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ÍNDICE Prólogo FOMIN-BID

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Presentación Centro de Investigación en Ecosistemas de la Patagonia

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Presentación Proyecto Archipiélagos Patagónicos

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Carolina Carrasco, Especialista Senior FOMIN, Banco Interamericano de Desarrollo

Giovanni Daneri, Director Ejecutivo

Fabien Bourlon, investigador y director proyecto

LOS ARCHIPIÉLAGOS PATAGÓNICOS, UNA GEOGRAFÍA NATURAL Y CULTURAL Geomorfología Geología Clima y precipitaciones Ecosistemas y biodiversidad Las Áreas silvestres protegidas en la región de Aysén Flora emblemática de Aysén Fauna emblemática de Aysén ¿De dónde proviene el nombre Patagonia? Pueblos originarios de la región de Aysén Las exploraciones occidentales Rasgos, costumbres y folklore TURISMO CIENTÍFICO EN LA REGIÓN DE AYSÉN Las 4 formas del Turismo Científico

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ARCHIPIÉLAGOS PATAGÓNICOS, DESTINO INTERNACIONAL 22 DE TURISMO CIENTÍFICO Áreas temáticas del conocimiento aplicadas al Turismo Científico 23 Las 5 zonas prioritarias para el Turismo Científico en los Archipiélagos Patagónicos 24 INTRODUCCIÓN A LA RUTA DE LOS ARCHIPIÉLAGOS 25 PATAGÓNICOS CAPÍTULO I. “NÓMADES Y COLONOS DE LOS CANALES 29 AUSTRALES” 31 Localidades: Melinka y Repollal 32 1.Chiloé y el archipiélago de Los Chonos

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2. Melinka: Un mundo chilote en Aysén 3. El loco: la fiebre en torno a un recurso 4. Golfo Corcovado: ecosistemas únicos en el sur de Chile

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Localidades: Quellón e isla Cailin 5. Desde Chiloé a Aysén en la “Jacaf” 6. Las misiones jesuitas en Chiloé 7. Fibras vegetales y el arte de la cestería

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Localidades: el archipiélago de Los Chonos y la Reserva Nacional Las Guaitecas 8. Las Guaitecas, perspectiva antropológica 9. Las Dalcas: modos de desplazamiento antiguo 10. Conchales: testigos del paso de los canoeros

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Una mirada al Aysén de hoy Estrategias de conservación en el litoral

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Para saber más de “Nómades y colonos de los canales australes”

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CAPÍTULO II. “TRES CULTURAS Y UN MUNDO” Localidad: Puerto Raúl Marín Balmaceda 1. Senderos de bordemar en el golfo Corcovado 2. Reserva Añihué: investigación basada en la observación y respeto 3. Parque marino Tic-Toc: Hacia la protección de los amenazados ecosistemas marinos de Aysén 4. La colonización espontánea de Puerto Raúl Marín Balmaceda

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Localidad: La Junta, “Naturaleza y Cultura” 5. La Carretera Austral 6. Exploraciones en la cuenca del río Palena 7. Steffen y el "Divortium aquarum"

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Localidad: Puyuhuapi 8. Entre Curanto y Kuchen 9. Volcanismo de Puyuhuapi y sus fenómenos hidrotermales 10. Senderos del Parque Nacional Queulat 11. La ranita de Darwin: una especie única en estado vulnerable

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Una mirada al Aysén de hoy Áreas protegidas en la región de Aysén

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Para saber más de “Tres culturas y un mundo”

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CAPÍTULO III. “UNA VIDA LIGADA AL MAR” Localidades: Puerto Aysén y Puerto Chacabuco 1. Colonización e incendios forestales 2. Puerto Los Palos: el puerto histórico de la región de Aysén 3. ¿Aisén o Aysén? 4. En el corazón de los Andes y del Batolito Nor-Patagónico 5. Matices de la identidad de Aysén 6. Proyecto hidroeléctrico Río Cuervo

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Localidad: Puerto Cisnes 7. Senderos con historia 8. Arqueología en el río Cisnes

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Localidades: Puerto Aguirre, Puerto Gala y Puerto Gaviota 9. “Sueños de pesca” 10. Los estrato-volcanes: Maca, Cay y Mentolat 11. Las antiguas industrias locales en el litoral aysenino 12. Puerto Gaviota, una localidad inserta en el Parque Nacional Isla Magdalena 13. Marea roja y consumo responsable de mariscos 14. Bioluminiscencia en el mar litoral

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Una mirada al Aysén de hoy La salmonicultura en Aysén Movimiento social de Aysén 2012

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Para saber más de “Una vida ligada al mar”

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CAPÍTULO IV “UN TERRITORIO DE EXPLORADORES” Localidad: Puerto Río Tranquilo 1. El valle Exploradores, una ruta que une el lago General Carrera y laguna San Rafael 2. La dinámica del glaciar Exploradores 3. La ruta de Augusto Grosse 4. Las Capillas de Mármol 5. Sitios funerarios en la región de Aysén Localidades: Puerto Guadal, Puerto Bertrand y los Campos de Hielo Norte 6. La conquista de las cumbres patagónicas 7. Paisajes del agua en la cuenca del río Baker 8. Los Ñadis y Paso San Carlos: bajo la sombra de las represas 9. Arnold Heim: las primeras exploraciones geológicas

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Localidad: Parque Nacional Laguna San Rafael y el Istmo de Ofqui 100 10. Rutas históricas de laguna San Rafael hasta el golfo de 102 Penas 102 11. Dinámicas históricas del glaciar San Rafael 103 Una mirada al Aysén de hoy 103 La creación del Parque Patagonia en la cuenca del río Baker 105 Para saber más de “Un territorio de exploradores” CAPÍTULO V “EL PRINCIPIO DEL FIN DEL MUNDO” Localidad: Caleta Tortel 1. Ciprés de las Guaitecas: una historia de identidad 2. Las turberas de Tortel: un paraíso de ecosistemas únicos 3. Bajo Pisagua y la Isla de los Muertos 4. Proyecto ecológico Aumen: plan de manejo “laguna Caiquenes” 5. La ruta patrimonial Campo de Hielo Norte 6. El dragón de la Patagonia, el rey de los hielos y glaciares 7. Los aportes del río Baker a la cadena trófica en el golfo de Penas Localidades: Reserva Katalalixar, el archipiélago Guayaneco y Puerto Edén 8. El naufragio de la Wager en el golfo de Penas 9. José Emperaire y los Kawésqar 10. El triángulo de hielo sur: Villa O’Higgins, Caleta Tortel y Puerto Edén

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Una mirada al Aysén de hoy Cambio climático y derretimiento de los glaciares

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Para saber más de “El principio del fin del mundo”

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Otras publicaciones del Departamento de Turismo Sustentable del CIEP

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Banco Interamericano de Desarrollo (BID) Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN) América Latina y El Caribe cuentan con un enorme potencial de desarrollo económico basado en el turismo, siendo una de las regiones con mayor diversidad de ecosistemas y paisajes. Este potencial representa, al mismo tiempo, una enorme oportunidad para el desarrollo de los territorios, al ser el turismo una de las actividades económicas que mayores encadenamientos productivos genera. Durante los últimos 20 años, el Fondo Multilateral de Inversiones ha apoyado la adopción de modelos innovadores para el desarrollo económico local, basado en la interacción de actores públicos y privados y el fortalecimiento de la competitividad de los proveedores de servicios locales. El proyecto “Archipiélagos Patagónicos, Destino Mundial para el Turismo Científico” toma en consideración las lecciones aprendidas en experiencias previas del FOMIN realizando, al mismo tiempo, una propuesta innovadora para un desarrollo económico territorial centrado en un turismo de intereses especiales, en el cual participan activamente las micro y pequeñas empresas del litoral de la región de Aysén. La innovación del modelo de gestión de turismo científico desarrollado por CIEP está centrada en la generación de acciones en red entre los actores de esta cadena de valor y una activa participación local que, a través de procesos continuos de fortalecimiento de capacidades, pone en valor los destinos, diseña productos turísticos y los posiciona en mercados nacionales y extranjeros. Esta experiencia, servirá de base para la transferencia de conocimientos a otros territorios que cuentan con tejidos empresariales, ecosistemas y biodiversidad similares a los observados en la región de Aysén. La sistematización de este conocimiento en contenidos disponibles para todo público, como el presentado en esta Guía, representa un primer paso para ello. Carolina Carrasco Especialista Senior FOMIN Banco Interamericano de Desarrollo

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Centro de Investigación en Ecosistemas de la Patagonia CIEP EL CIEP (www.ciep.cl) fue creado en el marco del Programa Regional de Investigación Científica y Tecnológica de Chile, comenzó sus actividades a fines de 2005 y se proyecta como un importante centro de excelencia académica. Ha permitido el desarrollo de investigación fundamental y aplicada en Aysén, ofreciendo un marco de referencia para organizaciones públicas, privadas y académicas. Responde en especial a la necesidad regional de contar con una institución dedicada a la investigación, innovación y transferencia tecnológica, al alinear su estrategia de acción sobre las prioridades productivas y fortalecer redes de colaboración nacional e internacional que benefician al desarrollo regional. El protagonismo asumido por este centro de investigación le ha valido la categorización y desafío de ser el “brazo tecnológico del Gobierno Regional de Aysén”. El CIEP aspira ser un referente mundial en investigaciones relacionadas con el desarrollo y la sostenibilidad de ecosistemas patagónicos, habiendo logrado implementar una institucionalidad que garantiza su autonomía y consolida sus fuertes vínculos con otros centros de investigación, con sectores académicos, empresariales y públicos. Su principal objetivo se centra en aportar al desarrollo y sustentabilidad de la Patagonia a través de investigación científica de excelencia y pertinente a los intereses de la comunidad. Dr. Giovanni Daneri Director Ejecutivo CIEP

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Proyecto Archipiélagos Patagónicos Dentro de las líneas de investigación y vinculación con el sector productivo el CIEP ha creado el Departamento de Turismo Sustentable, cuyos estudios y proyectos están destinados a fortalecer el desarrollo socio-económico de Aysén. Una de las tareas del CIEP ha consistido en ayudar a sistematizar la información y conocimiento existente de los territorios y compartirlos con la comunidad local y los visitantes. El proyecto “Archipiélagos Patagónicos, Destino Internacional para el Turismo Científico” nace de una alianza entre el CIEP y el Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN) perteneciente al Banco Interamericano de Desarrollo (BID), además de socios públicos y privados, fuertemente comprometidos con el desarrollo turístico del litoral de Aysén en beneficio del crecimiento socio-económico de comunidades locales y de la conservación de ecosistemas de alta fragilidad e importancia regional y mundial. El resultado esperado del proyecto es potenciar los Archipiélagos Patagónicos como destino de turismo científico, valorizando y aumentando el conocimiento de sus frágiles ecosistemas, transformándolo en el recurso primario para la creación de productos turísticos económicamente viables, socialmente incluyentes y ambientalmente sostenibles. Esta guía de contenido naturalista y cultural invita al lector a conocer la zona de los Archipiélagos Patagónicos y ofrece una síntesis del conocimiento general, cultural y natural existente. Gracias a la participación de numerosos actores de la Red Archipiélagos Patagónicos, se espera aumentar y renovar de manera periódica el conocimiento que se entrega en este documento. Dr© Fabien Bourlon Investigador y Director del Proyecto, CIEP

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El volcán Melimoyu (de fondo) corresponde a un estratovolcán de forma cónica caracterizado por una persistente cobertura glaciar.

(© Ignacio Pastrián)

ARCHIPIÉLAGOS PATAGÓNICOS: UNA LOCA GEOGRAFÍA NATURAL Y CULTURAL


La región de Aysén es un vasto territorio ubicado en lo que se conoce como Patagonia Occidental. Con una superficie de 108.494 km2, es la tercera región con mayor extensión territorial de Chile, en la que se expresan diversos paisajes físicos, destacando la desmembrada zona litoral, donde una infinidad de islas e islotes conforman intrincados archipiélagos que son la desgarrada continuidad de la Cordillera de la Costa. La depresión intermedia, que en el resto del país se expresa en fértiles valles, en Aysén desaparece para dar paso al canal de Moraleda, principal ruta de navegación regional. Hacia el este la Cordillera de los Andes también se expresa de modo diferente, por lo que se la denominó Andes Patagónicos a principios del siglo XX. La Patagonia, paisaje singular, alcanza una dimensión nueva a lo largo de la costa estuarina y marina del occidente de la región, donde sus principales características son la pérdida de altitud de manera significativa y su erosión debido a la actividad glacial. Hacia el sur, los Andes Patagónicos cobijan los dos grandes campos de hielo más australes del planeta, remanentes del último período glacial que cubren alrededor de 2 millones de hectáreas. En el entorno de estos hielos se desarrolla uno de los ecosistemas terrestres más frágiles y menos contaminado del planeta, donde habitan especies, endémicas o no, adaptadas a condiciones ambientales extremas, las que constituyen formaciones vegetales primarias, que en muchos casos, aún no alcanzan su clímax. En toda su extensión posee un cordón volcánico activo. La mayor parte de los pueblos y ciudades de la región de Aysén se ubican entre los valles de este cordón. Hacia el oriente, tocando la frontera con Argentina se observan algunas zonas de pampa o estepa, provenientes desde el relieve pampeano de este último país. Algunas comunidades ayseninas se han instalado desde antaño en estos espacios, constituyendo una característica particular respecto del país. Grandes cuencas fluviales y lacustres contribuyen a darle una fisonomía particular al territorio. Las hoyas de los ríos Palena, Cisnes, Aysén, Baker y Pascua destacan como las de mayor tamaño recorriendo de Este a Oeste el territorio y dando forma a paisajes transversales de marcadas características. Las cuencas lacustres más relevantes se ubican hacia el sur de la región, y se comparten con Argentina, el gran lago General Carrera o Chelenko, el lago Cochrane y el O’Higgins hacia el límite meridional de la región.

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Aysén cuenta con una red caminera cuyo eje central es la Carretera Austral que actualmente se prolonga desde el límite norte hasta Villa O’Higgins con un ramal que lleva hasta la localidad de Caleta Tortel. Atraviesan esta carretera caminos transversales en las principales cuencas fluviales, uniendo el extremo oriental con el mar. De éstos, el más desarrollado es el que va desde el paso fronterizo Huemules, localidad de Balmaceda, hasta Puerto Chacabuco, principal acceso portuario de la región. Una bifurcación a 20 km de Puerto Aysén permite ahora conectar hacia la localidad de Puerto Cisnes donde se erige un nuevo puerto de importancia regional. La población de la región presenta una alta concentración urbana en dos ciudades principales, Coyhaique y Puerto Aysén, las que juntas representan el 83% de dicha población. El 17% restante se distribuye en el territorio con una alta dispersión.

Carretera Austral, sector cruce La Junta-Puerto Raúl Marín Balmaceda-Lago Verde. (© Mauricio Osorio)

GEOMORFOLOGÍA El área litoral del territorio se configura en innumerables canales y fiordos, forjados por el paso de numerosos glaciares procedentes de los Andes y de los dos Campos de Hielo Patagónicos. Los fiordos del sur de Chile, desde la región de Los Lagos hasta Magallanes y Tierra del Fuego, poseen características hidrográficas poco comunes en el mundo. Su extensa área geográfica que abarca desde la latitud 42º S a los 56º S está marcada por la proximidad de la Cordillera de los Andes, numerosos glaciares y una baja densidad de población humana. El continente está ocupado en casi su totalidad por la Cordillera Patagónica. La porción occidental de esta cordillera (no incluida en este territorio) se encuentra bajo el nivel del mar dando origen a la zona de fiordos y archipiélagos más extensa de América del Sur.

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GEOLOGÍA

Esquema tectónico regional

Las grandes unidades litográficas que se encuentran en el territorio son metamórficas, volcánicas, sedimentarias e intrusivas. Las unidades metamórficas afloran en el litoral insular y en el sector suroriental. Existen por lo menos seis formaciones volcánicas ampliamente repartidas en el sector nororiental de la región de Aysén, las más antiguas son del Jurásico y las más recientes del Oligoceno-Mioceno. Las unidades sedimentarias están representadas en el territorio por la Serie Guadal, que ubica su localidad tipo al sur del lago General Carrera y los afloramientos de La ilustración muestra las placas de Nazca Puerto Sánchez, Río Tranquilo y Sud-Americana y Antártica, además de la Falla Liquiñe Ofqui. laguna San Rafael. Las unidades graníticas se ubican preferentemente en el litoral y la cordillera principal, definiendo así la Cordillera central de Los Andes. CLIMA Y PRECIPITACIONES La región de Aysén recibe todo el año la influencia del viento polar antártico, lo que le da una característica oceánica lluviosa a toda la zona del litoral y a la vertiente occidental de las cordilleras patagónicas. El sector trasandino de la cuenca del lago General Carrera presenta características continentales con una amplitud térmica considerable y precipitaciones menores. El accidentado relieve regional permite la existencia de diversos microclimas de poca extensión. Los valores anuales de precipitación se inician con 2.000 mm en el borde occidental del litoral, alcanza los máximos absolutos de la región, que exceden los 5.000 mm en las laderas y cumbres occidentales. En torno al lago General Carrera y hacia Argentina, las sumas anuales alcanzan solo 300 mm. Paisajes de Aysén: Izquierda, de fondo volcán Maca en el canal Moraleda. Derecha, glaciar en sector Istmo de Ofqui.

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ECOSISTEMAS Y BIODIVERSIDAD Para facilitar la posterior caracterización de los hábitats específicos de las especies de flora y fauna, los principales ambientes de la región de Aysén se pueden clasificar en siete categorías (Aldrige y Alvear, 1987). 1. Mar abierto: Corresponde al Océano Pacífico, pero en sectores relativamente alejados de las costas insulares o continentales. Es el hábitat de los taxa considerados como Pelágicos. 2. Litoral: Este ambiente incluye la costa propiamente tal de islas y continente, junto con una franja de vegetación colindante y una porción de mar cercano a las costas, incluidos los numerosos fiordos y canales. Para algunos casos se utiliza la denominación litoral expuesto, la que dice relación con aquellas costas exteriores más intensamente expuestas a vientos predominantes del Oeste. 3. Bosques: Incluye los grandes grupos de bosques; siempreverde (occidental) y el caducifolio (oriental). Si bien algunas especies habitan uno u otro tipo, muchas otras lo hacen indistintamente en ambos, por lo que se considera como un solo ambiente. 4. Praderas: Corresponde a sectores quemados donde existía vegetación arbórea (caduca o perenne) y que en la actualidad son fundamentalmente utilizados para ganadería y en menor medida agricultura, también se incluyen laderas afectadas por incendios. Gran parte de este ambiente presenta una abundante vegetación arbustiva de Coligüe (Chusquea coleu) y Chilco (Fuchsia magellanica). En otros sectores presentan graves procesos erosivos que condicionan a una escasa vegetación, además del predominio de la rosa mosqueta, especie exótica e invasora (Rosa eglanteria; sinónimo Rosa rubiginosa). 5. Alta Montaña: Incluye todos aquellos hábitats sobre el límite vegetacional, con o sin presencia de masas de hielo permanente, encontrándose a lo largo y ancho de toda la zona. 6. Ambientes Dulceacuícolas: Incluye todos aquellos cursos y cuerpos de agua dulce, lagunas eutróficas, mallines, pantanos, charcos, arroyos, ríos, lagos, etc. Los que están presentes en toda la zona. 7. Estepa Patagónica: Ubicada en el sector oriental de la Patagonia, corresponde a penetraciones de las extensas planicies orientales áridas. La vegetación se caracteriza por la presencia de Coirón (Stipa pogonathera), matorral xerófito y de Ñire (Nothofagus antarctica) y topográficamente por sus lomajes de pendientes suaves. Contraste de ambientes en Aysén: Izquierda, Litoral (Repollal Bajo, comuna de Melinka). Derecha, Estepa Patagónica (Valle Chacabuco, comuna de Cochrane).

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LAS ÁREAS SILVESTRES PROTEGIDAS DEL TERRITORIO El 84% de la superficie resguardada por el Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas del Estado (SNASPE) se encuentra entre las regiones australes de Aysén y Magallanes. En la región de Aysén corresponden al 50% de la superficie del territorio, donde las islas, costas continentales y altas montañas son el principal objeto de esta protección, siendo el ecosistema de la Estepa Patagónica el menos representado. FLORA EMBLEMÁTICA DE AYSÉN Al igual que en el clima, la vegetación de esta región presenta diferentes variedades de especies, destacando el predominio de los bosques de las zonas húmedas frías, como es el caso al sur del golfo de Penas con bosques de Lenga (Nothofagus pumilio), Coigüe (Nothofagus dombeyi), Tepa (Laureliopsis philippiana) y Ñire (Nothofagus antarctica) y del archipiélago de Los Chonos donde predomina el bosque higrófito de ciprés de las Guaitecas (Pilgerodendron uviferum). La masa boscosa tiene mucha densidad, impidiendo el acceso a su interior; sin embargo, presenta baja altura debido a que se encuentra condicionada por las nieves que se aproximan a los 1.000 msnm., por los fuertes vientos, las bajas temperaturas y las lenguas glaciares que imposibilitan el desarrollo de este tipo de vegetación. La masa boscosa se encuentra asociada con especies del sotobosque como la Quila (Chusquea quila), algunos pastos fríos, líquenes y abundantes helechos. Para la investigadora del CIEP Dra. Frida Piper destacan como especies emblemáticas el Ciruelillo (Embothrium coccineum) y el Ñire (Nothofagus antarctica). ¿Qué las hace emblemáticas?: 1) Ambas se distribuyen a lo largo de gradientes notables de precipitación, temperatura y fertilidad de suelo. Ello explica que ocurran, tanto en Chile como en Argentina, desde aprox. 35º a 55º latitud sur, y desde el litoral de Aysén donde precipitan ca. 4.000 mm/año hasta la estepa donde caen ca. 500 mm/año. Esto es algo bastante peculiar, poco reportado para otras especies del mundo. La norma es que “cuando cambia el ambiente, cambian las especies”, pero tanto el Ñire como el Ciruelillo, rompen esa norma. 2) Ambas representan familias exclusivas del hemisferio sur, teniendo “parientes” (especies muy cercanas genéticamente) en Australia y Nueva Zelanda. El Ciruelillo tiene además parientes en Sudáfrica. Esto se debe a que los ancestros de ambas especies se originaron cuando la Tierra El Ciruelillo es una de las especies pioneras en lugares donde el bosque ha sido cortado. (© Martín Vermehren)

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(Pangea) ya se había separado en Eurasia (norte) y Gondwana (sur), pero esta última todavía no se había separado en los distintos continentes. 3) El Ciruelillo es emblemático también porque tiene raíces proteoídeas que le permiten nutrirse “por las de él”. Algo así como “auto-fertilizarse” o ser “nutricionalmente autosuficiente”. En cuanto a flora arbórea, algo realmente emblemático de esta región es que co-existen los tres Nothofagus siempreverdes (N. dombeyi, N. nitida y N. betuloides: Coigüe común, Coigüe de Chiloé y Coigüe de Magallanes, respectivamente). En general, en otras regiones de Chile, se encuentra uno u otro, siendo muy extraño encontrarlos juntos. En la región de Aysén se pueden observar los tres durante recorridos en la Carretera Austral, entre Puyuhuapi y Chaitén. FAUNA EMBLEMÁTICA DE AYSÉN

Delfín chileno o Tonina (Cephalorhynchus eutropia) en canal Moraleda. (© Ocean Sounds)

Si bien la región de Aysén no se caracteriza por sus grandes mamíferos, salvo el Guanaco (Lama guanicoe), el Huemul (Hippocamelus bisulcus) y el Puma (Puma concolor), existen relevantes especies de anfibios, reptiles y otra fauna poco estudiada y de gran interés para las ciencias. Algunas especies emblemáticas son: • Colocolo o gato de las pampas (Felis colocolo) • Gato Montes o gato de Geoffroy (Felis geoffroyi) • Güiña (Felis guigna) • Cóndor (Vultur gryphus) • Pudú (Pudu pudu) • Ñandú (Pterocnemia pennata pennata) • Puye (Galaxias maculatus) • Perca (Percichthys trucha) • Tonina Negra (Cephalorhynchus eutropia) • Lobo Marino (Otaria flavescens)

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¿DE DÓNDE PROVIENE EL NOMBRE “PATAGONIA”? La primera mención de la existencia de un pueblo patagón proviene de los relatos de Antonio Pigafetta, el cronista de Hernando de Magallanes que registró durante el viaje alrededor del mundo lo que vieron en 1520, en el actual lugar de San Julián: un ser humano de grandes proporciones que «era tan grande que el más alto de nosotros solo le llegaba a la cintura» por lo que «el capitán llamó de esta manera esta gente Pataghoni». Pigafetta no explica las razones de este nombre pero habitualmente se mencionó la idea que provenía de la tierra de los «Patagones», o sea de la gente de “Patas Grandes” por la estatura que tenían los Tehuelche o Aonikenk y el hecho que se cubrían los pies con pieles de Guanaco. Pero actualmente se acepta que Patagonia deriva de "Pataghon", un personaje de la novela de caballería Primaleón de España, escrita en 1512 por Francisco Vázquez, muy popular en la época y lectura favorita de Hernando de Magallanes, quien habría asociado a los primitivos Tehuelche, que comían carne cruda y vestían con pieles, con el monstruo “Pataghon”, medio hombre y medio animal. Por otro lado, la filóloga Marie Ritchy cree que proviene de una palabra Yagán, que se refería a ampliar, ensanchar, estirar, ir hacia un lugar o para referirse a cualquier cosa o superficie ancha, amplia. La propuesta se basa en los relatos de Thomas Bridges sobre su experiencia con el pueblo Yagán, mientras vivía con su familia en Tierra del Fuego (Etchegaray Ed., 2009).

Mapa de Patagonia, c. 1812, titulado: “Buenos-Ayres, Chili et Patagonie”. Autor: Chamouin. (© Instituto Cartógráfico de Cataluña)

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“En este mundo de belleza singular y esencialmente marítimo, grupos de cazadoresrecolectores deambulaban en canoas por un laberinto de canales en busca de comida, básicamente compuesta de lobos marinos (Otaria flavescens), aves, peces y mariscos. También cazaban huemules.” (Explora, 2009).

PUEBLOS ORIGINARIOS DE LA REGIÓN DE AYSÉN De acuerdo con las más recientes investigaciones arqueológicas, la presencia humana en los archipiélagos del litoral de Aysén se remonta a los 3.000 años antes del presente (Reyes et al, 2014). Las evidencias sugieren un modo de vida cazador recolector marítimo que persistió hasta el siglo XX, del cual es posible hoy reconocer huellas en el modo de vida de las comunidades isleñas de dicho territorio (Saavedra, 2007). En el siglo XVI, los primeros exploradores europeos tuvieron contacto con los grupos de cazadores recolectores dispersos a lo largo de los archipiélagos. A los que ocupaban el espacio al norte del golfo de Penas, se los denominó Chonos, mientras que a los que ocupaban el territorio al sur de este golfo y oeste del gran Campo de Hielo Sur, se los conoció como Kawésqar o Alacalufes. Con una organización social sencilla y una cosmovisión compleja -a juzgar por lo que se ha podido conocer entre los Kawésqar-, subsistieron en un ambiente que hoy nos parece de extrema rudeza. Sin embargo el contacto con el mundo occidental alteró radicalmente su estilo de vida, llevándolos a la extinción. Los Chonos habrían desaparecido en el siglo XVIII, posiblemente en un proceso de mestizaje con la población chilota que incursionaba en los canales, pero también a causa de enfermedades occidentales, esclavismo y migración forzada o voluntaria. Actualmente sólo quedan mudos vestigios de su cultura en las cuevas donde depositaban sus muertos, en los conchales de sus ocasionales lugares de residencia y en la ininteligible toponimia de este «pueblo misterioso». Los Kawésqar, por su lado, subsistieron como pueblo independiente hasta principios del siglo XX, entablando esporádicos contactos con misioneros jesuitas y navegantes ingleses y franceses. El establecimiento de rutas regulares entre Punta Arenas y el centro de Chile, junto con la llegada de loberos chilotes a la zona, fueron cambiando completamente su estilo de vida. Hoy día existe una reducida población que se autoreconoce Kawésqar en la localidad de Puerto Edén. Recientemente fueron halladas pinturas rupestres en un sitio costero en las cercanías de la localidad de Chaitén, región de Los Lagos, lo que abre nuevas perspectivas respecto a esta expresión cultural en los archipiélagos ayseninos, pues ya se conocían pinturas rupestres en

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Detalle de hacha tallada, archipiélago de Los Chonos. (© Mauricio Osorio)

sitios asociados a la cultura Kawésqar, en los archipiélagos magallánicos. En la zona oriental de la cordillera andina patagónica, en torno a los cursos superiores de las cuencas fluviales como el Alto Cisnes, Ñirehuao, Simpson, Chacabuco o lacustres como el lago General Carrera, Cochrane, O´Higgins, poblaron grupos cazadores recolectores terrestres desde hace más de 6.000 años AP, incluso hasta los 10.000 años antes del presente (Mena et al, 2001; Reyes et al, 2004). Cabe destacar que en el valle del río Ibáñez (que ha sido el área más sistemáticamente estudiada), las fechas más antiguas de poblamiento alcanzan 5.000 años AP y las más recientes, 300 años AP. Una de las principales huellas arqueológicas de estas poblaciones son las pinturas rupestres, presentes en distintos valles desde Lago Verde por el norte y valle Chacabuco por el sur. A los grupos que entraron en contacto con los occidentales que ocuparon el continente patagónico, se los conoció como Tehuelche o Aonikenk, de tradición cazadora-recolectora que se desplazaban entre las planicies estepáricas y los grandes lagos binacionales. Estos grupos consideraban las pinturas rupestres como obra de antiguos habitantes de su territorio, ellos en cambio practicaban la pintura sobre sus “quillangos”.

Una escena de vida cotidiana de cazadores recolectores de ambiente marítimo. (Ilustración: Manuela Millar. Concepto: Mauricio Osorio, Ñire Negro)

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LAS EXPLORACIONES OCCIDENTALES A partir de 1520, cuando Hernando de Magallanes descubrió “las tierras de Diciembre" en el sector del Golfo de Penas, muchos expedicionarios como Juan Bautista Pastene, Francisco de Ulloa y Juan Ladrillero recorrieron, mar afuera, la ahora denominada XI Región de Aysén del General Carlos Ibáñez del Campo. Los jesuitas Melchor Venegas y Mateo Esteban llegaron hasta el Istmo de Ofqui, Bartolomé Diez Gallardo y Antonio de Vea hasta la laguna San Rafael, en 1674 y 75 respectivamente. En 1766, casi un siglo después el misionero jesuita José García realizó un viaje de evangelización que logró llegar al fiordo Aysén, dejando una bitácora y un mapa de gran interés. En 1741, la fragata inglesa Wager, naufraga sobre las costas meridionales del golfo de Penas. Formaba parte de una escuadra de guerra al mando de Lord Anson, enviada para asediar posiciones españolas en el Pacífico. Este naufragio y el periplo de un pequeño grupo de sobrevivientes que, ayudados por canoeros Kawésqar y Chono, lograron llegar a Chiloé y después de dos años a Inglaterra, fue mundialmente conocido a través de la narración de John Byron. Este acontecimiento detonó una seguidilla de expediciones españolas en busca de asentamientos enemigos en los archipiélagos (Urbina, 2012). Posteriormente se realizaron exploraciones geográficas y científicas, tanto españolas como inglesas, entre las que destacan la del piloto José de Moraleda y Montero en 1793, Robert Fitz Roy y Charles Darwin en 1830. Ya instalado el estado independiente de Chile, se realizaron expediciones como la del teniente Hudson (1857) y el capitán Enrique Simpson (1870-1873). Todos ellos recorrieron y aportaron en la descripción de los canales, fiordos e islas de los archipiélagos ayseninos. Ya a fines del siglo XIX, y en el plano eminentemente científico fueron trascendentales las exploraciones del doctor Hans Steffen entre 1894 y 1899 por su importante aporte al conocimiento geográfico de las principales cuencas fluviales del territorio continental y la dilucidación de la cuestión de límites con la república argentina.

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“El presente cuadernillo consiste en una selección breve, pero elocuente, de citas sobre el modo de vida de los canoeros desde la óptica particular de los marinos europeos de mediados del siglo XVIII(...). Los testimonios que se exponen a continuación dan cuenta en forma elocuente que (...) el extremo austral de Chile se había transformado en un espacio de frontera caracterizado por complejas y diversas relaciones sociales y culturales, en un ámbito marcadamente multiétnico.” (Diego Carabias ed., 2009).


La carpintería de ribera es un oficio que se ocupa de la construcción artesanal de embarcaciones en madera. Carpinteros de ribera de Melinka. (© Mauricio Osorio)

RASGOS, COSTUMBRES Y FOLKLORE Se distinguen rasgos costumbristas de origen chilote, que se expresan en la alimentación, vestimenta, lenguaje, música y fiestas tradicionales, mapuche-huilliche en la organización poblacional y aspectos de la cosmovisión, sin que a la fecha se haya podido desarrollar un estudio completo sobre la materia. Algunos estudiosos no descartan huellas culturales del mundo canoero extinto. De acuerdo con Saavedra (2007) el litoral de Aysén es un área que se distingue en el contexto regional por cuanto sus poblaciones actuales reproducirían pautas o patrones culturales de antigua data, tal vez de raigambre chona y con seguridad de influencia mapuche-huilliche y chilota. Los estilos de vida seminómadas que aún hoy son posibles de observar han soportado fuertes transformaciones económico-culturales y mantienen aún modos tradicionales de subsistencia que conviven en tensión permanente con los modelos de explotación instalados en el área. A este cuadro debemos agregar además una diferenciación interna mediada por las economías de las comunidades: Las isleñas (islas Las Huichas e isla Gran Guaiteca) de tradición bentónica y profundidad histórica considerable y las comunidades isleño-costeras (Puerto Cisnes, Gala, Toto, Gaviota, parte del mismo Puerto Aysén, entre otras) que han desarrollado una cultura asociada a la extracción demersal.

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TURISMO CIENTÍFICO EN LA REGIÓN DE AYSÉN El año 2007 surge en el CIEP la idea de impulsar el turismo científico en la región de Aysén, Patagonia chilena. Durante tres años se genera una reflexión de fondo y propuestas concretas sobre cómo impulsar un turismo sostenible, basado en los atributos y condiciones locales. Se propone el “Turismo Científico” en el marco del denominado Turismo de Intereses Especiales (TIE), centrado en el descubrimiento del territorio, en gran parte desconocido y con ecosistemas, modos de vida y patrimonio (cultural y natural) todavía por investigar, como estrategia innovadora para especializar y diferenciar Aysén en el destino turístico de la Patagonia. LAS 4 FORMAS DEL TURISMO CIENTÍFICO En el marco del trabajo desarrollado en el Departamento de Turismo Sustentable del CIEP, Fabien Bourlon y Pascal Mao, en su artículo “Las Formas del Turismo Científico en Aysén” (Revista Gestión Turística: 2011), han propuesto la noción del turismo científico en cuanto a prácticas o productos turísticos, asociados a diferentes enfoques y en diversos grados, a la dimensión científica. Estas cuatro formas son: 1. El turismo de exploración y de aventura con una dimensión científica: Esta primera forma de turismo científico permite asociar las dimensiones científicas a las prácticas de exploración, de aventura o deportivas. La investigación científica puede tener un lugar variable en la motivación del desplazamiento turístico: simple excusa, pretexto o justificación o, al contrario, puede constituir la motivación principal de la práctica (en este último caso, esta forma se acerca más al turismo de investigación científica que se detalla a continuación). 2. El turismo cultural con contenido científico, tanto aquel cercano al ecoturismo como al turismo industrial: Esta segunda forma corresponde a un turismo cultural y patrimonial que presenta un contexto científico de mediación, animación e interpretación. La dimensión científica es una parte de la oferta, lo que la distingue de los productos turísticos clásicos. Las nociones de cultura y de patrimonio poseen aquí una definición extensa que integra los ambientes naturales y sociales y las dimensiones históricas y territoriales.

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3. El eco-voluntariado científico: Esta tercera forma es cercana al “ecoturismo científico” presentado anteriormente, pero agrega una participación directa y activa del turista / voluntario en la construcción y el desarrollo de la actividad de investigación científica. El eco-voluntariado integra una dimensión ecológica o medioambiental a la noción de voluntariado al servicio de la protección o valorización de las especies y hábitats naturales. 4. El turismo de investigación científica: El turismo de investigación o de expedición científica, involucra directamente a investigadores que viajan por razones de trabajo o de experimentación a terreno, por colaboraciones, intercambios internacionales, reuniones, congresos, seminarios o coloquios. Así, este turismo es similar al turismo de negocios. Es importante destacar que algunos autores anglófonos utilizan una sutileza léxica que permite distinguir “scientific tourism” que corresponde a las 3 formas desarrolladas anteriormente y “research tourism” que corresponde a este último.

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ARCHIPIÉLAGOS PATAGÓNICOS DESTINO INTERNACIONAL PARA EL TURISMO CIENTÍFICO Financiado por el Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN) del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y liderado por el CIEP a través de su Departamento de Turismo Sustentable, el Proyecto “Archipiélagos Patagónicos, Destino Internacional para el Turismo Científico”, busca potenciar el turismo en el litoral de la Región de Aysén, en beneficio del crecimiento socio-económico de comunidades locales y de la conservación de ecosistemas de alta fragilidad e importancia mundial. Por medio de una alianza de socios tanto públicos como privados, se busca generar una identidad y un sello de calidad distintivo de los demás destinos turísticos existentes en el mercado, facilitando la participación de los visitantes y la comunidad local en exploraciones e investigaciones científicas. El logro de los objetivos propuestos se basa en un trabajo realizado en conjunto con la “Red de actores del Turismo Científico”, la cual agrupa a empresas y/o emprendedores en el rubro turístico, que deseen hacer de la Patagonia un destino con una visión de desarrollo territorial inclusivo de las identidades, patrimonio y costumbres de las localidades del litoral de la región de Aysén y que integren en su oferta actividades con contenido científico. Glaciares y playas, uno de los espectaculares contrastes en el Istmo de Ofqui. (© Daniel Torres)

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ÁREAS TEMÁTICAS DEL CONOCIMIENTO APLICADAS AL TURISMO CIENTÍFICO Con el fin de trabajar bajo una mirada compartida y con el único objetivo de establecer una nomenclatura común a los diferentes públicos del turismo científico, se diseñó una clasificación de las diversas temáticas científicas presentes e investigadas en la región de Aysén. Esta agrupación se basó en el estándar básico propuesto por la UNESCO, pero sujeto a modificaciones con la intención de tener directa implicancia en los objetivos propuestos por el proyecto “Archipiélagos Patagónicos, Destino Internacional para el Turismo Científico”, en cuanto a generación y divulgación de conocimientos, por parte de los usuarios de este material. Luego de un trabajo de análisis realizado por el equipo Archipiélagos Patagónicos, sumado a los esfuerzos del equipo CERMOSEM de la Universidad Joseph Fourier de Grenoble - Francia, con la intención de facilitar la agrupación de las investigaciones con los diferentes temas y productos del turismo científico en la región de Aysén, se clasificaron las áreas temáticas del conocimiento de la siguiente forma: POBLAMIENTO, HISTORIA Y CULTURA

TERRITORIO, ACTIVIDADES PRODUCTIVAS Y ORDENAMIENTO

FLORA Y ECOSISTEMAS

FAUNA Y DINÁMICAS POBLACIONALES

DINÁMICAS DE LA TIERRA Y DE LOS OCÉANOS

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LAS 5 ZONAS PRIORITARIAS PARA EL TURISMO CIENTÍFICO EN LOS ARCHIPIÉLAGOS PATAGÓNICOS La región de Aysén se mantiene a pesar de todo al margen del turismo patagónico (focalizado en el sur de Chile y con los hitos tradicionales del lado argentino) lo que le confiere una identidad propia, "intacta" podríamos decir, susceptible de poner en valor numerosos atractivos "ocultos" y anhelados por una importante clientela nacional e internacional. En este sentido, a través de la revisión de los trabajos e investigaciones realizadas por el antropólogo Mauricio Osorio Pefaur, el levantamiento de información que ha venido desarrollando el CIEP a través de su Departamento de Turismo Sustentable y la investigación realizada por el equipo Archipiélagos Patagónicos en conjunto con el Antropólogo Franck Michel (consultor para nuestro proyecto), se buscó definir nuevas oportunidades en materia de desarrollo turístico vinculadas a los actores más dinámicos del territorio, precisando actividades y lugares más adecuados para una demanda turística específica y en torno a las cuatro formas del turismo científico. Como resultado de esta investigación y sumando el trabajo en terreno con los actores de la Red de Turismo Científico, se definieron cinco polos concéntricos del desarrollo turístico. Estos polos se centran en el litoral y se apartan de la Carretera Austral, sugerida como eje en la mayor parte de las ofertas y folletos turísticos existentes actualmente. Para esta iniciativa lo importante del proceso es el litoral y no la carretera, lo que supone un desplazamiento de foco. A pesar que la "naturaleza" y la "cultura" son los conceptos clave de esta región de turismo en vías de desarrollo, la "pesca", la "ruralidad" y la "memoria" son otros conceptos fuertemente asociados a este proyecto. Por otra parte, el turismo científico no puede pensarse de manera aislada a las diversas formas de “turismo social”, además de la naturaleza y de la cultura, teniendo en cuenta el contexto específico local costero-insular, tan dependiente de la industria de la pesca en general y de la salmonicultura en particular. Acorde a lo expuesto, la concentración (en círculo) de los cinco polos para un nuevo desarrollo turístico mejor integrado en el corazón de la región litoral es: 1. Nómades y colonos de los canales australes 2. Tres culturas y un mundo 3. Una vida ligada al mar 4. Un territorio de exploradores 5. El principio del fin del mundo

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INTRODUCCIÓN

Por su geografía y características los fiordos y canales Fuego-Patagónicos conforman un área claramente distintiva de la costa chilena, considerándose una de las zonas estuarinas más extensas del planeta y, al mismo tiempo, una de las menos conocidas en Chile.

(© Josefina Ruiz)

LA RUTA DE LOS ARCHIPIÉLAGOS PATAGÓNICOS

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La suma del perímetro de todas las islas y penínsulas que componen los fiordos y canales, alcanza alrededor de 84.000 km. de línea de costa; mientras que en línea recta el área sólo se extiende por alrededor de 1.000 km.

El mundo de los archipiélagos y canales que se extiende desde la isla de Chiloé (región de Los Lagos) hasta el Cabo de Hornos (región de Magallanes), se caracteriza por ser una tierra inhóspita, cubierta por espesas selvas frías, cuyas lluvias pueden llegar algunos años a los 10.000 mm anuales. En este confín del mundo han convivido desde hace más de 5.000 años diferentes culturas originarias, cuyos representantes “históricos” (es decir, que tomaron contacto con el mundo occidental en expansión) son conocidos como Chonos y Kawésqar. En gran medida la región de Aysén fue forjada desde el litoral, a través de la navegación por sus archipiélagos. A partir del siglo XVI exploradores, mercantes, militares y misioneros, utilizaron esta ruta para acceder a la Patagonia y sus riquezas y vieron en estos canales la oportunidad de explorar y explotar estos territorios. Su historia reciente, se configura por innumerables relatos y vivencias de pescadores llegados de todo el país, quienes atraídos por la incomparable abundancia de la merluza Austral (Merluccius australis), y con la esperanza de mejores condiciones de vida, se asentaron en las costas de diversas islas en “ranchos de nylon” estableciendo las actuales caletas del litoral. Hoy construidas con materiales más sólidos, algunas de ellas prosperan y otras hacen esfuerzos por no desaparecer. Pero la riqueza del litoral patagónico no sólo se basa en la historia del poblamiento humano, sino además en su inigualable biodiversidad. Recorriendo la Ruta de los Archipiélagos Patagónicos, el viajero puede internarse por estos fiordos y canales caracterizados por su fragmentación geográfica, combinados por altas cumbres, bosques de tipo siempreverde con especies como Coigüe de Magallanes (Nothofagus betuloides), Mañío macho (Podocarpus nubigena), Taique (Desfontainia spinosa), Canelo (Drimys winteri), entre muchos otros. A todo lo anterior se suman hermosos ríos y cascadas que otorgan una impactante belleza a los paisajes. Martín pescador (Megaceryle torquata), gaviota Dominicana (Larus dominicanus), Cormorán imperial (Phalacrocorax atriceps) y Lile (Pha-

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lacrocorax gaimardi), entre muchas otras aves, además de mamíferos marinos como Lobo marino de un pelo (Otaria flavescens), delfín Austral (Lagenorhynchus australis) y hasta cetáceos de gran envergadura como la ballena Azul (Balaenoptera musculus) en el golfo Corcovado, habitan sus ricas aguas. La siguiente Guía para el Turismo Científico en la región de Aysén, es una invitación a no fijar únicamente la mirada en sus increíbles paisajes, sino que también observarla y descubrirla con curiosidad recorriendo su intrincada geografía, como lo hiciesen los exploradores e indígenas que alguna vez se internaron por estos fiordos y canales. Las distintas zonas geográficas del litoral patagónico presentan arte, cultura, usos del mar y la tierra, expresiones del vínculo de sus habitantes con el territorio, aspectos que deseamos compartir por medio de este trabajo. Esperamos que La Ruta de los Archipiélagos Patagónicos les permita conocer y sentir la Patagonia desde otra perspectiva, con la convicción que gracias al turismo de intereses especiales (TIE) se está contribuyendo a potenciar el crecimiento socio-económico de comunidades locales de Aysén y apoyando la conservación de ecosistemas de alta fragilidad e importancia mundial. Con el turismo científico deseamos poner en valor conocimientos existentes e impulsar nuevas investigaciones sobre la biodiversidad y el patrimonio social y cultural de una región aún poco explorada, bajo la consigna de “Conocer para valorar y proteger”. La región de los fiordos chilenos es una de las más grandes del mundo y la más estructurada, formada por dos cordilleras paralelas. Acceso a laguna San Rafael por río Témpanos, frente a punta Leopardo. Al fondo glaciar San Rafael. (© Fabien Bourlon)

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BY-SA 3.0

CAPÍTULO 1 NÓMADES Y COLONOS DE LOS CANALES AUSTRALES

Históricamente Melinka ha sido la puerta de acceso a los fiordos y canales de Aysén. Allí se han establecido centros de operación para la explotación del Ciprés, extracción de productos marinos, salmonicultura y pesca artesanal.

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Los canales australes de Aysén han tenido presencia humana desde hace miles de años. El estilo de vida de los primeros habitantes se caracterizó por el nomadismo cazador recolector, basando su alimentación en la carne de la fauna marina y en peces y mariscos, abundantes en esta zona. Con el transcurso del tiempo los primeros habitantes fueron, o desplazados de sus tierras, o eliminados por los conquistadores españoles, desapareciendo a principios del siglo XIX. A mediados del mismo siglo, este territorio en particular tuvo en su poblamiento tardío la llegada de cientos de hacheros chilotes, quienes lentamente fueron repoblando los canales fundando pueblos y asentando sus grupos familiares. Los nuevos colonos trajeron consigo sus artes de pesca y sus hábitos culturales, dando vida a una nueva configuración social y productiva, que se ha mantenido hasta el día de hoy con adaptaciones culturales a los nuevos esquemas económicos imperantes. En suma, los procesos de poblamiento humano que han tenido los canales australes presentan como punto común la relación de sobrevivencia y dependencia de sus habitantes con el mar, fuente de alimento, trabajo y proyección para las generaciones futuras.

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El imponente volcán Melimoyu visto desde la localidad de Melinka. (© Ignacio Pastrián)

LOCALIDADES: MELINKA Y REPOLLAL, “EN EL MAR DE AYSÉN Y PUERTA DE ENTRADA A LOS ARCHIPIÉLAGOS AUSTRALES” Melinka es la capital de la comuna de las Guaitecas desde 1979, cuenta con una población de 1.411 habitantes según el Censo de 2002. El pequeño puerto se encuentra situado en la isla Ascensión, al norte de la región de Aysén, en el archipiélago de Las Guaitecas. El nombre "Melinka" corresponde a un vocablo ruso que significa "queridita", nombre de una de las hijas del inmigrante lituano Felipe Westhoff Rodhius, quien instaló en las Islas Guaitecas -que para ese entonces pertenecían a la provincia de Chiloé-, un campamento para trabajar en la tala del ciprés de las Guaitecas (Pilgerodendron uviferum), a mediados del siglo XIX. La madera de ciprés era muy cotizada para la construcción de durmientes de ferrocarril en el Norte. Westhoff operaba desde Ancud, Chiloé y tenía más de 200 goletas en el negocio de la madera. Se cree que fundó Melinka en 1859, lo que la convierte en la localidad más antigua de la región de Aysén. Actualmente Melinka es el poblado más importante de la comuna y de todo el archipiélago de Las Guaitecas.

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1. Chiloé y el archipiélago de los Chonos El territorio ocupado por los pueblos canoeros marítimos, cuyos representantes históricos en los archipiélagos de Aysén conocemos como Chonos, se extendía desde el estuario de Reloncaví hasta el golfo de Penas. Chono, Guaigüen, Payo, y muchos otros, parecen ser integrantes de un mismo grupo humano, pero que habitó distintas zonas geográficas. En aquellos tiempos, los territorios marinos que hoy conocemos como golfos Corcovado y de Penas servían como conexión para los diferentes pueblos, tal como con los Kawésqar, pueblo canoero que habitaba al sur del golfo de Penas, compartiendo tradiciones culturales, arraigadas desde el amanecer del hombre. Los primeros exploradores, los describían como “nómades marinos;… en tierra se cobijaban en unos ranchos hechos con ramas y se cubrían con vestidos tejidos en lana que preparaban ellos mismos; no obstante de ser pescadores y recolectores sabían cultivar la tierra y tenían siembras de papas y de maíz. El conocimiento del arte del tejido, como la crianza de animales y una práctica agrícola elemental ponen de manifiesto el influjo cultural veliche - chilote sobre los aborígenes del sur del Corcovado, fruto evidente de una interrelación prolongada en el tiempo que sugiere una movilidad periódica tanto hacia el sur como hacia el norte de ese golfo” (Martinic, 2005).

2. El Loco: la fiebre en torno a un recurso El Loco (Concholepas concholepas) es una especie característica de Chile que habita la zona costera rocosa. Se alimenta principalmente de presas vivas, tales como almejas, picorocos, mitílidos y tunicados, aunque puede actuar como carroñero (Moreno & Reyes, 1988). Ha sido un recurso de gran importancia para las comunidades litorales desde los inicios de la actividad pesquera. En la primera mitad de la década de los ochenta del siglo XX, se vivió en Chile y en las costas de la región de Aysén, un verdadero “boom” por la recolección de este recurso que provocó la llegada de numerosos pescadores artesanales de distintas regiones del país. Durante la llamada “Fiebre del loco”, su extracción fue desmedida alcanzando máximos históricos de desembarque, con un promedio anual de 17.979 toneladas. Esta sobre-explotación provocó que en el año 1985 se declarara una veda extractiva total del recurso. Actualmente esta restricción sigue vigente hasta diciembre de 2017, siendo los únicos autorizados para su extracción, los sindicatos de pescadores agrupados en zonas especiales llamadas Áreas de Manejo (AMERBS), quienes por medio de cuotas administran el recurso, determinando periodos y tallas mínimas para su extracción.

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Los locos se adhieren a las rocas marinas, desde donde son extraídos por los pescadores bentónicos del litoral. (© Dirk Schories)


El pequeño puerto de Melinka se encuentra situado en la isla Ascensión, al norte de la región de Aysén, en el archipiélago de Las Guaitecas, que a su vez corresponde al archipiélago de Los Chonos. (© Ignacio Pastrián)

3. Melinka: un mundo chilote en Aysén El asentamiento de Melinka fue impulsado a mediados del siglo XIX por el empresario lituano Felipe Westhoff, a quien se le encomendó el aprovisionamiento de durmientes y la búsqueda de madera adecuada para la construcción de las líneas ferroviarias que unían Chile y el Perú, iniciándose así, la explotación maderera del ciprés de las Guaitecas (Pilgerodendron uviferum). Las cuadrillas encargadas de su extracción se embarcaban durante largas temporadas, en busca del preciado recurso. “Algo del estilo canoero pervive, se reproduce, se recrea y se reinventa desde finales del siglo XIX en adelante” (Saavedra, 2011). Los trabajadores, en su gran mayoría chilotes, no solo vinieron en la búsqueda de un trabajo o un porvenir, sino que colonizaron esta zona junto a sus familias, tradiciones y cultura. Estos trabajadores trajeron consigo sus artes de caza y pesca, trabajando paralelamente la captura del Lobo marino (Otaria flavescens) y del “Gato” o Huillín (Lontra provocax), así como la elaboración de pescado ahumado, especialmente con Róbalo (Centropomus undecimalis) y Cholga seca (Aulacomya atra). Estas faenas de origen chilote siempre se organizaron desde los capitales de empresarios privados, donde se pactaba previamente un acuerdo entre los cazadores loberos y los empresarios, conocido como “habilitación”. El trato consistía en proveerlos de insumos y víveres para sus largas temporadas en busca del recurso. Estas faenas chilotas se extienden hasta nuestros días, encontrándose aún las de pescado y cholga seca, pero prohibiéndose la de caza de pieles, a partir de la década del ‘80 del siglo XX (Saavedra, 2011).

La caza y captura del Huillín se encuentra prohibida en Chile debido a las disposiciones de la Ley General de Pesca y Acuicultura y del Decreto N° 225 de 1995, del Ministerio de Economía.

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Investigadores de la Fundación Meri con un bastón de fibra de carbono utilizado para marcar a la ballena con un radio transmisor y así recolectar datos de movilidad, zonas de alimentación. (© Daniel Casado, www.fundacionmeri.cl)

4. Golfo Corcovado: Ecosistemas únicos en el sur de Chile Los ecosistemas marinos del sur de Chile, en este caso el golfo Corcovado destacan por su sobresaliente biodiversidad gracias a una relativa abundancia en nutrientes para muchas especies de peces, aves, mamíferos marinos y flora marina. Destacando como temas emblemáticos la presencia de corales de agua fría y ballenas azules (Balaenoptera musculus). Dada su importancia esta zona ha visto numerosos esfuerzos científicos y comunitarios para asegurar su conservación, haciendo particular hincapié, en la integración de estrategias que cuenten con la participación de actores locales gracias a un respaldo de información ecosistémica y socio-económica de la zona. Iniciativas como los proyectos de identificación acústica de cetáceos que han permitido definir el denominado “canto chileno” entre las especies estudiadas (Buchan et al, 2014); la ubicación acústica de fauna emblemática del CIEP o de monitoreo acústico de ballenas azules del golfo Corcovado, que lidera Fundación MERI, buscan proporcionar información relevante para la conservación de esta emblemática especie, además de generar importantes impactos en el turismo y la ciencia.

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En Quellón finaliza la carretera Panamericana, llamada en Chile “Ruta 5” que comienza en Fairbanks Alaska y atraviesa todo el continente, hasta el Hito Cero en playa Punta de Lapas. (© Dinelly Soto)

LOCALIDADES: QUELLÓN E ISLA CAILIN “AL SUR DE CHILE Y AL NORTE DE LOS CANALES AUSTRALES DE LA PATAGONIA” Quellón es una comuna y ciudad de la isla grande de Chiloé, en la región de Los Lagos. Su ubicación más precisa es en el extremo sur de la isla. Fue fundada en 1905 con el nombre de Llauquil, cuando el empresario Agustín Gómez García decidió establecer la Sociedad Austral de Maderas y posteriormente la Compañía Destilatoria Quellón en la zona para procesar la madera y obtener acetona, acetato, alcohol metílico, carbón vegetal y otros subproductos que luego serían llevados en barco a las salitreras del norte de Chile y el extranjero. Antes de los años cuarenta del siglo pasado, esta localidad sólo se comunicaba con el resto del mundo por vía marítima, pero con la construcción de la carretera Panamericana, junto con acceder a una gran red caminera, logró convertirse en el “hito 0”, el punto final de un largo camino que pasa por 11 países y que recorre unos 200.000 kilómetros. La comuna de Quellón además de incluir una gran porción de la isla de Chiloé, posee una serie de islas australes de gran belleza como Cailín, "confín de la cristiandad del mundo", Chaullín, Laitec, Coldita, San Pedro, Guafo y Quilán. Aquí su patrimonio arquitectónico y religioso tiene mucho que decir, por ejemplo la isla de Cailín albergó la misión jesuita más austral del mundo en el siglo XVIII, por lo que se ganó el título del último confín o bastión de la cristiandad. Dicha misión alojó en el año 1835 a Charles Darwin y la tripulación del Beagle mientras el naturalista realizaba sus investigaciones y probablemente capeaban algún temporal.

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Hoy, Quellón es una ciudad de gran importancia en Chiloé y en el sur de Chile pues gracias a su puerto hay comunicación marítima con zonas aisladas de la Patagonia chilena, además de ser un importante centro de transacciones económicas relacionadas con productos del mar; también es sede de grandes empresas salmoneras y procesadoras de mitílidos, especialmente asociados al comúnmente llamado “Chorito” (Mytilus chilensis). Quellón se ha consolidado en los últimos años como ciudad puerto, desvinculándose urbanísticamente del turismo, sin embargo el gobierno actual a iniciado un proceso de diseño y desarrollo de inversiones con el fin de reenfocar el alma turística de esta hermosa comuna. Con el apoyo de instituciones como World Wildlife Fund (WWF) y el Centro Ballena Azul (CBA) se busca potenciar y poner en valor las maravillas naturales de Quellón. Localidad que desde hoy apuesta a potenciar su entorno, conservarlo, protegerlo y hacer del turismo uno de sus grandes ejes de desarrollo. 5. Desde Chiloé a Aysén en la Jacaf Los archipiélagos australes se caracterizan por su vastedad y las innumerables islas y fiordos que lo componen. La ruta de acceso más utilizada para desplazarse y satisfacer las necesidades de quienes habitan estos territorios, es la vía marítima. Esta ruta es realizada por las barcazas (ferris) que semanalmente recorren sus mares. El viaje, viniendo desde el norte comienza en Quellón y finaliza en Puerto Chacabuco, tiene una duración relativa de 30 horas, las cuales dependen en gran medida de las condiciones climáticas. Recala en las 8 localidades que componen el litoral norte y centro de Aysén, incluyendo sus poblados insulares, brindando la oportunidad de detenerse en cada localidad dos o tres días antes de continuar el viaje, si así se desea. La navegación por los canales es una oportunidad de aproximarse a lo que hace siglos fuese la ruta por donde en sus “Dalcas” navegaron las familias chonas en búsqueda de alimento. Lobos marinos, delfines, cetáceos, cormoranes y el eterno bosque siempreverde son una compañía constante, además de diversas embarcaciones de pescadores artesanales y buzos mariscadores, quienes surcan los canales en búsqueda de recursos marinos como la merluza Austral (Merluccius australis) o el Erizo (Erinaceus europaeus). Pasajeros abordando Barcaza Jacaf en Quellón (© Dinelly Soto)

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6. Las misiones jesuitas de Chiloé Los jesuitas arribaron a Chiloé a fines de 1595, cuando el padre Luis de Valdivia ingresa a la Villa de Castro que entonces tenía un convento mercedario. Recién a comienzos del siglo XVII la Compañía de Jesús emprendería de una manera continua su acción en la región chilota. En una nueva campaña en el año 1611, los jesuitas extendieron su radio de acción hasta el archipiélago de los Chonos y a las islas Guaitecas y Guayaneco, oportunidad en la cual el jesuita Alonso de Ovalle señalaría: “La misión más trabajosa que aquí tienen los Padres es la de los Chonos, gente más apartada del comercio de los españoles, más cercana al Estrecho e inculta de cuantas hay en todas partes”. La estrategia que utilizaban los jesuitas consistía en una “misión circular” que avanzaba concéntricamente catequizando a los indígenas y creando puntos de referencia en pequeños asentamientos de caseríos ya misionados, desde los islotes más próximos hasta los más remotos de Chonos y Guaitecas (Gutiérrez, 2007). Resulta relevante la impronta duradera que dejó este proceso de evangelización en cuanto a la reorganización de los grupos indígenas, su proceso de aculturación y de desaparición relativa, aun después de la expulsión de los jesuitas de América Latina en 1767 y su posterior reemplazo por los padres franciscanos y salesianos (entre otros). Como lo expresa muy bien la historiadora Ximena Urbina, este periodo de la historia de Chile ha dejado huellas culturales visibles hasta hoy en día.

7. Fibras vegetales y el arte de la cestería La cestería es el arte de trabajar las fibras naturales, por medio del entramado, entrelazando (técnica de aduja o espiral) y/o costurándolas. Oficio tradicional, principalmente practicado por mujeres, en el que se han utilizado diversas fibras vegetales, siendo las más comunes la Totora (Typha angustifolia), el Mimbre (Salix fragilis), la paja de trigo (Triticum aestivum), el Chupón (Greigia sphacelata), los tallos del Copihue (Lapageria rosea), la Ñocha o Manila (Greigia landbeckii), el Boqui (Boquila trifoliolata) y la Quilineja (Luzuriaga polyphylla), la dos últimas muy comunes en Chiloé. Algunas de estas fibras fueron en otros tiempos empleadas también por Chonos y Veliches para amarrar sus embarcaciones y reparos terrestres. Si bien la confección de cestería fue y sigue siendo con fines principalmente utilitarios (canastos para la recolección y la guarda de alimentos, paneras, individuales de mesa, ceniceros, maceteros, etc.), se crean también objetos con fines decorativos como la cuelga de pájaros y mitología, donde incluso la extracción de la Manila generalmente es realizada de acuerdo a fases lunares. Canasto chilote de junquillo sin terminar. (© Museo de Arte Moderno Chiloé)

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“Guaitecas” en lengua huilliche significa “paso al sur”. La posición de la comuna se presenta como estratégica, pues de norte a sur aparece como la cabecera de todo el sistema insular patagónico de la región de Aysén.

LOCALIDADES: ARCHIPIÉLAGO DE LOS CHONOS Y LA RESERVA NACIONAL LAS GUAITECAS Al sur de la isla grande de Chiloé y hasta la península de Taitao se ubica un extenso archipiélago denominado "Las Guaitecas" en su extremo norte y "Los Chonos" en el resto (Reiche, 1934). Creada por Decreto Supremo en octubre de 1938, la Reserva Nacional Las Guaitecas es una de las Áreas Silvestres Protegidas más antiguas del país, tiene una superficie de 1.097.975 ha. Ubicada en la provincia de Aysén comprende parte de las comunas de Cisnes y Aysén, abarcando parte del archipiélago de los Chonos y de las Guaitecas. Posee un clima templado húmedo de características insulares, caracterizado por altas precipitaciones de régimen semi-anual, que fluctúan entre los 2.000 y 4.000 mm y más. Según la ubicación geográfica, existe un superávit hídrico todo el año, que fluctúa entre 100 y 340 mm, dependiendo del mes. La luminosidad es baja y existe una fuerte influencia oceánica, que actúa sobre el régimen de temperaturas, suavizando las oscilaciones diarias y anuales. La temperatura media de enero fluctúa entre 10° y 13°C, mientras que en julio oscila entre 4° y 7°C. El hecho de ser parte de un corredor marítimo la transforma desde el punto de vista turístico en un atractivo de enorme valor, ideal para la contemplación de su belleza escénica caracterizada por la presencia de ciprés de las Guaitecas (Pilgerodendron uviferum) y Mañío de hoja punzante (Podocarpus nubigenus).

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El archipiélago de los Chonos suele ser considerado la cuna de la cultura canoera nómade de los “Chonos”. Crónicas de viajeros, navegantes y religiosos documentaron la existencia de grupos humanos que navegaban en canoas y comían mariscos, peces, lobos. Se les llamaba Chonos. Se estima que los grupos canoeros han habitado desde al menos tres mil años en el área, aunque hay registros más antiguos que alcanzan los cinco mil años. Los juicios de la época, determinados por un etnocentrismo cultural marcado por la predominancia económica y religiosa occidental, los describían como bárbaros e infrahumanos, por su modo de vida y por estar casi en el borde del mundo en un clima hostil. Con los siglos, la percepción y respeto por la diversidad cultural fueron cambiando, pero epidemias, matanzas, traslados a misiones jesuitas y franciscanas así como la asimilación con otros grupos, como los Huilliche, hicieron que el modo de vida cazador recolector marino y su lengua desaparecieran hacia el siglo XVIII dejando escasos testimonios en la toponimia y algunas palabras registradas en escritos antiguos. No obstante, quedó alguna evidencia material de ellos y sus antecesores en forma de conchales, esqueletos humanos y herramientas que han permitido caracterizarlos culturalmente. 8. Un libro que recoge el devenir humano en Las Guaitecas El libro Paso al Sur. Historia de vida de las y los antiguos Guaitequeros (Berrios, Ponce y Pastrián, 2009) recoge diversos rasgos culturales y prácticas productivas de los habitantes de Las Guaitecas, quienes han vivido la experiencia de la tala maderera, la caza de animales como el Huillín (Lontra provocax) y lobos marinos (Otaria Flavescens), el secado de alimentos (pescado y cholgas), la recolección de orilla (faena realizada en su mayoría por mujeres, etc.). Es un intento exitoso de preservación cultural de un pueblo a partir de las experiencias de sus adultos mayores. Es un camino pródigo en aventuras, sueños y sacrificios. Son historias de un pueblo en función de las prácticas de subsistencia que han desarrollado sus habitantes, todas ellas relacionadas con los caminos marinos, descubriendo en sus relatos la experiencia propia de hombres y mujeres de mar. Historias contadas por ellos mismos, en un viaje a través de islas, canales y fiordos. Un viaje que va más allá del mar, para que las nuevas generaciones aprendamos de nuestros antepasados y seamos capaces de valorar, antes de la llegada del implacable olvido.

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Antigua ilustración de canoeros usando una “Dalca”

9. Las Dalcas: modos de desplazamiento antiguo Una de las características principales de los nómades marinos de la antigüedad que llamó la atención de todos los exploradores con quienes tuvieron contacto, fue la forma en que se desplazaban por los fiordos y canales australes. Como forma de adaptación a las condiciones del territorio se convirtieron en expertos navegantes, utilizando por milenios embarcaciones llamadas “Dalcas”. Numerosos escritores coloniales describieron sus características, como el siguiente testimonio del Padre Pedro González de Agüeros, en 1791: "... Lábranlas en disposición que por los extremos las angostan para poder formar la popa y la proa, las ponen luego al fuego o dejándolas quemar por encima. Para construir después la Piragua, y unir aquellas tablas hacen en estas a distancia de dos pulgadas por ambos lados unos pequeños barrenos y por estos la cosen con unas soguillas que texen a unas cañas solidas que llaman Colegues, y forman una verdadera costura como si unieran dos retazos de paño. Para que por la unión de las tablas no se introduzca el agua en la embarcación aplican por dentro y fuera a lo largo de la tabla unas hojas de árbol machacadas, y sobre estas pasan las Puntadas, y con las mismas hojas calafatean los barrenos. Construidas en esta disposición quedan como si fueran un perfecto bote o barco, pero sin quilla ni cubierta. Para que puedan resistir ponen por dentro unas curvas que llaman barrotes, aseguradas con cuñas de madera en lugar de clavos. Son por todo esto peligrosas, y como ni sus velas, remos, ni demás aparejos no son cuales necesitan embarcaciones tales van expuestas a zozobra con facilidad, y es mayor el riesgo con el descuido con el que manejan…” La Dalca hecha a base de la canoa de corteza de los canales patagónicos, superó la fragilidad de ésta y entregó un modelo al español, quien reforzó y complementó aspectos constructivos y pasó a ser la embarcación de las expediciones geográficas y misionales de la conquista (Cárdenas, 2005).

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10. Conchales: testimonio del paso de los canoeros Los llamados “conchales” se formaron a partir de los desechos alimenticios y artefactuales que eran arrojados junto a las ocupaciones en zonas costeras, producto de la explotación de recursos litorales y terrestres próximos a la costa. Los grupos de cazadores-recolectores marítimos que los formaron escogieron los mismos sitios habitacionales durante largos periodos de tiempo, lo que permitió que se transformasen en grandes montículos de desechos fácilmente reconocibles (Álvarez, 2004). La dispersión de conchales arqueológicos evidencia antiguos patrones de desplazamiento y ocupación estacional de sectores costeros, insulares y continentales, permitiendo constatar además la importancia fundamental de los recursos marinos en la dieta de un grupo de ellos: los Chonos. De acuerdo al registro arqueofaunístico realizado en un conchal del seno Gala (litoral continental de Aysén), se identificó una cantidad significativa de restos óseos de peces, mayoritariamente de Jurel (Trachurus symmetricus) y de mamíferos marinos, predominando los de pinnípedos; de forma preliminar se reconoció también el consumo de Loco (Concholepas concholepas), Cholga (Aulacomya ater) y Choro (Choromytilus chorus), entre otros moluscos (Reyes, 2007). Sin embargo, el mismo registro mostró además el aprovechamiento de mamíferos terrestres identificándose restos de Pudú (Pudu pudu). Esto último correspondería a otro indicador de un uso extensivo y oportunista de recursos alimenticios, de hecho se ha sostenido que los Chonos practicaban asimismo la recolección estacional de frutos y plantas autóctonas entre los que se encontraban el Calafate (Berberis fuxifolia), Michai (Darwini mechai), Murta (Myrteola nummularia), Nalca (Gunnera chilensis) y papas silvestres (Cardenas et al. 1991:107), vegetales que debieron haber complementado una dieta substancialmente marina (Torrejón, 2013).

Los conchales son sitios arqueológicos con amplia variabilidad en forma y contenido. Los hay de pocos centímetros de espesor y otros que pueden alcanzar 10 metros de altura. A la izquierda, una vista general del sitio La Conserva. A la derecha, detalle de un conchal. Archipiélago de los Chonos. (© Mauricio Osorio)

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UNA MIRADA AL AYSÉN DE HOY Estrategias de conservación en el litoral Las aguas del mar chileno albergan ecosistemas oceánicos y litorales de gran biodiversidad y alta productividad. Los ecosistemas de surgencia costera, donde se desarrollan los procesos de intercambio océano-atmósfera, son de importancia clave en la productividad de biomasa en el ecosistema marino costero y explican la riqueza pesquera de Chile. Dentro de los ecosistemas litorales, los intermareales y neríticos, así como para la región de Aysén el ecosistema oceánico sub-antártico que comprende los estuarios, fiordos y canales australes (Camus, 2001), también son de gran relevancia. Sin embargo, la protección de espacios marinos y costeros ha tenido un desarrollo escaso, reciente e inicialmente orientado a la conservación de los recursos pesqueros y el fomento productivo (Ministerio del Medio Ambiente, 2011). La incorporación de las comunidades locales en la generación, adopción de principios y desarrollo de actividades productivas compatibles con la conservación, y manejo sustentable de los recursos, ha sido identificado como clave por el Estado en la Estrategia Nacional de la Biodiversidad. Entendiendo el surgimiento de las propuestas “Área marina protegida Piti Palena”, el “Parque Marino Tic Toc” y la creación de una gran zona de “Áreas Marinas y Costeras Protegidas de Múltiples Usos (AMCP- MU)” en el golfo del Corcovado y canal Moraleda, como propuestas concretas para el cumplimiento de estos objetivos. Según la definición de World Wildlife Fund (WWF), las Áreas Marinas y Costeras Protegidas de Múltiples Usos (AMCP-MU), son áreas marinas geográficamente delimitadas, que reconocen la multiplicidad de actividades y realidades económicas, sociales y ambientales que se manifiestan en ella y en consecuencia, las ordenan con una perspectiva de sustentabilidad. En estas zonas las actividades de turismo son permitidas, incluyendo buceo, navegación, avistamiento de flora y fauna marina, así como la pesca artesanal tradicional y la acuicultura, cada una sujeta a sus normas particulares. El objetivo principal de un AMCPMU es la conservación del ecosistema marino y sus componentes, los cuales son la base para el desarrollo de las actividades económicas y la mantención de los aspectos culturales y sociales del lugar. Es relevante observar la evolución de las prácticas productivas y la permanente dependencia de la comunidad local por los recursos naturales del entorno. Históricamente se observa que la colonización ganadera (1960-1980), fue seguida por un “boom” de la pesca de especies marinas de interés comercial (1980-2000) así como el posterior desarrollo de la salmonicultura intensiva (2000-2010). Sin embargo la sobre-pesca y el impacto antrópico sobre el medio, han amenazado las

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especies marinas más cotizadas como el Pelillo (Gracilaria chilensis), Loco (Concholepas concholepas), Almeja (Venus antiqua) o el Erizo (Loxechinus albus). La iniciativa de conservación del “Parque Marino Tic Toc”, fue gestada e impulsada desde hace casi 15 años por la Fundación Melimoyu, en coordinación con instituciones del Estado. Posteriormente, y debido al redescubrimiento de una población de ballenas azules en el golfo Corcovado, se sumaron WWF Chile, ONGs regionales, como el Centro Ballena Azul (CBA), Centro de Conservación de Cetáceos (CCC) y la Universidad Austral de Chile (UACh), principalmente por sus capacidades científicas y posteriores gestiones para la conservación del lugar. Por parte del Gobierno, en el transcurso del año 2014 el ex presidente Sebastián Piñera firmó el decreto de creación de este parque. Actualmente se espera que ésta y otras iniciativas potencien el desarrollo económico local respetando las tradiciones artesanales, el patrimonio cultural; conservando el medio natural y permitiendo nuevos emprendimientos ligados al turismo, principalmente el de intereses especiales (TIE).

“Los ecosistemas marinos del sur de Chile son altamente productivos y ricos en biodiversidad. Desde corales de agua fría a ballenas azules” (WWF, 2013). (© Gloria Howes, www.fundacionmeri.cl)

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PARA SABER MÁS DE “NÓMADES Y COLONOS DE LOS CANALES AUSTRALES” ÁLVAREZ ABEL, RICARDO. “Conchales arqueológicos y comunidades de Chiloé a través de una experiencia de educación patrimonial”. Chungara, Revista de Antropología Chilena 2004. Disponible en: http://www. redalyc.org/articulo.oa?id=32619794049 ARQUEOLOGÍA CALLEJERA. “Proyecto científico estudiará el poblamiento en el Archipiélago de los Chonos, Región de Aysén”. 2013. Disponible en: http://arqueologiacallejera.wordpress.com/2013/09/30/ proyecto-cientifico-estudiara-el-poblamiento-en-el-archipielago-de-los-chonos-region-de-aysen/ BERRIOS, GLORIA; PONCE, VIVIANA; PASTRIAN, IGNACIO. Paso al Sur. Historia de vida de las y los antiguos Guaitequeros. 2009. Autoedición. BUCHAN, SUSANNAH ET AL. A new song recorded from blue whales in the Corcovado Gulf, Southern Chile, and an acoustic link to the Eastern Tropical Pacific. Endangered Species Research, Vol. 23: 241–252, 2014 doi: 10.3354/esr00566. Disponible en: www.int-res.com CÁRDENAS ÁLVAREZ, RENATO. “Los Chonos: amos del mar”. Archivo de Chiloé. Junio, 2005. Disponible en: http://www.diariollanquihue.cl/ prontus4_nots/site/artic/20050611/pags/20050611231155.html CASTILLA, JUAN CARLOS. “La futura Red Chilena de Parques y Reservas Marinas y los conceptos de conservación, preservación y manejo en la legislación nacional”. Revista Chilena de Historia Natural 69: 253-270, 1996. Disponible en: http://rchn.biologiachile.cl/pdfs/1996/2/ Castilla_1996.pdf CASTRO AVARIA, CONSUELO; ALVARADO BARRA, CLAUDIA. “La gestión del litoral chileno: Un diagnóstico”. Manejo Costero Integrado. Ciencia y Tecnología para el Desarrollo. CYTED Ibermar, Red Iberoamericana. Universidad Católica de Chile, Instituto de Geografía. 2009. Disponible en: http://drumlin.geo.puc.cl/pdf/RedIbermar.pdf CONSEJO NACIONAL DE LA CULTURA Y LAS ARTES. “Chile Artesanal, Patrimonio hecho a mano”. 2008. Disponible en: http://chileartesania.cultura.gob.cl/archivos/documentos/ac62ea5aa0. pdf DARWIN, CHARLES. “Viaje de un Naturalista alrededor del Mundo”. Colección Biblioteca Nacional (1809-1882). Disponible en: http://www. memoriachilena.cl/602/w3-article-71831.html

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MINISTERIO DE ECONOMÍA, FOMENTO, TURISMO Y SUBSECRETARÍA DE PESCA. “Veda extractiva del recurso loco. 2012 - 2017, regiones XV a XI”. Informe Técnico (R. Pesq.) N° 015 – 2012. Disponible en: http:// www.subpesca.cl/transparencia/documentos/RPESQ_015-2012_Prorroga_Veda_extractiva_Loco_XV-XI_Reg_2012-2017.pdf MINISTERIO DEL MEDIO AMBIENTE. División de Recursos Naturales Renovables y Biodiversidad. “Las áreas Protegidas de Chile. Antecedentes, Institucionalidad, Estadísticas y Desafíos. División de Recursos Naturales Renovables y Biodiversidad”. Mayo, 2011. Disponible en: http://www.mma.gob.cl/1304/articles-50613_pdf.pdf MORALES, ANGELA. “Medio ambiente y comunidades locales: Pertinencia social y cultural del proyecto de conservación del fiordo Piti Palena, Región de Aysén”. Tesis de grado, Facultad de Filosofía y Humanidades Escuela de Antropología. Universidad Austral de Chile. 2009. Disponible en: http://www.turismocientifico.cl/recursos/Antropolog%EDa/TESIS_ANGELA.pdf SUR TURÍSTICO CHILE. Disponible en: http://www.surturistico.cl/index.php/turismo-region-de-los-lagos/provincia-chiloe/quellon SAAVEDRA GALLO, GONZALO. “Perspectivas Culturales del Desarrollo en las Costas Australes de Chile. Aproximación antropológica a las persistencias y transformaciones de las economías de pesca artesanal en el litoral de Aisén”. Memoria para optar al grado de doctor. Madrid 2011. Disponible en: http://eprints.ucm.es/12843/1/T33081.pdf THE MELIMOYU ECOSYSTEM RESEARCH INSTITUTE. (Centro MERI). Disponible en: http://centromeri.org/subpage.php?sid=8&l=s TORREJÓN, FERNANDO; BIZAMA, GUSTAVO; ARANEDA, ALBERTO; AGUAYO, MAURICIO; BERTRAND, SÉBASTIEN & URRUTIA, ROBERTO. “Descifrando la historia ambiental de los archipiélagos de Aysén, Chile: El influjo colonial y la explotación económica mercantil republicana (siglos XVI – XIX). Magallania vol.41 no.1 Punta Arenas 2013. Disponible en: http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0718-22442013000100002&script=sci_arttext URBINA CARRASCO, MARÍA XIMENA. “La navegación por los canales australes en la Patagonia Occidental insular en los siglos coloniales: La ruta del Istmo de Ofqui”. Magallania vol.38 no.2 Punta Arenas nov. 2010. Disponible en: http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-22442010000200003

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Colonizado desde el mar, Puyuhuapi fue accesible por tierra el año 1982.

(© Adonis Acuña)

CAPÍTULO II “TRES CULTURAS Y UN MUNDO”

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La Patagonia en su sector Norte es una invitación a disfrutar de la impresionante belleza de sus paisajes y geografía, gracias a una topografía variada y llamativa y a una combinación de lagos, islas, ríos y canales que conceden hermosas postales de fauna y vegetación, protegidas por los Parques Nacionales Queulat e Isla Magdalena. Con ventisqueros, cerros y volcanes, el turismo de intereses especiales (TIE) se hace posible gracias a senderos favorables para realizar caminatas, o actividades acuáticas como el kayak, el rafting y la pesca con mosca de salmones y truchas en ríos y lagos. La navegación de los canales, en medio de islas de tamaños diversos, permiten contemplar un intricado paisaje austral de mar y fiordos. El turismo rural asociado a la ganadería y la actividad agrícola es posible y se realiza cerca de las localidades de la zona a lo largo del río Palena. Pero esta zona no sólo alberga riqueza natural, sino también una rica diversidad cultural, alemanes, chilotes y patagones todos conviviendo en las agrestes tierras de la Patagonia. Tierra sembrada con la historia de pioneros y colonos que hablando diferentes idiomas, dueños de distintas costumbres y folklor, compartieron y comparten hasta la actualidad un mismo hogar: “tres culturas y un mundo”.

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Llegar por tierra a Raúl Marín Balmaceda se hizo posible recién el año 2009, a través de la Ruta X -10 que viene desde La Junta y gracias a la barcaza Dr. Hans Steffens que cruza el río Palena. (© Dinelly Soto)

LOCALIDAD: RAÚL MARÍN BALMACEDA “PLAYA Y TRADICIONES EN EL GOLFO DEL CORCOVADO” Un destino imperdible en este tramo de la carretera, desde La Junta hacia el oeste, o bien por vía marítima desde Quellón en la barcaza (ferri) Jacaf, es la localidad de Puerto Raúl Marín Balmaceda. Situada en el fiordo Piti-Palena, junto a la desembocadura del río del mismo nombre, esta localidad es un pequeño pueblo costero de unos 300 habitantes, con data de fundación del 4 de febrero de 1889, cuando el Estado fundó la “Colonia de Isla Leones”, que una década después fue abandonada por falta de apoyo estatal. Puerta marítima de la Cuenca del Palena y ubicada en el delta de este río, sorprende con sus arenas blancas rodeadas de hermosos bosques de rojos Arrayanes (Luma apiculata) y verdes Coigües de Magallanes (Nothofagus betuloides). En el sector costanera y desde el muelle temprano en la mañana, es posible observar fácilmente delfines australes (Lagenorhynchus australis), también llamados Toninas, que en grupo se afanan en alimentarse, junto a cormoranes Yeco (Phalacrocorax brasilianus) y gaviotas dominicanas (Larus dominicanus). Su gente, orgullosa de haber llegado y permanecer en esta localidad que todos los días corta su suministro eléctrico a la una de la mañana, cuentan con emoción y nostalgia la llegada de sus primeros habitantes, pioneros que han dejado descendencia, la que hoy revive sus historias y memorias.

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En este sendero es posible observar gran variedad de musgos y líquenes como el Fosforito (Cladonia cristatella). Pero también especies como la frutilla silvestre chilena (Fragaria chiloensis). (© Ricardo Orellana, izquierda; © Dinelly Soto, derecha)

1. Senderos de bordemar en el golfo Corcovado Dos senderos de baja dificultad y accesibles durante todo el año fueron diseñados por la comunidad, con la intención de mostrar la gran biodiversidad del lugar. El Sendero Chucao y el Sendero Arrayanes, tienen un hermoso circuito con término en las dunas de Raúl Marín Balmaceda, proporcionando excepcionales vistas a las aguas del río Palena y del golfo Corcovado. Ambas sendas se muestran con gran presencia de helechos y musgos y en otoño con gran variedad de hongos silvestres. Plantas como la Pitra (Myrceugenia exsucca), Fuinque (Lomatia ferruginea), Sauco del Diablo (Raukaua laetevirens), acompañan la senda, además de árboles nativos característicos de la Selva Valdiviana, como el Canelo (Drimys winteri) y Tepa (Laureliopsis philippiana), donde se destacan por sus grandes dimensiones, tanto en altura como en anchura los Coigües y Arrayanes (Luma apiculata). Aves como los Rayaditos (Aphrastura spinicauda) o los Chucao (Scelorchilus rubecula), son fáciles de oír y ver durante toda la senda. 2. Reserva Añihue: investigación basada en la observación y el respeto La reserva Añihué comprende 10 mil hectáreas de bosques vírgenes con una rica biodiversidad de vida salvaje y con una muy baja intervención humana. Su interés fundamental es contribuir a la conservación del patrimonio natural de la Patagonia mediante el aporte en conocimiento científico de sus alrededores, en su mayoría desconocidos. Sus áreas de investigación y objetivos son amplias, incluyendo el seguimiento de poblaciones de mamíferos marinos como el delfín Chileno (Cephalorhynchus eutropia) y Austral (Lagenorhynchus australis), la ballena Azul (Balaenoptera musculus) y Jorobada (Megaptera novaeangliae), la Orca (Orcinus orca), el Chungungo (Lontra felina) y el Lobo marino de dos pelos (Arctophoca australis). "Enfermedades cutáneas en delfines costeros en la Reserva Añihué, Patagonia chilena: Un motivo de preocupación", es su estudio más re-

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ciente, aquí se analiza la posible relación de características epidemiológicas y desórdenes en la piel de dos grupos de delfines (Austral y Chileno), las cuales podrían tener relación con la instalación de jaulas de engorda de salmones desde el año 2004, en áreas colindantes a la reserva. En el ámbito de la biología vegetal equipos de investigadores invitados han realizado relevantes estudios vinculados a los diversos ambientes del bosque siempreverde del litoral y a los biotopos intermareales. 3. Parque Marino Tic-Toc: Hacia la protección de los amenazados ecosistemas marinos de Aysén Un potente mosaico de conservación integrado por el Parque Marino Tic-Toc y el Área Marina Costera Protegida (AMCP) de Piti Palena, ubicados entre la costa de la provincia de Palena y la comuna de Puerto Cisnes, en el golfo Corcovado, espera convertirse en la segunda mayor reserva marina del mundo gracias a la creación de una zona de protección de 87.500 ha. Esta área, la más grande del borde costero de Chile, resulta clave para la conservación de ballenas azules (Balaenoptera musculus) y un sin número de otras especies que actualmente se ven amenazadas por actividades antrópicas como el tráfico marítimo, la actividad pesquera, la industria salmonera, la contaminación sólida, líquida, biológica y la acústica, aún no debidamente estudiada, sumado el cambio climático (Halpern et al., 2008). La propuesta de Área Protegida Marina de Múltiples Usos proyecta potenciar el desarrollo sustentable de la comunidad de Raúl Marín Balmaceda, compatibilizando las actividades de pesca, acuicultura y turismo con la conservación del patrimonio natural y cultural. Sector que ha sido considerado como uno de los ecosistemas más prístinos a nivel mundial por organizaciones como World Wildlife Fund (WWF) y la ONG Centro Ballena Azul (CBA). 4. La colonización espontánea de Puerto Raúl Marín Balmaceda En el año 1983 el gobierno chileno emprende el “Plan Experimental de Poblamiento Área Puyuhuapi (Melimoyu)”, con el fin de apoyar el poblamiento de la zona litoraleña de Aysén, iniciativa que fracasó no solamente en Puyuhuapi, sino también en las Guaitecas y Piti Palena. A pesar de ello, durante la misma década, la gran crisis económica del país generó un fenómeno no imaginado por quienes planificaban la colonización: Una importante cantidad de población de otras regiones del país arribó al litoral, pero a diferencia de como ocurrió en la zona continental de la región, lo hizo respondiendo a la demanda de mano de obra producida por una serie de empresas dedicadas a la extracción de recursos marinos (Morales, 2009). El ansiado poblamiento del litoral por fin se produjo, pero de manera espontánea. Raúl Marín Balmaceda fue parte de este repentino poblamiento y se convirtió rápidamente en una localidad pesquera artesanal, dejando a la ganadería que fuese su principal actividad económica en un segundo plano, para convertir al Pelillo (Gracilaria chilensis) en su principal recurso marino de extracción. Primera casa de la familia Born en proceso de construcción. (© Ricardo Born, Lucía Gallardo. Gentileza Nathalie Brito).

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La localidad de La Junta está emplazada en la confluencia de los valles del río Rosselot y del río Palena. (© Mauricio Osorio)

LOCALIDAD: LA JUNTA “NATURALEZA Y AVENTURA” Definido como un lugar de encuentro de aguas, encuentro de rutas y encuentro de culturas, La Junta nació a la vida administrativa en 1963, vía decreto presidencial del entonces presidente de Chile Jorge Alessandri. Se ubica en uno de los valles transversales de la entidad orográfica denominada Andes Patagónicos, a la que ya hemos hecho referencia páginas atrás. A su tradicional vía fluvial, que antes era el acceso principal para exploradores y colonos, se sumó la aérea y desde fines de los años cuarenta un acceso terrestre, representado principalmente por la Carretera Austral inaugurada como tal en 1982. La naturaleza rodea la localidad y el Sendero de Montaña del Parque Nacional Lago Rosselot es una oportunidad para observar la flora y fauna, característica de un ecosistema siempreverde. La flora emblemática del sector está representada por Tepa (Laureliopsis philippiana), Coigüe común (Nothofagus dombeyi), Canelo (Drimys winteri), Notro o “Ciruelillo” (Embothrium coccineum) y Chilco (Fuchsia magellanica). De su fauna se destacan el Puma (puma concolor), el Cóndor (Vultur gryphus), la Cachaña (Enicognathus ferrugineus), el zorro Colorado (Lycalopex culpaeusy) y el Pudú (Pudu pudu), entre otros.

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La Carretera Austral es la principal vía de transporte terrestre de la región de Aysén y de la provincia de Palena en la región de Los Lagos. (© Francisco Quezada)

5. La Carretera Austral (Ruta CH-7) La construcción de la Carretera Austral permitió romper el aislamiento de la Región de Aysén, que hasta los años 80 sólo era accesible por tierra desde Argentina, debido a la complejidad y fragmentación del relieve que la separa del resto de Chile. La apertura de esta ruta generó nuevas oportunidades a las comunidades locales, entregándoles accesibilidad y potenciando Aysén como un destino turístico basado en la naturaleza. La conectividad y el aislamiento de Aysén, al igual que otros rincones del mundo, siguen representando un desafío, pero también se plantean como una oportunidad de desarrollo específico, endógeno y sustentable. En efecto, la construcción de la Carretera Austral ha generado por una parte la conexión entre diversos pueblos y localidades aisladas; pero por otra, dada la concentración que se ha producido en las capitales provinciales y regional, pareciera que esta red de caminos ha cumplido también el rol de “punto de fuga” de una serie de territorios que antes de ella estaban habitados. Hoy investigadores apuntan a más que sólo hacer nuevos caminos terrestres, “esta conectividad debiese integrar el fortalecimiento de las comunidades locales en cuanto a oportunidades de vida para que se mantengan en el territorio” (Nuñez, 2011). 6. Exploraciones en la cuenca del Palena A finales de 1883 en Puerto Montt se organizaba la primera exploración documentada del río Palena a cargo del colono alemán Adolfo Abbé, quien elaboraría un informe escrito para el Ministerio de Tierras de la época destacando las condiciones del territorio para la colonización. Dos años más tarde el capitán de la marina chilena Ramón Serrano Montaner también exploraría, en dos ocasiones, la región del Buta Palena (1885-86) publicando una descripción más clara del territorio.

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Vista de la cumbre Barros Arana desde Reserva Nacional Lago Rosselot. (© Dinelly Soto)

Para el verano de 1894, dos expediciones oficiales enviadas por el Gobierno chileno se encontraron en Bajo Palena, las dos persiguiendo objetivos diferentes. Una de ellas estuvo a cargo de Elías Rosselot, inspector de colonización de Bajo Palena; la otra fue dirigida por Hans Steffen, especialista comisionado para explorar el territorio chileno y entregar antecedentes técnicos que apoyaran la posición de Chile en el conflicto limítrofe con Argentina surgido después del tratado de 1881.

7. Steffen y el "Divortium aquarum" El geógrafo alemán Hans Steffen arribó al país en 1889, momento que coincide con el litigio de Chile y Argentina por la delimitación de la Patagonia. Dada la necesidad del Estado chileno de explorar la zona en conflicto, Steffen trabajará al servicio del gobierno de Chile entre 1892 y 1902. Este conflicto enfrentó dos criterios científicos frente a la delimitación política: La división de aguas, o "Divortium aquarum", defendido por Chile y la noción de las más altas cumbres de la cordillera, o "encadenamiento principal", sustentada por Argentina. Para fines de los años ochenta del siglo XIX, Argentina había realizado exploraciones y contaba con las investigaciones de Francisco Moreno en el sector de Río Negro y Nahuelhuapi. Por su parte en Chile, si bien el asunto del peritaje y la “empresa” de la Patagonia estaban bajo la tutela de Diego Barros Arana, realmente no se había iniciado un estudio acabado de la zona en cuestión. El 4 de diciembre de 1893 el geógrafo germano se dirige a la región del río Palena, en una expedición que se extendió hasta marzo de 1894, donde junto a sus colaboradores logran establecer el curso de los grandes ríos de la región, llegando a demostrar que el Palena, el Carrenleufú y el Corcovado corresponden a tramos distintos de un mismo río.

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Hans Steffen en su juventud. (© Instituto Ibero-Americano, Berlín)


Vista general de Puyuhuapi desde cumbre al Noroeste. (© Adonis Acuña)

LOCALIDAD: PUYUHUAPI, “HISTORIA DE COLONOS Y CULTURA LOCAL” Después de 45 kilómetros recorridos desde La Junta se llega a la localidad de Puyuhuapi. Llama aquí la atención la arquitectura influenciada por colonos alemanes llegados a la zona a mediados del siglo XX. Famosas son sus alfombras confeccionadas a mano, con materiales de la zona, teñidas en el mismo lugar y de exclusivos diseños. “Si hace sol disfrútelo, si llueve, está conociendo la auténtica Patagonia”, así describe la visita a estas australes tierras, Luisa Ludwing, descendiente de los primeros colonos alemanes y autora del libro “Puyuhuapi Curanto y Kuchen: Historia Oral de un Pueblo de Aysén”. En sus cercanías sorprende el bosque siempreverde, el ambiente de fiordo, el seno Queulat, el lago Risopatrón, la laguna Témpanos, el salto Padre García y el salto del Cóndor, así como el cordón volcánico de Puyuhuapi. La atracción natural más conocida del sector es el Parque Nacional Queulat de una extensión total de 150 mil hectáreas aproximadas, posee cumbres nevadas de una altura de dos mil metros, donde nace el famoso glaciar colgante descubierto en 1875 por el Capitán Enrique Simpson. Según su descripción, el ventisquero llegaba a 100 metros de la orilla del mar; actualmente se encuentra a 7.800 m de éste.

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El ecosistema está constituido por una rica vegetación, donde domina el Coigüe de Magallanes (Nothofagus beloides), la Tepa (Laureliopsis philippiana), el Tepú (Tepualia stipularis) y la Nalca (Gunnera tinctoria). La fauna también es llamativa y comprende Carpintero negro (Campephilus magellanicus), Caiquén (Chloephaga picta), Cisne de cuello negro (Cygnus melancoryphus), Chucao (Scelorchilus rubecula), Coipo (Myocastor coypus), Huiña (Leopardus guigna), Puma (Puma concolor) y Pudú (Pudu pudu). 8. Entre Curanto y Kuchen

Puyuhuapi Curanto y Kuchen: Historia Oral de un Pueblo de Aysén, es una obra que hace referencia a la integración cultural que da origen al pueblo, inicios marcados por un mestizaje cultural, chilote y europeo-alemán, muy diferente pero unido por las exigencias de la colonización y aislamiento de la zona. Por un lado, están exploradores y familias alemanas que migraron directamente desde los Sudetes alemanes, atraídos por la oferta de tierras ofrecidas por el Estado chileno. Y por otro, la de chilotes pescadores, independientes (pero apadronados por un comerciante), contratados por los mismos colonos europeos para “abrir” terrenos dadas sus conocidas cualidades en el trabajo de la madera y habilidades como navegantes. La frase clave de este libro se basa en dos comidas muy características de alemanes y chilotes, por un lado el Kuchen, preparación dulce que hoy sigue siendo conocida con su nombre alemán original, pero que ya es parte de la repostería nacional y, el Curanto, preparación en base a mariscos, papas y carne, que se cuecen bajo piedras calientes y cubiertas con hojas de Nalca (Gunnera tinctoria), todo acompañado de chapaleles y milcaos, estos últimos típicos de la isla de Chiloé. La palabra Curanto es de origen mapuche “Curantü” y significa "piedra calentada al sol".

Antes de la construcción de la Carretera Austral, los habitantes de Puyuhuapi debían realizar la mayoría de sus actividades y traslado, por la vía marítima. (© Luisa Ludwing)

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9. Volcanismo de Puyuhuapi y sus fenómenos hidrotermales Los volcanes de Puyuhuapi son un conjunto de centros eruptivos que culminan en 524 m. Este conjunto volcánico fue investigado por primera vez en 1976, pero de acuerdo a otro estudio (1994) se determinó que están constituidos por dos agrupaciones de centros eruptivos, distribuidos en dos lineamientos paralelos de rumbo N40°E, uno a lo largo del extremo noroccidental del fiordo Puyuhuapi y el otro a unos 2 km al oriente, entre el pueblo de Puyuhuapi y el lago Risopatrón. Estructuralmente se relacionan con la zona de la falla Liquiñe-Ofqui, que más al oeste se manifiesta en toda su intensidad, afectando las rocas plutónicas que constituyen el basamento de la zona. La totalidad de los conos piroclásticos se presentan perfectamente conservados, con un mínimo de erosión, lo que indica una actividad eruptiva bastante reciente. En cuanto a la actividad histórica no existen registros de erupciones, sin embargo estos volcanes siguen siendo activos y por ende potencialmente peligrosos. La región de Aysén posee un gran número de fuentes termales, la mayoría de las cuales guardan una estrecha relación espacial con las zonas de falla Liquiñe-Ofqui y Vanteles-Melimoyu. Éstas proceden de infiltración de aguas meteóricas y su posterior calentamiento en profundidad, aflorando a temperaturas entre 23° y 84°C, lo que permite calificarlas de hipertermales. Los regímenes de descarga son generalmente continuos, con leves oscilaciones atribuibles a las variaciones en las precipitaciones pluviales y/o la acción de mareas, siendo que los análisis químicos indican que la mayoría de estas aguas son cloruradas y/o sulfuradas y sódicas (Hauser, 1988). Los análisis químicos indican que la mayoría de las aguas termales de ésta zona son predominantemente neutras y afloran a temperaturas entre 23° y 84°C, lo que permite calificarlas de hipertermales. (© Adonis Acuña)

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El Chucao o Tricao (Scelorchilus rubecula), es una especie de ave endémica de los bosques templados del centro-sur de Chile. (© Dinelly Soto) 10. Senderos del Parque Nacional Queulat Este parque fue creado en octubre de 1983 sobre los terrenos de las ex Reservas Forestales Río Cisnes y Puyuhuapi y posee una superficie de 154.093 ha. Su valor ecológico y patrimonial está dado en gran medida por el bosque siempreverde, formación dominante en esta unidad caracterizada por la presencia de especies como Coigüe de Magallanes (Nothofagus betuloides), Radal (Lomatia hirsuta) y Ñire (Nothofagus antarctica). La avifauna presente en este lugar incluye al Pitío (Colaptes pitius), Hued Hued (Pteroptochos tarnii), Traro o Carancho (Caracara plancus), Aguilucho (Geranoaetus polysoma) y Chucao (Scelorchilus rubecula), entre otros. Queulat o Quenelat (como originalmente se conocía) significaría “tierras lejanas”, probablemente llamado así por los chonos. Localizado en la cordillera Andino Patagónica, su relieve es producto de grandes procesos tectónicos, volcánicos y glaciales, por lo que en general la topografía es accidentada, con laderas rocosas y valles profundos y escarpados. Destacan las cumbres de los cerros "Alto Nevado" con 2.225, "Overo" con 2.061 y "Ventisquero" con 1.745 metros, siendo comunes los circos glaciales y las cascadas originadas por la fusión de las masas de hielo, las que a su vez originan numerosos lagos como; el Risopatrón, laguna Témpanos y caudalosos ríos, dentro de los cuales destacan el Queulat, Ventisqueros, Bordalí y Pedregoso.

11. La Ranita de Darwin: Una especie única en estado vulnerable La Ranita de Darwin (Rhinoderma darwinii y R. rufum) es candidata clave para la conservación, por ser una especie evolutivamente distintiva, por poseer un gran nivel de amenaza y biología única. Nativa de Chile y Argentina, estas ranas exhiben una interesante estrategia reproductiva que consiste en una muy particular forma de cuidado parental. La rana de Darwin fue descubierta por Charles Darwin durante su viaje a bordo del bergantín Ambas especies ponen y Beagle. (© Víctor Raimilla) fertilizan sus huevos en el suelo húmedo. Los machos permanecen cerca de ellos mientras las larvas se desarrollan, para justo antes de la eclosión introducir los huevos en su boca. Éstos se deslizan a través de hendiduras vocales y llegan al saco vocal (Cei, 1962; Busse, 1970, 1991; Goicoechea et al., 1986; Jorquera et al., 1981; Jorquera, 1986; Crump, 2002, 2003). Las larvas en desarrollo son mantenidas dentro de la cavidad sub vocal de

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los machos durante todo su desarrollo, para luego ser escupidas como ranas juveniles completamente desarrolladas. Esta llamativa modalidad reproductiva no ha sido encontrada en ningún otro tipo de anfibio (Duellman and Trueb, 1986). En cuanto a la declinación de la Ranita de Darwin, dos problemas clave han sido identificados como causales. Primero, la pérdida de hábitat, por la destrucción del bosque nativo y su reemplazo por plantaciones de especies de pino no-nativas, que no sólo ha reducido el área de su distribución, sino que también, ha reducido el número de ejemplares en vida silvestre (Crump, 2003; IUCN Red List, 2007; Stuart et al., 2008). Y segundo, la presencia de enfermedades infecciosas emergentes, como la chytridiomycosis, causada por el hongo Batrachochytrium dendrobatidis o Bd (Longcore et al., 1999), principal sospechosa de contribuir a la declinación de estas ranas. Su estado de conservación es "Vulnerable", según UICN (International Union for Conservation of Nature), es decir, se cree que pasarán en el futuro cercano a la categoría "En Peligro de Extinción" si los factores causales de amenaza continúan operando (Fundación Huilo – Huilo).

Los bosques aledaños al lago Risopatrón son también hábitat de la Ranita de Darwin. Este lago debe su nombre al autor del primer diccionario geográfico de Chile. (© Dinelly Soto)

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UNA MIRADA AL AYSÉN DE HOY Áreas protegidas en la región de Aysén Las Áreas Protegidas (AP) del Estado abarcan alrededor de un 19% de la superficie de Chile concentrándose principalmente en las regiones extremas del país que juntas tienen el 90% de esta superficie. En la región de Aysén cerca del 50% del territorio está inserto en el Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas del Estado (SNASPE). La conservación de la diversidad biológica así como mantener las funciones y servicios de los ecosistemas, dependen del resguardo de superficies adecuadas de hábitats naturales. Las AP mantienen muestras representativas de los ecosistemas, contribuyendo a mejorar la capacidad de adaptación a fenómenos climáticos extremos como el “cambio climático”, esto gracias a la regulación del régimen hidrológico, la protección de suelos frágiles o la producción sostenida de biomasa y recursos naturales renovables. Cabe destacar que éstas también generan oportunidades para la investigación, la educación ambiental y la recreación (WWF Chile). En la década de los ‘40 del siglo XX, en la región de Aysén el proceso de colonización y las actividades de utilización de recursos en una forma indiscriminada, tuvieron como consecuencia la pérdida de importantes ecosistemas forestales y la consiguiente degradación y erosión acelerada de los suelos, afectando finalmente todos los ecosistemas de ríos y fiordos (Ministerio de Agricultura, 2014). Práctica de kayak en laguna Témpanos, Parque Nacional Queulat. Al fondo Ventisquero Colgante. (© Adonis Acuña)

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Actualmente la región de Aysén alberga 19 unidades del SNASPE, correspondientes a ambientes naturales terrestres y acuáticos: 5 Parques Nacionales (Queulat, Isla Guamblin, Isla Magdalena, Laguna San Rafael y Bernardo O’Higgins), con una superficie cercana a las 3.000.000 de hectáreas; 12 Reservas Nacionales (Lago Rosselot, Mañihuales (en creación), Lago Carlota, Lago Las Torres, Río Simpson, Coyhaique, Cerro Castillo, Lago Jeinimeni, Tamango, Katalalixar, Trapananda y Las Guaitecas), con una superficie que abarca alrededor de 2.175.000 de hectáreas y 2 Monumentos Naturales (Dos Lagunas y Cinco Hermanas), que abarcan unas 409 hectáreas (Atlas Región de Aysén, 2005). En el 2013 más de 25.000 turistas, provenientes de Chile y de otras partes del mundo, visitaron las Áreas Silvestres Protegidas de la región en los meses de enero y febrero, lo que representa un aumento del 70% respecto al año 2012, en que se registraron 14.608 visitantes para el mismo periodo. El Parque Nacional Queulat fue el más visitado con 9.983 visitas registradas (Ministerio de Agricultura, 2014). La creación de áreas protegidas no es en sí misma una herramienta de conservación, si no va acompañada de procesos de manejo activo orientados a prevenir y mitigar amenazas a la biodiversidad. Lamentablemente en la región de Aysén sólo algunas áreas protegidas cuentan con un Plan de Manejo, a pesar de que las AP ofrecen oportunidades de empleo y medios de subsistencia a las personas que viven dentro y alrededor de ellas. Por lo anterior, es urgente que la región cuente con los recursos necesarios para asegurar su conservación y fomentar la participación justa y equitativa en beneficio de las comunidades aledañas y los visitantes.

PARA SABER MÁS DE “TRES CULTURAS Y UN MUNDO” AÑIHUE RESERVE. Disponible en: http://www.anihuereserve.com/ ASOCIACIÓN GREMIAL CAMARA DE TURISMO Y COMERCIO DE LA JUNTA. “La Junta. El pueblo del encuentro. Historia y Patrimonio Cultural de la puerta norte de la región de Aysén”. Octubre 2009. Disponible en: http://sohigeo.files.wordpress.com/2012/03/la-junta.pdf ASOCIACIÓN GREMIAL CAMARA DE TURISMO Y COMERCIO DE LA JUNTA. “La Junta. Historia y Desarrollo de El Pueblo del Encuentro”. Cuenca del Palena, Patagonia Chilena. Ediciones Ñire Negro. 2014. Disponible en: http://issuu.com/edicionesnirenegro/docs/la_junta_27-03-14_digital

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COMISIÓN PERMANENTE DEL PACÍFICO SUR – CPPS. “Atlas sobre distribución, rutas migratorias, hábitats críticos y amenazas para grandes cetáceos en el Pacífico oriental”. Proyecto planificación espacial de larga escala para rutas migratorias y hábitats críticos de mamíferos marinos en el Pacífico oriental (PNUMA/España/CPPS) Guayaquil, Ecuador. 2012. Disponible en: http://www.cbd.int/doc/meetings/mar/ ebsa-ettp-01/other/ebsa-ettp-01-cpps-sec-es.pdf ECO-CAMPING ARRAYANES. Disponible en: https://www.youtube. com/watch?v=L9gznzpqknI GOBIERNO REGIONAL DE AYSÉN. “Atlas Región de Aysén”. 2005. Disponible en: http://es.scribd.com/doc/209671378/Atlas-Region-Aysen GUILLEMIN, MARIE-LAURE; FAUGERON, SYLVAIN; DESTOMBE, CHRISTOPHER; VIARD, FREDERIQUE; CORREA, JUAN A; VALERO, MYRIAM. “Genetic variation in wild and cultivated populations of the haploid-diploid red alga Gracilaria chilensis: how farming practices favor asexual reproduction and heterozygosity”. Instituto de Ecología y Evolución, Facultad de Ciencias, Universidad Austral de Chile. Valdivia, Chile. 2008. Disponible en: http://www.researchgate.net/ publication/5506597_Genetic_variation_in_wild_and_cultivated_populations_of_the_haploid-diploid_red_alga_Gracilaria_chilensis_how_farming_practices_favor_asexual_reproduction_and_heterozygosity MORALES, ANGELA. Medio ambiente y comunidades locales: pertinencia social y cultural del proyecto de conservación del fiordo Piti Palena, Región de Aysén. Tesis para optar al título de Antropóloga. 2009. MUÑOZ, MARÍA DOLORES; TORRES SALINAS, ROBINSON. “Conectividad, apertura territorial y formación de un destino turístico de naturaleza. El caso de Aysén (Patagonia chilena)”. Estud. perspect. tur. v.19 n.4. Ciudad Autónoma de Buenos Aires julio/agosto 2010. Disponible en: http://www.scielo.org.ar/scielo.php?pid=S1851-17322010000400001&script=sci_arttext PÉREZ GARCÍA, MACARENA; ARENAS, FEDERICO; SALAZAR, ALEJANDRO Y NUÑEZ, ANDRÉS (EDITORES). “El aislamiento geográfico: ¿problema u oportunidad? Experiencias, interpretaciones y políticas públicas”. Santiago de Chile: Serie Geolibros N° 15, Instituto de Geografía, Pontificia Universidad Católica de Chile, 2011. Disponible en: http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0718-34022012000200011&script=sci_arttext

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POZO RUIZ, JOSÉ MIGUEL. “Hans Steffen: Maestro, Geógrafo y Pionero de la Patagonia Occidental”. Revista Universum No 20 Vol. 1: 112 - 123, 2005. Disponible en: http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0718-23762005000100008&script=sci_arttext PROYECTO GEF – SNAP. “Mapa Áreas protegidas de la región de Aysén”. Disponible en: http://www.proyectogefareasprotegidas.cl/ wp-content/uploads/2012/05/AP_de_la_Region_de_Aysen.pdf RODRIGO, PATRICIO; ORREGO, JUAN PABLO. “Patagonia Chilena Sin Represas”. Disponible en: http://www.terram.cl/patagonia_sin_represas.pdf ROVIRA, JAIME; ORTEGA, DAVID; ÁLVAREZ L., DANIEL; Y MOLT, KARIN. “Áreas protegidas en Chile”. Disponible en: http://www.mma.gob. cl/biodiversidad/1313/articles-47664_recurso_1.pdf SANHUEZA, CARLOS. “Un saber geográfico en acción. Hans Steffen y el litigio patagónico 1892-1902”. Magallania vol.40 no.1 Punta Arenas 2012. Disponible en: http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-22442012000100002 SANINO, GIAN PAOLO; VAN BRESSEM, MARIE-FRANCOISE; VAN WACREBECK, KOEN & POZO, NATHALIE. “Skins disorders of coastal dolphins at Añihué Reserve, chilean Patagonia: A mater off concern”. Boletín del Museo Nacional de Historia Natural de Chile, N° 63, 2014. Disponible en: http://issuu.com/mnhn_cl/docs/sanino_et_al_dolphins_ tr14__14_11_2/1 SERVICIO NACIONAL DE TURISMO. Ruta Carretera Austral. Chile. Disponible en: http://rutas.chileestuyo.cl/assets/images/folletos/Ruta%20 Carretera%20Austral.pdf SAVE DARWIN FROG ORG. Disponible en: http://www.savedarwinsfrogs.org/darwins_esp.htm WWF. “WWF y Centro Ballena Azul apoyan creación de Parque Marino en Tic-Toc”. Sala de prensa WWF. Octubre, 2013. Disponible en: http://chile.panda.org/sala_redaccion/comunicados_de_prensa/?uNewsID=211921 WWF. “Áreas protegidas”. Disponible en: http://chile.panda.org/que_ hacemos/protegiendo_biodiversidad/areas_protegidas/

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En esta zona confluyen los importantes canales Moraleda, Jacaf y Puyuhuapi.

(© Evelyn Pfeiffer)

CAPÍTULO III “UNA VIDA LIGADA AL MAR”

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El mar desde tiempos remotos ha sido proveedor de alimento y sustento para las familias del litoral de Aysén. Muchos relatos nacen de las vivencias de los pescadores de estos confines del mundo, inspirando libros y películas que retratan parte de sus vidas ligadas al mar. La esperanza de mejores condiciones de vida, un ingreso seguro y una incomparable abundancia de algunos recursos pesqueros, atrajo a pescadores de todo el país. Primero fueron cuadrillas de hombres quienes exploraron este maritorio, más tarde familias completas se establecieron en las caletas que hoy existen en el litoral aysenino, donde algunas prosperan y otras hacen esfuerzos por no desaparecer. Las innumerables “poblaciones” de plástico (primeras viviendas de los pescadores) han sido reemplazadas por casas construidas con materiales más sólidos. Los habitantes de las caletas del litoral miran y recuerdan el pasado con melancolía, con nostalgia de la abundancia pasada de la merluza Austral (Merluccius australis), recurso que por algún tiempo cobijó a miles de pescadores a las orillas del canal Moraleda. Hoy no se extraen inmensos volúmenes de este recurso, pero cada uno sigue trabajando en sus embarcaciones, complementando sus ingresos de pescador con jornadas de trabajo en las empresas salmoneras o también buscando y apostando con nuevas formas de sustento, como el turismo.

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Puerto Aysén es la segunda localidad con más población después de Coyhaique. (© Mauricio Osorio)

LOCALIDADES: PUERTO AYSÉN Y PUERTO CHACABUCO Aproximadamente a una hora de Coyhaique hacia el noroeste por camino pavimentado, se encuentra Puerto Aysén. La ruta desde la capital regional hacia el litoral se caracteriza por diversos atractivos; el Mirador Marchant, las torres eólicas, el túnel Farellón, el río Simpson, las “pizarras” y varias cascadas, como el salto Velo de la Novia y la cascada de la Virgen. Hay sitios de religiosidad popular como el santuario San Sebastián y el de La Virgen, al costado de la cascada homónima. También está el centro de información ambiental de la Reserva Nacional Río Simpson y su Sendero El Pescador. Continuando por este valle cordillerano se observa el llamado “Queque Inglés” material granítico representativo del denominado, en Aysén, Batolito Nor-Patagónico. Luego de 52 kilómetros se llega al histórico Puerto Aysén, segunda localidad más importante de la región, antiguamente capital del territorio y que hoy cuenta con más de 16.000 habitantes y se caracteriza por tener un clima lluvioso. La ciudad es un buen lugar para pasear, hacia el puerto viejo, por la plaza y el borde del río Aysén y hasta el puente Presidente Ibáñez, declarado Monumento Histórico en 2002. El puente Presidente Ibáñez es el encargado de conectar Puerto Aysén con el camino hacia Puerto Chacabuco, principal puerto industrial de la región. Las actividades de carga y descarga de carros y ferris, así como el vaivén de los barcos y transporte de la industria acuícola marcan el ambiente. Desde una plazoleta alta, cerca del hotel más lujoso del sector, se aprecia la belleza del fiordo Aysén, por el cual entran y salen cruceros turísticos y desde donde zarpan los catamaranes que van hacia la famosa laguna San Rafael.

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Un valle de Aysén hacia 1940. Se puede apreciar las consecuencias de los incendios forestales. (© Dominio común, tomada de internet)

1. Colonización e incendios forestales En el pasado, grandes incendios forestales provocaron cambios significativos en los ecosistemas boscosos a lo largo de la región de Aysén y de los cuales existe poca información precisa (Holz y Veblen, 2011). Los primeros incendios provocados se produjeron en las islas del archipiélago de Los Chonos para poder explotar y extraer el ciprés de las Guaitecas (Pilgerodendron uviferum) y posteriormente en zonas continentales a medida que la colonización fue adquiriendo mayor fuerza (Westhoff, 1867; Steffen, 1910; Pomar, 1923; Araya, 1998). Inicialmente los bosques se vieron afectados de manera localizada, debido al uso del “roce a fuego” por parte de los pobladores como técnica de despeje para establecer potreros. Pero a partir de 1937, fecha en que se entregaron tierras en forma oficial a los colonos con la condición de “limpiar” 120 hectáreas del predio, aumentó la presión del fuego sobre los bosques de Lenga (Nothofagus pumilio), Ñire (N. antartica), Coigüe (N. betuloides), entre otras. De este modo se generaron incendios forestales en distintos puntos de la región, cuya sumatoria en héctareas arrasadas se calcula en tres millones (Quintanilla, 2008), factor que cambió drásticamente la dinámica de los principales cauces (ríos) existentes en la región (Holz y Veblen, 2011; Bizama et al., 2011). Estudios recientes del investigador del CIEP Dr. Alex Fajardo señalan que los bosques de Nothofagus afectados por los incendios catastróficos sí se regeneraron, creando un bosque secundario o renoval (Fajardo & McIntire, 2010). Sin embargo, la magnitud de estos incendios fue tal que la regeneración sólo abarcó una mínima superficie del total quemado. Estas miles de hectáreas sin bosque, fueron con el tiempo ocupadas por praderas extensivas y posteriormente por plantaciones con especies exóticas de rápido crecimiento que, en conjunto, han formado el paisaje de la región en un mosaico de distintos usos del suelo (Fajardo & Gundale, 2015).

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2. Puerto Los Palos: el puerto histórico de la región de Aysén En mayo de 1903 el Estado chileno promulgó un decreto que otorgaba la segunda concesión territorial en Aysén, a partir del que se creó ese mismo año, la Sociedad Industrial de Aysen (SIA), que comienza su actividad al año siguiente, 1904. En 1914 la SIA, inicia el despeje de terrenos mallinosos los que más tarde serán la base de Puerto Aysén. La región, ya prolijamente explorada por Simpson y Steffen presentaba buenas posibilidades de explotación ganadera; el compromiso de la SIA de sacar la producción por el Pacífico se cumplió tras ampliar y habilitar una antigua senda abierta por las comisiones de límite chilenas hacia 1901-1902, desde las planicies orientales hasta el estero Aysén, instalando un embarcadero (el futuro Puerto Aysén), con una línea regular de transporte marítimo hasta Puerto Montt. En 1920 Puerto Aysén ya contaba con una población de 228 personas y se perfilaba como el asentamiento humano más importante de la zona, siendo elegido como la ciudad cabecera del territorio, del mismo nombre. La bonanza del puerto se prolongó hasta la década de los ‘60 del siglo pasado, cuando ocurrió el embancamiento definitivo del río Aysén, producto de los sedimentos arrastrados desde su cauce superior y el gran temporal del año 1966. Desde antes, el puerto venía presentando cada vez más problemas a la llegada de embarcaciones de mayor calado hasta el muelle. Este hecho generaría que Puerto Aysén perdiera así su condición, trasladando el puerto a Bahía Chacabuco, con consecuencias territoriales, sociales y económicas que aun no han sido plenamente analizadas.

Puerto Los Palos es hoy día uno de los fondeaderos de embarcaciones de pesca artesanal de Puerto Aysén. (© Abel Gallardo)

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3. ¿Aisén o Aysén? La forma de escribir los nombres tanto de la región como su capital regional Coyhaique, han sido un tema de debate, la diferencia radica en el uso de la letra “Y” o “I”. Algunos mencionan que en el caso de Aysén provendría de “achen” del idioma chono “desmembrarse” aludiendo a los fiordos, o que provendría del huilliche "internarse más al interior", respondiendo así a la configuración natural del seno o fiordo de Aysén, que visto desde la entrada por el canal Moraleda, es un trozo de mar que ingresa profundamente en el territorio con dirección hacia el oriente, siendo la última teoría la correspondiente a “ice end” el fin de los hielos, término que se dice habría utilizado Fitz Roy. Históricamente la primera mención aparece en el diario del padre jesuita García (1766/77) como Aysen (sin tilde). Sin embargo en 1974 fue oficializada la escritura Aisén con el Decreto de Ley 575 del Ministerio del Interior que la nombra “XI Región Aisén del General Carlos Ibáñez del Campo” (con tilde), pero el decreto ley 2.339 de 1978 del Ministerio del Interior establece que su nombre oficial será “XI Región: Aysen del General Carlos Ibáñez del Campo” (sin tilde). Con todo y contrario a la normativa, en la zona se utiliza más el “Ay”, a pesar de que en los mapas del Instituto Geográfico Militar (IGM) se consignen los topónimos Aisén y Coihaique, y en el Diccionario de la Real Academia Española se recojan los gentilicios aisenino “natural de Aisén” y coihaiquino “natural de Coihaique”. La más reciente discusión al respecto se ha producido porque hay mayor aceptación de un origen indígena del término, lo que impide aplicar la norma lingüística del español que indica que debe usarse “i” en aquellas palabras que reúnan esta vocal con otra (ej Valparaíso, reino), a una palabra en otro idioma. Esto ha llevado al mismo IGM a adoptar la escritura “Aysén” a partir de 2012.

Paisaje entre Puerto Chacabuco y Puerto Aysén. (© Mauricio Osorio)

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4. En el corazón de los Andes y del Batolito Nor-Patagónico En Aysén el acercamiento de las placas Nazca y Antártica hacia el continente Sud Americano genera un movimiento de elevación de la corteza terrestre (orogénesis). Este movimiento tectónico genera sismos, fallas, volcanes y flujos de material de gran profundidad (magmático). Los Andes se caracterizan por estar conformados por una gran cantidad de material granítico denominado, en Aysén, Batolito Nor-Patagónico. El relieve característico de esta formación, de extensión general Norte-Sur, se visibiliza en ambos costados del valle del río Aysén, con cumbres en la Reserva Nacional Río Simpson o el mismo “Queque Inglés”, cuando se recorre el camino que une Coyhaique con Puerto Aysén. Las rocas intrusivas, del Batolito Nor-Patagónico han sido datadas principalmente como del Cretácico Inferior (140 a 90 Millones de años) siendo la expresión de un periodo importante en la formación de la Cordillera de los Andes. Sin embargo, en el sector existen intrusiones más recientes como los pórfidos del Cretácico Superior (100 a 90 Ma) o la formación Gabro de las Bandurrias del Oligoceno Superior (30 Ma), informando de la continuidad de la orogénesis andina.

Vista del volcán Maca en las cercanías de Puerto Gaviota. (© Dinelly Soto)

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5. Matices de la identidad de Aysén La cultura forjada por los habitantes de Aysén desde la colonización reciente del territorio (principio del siglo XX), ha surgido del enfrentamiento de las familias ocupantes con la naturaleza antes que con otros grupos humanos (Mena, 1992). Con el tiempo y debido a la continua inmigración durante todo el siglo XX (por motivos laborales principalmente, aunque también políticos y sociales) desde otras regiones del país, el extranjero y –en las últimas décadas- la migración campo-ciudad, se ha producido la activación de distinciones entre grupos diversos. Un conjunto de dinámicas identitarias profundas que se han constituido históricamente se sustentan en la cultura aysenina y se proyectan como soporte de un desarrollo posible. Ellas están asociadas al gran territorio de Aysén y a los subterritorios donde se expresan de modos diversos. Éstas son: Marcada identidad territorial (nosotros y nuestro territorio distintos a otros mundos); Identidad patagona; Identidad litoraleña; Identidad chilota e Identidad Indígena. Las comunidades que habitan y construyen socioculturalmente la región de Aysén se encuentran desde hace algunas décadas enfrentadas a transformaciones económicas y culturales muy fuertes, las que han impactado en el imaginario identitario, gatillando procesos de reflexión que oscilan entre dos polos: “el retorno al pasado y propuestas de futuro.” (Osorio, 2010).

Mapa Áreas Culturales de la Región de Aysén 2010. (Fuente: Aysén, Matices de una identidad que asoma)

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Ubicación de la proyectada Central hidroeléctrica Río Cuervo.

6. Proyecto hidroeléctrico Río Cuervo El Río Cuervo nace a 474 metros de altura en el lago Meullín, recibiendo las aguas del gran lago Yulton, que en un recorrido de 18 kilómetros cae por un estrecho valle hasta desembocar en el fiordo de Aysén, a unos 25 kilómetros al oeste de la ciudad homónima. Su cuenca, de 555 km2, está coronada por los volcanes Maca y Cay. En la década de los ‘80 del siglo pasado, la empresa canadiense Noranda propuso desarrollar el “Proyecto Alumysa” (reducción electrolítica del aluminio con uso intensivo de energía eléctrica), iniciativa que requiere la construcción de tres centrales hidroeléctricas que aprovechen los recursos hídricos de la zona. Finalmente este proyecto fracasa en el 2001 producto de la presión de la comunidad, pescadores y las organizaciones gremiales de la industria del salmón. Años después, los derechos y propiedad pasan a la minera transnacional Xstrata (hoy Glencore–Xstrata), la que a través de su filial Energía Austral ingresa en enero 2007 un estudio de impacto ambiental (EIA) para generar dos represas y un embalse de sobre 13 mil hectáreas. En el EIA se afirma que la zona no es sísmica, pero luego el proyecto se declara no admisible tras el terremoto ocurrido en abril de ese mismo año. Tiempo más tarde, específicamente el 4 de abril de 2014 la Corte de Apelaciones de Coyhaique, autoriza la construcción de la central Río Cuervo dictaminando que la empresa Energía Austral ha cumplido con lo ordenado por la Corte Suprema en 2012. En esa misma oportunidad, rechaza un recurso de protección presentado por organizaciones sociales que buscaban evitar la construcción del segundo proyecto hidroeléctrico más grande de la Patagonia, tras el de HidroAysén que no prosperó. Hoy, nuevas acciones legales han sido presentadas por opositores al proyecto, mientras la empresa Xstrata prepara su EIA para el tendido eléctrico que viabilizaría la operación del proyecto. Los EIA presentados por las empresas hidroeléctricas reconocen que todos los proyectos dañarán gravemente a la vegetación (incluyendo la cobertura forestal). Para cumplir con la legislación ambiental chilena, las compañías detrás de tales proyectos tienen que compensar por el área de bosque removido mediante la forestación de un área de tierra similar con especies arbóreas del mismo tipo de las removidas.

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Panorámica de Puerto Cisnes desde el un mirador en el sector Norte. (© Anabel Reis)

LOCALIDAD: PUERTO CISNES “NATURALEZA ENTRE RÍOS Y FIORDOS” Puerto Cisnes es la capital de la comuna de Cisnes y se ubica a los pies del cerro Gilberto en el canal Puyuhuapi, protegido por el canal del mismo nombre y por el Parque Nacional Isla Magdalena. Se accede por un desvío de 33 km., recientemente asfaltado que se conecta con la Carretera Austral. Además de la conexión terrestre existen medios de transporte marítimo desde Puerto Montt al sur y desde Melinka y Quellón al norte. Ambas vías ofrecen una vista de la variada y exuberante vegetación que caracteriza la zona. El territorio comunal se puede clasificar en dos áreas, la continental andina y la insular. La primera comprende los sectores donde se emplazan las localidades de La Junta, Puyuhuapi y Puerto Cisnes, siendo un sector de cordillera andina de altas cumbres surcadas por profundos valles. Por su parte, el área insular está constituida por la cordillera de la costa, y en ella se ubican los poblados de Puerto Raúl Marín Balmaceda, Melimoyu, Puerto Gala y Puerto Gaviota. La cuenca del río Palena abarca una superficie cercana a los 7.280 Km2, alcanzando un recorrido de 240 Km. En el área que compete a la comuna de Cisnes, destacan el sector de La Junta donde se encuentra la confluencia del río Palena con el Rosselot, cuenca que abarca desde la localidad de Lago Verde (ubicada en la comuna homónima) por el este y que alimenta al río Figueroa y a su vez al lago y río Rosselot.

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Todo este sector conforma una gran cuenca de desagüe Este-Oeste que termina con la desembocadura del río Palena en Puerto Raúl Marín Balmaceda. Por su lado la cuenca fluvial del río Cisnes, también de circulación Este-Oeste abarca un territorio que comprende desde el sector de Alto Río Cisnes (Estancia Río Cisnes), los sectores de La Tapera, Cisne Medio, Villa Amengual y Puerto Cisnes, perteneciendo a la comuna los últimos 40 Kms. de recorrido del río Cisnes. Hacia su desembocadura el río recibe importantes afluentes del lago Copa, laguna Escondida y río Sur o Marta. Estas dos cuencas han resultado fundamentales al momento de influenciar el poblamiento del territorio; ya que se han transformado en ejes de poblamiento campesino, han generado caminos y en sus desembocaduras se han instalado dos de las ocho localidades que componen la comuna. Puerto Cisnes posee además, variados atractivos como el mirador “Virgen de las Rosas”, caminatas hacia el balneario Media Luna y actividades de pesca en mar y ríos.

Costanera Puerto Cisnes. (© Anabel Reis)

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7. Senderos con historia Desde comienzos del siglo XX en la región de Aysén se quemaron más de tres millones de hectáreas de bosques para habilitación de praderas agrícolas, además de la sobreexplotación y las sucesivas quemas y roces de los Bosques Pantanosos (BPs). En su reemplazo, hoy hay praderas de juncáceas, ciperáceas y/o renovales de escaso valor económico, conocidos en la zona como "mallines". Los BPs de Chile son humedales dominados principalmente por mirtáceas nativas, ubicándose en depresiones del terreno, con suelos anegados casi todo el año. Promis et al (2013) indican que “La alteración antrópica de estos BPs por sus sucesivas quemas, roces, pastoreo intenso y drenaje, han producido un reemplazo en su estructura, transformándolos en matorrales de Quila, pantanos de cortadera o las ya mencionadas praderas de Juncus procerus E. Mey, dificultando su regeneración natural y su potencial restauración”. De los estudios realizados en Chile sobre humedales, ninguno se ha enfocado en estudiar los BPs de la región de Aysén, pero en la localidad de Puerto Cisnes es posible observar este cambio en un sendero urbano que bordea el río San Luis, permitiendo conocer la diversidad y composición de especies de la flora vascular presentes en un Bosque de Pantano y praderas antropogénicas húmedas de Junquillo, producidas por acciones de antaño (Promis, 2013).

8. Arqueología en el río Cisnes Este valle presenta características geográficas y ambientales particulares que lejos de “repetir” lo que se conoce en los valles de más al sur, complementa y contribuye a un mayor entendimiento de la compleja prehistoria de Patagonia Central. Se trata del principal valle que conecta la estepa oriental y la costa del Pacífico, cualidad geográfica que lo constituye como un buen candidato para el estudio de vías de movilidad y comunicación del pasado. En esta zona se han planteado investigaciones arqueológicas que buscan entender los ajustes culturales de los cazadores recolectores de las estepas a ambientes del bosque siempreverde del litoral, así como su posible vinculación con grupos habitantes del medio marítimo (canales interiores). Las prospecciones en el Alto Cisnes permitieron el descubrimiento y registro de ubicaciones prehistóricas e históricas. Éstas se encuentran representadas por una serie de hallazgos aislados, talleres, campamentos residenciales, aleros y cuevas con ocupaciones, estructuras funerarias tipo “chenque” (tumbas indígenas consistentes en acumulaciones de piedras) y antiguas estaciones de rutas comerciales (Reyes et al., 2006). Pero también se han registrado sitios ubicados más al occidente, en los sectores de Cisne Medio, donde se verifica la transición estepa-bosque y directamente dentro del bosque siempreverde (sitio Alero El Toro, excavado por Bate y Mena, 1998), lo que ha reflotado la hipótesis del contacto entre cazadores terrestres y marítimos.

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Arqueólogos trabajando en sitio Alero El Toro. (© Francisco Mena)


La colonización definitiva del grupo Gala (y el posterior reconocimiento oficial como pueblo), debe mucho al padre Antonio Ronchi, quien impulsó la institución de una vida social con miras a formar una comunidad. (© Anabel Reis)

LOCALIDADES: PUERTO AGUIRRE, PUERTO GAVIOTA Y PUERTO GALA “LAS CALETAS DEL FIORDO MORALEDA” Puerto Aguirre Puerto Aguirre es una caleta pesquera localizada en el Canal de Moraleda en las islas denominadas Huichas. Se encuentra en la ruta entre Puerto Montt y Puerto Chacabuco. El lugar es muy atractivo como caleta típica del litoral patagónico debido a su entorno rodeado de islas y canales, su arquitectura y su condición de localidad isleña. Las principales actividades económicas son la pesca y la acuicultura, además del incipiente desarrollo del turismo. La población es mayoritariamente de origen chilote, por lo que es posible observar rasgos de esta identidad cultural. Puerto Gaviota Después de navegar desde Puerto Cisnes, en medio de los fiordos se avista Puerto Gaviota, caleta ubicada dentro del Parque Nacional Isla Magdalena. Una cruz y una bandera chilena es la primera imagen al desembarcar en el muelle, desde donde pasarelas de madera conducen al corazón de la localidad. En un desvío del camino y subiendo algunos escalones se llega a la iglesia del cura Ronchi, a su costado está el gimnasio y la pequeña escuela básica, desde esa altura también es posible observar la isla San Andrés y la inmensidad del gran canal Moraleda.

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Los atractivos que envuelven esta pequeña localidad son varios, entre sitios geológicos y naturales. Navegando se puede acceder a la isla San Andrés y su cueva volcánica, formada por una antigua erupción. También se puede visitar en bote los islotes o “piedras pajareras” donde cientos de ruidosos cormoranes Lile (Phalacrocorax gaimardi) e imperiales (Phalacrocorax atriceps) nidifican. Los lobos de dos pelos o Lobo fino (Arctophoca australis) suelen nadar y juguetear a orillas de estas rocas, cazando peces y compitiendo por el mismo preciado alimento de los pescadores. Puerto Gala La localidad de Puerto Gala se ubica al sur del paralelo 44°, en la intersección de los canales Jacaf y Moraleda, al norte de la isla Magdalena y depende administrativamente de la comuna de Cisnes. Está compuesta por las islas Toto, Chita, Antonio Ronchi y la llamada Isla Sin Nombre. Aunque esta localidad fue reconocida oficialmente el 21 de agosto de 1999, su historia se remonta a mediados de la década de 1980 cuando se produjo el boom de la merluza Austral (Merluccius australis). La localidad es también conocida como isla Toto, aunque ya antes se les llamaba islas Gala o Grupo Gala en las cartas de navegación (www.islas.cl). Puerto Gala en menos de treinta años, pasó de ser un área ocasionalmente poblada a ser un asentamiento permanente con una vida social organizada y luego a ser reconocido legalmente como pueblo. 9. “Sueños de Pesca” La compra masiva del recurso merluza por parte de pesqueras españolas movilizó en los años ochenta del siglo pasado a un número significativo de pescadores artesanales y también de personas que nunca habían pescado en su vida, provenientes de diversos puntos del país, que se instalaron en el área. En un momento llegó a contabilizarse 2.000 Aún hoy es posible encontrarse con embarcaciones dedicadas a la labor de ranchos de plástico en el litoral. extracción. Los pescadores inmigraron (© Mauricio Osorio) en su mayoría sin familias y se establecieron en campamentos de carácter provisorio (a pesar de permanecer por años), viviendo en precarios ranchos de plástico en medio de un clima inhóspito. Hoy el recurso se está agotando y se plantean grandes desafíos para asegurar la subsistencia y la calidad de vida de los pescadores artesanales (Brinck, 2012).

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10. Los estrato-volcanes: Maca, Cay y Mentolat A unos 10 minutos de navegación desde Puerto Gaviota (dependiendo de las condiciones climáticas), está la cueva San Andrés, ubicada en la isla del mismo nombre. Esta caverna que antaño y aún, en ocasiones, sirviera de refugio para los pescadores que navegaban en la zona, es testigo de una antigua actividad eruptiva, probablemente vinculada al volcán Maca y posteriormente erosionada por el paso de glaciares que cubrían el fiordo en el último periodo glaciar. En esta misma zona existen 3 formaciones volcánicas muy próximas entre sí que corresponden a estrato-volcanes. Primero el volcán Mentolat que culmina a 1.660 m.s.n.m. en la zona central del Parque Isla Magdalena y del cual se ha identificado un flujo de lava andesítico con rasgos morfológicos “frescos” en la vertiente occidental. El volcán Cay que presenta una altura de 2.200 m.s.n.m y cuenta con un cráter de explosión abierto al Este y que está constituido principalmente por lavas y piroclastos de composición basáltica. Finalmente encontramos en este sector el volcán Maca que tiene una altura de 2.960 m.s.n.m. y cuenta con una estructura basal caldérica sobre la que se levanta un estrato-cono, perfectamente simétrico y cubierto totalmente por un grueso manto de hielo. Hacia el Suroeste y controlado por una fractura de rumbo N30°E se levantan a lo largo de unos 15 km, al menos otros cinco centros eruptivos monogenéticos, caracterizados por conos de piroclastos y lavas domos, todos de composición basáltica. Estos tres complejos volcánicos están, sin lugar a duda, ligados a la zona de falla Liquiñe-Ofqui. Todos presentan una cubierta glaciar lo que obliga a considerar riesgos de eventos explosi-

11. Las antiguas industrias locales en el litoral aysenino La década de 1930 marcó una inflexión importante en las costas australes, pues se comienzan a configurar dos asentamientos en las islas Huichas: Puerto Aguirre y Caleta Andrade. Por una parte, buzos provenientes de Puerto Montt se instalaron con el propósito de iniciar la explotación del preciado Choro zapato (Choromytilus chorus); por otro, algunas familias asentadas en las Guaitecas se trasladan y establecen de forma permanente en las Huichas. La dispersión de las actividades económicas, sumada a la abundancia de recursos derivó en que hacia 1940 comenzara la consolidación de los primeros asentamientos de estas islas, época que coincidía con una nueva etapa en la historia económica chilena. El asentamiento oficial de Puerto Aguirre y Caleta Andrade se debe en buena medida al apogeo económico traducido en la instalación de varias plantas procesadoras de moluscos: La conservera ANCLA, la conservera COPA, la conservera Phoenix y la conservera Camila. Dicho de otro modo, islas Huichas se consolidó inicialmente en el contexto de una incipiente industrialización que encontró en este remoto paraje una expresión local y singularmente llamativa (Saavedra, 2007). Fábrica de conservas ANCLA en Caleta Andrade. (Gentileza Gonzalo Saavedra)

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vos y lahares (escurrimiento de lava y hielo). La literatura indica registros de actividad histórica en el siglo XVIII para el Mentolat pero no para el Cay y el Maca, estimándose su edad en el holoceno reciente (menos de 11.500 años de antigüedad). 12. Puerto Gaviota, una localidad inserta en el Parque Nacional Isla Magdalena Puerto Gaviota es una comunidad de pescadores artesanales ubicada en una pequeña zona de la isla Magdalena, del Parque Nacional homónimo en la región de Aysén, siendo un caso único en Chile. Gran parte del territorio de esta isla fue declarado Reserva Forestal en 1967 y Parque Nacional en 1983, dado su gran valor ecológico y patrimonial. Uno de sus principales objetivos se sustenta en la protección de la avifauna del lugar, zona que posee una de las mayores pingüineras de Chile austral, cuya población se ha estimado en 60 mil parejas de Pingüinos magallánicos (Spheniscus magellanicus) que vuelven a anidar año tras año en las mismas cuevas. Sin embargo, la declaración de Parque Nacional no fue impedimento para que, desde comienzos de 1980, pescadores artesanales que recorrían el litoral ocuparan estos terrenos de forma paulatina mediante la apropiación de terrenos fiscales que habían sido destinados al Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas (SNASPE). El sector fue primero un puerto cholguero y luego, un asentamiento permanente, dado sus cualidades para “fondear” los botes. Actualmente la Corporación Nacional Forestal (CONAF) no posee plan de manejo para el Parque Nacional Isla Magdalena, ni mantiene personal e infraestructura en su perímetro. Hoy, los únicos residentes de la Isla son los habitantes de Puerto Gaviota, quienes reivindican su derecho de seguir viviendo en estos parajes con la debida ayuda del Estado. Desde hace dos años durante el mes febrero, Puerto Gaviota celebra su fiesta costumbrista, centrada en el arte de la pesca artesanal. (© Dinelly Soto)

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La microalga Alexandrium catenella identificada como fuente del veneno paralizante de marisco, ha sido asociada a recurrentes floraciones algales tóxicas que han afectado a las tres regiones más australes de Chile. (© CIEP)

13. Marea roja y consumo responsable de mariscos Las floraciones algales nocivas (FAN) conocidas popularmente como “marea roja”, no son una marea y en muchos casos, no son rojas. Las FAN son un fenómeno natural producido en el ecosistema acuático cuando existen condiciones favorables para el crecimiento y reproducción de alguna especie fitoplanctónica, con frecuencia y aparición variable, difícil de predecir. Las FAN se han detectado desde la década de los setenta en el sur de Chile, asociadas al veneno de los mariscos, cuyas toxinas (VPM y VDM) son consideradas como las más peligrosas para los humanos. ¿Cómo se contaminan los mariscos? Los mariscos se alimentan filtrando el agua y si se hallan en una zona contaminada retienen estas pequeñas algas y sus toxinas en el sistema digestivo, por lo que el ser humano sufre una intoxicación cuando los consume. Hasta la fecha, no existe un antídoto para contrarrestar la toxina, el tratamiento que se hace se aplica sólo para controlar los síntomas. En la región de Aysén se han encontrado dos grupos: VPM que es producido por el dinoflagelado Alexandrium catenella y el VAM (veneno amnésico) por Pseudo-Nitzschia. Extensos programas de monitoreo se mantienen desde hace años en la región: IFOP, SUBPESCA e INTESAL asociado al CIEP como laboratorio de análisis, poseen un alto potencial y han permitido establecer en términos de abundancia los patrones espacio-temporales que presenta la comunidad fitoplanctónica y la componente nociva en fiordos y canales del sur de Chile (Seguel, 2005). Actualmente se permite que algunos locales de alimentos elaboren platos preparados con salmón, erizos y ostras crudas, siempre y cuando provengan de cultivos autorizados y el local cuente con la autorización especial para ello. En todo caso, la normativa del Ministerio de Salud de Chile señala que es preferible consumir todo cocido, inclusive los productos antes señalados.

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14. Bioluminiscencia en el mar litoral En las costas de Chile existen bacterias marinas capaces de producir luz, esta capacidad que tienen algunos organismos vivos se llama bioluminiscencia, existiendo organismos con esta característica tanto en ecosistemas terrestres como acuáticos. Dentro de los organismos que producen bioluminiscencia se encuentran insectos, hongos y bacterias. Esta reacción ocurre en presencia de oxígeno y en el caso de las bacterias, sólo cuando en un determinado lugar existe una cierta densidad de individuos de la misma especie. Se han encontrado bacterias marinas con estas características frente a las costas de la región de Aysén viviendo en forma libre en el mar. Los análisis de su material genético (ADN) muestran que las bacterias marinas encontradas son similares a las especies de bacterias con nombre científico Photobacterium phosphoreum y Vibrio fischeri. Las especies encontradas que son cercanas a Vibrio fischeri han mostrado una disminución gradual de su bioluminiscencia frente al tóxico dicromato de potasio, de esta forma tienen un potencial uso biotecnológico para detectar la presencia de contaminantes en el océano (Lincoñir, 2014).

Este tipo de organismos ha sido ampliamente descrito para el mar Caribe, pero son poco conocidos en el Pacífico. (© Acceso libre internet)

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UNA MIRADA AL AYSÉN DE HOY La salmonicultura en Aysén El borde costero de los litorales del sur-austral de Chile constituye en la actualidad un espacio socio-cultural caracterizado por un alto dinamismo económico-productivo y sociopolítico. Lo anterior se enmarca en un modelo de desarrollo que, como antaño, potencia las dinámicas primario-exportadoras, ahora bajo la nomenclatura de los cluster estratégicos. Sobre todo es desde mediados de la década de 2000 que se viene pensando a nivel de las agencias de desarrollo y atracción de inversiones que el sur-austral, dadas sus “vocaciones económicas”, debiera crecer y desarrollarse a partir de la consolidación de un cluster acuícola-salmonero (OCDE Chile, 2009). “En cuanto a la Pesca y Acuicultura, la variada geografía de la Región de Aysén presenta territorios marítimos en los que la acuicultura y la pesca encuentran condiciones muy favorables para su desarrollo, considerando la saturación que presentaba la Región de los Lagos” (CEPAL/ILPES/CORFO, 2002). Por las características del litoral autoridades públicas asumían que la región de Aysén podría dar cuenta del 70% de la expansión futura de cultivo del Salmón del Atlántico. Sin embargo, ya diversos estudios señalaban que los problemas de compatibilidad e impacto ambiental podrían verse enfrentados a conflictos con la pesca artesanal de tipo bentónica o el sector turismo, originados básicamente por la transformación del paisaje y la contaminación del medio ambiente. Uno de estos estudios fue presentado por la Fundación TERRAM en 2011 donde señala: “La Comisión de Medio Ambiente y Recursos Naturales del Senado ha trabajado intensamente durante este año para promover el desarrollo de la Región de Aisén. Dos mociones muestran el norte de su labor: la primera apunta a modificar la Ley de Bases del Medio Ambiente para declarar esa zona como una ‘en producción limpia y libre de transgénicos’ y la segunda moción, que además se presentó en las comisiones de Bienes Nacionales y de Intereses Marítimos, Jaulas salmoneras en el fiordo Puyuhuapi. (© Dinelly Soto)

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Pesca y Acuicultura, está orientada a desbloquear una de las barreras más importantes para la expansión de la industria salmonera: la conservación, a la que hasta ahora han estado sujetas las aguas aledañas a las zonas protegidas por el SNASPE” (Terram, 2011, p. 10). Respecto al fenómeno anterior “culturalmente se observan diversas respuestas económico-culturales de los pescadores artesanales del litoral de Aysén frente a los procesos de desarrollo industrial en sus territorios,” (Saavedra, 2002). Movimiento social de Aysén 2012 Asociado a este escenario, en el año 2012 se genera un movimiento social en Aysén, gatillado por un grupo de pescadores y dirigentes locales que se tomó el puente Presidente Ibáñez, principal vía de acceso terrestre a Puerto Aysén. Por primera vez en su historia la región fue sometida a una presión social por cuarenta y tres días con una región movilizada en un 80% (Aysén Futuro, 2012). Las manifestaciones llevaron al bloqueo de todos los accesos terrestres, marcadas por numerosas marchas y protestas lideradas por tres organizaciones con demandas de importancia para Aysén. Los pescadores artesanales que no aceptaban la pretendida ley de pesca, la ANEF Aysén, por un sueldo regionalizado y la Coordinadora Regional Anti Represas, que luchaba desde hacía años por realizar una consulta a nivel regional que decidiera el tema del usos de los recursos naturales e hídricos regionales. El Movimiento Social que se llamó “Tu problema es mi problema” puso en debate el aparente crecimiento económico estable, pero con grandes desigualdades (Pérez, 2014). El análisis realizado por Pérez et al. (2014) a los acuerdos planteados en la mesa social de Aysén establece que un 76% de las iniciativas emanadas del movimiento no habían sido consideradas en el Plan de Gobierno 2010 – 2014. En suma, se acredita que el nivel de incidencia política pública fue bajo. La mayoría de las propuestas de gobierno post conflicto social se enfocaron en cambios de orientación de instrumentos públicos. En menor grado se generaron modificaciones a los métodos de gestión pública y definitivamente no se lograron cambios en la cultura organizacional del Estado. El movimiento social de Aysén es reflejo de una nueva generación de movimientos territoriales que apelan a un mayor grado de inclusión en la toma de decisión política y una mayor autonomía regional. Es probable que las particularidades de la región de Aysén, caracterizada por el aislamiento e identidad territorial, contribuyeran a la efervescencia social del territorio. Hoy algunas señales apuntan a que las autoridades regionales y nacionales buscan responder a estas reivindicaciones con una agenda pública basada en escuchar las demandas sociales locales.

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Marcha ciudadana por Av. Ogana, acceso sur a la ciudad de Coyhaique, 2012. (© Sergio Fuentealba)

PARA SABER MÁS DE “UNA VIDA LIGADA AL MAR” ARANCIBIA, GLORIA; CEMBRANO, JOSÉ; LAVENU, ALAIN. “Transpresión dextral y partición de la deformación en la Zona de Falla Liquiñe-Ofqui, Aisén, Chile (44-45ºS)”. Rev. geol. Chile v.26 n.1 Santiago jul. 1999. Disponible en: http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0716-02081999000100001&script=sci_arttext BIZAMA, GUSTAVO; TORREJÓN, FERNANDO; AGUAYO, MAURICIO; MUÑOZ, MARÍA; ECHEVERRÍA, CRISTIAN; URRUTIA, ROBERTO. “Pérdida y fragmentación del bosque nativo en la cuenca del río Aysén (Patagonia-Chile) durante el siglo XX” 2011. Revista de Geografía Norte Grande, 49: 125-138. CONTRERAS MIRA, CATALINA. “Cazadores recolectores en la estepa andina de dos valles Ayseninos. Aproximación desde la gestión de recursos líticos y la organización espacial durante el Holoceno Tardío”. Memoria para optar al Título de arqueólogo. Facultad de Ciencias Sociales Departamento de Antropología. Universidad de Chile. Mayo, 2012. Disponible en: http://www.tesis.uchile.cl/bitstream/handle/2250/113427/ cs39-contrerasc1158.pdf?sequence=1

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DOCUMENTAL "SUEÑOS DE PESCA". Puerto Gala. Núcleo de Investigación de la Realidad Insular de la Escuela de Antropología de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano. Región de Aysén. Chile. 2011. Disponible en: http://vimeo.com/18573347 FUNDACIÓN TERRAM. “La ineficiencia de la Salmonicultura en Chile: Aspectos sociales, económicos y ambientales”. Santiago, Julio del 2000. Disponible: http://www.terram.cl/nuevo/images/storiesrppublicos1.pdf ESTAY, GABRIEL; PLANELLA, RODRIGO. “Arquitectura pública en la Región de Aysén o Trapananda”. Primera parte. Mayo 2010. Disponible en: http://colaboracionesarqmop.wordpress.com/2010/05/26/ arquitectura-publica-en-la-region-de-aysen-o-trapananda-gabriel-estay-y-rodrigo-planella/ HARTMANN, PETER. “El Proyecto Río Cuervo”. El Dinamo. Marzo 2014. Disponible en: http://www.eldinamo.cl/blog/el-proyecto-rio-cuervo/ HOLZ A, VEBLEN T. “The amplifying effects of humans on fire regimes in temperate rainforests in western Patagonia. Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology”. 2011. T. 311: 82–92. ILUSTRE MUNICIPALIDAD AYSÉN. “Historia de Aysén”. Disponible en: http://www.puertoaysen.cl/la-comuna/130-2/ OSORIO, MAURICIO. “Antiguas historias del Valle Simpson, región de Aysén” 2014. Ediciones Ñire Negro, Coyhaique, región de Aysén. 190p. PIPER, FRIDA; FAJARDO, ALEX “Dams and afforestation plans in Chilean Patagonia”. The Ecological Society of America. 2011 Vol 9. Disponible en: http://www.readcube.com/articles/10.1890/11.WB.003 PONCE OPAZO, BERNARDA DEL PILAR. “Tesis de Pregrado. Detección y análisis del cambio de uso del suelo en la zona centro - norte de la provincia de Capitán Prat, XI Región período 1984-2003”. Facultad de Ciencias Forestales y Recursos Naturales Universidad Austral de Chile. Valdivia, 2010. Disponible en: http://cybertesis.uach.cl/tesis/ uach/2010/fifp792d/doc/fifp792d.pdf POMAR, JOSÉ. “La Concesión del Aisén y el Valle Simpson (notas y recuerdos de un viaje de inspección en Mayo y Junio de 1920)” 1923. Disponible en: www.memoriachilena.cl

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El valle Exploradores, la ruta que une la cuenca del lago General Carrera con el litoral de Aysén.

(© Fabien Bourlon)

CAPÍTULO IV “UN TERRITORIO DE EXPLORADORES”

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A 224 kilómetros de Coyhaique, en la localidad de Puerto Río Tranquilo, a orillas del lago General Carrera, se inicia el valle Exploradores. Este valle es nombrado así debido a las innumerables expediciones científicas y deportivas que han circulado allí. Geólogos, cartógrafos y viajeros buscaron internarse hacia los Campos de Hielo para alcanzar el Océano Pacífico. Expedicionarios emblemáticos como Hans Steffen y sus colaboradores (en 1898) o Augusto Grosse (en 1938 y 42) reconocieron estos parajes. Pero mucho antes, a partir de 1675, navegantes españoles y misioneros jesuitas alcanzaban las islas y el litoral cercano a la laguna San Rafael con la ayuda de canoeros Chonos y Kawésqar, habitantes prehistóricos que circulaban por el hoy llamado canal de Moraleda con la intención de cruzar el Istmo de Ofqui y alcanzar el golfo de Penas. Hoy este territorio es en gran parte el Parque Nacional Laguna San Rafael, destino imperdible para el viajero aventurero ávido de descubrir tierras y fiordos en gran parte aún inexplorados.

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Panorámica Puerto Río Tranquilo desde cerro ubicado al Oeste. (© Francisco Croxatto)

LOCALIDAD: PUERTO RÍO TRANQUILO “GLACIARES Y NATURALEZA EXTREMA” Puerto Río Tranquilo se ubica en la ribera oeste del lago General Carrera, en la región de Aysén. El clima de la zona es un tanto frío, con temperaturas medias anuales que bordean los 9°C; en cuanto a lluvia es abundante, registrándose un promedio de 600 a 4.000 milímetros al año. Famosas son las “Capillas de Mármol” a orillas del gran lago General Carrera, declaradas Santuario de la Naturaleza en 1994. Esta localidad se ha convertido en una importante entrada alternativa hacia la laguna San Rafael, hasta hace algún tiempo accesible únicamente por navegación desde Puerto Chacabuco. Desde hace 3 años el camino del valle Exploradores lleva hasta el glaciar del mismo nombre, al sector La Teresa y al puerto Augusto Grosse, desde donde zarpan lanchas rápidas para conocer de manera más aventurera la mítica laguna del Parque Nacional. Desde la administración es posible recorrer dos senderos habilitados, los cuales permiten descubrir una vegetación exuberante y el impresionante glaciar San Rafael desde lo alto del cordón andino.

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Al interior del valle Exploradores, pueden encontrarse distintos tipos de depósitos actuales, correspondientes al Holoceno, época geológica más reciente. (© Francisco Croxatto)

1. El valle Exploradores, una ruta que une el lago General Carrera y la laguna San Rafael El valle del río Exploradores fue reconocido en su totalidad en 1943 por el explorador Augusto Grosse, quien junto a sus colaboradores, lo recorrió en bote y luego a pie, desde el oeste, llegando al lago General Carrera (en esa época conocido como Buenos Aires) y comprobando así la factibilidad de establecer un camino que conectara el Pacífico con el interior. 52 años después de aquella travesía comenzó a construirse el camino desde el extremo oeste del lago Tranquilo hasta el sector La Teresa, lo que recién se concretó en 2010. La belleza de este camino se expresa en la intensidad y diversidad de los paisajes y ecosistemas. En pocos kilómetros es posible observar simultáneamente bosque siempreverde y caducifolio, lagos y lagunas, ríos y glaciares, grandes montañas y pequeños valles; poniendo atención se podrá escuchar el rumor de la naturaleza en plena actividad y aguzando la vista, se podrá disfrutar de la flora y fauna del área. 2. La dinámica del glaciar Exploradores Los Campos de Hielo Patagónicos son la segunda masa más grande de hielo del hemisferio sur y uno de los mayores “glaciares” (aproximadamente 143 en el área) fuera de las regiones del Ártico y la Antártica. Se los conoce como Campo de Hielo Patagónico Norte (4.200 km2) y Campo de Hielo Patagónico Sur (13.000 km2). El glaciar Exploradores está situado en la esquina noreste del Hielo Patagónico Norte en el flanco norte del Monte San Valentín (cumbre más alta de la Patagonia con 4.051 m), y fluye hacia el norte a la altitud de 180 metros. Debido a las condiciones climáticas cálidas y húmedas

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(la temperatura media diaria del aire en el terminal del glaciar es de 10° a 15°C en verano y alrededor de 5°C en invierno), el hielo de la parte inferior del glaciar derrite generalmente 5 a 10 cm en un día en verano, e incluso en pleno invierno, se derrite alrededor de 1 cm en un día. Tal condición climática también trae 3.000 a 4.000 mm de precipitación al año alrededor del terminal del glaciar. Los glaciares de la Patagonia fluyen más rápido que muchos otros glaciares de otras zonas del mundo. Por lo tanto, suponiendo que la velocidad de flujo promedio para todo el glaciar es de 50 m / año, la nieve caída en la parte superior del glaciar debe demorar alrededor de 400 años para llegar a la terminal. Sólo se observó una pequeña diferencia en el área superficial de este glaciar durante la última mitad del siglo XX, aunque la mayoría de los glaciares de la Patagonia han estado retrocediendo durante el mismo período. Se estima que la morrena terminal donde se encuentra el mirador turístico se formó entre el siglo XII y XVII. Esto significa que la altura de la superficie del glaciar en esa época era casi igual a la altura del mirador del glaciar Exploradores (ubicado en 46°29'59.28"S 73° 9'32.30"O). 3. La ruta de Augusto Grosse Augusto Grosse nació en 1903 en Alemania. Durante 30 años realizó numerosas expediciones como funcionario del Ministerio de Obras Públicas. Sus innumerables expediciones por el territorio nacional lo transformaron en un gran conocedor de Chile, llegando a recorrer desde Tierra del Fuego hasta el Desierto de Atacama, incluyendo la Antártica, Juan Fernández e Isla de Pascua. En sus relatos se reflejan sus ansias de explorarlo todo como en este fragmento de su libro; “...desde 1932, cuando por primera vez tuve oportunidad de contemplar el gigantesco ventisquero de San Rafael, ansiaba poder escalar desde su ribera norte, para caminar sobre el hielo continental que fluye hacia el glaciar”. Grosse dedicó buena parte de su vida a recorrer y pensar lo que hoy conocemos como Aysén, penetrando en la Patagonia Occidental y en viajes de largo aliento que sumaron 14 expediciones (ONG Aumen, 2009). “A la derecha se levanta el San Valentín, visto desde el valle Exploradores” (Grosse, 1986). Una de las fotografías más emblemáticas de Augusto Grosse, tomada durante la expedición de 1940 al hielo continental junto al profesor Federico Reichert.

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4. Las Capillas de Mármol Se conoce con el nombre de Capillas de Mármol, a una serie de cavernas labradas en la roca en una península de la ribera del lago General Carrera en su parte SW. Estas cavernas, que en parte se intersectan dejando pilares de roca, están labradas en mármoles pertenecientes al Basamento Metamórfico de la región, rocas del Paleozoico superior (unos 300 mi(© Francisco Croxatto) llones de años de antigüedad), las que constituyen una de las bellezas naturales más importantes de la Patagonia Occidental. La formación de las cavernas es un fenómeno más reciente, post-glacial (menos de 15 mil años), generado por la disolución diferencial de los mármoles por acción del agua del lago General Carrera. Este proceso afecta a enormes bloques de mármol desprendidos de los afloramientos que constituyen la península, dejando un acantilado casi vertical en la ribera del lago. Las formas mencionadas corresponden al concepto de karst: formas resultantes de la disolución de rocas en superficie. La Capilla de Mármol y sus formaciones aledañas, fueron declaradas Monumento Natural en 1994, en la categoría Santuario de la Naturaleza, por ello está protegida por la ley 17.288 de Monumentos Nacionales.

5. Sitios funerarios en la Región de Aysén La relación de los habitantes de Aysén con la muerte ha sido hasta ahora poco estudiada. Los escasos antecedentes que existen provienen principalmente de la arqueología, disciplina que se ha preocupado del estudio de algunos enterratorios y ha descubierto sitios fúnebres pertenecientes a culturas indígenas consideradas extintas tanto en el litoral (asociados generalmente a conchales y sitios abrigados como cuevas) como en el área continental fronteriza con Argentina (Mena y Reyes 2001). Ya en época histórica (siglo XIX y principios del XX), la llegada de los primeros colonos y la instalación de las empresas ganaderas con sus trabajadores y administradores, determinó la necesidad de crear espacios para la inhumación de aquellos que morían en diversas circunstancias y en distintos lugares del territorio. Así, se erigen cementerios cercanos a los cascos de las principales estancias, en campos particulares y en las primeras agrupaciones territoriales creadas por los propios colonos (Pomar, [1923] 2002). Con el tiempo y el desarrollo de los incipientes poblados, el mejoramiento de las vías de comunicación entre éstos y el crecimiento de la población, irán surgiendo también lugares destinados a recordar la muerte de algún viajero/a o poblador accidentado (las animitas) y otros orientados al culto popular como las ermitas dedicadas a diferentes advocaciones católicas oficiales (San Sebastián) o populares (Difunta Correa, Gauchito Gil).

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Cementerio familia Berrocal, camino a Lago Tranquilo. (© Mauricio Osorio)


Desagüe lago General Carrera sobre lago Bertrand. (© Dinelly Soto)

LOCALIDADES: PUERTO GUADAL, PUERTO BERTRAND Y EL CAMPO DE HIELO NORTE Puerto Guadal En el sector suroeste del lago General Carrera, a 106 kilómetros de Chile Chico, se encuentra la localidad de Puerto Guadal, cuya historia se remonta al año 1918 cuando llegaron los primeros pobladores. Emplazada en la bahía del mismo nombre se caracteriza por sus singulares paisajes, las agradables temperaturas de sus aguas y una playa, que le han otorgado el nombre de “La Perla del Lago”. En sus cercanías es posible visitar una antigua mina abandonada llamada “La Escondida” y la cascada Los Maquis que posee un salto de 25 metros. En este lugar además existe la “Formación Guadal”, asignada al Oligoceno Superior-Mioceno Inferior (Frassinetti y Covacevich 1999), donde se estudia la presencia de fósiles marinos (amonites, ostras en arenitos). Puerto Bertrand Es una villa ubicada 137 kilómetros al occidente de Chile Chico y 270 kilómetros al sur de Coyhaique, en la ribera oriental del lago Bertrand, espejo de agua alimentado por las aguas del lago General Carrera y que da origen al río más caudaloso de Chile, el Baker. La localidad, rodeada de montañas y bosques de lenga (Nothofagus pumilio), está precisamente en el sector sur del lago Bertrand, donde el Baker tiene su nacimiento.

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Campo de Hielo Norte, es una de las mayores unidades glaciares del hemisferio sur y uno de los mayores cuerpos de hielo del planeta. (© Pascal Mao)

Campos de Hielo Norte La denominación Campo de Hielo es una definición glaciológica que refiere a grandes extensiones de hielo interconectados entre sí. Campo de Hielo Norte es una gran masa de hielo glaciar, cercana al río Baker y a la ciudad de Cochrane. Con una extensión de 4.200 km², el Campo de Hielo Patagónico Norte alcanza los 120 km de largo y de 50 a 70 km de ancho. En su amplitud se encuentra al norte el monte San Valentín de 4.051 m.s.n.m., la cumbre más alta de la Patagonia, al sureste el cerro Arenales de 3.437 m.s.n.m. y el famoso ventisquero laguna San Rafael, al noroeste. Muy cerca del lugar corren ríos como el Tranquilo, Baker, Nef y Exploradores. Una forma de llegar hasta los Campos de Hielo Norte desde Puerto Guadal o Puerto Bertrand es viajando por los valles del Río Leones, del Soler y del Nef o el Valle Colonia, cerca de la localidad de Cochrane. 6. La conquista de las cumbres patagónicas El inicio de la década de 1950 está marcado por conquistas en cumbres técnicamente difíciles, lo que ilustra una deportivización de las exploraciones (Bourlon y Mao, 2015. En prensa). En 1952, dos ascensiones marcarán la historia del andinismo moderno. La primera de ellas (febrero -1952) es la ascensión francesa del Fitz Roy por Lionel Terray y Guido Magnone, (Terray, 1961) y vieo (la Voie Terray de Gilles Chappaz). En esta expedición también los acompañó Louis Lliboutry, reconocido glaciólogo que posteriormente se convertirá en el director del laboratorio del Centro Nacional de Investigación Científica de Francia (CNRS) y en profesor de la Universidad Joseph Fourier de Grenoble. En aquella época Lliboutry relata inmediatamente los descubrimientos geográficos-alpinísticos en la revista Géographie Alpine.

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Posteriormente sistematiza los resultados científicos obtenidos durante las expediciones en su libro Nieves y Glaciares de Chile 1956, (Universidad de Chile). La segunda ascensión emblemática en diciembre 1952, será la primera del Monte San Valentín, cumbre más alta de la Patagonia (4.051 m), realizada el 18 diciembre 1952 por siete miembros del Club Andino de Bariloche, hazaña que se había intentado en numerosas ocasiones desde la primera expedición de Federico Reichert en 1921.” Estas conquistas, ampliamente mediatizadas a nivel mundial, sentarán las bases para diversas expediciones de montaña, nuevas rutas en cumbres conocidas o vírgenes, travesías a los Campos de Hielo Norte y Sur así como desafiantes ensayos invernales. La crónica alpina en la Patagonia entre 1970 y 1990 está compilada en una obra con un nombre evocador: Patagonia: Tierra Mágica para Viajeros y Alpinistas de Gino Buscaini y Silvia Metzeltin (1989 y 2000). Juntos realizaron cerca de 20 expediciones que abarcaron todos los macizos, desde las cumbres de Tierra del Fuego hasta las montañas de la región de Aysén. Silvia Metzeltin fue profesora e investigadora de geología en la Universidad de Milán. Su trabajo podría calificarse como una descripción científica de los medios y ambientes naturales asociados a una etnografía documentada de los pueblos nativos con un enfoque histórico contemporáneo. 7. Paisajes del agua en la cuenca del Río Baker La cuenca del Baker, con su superficie de 26.726 km2 es la segunda más extensa del país, su principal elemento es el río Baker, que en su recorrido de 170 km, desde el lago Bertrand hasta su delta, integra una secuencia heterogénea de paisajes del agua: paisajes fluviales originados por el Baker y sus afluentes, paisajes lacustres compuestos por amplios lagos y lagunas, paisajes de ventisqueros asociados a los campos de hielo y los paisajes de canales y humedales que se desarrollan en el delta del Baker formando un ambiente de transición terrestre-marina. El nacimiento de este río corresponde a un paisaje lacustre por la morfología de su entorno asociada al lago General Carrera, donde la variación cromática del agua que abarca desde el calipso hasta el azul intenso denota ser un lago muy profundo. En su recorrido, el Baker y sus ríos tributarios estructuran una secuencia de paisajes fluviales definidos por los variados cuerpos de agua y las masas de bosque nativo que se desarrollan en la accidentada orografía generada por los procesos tectónicos de hundimiento continental (Muñoz, 2006). Confluencia ríos Nef y Baker, el más caudaloso de Chile. (© Dinelly Soto)

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El Paso San Carlos fue declarado Monumento Histórico en mayo de 2010 por el Consejo de Monumentos Nacionales. Sin embargo, recién en 2012 se ratificó dicha declaratoria. (© Marcelo Mascareño)

8. Los Ñadis y el Paso San Carlos, bajo la sombra de las represas El sector Los Ñadis fue poblado en 1926 por trabajadores de la Sociedad Estancias Posadas, Hobbs y Cia., quienes conocían el lugar por encontrarse en la ruta utilizada para el traslado de ganado y lana entre el sector del río Colonia y el Puerto San Carlos, donde eran embarcados hacia Bajo Pisagua, cerca de lo que es hoy Caleta Tortel. “El Saltón” fue descubierto en 1898 en una expedición del geógrafo alemán Hans Steffen, explorando el río Baker desde su desembocadura. El paso del “Saltón” constituía la dificultad más grande para transitar, por lo cual se debió construir “El corte San Carlos”, obra liderada por el ingeniero de las comisiones de límites chilenas Ricardo 2º Michell, quien junto a sus hombres ocupó dos temporadas en 1900-1901 para establecer el paso. Décadas más tarde Lucas Bridges debió mejorar la ruta abierta por Michell para establecer el tráfico de la empresa ganadera que dirigía (Osorio, 2006; Osorio y Hartmann, 2009). El corte San Carlos se emplaza en un acantilado de unos 150 a 200 m. de altura en la ribera suroeste del río Baker, está dentro de un terreno de propiedad fiscal y forma parte del límite noroeste de este terreno con el Baker. Al frente, en la ribera norte y noroeste, se inicia el Parque Nacional Laguna San Rafael. Cuando fue declarado Monumento Histórico se argumentó: “una obra de suma relevancia en la historia de la ingeniería de caminos de principios del siglo XX en la región de Aysén”. En este lugar, el consorcio HidroAysén había proyectado construir una de sus represas destinadas a la generación de energía eléctrica, con 3.600 hectáreas de inundación, lo que la convertía en la más grande proyectada en la región. El proyecto afectaría a varios pobladores y terrenos ganaderos históricos del sector Los Ñadis, quienes buscan evitar tener que abandonar sus tierras.

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Este terreno perteneciente a Elisabeth Schindele y Rosendo Sánchez habría sido inundado si se hubiese concretado el Proyecto HidroAysén. (© Josefina Ruiz)

9. Arnold Heim: Las primeras exploraciones geológicas El profesor e investigador suizo radicado en la Patagonia, Wolfgang Staub introduce esta obra explicando que: “El geólogo y explorador suizo Arnold Heim es uno más de los científicos extranjeros que llegaron a nuestras latitudes en los siglos pasados con el afán de conocer, recorrer y explorar nuestro país haciendo con ello un aporte fundamental para el conocimiento posterior del mismo. Gay, Domeyko, Gusinde, Englert, de Agostini, Emperaire, Verniory y muchos otros hombres llegaron a lo largo de los últimos siglos desde lejanas tierras para conocernos y darnos a conocer a su vez al resto del mundo gracias a sus investigaciones, estudios y trabajo en Chile haciendo así valiosos aportes a la historia chilena”. En su obra completa titulada Sudamérica, vivencias de la naturaleza en Chile, Argentina y Bolivia, el geólogo y científico suizo Arnold Heim describe con detalle no sólo paisajes, lugares, senderos, glaciares y montañas destacando sus respectivas composiciones geológicas y mineralógicas, sino a través de su aguda observación, también refiere costumbres y características humanas de la región de Aysén en las décadas de 1930 y 1940, época de colonización e incipiente progreso de la zona”.

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Foca leopardo o Leopardo marino (Hydrurga leptonyx). (© Daniel Torres)

LOCALIDADES: PARQUE NACIONAL LAGUNA SAN RAFAEL Y EL ISTMO DE OFQUI Parque Nacional Laguna San Rafael Este Parque Nacional, se caracteriza por ser el más grande de la región de Aysén, con 1.742.000 has. de extensión, de las cuales cerca de 400.000 corresponden a los Campos de Hielo Norte, que dan vida a innumerables ríos, lagunas y a 19 glaciares. Además, se encuentra la cumbre más alta de los Andes australes, el monte San Valentín, que supera los 4 mil metros sobre el nivel del mar. Su gran atractivo es la laguna San Rafael y el glaciar del mismo nombre, que desagua en dicha laguna. Fue creado el 17 de junio de 1959, por Decreto Supremo Nº 475 y en 1979 declarado Reserva Mundial de la Biósfera por la UNESCO. Esta zona destaca por la protección de variadas especies, en el caso de las aves algunas como el Cisne de cuello negro (Cygnus melancoryphus), Chucao (Scelorchilus rubecula) y Huet-Huet (Pteroptochos tarnii). Entre los mamíferos de tierra están el Huemul (Hippocamelus bisulcus) y la Huiña (Leopardus guigna), mientras que en el mar se pueden observar delfines Australes (Lagenorhynchus australis), Lobos de un pelo (Otaria flavescens), Chunchungos (Lontra felina) y Elefantes marinos (Mirounga leonina). En cuanto a flora, las especies arbóreas más importantes son el Coigüe de Magallanes (Nothofagus betuloides), Mañío macho (Podocarpus nubigenus), Michay blanco (Berberis microphylla) y Coigüe de Chiloé (Nothofagus nítida).

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El Istmo de Ofqui Por definición un Istmo es tierra que une dos sistemas acuáticos de naturaleza diferente. En el caso de Ofqui conecta la península de Taitao con la zona continental en la región de Aysén; limita por el sur con el golfo de Penas, al norte con la laguna San Rafael, al oeste con la península de Taitao y al este con el Campo de Hielo Norte. Los ríos Negro, Lukac, Blanco y Maniguas que confluyen en el río San Tadeo, recorren el Istmo de NE a SW aportando sedimentos glaciales y materia orgánica al golfo San Esteban y el océano Pacífico. La llamada Falla de Liquiñe Ofqui tiene su origen en este Istmo atravesando toda la región de Aysén, hasta la localidad de Liquiñe en la región de Los Ríos. Se calcula su origen hace más de 4 millones de años y en el paisaje se puede visualizar en los angostos valles, fiordos y canales quebrados abruptamente. En la zona del Istmo de Ofqui convergen dinámicas fluviales, glaciares y marinas que generan ecosistemas únicos, que aún no han sido estudiados. Un humedal de 1.200 km2, que podría ser el más grande de país, con más de 50 especies de aves terrestres y acuáticas, algunas ya en estado de vulnerabilidad. Esta zona ha sido frecuentada por el ser humano desde época antigua: los pueblos canoeros la cruzaban desde la laguna San Rafael y hasta el golfo de Penas y se la enseñaron a los españoles e ingleses. Entre 1938 y 1944 se trabajó en la apertura de un canal para facilitar la navegación Norte–Sur por los archipiélagos de la Patagonia. En 2014 liderado por CIEP se realizó una expedición que reunió a un grupo interdisciplinario de profesionales chilenos y extranjeros levantando importantes datos en la zona. (© Daniel Torres)

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10. Rutas históricas de laguna San Rafael hasta el golfo de Penas La continuidad marítima entre el archipiélago de Chiloé y el Cabo de Hornos, es decir, la costa patagónica occidental del mar interior, se rompe en la península de Taitao, donde el Istmo de Ofqui y la península interrumpen la conexión de los brazos de mar del océano Pacífico. Este istmo podría haberse presentado como una barrera para las embarcaciones y formas de navegación españolas, pero fue empleado en los siglos coloniales como un camino, por haberlo revelado los indígenas. En los siglos XIX y XX grupos reducidos de chilotes transitaban por el istmo hacia el sur en busca de oro, loberías y otros recursos, como se ha testimoniado en las exploraciones de fines del siglo XIX. Esta ruta indígena fue adoptada por los españoles de Chiloé, que exploraron la zona con distintos fines, sobre todo misional y estratégico, desde 1620. La manera hispano-indígena de navegar y transitar por los archipiélagos, fiordos y canales de la actual región de Aysén entrega la oportunidad de conocer e investigar las formas indígenas de comunicación y tránsito por un territorio, con una cultura material e inmaterial asociada a ellas; y por otra parte, el cómo los españoles en América adoptaron (y modificaron) las maneras indígenas de apropiarse de un paisaje (Urbina, 2010). 11. Dinámicas históricas del glaciar San Rafael Las expediciones más antiguas realizadas a la zona de la laguna San Rafael datan de 1675 y corresponden a una rudimentaria cartografía temprana de la época, en ese entonces se la llamó laguna de la Candelaria, donde se indicaría que el glaciar se encontraba confinado al interior del fiordo. Posteriormente, estudios de Aunque es común decir hielos milenarios 1766, 1875 y 1898, permiten inferir en laguna San Rafael, estudios señalan el comportamiento del glaciar, regisque la mayoría de ellos se formaron trándose un avance de hasta 9 km al hace unos 50 años. (© Dinelly Soto) interior de la laguna. Al comparar los resultados obtenidos con eventos específicos como La Pequeña Edad de Hielo (LIA), se ha podido determinar que en los 100 años que involucran las primeras expediciones se observa un retroceso y luego un avance de similar magnitud a los ocurridos en época actual, donde el avance del glaciar coincide con el último máximo de la LIA en Europa; mientras que la condición de retroceso inicial reproduciría la posición actual del glaciar pero con una concentración de gases de efecto invernadero mucho más baja (Araneda, Torrejon, 2007).

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UNA MIRADA AL AYSÉN DE HOY La creación del Parque Patagonia en la cuenca del río Baker En 2005 la fundación privada Conservación Patagónica (CP) ideó la creación de un parque privado en el valle del río Chacabuco. La propuesta busca establecer un nuevo Parque Nacional en la Patagonia Chilena, conformado por los terrenos de la otrora “Estancia Valle Chacabuco” (72.000 ha.) y las Reservas Nacionales Jeinimeni y Tamango, un área protegida de aproximadamente 237.000 Ha. Esto resguardaría la biodiversidad de la parte superior de la cuenca hidrográfica del río Baker, generando un corredor que una la estepa patagónica con el ecosistema del río, principal afluente de agua dulce hacia el litoral sur de Aysén. El área alberga numerosas especies amenazadas y ha sido priorizada para la conservación de la biodiversidad (CONAF 1996 y CONAMA 2003), siendo escasa la representación del ecosistema de Estepa Patagónica en el SNASPE (Conservación Patagónica 2008). Es de citar algunos autores que han descrito la biodiversidad del sector: Rich Howorth (2003) las plantas vasculares; Saucedo, C., Torres-Mura, J. y Rojas, G. (2004) la Flora de la estepa. Cazadores recolectores de la Estepa Este corredor es relevante arqueológicamente ya que varios sitios indican la presencia indígena: Cazadores recolectores que desde hace más de 6.000 años (Bate, 1970; Mena y Jackson, 1991; Mena et al., 2009 y 2011) se movilizaron desde la estepa y hasta el río Baker. Una de las grandes interrogantes planteadas en estos estudios se relaciona con la movilidad de los grupos cazadores recolectores de la estepa y la existencia de posibles vínculos, aunque fortuitos, con grupos indígenas de tradición marítima (Kawésqar o Caucahues). Ganadería en el valle del río Chacabuco Tal como lo indica el plan de manejo del futuro Parque Patagonia, este valle fue históricamente muy relevante para el impulso de la ganadería en la región de Aysén. Desde la instalación de la Sociedad Explotadora del Baker (1905 a 1908), la Estancia Lago Bertrand de la Sociedad Ganadera del Valle Chacabuco (a partir de 1916), la gestión de Lucas Bridges (1923 a 1942), hasta finalmente la adquisición en 1980 y desarrollo de la estancia por Paul D’Smet hasta el año 2005. Es así como el valle fue escenario de 100 años de ganadería extensiva que marcaron el paisaje y el ecosistema. En 2005 se contaba todavía con 16.000 ovinos (Corriedale) y 2.000 bovinos (Hereford) en el valle, pero las condiciones productivas apare-

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cían en fuerte decaimiento por el sobrepastoreo y la no renovación de los pastizales. El cambio de uso del suelo, de uno ganadero y estanciero, al de un parque para la conservación y el turismo genera desde entonces debate en la comunidad local. Consciente de este desafío Kristine McDevit, presidenta de la fundación Conservación Patagónica, destaca que “el mayor desafío para la concreción de esta iniciativa es lograr el respaldo político necesario, así como la integración de las comunidades aledañas”. Turismo y conservación Hoy y desde el punto de vista turístico, Valle Chacabuco reúne condiciones inigualables para la observación de fauna mayor y una gran belleza escénica. Los administradores del parque privado Patagonia resaltan que “su atractivo y ubicación privilegiada se relacionan con una serie de circuitos turísticos patagónicos australes, pudiéndose prever que en los próximos 20 años llegarán 50.000 visitantes al parque una vez terminada la infraestructura”. Desde el 2004 a la fecha, el área se encuentra en una fase de reconversión y cuenta con programas de protección, bio-monitoreo, restauración, voluntariado y creación de infraestructura que emplea 100 trabajadores y unos 100 voluntarios en los periodos de verano. Áreas de camping, dos senderos principales, sectores para la observación de la fauna han sido habilitadas. Un centro de visitantes debiera abrir sus puertas en 2015. Sin embargo, queda por consolidarse la incorporación del Parque Patagonia dentro de la oferta de operadores y las campañas promocionales regionales.

Valle Chacabuco, donde hoy se emplaza el Parque Patagonia. (© Fabien Bourlon)

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PARA SABER MÁS DE “UN TERRITORIO DE EXPLORADORES” AUMEN ONG. “Augusto Grosse - Explorando Aysén”. Disponible: https://www.youtube.com/watch?v=WJBnPwsCjzE AUMEN ONG. “Augusto Grosse - Explorando Aysén - Expedición a la Laguna de San Rafael”. Disponible: https://www.youtube.com/watch?v=oYwi3T4yw20 DÍAZ CASTRO, XIMENA. “Tesis Pregrado. Registro de reservas grasas de guanaco (Lama guanicoe) en la zona pectoral, renal y medular en un sector del Valle Chacabuco XI Región”. Facultad de Ciencias Veterinarias. Departamento de Ciencias Pecuarias. Universidad de Concepción. Chillán - Chile. 2007. Disponible: http://www.bibliodigital.udec.cl/sdx/ UDEC4/tesis/2007/diaz_x/doc/diaz_x.pdf HEIM, ARNOLD (1882-1965) “Geologe, Forschungsreisender Korrespondenz aus dem Nachlass. Zürich: Wissenschaftshistorische Sammlungen der ETH-Bibliothek”. 1992. Disponible en: http://e-collection. library.ethz.ch/eserv/eth:22280/eth-22280-01.pdf MARTINIC, MATEO. Comentario al libro “Lucas Bridges, el Señor del Baker", de Danka Ivanoff Wellmann. MAGALLANIA, (Chile), 2006. Vol. 34(1):185-186. Disponible en: http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-22442006000100016 MUÑOZ, MARÍA DOLORES; PÉREZ, LEONEL; SANHUEZA, RODRIGO; URRUTIA, ROBERTO; ROVIRA, ADRIANO. “Los paisajes del agua en la cuenca del río Baker: bases conceptuales para su valoración integral”. Rev. geogr. Norte Gd. n.36 Santiago dic. 2006. Disponible en: http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0718-34022006000200002&script=sci_arttext OSORIO, MAURICIO; PARÉS, CARMEN GLORIA; CROXATTO, FRANCISCO. “Cementerios, tumbas y animitas: Catastro, documentación y difusión del patrimonio funerario de la Región de Aysén”. FONDART 2004. PROGRAMA TIERRA ADENTRO. Canal 13 “Por Baker y represas” (parte 5 de 6). Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=DJGlA2abjXc TECPETROL. “Cuaderno 10: San Valentín”. Disponible en: http://www. tecpetrol.com/patagonicos/cuaderno10/cuaderno10.html TERRAY, LIONEL; CHAPPAZ, GILLES. “Trailer DVD Sur”. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=xk1Dcha8e_I

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Caleta Tortel está emplazado en el fondo de la Bahía del canal Martínez.

(© Franck Michel)

CAPÍTULO V “EN EL PRINCIPIO DEL FIN DEL MUNDO”

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Desde la localidad de Cochrane se viaja por la Carretera Austral siguiendo los valles por los cuales fluye el famoso río Baker. Después de unos 120 km de camino se llega a la caleta maderera de Tortel, construida casi exclusivamente sobre palafitos y asentada en las riberas de los fiordos del océano Pacífico Sur. Desde esta caleta es posible internarse en el territorio cuna de los Kawésqar, o “Nómades del mar” como los denominó el antropólogo José Emperaire, quienes enfrentaban con sus sencillas embarcaciones los rudos mares del Sur. El laberinto de los canales y fiordos de la reserva Katalalixar ofrece al explorador uno de los territorios menos conocidos de Chile. Aquí navegan hoy los tortelinos, madereros y colonos de los valles que bordean los Campos de Hielos Patagónicos Sur y Norte. Paisajes de sobrecogedora belleza invitan al viajero, kayakista o marinero a perderse en este principio del fin del mundo. Por el canal Baker, el paso de los cuatro vientos, el fiordo Michell o el canal Messier se puede redescubrir un mundo olvidado por los habitantes del continente, pero todavía recorrido por embarcaciones construidas con Ciprés de las Guaitecas (Pilgerodendron uviferum) que navegan hacia el golfo de Penas, Puerto Edén y Puerto Natales.

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Tocones de Ciprés de las Guaitecas (Pilgerodendron uviferum). Especie longeva, pionera, monotípica y dioica; endémica de los bosques templados sudamericanos. (© Dinelly Soto)

LOCALIDAD: CALETA TORTEL: “LOS HACHEROS Y BALSEROS DEL BAKER” Caleta Tortel es una de las localidades más alejadas de la Patagonia. Antes de la construcción de camino en el año 2001 su acceso se limitaba solamente a la vía fluvial desde el puerto Vagabundo en pequeñas “chatas” y lanchas. Actualmente el camino de la Ruta 7 más conocido como Carretera Austral penetra hasta la entrada de esta localidad, que se caracteriza por estar conectada únicamente por sus pasarelas de Ciprés de las Guaitecas (Pilgerodendron uviferum), recurso maderero que antaño fuese la base para la economía de los tortelinos. Esta caleta resulta ser un interesante lugar para conocer más de cerca la historia de Aysén, las vivencias de su gente, su cultura y las diversas actividades que se realizaban y realizan en la actualidad. Es así como el ya mencionado Ciprés, fue fuente de la actividad más importante que efectuaran los tortelinos, su extracción se empleó no sólo para la construcción de sus pasarelas sino también para sus viviendas, e históricamente para la exportación hacia la región de Magallanes (Astorga y Uribe, 2008). Ubicado en la desembocadura del imponente río Baker existe un antiguo cementerio cristiano, llamado “Isla de los Muertos” y declarado Monumento Histórico en 2001. Este sitio, sumado a las tradiciones madereras de la localidad hace de Caleta Tortel un importante polo de atractivos patrimoniales y culturales, en medio de un escenario de hermosos paisajes naturales: cerros que contrastan con los fiordos que se abren hacia el oeste y a pocas horas de navegación, los glaciares Steffen y Montt (llamados localmente ventisqueros), donde es posible observar témpanos blancos y azules a la deriva.

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Los bosques de Pilgerodendron uviferum han estado sujetos a un intenso régimen de explotación e incendios de origen antrópico. Actualmente esta especie se encuentra catalogada como “Vulnerable” por la UICN y según diversos autores “en peligro”. (© Fabien Bourlon)

1. Ciprés de las Guaitecas: Una historia de identidad El Ciprés de las Guaitecas (Pilgerodendron uviferum) es la conífera más austral del mundo y considerada en peligro de extinción, las características de su madera representan un recurso económico de importancia por ser blanda, liviana y poseer una elevada resistencia a la descomposición. Fue utilizada para la construcción de tejuelas, aberturas de casas, embarcaciones, durmientes, postes de cerco y telegráficos. La historia de su explotación se inició en períodos pre-hispánicos, pero se magnificó durante la colonización europea, los incendios recurrentes utilizados por los colonos para limpiar los terrenos y establecerse ahí, así como la actividad agropecuaria redujo y degradó los hábitats utilizados por esta especie. En la comuna de Tortel los relatos de muchos pobladores hablan sobre el trabajo y esfuerzo que significó el poblamiento de estas tierras, historia que recuerda la escasez que se vivía en aquellos años y cómo a partir de la utilización de este recurso natural se fue armando y conformando una cultura, una identidad y un pueblo (Astorga & Uribe, 2008). 2. Las turberas de Tortel: un paraíso de ecosistemas únicos Las turberas son formaciones vegetales que corresponden a pantanos de climas fríos, conformados por una serie de capas vegetales originadas por la acumulación de materia orgánica en distintos estados de degradación anaeróbica (sin oxígeno). La capa superficial está formada por plantas hidrófilas (es decir, que crecen solamente en lugares muy húmedos) con capacidad de retener humedad en sus tejidos acumulando ¡hasta 20 veces su peso! Tienen origen en el período post-glacial (posterior al retiro de los hielos), de 10.000 a 15.000 años antes del presente.

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En las turberas de Tortel existe presencia de plantas insectívoras, tales como: Pinguicula antárctica Va-hl (Violeta del pantano) y Drosera uniflora (Rocío de sol). (© Dinelly Soto)

Importantes turberas topogénicas o localmente llamadas "mallines colorados" y también ombrogénicas llamadas "campañas" existen en Tortel, por las especiales condiciones de su territorio montañoso, accidentado y surcado por grandes sistemas fluviales, que desembocan en fiordos y canales. En estas turberas crece gran variedad de especies herbáceas, aunque actualmente no existen muchos estudios al respecto (Villagra, 2009). 3. Bajo Pisagua y la Isla de los Muertos En la desembocadura del río Baker se encuentra un antiguo cementerio llamado “Isla de los Muertos”, testimonio material de la tragedia ocurrida el invierno de 1906 en puerto Bajo Pisagua, uno de los puntos de la actividad industrial de la Compañía Explotadora del Baker. Los protagonistas de este suceso fueron más de 200 trabajadores chilotes que debieron aguardar en condiciones extremas el arribo de un vapor que debía trasladarlos a Chiloé. La precariedad, hacinamiento, escasez de alimentos y un presunto brote de escorbuto dieron por resultado el fallecimiento de 59 hombres, entre julio y septiembre de aquel año (Osorio, 2015, en prensa). En torno a los hechos que originaron este antiguo cementerio cristiano giran varias hipótesis (Mena y Velásquez, 2000). La investigación de lo allí sucedido tiene hitos desde 1976, siendo los más relevantes aquellos aportados por Mena y Velásquez (2000) e Ivanoff (2000, 2003, 2011). En 2013 el antropólogo Mauricio Osorio retoma la investigación de estos hechos. Los antecedentes recopilados sugieren –entre otras hipótesis- que el cementerio no habría sufrido deterioro por acción del río, siendo las tumbas existentes las que siempre han estado allí. Para explicar la ausencia de las otras sepulturas, Osorio plantea la posibilidad –a partir de referencias orales- de que exista otro sitio de inhumación más cercano aún a las instalaciones de Bajo Pisagua donde los obreros enfermaron. Si este sitio existe, aun no ha sido identificado. Por otro lado, la investigación no ha descartado ninguna explicación sobre la causa de muerte, pese a que según las informaciones publicadas en la prensa de 1906 habría sido un brote de escorbuto. Finalmente, el proceso de investigación ha permitido establecer contacto con descendientes de algunos obreros fallecidos gracias al hallazgo en un periódico de la época (La Alianza Liberal de Puerto Montt), de una lista con los nombres de los trabajadores fallecidos, publicada en octubre de 1906, denunciando aquel dramático acontecimiento. Las cruces de Isla de los Muertos son el crudo testimonio de la tragedia de 1906. (© Dinelly Soto.)

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El Huemul es un habitante privilegiado en laguna Caiquenes. (© ONG Aumen)

4. Proyecto ecológico Aumen: Plan de manejo “Laguna Caiquenes” En 2006, Bienes Nacionales de la región de Aysén concedió a la ONG Aumen un predio fiscal de 8.156 hectáreas ubicado en el sector de laguna Caiquenes entre el cruce a Caleta Tortel y Puerto Yungay, con el objetivo de preservar, investigar y educar sobre la vida natural de este lugar. Como lo indica la ONG Aumen, naturalmente corresponde a la Provincia templada húmeda fría compuesta en su mayoría por bosque de Coigüe de Magallanes (Nothofagus betuloides), pudiendo también encontrar altas cumbres sin vegetación, desierto de altura, renoval de Canelo y turberas. En el predio es posible además reconocer rastros de procesos endógenos, originados por factores geológicos como tectónica o modelado glaciar, apreciables básicamente en la orografía del área, donde las cumbres a ambos lados de valles en “U” alcanzan alturas considerables. 5. La ruta patrimonial Campo de Hielo Norte Tortel está emplazado entre dos campos de hielo y junto a la desembocadura del río Baker, el más caudaloso de Chile por lo que fue utilizado desde su descubrimiento como ruta de navegación fluvial. Desde principios del siglo XX, pioneros colonos se fueron estableciendo en todo el territorio correspondiente a las cuencas de los ríos Baker, Bravo, Pascua, lago Vargas y los ventisqueros Montt y Steffen. Esta población dispersa, estaba conformada de campesinos de la pampa estepárica chilena y argentina y chilotes eminentemente marineros. La Ruta Patrimonial de Caleta Tortel, es una invitación a recorrer a través de 20 hitos demarcados en la localidad, parte de su historia, entregando elementos que permiten entender uno de los paisajes más singulares de la Patagonia Occidental, situado entre canales, fiordos y glaciares. Este recorrido a través de los mares interiores y su denso bosque litoral, finaliza en el glaciar Steffen, el más austral de Campo de Hielo Norte.

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6. El Dragón de la Patagonia, el rey de los hielos y glaciares El dragón patagónico (Andiperla willinki) es un pequeño insecto plecóptero de la familia Gripopterygiidae que vive exclusivamente sobre el hielo en Campos de Hielo Norte, Sur y cordillera de Darwin (Vera et al. 2012). Su hábitat no lo comparte con otros insectos ni vertebrados (Kohshima, 1985). Mide aproximadamente 15 mm y se alimenta de bacterias que viven en el hielo, depositadas por el viento, también de micro algas en las fases larvarias y de desechos orgánicos de ambientes naturales. Para evitar la congelación, su cuerpo tiene un anticongelante natural a base de glicerol (similar al que se usa en los sistemas de refrigeración de automóviles), que evita que pueda morir congelado. Fue descrito por primera vez en 1956 por el biólogo francés Aubert Willink, basado en una muestra obtenida en el glaciar Upsala, en la provincia de Santa Cruz, Argentina. La precisión de su rango de distribución ha sido confusa, ya que desde la descripción de Willink hubo un intervalo de más de 20 años, donde no se incorporaron nuevos antecedentes distribucionales. Sin embargo, se considera como una especie nativa de Chile encontrándose en las regiones de Aysén y Magallanes (Ministerio del Medio Ambiente Chile, 2014). Este pequeño pero increíble insecto ha sido objeto de numerosos reportajes y documentales en la web, realizados por investigadores y expedicionarios extranjeros en relación a los glaciares del sur de Chile. Las principales amenazas actuales y potenciales para su conservación son: la explotación de glaciares, la destrucción a causa del cambio climático global, la captura por coleccionistas y la intervención humana en sus hábitats. Se hace necesario poner en valor los estudios sistematizados en las regiones de hielos patagónicos, que nos pueden conducir al entendimiento de la evolución de tan particular biota única en el mundo. Grupo de turistas camino al glaciar Steffen, Campo de Hielo Norte. (© Fabien Bourlon)

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7. Los aportes del Baker a la cadena trófica en el golfo de Penas Estudios realizados por la Universidad de Concepción (UdeC) y el CIEP en el marco del proyecto basal COPAS Sur-Austral, se han planteado varias líneas investigativas vinculadas a la oceanografía en la zona del desagüe del río Baker, el canal homónimo y los sectores del glaciar Jorge Montt y Steffen. El investigador Carlos Moffat ha enfocado sus trabajos en el tema de dinámicas glaciales y aportes de agua dulce al sector marino (Fjord circulation and hydrographic structure near a phase-melting glacier in the Patagonian ice fields: the impact of glacier melt and the role of the ocean on freshwater discharges, 2011). El investigador Fabian Tapia, de la UdeC, ha estudiado las fluctuaciones de temperaturas superficiales del agua y los aportes en sedimentos del río Baker al ecosistema marino. Se ha destacado que los sedimentos son transportados hasta el golfo de Penas, donde nace la corriente de Humboldt, siendo por lo tanto cruciales en la cadena trófica clave por su relación con la productividad marina y por ende la pesca extractiva (Tapia, Giglio, 2009) Por su parte Brian Reid, investigador del CIEP, ha puesto en valor que el alto contenido en sílice del río Baker puede explicar en parte la alta biodiversidad del mismo (ponencia: Silica Cycling Along River Continuum in a Large Glacial System, Reid y Meier 2011). Eduardo Quiroga y su equipo por su parte, han estudiado los procesos ecológicos en la zona estuarina (Organic enrichment and structure of macrobenthic communities in the glacial Baker Fjord, Northern Patagonia, Chile, Quiroga y Ortiz, 2010).

Confluencia de dos cursos de agua procedentes de sistemas hidrológicos con aportes de sedimentos glaciares y contenido de materia orgánica. (© Dinelly Soto)

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Puerto Edén se caracteriza por lluvias abundantes y prolongadas que lo convierten en uno de los lugares con mayor pluviometría del planeta. (© Dinelly Soto)

LOCALIDADES: RESERVA KATALALIXAR, ARCHIPIÉLAGO GUAYANECO Y PUERTO EDÉN Reserva Nacional Katalalixar La unidad Katalalixar está ubicada en la comuna de Tortel. Fue creada mediante el Decreto Supremo en diciembre de 1983 y la conforman 674.500 hectáreas. Posee un clima de tipo marítimo templado frío lluvioso de costa occidental, con una precipitación media anual que fluctúa entre los 3.500 a 4.000 mm, y su temperatura media anual es de 7ºC. Su relieve corresponde a islas de los canales interiores insulares labrados por la acción glacial en épocas geológicas recientes, con cumbres que no superan los 1.000 metros de altitud. Se observan las formaciones vegetacionales del bosque siempreverde con turberas de los Chonos, Ciprés de las Guaitecas (Pilgerodendron uviferum), Coigüe de Chiloé (Nothofagus nítida), Tepú (Tepualia stipularis), Ñire (Nothofagus antárctica) y Tineo (Weinmannia trichosperma) y los matorrales siempreverde oceánicos. Archipiélago Guayaneco El archipiélago Guayaneco es un grupo de islas ubicadas en el océano Pacífico en la parte sur del golfo de Penas, al comienzo de los canales patagónicos australes chilenos. Sus costas fueron frecuentadas y habitadas por cazadores recolectores marítimos desde hace aproximadamente 6.000 años.

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El archipiélago tiene 22 millas marinas en la dirección este-oeste y 12 millas marinas en sentido norte-sur. Está delimitado por el golfo de Penas por el norte, canal Messier al este, Paso suroeste por el sur y que lo separa del archipiélago Wellington y océano Pacífico por su lado occidental. El archipiélago está compuesto por dos islas principales: Wager y Byron y por las islas San Pedro y Schröder más un numeroso grupo de islotes y rocas. Las islas Wager y Byron están separadas por el paso Rundle en cuyo extremo NW se encuentra la bahía Speedwell. Puerto Edén Puerto Edén se caracteriza por ser el único centro poblado entre Caleta Tortel y Puerto Natales, encontrándose rodeado por paisajes y naturaleza prístina del Parque Nacional Bernardo O’Higgins. Su territorio ha sido legalmente excluido del área protegida para permitir el desarrollo de la comunidad. Esta localidad rural, caracterizada por su gran aislamiento, se sitúa en la costa oriental de la isla Wellington en la región de Magallanes y Antártica Chilena, cerca de Campo de Hielo Sur, situándose a 24 horas de navegación de Puerto Natales y a 16 horas de Caleta Tortel (dependiendo de las condiciones climáticas y de mareas). La Villa debe su nombre a hidrógrafos ingleses que llamaron a este lugar “Edén”, seguramente por su aspecto y beneficios de resguardo en este entorno de naturaleza indómita, de lluvias abundantes y prolongadas que lo convierten en uno de los lugares con mayor pluviometría del planeta (Wildlife Conservation Society, 2011). Puerto Edén como se conoce hoy, data del año 1969, cuando el Intendente de la región de Magallanes, Mateo Martinic Beros, firmó el decreto para su fundación. En la localidad habitan aproximadamente 150 personas, entre los que se encuentran algunos miembros de la etnia Kawésqar, los cuales son considerados como la última “comunidad sociológica”, al ser los últimos representantes Kawésqar que hablan la lengua y vivieron a la usanza tradicional, llevándolos a ser reconocidos como Tesoros Humanos Vivos el año 2009 por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes del Gobierno de Chile. Las principales actividades económicas se relacionan con los servicios de administración, comunitarios y para los esporádicos visitantes, acciones extractivas y producción artesanal de recursos naturales, fundamentalmente marinos, dentro de los cuales la pesca artesanal es la más importante.

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En 2009 dos equipos de investigación, uno de la Scientific Exploration Society de Londres guiado por Chris Holt de Full Circle Expeditions; y otro liderado por Diego Carabias realizaron prospecciones en busca de restos de la fragata Wager. (© Chris Holt, izquierda © Diego Carabias, derecha)

8. El naufragio de la Wager en el golfo de Penas “En el invierno de 1741 un buque de guerra británico naufragó durante un severo temporal en las procelosas aguas del Golfo de Penas, evento azaroso y dramático de lucha para 140 marinos, de los cuales solo 22 sobrevivieron. Este hecho posibilitó un encuentro excepcional de dos mundos, dos culturas unidas al mar, aunque diametralmente distintas, en las desconocidas costas de los archipiélagos de Aysén: la de los navegantes ingleses y la de los grupos indígenas locales de adaptación marítima de mediados del siglo XVIII. Los náufragos de la fragata Wager pudieron observar y compartir la vida cotidiana de los grupos canoeros de la Patagonia Occidental, interactuando principalmente con poblaciones Caucau de la zona del golfo de Penas hoy conocidos como Kawésqar o alacalufes y, en menor medida, con grupos Chonos de las islas más próximas a Chiloé”(Carabias, 2009). 9. José Emperaire y los Kawésqar De la literatura oral de los pueblos fueguinos la más desconocida es la de los Kawésqar, etnia que habitaba el extremo sur de Chile y que se cuenta entre las más antiguas de las que poblaron el confín austral del continente. Joseph Emperaire fue un antropólogo francés que residió en Chile en tres ocasiones. Su primera estadía se extendió desde enero de 1946 hasta septiembre de 1948, viaje que le serviría para generar un minucioso relato de la larga convivencia y resultados científicos que constituyen el objeto de su libro “Los Nómades del Mar”. Entre los grupos humanos del extremo Sur con los que le tocó convivir, señaló; “los alacalufes son los que ocupaban los territorios más extensos, cuyos límites no son conocidos a la vez por la repartición de los vestigios arqueológicos, los documentos históricos y los relatos de caza o de viaje de los últimos sobrevivientes. Su vida de nómades marinos, su cultura material extremadamente precaria, su estructura social se prestaba a desplazamientos considerables, donde sólo el ambiente marino les resultaba acogedor”. El arqueólogo José Emperaire. (© Dominio público, tomada de internet)

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10. El triángulo de Hielo Sur: Villa O’Higgins, Caleta Tortel y Puerto Edén El Proyecto “Triángulo en el Hielo” que desarrolla el Instituto Chileno de Campo de Hielo Sur (ICCH), planteó la instalación de Estaciones de Monitoreo Científico (EMC). Su intención es indagar y estimular la investigación científica en un espacio geográfico y un ambiente glaciar aún muy desconocido, fomentar el turismo de intereses especiales (TIE) y los deportes de montaña vinculados a tres localidades de Aysén y Magallanes que bordean el Campo de Hielo Sur: Villa O’Higgins, Caleta Tortel y Puerto Edén. Este territorio de unos 40.000 km2 representa un tercio de la superficie del Campo de Hielo Sur y está ubicado casi en su totalidad en el Parque Nacional Bernardo O’Higgins. Los objetivos de esta iniciativa fueron políticos, económicos, sociales y científicos, donde actualmente el Instituto de Campos de Hielo (ICCH) se ha fijado como objetivo continuar contribuyendo en “fortalecer la presencia y la soberanía territorial del Estado en la Región de Campos de Hielo y crear condiciones para iniciar el proceso de integración de ella a la vida del país” (Instituto Chileno de Campos de Hielo, 2010).

Pasajeros en la lancha Quetru, frente al glaciar O’Higgins, lago O’Higgins. (© Fabien Bourlon)

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UNA MIRADA AL AYSÉN DE HOY Cambio climático y derretimiento de los glaciares El cambio climático es uno de los grandes desafíos que enfrenta la humanidad actualmente. Con la ratificación de Chile a la Convención Marco de la Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en 1994 y al Protocolo de Kioto en 2002, el país se compromete ante la comunidad internacional a hacer frente a este desafío (Ministerio del Medio Ambiente, 2014). “Existe un 90% de probabilidad de que el cambio climático se esté produciendo por la emisión humana de gases invernadero y no por un proceso natural”. Así lo sostiene el primer informe de 2007 del Panel Intergubernamental de Cambio Climático de Naciones Unidas (IPCC). Hambrunas, sequías, inundaciones, enfermedades, migraciones y extinción de especies, son algunos de los efectos que se vislumbran, según su más reciente informe entregado en Bruselas, sobre los “Efectos, adaptación y vulnerabilidad” del cambio climático (Climate Change: Impacts, Adaptation and Vulnerability, 2007). Los efectos del calentamiento global no se han sentido con gran fuerza en Chile debido a la influencia sobre el clima de los océanos que nos rodean. Además, la corriente de Humboldt también ayuda a mantener las temperaturas más bajas. Sin embargo, esto no nos exime de las consecuencias del cambio climático. En el territorio, diversos estudios acusan ya algunos cambios: • Las lluvias disminuyen: El Núcleo Científico Milenio FORECOS, de la Universidad Austral de Chile, documentó una sostenida disminución en las precipitaciones en los últimos 71 años, tras analizar los registros de estaciones meteorológicas ubicadas entre Concepción y Puerto Aysén. • Los glaciares retroceden: En Campo de Hielo Sur se registran retrocesos de hasta 30 metros por año por parte de los glaciares cordilleranos, según estudios del Centro de Estudios Científicos (CECS) de Valdivia en 2010. Por otra parte los glaciares templados del litoral se ven más afectados, observándose en el caso específico del glaciar Jorge Montt situado en Campo de Hielo Sur, un retroceso de cerca de un kilómetro por año (Moffat, 2012). • Aumenta el nivel del mar: Según el glaciólogo Gino Casassa, del CECS, el mar está aumentando su nivel a razón de 0,3 cm por año. • Hay cambios en la vegetación: Estudios realizados en base a los anillos de crecimiento de árboles, por el Núcleo Científico Milenio FORECOS sugieren que la distribución de la vegetación de la zona sur austral

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está sufriendo cambios importantes. “Se espera que los límites de distribución de algunas especies se desplacen hacia el sur, lo que podría afectar de manera importante la biodiversidad, distribución y abundancia de especies en los bosques nativos”, explican. La mayoría de las fluctuaciones de los glaciares son generadas por los aumentos de temperatura detectados en numerosas estaciones en Chile, algunas de las cuales muestran para las últimas tres décadas, aumentos de casi el doble de la tendencia secular. También han incidido significativamente en las variaciones de los glaciares, los ciclos interanuales con anomalías pluviométricas extremas y la tendencia de algunas estaciones que han experimentado un descenso de los montos totales anuales de precipitación. Finalmente, la mayor frecuencia de fenómenos El Niño / Oscilacion del Sur (ENOS), han tenido un rol significativo en la variabilidad interanual de las precipitaciones y temperaturas, generando respuestas distintas a nivel regional. En zonas del litoral del sur de Chile la influencia marina en el retroceso de los glaciares está siendo estudiado por el docente del Departamento de Oceanografía e investigador del Programa Copas Sur-Austral Carlos Moffat. Allí el proceso que se viene observando desde mediados del siglo pasado se ha hecho más dramático en los últimos años, alcanzando en el glaciar Jorge Montt extremos de un retroceso de 1km/año del frente del glaciar. La hipótesis manejada para explicar el retroceso del glaciar es que el aumento de la temperatura del océano esté haciendo crecer la superficie de contacto entre el hielo y el mar, o bien, que la circulación del océano esté cambiando y que haya una ventilación más profunda y, por tanto, esté llegando agua más cálida a la superficie. Frente a dichas tendencias climáticas se espera que el retroceso de glaciares continúe, que los balances de masa mantengan sus tendencias negativas y que los adelgazamientos aumenten, todo lo cual impactará la dotación y disponibilidad de recursos hídricos en el país (Casassas, 2000). Témpanos a la deriva en laguna San Rafael. (© Pascal Mao)

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PARA SABER MÁS DE “EN EL PRINCIPIO DEL FIN DEL MUNDO” EDUCAR CHILE. Televisión Nacional de Chile. Capítulo 8. “El desafío del agua. Glaciares patagónicos. Lagos glaciares que se vacían en horas”. Segmentos educativos de Programa Cambio Global. Disponible en: http://www.educarchile.cl/ech/pro/app/detalle?id=209640 FAJARDO, ALEX; PIPER, FRIDA AND LOHENGRIN A. CAVIERES. “Distinguishing local from global climate influences in the variation of carbon status with altitude in a tree line species”. Global Ecology and Biogeography, (Global Ecol. Biogeogr.) (2011). Disponible en: http://www. ieb-chile.cl/uploads/publicaciones/Fajardo_etal_2011_Glob_Ecol_Biogr.pdf IVANOFF, DANKA. Caleta Tortel y su Isla de los Muertos. Fundación Río Baker, 2011. 3ª Edición. LA TERCERA TV. "Isla de los Muertos": El misterio de las cruces olvidadas en Caleta Tortel. Reportaje realizado en enero 2013. Disponible en: http://www.laterceratv.cl/index.php?m=video&v=27772 MEGA TV. “Isla de los Muertos”. Reportaje realizado en octubre 2013. Disponible en: http://www.ahoranoticias.cl/noticieros/reportajes/islade-los-muertos.html MENA, FRANCISCO; VELÁSQUEZ, HÉCTOR. Isla de los Muertos: mito y realidad. Anales del Instituto de la Patagonia 2000, Serie Cs. Hs., volumen 28: 53-72. Punta Arenas. MINISTERIO DEL MEDIO AMBIENTE. Cambio Climático. Gobierno de Chile. 2014 – 2018. Disponible en: http://www.mma.gob.cl/1304/ w3-propertyvalue-16236.html MINISTERIO DEL MEDIO AMBIENTE. “Clasificación de especies, ficha de antecedentes Andiperla willinki” 2014. Disponible en: http://www. mma.gob.cl/clasificacionespecies/ficha11proceso/FichasPAC_11RCE/ Andiperla_willinki_11RCE_03_PAC.pdf OSORIO, MAURICIO. La tragedia obrera de Bajo Pisagua, río Baker, 1906. Serie de notas disponible en: http://www.miradaintrusa.blogspot.com PONCE OPAZO, BERNARDA DEL PILAR. “Tesis de Pregrado. Detección y análisis del cambio de uso del suelo en la zona centro - norte

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de la provincia de Capitán Prat, XI Región período 1984-2003”. Facultad de Ciencias Forestales y Recursos Naturales Universidad Austral de Chile. Valdivia, 2010. Disponible en: http://cybertesis.uach.cl/tesis/ uach/2010/fifp792d/doc/fifp792d.pdf REYES, OMAR; MENA, FRANCISCO; VELÁSQUEZ, HÉCTOR Y TREJO, VALENTINA. “Arqueología del siglo XX: el caso de Isla de los Muertos, Patagonia occidental, Aisén. Simposio estado actual de la Arquelogía histórica en Chile: teoría y métodos”. Volumen Especial, 2004. Páginas 131-139. Chungara, Revista de Antropología Chilena. Disponible en: http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0717-73562004000300016&script=sci_arttext VILLAGRA, JOHANA; MONTENEGRO, DRINA; SAN MARTÍN, CRISTINA; RAMÍREZ, CARLOS; ÁLVAREZ, IVÁN. “Estudio de la flora liquénica de las turberas de la comuna de Tortel (región de Aisén), Patagonia Chilena”. Anales Instituto Patagonia (Chile) v.37 n.1 Punta Arenas 2009. Disponible en: http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0718-686X2009000100005&script=sci_arttext

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PUBLICACIONES TURISMO CIENTÍFICO DEPARTAMENTO DE TURISMO SUSTENTABLE, CIEP 1. Guías de Campo Las Guías de Campo tienen como objetivo principal informar a los habitantes de la región, visitantes, guías, empresas e instituciones, sobre las riquezas turísticas de la región de Aysén, utilizando para ello un lenguaje amigable donde el conocimiento científico y el conocimiento local dialogan sobre nuestros ecosistemas y cultura patagónica. 2012

Valle Exploradores

Cerro Galera

Reserva Nacional Coyhaique

2013

2015

Por Los Senderos del Parque Patagonia & la Reserva Nacional Lago Jeinimeni

Guías de Campo para el Turismo Científico en la Región de Aysén

2. Catálogos Productos de Turismo Científico 2012

2015

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OTRAS PUBLICACIONES DEL DEPARTAMENTO DE TURISMO SUSTENTABLE, CIEP Guías regionales 2012

Ruta Binacional Una Patagonia por Descubrir

2014

Aysén, Vistas al Mar

Aysén Una Patagonia por Descubrir

2012

2013

Explorando las Nuevas Fronteras del Turismo

Anales 6º Congreso Sociedad de Investigadores en Turismo de Chile, SOCIETUR

Libros 2009

Naufragio del H.M.S. Wager en la Patagonia. Encuentro de dos Mundos

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La Ruta de los Archipiélagos Patagónicos  

Una guía para el turismo científico en la Región de Aysén.

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