Entorno | Empresarios
Por Perla Montiel | Fotografía: Diego Torres
TRINITATE “Transformando nuestra tierra en armonía”. La mañana estaba fresca, el camino a Santa Ana del Conde me inspiraba a conducir relajada, doblando a la izquierda en las vías del tren, a unos cuantos metros se encontraba mi cita matutina: Graciela Orozco Pacheco, Directora General de Trinitate, con un look que se antojaba para ir a montar a caballo, fresca, amable, con una luz muy peculiar que emanaba de sus ojos claros, me ofreció una taza de café y así, bebiendo el cálido líquido, rodeadas de plantas y macetones, y como fondo, la tienda de fábrica; me contó la historia de Trinitate.
Ésta es una empresa 100% leonesa, sus creaciones: arte objeto, macetones, vajillas, piezas decorativas y arquitectónicas, son una bellísima fusión inspirada en el arte clásico y expresada en barro extraído cuidadosamente de la sierra, para que al cocerlo, su calidad no merme.
Al preguntarle a Graciela acerca de la Misión, en donde mencionan en varias ocasiones a Dios, me respondió serenamente: “Siempre hemos creído que hay que vivir en armonía, finalmente pensamos que estamos en esta vida tan poco rato, que vale la pena vivirla divertidos, rodeados de belleza, eso es Dios, la verdad, a partir de eso decidimos que todo lo que hiciéramos iba a ser enfocado a buscar ser mejores: mejor empresa, familia, comunidad, ciudad, Estado, País”. Inicio Todo se remonta a los años ochenta, recién casados, la pareja Gómez Orozco viaja a Guadalajara a comprar macetas para su casa, llegaron con un fabricante, el señor Lucano. “Mi jardín era muy grande y escogí muchas, me dijo el señor: ¿Por qué no te llevas de una vez el camión completo? El flete cuesta lo mismo”, recordaba Graciela mientras le daba un sorbo a su café. Convencida, se trajo a León el camión completo y luego hizo un bazar el fin de semana en su casa, se puso a 30
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patinar unas macetas, como si fuera bronce antiguo, el resultado: ¡Fue un éxito! El fin de semana vendió todo, incluidas las de ella. Durante un tiempo, compraba y vendía en un local en Blvd. Campestre, hasta que decide producir macetas pequeñas. Graciela embarazada, a pesar de tener su propia agencia de publicidad, siente la inquietud de comenzar con un hobbie; su esposo, Juan Carlos Gómez Velázquez, productor de talavera, pisos y tejas, le ofrece un taller. Graciela no quería hacer talavera. “Contraté a un artesano de Dolores, me reproducía macetas que yo traía de Estados Unidos, eran piezas pequeñas y así comenzó el hobbie. Tenía 8 meses de embarazo cuando salen mis primeras macetas al D.F.”, sonríe. Así nace Trinitate, cuyo nombre se debe a la zona de la estación del ferrocarril (es la Trinidad, traducido al Latín). Además, lo relacionan como una trinidad en general, porque son tres empresas: El Águila, Renacimiento y Trinitate.
Es importante mencionar que después de 15 años de exportar, decidieron no hacerlo más, esto, porque quieren estar en casa sin presiones.
Para finalizar, le pregunté a Graciela ¿Qué es para ella el éxito? A lo que respondió: “En el campo empresarial, ¡pues qué sea muy rentable! Que nuestros productos y el servicio sean valorados por nuestros clientes, que paguemos buenos salarios, buenas condiciones de trabajo, para reinvertir y convertirnos en una planta modelo, que a través de la investigación logremos innovar con productos de alta tecnología en el campo de la cerámica. Siempre hay que dar más del cien, si no, no avanzamos. El cien es lo mínimo para sobrevivir, es lo mínimo que podemos hacer; ¡es lo extra lo qué te hace crecer y te da la felicidad!”. Finalizó convencida, con una sonrisa.