SIGUES MOJANDO MIS SUEÑOS
Gonzalo del Rosario Perú
Esta mañana al jabonarme volví a sentir que eras tú quien me acariciaba. Baby, where did our love go? Sonreías al escucharme cantar como The Supremes, derritiéndome en esa sonrisa maliciosa cuando te posabas entre mis piernas y tu lengua jugaba muy triste; te sentí muy dulce leyendo a Pimentel… ¿por qué me haces esto? De noche me posees, subes mi polo, sabes que no llevo nada debajo, me abrazas, posas tus labios sobre mis senos, son tuyos, me muerdes suave, como atenazándome a la punta incisiva de tu lengua, tus manos sobre mí, te hundes y aprisiono, nos adherimos, no quiero que te vayas, no, entiérrate en mí, quiero sentirte venir, hirviendo en lava, sólo abrázame más fuerte mientras soy tuya, y quédate así, pegados como perros recién pisados. Las noches que caigo rendida del trabajo me esperas hasta quedar seca bocabajo para que a mitad de madrugada me bajes las bragas entre besos y mordidas, subas mi polo; sentado a mi espalda flotas y tus manos dibujan nuestras constelaciones favoritas entre el masaje y la rigidez de tu miembro; sujeto tu glande húmedo con mis nalgas que se mojan, aguardando tu nebulosa. Llegamos juntos para elevarnos, flotamos sin abrir los ojos, sin morir aún, sin negarme al placer de sentirte, duro y largo y fuerte poseyéndome detrás; de la manera más salvaje y brutal hundías tus yemas en mis nalgas otra vez con tu voz susurrándome You won’t see me, tu voz, you won’t see… existe; caliente y abundante venías, desaparecías, dejándome rebosantegotada. A veces te sentía dormir a mi lado; cansada me abrazabas hasta el amanecer cuando despertaba tan necesitada que las primeras veces, tras flotar completa, feliz, me echaba a llorar histérica porque tú ya no estabas más, porque no te vería más y no me quería levantar jamás. Entonces comprendí que ya no dependía de ti, sólo debía disfrutar cada segundo, valorarlo, sea de noche, madrugada o muy en la mañana, y que hasta ahora no sepa ni pueda descifrar ese ritmo. Supongo que tendrá que ver con esas fechas especiales que sólo tú recordabas, y que yo hasta ahora no logro ubicar, pero cuánto quisiera… No le puedo contar a nadie lo que pasa, lo que me sigues haciendo; creerían que ya enloquecí, pero es que tampoco tendrían por qué enterarse, si esto nos
41