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12 de Diciembre de 2013 Número 1

AQUELLA

PLUMA

¿Por que escribir? Jean Paul Sartre

Steve Jobs:

“Hay que encontrar lo que uno verdaderamente ama”

El lenguaje literario Conceptos. Figuras más importantes


Página 3: Prólogo de presentación

Página 4: ¿Por que escribir?

Página 8: El lenguaje literario

Contenido

Página 13: Apuntes sobre el arte de escribir cuentos Página 22: Steve Jobs “hay que encontrar lo que uno verdaderamente ama”

AQUELLA

PLUMA

Depósito legal: Aquella Pluma Primera edicion Etcétera 2013- Todos los derechos reservados. Autor José María Pérez Sánchez Maquetación: Patricia De Carvalho Editor Bubok Publishing S.L Corrector: GLIP Idioma Castellano 2


Prólogo de presentación Aquella pluma es una revista de Etcétera editorial, nacida fruto de inquietudes de un grupo de personas sobre la literatura, concebido como un proyecto de fusion cultural y de hermanamiento a traves de las letras, hoy supone un mosaico multicultural que traza un puente entre los dos lados del charco. Con Aquella Pluma Etcétera vuelve la mirada atrás para plasmar en letras las esencias del pasado, y el paso del tiempo, devueve a la vida una infancia ahora lejana, o el regreso metafórico del inmigrante, pasion por lo que uno es o ha sido y, en definitiva, vidas hecha papel. Aquella Pluma hoy junto a los miembros de Etcétera incorpora autores invitados como resultado de la convocatoria literaria organizada por el grupo, eportando un matiz enrriquecedor. JM. Persanch Director Fundador de Aquella Pluma

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ÂżPor que escribir? Seguimos con nuestros consejos para escritores. En esta ocasion el orador es nada menos que Gean Paul Sartre, quien nos darĂĄ buenas razones para escribir.

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Cada uno tiene sus propias razones: para unos, el arte es un escape; para otros, un modo de conquistar. Pero cabe huir a una ermita, a la locura, a la muerte y cabe conquistar con las armas. ¿Por qué precisamente escribir, hacer por escrito esas evasiones y esas conquistas? Es que, detrás de las diversas motivaciones de los autores, hay una elección más profunda e inmediata, común a todos. Vamos a intentar una elucidación de esta elección y veremos si no es ella misma lo que induce a reclamar a los escritores que se comprometan. . Cada una de nuestras percepciones va acompañada de la conciencia de que la realidad humana es “reveladora”, es decir, de que “hay” ser gracias a ella o, mejor aún, que el hombre es el medio por el que las cosas se manifiestan; es nuestra presencia en el mundo lo que multiplica las relaciones; somos nosotros los que ponemos en relación este árbol con ese trozo de cielo; gracias a nosotros, esa estrella, muerta hace milenios, ese cuarto de luna y ese río se revelan en la unidad de un paisaje; es la velocidad de nuestro automóvil o nuestro avión lo que organiza las grandes masas terrestres; con cada uno de nuestros actos, el mundo nos revela un rostro nuevo. Pero, si sabemos que somos los detectores del ser, sabemos también que no somos sus productores. Si le volvemos la espalda, ese paisaje quedará sumido en su oscuridad. Quedará sumergido al menos; no hay nadie tan demente que piense que el paisaje se reducirá a la nada. Seremos nosotros los que nos reduciremos a la nada y la tierra continuará en su letargo hasta que otra conciencia venga a despertarla. De este modo, a nuestra certidumbre interior de ser “reveladores” se une la de ser

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efímeros en relación con la cosa revelada. Uno de los principales motivos de la creación artística es indudablemente la necesidad de sentirnos esenciales en relación con el mundo. Este aspecto de los campos o del mar y esta expresión del rostro por mí revelados, cuando los fijo en un cuadro o un escrito, estrechando las relaciones, introduciendo el orden donde no lo había, imponiendo la unidad de espíritu a la diversidad de la cosa, tienen para mi conciencia el valor de una producción, es decir, hacen que me sienta esencial en relación con mi creación. Pero esta vez, lo que se aleja es el objeto creado: no puedo revelar y producir a la vez. La creación pasa a lo efímero en relación con la actividad creadora. . Aunque parezca algo definitivo, el objeto creado siempre se nos muestra como provisional: siempre podemos cambiar esta línea, este color, esta palabra. El objeto creado no se impone jamás. Un aprendiz de pintor preguntaba a su maestro: ¿Cuándo puedo saber que mi cuadro está acabado? Y el maestro respondió: Cuando puedas contemplarlo con sorpresa, diciéndote: ¡Soy yo quien ha hecho esto! Lo que equivale a decir:nunca. . Esto equivaldría a contemplar la propia obra con ojos ajenos y a revelar lo que se ha creado. Pero es manifiesto que cuanta más conciencia tenemos de nuestra actividad creadora menos tenemos de la cosa creada. Cuando se trata de una vasija o un cajón que fabricamos conforme a las normas tradicionales y con útiles cuyo empleo está codificado, es el famoso “se” de  Heidegger  lo que trabaja por medio de nuestras manos. En este caso, el resultado puede parecernos lo bastante extraño a nosotros como para conservar a nuestros ojos

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su objetividad. Pero, si producimos nosotros mismos las normas de la producción, las medidas y los criterios y si nuestro impulso creador viene de lo más profundo del corazón, no cabe nunca encontrar en la obra otra cosa que nosotros mismos: somos nosotros quienes hemos inventado las leyes con las que juzgamos esa obra; vemos en ella nuestra historia, nuestro amor, nuestra alegría; aunque la contemplemos sin volverla a tocar, nunca nos entrega esa alegría o ese amor, porque somos nosotros quienes ponernos esas cosas en ella; los resultados que hemos obtenido sobre el lienzo o sobre el papel no nos parecen nunca objetivos, pues conocemos demasiado bien los procedimientos de los que son los efectos. Estos procedimientos continúan siendo un hallazgo subjetivo: son nosotros mismos, nuestra inspiración, nuestra astucia, y, cuando tratamos de percibir nuestra obra, todavía la creamos, repetimos mentalmente las operaciones que la han producido y cada uno de los aspectos se nos manifiesta como un resultado. Así, en la percepción, el objeto se manif i e s t a c o m o esencial y el suj e t o c omo inesencial; entonces busca la esencialidad en la c re a c i ón y l a o b t i e n e , p e ro e nt on c e s e l nu e v o o b j e t o s e c onv i e r t e e n i n e s e n c i a l . En ninguna parte se hace esta dialéctica más evidente que en el arte de escribir. Para que surja, hace falta un acto concreto que se denomina la lectura y, por otro lado, sólo dura lo que la lectura dure. Fuera de esto, no hay más que trazos negros sobre el papel. Ahora bien, el escritor no puede leer lo que escribe, mientras que el zapatero puede usar los zapatos que acaba de hacer, si son de su número, y el arquitecto puede vivir en la casa que ha construido. Al leer, se prevé, se está a la espera. Se prevé el final de la frase, la frase


siguiente, la siguiente página; se espera que se confirmen o se desmientan las previsiones; la lectura se compone de una multitud de hipótesis, de sueños y despertares, de esperanzas y decepciones; los lectores se hallan siempre más adelante de la frase que leen, en un porvenir solamente probable que se derrumba en parte y se consolida en otra parte a medida que se avanza, en un porvenir que retrocede de página a página y forma el horizonte móvil del objeto literario. . Sin espera, sin porvenir, sin ignorancia, no hay objetividad. Ahora bien, la operación de escribir supone una lectura implícita que hace la verdadera lectura imposible. Cuando las palabras se forman bajo la pluma, el autor las ve, sin duda, pero no las ve como el lector, pues las conoce antes de esc r i bi rl a s; su mirada no tiene por El objeto literafunción desrio es un trompo pertar rozanextraño que sólo do las palaexiste en movibras dormimiento. das que están a la espera de ser leídas, sino de controlar el trazado de los signos; es una misión puramente reguladora, en suma, y la vista nada enseña en este caso, salvo los menudos errores de la mano. El escritor no prevé ni conjetura: proyecto. . Con frecuencia, se espera la inspiración. Pero no se espera a sí mismo como se espera a los demás; si vacila, sabe que el porvenir no está labrado, que es él mismo quien tiene que labrarlo, y, si ignora todavía qué va a ser de su héroe, es sencillamente que todavía no ha pensado en ello, que no lo ha decidido; entonces, el futuro es una

página en blanco, mientras que el futuro del lector son doscientas paginas llenas de palabras que le separan del fin. Así, el escritor no hace más que volver a encontrar en todas partes su saber, su voluntad, sus proyectos; es decir, vuelve a encontrarse a sí mismo; no tiene jamás contacto con su propia subjetividad y el objeto que crea está fuera de alcance: no lo crea para él. Si se relee, es ya demasiado tarde; su frase no será jamás a sus ojos completamente una cosa. El escritor va hasta los límites de lo subjetivo, pero no los franquea: aprecia el efecto de un rasgo, de una máxima, de un adjetivo bien colocado, pero se trata del efecto sobre los demás; puede estimarlo, p ero no volverlo a s ent ir.  Marcel Proust  nunca ha descubierto la homosexualidad de Charlus, porque la tenía decidida antes de iniciar su libro. Y si la obra adquiere un día para su autor cierto aspecto de subjetividad, es que han transcurrido los años y que el autor ha olvidado lo escrito, no tiene ya en ello arte ni parte y no sería ya indudablemente capaz de escribirlo. . El acto creador no es más que un momento incompleto y abstracto de la producción de una obra; si el autor fuera el único hombre existente, por mucho que escribiera, jamás su obra vería la luz como objeto; no habría más remedio que dejar la pluma o desesperarse. Pero la operación de escribir supone la de leer como su correlativo dialéctico y estos dos actos conexos necesitan dos agentes distintos. Lo que hará surgir ese objeto concreto e imaginario, que es la obra del espíritu, será el esfuerzo conjugado del autor y del lector. Sólo hay arte por y para los demás. Jean Paul Sartre.

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s e t n a t r o p m rsos mas i

Recu

El lenguaje literario

Conceptos

La literatura La literatura la constituyen textos de muy diversos tipos -cuentos, novelas, poesía, obras de teatro-, en los que, con una intención eminentemente artística, muchas veces se presentan mundos de ficción y el lenguaje es utilizado de una manera especial.

Los recursos literarios Contenido y forma van íntimamente unidos en un texto literario, de tal modo que el primero condiciona, en muchas ocasiones, a lo segundo. Lo que define principalmente a un texto literario es la forma, pues no hay un contenidoespecialmente literario. Por tanto, el escritor, para conseguir la atracción del lector, dedicará más atención al lenguaje literario, sobre todo en lo referido a las formas de elocución y a los distintos recursos que pueden ser de diverso tipo (gráficos, fónicos, morfológicos, sintácticos, semánticos).

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El lenguaje literario La finalidad, como decíamos antes, del lenguaje literario es artística, de tal manera que el lenguaje toma gran importancia, pues sobre él radica muchas veces la atención. Por ello toma importancia el estilo en un texto literario, es decir, la forma de utilizar el lenguaje por una época o autor. Es por eso por lo que el autor emplea un vocabulario y unos recursos que alejan su texto del lenguaje cotidiano y llaman la atención sobre él.


Figuras literarias Un tipo especial de recursos literarios son las figuras literarias o figuras retóricas, las cuales son mecanismos utilizados por el escritor para embellecer el lenguaje y manipular su pensamiento o su manera de escribir, dando un sentido figurado, no denotativo, a sus palabras. Más que aprenderlas de memoria, conviene apreciar su sentido de extrañeza y fuerza expresiva. Éstas son algunas:

Anáfora: Consiste en la repetición de una o varias palabras al principio de oración o verso:

Por ti el silencio de la selva umbrosa por ti la esquividad y apartamiento del solitario monte me agradaba. (Garcilaso de la Vega)

Antítesis: Consiste en la contra-

posición de dos ideas o términos contrarios: Hora de mi corazón: La hora de una esperanza Asíndeton: Consiste en suprimir Y una desesperación. nexos y conjunciones, consiguiendo (Antonio Machado) así un efecto de rapidez: Llamas, dolores, guerras, muertes, asolamientos, fieros males entre tus brazos cierras.... (Fray Luis de León)

Comparación: Consiste en la comparación expresa, con la partícula como, entre dos términos: Su vida declinaba como el Sol en el ocaso.

Hipérbole: Consiste en la exageración de Hipérbaton: Consiste en alterar el orden lógico de la frase: Cerca del Tajo, en soledad amena de verdes sauces hay una espesura. (Garcilaso de la Vega)

forma desproporcionada de los términos: Érase un hombre a una nariz pegado (Quevedo)

Interrogación retórica: Consiste en realizar una pregunta de la que no se espera respuesta, bien porque no exista, bien porque resulte evidente. ¿Seremos entregados a los bárbaros fieros? ¿Tantos millones de hombres hablaremos inglés? ¿Ya no hay nobles hidalgos ni bravos caballeros? ¿Callaremos ahora para llorar después? (Ruben Darío) 9


Ironía: Consiste en dar a entender lo contrario de

lo que se dice: Con muchísimo respeto, Os he de ahorcar, ¡vive Dios! Metáfora: Consiste (Calderón de la Barca) en identificar, porque entre ellos haya alguna semejanza, el término real con el Paralelismo: Consiste en la repetición de una término imagen, sin misma construcción sintáctica: nexo comparativo: Te quiero. Te lo he dicho con el viento... Nuestras vidas son los ríos Te lo he dicho con el sol... Que van a dar a la mar. Te lo he dicho con las nubes... (Jorge Manrique) (Luis Cernuda)

Personificación: Consiste en atribuir cualidades humanas a seres inanimados: Sangre resbalada gime Muda canción de serpiente (Federico García Lorca)

Tipos de discurso o formas de elocución Cuando nos expresamos por escrito, podemos hacerlo utilizando las siguientes formas de elocución:

Narración: Para contar hechos. Diálogo: Para reflejar las palabras que los interlocutores pronuncian en una conversación.

Descripción: Para expresar cómo es algo. Exposición: Para presentar nuestras ideas. Argumentación: Para defender, razonándolas, nuestras ideas. 10


la ratura españo te li la a n ió c c Introdu e Al igual que en anteriores crítica de las novelas de caballería, sino que unidades incluimos aquí aspectos sobre forma un universo literario en torno a los la literatura que han aparecido en las protagonistas que van evolucionando a lo actividades de desarrollo, de tal modo que largo de la obra. Así, don Quijote de ser un su comprensión y conocimientos estén idealista poco a poco va mostrando rasgos ligadas, fundamentalmente, a la práctica y de cordura y Sancho, de ser un hombre al trabajo con los textos. práctico se contagia del idealismo de su Vida de Lazarillo de Tormes, y esplendoroso amo. de sus fortunas y adversidades, de autor La novela se desarrolla en torno a anónimo, publicada en 1554, es la obra más las peripecias de don Quijote, un hidalgo importante dentro de la novela picaresca manchego ya maduro, que pierde la cabeza del Siglo de Oro español. Narra la vida de leyendo novelas de caballerías, y que decide un muchacho llamado Lázaro de Tormes, imitar a sus héroes recorriendo el mundo desde su nacimiento hasta cu casamiento, defendiendo nobles ideales y llevando a en Toledo, con la criada de un Arcipreste. A cabo fabulosas hazañas que dedicará a lo largo de su vida sirve a distintos amos: un su dama Dulcinea del Toboso quien, en ciego, un clérigo avariento, un hidalgo pobre, realidad, es una campesina del lugar. Se un buldero, etc. La obra contiene todos los suceden numerosos episodios en los que rasgos de la novela picaresca: Muestra la don Quijote sale siempre malparado hasta evolución psicológica del protagonista; se que el protagonista, ya en Barcelona, es narra en orden cronológico; el personaje vencido por el caballero de la Blanca Luna central es un pícaro, vagabundo, sin ideales, y obligado a regresar a su pueblo, donde marginado y cuyo móvil más muere. inmediato es matar el hambre. Entre los rasgos estilísticos, Castilla es tal vez La novela se caracteriza cabe destacar, a grandes la obra cumbre también por la perfecta rasgos, el uso del diálogo, la articulación de los episodios y riqueza de niveles léxicos o de Azorín, cuyo por el uso de la ironía bajo la la utilización de la parodia y verdadero nombre que se oculta la crítica social, de la ironía. Otra de las obras era Juan Martínez así como la utilización del de C ervantes es Rinconete y Ruiz (1873-1967). formidable diálogo. e l Cortadirllio Losti, c o n El Ingenioso Hidalgo el título correspondiente don Quijote de la Mancha, obra cumbre de a una de las Novelas Ejemplares, también la literatura española fue escrita por Miguel perteneciente al género literario de la novela. de Cervantes Saavedra (1547-1616) con En esta obrita, se refleja perfectamente la inteción de ridiculizar las novelas de el ambiente del hampa sevillana, a través caballerías. Pero El Quijote no es sólo una de dos muchachos que se asocian a una

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banda de delincuentes, capitaneada por Monipodio. Peribáñez y el Comendador de Ocaña, escrita por Lope de Vega (15621635) en 1613, es una de las obras más famosas de nuestro teatro clásico. Inspirada en la tradición oral, el autor trata el tema del derecho que tiene el villano -un labrador rico, en este caso- a defender su honra cuando es atropellada por un noble. Al final, el rey da la razón al villano, puesto que el noble ha de ser un ejemplo para sus súbditos, regla que se incumple aquí. Cuenta cómo el Comendador se enamora de Casilda, la mujer de Peribáñez, tras lo cual el aristócrata urde todos los planes posibles para apartar al labrador de su casa con el fin de conseguir el amor de la esposa. Peribáñez mata al Comendador y acude a los reyes, de paso por Toledo, quienes le dan su perdón. Castilla  es tal vez la obra cumbre de Azorín, cuyo verdadero nombre era Juan Martínez Ruiz (1873-1967). Consta de varios artículos, en forma de ensayo o

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cuento, en los que presenta temas comunes a otro autores de la generación del 98: el de España y Europa, la reflexión sobre el tiempo, el concepto de intra-historia y de eterno retorno, etc. Algunos de estos textos se desarrollan o hablan de Castilla, región emblemática para los autores del 98. El entorno castellano le sirve también para reflexionar sobre la decadencia española frente al esplendor de épocas pasadas. Con  Las Hermanas Coloradas, Francisco García Pavón (1919-1989) obtuvo el Premio Nadal 1969. Plinio, comisario de la policía municipal de Tomelloso, se encargará en Madrid de un caso relacionado con su pueblo, Tomelloso: la desaparición en extrañas circunstancias de dos hermanas gemelas, solteronas y pelirrojas, las “hermanas coloradas”. Además de su trama policíaca, la novela constituye un estudio psicológico de los personajes y una descripción de ambientes. El autor sigue en este libro su línea en la que aparece el humor para describir ambientes y personajes populares.


Apuntes sobre el arte de

Juan Bosch

escribir cuentos

El cuento es un género antiquísimo, que a través de los siglos ha tenido y mantenido el favor público. Su influencia en el desarrollo de la sensibilidad general puede ser muy grande, y por tal razón el cuentista debe sentirse responsable de lo que escribe, como si fuera un maestro de emociones o de ideas. Lo primero que debe aclarar una persona que se inclina a escribir cuentos es la intensidad de su vocación. Nadie que no tenga vocación de cuentista puede llegar a escribir buenos cuentos. Lo segundo se refiere al género. ¿Qué es un cuento? La respuesta ha resultado tan difícil que a menudo ha sido soslayada incluso por críticos excelentes, pero puede afirmarse que un cuento es el relato de un hecho que tiene indudable importancia. La importancia del hecho es desde luego relativa, mas debe ser indudable, convincente para la generalidad de los lectores. Si el suceso que forma el meollo del cuento carece de importancia, lo que se escribe puede ser un cuadro, una escena, una estampa, pero no es un gran cuento. Importancia n o quiere decir aquí novedad, caso insólito, acaecimiento singular. La propensión a escoger argumentos poco frecuentes como tema de cuentos puede conducir a una deformación similar a la que sufren en su estructura muscular

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los profesionales del atletismo. Un niño que va a la escuela no es materia propicia para un cuento, porque no hay nada de importancia en su viaje diario a las clases; pero hay sustancia para el cuento si el autobús en que va el niño se vuelca o se quema, o si al llegar a su escuela el niño halla que el maestro está enfermo o el edificio escolar se ha quemado la noche anterior. Aprender a discernir dónde hay un tema para cuento es parte esencial de la técnica. Esa técnica es el oficio peculiar con que se trabaja el esqueleto de toda obra de creación: es la “tekné” de los griegos o, si se quiere, la parte de artesanado imprescindible en el bagaje del artista. A menos que se trate de un caso excepcional, un buen escritor de cuentos tarda años en dominar la técnica del género, y la técnica se adquiere con la práctica más que con estudio. Pero nunca debe olvidarse que el género tiene una técnica y que ésta debe conocerse a fondo. Cuento quiere decir llevar cuenta de un hecho. La palabra proviene del latín computus, y es inútil tratar de rehuir el significado esencial que late en el origen de los vocablos. Una persona puede llevar cuenta de algo con números romanos, con números árabes, con signos algebraicos; pero tiene que llevar esa cuenta. No puede olvidar ciertas cantidades o ignorar determinados valores. Llevar cuenta es ir ceñido al hecho que se computa. El que no sabe llevar con palabras la cuenta de un suceso, no es cuentista. De paso diremos que una vez adquirida la técnica, el cuentista puede escoger su propio camino, ser “hermético” o “figurativo” como se dice ahora, o lo que es lo mismo, subjetivo u objetivo; aplicar su estilo personal, presentar su obra desde su ángulo individual; expresarse como él crea que debe hacerlo. Pero no debe echarse en olvido que el género, reconocido como el más difícil en todos los idiomas, no tolera innovaciones sino de los autores que lo dominan en lo más esencial de su estructura. El interés que despierta el cuento puede medirse por los juicios que les merece a críticos, cuentistas y aficionados. Se dice a menudo que el cuento es una novela en síntesis y que la novela requiere más aliento en el que la escribe. En realidad los dos géneros son dos cosas distintas; y es es más difícil lograr un buen libro de cuentos que una

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novela buena. Comparar diez páginas de cuento con las doscientas cincuenta de una novela es una ligereza. Una novela de esa dimensión puede escribirse en dos meses; un libro de cuentos que sea bueno y que tenga doscientas cincuenta páginas, no se logra en tan corto tiempo. La diferencia fundamental entre un género y el otro está en la dirección: la novela es extensa; el cuento es super intenso. El novelista crea caracteres y a menudo sucede que esos caracteres se le rebelan al autor y actúan conforme a sus propias naturalezas, de manera que con frecuencia una novela no termina como el novelista lo había planeado, sino como los personajes de la obra lo determinan con sus hechos. En el cuento, la situación es diferente; el cuento tiene que ser obra exclusiva del. Él es el padre y el dictador de sus Criaturas; no puede dejarlas libres ni tolerarles rebeliones. Esa voluntad de predominio del cuentista sobre sus personajes es lo que se traduce en tensión por tanto en intensidad. La intensidad de un cuento no es producto obligado, como ha dicho alguien, de su corta extensión; es el fruto de la voluntad sostenida con que el cuentista trabaja su obra. Probablemente es ahí donde se halla la causa de que el género sea tan difícil, pues el cuentista necesita ejercer sobre sí mismo una vigilancia constante, que no se logra sin disciplina mental y emocional; y eso no es fácil. Fundamentalmente, el estado de ánimo del cuentista tiene que ser el mismo para recoger su material que para escribir. Seleccionar la materia de un cuento demanda esfuerzo, capacidad de concentración y trabajo de análisis. A menudo parece más atrayente tal tema que tal otro; pero el tema debe ser visto no en su estado primitivo, sino como si estuviera ya elaborado. El cuentista debe ver desde el primer momento su material organizado en tema, como si ya estuviera el cuento escrito, lo cual requiere casi tanta tensión como escribir. El verdadero cuen-tista dedica muchas horas de su vida a estudiar la técnica

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del género, al grado que logre dominarla en la misma forma en que el pintor consciente domina la pincelada: la da, no tiene que premeditarla. Esa técnica no implica, como se piensa con frecuencia, el final sorprendente. Lo fundamental en ella es mantener vivo el interés del lector y por tanto sostener sin caídas la tensión, la fuerza interior con que el suceso va produciéndose. El final sorprendente no es una condición imprescindible en el buen cuento. Hay grandes cuentistas, como Antón Chejov, que apenas lo usaron. “A la deriva”, de Horacio Quiroga, no ltiene, y es una pieza magistral. Un final sorprendente impuesto a la fuerza destruye otras buenas condiciones en un cuento. Ahora bien, el cuento debe tener su final natural como debe tener su principio propio. No importa que el cuento sea subjetivo u objetivo; que el estilo del autor sea deliberadamente claro u oscuro, directo o

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indirecto: el cuento debe comenzar interesando al lector. Una vez cogido en ese interés el lector está en manos del cuentista y éste no debe soltarlo más. A partir del principio el gran cuentista debe de s er implacable con el sujeto de su obra; lo conducirá sin piedad hacia el destino que previamente le ha trazado; no le permitirá el menor desvío. Una sola frase aun siendo de tres palabras, que no esté lógica y entrañablemente justificada por ese destino, manchará el cuento y le quitará esplendor y fuerza. Kippling refiere que para él era más importante lo que tachaba que lo que dejaba; Quiroga afirma que un cuento es una flecha disparada hacia un blanco y ya se sabe que la flecha que se desvía no llega al mismo blanco. La manera natural de comenzar un cuento fue siempre el “había una vez” o “érase una vez”. Esa corta frase tenía -y tiene aún en la gente del pueblo-

un valor de conjuro; ella sola bastaba para despertar el interés de los que rodeaban al relatador de cuentos. En su origen, el cuento no comenzaba con descripciones de paisajes, a menos que se tratara la presencia o la acción del protagonista; comenzaba con éste, y pintándola en actividad. Aún hoy, esa manera de comenzar es buena.El principio con el protagonista en acción, física o psicológica, pero acción; el principio no debe hallarse a mucha distancia del meollo mismo del cuento, a fin de evitar que el lector se canse. Saber comenzar un cuento es tan importante como saber terminarlo asi. El cuentista serio estudia y practica sin descanso la entrada del cuento. Es en la primera frase donde está el hechizo de un buen cuento; ella determina el ritmo y la tensión de la pieza. Un cuento que comienza bien casi siempre termina bi e n . E l a u t o r q u e d a


comprometido consigo mismo a mantener el nivel de su creación a la altura en que la inició. Hay una sola manera de empezar un cuento con acierto: despertando de golpe el interés del lector. El antiguo “había una vez” o “érase una vez” tiene que ser suplido con algo que tenga su mismo valor de conjuro. El cuentista joven debe estudiar con detenimiento la manera en que inician sus cuentos los grandes maestros; debe leer, uno por uno, los primeros párrafos de los mejores cuentos de Maupassant, de Kipling, de Sherwood Anderson, de Quiroga, quien fue quizá el más consciente de todos ellos en lo que a la técnica del cuento se refiere. Comenzar bien un cuento y llevarlo hacia su final sin una digresión, sin una debilidad, sin un desvío: he ahí en pocas palabras el núcleo de la técnica del cuento. Quien

sepa hacer eso tiene el oficio de cuentista, conoce la “tekné” del género. El oficio es la parte formal de la tarea, pero quien no domine ese lado formal no llegará a ser buen cuentista. Sólo el que lo domine podrá transformar el cuento, mejorarlo con una nueva modalidad, iluminarlo con el toque de su personalidad creadora. Ese oficio es necesario para el que cuenta cuentos en un mercado árabe y para el que los escribe en una biblioteca de París. No hay manera de conocerlo sin ejercerlo. Nadie nace sa b i é n d o l o, a u n q u e e n ocasiones un cuentista nato puede producir un buen cuento por adivinación de artista. El oficio es obra del trabajo asiduo, de la meditación constante, de la dedicación apasionada. Cuentistas de apreciables cualidades para la narración han perdido su don porque mientras tuvieron dentro de

El cuentista tiene que ir aprendiendo la técnica a fin de imponerse a ese mundo hermoso y desordenado que abruma su mundo interior.

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sí temas escribieron sin detenerse a estudiar la técnica del cuento y nunca la dominaron; cuando la veta interior se agotó, les faltó la capacidad para elaborar, con asuntos externos a su experiencia íntima, la delicada arquitectura de un cuento. No adquirieron el oficio a tiempo, y sin el oficio no podían construir. En sus primeros tiempos el cuentista crea en estado de semiinconsciencia. La acción se le impone; los personajes y sus circunstancias le arrastran; un torrente de palabras luminosas se lanza sobre él. Mientras ese estado de ánimo dura, el cuentista tiene que ir aprendiendo la técnica a fin de imponerse a ese mundo hermoso y desordenado que abruma su mundo interior. El cono cimiento de la técnica le permitirá señorear sobre la embriagante pasión como Yavé sobre el caos. Se halla en el momento apropiado para estudiar los principios en que descansa la profesión de cuentista, y debe hacerlo sin pérdida de tiempo. Los principios del género, no importa lo que crean algunos cuentistas noveles, son inalterables; por lo menos, en la medida en que la obra humana lo es de la misma forma. La búsqueda y la selección del material es una parte importante de la técnica; de la búsqueda y de la selección saldrá el tema. Parece que estas dos palabras -búsqueda y selección- implican lo mismo: buscar es seleccionar. Pero no es así para el cuentista. Él buscará aquello que su alma desea; motivos campesinos o de mar, episodios de hombres del pueblo o de niños, asuntos de amor o de trabajo. Una vez obtenido el material, escogerá el que más se avenga con su concepto general de la vida y con el tipo de cuento

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que se propone escribir. Esa parte de la tarea es sagradamente personal; nadie puede intervenir en ella. A menudo la gente se acerca a novelistas y cuentistas para contarles cosas que le han sucedido, “temas para novelas y cuentos” que no interesan al escribir porque nada le dicen a su sensibilidad. Ahora bien, si nadie debe intervenir en la selección del tema, hay un consejo útil que dar a los cuentistas jóvenes: que estudien el material con minuciosidad y seriedad; que estudien concienzudamente el escenario de su cuento, el personaje y su ambiente, su mundo psicológico y el trabajo con que se gana la vida. Escribir cuentos es una tarea seria y además hermosa. Arte difícil, tiene el premio en su propia realización. Hay mucho que decir sobre él. Pero lo más importante es esto: El que nace con la vocación de cuentista trae al mundo un don que está en la obligación de poner al servicio de la sociedad. La única manera de cumplir con esa obligación es desenvolviendo sus dotes naturales, y para lograrlo tiene que aprender todo lo relativo a su oficio; qué es un cuento y qué debe hacer para escribir buenos cuentos. Si encara su vocación con seriedad, estudiará a conciencia, trabajará, se afanará por dominar el género, que es sin duda muy rebelde, pero dominable. Otros lo han logrado. Él también puede lograrlo.


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R E V I D LA A R A C S O N 20


D A D I RS A Z I R E T AC

TODOS LOS GENEROS LITERARIOS

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LIBROS NACIONALES E INTERNACIONALES ACESORAMIENTO PERMANENTE TODOS LOS LIBROS PARA ADOLECENTES Y NIテ前S 21


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Steve Jobs


Texto de las palabras pronunciadas por Steve Jobs, CEO de Apple Computer y de Pixar Animation Studios, pronunciado el 12 de junio del 2005.

Steve Jobs: “Hay que encontrar lo que uno verdaderamente ama”

“Hoy tengo el honor de estar con ustedes en la ceremonia de graduación de una de las mejores universidades del mundo. Nunca me gradué de una universidad. La verdad sea dicha, esto es lo más cerca que he estado de una graduación universitaria. Hoy deseo contarles tres historias de mi vida. Eso es todo. No será una gran cosa. Solo son tres historias. La primera historia es como se conectan los puntosde mi vida. Me retiré de Reed Stush College después de asistir a ella durante seis meses, luego permanecí dando vueltas como un estudiante fuera de collage por unos 18 meses antes de salir realmente de ese.

¿Por qué me retiré? Todo comenzó antes de que yo naciera. Mi progenitora era una joven madre soltera graduada de la universidad, y decidió ofrecerme en adopción. Pensaba con vehemencia que yo debería ser adoptado por personas graduadas en la universidad, así que todo estuvo arreglado para que cuando yo naciera fuese adoptado por un abogado y su esposa. Después de mi nacimiento, los que me querían adoptar, decidieron a última hora que lo que ellos realmente querían era una niña. Así que otra pareja que estaba en una lista de espera, recibieron una llamada en medio de la noche preguntándoles: Tenemos un niño recién nacido, ¿lo

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quieren? Ellos respondieron: ¡Claro!Mi progenitora se dio cuenta más tarde que mis futuros padres nunca se habían graduado de la universidad y que mi padre no se había graduado del bachillerato. Ella se rehusó al principio a firmar los papeles de adopción. Luego de unos meses y de conversaciones se ablandó cuando mis futuros padres prometieron que yo iría a la universidad cuando el día llegara. Y 17 años después fui a ella. Pero ingenuamente escogí una que era casi tan cara como Stanford, y todos los ahorros de mis padres de clase trabajadora fueron gastados en mi matrícula. Después de seis meses, no veía el verdadero valor por lo que se estaba pagando. No tenía ni idea de lo que quería hacer en esos momentos con mi vida y de cómo la universidad iba ayudarme a resolver mi situación emocional. Y yo estaba allí gastando todo el dinero que mis padres habían ahorrado en toda su vida. Así que decidí retirarme y confiar en que todo saldría bien al final. Fue un poco aterrador y estresante en aquel tiempo, pero mirando en retrospectiva fue una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida. En el momento en que me retiré, dejé de tomar las clases obligatorias que no me interesaban e ingresé a otras que me parecieron más interesantes. No fue nada fácil. No tuve un dormitorio, y dormí en el suelo de las habitaciones de mis amigos, reciclé latas de Coca-Cola por cinco centavos para comprar comida, y caminé siete millas cada domingo para conseguir una buena comida en el templo de los Hare Krishna. Los amaba. Y muchas de las cosas con las que tropecé siguiendo mi curiosidad e intuición se convirtieron en invaluables más tarde en

Steve Jobs mi vida. Les daré un ejemplo: Reed College por esa época ofrecía quizás la mejor formación de caligrafía en Estados Unidos. A través del campus, cada cartel, cada sello en cada gaveta estaba hermosamente caligrafiado a mano. Dado que me había retirado y no tenía que tomar las clases normales, decidí tomar una de caligrafía para aprender cómo se hacia. Aprendí sobre la tipografía serif y san serif, sobre las variaciones de la cantidad de espacio que debe existir entre las diferentes combinaciones de letras, sobre lo que hace grande a una letra y a una tipografía. Todo esto era hermoso, histórico, artísticamente sutil en una forma en que la ciencia no puede capturar, y yo lo encontré fascinante. Nada de esto tenía en esos momentos ni siquiera una esperanza de que tuviera una aplicación práctica en mi


vida. Pero años después, cuando estábamos diseñando el primer computador Macintosh, todo ese conocimiento regresó a mí. Y lo introduje en el diseña del Mac. Fue el primer computador con tipografía hermosa. Si no hubiera ingresado en ese simple curso de caligrafía en la universidad, el Mac nunca habría tenido múltiples tipos de letras, tipografías o fuentes proporcionadamente espaciadas. Las que el Windows copió del Mac, es posible que ningún computador personal las hubiera tenido. Si nunca me hubiera retirado, nunca hubiera ingresado en esta clase de caligrafía, y los computadores personales podrían no tener la hermosa tipografía que hoy tienen. Claro, era imposible conectar estos puntos y proyectarlos hacia el futuro, cuando estaba en la universidad. Pero fue muy, muy claro, mirando en retrospectiva

diez años después. De nuevo. No se puede conectar los puntos mirando hacia adelante; solo se pueden conectarun poco mirando hacia muy atrás. Así que tienes que confiar en que los puntos se conectarán de alguna manera en el futuro. Tienes que confiar en ellos en tus adentros, en el destino, la vida, el karma, lo que sea.Estos presentimientos nunca me han decepcionado, y ha hecho toda la diferencia en mi vida.Mi segunda historia es sobre el amor y la pérdida. He sido super afortunado: Muy temprano encontré lo que amaba y deseaba hacer en la vida. Steve Wozniak Woz y yo comenzamos la empresa Apple en el garaje de mis padres cuando yo tenía 20 años. Trabajamos muy duro, y en 10 años Apple pasó de ser una empresa de solo dos empleados que había nacido en un garaje a una compañía de $2.000 millones de dólares con más de 4.000 empleados. Por esa época habíamos presentado nuestra más fina creación el Macintosh y un año antes, yo había cumplido los 30 años. Por ese entonces fui despedido ¿Cómo puede ser despedido de la compañía que usted mismo creó? Esto fue lo que paso; mientras Apple crecía empleamos a alguien que pensé era muy talentoso para manejar la compañía conmigo, y durante el primer año o más las cosas estuvieron bien. Pero entonces nuestras visiones del futuro comenzaron a apartarse hasta que tuvimos una discusión. Cuando ocurrió, nuestra junta de directores lo apoyó a él. Así que a los 30 años, estaba por fuera de la compañía. Y con mucha publicidad a mi alrededor. Lo que había sido el foco y empeño de toda mi vida adulta se había ido, y fue algo devastador.No supe que hacer realmente por algunos meses.

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Sentía que había dejado por el suelo a la Estoy seguro de que nada de esto generación previa de empresarios, que dejé hubiera pasado si no hubiera sido despedido caer el equipo mientras me la pasaban. de Apple. Era una medicina de horrible Conocí a David Packard y Bob Noyce y sabor, pero supongo que el paciente la traté de disculparme por haber errado tan necesitaba. Algunas veces, la vida te golpea gravemente. Fue un fracaso muy público, en la cabeza con un ladrillo. No pierdas la e incluso pensé irme del Silicon valle. Pero fe. Estoy convencido de que la única cosa algo comenzó lentamente a despertar en que me mantenía fue que yo amaba lo que mí –todavía amaba lo que hacía-. El giro de hacía. Tienes que encontrar lo que amas. los eventos en Apple no había cambiado eso Y eso es cierto tanto para tu trabajo como en nada. Había sido rechazado, pero estaba para tus amantes. Tu trabajo va a llenar una todavía enamorado. Y decidí comenzar de gran parte de tu vida, y la única forma de otra vez a nuevo. estar verdaderamente satisfecho es hacer lo No lo vi entonces, pero es cierto que crees que es un gran trabajo. Si no lo has que el haber sido despedido de Apple fue encontrado todavía, sigue buscando. No te la mejor cosa que pudo haberme pasado. conformes. Como en todos los asuntos del El letargo de haber alcanzado el éxito fue corazón, sabrás cuándo lo encuentres. Y reemplazado por la claridad de ser un como cualquier gran relación, solo mejora principiante de nuevo, menos seguro de mientras los años pasan. Así que sigue todo. Me liberó para entrar a uno de los buscando hasta que lo encuentres. No te periodos más creativos de mi vida. conformes.Mi tercera historia es sobre la Durante los siguientes cinco mismisima muerte. años, comencé una compañía llamada Cuando tenía 17 años, leí una cita Next, otra llamada Pixar, y me enamoré que decía algo así como: “Si Vives cada día de una muy asombrosa como si fuera el último, algún mujer que llegaría a ser día seguramente estarás en lo mi esposa. Pixar fue la Cuando tenía 17 años, leí correcto”. Esto me impresionó, primera compañía en una cita que decía algo así y desde entonces, los últimos crear la primera película como: “Si Vives cada día 33 años, me he mirado en el completamente animada como si fuera el último, espejo cada mañana y me he por el computador, Toy algún día seguramente Hace cerca de un año se me Stor y, y ahora es el estarás en lo correcto”. diagnosticó cáncer. Tuve una estudio de animación más escanografía a las 7:30 de la exitoso del mundo. En mañana, y claramente mostraba un giro sorprendente de eventos, Apple un tumor en mi páncreas. Ni siquiera sabía compró Next, yo retorné a la compañía, y qué era un páncreas. Los doctores me la tecnología que desarrollamos en Next dijeron que casi seguramente era un tipo de es el corazón de su actual renacimiento. cáncer incurable, y que no debería esperar Y Laurene y yo tenemos juntos una vivir más de tres o seis meses. Mi doctor maravillosa familia. me aconsejó ir a casa y poner en orden

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mis asuntos, que es el código médico para prepararse para la muerte. Eso significa tratar de decir a tus hijos en solo unos meses todo lo que pensaste tendrías que decirles en los próximos 10 años. Significa asegurarte de que todo está ajustado de forma tal que sea lo más fácil posible para tu familia. Significa despedirse. Esto es lo más cerca que he estado frente a la muerte, y espero que lo sea por muchas décadas más. Haberlo superado me permite decirles esto con un poco más de certeza que cuando la muerte era un concepto útil pero puramente intelectual: Nadie quiere morir. Incluso la gente que desea ir al cielo no desea morir para ir allí. Y sin embargo la muerte es un destino que todos compartimos. Nadie ha escapado a ella. Y es como debería ser, porque ‘La Muerte’ es probablemente la mejor invención de La Vida. Es el agente de cambio de la vida. Saca lo viejo para hacer camino a lo nuevo. Ahora lo nuevo son ustedes, pero algún día, no lejos de ahora, ustedes llegarán a ser gradualmente lo viejo y serán sacados. Siento ser tan dramático, pero es cierto. El tiempo de ustedes está limitado, así que no lo desperdicien viviendo la vida de otros. No se dejen atrapar por el dogma, que es vivir con los resultados del pensamiento de otra gente. No dejen que el ruido de las opiniones de otros callen su propia voz. Y muy importante, tengan la valentía de seguir el dictamen de su corazón e intuición. Ellos de alguna forma ya saben lo que ustedes verdaderamente quieren llegar a ser.Todo lo demás es secundario. Cuando yo estaba joven, había una publicación que se llamaba The Whole Earth Catalog (El catálogo completo de la Tierra), para esa época era una de las Biblias de mi generación. Fue creado por un colega llamado Stewart Brand, no muy lejos de aquí, en Menlo Park, y lo publicaba con un toque poético. Eso fue a finales de los años 1960, antes de las computadores personales y los programas de edición de escritorio, así que fue hecho a máquina de escribir, tijeras y cámaras polaroid. Fue algo parecido a Google en papel periódico, 35 años antes de que Google apareciera: fue una concepción idealista, muy abundante en herramientas útiles y grandes recursos.

Stewart y su equipo publicaron varios números del ‘The Whole Earth Catalog’ y luego, cuando había hecho su camino publicaron un número final. Fue a mediados de los años 1970, por esos años yo tenía la edad que ustedes tienen ahora. En la contraportada del último número había una fotografía de un camino del país, de los que lucen temprano en la mañana, de los que ustedes podrían encontrar cuando están haciendo auto stop, si fueran aventureros. Debajo se hallaban las palabras: “Permaneced hambriento. Permaneced necio”. Ese era su mensaje de despedida. Y siempre he deseado eso para mí mismo. Y ahora, mientras ustedes empiezan aquí de nuevo, deseo eso para todos ustedes. Permanezcan hambrientos. Permanezcan necios. Muchas gracias.

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Aquella pluma