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Ética en medios digitales y sociales Antología. Upaep on line En esta antología encontrarás temas de Ética y Moral, Ética Profesional, Uso de medios digitales, entre otros. Realizada por Patricia González P

3-10-2013


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Ética en Medios digitales y sociales

Ética y Responsabilidad Social Concepciones antiguas de la Filosofía Hablar sobre el origen de la ética es hablar de la misma naturaleza humana, es decir, que ésta nos ha acompañado desde que como seres racionales comenzamos a vivir en comunidad y a cuestionar los elementos morales vigentes en dichas sociedades. El origen de la ética está estrechamente ligado al origen de la filosofía. En la humanidad surge la necesidad de encontrar otro tipo de respuestas a las situaciones de la vida, la percepción de lo habitual se modifica y se comienza a cuestionar el pensamiento mítico existente hasta finales del siglo VII y principios del VI A.C. Las respuestas que la humanidad tenía sobre la naturaleza, dejaron de ser satisfactorias, y al interior del ser humano se despertó una curiosidad por entender y explicarse lo que en su entorno acontecía, y poco a poco, también a explicarse lo que estaba un poco más allá de la naturaleza misma. Los estudios que buscan fijar el nacimiento de la filosofía, por lo general tropiezan con dos hipótesis clásicas sobre el origen de la misma: la oriental y la griega.


Página |3 Según Martínez Huerta (2001) las concepciones antiguas de la filosofía pueden ser: • Es la ciencia que tiene por objeto el ser, Platón • La ciencia que estudia las causas, Aristóteles • Es saber con precisión y detalle qué es esto de los dioses, de los deseos y de las opiniones, Epicteto • Es la ciencia de la verdad; mas no de cualquier verdad, o sea la que pertenece al primer principio por lo cual todo lo demás existe, Tomás de Aquino ¿Qué es la filosofía?

El mismo autor señala que las concepciones actuales de la filosofía pueden ser: • Es el sondeo de lo racional, justamente es la aprehensión de lo presente y de lo real, y no la indagación de un más allá, que sabe Dios dónde estará, Hegel • Es una autorreflexión del espíritu sobre su conducta valorativa teórica y práctica, y a la vez una aspiración al conocimiento de las últimas conexiones entre las cosas, a una concepción racional de universo, Hessen • Es el extraordinario preguntar por lo extraordinario, Heidegger


Página |4 Se podría cerrar este apartado diciendo que la filosofía es: “Históricamente, la invención –hecha por los griegos de las colonias jonias de Asia Menor, hacia el s. VI a.C.,- de hacer frente con la reflexión racional a los problemas que les presentaba la naturaleza. La invención consistió –es la tesis de Karl R. Popper- en un cambio de actitud ante las afirmaciones tradicionales acerca del mundo y el lugar que ocupa el hombre en el mundo, sobre todo acerca de los orígenes de ambos, debido a profundas transformaciones sociales. De una actitud tradicional, conservadora y acrítica, basada en el mito, se pasa a una actitud nueva, innovadora y crítica, que se expresa mediante teorías sobre el mundo, al comienzo rudimentarias. Esta actitud llega a convertirse en la tradición de criticar teorías, de modo que la filosofía, primero, y luego la ciencia, que irá naciendo de aquélla, no son más que la actitud crítica del hombre ante las cosas –la naturaleza, el universo y él mismo-, tal como se ha desarrollado a lo largo de la historia” (Diccionario de Filosofía Herder, 1998). En este ámbito aparecen los primeros modelos o sistemas morales, mismos que responden a una forma particular de concebir las cosas o de ver el mundo, entre ellos destacan el relativismo de los sofistas y el intelectualismo de Sócrates.


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3. Primeros sistemas morales.

3.1 El relativismo moral de los sofistas. Los sofistas, es el nombre con que se conocen a un grupo significativo de intelectuales, principalmente presocráticos, de los siglos V y IV a.C. que se distinguieron por la enseñanza de la retórica y la preparación para alcanzar el éxito en la vida social por medio del dominio de una cultura general a los hijos de la aristocracia de aquel tiempo. Por dedicarse a ello, son llamados los “primeros maestros” y sus servicios eran costosos. Los sofistas profesaban un relativismo universal, que en el plano de lo moral tenía sus propios acentos. Para ellos, todo valor moral depende esencialmente del punto de vista del sujeto que los tiene, negando la existencia de normas morales universalmente válidas. Afirman que la relatividad no afectaba los valores morales en sí mismos, sino únicamente a la conciencia humana de estos valores, no a su vigencia objetiva, sino sólo a la forma histórica de expresión (Hirschberger, 1982). 3.2. El intelectualismo moral de Sócrates. Un segundo sistema moral es delineado (no creó un sistema acabado) por Sócrates (469399 a.C.), de quién se dice es “el más poderoso fenómeno educativo en la historia de occidente”, cuya verdadera grandeza y significación radica en la nueva base sobre la que asienta la ética (Fischl, 1984), el propone el intelectualismo moral en total contradicción al modelo sofista. En general, el intelectualismo moral es la tendencia a dar una importancia excesiva a la razón en materia de ética. Para Sócrates la virtud es saber, el que mejor obra en cada caso es el que tiene mejor inteligencia de la cosa, por tanto se puede enseñar la virtud y la ética se vuelve intelectualista.


Página |6 A lo anterior se suma el conocimiento de si mismo, “conócete a ti mismo” resulta ser la máxima obligación moral de la persona (Fischl, 1984) 4. Antiguas escuelas griegas de la ética. Los responsables de dar forma al sistema inacabado de Sócrates resultaron ser sus discípulos, principalmente Platón y luego, en menor rango, los que conformaron las escuelas socráticas menores. Todos ellos se caracterizaron por tener una orientación ética y recurrir a la dialéctica y mayéutica socrática 4.1. Escuelas socráticas menores La herencia filosófica de Sócrates desapareció en las llamadas “escuelas socráticas menores”, estas son: los Cínicos fundada por Antístenes de Atenas, los Cirenaicos constituida por Aristipo de Cirene y los Megáricos organizados en torno a Euclides de Megara. 4.1.1. Los cínicos Antístenes de Atenas (445-365 a.C.), es el fundador de la escuela. La orientación moral de los cínicos estuvo al servicio de una vida ascética y de desprecio a los bienes ateriales. El sabio cínico afirmaba, busca sólo la virtud y no desea ni los bienes ni los placeres, libre de todo y de todos, desprecia las normas usuales de conducta social e importuna a los demás provocándolos con la absoluta franqueza. Su doctrina puede explicarse a partir de los principios siguientes: a. Autoarquía. Afirman que la auténtica virtud es vivir conforme a la naturaleza, donde los bienes exteriores no contribuyen a la felicidad, ya que ésta solo proviene de los bienes del alma, llevando hasta el extremo esta desvaloración convirtiéndolo en un desprecio ostentoso. Los cínicos despreciaban el placer, que lo consideraban el mal si era aceptado como una guía de conducta. b. Repulsa a la civilización y al Estado. El cínico prefiere una vida natural y sencilla antes que participar en el boato de una sociedad que se le aparece como inauténtica y en una cultura alienante y, quizás, carente de los medios intelectuales de oponerse a ésta, adopta un estilo de vida chocante y provocador. c. Vuelta a la naturaleza. Solo obedecen a la naturaleza y desprecian todo lo que tiene su origen en las convenciones humanas, esta es la auténtica virtud. Juzgaban todo orgullo como un vicio, incluyendo el orgullo en la apariencia, o limpieza. 4.1.2. Los cirenaicos Fue fundada por Aristipo de Cirene (435-355 a.C.), sus pensamientos y doctrinas fueron sistematizados por su nieto Aristipo el Joven también conocido como Metrodidacto. Esta escuela ve la felicidad o el bien mayor no en la virtud, sino en el placer, en este sentido podemos afirmar que eran hedonistas que es la “concepción ética que considera que la


Página |7 consecución del placer determina el valor moral de la acción último que persigue la acción humana” (Diccionario de Filosofía Herder, 1998). Sostenían que por naturaleza, todo hombre tiene derecho al placer, mensurable solo en grado y duración. 4.1.3. Los megáricos. Fundada por Euclides de Megara (450 – 380 a.C.), también es conocida con el nombre de escuela erística “disputadores” por recurrir a los sofismas y finalmente como “dialécticos”. A diferencia de las dos primeras escuelas que tienden a proseguir en la línea de la ética de Sócrates, esta escuela se dirige al rescate del elemento dialéctico de la filosofía socrática (Fischl, 1984,). 4.1.4. Escuela platónica La escuela se conforma en torno a la Academia fundada por Platón en el año 387 a.C. junto al bosque o parque del famoso héroe Akádemos, de ahí su nombre, persistiendo hasta el año 529 d.C. La academia enfatizaba el estudio de las matemáticas, principalmente la aritmética y la geometría, aunque se distinguía también por la enseñanza de la dialéctica, astronomía, derecho y filosofía. Sus métodos de enseñanza podrían considerarse innovadores para su época: diálogos, debates, discusiones y lecciones magistrales tanto de Platón, como de discípulos aventajados y de personalidades famosas que pasaban por Atenas. Dos son los grandes expositores del esta escuela: Platón y sus discípulo Aristóteles, ellos son los herederos preferentes del pensamiento socrático. 4.1.4.1. Platón La filosofía platónica parte de la cuestión relativa a la propia y verdadera esencia del bien o de los valores morales, para ello, siguiendo el camino de la ética, conforma su “teoría de las ideas” Retomando las enseñanzas de su maestro Sócrates, al hablar sobre los valores los percibe como algo independiente de la voluntad del hombre, de sus deseos y necesidades, de las inclinaciones e intenciones subjetivas, algo que manifiesta como absoluto. Agrega que por encima de esto, en la actividad moral del hombre, existe algo que afecta al hombre propiamente dicho, a su carácter y sentimiento, observamos una cualidad de valor completamente distinta de la utilidad material y subjetiva, es decir, una realidad de orden ideal, objetiva, que se impone a todos: la virtud. 4.1.4.2. Aristóteles. Nació en el año 384 a.C. en Estagira (Tracia), ingresa a la academia cuanto tenía unos 17 o 18 años, permaneciendo como discípulo de Platón aproximadamente por 20 años.


Página |8 Según él, todos los hombres aspiran a la felicidad, meta y fin de la vida y bien supremo por excelencia, misma que concibe como una actividad que concuerda con la naturaleza específica de la humanidad y que resulta del único atributo humano de la razón. Al respecto, “la recta razón es norma moral: lo que es conforme a la razón es bueno; lo que repugna a la razón, malo” (Fischl, 1984). Aristóteles mantenía que las virtudes son en esencia un conjunto de buenos hábitos, distinguiendo dos especies de virtudes: virtudes intelectuales y virtudes morales. Las primeras, consisten en el estudio de la verdad, en la ciencia y en la aspiración a la sabiduría y son consideradas por él, superiores a las segundas. En general, Aristóteles define el término medio como el estado virtuoso entre los dos extremos de exceso e insuficiencia; así, por ejemplo se tiene la parquedad, entre avaricia y derroche; el valor, entre cobardía y temeridad. Para Aristóteles, las virtudes intelectuales y morales son sólo medios destinados a la consecución de la felicidad, que es el resultado de la plena realización del potencial humano. 4.2. Escuelas helenísticas Circunscribir en el tiempo éste período siempre ha resultado un poco complejo, dado que en lo que respecta a los hitos de inicio o finalización del período los historiadores aún no se ponen de acuerdo. No obstante, se asumirá el tiempo circunscrito entre la muerte de Alejandro Magno en el 322 ó 323 a.C., (año también de la muerte de Aristóteles) para el inicio y su terminación a finales del s. III d.C., para ser precisos en el año 270 d.C. cuando sobrevino la muerte de Plotino. El helenismo es propiamente el fenómeno de difusión del espíritu griego (lengua y cultura) en el ámbito del mundo oriental, difusión que supone una universalización de esta cultura, vehiculada por el griego como idioma común, dentro no obstante de un proceso histórico de descomposición del imperio macedónico, que pasa por las fases de desmembración, conquista de Grecia por Roma y el surgimiento del imperio romano. Esta época de profundas transformaciones sociales está marcada por la aparición de las llamadas a) escuelas helenísticas y b) el florecimiento de la ciencia griega, así como por c) la decadencia de la ciencia helenística (Diccionario de Filosofía Herder, 1998). 4.2.1. Epicureísmo Es el conjunto de doctrinas conformada por Epicuro de Samos (341 ó 342 – 270 a.C.) y por sus seguidores Colotes, Timócrates, Hermarco Idomeneo, Hedeira, Leonteso y principalmente Metrodoro. Sostiene la misma doctrina que los cirenaicos en torno al placer, al que consideran el valor supremo, al cual se subordinan todos los demás. Para ello, seguían la regla de conducta práctica de “procurar el máximo de placer con el mínimo de dolor” (Gutiérrez Sáenz, 1996,). Pero a diferencia de la concepción hedonista de Aristipo que para él la


Página |9 felicidad era la suma de todos los placeres, Epicuro trata de mejorarlo, apoyándose en la noción de naturaleza. El placer es visto como algo propio de nuestra naturaleza humana, sin embargo, hace una distinción entre los diferentes placeres, invitando aspirar a aquellos que fueran elementales para la vida y cuya práctica no fuera motivo de escándalo. 4.2.2. Estoicismo Esta escuela fue fundada por Zenón de Citio (333 – 263 a.C.), ellos consideraba a la ética como la tercera parte de la filosofía (la lógica y la física eran las dos primeras). La concepción de la ética se construye en torno a la doctrina intelectualista del determinismo cósmico, ya que todo el universo se encuentra, según ellos, regido por el logos, palabra que viene del griego legein, se traduce habitualmente como razón, aunque también significa discurso, verbo y palabra. En cierta forma, pues, significa razón discursiva que muestra su sentido a través de la palabra (Diccionario de Filosofía Herder,1998). A manera de conclusión: Éste es el recorrido histórico que ha tenido que transitar la ética en sus orígenes para germinar y convertirse en la ciencia de hoy día. Puede constatarse su estrecha relación con el mismo aparecimiento de la filosofía y como ésta es parte constitutiva de la misma. En los siguientes años, cada corriente filosófica que se produjo permitió concebir nuevos sistemas éticos, tales como: la ética formal de Kant, el utilitarismo, el determinismo, el vitalismo, el emotivismo moral, el decisionismo, el consecuencialismo, el intuicionismo, el naturalismo, la ética marxista, la ética del superhombre, la ética axiológica, la ética comunicativa, la ética de la liberación, entre otros.


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Ética Se ha abordado el origen histórico de la filosofía y la ética y, como pudo apreciarse, evidenciando entre ambas una relación innegable. Durante mucho tiempo la ética fue concebida como un tratado de la filosofía, dicha concepción parte del hecho que hasta el siglo VI a.C., todo conocimiento acumulado por el hombre se insertaba en el campo de la filosofía, principalmente debido a la cantidad limitada de conocimiento racional que se poseía, “en este sentido, la filosofía se presentaba como un saber total que se ocupaba prácticamente de todo” (Ibarra Barrón, 1998) no obstante, con el tiempo ha sido evidente su concepción como una ciencia aparte. En tiempos modernos, “la ética reclama, gracias a sus métodos de trabajo, disciplina, interacción con otras ciencias y sobre todo a las características de su objeto de estudio, independencia y autonomía con respecto a la filosofía” ” (Ibarra Barrón,1998). La


P á g i n a | 11 independencia y autonomía ha de entenderse de manera relativa, ya que la ética al igual que el resto de las ciencias que con el tiempo se desprendieron de la filosofía, vuelven a ésta para retroalimentarse. De la misma manera que otras ciencias, la ética se nutre de principios, postulados y enunciados de muchas disciplinas sociales como son la antropología, la sociología y la psicología. Lo anterior en congruente con el principio de comunicabilidad de las ciencias acuñado por Descartes, donde los saberes de un campo del conocimiento se trasvasan a otros para completarse o robustecerse. 1. Origen etimológico de la ética. El término ética se deriva de la palabra griega “ethos”, las acepciones históricas más comunes según Escobar Valenzuela (2001) son las siguientes: • “Lugar habitado por hombres y animales” (Homero) • “Lugar o morada”. “La morada o ethos del hombre es el ser” (Heidegger) • “Fuente de vida de la que manan actos singulares” (Zenón de Citio) • “temperamento, carácter, hábito, modo de ser” (Aristóteles)

Para algunos, el vocablo ethos tiene un sentido mucho más amplio que el que se da a la palabra ética. Lo ético comprende la disposición del hombre en la vida, su carácter, costumbre y moral, tal y como puede extraerse de las anteriores acepciones. Se puede traducir como “el modo o forma de vida” en el sentido más profundo de su significado.


P á g i n a | 12 Ethos significa carácter, pero no en el sentido de cualidad sino en el sentido “del modo adquirido por hábito” (Aranguren, 1995). Lo que significa que el carácter se logra mediante el hábito y no por naturaleza, por ello suele llamársele “segunda naturaleza”. Dichos hábitos nacen por repetición de actos iguales, en otras palabras, los hábitos son el principio intrínseco de los actos. La moral procede del latín “mos”, que también significa costumbre, hábito, en el sentido de conjunto de normas o reglas adquiridas por medio del hábito. 2. Origen científico de la ética. Hay que aclarar en primer lugar lo que es ciencia. Una de las concepciones más tradicionales de lo que es ciencia la concibe como el “estudio sistemático de las cosas por su causas, para el beneficio del hombre”, en la medida que puede explicarse de manera ordenada y racional el origen de los diferentes fenómenos o hechos que se estudian, evidenciando la razón de las cosas y, cuyos hallazgos beneficien a la humanidad misma, entonces se puede hablar de que un conocimiento en particular es científico. Pero si se quiere aseverar lo que hoy en día se entiende por ciencia, ha de partirse de su origen etimológico, la ciencia viene del latín scientia, de scire, que significa, saber. “Es la actividad humana productora de conocimiento científico. Aquella actividad cultural humana que tiene como objetivo la constitución y fundamentación de un cuerpo sistemático del saber. La actividad científica se distingue de otras similares por sus características específicas: el conocimiento del que trata es un conocimiento racional, que se refiere al mundo material o naturaleza, cuyas regularidades quiere explicar y predecir; obtenido mediante un método experimental, del cual forman parte la observación, la experimentación y las inferencias de los hechos observados; es sistemático porque se organiza mediante hipótesis, leyes y teorías, y es un conocimiento objetivo y público, porque busca ser reconocido por todos como verdadero o, por lo menos, ser aceptado por consenso universal” (Diccionario de Filosofía Herder, 1998). Si aplicamos éste último concepto de ciencia descubriríamos más adelante que en la ética no puede experimentarse, pero ello no le resta a su carácter de cientificidad, ya Roger Bacon (1214-1292), acuñó por primera vez la expresión “ciencia experimental”, para separar aquellas ciencias que experimentan de las que no lo hacen, como son la teología y la filosofía. A lo anterior agregamos, tal como lo plantea Pérez (1967) a mediados del siglo pasado, que la ética debe su origen o fundamentación a la observación de los hechos reales de la conducta o comportamiento humano. Ética Como ya se ha dicho, proviene del griego éthos que significa carácter o costumbre. Rama de la filosofía cuyo objeto de estudio es la moral. Si por moral hay que entender el conjunto de normas o costumbres (mores) que rigen la conducta de una persona para que pueda considerarse buena, la ética es la reflexión racional sobre qué se entiende por conducta buena y en qué se fundamentan los denominados juicios morales. Las morales,


P á g i n a | 13 puesto que forman parte de la vida humana concreta y tienen su fundamento en las costumbres, son muchas y variadas (la cristiana, la musulmana, la moral de los indios hopi, etc.) y se aceptan tal como son, mientras que la ética, que se apoya en un análisis racional de la conducta moral, tiende a cierta universalidad de conceptos y principios y, aunque admita diversidad de sistemas éticos, o maneras concretas de reflexionar sobre la moral, exige su fundamentación y admite su crítica, igual como han de fundamentarse y pueden criticarse las opiniones. En resumen, la ética es a la moral lo que la teoría es a la práctica; la moral es un tipo de conducta, la ética es una reflexión filosófica (Diccionario de Filosofía Herder, 1998). De la concepción propuesta anteriormente, puede evidenciarse un triple carácter de la ética: el racional, el práctico y el científico. 3.1. Carácter racional. El carácter racional que robustece a la ética sostiene que: “la ética no es producto de la emoción o del instinto. Tampoco es el resultado de una intuición del corazón, ni mucho menos de la pasión. La ética tiene como órgano básico la razón. Y es que… para encontrar la razón de ser de algo, la facultad justamente indicada es la razón. Solamente así se puede garantizar el nivel científico de la ética y, por tanto, el acuerdo unánime de los hombres en determinados juicios. Los hombres empiezan a encontrarse y a unificarse en el plano de la razón” (Gutiérrez Sáenz, 1996). El carácter racional viene dado entonces por el uso de la razón. La ética no es una ciencia experimental, como ya se explicó con anterioridad, sino racional, ya que fundamenta sus modelos éticos por medio de la razón. Ésta razón nos proporciona causas, razones, el porqué de la bondad en una conducta realizada. La ética va a aparecer, como lo afirma Etxeberria (2003), desde el proceso combinado de reflexión sobre el hecho moral en sentido más estricto. La reflexión exige el análisis, la crítica y la fundamentación desde la racionalidad para constituir la teoría. 3.2. Carácter práctico. La ética es una ciencia práctica, eso quiere decir que es para vivirla en el día a día de nuestra existencia, con ello se pretende llevar a la concreción en la realidad cotidiana aquello que teóricamente se construye, buscando mejorar la situación de ser y estar en el mundo, favoreciendo la convivencia en sociedad y el desarrollo de la propia persona. No es lo mismo saber simplemente por saber que saber para actuar. La ética es un saber para actuar. La contemplación puramente teórica del asunto no es la finalidad de la ética, va más allá y sólo cumple su finalidad propia cuando se encarna en la conducta humana. (Gutiérrez Sáenz, 1996) 3.3. Carácter científico.


P á g i n a | 14 Para que una ciencia sea una ciencia se requiere que cumpla mínimamente con tres condiciones: que tenga un objeto de estudio propio, que sea autónoma y que tenga un método de estudio particular para estudiar su objeto. 3.3.1. El objeto de estudio de la ética. El objeto de estudio de cualquier ciencia está compuesto por el objeto material y el objeto formal. El objeto material, tema o materia a tratar (la cosa que se estudia) puede ser un punto coincidente de varias ciencias, por el ejemplo las ciencias humanas que se encuentran en el estudio del hombre, de esta manera dos o más ciencias pueden convenir en un mismo objeto material de estudio. Lo que diferencia a una ciencia de otra es su objeto formal, aspecto del tema o materia a tratar (el aspecto de la cosa que se estudia). Tal y como se presenta en la definición el objeto de estudio de la ética es la moral, pero éste ha de ser descompuesto como en toda ciencia, en material y formal. 3.3.1.1. Objeto material de la ética. El objeto material de la ética son los actos morales, es decir, los actos humanos libres y concientes, medidos y regulados por la regula morum. “La ética enfoca sus actividades en esa zona netamente humana, como es la conducta del hombre, su realización como hombre, sus decisiones libres, sus intenciones, su búsqueda de la felicidad, sus sentimientos nobles, heroicos, torvos o maliciosos. Éste es el objeto material de la ética”. (Gutiérrez Sáenz, 1996). La preocupación primera entonces ha de ponerse precisamente en los “actos” Con respecto al hábito, Aranguren afirma que: Hay que traducirlo a la manera de Santo Tomás como habitud, que significa primeramente, “haber” adquirido y apropiado; pero significa además de este “haber” consiste en “habérselas” de un modo o de otro, consigo mismo o con otra cosa; es decir, en una “relación”, en una “disposición a” que puede ser buena o mala. Los hábitos consisten, pues, en disposiciones difícilmente admisibles para la pronta y fácil ejecución de los actos correspondientes. Los hábitos se orden, pues, a los actos, y, recíprocamente, se engendran por repetición de actos (Aranguren,1995). Los actos, por pequeños que sean, no nacen por generación espontánea, ni existen por sí mismos, sino que pertenecen a su autor, el cual tiene una personalidad, unos hábitos, una historia que gravitan sobre cada uno de estos actos (Aranguren,1995) En síntesis, se puede decir que el objeto material de estudio de la ética lo constituyen los actos, los hábitos, la vida en su totalidad unitaria y lo que de ella retenemos apropiándonoslo, a saber, el éthos, carácter o personalidad moral (Aranguren, 1995).


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3.3.1.2. Objeto formal de la ética. El objeto formal lo constituirán los actos humanos en cuanto ejecutados por el hombre y regulados y ordenados por él para percibir la bondad o la maldad de esos actos. En este sentido se sostiene que: El objeto formal se descompondría en el estudio del objeto material en su especificación moral. Es decir, los actos en cuanto buenos o malos; los hábitos en cuanto virtudes o vicios; las formas de vida desde el punto de vista moral y, en fin, lo que a lo largo de la vida hemos querido y logrado o malogrado ser (Aranguren, 1995). Si se consideran los actos en sí mismos, aisladamente, los actos tendrán de bondad lo que tengan de realidad, y serán malos en la medida en que no alcancen la plenitud de ésta (ética-metafísica). Si se consideran referidos a su autor, dentro de la secuencia temporal de la vida, serán buenos en cuanto contribuyan a la perfección de su realidad personal, a la planificación de sus éthos o carácter moral. Aspectos relevantes a tomar en cuenta respecto al aporte del objeto material al formal de la ética: • La plenitud de la realidad es lo que da la especie moral, a saber, el objeto adecuado o conveniente a la razón, el objeto racional o razonable. • Los actos se especifican por las circunstancias, quedando por tanto fuera de su sustancia.


P á g i n a | 16 • Los actos humanos se especifican moralmente por el fin que, al ejecutarlos, movió a su autor. En resumen: el objeto otorga a las acciones su bondad intrínseca; las circunstancias que en el acto concurren pueden modificar, también intrínsecamente, esta bondad. Y el fin también da o quita bondad, pero por modo extrínseco (Aranguren, 1995) 3.3.2. Autonomía de la ética. Con respecto a ésta característica, todas las ciencias que se constituyan como tales han de establecer sus propias leyes, principios y metodologías. Hay que aclarar que no existe una sola ciencia que sea estrictamente autónoma, ya que no hay ciencias aisladas..., esta autonomía o independencia es relativa, es decir, todas las ciencias, unas más que otras, se retroalimentan, pero nunca una ciencia busca imponerle sus leyes y principios a otra, su campo de estudio, material o formal, está bien determinado. Se puede sí, en esa autonomía relativa, retomar los resultados que ofrece la investigación de otra ciencia u otras ciencias y no por ello perderla o ser dependiente. (Ibarra Barrón, 1998) 3.3.3. Método de estudio. La posibilidad de la unificación de un método para el estudio de las ciencias se alcanzó con la introducción por Descartes de su “método”. Hasta entonces, las ciencias diferían no sólo en el objeto sino también en el método particular al que recurrían para estudiar su objeto. La introducción de ese método, hoy reconocido como científico, en sus múltiples adecuaciones, ha permitido hacer posible la “comunicabilidad de las ciencias”. Si bien es cierto que el método científico tiene características propias, cada ciencia, a partir de su objeto de estudio, lo adapta para obtener los resultados que busca. Se extrae entonces que la utilización de un método en particular está determinado, en principio, por el mismo objeto de estudio y, en segundo lugar, entre otras razones, por intereses del investigador, por sus objetivos. Entre otros pueden mencionarse: analítico, sintético, deductivo, inductivo, mayeútico, dialéctico, fenomenológico, trascendental, de análisis lógico, psicoanalítico, de las ciencias racionales, de las experimentales, de las del espíritu. (Ibarra Barrón, 1998) La ética, como ciencia, no se reduce a un conjunto de normas y prescripciones. Su tarea es investigar, sistematizar, ordenar y esclarecer, un tipo de práctica humana: la moral. Al estudiar la moral, la ética se encuentra con una experiencia histórico – social múltiple y variada, es decir, una serie de morales efectivas, ya dadas, las cuales, para su explicación, necesitan de un tratamiento científico que determine su esencia, las condiciones objetivas y subjetivas del acto moral, las fuentes de valoración moral, la naturaleza y función de los juicios morales, los criterios de justificación de dichos juicios y


P á g i n a | 17 el principio que rige el cambio y la ausencia de los diferentes sistemas morales (Ibarra Barrón, 1998).

Ética y Moral

1. Origen histórico de la moral. Si se asume que la moral es un hecho social, es decir que ha estado presente en cada uno de los momentos de la historia del hombre, independientemente del tiempo, la geografía, la cultura, etc., es decir, desde que el hombre vive en comunidad, la regulación de su conducta moral ha sido necesaria para el beneficio de todo el colectivo. En una mirada al pasado, se pueden encontrar pueblos, a lo largo de la historia, que no tuvieron un lenguaje escrito o no conocieron monedas, pero un pueblo sin regulaciones morales nunca, aunque no fuera de manera sistemática. Estas regulaciones han tomado diferentes formas: códigos, costumbres, máximas, dichos, refranes, cuentos, leyendas, consejos, advertencias, proverbios, parábolas, etc. En el caso salvadoreño, bastan unos pequeños ejemplos para demostrar, como una proposición moral se encuentra presente en los dichos y refranes que se utilizan de manera coloquial: Dichos y refranes “Cómanse los nísperos y no atropellen el cacaste”

Comentario Moral Es un llamado de atención que se dirige a un individuo para que alcance los beneficios que desea, pero siempre que no impliquen un menoscabo o abuso


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“Machete, estate en tu vaina” “Paciencia piojo que la noche es larga” “Ya va a ir con el pito y el tambor”

del benefactor. Le indica a una persona que no debe intervenir en algún asunto o conversación ya que no es su incumbencia. Se usa para recomendarle a una persona que tenga paciencia Cuando de una persona no se espera reserva porque acostumbra a repetir todo lo que oye.

Seguramente, la mayoría que lean el contenido del cuadro anterior, si son jóvenes, a penas y alcanzarán a distinguir dos de los dichos y refranes presentados, esto principalmente debido a que las morales concretas, efectivas, se suceden y desplazan unas a otras. Por lo tanto, la moral es un hecho histórico, y por tanto, la ética, como ciencia de la moral, no puede concebirla como algo dado de una vez y para siempre, sino que tiene que considerarla como un aspecto de la realidad humana que cambia con el tiempo (Sánchez Vásquez, 1998), algunas veces de manera acelerada y en otros períodos, casi imperceptible. Como afirma Ibarra Barrón (1998), determinar el origen de la moral resulta una empresa imposible. Decir cuándo apareció, cómo surgió, cuáles fueron sus primeras características, resulta una labor que nos llevaría a los mismos orígenes del ser humano. Pero volvamos a lo que se planteaba al inicio de este apartado, desde que el hombre vive en comunidad… ¿cuándo comenzó a vivirse en comunidad? La comunidad más simple es la que forman dos personas y cuando éstos establecieron una relación, ya sea de caza, pesca, recolección, sexual, etc., descubrieron los beneficios que le aportaban a ese pequeño colectivo. Con la repetición de conductas beneficiosas, aparecieron las primeras costumbres, cuando éstas se norman por medio de diversas reglas de comportamiento para regular la conducta individual en beneficio del colectivo, entonces se puede decir que aparece la moral. 2. Desarrollo histórico de la moral. Como afirma Guisán (1995, pág. 31) la moral no se acaba ni se pierde. Los hombres y la sociedad no pierden una moral, sino una forma determinada de concretarse la moral, ya que ésta simplemente consiste en múltiples manifestaciones que cambian con las circunstancias temporales, sociales, políticas, económicas, educativas y de muy variada índole. De esta forma se van concretando a través del tiempo diversas formas en que se vive la moral. En este sentido es más apropiado hablar de períodos en que la moral sufre transformaciones aceleradas, y de otros períodos en que dichas transformaciones y mutaciones se llevan a cabo de forma apenas perceptible dada su lentitud. Al respecto, suelen distinguirse los períodos siguientes: 2.1. Moral primitiva.


P á g i n a | 19 Es la moral que comienza en los albores de la humanidad. En ella impera el colectivismo que borra todo individualismo; las distintas actividades se realizan en común por los integrantes del clan, la tribu: recolección de alimentos, pesca, caza, construcción de viviendas, etc. “Con su trabajo, los hombres primitivos tratan de poner la naturaleza a su servicio, pero su debilidad ante ella es tal que, durante largísimo tiempo, aquélla se les presenta como un mundo extraño y hostil. La propia debilidad de sus fuerzas ante el mundo que les rodea, determina que para hacerles frente, y tratar de dominarlo, agrupen todos sus esfuerzos con el fin de multiplicar su poder”. (Sánchez Vásquez 1998) 2.2. Moral en la antigüedad clásica. Tras el desarrollo de la agricultura, la ganadería y los oficios manuales se generó el aumento general de la productividad del trabajo, ello se solidificó con la aparición de la fuerza de trabajo que proporcionaban los esclavos. En esta nueva condición, surge la desigualdad de bienes y de clases. Con la desigualdad de bienes se hizo posible la apropiación privada de los bienes y productos del trabajo de otros, así como los antagonismos entre pobres y ricos (Sánchez Vásquez, 1998, pág. 38). Corresponde a este período la moral de la cultura grecorromana, en el s. V a.C., hasta los inicios del cristianismo y se caracteriza por una aceptación de la esclavitud y la propiedad privada y el menosprecio de la mujer, por ser considerada inferior. La moral imperante es la desarrollada por “el grupo” de los hombres libres, cuyas virtudes tienden a exaltar el espíritu cívico: fidelidad al Estado, el heroísmo y el valor mostrado en la guerra, la fiel observancia de las leyes, y otros. (Lazarrini Núñez, 2003) 2.3. Moral de la sociedad feudal. Entre los siglos V –VI d.C. surge una nueva sociedad cuyo régimen económico social se caracterizará por la división en dos clases sociales: la de los señores feudales y la de los campesinos siervos. La moral que en esta época se desarrolla, responderá a los elementos anteriormente citados de economía y sociedad, pero se les agregará también el aspecto religioso, no hay que olvidar que el cristianismo como tal se ha institucionalizado, principalmente a partir del siglo IV d.C. Durante este período, surge una ética autoritaria, una nueva moral en la civilización occidental, subordinada a la religión cristiana, la religión como la suprema legisladora de la moral, religión que enseña la trascendencia del hombre, cuyo fin supremo es Dios. Esta religión aconseja el ascetismo: la soledad, la penitencia, la represión de los instintos, el castigo del cuerpo. No se evidencia un interés en la riqueza ni menos en una lucha contra la pobreza, entendida como una preocupación más bien materialista que espiritual, predica con fuerza los valores espirituales, un premio en la otra vida y una resignación ante la miseria e injusticia social en pos de un premio en el más allá (Lazarrini Núñez, 2003).


P á g i n a | 20 Tal como afirma Sánchez Vásquez (1998, pág. 41), existe una pluralidad de códigos morales, a saber: códigos de los nobles o los caballeros con su moral caballeresca y aristocrática; códigos de las órdenes religiosas con su moral monástica; códigos de los gremios, códigos universitarios, etc. 2.4. Moral en la sociedad moderna. Tras la crisis de la edad media, que según algunos historiadores sobreviene a mediados del siglo XIV d.C., se gestaron nuevas relaciones sociales a las que correspondieron unanueva moral. El surgimiento de la burguesía, poseedora de nuevos y fundamentales medios de producción y de una clase trabajadora (hombres y mujeres libres que por un salario vendían o alquilaban –durante una jornada- su fuerza de trabajo), junto a los movimientos sociales que reinvidicaron un mercado nacional único y un Estado centralizado surge una nueva concepción de moral. La sociedad moderna se caracteriza por un individualismo exacerbado que cobra expresión en una ética utilitaria. Todo lo que es útil es bueno. El hombre, es considerado exclusivamente como ente económico, es decir, como medio e instrumento de producción. Este principio de la utilidad no se circunscribe al bien social, sino que su significado radica ahora en el deseo de satisfacer un apetito individual (lo que es útil para mí). Frente a la moral de la Edad Media, decididamente religiosa, la moral moderna asiste a una decadencia de la fe. Existe el afán de crear una ética racional, independiente de la religión, de sacudirse la ética autoritaria. La modernidad reconoce como virtud la acumulación de dinero. Las relaciones humanas giran en torno al afán de riqueza. El espíritu capitalista comienza advertirse ya hacia fines del siglo .XV d.C. El objeto principal de la acción humana es la búsqueda de la riqueza y esto repercute en la moral: engaño, desigualdad social, explotación etc. Por ejemplo: Entre las virtudes más estimadas de la sociedad burguesa están: la honradez, el trabajo (antiguamente propio de esclavos y siervos), fidelidad conyugal, patriotismo, etc. La valentía y el arrojo, virtudes de antaño, fueron sustituidos por las virtudes de la escrupulosidad en el cumplimiento de los contratos, el ahorro y la astucia de los negocios. Del mismo modo la moral capitalista se hace ver por la confianza en sí mismo, el sentido práctico, la veneración por el comercio y por la acción benéfica de las leyes de libre mercado y de la filosofía del éxito. Por lo tanto las virtudes más deseadas son: el sentido del ahorro, el aprecio al trabajo (laboriosidad), la honradez, y la escrupulosidad en el cumplimiento de las obligaciones contractuales. En este período, lentamente la ciencia reemplaza a la religión y se convierte en el factor principal de la nueva mentalidad humana. La curiosidad intelectual y la confianza en uno mismo, de ser totalmente dejadas de lado en la Edad Media ahora pasaron a ser virtudes sobresalientes (Lazarrini Núñez, 2003).


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Se pasa, como diría Sánchez Vásquez (1998, pág. 44), de un método brutal de explotación ha otro más científico y racional: la línea de producción o trabajo en serie; con ello se elevan un poco las condiciones de trabajo y vida de las personas que laboran en las factorías. Últimamente agrega, se ha pasado a otras formas de pretendida humanización o moralización del trabajo, donde se afirma reconocer al individuo como persona, como parte vital de la empresa 3. Evolución social de la moral El aspecto que mejor caracteriza a la moral es su carácter social, esto lleva a asumir a la moral como un producto de la evolución social del hombre, donde responde a necesidades particulares y desempeña una función específica en ella. La moral sólo se ha desarrollado en el hombre, por tanto, se encuentra ligado a las facultades relacionales y racionales de éste, por ello se puede decir que es en sí misma, un fenómeno social. En cualquier sociedad, como dice Sánchez Vásquez (1998, pág. 59), las personas asumen determinados hábitos, costumbres, tradiciones, leyes, normas, principios y valores a los que por lo general se subordinan y a partir de los cuales rigen su vida en sociedad. El hombre nace en un contexto determinado, en un momento específico de la historia, donde estos hábitos, costumbres, normas y valores se encuentran inconados, dejando a la razón y a la voluntad el adoptarlas de tal manera que se conviertan en los principios rectores que dirijan la vida de éste en sociedad. Un elemento que nos permite visualizar aún más la evolución social de moral estriba en que el origen del actuar moralmente, radica en encontrar el “término medio” entre lo personal y lo social, entre lo individual y lo colectivo. En este sentido, cada persona desarrolla sus propios intereses, los que no necesariamente coinciden con los que la sociedad persigue, obrar moralmente implicaría hacer concordar unos con otros. Al respecto Sánchez Vásquez (1998) afirma que: “incluso cuando se trata de la conducta de una persona, no estamos ante una conducta completamente individual que solo afecte o interese exclusivamente al que la efectiviza. Se trata de una conducta que tiene trascendencia de una u otra forma hacia los demás, y que, por esta razón, es objeto de aprobación o reprobación de la sociedad”. 3.1. Función social de la moral Parafraseando a Sánchez Vásquez (1998), se puede decir que la función social de la moral consiste en regular las acciones de las personas, en sus relaciones mutuas, o las de la persona con la comunidad, con el fin de preservar a la sociedad en su conjunto o a la integridad de un grupo social en particular, con lo que se asegura el mantenimiento de un determinado orden social. Aunque el orden social también se mantiene mediante el derecho y las regulaciones del estado, pero, mediante las normas morales se persigue


P á g i n a | 22 una integración de las personas en forma más profunda e íntima, por convicción personal, consciente y libre. 4. ¿Qué es la moral? La palabra moral viene del latín moralis y del griego mos, relativo a las costumbres. Se entiende como el conjunto de normas, usos y leyes que el hombre percibe como obligatorias en conciencia. Su estudio es objeto de la ética (Diccionario de Filosofía Herder, 1998). Ese conjunto de normas, usos y leyes son prescritas por la sociedad a la que pertenece la persona y su obligatoriedad de conciencia (aceptación libre y con conocimiento) busca hacerlo responsable ante sí mismo y ante la sociedad que las establece. En este sentido, la moral puede ser entendida como el conjunto de normas, usos, leyes o costumbres (mores) establecidas por la sociedad, que rigen la conducta individual y social de los hombres. Según Escobar Valenzuela (2001), existen algunos elementos que pueden destacarse del concepto de moral: ésta contiene, ante todo, un conjunto de normas, sin las cuales no es posible concebirla. Estas normas tienen como propósito regular la conducta del hombre en la sociedad; además, deben ser realizadas en forma consciente y libre, e interiorizadas por el sujeto; mediante ellas, el individuo pretende llegar a realizar el valor de lo bueno. 5. Moral y moralidad. Un hecho innegable es la existencia de un conjunto de conductas y realizaciones humanas que están afectadas por el carácter moral, éstas se reconocen como el “hecho moral”, que se han sucedido históricamente a través del tiempo, tal y como se ha citado anteriormente. Si retomamos los conceptos acuñados de moral, se percibirá con facilidad la existencia de dos planos o niveles de la moral: uno teórico – normativo y otro fáctico – efectivo o real. Es decir, uno referido al “deber ser” (ideal) y otro al “ser” (real), o lo que es lo mismo al “deber hacer” y al “hacer realmente”. Al primero de estos planos o niveles, estaría referido el concepto de moral, mientras que al segundo, el de moralidad. 6. Ética y moral. A pesar de la sinonimia de los términos latino “ethos” y griego “mos”, el desarrollo histórico de la filosofía práctica los distingue. Tradicionalmente, el término moral se utiliza para referirse al conjunto de reglas, normas, mandatos, tabúes y prohibiciones que regulan y guían la conducta humana en la vida cotidiana, así como las normas internas que rigen al sujeto. En términos generales, la moral se asocia con el contenido de las normas, los juicios de valor, las instituciones morales: la moral vigente, se encuentra en el nivel de lo fáctico. En cambio la ética, como lo afirma Carvajal (o.c. Eso que llamamos ética):


P á g i n a | 23 se usa para designar a aquel saber teórico (ethica docens) que reflexiona sobre la moral vivida, ya sea para ponerla en tela de juicio o justificarla. Por esta razón, también se la denomina moral pensada. La ética es pues aquella disciplina que indaga sobre la finalidad de la conducta humana, de las instituciones sociales y de la convivencia en general. Es una investigación filosófica sobre el conjunto de problemas relacionados con la acción. Además, reflexiona sobre el lenguaje moral: es teórica. Por otra parte, la ética tiende a ser universal por la abstracción de sus principios. Podemos determinar que el objetivo principal de la ética, es el estudio de los actos humanos y su objeto formal es de bondad o maldad de dichos actos.

Según Bahumhart, la Ética puede ser influenciada por cinco razones: 1. El comportamiento de sus colegas 2. El clima o ambiente ético en el que se desenvuelve 3. El comportamiento de sus jefes 4. La política formal de la empresa en la cual labora 5. El código personal de conducta de la persona

LAS PROFESIONES ÉTICA PROFESIONAL DEONTOLOGÍA 1. Origen de las profesiones La conformación de las profesiones es fruto del proceso histórico que ha vivido la propia humanidad. En este sentido, el trabajo tiene que ver con el solventar las diversas necesidades que se le presentaban al ser humano en sus primeros tiempos, el suplir las necesidades básicas de comer, vestir, resguardarse, etc. fueron llevando a los primeros humanos sobre el planeta ha trabajar cooperativamente. El mismo desarrollo evolutivo de nuestra fisiología, lleva a afirmar a Rodríguez Lozano (1998, pág. 210) y otros que “incluso tenemos nuestro cuerpo en cierto modo amoldado a tal necesidad, y sólo basta para ello observar la mano humana, cuyo dedo pulgar oponible tiene su claro origen en la necesidad de asir instrumentos para el trabajo”. Encontramos en las grandes civilizaciones antiguas, verdaderos especialistas en diversos campos del saber, cuyos conocimientos eran puestos en práctica para el beneficio de sus pueblos, basta con citar a los arquitectos e ingenieros egipcios que construyeron obras únicas en el mundo; o sus matemáticos, cuyos cálculos permitieron una mejor comprensión de la naturaleza. Estos hombres, por el conocimiento que poseían, no sólo vivieron de los ingresos económicos que tales ocupaciones le procuraban, sino que también obtuvieron un gran reconocimiento social por su contribución al desarrollo de sus naciones. Hasta la crisis de la edad media, el hombre nacía en una profesión y posición de su familia, lo que marcaba su ocupación. Así por ejemplo: el hijo del campesino sería campesino, el del artesano aprendería el oficio paterno para asegurar su subsistencia y la de los suyos, el retoño del comerciante se dedicaría al comercio, el descendiente de una familia de abolengo tendría seguramente un cargo público o militar. De manera que se puede afirmar, que la profesión hasta entonces, se heredaba de padres a hijos.


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Ya antes de la revolución francesa hubo personajes que se preocuparon por lo referente a la enseñanza profesional, la elección de las profesiones y hasta a la orientación profesional. Leibniz (1646 – 1716) reconoció la necesidad de una preparación especial para las distintas profesiones. John Locke (1632 – 1702) exigió una formación práctica y utilitaria junto a la antigua instrucción docta. Federico el Grande conocía las desventajas de la organización social rígida y planteó el problema de la elección de profesiones en sus cartas con Voltaire: “Una causa principal de miseria es que muchas personas no están en su verdadero sitio. Algunos comerciantes debieran haber sido labradores, algunos funcionarios estatales, caballerizos, algunos cardenales, sacristanes. Constituyen minoría los que han elegido su lugar en el mundo. Su nacimiento, o cualquier otra contingencia, determina su posición. Por ello hay tantos malos zapateros, clérigos, ministros y príncipes”. También Pascal (1623 – 1662) se preocupó por lo casual de la elección de las profesiones: “El azar decide. La costumbre hace albañiles, soldados, plomeros y la fuerza de la costumbre es tan grande que hay poblaciones enteras en que todos son albañiles, en otras todos soldados. Sin duda alguna, la naturaleza no es tan uniforme. Y Agrega: “Lo más importante de toda la vida es la elección del oficio” (Jeagros,1959). La conformación y elección de la profesión siempre ha sido un punto decisivo tanto a nivel individual y social, ya que vincula intrínsecamente la realización de la persona como individuo y coadyuva al desarrollo de todo el colectivo social. En este sentido, las sociedades se encontrarán en mejores posibilidades de desarrollo, en la medida en que sus ciudadanos desempeñen las funciones, ocupaciones y profesiones que más contribuyan a generar mejores condiciones de vida para la persona, le permita una realización como individuo, le procure un ingreso económico justo, le facilite mejores condiciones de vida y le lleve a contribuir al bien común Cuando el feudalismo entra en crisis (a partir de mediados del siglo XIV d.C.), entre la clase campesina y los señores feudales, comenzaron a posicionarse una nueva clase de hombres que se dedicaron al ejercicio de las “profesiones liberales” (medicina, arquitectura, abogacía, ingeniería, etc.), mismas que rompían con la noción de quien nace en una profesión u oficio debería mantenerla. Precisamente el nombre de profesiones liberales hace alusión al carácter autónomo con que la profesión era elegida y ejercida.


P á g i n a | 25 La revolución industrial, trae consigo la conformación del paradigma de la especialización para el trabajo y el rompimiento con el modelo histórico de herencia de las profesiones. El desplazamiento de un mayor número personas a las ciudades, la implantación de la máquina de vapor en las fábricas, obligó a que un muchas personas optaran por desempeñar ocupaciones en este campo, esto permitió en el corto plazo, la especialización de las funciones para la ejecución de determinadas tareas, mismas que darían origen a varias de las profesiones que hoy conocemos. No obstante, ante la situación generada a partir de la especialización del trabajo que procuró la revolución industrial con la mediatización de la tecnología, existe el riesgo, como lo señala Hortal Alonso (2002, pág. 24) de justificar la profesión a partir de la especialización cognoscitiva o activa que por lo que tiene de compromiso ético. 2. ¿Qué son las profesiones?

Etimológicamente la palabra profesión viene del latín “professĭo, -ōnis” que es la acción y efecto de profesar en su primera acepción. La palabra profesar significa “declarar o enseñar en público” En el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española señala que la profesión es “empleo, facultad u oficio que alguien ejerce y por el que percibe una retribución”, en este sentido, el ejercicio de la profesión es aprovechado por el individuo como fuente económica y solo se dice que es su profesión u oficio cuando está ligado a dicha actividad por lazos de regularidad, obligatoriedad y procedimiento técnico.


P á g i n a | 26 En este sentido, ha de reconocerse al menos dos acepciones de las profesiones. Una en sentido amplio donde cabrían artes, oficios y ocupaciones que se desarrollan con especial destreza y, otra en sentido más estricto, que delimita su origen a una formación especializada universitaria. Existen algunos elementos que previamente deben de estudiarse antes de plantear una proposición de lo que puede entenderse por profesión, estos son: En primer lugar, la profesión tiene que ver con “una dedicación asidua a una actividad especializada” (Hortal Alonso, 2002). Tal y como se ha planteado con anterioridad, principalmente a partir de la revolución industrial, la especialización para el trabajo cada vez ha sido más necesaria. Para dedicarse de manera continua a una actividad particular, el nivel de especialización en el campo debe ser amplio, tanto a nivel teórico como al alto dominio de las habilidades y destrezas que vuelvan aplicable dicho saber teórico. También hay que agregar que dicha actividad especializada ha de contribuir a solventar problemas vitales (recurrentes, no estandarizables) para la sociedad, es decir, sólo el sentido de utilidad pública de los conocimientos y habilidades que una persona posee, le imprimirá a la larga el carácter de profesión. Un segundo elemento tiene que ver con el hecho de que “perciben una retribución por el desempeño de dichas actividades y esa retribución constituye su medio de vida” (Hortal Alonso, 2002). La dedicación de manera asidua a una actividad especializada, exige además de lo anteriormente comentado, que quién se dedica a ella, perciba como usufructo de su labor, una retribución lo suficientemente plausible que le permita vivir una vida digna junto a su núcleo familiar. Un profesional debe ser capaz de tener un nivel de vida adecuado a partir de los ingresos que recibe en forma de salario u honorarios por el desempeño eficiente de sus funciones. Un tercer elemento que puede llegar a ser parte constitutiva de un renovado concepto de profesión es que el profesional es un “experto competente” (Hortal Alonso, 2002) en el área de su trabajo. Por competente se puede entender el saber hacer en un contexto determinado, es decir, el profesional está preparado para dar lo mejor de sí (realizar su trabajo al máximo de sus competencias) en el desarrollo de las funciones que su profesión le demande Para que una persona pueda desarrollar las competencias necesarias para el ejercicio de su profesión, se vuelve indispensable la concurrencia de un cuarto elemento, “una preparación especializada” (Hortal Alonso, 2002). Hoy en día se entiende en nuestras latitudes que las profesiones son el resultado de un proceso de formación a nivel superior y de calidad universitaria, donde quién se forma adquiere el dominio de particulares competencias que le permitirán desempeñarse satisfactoriamente en el mundo laboral. Sólo con una preparación especializada se puede garantizar a la sociedad que un individuo que ostenta la certificación de unos estudios mediante un título, sabe y puede hacer algo con lo que sabe, dentro de un marco ético-social. Finalmente, se agrega el elemento de “sentido de pertenencia” (Hortal Alonso, 2002) que marca la identidad del profesional, le permite identificarse con el resto de profesionales


P á g i n a | 27 del ramo (colegas), le impregna de un orgullo particular por el ejercicio de la profesión, le facilita su actuación en adhesión a los principios, valores y deberes del código de ética de su profesión. Conformar un concepto de profesión que satisfaga a todos los interesados resulta menos que imposible, lo que se puede hacer es delinear algunos rasgos que caractericen la profesión. Para ello se asume la propuesta de (Hortal Alonso, 2002) Profesiones son pues aquellas actividades ocupacionales: en las que de forma institucionalizada se presta un servicio específico a la sociedad, por parte de un conjunto de personas (los profesionales) que se dedican a ellas de forma estable, obteniendo de ellas su medio de vida, formando con los otros profesionales (colegas) un colectivo que obtiene o trata de obtener el control monopolístico sobre el ejercicio de la profesión, y acceden a ella tras un largo proceso de capacitación teórica y práctica, de la cual depende la acreditación o licencia para ejercer dicha profesión

NOCIONES BÁSICAS DE ÉTICA PROFESIONAL

1. Necesidad de una ética profesional En El Salvador, un significativo número de estudiantes que egresan de la Educación Media no tienen posibilidades de continuar estudios universitarios, muchas explicaciones existen para tal fenómeno la mayoría de ellas ligadas a la situación económica que enfrentan las familias salvadoreñas. En este sentido, aquellos que con poco o mucho esfuerzo acceden a los estudios universitarios, son “privilegiados”. Ya sea que los estudios sean costeados por el mismo estudiante o con el sacrificio de sus padres, existe


P á g i n a | 28 un compromiso en cada uno de ellos de cara a la sociedad en la que viven, la que espera que ellos contribuyan con sus conocimientos y desempeño al desarrollo de toda la sociedad. Dado entonces que es la sociedad quién de alguna manera ha delegado en esas personas “privilegiadas” la oportunidad de formarse en un nivel superior, y ésta a su vez es la receptora de los beneficios que ellos puedan generar, ha de asegurarse de que las relaciones que los profesionales entablen con el resto de la sociedad se den dentro de un marco que garantice el mayor beneficio para ambos. Por ello, la sociedad por medio de los gremios y asociaciones profesionales pretende regular el ejercicio de la profesión por medio de la promulgación de Códigos de Ética Si además agregamos que el profesional en su diario vivir no solo confronta problemas relacionados con las competencias cognitivas y procedimentales relacionadas con su campo de trabajo, sino también problemas que tienen que ver con competencias actitudinales de cara a los beneficiarios directos e indirectos de sus servicios, colegas, jefes o subalternos, etc., se vuelve imprescindible el regular la forma en que tales relaciones se desarrollan. 2. Las éticas aplicadas. La ética aplicada es la “ética centrada ya de modo explícito en campos concretos de la actividad humana, a los que aplica su saber fundamental” la ética profesional es una ética aplicada y le incumbe, como afirma Etxeberria (2002), “diseñar los valores, principios y procedimientos que los afectados (profesionales) deberán luego tener en cuenta en los diversos casos, desde ella no se plantearán tanto las aplicaciones concretas cuanto el diseño del marco reflexivo para la toma concreta de decisiones”. La ética aplicada a las profesiones ha de responder a los elementos que Etxeberia (2002, pág. 195) señala: a) La ética aplicada a las profesiones debe ser, ética en el sentido pleno de la palabra.Es decir, no ha de ser reducida a los elementos deontológicos propios de los códigos de ética, sino que ha de sumar los aspectos teleológicos para alcanzar su integridad b) La ética profesional debe ser ética aplicada. Es decir, que supone un pleno enraizamiento de la reflexión y las propuestas morales en lo que constituye específicamente a cada profesión y en el marco social de las mismas. 2.1. Vertiente de la deontología profesional. Etimológicamente viene del griego, deontos, lo necesario, lo que debe hacerse, y de, logos, tratado: tratado sobre lo obligatorio, lo normativo, o tratado sobre los deberes de una profesión. 3. ¿Qué es ética profesional?


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Variadas concepciones existen hoy día sobre lo que debe entenderse por ética profesional, estas van desde la clásica: “Ciencia normativa que estudia los deberes y los derechos de los profesionales en cuanto tales” (Menéndez), hasta otras más renovadas como: “la ética de una profesión es un conjunto de normas, en términos de los cuales definimos como buenas o malas una práctica y relaciones profesionales. El bien se refiere aquí a que la profesión constituye una comunidad dirigida al logro de una cierta finalidad: la prestación de un servicio” Villarini (1994) Conjunto de exigencias y leyes internas que rigen el ejercicio de las profesiones particulares que el hombre desarrolla en el ámbito de la organización social del trabajo (Gatti, 1997). La ética profesional se centra ante todo en el tema del bien: qué es bueno hacer, al servicio de qué bienes está una profesión. (Fernández – Hortal, 1994)

A partir de estas ideas podemos conformar un concepto que inacabado, permita aproximarnos lo suficiente y ver a la ética profesional como: Un conjunto sistemático de principios, leyes, normas y reglas establecidas por una comunidad de profesionales agremiados, que rigen la conducta moral de sus miembros y sus relaciones en el ámbito de la organización social del trabajo en pos de alcanzar un bien para la sociedad y la persona misma. En la propuesta conceptual de la ética profesional, se conjugan tanto la vertiente deontológica como la teleológica, la noción de deontología como la búsqueda y puesta en práctica de reglas morales relacionadas con la propia actividad profesional (precisión de deberes inherentes a dicha actividad) se combina con lo que conoce como ética profesional (el incremento del bien social común) para robustecer el concepto. (Fernández Fernández, 1994) 4. Principios que sustentan la ética profesional


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Según Hortal Alonso (2002, pág.91), la conformación actual de la ética profesional se construye a partir de cuatro principios fundamentales, a saber: el principio de beneficencia, el principio de autonomía, el principio de justicia y el principio de no maleficencia. Los tres primeros conforman un solo cuerpo de principios, mientras que el cuarto –independiente para algunos - se presenta como complemento de los primeros. 4.1. Principio de beneficencia. Básicamente consiste en “Hacer bien una actividad y hacer el bien a otros mediante una actividad bien hecha” (Hortal Alonso, 2002). 4.2. Principio de autonomía. Etimológicamente, del griego, autós, sí mismo, y nómos, ley: que vive según su propia ley o se gobierna por su propia ley. Es la capacidad de bastarse a sí mismo para preservar la propia individualidad frente a los demás o frente a la colectividad, a los que, no obstante, necesita en buena medida. (Diccionario de Filosofía Herder, 1998) 4.3. Principio de justicia. La palabra justicia viene del latín iustitia, y significa conformidad con el derecho. En un sentido general, se asocia a la actitud del hombre de vida moral recta, al hombre que llamamos bueno. 4.4. Principio de no maleficencia. Universalmente el principio de no maleficiencia se enuncia: ante todo no hacer daño. 4.5 Consideración general Además de los principios anteriormente señalados, según Hortal Alonso (2002), deberían añadirse los siguientes:


P á g i n a | 31    

Principio de responsabilidad. Principio de competencia. Principio de lealtad y celo en el ejercicio de la profesión. Principio de fidelidad (mantener las promesas y cumplir los contratos y, eludir la actuación profesional representando a clientes con intereses contrapuestos o incompatibles. Principio de confidencialidad (secreto profesional)

Ética Profesional El profesional en su diario vivir no solo confronta problemas con relación a su trabajo, sino también en su profesión de día a día con las personas que le rodean, esto hace que muchas veces cometamos errores sin darnos cuenta que estamos pisando la línea d la moralidad y el diario vivir. Desde la revolución francesa, donde se proclamó la igualdad de derechos, existen personas, hombres y mujeres que llevan en su carga la economía y la estabilidad de cualquier país. Desde tiempos muy antiguos nos hemos topado con diferentes profesiones y unto a estas siempre existen reglas que marcan y rigen el desempeño de dichas profesiones. Los hombres y mujeres enfrentan problemas que de una manera u otra podrían poner en tela de juicio su debida conducta, muchas veces ellos mismos dudando de su propia profesionalidad, pero teniendo siempre en cuenta que existen desde tiempos remotos deberes y derechos que cada cual sabe donde clasificarse.


P á g i n a | 32 FORMACIÓN PROFESIONAL Sabiendo que a uno se le concede la personalidad jurídica desde el momento del nacimiento "derechos y deberes" y a sabiendas también que se van desarrollando con el paso del tiempo. Nuestra vida se rige por diferentes pasos que hacen de cada individuo lo que sería en un futuro, entiéndase, pasar por las distintas etapas de conocimientos: escuela primaria, secundaria y en última grado, la universitaria. Solo eso no basta, ya que esos conocimientos lo forman una generalidad de la vida y el profesional debe de saber combinar esa generalidad con su formación profesional. Entiéndase, por formación profesional un alto grado de conocimiento que se le inculca a un individuo de la sociedad, dotándolo de un interés particular en su profesión que se va a reflejar en su desempeño diario de la vida. CARÁCTER PROFESIONAL El individuo al tener una presencia o personalidad variable, puede modificarse, es decir, puede engrandecer su ego, puede tener una sed inmensa de llegar a la perfección de su profesión, haciéndolo para él un modelo sin errores e inequívocos. El carácter para el individuo en su profesión se refleja desde tiempos antiguos, ellos han experimentado un progreso en todos los tipos de ciencias, han conquistado y desarrollado experimentos que tiempos atrás hubieran sido inimaginables de realizar. El profesional sin carácter puede tender a caer en un modelo usado por cientos de profesionales, puede llegar a caer en lo que sería la mediocridad, siendo éste el título menos deseable para personas con aspiraciones en la vida. El carácter no se forja solamente con un título, se hace día a día experimentando cambios, ideas, experiencias, se hace enfrentándose a la vida. En definitiva, el título es como el "adorno" de la profesión. No importa si lo tienes, lo importante es saberlo utilizar. VOCACIÓN La vocación es un deseo entrañable hacia lo que uno quiere convertirse en un futuro, a lo que uno quiere hacer por el resto de su vida, es algo que va enlazado y determinado por tus conocimientos generales. Un profesional que carezca de vocación, el proceso puede ser más tardío y difícil para poder desarrollar sus conocimientos, a diferencia de un profesional que sienta una verdadera vocación. ORIENTACIÓN PROFESIONAL Cuando una persona o un individuo carezca del conocimiento o esté inseguro de la actividad que quiera realizar a nivel profesional puede asistirse de ayuda en o que es la orientación profesional, siendo este un proceso utilizado por personas capacitadas para ayudar a las personas a conocerse a sí mismos, a conocer el medio social en que viven y poder indicarle de cierta forma la actividad profesional que más le conviene a cada uno de ellos. A mi parecer toda persona que vaya a ingresar a los estudios superiores debe de ir orientado hacia lo que esa persona realmente quiera y pueda aprender y ejecutar. Aunque una persona pueda tener una vocación determinada hacia "x" actividad profesional es necesario y recomendable que se oriente para darle más confianza y seguridad y para ponerle la contraparte y de esa manera poder reafirmar la convicción de esa persona hacia esa actividad. COSTUMBRE


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La costumbre son normas que crea una sociedad por su continuidad y que le dan un hecho jurídico palpable y tienen como las leyes, consecuencias cuando son violadas, el profesional no solamente debe regirse por su código de ética propio, sino que debe irse hacia un marco de costumbre, entendiendo que no todo lo que se viola esta escrito, ni todo lo que la sociedad repudia lo contiene las leyes. El código de ética de cada profesional enmarca una serie de reglas, derechos y deberes que lo limitan y mantienen al margen de caer en errores profesionales y morales, al mismo tiempo guiándolos por el buen desempeño profesional. Un profesional conlleva consigo una serie de hábitos y costumbres que lo ha adquirido durante toda su vida, no obstante a eso, no todo lo que uno realiza cotidianamente es correcto ante la sociedad, por lo que un profesional tiene que tener la capacidad moral e intelectual para poder diferenciar lo correcto e incorrecto de su profesión, ya que ejemplos tales como: decir buenos días, tener una sonrisa en la cara, ser solidario, ser buen compañero, son puntos que no están especificados en un código y no por eso limitan al profesional a realizarlo.

Responsabilidad

Se dice de una persona que es responsable cuando está obligada a responder de sus propios actos. Aunque algunos autores mantienen que la libertad es definida por


P á g i n a | 34 la responsabilidad, la gran mayoría de estos están de acuerdo en que el fundamento de la responsabilidad es la libertad de la voluntad. Una vez admitida la libertad que fundamenta la responsabilidad, se plantea todavía varias cuestiones importantes: ante todo, se trata de saber si la responsabilidad afecta solamente a algunos actos de la persona o bien si afecta a todos. En segundo lugar se plantea el problema de los grados de responsabilidad y finalmente se plantea el problema de la entidad o entidades ante la cual es responsable (debe de ser de carácter personal). El sentimiento de responsabilidad es un sentimiento personal que compromete a cada persona y le hace comprender que no puede simplemente abandonarse a sus conveniencias individuales. Para mí, según las investigaciones que he recopilado de diversas fuentes he llegado a la conclusión del concepto de responsabilidad, el sentimiento de responsabilidad nace y se desarrolla a través de los años. Este sentido nos enseña la importancia de las cosas, a valorarlas y cuidarlas. Todo individuo o persona lleva una responsabilidad sea personal o para otra, pero esta la lleva a cabo dependiendo de sus criterios. Libertad Es un privilegio de que gozan las personas, por vivir en un país libre y les permiten actuar como deseen. En este sentido, suele ser denominada libertad individual. El término se vincula a la soberanía de un país en su vertiente de ‘libertad nacional’. Sin embargo una libertad desbordada haría imposible la convivencia humana, por lo que son necesarias e inevitables crear normas y leyes para hacer posible dicha convivencia. La libertad se define como el derecho de la persona a actuar sin restricciones siempre que sus actos no interfieran con los derechos equivalentes de otras personas. La naturaleza y extensión de las limitaciones a la libertad, así como los medios para procurarlas, han creado importantes problemas a los autores y juristas de todos los tiempos. Casi todas las soluciones han pasado por el reconocimiento tradicional de la necesidad de que exista un gobierno, en cuanto grupo de personas investidas de autoridad para imponer las restricciones que se consideren necesarias. Más reciente es la tendencia que ha subrayado la conveniencia de definir legalmente la naturaleza de las limitaciones y su extensión. La libertad conlleva la responsabilidad de elección, acto voluntario, espontaneidad, como margen de determinación, como ausencia de interferencia, como liberación frente a algo, como realización de una necesidad. El concepto de libertad es pues sumamente complejo. El vocablo latino "libert" del que deriva libre. En este sentido, el hombre libre es el que es de condición no sometida o esclava. Se es libre cuando esta "vacante" o "disponible" para hacer algo por sí mismo. La libertad es entonces la posibilidad de decidirse y, al decidirse de auto determinarse. Pero como el sentido de libre comporta el sentido de no ser esclavo la liberación ha que se refiere el ser libre puede referirse a muchas cosas por ejemplo, las pasiones. Entonces una persona tiene total libertad de elegir una profesión que esté en un marco legal establecido, ya que la ilegalidad no es profesional.


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Ética general y ética profesional

I. ÉTICA Y MORAL La palabra "ética" proviene del griego y tiene dos significados. El primero procede del término éthos ( ), que quiere decir hábito o costumbre. Posteriormente se originó a partir de éste la expresión êthos ( ), que significa modo de ser o carácter. Aristóteles considera que ambos vocablos son inseparables, pues a partir de los hábitos y costumbres es que se desarrolla en el hombre un modo de ser o personalidad.(1) También es el primero en hablar de una ética como una rama específica de la filosofía y en escribir un tratado sistemático sobre ella. Más tarde a través del latín se tradujo este concepto bajo la expresión mos, moris (de donde surge en castellano la palabra "moral"), que equivale únicamente a hábito o costumbre. La ética y la moral tienen en común el hecho de guardar un sentido eminentemente práctico; sin embargo, la ética es un concepto más amplio y rico que la palabra moral. De esta manera, puede entenderse por moral cualquier conjunto de reglas, valores, prohibiciones y tabúes procedentes desde fuera del hombre, es decir, que le son inculcados o impuestos por la política, las costumbres sociales, la religión o las ideologías. En cambio, la ética siempre implica una reflexión teórica sobre cualquier moral, una revisión racional y crítica sobre la validez de la conducta humana. En tal caso, la ética, al ser una justificación racional de la moral, remite a que los ideales o valores procedan a partir de la propia deliberación del hombre. Mientras que la moral es un asentimiento de las reglas dadas, la ética es un análisis crítico de esas reglas. Por eso la ética es una "filosofía" de la moral, si se entiende la filosofía como un conjunto de conocimientos racionalmente establecidos. La moral nace con la existencia misma del hombre, pues históricamente no se conoce ningún pueblo, por "salvaje" o "primitivo" que se lo quiera suponer, que no haya tenido normas, pautas o rituales de conducta. En cambio, la ética como saber teórico que justifica o legitima la conducta moral, es relativamente reciente y aparece con el advenimiento de la filosofía en el siglo VI a. C. en Grecia. Sin embargo, la práctica de una ética teórica en sentido estricto surge hasta el siglo V a. C. con Sócrates, quien hace tambalear la moral de su sociedad al proponer como primordiales los valores espirituales antes que los materiales: Mi buen amigo –dice Sócrates–, siendo ateniense, de la ciudad más grande y más prestigiada en sabiduría y poder, ¿no te avergüenzas de preocuparte de cómo tendrás las mayores riquezas y la mayor fama y los mayores honores, y, en cambio no te preocupas ni interesas para nada por conocer el bien y la verdad ni de hacer que tu alma sea lo mejor posible? Y si alguno de vosotros lo pone en duda y sostiene que sí se preocupa de eso, no le dejaré en paz ni seguiré tranquilamente mi camino, sino que le interrogaré, le examinaré y le refutaré, y si me parece que no tiene ninguna virtud (areté), sino que


P á g i n a | 36 simplemente la aparenta, le increparé diciéndole que siente el menor de los respetos por lo más respetable y el respeto más alto por lo que menos respeto merece.[2] La moral suele ser inseparable de las costumbres humanas, las cuales dependen de la época, el clima, la región geográfica o de cualquier evento circunstancial. En este sentido, la moral es cambiante y relativa a determinadas prácticas culturales. El hombre generalmente se halla determinado por los valores de la sociedad en donde vive, y por eso considera que las conductas acertadas son las que se amoldan con esos patrones. Incluso en un caso tan controvertible como el aborto, llama la atención que las mujeres de los países cuya práctica es legal suelen padecer menor remordimiento que en aquellos en que es ilegal e inmoral. Usualmente, el influjo que ejerce la sociedad sobre sus miembros siempre es mayor que el esfuerzo por educar a cada nueva generación de acuerdo con su propio y verdadero sentido. Así, la estructura de toda sociedad descansa en las leyes y normas escritas o no escritas que unen y ligan a los individuos. De esta manera, la moral es lo que no es diferente dentro de toda forma de asociación, lo mismo si se trata de la familia, una clase social, una estirpe o un Estado. El problema de fondo radica en que el hombre si es un simple ser pasivo que acepta todos los estándares de conducta que la sociedad le confiere, esta sociedad se hunde porque por lo general no son los valores más humanos los que prevalecen. A pesar del incesante "cambio" de moral, lo importante estriba en establecer un criterio para delimitar las acciones buenas de las malas. Si consideramos que el ser humano es sólo un ser de costumbres, realmente no lo podríamos distinguir del animal. Pero si consideramos que es un animal con lógos, es decir, que habla y piensa, lo bueno y lo malo no sólo es elegido por la colectividad, sino por la propia razón. Muchas veces el hombre cree que piensa por el solo hecho de seguir los dictados de la mayoría y no se percata de que la sociedad, aun antes de que nazca, ya le ha escogido sus valores. Pero si alguien es capaz de reexaminar esos valores, ya sea para eliminarlos, fortalecerlos o formar otros nuevos, ello implica que también es capaz de pensar por sí mismo y de elaborar una ética o filosofía moral. Por eso resulta fundamental el que la razón se convierta en una fuerza que le permita gobernar al hombre los apetitos que comparte con los animales, al dominarlos en una medida compatible con el bienestar de todo su ser. Si los seres humanos únicamente reaccionáramos ante los estímulos del medio, en nosotros sólo imperaría lo instintivo e irracional. Pero además de ello, podemos crear otorgando significados y símbolos y elevar nuestra humanidad a veces a costa del sacrificio de nuestra utilidad personal. Filósofos como Platón y Aristóteles distinguieron la razón de la sensibilidad, considerando a esta última como la fuente de las creencias infundadas[3] y como el origen de los apetitos que se comparten con los animales.[4] Asimismo, a los estoicos se les debe la división entre los animales y los hombres: a los animales les es dado como guía el instinto, que los lleva a conservarse y a buscar lo ventajoso para ellos; a los hombres les es dada la razón como la más perfecta guía y, por tanto, para ellos vivir conforme a la naturaleza significa vivir conforme a la razón.[5] La racionalidad humana es el elemento que nos libera de prejuicios (ideas fundadas en la ignorancia), estereotipos (imágenes rápidas y simplificadas de la realidad) u opiniones


P á g i n a | 37 arraigadas pero falsas, y que nos permite establecer un criterio universal o natural para regir nuestra conducta. En este sentido, la razón es capaz de penetrar en las leyes que rigen la perfección y la dignidad humanas, las cuales son válidas para todos los tiempos y todas las culturas, siempre y cuando no sean el resultado de los intereses individuales o las conveniencias egoístas. Por eso la misión de la humanidad se centra en fundamentar una ética cuyos valores sean universales y permanentes, y no el monopolio de una raza, un credo o una determinada civilización. La ética es el arte de la perfección humana que se extiende desde los individuos concretos hasta el conjunto de todos los seres racionales. En este orden de cosas, la ética es una forma saludable de vida que muchas veces implica apartarse de las prescripciones que imponen los grupos mayoritarios, en vistas a un desarrollo auténticamente humano.

II. DEFINICIÓN DE LA ÉTICA La ética puede definirse como la ciencia normativa de la rectitud de los actos humanos según principios últimos y racionales. Esta definición se explica detalladamente de la siguiente manera: 1. LA ÉTICA COMO CIENCIA La ética es un conocimiento que se preocupa por el fin al que debe dirigirse la conducta humana y de los medios para alcanzar ese fin. Para ello resulta fundamental establecer una ciencia de la conducta que se funde en la comprensión de la "naturaleza", "esencia" o "substancia" humana. Esta "ciencia" debe verse como un saber que incluye necesariamente la garantía o la prueba de su propia validez. Así se entiende el ideal clásico o antiguo de la palabra ciencia, aunque no de la ciencia moderna, que se asume como una serie de enunciados matemáticos que son susceptibles de demostrarse experimentalmente. La concepción de una ciencia ética debe apreciarse en el sentido que le otorgaron los filósofos griegos de la antigüedad. Platón hace la distinción entre la ciencia o conocimiento (epistéme) con respecto a la opinión (dóxa). La ciencia es un conocimiento racional de la verdadera realidad; mientras que la opinión es algo intermedio entre el conocimiento y la ignorancia,[6] y comprende la esfera de la percepción sensible (creencia y conjetura).[7] La opinión, como una forma de juzgar a través de las apariencias, no correspondería con el carácter probatorio que presupone la ética. Por eso nuestros valores éticos no deben fundarse en mitos, rumores o imágenes, sino en conocimientos racionalmente fundamentados. También en Aristóteles encontramos la misma definición de ciencia como "conocimiento demostrativo". Se trata de un conocimiento por causas, que es capaz de determinar por qué un objeto no puede ser diferente de lo que es.[8] Es un conocimiento que no se limita al plano de los hechos, sino que intenta explicar las causas y el porqué de esos hechos. Por tanto, la ciencia tiene como objeto lo necesario y no lo accidental.[9] De la misma manera, los estoicos retomaron estas afirmaciones al señalar que la ciencia es la comprensión segura, cierta e inmutable fundada en la razón.[10] En todo caso, la ética es una ciencia que aspira a


P á g i n a | 38 explicar la validez de sus afirmaciones, tratando de comprobar por qué algo es bueno o malo, justo o injusto, moral o inmoral desde una perspectiva universal y necesaria. 4. LOS ACTOS HUMANOS COMO OBJETO DE ESTUDIO DE LA ÉTICA La ética tiene como propósito fundamental indagar y explicar los "actos humanos". Una distinción que realizan los escolásticos es la que se refiere a los actos humanos y los actos del hombre 21 De los actos que realiza el hombre, se llaman humanos solamente los que son propios del hombre en cuanto tal. El hombre se diferencia de los demás seres irracionales en que puede llegar a ser dueño de sí. De esta manera, sólo pueden ser actos humanos los que impliquen un dominio del hombre sobre ellos. Ahora bien, el hombre es soberano de sus actos gracias a la conjunción de la razón y la voluntad. Cualquier otro acto que no implique la posibilidad de adquirir un mando racional y volitivo no es un acto específicamente humano. En este caso se estaría hablando de actos que corresponden con nuestra naturaleza animal, con sus diversas manifestaciones orgánicas y fisiológicas. Por eso la ética tiene como objeto de estudio los actos que se originan de la concordancia entre la inteligencia y la voluntad, mientras que los procesos físicos y químicos del cuerpo son abordados por disciplinas como la medicina, la biología y la microbiología, entre otras. Son actos propiamente humanos los que se realizan sabiendo o teniendo conciencia de ellos y queriendo por nuestra propia voluntad hacerlos. En la afirmación "yo amo a Sofía", se trata de un acto humano porque mi razón y mi afectividad tomaron la decisión de amar a Sofía y mi voluntad lo puso en práctica. En cambio, si digo "tengo hipo", se trata de un acto del hombre porque no es algo que depende de lo que pueda hacer o pensar. Los actos humanos son una ordenación hacia las virtudes y los valores. Por consiguiente, consideramos que no sólo la razón y la voluntad son los dos aspectos que caracterizan el acto específicamente humano. Como hemos apuntado, existen otras dimensiones del ser humano que, con la práctica de determinadas virtudes y valores, lo perfeccionan de manera integral. Por eso un acto humano implica también aspectos espirituales, afectivos, físicos, estéticos y sociales. Asentarse sólo en lo estrictamente intelectual y volitivo Conlleva el limitar y fragmentar la naturaleza humana. Todas las virtudes y valores que se puedan desplegar en cada una de estas dimensiones, hacen que el ser humano sea el propio constructor de su personalidad ética, pues no depende para desarrollarla de otra instancia más que de sí mismo. III. DIVISIÓN DE LA ÉTICA Cuando se habla de la ética como ciencia normativa sobre la rectitud de los actos humanos según principios últimos y racionales, se trata de una "ética general" que se mueve principalmente en el campo de la metafísica y la antropología filosófica, y que intenta explicar cuestiones como la libertad, la naturaleza del bien y del mal, la virtud y la felicidad, entre otros. Por otra parte, existe la "ética especial" o "ética aplicada" que pretende llevar a la práctica los fundamentos generales de la ética. Sin embargo, la ética


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como tal es una sola y esta clasificación no obedece más que a fines didácticos. El terreno donde se concretan estos principios es en el plano individual, familiar y social. A nivel social la ética puede subdividirse en diversas ramas, como por ejemplo: "ética internacional", "ética económica" y "ética profesional", entre otras. En el caso de la ética profesional, puede hablarse de "ética para ciencias de la salud", "ética para ciencias de la comunicación colectiva", "ética para educación", etc. Para estos efectos, cabe apreciar la división de la ética según el siguiente gráfico:


P á g i n a | 40 IV. LA ÉTICA PROFESIONAL La palabra "profesión" se deriva del latín, con la preposición pro, delante de, en presencia de, en público, y con el verbo fateor, que significa manifestar, declarar, proclamar. De estos vocablos surgen los sustantivos professor, profesor, y professio profesión, que remiten a la persona que se dedica a cultivar un arte o que realiza el acto de saberse expresar ante los demás. Con base en ello, puede decirse que la profesión es beneficiosa para quien la ejerce, pero, al mismo tiempo, también está dirigida a otros, que igualmente se verán beneficiados. En este sentido, la profesión tiene como finalidad el bien común o el interés público. Es más, nadie es profesional, en primera instancia, para sí mismo, pues toda profesión tiene una dimensión social, de servicio a la comunidad, que se anticipa a la dimensión individual de la profesión, la cual es el beneficio particular que se obtiene de ella. En tiempos del Imperio Romano a las personas que realizaban hazañas a favor de la patria, el pueblo les tributaba gloria imperecedera para su nombre. Estos hombres por otros medios tenían asegurada su subsistencia y no aceptaban dinero como pago a su labor, solamente recibían los "honores" concedidos por su comunidad. La fuerza que los movía era el cumplimiento de sus deberes, tanto en relación con los demás como consigo mismos, en aras de contribuir a la prosperidad comunitaria. En nuestro tiempo, la remuneración o estipendio que se le da al profesional como sueldo periódico recibe el nombre de honorarios. A la luz de estos elementos, el ejercicio de la profesión significa el actuar principalmente con vistas al bien común y en segundo término como medio para el beneficio personal. El individuo es interdependiente de su sociedad y por eso la realización de todas sus capacidades sólo es posible en una sociedad capaz de propiciarlas. Resulta absurdo buscar el propio beneficio, sin importar el beneficio comunitario, porque lo que pase en cualquier colectividad siempre afectará para bien o para mal a todos sus integrantes. Con claridad meridiana Pericles afirma: "Es más útil para los particulares una ciudad próspera en su conjunto, que otra que disfruta de buena fortuna para muchos de los ciudadanos, pero que está decaída como totalidad, pues un hombre cuyos asuntos personales marchan bien, no por ello deja de perecer en unión de su ciudad cuando aquélla es arruinada, mientras que el desafortunado se salva mucho mejor en una ciudad de próspera fortuna".[24] Al término "profesión" debe asociársele la idea de "servicio", pues, al hablar de las profesiones, existe una conexión entre la práctica profesional y la vocación que se tenga hacia ella. La palabra "vocación" procede del verbo latino "voco", que significa llamar o convocar. La vocación es el llamado que sentimos en nosotros mismos para profesar un espíritu de servicio en aras del bien universal. En alemán el término "Beruf" tiene el doble significado de "profesión" y "vocación", lo cual remite a una concepción religiosa del trabajo en donde Dios le hace un llamado al hombre para que lo cumpla a través del desarrollo de su profesión.[25] La conciencia de servicio y responsabilidad social es una misión divina que todo ser humano debe descubrir, como forma de realización en la tierra.


P á g i n a | 41 La profesión adquiere un carácter sagrado y puro, que se basa en el servicio altruista a la sociedad, para que los demás vivan mejor, el mundo progrese y, consecuentemente, nosotros también progresemos. El que no vive para servir no ha encontrado su llamado para vivir. Por eso en toda profesión existe un cumplimiento de deberes, dados por designio divino (sentido religioso), y como manifestación del amor al prójimo y servicio a los demás (sentido ético). El predominio de los intereses egoístas, el afán de lucro y la ciega obtención de las utilidades propias de una categoría social, significan la manera de desvirtuar y degenerar la profesión. Como dice brillantemente Froebel: Es humillante insensatez considerar que el hombre trabaja, obra y crea solamente para conservar el propio cuerpo, la propia envoltura, para procurarse pan, vivienda y vestido; no, el hombre originariamente crea solamente para dar forma fuera de sí mismo a lo que hay en él de espiritual, de divino, y para conocer así la propia esencia divina y la esencia de Dios. Que de esto le llegan luego también, el pan, la vivienda y el vestido.[26] El reino de los valores éticos y espirituales se vuelve plenamente efectivo cuando el hombre hace que sean parte de su naturaleza y parte esencial de su trabajo, aportando con ello, un inmenso grano de arena a un mundo que crece en humanidad; así como el trabajo, sin valores éticos y espirituales, provoca que el hombre se convierta en una máquina insolidaria e irresponsable. Las diversas profesiones surgen históricamente a raíz de la progresiva división del trabajo. Por lo común se distingue la profesión –que se adquiere a través de una larga preparación universitaria– de los oficios o trabajos manuales, en donde lo que predomina es el carácter empírico. Lo importante es establecer que, para alcanzar un óptimo desarrollo laboral y humano, tanto las profesiones como los oficios requieren que las personas que los ejerzan sean excelentes, creativas e innovadoras. Resulta injustificado hablar de trabajos serviles, pues todo trabajo tiene una dignidad inalienable. Por eso en el trabajo concurren dos dimensiones: A) la sub-jetiva, o sea, el ser humano o el sujeto que trabaja; y B) la objetiva, o sea, la obra o el objeto producido por el trabajo. Estas dos dimensiones son inseparables e igualmente importantes. Lo que un niño hace para darlo como obsequio tiene valor sobre todo porque el niño lo hizo (dimensión subjetiva) y menos por el regalo mismo (dimensión objetiva). Por eso la raíz más profunda del trabajo humano es la que procede de su intimidad, su creatividad y su libertad, para luego proyectarse en la obra que construye, pues nada hay en el hombre que se parezca tanto a sí mismo como aquello que hace. Antes de realizar un trabajo existe por parte del profesional esfuerzo, dedicación, amor, diligencia, responsabilidad, preparación académica, que luego se traducirán en una obra digna de su creador. Así como somos imagen de Dios, tenemos una naturaleza divina e inmortal porque somos la obra de un ser divino e inmortal. Proporcionalmente, las cosas que creamos llevan nuestro sello personal y son semejantes a nosotros. De esta manera, en todo trabajo, independientemente del valor económico que le corresponde, el hombre se dignifica y ennoblece a sí mismo, y hace que el mundo progrese y sea más humano. Por tanto, el trabajo es un instrumento mediador que le permite al ser humano humanizar


P á g i n a | 42 y dotar de dignidad los seres que crea en el mundo. Un aspecto esencial de la naturaleza humana es el de su trascendencia individual y, por consiguiente, el de su trabajo. El ser humano después de la muerte puede trascender a través de las cosas buenas que haya hecho, que, en el caso del trabajo, corresponde a su contribución a luchar, desde su puesto, por una mejor humanidad. El valor de una profesión se mide por el grado de servicio que hagamos al bienestar general. Debemos considerar que todo trabajo es digno, merece profundo respeto y tiene que ser justamente retribuido. Desde el trabajo de limpiar las cloacas hasta el de Presidente de la República, son puestos útiles e importantes al contribuir al desarrollo de la colectividad. Desde un punto de vista particular y subjetivo, sustentado en estereotipos sociales, los diversos trabajos tienen un determinado estatus y se los aprecia diferente en relación con otras ocupaciones en donde suele predominar el trabajo corporal; pero desde un punto de vista universal, que es el de la especie humana en su conjunto, no hay jerarquías en los trabajos todos son necesarios e interdependientes. En suma, a través del trabajo cada individuo, de acuerdo con su vocación y aptitudes, se transforma a sí mismo y a la realidad existente, proyectándole sus valores humanos. Debe atenderse que el verdadero sustento de una profesión es la condición de persona. En el momento en que separamos nuestra humanidad de la profesión es cuando se termina privilegiando únicamente lo económico y lo material, y engendrándose una alienación en la que el trabajo se vuelve una mercancía, vendible al mejor postor. En toda actividad que deshumanice y haga perder los valores inherentes a la condición de persona, sólo por obtener dinero, tenemos la obligación, como miembros de la especie humana, de denunciar y rechazar. Con base en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, proclamada en París, el 10 de diciembre de 1948, en el seno de la Organización de las Naciones Unidas, pueden considerarse los siguientes artículos que, en torno a la dignidad del trabajo, siempre debemos velar por su cumplimiento:


P á g i n a | 43 Artículo 23. 1. Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo. 2. Toda persona tiene derecho, sin discriminación alguna, a igual salario por trabajo igual. 3. Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria, que le asegure, así como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana y que será completada, en caso necesario, por cualesquiera otros medios de protección social. 4. Toda persona tiene derecho a fundar sindicatos y a sindicarse para la defensa de sus intereses. Artículo 24. Toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la duración del trabajo y a vacaciones periódicas pagadas.[27] Todas las profesiones implican una ética, puesto que siempre se relacionan de una forma u otra con los seres humanos: unas de manera indirecta, que son las actividades que tienen que ver con objetos –como la construcción de puentes y edificios, la reparación de automóviles, de equipos de cómputo, etc.–, aunque en última instancia siempre están referidas al hombre. Así, por ejemplo, si un ingeniero diseña una carretera y se percata de que sus condiciones se prestan para que ocurra un gran número de accidentes, faltaría a su ética profesional si autoriza ese proyecto, aun cuando estuvieran de por medio intereses políticos y económicos. Otras profesiones se relacionan de manera directa con los seres humanos, como son los casos de educadores, periodistas, psicólogos, médicos, abogados, etc. Para estos últimos son más evidentes las implicaciones éticas de su profesión, puesto que deben dar un trato hacia los demás de persona y no de objeto. La ética de cada profesión depende de los deberes o la "deontología" que cada profesional aplique a los casos concretos que se le puedan presentar en el ámbito personal o social. La deontología es el estudio o la ciencia de lo debido (del griego: to déon, lo necesario, lo conveniente, lo debido, lo obligatorio; y de lógos, estudio o conocimiento).[28] La deontología es un conjunto de comportamientos exigibles a los profesionales, aun cuando muchas veces no estén codificados en una reglamentación jurídica. En este sentido, la deontología es una ética profesional de las obligaciones prácticas, basadas en la acción libre de la persona, en su carácter moral, carentes de un control por parte de la legislación pública. El fuero interno es el único tribunal que sanciona las acciones que son impropias dentro del marco ético de la profesión. La deontología es el cumplimiento de los deberes que a cada cual se le presentan según la posición que ocupe en la vida, y que están dados por el grado de compromiso y conciencia moral que se tenga con respecto a la profesión. La indagación y el acatamiento de los principios deontológicos significa dirigirse por el camino de la perfección personal, profesional y colectiva. Existen también una serie de normas cifradas en un código de ética, que están supervisadas por un colegio profesional respectivo. Muchos de esos principios pueden resumirse en los siguientes: guardar fidelidad a la


P á g i n a | 44 institución o al patrono que suministra el trabajo; dirigirse a los colegas con respeto y consideración, evitando la competencia desleal; actualizarse con los conocimientos propios de su disciplina; guardar el secreto profesional; no sacar provecho de la superioridad del puesto para manipular o chantajear a otros; etc. Responsabilidad Social Los medios de comunicación se entienden como un servicio a la sociedad, que cumplen un papel destacado en la formación de la opinión pública dentro de las sociedades democráticas, lo que implica adquirir un compromiso ético con los intereses comunes del público. El tradicional planteamiento de la libertad de los medios, referente al ejercicio de sus derechos de expresión y de información, se complementa en la actualidad con el reconocimiento del principio de responsabilidad social aplicado a su labor. El crecimiento de la influencia y el poder de los medios obliga a adoptar unos criterios para un uso responsable de los mismos. El primer eslabón dentro de los medios de comunicación lo representa el propio periodista. Así lo contempla el profesor Ernesto Villanueva en su libro Deontología informativa, al definir la deontología profesional periodística como “el conjunto de principios éticos asumidos voluntariamente por quienes profesan el periodismo por razones de integridad, de profesionalismo y de responsabilidad social”. Esta última se deriva del daño que para el conjunto de la sociedad puede tener la conducta inapropiada del periodista. Para hacer efectivo ese uso responsable y cuidadoso de los medios se necesita establecer unos criterios que regulen su actividad. El Estado y el mercado no resultan las opciones más adecuadas para esa regulación, en aras de dar un valor preferente a la libertad de expresión y de información. Denis McQuail afirma que “la Responsabilidad Social debe ser asumida por la autorregulación y no por intervención del gobierno”. En este sentido, Hugo Aznar, Profesor de Ética de la Comunicación de la Universidad Cardenal Herrera - CEU de Valencia, considera que la autorregulación periodística constituye una iniciativa de la sociedad civil, a la vez que una regulación deontológica y moral. La autorregulación agrupa una serie de instrumentos y mecanismos con el objetivo de garantizar que la actuación de los medios se ajuste a los valores y normas de su actividad. A través de uno de estos instrumentos, los códigos deontológicos del periodismo, los profesionales de los medios promueven la búsqueda constante de la verdad, el ejercicio de la responsabilidad social en el manejo ético de la información y la generación de una opinión pública libre y responsable. Con los procesos de obtención, producción y emisión de la información se inicia la responsabilidad social de un medio de comunicación. En esos momentos debe predominar el principio de veracidad, con el fin de garantizar los derechos fundamentales de las personas que se pueden ver afectadas con la divulgación de la información. Estas acciones no merman en absoluto el derecho de los medios a informar libremente, pero sí


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deben hacerlo dentro de los límites del bien común y del respeto de los derechos de las personas. Con el ejercicio ético del periodismo se establece un compromiso con la sociedad, y en especial con el principal destinatario de la información: el ciudadano. La sociedad, recíprocamente, ofrece su credibilidad y confianza hacia el trabajo del periodista. La mayoría de los códigos deontológicos recogen una apelación común a la Responsabilidad Social de los Medios o del periodista. El Código Internacional de Ética Periodística de la UNESCO, en su Principio III, dice: “La información en periodismo se entiende como bien social y no como un producto, lo que significa que el periodista comparte la responsabilidad de la información transmitida y es, por lo tanto, responsable, no solamente ante quienes controlan los medios, sino principalmente ante el público, incluyendo variados intereses sociales. La responsabilidad social del periodista requiere que él o ella actúen, bajo todas las circunstancias, en conformidad con los principios de la ética profesional”. Del mismo modo, el Código europeo de deontología del periodismo, en el apartado 1, dice: ”Además de los derechos y deberes jurídicos que están recogidos en las normas jurídicas pertinentes, los medios de comunicación asumen en relación con los ciudadanos y la sociedad, una responsabilidad ética que es necesario recordar en los momentos actuales, en los que la información y la comunicación revisten una gran importancia para el desarrollo de la personalidad de los ciudadanos así como para la evolución de la sociedad y la vida democrática”. En los códigos deontológicos recientes se expresa un reconocimiento del papel positivo que los medios de comunicación pueden desempeñar en la solución de los problemas sociales. Se plantea la responsabilidad del medio como la posibilidad de hacer el bien a la sociedad. En la recopilación realizada por el profesor Hugo Aznar en 2005, se tratan cuestiones que reclaman la atención de la ética periodística, como catástrofes y tragedias humanitarias; comunicación para el desarrollo; inmigración, racismo y xenofobia; corresponsales en situaciones de riesgo; terrorismo; información de tribunales; mujer y medios de comunicación; violencia doméstica contra mujeres; y discapacidad.


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Uso de medios digitales Internet como soporte y/o medio de comunicación

La Nueva Revolución Tecnológica fue marcada por la expansión del Internet que comienza durante la década de los 90 del siglo XX para pasar de un uso meramente militar y del mundo de la ciencia, a un auténtico uso popular e internacional. Las redes de Internet tienen la virtud de crear una sensación de libertad de expresión sin precedentes en la historia de la comunicación. Si bien los periódicos, la radio y la televisión tradicional abrían espacios de participación a sus audiencias, en la Internet estos pueden recibir respuestas, reacciones y análisis de los lectores, oyentes y televidentes casi de manera instantánea en múltiples canales de conversación, foros y otros sistemas en donde el usuario puede manipular la información de manera casi libre. Algunos autores denominan Internet como un medio de comunicación, sin embargo la opinión dominante es la que lo define como soporte donde tienen cabida multitud de medios de comunicación, entre ellos los blogs o la propia prensa digital. Para América Latina, hubo distintos "pioneros" que acuñaron estilos personalizados del nuevo Periodismo 2.0./ Prensamérica Internacional, un grupo de periodistas, locutores, fotógrafos de prensa, productores de radio y "blogers" aficionados se unieron a la propuesta del periodista costarricense Roberto González Short en 2006 y quien revolucionó en las Redes Sociales el formato digital de hacer periodismo y sostener un Alto Perfil a nivel internacional. En la actualidad, Prensamérica Internacional respeta la estructura original planteada por Dan Gillmor, aun así, este formato informativo continúa evolucionando a nivel mundial, Roberto González Short tiene a su haber incursiones en medios como Grupo Extra de Costa Rica, Univisión para América Latina, Agencia France Press en Palestina, Diario El Trabajo de Chile y la misma Jefatura operativa de Prensamérica Internacional.


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Periodismo Digital El periodismo se hace digital en el momento en que este comienza a ganarse un espacio en el ciberespacio. Este fenómeno ha sido paulatino y no ha sido pacífico debido a los conceptos rígidos de ciertos medios sobre lo que es un medio tradicional. Si un periódico es entendido como una edición en papel impreso y distribuido en las calles de las ciudades por centenares de vendedores, la idea de un periódico digital, es decir, cuya edición se ve a través de un ordenador conectado a una red de Internet, no es tan sencilla de aceptar. Por otra parte, un periódico en papel es pagado directamente, ejemplar por ejemplar y, en el Internet, la mayoría de las personas pueden ingresar a leerlo sin tener que pagar, al menos como es entendido por algunos. Más complejo aún que pasar todos los contenidos de los medios de comunicación a un portal virtual, el periodismo digital descansa en la virtud de los enlaces que crean una inmensa integralidad de la información. Si un artículo de prensa tradicional publica una noticia acerca de Camberra, por fuerza tiene que explicar a un lector europeo o latinoamericano que dicha ciudad queda en Australia. El mismo artículo en una edición virtual sintetiza dicho movimiento con un enlace como este. La publicidad digital, por su parte, tiene su toque diferencial a la publicidad que se emite por los medios tradicionales. Para pasar un aviso publicitario por radio y televisión, es necesariointerrumpir el programa que se está emitiendo después de la tradicional frase "y ahora un aviso de nuestros patrocinadores". En los medios digitales dicho aspecto queda superado con una publicidad que se ubica silenciosamente al margen de los artículos o de los archivos de video o audio sin interrumpir de manera directa el contenido. Es decir, el lector percibe los mensajes publicitarios de manera alternativa a la información que le interesa sin que la noticia tenga que detenerse para que le preste atención al mensaje publicitario. La otra virtud del periodismo digital es la capacidad de inmediatez y actualidad que esta posee. En un periódico tradicional se tiene que emitir el célebre Extra para dar a conocer un acontecimiento de gran importancia que sucede en cualquier momento y que para ser publicado tiene que esperar al día siguiente. En cambio, los medios digitales pueden actualizar la información a cualquier hora y desde cualquier parte, probado que el periodista digital cuente con un ordenador y una conexión a una red de Internet en cualquier parte del planeta. La sala de redacción de los medios tradicionales queda también superada de alguna manera por los medios digitales, la cual se puede transforma en una sala virtual de un Chat, un IRC u otro tipo de canal. Pero este gran medio de comunicación presenta nuevas facetas que han afectado la vida de los individuos del planeta y los han obligado a dejar de un lado actividades como la televisión, lectura de periódicos, compra y venta de música, entre otras. Porque las audiencias encontraron en la red de redes abundante información que las obligaron a ver en Internet una potente alternativa de consumo.


P á g i n a | 48 Las nuevas herramientas tecnológicas de comunicación basadas en la Internet, han facilitado la entrega de información de los medios digitales, de los periodistas y profesionales de la comunicación. El uso del video, el audio, la web 3.0, junto con los blogs, foros, los chats y las redes sociales, se han convertido en elementos y canales fundamentales para lograr una mejor comunicación y participación con la audiencia. Así mismo, la audiencia ha demostrado que tiene las propiedades de fungir como un medio de comunicación social y que puede inferir en la transformación de la opinión pública de la cual forma parte. Mediante su participación, principalmente en las redes sociales (por ejemplo Facebook y Twitter), puede opinar sobre la información expuesta en ellas. Facebook y Twitter, con más de 900 y 500 millones de usuarios respectivamente, se han convertido en las redes sociales preferentes de los medios y los profesionales de la comunicación. Mediante ellas, algunos de ellos han encontrado un espacio para la divulgar contenidos noticiosos y/o un medio para obtener información de otras fuentes. Por ello, las redes sociales son una excelente opción para que los medios de comunicación y los periodistas profundicen en los alcances de cada una de ellas. Pero antes de que los medios o los profesionales de la comunicación den el salto a estas redes, aquí ofrecemos algunos puntos para mejorar tus prácticas en las redes sociales:          

Determinar el objetivo del uso de redes sociales Diseñar un código de ética Programar una agenda de publicación Crear una guía de estilo para la publicación de contenidos en redes sociales La publicación de cualquier acontecer noticioso deberá publicarse antes en el sitio web que en las redes sociales Admitir cuando una publicación en redes sociales es equivocada Mantener la participación y la retroalimentación con la audiencia Usar herramientas para monitorear las redes sociales Estar en constante capacitación Crear grupos de trabajo para redes sociales


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16 DATOS SOBRE CONSUMO DE MEDIOS DIGITALES EN MÉXICO EN 2012 México D. F. Con el objetivo de comprender las tendencias en los hábitos de uso de Internet entre los mexicanos, así como su interacción con las marcas y los medios a través de las plataformas digitales, IAB México y Millward Brown presentaron la quinta edición del Estudio de Consumo de Medios entre Internautas Mexicanos: “Los mexicanos tienen ahora más dispositivos para conectarse a Internet durante más tiempo y para hacer más cosas, su relación con este medio es cada vez más intensa. Esto significa que el medio debe ser visto como parte integral de las estrategias de comunicación y publicidad de las marcas, por lo tanto, si quieren tener éxito en sus mercados no pueden quedarse fuera de Internet, ni invertir de forma marginal”, comentó Gabriel Richaud, director general de IAB México. En este sentido, varios datos importantes destacan en el estudio, y los cuales son fundamentales en el quehacer diario de diseñadores web, creativos y mercadólogos. Estudio de Consumo de Medios entre Internautas Mexicanos en 2012 1. Existen 46 millones 600 mil usuarios de Internet en México. En el país actualmente la población es 112 millones 336 mil 538 habitantes. Fuentes: Emarketer/INEGI 2010


P á g i n a | 50 2. El género de los internautas en México está equilibrado entre hombres y mujeres. El 25% de los internautas está en el rango de los 13 a los 18 años, 21% en el de los 19 a 25 años, y de 26 a 32 el 15%. El nivel socioeconómico del 52% es ABC+.

3. Los principales grupos de interés en México son los siguientes entre los internautas en México son: Ejecutivos: Empleados no gerenciales y gerentes de medios Teens: Personas entre 13 y 18 años. Silver Surfers: Personas de 50 años o más. Mamás digitales: Mujeres con hjos entre 9 y 12 años. Heavy users: Aman Internet, es indispensable en su vida y pasan más de 5 horas conectados. Personas con nivel socioeconómico C-, D+ y DE.

4. Los internautas en México cada vez cuentan con más artículos para accesar a web. El promedio de dispositivos en 2012 con los que entraron a Internet en 2012 fue de 4.04, mientras que en 2011 fue de3.36.


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5. Los dispositivos móviles son cada vez más importantes para la interacción entre Internet y sus usuarios. El porcentaje de internautas con dispositivos móviles en México pasó del 56% en 2011 al 70% en 2012.

6. Hábitos importantes de los internautas en México: -50% de los teens que juegan lo hacen todos los días. -3 de cada 10 de las mamás que hacen compras en línea suelen hacerlo 1 o 2 veces a la semana. -1 de cada 2 ejectuivos ve televisión en línea y juega todos los días. -La mayoría de los ejecutivos y los silver surfers que leen noticias lo hacen a diario.

7. Un usuario de Internet en México no navega para realizar una sola actividad. El promedio de actividades simultáneas en línea es de 3.23.


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8. Entre las principales actividades online que realizan los internatutas en México mientras están en Internet se encuentran: ver televisión (50%), escuchar música (49%), estudiar/hacer tarea (47%), enviar mensajes por celular (41%), entre otras. 9. 93% de los usuarios ven videos a través de Internet. .

10. El tiempo promedio de conexión a Internet de manera activa en 2012 fue de 4 horas con 13 minutos (2 minutos más que en 2011).

11. Un internauta promedio visita 8 tipos de sitios web en una semana. Esto llega a subir hasta a 10, considerando los distintos grupos de interés. 84% de los internautas descargan aplicaciones, software, programas o juegos.


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12. Las principales fuentes de información sobre temas de interés son los buscadores y las redes sociales

13. 9 de cada 10 internautas mexicanos están en las redes sociales y 7 de cada 10 la utilizan como el segundo medio para obtener información sobre sus temas de su interés. 14. Aunque la relación entre los usuarios de redes sociales con la publicidad se caracteriza por ser pasiva, cada vez existen más internautas que escriben sobre las marcas o pertenecen a un fan page.


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15. 77% de los internautas en México se detienen a ver publicidad vía Internet. 77% de éstos lo hace porque la publicidad les parece atractiva, 47% porque siente que se le da información creíble, mientras que el 46% afirma que lo hace para enterarse de promociones y descuentos. 16. Entre los elementos que influyen para que los internautas vean publicidad en Internet están los gráficos interactivos, el uso de videos y que tengan música. Factores que se vuelven claves para los diseñadores web.


P á g i n a | 55 Fuente: Millward Brown México Metodología: Se levantaron 1,156 entrevistas durante octubre y noviembre de 2012 a través de un panel de internautas.

Ética y Medios

The Washington Post DirecTrices en la sala de redacción Para el uso de faceBook, TWiTTer Y oTras redes sociales online Las redes sociales son medios de comunicación, y una parte de nuestras vidas diarias. Pueden ser valiosas herramientas para recolectar y diseminar información. También crean algunos peligros potenciales que necesitamos reconocer. Cuando usan herramientas de redes sociales para hacer periodismo o para nuestras vidas personales, debemos recordar que los periodistas de The Washington Post son siempre periodistas de The Washington Post. Las siguientes directrices aplican a todos los periodistas de The Washington Post, sin limitación por el contenido de sus tareas. Usando herramienTas de redes sociales Para rePorTear Al usar redes sociales tales como Facebook, LinkedIn, My Space o Twitter para reportear, debemos proteger nuestra integridad profesional. Los periodistas de The Washington Post deberían identificarse a sí mismos como tales. Debemos ser


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exactos en nuestra reportería y transparentes sobre nuestras intenciones cuando participamos. Debemos ser concisos y claros cuando describimos quiénes somos y qué información buscamos. Cuando se usan estas redes, nada de lo que hagamos debe poner en duda la imparcialidad de nuestro juicio noticioso. Nunca abandonamos las directivas que gobiernan la separación de noticias de la opinión, la importancia del hecho y la objetividad, el uso apropiado del lenguaje y el tono y otros sellos de nuestra marca de periodismo. Nuestras huellas de información online se reflejan en nuestras reputaciones profesionales y de aquellos de The Washington Post. Asegúrese de que su patrón de uso no sugiere, por ejemplo, que usted solo está interesado solo en gente con un punto de vista particular sobre un tema. Uso de las herramienTas de redes sociales Por razones Personales Todos los periodistas de The Washington Post renuncian a algunos de los privilegios personales de los ciudadanos privados. Los periodistas del Post deben reconocer que cualquier contenido asociado con ellos en una red social online es, para propósitos prácticos, el equivalente de lo que aparece debajo de sus créditos (nombres) en el periódico o en un sitio web. Debería asumirse que todo lo que usted hace en redes sociales está públicamente disponible para cualquiera, incluso si usted ha creado una cuenta privada. Es posible usar controles de privacidad online para limitar el acceso a información sensible. Pero tales controles solo son un obstáculo, no un aislante absoluto. La realidad es simple: si usted no desea que algo sea encontrado online, no lo ponga allí. Los periodistas del Post deben abstenerse de escribir, tuitear o publicar cualquier cosa —incluyendo fotos y videos— que pudieran ser percibidos como reflejo de sesgo racial, sexista, religioso o de otra clase o favoritismo que pudiera ser usado para empañar nuestra credibilidad periodística. Este mismo cuidado debería ser tomado en cuenta cuando se une, sigue o hace amigo de cualquier persona u organización online. Los periodistas del Post no deberían estar involucrados en ninguna red social relacionada en la defensa o interés especial sobre el tema que cubren, a menos de que sea específicamente permitido por un editor y en tanto sean mantenidos los otros estándares de transparencia mientras hacen su trabajo Los periodistas del Post no deberían aceptar o ubicar símbolos, etiquetas o regalos virtuales de causas políticas o partidistas en páginas o sitios, y deberían


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monitorear la información publicada en sus propios perfiles personales por aquellos con quien están asociados online para que sea apropiada. Las páginas personales en línea no son el lugar para la discusión de temas internos de la sala de redacción tales como fuentes, reportería de historias, decisiones para publicar o no publicar, asuntos personales y asuntos personales o profesionales inconvenientes que involucran a nuestros colegas. Lo mismo vale para opiniones o información con respecto a cualesquiera de las actividades de negocios de The Washington Post Company. Tales páginas y sitios no deberían ser usados para criticar competidores o aquellos que tienen opiniones diferentes sobre nuestro periodismo o periodistas. Si usted tiene preguntas sobre cualquiera de estos asuntos, por favor verifique con su supervisor o el editor jefe. Casos de aplicación sobre Ética en medios digitales y sociales A continuación se presenta la introducción de la Revista la Federación de Asociaciones de Periodistas de España, la cual presenta el tema de aplicación de la Etica en los medios de comunicación en España y Gran Bretaña. Cómo hacer que los periódicos sigan siendo fuertemente extravagantemente horrorosos y sigan ganando dinero para sobrevivir.

libres,

menos

El semanario The Economist se hacía esta pregunta en medio de la crisis provocada este verano en la prensa británica por el caso de las escuchas telefónicas ordenadas por directivos de los periódicos de Rupert Murdoch, en unos casos a personajes famosos para obtener cotilleos; en otro, que fue el que encendió la mecha del escándalo, pirateando el buzón de voz de una joven recién asesinada. La pregunta de la revista londinense resumía el dilema de la prensa contemporánea, enfrentada a una competencia desbordada en la Red, a la que no le son exigibles los mismos estándares de calidad y rigor: cómo sobrevivir económicamente con un producto encarecido por esas exigencias, sin perder independencia ni caer en la tentación del sensacionalismo. Ante casos como el de las escuchas que provocó una fuerte contestación social, los políticos suelen reaccionar ofreciendo nuevas dosis de intervencionismo. También en el Reino Unido, donde la libertad de prensa suscita normalmente un mayor respeto entre los gobernantes que en otros países europeos. Cameron hablaba de un regulador “efectivamente independiente”, sugiriendo como modelo el que vigila las buenas prácticas en el mundo de la publicidad, mientras que el líder laborista Ed Miliband proponía sustituir la Comisión de Quejas de la Prensa por un organismo que no incluyera editores de prensa en activo. Sin embargo, mientras que otros sistemas de control fallaron, fue una parte de la propia prensa (The Guardian, de forma destacada) la que sacó a la luz el escándalo. Precisamente la que no gana dinero, recordaba el semanario. Tampoco parece una buena idea modificar las leyes penales. Las que existían en el momento fueron suficientes para dar una adecuada respuesta judicial a los responsables del caso en cuestión y, además, existen muchas conductas reprensibles desde el punto


P á g i n a | 58 de vista ético y ciudadano que no son delito. La respuesta debe seguir siendo la autorregulación, aunque en el caso británico la veterana PCC, el espejo en que se han mirado otros países a la hora de abordar el problema de los excesos de la prensa, no haya estado a la altura de las circunstancias según todos los indicios. Perfeccionar los mecanismos de mediación del organismo regulador, sobre la base de una legislación civil más contundente en defensa de la privacidad, y convencer a los infractores que ésa es para ellos una alternativa menos arriesgada que ser llevados ante los tribunales, era la solución ofrecida por el editorialista de The Economist. Con una vocación semejante nace la Fundación para la Comisión de Quejas de la FAPE. La Comisión, vinculada exclusivamente a la Federación, se constituyó en 2004 y desde entonces ha cumplido un meritorio papel en defensa de las buenas prácticas periodísticas. De lo que se trata ahora es de ampliar su espectro, dando entrada en el órgano de apoyo recién creado a otras asociaciones profesionales, organizaciones de editores y facultades de Ciencias de la Información, para garantizar su autonomía y su independencia. Autorregulación no es autocensura, como afirman voces interesadas; las mismas que solo admiten como norma el Código Penal porque prefieren pastar en las amplias praderas de las conductas inmorales no delictivas

Casos de aplicación sobre Ética en medios digitales y sociales


P á g i n a | 59 Caso de Argentina

Código de Ética de FOPEA (Foro de Periodismo Argentino) Fopea: Se ha planteado como misión contribuir a mejorar la calidad del periodismo a través de la capacitación profesional, la elevación de los stándares éticos y la defensa de la libertad de expresión. No nace para ocupar el espacio de otras asociaciones, entidades o sindicatos, sino para trabajar en un conjunto con todas, sin ninguna exclusión. El siguiente es un documento de referencia ética para los integrantes de FOPEA. Es el producto de un año de debate específico y de varios más de trabajo en busca de una reflexión y una autocrítica que permitiera a este grupo encontrar algunos principios comunes sobre la práctica profesional. El último tramo de esta senda comenzó en diciembre de 2005 cuando FOPEA publicó junto a la Fundación Konrad Adenauer un estudio comparativo de códigos de ética en el mundo y un análisis de la situación en la Argentina. El trabajo incluía un anteproyecto de código que fue debatido por los socios y fue puesto en la mesa de discusión en Buenos Aires y 15 provincias del país. El documento final fue firmado el 25 de noviembre de 2006 como cierre del Congreso Nacional de Ética Periodística realizado por FOPEA en la ciudad de Buenos Aires, y desde entonces es de carácter obligatorio para todos los que integran el FORO DE PERIODISMO ARGENTINO. Código de FOPEA Principios éticos para la práctica periodística

Presentado en el Primer Congreso Nacional de Ética Periodística Buenos Aires, 25 de noviembre de 2006 I - Valores Esenciales 1. Los periodistas que integran FOPEA se comprometen a buscar la verdad, a resguardar su independencia y a dar un tratamiento honesto a la información. 2. Son objetivos irrenunciables para el periodista el rigor y la precisión en el manejo de datos con el fin de alcanzar una información completa, exacta y diversa. La distorsión deliberada jamás está permitida.


P á g i n a | 60 3. Los valores esenciales de los periodistas que adhieren a este Código son el respeto a los principios de la democracia, la honestidad, el pluralismo y la tolerancia. 4. Las restricciones, presiones y amenazas forman parte del ejercicio periodístico cotidiano, pero ello no justifica ningún tipo de recurso prepotente ni ilegítimo para obtener información. El periodista debe evitar ejercer cualquier tipo de acoso. 5. El buen gusto es un valor periodístico, por lo que la curiosidad escatológica, la estridencia innecesaria y la morbosidad son actitudes a evitar. II - Métodos 6. El buen uso del idioma español es una rigurosa obligación del periodista. El léxico debe ser rico y cultivado tanto como respetuoso de la diversidad hablada por la sociedad en la que el periodista ejerce su profesión. 7. Los métodos para obtener información merecen ser conocidos por el público. 8. En casos de necesidad, cuando no exista otra forma de obtener una información, el periodista puede acordar con la fuente que no será identificada, es decir, que su testimonio estará bajo un convenio de “off the record”. Las condiciones del diálogo establecidas al comienzo de la conversación serán estrictamente respetadas por el periodista, sin que la catadura moral del entrevistado justifique el incumplimiento de lo pactado. En el caso de que se conviniera con la fuente, el concepto del “off the record” debe ser tomado en la forma más extensiva, que impide no sólo identificar al informantesino también publicar el contenido de la información suministrada. 9. Ninguna nota requiere el permiso de una fuente antes de ser publicada, como así tampoco el texto de las entrevistas necesita ser revisado por el entrevistado. 10. Los periodistas no aplican métodos propios de los servicios de inteligencia para obtener información. El uso de procedimientos no convencionales para lograr datos u obtener testimonios puede ser considerado sólocuando se viera involucrado un bien o valor público. Nunca debe afectarse con ese fin la intimidad de las personas. 11. Corresponde que el periodista se identifique como tal. 12. Las citas deben respetar fielmente lo que las fuentes dicen, tanto en su contenido como en su espíritu, sin supresiones distorsivas. Cuando se trate de fuentes no entrenadas, se evitará potenciar una dificultad de expresión o una mala sintaxis. 13. Las fotografías y tomas de video deben ser exactas y fieles a la realidad que intentan reflejar. Eso excluye las escenas montadas con propósitos de manipulación. Cuando se realice un montaje, debe ser claramente explicitado que se trata de una recreación. 14. La información debe ser claramente distinguida de la opinión. 15. Copiar fragmentos de trabajos existentes sin mencionarlos con carácter de citas constituye plagio y es una falta grave.


P á g i n a | 61 16. No indicar que un suceso noticioso fue descubierto por otro periodista e informar el hecho como si fuera un hallazgo propio es una explotación deshonesta del trabajo ajeno y constituye, por lo tanto, una forma de plagio. 17. Ninguna noticia justifica poner en riesgo una vida. En las coberturas periodísticas de tomas de rehenes, el periodista no obstaculizará la tarea policial y judicial, y dejará que exclusivamente los funcionarios públicos se ocupen de resolver la situación. III - El periodista como individuo 18. Es incompatible con la profesión periodística la difusión de mensajes publicitarios explícitos o implícitos. 19. La información noticiosa y la publicidad deben ser claramente diferenciadas. La publicidad informativa, a veces denominada “publinota”, contraviene el principio fundamental e indispensable de caracterización, por lo que debe ser identificada como tal. 20. Los periodistas no deben participar de la negociación o tramitación de pautas publicitarias, tarea que está a cargo de áreas comerciales. En el caso de ser propietarios de publicaciones o espacios de radio y televisión que reciben publicidad, los periodistas deben derivar la contratación de anuncios a lasáreas específicas. 21. Los periodistas jamás deben prestarse a realizar operaciones de prensa ni a difundir información tendenciosa. Si una información de interés público proviniera de una operación de prensa, corresponde aclarar suorigen. 22. Ningún periodista debe aceptar pagos, retribuciones, dádivas ni privilegios de ningún tipo que pudieran pretender, de manera explícita o no, incidir sobre un manejo informativo particular. Los sobornos y las prácticas extorsivas son una falta grave. 23. Los periodistas no deben pagar por información. 24. La búsqueda de la excelencia es una constante en la vida del periodista y eso incluye su capacitación permanente y la mejora de sus prácticas. 25. El periodista sirve al interés público, nunca a objetivos sectoriales ni personales, y se debe considerar a la información como un bien social. El ejercicio de la profesión de un servidor público no habilita la obtención de beneficios personales. Ello no contradice el hecho de que, como trabajador, el periodista tiene derecho a una compensación equivalente a su utilidad a la sociedad, que le permita ejercer su profesión en las mejores condiciones. 26. En virtud de su compromiso con el interés público, el periodista debe evitar una vida condicionada por los lujos y aislada de las preocupaciones sociales. 27. Deben rechazarse los regalos y atenciones que pudieran ofrecerse como resultado de su trabajo o sus conexiones profesionales. Corresponde devolver al remitente los regalos con una explicación sobre los principios de ética periodística que impiden aceptar cualquier tipo de retribución de terceros. Podrían exceptuarse de esta regla los obsequios de cortesía, siempre que su valor no exceda los 30 dólares estadounidenses.


P á g i n a | 62 28. Es recomendable que los periodistas sólo acepten viajes si son pagados por los medios en los que trabajan. En caso de acceder a una invitación paga, esta situación debe ser indefectiblemente explicitada en la cobertura para que el lector, oyente o televidente, pueda evaluar la imparcialidad del trabajo del periodista. Los viajes que fueran meramente de placer o recreación no deben ser aceptados. 29. Es incompatible con la profesión del periodista cualquier tipo de actividad que afecte su independencia y el derecho del público a ser informado con honestidad. 30. Ningún periodista puede ser obligado a firmar un trabajo profesional que contradiga sus valores y creencias. De la misma manera, los periodistas no pueden aducir que fueron obligados a violar normas éticas. 31. El periodista debe rectificar la información difundida, en el caso de que así correspondiera. IV - Respeto por la ciudadanía 32. El periodista debe respetar la privacidad de las personas. Sólo cuando se viera afectado un bien o valor público por un aspecto relacionado con la intimidad de una persona, puede prevalecer el derecho a la información de los ciudadanos por sobre la privacidad de un particular. 33. El periodista sólo podría mencionar cuestiones de religión, etnia, nacionalidad, orientación sexual, discapacidades físicas o psíquicas, etc., si ello fuera indispensable para comprender la información y dicha referencia no resultara ofensiva ni discriminatoria 34. Deben evitarse las generalizaciones que dañen a grupos minoritarios, las demarcaciones sexistas, las observaciones provocativas y los prejuicios de cualquier tipo. 35. En toda información debe respetarse el principio constitucional de inocencia de cualquier persona mientras una culpabilidad no hubiera sido probada judicialmente. Los pronunciamientos de las fuentes policiales no son suficientes para determinar culpas ni siquiera cuando tienen la forma de comunicados oficiales. 36. Siempre se debe buscar que la persona acusada de participar de un delito dé su visión de los hechos en la información. 37. En el caso de que víctimas de tragedias o incidentes, o sus familiares y allegados, prefirieran no exponerse a la prensa, debe respetarse su posición y evitar difundir imágenes o sonido del momento en el que rehúsan la requisitoria periodística. 38. No deben publicarse los nombres de víctimas de delitos sexuales, a menos que se cuente con su consentimiento explícito. 39. En ningún caso deben consignarse los nombres e imágenes de niños o adolescentes involucrados en actos criminales, ni siquiera por su nombre de pila, alias o apodo. 40. Debe evitarse la publicación de suicidios, a menos que se trate de casos de ostensible valor informativo. V - Aplicación del Código


P รก g i n a | 63 41. Este cรณdigo considera las mejores prรกcticas profesionales y es de cumplimiento estricto para las personas integrantes de FOPEA, que estรกn obligadas a respetarlo y hacerlo respetar. 42. La adhesiรณn a estos principios y su cumplimiento es un requisito para formar parte del foro. Su incumplimiento es motivo suficiente para dejar de pertenecer a FOPEA

Buenos Aires, 25 de noviembre de 2006

http://www.fopea.org/Etica/Codigo_de_Etica


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Conferencia Lowell Bergman “Los medios hicieron mucho dinero, pero no hicieron buen trabajo. El buen trabajo fue hecho por reporteros y trabajadores en el campo. Ahora los medios se han

dado cuenta que los equipos de investigación atraen lectores”, afirma. Traducido, el diagnóstico es simple: hasta cerca del año 2000, se tapaban de dinero y no les preocupaba el periodismo de investigación; con el cambio en el ecosistema mediático, los medios están volviendo a apostar al periodismo. Bergman recalca la necesidad de la colaboración, la confianza y la solidaridad de los periodistas. Y la idea de que el periodismo no es un negocio: ¡es un servicio! “Este nunca ha sido un negocio donde puedas esperar ser recompensado. Tienes que creer en el servicio a la sociedad”, dice, y hace la analogía con la tarea de los bomberos: no te piden una propina por apagar un incendio. Bergman, opina sobre la censura en otros países y responde; “En EEUU si estás en una cadena de televisión y querés investigar a los dueños de un equipo de la NFL, eso no va a pasar”, dice. Y agrega: “La autocensura también está en EEUU, sobre todo cuando es sobre

poder corporativo”.


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Guía Bibliográfica Abrego Cruz, E (2010). Lecciones Básicas de Ética para Futuros Profesionales. Recuperado 25 de Septiembre de 2013 de http://www.sisman.utm.edu.ec/libros/FACULTAD%20DE%20CIENCIAS%20MATEM%C3 %81TICAS%20F%C3%8DSICAS%20Y%20QU%C3%8DMICAS/INGENIER%C3%8DA%2 0MEC%C3%81NICA/02/etica/libros/Libro-Completo-de-Etica.pdf Cañas-Quiros, R. (2009). Ética general y ética profesional. Recuperado 20 de Septiembre de 2013 de http://www.kaleidoscopio.com.ar/fs_files/user_img/%C3%89tica/Etica%20general%20y%2 0%C3%A9tica%20profesional.%20Extractos.pdf Hohmann, J (2011). Las 10 mejores prácticas para medios sociales. Recuperado 17 de Septiembre de 2013 de https://knightcenter.utexas.edu/mejores_practicas_SPANISH_2011.pdf Molina, M (2010). Perspectiva Internacional. Recuperado 28 de Agosto de 2013 de http://fape.es/los-desafios-eticos-del-periodismo-en-la-era-digital-protagonistas-en-loscursos-de-verano-818825611414.htm Romero, F (2013). Mejores prácticas en redes sociales para medios digitales. Recuperado 01 de Octubre de 2013 de http://www.centroperiodismodigital.org/sitio/?q=noticia/mejorespracticas-en-redes-sociales-para-medios-digitales Santos Fajardo, C (2008). Código de Ética en Comunicación: Consideraciones y discusiones para su formulación. Recuperado 14 de Septiembre de 2013 de http://www.monografias.com/trabajos76/codigo-etica-comunicacion-consideracionesformulacion/codigo-etica-comunicacion-consideraciones-formulacion2.shtml Rodríguez, A (2007). Ética Profesional. Recuperado 03 de Septiembre de 2013 de http://www.monografias.com/trabajos11/eticaun/eticaun.shtml


Antologia etica en medios digitales y sociales