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Edición 775

Page 7

Año de la Misericordia

Por: Hna. Gloria Patricia Celis V. Misionera de la Nueva Vida

L

a devoción a la Divina Misericordia es un llamado de Dios a los hombres que regresen a Él, que confíen en Él. Esta devoción no es nueva, en realidad fue conocida desde los tiempos de Cristo. “¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!” (Mt 18, 38). Vemos cómo el ciego confiaba en que el Señor lo podía sanar y le gritaba que tuviera misericordia sobre él. Reconoce su ceguera y confía en Cristo, el único que lo puede sanar. El mensaje de la Misericordia es para todos los hombres, es también un mensaje para nuestros tiempos. El Papa San Juan Pablo II dijo en la Canonización de Santa Faustina: “No es un mensaje nuevo, pero se puede considerar un don de iluminación especial, que nos ayuda a revivir más intensamente el Evangelio de la Pascua, para ofrecerlo como un rayo de luz a los hombres y mujeres de nuestro tiempo”.

Definición de la Misericordia de Dios La Misericordia de Dios se puede describir como la respuesta de Dios que viene en auxilio de sus criaturas débiles, es una gracia que Dios concede gratuitamente a sus hijos, por su inmenso amor. Nuestra miseria es el pecado y por eso el hombre al ser pecador es también considerado como miserable. Pero hay una distinción muy importante entre la miseria y el que es miserable, y es que Dios aborrece al pecado pero ama al pecador, ama al hombre miserable y débil. Este amor con el cual Dios ama al hombre se define como Misericordia. La Misericordia no es precisamente compasión o perdón, estos son más bien los efectos de la Misericordia. En la lengua hebrea significa “rahamin” y se define como “un sentimiento que nace del seno maternal o de las entrañas del corazón de un Padre” (Is 49).

San José de Cúcuta, julio 24 de 2016

La Misericordia de Dios es un atributo que solo existe para sus criaturas. Es decir, para que Dios pueda ejercer Misericordia debe existir miseria. Como explica San Francisco de Sales: “Aunque Dios no hubiese creado al hombre, Él siempre fuese la caridad perfecta, pero en realidad no sería Misericordioso, pues la Misericordia se puede ejercitar solamente sobre la miseria... Nuestra miseria es el trono de la Misericordia de Dios”. Dice el Santo Cura de Ars: “La Misericordia de Dios es como un torrente desbordado que arrastra los corazones a su paso”. No lo merece nadie sin embargo es accesible a todos.

¿Cómo se ha manifestado esa Misericordia de Dios en el mundo moderno? El mensaje de Misericordia tiene una urgencia especial para nuestros tiempos. Dios quiere hablar a nuestra generación, desea que escuchemos y respondamos a su Palabra. En esta generación tan marcada por la cultura de la muerte; por la crisis de fe, esperanza y caridad; por el terrorismo; la autonomía y rebeldía contra Dios; por el hombre que quiere ser como Dios; en la era de violencia y destrucción familiar; de aborto; drogas, pobreza; desastres naturales; inmoralidades sexuales de todo tipo, y de gran crisis en la Iglesia, solo podemos exclamar: ¡Señor, ten Misericordia de nosotros y del mundo entero! En uno de los períodos más oscuros del siglo XX (entre la primera y la segunda guerra mundial), el Señor eligió a Santa María Faustina, religiosa polaca de la Orden de Nuestra Señora de la Misericordia para que fuese, como le dijo el 2 de febrero de 1938 el Señor: “Tú eres la secretaria de Mi Misericordia; te he escogido para este cargo en ésta y en la vida futura.” En la condición del mundo actual, en uno

de los siglos de mayor oscuridad en el mundo y la Iglesia, el Señor ha querido recordarnos su infinita Misericordia, que se hace más accesible en la medida en que más la necesitamos.

Meditación:

Coronilla de la Divina Misericordia Padre eterno, te ofrezco el cuerpo y la Sangre, el alma y la divinidad de tu amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, por mis pecados y los del mundo entero. El hombre al reconocer su pecado y la infinita misericordia no le queda sino agradecerle a Dios por su inmensa bondad y como la samaritana va corriendo a decirle a la gente que ¡vengan a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que hice ¿Será el Mesías?. “Por tu dolorosa pasión” es en esos momentos de dolor al sentirse identificado con la pasión de nuestro Señor, es cuando con más confianza suele acogerse a su infinita misericordia”... Ten misericordia de nosotros y del mundo entero”... ya no solo pide

“Cuanto más grande es la miseria de las almas tanto más grande es el derecho que tienen a Mi Misericordia...” (D. 1182) para sí, sino que en catolicidad, universalidad, pide por el mundo entero. Te alabo Padre porque te has dignado revelar a los sencillos y humildes (Mt 11, 25 - 30). El que se humilla es ensalzado (Lc 18, 9 - 14). La humildad es la base de la oración (CIC 2559).

¿Cómo orar con la Coronilla de la Divina Misericordia? Se utiliza un rosario común de cinco decenas.

1. La coronilla se inicia rezando un Padrenuestro, un Avemaría y el Credo. 2. Al comenzar cada decena decir: “Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, para el perdón de nuestros pecados y los del mundo entero”. 3. En las cuentas pequeñas del Avemaría se dice: “Por Su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero”. 4. Al finalizar las cinco decenas de la coronilla se repite tres veces: “Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros y del mundo entero”.


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