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A Í S A L OE Á P ST A E N L E L E AL C rro iza P na zo e A rtizpo d ión lO ecc níba l e A s o y es de g o l n Pró tracio Ilus 80 , 19 s a ac Car


“¡Cuidado! la poesía está en la calle”. El volante apareció temprano, hace ya un tiempo en Santiago. Feliz anuncio del peligro de la autoconciencia, de la capacidad transformadora de la realidad. Peste de un imaginario indetenible. La poesía, ‘creación’, en su dimensión primigenia, estuvo siempre en calle. El fascismo la desplazó por campos de concentración, celdas de tortura, por el exilio. El drama chileno se hizo así conciencia y autoreflexión. Fueron las múltiples direcciones de una cultura popular que brotó desde el comienzo a través de los resquicios del silenciamiento. Esta selección de textos, en su mayoría publicados, en revistas y antologías difíciles de obtener en nuestro medio, quiere recoger momentos de una experiencia que es plural: desde la vivencia del 11 de septiembre de 1973 hasta la relación del escritor con el mundo, dentro y fuera de Chile, a siete años de la experiencia. Esto explica el espíritu con que ese lapso es asumido. El dolor y el horror. También la transformación del exilio-muerte en exilio-vida. Del dolor en capacidad creadora que expresa, a través de su larga reflexión, la profunda confianza en el hombre. El exilio vivido como un permanente trauma se transforma en el signo positivo que sugiere Cortázar. Fuerza para vivir una existencia que, sin negar su condición, invierte su clásica significación. El exilio se convierte en resistencia: dos expresiones para un único combate. Los verdaderos exiliados son entonces ellos, la imagen de la tiranía, los Creonte de nuestros días. Son ellos los que quedan al margen, no de un territorio, sino de algo infinitamente más grave: exiliados para siempre del ser humano.

ANA PIZARRO Septiembre de 1980

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PAISAJE

OMAR LARA

Sorpresivamente el cielo se puso de un color anaranjado y en las nubes se formaron espacios como grietas con un fondo azul intenso. M谩s tarde todo pareci贸 arder y sobre los cerros negros hasta entonces invisibles vimos caer una ceniza roja.

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EL DIOS DE LOS RUEGOS

SERGIO MACIAS

Bajó de las alturas. Cruzó la cordillera. Llegó justamente a Chile para cerrarle los párpados a los muertos. Cuando volvió a montar vomitaba cuajos de tristeza. Galopó sin descanso. Saltó las alambradas de púas. Desgarrado se sentó en la soledad de su reino.

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RECUERDOS DEL FUTURO

OMAR LARA

Esperábamos los acontecimientos envueltos en gruesas mantas ociosos, desvelados quemábamos cientos de revistas y en el día nos peinábamos cuidadosamente. Hechos y cosas reales se volvieron irreales y viceversa descubrimos que el miedo es fuerte y fraterno suelo escuchar aún llantos y cantos veo espaldas despedazadas y no olvido varias palabras que nacieron entonces.

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NO NOS SEPARA

MANUEL ARANGUIZ

No nos separa el canto diferente ni el color de la piel ni la estatura. Es el ir y venir de mercancĂ­as el despojo legal la inhumana codicia de las cosas

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DOS MAS DOS

ARIEL DORFMAN

Todos sabemos cuántos pasos hay, compañeros, de la celda hasta la sala aquella. Si son veinte, ya no te llevan al baño. Si son cuarenticinco ya no pueden llevarte a ejercicios. Si pasaste los ochenta y empiezas a subir a tropezones y ciego una escalera, ay, si pasaste los ochenta, no hay otro lugar donde te pueden llevar, no hay otro lugar, no hay otro lugar, ya no hay otro lugar.

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CORRESPONDENCIA

GONZALO MILLAN

Del sur dolorosamente lejos vienen atados y quedos a romper la rutina de aquí que hiela y rutila. En un camión llegan y son descargados amigos muertos en sacos de correo.

EL TRASLADO Cuchicheamos por última vez en el furgón frigorífico, como almejas entreabiertas apenas en un plato de lata. Luego con las bocas cerradas morderemos el frío del cuchillo.

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LOS VIEJOS ESTANDARTES

FERNANDO ALEGRÍA

(Fragmento de “Los Invisibles”)

Érase una ciudad sin muros ni torres ni almenas ni atalayas abierta ciudad abierta como un melón maduro. El río pasaba de espaldas cantando a los álamos helados volvía pegando en la pandereta temblorosa del verano. Hoy marchan por sus calles dos mil quinientos muertos con paso de parada. Son los invisibles carpinteros del tiempo profesores de historia vivida al rojo abogados de una causa sin efecto estudiantes sin aulas guitarras sin manos panaderos fotógrafos pescadores gráficos carteros maquinistas secretarias mineros enfermeras inflados nadadores del río de Manríquez aportillados andinistas pintados de cal barrenderos de un parque de recuerdos cajeras boticarios curas colonos.

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El soldado de levita almidonado karatista pásales revista dispárales y vuelven destiérralos y vuelven bórralos y vuelven. Érase una escolta de sombra que será su sombra la mirada que lo capta al doblar la esquina el viento que abre de repente los postigos la sangre que gotea por los tragaluces la sábana que lo moja el sueño que lo aprieta la mañana clavada en su garganta. Érase una ciudad dormida en sus nieves una escolta que salía a patrullar sin rumbo. Érase un ejército invisible de trajes vacíos zapatos vacíos sombreros vacíos detrás de un general chorreado de sangre. Érase un uniforme blanco al mediodía perseguido por espejos implacables.

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CIFRADO EN OCTUBRE

GONZALO ROJAS

Y no te atormentes pensando que la cosa pudo haber sido de otro modo, que un hombre como Miguel, y ya sabes a cuál Miguel me refiero, a qué Miguel único la mañana del sábado cinco de octubre, a qué Miguel tan terrestre a los treinta de ser y combatir, a qué valiente tan increíble con la juventud de los héroes. son los peores días, tú ves, los más amargos, aquellos sobre los cuales no queremos volver, avísales a todos que Miguel estuvo más alto que nunca, que nos dijo adelante cuando la ráfaga escribió su nombre en las estrellas, que cayó de pie como vivió, rápidamente, que apostó su corazón al peligro clandestino, que así como nunca tuvo miedo supo morir en octubre de la única muerte luminosa. Y no te atormentes pensando, diles eso, que anoche lo echaron al corral de la morgue, que no sabemos adónde, que ya no lo veremos hasta después.

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DIALOGO DE EXILIO

ANA PIZARRO

Volveré tú ya lo sabes Me lo dirás entonces el viento arrecia todavía el invierno sigue frío largo despoblado El campo huele a tierra húmeda y se escuchan las germinaciones Recordarás los juegos de la infancia la búsqueda de insectos los cuerpos desnudos en el río Sentiré junto a ti el olor de los pinos y te diré mil cosas de lugares extraños manos extendidas puños levantados También del gesto hosco la mirada dura del arraigo imposible

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(No quiero entristecerte Cuántas veces sentí las garras en el cuello el peso de los hombros la languidez de las piernas La angustiosa dulzura de vivirte de cerca) El tiempo de la lucha fue tentativo entonces desquiciador Había que tener algo de héroe también para vivirlo día a día Pienso en los fusiles contra tu vientre grávido la espera interminable la carreras de noche por las calles de Santiago la ruptura constante cotidiana la creación del hombre. Un día volveré hermana (ya lo sabes) a los trigales de la infancia allá en la piedra donde tallé tu nombre reconoceré la tierra Aspiraré tu aliento de pasto húmedo y me llenarás de fuerza para seguir luchando.

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TU

ANA PIZARRO

Viniste desde el sur (mar austral y desierto en los ojos) Traías en la voz la historia de un salar la fría camanchaca de tu infancia Volví a escuchar entonces el ruido de los trenes Transité por negras estaciones y en el paso del niño adolescente a la ciudad me sonrió la cordillera florecieron los duraznos de Aconcagua y me estremeció el hambre de Santiago Contigo entré en la lucha y te escuché cantando con voz de Maule y Maipo de Bío-Bío a veces hasta que el Loa de tu infancia plasmó su sequedad en mis entrañas Enronqueció el Mapocho y reconocí su acento ensangrentado Estabas en mi historia desde siempre En el temor al ruido de los pinos en las piedras de la pampa en la lluvia en el sol en el trigal recién segado en el olor a tierra húmeda en el hombre en la distancia 33


CUANDO ME ACUERDO DE MI PAIS

PATRICIO MANNS

Cuando me acuerdo de mi país me sangra un volcán. Cuando me acuerdo de mi país me escarcho y estoy. Cuando me acuerdo de mi país me muero de pan, me nublo y me voy, me aclaro y me doy, me siembro y se van, me duele y no soy cuando me acuerdo de mi país. Cuando me acuerdo de mi país naufrago total. Cuando me acuerdo de mi país me nieva en la sien. Cuando me acuerdo de mi país me escribo de sal, me atraso de bien, me angustio de tren, me agrieto de mal, me enfermo de andén cuando me acuerdo de mi país. Cuando me acuerdo de mi país me enojo de ayer Cuando me acuerdo de mi país me lluevo en abril. Cuando me acuerdo de mi país me calzo el deber me ofusco gentil me enciendo candil, me encrespo de ser, despierto fusil cuando me acuerdo de mi país.

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ESPERA

EDUARDO CARRASCO

Desde el 11 de septiembre de 1973 estoy parado en la esquina de Saint-Michel con Saint-Germain esperando que pase la Pila-Cementerio.

SOLICITUD Sr. Director Por la presente me dirijo a Ud. Para informarle que desde hace algunos días soy poeta. Antes me eran indiferentes las golondrinas y me daban lo mismo si andábamos en verano o en bicicleta. (Además, no sabía cómo medir la profundidad de las abejas) Ahora que he comenzado a olvidar la memoria de los días y desconozco completamente mis boletas de compra y venta quisiera que Ud. comenzara a tomar en cuenta mis trabajos, con efecto retroactivo y me oficiara mis subsidios a contar desde el mes entrante para que así yo, mi señora y mis hijos pudiéramos hacer uso cuanto antes de los beneficios de la perseguidora. El Poeta. 39


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LA MISION DE UN HOMBRE QUE RESPIRA

JOSE MARIA MEMET

Un hombre es un hombre En cualquier parte del universo Si todavía respira No importa que le hayan Quitado las piernas Para que no camine No importa que le hayan Quitado los brazos Para que no trabaje No importa que le hayan Quitado el corazón Para que no cante Nada de eso importa Por cuanto Un hombre es un hombre En cualquier parte del universo Si todavía respira Y si todavía respira Debe inventar unas piernas Unos brazos Un corazón Para luchar por el mundo.

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Ana Pizarro: Ensayista, poeta. Se dedica a la crítica e investigación literaria. Hizo su Licenciatura en Español y en Francés en la Universidad de Concepción, Chile. Posteriormente su doctorado en la Universidad de París. Fue Profesora de la Universidad de Concepción, Chile, de la Universidad de París, Francia. Actualmente trabaja en la Universidad Simón Bolívar, de Venezuela. Coordina la realización de una vasta investigación de Historia de la Literatura Latinoamericana en el marco de la Asociación Internacional de Literatura Comparada. Publicaciones: Vicente Huidobro, un poeta ambivalente, Chile, 1971; Estas son nuestras cosas. Esta es nuestra conversación, en publicación en una serie de Unesco. Numerosos trabajos en revistas especializadas latinoamericanas y europeas. Aníbal Ortizpozo Realizó sus estudios en la Escuela y Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Chile, Santiago, donde se desempeñó como Profesor en el Departamento de Teoría y Enseñanza del Arte hasta 1973. Reside en Caracas, Venezuela desde 1976, donde mantiene una intensa actividad artística y docente. Sus reflexiones e investigaciones sobre arte, política cultural y docencia, han sido publicados en en revistas,periódicos impresos nacionales y de Latinoamérica e Internet. Como creador, ha realizado numerosas exposiciones en Venezuela y el exterior obteniendo el reconocimiento de la crítica especializada.


¡CUIDADO! LA POESÍA ESTÁ EN LA CALLE Selección y presentación de Ana Pizarro. Editado por el Comité de Apoyo a los Presos Políticos y de Ayuda a los Familiares de Presos Desaparecidos. Ilustración y Diagramación: Aníbal Ortizpozo Primera Edición: septiembre 1980 Caracas, Venezuela


¡Cuidado! La Poesía está en La Calle.  

Edición, prólogo y selección de textos de la poetisa chilena Ana Pizarro y Dibujos sobre agendas del artista plástico chileno Aníbal Ortizpo...

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