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MUSEO FRANKLIN RAWSON. Historia y colección.

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innegable oficio pero en una estética residual para su ejecución en 1940 (funciona como par del autorretrato del artista esculpido en 1927), y muy similar al busto dedicado a su madre en 1941(55). Ese año, Chiérico había sido premiado en el Salón Nacional por “Sueño”. El busto “El escritor J. F. Mantecón”(56), que se guarda en la colección del museo, fue su envío al salón de 1934. “Amancay”, de Antonio Nevot, es la clara representación de la iconografía de tipos indígenas, que cierra una línea de tiempo iniciada con “Tasa” de Víctor de Pol. Esta obra del conocido escultor puntano ingresó premiada en el salón provincial de 1956(57). La referencia literaria que retoma la obra es la conocida leyenda de la niña Amancay que entrega su corazón al cóndor a cambio de la flor, señalada por la machi, cuya infusión permitiría curar a Quintral, hijo del cacique. En los años cincuenta circulaba una obra de teatro de Aldo Cocca titulada “Amancay”. Trataba de conflictos entre araucanos y tehuelches, y había sido estrenada en la provincia de Corrientes en 1948.

Santiago José Chierico, “Escritor J. F. Mantecón” - 1934.

José Gerbino, “Madre” - Circa 1940.

También arquitecto y escultor fue el italiano José Gerbino, radicado en la Argentina en 1909. Fue uno de los tantos extranjeros seducidos por la tradición americana, en la que sobresale por los estudios de alfarería indígena. En este marco presentó objetos calchaquíes, realizados en colaboración con Alfredo Guido, a los salones nacionales. El americanismo tuvo uno de sus centros más potentes en Rosario, donde Gerbino llevó a cabo la mayor parte de sus obras, entre ellas edificios emblemáticos como el sorprendente Palacio Minetti con el estudio de arquitectura integrado, trabajo realizado junto a Juan B. Durand y Leopoldo Schwarz. De 1931 es la escultura “La niña”. Resuelta desde el naturalismo de salón, Gerbino asumió el desafío de ejecutar en volumen el tipo de figuras de niñas tan habitual en las pinturas de su tiempo, ejemplificado por la pintura de Berni de la Colección. La escultura conservada en el museo junto a otra titulada “Madre” está resuelta en cemento pintado, al igual que el ejemplar ubicado en la Plaza Italia de Santa Fe. El udinesi Troiano Troiani también arribó al país en los tiempos del Centenario, y fue uno de los escultores más demandados para la elaboración de programas iconográficos de decoración arquitectónica. La gran figura del museo recuerda el carácter monumental de estas esculturas y su discurso alegórico, marcado en este caso por el fragmento de ornamento indoamericano que lleva en su mano. Este atributo destaca el título de la escultura en piedra reconstituida del envío al salón de 1941: “Fragmentos” (n. 88). El objeto portado en la mano era un recurso habitual en Troiani (por ejemplo en “El karma” de 1926, “Raza” de 1946, las figuras de los vértices del Ministerio de Desarrollo Social en Buenos Aires). El rostro nativo de la mujer afirma la interpretación alegórica sobre la civilización americana, que en el salón se complementaba con la otra escultura presentada en yeso, “Resurrección de América”, una maqueta de proyecto de monumento. Una figura en yeso titulada “Figura”, realizada 1948 por los mendocinos Lorenzo Domínguez y José Carrieri, docente y alumno en la Universidad de Cuyo en Mendoza, representa también una alegoría nativista, probablemente una tejedora. Otro representante de la recuperación del pasado americano fue Ernesto Soto Avendaño, radicado en Tilcara, célebre por el retórico monumento en la quebrada de Humahuaca a los héroes de la Independencia del Ejército del Norte, iniciado en 1933 y finalizado en 1950. “Torso”, datada en el inventario en 1935, señala la lectura clásica de los torsos griegos y romanos, incluso con la fragmentación; en particular es una variante del Belvedere, tan utilizado para la enseñanza académica. A pesar de la denominación, el objeto incluye la cabeza inspirada estilísticamente en la obra de Bernini, lo que produce cierta distorsión visual respecto del torso. Sin embargo, la referencia directa es el propio Soto Avendaño con su obra “Cansancio”, presentada al X Salón Nacional de 1920 (n. 154). En este yeso la figura presenta 55

Véase Santiago José Chierico, Buenos Aires, Ediciones El Hornero, 1976.

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Mantecón fue el director de la revista Nueva Era (1916-1921).

57 Nevot había sido premiado en el salón de 1946 con “Anunciación”, donde la imagen religiosa se mimetizaba con la nativa; y nuevamente por el Ministerio de Interior, en la organización de los salones bajo el peronismo, por “Flor de la Puna” en 1947.

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