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EDITADA POR LAS OBRAS MISIONALES PONTIFICIAS

Nツコ 158 O C T U B R E Aテ前 2015

TERCER MILENIO


Nº 158. OCTUBRE, 2015

TERCER MILENIO EDITA OBRAS MISIONALES PONTIFICIAS C/ Fray Juan Gil, 5 28002 - Madrid Tfno: 91 590 27 80 Fax: 91 563 98 33 E-Mail: dir.nal@omp.es http://www.omp.es http://www.domund.org

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en este número... IGLESIA A FONDO En su visita a EE. UU. el papa Francisco ha elevado a los altares al misionero franciscano fray Junípero Serra, extraordinario evangelizador y uno de los más sobresalientes padres de la patria norteamericana.

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PRIMER PLANO El drama de la guerra, el hambre y la desesperación lleva a miles de familias a abandonarlo todo para alcanzar el sueño de una vida en paz en la vieja Europa.

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INFORME Como antesala al Jubileo convocado por el papa Francisco, el DOMUND de este año, que se celebrará el próximo domingo 18 de octubre, se presenta bajo el lema "Misioneros de la misericordia".

30 y además... 7 TRIBUNA

Ante el DOMUND 2015

10 EL OBSERVADOR CHINA - ORIENTE MEDIO ECUADOR - INDIA

20 ASÍ VA EL MUNDO BURUNDI REP. CENTROAFRICANA MÉXICO - SUDÁN DEL SUR

37 ENTREVISTA

Hna. Yvette, Misionera Mercedaria de Bérriz

42 ANIMACIÓN MISIONERA 45 CARISMAS Siervas de María de Anglet

48 CULTURA La vida de película del hijo del ferroviario que llegó a ser Papa

53 EL CUARTO MUNDO 54 EN EL OBJETIVO 56 MISIÓN VIVA

Padre Ernest Segule, agustino congoleño


EDITORIAL

CAMPEONES DE LA MISERICORDIA

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on la crisis de los refugiados poniendo en evidencia las vergüenzas de la que se suponía acogedora Europa, se nos presenta el DOMUND de este año, que se celebra el día 18 de octubre. Y lo hace con un lema en torno a dos palabras inseparables: “Misioneros de la misericordia”. Dos términos que resulta imposible concebir por separado, porque no hay misión sin misericordia ni misionero que pretenda serlo sin que la ponga en práctica en su labor de anunciar y dar testimonio del mensaje de justicia, libertad y amor de Jesús. Dos palabras, además, que, sin saber de la actualidad que les esperaba cuando viesen la luz, tanto bien harían para aliviar la mayoría de los males, por no decir todos, que padece la humanidad y, por supuesto, también el de la amarga realidad que hoy padecen en el Viejo Continente quienes huyen y arriesgan la vida con la única intención de salvarla. No es extraño que el papa Francisco, como si del mismísimo mundo soñado por Martin Luther King se tratara, se sienta necesitado de exclamar: “¡Cómo deseo que los años por venir estén impregnados de misericordia para poder ir al encuentro de cada persona llevando la bondad y la ternura de Dios!”. Y lo pide como un clamor, porque es consciente de que en

nuestras sociedades secularizadas no solo se quiere prescindir de Cristo, sino también de su mensaje, hasta de esa parte de humanismo cristiano que inspiró la Declaración de los Derechos Humanos. Como ha denunciado el Santo Padre, cada vez más gente cae “en la terrible trampa de pensar que la vida depende del dinero, y que ante él todo lo demás se

Ante esta realidad, la figura de esas personas de talla excepcional que son nuestros misioneros y misioneras se impone y se hace más necesaria que nunca, porque ellos y ellas son auténticos campeones de la misericordia, como lo ha querido hacer saber a todo el mundo nuestro DOMUND. Estos hombres y mujeres lo han dejado todo para dar testimonio de

Estos hombres y mujeres, los misioneros y misioneras, lo han dejado todo para dar testimonio de cómo Dios ama gratuitamente, sin pedir nada a cambio. vuelve carente de valor y dignidad”; cada vez caemos más “en la indiferencia que humilla”, “en el cinismo que destruye”. La violencia, la persecución, los abusos, la injusticia... se viven con una habitualidad que nos anestesia. La conciencia de nuestras sociedades se revuelve con menos frecuencia cuando observa cómo se obliga a retroceder a quienes huyen en condiciones inhumanas y buscan un futuro mejor, o cuando se muere por hambre o enfermedad lejos de nuestras fronteras; y, por no percibir, ya no vemos ni la violencia ni el pecado que reside en esa brecha que se incrementa como un abismo entre “quien desperdicia lo superfluo y quien carece de lo necesario”.

cómo Dios ama gratuitamente, sin pedir nada a cambio. Ellos no solo tienen los ojos bien abiertos ante las miserias del mundo; además prestan sus voces para que la denuncia suene como un clamor en medio de la indiferencia de los pueblos enriquecidos. No solo curan las heridas de tantos hermanos y hermanas privados de la dignidad; también se ponen de rodillas para servirles y ayudarles a ponerse en pie. En su ADN, no podía ser de otro modo, está escrito el dar de comer al hambriento, de beber al sediento, vestir al desnudo, acoger al forastero, asistir a los enfermos, visitar a los presos o enterrar a los muertos... Son los “Misioneros de la misericordia”.

EDITA: Obras Misionales Pontificias DIRECTOR NACIONAL DE OMP: Anastasio Gil DIRECTOR Alfonso Blas DISEÑO Antonio Aunés COLABORADORES Rosa Lanoix, Rafael Santos, Francisco José Pérez Valero, Dora Rivas, José Beltrán, JoTERCER MILENIO sé Carlos Rodríguez, José Ignacio Rivarés, Fernando Redondo, Israel Íñiguez, Modeste Munimi, José Ramón Carvallada, María Jesús Sahagún, Carmina Sofía Fernández, Juana Gómez, Joaquín Martínez, Juan Lázaro Sánchez, Vicente Marqués Ruiz ARCHIVO FOTOGRÁFICO Antonio Aunés, Rafael Santos FOTOGRAFÍAS Efe, Missio SUSCRIPCIONES Roberto Murga DEPÓSITO LEGAL M-48558-1999 ISSN 1695-1034 IMPRESIÓN Gráficas Dehon. PP. Reparadores. C/ La Morera, 23-25. Torrejón de Ardoz, Madrid. Tfno: 91 675 15 36


IGLESIA A FONDO

El papa Francisco eleva a los altares al misionero mallorquín fray Junípero Serra, forjador de California y uno de los más sobresalientes padres de la patria norteamericana. Fue uno de los verdaderos fundadores de América, extraordinario misionero y civilizador.

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a nación más poderosa de la Tierra acaba de escribir su más reciente actualidad con marcados acentos y trazos españoles. En esta ocasión, además, el tono hispano, más alto, sostenido y prolongado de lo habitual, ha sonado en estéreo. O, por mejor decir: ha sido escrito por partida doble. En efecto: primero, los reyes de España, invitados por el presidente Obama, han visitado su país a mediados de septiembre. Después, el papa Francisco ha hecho otro tanto cuando, durante esa su pri-

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mera visita pastoral a los Estados Unidos para participar en el Encuentro Mundial de las Familias, y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, ha canonizado a un español, ilustre padre de la patria estadounidense. Por esa razón, en su día, le fue erigida una efigie en la famosa Sala de las Estatuas, en el Capitolio, allá en Washington, donde hay alrededor de un centenar de preeminentes norteamericanos egregios. Se trata nada más –¡y nada menos!– que del franciscano y mallorquín fray Junípero Serra. Hace 27 años que Juan Pablo II, el santo Papa polaco, lo beatificó. Fue el 24 de septiembre de 1988, 204 años después de su muerte, acaecida en la misión de San Carlos Borromeo, la segunda que él mismo fundó en el Carmelo de California. Ahora, el papa Francisco ha elevado a la gloria de los altares a este singular y ejemplar apóstol de California y de la mexicana Sierra Gorda de Querétaro. La ceremonia tuvo lugar en Washington, en la basílica de la Inmaculada, que se levanta en el


Desde 1932, la efigie de fray Junípero Serra está en la Sala de las Estatuas del Capitolio, en Washington, en agradecimiento a la labor realizada por este franciscano en tierras de California.

Fray Junípero fundó nueve misiones, sobre las que se edificaron las principales ciudades de California. pasado 15 de enero. “En septiembre, si Dios quiere, canonizaré a Junípero Serra en Estados Unidos”, afirmó anticipando la noticia. Dicho y hecho.

Insólitas críticas

campus de la Universidad Católica y que es el templo más grande de los Estados Unidos, el pasado 23 de septiembre. A pesar del tamaño de la basílica, la ceremonia se celebró en la explanada exterior para poder acoger, así, a la multitud de creyentes que participó en la celebración. La comunidad católica norteamericana ha recibido de muy buen grado el anuncio que hiciera el propio papa Francisco en su viaje de Sri Lanka a Filipinas, el

Pero no todo han sido plácemes, aplausos y felicitaciones. Aunque nadie lo esperaba –ni una sola voz discordante se escuchó cuando Juan Pablo II lo beatificó; tampoco cuando, unos años antes, fue declarado venerable–, ahora, ese gesto del Papa ha desencadenado una tormenta tan insólita e inesperada como abrupta y desagradable. Para empezar, han llovido los abucheos, las desaprobaciones y las protestas. Tal vez, la más sonada, por descabellada y estridente, la promovida por el senador Ricardo Lara Hernández, un parlamentario demócrata californiano, abiertamente homosexual.

El sobredicho político, de origen mexicano, pretende bajar de su pedestal a fray Junípero Serra, el único español y, ahora ya, santo hispano, que figura en la mencionada Sala de las Estatuas del Capitolio. Y todo, para poner, en su lugar, a una tal Sally Rider, quien fuera la primera astronauta norteamericana que navegó por el espacio exterior. Otras dos mujeres soviéticas hicieron eso mismo antes que ella. Y algunos ¿aviesos? periodistas, queriendo o sin querer, han echado más leña al fuego, recordando que la citada astronauta, fallecida a causa de un cáncer de páncreas en 2012, también era homosexual. Vamos, que el senador barría para su casa. “Hacer eso sería tanto como lo que los yihadistas hacen en Irak cuando destruyen los monumentos de sus antepasados”. Lo dijo, meses atrás, Rubén Mendoza, profesor de Arqueología en la NÚM. 158, OCTUBRE DE 2015

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Junípero Serra fue canonizado en septiembre por el papa Francisco durante su visita a Estados Unidos. Universidad de California. Y añadió que la canonización que acaba de celebrar el papa Francisco es muy importante para toda la gente mexicana de California. “También, para todos los latinos. Junípero Serra es un santo latino. Él representa nuestra herencia, nuestra cultura y nuestra religión. La canonización de Serra es tanto como reconocer la tradición hispana. Para nosotros, es algo de mucho interés, aunque, a la vista de los ataques, son muchos los que desconocen su historia”. El profesor Mendoza advierte de que esa inquina no es nueva: “Siempre hemos tenido ataques y consideraciones muy negativas contra nuestra herencia hispana, católica e indígena mexicana. Yo he visto todo eso desde niño. El ataque contra Serra lo veo como un ataque contra nuestra cultura. A mí, por ser arqueólogo, me han atacado siempre: 16 misioneros

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por trabajar en las misiones e interesarme en los documentos de la historia hispana. Han dicho que mi agenda pretende glorificar todo lo colonial. Y la verdad es que yo solo quiero estudiar nuestra herencia, y saber la contribución de los hispanos y los indígenas”. Y el arqueólogo concluye: “Retirar la estatua de Serra del Capitolio es quitar al único representante de la cultura hispanomaericana en Washington D.C. Eso es lo que están haciendo, en Irak, los terroristas del Estado Islámico: destruyen los monumentos de los antepasados. No hay diferencia. Tratan de quitar a los héroes de nuestra cultura. Lo más negativo es que fue un hispano el que comenzó esta discusión. Así es California: nosotros mismos estamos en contra de nuestra cultura. Para mí, la canonización va a ayudar a que exista más información”.

Lo chocante del caso es que la protesta del senador Lara no ha sido la única: la profesora Deborah Miranda, descendiente de los indios ohlone (tribus de la bahía de San Francisco), dijo que “esperaba mucho de este Papa por sus posiciones sobre la justicia social” y pidió un debate sobre la canonización. El diario Los Angeles Times, por su parte, también abrió un debate sobre la canonización. “Si Serra es hecho santo, vamos a tener que poner sobre la mesa las imputaciones por el tratamiento letal y brutal a los indios de América”, dijo Nicole Lima, directora del Museo Indio y Centro Cultural de Santa Rosa, descendiente de la etnia pomo. Steven Hackel, otro historiador de la Universidad de California, por su parte, dijo que Junípero Serra “fue un hombre de su tiempo”, que consideraba a los nativos incapaces de gobernarse por sí mismos. “Los franciscanos pensaron que estaban obligados a tomar decisiones por ellos”, explicó Hackel. Como no podía ser de otro modo, monseñor José Horacio Gómez, 64 años, arzobispo de Los


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Ángeles nacido en el Monterrey mexicano, también ha salido a la palestra para advertir que “el rico simbolismo de su canonización coincide con un momento de profunda incertidumbre y cambio social en los Estados Unidos. Actualmente, la sociedad estadounidense está atrapada en medio de un divisivo debate político y cultural sobre la inmigración y el futuro de su identidad histórica como una nación multicultural de inmigrantes”. Nada más conocerse la noticia de la canonización, el arzobispo tuvo una primera manifestación de nativos frente a la catedral de Los Ángeles. “Esta canonización –ha dicho también monseñor Gómez– llega en un momento en el que la sociedad y la cultura estadounidenses están siendo agresivamente secularizadas y descristianizadas. Es-

te proceso –llevado a cabo por las élites culturales y de gobierno– plantea serias preguntas acerca de la identidad nacional de Estados Unidos y de su compromiso histórico con la libertad de conciencia, con la libertad religiosa y con una sociedad civil que respete los derechos de los creyentes y de las instituciones religiosas, para ayudar a moldear el bien común”. “Desafortunadamente –continúa el prelado–, muchos de los argumentos que circulan por ahí sacan a relucir viejos estereotipos que se remontan a la propaganda antiespañola y anticatólica de la ‘leyenda negra’. Incluso en los mejores escritos académicos, podemos detectar un fuerte prejuicio contra las creencias católicas y un profundo escepticismo acerca del proyecto misionero de la Iglesia. Todo esto impide hacer una evaluación honesta del Padre Serra y de los comienzos religiosos de Estados Unidos”. El debate ha llegado a Europa. El propio Gobierno balear, a través de su portavoz, Nuria Riera, ha salido en defensa de su paisano: “Para Balears, es un orgullo y motivo de alegría”. Y alabó la labor evangelizadora del franciscano mallorquín. Por su parte, Guzmán Carriquiry, número dos de la Comisión Pontificia para América Latina, también denunció los planes para quitar a Serra del Sala de las Estatuas: “Quieren sacarlo del Capitolio, precisamente, cuando el primer Papa hispano va a canonizarle. Esa no

sería una extraordinaria acogida por parte de un país que pretende ser ejemplo de multiculturalidad”.

Gigante misionero El caso es que el bueno de Miguel José Serra Ferrer, que tal era el nombre de pila de fray Junípero, nacido hace casi 302 años en la villa mallorquina de Petra, fue, durante sus 70 años de vida, un cristiano ejemplar. Flaco, chaparro y debilucho, terminó siendo un gigante misionero de los pies a la cabeza. Era el tercer hijo de una humilde familia de labradores. A poco de comenzar el siglo XVIII, el 24 de noviembre de 1713, colgaron, según la costumbre, un ramillete de laurel a la puerta de casa para anunciar que el nacido había sido varón. Sus padres eran analfabetos, pero nada frívolos con la fe: “Hijo mío, te encargo que seas un buen religioso del padre san Francisco”, dijo don Antonio Serra cuando llevó a su hijo a la escuela que los franciscanos tenían en el convento de San Bernardino. Y Miguel José cumplió, a rajatabla y con creces, lo que le había apuntado su padre. Al proclamar sus votos –se sabía de pe a pa las Florecillas de san Francisco–, tomó el nombre de Junípero, el que fuera uno de los primeros compañeros del Poverello de Asís. Pronto se doctoró. Y llegó a ser un acreditado profesor en Teología y Filosofía. Pero el magisterio y la oratoria académica no estaban hechos para el nuevo Junípero balear. Ya corría por sus venas, imparable, el virus de la misión ad gentes. Su sueño: ser misionero. Y a fe que lo fue. Y más andariego que Teresa la de Ávila, famosa correcaminos que, ahora, anda festejando sus 500 años. Fray Junípero, al fin, se embarcó. Zarpó de Mallorca el 13 de abril de 1749, junto a su amigo NÚM. 158, OCTUBRE DE 2015

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y compañero el padre Palou. Arribó, primero, a Málaga. Y, llegado a Cádiz, tras varias intentonas fallidas, puso rumbo al virreinato de la Nueva España con otros 20 compañeros y siete dominicos. Tras una procelosa travesía –a punto estuvieron de naufragar– y hacer escala en Puerto Rico, la nave atraca en Veracruz el 7 de diciembre de ese mismo año 1749. Una vez en tierra, el grupo se traslada a la ciudad de México en carruajes y caballerías. Pero fray Junípero dice que no. Él y otro hermano andaluz deciden hacer el caminito a pie. Total, solo son 500 kilómetros lo que hay que andar... En el trayecto, la picadura de un insecto en una pierna se convirtió en herida incurable que le dejó llagado y cojo para toda la vida... Pero el venenoso bicho no pudo frenar el ímpetu misionero del tozudo balear. A los seis meses, el virrey le autorizó, ¡por fin!, a trabajar con los indios de Sierra Gorda. Y allá que se fue el bueno de fray Junípero. No solo a entregarse a la evangelización propiamente dicha de los indios pames. También, a formarles en las nuevas técnicas agrícolas, ganaderas, de hilar y tejer, y de construcción, para garantizar mejor su subsistencia. En esas anduvo nuestro incansable gigante misionero nueve años. Y el fruto de su trabajo ha permanecido oculto durante más de dos siglos. Sí. Las misiones puestas en pie por esa media docena de franciscanos misioneros que capitaneaba fray Junípero –Xalpan, Tancoyol, Landa, Concá y Tilacono– no fueron redescubiertas hasta 1961. Una tormenta tuvo la culpa. ¡Bendita culpa!, por cierto. En efecto: la expedición de expertos que buscaba antiguas misiones agustinas por la Huasteca potosina perdió el norte. Y, tras 18 misioneros

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Además de llevar el Evangelio a los nativos, el padre Serra también fue un gran defensor de sus derechos. avanzar toda la noche sin rumbo, al amanecer, tropezaron con un muro que, al cabo, resultó ser la hermosa fachada de una iglesia que estaba escondida bajo la maleza: era la misión de Jalpan. Tirando de esa cuerda, al poco, aparecieron las demás. El propio fray Francisco Palou, biógrafo y compañero de Serra, habla de ellas en su obra. Una vez restauradas, esos templos, ahora, son verdaderas joyas coloniales de la mexicana región de Querétaro. También en Querétaro, como en el Capitolio de Washington, tiene su estatua fray Junípero. Pero... poco más: ni en los libros de Historia que estudian


plaban por la ilustrada Europa, sembrada de logias masónicas, llegaron a la Nueva España. En efecto: en 1767, Carlos III decretó, mediante la Pragmática Sanción, la expulsión de los jesuitas de todos los dominios de la Corona, incluido el virreinato de la Nueva España. Así las cosas, 16 franciscanos, con fray Junípero a la cabeza, partieron de México el 14 de julio de 1767 rumbo a las Californias, para cubrir el vacío que dejaban los hijos de san Ignacio. Comenzó, así, la forja de lo que hoy es California. Además de llevar el Evangelio a los indígenas americanos, el padre Serra fue su defensor. Con 60 años, viajó de Carmel a México para interceder en su favor ante el virrey. El viaje puso su vida en peligro en dos ocasiones. Pero llegó vivo a la

los muchachos mexicanos aparece este gigantesco bienhechor de los más necesitados de su tiempo. Preparando su cachava y sus huaraches andaba el mallorquín, que ya tenía por objetivo una nueva aventura misionera: poner rumbo a Texas, para encontrarse con los apaches. En esas estaban fray Junípero y sus compañeros cuando los nuevos aires que so-

meta. Y presentó su Representación sobre la conquista temporal y espiritual de la Alta California, hoy famosa, con su “Declaración de los derechos”, que aspiraba al mejoramiento de toda la actividad misionera en California, particularmente al bienestar físico y espiritual de los nativos americanos... Tal vez por eso, el santo Papa polaco, al visitar su tumba, en la

misión de San Carlos Borroneo, el 14 de septiembre de 1987, recordó in situ su Representación. Y luego, alabó los esfuerzos de Serra para proteger a los indios de la explotación ante los indios de Fénix, en Arizona. Otro franciscano, el hermano Maynard J. Geiger, de la provincia californiana de Santa Bárbara, dedicó mucho tiempo a estudiar la vida y la obra de fray Junípero, por encargo de sus superiores. El resultado: más de 10.000 documentos. Pero, además y sobre todo, la experiencia le empujó, en 1943, a escribir una carta en la que confiesa: “Carísimo padre Serra: Tu progreso hacia los altares puede ser lento, pero cuando llegues allí yo aseguro un rejuvenecimiento espiritual del que California está necesitada. Tenemos una tierra de hermosura que mana leche y miel. Tenemos, por tu causa, ricas tradiciones espirituales, negadas a otros lugares. Sin embargo, no somos tan ricos en los valores del espíritu como deberíamos serlo. Quizá pensamos demasiado en términos de Hollywood, yates y magníficas autopistas. Sabes que ya no hacemos muchas caminatas y, si guardamos vigilias, siempre hay luces de neón en la vecindad...”. Más recientemente, Teodomiro Fuentes, sacerdote claretiano, misionero en Filipinas, en 1951, y en muchos otros destinos, desde la misión de San Gabriel, al este de Los Ángeles, donde ahora reside, como buen castellano de pro que es (nació en el pueblito palentino de Espinosa del Cerrato), ha dicho que, a pesar de su edad –tiene 88– no acaba de entender a santo de qué han llovido tantas críticas a fray Junípero. Y añade que ni en España ni aquí se aprecia a los grandes hombres de la Iglesia. JUAN DE VILLACOBOS NÚM. 158, OCTUBRE DE 2015

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PRIMER PLANO

"Que cada parroquia, cada comunidad religiosa, cada monasterio de Europa acoja a una familia de refugiados, comenzando por mi diócesis de Roma". Este es el llamamiento que hizo el Papa el pasado 6 de septiembre para ayudar a encarar la grave crisis migratoria que sacude al Viejo Continente. En lo que va de año, y hasta septiembre, habían cruzado el Mediterráneo 472.000 personas, según la Organización Internacional de las Migraciones. Unas 2.500 se habían quedado por el camino, persiguiendo su sueño legítimo de una vida mejor.

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l del 2015 será recordado, sin duda, como el verano de la crisis migratoria. Y también, como la hora en que Europa, por fin, se conmovió –o pareció conmoverse de verdad– ante el drama que sufren las víctimas de la guerra, el hambre y la desesperación que llegan a sus fronteras. Todo ocurrió en unos pocos días. Los medios de comunicación llevaban semanas hablando de los enfrentamientos policiales con los inmigrantes que querían entrar en el Reino Unido desde Calais (Francia), y de las mi-

les de personas que llegaban a Grecia desde Turquía, para desde allí continuar viaje por Macedonia, Serbia y Hungría hasta Alemania y Austria, cuando, de repente, el 28 de agosto, saltó la noticia de un nuevo naufragio. Otro más. Esta vez eran dos los barcos llenos de inmigrantes que se hundían frente a las costas de Libia, el primero con unas 400 personas a bordo, el segundo con 50. En total había unos 200 muertos. No era la mayor tragedia vivida hasta entonces en el Mediterráneo –unas 2.500 personas se han ahogado ya


La imagen del pequeño Aylan muerto a orillas del Egeo azotó por fin las conciencias de toda Europa. en sus aguas este año–, pero sí una de las más dramáticas, pues al menos 52 hombres, mujeres y niños murieron asfixiados en las bodegas a causa de los gases del motor, sufriendo violencia extrema por parte de los traficantes de personas cuando quisieron escapar. Por esos mismos días era hallado también en una autopista de Austria un camión con 71 cadáveres de refugiados sirios en su interior. Los traficantes de personas habían abandonado el vehículo y huido, condenando a la muerte por asfixia a los desamparados inmigrantes. El remate a tanta desgracia lo ponía, unos días después, la foto del pequeño Aylan Kurdi yaciendo ahogado en una playa de Turquía, ante la mirada compasiva

e impotente de un policía. Aylan era un niño de tres años, y murió junto a un hermano de cinco y a su madre de 35, cuando trataban de llegar en una frágil embarcación a la isla griega de Kos. Solo sobrevivió el padre. Procedían de Kobane, una localidad siria fronteriza con Turquía asediada durante meses por el Estado Islámico, y habían intentado sin éxito recibir asilo en Canadá, donde tenían familiares. Y de repente, una comprensible y justa ola de indignación y solidaridad se instaló entre las gentes de bien, conmovidas aún más, si cabe, por las vergonzosas imágenes de una periodista húngara pateando y zancadilleando a niños y adultos que huían de la

policía en el campo; por las palabras de todo un eurodiputado que calificaba de “basura humana” a los inmigrantes; y por el vídeo del lanzamiento de comida a un grupo de ellos, como si de animales se tratara, en un centro de inNÚM. 158, OCTUBRE DE 2015

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ternamiento de Hungría. Quizá por todo ello, y de la noche a la mañana, los informativos de la radio y de la televisión pasaron a considerar a todos los inmigrantes como “refugiados sirios e iraquíes” que huían de la guerra.

Refugiados e inmigrantes económicos Pero no era así. Su procedencia era más variada de lo que se ha contado. Sirios e iraquíes que huyen del Daesh o Estado Islámico representan, en efecto, un importante porcentaje de los recién llegados, al igual que los afganos, pero hay también decenas de miles de kosovares y albaneses. No es casualidad, por ejemplo, que entre las nuevas medidas migratorias que propone adoptar la Unión Europea (UE) esté la declaración de Albania y del territorio de Kosovo, además de Bosnia-Herzegovina, Macedonia, Montenegro, Turquía y 26 misioneros

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Para las instituciones eclesiales, las políticas europeas sobre migración han resultado un absoluto fracaso. Serbia, como “países seguros”, cuyos ciudadanos, en consecuencia, no podrán solicitar asilo. Europa se ha visto desbordada por la crisis migratoria, la más grave en el Viejo Continente desde la Segunda Guerra Mundial. A la Unión Europea habían llegado de enero a julio unas 300.000 personas, según el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). Frontex, por su parte, la Agencia Europea de Control de Fronteras Exteriores, precisa que 132.240 de ellas han arribado a Grecia y Bulgaria; 102.342 a Hungría y Eslovenia; 91.302 a Italia; y 6.698 a España. Nuestro continente, además, ha respondido a la crisis tarde y

mal. En mayo, los Veintiocho ponían el grito en el cielo y se peleaban, porque entre todos debían acoger a 40.000 refugiados, cuando pocos meses después no les queda otra que repartirse a 160.000. “En la UE falta Unión y falta Europa”, llegó a denunciar el 9 de septiembre Jean Claude Junker ante el Parlamento Europeo, en el marco del primer debate sobre el estado de la Unión. “No es el momento de tener miedo, hay que ser audaces”, añadió el presidente de la Comisión Europea. “Estamos hablando de personas, no de cifras. Imagínense ustedes, con sus hijos en brazos, viendo cómo el mundo se deshace. Si fuera así, no habría muro que no fueran a


heroína para los inmigrantes– espera recibir este año a entre 500.000 y 800.000 personas.

Fracaso absoluto de las políticas migratorias Hasta ahora, sin embargo, las políticas europeas sobre migración se han revelado un absoluto fracaso. Así lo creen, al menos, organismos eclesiales como Cáritas Española, CONFER y Justicia y Paz. Y así lo denunciaron en un comunicado conjunto el pasado 2 de septiembre. Lo que está viviendo Europa –afirman en ese escrito– “no es solo una crisis humanitaria. Es el estrepitoso fracaso de una política

subir, mar que no fueran a atravesar o frontera que cruzar para huir de la guerra o de la barbarie del Estado Islámico. Debemos acoger a los refugiados en la UE”. Junker parecía referirse únicamente a refugiados sirios e iraquíes, no a víctimas de otros conflictos armados ni a la “inmigración económica”. La Comisión ha establecido un mecanismo –que a la hora de escribir estas líneas todavía debía recibir el visto bueno de los Veintiocho– para el reparto de cuotas entre los Estados miembros, en función de una serie de variables. Se trata de un sistema que se quiere que sea permanente y obligatorio para prevenir crisis futuras, de suerte que aquellos Estados que rechacen la cuota de refugiados que se les asigne deban aportar el 0,002% de su PIB a un fondo común destinado a su atención. Para fijar el número que corresponde a cada Estado, se han tenido en

cuenta variables como la población del país acogedor (criterio que pesa un 40% a la hora de calcular la cifra), su PIB (otro 40%), su índice de paro (10%) o las solicitudes de asilo que haya concedido hasta ahora (10%). En función de estos parámetros, España deberá hacerse cargo en los próximos dos años de 14.931 nuevos refugiados, un 12,4% del total. Alemania y Francia lideran nuevamente la clasificación, con 31.443 y 24.031 respectivamente. El país que gobierna Angela Merkel –una auténtica

mal llamada migratoria y que se reduce a un indecente y millonario control de flujos (Frontex, Eurosur…) sostenido sobre el discurso del miedo a la invasión del diferente. Los cayucos, Lampedusa, Ceuta y Melilla, la situación en Serbia, Grecia o Macedonia son consecuencias estructurales de esta desenfocada política, no las causas”. Para estas entidades, “la única solución propuesta por los Gobiernos, la vía de la seguridad, no es viable, ni en términos de humanidad ni en términos polítiNÚM. 158, OCTUBRE DE 2015

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PRIMER PLANO

cos”. Hay que invertir –insisten– en “políticas de desarrollo” y en “políticas de integración”. Estas mismas organizaciones, junto al Secretariado de la Comisión Episcopal de Migraciones y el Sector Social de la Compañía de Jesús, expresaron también el 9 de septiembre su preocupación porque estos días se está queriendo instalar en la opinión pública la idea de “refugiados sí, migrantes no”. “Debemos ser capaces de romper este mensaje”, insisten.

La crisis migratoria ha dejado en evidencia la fragilidad de una Europa que sigue en construcción. Y es que la Iglesia, a diferencia de los Estados, no distingue –ni debe hacerlo– si el hermano que requiere de ayuda llega huyendo de las bombas y las barbaridades del Estado Islámico; de otras guerras (en República Centroafricana, Sudán del Sur, Nigeria, Somalia, Eritrea, Yemen o Libia también las hay, y sus poblaciones también huyen y buscan asilo en Europa); o, simplemente, de la miseria y el hambre. Los cristianos, siguiendo el mandato de Jesucris28 misioneros

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to, tienen la obligación de acoger a todos estos hermanos, sin distinción de raza ni religión. El arzobispo de Madrid ha dejado caer esta misma idea en su última carta pastoral, al subrayar que “en la Iglesia nadie es extranjero”. “La Iglesia no será jamás extranjera para ningún ser humano”, ha dicho monseñor Carlos Osoro, quien ha constituido una “Mesa por la hospitalidad de la Iglesia en Madrid” para coordinar la ayuda de instituciones, familias

y particulares a los refugiados que lleguen a la capital. Madrid es una de las numerosas diócesis españolas (Barcelona, Valencia, Sevilla, León, etc.) que han ofrecido sus inmuebles y recursos para acoger a quienes lleguen a nuestro país, siguiendo la petición del papa Francisco. En Europa, la archidiócesis de Viena se ha comprometido a acoger en sus instalaciones a unos mil refugiados de Oriente Medio. Los llamamientos eclesiales pidiendo generosidad en la acogida han sido numerosos en España. Pero tampoco han faltado las denuncias en ellos. La Comisión de Migraciones de la CEE, por ejemplo, informó el 1 de septiembre de que hace dos años ya pidió al Gobierno la acogida de algún grupo de refugiados sirios, sin obtener entonces respuesta alguna. Y el mencionado escrito de Cáritas, CONFER y Justicia y Paz, que lleva por título un elocuente Es necesario un cambio en la política migratoria: el control y el miedo no son aceptables, reclama a los gober-


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nantes que dejen de construir vallas y muros y propongan soluciones políticas centradas en las personas. En Europa hay actualmente siete vallas para combatir la inmigración ilegal. Dos de ellas están en España, en Ceuta y Melilla. Las otras, en Hungría, en Calais (Francia), en Erdine (en la frontera entre Grecia y Turquía), y en Lesovo y en Kraynovo (estas últimas, en la frontera entre Bulgaria y Turquía). A ellas hay que añadir la alambrada de tres metros de altura que Hungría ha construido en tiempo récord a lo largo de 170 kilómetros en su frontera con Serbia. Hungría se está mostrando como uno de los países más duros en materia de inmigración, hasta el punto de que el Gobierno de Víctor Urban ha anunciado que a partir del 15 de septiembre aquellas personas que entren de forma clandestina en el país se exponen a una pena de 3 a 5 años de prisión. Polonia, República Checa y Eslovaquia no aceptan la nueva política de cupos que quiere aprobar la Unión.

La crisis migratoria ha dejado en evidencia la división y la fragilidad de una Europa que sigue en construcción. Una Europa en la que hay países –seis en total, entre ellos Reino Unido e Irlanda– que forman parte de la Unión, pero que no se han adherido al tratado de Schengen (que desde 1995 permite la libertad de circulación de personas y mercancías), y países que no forman parte de la Unión (Noruega, Suiza, Islandia, etc.), pero que sí forman parte del espacio Schengen y han abolido sus fronteras interiores. El problema de la inmigración en Europa no ha hecho más que comenzar. La actual crisis ha de servir de acicate para poner en marcha un sistema de acogida sostenible y permanente de refugiados. Pero que nadie se engañe: mientras haya guerras, mientras haya hambre y mientras haya pobreza y desesperación en los países de origen, a la próspera, envejecida y rica Europa seguirán llegando hombres, mujeres y niños que no vacilarán en cruzar mares y saltar todas las vallas que se les pongan por delante. De ahí que no estaría de más revisar e incrementar el porcentaje del PIB que cada uno de nuestros países dedica a la cooperación. “En este punto –sostiene monseñor Osoro– precisamos un urgente examen de conciencia”, pues “hemos hecho lo contrario en una proporción que no se justifica por la crisis en España”. Un último dato para la reflexión: el año pasado había en el mundo 59,5 millones de personas que habían tenido que abandonar sus hogares; 19,5 millones eran refugiados, 38,2 millones desplazados internos en sus propios países, y 1,8 millones solicitantes de asilo. En 2014, en toda la Unión Europea se otorgaron únicamente 184.665 concesiones de asilo. JOSÉ IGNACIO RIVARÉS

España, un hueso para el asilo igan lo que digan sus autoridades, España no es un país generoso y solidario con los inmigrantes. Y menos en los últimos tiempos. La nueva Ley de Seguridad Ciudadana elaborada por el actual Gobierno, que entró en vigor el pasado 1 de abril, modifica la Ley de Extranjería y permite explícitamente expulsar sin el proceso debido y de forma inmediata y colectiva (las llamadas "devoluciones en caliente") a quienes intenten entrar en suelo español saltando las vallas de Ceuta y Melilla. Estas "devoluciones en caliente" ya se habían practicado anteriormente de manera vergonzosa e ilegal. Nuestro país tampoco destaca especialmente por responder afirmativamente a las peticiones de asilo. El año pasado concedió 1.600 solicitudes, prácticamente las mismas que Malta (1.295) y Chipre (1.215), lejos, muy lejos de Alemania (47.555), Suecia (33.025), Francia (20.640), Italia (20.630), Reino Unido (14.065), Holanda (13.250), Bélgica (8.515) o Bulgaria (7.020). "Sería horrible –ha dicho la Comisión Episcopal de Migraciones de la CEE– que la repetición de los hechos (las muertes de migrantes) acabara anestesiándonos; que como dice el papa Francisco, «la globalización de la indiferencia acabara por secarnos las lágrimas»". La Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado que la Iglesia celebra el próximo 17 de enero tiene este año por lema "Emigrantes y refugiados nos interpelan. La respuesta del Evangelio de la misericordia".

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INFORME

Anunciar a Jesús en medio de un país en guerra. Hacer presente el Evangelio entre los más pobres cuando la persecución contra los cristianos es una realidad. Ser mensajero de esperanza en una tierra donde apenas hay hueco para la libertad. Alzar voces de reconciliación y de piedad cuando el entorno solo habla de violencia, venganza y desolación. Es el papel de los misioneros en los rincones del planeta, ser puente para hacer presente la misericordia de Dios, como proclama este año el lema del DOMUND: "Misioneros de la misericordia", antesala del Jubileo convocado por el papa Francisco.

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P. José Javier Parladé

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ajo la sombra de un árbol. En medio del bosque. Cincuenta catequistas escuchan atentamente al padre José Javier Parladé, misionero comboniano. Durante diez días ha dejado Yirol, su centro de operaciones en Sudán del Sur, para desplazarse hasta Billing, unos kilómetros al oeste del país, con el fin de formar a quienes acompañan a las comunidades cristianas y se han de convertir en una herramienta para trabajar por la paz en una nación que, lamentablemente, se ha acostumbrado a vivir en un estado de guerra permanente. “Llevo 45 años aquí –explica este sevillano de 73 años– y he visto cómo una guerra daba paso a la siguiente. Una termina y empieza la otra. Esto ha generado unas heridas enormes en la población, porque, poco a poco, la violencia va empapando la mentalidad de las personas y la venganza se convierte en una respuesta casi natural. Hacer frente a esta tendencia a golpe de misericordia

no es tarea fácil, ya que, aunque tú hayas tratado de concienciar a la gente, cuando menos te lo esperas, salta la chispa”. Misericordia. Esa palabra que nace de forma espontánea en el P. Parladé es el epicentro del lema del DOMUND 2015. A través de ese “Misioneros de la Misericordia”, el Domingo Mundial de las Misiones, que se celebrará el próximo 18 de octubre, quiere poner de manifiesto el papel de los 13.000 hombres y mujeres de nuestro país que, en los cinco continentes, ponen rostro, manos y voz al Dios que acoge con un abrazo de padre, que regala el perdón, que ofrece la salvación desde la alegría del reencuentro. Y todo, gracias a su entrega sin matices, y también a la generosidad de quienes hicieron posible que el año pasado se enviaran a las misiones 13,1 millones de euros a través de las colectas en las parro-

Fotos: Mundo Negro

“A pesar del sufrimiento, la fe te lleva a seguir comprometido e implicado con la gente”.

quias y colegios, aportaciones periódicas y herencias; un 10,13% más con respecto al año anterior.

Antesala del gran Jubileo De esta manera, Obras Misionales Pontificias busca presentar la Jornada misionera como la antesala al gran Jubileo de la Misericordia, convocado por el papa Francisco a partir del 8 de diciembre. “Es mi deseo, en efecto, que el Jubileo sea la experiencia viva de la cercanía del Padre, como si se quisiese tocar con la mano su ternura, para que se fortalezca la fe de cada creyente y, así, el testimonio sea cada vez más eficaz”, indica el Santo Padre en la carta NÚM. 158, OCTUBRE DE 2015

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I N F O R M E DOMUND 2015 Foto: Mundo Negro

de concesión de la indulgencia para este tiempo de gracia. Una ternura y un testimonio que los misioneros llevan por bandera allá donde están. Así, a pesar de que el conflicto armado se haya convertido en la enfermedad crónica que parece sepultar el futuro de Sudán del Sur, José Javier Parladé no se rinde. “Es cierto que, cuando sufres por primera vez la guerra, te rebelas hasta tal punto que te acabas desilusionando y agotando al verte incapaz de asimilar y comprender tanto sufrimiento. Pero desde la fe comienzas poco a poco a digerirlo y a curar las heridas que esta lucha fratricida genera en ti como misionero, y te lleva a seguir comprometido e implicado con la gente”. Esta dura realidad no reduce, de hecho, su compromiso con los pueblos a los que acompaña, ni su voz de denuncia: “Con esta última guerra estoy especialmente preocupado. Los anteriores enfrentamientos venían producidos por luchas tribales, en32 misioneros

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tre quienes se consideraban superiores frente a los esclavos. Sin embargo, ahora son los propios hermanos los que se enfrentan por el poder. Esto ha hecho que se rompieran las pocas reglas del juego que pueden existir en una guerra y que el conflicto haya sido más sangriento que nunca”. En medio de tanto dolor, el propio sacerdote reconoce, sin embargo, que hay signos de esperanza. “Hace poco me informaron de que un grupo de soldados había atravesado el Nilo para robar el ganado a unos campesinos, asesinando a los ocho hombres que lo cuidaban. A los pocos días de este suceso, llegaron a ese mismo poblado decenas de exiliados de la misma tribu que los soldados. Cogí el coche y me fui a todo gas para buscarles asilo e intentar evitar que los apalearan tras todo lo ocurrido. Mi sorpresa fue mayúscula cuando llegué y me topé con que todas las familias estaban acogidas como uno más, sin im-

portarles a unos y a otros lo que había ocurrido semanas antes”. Aunque Yirol no ha sido el epicentro de los enfrentamientos, este misionero mantiene que “dentro de la misión se refleja esta tensión”. José Javier Parladé está al frente de la parroquia; en total son cinco combonianos, cuatro sacerdotes y un hermano. Los primeros se responsabilizan de las labores pastorales de las 54 capillas que la conforman, mientras que el hermano está centrado en sacar adelante la escuela, donde ya han logrado dar una educación digna a más de 5.000 niños de la región: “Vivimos al otro lado del Nilo, y eso hace que suframos las consecuencias del conflicto de forma periférica. Por ejemplo, nuestras tierras se están convirtiendo en zona de acogida para los refugiados. El éxodo está siendo tan repentino que, de un día para otro, nos hemos encontrado a millares de personas bajo los árboles del bosque, sin cobijo ni alimento”. Es


P. Joaquín Briones

en esas caras y en esas miradas, donde el P. Parladé se topa con el rostro de Jesús misericordia: “No puedo borrar de mi mente a la mujer a quien acogimos el otro día, que me contaba cómo en un momento de la huida perdió de vista a su marido. Él iba de la mano con dos de sus hijos, y ella, con los otros dos. Hoy por hoy no saben siquiera dónde está cada uno. Ella, además, en plena carrera, fue víctima de un disparo de la guerrilla que le atravesó el rostro. Solo el llanto de sus hijos le dio fuerzas para levantarse y poder llegar hasta nosotros con la bala dentro”.

ca Joaquín Briones Herrero, misionero marianista que lleva diez años en Cuba. Apenas dos años antes se había puesto en marcha la misión de la congregación allí, en Vertientes, el segundo municipio más grande del país, que aglutina a unas 50 aldeas. Actualmente los seis marianistas están distribuidos en dos comunidades: en Mariel, perteneciente a la diócesis de Pinar del Río, y en Vertientes, que pertenece a Camagüey, donde está destinado el padre Briones, quien afirma que abordan su tarea misionera desde las tradicionales obras de misericordia: “Puedo decir que damos de comer al ham-

“Aquí hace falta fomentar esa acogida que defiende el Papa, promover la paz entre aquellos que no piensan igual”.

Grabado a fuego Quienes llevan grabado a fuego el lema del DOMUND 2015 son los misioneros presentes en Cuba. Y es que el histórico viaje de Francisco a la isla, entre el 19 y el 22 de septiembre, se ha realizado bajo el lema “Peregrino de la misericordia”. “Fue una propuesta interesante de los obispos cubanos. Si

a Juan Pablo II se le recibió como ‘Mensajero de la Verdad y de la Esperanza’, y a Benedicto XVI como ‘Peregrino de la Caridad’, ahora han querido unir la imagen del Papa argentino con su propuesta para toda la Iglesia universal”, expli-

briento en una región donde todos tienen algo de arroz y frijoles, pero donde apenas se pueden permitir comer carne una vez al mes. Frente a esto, nos buscamos la manera de poder repartir desayunos y les facilitamos el acceso o NÚM. 158, OCTUBRE DE 2015

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Juntos, frente al “grito de auxilio”

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n territorio de misión, toda la colaboración siempre es poca. Por eso, cualquier iniciativa que busque integrar en red el trabajo de unos y otros hace que los beneficios sobre los destinatarios se multipliquen. Con esta perspectiva se consolida el proyecto Solidarity with South Sudan; una iniciativa intercogregacional pionera, nacida en 2008, donde están involucrados más de 260 institutos de vida religiosa masculina y femenina, y que busca ofrecer un futuro a la población a través de la educación. En pleno Año de la Vida Consagrada, buscan hacer presente una de las llamadas más apremiantes de Francisco en la bula con la que convocó el Jubileo de la Mi-

sericordia: "Abramos nuestros ojos para mirar las miserias del mundo, las heridas de tantos hermanos y hermanas privados de la dignidad, y sintámonos provocados a escuchar su grito de auxilio". Yudith Pereira Rico, religiosa española de Jesús-María y directora ejecutiva asociada de Solidarity with South Sudan, ha escuchado en primera persona este clamor de los olvidados. "Fue un brote de violencia que tuvo lugar en pleno mes de agosto, cuando me encontraba de visita con el obispo. De un día para otro, nos encontramos en medio de una pequeña guerra entre los dinkas y los nuer en una zona que es aparentemente tranquila. La reacción de la población fue un éxodo

la compra de otros enseres básicos, como los zapatos, que cuestan el sueldo de un mes. También acogemos al forastero, visitamos a los enfermos y tenemos un dispensario que hemos puesto en marcha con las carmelitas misioneras”. Como el Estado prohíbe a la Iglesia contar con obras propias, como los colegios, los marianistas echan el resto en la catequesis. “Es una labor urgente. Hay que ser conscientes de que han pasado 34 misioneros

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masivo. Me dejó impactada, porque pudimos ver cómo el odio rebrota con rapidez. Se presentaron guerrilleros en nuestro centro para llevarse a 15 alumnos dinkas, pero gracias a la mediación del obispo les pudimos salvar", explica Yudith, que se muestra cautelosa, a raíz de lo vivido, sobre

el futuro del alto el fuego firmado a finales de agosto y que ya está en la cuerda floja. "No sabemos si se mantendrá, pero lo que podemos sacar en claro es el papel que el Consejo de las Iglesias de Sudán del Sur –que aglutina a las principales confesiones, incluida la católica– ha desempeñado

Yudith Pereira Rico

hasta cuatro y cinco generaciones sin bautizar. Así, aunque todos se consideran católicos de nombre, lo cierto es que han desaparecido las nociones más básicas, incluida la señal de la cruz. Más allá de la Virgen del Cobre, no hay mucho más. Para hacerse una idea: al poco de llegar aquí me encontré con un señor que me dijo que era cristiano. De inmediato le pregunté por cómo había pasado la Navidad. Su respuesta fue: ‘¿Qué es la Navi-

dad?’. Esto permite hacerse una idea de la misión que tenemos por delante. Hemos llegado a pueblos donde hacía años que no iba nadie, y hemos comenzado con una pastoral de primer anuncio y acercándoles al sacramento del bautismo. Por eso hemos elaborado también varios catecismos populares para explicarles la esencia de nuestra fe. Junto a la catequesis, estamos potenciando desde hace cinco años talleres de informática y de inglés”.


como grupo de presión clave para que el presidente, Salva Kiir, no mirara para otro lado y se comprometiera en defensa de la paz". Este compromiso por la paz se ve también reflejado en la vida cotidiana de los misioneros, que han buscado la unidad en el mensaje de Jesús desde la riqueza de cada uno de sus carismas. "En todas y cada una las homilías que he escuchado durante este tiempo bajo los árboles en Sudán del Sur se ha hecho un llamamiento a la paz". "Eso sí –reflexiona esta religiosa de Jesús-María–, la reconcilia-

Después de que se recuperara la festividad de la Navidad con Juan Pablo II, y el Viernes Santo, de la mano de Benedicto XVI, con Francisco también se espera dar un salto cualitativo. El problema que se encuentran para dar continuidad a esta tarea de recuperar el poso cristiano es el éxodo de los jóvenes, tanto para estudiar en La Ha-

ción no es fácil. Podemos hablar de misericordia y debemos ser abanderados de ella, pero ante un conflicto constante como el que vive Sudán del Sur no se puede hablar de paz sin justicia. La impunidad es el camino que lleva a despertar los sentimientos de venganza". Solidarity with South Sudan busca hacer realidad los deseos de paz a través de una escuela de Magisterio que cuenta con 120 alumnos, distribuidos en ocho líneas. "Y lo hemos conseguido a través de la suma de muchas manos de distintas congregaciones, de muchos misioneros que han unido sus esfuerzos y sus carismas por una apuesta comunitaria".

bana, como, sobre todo, para lograr la huida del país, que es cada vez mayor. El padre Briones, madrileño de familia riojana, considera que hablar de misericordia en esta coyuntura histórica de Cuba supone un acierto de Francisco. “Aquí hace falta fomentar esa acogida que defiende el Papa; sobre todo, promover la paz entre aquellos que no piensan igual en lo político, para

que puedan verbalizarlo sin temor. Ahí la Iglesia cubana está jugando un papel clave, no solo por los aciertos diplomáticos que hemos visto, sino también porque se está llegando al corazón de la gente”. Mientras tanto, los cubanos sueñan con que ese fin del bloqueo de Estados Unidos se note en su día a día. “Nuestros vecinos esperan que con Obama por lo menos tengan derecho a un sueldo digno. Aquí un médico puede cobrar 30 euros al mes, y un par de zapatos pueden costar 20. La jubilación apenas llega a los 10 euros, mientras que poder sacar un pasaporte alcanza los 100. Eso hace que solo puedan salir adelante quienes tienen familia en el extranjero. Al contemplarlos en esa situación de desamparo, te llenas de tristeza, porque ves que no alcanzas con los medios de que disponemos. Pero seguimos adelante”, relata el párroco de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, en Vertientes, y superior de la comunidad marianista.

Piedad con el que sufre “Es mi vivo deseo que el pueblo cristiano reflexione durante el Jubileo sobre las obras de misericordia corporales y espirituales”, afirma el Santo Padre en su bula para convocar este tiempo de gracia, convencido de que “será un modo para despertar nuestra conciencia, muchas veces aletargada ante el drama de la pobreza, y para entrar todavía más en el corazón del Evangelio, donde los pobres son los privilegiados de la misericordia divina”. Pues bien, Felicinda Tristán acaba de regresar a Madrid, después de 45 años de entrega a esos “privilegiados de la misericordia divina” en Pakistán, como franciscana misionera de María. Farmacéutica y bioquímica, su labor se ha centrado en el traNÚM. 158, OCTUBRE DE 2015

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“Allí toda la vida es misericordia. Misericordia es piedad con el que sufre, una actitud que nos lleva a estar dispuestos a sacrificarnos por el otro”. bajo de laboratorio en los dos hospitales que la congregación tiene en el país, primero en Islamabad, y, hasta hace unas semanas, en Rawalpindi. Durante estas casi cinco décadas ha visto cómo el país progresaba, pero también cómo muchas bolsas de pobreza se enquistaban y cómo el avance del islamismo radical cuestiona el progreso de algunas regiones. “Nosotras siempre hemos vivido en una convivencia muy enriquecedora con todas las religiones. De hecho, los médicos de nuestros hospitales siempre han sido musulmanes y nunca han mostrado el más mínimo gesto de diferencia de trato entre unos y otros enfermos. Los mismos pacientes, que acuden a nuestra casa moribundos y desahuciados, son un ejemplo de compasión mutua. A pesar de las limitaciones y del estado en el que llegan, siempre se apoyan entre ellos, sin importarles en qué o en quién cree cada cual”, comenta esta misionera, que destaca cómo el hecho de vivir en un país donde la población está abierta a la trascendencia hace más fácil compartir inquietudes: “Recuerdo como si fuera hoy el día en que un vecino musulmán vino a pedirme agua bendita para su padre enfermo. Me comentó que para él tenía valor en la medida en que para nosotras era relevante. Sin tener la misma fe, sí compartía con nosotras esa búsqueda del hecho religioso común”. Desde ahí también reflexiona Felicinda sobre el lugar 36 misioneros

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que ocupa la misericordia entre tantas situaciones dolientes de desamparo y enfermedad: “Allí toda la vida es misericordia. Misericordia es piedad con el que sufre, una actitud que nos lleva a una generosidad inmediata y a estar dispuestos a sacrificarnos por el otro en lo cotidiano. La gente que acude a nuestra casa es muy pobre, por lo que nadie mira al otro excluyéndole, sino desde la acogida. Esto hace que tu mirada también sea más abierta, incluso cuando hemos recibido a talibanes. Al principio lo haces con miedo, pero pronto se genera cierta confianza”.

Sea quien sea el que se ponga frente a esta franciscana misionera de María, “siempre descubro en ellos a Jesús. En ocasiones he visto cómo nuestros enfermos de otras religiones también invocan a Jesús, como ese profeta que acompaña al que está abandonado”. Felicinda ha regresado a España sintiendo que parte de ella se queda en Pakistán, conocedora de los muchos retos y desafíos a los que se enfrenta hoy por hoy el país: “Desearía que la mujer tuviera un

Felicinda Tristán

papel más activo. Me da pena que el hombre la deje tan de lado, y que aún no tenga acceso a los estudios, al trabajo... Sin embargo, soy consciente de que es un tema de difícil solución, puesto que se ponen en juego multitud de factores culturales y religiosos”. JOSÉ BELTRÁN


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