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Sábado 5 de mayo de 2012
Conde de San Mateo
Reconocido después de muerto REYNALDO BEACHE | NTR
A
251 años de estar sepultado Fernando de la Campa y Cos, mejor conocido como el Conde de San Mateo, en el templo Santo Domingo del municipio Sombrerete, sólo quedan los restos y el recuerdo del hombre más rico que ha vivido en la entidad y que mayor aportación ha hecho a Zacatecas de un estado calificado como Patrimonio Cultural de la Humanidad. Cuando De la Campa y Cos fue dueño de la tercera parte de Zacatecas quería pasar desapercibido en la historia, no le gustaba dejar huella de lo que hacía y lo logró por cientos de años hasta que un grupo de investigadores se interesaron en conocer más a fondo su historia y exhibirán los pasajes más representativos de su vida en la demarcación territorial donde está su cadáver. La mayoría de las personas ignoran que él fundó pueblos, haciendas y participó en la construcción de más de 25 templos en la entidad, entre ellos el Santuario de Plateros, tercer centro turístico más importante del país y la Catedral de Zacatecas que participó para ser una de las Maravillas de México. En el museo se encontrará encerrado el hombre honesto, recto, y virtuoso que fue en el siglo 18, las paredes comunicarán la tranquilidad con la que consiguió poseer mucho dinero y renunció a él para vivir como ermitaño en una cueva, cerca de Santa Mateo Valparaíso, durante la última etapa de su existencia. La tumba se localiza en la sacristía de Sombrerete. Se experimentan soledad y misterio al entrar a este sitio. Sobresale un mueble de madera con adornos de oro en el que se guarda el cáliz para efectuar las ceremonias religiosas. Marco Antonio Rodríguez Sifuentes, representante del Comité Premuseo del Conde enfatizó que no todas las personas tienen acceso a este lugar por ser considerado sagrado. Más que los presbíteros para ponerse su sotana antes de las misas. La placa que garantiza que los restos de este personaje yacen en este inmueble que es dedicado a Santa Rosa de Lima (Santo Domingo) es de oro, mide 70 por 50 centímetros aproximadamente y contiene una leyenda en latín que reza: Ossa dd Ferninandi de la Campa y Cos, opulentia ac pietateinsignis, militum tribuni, Alcantarensis ordinisequitis, primi comitis de San Mateo de Valparaíso. El texto continúa así: In eodem fundo religiose deposita, anno MDCCXLII, donec suis sumtibus sacra hafcaedes construeretur, plaudente Dominicana familia, Anna María ex secundis nuptijs filia, comitatus ac fortunarum haeres, dilectissimi parentis obsequens voluntati, ad hoc sepulchrum tanto patrono debitum, ride ac magnifice transferri, etponicuravit anno MDCCXXXI. Tal contenido significa que Ana María, hija que tuvo en sus segundas nupcias y heredera de la hacienda de San Mateo, cumplió con el deseo de su padre que era ser sepultado en Santo Domingo, último santuario que edificó. Así quedó estipulado en su testamento y dejó el dinero suficiente para que se terminara el
El templo de Santo Domingo, de Sombrerete, la última morada de Fernando de la Campa y Cos. templo. La inversión fue de 40 mil pesos de aquel entonces y cuando murió dejó una fortuna superior a un millón de pesos, aseguró Rodríguez Sifuentes. Sin embargo, como falleció en 1742, siete años después de que empezó su construcción y no había sido culminado, sus restos permanecieron 39 años en la capilla de Valparaíso. Los huesos de este personaje fueron trasladados a Santo Domingo en una caja pequeña hasta 1761, año en el que finalizaron las labores de dicho inmueble que se comenzó a cimentar en 1735. La fachada de este lugar es considerada monumento nacional y es el segundo templo más importante de la Diócesis de Durango, después de la catedral de dicho estado. Durante las noches se enciende la iluminación subterránea, para embellecer este recinto que es rodeado por varios jardines. Se localiza en el callejón que hasta hace dos años se llamaba Santo Domingo y cambió por el nombre Fernando de la Campa y Cos, en honor al también “gran caballero de la Orden de Alcántara”, refirió Rodríguez Sifuentes. “Todo el santuario está hecho con cantera. En la parte superior del tercer piso estaba el escudo de armas del Conde de San Mateo, pero cuando Guadalupe Victoria fue presidente de México ordenó que se destruyeran los símbolos españoles. Se tenía la peor idea de ellos por haber conquistado a la nación”, explicó. El único escudo de armas de Fernando de la Campa y Cos que queda está en las instalaciones de la Asociación Ganadera de Zacatecas, a un costado de la alameda José Trinidad García de la Cadena. “Federico Sescosse lo rescató en malas condiciones de la hacienda de San Mateo, lo reconstruyó y en la actualidad representa un bello ejemplo de arte colonial”, consideró. El templo que fue dedicado a Santa Rosa de Lima mide cerca de 35 metros de alto, es color amarillo y sólo la cúpula está pintada de rojo, mientras que
los adornos de la fachada respetan la tonalidad natural de la cantera. Una característica de los santuarios que construyó el Conde de San Mateo es que eran de una sola torre. La mayoría continúan así, pero a algunos con el paso del tiempo les cimentaron otra. La torre de la parroquia Santo Domingo es octagonal y está sentada sobre una base cuadrada, de ella se sostienen tres campanas de color negro que se utilizan para convocar a los feligreses a misa. Como elementos representativos, la fachada contiene la escultura de cuatro religiosos: Santo Domingo, San Francisco de Asís, Santa Rosa y Santa Catarina de la Siena. El decorado se complementa con frutas, ángeles, águilas y gárgolas que con su estípite (tallo) quedaron perfectamente definidas, además se esculpieron columnas salomónicas de una sola pieza que perdieron su verticalidad al ser incrustadas. La escalinata para acceder a este edificio tiene forma de trébol. La puerta es de madera, aún es la que se colocó desde hace más de 2 siglos. Al entrar, en la parte superior se encuentra el área del coro. La iluminación es tenue. Blanco es el altar y al igual que la fachada contiene a los mismos santos que ya se citaron y a dos monjas dominicas que fueron estigmatizadas (marcadas con hierro en sus manos). Parece coincidencia que Fernando de la Campa y Cos nació el 6 de junio de 1676 en la villa Cos, valle del Cabezón de la Sal, en las montañas de Burgos, España y escogiera como mausoleo de sus restos un templo de Sombrerete, municipio que fue fundado la misma fecha pero de 1555, precisó el investigador zacatecano, Bernardo del Hoyo Calzada. Recordó que en 1722 fue quien otorgó más dinero para la ampliación a tres naves de la Catedral Basílica de Zacatecas. Del Hoyo Calzada por más de 40 años ha indagado a este personaje, “me llamó la atención, porque mi abuela mater-
na es Carmen Cabrera de la Campa y ella desciende de Don Dionisio de la Campa y Cos, hermano del Conde de San Mateo”, resaltó. El investigador detalló que Fernando muy joven llegó a La Nueva España, entró por Veracruz, de ahí se trasladó a la ciudad de México e inmediatamente continuó su trayecto por el camino denominado Tierra Adentro, que era una rúa muy segura para poder mandar el Quinto Real (impuesto) al rey de España. Antes de la conquista dicha vía la utilizaban los indios para dar su aportación a los mexicas y aztecas. Al llegar a Zacatecas inmediatamente fue en busca de su hermano Antonio de la Campa y Cos, quien estaba posicionado en la Villa de Llerena, hoy Sombrerete, y en ese tiempo era dueño de algunos terrenos de dicha demarcación, describió. También refirió que en ese tiempo Fernando tenía 16 años y le ayudó a su consanguíneo a cuidar las tierras que había conquistado, con miras a que Antonio pudiera desplazarse hacia el norte y así adueñarse de nuevos predios. Con tan sólo 17 años de edad, Fernando fue nombrado teniente de los distritos donde se localizaban las pequeñas poblaciones españolas aledañas a las haciendas de San Sebastián, Huisache y Santa Catalina, para defenderlas de los indios, notificó Del Hoyo Calzada, quien además afirmó que Juan Bautista de Escorza un año después lo nombró teniente general y capitán de guerra de la Villa de Llerena. Llegó el momento en que Antonio le regaló a Fernando un morral con dinero para que lo invirtiera y así juntara su propia riqueza. Hay que recordar que antes un rico se tenía que casar con mujeres de la misma posición económica, aunque no se gustaran con el fin de conservar sus fortunas. Era difícil que un pobre se matrimoniara con una hija de familia bien posicionada, reveló Bernardo del Hoyo. Además declaró que en 1698 Fernando de la Campa y Cos emigró a otros municipios, donde adquirió varios terrenos, al momento era dueño de 75 sitios, en los que tenía bastante ganado. El Conde de San Mateo se casó por primera vez en 1701 con Doña María de Rosalía Dosal de la Madrid, hija de Don Juan Dosal de la Madrid y de Doña Aldoza de Ávalos Bracamonte e Híjar, remembró. Su mujer descendía de una familia con buena posición económica y por este motivo Fernando pudo incrementar su riqueza. Del Hoyo Calzada mencionó que De la Campa y Cos dos años más tarde construyó su primera hacienda a la que nombró Nuestra Señora de los Dolores del Paso de Jara y un templo en honor al Señor de los Plateros, con el fin de que los pobladores pudieran acudir a rezar. Actualmente a esta demarcación se le conoce como Plateros y el santuario es el centro religioso más importante de Zacatecas, porque ahí se venera a la imagen del Santo Niño de Atocha. Más tarde y tras haber conquistado algunos pueblos de Fresnillo, Fernando de la Campa y Cos decidió vivir en Zacatecas a partir de 1715. Construyó una casa cerca del Colegio de la Compañía de Jesús, en el espacio en el que se localiza actualmente la preparatoria 1 de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ).
Martín Carcaño Carcaño Encargado de la Dirección General
Incluso cabe recalcar que el Conde de San Mateo fue alcalde de la ciudad de Zacatecas en conjunto con el Conde de Santa Rosa, Felipe Bartolomé Bravo de Acuna. Esto ocurrió en 1717 y 1718, expuso. El investigador acotó que las dos hijas de Fernando de la Campa y Cos se casaron a una edad muy corta, María Ildefonsa de la Campa y Cos y Dosal Madriz contrae nupcias en 1719 con José Andrés Sánchez de Tagle y Valdivies. La segunda, Juliana Francisca Isabel en 1721 se une en matrimonio con Juan de Olivan Rebolledo. Al poco tiempo murió su esposa María Rosalía Dozal Madriz e Híjar. Fue el 16 de septiembre de 1724 y al día siguiente la exequias se efectuó en el colegio de la Sagrada Compañía de Jesús, puntualizó. Del Hoyo Calzada aclaró que pasó un año y se le otorgó a Fernando el titulo de Armado Caballero de la Orden de Alcántara y en 1927 en Madrid fue nombrado Conde de San Mateo de Valparaíso. Presumió además que Fernando de la Campa y Cos se preocupó también por la educación de las niños y jóvenes, por ello fundó varias cátedras en diversos inmuebles como fue en el Convento de los Dominicos en Sombrerete y en el Colegio de la Sagrada Compañía de Jesús, en las que invirtió mucho oro, algunas de las materias que se impartieron fueron: Escolástica, Filosofía, Dramática y Teología. En 1729 ayudó bastante a una mujer que se llamaba Catalina Álvarez de Baldes, le construyó una casa para que la habitara en la ciudad de Zacatecas. El esposo era un patán, la golpeaba y estaba encerrado en la cárcel. “Pero celoso del Conde de San Mateo empezó a rumorar que tenían una relación y el chisme llegó a las autoridades eclesiásticas, a pesar de que no fue cierto”, argumentó. Después como los esposos de sus hijas eran muy interesados, las aconsejaron para exigir a su padre que les repartiera la herencia. A Fernando no le quedó otra alternativa, pero después de otorgarle a cada una lo que le correspondía en 1731, la relación familiar se perdió, refirió. Además precisó que la distribución se efectuó en la hacienda Abrego de Fresnillo, a Francisca Isabel le tocaron los predios de San José de Llanetes y de Nuestra Señora de la Soledad de Abrego. A María Ildefonsa, el Conde de San Mateo le entregó las haciendas San Agustín de las Cuevas, San Ildefonso de los Corrales, Nuestra Señora de Guadalupe y San Juan de la Cruz, aseguró el investigador. Fernando de la Campa y Cos se quedó únicamente con las haciendas de Lobatos, San Miguel, San Mateo de Valparaíso, San Fernando de Ameca, San Antonio de la Torrecilla y San Pedro Regalado del Mezquite, especificó. Posteriormente, por las diferencias que tuvo con sus hijas, pensaba dejar la Nueva España (México) e irse a su país de origen. La noticia se propagó por toda la entidad y los mineros “se tambalearon” y fueron los primeros en hacer lo posible para que se quedara, pues les había prestado bastante dinero y no tenían para pagarle, en total la cantidad que adeudaban era 300 mil pesos, afirmó. Bernardo del Hoyo dijo que también se pusieron en alerta todas las autoridades civiles y eclesiásticas, tanto alcaldes como corregidores, rectores y guardianes de los conventos y
los demás condes. Hablaron con el Virrey Marqués de Casa Fuerte para que platicara con el Conde y lo hiciera cambiar de decisión. Sabían que si se iba Fernando el desarrollo de Zacatecas disminuiría considerablemente. El Conde de San Mateo para olvidar los disgustos que pasó con sus hijas acondicionó su hacienda principal en San Mateo de Valparaíso y se casó por segunda ocasión con Isabel Rosa Catarina de Cevallos Villegas, comentó. Una año más tarde en la ciudad de Zacatecas nació su hija Ana María de la Campa y Cos Cevallos, en un palacio que el mismo Conde de San Mateo mandó cimentar frente a la Plazuela Villareal. La historiadora María del Carmen Veyna relató que en 1739, tres años antes de morir Fernando de la Campa y Cos, inició otra etapa más de su existencia, renunció a todas las comodidades que tenía y se fue a vivir solo como ermitaño a una cueva cerca de su hacienda de San Mateo, una persona le llevaba comida y tenía un pozo de agua para subsistir. “Hay quienes dicen que se fue a este lugar a orar y acercarse a Dios, pues platican que una noche tuvo un sueño en el que veía que los demonios se llevaban a la mujer que acusaron de hacer tenido una relación fuera de matrimonio con él, y por arrepentimiento lo hizo”, enfatizó. Fernando de la Campa y Cos en ese tiempo tenía 33 haciendas en Zacatecas, Durango, Jalisco, San Luis Potosí y Guanajuato. Algunas haciendas que fueron de su propiedad son: Santa Catalina, San Miguel, El Vergel, Corrales, San Matías, Santa Teresa, San Antonio, San Juan Capistrano, Juan Pérez, San Pedro, Dolores, San Sebastián, Pozo Hondo y La Salada. De demonio a Santo Marco Antonio Rodríguez Sifuentes declaró que antes existía mucha desinformación en cuanto al Conde de San Mateo, debido a que con él se atemorizaba a los niños, “les decían que si se portaban mal se les iba aparecer, pues había quienes aseguraban haberlo visto en las noches de penumbra cerca del templo de Santo Domingo con una capa larga”. Durante un recorrido realizado por los principales comercios de Sombrerete se observó que en algunos varias personas lo tienen como un santo con una veladora, con el fin de que las ventas mejoren y los minoristas dijeron que a partir de esta acción les ha ido muy bien. En este año se espera que el museo esté terminado, se ubicará en las inmediaciones de la Estación del Ferrocarril, cerca del cerro El Sombreretillo. La infraestructura medirá 60 metros de largo por 20 de ancho y tiene una altura de seis metro, el inmueble está en desuso desde hace 25 años. El pintor Juan Carlos García Solís detalló que serán 30 las obras que se expondrán, empezó a realizarlas en abril de 2011 y al momento ha finalizado cerca de la mitad, cada una es de 60 por 90 centímetros y la técnica que empleó es óleo. “Algunas pinturas son del bautismo y nacimiento del Conde de San Mateo, de su llegada a la Nueva España, de la compra de sus primeras tierras, y de cuando fue guardián de la orden de Sombrerete, también a la entrada del museo se colocara una estatua de Fernando de la Campa y Cos que medirá 10 metros”, sostuvo.
Enrique Laviada Cirerol Director Fundador
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