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El kybalion

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podéis pensar en el principio masculino como DIOS, el padre, y en el principio femenino como la NATURALEZA, la madre universal, de cuya matriz han nacido todas las cosas. Esto es más que una mera figura poética del habla; es una idea del proceso real de la creación del universo. Pero recordad siempre que EL TODO no es sino uno, y que en su mente infinita el universo es generado, creado y existe. Puede ayudaros a obtener la idea apropiada, si queréis aplicar la ley de correspondencia a vosotros mismos y a vuestra propia mente. Sabéis que la parte de vosotros que llamáis «yo», en un sentido, se halla aparte y es testigo de la creación de imá genes mentales en vuestra propia mente. La parte de vuestra mente en la que se lleva a cabo la generación mental puede ser llamada el «mí», en distinción al «yo» que se halla aparte y presencia y examina los pensamientos, ideas e imágenes del «mí». «Como es arriba, es abajo», recordad, y los fenómenos e un plano pueden ser empleados para solucionar las quis icosas de planos más altos o más bajos. ¿Es extraño que vosotros, niños, sintáis esa reverencia instintiva por EL TODO, sentimiento al que llamamos «religión», ese respeto y reverencia por EL PADRE MENTE? ¿Es extraño que, cuando consideráis los trabajos y maravillas de la Naturaleza, seáis abrumados por una poderosa sensación que tiene sus raíces abajo en vuestro ser más interno. Es la MADRE MENTE a la que estáis comprimiéndoos, como un bebé al pecho. No cometáis el error de suponer que el pequeño mundo que veis,alrededor vuestro -la Tierra, que es un mero grano de polvo en el universo- es el universo mismo. Hay millones sobre millones de tales mundos, y mayores. Y hay millones de millones de tales universos en existencia dentro de la mente infinita del TODO. E incluso en nuestro propio pequeño sistema solar hay regiones y planos de vida mucho más elevados que los nuestros, y seres comparados con los cuales nosotros mortales ligados a la tierra somos como las legamosas formas de vida que habitan sobre el el cho del océano cuando se comparan con el hombre. Hay seres con poderes y atributos superiores a lo que el hombre haya soñado nunca que poseyeran los dioses. Y sin embargo estos seres fueron una vez como vosotros, y aun inferiores, y vosotros seréis igual que ellos, y aun superiores, con el tiempo, pues tal es el destino del hombre tal como es referido por los iluminados. Y la muerte no es real, incluso en el sentido relativo -no es sino nacimiento a una nueva vida - e iréis adelante, y adelante, y adelante, a planos de vida superiores y más altos todavía, por eones sobre eones de tiempo. El universo es vuestro hogar, y exploraréis sus más alejados escondrijos antes del fin del tiempo. Estáis habitando en la mente infinita del TODO, y vuestras posibilidades y oportunidades son infinitas, tanto en tiempo como en espacio. Y al final del gran ciclo de eones, cuando EL TODO atraiga de vuelta hacia sí todas sus creaciones, iréis contentos, pues entonces seréis capaces de conocer toda la verdad de ser uno con EL TODO. Tal es el dictamen de los iluminados -aquellos que han avanzado mucho a lo largo del sendero. Y, mientras tanto, descansad caímos y serenos; estáis a salvo y protegidos por el poder infinito del PADREMENTE. «Dentro del padre -madre mente, los niños mortales están en el hogar.» El Kybalion. «No hay ni uno sin padre ni madre en el universo.» El Kybalion.

CAPÍTULO VI LA PARADOJA DIVINA

«Los medio-sabios, reconociendo la irrealidad relativa del universo, imaginan que pueden desafiar sus leyes; tales son tontos vanos y presuntuosos, y se estrellan contra las rocas y son rotos en pedazos por los elementos en razón de su locura. Los verdaderamente sabios, conociendo la naturaleza del universo, usan la ley contra las leyes; lo superior contra lo inferior; y por el arte de la alquimia transmutan lo que es indeseable en lo que es apreciable, y así triunfan. La maestría no consiste en sueños anormales, visiones, e imaginaciones o vivencias fantásticas, sino en usar las fuerzas superiores contra las inferiores, escapando a los sufrimientos de los planos inferiores vibrando en los superiores. La transmutación, no la negación presuntuosa, es el arma del maestro.» El Kybalion.


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