12.11


Escuchar bien es un medio de influir tan poderoso como hablar bien. Proverbio Chino.

Hemos llegado a un punto de nuestro desarrollo espiritual donde querer ayudar al prójimo se ha convertido en un instinto. No siempre es clara la forma de hacerlo, especialmente cuando no es fácil ver ninguna oportunidad directa. Sin embargo, hay una forma que permite servir todos los días podemos escuchar paciente y atentamente a los demás. Una vez hayamos adquirido la capacidad de escuchar y la pongamos en práctica, veremos que mostrarnos atentos es una de las cosas más amables que podemos hacer por otra persona. Incluso cuando no es apropiado ofrecer consejo o proporcionar soluciones, nuestra disposición a escuchar puede ser un servicio muy útil y lleno de sentido. Al escuchar atentamente a alguien, demostramos que nos interesan de verdad los problemas de esa persona, sus preocupaciones y sus alegrías. Ni que decir tiene, nadie se beneficia más que nosotros de nuestra disposición a escuchar. Cuando nos mostramos abiertos de espíritu y receptivos a los sentimientos y experiencias ajenos, nos colocamos en una posición que nos permite aprender de los demás. Tal vez lo que mayor importancia tiene sea que escuchar a los demás nos hace salir de nosotros mismos y avanzar por la senda del crecimiento espiritual.

PENSAMIENTO Cuanto más atentamente escuchemos a otras personas, menos separados y distintos es probable que nos sintamos.

Sesión 12.12


Engañarse a uno mismo por amor es el más terrible de los engaños, es una pérdida eterna que no tiene reparación, ya sea en el tiempo o en la eternidad. Soren Kierkegaard.

La vida sin amor parece inimaginable hoy, pero durante años ésa fue la realidad para muchos de nosotros. Al mirar hacia atrás, podemos ver que la falta de amor en nuestra vida no siempre era debida a la inacción de los demás. Más bien éramos nosotros mismos quienes a menudo nos privábamos de él. Aunque entonces no éramos conscientes de ello, en realidad nos daba miedo tener relaciones amorosas. No dejábamos que la gente se nos acercara demasiado porque temíamos que nos hiciera daño de algún modo. Y tampoco éramos capaces de confiar en los demás; temíamos que quisieran algo de nosotros, o que acabaran traicionando nuestra amistad. Pero, más que nada, la mayoría de nosotros éramos incapaces de aceptar amor porque no creíamos merecerlo. Durante tanto tiempo nos negamos el amor a nosotros mismos, que realmente no sabíamos cómo darle entrada en nuestra vida. Sin embargo, nuestras relaciones con los demás empezaron a cambiar cuando estuvimos dispuestos a correr pequeños riesgos. Aprendimos a aceptar cumplidos con cortesía y procurábamos no retroceder automáticamente cuando alguien quería ayudarnos. Al permitirnos a nosotros mismos relacionarnos con los demás, poco a poco fuimos acumulando afinidades. Finalmente estos lazos de comprensión se convirtieron en relaciones amorosas.

PENSAMIENTO Quizá el amor esté ahí pero nos dé miedo dejarlo entrar.

Sesión 12.13


El amor consiste en esto, que dos soledades se protegen y tocan y saludan la una a la otra. Rainer Maria Rilke.

Los que éramos solitarios nos esforzábamos por mantener esa imagen. Considerábamos que nuestro aislamiento era una señal de distinción, cuando no de superioridad. Sin embargo, la triste realidad, para la mayoría de nosotros, residía en que éramos solitarios porque teníamos miedo, nos sentíamos inferiores o sencillamente carecíamos de habilidades sociales. Cuanto más tiempo permanecíamos apartados de los demás, menos capaces éramos de interactuar… y más solitarios nos volvíamos. Cuando el dolor del aislamiento nos empujaba a acercarnos a otras personas al principio sólo podíamos dar pasos tentativos. Empezábamos trabando conocimiento con alguien, pero luego, esforzándonos, pronto trabábamos verdaderas amistades. Poco a poco aprendimos a relacionarnos con la gente en niveles más hondos y más satisfactorios desde el punto de vista espiritual. Lo conseguíamos mostrándonos francos y sinceros y arriesgándonos a hacernos vulnerables al compartir nuestros sentimientos. A medida que continuábamos adquiriendo conocimiento y compresión de nosotros mismos y de nuestros semejantes, nos sentíamos realizados y recompensados con generosidad. En otro tiempo algunos habíamos pensado que el amor era una condición restrictiva que podía robarnos nuestra individualidad. Hoy, al dar y recibir libremente amor, cada uno a su modo, comprobamos que el amor mejora la vida en lugar de ser restrictivo.

PENSAMIENTO El amor que se da y se recibe libremente es satisfactorio desde el punto de vista espiritual.

Sesión 12.14


Los pequeños gestos de amabilidad y amor que no se recuerdan son lo mejor de la vida de un hombre bueno. William Wordsworth.

Todos tendemos a aspirar a la enormidad y la inmensidad y a recibir inspiración de ellas. Pero, miremos donde miremos, podremos ver que son las cosas pequeñas las que constituyen el mundo, lo mantienen unido y proporcionan armonía. La cosas pequeñas también revelan nuestro carácter y muestran cómo somos a los demás. Clavos, remaches y soldaduras impiden el desmoronamiento rascacielos. Las sustancias de la vida y finalmente de la organismos microscópicos. De hecho, el universo entero – desde hasta los procesos de nuestro cerebro- consiste en realidad electrónicos invisibles.

de casas y muerte son los cuásares en impulsos

Al interactuar en nuestra vida cotidiana, las cosas pequeñas que decimos y hacemos nos definen ante los demás y también determinan lo que sentimos acerca de nosotros mismos. Los pequeños gestos de cortesía y las palabras sencillas que se dicen con sinceridad son sin duda más eficaces que la grandiosidad para comunicarnos con los demás. El esbozo de una sonrisa o una ligera relajación de los músculos faciales pueden hacer que una situación se haga menos tensa. Un pequeño cumplido o el reconocimiento de los progresos que se han hecho pueden cambiar el aspecto del día de otra persona, y de nosotros mismos.

PENSAMIENTO La magnitud verdadera de la vida está en las cosas pequeñas que decimos y hacemos.

Sesión 12.15


La fragancia permanece siempre en la mano que da la rosa. Heda Bejar.

Hoy haré un esfuerzo consciente por poner la amabilidad en uno de los primeros lugares de mi lista de prioridades. Durante todo el día procuraré transmitir a los demás las palabras y las acciones atentas y consideradas que me ha gustado recibir de otros. Me esforzaré de manera especial por ser amable con mi familia, con mis amigos y con las personas que trabajan conmigo. Cuando me relacione con los demás será con sinceridad e interés. Mis expresiones de amabilidad serán personales y se basarán en lo que ya sé sobre las alegrías o los problemas de cada persona. Si hago preguntas, pondré atención a las respuestas; con toda la frecuencia posible, mis respuestas serán positivas y alentadoras. En vez de mostrar indiferencia ante los desconocidos, me desviviré por ser cortés y amistoso. Me abstendré de no hacer caso a las personas y en su lugar procuraré ser comprensivo y paciente. A partir de ahora mismo concentraré mi atención en la amabilidad. Recordaré todas las veces que me han tratado amablemente y pensaré en lo mucho que aquellas palabras y acciones inesperadas significaron para mí. Siempre que sea posible, procuraré que el día le resulte agradable a otra persona y eso surtirá el mismo efecto en mí.

PENSAMIENTO Te volverás amable siendo amable.

Sesión 12.16


Sé grande en la acción, como lo has sido en el pensamiento. Acomoda la acción a la palabra, la palabra a la acción. William Shakespeare.

Con el fin de seguir progresando, tratamos de aplicar principios espirituales en todos nuestros empeños y relaciones. A veces, con todo, sin darnos cuenta practicamos estos principios de modo selectivo. Actuamos de una forma en el mundo exterior y de otra cuando estamos con nuestros seres más queridos. ¿Por qué hacemos esto? ¿Por qué querríamos hacerlo? Si examinamos nuestra conducta de forma minuciosa y honrada, quizá nos encontremos con que a veces nuestros motivos son interesados. Quizá somos amables, pacientes y comprensivos en el mundo exterior con el fin de granjearnos aprobación, favores o, sencillamente, para que nos acepten. Cabe que en casa no lo hagamos en la misma medida porque no es necesario; esto es, ya tenemos el amor y la aceptación de nuestra familia y con frecuencia no damos a estas cosas la importancia que les corresponde. Por otra parte, ¿no es más fácil practicar la moderación y otros principios parecidos con los de fuera que con las personas a las que conocemos íntimamente? Si después de examinar nuestra conducta nos parece que usamos un doble rasero, probablemente habrá llegado el momento de poner nuevamente en orden nuestros motivos y prioridades. Porque si de verdad queremos progresar espiritualmente, no podemos permitirnos ser selectivos en él cuando, el dónde o el porqué practicamos principios espirituales.

PENSAMIENTO Dios no usa ningún doble rasero al ofrecer su amor.

Sesión 12.17


Examina tu propio corazón; lo que te duele en los demás en ti mismo puede estar. John Greenleaf Whittier.

Cuando juzgamos a los demás con frecuencia prestamos atención a las cualidades que nos desagradan en nosotros mismos. No es fácil reconocer esta verdad. Y es probable que ésta sea la razón principal que nos empuja a juzgar: cuando nuestros ojos se vuelven hacia fuera podemos evitar mirarnos a nosotros mismos. Sin embargo, si examinamos honradamente nuestros juicios –si dedicamos el tiempo necesario a pensar detenidamente en las cosas que nos parecen ofensivas en los demás-, es posible aprender mucho sobre nuestros propios defectos. Cuando alguien nos parece pomposo y fanfarrón, ¿no identificamos rápidamente estas características porque nosotros mismos hemos sido así? Si nos molestan las quejas constantes de un amigo, ¿no será probablemente porque también nosotros hemos “soltado una lagrimita” con frecuencia? Por desgracia, puede que continuemos juzgando a los demás durante un tiempo relativamente largo, porque ese comportamiento sólo nos perjudica de forma gradual y no muy obvia. Sin embargo, se produce erosión lenta pero segura; nos volvemos menos comprensivos, tolerantes, compasivos e inclinados a ayudar al prójimo. Con el fin de no hacer daño a los demás y a mí mismo, ¿procuraré fijarme en cualidades que admiro… en lugar de buscar cualidades que me desagraden?

PENSAMIENTO Cuando nos fijamos en los defectos ajenos podemos evitar mirar los nuestros.

Sesión 12.18


Ninguna víbora es tan pequeña que no tenga su veneno. Thomas Fuller.

Cuando nuestras relaciones no han sido tan armoniosas como nos gustaría que fuesen y la gente allegada a nosotros parece un tanto reservada, se hace obvia cierta tensión. Por supuesto, hay muchas razones para que surja tensión en las relaciones. Una que es común pero que suele pasarse por alto es el empleo de sarcasmos y burlas. ¿Podrías ser que hayamos contraído la costumbre de expresarnos así…con la idea equivocada de que “sólo lo decíamos en broma”?. Lo que ocurre es que el sarcasmo inocente no existe, del mismo modo que tampoco existen las burlas inofensivas. Cuando nos burlamos de alguien tal vez nos parezca que nuestros motivos son puros. Pero ¿qué hacemos en realidad? ¿Acaso no atacamos su punto flaco o su zona sensible? Cuando nos referimos en son de burla al peso de una persona, a su calva o a algún rasgo de su personalidad, ¿acaso no tratamos de hacerle daño de alguna forma…, aunque sea una forma muy pequeña? Siendo así, podría ser una buena idea pensar en lo que ocurría cuando nosotros éramos las víctimas de estas acciones. De hecho, ocurrían dos cosas. Nos hacían daño, pero probablemente no decíamos nada. Y la relación se veía afectada adversamente. La próxima vez que estemos tentados de recurrir a sarcasmos o burlas, esta conciencia debería hacernos cambiar de parecer.

PENSAMIENTO La palabra sarcasmo procede del vocablo griego que significa “desgarrar carne”.

Sesión 12.19


El sol, con todos aquellos planetas dando vueltas a su alrededor y dependientes de él, todavía puede madurar un racimo de uva como si no tuviera nada más que hacer en el universo. Galileo Galilei.

En nuestros días de mayor ajetreo es fácil verse atrapado por las responsabilidades y que concentremos toda la atención en lo que nosotros tenemos que hacer. Nos distanciamos de los demás y quedamos aislados en nuestro propio y pequeño mundo. Decimos que sencillamente no tenemos tiempo suficiente para responder los mensajes grabados en nuestro contestador automático, para ver cómo están los amigos, para ser amables con las personas con las que tratamos. Sin embargo, por más que estemos ocupados, sigue siendo esencial que nuestras prioridades permanezcan en orden. Necesitamos encontrar o reservar tiempo para relacionarnos con los demás del modo que nos sea posible. “Estar ahí” para nuestros semejantes será siempre una de las mayores prioridades de nuestra vida. En primera lugar, hemos aprendido que tenemos que “darlo para conservarlo”. Además, no queremos dejar de dar la debida importancia a nuestras bendiciones; queremos tener presente lo mucho que significa para nosotros que nos dirijan alguna palabra amable o alentadora. Cuando somos generosos de espíritu, es difícil seguir siendo egocéntricos. Siendo así, nuestra forma de interactuar con otras personas verdaderamente puede cambiar el aspecto del día. Y, además, nos sentimos mucho más a gusto con nosotros mismos cuando hemos hecho un esfuerzo por ser amable y preocuparnos por el prójimo.

PENSAMIENTO Teniendo en cuenta la importancia de la amabilidad. ¿alguna vez estamos demasiado ocupados para ser amables?

Sesión 12.20


Hoy sentí que sobre mí pasaba un soplo de viento de las alas de la locura. Charles Baudelaire.

El día empieza bien, pero a media mañana todo empieza a complicarse. La confusión y el miedo se adueñan rápidamente de la situación. Pronto tienes la impresión de que no puedes aguantar ni un minuto más. Preso de pánico, te preguntas si estás sufriendo una crisis nerviosa. ¿Qué sucede? Por supuesto, podría tratarse de una entre diversas cosas, o de una combinación de varias, y, desde luego, puede ocurrirle a cualquiera. Quizá estés reaccionando a una acumulación de presiones en casa y en el trabajo. O puede que estés pasando por los efectos retardados de algún trauma reciente. O tu súbita incapacidad de seguir aguantando puede que se haya visto exacerbada por consideraciones fisiológicas. ¿Qué deberías hacer? En primer lugar, no te lo guardes. Habla cuanto antes con alguna persona que merezca tu confianza. Esto te ayudará a eliminar una parte del miedo y del poder de lo que estás experimentando. A continuación, date a ti mismo permiso ilimitado para hacer lo que sea necesario con el fin de superar este período difícil. Antepón tu bienestar físico y emocional a todas las otras responsabilidades y consideraciones. Pero en modo alguno debes ser duro contigo mismo por esta razón. Puede que no te sientas cerca de Dios. Procura recordar, sin embargo, que tus esfuerzos por pedirle cuidado y protección seran oídos.

PENSAMIENTO No tienes por qué pasar por nada tú solo…jamás. Cerca de ti siempre encontrarás comprensión y ayuda.

Sesión 12.21


Pensad por cuenta propia y dejad que los demás disfruten del derecho a hacer lo mismo. Voltaire.

Hoy queremos que nuestras relaciones sean correctas y sanas. Examinando con atención y firmeza nuestras interacciones con los demás, nos hemos percatado de las cosas en que es necesario que trabajemos. Una de nuestras percepciones interiores más importantes tiene que ver con la dependencia. Para que exista una relación de dependencia es necesario que participen ambas partes; es realmente imposible que una persona pase a depender de otra a menos que ésta lo consienta. Así pues, hemos aprendido a no permitir o alentar que otras personas demasiado de nosotros…, del mismo modo que procuramos no depender excesivamente de los demás. Nos hemos convencido de la única dependencia sana es la Dependencia de Dios. Junto con esto, nos hemos ido dando cuenta de que no está en nuestra mano “arreglar” a otra persona. Por lo tanto, en lugar de precipitarnos a dar una respuesta rápida –o a dominar y controlar a los demás-, alentamos a las otras personas a tomar sus propias decisiones y a ser responsables de sí mismas. Cuando podemos actuar así damos a las personas que nos importan el derecho a cometer errores y aprender de ellos, a crecer a su propio ritmo. Al mismo tiempo que ofrecemos gustosamente sugerencias y apoyo, nos concentramos en dirigirlas hacia una guía y unas soluciones espirituales a plazo más largo.

PENSAMIENTO Al ayudar a los demás, los mejores resultados se obtienen cuando les enseñas a ser responsables de sí mismos.

Sesión 12.22


¿No es acaso el amor lo único que nos permite penetrar en la esencia misma de un ser? Igor Stravinski.

En otro tiempo alimentaba a veces nuestras relaciones la competitividad, el antagonismo y el egoísmo, en lugar de la sinceridad y la amabilidad. Incluso cuando albergábamos sentimientos de amor a menudo nos resultaba difícil expresarlos con franqueza. Permitimos que nuestra competitividad juvenil penetrara en nuestra vida de adultos…, en nuestra profesión e incluso en nuestro matrimonio. En algunos casos nuestras relaciones se basaban en poco más que en el deseo de mostrarnos superiores al resto de la gente. Algunos solamente podíamos relacionarnos con otras personas por medio del antagonismo. Nos gustaba poner a los amigos y familiares a la defensiva y para ello recurríamos a las burlas, las ironías y las insinuaciones. O intentábamos forjar relaciones que se basaban exclusivamente en lo que podíamos sacar de ellas. Nuestro lema era “lo que importa no es lo que conoces, sino a quién conoces”. Nuestras relaciones de hoy van mucho más allá de las superficialidades y la interacción negativa. Como nos permitimos a nosotros mismos ser abiertos y vulnerables, los otros saben que pueden ser así con nosotros sin peligro. Podemos forjar lazos que nos enriquecen mutuamente y son profundos y duraderos. Nuestra forma de tratar hoy a los demás suele estar motivada por la solicitud y la consideración. Y actuamos así, no porque nos impulse algún sentido abstracto del altruismo, sino porque en el fondo sabemos que las relaciones de esta clase son las únicas que valen la pena.

PENSAMIENTO Nadie gana en competitividad.

las

relaciones

que

se

basan

en

Sesión 12.23

la


Nunca he podido concebir cómo un ser racional puede alcanzar la felicidad mediante el ejercicio del poder sobre los demás. Thomas Jefferson.

Las responsabilidades de un directivo pueden ir desde controlar al personal y los procesos laborales hasta alcanzar los beneficios señalados como objetivo. Por eso los buenos directivos son muy valorados y a menudo les pagan bien. Pero, además de estos individuos, hay otros que asumen responsabilidades de dirección sin que por ello los valoren ni les paguen. Tenemos el padre o la madre, por ejemplo, que constantemente trata de dirigir la vida de sus hijos adultos: sus relaciones, sus profesiones y hasta sus embarazos. Sin embargo, puede que para la mayoría de nosotros dirigir consista solamente en hacer sugerencias frecuentes sobre cómo los demás deberían vestir o emplear su tiempo. En ambos casos, cabe que hayamos contraído la costumbre de dirigir a los demás sin darnos cuenta de ello. Quizá en un momento dado nos vimos obligados a asumir ese papel y no hemos podido dejarlo después. O tal vez, también sin darnos cuenta, tratamos de quedar bien por medio del comportamiento, el aspecto o lo logros de las personas que nos rodean. ¿Qué sucede cuando tratamos de dirigir a los demás? En primer lugar mostramos falta de respeto por sus derechos como individuos. También los privamos de la oportunidad de aprender de sus propias decisiones y opciones. En algunos casos cabe que mermemos la dignidad y el amor propio de los seres a los que más amamos.

PENSAMIENTO Cuando trato de dirigir a los demás no controlo, sino que “me descontrolo”.

Sesión 12.24


La preocupación no cura, sino que más bien corroe las cosas que no tienen remedio. William Shakeaspeare.

En algún momento de la vida forzosamente tenemos que ver con amigos o familiares cuyo comportamiento es perjudicial para ellos mismos o para los demás. Tal vez un hermano, una hermana, el cónyuge o el padre o la madre sea un alcohólico en ejercicio cuya enfermedad le está matando además de hacer estragos en la vida de todos quienes le rodean. Quizá un amigo o una amiga corren un peligro constante por culpa de su promiscuidad sexual. O puede que alguien allegado a nosotros ponga su profesión o su persona en peligro haciendo negocios poco claros. Como nos preocupamos por estas personas hacemos todo lo posible para que se den cuenta de lo que hacen. Les expresamos nuestra preocupación y les brindamos ayuda si nos parece que es necesario. Pero si voluntaria o involuntariamente optan por seguir por la senda de la destrucción, no podemos hacer nada más que apartarnos de ellas amistosamente y rogar por su bienestar. Como todos sabemos, hacer esto es dificilísimo y en ningún momento parece resultar más fácil. Sin embargo, si honradamente reconocemos y aceptamos nuestra impotencia - y depositamos nuestra fe en el poder de Dios -, comprobamos que es lo mejor que podemos hacer en beneficio de todos los interesados.

PENSAMIENTO Cuando te apartas de alguien amistosamente te liberas a ti mismo.

Sesión 12.25


No llegamos a conocer a las personas cuando se acercan a nosotros; debemos acercarnos a ellas para averiguar cómo son. Goethe.

Durante la adolescencia una vez viajé haciendo autoestop. Recuerdo que una noche me dejaron en un apartado cruce de caminos. A través de las ventanas iluminadas de una casa de labranza pude ver a una familia sentada alrededor de la mesa para cenar. Hablaban y reían y daban la impresión de ser muy felices. Todavía recuerdo lo que sentí en aquel momento. La casa simbolizaba mi vida: me encontraba fuera mirando hacia adentro…: no tenía amigos, ni tan sólo verdaderos conocidos. Anhelaba el calor y la camaradería que veía por aquella ventana, pero sabía que nunca los tendría. Al pensar ahora en ello, estoy seguro de que incluso en aquel tiempo la gente me ofrecía amistad. Sin embargo, mi amor propio era tan escaso, que me cerraba herméticamente porque temía lo que pudieran encontrar. Si durante aquellos años dolorosos alguien me hubiese sugerido, siquiera en broma, que algún día no sólo encajaría, sin que me viera rodeado de amigos de verdad, hubiese pensado que se burlaba de mí. Pero, gracias a Dios, ésa es la milagrosa realidad de hoy. Ahora dejo que las personas se acerquen a mí y con frecuencia me esfuerzo por descubrir cómo son. En vez del dolor de la alienación, ahora me llena la profunda sensación de que se me acepta.

PENSAMIENTO Puedes ir más allá de tu yo acercándote a otra persona.

Sesión 12.26


Nadie puede decirle a otra persona sus faltas para beneficiarla a menos que la quiera. Henry Ward Beecher.

En nuestras interacciones cotidianas a veces juzgamos siendo necesario criticar a otras personas por diversas razones. Estos enfrentamientos son casi siempre difíciles y desagradables, y tendemos a querer retrasarlos o evitarlos. A pesar de ello, pueden ser necesarios. Podría tratarse de un asunto relacionado con la seguridad, como ocurre, por ejemplo, cuando las acciones de una persona crean una situación peligrosa. Si el comportamiento de alguien nos afecta adversamente, tal vez sea importante decirlo para quedarnos tranquilos. O en el caso de una amistad íntima, puede que un enfrentamiento sea necesario para que continúen la salud y la estabilidad de la relación. Cuando nos parece que es necesario tomar algunas medidas en este sentido lo mejor es pensárselo bien antes de hacer algo. Deberíamos examinar nuestros motivos para estar seguros de que no nos mueve solamente la mezquindad de espíritu o el deseo de “fastidiar” a alguien, o que no estamos “criticando constructivamente” a otra persona empujados por nuestra propia santurronería. Finalmente, recordando que a nadie le gusta que la critiquen, podríamos ponernos en el lugar de otra persona y procurar hacer nuestros comentarios amablemente e incluso con cariño. Si es posible, cabe ofrecer sugerencias útiles en vez de limitarnos a describir lo que está “mal”. Más adelante, cuando las cosas hayan mejorado, mencionar la mejora puede significar mucho para la otra persona.

PENSAMIENTO Si tienes que criticar, comprueba el método además del motivo.

Sesión 12.27


La fuerza de una frase cambia mucho según si detrás de ella hay o no hay un hombre. Ralph Emerson.

Mantener relaciones sanas es una de nuestras mayores tareas. Por esto es tan importante que periódicamente afinemos o incluso reparemos nuestras habilidades para la comunicación. Una causa común de avería es la costumbre de enviar mensajes poco claros, mensajes que dicen una cosa, pero que quieren decir o dan a entender otra. Un ejemplo típico es cuando nuestra pareja o cónyuge dice: “¿Te importa si salgo esta noche?”. Contestamos diciendo: “No, adelante”, pero nuestra entonación o nuestro lenguaje corporal expresa algo muy diferente. Puede que soltemos un largo suspiro y hagamos una pausa dramática antes de contestar. Quizá tenemos una expresión dolorida en el rostro. O cerramos con violencia un cajón mientras respondemos. Aunque los mensajes poco claros no destruyen necesariamente las relaciones, no cabe duda de que en nada contribuyen a mejorarlas. Al contrario, cuando hacemos uso de este jueguecito solapado suele ser porque queremos manipular o controlar. Puede que tratemos de hacer que la otra persona se sienta culpable, insegura de sí misma o que sienta lástima de nosotros. Si nos damos cuenta de que enviamos mensajes poco claros, es importante que tengamos presente que somos muy injustos al dar rodeos y no decir la verdad. Si queremos que nuestras relaciones sean sanas y continúen creciendo, tenemos que esforzarnos y comunicarnos de modo claro y sincero… en todas las situaciones, a toda costa.

PENSAMIENTO Los mensajes poco claros manipulan.

Sesión 12.28


COMENÇAR DE NOU

Sesión 13: Esperanza. Objetivos

Tiempo de Espera

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Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro protector en las tribulaciones. Salmo 46

Las circunstancias más difíciles de nuestra vida suelen ser aquellas sobre las cuales no podemos hacer absolutamente nada. Ya hemos hecho todo lo posible; ahora lo único que podemos hacer es seguir nuestras actividades mientras esperamos un resultado incierto. Esto ocurre frecuentemente durante épocas de enfermedad seria. Una vez hemos recibido tratamiento médico y tomado otras medidas necesarias, quedamos reducidos a una impotencia total. Tenemos que retroceder y esperar. De modo parecido, las relaciones a veces requieren que una de las partes haga todo lo posible para seguir adelante mientras la otra es incapaz de hacer lo mismo. Queda por ver si el matrimonio o la relación en sí dura. Lo mismo ocurre durante las épocas de grandes dificultades económicas, cuando nos persigue el espectro de una posible bancarrota o fracaso. Para mitigar la carga durante tales períodos, podemos tratar de continuar nuestras actividades normales. Podemos poner un pie delante del otro, literalmente, actuar como si las cosas fueran a salir tal como esperamos. Si ocurre lo contrario, al menos estaremos en mejores condiciones para empezar otra vez que si hemos sido presa del pánico o hemos tratado de escapar de algún modo. También podemos utilizar este tiempo para fortalecer nuestra confianza en Dios, recordando que sólo él puede proporcionarnos resistencia y serena fortaleza para los largos intervalos de incertidumbre de los no podemos escapar.

PENSAMIENTO Durante los períodos de tensa incertidumbre actúa “como si” y procura seguir adelante.

Sesión 13.1


Lo más agradable del futuro es que llega de día en día. Anónimo.

Todos tenemos metas y aspiraciones. Puede que anhelemos que una persona que nos gusta pase a formar parte de nuestra vida. O tenemos puestos los ojos en determinado objetivo profesional. Quizás soñamos con la prosperidad económica. Cabe que nos parezca que ya estamos preparados para todo esto, pero conviene que recordemos que las cosas suceden cuando llega el momento oportuno. Nos dicen con frecuencia que todo ocurre en el momento en que Dios ha dispuesto que ocurra. Hemos comprobado que no se trata simplemente de un concepto espiritual abstracto, sino de algo que tiene lugar en nuestra vida todos los días. Dios tiene un plan para cada uno de nosotros. Es muy posible que su plan incluya exactamente lo que queremos… o que incluya dones que no podemos imaginar. Lo que Dios tenga en mente no sucederá hasta que estemos preparados para ello. De hecho, eso forma parte de su plan. De día en día va preparándonos para lo que ha de llegar en el futuro. Día tras día, Dios coloca delante de nosotros nuevas experiencias, lecciones, oportunidades y tareas difíciles. Creemos que es su manera de prepararnos para los dones que de él recibiremos en el futuro. Y sólo él sabe cuándo estaremos en condiciones de recibirlos.

PENSAMIENTO Lo que experimentamos hoy nos prepara para lo que sucederá en el futuro.

Sesión 13.2


Todo comienzo es una consecuencia…, todo comienzo pone fin a algo. Paul Valéry

Uno de los aspectos más agradables de mi nueva vida consiste en que ahora resulta más fácil aceptar los cambios. Algunos cambios son dificilísimos, desde luego, pero al menos ya no tengo que sufrir durante largos períodos de confusión y dolor antes de sentirme dispuesto a dejar algo. Esta nueva disposición favorable nació cuando tuve que afrontar la que probablemente fue la elección más difícil de mi vida: seguir fracasando en mis intentos desesperados de ser el amo o poner mi voluntad y mi vida al amparo de Dios. Me di cuenta de que mis ideas y valores me estaban causando un dolor constante y ello me empujó hacia la senda espiritual. Pero entonces una noche oí que alguien decía: “No tienes que cambiar mucho, sólo toda tu vida”. La perspectiva de una empresa tan grande me asustó tanto, que estuve a punto de echar a correr. Sin embargo, pronto me percaté de que asustaba mucho más la perspectiva de seguir atado a mi vida de desdichas. Lo que oí decir aquella noche resultó ser cierto: he tenido que cambiar mi vida entera. Pero no he tenido que hacerlo de una sola vez, o completamente solo…, únicamente de día en día, con la ayuda de Dios.

PENSAMIENTO Con la ayuda de Dios tu vida puede cambiar enormemente…, pero sólo de día en día.

Sesión 13.3


Ten paciencia con todas las cosas, pero ante todo contigo mismo. San Francisco De Sales.

Cuando nos parece que deberíamos tener más paciencia con alguien solemos pensar en términos de dominarnos de alguna forma. Tendemos a equiparar la paciencia con refrenar el enojo que en nosotros produce la manera en que otra persona piensa o hace las cosas. Sin embargo, la paciencia en cualquier circunstancia no consiste sólo en contenerse. Es algo mucho más profundo. En su sentido más amplio, es el resultado directo de otras cualidades positivas que hemos adquirido. Cuando tratamos de ser amables y desprendidos, en lugar de irritables e indiferentes, es mucho más probable que tengamos paciencia. Cuando nuestra perspectiva es positiva y propensa a aceptar, en vez de ser enojadizos y pendencieros, la paciencia se convierte más fácilmente en parte de nuestra naturaleza. Tendemos a poseer el mayor grado de paciencia cuando tratamos de relacionarnos con los demás basándonos en ese máximo nivel de compresión que es la empatía. La paciencia se mueve con mayor libertad cuando tenemos fe y confianza, no sólo en las capacidades y los recursos interiores de los demás, sino también en los nuestros. A este respecto, para llegar a tener más paciencia con nosotros mismos, primero es necesario que seamos más amables y comprensivos con nosotros mismos, que nos aceptemos más tal como somos. Este es el mayor reto que se nos plantea.

PENSAMIENTO La paciencia no consiste sólo en refrenarse, sino que es el fruto de la amabilidad, la comprensión y la aceptación.

Sesión 13.4


La paz es cuando el tiempo no importa cuando pasa. María Schell.

El tiempo era mi enemigo, pero ahora se ha convertido en mi amigo. Antes solía regañarme constantemente a mí mismo por no haber alcanzado cierta meta o reunido cierta suma de dinero antes de tal o cual día. Cuando me harté de exigirme cosas imposibles pude librarme de gran parte de la ansiedad relacionada con el tiempo. Finalmente aprendí que lo único que tengo que hacer es lo mejor que pueda hacer y confiar en que Dios haga el resto. Ya no me siento prisionero del tiempo y ahora veo lo que es en realidad: sencillamente un sistema numérico inventado para ayudarme en vez de para atormentarme. Por consiguiente, he aprendido a utilizar el tiempo en provecho mío: soy libre de organizarlo, programarlo o incluso hacer caso omiso de él. Como ahora ya no estoy en tensión, puedo utilizar mi tiempo de forma más eficaz. Me es más fácil concentrarme en lo que hago, comento menos errores, estoy más relajado y mis amigos dicen que a menudo es un placer estar conmigo. Me parece algo asombroso. Porque el tiempo es ahora el mismo que ha sido siempre: la hora tiene sesenta minutos, el día tiene veinticuatro horas. El tiempo no ha cambiado, pero salta a la vista que yo he cambiado.

PENSAMIENTO Todo a su tiempo.

Sesión 13.5


Todo lo que ocurre en el mundo forma parte de un gran plan trazado por Dios que abarca todo el tiempo. Henry Ward Beecher.

Resulta bastante difícil, día tras día, tratar de imaginar y comprender el plan general que Dios ha trazado para nosotros. Resulta especialmente difícil cuando se produce alguna tragedia, o cuando debemos hacer frente a una decepción seria. ¿Cómo podemos aprender a aceptar y afrontar acontecimientos que no siempre son de nuestro agrado? ¿Cómo podemos depositar cada vez más confianza en los designios de Dios, que a veces parecen misteriosos? Lo que me sirve de ayuda es tratar de cambiar mi perspectiva de mí mismo, reconociendo en primer lugar que no soy más que uno entre los millones y millones de hijos de Dios. Retrocedo un poco e intento verme a mí mismo y las cosas que ocurren en mi vida como una parte infinitesimal del universo de Dios, un universo que no tiene límites y que cambia constantemente. Cuando adopto esta actitud meditativa me imagino a mí mismo como un pequeño azulejo…, un simple azulejo que forma parte de un mosaico espléndido y bello creado por Dios. Si me acerco mucho y me concentro exclusivamente en mí mismo, lo único que puedo ver es el citado azulejo. No obstante, si me aparto un poco y amplío mi campo visual, puedo imaginar el mosaico entero con toda su gloria y perfección. Cuando puedo hacer esto invariablemente me ayuda otra vez a aceptarme a mí mismo y a lo que sucede en mi vida como parte necesaria del plan general de Dios.

PENSAMIENTO No eres más que una parte, pero una parte integrante, del glorioso mosaico de Dios.

Sesión 13.6


La parte principal de la fe es la paciencia. George Macdonald.

La fe no tiene horario. Cada persona empieza a creer en momentos diferentes y por razones distintas. A medida que pasa el tiempo y crece nuestra fe, comenzamos a aplicarla con creciente frecuencia en nuestra vida. En otro tiempo éramos inteligentes y capaces de comprensiones intelectuales. Sabíamos, por ejemplo, lo que significaba obsesionarse con algo. Hasta es posible que nos diéramos cuenta de que nuestras obsesiones eran totalmente autodestructivas. Cuando adquirimos fe vamos más allá del conocimiento y la comprensión. Descubrimos una manera de hacer algo en relación con los defectos de nuestro carácter. Aprendemos que cuando ya hemos sufrido dolor podemos pedir a Dios que haga desaparecer el defecto…y que Dios nos hará caso si estamos sinceramente dispuestos a renunciar a dicho defecto. A causa de la intensidad del dolor, naturalmente queremos que el alivio sea inmediato; después de todo, somos humanos solamente. En tales momentos debemos recordar cómo actúa la fe: la paciencia por nuestra parte es un requisito importantísimo. Es verdad que Dios siempre ayuda. Es verdad que siempre recibimos alivio. Pero también es verdad que estas manifestaciones del poder divino tienen lugar en el momento que decide Dios y no nosotros.

PENSAMIENTO La paciencia no es una cruz que debamos llevar, sino un ingrediente esencial de la fe.

Sesión 13.7


Las pruebas son las medicinas que nuestro gracioso y sabio Médico receta, porque las necesitamos; y él dispone la frecuencia y el peso de ellas en proporción con lo que el caso requiera. Confiemos en su habilidad y démosle las gracias por su receta. John Newton.

En el caso de muchos de nosotros la fe en Dios entró rápidamente en nuestra vida nueva; sólo hizo falta buena disposición a recibirla por nuestra parte. La confianza, en cambio, creció más despacio y no requirió sólo tener el corazón y el espíritu abiertos, sino también experiencia nacida de la acción. En los primeros tiempos de nuestra recuperación todavía no podíamos confiar en las “recetas” de Dios. A veces poníamos en duda las cosas que nos pasaban y las pruebas que surgían ante nosotros. “Ya hemos pasado por un infierno – nos quejábamos- ¿Qué ocurre? ¿Es que no sabe Dios lo frágiles que somos?” Ahora nuestra confianza es más fuerte, pues nos hemos dado cuenta de que Dios nunca nos da más de lo que podemos soportar. La experiencia nos ha enseñado que las adversidades que sufrimos en la vida, así como los momentos buenos, tienen lugar en el momento preciso, ni un momento demasiado pronto o demasiado tarde. Ocurren exactamente en el momento apropiado y, gracias a un Dios amoroso, en beneficio nuestro a largo plazo.

PENSAMIENTO Dios nunca da más de lo que podemos soportar.

Sesión 13.8


Lo que la naturaleza humana disponga para cualquier hombre en cualquier momento es por el bien de ese hombre en ese momento. Marco Aurelio.

Puede que transcurra mucho tiempo y suframos serias molestias antes de que nos sintamos dispuestos a efectuar cambios importantes en nuestra vida. Cuando finalmente damos el primer paso a menudo ansiamos tanto obtener resultados inmediatos, que nos impacientamos si las cosas no suceden tan rápidamente como nos gustaría que sucedieran. ¿Es posible que nos impacientemos y nos sintamos frustrados porque para alcanzar nuestras nuevas metas utilizamos los mismos instrumentos ineficaces que siempre hemos usado: la terquedad, el perfeccionismo y la expectativa de éxito instantáneo? Lo que en realidad deberíamos hacer, para alcanzar estas metas, es emplear nuevos y afilados instrumentos y actitudes: la aceptación y la paciencia, para empezar, seguidas de la disposición a tomar medidas de día en día incluso cuando los resultados no se hacen visibles en seguida. Sobre todo, necesitamos recordar que nadie puede darla la vuelta a toda su vida de la noche a la mañana. Esta meta no es sólo inalcanzable, sino que es también extremadamente gravosa. Si queremos que el empeño en cambiar salga bien, debemos tratar de comprender que los progresos suelen hacerse paulatinamente…y también debemos tener en cuenta que de vez en cuando se verán interrumpidos por aparentes reveses.

PENSAMIENTO Busca el progreso, y no la perfección.

Sesión 13.9


La vida sólo te exige la fuerza que posees. Sólo una hazaña es posible: no huir corriendo. Dag Hammarskjold.

De vez en cuando oímos decir: “A veces sencillamente tienes que quedarte quieto y sufrir”. Nunca nos ha gustado realmente lo que eso quiere decir. ¿Acaso no hemos pagado ya nuestro tributo en lo que se refiere al dolor? En realidad, lo que los demás tratan de decirnos es que hay veces en que es necesario aceptar las cosas tal como son…, aunque ello suponga pasar por un intervalo de dolor. A veces nos vemos reducidos a la impotencia absoluta ante una situación: nada más podemos hacer hasta que la situación cambie. Lo importante es que cambiará, porque nada permanece jamás igual. Cuando nos encontramos ante una situación de este tipo cabe que estemos tentados de volver a nuestra antigua manera de hacer frente a lo que no nos iba bien: procurábamos por todos los medios huir corriendo de ello. Era inimaginable permanecer inmóviles y dejar que pasara el dolor. Todavía es difícil, por no decir imposible, saber cómo saldrá algo bueno del dolor que estamos soportando. Pero, debido a nuestra confianza en Dios, no necesitamos saberlo. Lo único que necesitamos saber es que Dios manda, que se preocupa por nosotros y que formamos parte de su divino designio.

PENSAMIENTO Si huyes corriendo ahora, podrías perderte el milagro.

Sesión 13.10


Madurez mental incertidumbre.

significa

la

capacidad

de

soportar

la

John Finley.

Consultas tu reloj y calculas la diferencia horaria entre las costas Oriental y Occidental de Estados Unidos. Ha pasado otro día laborable y todavía no sabes si te han concedido la subvención. Sueltas un taco y sales a la calle hecho una furia. Todos hemos pasado por esto, sabemos lo que es pasar por períodos de incertidumbre. No obstante, a algunos tienen que recordarnos una y otra vez que la forma en que nos sentimos durante estos calvarios depende en gran parte de nosotros. Lo importante es nuestra reacción; la persona o institución que nos tenga en suspenso casi no hace caso. Si éste es un período de incertidumbre para nosotros, es el momento perfecto para retroceder un poco y examinar las dos únicas opciones que tenemos. Una, huelga decirlo, es ponernos furiosos y nerviosos. Pero si elegimos esta opción, sabemos por experiencia que probablemente nos pondremos más furiosos, nos entrará miedo o hasta nos obsesionaremos. La opción mucho más madura consiste en examinar y aceptar la realidad de la situación y comprender que son infinitas las posibles explicaciones de una demora en conocer el resultado de algo. Mientras tanto tenemos que seguir viviendo, procurando conservar la fe en esta idea: Las cosas saldrán como tengan que salir, pero sólo cuando llegue el momento debido.

PENSAMIENTO Opta por permanecer emocionalmente sereno durante los momentos de incertidumbre.

Sesión 13.11


Una retirada a tiempo es una victoria. William Shakespeare.

A veces todos sufrimos daño o hacemos daño a los demás debido a nuestras acciones y decisiones impulsivas. Podemos actuar de forma rápida y reflexiva. O, sin tener en cuenta las posibles consecuencias, sencillamente podemos permitirnos ser temerarios. Imagina, a modo de analogía, que estás en la orilla de un lago helado y desconocido. ¿Te lanzas inmediatamente hacia el centro para ver hasta dónde y con qué rapidez puedes patinar? ¿O antes compruebas si el hielo aguantará? Asimismo, ¿piensas detenidamente en los posibles peligros…, uno de los cuales es que no hay ninguna otra persona en los alrededores? ¿Y si ya has empezado impulsivamente a cruzar el lago y el hielo comienza a agrietarse debajo de tus pies? ¿Prestas atención y retrocedes… o sigues adelante? Si bien es cierto que hay veces en que actuar impulsivamente puede dar buenos resultados, pocas personas discreparán de la afirmación de que normalmente es mucho más aconsejable pensar en las cosas con detenimiento. Nos tomamos el tiempo que haga falta para pensar en las posibles consecuencias de nuestras acciones y decisiones, incluso cuando nos encontramos bajo presiones externas como, por ejemplo, la impaciencia de los demás. También procuramos escuchar siempre a nuestra intuición y prestar atención especial cuando nuestra voz interior dice: “No, no lo hagas”. Y cuando nos encontramos con que ya hemos empezado a actuar impulsivamente tratamos de retroceder antes de llegar demasiado lejos.

PENSAMIENTO Presta especial atención a tu voz interior, sobre todo cuando recomiende prudencia.

Sesión 13.12


Cualquiera puede llevar su carga, por pesada que sea, hasta el anochecer. Cualquiera puede hacer su trabajo, por arduo que sea, durante un día. Robert Louis Stevenson.

Hay veces en que nos encontramos ante tareas especialmente difíciles. Cuando vemos la enormidad de lo que nos espera nuestras proyecciones con frecuencia nos dicen que es imposible que lleguemos hasta el final, aunque estemos obligados. A veces quedamos tan convencidos de ello, que nuestro convencimiento negativo se convierte en una de esas profecías cuya propia naturaleza contribuye a que se cumplan. Antes de llegar a ese extremo, tal vez nos sea útil salir mentalmente de la situación, cambiar de perspectiva el mismo tiempo que trazamos un plan de acción mejor que el que teníamos. También puede ser útil pensar sencillamente en cómo vivimos en realidad nuestra vida. Si dedicamos un momento a ello, en seguida resulta obvio que pocas cosas se hacen de una vez. Comemos los alimentos de bocado en bocado, vamos en coche al trabajo de kilómetro en kilómetro, el corazón impulsa nuestra sangre vital de latido en latido. Si todo esto es verdad, ¿por qué a veces nos parece que las dificultades de la vida hay que afrontarlas en su totalidad? Lo importante es que no tenemos que obrar así. Hasta las tareas más engorrosas podemos hacerlas de día en día, o, si eso es demasiado, de hora en hora o incluso de minuto en minuto.

PENSAMIENTO Las proyecciones negativas pueden convertirse en profecías cuya propia naturaleza contribuye a que se cumplan.

Sesión 13.13


Nuestros planes salen mal porque tienen objetivo. Cuando un hombre no sabe a qué puerto se dirige, ningún viento es favorable. Séneca.

Últimamente nos hemos sentido decepcionados de nosotros mismos. Nos ha perseguido una sensación de fracaso inminente, hasta el punto de que empezamos a tener miedo a los días que nos aguardan. Encontramos menos satisfacciones en muchas de las cosas que veníamos haciendo en casa y en el trabajo. ¿Será que nos hemos forjado expectativas poco realistas acerca de nosotros mismos? ¿Nos estamos fijando niveles y haciendo exigencias que son imposibles de cumplir? O tal vez se deba a que asumimos demasiadas responsabilidades, sin antes pensárnoslo bien. Cuando fijamos metas inalcanzables automáticamente nos colocamos en una posición que nos hará fracasar y sentirnos decepcionados. Cuando forzamos las cosas más allá de nuestros límites nos privamos a nosotros mismos de la oportunidad de sentirnos satisfechos de nuestros logros: porque no hay tiempo para reconocerlos. Tampoco hay tiempo para aprender de nuestros errores; estamos demasiado ocupados con el siguiente proyecto. Si queremos volver a gozar de nuestras actividades, tenemos que dejar de echarnos tantas presiones encima. Reconociendo y aceptando nuestras limitaciones, podemos responder mejor de las exigencias que menos podemos controlar. Y podremos actuar de modo más eficiente en todo lo que hagamos.

PENSAMIENTO No esperes hacer las cosas mejor de lo mejor que puedas hacerlas.

Sesión 13.14


Delibera con cautela, pero actúa con decisión; y cede con cortesía u oponte con firmeza. Charles Caleb Colton.

Tomar decisiones…para muchos de nosotros está entre las cosas más difíciles y temidas que debemos hacer. A pesar de ello, no tiene por qué ser así si estamos dispuestos a examinar atentamente la forma en que solemos abordar la tarea de decidir. Si somos realmente sinceros, lo primero que veremos es que tomar una decisión no es en modo alguno tan penoso como no tomarla. Incluso cuando no acabamos de estar seguros en un caso “milagroso”, al menos hacemos algo cuando decidimos. Si no hacemos nada, si permanecemos paralizados por la duda, no vamos a ninguna parte. En algunos casos la incapacidad de tomar decisiones importantes es el resultado de nuestra falta de disposición a asumir responsabilidades. Y con frecuencia pagamos un precio complementario por ello: nos dejamos influir más fácilmente por otras personas y tomamos medidas que tal vez no nos convengan. La capacidad de tomar decisiones sin angustias indebidas parece mejorar en proporción directa con el crecimiento del conocimiento de uno mismo y la sinceridad con uno mismo también, junto con nuestra disposición a dar los pasos necesarios para el cambio y el progreso. También mejora a medida que aprendemos a confiar en nosotros mismos y en el prójimo. Tomamos decisiones con la confianza y la comodidad máxima cuando aprendemos a confiar en Dios y escuchamos cómo su voz nos guía dentro de nosotros.

PENSAMIENTO Tomar una decisión no es tan doloroso, ni con mucho, como no tomarla.

Sesión 13.15


Al igual que en el mundo material, también en el mundo espiritual el dolor no “dura eternamente”. Katherine Mansfield.

No tardé en descubrir que por mal que me encuentre, no seguiré encontrándome así eternamente. Este pensamiento se ha convertido en un principio importante de mi vida, en un instrumento útil que puede aplicarse a muchas circunstancias y situaciones. En la actualidad cuando paso por una mala época –dificultades en el trabajo, por ejemplo, o incluso pesadumbre- sé que si hago lo que tengo delante, los sentimientos dolorosos pasarán y la serenidad volverá.

PENSAMIENTO Esto también pasará.

Sesión 13.16


La naturaleza es el vestido visible y vivo de Dios. Goethe.

Llega el otoño y flota en el aire el olor penetrante de cambios inminentes. Ahora estamos seguros de que el calor del verano cederá finalmente su sitio a días vigorizantes y noches frescas y nos sentimos aliviados. A veces ocurre lo mismo en nuestra vida. Justo cuando nos parece que tenemos suficiente –más que suficiente- de ciertas situaciones o etapas Dios nos sorprende provocando un cambio y un alivio milagrosamente, como sólo él puede hacer. No hace mucho tiempo parecía que el verano no iba a terminar nunca. Luego, una mañana nos despertamos y vimos que en las laderas de las colinas vibraban los colores de principios de otoño. Alzamos los ojos hacia el cielo y vimos pasar una formación de aves migratorias, camino ya de climas más cálidos. Cuando pensamos en nuestra vida vemos que también ella tiene sus “estaciones”. Puede que los cambios no sean tan regulares o previsibles como el paso del verano al otoño o del otoño al invierno, pero no son menos trascendentales. Cuando pasamos revista a los cambios que ya han tenido lugar dentro y alrededor de nosotros nos sentimos llenos de excitación y esperanza al pensar en los cambios que aún faltan.

PENSAMIENTO Ahora que voy por el buen camino, acojo con agrado los cambios continuos que se producen en mi vida.

Sesión 13.17


La tarde sabe lo que la mañana nunca sospechó. Proverbio Sueco.

Podíamos admitir la derrota total cuando la calidad de nuestra vida alcanzaba el punto más bajo. Sin embargo, irónicamente, debido a que las cosas estaban tan mal, también parecía imposible que pudieran mejorar alguna vez. Nuestro escepticismo se veía agravado por los numerosos intentos desesperados pero infructuosos de cambiar que habíamos hecho antes. Cuando revelábamos nuestros temores la gente los reconocía de forma comprensiva. “Sabemos exactamente cómo se sienten –nos decían-. Hemos pasado por lo mismo”. Y utilizando términos sencillos, nos aconsejaban: “Las cosas mejorarán con sinceridad, abertura de espíritu y disposición a cambiar”. Resultó que tenían toda la razón del mundo. Poco a poco, pero de manera muy clara, las cosas cambiaron en todos los campos… porque estábamos dispuestos a trabajar para que se produjeran los cambios. Desde entonces hemos encontrado una felicidad, una paz y un propósito nuevo. Pero la mayor de todas las alegrías es poder dar ánimos a otra persona que esté tan llena de incredulidad y aprensión como nosotros lo estuvimos en otro tiempo. Podemos decir con sinceridad: “Ya verá cómo todo mejorará”, sabiendo por experiencia propia que es verdad.

PENSAMIENTO Los requisitos: sinceridad, abertura de espíritu y disposición a cambiar.

Sesión 13.18


El hombre más feliz, es el que vive al día y no pide más, el que recoge la bondad sencilla de la vida. Eurípides.

Uno de los conceptos más fáciles de entender –y, pese a ello, uno de los más difíciles de aplicar- es el de vivir “de día en día”. Desde luego, no es algo que podamos lograr inmediatamente o siquiera practicar a la perfección. La primera vez que oímos este antiquísimo concepto lo descartamos pensando que no tenía aplicación en nuestra vida. Crecimos pensando que prácticamente todo, desde nuestra profesión hasta nuestras relaciones, era eterno. No le encontrábamos sentido a ninguna otra filosofía. ¿Qué nos hizo cambiar de parecer? Cuando nos cansamos de la frustración constante, de avanzar un paso y retroceder dos, finalmente estuvimos dispuestos a probar algo nuevo. Habíamos visto que algunos amigos nuestros tenían mucho más éxito en lo que hacían, especialmente si era algo que exigía disciplina, emprendiendo su tarea de día en día en lugar de “para el resto de su vida”. Eran felices y se encontraban a gusto; respondían a las dificultades con elegancia en vez de hacer rechinar los dientes. Así que procuramos vivir al día en un campo pequeño, quizá el de la dieta o el de la relación con una personal difícil. Al ver que nos salía bien, decidimos aplicar el concepto a otros campos. Y aprendimos a vivir de día en día sencillamente procurando hacer esto a diario.

PENSAMIENTO Disfruta de la vida de día en día.

Sesión 13.19


Una emoción deja de ser pasión tan pronto como nos formamos una idea clara y definida de ella. Baruch Espinosa.

Estamos siempre buscando instrumentos que nos ayuden a vivir más cómodamente. Hemos comprobado que los más eficaces suelen ser los que no son complicados y se aplican fácilmente. Uno de ellos consiste en poner nuestros pensamientos y sentimientos por escrito. Escribir las cosas ofrece muchas ventajas. Una de ellas es que nos ayuda a comprendernos mejor a nosotros mismos. Cuando dejamos constancia de nuestros pensamientos y sentimientos en el papel podemos ponerlos en orden y ocuparnos de ellos de manera organizada, en vez de tratar de afrontarlos mientras flotan de un lado para otro, al buen tuntún. Escribir puede resultar especialmente útil durante las temporadas difíciles. Los problemas parecen recuperar su envergadura normal y verse en perspectiva cuando los escribimos. Hacer listas de soluciones, alternativas y pros y contras nos permite ver con exactitud con qué elementos contamos. Gracias a ello aumenta la confianza en nosotros mismos y también la capacidad de elegir juiciosamente. Cuando pasamos nuestros temores y resentimientos al papel preparamos el terreno para compartirlos con otra persona. Una vez nuestros sentimientos se han cristalizado en palabras concretas que podemos ver, resulta mucho más fácil expresarlos. Por supuesto, escribir es también una importante válvula de seguridad. Nos da la oportunidad de desahogar nuestro enojo y de librarnos de pensamientos irracionales antes de que se desmanden.

PENSAMIENTO Los pensamientos y sentimientos negativos se disuelven mucho más fácilmente una vez se han cristalizado en palabras escritas.

Sesión 13.20


Todos somos simplemente mayordomos de lo que falsamente decimos que es nuestro; sin embargo, la avaricia es tan insaciable, que la abundancia no tiene facultad de satisfacerla. Séneca.

Sólo ahora, en retrospección, nos damos plena cuenta de hasta qué punto la avaricia gobernaba nuestra vida. No nos extraña que este defecto del carácter se cuente entre los Siete Pecados Capitales, pues nuestra avaricia no conocía límites. Buscábamos implacablemente no sólo dinero y posesiones, sino también cantidades cada vez mayores de prestigio, atención y aprobación. También vemos claramente que nuestra avaricia no era sino la manifestación superficial de nuestro problema subyacente: un profundo vacío dentro de nosotros, un vacío causado por la inseguridad, el miedo y la sensación de carecer de finalidad concreta. Llegó un momento de revelación en que supimos que nada material podría llenar jamás el “agujero en las vísceras”. Porque descubrimos que la sensación de bancarrota que habíamos experimentado durante toda la vida era de naturaleza espiritual. Poco después tomamos la decisión de poner nuestra vida al amparo de Dios. Nos embarcamos en un viaje espiritual y por el camino hemos recibido riquezas que nunca hubiéramos podido encontrar o acumular por nuestra cuenta, una sensación de ser útiles y de encontrarnos donde nos corresponde estar, de serenidad y de felicidad auténtica. Hoy sabemos que la mejor manera de seguir sintiéndonos llenos desde el punto de vista espiritual es servir a Dios; y la mejor manera de servirle es entregándonos a los demás.

PENSAMIENTO La avaricia es la manifestación superficial de un vacío espiritual interior.

Sesión 13.21


COMENÇAR DE NOU

Sesión 14: Cambio de Actitud

Escala de Valores Superación Personal

FUNDACIÓ PRIVADA PRAHU www.fundacioprahu.org C/ St. Pere Màrtir, 18 CP 08012 BARCELONA  932173020  933685218


La esperanza es como el sol, el cual, mientras viajamos hacia él, proyecta detrás de nosotros la sombra de nuestra carga. Samuel Smiles.

Durante gran parte de nuestra vida fuimos insensibles y ciegos a las cosas buenas que hay en el mundo. A nuestro modo de ver, no había una posición intermedia. O bien nos veíamos empujados hacia el desastre por el huracán de nuestra obstinación, o vivíamos sumidos en callada desesperación. Todo eso ha cambiado. La forma de vida espiritual nos ha permitido sentirnos a gusto en el mundo. Nuestra fe en Dios ha hecho desaparecer el frío de los vientos de la adversidad. Hemos encontrado el camino que nos llevará a la paz, pase lo que pase. Antes creábamos conflictos y discordia adondequiera que fuéramos. Éramos instigadores de desasosiego y oportunistas que tomábamos todo lo que podíamos tomar. Hoy día, debido a la clase de personas en que nos hemos convertido, formamos parte de las soluciones de la vida en vez de formar parte de sus problemas. Procuramos dar con preferencia a recibir, edificar en vez de derribar. Cuando nos metemos en una situación, sea cual sea, tratamos de mejorarla un poco. El cambio espectacular que se ha producido dentro de nosotros se ha hecho evidente a quienes nos rodean. Se están dando cuenta de que nuestra tranquilidad de ánimo y nuestra felicidad son fruto de llevar una vida espiritual.

PENSAMIENTO La fe en Dios puede ser la senda hacia la paz y la felicidad.

Sesión 14.1


He disfrutado de la felicidad del mundo; he vivido y amado. Johann Friedrich Von Schiller.

Algunas personas trabajan tenazmente y sin respiro en todos los campos excepto en el que más importancia tiene: el de vivir. Puede que estos obsesos del trabajo alcancen grandes triunfos, así económicos como profesionales, pero a menudo terminan arruinados en otros campos. Todos conocemos personas emprendedoras que ponen hasta el último gramo de energía y espíritu en su negocio o profesión, sin dejar tiempo para sí mismas ni para sus familias. Hemos visto personas que arriesgaban la salud matándose a trabajar, literalmente. Cabe preguntarse si estas personas comprenden el verdadero sentido de estar vivos. Cuando contemplamos la vida con perspectiva espiritual nos parece claro que nuestra existencia no fue creada para que fuese unidimensional. Sin duda no se pretendía que nos pasáramos los días con la cabeza inclinada y los ojos vueltos hacia abajo. Al contrario, la vida está pensada para que sea un continuo despliegue de posibilidades gloriosas y multidimensionales. Esto quiere decir que nuestra mayor prioridad debería ser “vivir”, esto es, descubrir, desarrollar y gozar de nuestros recursos interiores. De esta forma podemos disfrutar plenamente de las recompensas del trabajo arduo, que van más allá de la seguridad económica y del respeto de uno mismo. Concentrándonos en vivir, podemos introducir verdaderamente “vida” en nuestro trabajo.

PENSAMIENTO Una prioridad máxima debería ser descubrir, desarrollar y gozar de tu yo interior.

Sesión 14.2


No temas que tu vida termine, sino que nunca tenga un principio. J.H. Newman.

A veces concedemos a nuestros bienes y posiciones una importancia muy superior a lo que merecen. De hecho, acabamos viéndonos tiranizados por nuestro empleo, nuestras propiedades personales e incluso nuestras relaciones. ¿No es eso lo que ocurre cuando llegamos al extremo de pensar que “la vida no valdrá la pena” si perdemos lo que tenemos? Cuando nos aferramos a nuestras cosas con tanta tenacidad nos queda poca energía para gozar realmente de ellas. Peor aún, nos resulta casi imposible dejar que algo nuevo entre en nuestra vida porque empleamos tanta energía en agarrarnos a lo que tenemos. Es una lástima, porque entonces nos perdemos los verdaderos placeres de la vida. Somos incapaces de disfrutar de las maravillas de Dios, de la ilusión que se experimenta cuando se traban amistades nuevas o se viven experiencias igualmente nuevas, de la tranquilidad de espíritu. Si estamos cansados de ser cautivos de nuestras propias aspiraciones limitadas, nunca es demasiado tarde para empezar de nuevo. Lo mejor de todo es que podemos conservar nuestras posesiones y posiciones. No hay necesidad de renunciar a nuestras cosas, de trasladarnos a otro lugar, o de dejar nuestro empleo, porque el cambio verdadero sale de dentro. Para empezar de nuevo a adquirir una libertad nueva, sólo se requiere una cosa: estar dispuestos a cambiar de actitud ante lo que es realmente importante en nuestra vida.

PENSAMIENTO El cambio verdadero sale de dentro.

Sesión 14.3


Con frecuencia deben cambiar los que serían constantes en la felicidad y la sabiduría. Confucio.

Todos tendemos a resistirnos al cambio, aunque pocos estamos dispuestos a reconocerlo. Nos resulta más fácil decir que “nuestras costumbres ya están muy arraigadas” o que “loro viejo no aprende a hablar”. Incluso cuando en nuestro trabajo, en nuestras relaciones o en nuestros hábitos el estado de cosas es insatisfactorio o incluso doloroso, puede que pensemos en la perspectiva de cambiar es peor que lo ya soportamos. Pero los sentimientos no son hechos. Bastará con que miremos a nuestro alrededor para ver que el cambio suele ser beneficioso, deseable y necesario. Si dedicamos tiempo a pensar en la naturaleza, o en las estaciones – de hecho, en la vida misma-, puede que nos preocupe menos la idea cambiar y que seamos más capaces de aceptar el cambio cuando se produzca. Muchos hemos comprobado que los cambios más significativos y más provechosos son los que tienen lugar dentro de nosotros mismos. Cuando cambiamos positivamente nuestros valores y actitudes, por ejemplo, no sólo somos más felices, sino que es mucho menos probable que nos veamos golpeados por fuerzas exteriores. Asimismo, descubrimos que si bien podemos aprender mucho de los libros y las experiencias ajenas, la verdadera sabiduría nace de nuestras experiencias propias y de nuestra disposición a crecer por medio del cambio.

PENSAMIENTO Busca el cambio por buenas razones en lugar de temerlo por malas razones.

Sesión 14.4


La felicidad no reside en la felicidad, sino en su consecución. Feodor Dostoyevski.

Uno de nuestros conceptos erróneos más comunes es la creencia de que la felicidad depende de la suerte: algunas personas la tienen, pero la mayoría carece de ellas. Llevando la idea más allá, cabe decir que muchos creen que serán felices si encuentran a la persona perfecta, si les toca la lotería, si están en el lugar más indicado en el momento oportuno y obtienen el mejor empleo y así sucesivamente. A medida que vamos viviendo nos damos cuenta de que nada podría estar más lejos de la verdad. Aunque es posible que la suerte influya un poco cuando encuentras una persona que te gusta, un empleo especial o incluso cuando alcanzas el éxito económico, ninguna de estas cosas garantiza la felicidad. La persona perfecta puede convertirse rápidamente en la persona “malas noticias”. Si resulta que no estamos hechos para aquel empleo especial, es posible que rápidamente nos sintamos desgraciados. Y la buena suerte económica puede causar tantos problemas como satisfacciones. Comprobamos que la verdadera felicidad nace en gran medida de nuestra disposición a trabajar en pos de ella. Nace de un trabajo bien hecho, de ayudar al prójimo y de hacer las cosas que nos empujan a sentirnos a gusto con nosotros mismos. La realidad es que cada uno de nosotros es el autor de su propia felicidad.

PENSAMIENTO: La felicidad es un trabajo que se hace desde dentro.

Sesión 14.5


Debemos cambiar, renovarnos, rejuvenecernos siempre, de lo contrario, nos endurecemos. Goethe.

De vez en cuando oímos decir que alguien ha cambiado súbita y drásticamente de vida a causa de algún trauma. Un ataque cardíaco, por ejemplo, precipita un examen de conciencia que se ha aplazado durante mucho tiempo y que conduce a cambiar de profesión o de vida. De modo parecido, un divorcio inesperado o la pérdida de un ser querido conduce a una total reordenación de prioridades. Cuando estas metamorfosis provocadas por una crisis son provechosas para nuestros amigos o parientes nos alegramos por ellos. Pero, ¿y nosotros? ¿También necesitamos que nos den un martillazo en la cabeza para poder salir de los moldes rígidos o las pautas embrutecedoras? ¿Por qué se necesita una catástrofe para que nos pongamos en movimiento? Lo importante es que estas decisiones podemos tomarlas en cualquier momento. Dios espera que cambiemos. Por eso buscamos sus consejos; por eso no ha dado la facultad de elegir y el libre albedrío. Una vez hemos decidió llevar a cabo grandes cambios, dar los primeros pasos puede ser aterrador. Pero entonces vuelve a entrar en juego nuestra asociación con Dios. Dios nos guiará y protegerá siempre. Nos dará siempre el valor y la fuerza que necesitamos para cumplir su voluntad en beneficio nuestro.

PENSAMIENTO No necesitamos experimentar la ceguera para desear ver la luz.

Sesión 14.6


Querer lo que Dios quiere es la única ciencia que nos da reposo. Henry Wadworth Longfellow.

Dios nos ha dado recursos personales de suma importancia para que vivamos. También nos ha dado el libre albedrío para que lo usemos según nos parezca conveniente. Hemos recibido inteligencia, capacidad de juicio y la facultad de razonar. Ahora vemos que la mayoría de nuestros problemas de antaño eran fruto del mal uso de tales recursos. Nuestra inteligencia se veía obstaculizada por la tendencia a engañarnos a nosotros mismos. El resentimiento y la escasez de amor propio deformaban nuestra capacidad de juicio. La facultad de razonar se veía debilitada por la intensidad de nuestros compromisos emocionales. Pero más que cualquier otra cosa, el motivo de nuestras dificultades era nuestro avasallador egocentrismo. Cuando pusimos nuestra vida en manos de Dios nos resultó mucho más fácil elegir bien y vivir provechosamente. Al disminuir nuestro egocentrismo y aumentar nuestra abertura de espíritu, cambió toda nuestra perspectiva de la vida. Mejoró nuestra capacidad de pensar honradamente, de juzgar con ecuanimidad y de razonar de forma clara. Confiando en la orientación y las fuerzas que recibíamos de Dios, poco a poco aprendimos a aplicar eficazmente nuestros instrumentos para vivir.

PENSAMIENTO Dios facilita el proyecto, los instrumentos y el poder; el resto depende de nosotros.

Sesión 14.7


El tiempo enfría, el tiempo aclara; ningún estado anímico puede mantenerse sin ningún cambio durante horas. Thomas Mann.

No solemos pensar en el tiempo como parte activa y esencial de la solución de nuestros problemas. Si pensamos en el tiempo de algún modo, u observamos que “vuela”, que “pasa lentamente” o que lo hemos malgastado. El verano está próximo antes de que nos hayamos dado cuenta de que el invierno ha terminado. Sin embargo, en el tiempo hay mucho más que minutos, días y semanas que van pasando. El tiempo nos permite acabar aceptando condiciones que nos parecían totalmente inaceptables cuando se plantearon por primera vez. El tiempo también nos permite ver las cosas más claramente y ponerlas en perspectiva. ¿Con qué frecuencia hemos vuelto la mirada hacia una situación que en otro tiempo nos desconcertaba y finalmente hemos podido comprenderla, gracias a la perspectiva del tiempo transcurrido desde entonces? No cabe duda de que el tiempo enfría las iras y mitiga el resentimiento. Aunque nos neguemos obstinadamente a buscar y aplicar otras soluciones, el tiempo por sí solo puede calmar las emociones explosivas. Asimismo, durante los períodos de dolor el tiempo en conjunción con la experiencia nos asegura que “también esto pasará”. Si bien a veces los cambios positivos de actitud y comportamiento pueden producirse “de la noche a la mañana”, estos casos milagrosos son excepcionales. La mayoría de los cambios de este tipo tienen lugar gradualmente y también en ellos el tiempo es un ingrediente importantísimo.

PENSAMIENTO El tiempo está de nuestra parte.

Sesión 14.8


El hombre es el único animal que ríe y llora; porque es el único animal al que impresiona la diferencia entre lo que son las cosas y lo que deberían ser. William Hazlitt.

¿Mi vida es un éxito? Antes de que pueda responder, es necesario definir lo que quiero decir al hablar de “éxito”. Continúo midiendo mis progresos por el salario que me pagan, por mis bienes, por mi popularidad. ¿O he aprendido a medir el éxito en términos de metas espirituales como, por ejemplo, la formación del carácter, la tolerancia, la compresión y el espíritu de servicio? ¿Todavía mido mi éxito, incluso en el plano espiritual, comparando mi crecimiento con el de otras personas? ¿O me he dado cuenta de que el viaje de cada uno de nosotros es muy personal e individual…, que cada uno ha tenido un punto de partida diferente y avanza en el tiempo de Dios? ¿Así que mi vida es un éxito? Aunque he definido mis términos, todavía no es posible responder a la pregunta, pues se refiere a la vida en su totalidad. Una pregunta más pertinente es: “¿Tengo éxito hoy?”. Esto es lo que realmente importa, porque cualquier progreso que haga se logra de día en día. Sí, mi vida es un éxito hoy gracias a mi fe y a mi confianza en Dios y a mis esfuerzos por buscar y cumplir su voluntad. Mi vida es un éxito hoy porque estoy dispuesto a continuar avanzando en pos de objetivos espirituales, aun cuando nunca llegaré a alcanzarlos del todo.

PENSAMIENTO Mi vida es un éxito hoy, gracias a Dios.

Sesión 14.9


Las acciones de los hombres son como el índice de un libro; señalan lo que es más notable en ellos. Heinrich Heine.

Antes pensaba que si pudiera ser más listo, tener más éxito o ser más rico, sin duda alguna sería más feliz. Debido a estas aspiraciones equivocadas, las personas a las que admiraba eran las que tenían dinero, propiedades y prestigio. Ahora que mis valores y actitudes han cambiado, entre las personas a las que más admiro se cuentan las que se dedican discretamente a ayudar a los demás. Observando su forma de comunicarse con las otras personas -su manera de compartir la experiencia, la fuerza y la esperanza- , ahora comprendo el significado de la expresión “Dios actúa por medio de la gente”. Esa comprensión ha llegado a significar mucho, porque a menudo me resulta difícil conocer la voluntad de Dios. Sin embargo, he aprendido que realmente no puedo equivocarme si pienso que soy un cauce para la actuación de Dios y tomo medidas para ayudar a otros del mismo modo que me han ayudado a mí. Cuando me dirijo humildemente a otra persona y le ofrezco ayuda, una palabra de aliento, un cumplido –o sencillamente una sonrisa efusiva- me encuentro con que soy yo quien más se beneficia.

PENSAMIENTO Dios actúa por medio de la gente.

Sesión 14.10


Cualquier necio puede largar en exceso, pero sólo el hombre prudente sabe recoger vela. Joseph Conrad.

Nuestra serenidad nace en gran parte de que estemos dispuestos a adaptarnos a la siempre cambiante cadencia de la vida. Por esto nos esforzamos en ser cada vez más flexibles en nuestra forma de abordarlo todo. Por ejemplo, si estamos dispuestos a cambiar de velocidad, de procedimiento o incluso de dirección en el trabajo cuando se hacen cambios importantes, mejorará nuestra capacidad de afrontar los nuevos problemas o de aprovechar las nuevas oportunidades. Cuando participamos en un proyecto con otras personas nuestra flexibilidad y nuestra abertura de espíritu nos permitirán cooperar mejor y ser más considerados. Nuestras interacciones resultarán más agradables y todo el mundo saldrá beneficiado. Cuando estemos dispuestos a dedicar algún tiempo a valorar y adaptarnos a las nuevas circunstancias en casa – el nacimiento de un hijo, por ejemplo, o la necesidad de efectuar importantes ajustes económicos- estaremos en mejores condiciones de contribuir a la salud y la estabilidad de nuestras relaciones familiares. En cambio, si nos empecinamos en continuar haciendo las cosas a nuestra manera, es mucho más probable que nos sintamos presionados, que perdamos la serenidad y que finalmente acabemos derrotados por nuestra propia inflexibilidad.

PENSAMIENTO Cuanto más flexibles podamos ser desde el punto de vista mental, mayor será la probabilidad de que estemos tranquilos.

Sesión 14.11


En las montañas de la verdad nunca escalas en vano. Nietzsche.

A casi todo el mundo le inculcan la idea que la honradez es un rasgo muy deseable. Nuestros conceptos de la honradez son diferentes, naturalmente, según la edad o la experiencia, pero en general se refieren a acciones concretas. Los adultos a menudo definen la honradez hablando de desfalcos o quizá de escándalos políticos…y cabe que hablen de cuando devolvieron un billetero que encontraron en la calle y corrigieron a una cajera que les devolvía demasiado cambio. Por medio de las experiencias personales muchos hemos comprobado que la honradez con uno mismo puede ser tan importante como la “honradez con la cajera”. Son muchos los beneficios de ser honrado a cómo pensamos, cómo nos sentimos y cómo actuamos. No resulta más fácil reconocer pautas dañinas del pensamiento tales como la racionalización y la negación. Nos damos a nosotros mismos la oportunidad de afrontar constructivamente nuestros sentimientos en vez de disimularlos o esquivarlos. Si examinamos sincera y minuciosamente nuestros motivos antes de actuar, es más probable que hagamos lo que debe hacerse. Hemos comprobado que vale la pena trabajar en pos de estos resultados. Nos sentimos cómodos durante la mayor parte del tiempo; cuando no nos sentimos cómodos resulta más fácil ver el problema y hacer algo para resolverlo. Como ya no ocultamos nada, raramente sentimos culpa o remordimiento. Somos libres.

PENSAMIENTO La honradez con uno mismo ofrece muchas recompensas.

Sesión 14.12


El perfeccionismo no existe; comprenderlo es el triunfo de la inteligencia humana; esperar poseerlo es la más peligrosa clase de la locura. Alfred de Musset.

Mi ciega búsqueda de la perfección me causaba frustraciones y dolores constantes. Al tratar de alcanzar lo imposible en todos los ámbitos de la vida, sufría un fracaso tras otro. Al exigir perfección en las cosas triviales además de en las importantes, me quemé. Ahora que he logrado comprender mi perfeccionismo y su causa subyacente, he podido hacer algo para remediarlo. Es un gran alivio verse libre de la tiranía de este contraproducente defecto de carácter. Todavía espero mucho de mí mismo. Sin embargo, la diferencia está en que he aprendido a determinar prioridades y a buscar el progreso en vez de la perfección. Hoy día valoro mis actividades y decido qué es realmente importante. Concentro mis esfuerzos y energías en ámbitos donde sé que surtirán efecto. De modo concreto, trato de conocerme a mí mismo en todo momento y de permanecer honrado con el fin de continuar edificando mi amor propio. También dedico tiempo a cultivar relaciones con otras personas, y me esfuerzo por dar más. Lo más importante de todo es que trabajo en pos del progreso espiritual aplicando los principios que he aprendido y buscando la comunicación consciente con Dios.

PENSAMIENTO Concentra tus energías donde sepas que surtirán efecto.

Sesión 14.13


Permítanme revelarles el secreto que me ha conducido a mi meta. Mi fuerza reside exclusivamente en mi tenacidad. Louis Pasteur.

Si bien algunos cambios en nuestra vida se han producido rápidamente – incluso de forma milagrosa-, otros han tardado más y han requerido muchos esfuerzos por parte de nuestra. Muchos de nosotros intentamos en vano durante años encontrar un trabajo adecuado cambiar las pautas de comportamiento destructivas, o, sencillamente, mejorar nuestra vida. No obtuvimos resultados positivos hasta que estuvimos totalmente dispuestos a cambiar y luego buscamos ayuda por medio de la sabiduría y la fuerza de Dios. Un ingrediente absolutamente esencial de este proceso, según pudimos descubrir, lo constituyen el trabajo y la disciplina por parte nuestra. Ya no pretendemos que los problemas desaparezcan porque así lo deseamos, ni nos sentamos a esperar pasivamente que Dios lo haga todo. Hemos aprendido que la acción es el catalizador necesario cuando de lo que se trata es de cambiar las pautas de toda una vida. Algunos, por ejemplo, hemos sufrido mucho debido a nuestras frecuentes explosiones de ira. Hoy vamos progresando y es mucho menos probable que se produzcan tales explosiones. Ello no se debe sólo a la valiosísima ayuda de Dios, sino también a nuestros esfuerzos disciplinados y tenaces por practicar el dominio de nosotros mismos. Día a día, trabajando conjuntamente con Dios, nuestros éxitos van en aumento.

PENSAMIENTO No cabe duda de que Dios puede ayudarte a cambiar, pero no sin que tú pongas voluntad y acción en el empeño.

Sesión 14.14


Naufragué antes de subir a bordo. Séneca.

Nuestra forma de mirar las cosas y de reaccionar a ellas –en resumen, nuestras actitudes- puede influir mucho en nuestras experiencias. Eso lo sabe todo el mundo. Sin embargo, a veces olvidamos que nuestras actitudes tienden a penetrar en otras facetas de nuestra vida y de la vida de otras personas. Supongamos que tu prima va a casarse y te ha invitado a la boda. No quieres ir, principalmente porque te cae mal otro de los invitados. Debido a tu actitud, todo se convierte en una tarea desagradable, desde elegir un regalo hasta decidir lo que vas a ponerte. Antes del día de la boda tu actitud negativa influye en todo lo que haces. En la boda lo pasas fatal. Tu prima se da cuenta de que estás de mal humor y se lo toma como una ofensa personal. Después de la boda, te arrepientes de tu comportamiento durante mucho tiempo. Por supuesto, las cosas no tienen qué ser así. Puedes hacer un esfuerzo sincero por cambiar de actitud y “rescribir” todo el guión. Te alegras por tu prima y por el que va a ser su esposo: eso es lo más importante. Es divertido ir de tiendas en busca de un regalo especial. En la boda te esfuerzas en saludar a la persona que te cae mal. Ver que te lo pasas bien significa mucho para tu prima. Cuando todo ha terminado guardas gratos recuerdos y estás contento con tu comportamiento.

PENSAMIENTO Una actitud negativa no es sólo un estado anímico, sino que puede causar daño real.

Sesión 14.15


Quien no quiera aplicar remedios nuevos debe esperar males nuevos, porque el tiempo es el gran innovador. Francis Bacon.

Me resulta agradable y relativamente fácil dar consejos a otras personas. Por haber pasado por problemas y situaciones parecidos, con frecuencia sé exactamente cómo se sienten y puedo ofrecerles soluciones que me han dado buenos resultados. También procuro conceder el mérito a quien corresponde: cuando veo que mis consejos son útiles a la gente suelo agradecerle a Dios que me permita ser el cauce de su gracia. Pero cuando en mi propia vida surgen problemas nuevos, o cuando me persiguen antiguas obsesiones y actitudes, a veces resulta difícil poner en práctica los principios que he aprendido. Dicho de otro modo, no siempre predico con el ejemplo. A veces, pongamos por caso, espero hasta tener la espalda contra la pared o sufrir un gran dolor antes de rendirme y pedir ayuda a Dios. ¿Por qué espero tanto? Una de las razones es probablemente que tiendo a negar que sufro dolor o que realmente me encuentro ante un problema real. A veces decido que el problema no es tan serio y se resolverá solo. O, lo más probable, me enfrasco tanto en el problema, que me olvido de buscar una solución. A pesar de mis lapsos, la verdad es que no sufro dolor durante tanto tiempo como antes. Así que, aunque lo paso mal de vez en cuando, todavía me encuentro mucho mejor que nunca.

PENSAMIENTO Vive en la solución y no en el problema.

Sesión 14.16


Hay que ser un dios para distinguir el éxito de los fracasos sin cometer un error. Anton Pavlovich Chejov.

Antes veíamos sólo una cara del fracaso. Fracasar significaba quedarse corto, actuar ineficazmente, no tener éxito. El fracaso era algo de lo que había que avergonzarse siempre. Desde entonces hemos descubierto que el fracaso como concepto personal tiene mucho más que ver con la actitud individual que con una serie de reglas fijas. Que fracasemos o no lo determinan nuestros objetivos concretos –y nuestra forma de abordarlos- más que una serie arbitraria de reglas inscritas en alguna pared. Vamos a suponer que nos proponemos mejorar nuestra relación con alguien. Durante una conversación que esperábamos que fuera conciliadora perdemos los estribos y tiene lugar una discusión acalorada. Al revisar lo que ha ocurrido, vemos el papel que habíamos estado interpretando desde el principio y que contribuía a crear los problemas de la relación. Que fracasemos o no en semejantes situaciones depende de nosotros y de nuestros motivos. No hemos fracasado si lamentamos nuestro comportamiento pasado. No hemos fracasado si sentimos el deseo sincero de dejar que Dios nos guíe hasta encontrar formas mejores. No hemos fracasado si aplicamos nuestra nueva conciencia y continuamos intentando mejorar la relación.

PENSAMIENTO Mientras estemos dispuestos a aprender de fracasos, podemos tener la seguridad de triunfar.

nuestros

Sesión 14.17


Las congojas recordadas endulzan la alegría de ahora. Roberto Pollok.

El hecho de que nos estemos superando no quiere decir que no tengamos problemas. La diferencia es que hoy sabemos lo que hemos de hacer; nos han dado instrumentos espirituales y hemos aprendido a usarlos. Al igual que todo el mundo, sin embargo, a veces reaccionamos exageradamente cuando ocurre algo inesperado. Quizá alguien hace una abolladura en la portezuela del coche que acabamos de estrenar y no deja ninguna nota. Tal vez nos lesionamos un ligamento y esta temporada no podemos esquiar. O puede que el ascenso en el trabajo signifique cambiar de turno. Estas cosas trastornan mucho y pueden causar reacciones extremas, es innegable; pero en la recuperación no podemos permitirnos accesos de furia. Una manera de recuperar rápidamente la perspectiva es pensar en de dónde vinimos. Cuando éramos esclavos de los impulsos irresistibles nuestros problemas eran mucho más serios. Algunos perdimos el empleo, la familia y el hogar. Nuestra salud física y emocional era mala y estábamos llenos de temor. Era lo único que podíamos hacer para vencer los impulsos que nos atormentaban. Cuando recordamos cómo eran entonces las cosas resulta difícil no sonreírnos ante los problemas “de clase alta” de hoy. Y es imposible no sentirse agradecidos por los cambios milagrosos que han tenido lugar en nuestra vida.

PENSAMIENTO Comparados con los problemas de ayer, los de hoy son de clase alta.

Sesión 14.18


Incluso un pensamiento, incluso una posibilidad puede destrozarnos y transformarnos. Nietzshe.

En nuestra vida de antes había veces en que durante breves momentos podíamos vernos a nosotros mismos y nuestras circunstancias con un realismo despiadado. Estos breves instantes de claridad nos sobresaltaban y con frecuencia eran muy dolorosos. Nos esforzábamos para borrarlos cuanto antes de nuestro cerebro, pues sabíamos con triste certeza que no podíamos cambiar el estado de las cosas. Hoy día cuando tenemos estos ramalazos de percepción interior generalmente los acogemos con agrado, aun cuando lo que veamos sea turbador. Tratamos de reconocer estas experiencias iluminadoras como buenas oportunidades de incrementar la conciencia de nosotros mismos, como potentes catalizadores que pueden ayudarnos a efectuar los cambios necesarios en nuestra vida. Desde luego, no siempre estamos dispuestos a llegar hasta el fin. Sin embargo, la mayor parte del tiempo, después de estos momentos de claridad, sentimos el deseo de actuar. Porque sabemos por experiencia que nuestros esfuerzos casi siempre producirán un crecimiento acentuado. Cuando hoy día se nos ofrece una conciencia especial sabemos tender un puente sobre el abismo que separa la percepción del cambio propiamente dicho. Hemos aprendido qué pasos y procedimientos dan buenos resultados cuando las actitudes, las pautas de comportamiento o las situaciones de nuestra vida requieren modificación. Nos han dado instrumentos para vivir y sabemos utilizarlos.

PENSAMIENTO La acción salva el abismo que hay entre un momento de claridad y el cambio propiamente dicho.

Sesión 14.19


La manera más breve y más segura de vivir con honor en el mundo es ser en realidad lo que queremos aparentar que somos. Sócrates.

De vez en cuando se nos brinda la oportunidad de vernos a nosotros mismos tal como éramos antes. Nos encontramos en una reunión social, pongamos por caso, y uno de los invitados está haciendo lo imposible por llamar la atención de todos y caer bien a todo el mundo. Al principio su comportamiento no nos gusta, pero pronto observamos a esa persona con fascinación. Es como ver un video de nuestra propia falsedad en otro tiempo. También nosotros nos esforzábamos por presentar una imagen que creíamos que atraería a los demás y nos valdría su aprobación. Era importante parecer encantadores, triunfadores, envidiables. Mientras observamos a la citada persona se nos ocurren varias cosas. Nos percatamos de cuánto tiempo y cuánta energía empleábamos en presentar una imagen… y qué equivocados estábamos al obrar de aquel modo. Vemos hasta qué punto estamos mucho mejor ahora que dedicamos nuestros esfuerzos a alcanzar una meta mucho más digna: ser en realidad la persona que en otro tiempo fingíamos ser, para lo cual adquirimos realmente los rasgos del carácter que nos parecía que despertarían la admiración de los demás. La escena también nos recuerda que no hicimos la transición automáticamente. Hemos necesitado voluntad, honradez, conciencia de nosotros mismos y acción.

PENSAMIENTO La persona que querías ser ha estado siempre dentro de ti.

Sesión 14.20


La brisa de la gracia divina sopla sobre todos nosotros. Pero se necesita largar la vela para sentir la brisa de la gracia. Ramakrishna.

Cuando damos los primeros pasos vacilantes por el camino de la recuperación poco esperamos salvo vernos librados de nuestros pensamientos y nuestro comportamiento autodestructivos. Con la ayuda de Dios, muchos lo conseguimos en poco tiempo. Durante una temporada estamos contentos, pero luego, un día, se nos presenta una posibilidad intrigante. Si gracias al poder de Dios nos hemos librado de nuestras obsesiones, ¿por qué no podríamos recurrir al mismo medio para librarnos de otros dificultades, tales como los celos, la depresión y el miedo? Desde luego, durante mucho tiempo habíamos intentado cambiar por medio de nuestros propios y arduos esfuerzos…con escaso o ningún éxito. Así pues, ¿qué podíamos perder? Poco a poco intentamos emplear el poder y la gracia de Dios en otros aspectos de nuestra vida. Las cosas empezaron a mejorar de forma paulatina. Nuestra fe se hizo más profunda y nuestra confianza, mas fuerte. Y finalmente nos encontramos con que presentábamos a los demás de la posibilidad intrigante que se nos había presentado a nosotros. ¿Exactamente cómo podemos “largar nuestra vela” para que la posibilidad se haga realidad? Debemos tener verdadera conciencia de que determinado defecto de carácter nos perjudica; y debemos estas dispuestos a hacer que desaparezca; debemos pedir humildemente a Dios que lo haga desaparece r.

PENSAMIENTO Espera un milagro, pero da los pasos necesarios.

Sesión 14.21


Si se corrigen los errores siempre que se reconozcan como tales, la senda del error es la senda de la verdad. Hans Reichenbach.

Una vez hemos adquirido el hábito de hacer un examen personal diario y ocuparnos con prontitud de los asuntos pendientes, vemos que nuestros progresos se aceleran. Así es como aprendemos y crecemos: mirándonos continuamente para ver dónde necesitamos trabajar. Por ejemplo, si nos encontramos con que a menudo es necesario pedir perdón a alguien o corregir el mismo error, no tardamos en recibir el mensaje. De modo parecido, si nos encontramos con que un defecto del carácter nos causa dificultades una y otra vez, pronto reconocemos y aceptamos la necesidad de cambiar nuestro comportamiento. Por medio de estos exámenes diarios también podemos adquirir una conciencia sólida y práctica de lo que da y lo que no da buen resultado en nuestra vida. Luego podemos aplicar este conocimiento en las situaciones e interacciones que se vayan presentando. Dicho de otro modo, si tenemos la sensación de que estamos a punto de “desintegrarnos”, podemos dedicar unos cuantos minutos a aplacar nuestras emociones. O si nos parece que estamos al borde de hacer o decir algo poco amable, podemos contenernos antes de hacer daño. Si ya hemos ido demasiado lejos, estamos más dispuestos a reconocer con prontitud nuestros errores y corregirlos.

PENSAMIENTO Evita las resacas emocionales haciendo un examen personal todos los días.

Sesión 14.22


Observa el primer comienzo; vigila el mal en ciernes antes de que tenga tiempo de madurar. William Shakeaspeare.

En casi todos los ámbitos de nuestra vida las cosas se desmandaban de manera constante. Creíamos que nuestras relaciones en casa y en el trabajo eran excelentes, pero luego, de golpe, nos encontrábamos en medio de un tremendo cataclismo emocional. Con demasiada frecuencia nuestros cheques empezaban a ser rechazados por falta de fondos. Inesperadamente, un pequeño problema de salud se transformaba en algo serio. Estas crisis casi siempre nos pillaban por sorpresa. Nos preguntábamos a nosotros mismos:” ¿Cómo ha pasado esto?”. Hoy sabemos exactamente cómo sucedían. Por un motivo u otro, dejábamos que las cosas siguieran hasta que finalmente nos estallaban en la cara. A veces el miedo o la dilación nos impedían hacer algo constructivo. Casi siempre, sin embargo, las cosas se desmandaban porque sencillamente no veíamos venir los problemas. Afortunadamente, ya no vivimos así. Por medio de la honradez con nosotros mismos, hemos aprendido a identificar rápidamente los problemas en potencia. Entonces los cortamos de raíz antes de que tengan tiempo de florecer. En las relaciones, por ejemplo, cuando detectamos tensión, aunque sea ligera, tratamos de mitigarla mejorando la comunicación. Afrontamos las responsabilidades sin titubear y procuramos no tratar de ir más allá de nuestras posibilidades, ya sea física, emocional o económicamente.

PENSAMIENTO Es mucho más fácil encargarse de los problemas pequeños que encontrar la manera de salir de las crisis serias.

Sesión 14.23


COMENÇAR DE NOU

Sesión 15: Gratitud

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Sea lo que sea lo que dejemos en sus manos, Dios lo hace y nos bendice Henry David Thoreau.

Al igual que ocurre con muchos conceptos, mi forma de comprender la gratitud es hoy muy distinta de lo que era en otro tiempo. Cuando era niño me dijeron que debía pensar en los que eran menos afortunados que yo y sentirme “agradecido” por lo que tenía. Siempre que ocurría esto me daba la impresión de haber hecho algo malo, de modo que me hice mayor con una percepción bastante negativa de la gratitud. Incluso cuando ya era adulto tendía a asociar la gratitud con la culpabilidad. Hoy día la gratitud es una fuerza muy positiva en mi vida. La concibo como consecuencia directa de mi fe y mi confianza en Dios, una profunda apreciación de las bendiciones que Dios me ha concedido. Mis sentimientos de gratitud más intensos los experimento durante los momentos tranquilos de conciencia espiritual en que soy capaz de aceptar la gracia de Dios con humildad. Entonces reconozco que lo que tengo y los progresos que he hecho en mi recuperación son dones de Dios en lugar de frutos de mi propia capacidad. Naturalmente, no siempre me siento agradecido. Pero soy consciente de que si estoy dispuesto a aceptar las cosas tal como son, y a reconocer las bendiciones que he recibido, es seguro que me sentiré mejor pase lo que pase. En ese sentido la gratitud es un remanso de paz al que siempre puedo volver.

PENSAMIENTO Cuando más agradecido me siento es cuando más cerca estoy de Dios.

Sesión 15.1


Apoyarse en una sola pierna y demostrar la existencia de Dios es muy distinto de hincarse de rodillas y darle las gracias. Soren Kierkegaard.

Una vez oí decir a un hombre que la conciencia de la presencia de Dios se había convertido en el hecho más importante de su vida. Sus palabras me impresionaron mucho. En aquel momento me pareció que el hombre tenía algo de “santo”; desde luego, a mí iba a serme imposible llegar alguna vez a sentir lo mismo que él. Yo “creía” en Dios desde hacía relativamente poco tiempo, tras evolucionar de un ateísmo hostil a un agnosticismo cargado de santurronería. Esto es, aceptaba la idea de Dios, pero negaba la posibilidad de conocerle o de ser conocido por él. En cualquier caso, mis creencias no tenían importancia, ya que no hacía ningún esfuerzo por meter a Dios en mi vida. En vez de ello, me enorgullecía de ser autosuficiente. Tenía buen aspecto por fuera, como suele decirse, pero había empezado a notar un vacío por dentro. La vida parecía no tener sentido, dirección ni alegría verdadera. Es difícil describir lo que ocurrió poco después. Bastará decir que pasé por una profunda experiencia espiritual. A pesar de mi cacareada autosuficiencia, humildemente pedí ayuda a Dios. Ahora también yo creo que la conciencia de la presencia de Dios es el hecho más importante de mi vida. Hoy día, al rezar y por medio del servicio a los demás, le doy gracias por mi vida, por mi cordura y por mostrarme el camino.

PENSAMIENTO La mejor forma de dar gracias a Dios es servir a los demás.

Sesión 15.2


El mundo es la epístola de Dios a la humanidad…Sus pensamientos nos llegan desde todas las direcciones. Platón.

A veces nos vemos tan atrapados en las actividades y responsabilidades cotidianas, que perdemos de vista el poder infinito de Dios. Nos limitamos a nosotros mismos al dedicar la mayor parte del tiempo, la energía a nuestros empleos y bienes. Por supuesto, nada malo hay en hacer nuestro trabajo tan bien como podamos y en sentirnos satisfechos de las cosas que tenemos. Pero no deberíamos permitir que estas cosas se conviertan en muros que no nos dejan ver el mundo más amplio, el mundo del Espíritu. Cuando introducimos a Dios en nuestras actividades éstas pueden hacerse muchos más significativas y satisfactorias. Con frecuencia nos vemos inspirados y elevados en el trabajo y en nuestras relaciones. Sacamos más de la vida porque la abordamos con un sentido verdadero de la dirección y con serenidad interior. Cuando vivimos en el mundo más amplio somos más a menudo conscientes del poder de Dios y de su deseo de obrar milagros en nuestra vida. Reconocemos y agradecemos sus obras, en lugar de aceptar nuestras bendiciones como cosa natural o verlas como fruto de la simple casualidad. Al reconocer que los logros y éxitos de cada día son más de Dios que de nosotros mismos, apreciamos dones de una forma totalmente nueva.

PENSAMIENTO Las bendiciones de hoy no son el resultado de la casualidad, sino los dones de Dios.

Sesión 15.3


Dios es un círculo cuyo centro está en todas partes, y su circunferencia en ninguna parte. Empédocles.

Hoy haré todos los esfuerzos necesarios por ser consciente de la presencia de Dios y agradecer sus bendiciones. En mi meditación trataré de ser receptivo a su voluntad para conmigo. En mis plegarias buscaré fuerzas para cumplirla. Durante todo el día recordaré que Dios siempre está cerca. Buscaré su sabiduría y su guía en todas las decisiones que tome. Intentaré responder a todas las dificultades apoyándome en su poder sostenedor. Cuando esté con otras personas trataré de reflejar agradecidamente la presencia de Dios actuando con amabilidad, paciencia y compresión. Dando mi amor y ofreciendo mis ideas de manera que puedan ser beneficiosas, responderé a la gracia divina. Afirmaré el hecho de que las cualidades de Dios prevalecen y pueden intercambiarse libremente entre sus hijos. Al finalizar el día, acallaré todos los pensamientos y las preocupaciones y volveré toda mi atención hacia Dios. Por medio de la meditación buscaré su guía constante y por medio de la plegaria expresaré una vez más mi gratitud por sus bendiciones.

PENSAMIENTO Dios no hace vacaciones; su guía y su fuerza siempre están disponibles.

Sesión 15.4


El culto más aceptable a Dios procede de un corazón agradecido y alegre. Plutarco.

La semana de Acción de Gracias es especial para nosotros de muchas maneras. Debido a la gracia de Dios, podemos estar nuevamente unidos a nuestras familias y amistades. Es con un profundo sentimiento de gratitud que nos reunimos para celebrar la Acción de Gracias. Sabemos que nuestras palabras efusivas y nuestro comportamiento cariñoso con los demás son un reflejo verdadero del amor de Dios. Al participar en las festividades del mes, cada uno de nosotros dedica tiempo a dar las gracias a Dios por las bendiciones que tan generosamente nos ha dado. Al ofrecerle nuestro agradecimiento, nos llena una conciencia creciente de la abundancia que hay en nuestra vida. Al expresar gratitud por cada don, multitud de otros dones acuden a nuestro pensamiento. Nos vemos elevados de la conciencia, de tal modo que reconocemos y volvemos a descubrir las numerosas bendiciones divinas que hay dentro y alrededor de nosotros. Nos sentimos agradecidos porque estamos juntos, sanos y salvos. Nos sentimos agradecidos por nuestro amor y nuestra compresión mutuos. Nos sentimos agradecidos por nuestros éxitos individuales y colectivos. Pero, sobre todo, nos sentimos agradecidos por la presencia de Dios –no sólo durante las festividades de Acción de Gracias-, sino en todos los días de nuestra vida.

PENSAMIENTO Recuerda el verdadero significado de la Acción de Gracias.

Sesión 15.5


Poco das cuando das alguno de sus bienes. Es al dar algo de ti mismo cuando verdaderamente das. Kahlil Gibran.

Otra bendición de nuestra vida es poder dar libremente algo de nosotros mismos. Hemos aprendido a ofrecer al prójimo lo que más ha llegado a significar para nosotros: amor, empatía, comprensión y amabilidad. Ni que decir tiene, este conocimiento y esta capacidad no vinieron a nosotros automáticamente. Primero tuvimos que hacer lo necesario para llegar a conocernos y ser sinceros con nosotros mismos. Porque sólo conociéndonos y comprendiéndonos verdaderamente a nosotros mismos podemos conocer y comprender a los demás. También se nos enseño que la única forma de conservar lo que hemos recibido es darlo a los demás. Al principio no teníamos ni idea de lo que significaba esto. A muchos nos parecía que realmente no teníamos nada que ofrecer. En algunos casos, esta impresión se aproximaba a la verdad; aún no habíamos aprendido a ser cariñosos, a tener empatía, a comprender, y a ser amables. Además, aún no habíamos superado nuestro “estado de necesidad” física y emocional del principio…; nos parecía mucho más importante recibir que dar. A medida que ha pasado el tiempo y hemos crecido espiritualmente, hemos podido comprobar que lo contrario es la verdad. Hoy día somos generosos de espíritu y por ello recibimos mucho más de lo que nunca hemos recibido por otros medios. Nos sentimos a gusto con nosotros mismos. Sabemos que somos útiles y productivos. Estamos cerca de Dios.

PENSAMIENTO Las oportunidades de ser generosos de espíritu están siempre presentes.

Sesión 15.6


Es curioso observar las antiguas orillas marítimas del pensamiento humano. Cada siglo que pasa revela algún misterio nuevo; construimos donde solían esconderse los monstruos. Henry Wadsworth Longfellow.

Sólo después de muchos años de confusión y resistencia se convirtió la espiritualidad en parte integrante de mi vida. Todavía hoy no me atrevo a decir que comprendo la dinámica del crecimiento espiritual, pero sí tengo una idea más clara de lo que, al parecer, sucede. Conocí los principios espirituales por medio de los libros y escuchando a otras personas y durante bastante tiempo no fui más allá de eso. Al echar la vista hacia atrás, veo que aquel conocimiento fue inútil hasta que penetré en niveles más profundos: los niveles del corazón y el alma. Sólo cuando el conocimiento dio paso a la comprensión disminuyó mi resistencia lo suficiente para que yo pudiese empezar a aplicar lo que había aprendido. Reconozco que al principio albergaba grandes reservas al hacerlo. Pero los resultados se hicieron visibles rápidamente y eso me dio el ímpetu que necesitaba para seguir avanzando. Cuando hice el intento de sustituir el miedo doloroso por la fe tranquilizadora, por citar un memorable punto decisivo, experimenté un alivio que nunca me había imaginado que fuera posible. Además de estas tres primeras fases de desarrollo – conocimiento, compresión y aplicación-, una cuarta fase es importantísima para la continuación de mi crecimiento espiritual: transmitir libremente a otras personas lo que me ha sido revelado y dado.

PENSAMIENTO Primero conocer, luego seguidamente compartir.

comprender,

después

aplicar,

Sesión 15.7


Temo al éxito…Me gusta un estado de transformación continua, con una meta delante y no detrás. George Bernard Shaw.

Cuando las personas han alcanzado ciertas metas envidiables solemos decir que “han llegado”. Damos por sentado que a partir de ahora la vida les irá de mil maravillas. Nos parece que también nosotros habremos llegado cuando alcancemos una o más metas sumamente apetecibles: cuando encontremos un trabajo, formemos una familia, ascendamos a un cargo de mayor categoría, adelgacemos diez kilos y pico, etcétera. Aunque trabajar en pos de tales metas es admirable y quizá imprescindible, la idea de que cualquiera de nosotros puede “llegar” alguna vez es una falacia. Hace falta tener disciplina y responsabilidad, así como trabajar mucho, para cuidar de un empleo, contribuir a que el matrimonio vaya bien, perder peso. Y el hecho de que alcancemos estos objetivos no quiere decir que a partir de ahora no habrá problemas en nuestra vida o siquiera que seremos felices. Ninguno de nosotros – ya nos estemos recuperando o sencillamente intentando mejorar nuestra vida- podrá jamás alcanzar un éxito absoluto. Hay algo mejor que eso: podemos alcanzar multitud de éxitos, uno detrás de otro de día en día.

PENSAMIENTO Gracias a Dios por los éxitos de este día.

Sesión 15.8


Está bien dar cuando te piden, pero es mejor dar sin que te pidan, por medio de la comprensión. Kahlil Gibran.

En mayor o menor grado, todos estamos obsesionados por nuestro propio yo al comenzar nuestra nueva vida. Una de las mejores formas de salir de nosotros mismos y ser menos egocéntricos es, según nos dicen, ayudar a los demás. También nos enseñan que no necesitamos esperar cierto “nivel” de desarrollo para hacer esto. Nunca es demasiado temprano; de hecho, cuanto antes, mejor. Algunas personas piensan que para “servir” es necesario hacer cosas que son obvias e incluso espectaculares. No es cierto ni mucho menos. A menudo, de hecho, los actos más discretos pueden ser los más útiles y llenos de sentido. Tenemos mejor opinión de nosotros mismos cuando servimos a los demás, no cabe duda de ello. Nuestra vida adquiere más finalidad y más sentido. Al mismo tiempo, nuestra fe se hace más profunda debido al fortalecimiento de nuestra relación con Dios. Y para nosotros eso es lo principal. Sabemos por experiencia que Dios actúa por medio de las personas. Así fue como entró Dios en nuestra vida. Por medio del servicio podemos contribuir a que entre en la vida de otras personas.

PENSAMIENTO Servir a los demás ensimismamiento.

es

un

remedio

seguro

para

el

Sesión 15.9


Las personas se convierten en constructoras de casas construyendo casas, en arpistas tocando el arpa. Llegamos a ser justos haciendo cosas que son justas.

Aristóteles.

Qué agradecidos nos sentimos por estar libres de las pautas de comportamiento destructivas que nos tuvieron esclavizados durante la mayor parte de la vida. Fuimos impacientes, coléricos e injustos con los demás durante tanto tiempo, que llegamos a creer que semejantes sentimientos y acciones eran partes inalterables de nuestra personalidad. Finalmente dejamos de esperar algo diferente de nosotros mismos. Fue un gran alivio descubrir que los rasgos que habíamos aceptado con resignación no eran necesariamente permanentes. Al contrario, nos ofrecieron formas específicas de hacer grandes cambios en nuestras relaciones con el prójimo. Paso a paso aprendimos a identificar nuestras pautas de comportamientos dañinas, a adquirir la disposición a renunciar a ellas y a pedir a Dios ayuda para librarnos de ellas. Que hubiéramos llegado tan lejos no significaba que pudiésemos esperar cambios inmediatos y automáticos, nos explicaron. Hacían falta más esfuerzos todavía. Solamente podríamos hacer verdaderos progresos si actuábamos con fe y aplicábamos los principios que habíamos aprendido situación por situación y persona por persona. Nos hicimos justos haciendo cosas justas. Nos volvimos rectos, pacientes y comprensivos actuando con rectitud, con paciencia y compresivamente.

PENSAMIENTO Hasta los cambios más milagrosos se manifiestan de nuevo día en nuevo día.

Sesión 15.10


El mejor bien que puedes hacerle a otra persona no es sólo compartir tu riqueza con ella, sin revelarle la suya propia. Benjamin Disraeli.

Ha sido un proceso lento. Sólo poco a poco me he liberado de gran parte de mi egocentrismo. Los beneficios de esta nueva forma de vivir han sido muchísimos. La mayoría de los cambios tienen que ver con mi forma de percibirme a mí mismo, de relacionarme con los demás, así como con la capacidad de sentirme a gusto y relativamente libre de miedo. Un beneficio que sigue siendo insuperable es la capacidad de salir de mí mismo tratando de ayudar a alguien que sigue aprisionado por las mismas ataduras de las que yo me he librado. He comprobado que la manera más eficaz de ayudar a otra persona es la más sencilla: compartir con ella mi experiencia, mi fuerza y mi esperanza propias. Recuerdo que en cierta ocasión un hombre que empezaba a recuperarse me reveló una letanía de cosas malas que había hecho. Estaba profundamente avergonzado y lleno de odio contra sí mismo. Creía que “no tenía esperanza”, que le sería imposible salir de su bajísimo estado emocional y avanzar. Le animé diciéndole que en otro tiempo yo me había sentido exactamente igual. Pude ayudarle a que viera su propia “riqueza” diciéndole lo que me habían dicho a mí: es importante ver y aceptar tus defectos y hacerte responsable de ellos, sí…; pero igual importancia tiene descubrir y aceptar tus virtudes.

PENSAMIENTO Comparte tu experiencia, tu fuerza y tu esperanza en beneficio de ti mismo así como de los demás.

Sesión 15.11


Si un hombre habla o actúa con el pensamiento puro, la felicidad le sigue como una sombra que nunca deja. Buda.

A medida que va creciendo la voluntad de vivir en un plano espiritual, nuestros motivos en muchos campos de actividad cambian gradualmente. Antes, cuando éramos caritativos con otras personas, por ejemplo, solíamos serlo con la expectativa de recibir algo a cambio. Frecuentemente dábamos algo a otra persona con el fin de quedar bien y ganar su aprobación. Ofrecíamos obsequios como medio de dominar o de comprar favores. Éramos generosos porque nos sentíamos obligados a serlo, o porque necesitábamos salir de algún apuro. Ahora que vamos progresando espiritualmente y haciendo lo necesario para librarnos del egocentrismo y el egoísmo, la senda se está volviendo más estrecha. Nos encontramos con que queremos – de hecho, debemos- ser honrados, francos e impulsado por motivos puros en todos nuestros asuntos. Ya no nos sirve un comportamiento que finge ser una cosa pero que tiene por objeto conseguir otra y beneficiarnos de algún modo. Hoy día cuando nos relacionamos con otras personas actuamos de forma incondicional. Las más de las veces nos motiva la generosidad de espíritu. Nuestras acciones son desinteresadas. Deseamos vivamente transmitir los dones que Dios nos ha dado con tanta generosidad por medio de otras personas: amor, compresión, paciencia y compasión.

PENSAMIENTO Nuestros motivos hablan con voz más fuerte que nuestras palabras o nuestras acciones.

Sesión 15.12


Mitigar la aflicción ajena es olvidar la propia. Abraham Lincoln.

Durante la superación personal hemos hecho esfuerzos enérgicos y concienzudos para reconstruir nuestra vida. Hoy estamos llenos de gozo y serenidad durante la mayor parte del tiempo, mientras que antes estábamos ansiosos y teníamos miedo. Sin embargo, de vez en cuando un intenso dolor emocional nos ataca a todos. Hacemos lo que nos han enseñado a hacer, redoblamos nuestros esfuerzos en busca de comunicación consciente con Dios y tomamos medidas para ayudarnos a nosotros mismos cuando podemos. Procuramos tener paciencia mientras esperamos los consejos y el consuelo de Dios. Pero pasa el tiempo y nuestro dolor va en aumento. Parece que hemos llegado al límite de nuestra capacidad de resistencia. En momentos como éstos comprobamos que lo único que puede proporcionarnos alivio inmediato es ayudar a alguna persona que acaba de empezar la superación personal. Ni que decir tiene, no siempre es fácil siquiera estar dispuesto a hacerlo. Cuando estamos enfrascados en nuestro propio dolor lo último que generalmente queremos hacer es meternos en los sufrimientos ajenos. Sin embargo, si estamos dispuestos a hacer la primera llamada telefónica o pronunciar la primera palabra de consuelo, estas acciones cambiarán la forma en que nos sentimos. De modo casi milagroso trascendemos nuestro propio dolor y podemos adquirir una perspectiva totalmente nueva. Saliendo de nosotros mismos y poniéndonos al servicio de los demás, nos vemos transportados a un nuevo estado de conciencia.

PENSAMIENTO Cuando ayudamos a otras personas a menudo les decimos exactamente lo que nosotros necesitamos oír.

Sesión 15.13


Oh, Señor, que me das vida, dame un corazón repleto de gratitud. William Shakespeare. Durante los comienzos de la recuperación a veces nos disgustamos a causa de algún incidente desagradable. Puede que sea insignificante, pero a pesar de ello, nos molesta. Cuando nuestros sentimientos negativos empiezan a multiplicarse nos sentimos empujados a expresarlos para desahogarnos. Para entonces casi nos sentimos avergonzados por la experiencia y somos reacios a mencionarla siquiera. Cuando por fin los expresamos, nuestros amigos nos suelen decir que también ellos se disgustaban a menudo por algo trivial y siguen disgustándose de vez en cuando. Y nos advierten que, además, la acumulación de pequeños disgustos tiene tantas probabilidades de arrojarnos al precipicio como una sola adversidad seria. Nos dicen que cuando se sienten disgustados dedican cierto tiempo a hacer una “lista de gratitud” que cita los cambios positivos que han tenido lugar en nuestra vida. Hoy me siento agradecido por haber reanudado la relación con mi familia. Hoy me siento agradecido por mi salud. Hoy me siento agradecido por ser responsable. Hoy me siento agradecido por tener un lugar donde vivir. Hoy me siento agradecido por la forma en que estoy aprendiendo a opinar sobre mí mismo. Hoy me siento agradecido por los amigos que tengo. Hoy me siento agradecido por tener a Dios en mi vida.

PENSAMIENTO Cuando me tomo un poco de tiempo para hacer una lista de gratitud me siento mejor.

Sesión 15.14


La búsqueda de la felicidad es una de las principales fuentes de infelicidad. Eric Hoffer.

Por lo menos una vez, todos hemos preguntado: “¿Por qué no puedo ser feliz?”. Quizá hayamos sentido, como muchas otras personas, que es posible ser feliz constantemente, que hay un “pájaro azul de la felicidad”. Resulta triste que algunas personas dediquen una parte tan grande de su vida a tratar de alcanzar la meta imposible de “vivir felizmente para siempre y siempre”. Todavía más lamentable es que estas personas, empujadas por sus fantasías, inevitablemente se sienten aún más infelices o consecuencia de su inútil empeño. Yo también me desanimaba cuando percibía la felicidad como algo que tenías en su totalidad o no tenías en absoluto. Cuando pude examinar seriamente mis creencias y mis conceptos erróneos me di cuenta de que la felicidad nos llega durante momentos de un día y no es algo que dura “para siempre y siempre”. Empecé a saborear los momentos individuales y me llevé una sorpresa al ver cuántos eran en realidad: la satisfacción que se siente después de hacer bien un trabajo; la sensación de profunda comprensión con una persona amiga; la belleza de una puesta de sol. Hoy en día estos momentos de felicidad son bastante frecuentes. Estoy agradecido porque ahora puedo reconocerlos y apreciarlos como lo que son: dones.

PENSAMIENTO La felicidad nos llega en algunos momentos.

Sesión 15.15


Es bueno que pensemos que ninguna gracia o bendición es verdaderamente nuestra, hasta que veamos que Dios la ha concedido a otra persona por medio de nosotros. Phillips Brooks.

Desde que dimos la bienvenida a Dios en nuestra vida la gracia divina se nos ha hecho evidente por medio de las acciones de otras personas. Cuando más solos estábamos se nos ofreció amistad. Cuando necesitábamos ayuda pronto la encontramos. Cuando estábamos perdidos se nos indicó el camino. Al cabo de poco tiempo estuvimos en condiciones de transmitir la gracia de Dios a otras personas. Al prestar ayuda a quienes la necesitaban, nos convertimos en cauces del espíritu divino, el cual creemos que a través de nosotros entra en la vida de otras personas. Hubo veces, incluso durante los días más negros del pasado, en que deseamos secretamente poder dar en lugar de recibir. Pero hasta que nuestro espíritu armonizó con el de Dios no pudimos dar libremente y recoger los beneficios indescriptibles que ello producía. Hoy rezamos para pedir a Dios que nos permita librarnos del yo, con el fin de convertirnos en cauce despejado por el espíritu divino. Pedimos también que su amor penetre en la vida de otros a través de nosotros.

PENSAMIENTO Ayudando a los demás en armonía con Dios, puedo convertirme en cauce de la gracia divina.

Sesión 15.16


El pensamiento más importante que he tenido en mi vida fue el de mi responsabilidad individual ante Dios. Daniel Webster.

Al empezar mi recuperación me dijeron que si quería trabajar y vivir a gusto, tendría que aplicar principios espirituales a mi vida. Sé por experiencia propia y directa que estos principios dan buenos resultados. Cuando de forma regular y consecuente practico la paciencia, la tolerancia y la comprensión me siento en paz conmigo mismo y con el mundo que me rodea. Cuando caigo en la impaciencia, la intolerancia y el egoísmo de antaño me encuentro con que no puedo pagar el elevado precio de tal comportamiento. Andando el tiempo, la práctica de estos principios ha adquirido un sentido más profundo y mayor valor. Hoy procuro vivir en un plano espiritual, no sólo porque realmente no hay otro plano para mí, sino también porque esta forma de vida me permite expresar gratitud a Dios por sus numerosos dones: libertad, felicidad, amistad y la oportunidad de servir a los demás. Para mí la mejor forma posible de dar gracias a Dios por sus bendiciones es aplicar los principios que he aprendido a todas mis relaciones y actividades.

PENSAMIENTO Tu ocupación es el don que Dios te ha hecho. Lo que hagas con tu ocupación es el don que haces a Dios.

Sesión 15.17


Nada en la vida es más notable que la ansiedad innecesaria que soportamos y que generalmente provocamos nosotros mismos. Benjamin Disraeli.

Estoy agradecido por los numerosos giros de ciento ochenta grados que han dado mis percepciones y reacciones. El tiempo, por ejemplo –algo que es tan básico-, solía ser una fuente importante de ansiedad en mi vida. Si disponía de tres horas para cumplir un encargo, en vez de decir: “Tengo tres horas, ¡Estupendo!”, decía “Sólo tengo tres horas. ¡Es terrible!”. Al pensar ahora en ello, me doy cuenta de que tal vez era una forma de crear agitación. Creando un clima constante de crisis, durante mucho tiempo evitaba tener que hacer frente a los problemas reales.

PENSAMIENTO Tiempos difíciles o tiempos fáciles, tiempos buenos o tiempos malos…de ti depende.

Sesión 15.18


Aunque estés en el buen camino, te dejarán atrás si lo único que haces es sentarte. Will Rogers.

Como he hecho progresos palpables en mi nueva vida, al menos a mi propio modo de ver, de vez en cuando me parece tener derecho a sentirme un poco satisfecho de mí mismo. Hay veces, a decir verdad, en que tentado estoy de simplemente ir tirando durante una temporada…, obrar por pura fórmula. Sin embargo, me es imposible permanecer quieto. Cuando dejo de avanzar empiezo a retroceder incluso sin darme siquiera cuenta de ello. Antes de que transcurra mucho tiempo la satisfacción de sí mismo con que me he “obsequiado” se transforma en amargura e ingratitud. Empiezo a pensar en todas las cosas que quiero y no tengo, y en las circunstancias que son “injustas”. Pronto me desconecto y empiezo a decirme que ojalá mi vida fuese diferente. Una vez he empezado a andar por este camino sólo hay una forma de salir de él. Tengo que recordarme a mí mismo, con firmeza, que el verdadero problema no es mi vida, sino mi actitud. Para empezar a avanzar, necesito estar dispuesto otra vez a reconocer y apreciar todas las cosas por las que debo sentirme agradecido. Asimismo, necesito recordar que Dios me ha dado recursos ilimitados. Lo que decida hacer con ellos influye muchísimo en la calidad de mi vida.

PENSAMIENTO Sentirse satisfecho de uno mismo conduce a la gratitud.

Sesión 15.19

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