Ella tenía que hacer algo para resolver este problema. Porque los vecinos continuaban desperdiciándola sin importarle nada.
Solamente cerraba la pluma cuando terminaba de hacer esas actividades.
Su vecina Lucy tenía la costumbre de regar el jardín alrededor del mediodía todos los días de la semana. Uno de sus aspersores giratorios está dirigido hacia la calle, por lo que caía gran cantidad de agua en el pavimento y no sobre el jardín.
Carlos que vivía en la segunda calle de la urbanización, cuando terminaba de podar el césped, rastrillaba las hojas secas y la hierba cortada hacia la acera y la entrada de los autos. Entonces abría la manguera de agua del jardín y limpiaba toda la parte del frente con la presión del agua. El vecino del frente, primo de Luisa, tenía la costumbre de dejar correr el agua todo el tiempo mientras se rasuraba y se lavaba la cara. También la dejaba correr mientras se cepilla los dientes.