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Editorial Los campings no pueden desdeñar posibilidades

Bungalows y autocaravanas UANDO, hace años, comenzaron a instalarse los primeros bungalows y módulos de alquiler en los campings, fueron muchos los que dudaron tanto de su conveniencia como de su eficacia. Por un lado, los empresarios de camping sabían que la instalación de estos modernos elementos de alojamiento chocaría con las excesivas limitaciones que entonces tenían las respectivas normativas vigentes. Por otro, desconfiaban de que esta oferta calase en un público no habituado a frecuentar sus establecimientos, hasta entonces exclusivamente reservados a los clientes que lo hacían en tienda de campaña o en cualquier elemento de caravaning. Por tanto, dudaban de que fuera rentable para sus legítimos negocios. Sin embargo, las dudas no tardaron en disiparse, y muchos comprobaron que las flamantes alternativas de alojamiento turístico comenzaban a captar nuevas clientelas y, por tanto, podrían reportar beneficios más o menos inmediatos. El problema estaba en las restricciones de las normativas. Pero paulatinamente sus articulados han ido concediendo una mayor permisividad a la instalación legal de estos elementos. En unas CCAA más que en otras, es cierto.Y continúa el pulso con las administraciones turísticas para procurar, poco a poco, ir abriendo el abanico de porcentajes permitidos. Lo que posiblemente ignoran muchos empresarios de camping es que mientras desde sus asociaciones y federaciones pujaban para conseguir ampliar los porcentajes de instalación de bungalows y mobil-homes, muchos de sus clientes «de toda la vida» (es decir, el campista tradicional, de tienda, remolque-tienda y sobre todo caravana) veían cómo paulatinamente no sólo se iban reduciedo el número de parcelas en los terrenos de acampada sino que, además, el concepto y la filosofía que siempre ha alimentado a este colectivo se estaba adulterando gravemente. «Los campings ya no son lo que eran», postulaban desde federaciones, clubes y/o asociaciones de usuarios.Y lo cierto es que no les falta razón… Su descontento también lo manifestaron contra las muchas publicaciones de Peldaño dedicadas a dar cobertura y promoción a bungalows y mobil-homes. Entre otras razones porque, aunque desde esta editorial entendíamos que efectivamente se estaba «descafeinando» la filosofía campista «de toda la vida», también nos alineábamos con los tiempos y, en consecuencia, no podíamos desmarcarnos de las nuevas tendencias. Tampoco lo hemos hecho cuando se ha producido en España el «boom» de las autocaravanas (no con la «acampada libre», conste), aunque absurdamente algunos empresarios de camping cuestionaban el apoyo… No se puede dar de lado ni a la modernidad ni al futuro. Muchos campings que antes se mostraban reacios, ahora parece que empiezan a aceptar una realidad (el autocaravanismo) que también puede reportarles beneficios. La «Fórmula Camper» no es la panacea, pero sí un buen ejemplo. Bungalows y autocaravanas tienen cabida en los campings… que no deben desdeñar las muchas posibilidades que ambos segmentos en boga les ofrecen.

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PANORAMA

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