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Cuentos para viajantes antes de dormir MARIANO JAVIER BILBAO

llantodemudo - colecci贸n narrativa - 22 5


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Dise帽o de tapa y edici贸n: D.C. - llantodemudo I.S.B.N. Nro.: llantodemudo colecci贸n narrativa - 22 Marzo 2010 Tirada 500 ejemplares. Ediciones llantodemudo 2010. Talcahuano 939 - B0 Res. Am茅rica - C.P. 5012 llantodemudo@hotmail.com 6


Cuentos para viajantes antes de dormir MARIANO JAVIER BILBAO

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Agradecimientos Al Pato Abondanzzieri. Al Miliki Jiménez A mí (Y que me perdonen de nuevo do, re, fa, sol, la y si). Un agradecimiento a la autora invitada Lic. Mónica Magali Taborda

No agradecimientos a: A La Ola está de Fiesta (con su famoso "con Flavia, con Pilín y las canciones la Ola esta de fiesta para vos") A Telemanías, porque existe.

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Distribución de varios ejemplares. Algunos que promueven risas, otros que promueven llantos. Algunos que inspiran, otros que aspiran. Algunos leídos y otros no. Algunos criticados y otros no. Algunos admirados y otros no. Algunos para pensar, otros ni siquiera para eso. Para amigos y enemigos Para sabios e ignorantes Para crédulos e incrédulos.

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Dedicatoria: Dedicar… dedicar… a quien se lo dedico… A los que sienten ganas de leer. A los que anhelan un sueño mejor. A mi esposa Mónica y mi hijo León: porque son luces en la oscuridad. A mis padres Ricardo y Beatriz porque me enseñaron a pelearla día a día. A mis hermanos Jorge y Marcelo porque me enseñaron a pelearla… con todos los demás. A Sabrina, Victoria, Belén, Gabriel, Víctor, Alejandra, Claudia, Patricia, Susana, Carlos, primos, tíos y demás parentela en general, porque siempre estuvieron allí. A la Editorial Llanto de Mudo (Diego y Pablo) que me abrieron las puertas y no tiraron la llave. Gracias por ser proveedores también de mi materia prima en tema de lectura.

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A todos aquellos alumnos que "sufrieron" con mi "docencia" cuando en realidad ustedes me enseñaron a mí que la educación es de ambos lados. A mis amigos, nombrarlos… saben quienes son, no necesitan ser nombrados (y para quien lo necesita le hago la dedicatoria aparte). A mis compañeros de trabajo porque son guías en todos los órdenes de la vida. A los que confiaron en mí. Porque sin ellos nunca hubiera intentado siquiera escribir (o algo parecido a eso) éste dichoso libro, que puede ser un best seller o un libro de Cristina Bajo o Jorge Bucay, o que es lo mismo un éxito o el más poderoso fracaso. EL AUTOR

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Carta a los Viajantes Córdoba, algún día de la vida de 2010. Querido viajante de la Vida: Así es, este libro es para aquel que recorre día a día los caminos infinitos de esta vida. Un camino. Una vida. Y muchos cuentos para usted. Así que espero que en el lugar que esté pueda disfrutarlos tanto como yo a la hora de escribirlos. Si espera encontrar notas de vida, se equivocan, aquí encontrara desde lo más increíble hasta... lo mas que increíble. Como todo viaje, el recorrido, largo o corto, lo pone usted. Así que póngase cómodo. Y disfrute. Que la llegada a destino aun se hace rogar. EL AUTOR

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Prólogo invitado Para Mariano Javier Bilbao, escribir es una pasión innata y efectiva para combatir los dolores de cabeza de todos aquellos que creen que no se puede escribir sobre lo que no se vivió, o sobre experiencias puras y exclusivamente empíricas. Mariano se deja llevar por el territorio de la fantasía, la magia, entre los arrabales del sueño, el ensueño y el entretiempo. ¿Fue real? ¿Es real? ¿Lo soñé? Eso es lo que hace implacable la lectura de "Cuentos para Viajantes antes de Dormir". Por eso, queridos lectores, ingresemos ya a la tierra que Mariano nos propone recorrer, con verdadera imaginación. ¿O imaginación verdadera? Mariano Bilbao reúne en sus cuentos una magia y una euforia que altera a todas aquellas existencias, que deambulan por los días, creyendo que la eternidad es un objeto concreto de compra-venta. El Autor, construye a sus personajes de forma tal que jueguen un entramado enigma entre la vida y la muerte, pero siempre con el encantamiento de hacernos creer que lograre15


mos alcanzar la inmortalidad, aunque perdure la imagen del miedo. Su escritura atrapa a todos aquellos que tememos, lo inalterable. Ella: la muerte. Y sin embargo, yace una esperanza… Luego de leer sus cuentos, volvemos a cantarle a la vida. Mariano Javier Bilbao, deja que sus cuentos hablen por si mismos. En su primer libro "Cuentos para viajantes antes de dormir", desarrolla una narrativa que conduce a todo aquello que muchos queremos dejar de lado en nuestros días, y que sin embargo, forma parte de nosotros. Saber sobre que es lo que perdura, lo que no cambia, lo que se altera, cuales son nuestros últimos momentos aquí, si estaremos o no en este mundo haciendo justa causa de nuestros actos, o tal vez si podremos alcanzar lo que muchos conciben como algo que se puede comprar: la Eternidad. Hoy, más que nunca, en esta realidad social en la cual estamos inmersos, en este ambiente que compra y vende pieles, cuerpos, órganos y se enfría para lograr la infinitud, que se congela, para perdurar para siempre, es justamente esta fase de escritura que el autor delinea muy bien, esas huellas que marcan el momento antes de dormir, esos rastros gráficos que conllevan a que sus personajes se reciclen en una reencarnación sin limites, lo que muchos creen 16


también, encontrar en cada esquina: que no llegue la muerte. El Autor, en sus cuentos, hace que soñemos con que el Príncipe Godofredo encuentre su amor, que en definitiva es que todos hallemos el amor, que encontremos la pasión por el otro. En sus cuentos siempre subyace esa percepción de amor, pero sin perder la idea de Eternidad. De esta manera, el escritor hace que en "Cuarto de Juguetes" soñemos con una habitación de niños que nos transporta hacia otra dimensión, y más tarde, nos juntemos en un bar con la señora Tormenta, esa señora que todos queremos evitar, y que creemos que solo los demás conocerán, que a los demás les va a acontecer, que a nosotros, nunca, y sin embargo... Sin embargo, Mariano es un autor versátil, que sabe lo que es temer a la muerte y no resignarse a que venga, creando caminos alternativos que conduzcan hacia el amor eterno, dejándonos en su escritura esa aflicción acerca de que el tránsito hacia lo otro, hacía lo que tememos, se acerca, llega, pero ¿podremos hacer algo? ¿Yace una esperanza? El perfil humorístico de Mariano, refuerzan ese triunfo, reviven esa esperanza que creíamos haber perdido por no encontrar la infinitud, las que mediante sus sinceras ironías, nos vierte en nuestras mentes otro elemento: el 17


humor como alternativa a ese miedo. Así, el autor, recrea personajes que todos conocemos en la vida real, y nos ilumina con confianza lo que ellos dicen, creando de esta manera, que la alegría vuelva a nosotros, que nos riamos de lo absurdo, que es en ultima instancia, lo cotidiano en esta, la nuestra sociedad que hemos construido y seguimos formando, y que Mariano hace que la veamos de una buena vez, siempre con inteligencia, imaginación y fantasía, con esperanza, pero siempre real. Lic. Mónica Magali Taborda

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Prólogo no convencional Muchos hombres mueren demasiado tarde y algunos demasiado pronto. Pocos consiguen morir en el momento justo. Friedrich Wilhelm Nietzsche

Me siento un segundo frente a él, después de todo es quien me va a entrevistar. En mi ser la sensación de incomodidad no se manifiesta. Que raro. - ¿Está cómodo?- me pregunta serenamente- Es necesario que lo esté. - Sí, francamente lo estoy. Cuando usted me diga comencemos. - Ahora mismo, si le parece bien, ¿no quiere un café, o té? - No gracias, el café me gusta, y pensándolo bien el té también, pero en este momento no apetezco esas infusiones. - Muy bien, empezaremos por lo principal… y es éste libro, raro nombre por cierto. Sonrío al oír lo que me dice, y le respondo. - Concuerdo con usted señor entrevistador, lo que pasa que lo del nombre expresa claramente lo que dentro del libro se manifiesta, es un continuo viaje, éste libro encierra aquel pri19


mer encuentro con la escritura más el añadido de otros cuentos que me gustaron desde siempre. - Aún así no deja de ser raro por cierto, ¿qué espera usted que encuentre el lector en sus cuentos? - La verdad, es que nada y todo, no son cuentos para pensar, ni tampoco reflexiones epistemológicas de mi vida. Los definiría como la expresión mental de la nada y del todo. La nada para el que lo lee y el todo para el que lo escribe. Una sensación egoísta por cierto, pero que se le va a hacer, así soy yo. - ¿Egoísta? - No, pero sí me gusta expresar momentos de mi vida… - Y sus momentos se manifiestan en demonios que pululan en el universo… - Demonios que me son simpáticos, a veces. En realidad no son malos, nacieron para eso. Pero lo que en realidad quiero afirmar es que más allá de lo místico está la fantasía, y es algo que me encanta. - ¿Fantasía para evadir la realidad? - No, sino para afrontarla con otras ganas. La fantasía es bella, como el amor y la misericordia o el perdón, pero a veces es peligrosa cuando nos abstraemos demasiado en su regazo. Pero no por eso deja de ser algo hermoso. - ¿Y cómo comenzó esa búsqueda de la fantasía? 20


- De muy niño, y ahora de grande, los jóvenes van perdiendo esa necesidad de intercalar la fantasía con la realidad. Hay una cuestión innata de apegarse a la realidad, de no permitirse volar. De no viajar. Por así decirlo creo que billetera mata galán pero no poetas ni mucho menos escritores fantásticos. Es necesario recurrir a la práctica del escribir y a la necesidad de fomentar la imaginación (Otro de los aspectos que en la juventud se va perdiendo) ya que en mi experiencia como docente, se pudo observar en los escritos de los alumnos el arraigo a la realidad, el todavía no desprenderse de lo cotidiano. - Pero retomando lo que es éste libro, ¿qué es lo qué más le costó? - Hacer un prólogo, por eso le llame a usted señor entrevistador para que me ayude mediante éste reportaje a expresarme mejor. - ¿Y lo qué menos le costó? - El comenzar las diversas historias. Nacen naturalmente, llegan a mí y se anidan en mis pensamientos. - Pero aún así dentro de cada cuento, ¿qué es lo más le gusta y qué no? - Lo qué más me gusta, y… los finales, adoro los finales, sería extraordinario tener una biblioteca de finales solamente. Es como decir "ya está, hasta acá llegué", y sean buenos o malos me encantan. 21


- Algún mensaje que desee transmitir a sus lectores. - Que no piensen que la lectura de este libro cambia la vida, solamente la mía puede ser, pero no la de ustedes. Que dejen volar su imaginación y que disfruten de la lectura. Eso es todo. El entrevistador apaga su grabador que ni me había dado cuenta que lo encendió al momento que comenzamos esta charla. Lo dejó sobre la mesa. Suspiró lentamente y me dijo. - Gracias por hacerme parte de esto. - Fue un placer, gracias a ti también. Ambos reímos, él miró el reloj de la pared, las seis en punto. Tomó su sombrero y sin más que decir atravesó la pared desapareciendo de mi vista. Fantasmas y demonios. Seres benévolos o destructivos. Pero el Periodista Eterno que hoy me vino a ayudar se merece mi agradecimiento. Y para terminar pronunciaré la famosa frase de Bernardo el fiel compañero de "El Zorro": " ............................. ... ... " (Nota de redacción: Bernardo era mudo) Aunque no me lo crea por fin pude terminar éste prólogo. EL AUTOR 22


Anónimo Había una vez… una Historia que deseaba encontrar un dueño en quien depositarse, alguien que la amara y respetase, que le marcara pautas y le dejara ser libre. Esa Historia me encontró, a lo mejor no en ese lugar soñado donde gigantes y duendes se esconden de ella por no conocerla, tampoco en un lúgubre pasadizo gris de una antigua reunión masónica. Me halló en una hoja y en un poco de tinta, en medio de pergaminos antiguos que mi memoria diera a luz. En mi querida máquina de escribir, en el pizarrón, en la tiza, en el fibrón, en mi ser, allí me encontró. Le dejé ser mi musa. Ser lo que soy, y dejarla mirar un poco más mi alma. Y la Historia me lo agradeció, se convirtió en mía, en mi posesión, en mi compañía. Me marcó caminos, me enseñó a ser o parecer. Pasaron horas, días, semanas, meses, años, décadas y mi memoria fue llenándose de múltiples historias. El niño dejo paso al joven; el joven al hombre y éste al anciano. Las horas ya no eran lentas. Los gorriones ya no me venían a cantar. La Historia no me quería abandonar, pero yo le supliqué que ya era tiempo que bus23


case un nuevo acompañante, que mi presencia le ponía trabas en su peregrinar. Con lágrimas en sus ojos hizo un pacto conmigo, ella me abandonaría en ese preciso momento pero yo quedaría en ella por siempre; yo, Anónimo sería para siempre el primer ser en ésta tierra que formo parte de la Historia. Dedicado a todos los que siendo un anónimo me tomaron como protagonista.

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Cuarto de Juguetes El osito se levanto del sillón cuando la puerta se cerró. Observó curioso a ambos lados de la inmensa habitación de paredes azules oscuras o negras, muy bien no se veía... "¿Cómo había llegado hasta allí?" Se pregunto el oso. La oscuridad de la noche lo envolvía como si fuera una presa en el poder de la telaraña. Se sintió inseguro. Quería escapar. Volver a su vida de antes, de bosques frondosos, de cuevas y de miel. Él era un oso joven, no más de tres años de vida, aun le quedaba mucho por delante. Su cuerpo le dolía, ¿Que hacia él en esa casa, o era solo una habitación? De chico aprendió a no confiar en los humanos "Humano es igual a cazador", le decía su madre, "aléjate de ellos o cuando seas mayor hazles frente esperando la muerte". Pensó un instante el osito, se miro sus patas y se dijo a sí mismo en su idioma osezno "tengo hambre". ¿Que habrá mas allá de la puerta? ¿Un nuevo paraíso de flores y avellanas, de pájaros que corres como si fueran plumas llevadas por el viento? Se detuvo... sus piernas estaban débiles. No 25


podía caminar... sentía hambre... sed... temor. Eso era, sentía horror por lo que pasaba. Él era solo un osito. Y su mundo había conspirado contra él cuando lo dejo abandonado en esa casa que no se entendía de quien podía llegar a ser. ¿De una familia bondadosa? ¿Capaz que de un cazador?... Eso es, esto es el hogar de un cazador furtivo sediento de sangre, con grandes colmillos como se lo había imaginado de niño. Pero el osito era un cachorro, no tan chico pero siguiendo la naturaleza aun necesitaba de la protección de sus padres. Así que haciendo un esfuerzo mayor pudo arrastrarse hasta la puerta, el dolor que sentía por su cuerpo era grande pero no le impediría escapar. Aun tenia vida para luchar hasta el final, no se dejaría ganar. Avanzo, avanzo y avanzo, llego a la puerta y deslizándose lentamente como en una repetición a cámara lenta de una jugada de gol en un partido de domingo pudo llegar a ponerse en posición vertical. Tanteo con sus patas una deformidad de la pared, y sin darse cuenta encendió la perilla de la luz. La habitación se ilumino y la majestuosidad del lugar dio rienda a la imaginación desbordante del oso. Era un cuarto de juguetes, lleno de pequeños muñecos, camiones, aviones, luces y colores... la magia reinaba en ese lugar. El sol se había metido en cada rincón de esa habitación. El 26


osito miraba maravillado por tantas bellezas, entonces se derrumbo... cayo al piso nuevamente... el dolor era muy grande. "Seguro que estoy en el cuarto de los cachorros del cazador, que apiadándose de mí, impidieron que su padre me hiciera pasar a la otra vida", pensó el osito, "seguro que me cuidaran, me darán de comer y me trataran como a un rey", así imaginando de por vida que seria feliz el osito se arrastro nuevamente hasta el sillón pero no pudo subirse... dolía mucho. En eso sintió pasos. "Son ellos"- se dijo el osito- "me vienen a buscar y a darme de comer"- se ilusionó nuevamente. La puerta se abrió. Dos pares de pies se asomaron por la misma. La incertidumbre rondaba por la cabeza del osito. Incertidumbre y certeza de que nada malo pasaría. Que pronto sanaría y seria libre de nuevo. La paz rondaba por su mente y por su ser sin movimiento, esperando que esos pies decidieran a hacer lo suyo. Fue entonces que los pies hicieron la acción esperada, conjuntamente con unas manos que lo tomaron, y lo depositaron bruscamente en el suelo... osito no gritó, tenia miedo ahora. Los pies se deslizaron sobre su espalda, lentamente y luego más rápido, mientras una voz desde arriba de osito se preguntaba "¿Cómo habrá llegado esta piel de oso al suelo?" 27


La Tumba Caminé, caminé, caminé y caminé. La mirada perdida entre las sombras de la noche profunda. El sol que no sale, la luna que brilla. Luna misteriosa y llena de imperfecciones. Luna para enamorados. Luna para horrores. Sé que me mira, la luna esta viva, así siempre la he sentido. Observo hacia el horizonte; el vacío, la nada, la bruma que me envuelve y la perforación de la lúgubre vida que fue. Descanso, observo. Un auto en el horizonte que se acerca hacia donde estoy yo. Me alumbra con sus luces delanteras, aun así mis ojos no se cierran. Me quedo de pie expectante, desafiando a ese haz de luz. El auto se detiene, es extraño; negro y triste, si esas características se pueden aplicar a un objeto sin vida. Me acerco detenidamente y lo miro con más cuidado, me parece que es uno de eso vehículos mortuorios. Eso es, es uno de esos coches fúnebres parecidos a grandes limusinas... que locura que uno de esos automóviles ronden por esta carretera. No recuerdo ningún cementerio cerca. O es que acaso he olvidado más de lo que creía. Me detengo delante de la ventanilla del conductor, esta se baja con detenimiento, mágicamente. Unos ojos negros, que hacen 28


juego con el coche, se vislumbran detrás de los vidrios polarizados. Hay miedo en el aire. Hay intriga por lo que no llegamos a conocer. - ¿Te llevo?- la voz fría suena desde dentro del vehículo, parece una voz fingida del algún demonio perdido. Un demonio que desea volver a su infierno perdido. - Puede ser- le respondo- ¿a dónde se dirige usted?- pregunto intentando guardar mis inquietudes para dentro de mi ser. Que mi alma las resguarde hasta que sea el momento que las haga renacer. - A donde indique, pero no más lejos de la ciudad cercana. - Bueno, puesto que es hacia allí donde me dirijo- la inquietud por lo que estoy por hacer intenta florecer, nuevamente la oculto en lo más profundo de mi agonía, en la perforación de mi cuerpo. Sé que estoy cometiendo una locura al asentir subir, sé que la paranoia cubre con su bruma mi mente al abrir y cerrar la puerta del coche. - ¿Esta cómodo?- la voz me pregunta. - Si- es mi respuesta inmediata. El motor se enciende y emprendemos el viaje. Silencio. Hay mucho silencio. Temor. Pánico. Hojas llevadas por el viento en una noche de invierno. Ruedas arraigadas por baches siniestros que impiden llegar a destino. ¿Castores? ¿Ardillas? Animales nocturnos y 29


nefastos que rondan por mi mente retorcida. El silencio se rompe. O más bien, yo lo destrozo como a una fina copa de cristal. - ¿Mucho trabajo?- pregunto, sin saber que es lo que en realidad quiero preguntar. Si deseo saber en realidad cuantas personas han partido ya de este mundo. Si duele saber que uno es el que los lleva hasta el descanso final. Tonterías que encierran una pregunta simple, pero cargada con otra intención: conocer como es la vida de aquel que nos lleva hasta el fin de nuestros días. - Solo queda uno antes de regresar a casaes la respuesta de esa voz- ¿y usted que cuenta? - Nada, solo nada. - ¿Nada? ¿Seguro que es esa la palabra indicada? - Es que no sé a donde voy. - Usted va donde su destino le guía. - Que destino lleno de niebla tengo, pues no diviso la luz al final del túnel. - Muchas veces esa luz tarda en aparecer. Pero el destino es así, lleno de incertidumbres, algunas placenteras, otras no tanto y otra mejor no cruzarse. Después de decir esto la voz calló. No había más que agregar. Solo silencio. Horrible silencio. Pasaron los segundos, minutos, y horas. Al fin habíamos llegado. La ciudad con sus luces 30


apagadas. El auto se detiene enfrente de una casa grande con un gran jardín. La observo detenidamente. Recuerdos que se alejan y que se acercan en un vaivén infinito. Es mi casa. Así la siento. Mi hogar. Mi esposa. Mis hijos. ¿Mis hijos? Me pregunto incrédulo de lo que pienso. No, yo no tengo hijos. Ella no quería. Ella... tan bella como peligrosa. Tan dulce... como traicionera. Ella... me mató. Los recuerdos vuelven. La cocina, el disparo por la espalda. El ataúd. La tapa. La tumba. - Creo que esto es suyo- me dice la voz mientras me entrega un objeto brillante. Es un cuchillo. Lo observo. - Adelante, cumpla con su destino. Para eso lo llevé a enterrar y lo esperé todo este tiempo. Debe cumplir aquello por lo que tanto deseaba regresar. Apúrese que el tiempo es escaso. Lo que vaya a hacer hágalo ahora mismo. Tomo el objeto entre mis dedos. Lo agarro firmemente. El deseo de venganza es mayor de lo que suponía. Me bajo del coche negro. Le sonrío a mi conductor fantasma. Miro la luna, y ésta me devuelve su mirada con su haz de luz que atraviesa el hueco de mi pecho.

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La Tormenta El son de la trompeta. El canto del clarinete. El saxofón al viento. La música suena. La Tormenta estaba de fiesta. Así es la vida, la música que suena, y lo demás no importa. El dueño del lugar era feliz esa noche. Mucha gente se había decidido por visitar el establecimiento, que hacia más de una centuria venía funcionando. Mucha más gente de lo imaginado estaba allí. El aire del lugar olía a vida. A la mística del Jazz, a la tristeza del Blus. A los suburbios de los rincones de la mente. Así era La Tormenta. El lugar paradisíaco para todo escritor buscador de musas. De esa idea inspiradora con olor a éxitos lejanos. El lugar donde los enamorados lo evitaban, porque el amor no rondaba por allí. Solo la tristeza y el olvido. La necesidad y la desesperación por encontrarse a sí mismo. Así era La Tormenta, el viejo bar donde todo podía ocurrir. Pero lo más extraño sucedió esa noche. Nadie imaginaba lo que iba a suceder. El bullicio era ensordecedor. La música sonaba con sus melodías al viento. Como siempre. El whisky, el licor, el vino, lo que sea para calmar las penas. Solo los hombres podían entrar. Mujeres y niños abstenerse. Es que el alcohol y la tristeza no son luga32


res para que mujeres y niños puedan compartir el momento. Aunque pocas veces se conseguía desatar una discusión, lo mas seguro es que todo quedara en la nada. El odio y la venganza nunca estaban presentes en los diálogos de los asistentes. El cantinero seguía sirviendo a sus clientes, sintiéndose orgulloso porque esa noche la casa estaba llena, y el olor a vida era muy fuerte. Era un día miércoles, y eso le sorprendía más aun. Casi siempre los días de mayor concurrencia eran los sábados o los domingos por la noche. Pero no un miércoles de pleno invierno. "¿Será que necesitan ahogar sus penas?", se repetía a sí mismo el cantinero, dueño de La Tormenta, desde hacia diez años, aunque el lugar fuera una tradición que se remontaba hasta tiempos de su tatarabuelo. Seguro que aquel fundador, Don Benjamín Gonzáles, nunca se hubiera imaginado que hoy La Tormenta fuera así. Pensar que Don Benjamín bautizó al bar porque desde que partió de España rumbo al Brasil el viaje había sido placido, pero al poco tiempo una fuerte tormenta hizo que el barco virara hacia las costas de Argentina, más precisamente Buenos Aires. Así fue como nació la Tormenta, "el lugar para las almas atormentadas" decía siempre el eslogan de Don Benjamín, conservado hasta el día de hoy sobre la pared del bar en poderosas letras negras. 33


Augusto, el cantinero seguía sirviendo a sus clientes, el tiempo pasaba, la noche era feliz. De repente la puerta se abrió. La mirada expectante del populacho. Nadie lo podía creer. Era una mujer. Pero esta era distinta. Su forma extraña de caminar hacia la barra, sin mirar a los demás, que a su vez le observaban detenidamente, como si por un segundo el tiempo se hubiera detenido. Remera negra. Pantalón negro. Piel pálida como la luna. Delgada. Cabello negro. Mirada triste. No muy alta. No muy baja. Era una mujer. Una pulsera dorada. Un crucifijo de oro colgándole en el cuello. Así era ella. Las conversaciones se detuvieron. Ella se sentó en una silla disponible de la barra. Llamó a Augusto, que también la miraba extrañado. -Algo fuerte, lo más fuerte que tenga- dijo la mujer, que bajo su mirada y se quedo pensando hasta que le sirvieran. -Disculpe señorita, no quisiera molestarlale decía Augusto, mientras en un baso le servia la bebida pedida, Vodka puro. -Dígame- ella levanta la mirada. -Es que... no se como decirle... Ella hizo una mueca, un proyecto de sonrisa y entonces hablo. -Sé que va a decirme, que este es un lugar para hombres solamente, que desde su tatara34


buelo que es así, Don Benjamín Gonzáles, buen hombre, algo callado pero confiableAugusto se quedo mudo, ¿cómo es que sabia esta mujer tanto?, estaba delirando, nunca podría haber conocido al fundador de La Tormenta. La mujer prosiguió hablando. -Sé lo que piensa... que estoy loca, pero el dicho del bar es que es un "lugar para almas atormentadas", ¿no es así?, a menos que lo hayan cambiado. -No, no lo hemos cambiado- balbucea Augusto. -Mejor. Hacia tiempo que no venia por acá. Augusto sabía que en toda su vida, jamás la había visto venir. Seguro que era una loca salida del manicomio. Eso era. La mujer prosiguió hablando. -Cuantos recuerdos me traen este lugar. Diría que es la misma gente de antes la que puebla este recinto. ¿Todavía tiene el viejo arcón de los recuerdos? ¿Y el álbum de fotos? -Si, están en el ático- respondió Augusto sin entender nada. -Pues vaya a por ellos, así sus dudas se aclaran. Augusto instintivamente dejo lo que estaba haciendo, y corrió hasta el ático, pido en el camino la ayuda dos clientes para que pudieran bajar el viejo baúl de Don Benjamín. Al rato la mujer y él estaban revisando el baúl y mirando las fotos del viejo álbum. 35


-Esta es la primera foto de la Tormenta- dijo Augusto, intentando explicarle a esa mujer, que esa foto en blanco y negro significaba que hacia muchos años que el bar se había fundado. Que ella nunca pudo conocer a su fundador. La siguiente foto era de la primera noche en el bar, fotos añejas que con el tiempo habían perdido el brillo, pero no su nitidez. En la misma se podía observar a muchos invitadosAcá no estoy yo- dijo la mujer. Augusto sonrió. "Esto es una locura al por mayor" se decía a sí mismo. La siguiente fotografía era un primer plano de Don Benjamín, su esposa, y sus dos hijos, muy pequeños, entre tres y cuatro años más o menos. Pero lo que más le causo impresión fue que la cara de la mujer cambio de repente, había felicidad en su rostro. -Allí, allí, allí estoy yo- decía señalando el hombro derecho de la esposa de Don Benjamín. En efecto un rostro se asomaba por sobre el hombro de la señora. Era igual a la mujer que hoy estaba sentado frente a él. Pero eso era imposible. La chica que hoy Augusto veía rondaría los veinticuatro años, si ella hubiera estado en la fiesta de inauguración hoy ya estaría muerta. Seguro que seria alguien parecido, o que en la foto no se distinguiera muy bien. La mujer seguía feliz, dio vuelta la siguiente página. Y el tiempo se detu36


vo nuevamente. La foto lo decía todo. Don Benjamín abrazado y sonriente a la mujer que hoy tenía enfrente de él. Y ella estaba igual. Remera negra. Pantalón negro. Piel pálida. Delgada. Cabello negro. Mirada triste. No muy alta. No muy baja. Una pulsera dorada. Un crucifijo de oro colgándole en el cuello. Augusto palideció. Ella no lo miro, siguió absorta en sus recuerdos. Él retrocedió. Ahora tenía miedo. Se dirigió hacia la punta de la barra sin perder la mirada en la extraña mujer. De repente sintió su codo chocar contra alguien. Se dio vuelta. Era un anciano. Arropado con una vieja túnica negra. Pelo blanco y largo. El anciano era ciego. -Disculpe señor, no lo vi- se excuso Augusto. -No tiene porque disculparme- replico el viejo- Muchos somos ciegos, aun cuando nuestros ojos ven. Augusto no lo escuchaba, solo miraba a la mujer, que seguía ojeando las fotos. -No se preocupe por ella, la he venido a buscar. Augusto no lo podía creer, si era ciego ¿cómo es que sabia que había una mujer allí? ¿Cómo es que sabia que él estaba preocupado por ella?, demasiado cosas extrañas por una noche de miércoles. 37


-Verá- continuo el viejo explicando- a ella se le ha dado la posibilidad de caminar entre ustedes cada cien años como si fuera una mas, una igual, pero solo por un día. Así es, como conoció a Don Benjamín. Pero no se preocupe. Su tiempo termino. El viejo silbó. Y ella se levanto de la silla. Cerró el libro y se dirigió hacia ellos. -Mi querida niña, tu día ha terminado. -Destino, un tiempo mas- suplico ella. -Lo siento así debe ser- le respondió. Destino, era el nombre del viejo, Augusto seguía con la boca abierta. Viejo y mujer se retiraban, cuando el cantinero pregunto. -¿Los volveré a ver? -A mi seguro que no, a ella si- contesto el viejo- tu destino ya esta marcado. -¿Y como te llamas? Aun no me has dicho tu nombre- el cantinero no sabía que decir, solo entendía que un hecho sobrenatural estaba ocurriendo en sus propias narices. Ella le miro. Directamente a los ojos. Le sonrió. -¿En serio quieres saber mi nombre?- pregunto. -Si -respondió Augusto- así, si te veo nuevamente en el futuro, puedo reconocerte, puedo hablarte con más familiaridad. La mujer miro al viejo, y este le hizo un gesto de aprobación con su cabeza. 38


-Mi nombre es muy temido, muy pocos lo han oído de mis labios, mas por ser en este caso el dueño del lugar donde tanto tiempo he disfrutado de la compañía del ser humano te lo diré. Y levantando más aun su mirada grito. -Mi nombre es Muerte- y tras decir esto se marcho. Y es así la historia del bar La Tormenta, "el lugar de las almas atormentadas". Y quien más atormentada que Muerte, aquella que cada cien años, goza de un día de libertad.

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Oscuridad y Luz El despertar del amanecer sorprendió a todos, a propios y extraños. Mucho tiempo había pasado desde la última vez que habían sentido la cálida caricia del sol. Aquella rutilante estrella brillante que a tantos hacia estremecer. Era un pueblo valiente. Un pueblo ambicioso. A veces cruel como un huracán y otras veces tierno como la sonrisa de un bebe. Así era allí. Un pueblo como pocos. Temerosos de la luz. Amantes de la noche. Eran sombras en la oscuridad. Eran pesadillas en su hábitat natural, la noche. Pero en el dulce fulgor de la luz, no eran nada. Nada de nada. Los mayores solo observaban algo que en sus memorias creían olvidado. No querían pecar de ingenuos, mucho menos de falta de conocimiento. Pero es que habían olvidado al sol. Y el sol les había olvidado también. Al principio todo era confusión. Luego temor. Más tarde curiosidad. 40


Después alegría. Y por ultimo simple indiferencia. Era un pueblo raro. Extraño. Silencioso. Dongan, el jefe, convoco a todos al centro de la plaza. La espera era eterna. Se respiraba el miedo en el aire. Si, miedo, si hasta las pesadillas temen. "¿Qué es lo que ocurre?" era la pregunta mas frecuente en el lugar. Estaban todos reunidos. Grandes. Chicos. Animales. Microbios. Sordos. Ciegos. Mudos. Todos allí. Dongan respiro profundo, su mente estaba cansada, llevaba mucho tiempo siendo jefe, pero el mandato era eterno. Dongan hablo: "Queridos amigos y amigas, sabrán ustedes lo que esta mañana apareció en nuestro cielo, una estrella brillante, que muchos de ustedes nunca habían visto, ni siquiera han de saber de su existencia. 41


Solo nosotros los mayores, los ancianos, fuimos capaces de conocer sobre la luz. La oscuridad siempre fue nuestra aliada, nuestra compañera y nuestra más fiel confidente. El reinado de la oscuridad ha llegado a su fin. La luz ha llegado. No la podemos rechazar". Silencio y luego un murmullo generalizado de la población. Dongan había hablado con temor. Dongan tenía miedo. Y el miedo los dominó. La desesperación tomo cada una de sus mentes y las retorció. Miedo. Confusión imperante. Fantasías incumplidas en busca de una respuesta que nunca llegaría. Dongan prosiguió con su discurso, mirando al firmamento. En sus ojos llevaba el odio hacia la luz: "Con la estrella refulgente vendrán muchas cosas mas. Mensajeros del sol, ellos vendrán. Y pedirán nuestro respeto, y se lo daremos. Pedirán nuestra obediencia, y se la daremos. Porque somos el pueblo de la oscuridad, y no hemos de quedar fuera de la luz". El murmullo fue más fuerte. 42


Una voz se levanto de repente, la de Glenda, la mujer ciega. "Lo que pides es asqueroso, es ultrajante. No serviremos a una constelación y mucho menos a sus mensajeros. No me pondré de rodillas ante nada, ni ante nadie, por más que mi vida se me vaya en las profundidades del abismo. Somos parte de la oscuridad, somos sus aliados. La oscuridad nos reclama como hijos, no podemos dejarla, es nuestra parte en el balance del cosmos durante siglos. No podemos dejar de ser lo que somos". La población grito apoyando a Glenda, los demonios de la luz no se impondrían sobre la oscuridad. La discordia comenzó a florecer. La mayoría apoyaba a Glenda. Pero respetaba a Dongan como el jefe. El que los había guiado durante siglos. En ese momento, mientras la discusión era cada vez mas intensa hizo acto de aparición por el único camino del pueblo, la pálida imagen de una persona que se acercaba lentamente. El debate se suspendió. El mensajero de la luz había llegado. Para bien o para mal. Había llegado. Todos tenían miedo. Hasta Glenda. 43


Nadie sabía que iba a ocurrir. El ser se detuvo delante de la muchedumbre. Los miro a cada uno de ellos. Y sin decir nada dio media vuelta y comenzó a retirarse. Dongan, estupefacto como todos, le grito: "Ser de la luz, ¿ya te retiras? ¿Es que acaso te damos asco por ser parte de la oscuridad? ¿Es que acaso piensas informar a tus líderes sobre cuantos somos para que nos arrasen con sus ejércitos? Dime ser de la luz ¿ha que has venido? Aclara las dudas del pueblo. Detente solo un minuto para que no les tengamos miedo". El ser se detuvo. Su luz impedía ver la blanca túnica con la cual iba vestido. Se agacho dando la espalda al pueblo expectante, y recogió una rama larga y gruesa. Luego trazo una línea horizontal delante de él y la cruzo. Se dio vuelta y mirando a todos exclamo suavemente "Gracias" Todos quedaron mudos. Que palabra sin sentido había pronunciado el ser de la luz. ¿Gracias? ¿De que podría estar agradecido semejante ser? 44


Antes que alguien preguntara el ser de la luz prosiguió diciendo: "Pueblo de la oscuridad, les estamos agradecidos desde el otro plano, el de la luz. Somos concientes de su existencia en nuestras leyendas. El sol es nuestro vigía, como la luna es la vuestra. Y el sol hoy no has confirmado vuestra existencia en este lado de la montaña Olvidada. No deseamos su mal. Solo queríamos saber si las tradiciones son ciertas. Les estamos agradecidos todos lo que forman parte de la luz. Sin ustedes nuestra misión seria agotadora. Necesitamos de ustedes como los que están aquí de nosotros. Luz y oscuridad, una necesidad mutua, una simbiosis floreciente, que en este día ha sido confirmada. Solo les agradecemos que estén aquí. Que existan. Que sean parte de la mente de cada ser. Que sean pesadillas, para que los sueños se disfruten. Que sean oscuridad, para que las fantasías florezcan. Que sean tenebrosos, para que los relatos fluyan. 45


Gracias. Y nunca dejen de ser lo que son". Y tras decir esto emprendió su marcha. El pueblo lo siguió con la mirada hasta que se perdió en el horizonte. El sol se oculto tras la montaña Olvidada. Y la oscuridad reino nuevamente. Eran libres. Otra vez podían volver a su quehacer habitual. Todos reían. Lloraban. La oscuridad era de nuevo suya. Todos menos Glenda. Su felicidad iba por dentro. La oscuridad era suya. La diferencia es que ahora ella había encontrado un propósito a su misión. Ser la contraparte de la luz, para ser un todo con ella.

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Dos Años y Tres Meses Dos años y tres meses pasaron desde que el Príncipe Godofredo Aristóbulo se enamoro de la Luna. Dos años y tres meses aun no era el tiempo suficiente para darse por vencido en conquistar ese amor que parecía imposible. Todas las noches Godofredo observaba a su amada aparecer en el horizonte. La miraba tiernamente para luego alzar su mano e intentar acariciarla. Todas las noches lo mismo, él lo intentaba, y ella desde lo lejos suspiraba por su amor. El Rey y la Reina no sabían que hacer con su hijo. Ya era tiempo que el Príncipe decidiera casarse con alguna de las ilustres damas que asistían bellamente a los bailes cortesanos. Pero Godofredo las ignoraba. Su Luna era lo que mas le importaba en la vida. En el cielo no todo era distinto. Luna era la hija del Sol y Galaxia, padres poderosos y preocupados por un amor tan imposible. Luna lloraba todas las noches. Quería a su príncipe de ensueño, y de sus ojos caían el dulce rocío que bañaba a Godofredo. Pero un día el Príncipe se canso de la espera, y un plan puso en marcha, viajaría hasta su 47


amada, y no se detendría ante nada y por nada. Esa misma noche emprendió su camino, sin que sus padres lo supieran. La Luna, en su tristeza no comprendía porque su amado no había salido esa noche a contemplarla. ¿Es que acaso la había olvidado? La aflicción fue mayor en la pobre Luna. Mientras tanto Godofredo caminaba y caminaba por el valle, sin que nadie notara su presencia surcaba los caminos recónditos del reino. La noche dio paso al día. El Sol, refulgente salió. Fue cuando a la orilla del camino observó a Godofredo. Curioso se acerco a cierta distancia y exclamó: -¿Dónde vas Príncipe Godofredo? ¿Escapando de casa en busca de tus sueños? El Príncipe, sintiendo el intenso calor sobre su rostro solo atinó a decir. -No escapo, estoy buscando a mi amada. -Sé a quien buscas, a mi hija Luna. Pero lo que propones es imposible, ella nunca será para ti, ni para ningún ser mortal. -¿Por qué? Si yo la amo, y mi amor es puro como su ser. -¡OH Godofredo! Que necio eres, no com48


prendes que si Luna estuviera contigo, no habría amor sobre la tierra. -¿A que te refieres? -Sin la Luna, no habría poetas que canten a sus musas, ni enamorados que con el valor de su luz decidan besar a aquel amor imposible, ¿es que acaso no te das cuenta? Ella no puede estar junto a ti. -¡No me importa! Que los enamorados y los poetas se busquen otras musas para sus proezas. El Sol bajo su mirada, el muchacho amaba a su hija, y contra el amor sincero no había nada que él pudiera hacer. El Astro Rey pensó alguna solución para poner fin a la tristeza de estos jóvenes enamorados. Y la respuesta se dio a conocer. -Si quieres a mi hija, podrás estar con ella, mas tu humanidad la perderás para uno ser con la Luna. Godofredo acepto, el Sol lo tomó, y se lo llevó. Desde ese día Luna y Godofredo están juntos. El Príncipe se convirtió en la Sombra de la Luna, esto quiere decir que cuando la Luna no esta llena, es porque parte de ella esta con el Príncipe y la otra parte sigue siendo la inspiración de enamorados y poetas.

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El oficio de escribir Muchas veces el volver a escribir se torna ocioso, y con cierto resquemor uno toma la lapicera y se deja llevar. Pero a veces, ese uno se siente compelido a escribir, a sentir la tranquilidad del silencio y el ruido de personas que solo te buscan interrumpir la inspiración. Pero ¿Qué escribir? ¿Una novela? ¿Un cuento? ¿Una fantasía? No, no lo se, y es en esa indecisión donde parte mi relato, mi historia. Solo sé que no sé por donde comenzar, ¿el principio o el final? A mí, sinceramente siempre me gustaron los finales, es la mejor parte, porque quiere decir que tuviste la constancia de llegar a destino, que lo intentaste y lo lograste, eso es todo y nada más, y aun así es lo más importante. Tengo muchos relatos que contarles; aventuras reales y ficticias; llantos y alegrías, y aun no puedo encontrar lo que pueda gustar; entonces me doy cuenta que no puedo pensar por cada persona que llegue a leerme sino por aquellas partes de mi ser que deseen expresarse. Así que me siento en mi silla favorita de madera fina y recubierta de una capa de inspi50


ración para todo aquel escritor que desee que sus musas lleguen a él. Así estoy, sentado en la silla y frente al escritorio que sostiene mis hojas en el punto de equilibrio en donde el espacio inerte se hace consistente, y pienso, mientras mi cuerpo se acomoda y mis sentidos buscan aislarse de este mundo que lo rodea. Pensar... ¿te acuerdas de tiempos aquellos, cuando cantabas todas las Hojas son del Viento? Como decía esa canción que me gustaba escuchar. A lo mejor usted se pregunta que quien soy yo y le respondería altivamente y a viva voz "yo soy el ESCRITOR", pero usted replicaría seguramente mi respuesta y nuestro dialogo seria mas o menos así. Usted: Pero escritor es una profesión, un titulo, ¿cuál es su verdadero nombre? Escritor: Yo soy todos y ninguno, el que escribe y piensa o el que piensa y escribe. Usted: Eso que dice es propio de los que se quieren hacerse los filósofos. Escritor: ¿Filosofo? ¿Epistemólogo? ¿Cientificista aristocrático? Usted: ¿Esa es su definición de quien es usted? Escritor: No, para nada, solo estoy jugando a asociar palabras. Usted: En definitiva, ¿cómo se llama? 51


Escritor: El Escritor. Usted: ¡Ah, ya se! Su nombre es el que sale en la tapa, un tal... Escritor: No, no y no, yo me llamo así y a eso me dedico. Usted: No pueden haberlo bautizado de esa forma. Escritor: ¿Bautizado? Usted: Usted sabe... ¿o acaso es ateo? Escritor: ¿ateo? Usted: No me diga que no tiene religión. Escritor: Si, la de mi profesión. Usted: Entonces usted es un obsesivo. Escritor: Apasionado. Usted: Loco. Escritor: Descerebrado. Usted: ¿Me toma el pelo? Escritor: Pelado. Usted: ¿Juega conmigo? Escritor: Para nada, yo no juego, solo escribo y a veces pienso. Usted: ¿y de donde viene? Escritor: de mi tierra, la TIERRA. Usted: ¿pero de que parte, de que país, región, pueblo, continente o minúsculo sector usted viene? Escritor: Mi país es la TIERRA. Mi región es la TIERRA. Mi pueblo es la TIERRA. Mi continente es la TIERRA. 52


Usted: ¿y donde queda eso? Escritor: Eso es muy difícil de precisar. Disculpe usted mi falta de precisión, es que la TIERRA es un lugar diferente, allí las personas no tienen nombre, el nombre es lo de menos... Usted: Eso es fantasía pura, ese lugar no existe. Escritor: ¡Vaya que si existe! yo vivía allí. Usted: Pero no puede existir un lugar así. Escritor: Es muy sencillo, existe porque hay personas que permiten que exista. Usted: A ver, cuénteme un poco de ese famoso lugar. Escritor: Si usted quiere. Usted: Por supuesto. Escritor: Bueno, entonces déjeme llevarlo hasta el mismo origen de las cosas, y de mi vida; hasta el nacimiento de la vida de tantas personas y cosas que han hecho posible este momento. Usted: Pero mi amigo ¿por qué me pone esa cara de tristeza? Escritor: ¿Tristeza? ¿Nostalgia? ¿Pena? ¿Olvido? ¿Alegría y Esperanza? Ellas y ellos eran mis amigos y amigas. Usted: es muy metafórico señor Escritor. Escritor: Para nada, Metáfora era alguien con la cual no me llevaba del todo bien; es más, una vez...

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Usted: A ver si nos entendemos bien, ¿usted se esta refiriendo a personas de verdad? Escritor: Si ¿por qué? Usted: Yo pensaba que se estaba haciendo el poeta. Escritor: ¿Poeta? Otro inolvidable amigo de la infancia. Usted: Y entonces porque no me comienza a contar... Escritor: Bueno, pues comenzare mi relato... ¿pero por donde? ¿El comienzo o el final? Usted: Yo diría que por el comienzo, como para irnos conociendo. Escritor: Si usted lo desea, que así sea. Mi tierra, ¡que paraíso!, ¡que lugar!, era como cualquier otra, pero diferente, era lúgubre y triste, pero alegre y melodiosa, era mi todo y mas aún; era el lugar donde yo nací. Yo, un pobre campesino trabajador, hijo de padres campesinos, hermano de campesinos, sobrino de campesinos, ese era yo, y mas aun y no lo sabia, pero tampoco me carcomía el pensamiento. La Tierra estaba formada por varios "cuadrados" o barrios por así decirlo, pero los mas niños les decíamos cuadrados, y ¿por qué? Porque eso es lo que eran, cuadrados donde la gente construía sus casas, donde vivían sus vidas, donde crecían y morían, donde contemplaban la naturaleza desarrollar lo que estaba destinado a crecer. 54


En aquel tiempo nada importaba, nada de nada, el rey nos cuidaba... Usted: ¿tenían rey? Escritor: Pues si... Usted: ¿y como se llamaba? Escritor: Rey, no le dije que los nombres en mi tierra no importaban. Usted: Pues siga contándome Escritor: La tierra era feliz, y yo mas aun, todas las mañanas me levantaba temprano para ir al colegio, al son del Gallo que despertaba a todos a las seis en punto. Después tomaba la leche que se ordeñaba de la Vaca y me dirigía muy contento a desempeñar mis obligaciones intelectuales. Lo particular de mi caso es que la Vaca era nuestra y era la única de todo el reinado, por lo que nuestra posición social era distinguida por poseer una vaca que alimentaba al pueblo. Otra particularidad de la Tierra, era su colegio, dividido en escalafones o lo que ustedes llamarían "grados", allí recuerdo que en el primer escalafón aprendí mis primeros conocimientos de la escritura y la lectura; en el segundo escalafón sobre como sembrar y ordeñar; en el tercero como observar la naturaleza; en el cuarto como admirar la libertad; en el quinto como ser un buen caballero; en el sexto como aprender a usar las armas para defendernos de peligros que no existían; y en 55


el séptimo como enfrentar a dragones y ogros. Así éramos preparados año, tras año; mi tierra era mágica y como toda tierra mágica teníamos un mago; el cual tenía la distinción máxima, incluso mayor a la del rey, tenía un nombre, y se llamaba Efestos. Usted: ¿Efestos? Escritor: Así es, era consejero de reyes e instructor de artes mágicas, era un ser especial, como pocos de los que allí vivíamos. Efectos era un mago. Era un ser benevolente pero furioso ante la injusticia. Usted: ¿y que paso con él? Escritor: Nadie sabe, de un día para otro, desapareció. Nunca más lo vimos. Se esfumo como el humo. Muchas conjeturas se hicieron. Algunas más ridículas que otras. Pero a ciencia cierta nadie sabía que había ocurrido en la TIERRA con Efestos. Yo lo busque, pero ni el más mínimo indicio pude encontrar de su paradero. Solo encontré en su vieja habitación un puñado de papeles y un lápiz. Usted: ¿Y como llego usted hasta la habitación de Efestos? Escritor: Ya le conté que en el pueblo gozábamos de cierta reputación. Era lógico que en el reino se nos aceptara a mí y a mi familia como dignos representantes del pueblo. Pero eso no es lo más importante, lo verdaderamente significativo es que lo que encontré en la 56


habitación de Efestos me permitió ser lo que soy ahora. Usted: ¿El lápiz era mágico? Escritor: Por supuesto que no, el lápiz era común y corriente. Lo mágico eran las hojas, que nunca acababan, siempre había mas esperando que explayara mis sentimientos sobre ellas. Siempre me esperaban deseosas de nuevas aventuras. Porque así es mi amigo en el oficio de escritor lo verdaderamente mágico son las hojas, mientras que el lápiz es la exteriorización perfecta del sentimiento del autor.

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Viajar en colectivo El viajar en colectivo es una aventura conmovedora. Lleno de misterios y aventuras en el transcurso de un viaje cotidiano. Subir y sentarse ya de por si es complicado, porque sino sube la típica mujer con diez niños a cuestas y uno en la dulce espera entonces aparecen señoras que lo único que piden es Tú asiento. Y vos se lo das. También es diferente el momento en que lo tomas, no es lo mismo a la mañana temprano donde el ómnibus rebasa de personas que asisten a estudiar, a trabajar o simplemente a observar como se da la sociabilidad entre pasajeros, al transporte de la tarde o de la noche donde la disminución de los individuos es mucho menor en consideración de la actividad matinal. Pero es aquí donde me pienso detener, en mi aventura, la que viví hace unos años y que no pienso olvidar, y que espero contarles a continuación. Recuerdo que era una mañana gris de invierno, no retengo la fecha exacta pero si el mes, era comienzos de Julio, donde el fragor del frío se hace sentir. Esa mañana, como decía, debía asistir al colegio, por ese entonces 58


cursaba el tercer año de la escuela secundaria. Me vestí, desayuné y partí con el acorde saludo de mis padres. Hasta aquí todo normal. Todo correcto. La monotonía de la espera del único bus que me llevaba a destino era interminable. Las caras largas por el tenso agotamiento de la espera de las demás personas que junto a mi colaboraban en una comunión por la esperanza que llegara el colectivo era terrible. Pero todo comienzo tiene un final, y es así que luego de una ardua paciencia el desvencijado transporte llegaba y tras parar accedíamos a duras penas al colectivo. El chofer con más sueño que uno mismo extendía su mano para recibir nuestro pago y a cambio obteníamos un boleto que aseguraba nuestro pasaje. ¿Asegurar dije? Que chiste de la vida, un papel más pequeño que un dedo es nuestro seguro de viaje. Es así, que luego de observar el boleto, intente fijarme donde me podía sentar, como hacemos todo cuando subimos a un transporte publico, pero me di cuanta de que si venia abarrotado de gente era por inferencia lógica que no había lugar disponible. Y así comenzó mi viaje, callado, pensativo como todos los demás. A los quince minutos alcancé a divisar un asiento vacío que me son59


ríe. Nadie se sienta. Entonces, súbitamente aprovecho la ocasión y me reclino cómodamente en el asiento. Un señor anciano se encuentra a mi lado, tendrá unos ochenta años, su mirada triste por el paso de los años acompaña el lúgubre paisaje que nos ofrece la ciudad. Me mira. Se ríe. Me siento incomodo porque no se que es lo que fijándose en mi le hace reír. Su risa cada vez es más pronunciada. Los demás pasajeros comienzan a observarnos. Me sentía en ese momento bastante incomodo. El hombre tose y me dice "Discúlpame, no fue mi intención". No le digo nada. El viejo sigue con su monologo: "Ayer tuve un día terrible, igual a todos los días de mi vida. Viajé en éste mismo colectivo a ésta misma hora sin siquiera imaginar que hoy era el día. Tantos años en este desparpajo de ómnibus y al fin es el día". El viejo estaba loco, pensé, crisis nerviosa o algo parecido. Después de lo que dijo no habló más por unos minutos. De repente el colectivo tembló, la gente comenzó a gritar de manera desenfrenada. "Se cortaron los frenos", gritó el chofer desesperado. La desesperación aumentó. Un automovilista que seguramente venia despistado se cruzo por la mano derecha delante del colectivo, éste viró hacia la izquierda poniéndose en dos ruedas haciendo equilibrio. 60


"No son solamente los frenos", me dijo el viejo serenamente mientras yo luchaba por mantener el equilibrio y la cordura, luego el anciano acotó "el colectivo se va a prender fuego". Y tras decir esto una llama fulminante comenzó a salir de adelante y de atrás del bus. El pánico fue mayor. "¿Usted como sabe todo esto?" pregunte aterrorizado, "¡no ve que vamos a morir todos!" exclame con viva desesperación. "Todos no, me respondió" y tras decir esto atravesó las paredes del colectivo desapareciendo en el humo que se desprendía del mismo. Es así que me convertí en un fantasma, como aquel viejo, presenciando accidente y demás. Un alma en pena con un boleto que nunca he de tirar.

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La Musa ¡He aquí el agujero de la tarántula! ¿Quieres Verlo? Aquí está tendida su red; tócala, haciéndola estremecer. Friedrich Wilhelm Nietzsche

Hace una semana que Mauricio se había sentado a escribir. Adoraba el sentir que sus manos y su corazón inventaran nuevas historias. Él sólo se tranquilizaba y su espíritu le permitía escribir. Volar más allá de los límites de su conciencia. Pero hoy era distinto. Hacía una semana que no podía plasmar en el papel sus ideas. No tenía nada en su mente. Nada de nada. Un vacío torrencial le invadía. Su mente y su corazón no respondían a su pedido de crear. Impaciencia y desazón recorrían su ser. ¿Por qué justo a él? ¿Y en éste tiempo en qué necesitaba explayar sus deseos y esperanzas? Al fin la había conocido. Era hermosa como un ángel. 62


Delicada como el cristal. Dulce como el chocolate. Era el ser más bello. Y ni siquiera ella le inspiraba. Su musa de toda la vida le había abandonado. Se levantó de su silla. Miró hacia la ventana de su habitación que daba a la calle. El silencio de la siesta era aterrador. ¿Dónde estaban los niños que gritaban? ¿Dónde estaban las mujeres con su continúo cuchichear? Ni los perros, ni las aves se daban cita en su vereda. Mauricio se sintió desfallecer. Ni una brisa tenue se colaba por su ventana. Suspiró. Ahora se dirigió a su cama y se recostó. Pensando en ella. De repente sintió algo sobre su pie. Como miles de punzadas. Sobresaltado intentó ver que era. Pero no había nada. Escalofríos sintió el pobre Mauricio, el escritor sin inspiración. Ahora las punzadas las sentía sobre su espalda. Subían hacia su cuello. Y de reojo la vio. Una araña grande y peluda, de color negro le miraba sobre su hombro. 63


El miedo se apoderó de Mauricio quien con su mano se la sacó súbitamente. La araña gritó. "¿Una araña puede gritar?" Se preguntó el atemorizado Mauricio. Se acercó al cuerpo del animal que yacía sobre la cama. Nuevamente estaban frente a frente. La araña y el escritor. El animal y el hombre. Como tantas veces la naturaleza así lo dispuso. "Una araña no emite voz alguna", se decía convencido Mauricio. "Es imposible". La araña le miró y habló. - Tus deseos han sido otorgados joven escritor- la voz del animal era dulce pero dura, con firmeza. Una voz femenina. Mauricio creía estar soñando. "Una araña me habla, me he vuelto loco", pensaba el joven. La araña continuó haciendo caso omiso del rostro de curiosidad de Mauricio. - Anhelabas una musa, aquí la tienes. Me enviaron a inspirarte. A llevarte más allá de la realidad para que puedas escribir para tu amor. - ¿No se supone que las musas son bellas mujeres?- preguntó Mauricio sin ni siquiera pensar en lo que estaba diciendo. - El cuerpo no es lo que importa, y tú lo sabes bien. A pesar de mi fealdad, muchos se han inspirado al verme, y al oírme. No desprecies lo que te vengo a ofrecer. 64


- Es que el verte sólo me lleva a escribir una novela de horror. No de amor. - ¿Y qué es el terror? Sino el miedo a perder aquello que amas. - Pero yo no he perdido nada… aún. - Oh, ignorante escritor, sí lo has perdido. Aún no lo sabes, por eso he venido antes. La has perdido para siempre. - ¿De qué estás hablando? - Necesitabas dolor para poder escribir, y yo te lo he dado. El dolor de la necesidad de aquella que ya no estará… - Dime vil animal, que no es quien yo creo que es… niégalo. - Sabes que ella a estas horas duerme. Me deslice y con un beso mortal di fin a su vida. Tu amada no existe más en esta tierra. Tus deseos así lo quisieron. Mauricio no lo podía creer, su amor había muerto por sus anhelos de escribir. Quien podría ser tan cruel para obrar de esa manera. Las lágrimas se deslizaban por su rostro. La había perdido para siempre. Su amor. Su vida. - No te angusties escritor, estoy segura que con tu dolor, obras maravillosas escribirás. Tu poesía sabrá a dolor, a muerte, a pasión quebrada por la ausencia de tu alma. - ¿Quién te ha enviado miserable criatura? ¿Quién es capaz de asesinar para qué otro escriba? ¡Dímelo, ahora! Porque si no te aplas65


taré como a una pulga. Eres una desgracia para tu especie- Mauricio estaba rojo de furia, y sentía que debía arrebatarle la vida a esa araña por lo que le había hecho a su amada. - ¿Quién me envía? Ya te lo dije… tú. - No mientas, dime la verdad, si es que valoras tu ser, y no quieres verte aplastada bajo el yugo de mi zapato. - La verdad, como tú solamente la ves, es esa. Tus deseos fueron demasiado fuertes. Necesitabas escribir, tus pensamientos me despertaron de mi letargo. Y es así que puse marcha a mi plan. Pero no desesperes. Tus escritos te darán la gloria que tanto quieres. Pues todo tiene un precio. Y tras decir éstas últimas palabras la araña se marchó, dejando tras de sí a un apesadumbrado Mauricio, quien con angustia y temor la veía marchar. No fue necesario constatar y verificar los hechos. La araña habló con razón. Su amada había muerto por envenenamiento. Un caso raro para la prensa. Un caso increíble para la sociedad. Pero Mauricio sabía quien lo había hecho. Su corazón pedía venganza. Su alma la muerte de su musa. La cruel araña era su musa inspiradora. Y él le daría fin. Se sentó en su silla, tomó su lapicera y sus hojas, y la novela comenzó. A través de sus páginas Mauricio se propuso dar caza a la bestia. Pero cuanto más cerca de ella estaba, más la araña 66


se alejaba. El número de hojas crecían. Su inspiración renacía. Su primera obra maestra entre sus dedos se escurría. Y muy a la distancia, enterrada debajo de un limonero, una araña negra y peluda, esperaba con ansias que otro escritor enamorado y sin ideas sintiera la necesidad de convocarla.

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Tema libre: La Vaca. La maestra Bernarda de Quinto Grado había dicho las palabras que tanto odiaba Lorenzo: "Escriban, como mínimo una hoja de el tema libre de éste año sobre la Vaca". Dijo la mujer acomodándose los enormes lentes de armazón marrón. "Otra vez con lo mismo", pensaba Lorenzo, acomodándose él también sus anteojos. Cinco años, y siempre es lo mismo. La vaca es el tema. Él que soñaba con escribir su propia historia, ¿y que le dan como idea? la vaca. Era inconcebible para el pequeño Lorenzo que le propusieran escribir eso. Era rebajarse hasta los límites de lo inconcebible para un escritor que no había comenzado su carrera. "La vaca, un animal que nos da la leche y el queso, la carne y el cuero. Y nada más. ¿Qué tiene de interesante eso?" se preguntaba el niño mientras jugueteaba con su birome. Su compañero de banco, Víctor, le reprendió su ensoñación, pues no que quería que la maestra le retara por no estar haciendo lo que le pedía. A Lorenzo no le importaba lo que le dijeran. Consideraba un insulto a su intelecto un tema como ese. 68


Se paró, miró a la mujer que se hallaba en frente de él, y le dijo: - Disculpe maestra. - Dime- le contestó la señorita Bernarda a Lorenzo- ¿qué dudas tienes? - Ninguna, es que el tema… - ¿Qué sucede con el tema? - No me convence…- Lorenzo intentó mostrar su mejor cara de preocupación. - Que es lo que no te convence Lorenzo. - Me parece una temática pasada de moda señorita… la vaca es medio aburrida, se me ocurren miles de temas, sobre dragones y caballeros galantes rescatando a sus princesas. Pero sobre vacas, nada, ni mu. - ¿Eso es todo?- la maestra Bernarda intentaba esconder su risa, el niño había hecho una acotación digna de alguien adulto. Se sorprendió gratamente con lo que escuchaba. - Si, eso es todo, disculpe usted si la he ofendido. Usted sabe… a mí la realidad no me gusta escribirla, la fantasía es más bella. - Más bella, pero más peligrosa… no todo en la vida es fantasía, al contrario, la realidad es lo que te rodea. Para vivir mejor, sólo unas pocas gotas de fantasías pueden hacerte soñar, pero es peligroso, pero mejor sigue con tu redacción, dale a tu narración realista tu cuota de fantasía. Se te ha permitido hacerlo.

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Lorenzo volvió a su pupitre contento y feliz, y raudamente empezó su narración: "Querido diario: Mi nombre es Yolanda, soy una vaca, y te escribo en estos momentos de soledad, puesto que los años han pasado, y se ha comentado en el Tambo que mañana es mi turno. ¿Turno para qué? Te preguntarás diario querido. Y es que mañana me toca ir al Matadero. A ser cuero y carne para los hombres. ¿Por qué yo? ¿Por qué tuve qué nacer vaca? ¿Por qué querido diario me tocó ser justamente a mí lo que soy ahora? ¿Acaso no se han dado cuenta todo lo qué le he dado en mi vida a los hombres? Centenares litros de leche, para sus hijos. Queso y manteca para su pan. Oh, querido diario, que triste estoy. Sólo me pregunto ¿por qué a mí? Y ya no tengo respuesta. Estoy loca. Esa es mi venganza. Ya lo sabrás" Lorenzo se detuvo. Miró lo que había escrito. Y lo entregó. El día pasó. Pero el niño no podía olvidar lo que sus manos habían escrito. Es como si algo mágico había influido en él. Así lo sentía. Hasta que sin querer, al día siguiente, leyó el siguiente artículo en el diario que todas las mañanazas era compartido por la familia:

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"La Vaca ataca de nuevo" "El síndrome conocido como la Enfermedad de la Vaca Loca ha provocado nuevamente la tragedia, tras la muerte de veinte personas por la ingesta de carne de ése animal. La enfermedad de la vaca loca ataca el sistema nervioso de las vacas produciendo un 100% de mortalidad. El contagio a los humanos (Enfermedad de Creutzfeldt-Jakob) se produce a través de la ingesta de alimentos derivados de animales infectados. El curso de la enfermedad en humanos rara vez supera el año desde su comienzo. Hasta enero de 2001 ya ha provocado 80 muertes)…" El artículo seguía. Era mucha casualidad. Pero al final del informe leyó la declaración del dueño del matadero: "Es todo muy raro, esa enfermedad la tenía solamente una vaca, la llamaban Yolanda en el tambo del que venía… es muy raro todo…". Lorenzo cerró el periódico. Se atragantó con su saliva. Realmente no era casualidad. El testamento de venganza de la vaca se había transportado hacia su hoja de redacción. Su maestra se daría cuenta. Era demasiada casualidad. Lorenzo tuvo mucho miedo. La semana pasó. La maestra Bernarda comenzó a entregar las redacciones. Hasta que se detuvo en Lorenzo. Le miró fijamente. 71


El alumno sentía que se iba a desmayar. Que lo iban a acusar de algo maléfico y cruel que él no lo había imaginado. La maestra suavemente puso la hoja sobre su banco. Lorenzo, lentamente dirigió su mirada hacia allí y vio lo que en tinta roja la profesora había señalado: "Tu imaginación es grande, sigue así, pero no tengas tanta violencia en ti. Parecía un cuento de terror, aún así te mereces este 10 (diez)". Lorenzo suspiró de alivio. La maestra Bernarda no se había enterado de las noticias. Después de todo hay gente que no se entera de la realidad que le rodea.

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Fotos en la calle La noche cae lentamente en la ciudad. Ella me abraza fuertemente sin dejarme ir a otro lugar. Yo le respondo su cariño. La observo a los ojos fijamente. El aire a nuestro alrededor no cambia. Las taciturnas oleadas de melancolías recorren las veredas que nos rodean sin hacernos daño. Es domingo por la tarde. Un cine, un café y ella. La parada de colectivos esperando que una pareja se separe. Que por un breve instante un corazón se divida. No me puedo separar. No me quiero separar. La noche no es mi cómplice. El viento tampoco. La ciudad. La noche. El viento. Y ella. Mi pasado. Cruel pasado donde me faltaba algo. Un vacío descollante de más vacío. No me quiero separar. No quiero que se vaya. ¿Lagrimas en su rostro? ¿O es en el mío? 73


¿A qué jugamos? ¿Por qué perdemos? ¿Por qué ganamos? ¿Dónde están mis sueños individuales? ¡Oh dulce noche, no seas vengadora ahora! El pasado es cruel. Con ella, el futuro es mejor. Sus dedos. Sus manos. Su pelo. Todo me envuelve en un torbellino de emociones. De repente el aire nos trae una incógnita. Cientos de fotos arrastradas por la calle. Cientos de vanas ilusiones que no llegaron a ningún puerto. Las fotos traen imágenes, algunas están destrozadas. Son todas de una pareja en especial que me son desconocidas. Son gente muy adulta. Ancianos. Ella se encuentra tan intrigada como yo. ¿Qué mano poderosa o maligna nos ha hecho llegar semejante aviso? ¿Quiénes son aquellas figuras en las imágenes? Procedo a levantar una, pero ella me detiene suavemente. Tiene miedo al igual que yo. Aún somos un sólo corazón. Aún pensamos igual y sentimos lo mismo. "Detente, deja que su historia se propague por la calle, deja que sean inmortales en la ciudad, déjalos reír y llorar, déjalos vivir y morir 74


solos o acompañados" me dice con su dulce voz. Le hago caso. Otro cientos de fotos son traídos con la brisa. En ellas se reflejan una vida. Vidas de dos que se hicieron uno. Algunas muestran claramente momentos de suma felicidad, otras de desasosiego interno o hasta de tristeza profunda. ¿Pero qué cielo o abismo infernal nos la envía tan dulcemente acompañado por la suave brisa? ¿Quiénes son esa pareja de ancianos que desconozco? Muchas preguntas y ninguna respuesta. Otras fotografías nos muestran a personas que les rodean. Que viven a su alrededor. ¿Hijos, nietos, sobrinos, amigos, conocidos, vecinos? ¿Quiénes son? Más preguntas. Ninguna respuesta. Ella me abraza. No quiere que me separe. Que esas imágenes de vidas pasadas nos hagan olvidar nuestro amor. Que no seamos más uno, solamente por una curiosidad sin sentido. Pero alguien la envía. Alguien está tirando esas fotos por dolor o por una necesidad de olvidar. 75


¿Tristeza, tal vez? ¿Alguno de los dos qué ha muerto? ¿Quiénes nos están enviado una señal? Muchas teorías. Unas más locas que otras circulan por mi mente. Pero mi corazón me dice otra cosa. Me grita desesperadamente que no la olvide. Que ella me está esperando para que volvamos a ser uno. Es su deseo. Es mi deseo. La duda no es un nexo de unión. La ciudad una vez más nos recuerda de qué estamos hechos. De alma, vida y corazón, y un manto de introspectivas dudas. Almas en pena. Héroes caídos. Villanos que se alzan en las tinieblas y fotos que con desdén nos llegan por las calles. Así es ésta ciudad. La Ciudad de los Lamentos. El resto de la gente no presta atención a las fotos. Un manto de ceguera se enciende en sus ojos. ¿O es acaso la obstinación de vivir a paso acelerado una y otra vez? No somos capaces de ver más allá de lo que nuestra propia sombra nos abarca. Es lo que somos. Mis pensamientos me dominan. Y las fotos me cuentan sus historias. Cumpleaños, bodas, brindis, festejos, locuras, decepciones. 76


El ruido de un autobús me recuerda que ella se tiene que marchar. Un beso suave en sus labios y una despedida con dolor. "Hasta mañana", me saluda. Yo me despido haciéndole señas de un adiós con mi mano derecha. "Deja esas fotos en paz" me recuerda, perdiendo su voz intensidad mientras se aleja el ruidoso vehículo a la distancia, hacia el horizonte oscuro de la noche. Una foto llega a mi zapato. Ya no hay dos. En lugar de estar la pareja de ancianos, sólo se encuentra él. Ella no está más. La observo detenidamente desde mi posición. Me agacho y la tomo entre mis dedos. Tiemblo un poco. ¿Será el frío? ¿Será el miedo? La doy vuelta, y en la parte de atrás no dice nada. No hay fechas, ni nada. Solamente la imagen de ese viejo anciano, semipesado, con mirada triste, observándome fijamente a mí. Tristeza por la pérdida de su amada, me formulo internamente esa teoría. En la fotografía me fijo en un detalle que no había previsto, en su mano derecha sostiene algo. Es otra foto. Acerco más mis ojos para ver de quien es y su

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resultado es revelador. Es ella. La mujer que acabo de dejar partir en su juventud. Recojo otra foto. En donde los dos ancianos están juntos. Ahora sí, hay un mensaje atrás. "Por siempre juntos, en el pasado, en el presente y en el futuro", acompañado de los nombres de ellos. Nuestros nombres. Ellos somos nosotros. Un mensaje desde el futuro. Una anomalía espacio-tiempo que pudo vencer el amor. Y allí me quedo yo. Sin más angustias. Con alegría. Alegría de que hay un más allá que podemos alcanzar juntos. Un futuro en una fotografía.

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¿Por quién suenan las campanas? La madrugada del treinta de Junio se hacía sentir con un frío intenso. Los niños se acurrucaban en sus colchas de abrigo. Los mayores, algunos ya despiertos para iniciar sus quehaceres laborales, se introducían en el mundo del café o de calefactores encendidos. El silencio era el común denominador hasta que las hornallas resplandecían con una luz salvadora. Pero cada amanecer traía consigo un sonido a la lejanía que despertaba hasta el más duro de despertar. Eran sonidos de campanas que nunca se sabía de dónde podía llegar a ser. Cada treinta de Junio la población escuchaba esos sonidos. Campanas. Fuertes campanazos. De la Iglesia no eran, y ningún edificio público poseía campanas que hieran sonar con esa intensidad. Como toda intriga que no se puede resolver fue necesario inventar entonces numerosas 79


leyendas acerca del origen de las campanas. "Almas en pena". "Gigantes de Hielo que avisan que hoy no bajarán a la ciudad". "El sonido de la campanilla de una vaca gigante". Miles de teorías, una más extravagante que la otra se formulaba entre todos los vecinos curiosos haciendo alarde una sabiduría que no poseían sobre ese tema específico. "Que si no comes la sopa te vendrá a comer el monstruo de la campana" y cosas como esas eran contadas a los más pequeños. Pero la verdad es que nadie sabía nada del origen de las campanadas. Cientos de expediciones se organizaron año tras año cada treinta de Junio para saber el origen de ese sonido que tras una hora se apaciguaba en su sentir, pero nada conseguían averiguar los valientes expedicionarios. Nada de nada. Ese año no fue distinto. Se combinó los últimos avances en tecnología que el presupuesto ciudadano pudiera conseguir, con los artilugios tradicionales que se manejaban hasta el momento. Rastreadores informáticos que pudieran seguir las ondas sonoras. Robots inteligentes que dieran cuenta de un seguimiento auditivo. 80


Héroes poderosos contratados por el Alcalde para rastrear Esa madrugada se puso en marcha todas las herramientas conseguidas. Se hizo un pequeño avance. Pues el sonido provenía detrás de las murallas de la ciudad. Nuevamente toda la maquinaria y los recursos humanos y súper humanos pusieron en marcha la búsqueda del origen de las campanadas. Todos atravesaron las murallas. Pero ninguno volvió. La preocupación ganó entonces a la gente que se vio indefensa. Como era posible que hasta los más poderosos héroes hayan desaparecido. El armamento. La tecnología. Todo perdido por seguir a la nada misma. Las mujeres y los niños lloraban por sus seres queridos perdidos. Los hombres asustados por lo que se suponía podrían encontrarse detrás de la gran muralla de la ciudad. El sonido de las campanas, como nunca en toda su existencia no se había detenido tras pasar la hora. Seguía sonando con más intensidad aún. Algo se estaba acercando. 81


Algo fuera de lo común. Algo extraordinario por un lado y terrorífico por el otro. La guardia que protegía la muralla dio marcha atrás. No eran valientes. Años de sobornos hacia las personas que huían de la ciudad los habían hecho unos cobardes absolutos. Un joven, de unos quince años se atrevió a asomar por la puerta principal. Sus padre intentaron detenerlo, pero su curiosidad fue más fuerte. Los padres afligidos vieron como su hijo desaparecía detrás de la puerta. Sólo un grito desgarrador del joven. Y luego nada más. Un silencio sepulcral. Vacío los corazones de una ciudad expectante de su fin. Los segundos pasaron y nada sucedió. Los segundos dieron paso a los minutos, y éstos a las horas. Todos abrazados. Y nada. El sonido de las campanas fue desapareciendo hasta dejarse de oír por completo. La calma retomó al alma de los habitantes de la urbe. Calma. Pero el miedo persistía. 82


Los días pasaron. Fortificaron más la ciudad aún. Los que la atravesaron jamás volvieron. Los padres no vieron reír a sus hijos por mucho tiempo. La madre del joven curioso se dejó morir de hambre, luego de unos días el padre siguió su camino. Ya no se formularon teorías graciosas del sonido de las campanas. La risa fue suplantada por el miedo. Miedo de que la hipótesis que se formularon las mentes más brillantes fuera cierta. Que el sonido de las campanas fuera obra de un ser diabólico que utilizaba la curiosidad de sus presas para llamarlas fuera de su hábitat. Lo que fuera que hubiera detrás de las murallas era un poder que había que respetar, y por supuesto temer. Las inversiones en seguridad no se hicieron esperar. Millones fueron invertidos en carrera armamentística y en investigación para la creación de seres más poderosos de los que convivían allí. Es por eso que cada treinta de Junio las casas se cierran más, las trincheras se llenan de soldados, las armas se cargan por completo, y todos se preparan para la guerra. 83


多Y las campanas? Las campanadas siguen sonando.

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Biografía del Autor 1981- Un 28 de junio nace en CórdobaCapital. Suicidio masivo en la población 1982- Aprende a caminar porque nadie le quiere hacer upa, dice su primera palabra: "Australes". 1983- Con dos años es el terror de la familia con sus temibles travesuras y su poderoso andador. 1984- Aprende a "guardarse" los primeros vueltos de las compras. Se hace hincha del Instituto Atlético Central Córdoba, el Glorioso Cordobés. Y también aprende a amargarse con ese equipo. 1985- Asiste a jardín y se luce con sus primeras canciones ("El Gallo Pinto" figura por un año en la cima de las posiciones de los ranking de las principales radios del país). 1986- Lo echan del jardín, pasa a primer grado. 1987- Nuevamente es expulsado, pero esta vez de primer grado, pasa a segundo grado extorsionando a las maestras, se comienza a percibir lo peligroso que es este niño. 1988- Este año no realiza nada interesante. 1989- Es recibido en cuarto grado con gran 85


expectativa, ante la amenaza de bomba al colegio si no lo hacían. Se pelea con la maestra. 1990- Su genio creativo en la literatura se comienza a desarrollar. 1991- Junto con su amigo Adrián Pedraza y Cristian Lépore, publican "Mi Bella Córdoba", best-seller de la literatura provinciana. 1992- Trabaja a full en nuevas propuestas, publica "Países Evangelizados" y junto con Adrián realiza "Mis Provincias". 1993- La revista "Informa Más", hecha por Mariano, se convierte en la deleite de la gente con humor. 1994- Se toma vacaciones en el género literario, aunque realiza la idea del personaje del Extraño, después, por diversas razones, decide dejarlo en el olvido. 1995- Publica "Universo", se vuelve su redacción un poco más científica. 1996- Tomando la modalidad anterior, realiza "Profecías", best-seller que llegó a esferas internacionales. 1997- Se mete de lleno en el género de terror, con la obra "El Terror Interno", primera aparición del Extraño. 1998- Secuela del "El Terror Interno", titulada "El Terror Interno II. Lluvia de Sangre", convertida en un mes en best-seller del año. A los tres meses publica la tercera parte, llamada "El Terror Interno III. Psicología Asesina", 86


éxito rotundo en diversos países, realiza la promesa de una gran sorpresa en el próximo año. A fin de año se decide a realizar una pequeña incursión en el género lírico con la obra "Grandes poesías de un gran autor". 1999- Primer libro de un sólo personaje, llamado "El Extraño. Historia de un Asesino", sus seguidores aún quieren más. Entra en la Escuela de Ciencias de la Información, aún no sabemos ni porque ni para que. 2000- La segunda parte del Extraño se publica gracias a la impresión a través de la máquina de su amigo Esteban "hablo mucho" Gudiño. Escribe "La Guerra por la Información", libro bélico sobre la guerra en la Ex-Yugoslavia 2001- Está demasiado ocupado aunque escribe "La Llave del Cielo" que por su contenido puede ser excomulgado por la iglesia. 2002- Reedición completa de la saga de El Extraño, incorporando escenas nunca vistas, y cambiando un poco a los personajes y a la trama. Comienza la etapa más importante de su vida en el pasado, presente y futuro: Mónica. 2003- No hizo nada. Pero firmó autógrafos. 2004- Recordó aquellas famosa frase que guió su vida, "No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy" y se dijo a sí mismo "desde mañana mismo comienzo". Ascenso de 87


Instituto. ¡¡¡Aguante el Chulo Rivoira!!! 2005- Año clave: escribe el libro "Como Diablos Escribí Esto". Se recibe de Licenciado en Comunicación Social. 2006- Escribe"La Ciudad de los Lamentos". Las ventas superan a las del mismísimo Código Da Vinci. La iglesia lo acusa de Hereje y el Pentágono de Terrorista, y en el filo de la navaja, la fe. Ricardo Arjona lo acusa de plagio por robarle la anterior cita. Además desarrolla una página Web: www.marianobilbao.blogspot.com; aunque después de mucho tiempo la deja abandonada porque no tenía nada interesante que escribir. 2007- No se apresuren, aún no se sabe que hará. Los seguiremos informando en el noticiero de la mañana, el único que dice lo que le da la gana después del corte regresamos con lo más completo de lo que soportamos… maldito Arjona… ¿Qué? ¿Le robe a Copani por lo de "Maldito Serrat"? la vida es un plagio constante. 2008- Coordina la creación del libro de cuentos titulado "Cuentos Inesperados" realizado por alumnos de 2º A del colegio Ipem 310 Puerto Argentino. 2009- Coordina la creación de la novela titulada "Cuentos novelados de 2º A. Antología de cuentos inesperados (que nos perdonen los del año pasado. Y bueno, es lo 88


que hay)" realizado por alumnos de 2º A del colegio Ipem 310 Puerto Argentino. 2010- Publicación de la antología de Cuentos para Viajantes antes de Dormir-- publicado gracias a la editorial Llanto de Mudo.

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Índice Agradecimientos / No agradecimientos ..Pág. 9 Dedicatoria ..................................................Pág. 11 Carta a los Viajantes....................................Pág. 13 Prólogo invitado ..........................................Pág. 15 Prólogo no convencional ............................Pág. 19 Anónimo ......................................................Pág. 23 Cuarto de Juguetes ......................................Pág. 25 La Tumba ......................................................Pág. 28 La Tormenta..................................................Pág. 32 Oscuridad y Luz ..........................................Pág. 40 Dos Años y Tres Meses ..............................Pág. 47 El oficio de escribir ......................................Pág. 50 Viajar en colectivo ......................................Pág. 58 La Musa ........................................................Pág. 62 Tema libre: La Vaca. ....................................Pág. 68 Fotos en la calle............................................Pág. 73 ¿Por quién suenan las campanas? ............Pág. 79 Biografía del Autor......................................Pág. 85

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Cuentos para Viajantes antes de Dormir  

libro para soñar despierto

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