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(55) considerablemente común y su procedencia, al parecer, guarda alguna cercanía con el ‘chevalier’ francés. Lo más chévere de Bogotá es que no tiene bichos de tierra caliente. cheveridad. Caribeñismo colado dentro del lenguaje bogotano. Lo más importante de un ser humano, al fin de cuentas, es la cheveridad. Chía. 1. Según la creencia chibcha, luna. 2. Municipio colindante con el extremo norte de Bogotá, famoso por la proliferación de restaurantes y reposterías sabaneras, por la existencia de un centro comercial de considerables dimensiones y por su reticencia a quererse anexar a la capital, hecho que sin duda sería de sumo beneficio para los empleados de los locales en mención y para el estudiantado y profesorado de la Universidad de la Sabana. Véase flota, lejuras, merengón de guanábana, postre de natas. chib. En lengua chibcha, báculo. Véase chibchas. Chibafruime. Deidad menor del pueblo chibcha, dedicada a la guerra. Chibchacum. Divinidad chibcha. Furibundo y sumo regente de la sabana que, indignado por el mal proceder del pueblo muisca al desconocer los preceptos impartidos con amor por su maestro Bochica, decidió castigarlos con un diluvio universal. Véase Bachué, Bochica, Chía, Furachogue, Huitaca, Nemterequeteba, , salto de Tequendama, Xue. chibchas. Familia lingüística cuyas dimensiones demográficas, en su máximo periodo de esplendor, son objeto de controversia. Las distintas hipótesis apuntan a un grueso que va desde los 300.000 hasta los dos millones de habitantes. De sur a norte, los dominios de los chibchas se iniciaban en inmediaciones de Fusagasugá y culminaban hacia los territorios correspondientes del actual San Gil, en el departamento de Santander. Toda la extensión del territorio chibcha debió comprender alrededor de 30.000 kilómetros

*bogotálogo

cuadrados. Como si se tratara de un anticipo a la futura historia del pueblo bogotano, la etnia chibcha no dejó construcción alguna en piedra (hecho que sí ocurrió con buena parte de los pueblos prehispánicos). Sus ambiciones arquitectónicas se limitaron a la edificación de casas en madera y bahareque. Tal vez ello explique el desinterés de sus descendientes por la perpetuación de su memoria a través de obras monumentales y su natural inclinación por el execrable oficio de la demolición. Chibchombia. Fórmula despectiva a manera de parodia cómica, inspirada en la colombianidad, creada por las mentes responsables del legendario seriadio televisivo de dibujos animados ‘El siguiente programa’. Según el ideario de dicho espacio, el hecho de ser chibchombianos era la base genética y social del tercermundismo rampante a lo largo y ancho del territorio nacional. Véase guayigol. chibchombiano. En el mundo de fantasía del desaparecido seriado ‘El siguiente programa’, individuo oriundo de Chibchombia. chicanear. Ufanarse. Sobreexponer un determinado objeto o virtud propia con el propósito de aparecer como superior a los ojos de los demás. chicanero. Dícese de aquel que tiene por costumbre el exhibir sus propiedades o virtudes en demasía. El término parece derivarse del chibchismo ‘chicana’, cuyo significado equivale a ‘aquello que está en lo alto’. chicareto. Individuo despojado de una o de varias piezas dentales. chicas del Can. Remoquete cariñoso con el que se solía agrupar a las burócratas empleadas del extinto Instituto Nacional de Radio y Televisión Inravisión, vinculadas al sindicato de Acotv, presidido en sus últimos años por Enrique Urrea, de quien se cree fue enviado a vivir a Costa Rica en mansión de lujo. Durante muchos años las Chicas del CAN castigaron con su pertinaz desprecio a los

Bogotálogo: usos, desusos y abusos del español hablado en Bogotá - Tomo I  

Pocos testimonios tan interesantes y dicientes acerca de la forma de pensar de un grupo humano como su propio lenguaje. Tal y como lo expres...

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