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EDITADA POR LAS OBRAS MISIONALES PONTIFICIAS

Nº 215 MAYO AÑO 2021

TERCER MILENIO


Nº 215. MAYO, 2021

TERCER MILENIO EDITA OBRAS MISIONALES PONTIFICIAS C/ Fray Juan Gil, 5 28002 - Madrid Tfno: 91 590 27 80 Fax: 91 563 98 33 E-Mail: dir.nal@omp.es http://www.omp.es

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en este número... IGLESIA A FONDO El misionero es portador de una Buena Noticia. Un anuncio que ofrece con su testimonio de vida, pero que también se lanza al mundo a través de los medios de comunicación y las redes sociales.

16 PRIMER PLANO

En los últimos tres años la violencia yihadista se ha extendido por una provincia del norte de Mozambique, creando una inestabilidad que amenaza con propagarse a otras zonas.

26

INFORME En cualquier sociedad la familia constituye siempre el pilar básico sobre el que se forjan las personas del mañana. Por eso la familia es también una pieza clave en la transmisión y anuncio del Evangelio.

30 y además... 7 TRIBUNA

Finiquitando la Pascua

12 EL OBSERVADOR BOLIVIA - INDIA VATICANO - IRAK

22 ASÍ VA EL MUNDO CHINA - LÍBANO ECUADOR - SIRIA

36 ENTREVISTA Padre Gaetan Kabasha, capellán en el H. Clínico San Carlos de Madrid y misionero

40 ANIMACIÓN MISIONERA 43 AYUDAMOS A... Burundi

46 CULTURA

"Hijos del Sol", la educación era el tesoro

52 EN EL OBJETIVO 54 MISIÓN VIVA

La evangelización de Lábrea (Brasil) por los Agustinos Recoletos


EDITORIAL

POR LA LIBERTAD RELIGIOSA

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a libertad religiosa es un derecho que está muy lejos de alcanzarse en muchos países. Con demasiada frecuencia, esta libertad es violada o sufre amenazas de todo tipo. Lo viene a atestiguar el Informe Libertad Religiosa en el Mundo, que ha presentado recientemente Ayuda a la Iglesia Necesitada. En él se indica que el 67% de la población mundial, 5.200 millones de personas, nada más y nada menos, vive en naciones donde se producen graves ataques a este derecho que san Juan Pablo II calificó como “exigencia indispensable de la dignidad de toda persona” y “fundamento” y “garantía de todas las libertades que garantizan el bien común de las personas y de los pueblos”. Estamos hablando de que una grande e importante parte de la humanidad es discriminada, marginada o perseguida a causa de la fe; y de que, en bastantes ocasiones, esta persecución lleva al asesinato, a la perdida violenta de la vida. Entre estos casos, se encuentran, no pocas veces, los padecidos por misioneros y misioneras. Sin ir más lejos, en el tradicional informe que la Agencia Fides elabora al final de cada año, se cifraba en 20 el número de misioneros asesinados durante 2020. Los misioneros son, sin duda, uno de los colectivos más expuestos a sufrir estos ataques a la libertad religiosa, por su compro-

miso de fidelidad al Evangelio y a sus valores de justicia, libertad y servicio a los más necesitados e indefensos. Es este un plus que los convierte también en testigos molestos de las tropelías que padecen los más desvalidos. Y tampoco se puede olvidar que, frecuentemente, esta galería de hombres y mujeres de talla excep-

yor preocupación por informar y denunciar las violaciones que sufre este derecho primario, no podemos ignorar las palabras del papa Francisco: “En un mundo en el que diversas formas de tiranía moderna tratan de suprimir la libertad religiosa, o de reducirla a una subcultura sin derecho a voz y voto en la plaza pública, o de

En palabras del Papa, la libertad religiosa es “un don precioso de Dios para todos”, “garantía básica de cualquier otra expresión de libertad”. cional realizan su labor en lugares de frontera, especialmente proclives a sufrir persecución religiosa por tratarse de territorios sometidos a Gobiernos autoritarios, o donde el extremismo nacionalista, étnico y religioso encuentra un buen caldo de cultivo y una “justificación” para cercenar la libertad religiosa. Nos encontramos, además, con una práctica que, lejos de mitigarse, va en aumento año tras año y que, aunque afecta a los seguidores de todas las confesiones, encuentra en los cristianos su objetivo predilecto, hasta convertirlo en el colectivo que sufre más este hostigamiento. Por ello, aunque exista una mayor sensibilidad social y concienciación mundial ante los ataques que sufre la libertad de religión, aunque haya una ma-

utilizar la religión como pretexto para el odio y la brutalidad, es necesario que los fieles de las diversas tradiciones religiosas unan su voces para clamar por la paz, la tolerancia, el respeto a la dignidad y a los derechos de los demás”. La libertad religiosa, lo remarca el Santo Padre, es “un don precioso de Dios para todos”, “garantía básica de cualquier otra expresión de libertad, baluarte contra el totalitarismo y contribución decisiva a la fraternidad humana”. Por eso, los seguidores de Jesús debemos dar ejemplo y “ser capaces de dar cuenta de la existencia del otro para fomentar un espacio común, un ambiente de colaboración con todos, en la determinación de caminar juntos, de orar juntos, de trabajar juntos, de ayudarnos juntos a establecer la paz”.

EDITA Obras Misionales Pontificias DIRECTOR NACIONAL OMP José María Calderón DIRECTOR Alfonso Blas DISEÑO Antonio Aunés COLABORADORES Rosa Lanoix, Rafael Santos, Francisco José Pérez Valero, Dora Rivas, José Beltrán, TERCER MILENIO José Carlos Rodríguez, José Ignacio Rivarés, Israel Íñiguez, Modeste Munimi, José Ramón Carvallada, María Jesús Sahagún, Carmina Sofía Fernández, Juana Gómez, Juan Lázaro Sánchez, Vicente Marqués Ruiz ARCHIVO FOTOGRÁFICO Antonio Aunés, Rafael Santos, Ana Fernández FOTOGRAFÍAS Efe, 123RF SUSCRIPCIONES Roberto Murga DEPÓSITO LEGAL M-48558-1999 ISSN 1695-1034 IMPRESIÓN Gráficas Dehon. PP. Reparadores. C/ La Morera, 23-25. Torrejón de Ardoz, Madrid. Tfno: 91 675 15 36


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Juan González Núñez Misionero comboniano en Etiopía, administrador del vicariato apostólico de Hawassa Si el Señor ha querido ponerme aquí, pienso que sus planes tendrá, y yo los acepto en la fe. Eso trato de hacer en la oración de cada día.

María Quetglas Misionera terciaria trinitaria en Perú

Mons. Miguel Ángel Olaverri Arzobispo de Pointe-Noire, Congo Como en todas las cosas, el dinero es necesario; yo os animaría a todos los que podáis ayudar a sostener las vocaciones en África, en el Congo y en otras partes, a través de la Obra de San Pedro Apóstol, a que lo hagáis, y que lo hagáis con alegría: todo lo que se da no se os resta; al contrario, se multiplica en generosidad de Dios con vosotros.

María Nieves Fonseca Carmelita misionera en Brasil María Quetglas, en la Delegación de Misiones de Mallorca Pertenezco al grupo de pastoral penitenciaria. Para mí es la misión más bonita y dura que he tenido en todos estos años. La mayoría no tienen a nadie que los visite, porque son de provincia, extranjeros o la familia los ignora. Son los grupos que mejor entienden y captan el Evangelio y lo aplican a su realidad, y los más agradecidos.

Damos gracias a Dios que, por su bondad infinita, nos hace canales de su misericordia, y nunca abandona a los que necesitan de ayuda y protección.

Rafael Marco Misionero de la Sociedad de Misiones Africanas en Níger Mi vida misionera ha experimentado esa migración de pueblo en pueblo con la misión de anunciar el Evangelio de Jesús con palabras y obras. Un recorrido muy diverso, que obliga a hacer un esfuerzo de adaptación y aprendizaje que a uno le procura, a la postre, cierta cultura y flexibilidad al oreo del camino.


TRIBUNA

Finiquitando la Pascua Por D. José María Calderón.

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ayo es un precioso mes del año. Quizás es el más bonito: es el mes de la Virgen, el de la Madre; la invocamos como Nuestra Señora de Fátima, de Luján, de la Victoria, o María Auxiliadora. Pero comienza con José, el gran trabajador, el que nos muestra que el trabajo ha dejado de ser un castigo por el pecado de nuestros primeros padres y se ha convertido en una vocación para el hombre. Este mes también tiene grandes santos. Sin pretender ser exhaustivo, tenemos apóstoles, como Santiago y Felipe, o Matías; misioneros, como Pedro Nolasco o Joaquina de Vedruna; hombres casados, como Isidro; o el patrono del clero español, Juan de Ávila... ¡El calendario cristiano es de una gran riqueza! Y este año, con este mes, cerramos la Pascua. Eso significa que tenemos grandísimas fiestas litúrgicas: la Ascensión del Señor, Pentecostés, la Santísima Trinidad y siempre, antes de la Trinidad..., ¡Jesús, Sumo y Eterno Sacerdote! Todas estas memorias, fiestas y solemnidades nos hablan de la misión. Porque en todas ellas se nos invita a tomarnos en serio nuestra vocación cristiana: casados, solteros, sacerdotes o consagrados; enfermos y sanos; mujeres y hombres; adultos, ancianos o jovencillos..., ¡todos! Por el bautismo, el Señor pensó en nosotros como apóstoles, misioneros, evangelizadores... A to-

Director Nacional de OMP

dos nos habla el Señor cuando dice: “Id y haced discípulos a todos los pueblos” (Mt 28,19); “recibiréis la fuerza del Espíritu Santo... y seréis mis testigos... hasta el confín de la tierra” (Hch 1,8); “se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en otras lenguas” (Hch 2,4); “como el Padre me ha enviado, así también os envío yo” (Jn 20,21)...

y que, para un creyente, es tiempo de salvación, tiempo de sanación. Santos que han vivido su vocación en el trabajo, como José o Isidro, nos enseñan que todos los ámbitos en la vida de un hombre corriente, de un hombre del mundo, son ámbitos de encuentro con Dios y de transformación del corazón de las personas. Cada uno de

Cada cual, según su vocación, ha sido elegido por Cristo para, dejándose utilizar por el Señor, escribir una historia bella. Si quienes lo oyeron de los labios del Señor no hubieran pensado que Jesús les hablaba a cada uno de ellos, no habrían llevado el Evangelio al mundo entonces conocido. Si nosotros miramos para otro lado cuando la Iglesia nos interpela con estas mismas palabras, o no queremos hacer caso a la voz de Jesús, que en la oración nos está gritando, como a san Pablo, “nos apremia el amor de Cristo” o “ay de mí si no anuncio el Evangelio”..., estaremos impidiendo que el Señor haga una obra hermosa y grande, continuación de la que Él mismo comenzó y de la que los apóstoles y santos han sido un precioso reflejo. El fin de la Pascua es una impresionante invitación a tomarnos en serio que debemos transformar lo que nos viene encima: ese tiempo que llamamos “ordinario”

nosotros, cada cual según su vocación, ha sido elegido por Cristo para ser su lápiz, que, dejándose utilizar por el Señor, puede/debe escribir una historia bella, hermosa, rica, de amor y de entrega. A lo mejor el Señor, como en el Evangelio, debe decir aquello de “el que tenga oídos que oiga” (Mt 13,9); porque se nos puede decir más alto, más fuerte, pero no más claro. Si no lo oímos, si no lo entendemos claramente..., algo nos pasa en el pabellón auditivo o, lo que es peor, en el corazón. Gracias a Dios, muchos lo han oído y son conscientes de lo que esto implica. Gracias a Dios, muchos, como María, repiten: “Hágase en mí según tu palabra” (Lc 1,38); o, como se dice de José: “Cuando se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor” (Mt 1,24). NÚM. 215, MAYO DE 2021

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IGLESIA A FONDO

Ser misionero implica ser buena noticia, llevar la Buena Noticia. Pero, en ocasiones, este anuncio exige no solo dar testimonio con la vida: también implica lanzarse a comunicar a través de la prensa, la televisión, las nuevas tecnologías... La misión ad gentes también se hace realidad a través de 7.000 retransmisores que llenan el Amazonas peruano, o mediante el testimonio en redes sociales desde Corea del Sur. Así se conforma el "Ven y lo verás" que el Papa propone hacer realidad en la Jornada Mundial de las Comunicaciones 2021.

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ubo un día en que Ester Palma decidió echar las redes. O mejor, echarse a las redes. Destinada a Corea del Sur desde hace 15 años, esta misionera sabía que poco podía hacer para acercarse a los jóvenes de su entorno si no utilizaba el mismo lenguaje. Y no solo se trataba de aprender el idioma y los chascarrillos de los millennials, sino directamente de surfear por los canales en los que ellos se mueven. También, para hacer visible su misión 16 misioneros

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Ester Palma

en el continente asiático entre los hispanohablantes, para hacerles cercano lo lejano. Para retransmitir prácticamente en tiempo real lo que vive y siente un evangelizador ad gentes. Misionera y youtuber. O mejor, misionera youtuber.

“Todos sabemos –reflexiona Ester– que cualquiera, tenga fe o no, siempre está abierto a lo que le cuente un misionero. Y es que, ante un misionero, los jóvenes se descalzan, porque son sensibles al voluntariado, al compromiso con


los pobres; son solidarios con las minorías: mujeres maltratadas, los homosexuales... Es verdad que la Iglesia trabaja con todos estos colectivos en todas partes, pero a los misioneros se nos identifica especialmente con ellos”. Si a eso se une que las tendencias actuales del cine, la música y la literatura miran con fascinación la cultura coreana, ver y escuchar de viva voz a una hispanohablante sumergida allí, genera el cóctel perfecto para multiplicar sus seguidores: “Busco alternar las piezas que tienen que ver con la vida cotidiana y más propios de un videoblog de viajes, con otros en los que se abordan temas de fe”, señala esta consagrada de los Servidores del Evangelio de la Misericordia de Dios; “Él se sirve de unos y de otros para manifestarse”. De hecho, que ella tenga constancia, al menos dos personas

han dado el salto de ser meros espectadores de sus vídeos, a adentrarse en un discernimiento serio para quizá decantarse por una vida misionera como la suya. “Y eso que mi canal no es vocacional, ni mucho menos de testimonio de fe explícito”, subraya. Más bien, es un “Ven y lo verás”, tal y como propone el Papa en el Mensaje para la 55 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, que se celebra el 16 de mayo. Francisco asegura que “la invitación a «ir y ver» que acompaña los primeros y emocionantes

encuentros de Jesús con los discípulos es también el método de toda comunicación humana auténtica”. Desde este prisma, el Santo Padre invita a quienes asumen la tarea de moverse lo mismo en una redacción de un periódico que en redes sociales, a “desgastar las suelas de los zapatos” para ir al encuentro del otro a partir de relatos que emanen humanidad. Para el Papa argentino, “la red, con sus innumerables expresiones sociales, puede multiplicar la capacidad de contar y de compartir: tantos ojos más abiertos sobre el NÚM. 215, MAYO DE 2021

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mundo, un flujo continuo de imágenes y testimonios”. Y en casa de Ester Palma han recogido el guante. Desde hace tiempo, crearon un equipo de difusión dentro de su comunidad, que está compuesta por dos españolas, una coreana, una belga y una polaca. Así, se pusieron manos a la obra para crear una web, un canal de YouTube, diferentes perfiles en redes sociales...

Respuesta a la pandemia

Todo este trabajo previo de inmersión supuso para ellas un colchón en el que descansar sobre seguro, cuando hace un año se activó el confinamiento global por el coronavirus. El frenazo en seco de toda actividad presencial obligó a toda la Iglesia, también a la misionera, a apañárselas para acompañar y anunciar la Buena Noticia en la distancia. Al igual que en otras latitudes, parroquias han abierto canales de YouTube para las misas, catequesis, retiros... “Nos ha obligado a todos a ser 18 misioneros

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creativos en la pastoral; no nos podemos quedar congelados ante lo inesperado y lo desconocido”, asevera, consciente de la necesidad de adaptarse a las circunstancias a medida que ha ido avanzando la pandemia. En Corea del Sur, por ejemplo, las reuniones están limitadas todavía a cuatro personas, con cuantiosas multas para quien se salta las restricciones. “Se acabaron los encuentros masivos, pero también las reuniones de nuestros grupos de fe, que conformábamos una decena de personas. Lo que hemos perdido por ahí, lo hemos ganado en el acompañamiento personal, en el tú a tú, consiguiendo otro tipo de enriquecimiento interior”, reflexiona la misionera. “Entre nuestros proyectos más ambiciosos, estaba un programa de intercambio de jóvenes entre Corea y Japón, que se interrumpió con el Covid-19”, relata Ester sobre una iniciativa que han reconvertido. Tuvieron un primer encuentro a tra-

vés de Zoom, con el tema de la reconciliación entre ambos países y la esperanza en la pandemia. Ahora, han dado un paso más. “Al no poder juntarnos, este año nos hemos decantado por un formato semipresencial. Con los 20 chavales que se apuntaron aquí, nos distribuimos en cinco grupos de convivencia, en cinco espacios distintos, durante tres días. Eso mismo hicieron los japoneses y también otra comunidad en Filipinas”, detalla. A través de videoconferencia, todos compartieron la oración y otros momentos de reflexión conjunta. En paralelo, en sus pequeñas burbujas, llevaban a cabo otras actividades por separado, como unas horas de voluntariado con personas en riesgo de exclusión, cuya experiencia ponían en común vía digital. “Nos ha enriquecido a todos saber que, cuando desconectábamos de la pantalla, seguíamos conectados, porque desde lugares diferentes estábamos sirviendo a los demás a la vez. Po-


IGLESIA A FONDO

demos decir que hemos llevado a cabo una misión internacional online”. Y todo, gracias a las nuevas tecnologías de la comunicación, pero también a la confianza en los propios jóvenes: “Es verdad que, por pura cuestión generacional, hay que confiar en ellos, porque son nativos digitales. Nosotras

que, “en la comunicación, nada puede sustituir completamente el hecho de ver en persona. Algunas cosas se pueden aprender solo con la experiencia”. El Papa llega a decir incluso que “Pablo de Tarso hubiera utilizado el correo electrónico y los mensajes de las redes sociales; pero fue su fe, su esperan-

ver Internet como un lugar, con la conciencia de que, igual que Dios me manda a Corea y, antes de lanzarme a dar lecciones a nadie, tengo que conocer a las gentes, su idioma, sus costumbres y amar a su Iglesia, de la misma manera me tengo que inculturar en las redes”. Para Ester, en el momento en el

hemos descubierto que, al entregarles responsabilidades, porque ellos se manejan mejor, se lo toman más en serio y han dado un salto de madurez”.

za y su caridad lo que impresionó a los contemporáneos que lo escucharon predicar y tuvieron la fortuna de pasar tiempo con él, de verlo durante una asamblea o en una charla individual”. En cualquier caso, Palma está convencida de que la pastoral online se ha impuesto a través de la pandemia y no hay marcha atrás. “El año pasado, cuando todo sobrevino de repente, es normal que estuviéramos acobardados, pero ahora no valen las excusas; debemos reaccionar, porque es la realidad que tenemos”, comenta. En esta misma línea, plantea que el hecho de necesitar estar en el continente digital no significa que se pueda estar de cualquier manera. “Tenemos que acostumbrarnos a

que uno ve Facebook o Twitter como un lugar de envío misionero, tu forma de proceder cambia. “No puedes lanzarte sin paracaídas. Hay que formarse, conocer los códigos, saber quién se mueve por ahí y cómo”, explica, subrayando la necesidad de prepararse a fondo: “Si yo tuve que dedicarme dos años simplemente para enterarme y desenvolverme entre los coreanos, no puedo pretender ponerme a evangelizar de un día para otro con acierto en TikTok”. O, dicho de otra manera: “Cuando estás al frente de un grupo de oración una hora a la semana, eso exige una dedicación previa personal, realizar una convocatoria en condiciones, acompañar a quienes van a participar antes y después, eva-

Mejor presencial

Ester admite que el mero hecho de poner en marcha este novedoso formato y que funcionara sin incidencias significativas “fue un auténtico milagro”. “Nunca podrá sustituir a una experiencia presencial, pero sí hemos podido sentir la fuerza del Espíritu que nos alentaba como comunidad”, comparte esta servidora del Evangelio de la Misericordia de Dios. Una reflexión que es fiel reflejo de lo que Francisco expone en el Mensaje para la Jornada Mundial, cuando comenta

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luar la actividad...”. Con esa misma seriedad cree que hay que estar en las redes. “No vale hacer una foto de una flor, subirla a Instagram y darse por satisfecho”, deja caer, de la misma manera que apostilla cómo “no puedes contestar con lo primero que se te ocurre cuando alguien sale a tu encuentro, sea para bien o para mal”. En la Iglesia coreana parecen ir al paso de esta consagrada, en cuanto que ella misma ha comprobado cómo en apenas dos años se han multiplicado “los canales con pasión evangelizadora llevados por gente joven”. “En verdad que todavía son contenidos muy católicos y no orientados para llegar a las periferias existenciales, al público no creyente, pero es un primer paso”, admite con alegría. Por otra parte, en estos días ha recibido la invitación para participar en un foro en el país, precisamente para generar una estrategia online de comunicación eclesial. “Es todo un honor, porque saben que mi canal es en castellano, pero, sobre todo, porque se están toman20 misioneros

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Mons. Miguel Fuertes

do en serio lo de lanzarse al ruedo de las redes”, aplaude.

Educar en la distancia

Frente a la experiencia multimedia de Ester Palma en Corea del Sur, en la Amazonia peruana a los youtubers ni se les ve ni se les espera. Pero la necesidad de comunicar es todavía más apremiante. De ahí el proyecto que ha puesto en marcha el misionero español Miguel Fuertes, administrador diocesano del vicariato apostólico de Iquitos. Si, cuando la pandemia comenzó a arreciar, este religioso de los agustinos filipinos hizo lo imposible para recaudar en torno

a medio millón de euros para levantar una planta de oxígeno, ahora no podía ser menos. Con casi cuatro décadas a sus espaldas en Perú, Fuertes ha puesto en marcha un programa para llenar de transistores toda la región. En una primera fase, quiere repartir unos 7.000 aparatos entre las familias, de tal manera que puedan tener acceso a la radio hasta 26.000 estudiantes. Pero su empeño pasa por llegar a los 40.000. “Son muchas las instituciones que se están interesando y nos quieren ayudar, porque ven que se puede hacer mucho bien con muy poco”, apunta con rela-


ción a un producto cuya fabricación cuesta unos 20 euros. Con las clases suspendidas por el coronavirus, la radio es el único medio para facilitar el acceso a la enseñanza a través de la iniciativa “Aprendo en casa”, del Ministerio de Educación y de la Dirección Regional de Educación de Loreto, con el programa “Al son del manguaré”. Imparable, Fuertes ha rebuscado fondos de aquí y de allá para lograrlo. “En un principio, pensamos en conseguir plata para comprar los aparatos sin más, pero de inmediato nos dimos cuenta de que lo mejor era fabricarlos también en Iquitos, con material reciclable y que funcionaran a base de energía solar”, explica. Todo un concepto Laudato si’, además de revulsivo de empleo, teniendo en cuenta que a muchas de las comunidades ni tan siquiera llega la luz eléctrica. Este reto implica también formar al menos a 200 docentes para que puedan apoyar este nuevo sistema formativo. Y aunque son los niños y jóvenes el público prioritario, los transistores se con-

vertirán en cauce también para la formación de adultos en salud y agricultura.

Una emisora curtida

Esta empresa exige además mejorar la antena de La Voz de la Selva, emisora de la Iglesia que el 14 de abril de 2022 cumplirá 50 años. “Hasta ahora emitimos en onda corta, pero eso nos limita mucho la difusión, por lo que queremos ampliar la cobertura en AM, porque es una frecuencia de mayor alcance, acorde con el reto que tenemos por delante”. En este sentido, el misionero español confía en que no se demoren los permisos para dar este salto, teniendo en cuenta que el Gobierno peruano acaba de aprobar que la instalación de antenas se considere de interés nacional, precisamente por la urgencia de fortalecer la educación a distancia. Aunque para Fuertes “sin comunicación no hay unión”, ni por asomo se imaginaba, cuando entró en el noviciado de los agustinos, que acabaría creando de la nada

unos transmisores al más puro estilo Laudato si’. “Cuando tienes vocación misionera, sabes que puedes ser enviado a cualquier sitio, pero siempre acabas visualizándote en un colegio”, comenta sobre unos inicios que le llevaron primero a Móstoles y después a Colombia, para desembarcar en 1983 en Iquitos. “No puedo decir que soy un experto en comunicación, porque mentiría. Cuando llegas a la misión descubres que no te haces experto en nada, sino que tienes que aprender un poco de todo para dar respuestas a muchas necesidades”, señala con humildad. Por delante, siempre, el discernimiento en manos de Dios antes de dar un paso. “Al principio crees que vienes aquí a dar soluciones; después descubres que estás aquí para acompañar y caminar juntos”. O, como subraya el Papa en su Mensaje a los comunicadores para este año, “el desafío que nos espera es, por lo tanto, el de comunicar encontrando a las personas donde están y como son”. JOSÉ BELTRÁN NÚM. 215, MAYO DE 2021

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PRIMER PLANO

MOZAMBIQUE Desde hace poco más de tres años, la provincia de Cabo Delgado, en el norte de Mozambique, sufre un conflicto provocado por el grupo terrorista Estado Islámico de África Central (ISCA). Uno de los últimos ataques ocurrió el pasado 24 de marzo en la ciudad costera de Palma.

Bajo la amenaza yihadista

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a cercanía de este conflicto con la frontera de Tanzania inquieta a los países de la Comunidad de Desarrollo de África Austral (la SDAC, por sus siglas en inglés), los cuales temen que el ISCA pueda convertirse en un foco de atracción para jóvenes de países vecinos que podrían acudir para cometer atentados. La Unión Africana ha pedido varias veces una respuesta regional e internacional, y Sudáfrica ha ofrecido ayuda militar. Pero el presidente mozambiqueño, Filipe Nyusi, no quiere intervenciones extranjeras,

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aunque en el pasado ha contratado los servicios de mercenarios rusos (del grupo Wagner) y sudafricanos. En una reunión de la SDAC celebrada en la capital de Mozambique, Maputo, el pasado 9 de abril, convocada bajo una fuerte presión de Botsuana y Zimbabue, la única conclusión fue el “despliegue inmediato” de una misión técnica de la citada Comunidad, sin concretar ni la fecha ni si estaría compuesta por personal civil o militar. Es difícil saber muchos de los detalles de la verdadera situación en el terreno, donde solo el año pa-

sado se contabilizaron 433 ataques. Desde que comenzó esta crisis, en octubre de 2017, han muerto ya 2.700 personas. El Gobierno no quiere testigos molestos y durante los últimos meses ha expulsado a periodistas, presionado al obispo de Pemba para que abandone la sede de su diócesis y negado visados a personal de Naciones Unidas. Un informe publicado por Amnistía Internacional el pasado 2 de marzo acusa no solo a los insurgentes de llevar a cabo crímenes de guerra, como secuestros de civiles y decapitaciones. También señala al Ejér-


cito, la Policía y los mercenarios sudafricanos del Dyck Advisory Group de haber participado en ejecuciones sumarias y torturas.

Violencia recurrente

Mozambique es un ejemplo de cómo los países pobres, que sufren conflictos, tras haber alcanzado la paz, tienen un gran riesgo de volver a padecer nuevos ciclos de violencia. Tras una guerra contra Portugal, el poder colonial, el país alcanzó su independencia en 1975, solo para caer en un nuevo conflicto entre el Gobierno marxista del FRELIMO y los rebeldes de la RENAMO, apoyados entonces por la Sudáfrica del apartheid. Tras 17 años de lucha, que dejaron al país arrasado, en 1992 se firmó un acuerdo de paz bajo la mediación

de la Comunidad de Sant’Egidio. Mozambique se convirtió en una historia de éxito, que demostraba cómo se podía poner fin a una guerra gracias a la negociación. El país vivió un sobresalto en 2013, cuando la RENAMO, que ha sido desde 1992 el principal partido de la oposición, anunció que volvía a tomar las armas. Pero finalmente su líder, Alfonso Dhlakama, hizo saber en 2014 que su partido volvía a la senda de la paz para participar en las elecciones de ese año y que dieron el triunfo al actual presidente, Filipe Nyusi. El FRELIMO lleva en el poder ininterrumpidamente desde 1975 y, aunque el país ha conocido un rápido crecimiento económico impulsado por sus enormes reservas de gas y de minerales, la mayoría de la población sigue sien-

do muy pobre. Al partido en el poder se le acusa de haberse convertido en una élite de millonarios. Pero las dinámicas de las guerras –y sus protagonistas– cambian. El nuevo conflicto en el norte del país no tiene nada que ver con las luchas pasadas entre el FRELIMO y la RENAMO. Tras el acuerdo de paz de 1992, el Gobierno del entonces presidente, Joaquim Chissano, puso al país en pie, y los numerosos proyectos mineros y energéticos atrajeron inversiones extranjeras, apoyo presupuestario de la Unión Europea y la construcción de infraestructuras por parte de empresas chinas. El boom económico creó miles de empleos. Pero, cuando Chissano fue reemplazado por su sucesor, el presidente Armando Guebuza (muy pronto conocido como “Armando Guebusiness”), el nuevo poder abrió la puerta a la corrupción. Los traficantes de droga encontraron en el país un paraíso donde las organizaciones criminales entraban y salían sin ser molestadas, aprovechando sus miles de kilómetros de litoral sin apenas vigilancia. En este ambiente de ausencia de la autoridad del Estado, en el norte del país se formó un grupo extremista liderado por Abu Yasir Hassan, un tanzano de 40 años con vínculos con el Estado Islámico en Siria y en Irak, así como con otras redes extremistas en África del Este. Según la revista Africa Confidential, una gran parte de sus armas y municiones viene de Tanzania, donde elementos yihadistas, que durante las dos últimas décadas se han financiado con el tráfico de droga, pasaron por vía marítima a la provincia de Cabo Delgado. Según el director para África del International Crisis Group, Dino Mahtani, su llegada en 2017 se explica por la dura represión que Tanzania lanzó conNÚM. 215, MAYO DE 2021

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PRIMER PLANO

tra jóvenes acusados de apoyar a los islamistas, tras una serie de asesinatos de policías en el sur del país. Muchos de estos jóvenes tanzanos radicalizados se instalaron en Mozambique.

Respuesta militar

La respuesta del Gobierno fue militarizar está lejana provincia de Cabo Delgado, situada a 1.600 kilómetros de la capital. Los abusos del Ejército, la Policía y los mercenarios extranjeros han contribuido a empeorar el ambiente y a añadir tensiones comunitarias. La mayor parte de los militantes del ISCA son jóvenes de las etnias minoritarias mwani y makwa, que siempre se han sentido marginadas por la mayoría makonde, el grupo étnico del actual presidente Nyusi. La insurrección yihadista, aunque alimentada desde fuera, tiene sus raíces en sentimientos de frustración de una buena parte de la población local, en especial los mwanis, muchos de los cuales apoyan a los islamistas. La provincia tiene los índices más bajos de desarrollo humano de todo el país. No ha habido inversiones en carreteras, escuelas ni empleos, y las agencias humanitarias calculan que el 80% de los pocos centros de salud han cerrado debido a la violencia. También la explotación de sus recursos naturales corre el riesgo de paralizarse; sobre todo, la extracción de gas en la costa de Cabo Delgado. La compañía norteamericana ExxonMobil suspendió recientemente su decisión de invertir 30.000 millones de dólares en crear la infraestructura necesaria, y la francesa Total retiró a su personal (unos 1.300 trabajadores) a principios de este año, después de que los insurgentes se acercaran peligrosamente a su base, a muy pocos kilómetros de Palma. 28 misioneros

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Hasta la fecha, todo se ha centrado en desplegar medios militares, pero sin una estrategia política y sin atraer las simpatías de la población, que lleva muchos años sin ver una presencia del Estado en su territorio. En enero de este año, el presidente Nyusi nombró a un nuevo jefe militar de operaciones, el general Eugenio Mussa, el cual murió de Covid-19 al mes siguiente. En marzo, destituyó a los jefes del Ejército de Tierra y de Aire. Uno de los problemas que impide garantizar la seguridad es la falta de coordinación entre los militares y la Policía. Con cadenas de

mando separadas que se miran con desconfianza mutua, raramente se intercambian información. Los soldados, muy jóvenes y mal preparados, que son enviados al norte, solo quieren terminar su servicio allí lo antes posible. Maputo ha intentado reforzar su débil Ejército con los mercenarios sudafricanos del Dyke Advisory Group. Pero, mientras no cuente con unas fuerzas armadas bien entrenadas y motivadas, será difícil controlar la situación. Y la Policía, aunque dotada de mejores medios, no podrá ganar la confianza de la población mientras si-


Amenazas de muerte M

ga lastrada por la corrupción. La situación recuerda mucho a lo ocurrido en zonas del interior de Irak y Afganistán, donde, tras haber sido “liberadas” de elementos islamistas, los soldados se retiraron y, al poco tiempo, volvieron los yihadistas a ocupar ciudades y aldeas en las que la población se sentía abandonada y en manos de autoridades corruptas. Por el momento no se ha explorado la vía del diálogo. Las pocas ONG presentes en la zona señalan que la reintegración a la vida civil de los jóvenes que hoy están en las filas islamistas será difícil, debido al fuerte control que Al Shabaab ejerce sobre ellos, y también por las brutalidades que han cometido en sus propias comunidades. Con una respuesta militar inadecuada, poca voluntad política de resolver el problema y una población desesperada y pobre, nadie ve hoy una solución a corto plazo.

onseñor Luiz Fernando Lisboa, un religioso brasileño de 65 años que trabajó 20 años en Mozambique, fue durante ocho años obispo de Pemba, diócesis que cubre la provincia de Cabo Delgado. En febrero de este año tuvo que dejar el país, debido a las numerosas amenazas de muerte que llevaba meses recibiendo. En una entrevista publicada el pasado 11 de abril en el diario italiano La Repubblica, declaró que "el Gobierno de Maputo negó desde el principio que hubiera una guerra y, cuando el conflicto se hizo evidente, prohibió que se hablara del asunto, impidiendo que los periodistas hicieran su trabajo". Añadió que "la Iglesia era la única que hablaba sobre la situación y, cuando hace un año la Conferencia Episcopal condenó lo que ocurría en el norte, las autoridades reaccionaron mal, empezando a amenazarme". Monseñor Lisboa señaló que el papa Francisco (que visitó Mozambique en septiembre de 2019) siempre expresó su preocupación por la situación en Cabo Delgado y contribuyó a que se conociera el problema en círculos internacionales, además de donar –en diciembre del año pasado– 100.000 euros para la construcción de un hospital que atendía, sobre todo, a personas desplazadas. Concluye el obispo que en Cabo Delgado confluyen recursos naturales, multinacionales y guerra, "tres cosas que siempre van juntas", y lamenta que la situación esté "empeorando rápidamente". Para él, una de las causas es que "los jóvenes no tienen futuro y se sienten abandonados, lo cual es una situación ideal para que se desarrolle una guerra". Deplora también "una falta total de respeto a los derechos humanos por parte tanto de los terroristas como del Gobierno".

JOSÉ CARLOS RODRÍGUEZ NÚM. 215, MAYO DE 2021

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INFORME

Kim Hye Ji

Las abuelas. Los padres. Los hermanos. Todos ellos dejan en el niño los cimientos sobre los que se construirá el adulto del mañana. Sucede día a día, con gestos sencillos y cotidianos. Se forjan recuerdos que en el futuro pavimentarán el paseo por el amor de la infancia. Las familias son como las venas y arterias de una sociedad, nutriéndola en silencio, ocultas bajo la piel. Eso pasa independientemente de si es un hogar humilde en las villas argentinas, una casa acomodada en Corea del Sur, una familia numerosa en Extremadura o la frontera entre México y Estados Unidos. Viajemos a lo largo de estas páginas por esos países (y alguno más) para comprobarlo.

E

mpecemos por el continente asiático. Si en algún país el laicado y las familias han sido claves en su evangelización, ha sido este que nos va a ocupar. Lo cuenta Kim Hye Ji, de nombre cristiano Claire; una joven de 25 años, recién graduada en Dere30 misioneros

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cho, de Daejeon, llamado el Silicon Valley coreano por la cantidad de empresas tecnológicas allí instaladas. “La primera evangelización se hizo por los mismos coreanos. Laicos estudiosos de filosofía recibieron las enseñanzas del catolicismo leyendo unos catecismos, crearon

pueblos católicos y pidieron a Roma que enviara sacerdotes extranjeros para poder celebrar los sacramentos”, explica. En torno al 11% de sus compatriotas son católicos, los cuales disfrutan de libertad religiosa e incluso de cierta admiración, según comenta esta joven, por el compromiso de la Iglesia en los 80: “El cardenal Kim Su Hwan y muchos otros católicos estuvieron al frente de las manifestaciones y fueron una gran fuerza en la lucha por la democracia”. Claire, o Kim, cuenta las generaciones desde que su familia es católica: los primeros en recibir el bautismo fueron sus bisabuelos y, desde entonces, la fe ha sido transmitida de mayores a peque-


ños. En sus paredes siempre resonaba la oración, tal y como lo recuerda desde su infancia, cuando veía a su abuela rezar o se unían todos frente a la estatua de la Virgen cuando alguien enfermaba: “Nos juntábamos todos a las diez de la noche para rezar la oración por los enfermos, la oración por los padres, por los hijos, y la oración por la familia”. Tanto ella como sus dos hermanos continúan siendo católicos, algo no tan evidente en un país que Claire describe como materialista. Este contexto permite ofrecer un testimonio “muy grande, y hace que muchos no cristianos respeten la vida religiosa católica”. Corea del Sur es todavía una na-

ción destino de misioneros extranjeros, algo que tomó fuerza en un país pobre y sumergido en la posguerra. “Entonces ayudaron con hospitales y colegios. Yo me preguntaba qué hacen los misioneros hoy en Corea y me doy cuenta de que, en este momento, lo que más se necesita es el amor y la sanación de Dios, y es lo que «ellas» hacen aquí”, afirma. Cuando dice “ellas” se refiere, sobre todo, a la comunidad de Servidoras del Evangelio de la Misericordia de Dios que vive en Daejeon: “Doy gracias a Dios por haberlas puesto en mi camino”. Y, por si fuera poca la misión que ya se vive por el mero hecho de ser joven y católica en un país donde la Iglesia es

minoría, Claire ya ha experimentado la misión en otros países.

Dispuestos a salir

También se cruzó un misionero en el camino de los mexicanos Victoria Castillo, de 47 años, y Ceferino Domínguez, de 49. Luigi Penna, italiano, lleva medio siglo al frente de la parroquia de la Santísima Trinidad de Nuevo Laredo, ciudad fronteriza con EE. UU. De no ser por él, casi con seguridad no hablaríamos hoy de la familia Domínguez-Castillo, explica Ceferino: “En aquella época habían venido muchas Iglesias que no eran católicas, y que compraban con la caridad a sus seguidores. Nosotros íbamos a bautizarnos mormoNÚM. 215, MAYO DE 2021

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nes, a pesar de que mi abuela decía que no lo hiciéramos. Entonces llegó el padre Luigi y evangelizó casa por casa, y mi familia siguió en la Iglesia”. Un misionero que, asegura Victoria, “ya es medio mexicano”. Y prueba irrefutable de ello es que “siempre hablaba mucho de la Inmaculada, pero ahora más de la Virgen de Guadalupe”. También como Claire, este matrimonio ha sentido la llamada a la misión: están dispuestos a ser enviados a cualquier lugar del mundo con los siete hijos que aún viven con ellos, además de que los dos ya casados se han ofrecido voluntarios. Lo hicieron durante un encuentro del Camino Neocatecumenal al que pertenecen, y están a la espera de saber si podrán salir y cuándo. Disponibilidad total que no difiere de su actitud día tras día, año tras año, como miembros de la parroquia, ya desde antes de conocerse en las comunidades. “Nunca hemos pedido participar en ningún lugar ni ostentar un cargo; siempre nos lo han ido pidiendo, y cómo voy a negarme”, señala él. Coro de la parroquia, pastoral de la salud, pastoral del migrante y, por último, los Caballeros de Colón, a los que él pertenece desde hace poco tiempo. De todos estos servicios, quizá uno de los más intensos es la pastoral de la salud, en la que coordinan todos los grupos a nivel diocesano. Ambos son enfermeros y ella trabaja en el Hospital General de la ciudad, destinado durante la pandemia a tratar a los afectados por el Covid. “Lo más angustioso ha sido la impotencia de ver que todo se nos iba de las manos mientras aumentaban los casos, cuando no se conocía prácticamente la enfermedad, con el agobio añadido de si contagiaría a mi familia”. Una situación en la 32 misioneros

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Familia Domínguez-Castillo

que la fe resultó fundamental para ella: “Con esa certeza de que somos peregrinos en la tierra y nuestra casa es el cielo, veía cómo me encontraba más tranquila. Y, bendito Dios, solo me tocó contagiarme muy leve; con las medidas de seguridad en casa, ni mis hijos ni mi esposo lo pasaron”. Pero también lo fue para quienes estaban cerca de ella, ya que era prácticamente la única presencia

eclesial, debido a que, durante los momentos más duros, los capellanes no pudieron acceder al hospital y los pacientes permanecían aislados y sin visitas: “Trataba de llevar consuelo con la Palabra por lo menos, ya que no podía aplicarles los santos óleos”. Y, por lo menos, fallecían con la cercanía de Victoria. Pero, si hay algo fundamental para una familia, son los hijos.


I N F O R M E FAMILIA MISIONERA

ellos. “Lo hemos vivido como una bendición”, dice con alegría Ceferino. “Es Dios el que provee, nos cuida, nos lleva”, añade su esposa. En el hogar de los DomínguezCastillo también se cuida la oración en familia, y los domingos no faltan a su cita matinal para rezar juntos laudes. Al final, todo ese goteo diario de padres e hijos felizmente imperfectos (“errores y pecados todos tenemos”, apostilla Victoria) ha terminado con los hijos casados arrastrando a sus padres al espíritu misionero; porque, si hoy en día los Domínguez-Castillo se encuentran con esta disponibilidad para ir a cualquier país al que les pueda tocar, es por

Francisco e Isabel María, de 35 y 32 años, respectivamente, esperan su séptimo hijo. Una familia numerosa es un muy buen pretexto de evangelización cada vez que él va al parque con sus seis hijos. “Se me acercan y las dos primeras preguntas son evidentes. La primera es: «Si nosotros vamos allá, ¿qué haces aquí?». Entienden que, si viene un español, es para hacer dinero o ser un gran directivo, y no es mi caso. La segunda es: «¿Y todos estos hijos?». Y les digo que yo he venido a esto, que los hijos nos los regala el Señor y no somos quiénes para decir «este sí, este no». Y la siguiente pregunta ya varía más”.

imitar a sus hijos, quienes tomaron antes la iniciativa.

Aunque eso era antes de los confinamientos. Un tiempo en el que, por ejemplo, salían todos los sábados a cantar y a predicar la Palabra en el parque. Lo hacían juntas todas las familias de la missio que el Camino Neocatecumental tiene en esta ciudad.

Familia Esteban-Álvarez

¿Cuál, si no, puede ser su misión? Es la más original, la primera que Dios otorgó al hombre y a la mujer. “Sed fecundos y multiplicaos, llenad la tierra y sometedla”. Así lo han experimentado, con diez hijos, de los cuales les quedan nueve: dos casados y siete con

Dios aprieta, pero no ahoga

Los hijos han sido, precisamente, la ocasión más habitual de misión para la familia Esteban-Álvarez en Oradea, Rumanía, donde

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I N F O R M E FAMILIA MISIONERA

Viven allí desde hace seis años, cuando se fundó esa missio, formada por cuatro familias, dos mujeres solteras, un seminarista y un presbítero; llegaban por petición del obispo, László Böcskei, para implementar una pequeña Iglesia local en una ciudad donde solo existen cuatro parroquias y la catedral. Hasta Oradea fueron, dejándolo todo, con la esperanza de que Dios proveería. “Viví seis meses con el paro español y estudié todo el rumano que pude, que no fue suficiente. Tuve entonces que buscarme la vida y, siendo analfabeto, no podía optar ni siquiera a la caja de un McDonald’s: ¿cómo entendería lo que me pedían? Pero se me ocurrió buscar las empresas españolas de la ciudad, que eran cinco, y, en la segunda a la que fui, me contrataron. A partir de ahí, he ido cambiando, y siempre para bien”, relata Francisco. A pesar de todo lo intenso de su vida, él insiste en que no hacen “nada”, y en que, si les midieran el éxito como en un negocio, la evaluación arrojaría resultados negativos. Pero, conforme habla, aporta detalles sobre el día a día que expresan lo que han ido a “hacer” allá. Sus hijos, por ejemplo, van a clase al colegio húngaro. En la casa han inculturado su dieta, incorporando platos y horarios rumanos. Quizá le quede como tarea pendiente aprender húngaro, una lengua muy hablada en esta región rumana, sobre todo por la minoría católica. “Nos dice el obispo que le gustaría”, reconoce. Quienes sí lo hablan son sus hijos, gracias al colegio, en una vida de familia misionera que les resulta natural. “Los problemas vendrán más adelante; es la experiencia que tengo”. Se refiere a que él también fue hijo de misioneros viviendo en otro país: en una villa miseria de


Buenos Aires, a la que llegó con once años y de la que se fue con 23. En su caso, se cumple más que nunca aquello de que la familia es Iglesia doméstica: “Como hijo tengo una buena experiencia. Somos siete hermanos, y solo yo soy misionero, dentro de que todos hemos recibido la misma educación e historias; te condiciona, pero no te determina. Todos estamos en la Iglesia y, por ejemplo, una hermana es monja, y uno va a ser ordenado diácono dentro de poco”.

Y del futuro, ¿qué?

Claire ya ha probado la misión. Victoria y Ceferino han seguido los pasos de sus hijos para ofrecerse voluntarios, después de toda una vida misionando en su casa, que no es otra que una de esas periferias de las que habla el papa Francisco. Fran e Isabel María levantan la vista al futuro próximo, cuando sus hijos entren en la adolescencia...: ¿podrán seguir en Oradea? Esperan que sí, porque no tienen billete de vuelta. A menudo se pasa de puntillas sobre la labor callada de las familias, que más que actividad es presencia. Discreta, como la de Victoria y Ceferino, siempre dispuestos. Con esperanza, como la de Claire, que desearía una Iglesia coreana donde la jerarquía no fuera de un estilo tan militar como lo es su país. Y con la conciencia de necesitarse mutuamente en la misión compartida. “Somos una cosa diferente a un presbítero o a una monja, y lo bonito es la diversidad. Por ejemplo, entiendo que, teológicamente, una eucaristía celebrada solo por el presbítero lo es, pero necesita de una asamblea, y nosotros necesitamos de él”, reflexiona Francisco desde su pequeña realidad en Rumanía. ASIER SOLANA

César usó su talento

E

sos misioneros "de siempre", de los que tenemos en mente al oír esta palabra, también tienen algo que decir de las familias. Sin unos padres que dejan marchar a su hijo, qué difícil sería. Y qué difícil es saber que lo van a tener lejos. "Mis padres se llevaron una gran sorpresa cuando les dije que quería ser sacerdote". Es el recuerdo de César Caro, misionero de la diócesis de Mérida-Badajoz, actualmente en el vicaria-

Antes de poner un océano de por medio, César fue sacerdote en varios pueblos extremeños, donde su familia sí que le tenía algo más cerca. "Mi madre me insiste siempre, a ver cuándo voy a regresar, pero yo sé que luego con sus amigas presume de hijo por la labor que hago aquí", cuenta este misionero. Elena Puértolas, la madre, explica esa sensación: "No te quepa la menor duda de que hay un vacío. Una

con nadie más; solía ser César el que venía. Yo estaba ya para acostarme en Nochevieja, hasta que me llama César y me dice que se va a tomar las uvas con nosotros. Y ahí le puse el móvil, mirando a la tele: allí eran las seis de la tarde". Subrayan que están contentos, porque lo ven feliz; que "la mayor satisfacción es la alegría de verlo contento". Al fin y al cabo, si César ha dado las respuestas que ha ido dando a su

César Caro, en compañía de sus padres

to de San José del Amazonas (Perú). Coincide con cómo lo cuenta su padre, Luis, quien reconoce que se quedaron "sorprendidos".

anécdota. Este año, en Navidad solo estábamos Luis (el padre) y yo, porque con la pandemia no nos hemos reunido

vocación, mucho de ello está, como dice el misionero, en su casa, donde siempre le han inculcado los valores evangélicos.

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conectad@s

MADRE TIERRA La Tierra se hizo viral en su día (#EarthDay). Y el Papa, con ella: "Hemos roto los lazos que nos unían al Creador, a los demás seres humanos y al resto de la creación. Necesitamos sanar estas relaciones dañadas". PAPA FRANCISCO - Instagram @franciscus

ZONAS RURALES Un hashtag (y un testimonio) para el #VoluntariadoMisionero. Aquí está Juan Pablo Medina, un personaje clave en un territorio necesitado, la misión de San Roque González, Paraguay. SELVAS AMAZÓNICAS Twitter @SelvasDominicos

CON Y POR LOS QUE SUFREN Hueco también en las redes para las #VocacionesNativas. Ellas hacen fuerte la misión. El ejemplo de Regina, original de China, es más que elocuente. OMP ESPAÑA Twitter @OMP_ES

ENSEÑAR A "PESCAR" Viaje –vía tuit– hasta África, con parada en Senegal, para conocer un proyecto agrícola que garantiza a las familias necesitadas alimentos y también productos para vender en el mercado. MISIONES SALESIANAS Twitter @MSalesianas

PAYASOS HUMANITARIOS Un programa pionero en el estado de Táchira: hacer reír en entornos hospitalarios y comunitarios. Es cosa del voluntariado Doctor Yaso, con sede en San Cristóbal. Y ya van 13 años. JESUITAS DE VENEZUELA Instagram @jesuitasdevenezuela


AY U D A M O S A . . .

Burundi Más de 700.000 euros para grandes emergencias

¿A

dónde van los donativos que los católicos españoles destinan a la causa misionera? El dinero que aportan no solo sirve para pagar a los profesores que trabajan en la formación de los catequistas; o para ayudar al sostenimiento de esta escuela, aquel orfanato o ese otro hospital... La lista de gastos a los que ha de hacer frente una diócesis misionera es una retahíla tan dispar como interminable. Y sorprendente. Sobre todo, en África. Si no, que se lo pregunten al abad Inocencio

Ndayizeye, ecónomo de la diócesis de Muyinga, en Burundi. En uno de sus más recientes balances, el detalle de los gastos abarca desde el pago de la gasolina para los coches del obispado y las facturas de los talleres mecánicos donde son arreglados, hasta la compra de pan y vino para las celebraciones de la eucaristía, pasando por la adquisición de velas y otros objetos de culto, el material de oficina, el gasto de agua y electricidad, el sueldo de los empleados de la curia, el mantenimiento y reparación de los edificios, los pagos de seguros varios y de la atención médica del personal y de los sacerdotes... Así, hasta más de una treintena de capítulos bien diversos, que se ventilan el presupuesto en un santiamén.

Profunda gratitud

La diócesis de Muyinga es uno de los ocho territorios que, administrados por sus correspondientes obispos, conforman la Iglesia católica burundesa. Tal diócesis ya tiene más de medio siglo. Fue fundada el 5 de septiembre de 1968. El dorado jubileo de su cincuentenario merecía una adecuada celebración, que se clausuró el año pasado. Cuando nació, la diócesis de Muyinga tenía 250.000 fieles. Ahora, superados los 50 años, cuenta con más de un mi-

llón. Es una de las diócesis más pujantes del mundo. La provincia, de igual nombre, tiene un millón y medio de habitantes, más de la mitad católicos. De su atención pastoral se ocupa monseñor Joachim Ntahondereye, presidente de la Conferencia Episcopal desde el 9 de diciembre de 2016. Muyinga, al noreste del país, casi fronteriza con la vecina Tanzania, además de capital de provincia y sede diocesana, es la tercera ciudad más poblada de Burundi. Desde allí, hace seis meses –poco después de la jornada del pasado Domund–, el obispo Ntahondereye enviaba su muy cordial agradecimiento al director nacional de las OMP. “Muy apreciado padre Calderón –dice en su carta–: reciba la más sincera expresión de mi profunda gratitud por el apoyo que nos siguen brindando las Obras Misionales Pontificias en España, que usted dirige”. Y añade: “En mi calidad de obispo de la diócesis de Muyinga, me complace acusar recibo de su carta, del 10 de septiembre último, donde nos anuncia la concesión de un subsidio ordinario, que asciende a 30.398,67 , y otro de 22.071,93 , destinado a los catequistas. En total, 52.470,60 ”. Monseñor Ntahondereye confiesa: “Sería negligente si no se lo agradeciera. Gracias a esta subvención, apenas podemos realiNÚM. 215, MAYO DE 2021

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zar las principales actividades relacionadas con la Propagación de la Fe en nuestra diócesis, y cumplir así nuestro encuentro en la Iglesia y en el mundo”. Y concluye reiterando: “Reciba, querido padre, mi profunda gratitud por el apoyo que nos siguen brindando las Obras que usted dirige”.

Necesaria generosidad

La de Muyinga no ha sido la única diócesis destinataria de la solidaridad de los católicos españoles. La fraterna generosidad que tanto necesita Burundi también ha alcanzado a otra media docena de sedes episcopales de ese atribulado país. Y es que no hay que olvidar que esta nación africana forma parte –y sobresale– del pelotón de las más pobres del mundo. Por una estremecedora paradoja, a pesar de que el suelo de Burundi dispone de muy importantes reservas minerales, sus 11,5 millones de habitantes casi nada reciben de cuanto les brinda la naturaleza. El país es pequeño, pero está, sin embargo, superpoblado: si en España hay 94 habitantes por km2, en Burundi ya son 414. Y se estima que, a la vuelta de 20 años, la 44 misioneros

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Monseñor Joachim Ntahondereye

población se va a doblar: llegará a superar los 20 millones. Hoy, la mayor parte vive en zonas rurales. El campo, allí, ha sufrido una masiva deforestación. La ingesta de proteínas y grasas es muy limitada entre la población. Tanto es así que la carne solo representa el 2%, o menos, de los alimentos que se comen. Por eso, es bastante común la enfermedad provocada por la falta de nutrientes. La esperanza de vida solo alcanza los 60 años. Y para colmo, en Burundi, como en la vecina Ruanda, sigue vivo un enfrentamiento entre sus principales habitantes: hutus y tutsis. A la vista de la situación que sufren los burundeses, seguro que cobra más fuerza y justificación la mención de los subsidios

enviados desde España el año pasado. Así, la archidiócesis de Gitega también recibió dos entregas (subsidio ordinario y catequesis) por valor de 56.261,78 . La diócesis de Bubanza, por su parte, pudo disponer de cinco envíos, por un total de 94.727,54 . Con esas cantidades, además de afrontar los gastos ordinarios y de catequesis, pudo construir un cerramiento en la parroquia de Mubanza. También, proseguir la rehabilitación del maltrecho tejado de la iglesia de Muyebe. Y edificar un alojamiento para acoger a los peregrinos que acuden a Zina, al santuario mariano de Nuestra Señora de la Reconciliación, que tienen las Hermanas de María de Schoenstatt, el instituto secular más antiguo de la Iglesia.


AY U D A M O S A . . .

Cinco entregas ha recibido igualmente la archidiócesis de Bujumbura. Las enviadas por Propagación de la Fe suman 91.338,32 . Con eso se ha podido acometer la construcción de dos templos parroquiales: el de Buziracanda y el de Rutongo. Y a esa cantidad hay que añadir otros 49.847,79 , enviados por la Obra de San Pedro Apóstol para sustentar el seminario mayor del Santo Cura de Ars, donde un equipo de diez profesores se ocupan de la formación de 136 estudiantes. La diócesis de Ngozi recibió cuatro remesas por un valor total de 112.038,85 . Gracias a ello, se ha podido construir el presbiterio en la parroquia de Gisyo y también ha sido rehabilitada la capilla del noviciado de las Hermanas de Bene-Mariya, en Busiga. Por su parte, las seis partidas enviadas a la diócesis de Rutana, que suman en total 120.051,51 , han valido para realizar tres cosas bien principales. La primera, proseguir con la construcción de las oficinas para la curia diocesana. La segunda, realizar un proyecto de seguridad en el centro de Gifunzo, para evitar las “fugas de material”. Los 110 niños que allí están acogidos son pequeños abandonados que sufren patologías psicosociales. Y la tercera, comprar uniformes y material escolar para 300 niños huérfanos y enfermos de sida y paludismo. Por último, la diócesis de Ruyigi, erigida en 1973, sufragánea de Gitega, ha sido destinataria de una docena de subsidios, por valor de 125.043,63 . Esta ayuda, procedente, en buena parte, de la Infancia Misionera, ha permitido comprar leche en polvo y harina de maíz para alimento de los niños que viven en la cárcel, donde sus madres, presas, cumplen condena.

Con esos dineros, la parroquia de Kinynya ha podido poner en marcha un curso de formación para la paz y el deporte. Ha comprado equipamiento para ocho grupos deportivos. Los niños, cuando terminan la escuela, están en las calles expuestos a peligros. Para evitar esos riesgos, ha sido un acierto ofrecerles alternativas de deportes que fomentan la paz y el compañerismo, y protegerles así

de la calle. Un colectivo de 120 niños está beneficiándose de eso. En resumidas cuentas: gracias a Infancia Misionera (31.089,42 ), a San Pedro Apóstol (49.847,79 ), y, sobre todo, a Propagación de la Fe (619.977,21 ), Burundi ha recibido un monto total de 700.914,42 euros. Una gran ayuda, que se queda chica al lado de tantas y tan grandes urgencias. TOMÁS TAMARREDO

Si estás interesado en realizar un donativo, puedes hacerlo en el número de cuenta ES25 0075 0204 9506 0006 0866. También, accediendo a la página web www.omp.es y pinchando en la opción "Haz un donativo".

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