A11 VIERNES 22 DE MARZO DE 2013
PENSAMIENTO Y ACCIÓN DE MÉXICO
OPINIÓN
* Luis Felipe Bravo Mena * Rosario Green * José Fernández Santillán
Como un arcoíris
D
espués de la tormenta viene la calma y tras el diluvio el arcoíris. La iglesia católica pasó de la borrasca originada por la renuncia de Benedicto XVI al cielo adornado por la aparición en el escenario del papa Francisco. En cuatro semanas se condensó un cambio de época. Esta es mi cuarta colaboración sobre tales acontecimientos. Titulé la primera con la expresión que el decano de los cardenales utilizó al escuchar la dimisión del pontífice: “Como un relámpago”. Viajé a Roma para seguir de cerca el precónclave y su inicio. Estuve en la Plaza de San Pedro para observar las fumarolas que daban cuenta de las votaciones que se realizaban en el interior de la Capilla Sixtina; a la quinta salió el humo blanco y escuché el “habemus papam, Jorge Mario, cardenal Bergoglio”, arzobispo de Buenos Aires. Acto seguido se presentó en el balcón. El momento tuvo una secuencia cargada de presagios. Primera señal: el nombre que escogió. Segunda: porta su modesta cruz pectoral y una sencilla vestidura blanca, no lleva la muceta roja, usa la estola recamada únicamente para impartir la señal Urbi et orbi. Tercera: pidió a la multitud una plegaria para ser bendecido y se inclina. Cuarta: sus palabras son sencillas y amigables. En cinco minutos dio un vuelco a la situación nutriéndola de esperanzas. Francisco es el primero en varias cosas en 2 mil años de existencia del papado: llevar el nombre del pobre de Asís, pertenecer a la Compañía de Jesús y llegar de Latinoamérica a la cátedra de Pedro. Nada de esto es irrelevante. No es un outsider y tiene madera de reformador. Gusta de subrayar su carácter de obispo de Roma, lo que sugiere que podría dar pasos hacia una mayor colegialidad, como se delineó en el Concilio Vaticano II. Ya marcó un estilo. Tiene algo de sus predecesores, la afabilidad de Juan XXIII y la facilidad comunicativa de Juan Pablo II. El primero asumió el cargo a edad avanzada y en su corto pontificado remozó a la Iglesia, el segundo movilizó a la grey en todos los rincones de la tierra y fue factor de transformaciones profundas en el escenario político internacional. ¿Hacia dónde dirigirá sus pasos el papa Francisco? Es aventurado responderlo a una semana de su nominación y a tres días de colocarse un austero anillo del pescador.
De Marrakech al DF
R
egresar al DF después de 10 días en el exterior, algunos en Marrakech para la reunión anual del Foro de Ministros de Aspen, que congregó a 26 ex cancilleres que coincidimos en el tiempo, me planteó un reto. Ahí —del 7 al 10 de marzo— discutimos los dos retos que deberá enfrentar la región del Medio Oriente y el Norte de África: la presencia de Al-Qaeda en el Maghreb islámico y la situación de Irán. Primero Siria y el desencuentro entre Estados Unidos y Rusia en torno al presidente Assad. Siria, a principios de 2013, no podía estar peor: muertos, heridos, desplazados internos, refugiados, un desastre humanitario. El gobierno, apoyado por terceros, vuelto contra su pueblo y la oposición finalmente armada con sustento internacional, enfrentados en una terrible guerra civil. Un acuerdo negociado parece casi imposible. Sin embargo, Siria pudiera ser la última frontera. Si no se resuelve, muy probablemente los países árabes, con el apoyo de Irán, buscarán cambiar las circunstancias en el Medio Oriente de manera violenta. Y en este marco hay un hecho preocupante: Israel cuenta con armas nucleares. Urge alentar a los gobiernos de Putin y Obama a convertirse en protagonistas de un acuerdo negociado entre Assad y la oposición. Será complicado, habrá que buscar incentivos para unos y otros, pero es un paso que debe darse si lo que importa es la paz en Medio Oriente y la solución de otros problemas, como el palestino, por la vía del diálogo. Sobre Irán, nos centramos en su política nuclear.
El momento de México
E
n el número anual (“The World in 2013”) de la prestigiada revista “The Economist” viene un artículo (p. 58) titulado “Mexico’s Moment”. Allí se lee lo siguiente: “En tanto que en los países emergentes el crecimiento ha disminuido, las mayores economías en desarrollo, como la de México, continúan presumiendo sólidas bases para un futura expansión y progreso social, y las evidencias pueden ser encontradas en su rápida recuperación de la crisis global que estalló en 20072008. Expertos del sector financiero, incluidos Goldman Sachs y Nomura, estiman que para 2020 la economía mexicana se ubicará entre las 10 más grandes del mundo.” Esto no significa—sigue diciendo la publicación— que México, por arte de magia, vaya a resolver la pobreza, la violencia y la corrupción que lo aquejan. Esos son retos que quedan por resolver. En otro párrafo del mismo artículo se señala que la pretensión del gobierno entrante es, en el plano internacional, reforzar la cooperación en temas específicos como la migración, el cambio climático y la lucha contra el crimen organizado. En lo que respecta al desarrollo interno, es prioritario el avance democrático así como la formación de un modelo de prosperidad económica y social en el que el pragmatismo y el respeto por los valores liberales coexistan. La de “The Economist”, por supuesto, no es la única publicación internacional que ha mencionado los cambios llevados a cabo por la administración entrante.
CARICATURA