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Háblame con los fantasmas Mauro Rojas Núñez

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“Háblame con los fantasmas” Mauro Rojas Núñez Editorial Isidora Cartonera 2013

Edición a cargo de Adrián Olivares diseñado por Francisco To+ Impreso en Santiago de Chile por editorial Isidora Cartonera editorialisi.tk Primera edición Contacto autor mauro.rojas.n@gmail.com

Este libro se encuentra bajo una Licencia Creative Commons AtribuciónNoComercial-SinDerivadas- 3.0 Unported Se permite la reproducción parcial o total de la obra sin fines de lucro y con autorización previa del autor


Hรกblame con los fantasmas


Dedicado a los viejos que viven y sobreviven a los que tienen utopĂ­as a mi familia a los amigos a Cony.


PRIMER PARADERO Los lugares y los fantasmas.


Una micro La pasajera del primer asiento se va del país, con su hijo en los brazos porque todos la llamaron extranjera El pasajero de más atrás ya no volverá a respirar El del tercer asiento solo llegara al hogar para existir en la tele El de más atrás vive para escribir en las paredes de todas las micros El del frente grita que todos somos fantasmas y que el único que existe es dios; el que lo antecede piensa que todos son dios y sonríe. El que va al final es el hijo de la extranjera que volvió para buscar trabajo El que ama no va en la micro va caminando El que va al final llega a su casa cuando todos están durmiendo y se va cuando ya no hay nadie La micro para todos se bajan y nadie dice nada. Háblame con los fantasmas / 7


La pareja en el parque Ellos abren los ojos. Ya no los cierran para besarse. Saben que todo terminará mañana. Una paloma se cae muerta desde un edificio y en los ojos de ella hay una lágrima de sol. La Ciudad Amada ciudad cemento dentro tuyo corre y existe la gente que se explota a sí misma y en tu vientre flotan agotados lo ciudadanos cuando están durmiendo y los que se hacen esclavos incluso en los sueños. Un viento vinagre me hace recordarte en la piel, como la marca del placer recibido por regalo, cuando en tus calles se hacía comida mi cuerpo queriendo ser amado. Eso era un viento de verdad porque bajo ellas, bajo las calles vacías el cuerpo quería entregarse sin medida. Los trabajadores corrían a sus casas, pero yo quería ver La gente fumaba y se compraba, pero yo quería ver La gente huía de ti, pero yo solo quería ver mis propias pupilas iluminadas en cada rincón de la ciudad, en los ojos de los trabajadores y los sirvientes. Alguien que pudiese llegar a iluminar a otro, cualquier otro. 8 / Mauro Rojas Núñez


en Ahumada, Lord Cochrane o Matta. Y nuestro sueño aún es construir un hogar, un refugio dentro tuyo y a pesar de ti amada ciudad de cemento.

Encuentro con Carlitos Jesús

Cuando hablamos con Carlitos Jesús -en Lord Cochrane con Av. Mattaél siempre termina diciendo: -cuando se ha sido torturado por las noches, poder dormir es una bendición y ser tan pobre no duele tanto-.

Un vagabundo en el forestal

Él se quedó ahí durmiendo en la calle oyendo la música de morir. Jamás sabremos cómo fue el sonido de su corazón.

Háblame con los fantasmas / 9


Los cachureos en la calle Uruguay

Hay alguien vendiendo cosas que no se compran. Hay unas maderas rotas que se venden, como la piel de mi papá. Sentados vemos correr los ojos de los clientes, es la feria.

Ya no hay nada que nos haga mal.

Estoy contento, aunque no tengo por qué reírme. Hay alguien que pide monedas que nadie le da. Una calle completa que vende cachureos y libros todos los días, artículos de aseo y juguetes a 100.

El verano nos hace iguales a las cosas que nadie compra. Hay alguien que está contento, aunque nunca come. Su madre lo irá a ver cuando muera, tendrá el pelo teñido rubio. Nada importa, nada interesa lo que se dice “pobreza” Es verano y me da risa son las siete y hay que irse de los cachureos. Trabajar en la calle es andar en un círculo, reírse, la guata al sol, el tedio, un pito, el hambre.

10/ Mauro Rojas Núñez


El sol pegando en la cara, siempre, es lo único real en nosotros, y nos reímos solos

El mundo

Cuando todos gritaban y gritaban yo me fui tan lejos tan lejos que aún no me encuentro. Pero sé que no quiero regresar.

Háblame con los fantasmas / 11


Disolver la quemadura

El verano me hace arder una herida tendido en el pasto en la plaza de la Pincoya Ya sé que la vida se inventa nuevamente. Otra vez nacen unos pendejos del cuerpo de unas pendejas en medio de un mundo en guerra -No intentes amarrarte los zapatos. La piel me arde por el sol que ya se va pero cada vez duele menos -No intentes volver a trabajar Tengo ganas de deshacerme como un puñado de vapor y quizás por eso levanto las manos a la mierda -Alguien puede atrapar a una nube alguien puede abrazarse a dios-. La gente se va de la pega y vuelve al condominio la piel se me enfría en el pasto la niñas se embarazan en los condominios. y también como yo esta quemadura quiere deshacerse.

12 / Mauro Rojas


Poema de Escuela Cuando los estudiantes se fueron de las salas adentro quedaron sus ganas de romper la escuela los papeles y los lápices que no usaron la melancolía de una mientras hablaba el profesor la frustración del maestro al entrar a la sala los dibujos de un pene y una vagina gigantesca. Los estudiantes se fueron pero adentro de la sala quedaron sus ganas de romper todo su tedio, su infinito tedio, la sombra de su cuerpo apretado entre banco y banco el silencio del profesor y de ellos, los gritos callados del profesor. La Garra Blanca y los chunchos en las paredes, el fantasma de la escuela en imágenes recortadas. Los sueños que todos olvidaron y las tareas que nadie hizo, los besos y la masturbación en el baño, la explicación sobre cómo drogarse con cola fría o corrector. La pelea de dos estudiantes por ser más choro, un llanto escondido en el baño y la risa de todos por el absurdo de estar ahí. Estaba aún el profesor en su pupitre hablando con uno que había perdido su casa, estaban los cuadernos debajo de cada banco y la mente que se guardó debajo de ella también. Un anhelo rojo estaba debajo del pupitre y todas las cosas que no tuvieron jamás nota ni evaluación

Háblame con los fantasmas / 13


Un grito al quebrar la ventana de la sala y el silencio infinito del profesor y los estudiantes.

Cuando ellos se fueron de la sala para siempre alguien volvió a entrar. Todo estaba ahí, tal como antes la visión de los niños y el profesor…

El metro. Suicidio de novios

Ellos dos esperan frente a un vagón de metro. Se lanzan cuando éste pasa pero no se lanzan juntos, como lo soñaron.

La temperatura: 15 grados en Santiago….

14 / Mauro Rojas Núñez


Primero taco ... Aprender a vagar

Aprender a ser libre es también aprender a vagar, ser ese que no pretende llegar, alguien que escribe sus pasos cada vez que los realiza. Un dibujante que construye el mundo con los dedos, la locura de ser amante de lo que todos pueden reflejar. Alguien que nada y sus brazos son olas. Una pregunta que se goza de ser hecha y que sabe contestarse con silencio.

Vagar es perderse…. también de estas palabras inútiles, alguien que puede perderse de sí mismo.

Háblame con los fantasmas / 15


SEGUNDO PARADERO. Un abrazo que no termina.

16 / Mauro Rojas Núñez


Despertarás y querrás ser el sol para los que amas confundido con la tierra de la casa. Serás una boca de mujer un rasguño en la piel una marca en la frente de tus padres Despertarás y harás de este lugar una explosión de ti mismo un grito alegre de sangre una mano que entra en la tierra Pero no volverás otra vez porque moriremos mañana temprano. Entonces ¿qué parte de ti podría guardar en mi cama? ¿y con qué nombre tendría que recordar lo que dejaste?

Háblame con los fantasmas / 17


Transformación Me he vuelto el azúcar en el té la droga sin sentido el parto al amanecer el llanto azul y mágico la fuerza en tu pecho el vacío en el pecho bailando sin pies bailando en desgracia mirando el corazón allá afuera cuando el pulso es tu piel oscura. Te he rociado con alcohol, riéndonos nos follamos ayer en llanto No he dicho nada cuando me pidieron hablar no he hecho nada cuando me ordenaron trabajar Los transeúntes están llorando en el metro Los trabajadores se han hecho el amor en sus casas no tengo temor de ser un fantasma hemos vuelto a vernos la cara color rojo y verde del horizonte hemos sufrido otro accidente dolor para la carne, el amor sucio de la ciudad. Es tu piel oscura, el pulso de levantarse Hemos llorando mirando el dolor y hemos visto un arcoíris hoy hemos ido a trabajar y hemos roto nuestra vida por completo como el loco que no quiere ser alguien pero hace un pacto por soñar Me he vuelto la droga sin sentido el abrazo del hermano el parto azul y mágico. 18 / Mauro Rojas Núñez


El viento El viento estuvo corriendo cuando me fui lejos y estuvo cuando volví a acercarme al pulmón palpitando en mi casa de pendejo. Estuvo cuando salimos corriendo por el horror y al caer, agotados no podíamos movernos y ni siquiera llorar. Cuando no había nada. No habían más señales y sólo el viento importaba, sólo correr importaba. Y mi vida, nuestra vida al arrancar por el horror va por allá, es esos papeles que están flotando y se van mientras nuestra casa grita y el país explota sin ruido. La vida es estos papeles que nadie quiere botar, que solo se van con el viento.

Háblame con los fantasmas / 19


El cordón de los amantes.

El día en que los amantes se despidieron hicieron un cordón imaginario para poder tocarse cada vez que lo necesitaran. El cordón juntaba la vida de los dos y les traía la niñez de cada estación; primaveras llenas de fiestas donde la gente se emborrachaba, intimidades de cuartos y habitaciones donde el amor siempre existía, espejos y cobardías que eran el reverso de cada persona y los que nunca volvieron a ser amantes siempre lo fueron porque soñaban con cercanías que jamás se terminaban y el cordón umbilical –¿recuerdas?era frío por el invierno cuando murieron los padres de ambos en un Agosto donde la neblina tapó los grafitis de las paredes y las narices de los viejos que aún tiemblan en nuestras manos cada vez que temblamos frío. Cuando se necesitaron mucho ellos se buscaron a través del cordón. Los besos iban a través de él y los recuerdos de un parto cuando te uniste y separaste a través de ese cordón imaginario también, por el que la carne de los que se aman se hace un sola. Era como una mañana que comenzaba con el calor de ser inocente, el único que los amantes no extrañaron porque en el amor todos vuelven a tener inocencia. 20 / Mauro Rojas Núñez


Es verdad que los amantes ya no se aman pero siempre se aman porque incluso al envejecer el cordón no se corta y ellos dos están cerca siempre sólo a través de un algo imaginario que ni ellos saben si de verdad existe cuando en la oscuridad tibia del dormir aprietan sus manos y sus brazos en el vacío. Cae

Quédate en mí ahora que está lloviendo escribe en mi cuerpo la lluvia sobre el techo de alerce y cae como el barro en la casa vieja. Tú puedes ser las piedras y el barro con que jugué la mano apretada en mi pecho. Eres un sueño pero un sueño que estoy acariciando con todo el cuerpo. Eres estas piedras que no dejan de caer sobre mi casa de pendejo. Eres una voz que habla justamente las palabras que necesitaba sangrar cuando todo se rompe, llorando.

Háblame con los fantasmas / 21


Papá Así es como las cosas se dan vuelta. Yo nací de ti, pero nunca en el pasado me sentí de verdad tu hijo. Pero aquel día en que te vi envejecer y sin embargo regalar algo más que ti mismo y apagar, con tus manos el fuego de mi casa ese día te volviste de verdad mi papá y no quiero, ahora verte envejecer y morir como aquellos que abrazan una verdad cuando la descubren y la aman demasiado tarde.

22 / Mauro Rojas Núñez


TERCER PARADERO.

Los vivos y los muertos son poesía.

Háblame con los fantasmas / 23


Un Viaje (música lunar) Escucha las palabras que la gente dice en los cementerios, los juegos de los niños en la cárcel y el pulmón que parece detenerse. Escucha a las personas que entran al hospital, algunos con esposas en las manos. Los perros que salen a dormir con alguien que está loco y su locura son las voces de sus padres. Escucha por qué él se ríe en el espejo. Escucha respirar a los que hablan con quietud, en los baños y en el metro, la coca entrando por la nariz. Oye a ese niño: su locura es el deseo de ser una mujer. Oye, las luces de las calles se abren como tu mirada, atravesada por la mirada de los enfermos. Caridad. Solo di caridad. Escucha, los hombres salen para tomar el metro y trabajar todo el día en ese cuento de hambre. Ahora oigo a tu cabeza: Ella vuelve de la ciudad convertida en disposición para vivir y para morir, igual de generosa.

24 / Mauro Rojas Núñez


Separación Tan juntos estuvimos y tan juntos nos vamos separando compartiendo el silencio de la fractura y juntos deshacemos nuestra carne en común y juntos hacemos el gesto de quitar una mano de la otra.

Inventar un hogar Tu cicatriz en la memoria cuando la dejas sobre mi cuerpo es el paisaje lleno de desierto que siempre estoy soñando. Nosotros sabemos que nuestros hogares son las huellas de nuestras cicatrices. Son el lugar al que ahora volvemos desesperadamente y con cariño.

Háblame con los fantasmas / 25


Segundo Taco…..

La gente de la ciudad tiene a veces el olor de la carne envejecida la niñez solitaria que recrea un anciano en el asilo y esas mismas personas tienen el olor de la carne del barrio que no puede dejar de estar en el cuerpo.

26/ Mauro Rojas Núñez


A quien se lanzó desde un edificio para Jazmín, cuando se fue Ella quería demasiado ser una con el viento por eso levantaba siempre los brazos y sentía desde el borde del edificio su ímpetu cuando soplaba y sabía que la acompañaba algo que invisible le daba un aliento en la entraña como unos dedos que arrancan cada pensamiento de la frente. Como un mensajero por el cual abandonarse. -Sí, el mundo es demasiado peso y cada cosa en él repite que solo existe desaparecerpor eso el cuerpo, desde el frío del último piso, quería lanzarse y sabía que, si se dejaba soltar, se vería fallecer a sí misma y a ese mundo. Por eso ella vivía siempre en el borde, y buscaba irse en la desnudez, siempre. Y cada vez que se empujaba a cerrar los párpados para dejarse caer ella se repetía a sí misma su nombre, sin detenerse, para así no tener que olvidarlo.

Háblame con los fantasmas / 27


Escrito de carencia

Este vacío en el vientre después de que te fuiste es lo que raspa como un aborto.

28 / Mauro Rojas Núñez


Carne de la poesía El pan de la poesía es pobre. Una estupidez como levantar con las manos un poco de agua y dejar que se caiga. La carne de la poesía es en verdad solo pasar hambre caminar con los pies descalzos y que duela todo el cuerpo por sentirse esclavo es recitar una historia de fe a veces con desesperación a veces para no morirse. La historia que contó mi mamá cuando las calles de Recoleta todavía eran de barro, la palabra que hizo mi cuerpo y el tuyo. El pan de la poesía es una mierda pero alguien cree en ella y por eso estamos hablando hasta que no queda nada que decir. Es caminar una palabra en este lugar es querer sacarte la ropa y saber a veces que nada importa es querer estar vivo igual es cobardía, o querer abrazar el cielo es cobardía o querer respirar y ser el que llora mientras canta el pan de la poesía de un sabor amargo y maravilloso Háblame con los fantasmas / 29


el sol cuando nos derrumbamos el sol cuando todo se pierde… La carne de la poesía siempre nos trae a este lugar y por eso escribimos amor, casa muerte, madre y padre. Las cosas que hacemos en plena locura por la belleza y dolor de existir son similares a la música del latir del corazón. La carne de la poesía es una palabra en este lugar y nada más que eso. y no podemos ni tú ni yo dejar de decirla

30/ Mauro Rojas Núñez


Posibilidad Puedo escribir los versos… ¿Quién podría llegar a escribir el amor que no alcanzaste a dar antes de morirte y que por eso ahora das en sueños que pesan más que algunos días? ¿Quién podría recoger el calor de los amantes en los muros, la habitación oscura y lo que no dijeron los amantes? Jamás podría escribir el palpitar que dejaste entre el pasillo y las habitaciones jamás podría escribir el dolor que hizo el amante al marcharse jamás podría escribir la piel de los mapuches y la salud de las personas que se mueren de pena jamás podría escribir los ojos de la gente triste con melodías alargadas para cada estación y cada pobreza las conversaciones donde todo lo deseamos y lo deseamos y el sonido de los vasos cuando chocaron porque sí jamás podría escribir los golpes de los maridos a sus mujeres y las infidelidades diferentes de ambos cuando continuaban con el rito familiar. Jamás podría escribir la orfandad de los viejos y sus borracheras en asilos de ancianos de Recoleta, el silencio de los familiares ante el rito, jamás podría escribir los perdones que el abuelo dejó en las puertas de la casa Háblame con los fantasmas / 31


Jamás podría escribir la locura de ustedes y la locura tuya la ternura violenta en la que nací por eso abrazo el torrente que nadie puede tomar con estos brazos de ceniza que no pueden escribirse.

32 / Mauro Rojas Núñez


El recuerdo del Ñachi

Del cuerpo abierto del cordero en el suelo - el cordero cortado para hacer nachisalió mi boca solitaria para tocar la cercanía de las palabras de un hombre un mapuche de Neltume a quien vi con estas manos de sangre de cordero muerto para celebrar este cuerpo tan fugaz que también soy tan repentino y tan fácilmente llevado hasta el final de su sangre Merken para la herida -pongan merken en la heridano sé si me oyó mi mamá que estaba siendo sacrificado para que otros celebraran y para que yo también celebrara -eso fue lo que hiceLa sangre supo sudar su propia negrura de noche y volar como un cuervo que despliega su sombra con los primeros respiros del día Mi voz extranjera alcanza para entrar en el territorio de los solos y bailar como el ciego que se sabe completo. Felices los árboles de bailar, el extranjero y el indio, Háblame con los fantasmas / 33


las manos ya no son mías y tampoco los ojos. Pero entra este cuerpo en el cielo que llama al polvo y la voz que tanto gritó calmándose de cielo.

34 / Mauro Rojas Núñez


Dharana

Estando solo en un cuarto de la ciudad, escuchando los autos apurarse por el frío, guardo mi existencia bajo las pestañas del cuerpo Entro en mí, con cada pensamiento y sé que todos somos la tormenta sobre esta ciudad y la pobreza de las personas que sobreviven cuando los guerreros son torturados, las pupilas que graban los ojos de los que se van. Y sin quitar el dolor de la columna en los ancianos se puede ser la tormenta que pasa por sus rostros, fría y ligera cuando ellos recuerden que fueron guerreros y aún son guerreros de la memoria bajo la fría marca de la ciudad con la frente herida pero libre de ambiciones con la frente verdadera. Ahí, el lugar de la tortura tendrá un nuevo nombre los guerreros de la memoria pasarán por nuestro pecho, como lluvia. Gracias a eso ellos y nosotros somos ahora dolor purificado y vivimos en nosotros mismos y a veces, cuando ya no somos, en otros más.

Háblame con los fantasmas / 35


Último taco…. La Fiesta de la Bandera Igual que la noche estoy palpitando creyendo en el rito de existir con otros y algunas veces, algunas veces vivir con 35 mapuches oliendo sus cuerpos fallecer durante la fiesta del país Algunas personas creen en su alegría, nosotros, en nuestro ser cobardes, porque es aquello que descubrimos al despertar Mañana habrá un nuevo sol, -ve al colegio, que tienes que crecer - ve al colegio y sé alguien. Yo no tengo mi vida, madre. Los colores de mi libertad sólo quedaron en mi niñez. Aún no he podido mirar a los que están muriendo afuera. Morir de hambre quizás sea nuestro apoyo, nuestro dar la mano ¿pero cómo romper, con qué valentía ese seguridad de estas manos esa certeza regalada por todos de que esta vida es solo para nosotros?

36 / Mauro Rojas Núñez


¿con qué valentía obsequiarte este trozo de vida? Quizás una sola boca puede romper el rito quizás es sencillo cortar la cuerda de este hogar destrozado como cualquiera

Pero los momentos de vivir son tan fuertes que mis venas se han hecho las cuerda de este instrumento y mi cara se dibuja en cobardía otra vez y todo mi cuerpo sólo existe en la luz del farol que espera a que alguien muera Nosotros o los otros seres que también quieren ser libres.

Háblame con los fantasmas / 37


ÚLTIMA PARADA. Vivir y amar a los fantasmas (todos deben descender de la máquina)

38 / Mauro Rojas Núñez


Cuerpo Cuerpo, estaré aquí desde hoy. Cuando el placer es solo placer tú y yo nos llenamos completamente. Cuerpo, cuando amamos de verdad cada soledad es ardiente es la risa de una niña que juega con papeles. Cuerpo te he roto de tantas maneras como una mujer que destroza su casa para no empezar el mismo infierno y, a pesar de habitarte no podría decir que conozco algo más de ti algo en lo profundo de ti que tu placer y deseo tus heridas, cuerpo. No me dirás nunca que escondes, ¿Es que no existe quizás, nada, nada más dentro de ti? Sea lo que sea no importa mucho, cuerpo, nada importa eres suficiente para tener motivos de amar o desaparecer Eres la escritura de lo que no podría olvidarse y todos se mueren por querer dejar algo escrito en ti. Y fuera de esta necesidad de amar no puede escribirse ningún sueño en ti, cuerpo. Háblame con los fantasmas / 39


NN

Si pudiésemos ser libres totalmente libres y si pudieses ser feliz no habría un hombre melancólico escondido en tu piel No habría ahora una cadena en esta puerta No habría el calor querido de este llanto compartido Nuestra soledad como un nombre elegido tatuada en nuestras manos Este día somos esta gente querida los crímenes de los ladrones y su condena. y en esta condena hacemos libetad. .

40 / Mauro Rojas Núñez


La realidad El dolor se siente como una gota que en la imaginación nos traspasa a los dos de tus ojos a mis mejillas El dolor, en estos momentos, es este rincón visitado por nosotros. La memoria El presente se ha disuelto y no hay un amor que pueda acallar lo que sucedió. El dolor nos junta nos salva. Casi puedo acariciar esa memoria, mamá. Esa realidad que ya no está. Ahora, mamá, en este momento, he elegido la memoria como la realidad. Este trozo de recuerdo que es nuestro dolor. Más creíble que tocar la carne.

Háblame con los fantasmas / 41


Háblale a mi papá -Háblale a mi papá. -Dile que todas las cosas que veo a mi alrededor tienen, ahora, la nostalgia de su frente y a veces, cuando me pierdo, el mundo es la misma piedra impenetrable de su figura. -Dile que el mundo al que me trajo quiero dejarlo en su mano y en la mía para cuando no esté y quiero darle las gracias por ese regalo, aunque en mi vida sólo pude recorrer la superficie de su mano y el agua de sus lágrimas -como una arruga de nuestra piel, papá.

42 / Mauro Rojas Núñez


Esta esquina Ayer perdiste tu vida en esta esquina, pero ayer volviste al mundo sin dejar marcas. Es que ya no eres el fantasma que tanto me perdió hace años, con frías palabras de sexo y risas de amigos a la distancia. Ayer yo perdí mi vida en esta esquina cuando dejé de creer en todo lo que había hecho y quería llegar a un punto donde nadie me conociera ni dijera mi nombre. Quizás tú podrías borrarme con un solo gesto como si tus manos fuesen una muerte, o quizás hay algún nombre que pueda borrar los otros nombres. Lo que pasa es que esta esquina es una esquina totalmente real, es la esquina de Santos Dumont con Avenida la Paz, un lugar propicio para dejarse desaparecer, un punto donde todo lo que hicimos antes no tiene ningún sentido ya, y donde nuestros cuarenta y ocho años valen un chocolate y dos cigarros sueltos. Aquí vemos caer las gotas de sal de los ojos de los locos, los locos que somos nosotros. Ellos también dichosos por dejar atrás su nombre. Y escúchame, convéncete de que es éste y no otro el lugar donde se deja atrás todo, es esta esquina sola y fea de Santos Dumont con La Paz donde vas a dejar eso que hiciste con años de esfuerzo y discurso mental. ¿Y qué importa? Yo dejaré lentamente mi boca en tus manos ¿me entendiste? y con certeza la vas a extraviar, o la vas a tirar por el wáter del baño del siquiátrico o las vas a enterrar en el patio debajo del pasto que nadie cuida de esta esquina fea y sola de Santos Dumont con La Paz, y así alguien como tú o como yo va a empezar a dibujar su carne. Quizás lo que está muerto deja el olor de las cosas que pueden entrar en el corazón. Tierra mojada del jardín y sol. Pierde hoy la vida conmigo en esta esquina. Háblame con los fantasmas / 43


Con fe en la noche Cada abismo reunido en este espacio forma la noche que con brazos sabios de oscuro abraza mi cuerpo y el tuyo. Es un cuerpo que va a suspirar cuando quiera dormir en el amanecer también, en las piernas del amanecer, esta misma noche.

44 / Mauro Rojas Núñez


Vida nueva

Una forma distinta de aguantar, una forma distinta de ser fuerte y de ser débil, una forma distinta de quedarse en la guerra junto a los heridos, distinta de pelar una manzana, distinta de abrazar tu cuerpo y todas tus historias de hambre, una forma distinta de envejecer y de romper el reloj, distinta de correr junto con el viento, una forma distinta de ser hijo de la rabia. Distinta de hacer la fila del supermercado o dibujar el destino con los dedos. Una forma distinta de mirar a los ojos, una forma distinta de embriagarse. Una forma distinta de ver la verdad sin querer correr, distinta de ser pasajero del metro. Una forma de vivir sin pagar la existencia, una forma distinta de despertar y de estar en el baño, una forma distinta de decir lo que se dice, distinta de desnudarse en soledad, de caminar en la calle, de andar con los dedos por la cama, de buscar trabajo, de besar sin dar explicación, una forma distinta de estar en la guerra, una forma de celebrar con los fantasmas, una forma distinta de mirar el techo de la habitación, distinta de sonreír en el vacío, una forma distinta de despertarse. Una forma distinta de respirar…

Háblame con los fantasmas / 45


Desnudés

Cuando solo somos en desnudés y nada más todos los pájaros del cuerpo despiertan rápido abandonan su escencia de cuerpo y se deshacen en el cielo como un montón de papeles con los que jugamos en nuestro futuro inmenso de niños. Nadie busca nuestra biografía porque somos una historia más en el barrio y el pecho habla lo que entienden las personas cuando están libres. La sangre se mueve en el embrión. Entonces ahí solo queda la desnudés.

46 / Mauro Rojas Núñez


Un beso en el vino

Como niños pobres nos encontramos celebrando en el pequeño cuarto de nuestra amistad en una fiesta compartida en la soledad de la habitación. Somos dos los que amasan soledad y gemidos sin necesidad de mirarse queriendo vivir ahora, solo en nuestra piel mutua cuerpo que sentí crecer con el mío abrazando lugares rotos de rabia abrazando un cuerpo que quiere ser fuego y desaparecer como otra fiesta de soledad -Se embriagará mi hogar completo cuando me acueste contigo. y después se harán silencio tu pecho y el mío -No estarás borracha tú sino las estrellas esta noche. en que los cuerpos corren alrededor del mundo No despertaremos temprano para olvidar ver el mundo corriendo y el calor que dejarás en mi pecho se quedará cuando ya estés en la otra mitad del mundo corriendo.

Háblame con los fantasmas / 47


Sentir de solo

Otra vez me hago un vago entre todos los vagos y siento círculos en todo lo que hay. Y cada vez que el fuego y el cielo empiezan a existir vagar es lo único que existe en este mundo que sangra.

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48 / Mauro Rojas Núñez


“Háblame con los fantasmas” de Mauro Rojas Núñez se terminó de imprimir en Noviembre del 2013 en los talleres de editorial Isidora Cartonera editorialisi.tk


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