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Osvaldo Angel Oficina Salitrera Pedro de Valdivia 1973 Poeta y Escritor tocopillano. Estudió Ingeniería Electrónica en la Universidad de Antofagasta. El año 2003 publica, junto a Catalina Zamora Labarca y Ricardo TapiaTaborga, la investigación “Rosario Orrego, Obra Completa 1831-1879” (La Cáfila), obra financiada por el FONDART. El 2004 publica “10 poetas jóvenes de Atacama”, financiada por el Consejo de la Cultura y las Artes. Ese mismo año, publica “Poetas del Desierto” (La Cáfila), antología que incluye a treinta y nueve poetas jóvenes del Norte, desde la primera a la cuarta regiones. Obra financiada por el Fondo del Libro y la Lectura. 48 Cuecas y otros cantos, es su tercer libro de poesía.


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C U E C A S

Y otros cantos

- Selecci贸n -


48 CUECAS Y OTROS CANTOS © Osvaldo Angel, 2010.Inscripción N° : 194.830.Todos los derechos reservados conforme a la ley. Prohibida su reproducción. Fotografía: © Catalina Zamora Contacto Con el autor o_angel_go@yahoo.es Con la Editorial fono 56-2-6337903 www.americadelsur.cl Esta es una selección de la EDICIÓN DEFINITIVA

Impreso en Chile / Printed in Chile


ÍNDICE Prólogo…………………………..VII Elevación ……………………..…XV I. Cuecas a lo Humano…………..XVII Aro Primero………………….XXXIII II. Cuecas al Bien Común……..XXXIX Aro Segundo……………….…..XLIX III. Cuecas a lo Divino…………….LIII Aro Tercero…………………..LXXIII IV. Cuecas a lo Propio………..LXXXV


PRÓLOGO Paseo y apronte Con autoridad, Osvaldo Angel se ha sumergido con total certidumbre en el fondo de su historia: su bien nacional, su tesoro individual, su tierra inviolable. Lo apropiado es felicitarle, pero es más justo agradecerle el involucrarnos en esta tarea de abrir nuevos mundos para el entendimiento de lo intangible. Tañidos y silbidos Los acentos traen nostalgia y las pausas se riegan como vino en la garganta; son maletas adheridas al carácter del hombre consciente de su origen. Es la pasión que su evocación retoma y que su valor declara: La cuenta está pagada, nadie debe nada, como el autor demuestra. Pañuelo en mano Zapateo y canto; pero con más de un aro a la vera del camino. Sólo así se


explica este desafío; porque, este libro fue construido por un creador privilegiado, a quien se le ha ocurrido musicalizar el silencio, batirse a balazos con los recuerdos, reafirmar amistades, romper esquemas (sin romperlos) utilizando como herramienta la forma del verso que señala nuestra tonada patria, patria chilena, la cueca, para exigirnos –a nosotros, sus lectores– un poco más de sencillez ante el “sánguche de potito” o el cochayuyo. A sacarse el polvo Con las cuecas del Angel, resulta evidente que, a diario, todos continuamos con vida porque a través de ella seguimos a la mujer que nos gusta de verdad –o a la persona, si se quiere, o a la misma muerte en el pirquén, si somos gallos– con la sonrisa que merece su despertar, para darle su mañanero de amanecida. Sin preámbulos y sin avisos, dejándole caer todo el amor con la rabia de una condición social, de una situación económica, pero, dejando en claro que, la soledad no existe estando en ella.


Con determinación Estas palabras quedan puestas en la mesa, de esta manera: la presa del pescado más sencillo, el más vigoroso en sabor y austero en suavidad, el jurel, de ahí se extrae un canto, como si fuera un aceite que bien puede ser el elixir del valor que se necesita para decir gracias y sigamos pa‟ delante. Algo así como la vida continúa o “aún tenemos patria, ciudadanos”. La justicia está en nuestras manos y en nuestros pies, por eso: a bailar cueca, chilenos. A la conquista De todos los lectores, los de poesía (los que no aceptan cobardías, ni plagios, los que agradecen la nostalgia de la realidad, tan sencilla como exuberante –homenaje Rokhiano– y ven en la sangre que contiene cada verso –sin ser necesariamente romántico– un acto de humanidad) harán de estas cuecas uno de los clásicos de nuestra música, porque es una expresión entendida como el sabor de los granos de choclo en la cazuela, que bien valen la pena ser leídos hasta en una sopa de letras.


La del estribo Con todo el afán de ofender a los músicos de la fiesta y para todos aquellos que osen ver en la letra un acompañamiento más para los sonidos de un instrumento, yo afirmo que la música de las palabras es lo único clásico ante el oído humano.

Ricardo Tapia Taborga. Culiacán, Estado de Sinaloa, México.


“El baile nacional de Chile, trágicodionisíaco, volcánico y dramático y popular, como el corazón de todo lo chileno, muy chileno, en el cual se destacan la virilidad y la femineidad definitivas de las parejas, en aires marciales, de compases habilísimos, y gran arquitectura heroica, sumando ternura y bravura, lo lírico, lo amoroso, lo épico, simultáneamente.”

P. de Rokha


ELEVACIÓN

No me agrando ni soy menos, dijo un resorte; soy un poeta chileno, vengo del Norte. Entre piedras filudas y tierra seca, la soledad y el silencio bailan su cueca. Los ríos son un hilo de agua sedienta. el hombre siente el desierto en su osamenta. Tan secos son los cerros, tanta es la sed! cómo se sacia la nada, dígame usted?


La cueca es sol ardiente, duna y pimiento, zapateando la rutina sobre el cemento. Nos fuimos con las cuecas de un servidor! –Mås adelante les traigo algo mejor–


I CUECAS A LO HUMANO


CUECA DEL DICOM

Un paisano acogotado por sus deudas, enloquece. El siquiatra ha confesado, que sin duda lo merece. El hombre, trastornado, se cree un avión; corre a poto pelado dentro del mall. Dentro del mall, caramba, el pobre loco, grita desesperado ”debo re´poco”. No es por ser agrandado: Pague al contado.


CUECA DE LA CENA POPULAR

AquĂ­ le traigo, mijita, una sarta de jureles, harina, huevos y aceite, chicotee los caracoles. Le fileteo el pescado, armo el batido; fritanga de jureles con harto vino. Con harto vino, sĂ­ venga mi vieja, le hago el amor curado sobre la mesa. Espinas de jureles en los manteles.


CUECA DEL FLACO ULISES

Una noche de verano en el puerto de Caldera, carreteando en la explanada conocí una sirena. Su voz, su piel, su canto, sobre la arena, me quemaron por dentro, como una hoguera. Como una hoguera, mi alma fueron sus besos, en la playa fue mía hasta los huesos… …y desperté sin ropa sobre una foca.


CUECA DEL DESPECHADO

Siempre baja lo que sube. Lo perdido también vuelve. Recuerdo un amor que tuve: La Carmencita Riquelme. Ella tenía un secreto: Odiaba amar, pero entre beso y beso, la hice cambiar. La hice cambiar, señores, quien lo diría. Luego pescó su tranco “vuelvo otro día”. Carmencita Riquelme, nunca más vuelve.


CUECA DE LOS VIEJOS CRACKS

Los viejos cracks de la pobla jugaban fútbol curados. Sudaban la gota gorda, corriendo de lado a lado. De repente el encuentro Cambió de rumbo: Se agarraron a combos Albos y chunchos. Albos y chunchos, sí la galería perseguía a los árbitros; cómo corrían! Finalizó el partido con diez heridos.


CUECA DEL MANSO ASAO

Chunchules de don Calule, las prietas de la Antonieta, longanizas de la Clarisa, y las ubres de„oña Berta. El carbón pa‟l asado Flor de parrilla! seis chanchos, diez corderos, y tres novillas. Y tres novillas, sí de don Bernales, no se vayan pelando los comensales. Tomaron y comieron Un mes entero.


CUECA BIEN ZAPATEADA

Había un par de zapatos cansados de tanto viaje. Su dueño, al quedar cesante, le hizo empeño al reciclaje. Eran zapatos viejos, pero brillantes; relucían los parches por todas partes. Por todas partes, sí buscando pega; cesante sin zapatos adónde llega? Hágase zapatero, ponga un letrero.


CUECA DEL COJO

Morir bailando una cueca es el sueño de mi amigo. Tiene las patas re´chuecas las rodillas como higos. Es un trompo cucarro, un chinchinero, sus parejas de baile son los plumeros. Son los plumeros, sí también las puertas. Hasta bailó curado con una muerta! Y zapateó calato con un maraco!


CUECA DE LAS CASAS CHUBI

Las casas chubi reemplazan a la población callampa. En el papel somos datos para estadísticas falsas. Son nichos con ventanas puestos en fila; todos amontonados, eso no es vida. Esto no es vida, mi alma casas enanas! No caben ni los sueños, menos las camas! Hagan casas decentes, para la gente.


CUECA CONTRA LOS JOTES MAテ前SOS

Una pandilla de jotes se olvida que estamos siendo; se han llenado los bolsillos engaテアando y confundiendo. De Norte a Sur saqueados, de hambre el salario. Mi pueblo esclavizado: Bicentenario. Bicentenario, ay sテュ Patria de ardores; Chile supera todo, jotes traidores! Es de sabios callar. Tambiテゥn hablar.


ARO SEGUNDO


HUESILLOS CON MOTE

Huesillo conservero y mote fresco, almíbar rubia para el jugo helado; un brebaje chileno, consagrado, en el mundo no tiene parentesco. La carne del huesillo, incluso el cuesco, evocan en canela su osadía, del agua intercambiando su estadía en la raíz, mediante fruto y nube. Del vaso lleno el mote hinchado sube a coronar la boca de alegría.


III CUECAS A LO DIVINO


CUECA DENSA

Busco absoluto en la cueca, el infinito en sus versos. Tal vez el arpa que suena unifique lo disperso. El misterio en las venas, sueĂąo en los huesos, y el espĂ­ritu anclado dentro del seso. Dentro del seso, amigos vive la muerte, y la eternidad corre su misma suerte. Afuera como adentro suena el tormento.


CUECA DE LA PRAXIS

La vieja técnica sirve, el mito es su propia clave; por ello de la potencia gira el cerrojo sin llave. Es voluntad consciente, timón del viento; símil, aunque con arte, arriba a puerto. Arriba a puerto, mi alma sin llegar nunca. Ejercita su gracia aunque no luzca. La técnica es antigua, y muy ambigua.


CUECA ASTRAL

Piedra, murmullo y ceniza; niebla a través de una reja. Esta noche va deprisa donde nadie se asemeja. Con qué razón avanza? De dónde viene? La mueve su esperanza? Qué cosa quiere? Qué cosa quiere, mi alma! cuerpo sin luz; escarcha en una espiga sobre la cruz. Qué extraña noche fría; vive y no es mía.


CUECA PERDIDA

En mi búsqueda emprendida el avance es retroceso; a cada paso asimilo la vida como un poseso. El futuro está aquí; pasó el presente, y en ese punto cuaja mi propia muerte. Mi propia muerte, ay sí no es, y está siendo; ignoro lo que busco, aunque lo entiendo. Ser es estar a tiempo dentro del cuerpo.


CUECA DEL MÁS ALLÁ

Escucho en off a la muerte, me dice que el tiempo apremia; deleita saber que emerge. Las horas son su epidemia. La cuestión es muy simple: No existe el tiempo en su origen, y Dios es ese aliento. Es ese aliento, ay sí la calavera trata de convencernos, vibra en su esfera. No huye, pero se oculta. Labra su excusa.


CUECA DEL MISTERIO

El misterio sempiterno se oculta en mí, y es su hogar un arrecife ambarino imposible de arribar. Y si lo encuentro un día Como hallé el mar? Será un vacío lleno? Lo he de encontrar? He de encontrar, mi vida sentido alguno, navegando la idea del dios Neptuno? Es misterio uno mismo; cima y abismo.


CUECA DE LA SOLEDAD

Lo primero es el silencio, la certeza del instante. La realidad comprimida en los ojos y en la sangre. Porque la soledad no es estar solo; es saber que no hay nadie donde están todos. ¿Dónde están todos?, sí ¿Adónde fueron? Nos corrompe y nos guía. Es nuestro encierro. La soledad no es libre, pero lo finge.


CUECA DE ROKHA TRES PATAS I El poeta Amigo Piedra, Pablo Patria, Pablo Huaso; un hombrón que vivió su arte a punta de rebencazos. Su verdad fue tragedia, pasión y hombría; castigó al Universo, sin alegría. Sin alegría, ay sí Padre violento, tu canto es nuestra furia, nunca un lamento. Alcemos nuestras copas: Pablo de Rokha!


II

Moisés, Jesucristo, U Los Gemidos, Mundo a Mundo Suramérica, Ecuación, Los 13, Idioma del Mundo. Sátira, El Canto de Hoy Cosmogonía, Arenga sobre el Arte Winetgonía. Winetgonía, ay sí Genio del pueblo, El folletín del Diablo Y Fuego negro. Canto del macho anciano, Yo contra Yo.


III

No es leyenda, es hombre-mito, lo total que evoca un rayo: Herrero de la belleza, feroz como un latigazo. No dejó Licantén nunca: Raimundo Sabía que su origen abarca el mundo. Abarca el mundo, ay sí pueblo de piedras que son bosques, son héroes, son odisea. Brama el huracán-hombre en su Obra enorme.


CUECA DONDE ME INTUYO

Pierdes tu Norte en el polo. Es decir, no hay un destino fijo en ti; todo es variable, sólo un viaje y mil caminos. No cambiamos por fuera? Quién lucha dentro? Quién quiere ser el mismo? Cuál es su centro? Cruel es su centro, ay sí eje del mundo. La luz viene de adentro; del yo profundo. Mi destino es un eje que en mí se mueve.


CUECA DEL TOMOLLO

Se guarece entre los huiros, rocas y feroz oleaje. Devora al pez que no advierte su perfecto camuflaje. Es bello, aunque baboso, muy reflexivo; en soledad comprende por qué está vivo. Porque está vivo, ay sí en su pasión volcó los siete mares. Es como yo: Muy rudo, aunque sensible. Incomprensible.


CUECA LÚCIDA

Confieso que en esta vida la demencia me procura; una nuez apolillada evoca su arquitectura. Sin razón y derrota, lógica al margen. Es caos en su origen, voz de la sangre. Voz de la sangre, ay sí la piel del asco y el lúcido ideal, beben del mismo vaso. Cuerdo, pero no tanto: Soy mi fracaso.


IV CUECAS A LO PROPIO


CUECA DEL VOLANTÍN CHUPETE

Vuela mi volantín vivo hecho de papel y caña. Su hilo infinito me lleva al recuerdo de su hazaña… Tan arriba se eleva mi volantín; desde mi mano al cielo no tiene fin. No tiene fin, caramba! se fue a las pailas; junto a mi infancia anhelo que me lo traigan. Mi volantín chupete vuela en mi mente.


CUECA DE MI COMPADRE Para Ricardo Tapia Taborga.

El infinito es un ocho recostado en nuestra infancia. Un pañuelo es baile alegre, y también es despedida. Porque la vida es cueca; una pregunta. El precio de la búsqueda no admite dudas. No admite dudas, sí la Poesía, es toda la distancia y es cercanía. Somos lo que uno escribe; y yo soy Chile.


CUECA DEL PIRQUINERO -TRES PATITASa Osvaldo Godoi G. In memoriam.

I En el maray de mi abuelo aprendí a ser pirquinero. Bajo el sol del desierto, marayaba el día entero. Con los gramos de oro de la molienda, me compraba zapatos para la escuela. Para la escuela, ay sí mis vacaciones fueron también escuela sin pizarrones. Todo lo que he aprendido lo he agradecido.


II

Barreta, cuña y un combo, capacho, casco y barreno: herramientas necesarias para el rudo pirquinero. Barretillas y palas, yaucas y chuzos, guías y dinamita, sánguche y puchos. Sánguche y puchos, sí cacho de ensayes; todo el conocimiento de los metales. Lámparas a carburo pa`l pique oscuro.


III

La vida del pirquinero es muy dura, pero es linda. Es como la pella de oro en un túnel sin salida. Siempre dentro del pique luz y alegría, luchando por sustento día tras día. Día tras día, amigos, la silicosis mata a los pirquineros, no la cirrosis. Vámonos del trapiche para el boliche!


CUECA DE LA CUECA TRES PATAS

I Aunque la cueca es alegre, convoca en sus elementos, gracia, nostalgia y choreza; sudores de arpa y tormento. La aviva una guitarra y un acordeón; el piano eleva el baile con decisión. Con decisión, ay sí vibra el pandero; audacia en los cantores, músculo y seso. Cueca es comedia y drama en damajuana.


II

La cueca es lúcido sueño La cueca es lógica y ritmo La cueca es fuego en su leño La cueca es un logaritmo. La cueca es sutileza; hielo con fiebre. La cueca no es tristeza; es llanto alegre. Es llanto alegre, ay sí cayo en las patas; es cueca intelectual pero calata. La cueca mezcla todo siempre a su modo.


III

Para escribir una cueca hay que tener experiencia. Su letra no es letra muerta, y escribirla es una ciencia. El cantor que la canta no es un cualquiera. Su voz, aunque no es santa, es verdadera. Es verdadera, mi alma! bailemos cueca; vida en catorce versos, garganta seca. Tres artes en escena: Cueca chilena. La Calera, 2007 – 2010.


La edición definitiva de 48 Cuecas y otros cantos se terminó de imprimir en octubre de MMXI, año CCI de la República de Chile La estrella de cobre estuvo a cargo de Catalina Zamora Labarca La cinta, cosido de cuadernillos, y pegado de tapas, se hizo de forma artesanal, y estuvo a cargo de F.A.Z. Creaciones De esta edición se imprimieron D ejemplares, todos numerados por el autor


48 cuecas y otros cantos  

Selección del tercer libro de poemas de Osvaldo Angel.