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JORGE ÁLVAREZ, DIRECTOR DEL HOTEL GRAN BILBAO
«Nuestros empleados trabajan con libertad, sin la presión de tener al jefe detrás» Jorge Álvarez, director del Hotel Gran Bilbao, ha puesto en práctica una forma diferente de gestionar su compañía, poniendo en el centro a las personas. Tras formarse en coaching, decidió que toda la plantilla tenía que asumir también esos principios. Y los resultados son, cuanto menos, muy esperanzadores.
implementar esos cambios en mi persona para luego aplicarlos al resto de la empresa. Eso es fundamental si queremos cambiar la filosofía de cualquier negocio. —¿Qué es lo que te hace echar el freno en 2014, tras cinco años dirigiendo el hotel? —El otro día salió este tema en una formación de coaching que tenemos cada cierto tiempo con todo el equipo. Analizamos todo el recorrido que hemos llevado como compañía desde 2009 y me percaté de que el nacimiento de mi hija en 2012 tuvo mucho que ver. Un día de 2013 me levanté, me miré al espejo y me vi muy jodido, muy cansado. Mi hija tenía 18 meses y me di cuenta de que no podía seguir así. Tenía que echar el freno, porque desde siempre había normalizado lo de trabajar 15 o 16 horas diarias y había dejado de vivir; es decir, solo vivía para trabajar. Me di cuenta de que ese no era el estilo de vida que quería llevar, que por trabajar muchas horas no se era más productivo. Quería ver crecer a mi hija; fui totalmente consciente de que quería cambiar. Empecé a aplicar esos cambios en mi persona, se me abrió mucho la mente, vi las cosas mucho más claras y poco a poco percibí que podía aplicarlos también en mi empresa.
David Val Palao
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unque suene a tópico, Jorge Álvarez es un profesional hecho a sí mismo. Toda su vida laboral ha estado vinculada al sector hotelero, desde que en 2001 diera sus primeros pinitos en la ya extinta Husa Hoteles. En 2008, decidió abandonar la hotelera de la familia Gaspart para idear un proyecto personal especialmente emocionante: levantar el Hotel Gran Bilbao en Santutxu, su barrio. Tras unos primeros años de adaptación, Jorge Álvarez decidió dar un giro a su forma de entender la hotelería y se formó en coaching, un punto de inflexión que ha marcado desde entonces su vida profesional y la de quienes lo acompañan. Desde 2019, también preside la AEDH/País Vasco.
—Imagino que hasta ese momento los KPIs y los porcentajes tenían todo el protagonismo, pero poco a poco fueron dejando paso a las personas. A día de hoy, ¿qué porcentaje ocupa cada uno de esos pilares? —En el día a día, todo es importante. Obviamente, hay que prestar atención a lo que dicen los KPIs. Al fin y al cabo, somos una empresa y tenemos que conseguir que sea rentable, porque si no, tampoco hay trabajo para las personas. Pero escuchamos mucho más a los empleados. Tampoco es que tengamos que estar pendientes de lo que hacen, sino que cuando la empresa tiene clara su filosofía y sus valores, la gente va contigo a una. ¿Con qué valores queremos trabajar? ¿Cómo queremos comportarnos como equipo? Cuando todo eso está claro, la gente se siente parte del grupo. Todo es mucho más fácil porque se va en una misma dirección. Por desgracia, hay muchas empresas donde la comunicación no fluye y el comité directivo sabe hacia
—¿Qué papel ha jugado tu formación en coaching a la hora de conformar la filosofía del Hotel Gran Bilbao (HGB)? —Al final de 2014, decidí formarme como coach. Pasé de una gestión basada en números, ratios y tantos por ciento a otra donde empiezo a poner el foco en las personas. Desde entonces, una frase marca mi forma de entender el negocio: personas felices es igual a empresas rentables. La fórmula del éxito, tal y como yo la entiendo, pasa un poco por ahí, por haber cambiado el foco y haberlo puesto directamente en las personas. Pero para liderar con el ejemplo de ese gran cambio tuve que formarme primero como coach;
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