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Don pato y don pito (Cuento patoso)

Don Pato y don Pito dan un paseíto. —¡Qué suerte, don Pito, me encontré este güito! Y los dos le quiere y los dos se hieren. Y todos se extrañan de ver que regañan. Y mientras se zumban, bailando la rumba… Viene el dueño, otro patito, y éste se lleva su güito. ¡No discutid, muchachitos, no discutid por un güito, para que nunca os suceda, lo que a don Pato y don Pito!


Ni tiro, ni veneno, ni navaja...

La esperanza me desespera; desesperada espero todavía, de una noche yo no puedo hacer un día disfrazar la manzana en una pera. Lo difícil me atrae, es mi bandera, lucho a golpes de amor por una espina —la rosa no interesa—, la divina adivina primavera. Ni tiro, ni veneno, ni navaja, teniendo que tener un amor vivo del cielo no me baja la mortaja. El destino me gana con destreza, yo espero a la final ir de cabeza mientras lo fácil se ahoga en la tinaja. La vida es un maldito sube y baja, un baja y sube que desentrenas paces, y sólo lo haces bien si el amor haces —sin amor es peor que estar en caja—. La persona elegida se te raja a hacer feliz tu vida y no te deja, se goza y extasía con tu queja y viga es hoy su paja.


En vista de lo visto me desvisto, me desnudo a mí misma y me mantengo, me encanta este tener lo que no tengo —yo no tengo la culpa, Dios existe—, debe ser que lo quiere que yo quiera hacer lo que a un humano se resiste, debe ser que la goza en mi despiste, debe ser qué me tiende una escalera.

Poeta de Guardia’ … ¡Otra noche más! ¡Qué aburrimiento! ¡Si al menos alguien llamase, llamara o llamaría! … ¡La portera! que si su nieta pare, y recordase que soy puericultora… O un borracho de amor con delirium tremendo… o alguna señorita de aborto provocado o alguna prostituta con navaja en la ingle o algún quinqui fugado… o cualquier conocido que por fin decidiera suicidarse… o conferencia internacional… (esto sería bomba -pacifista-) .


O que la radio dijera finamente: «¡La guerra del Vietnam ha terminado!» «El porqué de estar solo ya se sabe.» O «El cáncer descubierto». Y nadie suena, o quema, o hiela o llama en esta noche, en la que, como en casi todas, soy Poeta de Guardia. Gloria Fuertes

Me pasó como con tanta gente: Se me cayó ceniza del cigarro, apresurada la cogí con estos dedos para que no quemase el tapete, y nada cogí -algo frío grisáceo que ni quemaba ni erame pasó como con tanta gente.


O el poema "Una de la madrugada", del libro Poeta de Guardia: ...Y no hay donde llamar –como en América, que llamas y te atiende un sacerdote (doctor en psiquiatría) ...Y no hay donde llamar, que se inunda la casa... que a chorros mueres...

Por la mañana azul ya es otra cosa, te afeitas o te pegas un maquillaje, te pones el vestido o tú el traje, coges el autobús y eres un muerto.


Don Pirulí de La Habana hace una vida muy sana. Se levanta y se va al baño todos los días del año.


Se lava como los gatos por no pasar malos ratos. Hoy como hace buen día, esta lleno de alegría. Después de desayunar, se marcha al río a pescar. Don Pirulí ve en el cielo nubes con muy negro pelo. Y un leve chaparroncín le remojó el faldillín. Pirulo sigue pescando y las nubes diluviando. El agua le iba empapando (Pirulí va adelgazando). – ¡Ay San Antonio Bendito, haz que encuentre un arbolito! A fuerza de estornudar se le veía menguar. Volvió a su casa muy malo, sin carnes, sólo era un palo.


El corazón de la Tierra tiene hombres que le desgarran. La Tierra es muy anciana. Sufre ataques al corazón —en sus entrañas—. Sus volcanes, laten demasiado por exceso de odio y de lava. La Tierra no está para muchos trotes está cansada. Cuando entierran en ella niños con metralla le dan arcadas.


Si el mar es infinito y tiene redes, si su música sale de la ola, si el alba es roja y el ocaso verde, si la selva es lujuria y la luna caricia, si la rosa se abre y perfuma la casa, si la niña se ríe y perfuma la vida, si el amor va y me besa y me deja temblando. ¿Qué importancia tiene todo esto, mientras haya en mi barrio una mesa sin patas, un niño sin zapatos o un contable tosiendo, un banquete de cáscaras, un concierto de perros, una ópera de sarna? Debemos inquietarnos por curar las simientes, por vendar corazones y escribir el poema que a todos nos contagie. Y crear esa frase que abrace todo el mundo; los poetas debiéramos arrancar las espadas, inventar más colores y escribir padrenuestros. Ir dejando las risas en la boca del túnel, y no decir lo inti1no, sino cantar al corro; no cantar a la luna, no cantar a la novia, no escribir unas décimas, no fabricar sonetos. Debemos, pues sabemos, gritar al poderoso, gritar eso que digo, que hay bastantes viviendo


debajo de las latas con lo puesto y aullando, y madres que a sus hijos no peinan a diario, y padres que madrugan y no van al teatro. Adornar al humilde poniéndole en el hombro nuestro verso; cantar al que no canta y ayudarle es lo sano. Asediar usureros y con rara paciencia convencerles sin asco. Trillar en la labranza, bajar a alguna mina; ser buzo una semana, visitar los asilos, las cárceles, las ruinas; jugar con los párvulos, danzar en las leproserías. Poetas, no perdamos el tiempo, trabaje emos, que al corazón le llega poca sangre."

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