T E C N O H O T E l / nuevas tecnologías
Javier Delgado, Leading Sales, marketing, distribution, data & IT en Iberostar
Invertir en tecnología o morir: ahora o nunca No es momento de quejas, lamentos y súplicas a las administraciones; es momento de repensar profundamente cómo puede cada empresa del ecosistema turístico adaptarse -rápido- a la nueva realidad, ya que la alternativa es el precipicio.
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o voy a hablar de la pandemia que asola el mundo, especialmente la industria del turismo, sino de la oportunidad que emana de la necesidad imperiosa de adaptarse. La economía y el mundo de los negocios son mucho más semejantes de lo que puede parecer al mundo animal y, por buscar un símil, a la primera industria del mundo en términos de aportación a empleo y PIB le ha caído un meteorito encima. No es momento de quejas, lamentos y súplicas a las administraciones; es momento de repensar profundamente cómo puede cada empresa del ecosistema turístico adaptarse -rápido- a la nueva realidad, ya que la alternativa es el precipicio. Cierto es que la circunstancia no es la mejor, tener que tomar decisiones de calado con el agua al cuello es complicado, pero no nos queda otra. La tecnología aplicada al negocio ha avanzado más en los últimos 10 años que en los anteriores 100. Esta afirmación -que parece ligera- ha de tomarse muy en serio, ya que entraña una gran oportunidad al tiempo que una gran amenaza. ¿Cuál? Pues como toda arma de doble filo, aquellos que sepan servirse de la misma para cam-
biar y acelerar sus procesos, entender mejor a sus clientes y vender de manera más eficiente, tendrán opciones de sobrevivir. No he dicho ganar, he dicho sobrevivir. Los que por el contrario vean
«Cuando, dentro de poco, salgamos del túnel de la COVID muchas cosas habrán cambiado para siempre, la única manera de tener opciones para seguir vivo es invertir y adaptar la tecnología» la tecnología -y su correspondiente CAPEX & OPEX en las cuentas de explotación- como una carga molesta y falta de valor, terminarán por quedarse fuera de juego. Si están ya con “el agua al cuello” puede que ya lo estén sin ser ni siquiera conscientes de ello.
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Y bien, algún lector se dirá y ¿qué es lo que hay que hacer? Pues básicamente aplicar mucho sentido común e invertir con tanta prudencia como determinación, aceptando que la tecnología aplicada es la solución y no el problema. Recordemos cómo muchos hoteleros negaron la relevancia y futuro de las OTAs; lo recuerdo bien, ya que trabajaba “abriendo brecha” para una de las más grandes en destinos de sol y playa a principios de este siglo. Hoy, para muchos hoteles, las OTAs suponen una enorme parte de su venta y se ha establecido un duopolio que de facto domina la distribución online. Los touroperadores que se han sabido adaptar están creciendo y saldrán más reforzados de esta crisis porque han sabido sumar una capa de tecnología a su “stack de avión+hotel +traslados”, los que no supieron entender esto a tiempo ya los hemos ido enterrando y, desgraciadamente, la COVID tiene a alguno más en la UVI. Hoy, más que nunca, hay que elegir rápido y bien a los compañeros de viaje y probablemente tendremos que evaluar más sus capacidades tecnológicas que sus flotas o redes físicas de venta. La clave para salir de esta es -como casi siempre- saber vender. Pero no “vender por vender”, sino vender inteligentemente; esto es: optimizar el mix de canales, balancear de manera óptima directo vs. intermediado, recuperar el control del inventario, invertir en activos digitales e inteligencia comercial y sobre todo, ser coherente y valiente. Hay que asumir que ya no tenemos las grandes ferias ni los grandes touroperadores; antes con 3 o 4 viajes al año y sus correspondientes cenas te-