REVISTA EMANCIPACIÓN NO.2, ENERO-ABRIL 2014

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EDITORIAL Expulsión definitiva del señor Mayobanex Mueses Por este medio, hacemos saber al movimiento revolucionario dominicano y al movimiento revolucionario internacional, que el señor Mayobanex Mueses, ha sido separado, sin retorno, de nuestra revista EMANCIPACIÓN PROLETARIA. El Consejo de Redacción tomó esta decisión atendiendo a las siguientes razones: Primera razón. La revista EMANCIPACIÓN PROLETARIA, promueve la unidad de las fuerzas revolucionarias, de los patriotas, de los marxistas-leninistas; en cambio el señor Mayobanex Mueses, se coloca en una posición completamente opuesta a la unidad. Para él todo el mundo es revisionista u oportunista, no hace distinción alguna. Segunda razón. La revista EMANCIPACIÓN PROLETARIA, en un ambiente de crítica, cooperación y ayuda mutua, desea crear un contexto positivo, en el ambiente revolucionario dominicano, de modo que las organizaciones marxistas que experimenten divisiones, por el manejo inadecuado de las contradicciones internas, puedan afrontarlas desde el punto de vista marxista-leninista. Tal fue el caso del PCML que afortunadamente ya superó la división; en cambio, el señor Mayobanex Mueses, para evitar la reconciliación y unificación de las filas del PCML se entregó a realizar todo tipo de intrigas y complots, los cuales fueron descubiertos y derrotados. Tercera razón. El espíritu escisionista debe ser acorralado, criticado y expulsado donde quiera que se aloje. No cabe en la izquierda marxista, porque ha sido uno de los factores que ha motivado que la revolución dominicana se encuentre hoy sumergida en un oscuro agujero. La fuerza radica en la unidad, la debilidad en la división; las personas que fomenten la división, al menos en EMANCIPACIÓN PROLETARIA, tienen las puertas totalmente cerradas. Cuarta razón. La revista EMANCIPACIÓN PROLETARIA, se autofinancia en base a su venta al público progresista. Todo aquel que gire en torno a ella tiene que integrarse a la venta. ¿Cuál fue la actitud del señor Mayobanex, sobre este particular? No vendió un solo ejemplar de la primera edición. No vender la revista es conspirar en contra de su salida estable. Reiteramos al Partido Comunista Marxista-Leninista de Alemania y a los partidos marxistas de América Latina, que ya el señor Mayobanex Mueses no forma parte de nuestra revista EMANCIPACIÓN PROLETARIA, ha sido separado definitivamente por su conducta escisionista en extremo. Estaremos muy agradecidos, por su comprensión ante la medida tomada.

Consejo de Redacción Revista EMANCIPACIÓN PROLETARIA

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SECCIÓN 1 ECONOMÍA, DISTRIBUCIÓN DEL INGRESO Y TÁCTICA POLÍTICA

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AÑO 2013: DESACELERACIÓN ECONÓMICA, RECESIÓN Y ECONOMÍA POLÍTICA APOLOGÉTICA En la medida que en el seno del capitalismo la lucha entre las clases sociales antagónicas se exacerba, la investigación en el campo económico va perdiendo su tinte neutral y se adecúa al interés de estas clases, mutándose en una economía política vulgar, como ocurrió en la Europa avanzada del siglo XIX, particularmente a partir del 1830. “La burguesía –dice Marx- había conquistado el poder político en Francia y en Inglaterra. A partir de este momento, la lucha de clases comienza a revestir, práctica y teóricamente, formas cada vez más acusadas y más amenazadoras. Había sonado la campana funeral de la ciencia económica burguesa. Ya no se trataba de si tal o cual teorema era o no verdadero, sino de si resultaba beneficioso o perjudicial, cómodo o molesto, de si infringía o no las ordenanzas de policía. Los investigadores desinteresados fueron sustituidos por espadachines a sueldo y los estudios científicos imparciales dejaron el puesto a la conciencia turbia y a las perversas intenciones de la apologética (…)” (Marx -1983-: El capital, Tomo I. Editorial pueblo y educación. La Habana, Cuba, pág. XXV). Partido Comunista Marxista-Leninista (PCML) Introducción Para elaborar el artículo “AÑO 2013: DESACELERACIÓN ECONÓMICA, RECESIÓN Y ECONOMÍA POLÍTICA APOLOGÉTICA”, que a continuación exponemos a la consideración de los lectores de EMANCIPACIÓN PROLETARIA, el Partido Comunista Marxista-Leninista (PCML), sometió a estudio dos documentos que aparecen colgados en la página electrónica del Banco Central de la República Dominicana, bajo los títulos de “INFORME DE LA ECONOMÍA DOMINICANA. Enero-septiembre 2013”; y “EL BANCO CENTRAL INFORMA LOS RESULTADOS DEL COMPORTAMIENTO DE LA ECONOMÍA DOMINICANA AL CIERRE DE 2013”. Nuestro Partido, después de estudiar concienzudamente los informes indicados, sustenta la idea de que en el año 2013, en la República Dominicana, fuimos testigos de la reiteración de una economía política apologética (embellecedora del capitalismo), por parte de la mayoría de las instituciones relacionadas con los asuntos económicos, particularmente del Banco Central, que ha tendido a esconder el proceso desacelerativo de la economía dominicana, el retroceso de múltiples actividades productivas, el intenso proceso de acumulación de capitales, por la burguesía financiera, y las penurias del proletariado. Analicemos el primer documento. Desaceleración de la economía y retroceso de actividades productivas Una economía se desacelera cuando crece positivamente, pero a un ritmo inferior al experimentado en períodos pretéritos similares. En el marco del ciclo económico capitalista, dicho fenómeno genera preocupación e incertidumbre en la clase capitalista, ya que habitualmente se constituye en el preludio de la recesión, que es cuando la economía crece negativamente. 5


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El gobierno burgués danilista, desde que fue instalado en el poder político, junto a su Banco Central, ha tratado vanamente de mostrar el rostro de una economía en “crecimiento vigoroso”, no desea que la clase burguesa y la clase proletaria se enteren del proceso desaceleracionista que acosa a la economía dominicana, puesto que inmediatamente la primera iría reduciendo el volumen de inversiones y la segunda arrecia sus demandas de mejoras económico-sociales.

Obreros dominicanos en asamblea exigiendo más empleos y mejores salarios.

¿Qué dicen las cifras del propio Banco Central? Veamos: Cuadro 1 Producto Interno Bruto Enero-septiembre 2010-2013 (Año de referencia, 1991) Período Tasa de crecimiento (%) 2011 4.2 2012 3.9 2013 2.9 Fuente: Banco Centra de la República Dominicana. INFORME ECONÓMICO DE LA ECONOMÍA DOMINICANA, enero-septiembre, 2013. Advierta, amigo lector, en el cuadro 1, cómo el ritmo de crecimiento de la economía dominicana se desacelera en enero-septiembre 2011-2013, al deslizarse a 4.2%, primero, luego a 3.9%, y finalmente a 2.9%. Esta desaceleración tiene un impacto igualmente adverso en variables macroeconómicas claves, tales como la producción de mercancías, el consumo, la inversión privada, el gasto público, las importaciones y el empleo de la fuerza de trabajo, como lo demostraremos más adelante. Sin embargo, en su informe económico, el Banco Central, haciendo acopio de su economía política apologética, es decir, una economía que no hace ciencia, sino que más bien lo que trata es de mostrar el lado “bello” de la economía capitalista, elude el fenómeno de la desaceleración.

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En el primer capítulo, del citado informe, destinado a analizar el PRODUCTO INTERNO BRUTO, el Banco Central se va por la tangente y esquiva el fenómeno de la desaceleración. Dice: “Durante el período enero-septiembre de 2013, el Producto Interno Bruto (PIB) en términos reales experimentó un crecimiento acumulado de 2.9% con respecto a igual período del año anterior, lo que augura que la economía dominicana estaría creciendo al cierre de año por encima de la proyección de 3% contemplada en el marco macroeconómico” (pág. 8). Y agrega: “Este resultado refleja el significativo crecimiento de 5.5% registrado en el trimestre julio-septiembre, luego de haber crecido a tasas de 0.3% y 2.8%, en los primeros dos trimestres del año, respectivamente” (pág. 8). Fíjese usted, en primer lugar, cómo el Banco Central ensalza la tasa de crecimiento de 2.9% alcanzada en enero-septiembre 2013, pero no la compara con la alcanzada en enero-septiembre 2012, tampoco con la de enero-septiembre 2011, pues si lo hiciera quedaría al descubierto que el ritmo de crecimiento de la economía transita por una pendiente enjabonada; al no hacerlo cae en la economía política apologética descubierta y denunciada por Marx. En segundo lugar, el Banco Central afirma, como una cosa extraordinaria, que la economía estaría creciendo, en el año 2013, por encima de un 3%. Aquí utiliza también una argucia de muy mal gusto, pues pinta una perspectiva de crecimiento sin límites: ¡La economía crecerá por encima de 3%! ¿Cuánto? Nadie sabe. De hecho la economía política apologética lleva al absurdo a “nuestro” Banco Central. A despecho del optimismo irracional del Banco Central, la desaceleración económica se ve muy claramente cuando observamos el crecimiento de diversos renglones que dan cuenta del PIB. Recurramos nuevamente al informe del Banco Central. Cuadro 2 Renglones del PIB en estado de desaceleración Enero-septiembre 2010-2013 Tasas de crecimiento Año de referencia, 1991 Detalle Tasa de crecimiento Tasa de crecimiento (%) 2012/2011 2013/2012 Sector agropecuario 4.3 3.1 Otras industrias 0.7 0.2 manufactureras Sector servicio 4.1 2.4 Transporte y 4.1 1.2 almacenamiento Alquiler de vivienda 3.1 3.0 Administración pública y 2.3 1.6 defensa Enseñanza 4.1 3.6 Salud 5.6 5.2 Valor agregado 3.3 2.4 Fuente: Banco Centra de la República Dominicana. INFORME ECONÓMICO DE LA ECONOMÍA DOMINICANA, enero-septiembre, 2013.

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Se destaca la desaceleración del crecimiento del sector agropecuario, lo que pone en cuestión los aspavientos gobiernistas con las visitas del Presidente Medina a determinadas comarcas rurales, donde prometió préstamos cuyas cuantías dan lástimas si se toma en cuenta las necesidades de financiamiento de todo el sector agropecuario. El Banco Central esconde la desaceleración en el crecimiento del sector agropecuario. Miren lo que dice: “Para el período enero-septiembre 2013, el sector agropecuario experimentó un crecimiento de 3.1% en comparación con el mismo período del año anterior. Dentro de éste, el subsector agrícola registró un aumento de 3.8%, y la ganadería un 2.2% con relación a igual período de 2012”. (pág. 9). ¡Apología! ¡Señores del Banco Central no escondan la desaceleración en el sector agropecuario; éste creció en 3.1%, en enero-septiembre 2013, cuando en enero-septiembre 2012 había crecido 4.3%! No conforme con lo dicho arriba el Banco Central destaca, con bombos y platillos, que “El subsector agrícola exhibió un incremento de 3.8% en su valor agregado, básicamente por el crecimiento de 7.7% obtenido en Otros Cultivos, actividad que registró una significativa expansión de 15.6% en el trimestre julio-septiembre de 2013” (pág. 9). Toda persona que lea esta cita, no puede menos que “admitir” una situación boyante en enero-septiembre 2013, en el subsector agrícola, pero resulta que en el cuadro que lleva por título “Valor Agregado Sector Agropecuario”, en la página 9, en el informe del Banco Central, observamos que la tasa de crecimiento del subsector agrícola, en enero-septiembre 2012, fue de 8.5%, mientras que en enero-septiembre 2013 se desploma a 3.8%. ¿Cómo se llama este descenso? Desaceleración del crecimiento. ¡Aunque la mona se vista con seda, mona se queda! Cuando el informe del Banco Central se interna a informar sobre el desempeño del área industrial, en el campo de Minas y Canteras, la economía política apologética derrocha un cinismo incomparable. Dice: “En el período enero-septiembre 2013 el valor agregado de esta actividad continuó su dinámica expansiva, al experimentar un crecimiento de 217.1%. Este comportamiento se debe principalmente a una mayor explotación de los yacimientos de oro y plata, por el inicio de las operaciones de la minera Barrick Gold en Pueblo Viejo, los cuales vieron aumentar su producción en 4,532.0% y 473.0%, respectivamente” (pág. 11). Para la economía burguesa apologética lo importante es presentar números, cifras. En cambio, desde el punto de vista de la economía política marxista, la presentación de cifras muertas, sin examinar cómo se lograron, no tiene sentido desde el interés popular. En efecto, el incremento del valor agregado de la actividad minera, a cuenta del aumento de la explotación de los yacimientos de oro y plata, en Pueblo Viejo, por la Barrick Gold, representa una afrenta para la patria pues el contrato que la faculta para ello constituye un engaño y un robo como quedó demostrado en el análisis que al respecto hiciera en esta revista, EMANCIPACIÓN PROLETARIA, primer número, de fecha septiembre-diciembre 2013, el señor M.L. Chu. Luego relievar el “aporte” de Barrick, en verdad constituye una burla grotesca a la dignidad del pueblo dominicano. El Banco Central, en su informe, no sólo elude la desaceleración de la economía, también esconde que una gran cantidad de actividades productivas, su ritmo de crecimiento ha retrocedido, en consecuencia viven una situación de recesión; al esquivar esta realidad, dicho banco, amplia el camino de la economía política apologética. En los cuadros 3 y 4, se observa cómo actividades acusaron tasas positivas de crecimiento en 8


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enero-septiembre 2012, en cambio, en el mismo período del año 2013, asumieron tasas negativas de crecimiento; también se puede advertir cómo actividades pasaron de tasas negativas de crecimiento, a tasas negativas de crecimiento de mayor magnitud, de un período a otro. En cualquier caso la recesión estuvo allí presente. En esta nueva faceta del informe del Banco Central se evidencia, con una claridad particular, su manía de esquivar la economía política esclarecedora de la realidad y trillar el camino apologético. Cuadro 3 Indicadores recesivos del Subsector Agrícola, por Rama de Actividad Enero-Septiembre 2012-2013, Tasas de Crecimiento (%) Concepto Tasa de crecimiento Tasa de crecimiento (2012/2011 enero-sept.) (2013/2012 enero-sept.) Arroz -0.1 -1.7 Caña de Azúcar 9.5 -5.5 Café en Cerezos -1.1 -40.1 Cacao en Grano 39.0 -4.9 Guandules 18.5 -5.0 Yuca -1.1 -3.7 Yautía 3.9 -9.0 Ñame 0.4 -8.2 Naranja Dulce 26.8 -10.1 Cebolla -28.6 -15.2 Ajo 42.0 -37.0 Zanahoria 13.8 -14.2 Fuente: Banco Centra de la República Dominicana. INFORME ECONÓMICO DE LA ECONOMÍA DOMINICANA, enero-septiembre, 2013. Cuadro 4 Recesión en la Manufactura Local, Enero-Septiembre 2012-2013 Tasas de Crecimiento (%) Concepto Tasa de crecimiento Tasa de crecimiento (2012/2011 enero-sept.) (2013/2012 enero-sept.) Manufactura Local 1.8 -0.3 Elaboración de Productos -5.5 -2.1 de Molinería Elaboración de Azúcar 4.7 -1.9 Elaboración de Bebidas y 9.2 -3.3 Productos de Tabaco Elaboración de Productos 14.6 -8.9 de Refinación de Petróleo Fuente: Banco Centra de la República Dominicana. INFORME ECONÓMICO DE LA ECONOMÍA DOMINICANA, enero-septiembre, 2013. El PIB por el enfoque del gasto, la desaceleración y la apologética En la página 18 de su informe, el Banco Central expone sobre el PIB visto por el lado del gasto macroeconómico: consumo privado, inversión privada, gasto público,

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exportaciones e importaciones; en esta parte la apologética alcanza un nivel máximo. ¿Cómo se manifiesta? Veamos: El consumo privado constituye el aporte principal en la conformación del PIB; en enero-septiembre 2012 representó el 87% del PIB, en el mismo período para el año 2013, disminuyó levemente a 85%. De modo que el ritmo de crecimiento del PIB depende del ritmo de crecimiento del consumo privado. Para el Banco Central, esta supremacía no tiene mucha importancia. En su informe divaga del modo siguiente: “Asimismo, cabe resaltar el crecimiento de 2.9% experimentado por el consumo final en el trimestre julio-septiembre, influenciado por el incremento de 3.4% en el consumo privado, cuyo comportamiento estuvo influenciado principalmente por las medidas de política tendentes a estimular el consumo y la inversión privada, mediante el incremento del crédito al sector privado.” (pág. 18). (El subrayado es nuestro. M.L.). A despecho de estas divagaciones, cuando vamos al informe, descubrimos que el crecimiento del consumo privado, pasó de un pálido 1.8% en enero-septiembre 2012 a un, no menos pálido, 0.6% en el mismo lapso del año 2013; su crecimiento, pues, se desplomó. ¡La realidad, señores del Banco Central, no se puede ocultar con trucos, ella existe independientemente de vuestros deseos! El sector externo permeado por la apologética Al informar sobre el sector externo de la economía, el Banco Central en su documento, se adhiere aún más a la apologética. Allí leemos: “Durante el período enero-septiembre de 2013 el sector externo dominicano ha logrado mantener su tendencia positiva, a pesar de la lenta evolución del entorno internacional. Los resultados para el período muestran un desempeño satisfactorio del sector externo dominicano, con un resultado global positivo de US$137.3 millones, y una reducción del déficit en cuenta corriente en US$1,139.1 millones”. (pág. 22). Así razona el Banco Central; como de costumbre en su discurso se trata de esconder la realidad, pues en los cuadros estadísticos que presenta en la página 23, queda al descubierto que la reducción del déficit en cuenta corriente corrió a cargo no tanto del aumento de las exportaciones de bienes y servicios, que apenas presentó una variación absoluta de US$536.1 millones, como de la reducción de las importaciones de bienes y servicios, que montó los US$1,002.9 millones, es decir, la baja en las importaciones fue casi el doble del aumento de las exportaciones, por tanto, la reducción del déficit tuvo como motor fundamental la caída de las importaciones, alentada por la desaceleración en el crecimiento del PIB, por aquello de la función dependiente de las importaciones respecto al producto agregado. Ajuste fiscal antipopular adornado por la apologética En el capítulo V de su informe, “COMPORTAMIENTO FINANCIERO DEL GOBIERNO CENTRAL”, que comienza en la página 35, el Banco Central hace lo imposible para esconder los estragos de la política fiscal sobre las clases trabajadoras. Dice: “En enero-septiembre de 2013, las operaciones fiscales del Gobierno Central arrojaron un déficit de RD$39,624.9 millones, equivalente a 1.6% del PIB estimado para 2013, cifra que contrasta positivamente con el déficit de RD$139,695.3 millones de 10


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pesos en el mismo período del año anterior. Este ajuste fiscal, equivalente a 3.9% del PIB fue sustentado por la combinación de una reducción del gasto público de 14.3% y un aumento de los ingresos de 12.5% respecto a igual período del pasado año”. (pág. 35). (El subrayado es nuestro. M.L.). Advierta usted, amigo lector, la oración subrayada de la cita que hemos realizado arriba, donde el Banco Central da cuenta del déficit descomunal en que incurrió el gobierno central en enero-septiembre de 2012. Su interés por ocultar la realidad es tan grande que de una desgracia como esa, apenas dice eufemísticamente que “… en el mismo período de 2012 la inversión pública había aumentado considerablemente bajo el influjo del ciclo electoral”. (pág. 36). Señores del Banco Central, no estamos hablando de cualquier aumento del déficit fiscal, estamos hablando de algo verdaderamente monstruoso que ustedes intentan minimizar. En el período discutido, enero-septiembre, año 2010, el resultado financiero del gobierno central apenas fue de -4,265.5 millones de pesos, en enero-septiembre 2011, año pre-electoral, asciende a -37,321.4 millones de pesos, aumentando en 775%; y en enero-septiembre 2012, año de las elecciones presidenciales, se dispara a -139,695.3 millones de pesos, casi cuatro veces más elevado que en el período anterior. El desbocamiento del gasto público con fines electorales, para garantizar la continuidad en el gobierno del mismo partido que tras 12 años de administración no puede mostrar nada, absolutamente nada, que haya hecho a favor de las clases sociales oprimidas, fue el pretexto utilizado para acometer el paquetazo fiscal, en el año 2012, cuyos efectos antipopulares todavía se dejarán sentir en todo el año 2014. Naturalmente el Banco Central oculta estos hechos asumiendo, pues, una postura eminentemente política. Para el gobierno central dominicano reducir su déficit, en enero-septiembre de 2013, a RD$39,624.9 millones, cuando en enero-septiembre de 2012, el leonelismo lo había llevado a RD$139,695.3 millones, en una santa alianza con el FMI, está llevando a cabo una política de ajuste, probablemente la más antipopular que registra la historia nacional, por el lado tanto de los ingresos como del gasto. Esta política genocida ha sido ocultada por el informe del Banco Central. Analicemos la situación. De enero-septiembre 2012 a enero-septiembre 2013, los ingresos totales del gobierno central aumentaron en RD$29,777.4 millones; de este total RD$22,035.1 correspondieron a ingresos tributarios, es decir, el 74% del incremento en los ingresos del gobierno provino de los impuestos cargados a la población. Pero lo que es peor todavía es que de la aplicación del ITBIS se recaudaron RD$15,121.1 millones, por lo que el 68% del aumento en los ingresos tributarios descansó en un impuesto regresivo como el ITBIS, mientras el aporte del empresariado capitalista en base al impuesto sobre los beneficios, fue prácticamente insignificante. Es muy claro, los ingresos tributarios del gobierno aumentaron merced a los bolsillos de los obreros, campesinos y la pequeña burguesía urbana, mientras que los grandes magnates del capital siguieron amasando fortunas. Así funciona el capitalismo, los desvalidos son arrinconados y los ricos actúan a sus anchas. El ajuste fondomonetarista por el lado del gasto público fue también devastador. En el informe del Banco Central se lee:

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“Los gastos totales del Gobierno Central ascendieron a RD$318,281.0 millones en enero-septiembre de 2013 para una reducción de RD$53,213.9 millones respecto a lo erogado en el mismo período del año anterior. Dicho ajuste se explica en su totalidad por la contracción del gasto de capital debido a la política de austeridad implementada por el gobierno” (pág. 37). El Banco Central ha confesado la reducción del gasto público en RD$53,213.9 millones. Sin embargo, algunas partidas experimentaron incrementos y otras reducciones, con lo que quedó al descubierto la presencia de una determinada concepción del ajuste. De inmediato desenredaremos este embrollo. En enero-septiembre 2012 el gasto total fue de RD$371,494.9 millones; en el mismo período del año 2013 fue de 318,281.0, por lo que efectivamente se redujo en RD$53,213.9 millones como afirma el Banco Central; ahora, la partida que más sufrió esta reducción, fue la referida al gasto de capital, particularmente el componente inversión fija: viviendas, calles, carreteras, hospitales, escuelas, etc., que sufrió una caída de RD$73,274.7 millones, en cambio el gasto corriente, en particular el componente servicios personales (sueldos, salarios, viáticos, combustible, etc.), aumentó en RD$20,060.8 millones; igualmente las transferencias corrientes, a favor de la burguesía que maneja el negocio eléctrico, aumentaron en RD$3,071.8 millones. No cabe la menor duda. El ajuste fiscal fondomonetarista ha tenido dos afilados cuchillos. Un cuchillo se lo enjuga al pueblo humilde a través de impuestos indirectos, regresivos. El otro cuchillo se lo clava al gasto en viviendas populares, calles, carreteras, edificios hospitalarios y de educación, al tiempo que facilita el aumento del gasto en sueldos y salarios para mantener cautivo el voto electoral partidario, así como el subsidio eléctrico para que la burguesía de este ramo siga engordando. Luego, ¿dónde se aloja la economía política apologética de “nuestro” Banco Central? En la presentación de cifras frías sobre el comportamiento financiero del gobierno central, en encubrir el carácter de clase burgués de la política de ajuste fiscal y en no condenar el saqueo de que ha sido víctima la economía precarísima de nuestros trabajadores, a través del paquetazo fiscal. Burguesía financiera, acumulación y Banco Central En la página 46 de su informe, el Banco Central presenta algunos datos sobre el sector financiero, elevando la economía política apologética a la estratósfera; en la citada página presenta un cuadro, respecto a la estructura institucional del sector, de una manera tan “ingenua”, que provoca ganas de llorar. Nos dice que en enero-septiembre 2012, había 75 instituciones en el sistema financiero; en el mismo período en el año 2013, esta cifra se reduce a 66, se produjo evidentemente una centralización de capital cuya base de desarrollo no es sino la supremacía de los más grandes sobre los más pequeños. La centralización del capital es una ley del capitalismo. Naturalmente el Banco Central esconde esta ley en su informe. Los beneficios de las instituciones financieras son verdaderamente elevados. “En el período enero-septiembre 2012, -dice el Banco Central en su informe- los beneficios preliminares netos alcanzados por el sector financiero ascendieron a RD$15,474.1 millones, superiores en RD$3,239.9.5 millones (26.5%), a los obtenidos en el mismo período de 2012.” (pág. 48). (El subrayado es nuestro. M.L.). ¿Dónde está la 12


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apologética?, en el hecho de que el Banco Central otorga la información y nada más. No compara, este beneficio, con el nivel de beneficios en otros sectores económicos, en la industria, en la agricultura, etc. Y no hace la comparación precisamente porque de inmediato se vería la diferencia abismal en la participación relativa de cada una de las fracciones componentes de la clase social burguesa, en los beneficios totales generados en la economía capitalista dominicana. La burguesía financiera ejerce un liderazgo aplastante en la absorción de una parte significativa de los beneficios totales, dando cuenta del parasitismo, del financierismo de toda economía capitalista, en la época imperialista. Declaraciones del Gobernador del Banco Central y la apologética

Lic. Héctor Valdez Albizu, gobernador del Banco Central, alto exponente de la economía política apologética de la República Dominicana.

Pasemos ahora a estudiar el segundo documento. Las declaraciones dadas a la prensa nacional, por el señor Gobernador del Banco Central, el Lic. Héctor Valdez Albizu, el pasado 16 de enero del presente año 2014, en relación al comportamiento de la economía dominicana al cierre del año 2013, que a continuación, el PCML analizará, para que nos eduquemos respecto a la apologética y sofismas a que recurren los intelectuales orgánicos de la burguesía para justificar el régimen de explotación que padecen principalmente los obreros y campesinos pobres, van en la misma dirección clasista descrita por el informe económico enero-septiembre 2013, arriba analizado. El señor Gobernador informó que la economía había crecido en 4.1% en el año 2013. El Banco Central ha armado un alboroto con este 4.1%; sin embargo, en este “gran” crecimiento hay tres elementos que son ocultados. Pasemos a desglosarlos. Primero, las instituciones que se encuentran directamente vinculadas en la confección de la política económica, generalmente acogen tasas proyectadas de crecimiento inferiores a las que ellos vislumbran serán las que finalmente acusará la economía, en términos efectivos, con el fin de lograr un golpe de impacto. Mostrar el vigor de la 13


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economía capitalista, que alcanza una tasa efectiva de crecimiento superior a la proyectada. He aquí en acción la apologética, el engaño; que la economía dominicana creciera 4.1%, cuando se pronosticaba un 3.0%, no es muestra de ningún vigor, lo que pone de manifiesto, es la viveza administrativa de seleccionar un crecimiento proyectado inferior al efectivo. Segundo, la escogencia de una tasa proyectada de crecimiento equivalente a un 3.0%, para el año 2013, delató prontamente la intención desaceleradora de la economía, por parte del gobierno danilista, puesto que en el año 2012 la economía dominicana había crecido en un 3.9%, es decir, la proyección fue inferior en 0.9 puntos porcentuales, lo que implicaba someter la economía a la política depresiva que en estos casos dicta el FMI. Tercero, la tasa de 4.1%, en el año 2013, cuando es comparada con el crecimiento de 3.9%, en el año 2012, la primera es superior a la segunda, en apenas 0.2 puntos porcentuales. De hecho el crecimiento económico, en el año 2013, fue igual al crecimiento del año 2012. La economía se quedó estancada. ¡Es por este estancamiento que el Banco Central arma todo un alboroto! ¿Cuáles sectores contribuyeron decisivamente con el anunciado crecimiento de 4.1%, en el año 2013? El señor Gobernador cita dos: el sector construcción que creció en 7.3% y la minería que creció 151%. De estos dos, piensa nuestro Partido, el predominante fue la minería. Pero el crecimiento de este último sector, en las condiciones que opera, con un contrato de explotación depredador del oro de Pueblo Viejo, a favor de la transnacional Barrick Gold, debe ser anotado como contracrecimiento en el largo plazo, en la medida que vulnera nuestra naturaleza. A la burguesía no le importa la depredación de los recursos naturales, por las transnacionales. A esta burguesía lo que le interesa es presentar tasas positivas de crecimiento, aunque fuere a contra pelo de la vida misma de la nación dominicana. El crecimiento altísimo de la minería, 151%, contrasta con el crecimiento pírrico del sector agropecuario, 4.4%; la manufactura local 0.5%; zonas francas, 2.5% y el sector servicio, 3%. Este cuadro, crecimiento asombroso de un sector (minería) y crecimiento pírrico de los demás sectores económicos, pone sobre el tapete el desarrollo caótico del capitalismo dominicano, la anarquía de la política económica que experimenta bandazos conforme a los dictados de las denominadas fuerzas del mercado, que hoy actúan bajo el influjo directo de las transnacionales, especialmente de la Barrick Gold. Pero donde queda completamente al desnudo, el alboroto, sin base, armado por el Banco Central, con motivo del “gran” crecimiento económico de un 4.1%, en el año 2013, es cuando el señor Gobernador al analizar la situación del desempleo en la República Dominicana, admitió que “los resultados de la referida encuesta muestran que entre octubre 2012-octubre 2013 se generaron unos 69,801 empleos netos en la economía dominicana, crecimiento similar al experimentado por la población económicamente activa en igual período, lo que explica que aunque se generaran esos nuevos empleos, la tasa de desocupación se mantuviera igual”. (El subrayado es nuestro. PCML). En otras palabras, hemos tenido un crecimiento económico que no impacta positivamente en la reducción del desempleo. ¡Tremendo crecimiento!

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Veamos ahora la apologética en el sector externo. Muy orondo, nuestro Gobernador exclama que “En cuanto a la cuenta corriente,… que para el cierre de 2013 el déficit como porcentaje del PIB fue de 4.5%, experimentando una mejora significativa al reducirse en 2.2 puntos porcentuales con respecto al 6.7% del PIB registrado en 2012. Este resultado se explica por el aumento de las exportaciones de bienes y servicios así como de las remesas y por la disminución de las importaciones”. ¿Cómo se redujo ese déficit? “Aumentando” las exportaciones y reduciendo las importaciones. Las exportaciones de bienes y servicios, según los datos ofrecidos por el señor Gobernador, aumentaron en US$627.20 millones (US$523.1 millones en la exportación de bienes y US$104.1 millones en remesas), en cambio, las importaciones nacionales disminuyeron en US$1,039.4 millones (US$351.6 millones de la factura petrolera y US$864.5 millones en el renglón bienes). De modo que el aumento de las exportaciones apenas fue el 60% de la reducción de las importaciones, o sea, el mejoramiento del déficit en cuenta corriente, corrió a cargo no tanto del aumento de las exportaciones como de la reducción de las importaciones, diezmando el crecimiento de la economía, que tuvo menos posibilidades de incrementar la disponibilidad energética y de bienes de capital. Las confesiones del señor Gobernador, les sacan la alfombra al alboroto, y colocan a plena luz del día la economía política apologética, patrocinada por una institución que se presenta como sacrosanta, cuando en verdad se encuentra plenamente al servicio de los peores intereses de la burguesía dominicana, en particular de la parasitaria burguesía financiera. Perspectivas económicas para el año 2014 Las perspectivas de la economía dominicana para el año 2014 son ominosas. No importa que el Banco Central, el Presidente Medina y el neofascismo del PLD traten de distorsionar la realidad. Los problemas históricos de la balanza de pagos, específicamente en su cuenta corriente persistirán. Son de esencia estructural. No son coyunturales. La brecha entre el valor de las exportaciones e importaciones de bienes y servicios, tenderá a incrementarse, habida cuenta el incesante incremento en la importación de bienes y la limitación exportadora en este renglón que acusa la economía dominicana. La extracción de recursos del seno de la clase obrera y del campesinado, se intensificará en el 2014 a causa de la aplicación plena del paquetazo fiscal, lo que debilitará el consumo privado y por tanto el crecimiento del producto agregado. La desocupación de fuerza de trabajo no cesará, el capitalismo dominicano prácticamente no genera empleos dignos, cada vez mayores contingentes de la población económicamente activa, son arrojados al sector informal de la economía, donde son abatidos por el desempleo disfrazado.

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Así viven los hijos de obreros dominicanos desocupados.

La burguesía financiera continuará sirviéndose con la cuchara grande, intensificando la acumulación de capitales, mientras que áreas productivas de la economía operarán subordinadas al sector financiero, como ha ocurrido hasta ahora. En el plano externo, la economía dominicana no puede esperar mucho de las economías de los países imperialistas dominantes, ya que los más afortunados vegetan en pálidos procesos de crecimiento y otros están atrapados por agudos procesos recesivos.

Las economías de los países imperialistas poseen un alto nivel de desocupación de fuerza de trabajo. El caso español es dramático.

Ante esta situación el PCML llama a los obreros y los campesinos a incrementar la lucha para lograr una república democrático-popular en ruta hacia el socialismo.

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A PROPÓSITO DE LA DISTRIBUCIÓN DEL INGRESO

Dr. Manuel Linares Introducción En el mes de junio, del año 2013, el Frente Amplio, convergencia de fuerzas democráticas de la República Dominicana, del cual el Partido Comunista MarxistaLeninista (PCML), forma parte, realizó un evento público, en un hotel de la capital, sobre la distribución del ingreso. En dicho acto participaron, como expositores, renombrados intelectuales y políticos dominicanos. A causa del nivel científico que acusó, la actividad indicada, la prensa nacional se vio compelida a darle una publicidad inusual. Los patriotas y marxistas dominicanos felicitamos al Frente Amplio, por ese gran seminario. La capacitación de nuestros miembros y de la población es clave para que la revolución avance. Elogios similares hay que prodigarles a AR, MPT, PCT y otras

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organizaciones revolucionarias, que igualmente están enfatizando en la educación y el debate. Para aportar al entendimiento del tema, en discusión, acudimos a nuestra obra, El capitalismo dominicano. Del tomo I, tomé el epígrafe 1.3.8 Convergencia real de renta, página 20; del tomo II, tomé el epígrafe 11.8.8 Balance del fracaso en el renglón de la distribución equitativa del ingreso en la República Dominicana, página 616. De esta unión ha surgido el ensayo que en estos momentos estoy publicando, el cual contiene cuatro partes. La primera referida a la problemática distributiva del ingreso a nivel de la economía mundial capitalista. La segunda ventila el problema a nivel de la República Dominicana. La tercera examina la problemática distributiva en una perspectiva de largo plazo. En la cuarta se hace un resumen del balance en lo referente a la distribución del ingreso. A. La pretendida convergencia real de renta a nivel de la economía mundial capitalista El mundo capitalista dice alentar la esperanza de que la globalización de la economía mundial, tenga como resultado final una convergencia real de renta y que no se verifique el estribillo “los países ricos se hacen cada vez más ricos, mientras que los países pobres se hacen cada vez más pobres”. Sin embargo, el seguimiento de lo que ha ocurrido en el mundo económico, desde el inicio de la globalización, atestigua la existencia de una divergencia de renta, confirmándose el estribillo arriba citado. Esta divergencia históricamente se ubica en la gestación y concreción de la revolución industrial, que tuvo como cuna a Inglaterra. Allí arranca la divergencia de renta en los países que integran el Norte y los del Sur. La primera globalización (1870-1914) aceleró la tendencia hacia la divergencia de renta, por habitante en el mundo, a causa de la industrialización de Europa y la persistencia del subdesarrollo en el resto del mundo. Antes de que empezara el proceso de globalización, la diferencia entre los países más ricos y los más pobres, en lo que concierne al nivel de renta, era de 4 a 1; al final del proceso (año 1913), dicha diferencia aumentó a un peldaño de 10 a 1. En la segunda ola de globalización, que comienza en 1950, se está produciendo un fenómeno inverso, el Sur se industrializa y el Norte se desindustrializa. Se ha verificado una cierta convergencia de renta, por habitante, entre países ricos y países de reciente industrialización, pero se ha ensanchado entre los primeros y los países más pobres. En el año 1960 las diferencias de renta, por habitante, entre la media de los países de la OCDE y la de los más pobres era ya de 30 a 1, mientras que en el 1997 se situó en 74 a 1. El PNUD (PNUD (2001): Informe sobre el desarrollo humano 2001. Poner el adelanto tecnológico al servicio del desarrollo humano. Ediciones Mundi-Prensa, México, p. 185), sitúa para el año 1999, el PIB por habitante, para países de alto ingreso, en US$23,981.8; y en US$1,002.4, para los países de ingreso bajo, por lo que la variación porcentual de uno y otro con respecto a los valores alcanzados en el año 1994, fue de 19.19% y –17%, respectivamente. Luego, para el caso de los países de bajo ingreso, lo que se produjo en la postrimería del siglo pasado fue un retroceso en la convergencia.

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La organización de las Naciones Unidas, en su World Investment report 2002, encontró la existencia de diferencias como esta: en Haití el producto per cápita, en el período 1990-2000, apenas fue de US$499.2, mientras los EE.UU. alcanzó uno de US$32,962.0, es decir, éste fue 66 veces mayor que aquél, para una diferencia relativa de 6,502.96%. Igualmente, Sánchez Inarejos (2001), en su libro La globalización al desnudo, apoyándose en publicaciones del PNUD, testimonia también que “(…) después de dos siglos de desarrollo económico, técnico y social extraordinarios, los pobres de hoy son más y más pobres que los de 1820. Efectivamente, en 1820 la población total del planeta era de alrededor de 1,200 millones de personas. Hoy, los pobres de la tierra, aquellos que sobreviven con menos de un dólar diario, son más de 1,200 millones. Pero, encima de ser más en cantidad, también su pobreza es más atroz. Un dólar al día equivale a 365 dólares al año…ni en 1820, ni en 1900, había un solo país con renta per cápita inferior a 365 dólares, mientras que en 1992 Etiopía y Congo no llegaban a esa cantidad”. (Sánchez, J. -2001-: La globalización al desnudo. Edición, Chaos-Entropy. Madrid, pp. 85-86). El aumento acelerado de la población, en los países más pobres, es tomado como uno de los factores explicativos de la aludida divergencia en la renta per cápita. En el 1960 el 60% de la población mundial estaba localizado en los países menos desarrollados, y aumenta a un 80% en el 1999. Un segundo factor es, sin lugar a dudas, la tecnología, cuyo avance en el campo de la información proporciona ventaja competitiva a aquellas personas de mayor preparación académica, como suele ocurrir en los países ricos, en perjuicio de la fuerza laboral menos cualificada del subdesarrollo; la corrupción administrativa, la aplicación de políticas económica y social empobrecedoras, en los países menos desarrollados, atizan también la divergencia. El enfoque crítico expuesto, de hecho colisiona con otros enfoques que lanzan loas a la globalización. Se aduce que “la globalización genera un proceso de destrucción creadora, como el que magistralmente describió Joseph Schumpeter en su visión del desarrollo”; “la globalización económica y el progreso tecnológico…han propiciado indudablemente un crecimiento espectacular en la renta y en el bienestar del género humano”; “los ciudadanos de Japón tienen ahora una renta personal treinta veces mayor que sus antepasados de aquella época”; “los norteamericanos son también veinte veces más ricos”; “los europeos multiplicamos casi por quince la renta de nuestros ancestros y hasta los africanos han logrado, cuando menos, triplicar el nivel de vida existente al principio del período considerado (1828-1998)”. (Toribio, J., 2003: Globalización, desarrollo y pobreza. Monografía 12. Edición, Círculo de Empresarios. Madrid, pp. 5870). Empero las presunciones optimistas, en torno a la globalización, se derriten rápidamente cuando son contrastadas con la realidad. Held y Mcgrew, a lo largo de su obra, Globalización/antiglobalización, presentan un conjunto de tablas, de las cuales se pueden extraer algunas evidencias empíricas, en adición a las que se exponen en nuestra Tesis Doctoral, que ponen en cuestión las presunciones optimistas aludidas: en el período 1990-2002, los usuarios de Internet en el mundo se expandieron espectacularmente en 19,130.77%, pero este salto se confinó a 11 países desarrollados y a 4 de reciente industrialización, los países menos desarrollados no aparecen allí; igualmente mientras el promedio de unos quince primeros países (usuarios de Internet por cada mil habitantes) fue de 328.16, el promedio mundial apenas alcanza 46.75, aventajando los primeros al mundo en 70,094.65%. De este modo no puede verificarse 19


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convergencia alguna. (PNUD -2001-: Informe sobre el desarrollo humano 2001. Poner el adelanto tecnológico al servicio del desarrollo humano. Ediciones Mundi-Prensa, México, pág. 185). Cuando nuestros sentidos chocan con los hechos económicos actuales, sentimos la sensación de que efectivamente algunas naciones exhiben abundantes recursos que se manifiestan en una sustancial mejoría en la vida de sus habitantes; tal es el caso de la mayoría de los países que constituyen la OCDE. Sobre este particular, hasta partidarios de la globalización, como Wolf (2004), en su obra, Why globalization Works, lanzan críticas a la dirección de los países desarrollados, por el desnivel que se observa en el tratamiento a los países subdesarrollados: así, Prakash dice que Wolf “(…) protesta contra las autoridades cobardes e incompetentes de las naciones ricas, que les piden a las más pobres que liberalicen el comercio pero no eliminan los subsidios a sus propios productores”. (Loungani, P. -2004-: Gracias por la globalización. Crítica al libro “Why globalization Works”, revista “Finanzas y Desarrollo” del FMI, septiembre de 2004, volumen 41, número 3, pág. 52). En el plano de la reflexión y la abstracción, el discernimiento de la realidad es mucho más obvio. Existe un malestar en la globalización, el proceso no está siendo conducido con inteligencia, pluralidad y con el debido respeto al derecho ajeno. (Ramón Fernández., realiza un exhaustivo examen de los movimientos antisistémico a que está dando lugar el malestar en la globalización, en su ensayo “Un recorrido histórico por los procesos antagonistas del siglo XX y perspectivas para el XXI”, que aparece en el libro Globalización capitalista). Muchas crisis explotan y se extienden a todo el orbe; es como si también, la crisis que antes tenían un impacto local, ahora tienden a globalizarse y a generalizarse: la crisis de la deuda externa, los sucesivos choques de precios del petróleo, la crisis financiera mejicana de 1994 y la crisis asiática. La prosperidad [pongamos este vocablo entre comillas: “prosperidad”] que trajo consigo la globalización en el decenio de los noventa del siglo XX, se convirtió en el hábitat del cual emergió la semilla de la destrucción, como diría Stiglitz. (Véase a Stiglitz, J. 2003-: Los felices 90. La semilla de la destrucción. Editorial Taurus. Madrid). (El corchete es nuestro. M.L.). Sin dudas, la globalización no es factor de convergencia de rentas, es un factor que atiza la desigualdad: porque modifica la correlación de fuerzas a favor del capital y en perjuicio del trabajo; profundiza el desajuste entre los espacios con capacidad reguladora pública y los espacios en los que opera y se reproduce el capital; porque la mundialización del modelo de producción y consumo dominante en los países desarrollados produce un impacto ecológico de rango también global; y porque el auge de las finanzas mundiales y la fragilidad que le acompaña conciernen a su propio ámbito, pero, a la vez generan un riesgo sistémico, que amenaza el funcionamiento de la economía en su conjunto. (Síntesis de proposiciones de distintos investigadores: Lester Thurow, Vandana Shiva, Luis Ángel Rojo, y Ángel Martínez González-Tablas, realizada por Luís Méndez Francisco en su artículo “Globalización y desigualdad” que aparece en la revista española del Instituto de Sociología Aplicada de Madrid, denominada Cuadernos de Realidades Sociales, Núm. 59-60, enero 2002, pp. 86-88). El planteamiento de la convergencia de renta, a que supuestamente daría lugar la globalización, en nuestra opinión, se fundamenta en la teoría dominante de la distribución de la renta en la economía moderna, expresada en el enfoque neoclásico de 20


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la productividad marginal, como lo pone de manifiesto T. Palley, en su ensayo Income distribution. (Palley, T. (2003): “Income distribution”. En Postkeynesian economics. Printed in Great Britain, pp. 181-185). Este enfoque concibe al capital como un factor productivo y argumenta una relación inversa, de característica monotónica, entre la tasa de beneficios y la cantidad de capital empleado en el proceso de producción; esta relación obviamente se constituye en el determinante principal de la demanda de capital. La oferta de capital viene influida por un portafolio del capital demandado y, finalmente, el equilibrio de la tasa de beneficio y el volumen de capital, se localiza en la intersección de las curvas de oferta y demanda de capital. Por el lado del trabajo, éste también es concebido, por el susodicho enfoque, como un factor productivo, argumenta una relación inversa, de característica monotónica, entre la tasa salarial y la cantidad de trabajo empleado; esta relación constitúyese en el determinante de la demanda de trabajo. La oferta de trabajo viene determinada por la selección de la maximización de la utilidad por encima del tiempo de ocio y el ingreso de mercado y, finalmente, el equilibrio de la tasa de salario y el nivel de empleo, viene determinado por la intersección de las curvas de oferta y demanda de trabajo. (Palley, T. -2003-: “Income distribution”. En Postkeynesian economics. Printed in Great Britain pág. 181). El desarrollo de los acontecimientos, en el capitalismo globalizado, indica que el soporte teórico de la convergencia de renta ha fracasado, puesto que la emergencia de mercados extraños a la competencia perfecta (base principal del enfoque neoclásico de la productividad marginal), la resistencia a la flexibilidad de los mercados de trabajo, la presencia de uniones comerciales que regionalizan a la economía mundial, echan de bruces las presunciones analíticas arriba enunciadas, haciendo patente la necesidad de nuevas explicaciones que tomen en cuenta factores como la propiedad de los recursos productivos, la asimetría del progreso tecnológico y el grado y calidad de la intervención gubernamental en la economía. Argüir una supuesta convergencia de renta, en el marco de la economía mundial capitalista y en particular en su fase imperialista caracterizada por el predominio del monopolio sobre la competencia, es pura ficción. La concentración y centralización del capital constituyen la base para la formación y el desarrollo de los monopolios como una ley general y fundamental de la fase actual de desarrollo del capitalismo, atestiguaba Lenin. La tendencia capitalista a incrementar la explotación obrera, con el fin de atenuar la ley tendencial al decrecimiento de la tasa de beneficio restringe y elimina los espacios para que se produzca una convergencia de renta. Es imposible eludir el decremento tendencial de la tasa de beneficio y al mismo tiempo preconizar por una convergencia de renta; son eventos completamente opuestos que surgen de teorías burguesas y pequeño-burguesas de la globalización, hoy en franca bancarrota, que les crean ilusiones a los pueblos oprimidos por el sistema imperialista mundial, respecto a la posibilidad de acceder a un capitalismo “controlado”, a un capitalismo “civilizado” o “domado”. El camarada Stefan Engel, asevera: “Los críticos pequeñoburgueses de la globalización no pueden comprender, con su modo de pensar pequeñoburgués, que la base económica del nuevo orden social socialista ya es preparada en el viejo… A partir del desarrollo de la técnica moderna la socialización de la producción se produjo a escala internacional y fue llevada hasta su extremo. Esto requiere una gran producción que crece permanentemente, en la cual las conexiones de la producción deben disponerse cada vez más según un plan y sistema sin que se afecten las relaciones de explotación. 21


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Actualmente las fuerzas productivas ya han adquirido un nivel tal que permitirían dar condiciones de vida humanas y un alto nivel cultural a toda la humanidad. De esta manera, el capitalismo monopolista de Estado ha CREADO TODAS LAS CONDICIONES MATERIALES NECESARIAS PARA EL SOCIALISMO, MIENTRAS QUE EL DOMINIO DE LOS MONOPOLIOS SE HA CONVERTIDO EN LA TRABA DECISIVA DE CADA PROGRESO SOCIAL”. (Engel, Stefan -2004-: Crepúsculo de los dioses sobre el “nuevo orden mundial”. Verlag Neuer Weg. Alemania, pp. 587-588). B. Distribución del ingreso en la república dominicana Pasemos a analizar la problemática distributiva del ingreso, en el plano de la República Dominicana, objeto central de esta investigación. Decenio de los sesenta En el 1969, con la colaboración de la ONE, el Banco Central de la República Dominicana, realiza una encuesta en la ciudad de Santo Domingo, a fin de determinar en qué condiciones vivían las familias, los ingresos de que disponían, cómo gastaban estos ingresos y cómo variaban los gastos familiares, conforme variaban sus ingresos. (Véase Banco Central de la República Dominicana -1971-: Ingresos y gastos de las familias en la ciudad de Santo Domingo, 1969, págs. XIII-XXXIX). La concentración de ingresos en la ciudad de Santo Domingo era extrema en el año 1969. Los hogares ubicados en la escala de ingresos 0-200, que representaban el 53.3% del total de los hogares, solamente obtuvieron el 25.4% del ingreso generado en el período en cuestión. Empero, los hogares ubicados en la escala de ingresos 600.1-1000.1 ó más, que apenas representaban el 9.6% del total de los hogares, acumularon el 39% de los ingresos generados en el período. Decenio de los setenta El Secretariado Técnico de la Presidencia, bajo el auspicio de la OIT, en el año 1973, llevó a cabo un estudio similar al efectuado por el Banco Central en el 1969. Dicho estudio puso en evidencia que los grupos de la población con menores ingresos habían reducido su participación en la distribución del ingreso, pues en el 1969 controlaban el 25.4% y descienden a un 16.8% en el 1973. Los grupos de ingresos altos conservaron su hegemonía acaparando más del 54% del ingreso, mientras que los grupos medios avanzaron de 27.6% al 30.2%. (Véase a Lozano, W. -1984-: El reformismo dependiente. Ediciones Taller. Santo Domingo, R.D., pp. 154-162). Durante el lapso 1ro.de mayo de 1976 al 30 de abril de 1977, el Banco Central de la República Dominicana, llevó a cabo la Primera Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de las Familias, la cual arrojó evidencias incontrovertibles de la continuidad de los pesares económicos de la población pobre del país en el decenio de los setenta. (Una gran proporción de los hogares dominicanos, al momento de la encuesta se correspondía con una escala de ingresos muy inferior. Decía el Banco Central que “(…) el mayor porcentaje de hogares obtiene ingresos superiores a RD$100 al mes, pero que no sobrepasan los RD$200. Asimismo, el ingreso correspondiente al 65.9% de los hogares 22


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es de RD$200 o menor…” (Banco Central: Primera Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de las Familias en la República Dominicana. Santo Domingo, D.N., noviembre 1978, pp. 29-30). La escala de ingresos más baja, RD$0-64.43, comprendía el 10.1 de los hogares con un total de 445,172 miembros. Su ingreso promedio mensual era de RD$44.81, mientras su gasto ascendía a RD$73.42. El déficit presupuestario mensual era de 63.9%. El decil más alto, el número 10, con una escala de ingresos de RD$485.87 y más, abarcaba 87,381 hogares (el 9.8%), su ingreso promedio mensual fue de RD$885.83, mientras que su gasto ascendía a RD$698.62 por mes, mostraba pues un superávit de 21.1%. Los hogares que estaban comprendidos en la escala de ingresos correspondientes a los deciles 1-5, tuvieron déficit mensual, es decir, el 51.3% de los hogares del país, registraron déficit en su presupuesto mensual y recibieron sólo el 20.9% del ingreso mensual generado en el país para la fecha. Quiere decir entonces, que el porcentaje restante de hogares, acaparó el 79.10% del ingreso. La desigualdad era obvia. (Haciendo una comparación entre el primer y décimo decil, la desigualdad se nota más claramente: “(…) Para el país se observa que el 10% de los hogares, en el límite inferior de la escala de ingresos, recibe apenas alrededor de un 1%, mientras que el 10% ubicado en el límite superior absorbe un 39 por ciento. Más significativo aún es el hecho de que el 20% de los hogares de ingreso superior a RD$300.00 percibe el 54% del total, en tanto que el restante 80% absorbe el 46 por ciento”. (Rosario Mota, G. y Soto Bello, R. -1978-: El presupuesto de la familia dominicana, ingreso y consumo familiar. Banco Central. Santo Domingo, R.D., pp. 9-10). Si insistimos sobre los déficit-superávits de los hogares, es conveniente recordar lo escrito por Duesenberry, al respecto: “Ahora bien, el significado real de los déficits no radica en su magnitud, sino en aquello que revelan con respecto a las relaciones existentes entre la renta y el ahorro. En primer lugar demostraremos que los déficits surgieron en gran parte porque las familias cuyos ingresos se redujeron durante la depresión intentaron preservar el nivel de vida de que disfrutaban antes de ella. Las familias situadas en los grupos con ingresos elevados hicieron lo mismo, pero lo consiguieron reduciendo su tasa de ahorro y no desahorrando”. (Duesenberry, J. -1974-: “Las relaciones entre la renta y el consumo y sus implicaciones”. En Lecturas de Macroeconomía, pp. 68-69). La hipótesis duesenberriana aplica en gran medida al caso que estamos estudiando. Es ese el drama que se vive en las capas sociales más necesitadas de la República Dominicana. Viven de un lío a otro, a fin de preservar su ritmo de consumo generalmente por encima de la renta mensual. Por otra parte, la desnutrición azotó duramente a la población pobre del país, haciendo más penosa la vida de millares de “perdedores” fabricados en el proceso de globalización. En niños menores de 6 años, los desnutridos oscilaron entre 30.4% y 75.4%, como resultado del bajo consumo de alimentos, evidenciado en las encuestas realizadas desde el 1962 al 1980. Los desiguales niveles de consumo determinan que la ingesta de nutrientes diarios por persona difiera según los estratos de ingreso. Esto fue lo que ocurrió en el decenio de los setenta. En efecto, el 75% de la población no consumía las calorías diarias requeridas para el buen funcionamiento del cuerpo humano (2,400 calorías) y cerca del 50% consumía apenas la mitad de la cantidad recomendada de proteínas (55 gramos).

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Decenio de los ochenta Esta fue una década muy complicada para la República Dominicana y América Latina toda. En un estudio denominado “Empleo, deuda y crecimiento económico”, publicado en el año 1993, el reputado economista dominicano, Miguel Ceara Hatton, aseveraba: “Pocas economías caribeñas y latinoamericanas han registrado tantos cambios en la década de los ochenta como la República Dominicana. En donde, la entrada en la década de los noventa se ha producido en el marco de dos grandes cambios y de cinco grandes problemas que constituyen restricciones al crecimiento. “Los dos grandes cambios que se produjeron en la década de los ochenta fueron: primero, la desaparición de la industria azucarera y la aparición de un nuevo sector de exportación. Segundo, la aparición de un ciclo de política económica. “Los grandes problemas son: el desempleo que todavía se mantiene en más de 20%, la deuda externa que alcanza más del 95% del PIB con un servicio que sobrepasa la tercera parte de las exportaciones de bienes y servicios, la caída de la producción agropecuaria e industrial, la crisis energética, que implica un desabastecimiento del orden del 50% de la demanda y quinto una severa crisis de liderazgos sociales y políticos”. (Ceara Hatton, Miguel -1992-: “Empleo, deuda y crecimiento económico: un modelo macro”. CIECA. Santo Domingo, R.D., pág. 9). En efecto, en el decenio de los ochenta, la nación asistió a la crisis de la deuda externa, a los momentos de políticas de ajustes económicos, a la quiebra del modelo de sustitución de importaciones. ¿Cómo actuaron las distintas capas sociales de la sociedad dominicana? Unas continuaron padeciendo penurias, ahora incrementadas, otras prosiguieron acumulando fortunas, ahora afincándose en los siguientes ejes: deterioro del salario real de los trabajadores y comprimiendo los servicios sociales del Estado dominicano. Es el período de aumentos significativos del Índice de Precios al Consumidor (IPC), y por tanto de la inflación, muy por encima de los leves aumentos en los niveles salariales; de disminución real del gasto público social; de la exclusión de la política de subsidios estatales a determinados renglones de producción y a bienes de consumo; y de una devaluación impresionante de la moneda nacional. Todo eso se tradujo en un deterioro del salario real. Los trabajadores fueron engañados, vía la ilusión monetaria. En el año 1977, el salario mínimo era RD$90 mensual, pasando en el año 1987 a RD$250. El aumento fue de 177.78%. En cambio, el salario mínimo real no aumentó, al contrario disminuyó, puesto que al deflactar el nominal a través del IPC, tomando el 1977, como año base, se redujo a RD$59.22. “Quiere esto decir que la inflación se ha comido los aumentos que ha experimentado el salario mínimo nominal”. (Linares, Manuel (2000): “El deterioro del poder adquisitivo del peso (RD$) justifica el reclamo obrero” (pág. 70); en Medidas de política económica (1986-1990). Impresos computarizados. Santo Domingo, R.D.). Este proceso se reveló aún más doloroso cuando se piensa que se llevó a cabo no de manera gradual, sino violentamente; generando traumas en la población y una agudización del conflicto social. En ese decenio hasta las burbujas desarrollistas fueron escasas. Fue una década perdida, focalizando los perdedores del proceso globalizador en el ámbito obrero, pequeños productores agrícolas, desocupados y marginados. Por tanto, 24


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el nivel de pobreza marcó el 39.2% de la población, en el año 1984, ascendiendo al final del decenio a 51.7%; la indigencia, también se agudizó pasando de 11.8% a 24.5%. (CEPAL -2000-: Desarrollo económico y social en la República Dominicana: los últimos 20 años y perspectivas para el siglo XXI. Santo Domingo, R.D., pág. VII-8). En dicho decenio, la distribución del ingreso se hizo aún más desigual (conforme a los resultados de la Segunda Encuesta Nacional sobre Ingresos y Gastos Familiares del año 1984 y de la Encuesta sobre Gastos Sociales de las Familias en el 1989, realizadas por el Banco Central y el PNUD, respectivamente). Mientras el grupo de hogares ubicado en el primer decil de la estratificación social, recibía en el 1984 el 2.1% del ingreso familiar, en el 1989 desciende a 0.8%; en cambio las familias ubicadas en el decil superior (el número 10), pasaron de recibir el 33% del ingreso en 1984, al 44% en 1989. En 1984 el coeficiente de Gini, era de 0.43, pero para el 1989 se eleva a 0.51, aumentando ocho puntos en cinco años. “El empeoramiento en la distribución del ingreso se deriva, por un lado, de que se incurrió en excesivos y recurrentes déficit globales del sector público, financiados con emisión monetaria y descapitalización de las principales empresas públicas, dando lugar a un prolongado proceso inflacionario, desabastecimiento de bienes y servicios básicos y caída del salario real. Por otro lado, la política de gastos fiscales concentró el énfasis en las construcciones, lo que se hizo en desmedro del gasto corriente en servicios sociales. Además de haber mantenido por decenios los más altos niveles de desempleo conocidos en América Latina, los salarios reales en el sector formal dominicano se deterioraron mucho también”. (Santana, I. y Rathe, M. -1993-: op. cit., pág. 185). Asimismo, en el 1984 el 46.7% de las familias estaban ubicadas por debajo de la línea de pobreza, subiendo a 56% en el 1989. Las familias indigentes se incrementaron de un 22.7%, en el año 1984, a 35.2% en el 1989. Claro, considerando pobres a todos aquellos hogares cuyo ingreso es tan bajo que para alimentarse bien tendrían que destinar por lo menos el 60% de sus ingresos para la adquisición de alimentos, e indigentes aquellos hogares que “(...) aun en el caso de que gastaran todo su ingreso en alimentación, todavía resultaría insuficiente para una nutrición adecuada”. (Santana, I. y Rathe, M. 1993-: op. cit., pág. 191). Los indicadores locales fueron superiores a los de América Latina, en la que la pobreza de 33.35%, en el año 1986 ascendió a 37.33% en el 1989 y la indigencia pasó de 14.40% a 18.19 en el mismo período, por tanto estas lacras, en promedio, alcanzaron magnitudes inferiores a las de la República Dominicana. Decenio de los noventa En estos años, el país asiste a una etapa de políticas de estabilización económica y reforma estructural, a una mayor apertura de la economía y a una inserción mucho más amplia en el proceso globalizador mundial. Pero aun así, el grado de desigualdad económica continuó siendo significativo. En el año 1991, el Instituto de Estudios de Población y Desarrollo, bajo la dirección de Nelson Ramírez, realizó un estudio acerca de “La fuerza de trabajo en la República Dominicana”, en el cual se advierte con claridad meridiana el grave problema distributivo, en la década que comenzaba. En dicho estudio se dice que “(…) la mayoría de la población trabajadora del país devenga ingresos muy bajos. Aparte de las personas registradas en la categoría de “Ningún ingreso”, compuesta principalmente por 25


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trabajadores familiares no remunerados, el 55% de la PEA ocupada tenía en 1991 una remuneración mensual de 1,200 pesos hacia abajo (la mitad de éstos apenas recibía entre 1 y 600 pesos). Debe tenerse presente que, a la fecha de la encuesta, el salario mínimo en las empresas grandes del sector privado era de 1,120 pesos y el vigente en el sector público era de 725 pesos. Para dicha época el salario nominal requerido para satisfacer las necesidades de subsistencia de un hogar promedio se calculaba en poco más de tres mil pesos mensuales”. (Ramírez, Nelson -1993-: “La fuerza de trabajo en la República Dominicana”. Santo Domingo, R.D., pp. 22-23). La investigación divide la PEA ocupada de 10 años y más, en 6 sectores, conforme al ingreso mensual que recibían: Ninguno, 1-600 pesos, 601-1,200 pesos, 1,201-2,000 pesos, 2,001-3,000 y 3,001 pesos y más. Solamente el 9% de la PEA ocupada estaba ubicado en el estrato de 3,001 pesos y más, por tanto, el 91% recibía ingresos hasta 3,000 pesos al mes. Así las cosas, el 91% de los trabajadores obtenían ingresos por debajo del costo imprescindible para satisfacer sus necesidades de subsistencia. ¡Esto se llama hambre! En el año 1992 el coeficiente de Gini alcanzó la magnitud de 0.489. Para el 1998, sólo cede levemente: 0.476. De hecho este indicador se mantuvo estático. En cambio la desigualdad zonal fue algo muy notorio, pues “(...) mientras en la República Dominicana el 40% más pobre recibía 14.8% del ingreso en las ciudades y 16.5% en el campo, el 10% más rico de los hogares recibía 35.5% y 32.6%, respectivamente, siendo la distancia entre ambos grupos de 9.6 y 7.9 veces, también respectivamente (...)”. (CEPAL -2000-: Desarrollo económico y social en la República Dominicana: los últimos 20 años y perspectivas para el siglo XXI. Santo Domingo, R.D., pág. 308). De todos modos, se produjo una cierta mejoría en el estado de la pobreza, durante el decenio de los noventa, tanto en la República Dominicana como en América Latina. Hay “(…) dos razones principales para estas mejorías en las tendencias de la pobreza: primero la recuperación y crecimiento económico más rápido en muchos países, particularmente Argentina, Chile, República Dominicana, Perú y Uruguay: en segundo lugar, el control exitoso de la inflación en Argentina, Bolivia, Brasil y Perú (…)”. (Morley, S. -2002-: “Distribución del ingreso y reducción de la pobreza en América Latina después de una década de globalización”. En Articulación de las políticas económicas y sociales. Impresión Mediabyte, Santo Domingo, R.D., pág. 37). Definitivamente en la República Dominicana, “(…) el crecimiento estelar de finales de los noventa no se tradujo en una reducción significativa de la pobreza. Apenas un 1 a 2 por ciento de la población logró salir de la pobreza moderada y extrema durante el período de elevado crecimiento 1997-2000, y no hubo avances durante 2001-02”. (Banco Mundial y el BID -2006-: Informe sobre la pobreza en la República Dominicana: logrando un crecimiento económico que beneficie a los pobres. Resumen Ejecutivo. Santo Domingo, R.D., pp. 4-5). Primer decenio del siglo XXI El Banco Mundial, dice: “Primeramente resulta de interés conocer en qué medida el nivel de crecimiento y el efecto de cambios en la distribución del ingreso han contribuido o no a reducir la pobreza durante el período 1997-2004. Es decir cuánto se debe a que tanto se ensancha el pastel y cuánto a como el pastel se distribuye (…)” (Banco Mundial -2006-: Informe sobre la pobreza en la República Dominicana. 26


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Logrando un crecimiento económico que beneficie a los pobres. Santo Domingo, R.D., pág. 43).Y agrega: “Se encuentra que la poca mejoría de los niveles de pobreza se asocia fundamentalmente al reducido crecimiento del ingreso familiar, mientras que los efectos redistributivos tendieron a reducir su pobreza pero muy modestamente. El estancamiento de los ingresos de los hogares pobres durante el crecimiento económico de 1997-2002 y su fuerte reducción durante la crisis del 2003-2004 explican el aumento de la incidencia de la pobreza. Por su parte, la desigualdad presenta evolución mixta, aumentando moderadamente en las zonas urbanas y cayendo fuertemente en las zonas rurales. En conjunto, la desigualdad en el ingreso varió muy poco durante el período 1997-2004, por lo que el efecto redistributivo tuvo un papel limitado en la disminución de la pobreza (…)” (Banco Mundial -2006-: Informe sobre la pobreza en la República Dominicana. Logrando un crecimiento económico que beneficie a los pobres. Santo Domingo, R.D., pág. 43). (El subrayado es nuestro. M.L.).

Esta foto muestra la “riqueza” de la globalización en la República Dominicana.

En el Informe de la Comisión Internacional para el Desarrollo Estratégico de la República Dominicana, se lee: “Las condiciones de vida no se han mejorado en la misma medida que el ritmo del crecimiento económico: entre 1975 y 2006, el Índice de Desarrollo Humano sólo ha progresado en un 25% cuando el PIB casi se ha duplicado. Las desigualdades continuaron creciendo: hoy, el 10% de los individuos más ricos tiene un ingreso 23 veces superior al 40% de los individuos menos favorecidos… El coeficiente de Gini nunca ha disminuido verdaderamente, y sitúa a la República Dominicana detrás de Jamaica, Costa Rica y la mayoría de los países africanos… Además, a pesar de cuatro décadas de crecimiento casi constante, la pobreza persiste. Así cerca del 14% de la población vive en la extrema pobreza, una tasa que nunca ha bajado. La República Dominicana no alcanzará para el año 2015 la meta de reducir la pobreza extrema y el hambre, tal como está contenida en los Objetivos de Desarrollo del Milenio”. (Comisión Internacional para el Desarrollo Estratégico de la República Dominicana -2010-: “Informe sobre la República Dominicana 2010-2020”. Santo Domingo, D.N., pp.13-14). “(…) De acuerdo –dice la CEPAL- con los resultados del índice de Gini…, la República Dominicana es persistentemente un país con un nivel de desigualdad alto (…) En cuanto a la evolución en el tiempo de este indicador, la evidencia disponible muestra que en los años noventa, durante los que se sostuvo un ciclo de crecimiento alto y relativamente prolongado, una clara mejoría en la distribución del ingreso, con una disminución apreciable del índice de Gini, de 12.5% entre 1992 y 1997. Esta tendencia se 27


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interrumpió, revirtiéndose, en el transcurso del siguiente decenio (…) Entre 1997 y 2006 el nivel del índice se incrementó 11.8%, regresando a un valor ya muy cercano al principios de la década de 1990”. (CEPAL -2009-: La República Dominicana en 2030: hacia una nación cohesionada. México, pp. 219-220). “El hecho es que –continúa diciendo la CEPAL- la desigualdad económica y social persiste en la República Dominicana a pesar del alto crecimiento registrado en los últimos 30 años, y éste es un factor que ha impedido hacer retroceder con mayor amplitud y firmeza los márgenes de pobreza y exclusión, cuyos niveles siguen siendo un problema importante en el país y en consecuencia constituyen uno de los principales obstáculos de la cohesión social (…)” (CEPAL -2009-: La República Dominicana en 2030: hacia una nación cohesionada. México, pp. 221). “Es notable que, -asevera Rolando Guzmán- aunque el porcentaje de hogares pobres ha decrecido desde 2004, todavía en 2010 se encontraba alrededor de seis puntos porcentuales por encima del nivel que había alcanzado al comienzo de la década (…)” (Guzmán, Rolando -2011-: Composición económica dominicana. El extracto de ingresos medios en el umbral del siglo XXI. Santo Domingo, D.N., pág. 24). En el contexto internacional, República Dominicana siguió teniendo un nivel de desigualdad alto en comparación con las economías desarrolladas (…) (Guzmán, Rolando -2011-: Composición económica dominicana. El extracto de ingresos medios en el umbral del siglo XXI. Santo Domingo, D.N., pág. 25). C. Visión crítica en la perspectiva de largo plazo De una encuesta a otra se aprecia que ha habido movimientos en la distribución del ingreso, en el corto plazo, pero lo interesante a los fines de verificación de nuestra hipótesis propuesta sobre el particular, es captar la tendencia de largo plazo que muestra el fenómeno, con el propósito de develar el impacto de la globalización y del anacronismo institucional, sobre la distribución del ingreso en la República Dominicana. La burguesía dominicana no puede negar que para el segundo quinquenio del decenio de los setenta, el ingreso de los hogares dominicanos se encontraba notoriamente concentrado, puesto que el ingreso mensual percibido por el 10% de los hogares más pobres, apenas constituía el 18.5% de la renta media de los hogares; en cambio el 10% de los hogares más ricos percibían un ingreso promedio 3.7 veces mayor que la renta media. Era una época en que todavía el modelo económico imperante daba cuenta de un contexto con resabios autárquicos heredados del modelo trujillista de crecimiento. En el decenio de los ochenta, ya la economía es mucho más abierta tiende a globalizarse rápidamente. ¿Y qué aconteció? Los resultados de las nuevas encuestas realizadas en el 1984 y 1989, indican que la desigualdad distributiva se amplió, a efectos, sin lugar a dudas de los cambios que se operaron en la economía dominicana, al tenor del proceso de globalización. En el decenio de los noventa la situación distributiva permaneció estática, según las cifras oficiales. En el largo plazo lo que ha ocurrido es que el coeficiente de Gini ha aumentado; esta afirmación queda corroborada al comparar el correspondiente al año 1984, que fue de 0.43, con el ostentado en el 1998, que fue de 0.476 e igualmente, en el año 2010, alcanzó un 0.505. El deterioro en cuestión se encuentra asociado a múltiples causas. En el decenio de los ochenta la economía dominicana dio un giro de consideración, la articulación del 28


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proceso de acumulación de capitales a los ejes de la industria sustitutiva y la exportación primaria, tiende a cesar, apoyándose a partir de entonces en sectores que despuntaban: turismo, zonas francas, remesas y telecomunicaciones. Esta tendencia se afianza en el decenio de los noventa. Pero en el proceso de transición, se produce una cierta destrucción de empleos, merced al deterioro creciente del sector agropecuario y a la aplicación de políticas depresivas para atacar la estanflación. Paralelamente el mercado laboral dominicano también comienza a sufrir cambios estructurales de importancia, pues los trabajadores que sin calificación alguna encontraban empleo en la agricultura y la minería, ahora en los sectores de servicio (como turismo y telecomunicaciones, comercio, etc.), quedan desempleados. Se inicia un proceso mediante el cual la demanda de mano de obra sin calificación es desplazada por la demanda de mano obra con cierto grado de calificación. Empieza a surgir un cambio tecnológico sesgado hacia la mano de obra calificada; por lo que el desempleo estructural se va tornando insensible ante el manejo de la demanda cíclica keynesiana. Es por esta razón que aun cuando en el decenio de los noventa el output crece de manera impresionante, la tasa de desempleo no cedió como se esperaba. Por otra parte, con la creciente apertura de la economía dominicana, la distribución del ingreso debió mejorar, si nos atenemos a la teoría de Heckscher-Ohlin, en razón de que se supone que los bienes exportables dominicanos son intensivos en mano de obra (factor de producción abundante), lo que debió acrecentar la demanda de trabajo más que proporcionalmente que la de capital, trayendo como consecuencia un aumento relativo de los salarios en relación con los precios de renta del capital, en la terminología neoclásica. Pero no sucedió así. Como la demanda laboral ha girado hacia la mano de obra calificada, ésta probablemente ha obtenido ganancias salariales, no así la no calificada, deteriorándose la situación distributiva de la renta en la República Dominicana. (Creo que esta es la situación de la mayoría de los países latinoamericanos. Los investigadores Enrique Hernández y Jorge Velásquez, confirman nuestra presunción cuando en su estudio, teóricamente sustentado y con una evidencia empírica copiosísima, denominado “Globalización, dualismo y distribución del ingreso en México”, que aparece en la revista El Trimestre Económico, julio-septiembre de 2003, pp. 535-578, ponen de manifiesto la tendencia al deterioro de la distribución del ingreso en el citado país, para el período 1940-2000). Aparentemente la hipótesis de Kuznets, que postula un aumento en la desigualdad en la distribución del ingreso en las primeras etapas del crecimiento económico, posteriormente se estabiliza por un tiempo y después disminuye en las últimas etapas, dando lugar a una curva en forma de “U” invertida, ha tenido un espacio hostil para verificarse en terreno dominicano. Curiosamente, para algunos investigadores, la problemática planteada que acusa un carácter mundial, no es crucial. Así, “(…) para Wolf es más importante aliviar la pobreza que reducir la desigualdad de ingreso. El crecimiento económico inevitablemente tendrá al principio efectos desiguales: lamentarse del aumento de la desigualdad es lamentarse del crecimiento mismo”. (Loungani, P. -2004-: “Gracias por la globalización”, en Why globalization works. Revista Finanzas y Desarrollo. Fondo Monetario Internacional. Volumen 41. Número 3, p. 52). El problema radica en el hecho de que cuando se mejora la pobreza, en medio de un crecimiento concentrado, las personas que salen de la pobreza quedan en una situación muy vulnerable, que ante cualquier perturbación que afronte la economía, caen nuevamente en el pozo de la pobreza, de modo que no es un asunto de quejarse por las características que asume el crecimiento, es exigir un contexto en que si bien la economía crezca, no lo haga a 29


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expensa de recrudecer la desigualdad distributiva de la renta. Si esto no se obtiene, en verdad, para el mundo subdesarrollado y particularmente para los obreros y campesinos pobres, tal crecimiento no tiene razón de ser. Investigaciones (en un interesante trabajo de Orazio Atanasio y Miguel Szekely, denominado “La pobreza en la América Latina. Análisis basado en los activos”, que aparece en El Trimestre Económico (1999), No. 263, se pone de manifiesto como la pobreza se ve alimentada en la región por la desigualdad en la distribución de los activos.

Así viven los pobres latinoamericanos, a pesar de la ¡¿“convergencia de renta”?!

Allí se lee que “(…) alrededor de 21% de la pobreza total está asociada a las desigualdades entre ocupaciones…en casos como México y Chile, estas disparidades se asocian con más de 40% de la pobreza total…” p. 335) realizadas en la región latinoamericana, como la de Luis René Cáceres, Distribución del ingreso e integración económica (René, L. (2000): “Distribución del ingreso e integración económica”. FCE. El Trimestre Económico. Vol. LXVII (2). México, Núm. 266, pp. 301-319), ponen al descubierto que la distribución del ingreso en América Latina se deterioró en el decenio de los ochenta, siendo además contracíclica, aumentando en la contracción económica y disminuyendo en la fase de recuperación. En el largo plazo presenta altibajos, pues en los setenta la porción de ingreso destinado a los estratos bajos y medios aumentó, a costa del estrato 20% más rico. En los ochenta, la distribución se torna desfavorable a los pobres, debido a que la porción del 90% más pobre disminuyó mientras que la del 10% más rico aumentó. En los noventa, los deciles más pobres y más ricos 30


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disminuyeron su participación porcentual en el ingreso, mientras que la participación de los grupos medios aumentó. De modo que “(…) los altos índices de desigualdad que prevalecen en la región se originan en las grandes porciones de ingreso de los estratos más ricos. Esto da lugar a una desigualdad excesiva que se manifiesta en1995 en un coeficiente de Gini 25% más alto de lo que se esperaría con base en el ingreso per cápita de la región (…)”. (René, L. (2000): “Distribución del ingreso e integración económica”. FCE. El Trimestre Económico. Vol. LXVII (2). México, Núm. 266, pp. 305). Sin dudas, “(…) queda de manifiesto que la región dista mucho de ser homogénea. El PIB per cápita fluctúa entre 473 dólares al año en Nicaragua y 7,435 dólares en Argentina (antes de la crisis) (…)” (CEPAL (2003): Hacia el objetivo del milenio de reducir la pobreza en América Latina y el Caribe. Impreso en las Naciones Unidas, Santiago de Chile, p. 20), como un ejemplo evidente de la desigual distribución espacial de la renta latinoamericana. Específicamente en Centroamérica la evolución de los coeficientes que dan cuenta de una desigual distribución de los ingresos laborales tendió a agudizarse. Se advierte cómo el coeficiente de Gini fue aumentando en el decenio de los noventa, merced entre otros factores a “(…) la reducción del porcentaje de trabajadores con jornada completa en cada país y el aumento concomitante de los trabajadores con jornada parcial y con sobrejornada. Este cambio aumentó la dispersión entre los trabajadores del número de horas trabajadas, lo que acentuó la desigualdad del ingreso laboral (…) (Trejos, J. y Gindling, T. (2004): “La desigualdad en Centroamérica durante el decenio de 1990”. Revista de la CEPAL, No. 84, diciembre de 2004, p. 196). Pensamos que este fenómeno se repitió en casi toda América Latina, como resultado propio del modelo neoliberal que atiza la desigualdad distributiva. En una perspectiva mundial, también tienen espacios visibles implicaciones de desahorro familiar y polarización social. (Para el entendimiento del contenido de este epígrafe, es conveniente consultar Informe sobre Desarrollo Humano, del PNUD, en el decenio de los noventa; e igualmente la obra de MacEwan, A. (2001): ¿Neoliberalismo o democracia?, pp. 105-108). Según el Informe sobre Desarrollo Humano 1992, del PNUD, entre 1960 y 1989, los países con el 20% más rico de la población mundial aumentaron su participación en el PIB que pasó de 70.2% a 82.7%. Los países con el 20% más pobre de la población mundial vieron descender su participación del 2.3% al 1.4%. Las consecuencias para la distribución de los ingresos han sido dramáticas. En 1960, el 20% de los más ricos recibió 30 veces más que el 20% último, pero en 1989 recibieron 60 veces más...Incluso estas cifras ocultan el verdadero alcance de la injusticia puesto que se basan en comparaciones de ingresos promedios per cápita entre países ricos y pobres. En realidad, desde luego, hay grandes disparidades en el seno de cada país entre gente rica y pobre. (Véase PNUD -1992-: Informe sobre desarrollo humano. Mundi-Prensa Libros, s.a., Madrid, pág. 34). Pero esta polarización no tiene como frontera el decenio de los ochenta. En la siguiente década dicha polarización prosiguió. Nos dice el PNUD, en su Informe sobre Desarrollo Humano 1999, que las diferencias de ingreso entre la gente y los países más pobres y los más ricos han seguido ampliándose. En 1960 el 20% de la población mundial que vivía en los países más ricos tenía 30 veces el ingreso del 20% más pobre; en 1997 era 74 veces superior. En América Latina, en el decenio de los ochenta, con motivo del 31


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estallido de la crisis de la deuda externa, la participación que correspondió al 10% de la población con los mayores ingresos aumentó en más de 10%, a costa de todos los otros grupos; el 10% más pobre sufrió una caída del 15% de la parte que le correspondía en ingreso; en el decenio de los noventa la concentración del ingreso se ha mantenido casi sin cambios, y el coeficiente de Gini de la región ha permanecido en alrededor del 0.58. (PNUD -1999-: Informe sobre el desarrollo humano. Mundi-Prensa Libros, s.a., Madrid, pp. 36-39.). El aumento de la desigualdad, sin dudas es una criatura indeseada de la globalización, que incluso afecta a regiones que en el plano económico han mostrado un crecimiento espectacular, verbigracia, la República Popular China. “En los últimos 25 años, China ha avanzado a pasos agigantados en la lucha contra la pobreza, al tiempo que se transformaba en una de las economías más dinámicas del mundo. Su tasa de pobreza actual es probablemente algo inferior al promedio mundial, a pesar de que alrededor de 1980 la incidencia de la pobreza en China era una de las más elevadas del planeta”. (Ravallion, M. y Chen, S. (2004): “Aprender del éxito. Cómo se explica el (desigual) avance de China en la lucha contra la pobreza”. Revista Finanzas y Desarrollo. Fondo Monetario Internacional. Volumen 41. Número 4, p. 16). En el período 1981-2001, la proporción de la población que vivía en la pobreza bajó del 53% al 8%. La pobreza absoluta ha ido disminuyendo, pero la desigualdad en la distribución del ingreso curiosamente se acentúa. El índice de Gini pasó de 28%, en el 1981, a 39% en el 2001. D. Resumen del balance en lo referente a la distribución del ingreso SUSTENTACIÓN: la distribución del ingreso, depende de la renta nacional y de la posesión de activos fijos. DIAGNÓSTICO: en el decenio de los sesenta la concentración de ingresos, en los estratos superiores, en la ciudad de Santo Domingo, era muy pronunciada y se mantuvo en el decenio siguiente; en la década perdida, como resultado de la política de ajuste aplicada, los problemas de distribución del ingreso nacional se agravaron; y en el decenio de los noventa se continuó reproduciendo en gran magnitud dicha desigualdad. TERAPÉUTICA: utilización de la función redistributiva, por parte del Estado, a través del gasto público. RESULTADOS: en el 1969, los hogares ubicados en la escala de ingresos 0-200, que representaban el 53.3% del total de los hogares, solamente obtuvieron el 25.4% del ingreso, los hogares ubicados en la escala de ingresos 600.1-1000.1 ó más, que representaban el 9.6% del total de los hogares, acumularon el 39% de los ingresos; en los años setenta los grupos de la población con menores ingresos redujeron su participación en la distribución del ingreso; en el decenio de los ochenta, el grupo de hogares ubicado en el primer decil recibía en el 1984 el 2.1% del ingreso familiar, en el 1989 desciende a 0.8%; en cambio las familias ubicadas en el decil superior, pasaron de recibir el 33% del ingreso en 1984, al 44% en 1989; en el año 1992 el coeficiente de Gini alcanzó la magnitud de 0.489. Para el 1998, sólo cede levemente: 0.476 y en el año 2010 aumentó a 0.505. El fracaso salta a la vista.

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EL CRECIMIENTO EMPOBRECEDOR DE EDWIN CROES Dr. Manuel Linares Introducción Hemos leído atentamente el interesante artículo “Crecimiento empobrecedor en República Dominicana”, que aparece en Revista Dominicana de Economía, año 1, volumen 4, No. 1, enero-junio 2013, editada por la Comisión Económica de la Academia de Ciencias de la República Dominicana, bajo la firma del distinguido economista dominicano Edwin Croes. Dado el sugerente título, que posee el artículo, de inmediato nos propusimos su lectura y estudio. Debemos confesar que aprendimos teoría económica y economía dominicana al leerlo, nos sentimos educados e ilustrados respecto al tema objeto de estudio. Felicitamos, de la manera más sincera, al economista Edwin Croes, por su ensayo. Algunos planteamientos, sin embargo, no pudimos entenderlos a cabalidad. Incluso tenemos algunas observaciones críticas, perdone nuestra osadía, Sr. Croes, que deseamos expresarlas, siempre y cuando usted nos conceda el permiso. ¿Podemos? Si la respuesta es aseverativa, comenzamos. 1. Elementos formales Advertimos que el ensayo muestra una gran cantidad de libros y documentos consultados; los temas tratados se ven suficientemente explicados y el discurso expositivo es sumamente elegante. Mas se incurre en diversos problemas formales, que riñen con algunas reglas de nuestra lengua. Obsérvese: Página 9 11

Línea 8 20

11 14 14 17 17 17 17 18 20

27 14 Gráfico 4 21 28 31 10 Gráfica, primer cuadrante, líneas 4 y 5 14 16 Gráfica

20 20 20

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Falta Acento Subyacente: si se refiere a factores, debe ir en plural enfrente no, enfrenta Acento Acento No estoy seguro si es ha o a Acentos Acento financiado no, financiando Eta no, Esta Acentos Acento Acento Los nombres de los cuadrantes están extraviados. Noreste no, noroeste. Noroeste no, noreste.


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21 23 24 24 26 27 28 28 29 30 30 30 31 32 33 33 33 36 40 40 40 43

Sureste no, suroeste. Suroeste no, sureste. deba no, debe Acento Acento Acento Acento Acento las no, la Acento Acento Acento Perenemente no, perennemente Acento Acento Acento Acento Acento Acento Acento Acentos Acento Acento Acento

7 4 23 26 12 15 19 21 5 12 16 17 16 14 22 26 30 10 12 13 32 30

En la página 19, tenemos un párrafo un poco confuso, en su redacción. Dice: “Aclarado este tema, podemos pasar a un ejercicio ilustrativo del papel que juegan diferentes sectores y ramas en el proceso de crecimiento y desarrollo puede lograrse organizándolos en un plano de dos ejes…” En verdad la idea que se desea transmitir está confusa. Después de la palabra desarrollo, tenemos la palabra puede; es obvio que se produce una ruptura. No se entiende. Igualmente, en la página 21, en la nota de pie de página 16, leemos: “Las actividades industriales se caracterizan un número superior de fuerzas tendentes a la reducción de costes y a la mejora de la productividad que la agricultura y los servicios tradicionales”. Esto no se entiende. Es probable que se quiso decir: “Las actividades industriales se caracterizan por un número superior de fuerzas tendentes a la reducción de costes y a la mejora de la productividad que no se observa en la agricultura y los servicios tradicionales”. Los párrafos contenidos en las páginas 10 y 11, son claves para entender la visión de fondo del autor, sobre lo que él denomina “Crecimiento empobrecedor en República Dominicana”, pero al mismo tiempo denotan algunas fallas. Veamos: “El resultado macro y microeconómico –dice Croes- hoy es tan frustrante como en aquel lejano pasado [¡Cómo!, es esta una afirmación extremadamente importante]. El más sobresaliente de estos resultados es una población trabajadora relativamente más pobre [¡Pauperización del proletariado en el capitalismo] a pesar de un ambiente de crecimiento relativamente acelerado, lo cual ha generado una mentalidad de frustración y rabia. La competitividad de la nación está en ruinas, uno a uno se han desmoronado los éxitos exportadores, lo que no ha dejado otra opción que su sostenibilidad. La 34


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institucionalidad es profundamente cuestionada internacionalmente y los planes y programas existentes carecen de credibilidad y de la potencia requerida”. (Croes, Edwin -2013-: “Crecimiento empobrecedor en República Dominicana”. Revista Dominicana de Economía. Vol. 4, No. 1, enero-junio 2013. Editora Búho. Santo Domingo, R.D., pág. 10). (Subrayados y corchetes son nuestros. M.L.). “Nuestra perspectiva –continúa diciendo Croes- es que estos resultados son perfectamente compatibles solo cuando la economía ha caído en una trampa de crecimiento equilibrado de bajo nivel de ingreso [Es decir, si el bajo nivel de ingreso es superado, ¡desaparece la trampa!]. El origen de la trampa se encuentra en las graves fallas estructurales del crecimiento que no han sido resueltas, sino compensadas y hasta empeoradas por abundancia de recursos externos y deuda…” (Croes, Edwin -2013-: “Crecimiento empobrecedor en República Dominicana”. Revista Dominicana de Economía. Vol. 4, No. 1, enero-junio 2013. Editora Búho. Santo Domingo, R.D., pág. 10). (El corchete es nuestro. M.L.). De inmediato, el Sr. Croes, enfatiza en unas denominadas cinco fallas estructurales. Primera, baja productividad y absorción de trabajo en los sectores modernos. Segunda, des-industrialización y des-agriculturización prematuras. Tercera, existencia de una estructura de exclusión oligárquica que mantiene concentrada la riqueza y bloquea la formación de instituciones y mercados más eficientes. Cuarta, débiles eslabonamientos intersectoriales. Quinta, institucionalidad y mercados que son disfuncionales al desarrollo. (Croes, Edwin -2013-: “Crecimiento empobrecedor en República Dominicana”. Revista Dominicana de Economía. Vol. 4, No. 1, enero-junio 2013. Editora Búho. Santo Domingo, R.D., pp. 10-11). En los párrafos transcriptos, se advierte, que el Sr. Croes, procura identificar los problemas de fondo, que dan lugar al crecimiento empobrecedor, sin embargo, las conclusiones y recomendaciones que aparecen en las páginas 36-38, expresan un contenido no de abolición de los obstáculos sino de mitigación. Esta concepción reformista queda patentizada aquí: “El objetivo es despertar el “espíritu animal” (keynesiano) de los inversionistas dominicanos para formar una matriz de inversiones simultáneas capaces de crear rendimientos crecientes generalizados y, finalmente, provocar una modernización capitalista progresista [¿Capitalismo progresista? ¿Dónde existe esta formación económica?] de alta productividad y alta absorción de trabajo”. (Croes, Edwin -2013-: “Crecimiento empobrecedor en República Dominicana”. Revista Dominicana de Economía. Vol. 4, No. 1, enero-junio 2013. Editora Búho. Santo Domingo, R.D., pág. 38). (El subrayado y el corchete son nuestros. M.L.). La fallas puestas de manifiesto, en los párrafos citados más arriba, se profundizan en la medida que nos adentramos en las páginas subsiguientes del artículo. En las páginas 18-22, se amplía la explicación referente a la primera falla aludida en la página 10 y que tuvimos la ocasión de citarla anteriormente. En estas páginas se lee una crítica muy dura al problema dominicano de un crecimiento de baja productividad y absorción de trabajo en los sectores modernos. “En conclusión, –dice el Sr. Croes- la economía dominicana se encuentra en una trampa que la hace incapaz de provocar un tipo de crecimiento sustentado en sectores de alta productividad que levante el salario real de los trabajadores y boroneé (trickle-down) a favor de los pobres”. (Croes, Edwin 2013-: “Crecimiento empobrecedor en República Dominicana”. Revista Dominicana de 35


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Economía. Vol. 4, No. 1, enero-junio 2013. Editora Búho. Santo Domingo, R.D., pág. 22). (El subrayado es nuestro. M.L.). Estas son palabras mayores. La economía se encuentra sumergida en una trampa. ¿Cómo salir de esta trampa? Es en la salida que el Sr. Croes se encuentra entrampado. En las páginas 26-28 nos explica en qué consiste la falla de la des-agriculturización prematura y concluye con palabras también muy duras: “(…) En conjunto, -afirma el Sr. Croes- esto ha determinado bajo nivel de ingreso de las masa de población rural, lo cual ha conducido a una fuerte estrechez del mercado doméstico que se intensifica debido al contexto de baja productividad y concentración de la propiedad en que hemos visto que se desenvuelven los procesos productivos agrarios”. (Croes, Edwin -2013-: “Crecimiento empobrecedor en República Dominicana”. Revista Dominicana de Economía. Vol. 4, No. 1, enero-junio 2013. Editora Búho. Santo Domingo, R.D., pág. 28). (Hemos citado sin corrección alguna. M.L.). En las páginas 28-32 pasa a explicar la falla de la exclusión oligárquica y concluye con palabras agridulces: “La lección es clara para los que no la aprendieron de la historia, un régimen oligárquico exclusivo no se modifica con reformas compensatorias y populistas [¡Muy bien!], ya que de estas y hasta de las revoluciones la oligarquía dominicana ha salido triunfante y metamorfoseada. Para transformar un régimen oligárquico exclusivo centenario se requiere romperlo con una mandarria radical y contundente [¡Eso sí es verdad!] que ya sabemos no requiere tener un carácter anti-capitalista, sino todo lo contrario, [¡Ay!, ¡tan contento que estábamos nosotros!] tal como en los casos contemporáneos de Taiwán y Corea del Sur”. (Croes, Edwin -2013-: “Crecimiento empobrecedor en República Dominicana”. Revista Dominicana de Economía. Vol. 4, No. 1, enero-junio 2013. Editora Búho. Santo Domingo, R.D., pp. 31-32). (Subrayados y corchetes son nuestros. M.L.). En las páginas 32-34, los lectores somos ilustrados, por el Sr. Croes, respecto a la falla de los eslabonamientos. “Estas fallas –dice Croes- aún persisten, y hasta se han profundizado, por lo que las condiciones que caracterizan estas cadenas productivas no son, en absoluto, conducentes a crear una dinámica de creciente absorción de trabajo que sea compatible con creciente productividad y remuneración de los trabajadores”. (Croes, Edwin -2013-: “Crecimiento empobrecedor en República Dominicana”. Revista Dominicana de Economía. Vol. 4, No. 1, enero-junio 2013. Editora Búho. Santo Domingo, R.D., pág. 34). Finalmente, en las páginas 34-36, se examina la falla de la institucionalidad y mercados. Si las palabras explicativas de las demás fallas fueron duras, las que citaremos ahora son durísimas: “Muchas reformas, las fundamentales, fueron mal diseñadas y mal implementadas. Las reformas de privatización y creación de mercados, en particular, son las que han fructificado en los peores resultados. Aunque algunas de las empresas privatizadas han logrado mejoras espectaculares en manos privadas (Tabacalera, Molinos, Cementos), las más grandes fracasaron en su gran mayoría (azúcar, electricidad) y otras de más reciente creación están al borde del colapso (seguridad social). Los entes reguladores creados no han alcanzado su autonomía e independencia, particularmente no han logrado acometer la defensa de consumidores y la promoción de la competencia. Para colmo, el nivel de transferencias gubernamentales por subsidios en los mercados reformados ha crecido de forma sistemática hasta convertirse en una de las grandes fuertes de endeudamiento externo y peor problema macroeconómico de lo que 36


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era antes de las reformas”. (Croes, Edwin -2013-: “Crecimiento empobrecedor en República Dominicana”. Revista Dominicana de Economía. Vol. 4, No. 1, enero-junio 2013. Editora Búho. Santo Domingo, R.D., pág. 35). En las conclusiones y recomendaciones, leemos: “El principal problema estratégico es que son sectores de baja productividad los que gobiernan el crecimiento dominicano, alimentado por endeudamiento y remesas”; “El PIB y el acervo de capital han crecido, pero los salarios reales y la productividad de los dominicanos han quedado estancados y quizás hasta han empeorado”; “Estamos ante un crecimiento empobrecedor, un cómodo equilibrio de bajo nivel de desarrollo para las elites, pero un limbo purgatorio para los más pobres”; “Estamos atrapados en una trampa macroeconómica del desarrollo y no hay políticas, planes, programas ni acciones que enfrenten decisivamente el tema”; “La inversión privada y pública, local y extranjera deciden por sí mismas adonde y en qué actividad localizarse”; “Los consumidores dominicanos no se están beneficiando de mejores precios y calidades producto de la competencia inducida por la liberalización de los mercados”; “En el caso del gobierno, las inversiones no son planificadas, por tanto no hay masa crítica en ninguna rama o sector en particular”; etc., etc. (Croes, Edwin -2013-: “Crecimiento empobrecedor en República Dominicana”. Revista Dominicana de Economía. Vol. 4, No. 1, enero-junio 2013. Editora Búho. Santo Domingo, R.D., pp. 36-38). (Hemos citado sin hacer ninguna corrección). ¡Lo extraño de toda las críticas lanzadas por el Sr. Croes, es que plantea como salida no una mandarria radical anticapitalista, sino una mandarria radical pro-capitalista! Ahora procederemos a demostrar cuán burgués y conservador es el discurso que subyace en el artículo de referencia. 2. Crítica del contenido del ensayo en cuestión Hasta este momento hemos examinado elementos vinculados con la forma del artículo. Ahora nos toca analizar su contenido con el fin de descubrir la política y la ideología contenidas en el mismo. 2.1. Claudicación de algunos economistas “Frustrados –dice el Sr. Croes- por los resultados contraproducentes de las políticas económicas del pasado, una gran parte de los economistas dominicanos abandonaron la teoría del desarrollo heterodoxa para abrazar completamente la teoría del crecimiento ortodoxa (o neoclásica)…” (Croes, Edwin -2013-: “Crecimiento empobrecedor en República Dominicana”. Revista Dominicana de Economía. Vol. 4, No. 1, enero-junio 2013. Editora Búho. Santo Domingo, R.D., pág. 9). (El subrayado es nuestro. M.L.). De la gran parte de economistas aludida, pocos hay que fueran marxistas; la mayoría predicaba la economía política burguesa, que ante el ruidoso fracaso del keynesianismo, al final del decenio del 60, siglo XX, optaron por colocarse en filas en la corriente neomonetarista friedmanista que salía fortalecida de la contradicción inter-burguesa que se había verificado en el campo de la economía política citada. El trasiego del keynesianismo al neomonetarismo, que se admite, no hizo sino poner en relieve que la disputa existente entre keynesianismo y neomonetarismo, es en lo formal, en el discurso 37


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de la economía burguesa y que, por tanto, es enteramente posible el pase de una corriente a otra, sin claudicar a sus principios de propiedad privada de los medios de producción y la explotación del trabajo por el capital. De modo que, el Sr. Croes debió decir: “Frustrados por los resultados contraproducentes de las políticas económicas del pasado, una gran parte de los economistas dominicanos, adeptos de la economía política burguesa keinesiana, abandonaron la teoría del desarrollo heterodoxa para abrazar completamente la teoría del crecimiento ortodoxa (o neoclásica)…” 2.2. Frustración histórica “El resultado macro y microeconómico hoy es tan frustrante como en aquel lejano pasado…” (Croes, Edwin -2013-: “Crecimiento empobrecedor en República Dominicana”. Revista Dominicana de Economía. Vol. 4, No. 1, enero-junio 2013. Editora Búho. Santo Domingo, R.D., pág. 10), se ha dicho. Es este un reconocimiento de mucha trascendencia. En otras palabras se reconoce que el modelo capitalista neoliberal, prevaleciente hoy, en la República Dominicana, fracasó; pero igualmente postula que el modelo capitalista keynesiano, que predominó en el país, hasta el decenio del 70, siglo XX, también fracasó. Pero si ahondamos en el análisis, tales fracasos no son de las articulaciones modelísticas, resultan del mismo régimen capitalista de producción, presa de su contradicción insoluble, es decir, producción socializada versus apropiación privada. A esta conclusión no se llega en el ensayo analizado, puesto que sería admitir la necesidad de cambios anticapitalistas para remover los obstáculos que se oponen al desarrollo de la economía dominicana a favor de los obreros y campesinos pobres. 2.3. La trampa de crecimiento equilibrado de bajo nivel de ingreso “Nuestra perspectiva es que estos resultados [empobrecimiento de la población trabajadora, competitividad en ruinas, acelerado endeudamiento, institucionalidad cuestionada, programas sin credibilidad, etc.] son perfectamente compatibles solo cuando la economía ha caído en una trampa de crecimiento equilibrado de bajo nivel de ingreso…” (Croes, Edwin -2013-: “Crecimiento empobrecedor en República Dominicana”. Revista Dominicana de Economía. Vol. 4, No. 1, enero-junio 2013. Editora Búho. Santo Domingo, R.D., pág. 10). (El corchete es nuestro. M.L.). Con estas afirmaciones queda deformada la realidad. De inmediato la demostramos. Tomemos como elemento de análisis el empobrecimiento de la población trabajadora, que Marx denomina pauperización del proletariado. Este empobrecimiento, Sr. Croes, conforme a sus propias palabras, dimana de una economía que ha caído en una trampa de crecimiento equilibrado de bajo nivel de ingreso; es decir, si la economía se interna en un crecimiento equilibrado pero de alto ingreso, entonces no se genera la pauperización del proletariado. Esta aspiración es un engaño de la burguesía en perjuicio del proletariado. ¡Vengan proletarios, colaboren con nosotros, los burgueses contrarios al modelo capitalista neoliberal, que los empobrecen, para restablecer el modelo capitalista keynesiano, que los llenará de prosperidad!, clama la burguesía para embaucar al proletariado. La pauperización del proletariado dimana del propio capitalismo, independientemente del modelo económico que prevalezca. Seamos más explícitos. La burguesía ejerce la propiedad privada sobre los medios de producción. Los proletarios se ven obligados a 38


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vender su fuerza de trabajo, por un salario, teniendo que desarrollar una jornada laboral, que tiene dos componentes: trabajo necesario y trabajo excedente, el capitalista se apropia de este último, es la plusvalía. El salario, con el paso del tiempo, la inflación lo va deteriorando. El proletario se hace más pobre. Pero también, el capital constante crece más aprisa que el capital variable (salarios), esta situación implica una tendencia en la que la oferta de trabajo se hace mayor a la demanda de trabajo, crece el ejército de desocupados, el cual se constituye en un dique de contención del salario de los ocupados. Los pequeños productores del campo, son arruinados por la gran producción agropecuaria, por tanto, los primeros emigran a las ciudades, exigen trabajo, pero no hay, la oferta sigue siendo superior a la demanda. Los ocupados y los desocupados se hacen más pobres. La pauperización del proletariado, resulta del capitalismo, para suprimirla, hay que abolir de una manera revolucionaria al capitalismo. Una sociedad capitalista moderna y progresista, para los dominicanos, a la cual se ha aludido, no es sino una fábula burguesa inventada por una economía política en desuso. Más de 100 años de capitalismo, en la República Dominicana, no han bastado para que, este régimen, lleve al pueblo dominicano a una situación de bienestar. Los años pasan y sólo quedan las frustraciones, promesas incumplidas, mayores brotes de corrupción y clientelismo y más humillación sobre la clase obrera y el campesinado pobre. Ha habido una imposibilidad de solución de las contradicciones estructurales que aquejan al capitalismo dominicano; parece confirmarse la tesis marxista de la transitoriedad del modo capitalista de producción, desde la perspectiva histórica de la aparición y sucesión de las formaciones económico-sociales. Se ha aplicado una política económico-social completamente inútil para conducir el país dominicano, ni siquiera, a un nivel de desarrollo propio del capitalismo avanzado, condenando a vastos sectores de la población a vivir en condiciones de precariedad y miseria. El régimen capitalista de producción vino al mundo con un conjunto de contradicciones fundamentales, que determina su surgimiento y desarrollo. Estas contradicciones no las puede eludir, son estructurales. En el caso de la República Dominicana, tal régimen, no escapa a esa realidad, derivando en un fracaso total, cuando ha tratado de resolverla al margen de la revolución anticapitalista, de la cual huye la crítica pequeñoburguesa del capitalismo. El capitalismo dominicano, auspició y auspicia en los campos, la más descarnada diferenciación del campesinado. Los campesinos acomodados, dada la propiedad privada de fincas más extensas y feraces, pudieron acumular recursos productivos, en términos de tierras, ganados, tecnologías y dinero; se insertaron en el proceso de acumulación de capital, convirtiéndose, de este modo, en toda una burguesía rural. En cambio, la inmensa mayoría del campesinado, condenada a ser propietaria de pequeños lotes de tierra, no pudo prosperar, constituyendo con el proletariado agrícola el polo de miseria rural. (Véase toda la evidencia empírica, sobre la diferenciación campesina, desplegada en los capítulos 2 y 8 de los tomos I y II, respectivamente, de nuestra obra El capitalismo dominicano). Al mismo tiempo ha habido una sistemática explotación del campo a cargo de la ciudad, la reducción de la población rural, que huye hacia las ciudades, la succión de los mejores trabajadores agrícolas por la industria urbana, la caída estrepitosa de la participación del sector agropecuario en el PIB de la República 39


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Dominicana y la penetración incesante de los productos agropecuarios provenientes del capitalismo avanzado, en el mercado nacional, que hace más precaria la subsistencia del pequeño productor. En el período 1936-1960, los obreros y empleados de la industria dominicana, recibieron valores monetarios, por concepto de jornales y sueldos, por un monto de RD$512,184,816, en cambio, los patronos capitalistas de la industria, recibieron ingresos, por concepto de ventas de sus artículos producidos, en el orden de RD$2,898,496,635, es decir, casi 6 veces mayor que la renta obrera. Ingresos y utilidades, muy elevadas en manos de un grupito de patronos capitalistas, por un lado, masa salarial limitada en manos obreras, por el otro lado, configuraron un cuadro adverso al consumo de la población obrera, frenando el bienestar de ésta. En el lapso 1961-1978, los obreros y empleados de la industria, recibieron valores monetarios, por concepto de jornales y sueldos, por un monto de RD$2,285,480,236, en cambio, los patronos capitalistas de la industria, recibieron ingresos, por concepto de ventas de sus artículos producidos, en el orden de RD$15,924,825,638, es decir, 6.97 veces mayor que la renta obrera. Hay que aclarar, que este coeficiente fue calculado para una serie histórica de 18 años, mientras que la serie trujillista fue mucho más amplia, 25 años, de modo que en menos años fue acumulado una masa de ingresos mayor, por parte de los patronos capitalistas. En el lapso 1936-1960, la burguesía industrial le extrajo al proletariado industrial, como plusvalía, un monto de RD$701,672,532. Si por lo menos una parte de esos 700 millones de pesos, hubiese ido a parar a manos de los obreros, el consumo de éstos hubiese mejorado e igualmente su bienestar. Mas ocurrió todo lo contrario. Del 1961 al 1978, la masa de plusvalía ascendió RD$3,899,290,312, es decir, 5.55 veces mayor, a la extraída en la etapa trujillista, y en menos años, operando como un ancla para el consumo obrero. Antes del año 1947, no se dispone de datos estadísticos referentes al Índice de Precios al Consumidor (IPC), por tanto, no fue posible calcular las transferencias de rentas obreras al capital, vía el aumento generalizado y continuo de los precios. Del 1950 al 1960, hicimos los cálculos, pero debido al hecho de que la inflación fue muy baja, y al final de la tiranía, se produjo prácticamente una deflación, el fenómeno de las transferencias de rentas obreras al capital, fue imperceptible. Hagamos los cálculos para la etapa postrujillista. Cuadro 1 Transferencias de rentas obreras al capital como efecto de la inflación (1961-1978) Años Salarios Número de Salarios industriales ocupados monetarios promedios 1961 38271045 80054 478,07 1962 72940583 89300 816,80 1963 88812260 117831 753,73 1964 106605269 104828 1016,95 1965 81327079 84032 967,81 1966 87796000 96734 907,60 40


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1967 1968 1969 1970 1971 1972 1973 1974 1975 1976 1977 1978 Continuaci贸n A帽os 1961 1962 1963 1964 1965 1966 1967 1968 1969 1970 1971 1972 1973 1974 1975 1976 1977 1978 Conclusi贸n A帽os 1961 1962 1963 1964 1965 1966 1967 1968 1969 1970 1971

80305000 82611000 94400000 106380000 111403000 133395000 145191000 167790000 205068000 214589000 226427000 242169000

107595 99517 98955 114876 118266 130515 144774 146697 130100 119406 127437 130255

746,36 830,12 953,97 926,04 941,97 1022,07 1002,88 1143,79 1576,23 1797,14 1776,78 1859,19

IPC

Poder adquisitivo del RD$ 1,00 0,97 0,91 0,90 0,91 0,92 0,91 0,89 0,91 0,88 0,84 0,78 0,68 0,60 0,52 0,48 0,43 0,40

Salario real promedio 478,07 791,47 684,97 918,75 882,13 839,29 676,94 740,52 866,95 810,78 790,55 795,13 678,28 683,53 822,95 869,78 762,42 744,89

100,00 103,20 110,04 110,69 109,71 108,14 110,26 112,10 110,04 114,22 119,15 128,54 147,86 167,34 191,54 206,62 233,04 249,59

Diferencia entre SRP y SP 0,00 -25,34 -68,76 -98,21 -85,68 -68,31 -69,42 -89,60 -87,02 -115,26 -151,42 41

Total de transferencia 0 -2262615 -8101710 -10294725 -7199578 -6607827 -7469313 -8916870 -8611440 -13240646 -17907677


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1972 -226,93 -29618307 1973 -324,60 -46993931 1974 -460,26 -67518609 1975 -753,29 -98002752 1976 -927,36 -110731981 1977 -1014,35 -129266357 1978 -1114,30 -145143464 Fuente: Elaborado por Manuel Linares, con datos de la ONE y el Banco Central. Del 1961 al 1978, la burguesía succionó a los trabajadores RD$717,887,804 por conducto de la inflación, obstruyendo las posibilidades de aumentar su bienestar. En más de 100 años de capitalismo, en la República Dominicana, el país no ha podido situarse en la franja de sociedades de capitalismo avanzado; siglos de dominio colonialista, primero, y de dominio imperialista, luego, en colusión con grupos nativos oligárquicos, los han obstruido. Su fracaso es innegable. (Véase Linares (2013): El capitalismo dominicano. Impresora La Escalera. Santo Domingo, R.D., pp. 493-496). 2.4 Más sobre la concepción burguesa del crecimiento económico La crítica de la concepción burguesa del crecimiento económico, en el marco de la economía política precisamente burguesa, se afana por mostrar el abismo entre el crecimiento del producto agregado y el crecimiento de las remuneraciones de la fuerza laboral. Por eso nuestro economista Edwin Croes, asevera: “El primer síntoma de patología macroeconómica que se presenta es que el crecimiento del PIB per cápita no coincide ni en ritmo ni en dirección con el del ingreso promedio en el mercado de trabajo. En realidad, se ha producido una gran divergencia, en lugar de la convergencia que se pronosticaría por la estabilidad de precios, apertura externa, privatización y liberalización de comercio y mercados”. (Croes, Edwin -2013-: “Crecimiento empobrecedor en República Dominicana”. Revista Dominicana de Economía. Vol. 4, No. 1, enero-junio 2013. Editora Búho. Santo Domingo, R.D., pág. 14). Para justificar esa apreciación, en el artículo comentado, página 14, aparece un gráfico, donde efectivamente en el primer decenio del presente siglo, se presenta una visible divergencia entre ambas variables. Evidenciar esta realidad, no es malo, es bueno, pero podría resultar engañosa, si nos quedamos ahí, puesto que una variable económica, el salario, vinculada con una clase social, el proletariado, aparece asociada con otra variable económica, el PIB, donde las clases sociales aparecen metamorfoseadas. Aquí la pugna clasista se esfuma, que es un particular interés de la burguesía. El ensayo discutido queda atrapado en las redes del análisis burgués del crecimiento. En cambio, desde la economía política marxista, vemos clave, para tales fines, la asociación del salario, con otra variable económica donde aparezca nítidamente el feo rostro de la burguesía, su naturaleza explotadora, su afán por acumular fortunas, con el fin de educar a los obreros, para que éstos arrecien su lucha emancipadora anticapitalista y pro-socialista. En efecto, en el epígrafe, “La trampa de crecimiento equilibrado de bajo nivel de ingreso”, tratado arriba, hubimos de poner de manifiesto, en el largo período 1936-1978, el abismo que existió entre el salario obrero e ingresos por ventas de los capitalistas industriales, así como entre el salario obrero y la masa de 42


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plusvalía. De esta relación se desprende que para liquidar dicho abismo hay que cuestionar su raíz, que es el mismo capitalismo, la explotación del trabajo por el capital, la propiedad privada sobre los medios de producción, etc., etc., son estos problemas medulares que precisamente elude el ensayo analizado. 2.5 Análisis industrial aclasista En el ensayo que estamos analizando, advertimos que, en el campo de la industria, se incurre en un examen al margen completamente de las clases sociales. Hay una preocupación por el llamado síndrome holandés o “Enfermedad Holandesa”, que da cuenta de la des-industrialización. Pero, ¿qué ha sucedido con el proletariado industrial?, ¿qué ha sucedido con la burguesía industrial?, en un contexto de desindustrialización. ¿Se hizo burgués el proletariado industrial y pasó al proletariado la burguesía industrial? O es que ¿acaso el proletario elevó sustancialmente su bienestar material y el burgués desaceleró sustancialmente su tendencia a acaparar masas enormes de beneficios? El análisis clasista de la industria se ve así ocultado. ¡La pobre burguesía industrial, sus unidades productivas afectadas de la “Enfermedad Holandesa”, languidece frente a las demás fracciones de la burguesía!, es una exclamación que se desprende del planteamiento que estamos examinando. Sin embargo, no es así; la burguesía industrial no deja de succionar plusvalía al proletariado industrial. Expliquemos al lector cómo estructuramos algunas variables fundamentales utilizadas en la cuantificación de la masa de plusvalía. En el cuadro que se presenta abajo aparece la tasa de depreciación de los activos fijos, equivalente a un 10%; naturalmente esta es una hipótesis o supuesto que establecemos, con el fin de viabilizar el cálculo indicado, ya que si nos atenemos a la ley de Sociedades Comerciales, No. 129-12, vigente en la República Dominicana, que estipula las tasas de depreciación a que se deben someter activos como muebles y equipos de oficinas, 25%; maquinarias, 15%; y edificios, 5%, la valorización de la depreciación se haría imposible de acometer. Por consiguiente, el procedimiento utilizado para calcular la depreciación, de los activos fijos, es multiplicar la tasa de depreciación por la inversión de capital, cada año, es decir, D= IC (10%). Por otra parte, la columna relacionada con los insumos productivos, IP, es el resultado de la adición de los valores de materias primas, combustibles y energía eléctrica y envases (los jornales y sueldos quedan excluidos), de modo que, IP= MP+C+E. En las partes restantes, del cuadro que estamos discutiendo, aparece la variable capital constante (c). Ésta surge de sumar los valores de la depreciación, D, con los insumos productivos, IP, es decir, c= D+IP; el capital variable (v), es la erogación que hizo el sector, para contratar empleados y obreros, es el pago de jornales y sueldos. La composición orgánica del capital (k), es el cociente que resulta de dividir el capital constante entre el capital variable, k= c/v; la plusvalía (p) es el resultado de restarle, al valor del producto (valor de la venta, V), el capital constante y el capital variable, p= Vc-v; la cuota de plusvalía (p´), resulta de dividir la plusvalía entre el capital variable y luego multiplicamos por 100, p´= (p/v)(100); y finalmente la cuota de ganancia (g´), es el cociente que resulta de dividir la plusvalía entre la suma del capital constante y el capital variable y luego multiplicamos por 100, g´= p/(c+v)(100). 43


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Años

1936 1937 1938 1939 1940 1941 1942 1943 1944 1945 1946 1947 1948 1949 1950 1951 1952 1953 1954 1955 1956 1957 1958 1959 1960

Cuadro 2 Movimiento industrial (1936-1960) (En RD$) Inversión de Tasa de Depreciación capital (IC) depreciación (D) 62314340 62408322 73436664 74726642 75969535 74920797 76137317 77940339 79435568 80000000 84170444 91387013 92912297 118366928 119636855 131796486 150368052 161803288 166567172 201491411 204028994 228423545 239154605 266883579 279988299

10% 10% 10% 10% 10% 10% 10% 10% 10% 10% 10% 10% 10% 10% 10% 10% 10% 10% 10% 10% 10% 10% 10% 10% 10%

6231434 6240832,2 7343666,4 7472664,2 7596953,5 7492079,7 7613731,7 7794033,9 7943556,8 8000000 8417044,4 9138701,3 9291229,7 11836692,8 11963685,5 13179648,6 15036805,2 16180328,8 16656717,2 20149141,1 20402899,4 22842354,5 23915460,5 26688357,9 27998829,9

(Continuación) Años Combustibles Envases y electricidad 1936 1937 1938 1939 1940 1941 1942 1943 1944 1945 1946 1947 1948

650785 794086 778338 853332 971120 973281 1126540 1486617 1808245 1611158 1994218 2877825 3210966

Jornales y sueldos

714419 992288 938107 1191363 1254875 1555499 2158512 1919731 3236974 3217401 3356293 4360002 4399992

4561184 6470660 6459064 6570690 7143459 6100629 7773089 9506712 16763295 11701530 16821448 21008563 21911949 44

Obreros y empleados 20301 31956 34194 35750 38345 36631 39475 41690 44528 42003 48151 50248 46940

Insumos productivos (IP) 5804536 10926536 12012354 12939062 13959274 15696650 20526060 24653710 30550218 34565906 42421200 54238374 55525006 54273638 56724644 71860455 77602193 76035638 85234540 83730789 89969616 98276704 106315672 109532181 113837482

Valores ventas 16279130 22883957 23156558 25931499 28913663 27439355 43290934 47089379 84781214 66761812 90718890 120489008 114264084


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1949 1950 1951 1952 1953 1954 1955 1956 1957 1958 1959 1960

3188637 3029882 3140197 4249054 4176541 4617959 5002493 7331988 9905954 9692784 10972008 10894659

Continuación Año Capital constante (c)

1936 1937 1938 1939 1940 1941 1942 1943 1944 1945 1946 1947 1948 1949 1950 1951 1952 1953 1954 1955 1956 1957 1958 1959 1960 Conclusión Años 1936 1937

12035970 17167368,2 19356020,4 20411726,2 21556227,5 23188729,7 28139791,7 32447743,9 38493774,8 42565906 50838244,4 63377075,3 64816235,7 66110330,8 68688329,5 85040103,6 92638998,2 92215966,8 101891257,2 103879930,1 110372515,4 121119058,5 130231132,5 136220538,9 141836311,9

5080743 5013752 6088165 6351291 5335383 5654751 5273394 6422926 6813607 7894318 7902628 8475917

19449702 18938028 24446741 28784562 29313001 28665979 30481430 35290703 37649706 38263916 39040296 39068480

Capital Compovariable (v) sición orgánica del capital (k) 4561184 2,64 6470660 2,65 6459064 3,00 6570690 3,11 7143459 3,02 6100629 3,80 7773089 3,62 9506712 3,41 16763295 2,30 11701530 3,64 16821448 3,02 21008563 3,02 21911949 2,96 19449702 3,40 18938028 3,63 24446741 3,48 28784562 3,22 29313001 3,15 28665979 3,55 30481430 3,41 35290703 3,13 37649706 3,22 38263916 3,40 39040296 3,49 39068480 3,63

p´ -6,97 -11,65

45233 48332 60942 61210 64472 66229 71004 81579 86811 85439 83625 89591

107902695 120471745 162286885 161359165 154935281 162516994 165001400 193794897 244549159 219567455 222466660 271644816

Ventas (V)

Plusvalía (p)

16279130 22883957 23156558 25931499 28913663 27439355 43290934 47089379 84781214 66761812 90718890 120489008 114264084 107902695 120471745 162286885 161359165 154935281 162516994 165001400 193794897 244549159 219567455 222466660 271644816

-318024 -754071,2 -2658526,4 -1050917,2 213976,5 -1850003,7 7378053,3 5134923,1 29524144,2 12494376 23059197,6 36103369,7 27535899,3 22342662,2 32845387,5 52800040,4 39935604,8 33406313,2 31959757,8 30640039,9 48131678,6 85780394,5 51072406,5 47205825,1 90740024,1

g´ -1,92 -3,19 45


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1938 -41,16 -10,30 1939 -15,99 -3,89 1940 3,00 0,75 1941 -30,32 -6,32 1942 94,92 20,54 1943 54,01 12,24 1944 176,12 53,43 1945 106,78 23,02 1946 137,08 34,08 1947 171,85 42,78 1948 125,67 31,75 1949 114,87 26,11 1950 173,44 37,48 1951 215,98 48,23 1952 138,74 32,89 1953 113,96 27,49 1954 111,49 24,48 1955 100,52 22,80 1956 136,39 33,04 1957 227,84 54,03 1958 133,47 30,31 1959 120,92 26,93 1960 232,26 50,16 Fuente: Cálculos efectuados por Manuel Linares en base al Anuario Estadístico de la República Dominicana, 1936-1954, Estadística Industrial de la República Dominicana, 1955-1960, y el libro Capitalismo y dictadura de Roberto Cassa. Gráfico 1

RD$

Capital constante y capital variable en el sector industrial dominicano (1936-1960) 160000000 140000000 120000000 100000000 80000000 60000000 40000000 20000000 0

c v

1936 1938 1940 1942 1944 1946 1948 1950 1952 1954 1956 1958 1960 Años

Fuente: Cálculos efectuados por Manuel Linares. La masa de plusvalía extraída al proletariado industrial, por los capitalistas nacionales y extranjeros, en el período 1936-1960, fue impresionante: RD$701,672,531.8 y la tasa de plusvalía mostró una tendencia creciente, merced al incremento de la explotación del 46


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trabajo por el capital. El desarrollo del sector descansó en una incesante explotación obrera, lo que desmiente el argumento de la economía burguesa que intenta explicarlo a partir del “espíritu emprendedor empresarial industrial dominicano”. Gráfico 2

Masa de plusvalía extraída al proletariado industrial dominicano (1936-1960) 100000000 80000000

RD$

60000000 40000000

p

20000000 0 -20000000

1936 1938 1940 1942 1944 1946 1948 1950 1952 1954 1956 1958 1960 Años

Fuente: Cálculos efectuados por Manuel Linares. Ahora pasamos a cuantificar el valor anual de la extracción de plusvalía al proletariado industrial, en la industria manufacturera dominicana, en el período 1961-1978.

Años

1961 1962 1963 1964 1965 1966 1967 1968 1969 1970 1971 1972 1973 1974 1975 1976 1977

Cuadro 3 Movimiento industrial (1961-1978) (En RD$) Inversión de Tasa de Depreciación capital (IC) depreciación (D) 307208528 306833025 296442944 348846401 359743807 374359000 394433000 415819000 458635000 451752000 467556000 506610000 547976000 622776000 756232000 825970000 866190000

10% 10% 10% 10% 10% 10% 10% 10% 10% 10% 10% 10% 10% 10% 10% 10% 10%

30720852,8 30683302,5 29644294,4 34884640,1 35974380,7 37435900 39443300 41581900 45863500 45175200 46755600 50661000 54797600 62277600 75623200 82597000 86619000 47

Insumos productivos (IP) 116114975 151573620 185344322 206279866 177538337 201954000 203807000 224676000 250467000 284226000 326649000 388235000 544840000 864854000 1047876000 1097080000 1232843000


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1978 Total (Continuación) Años 1961 1962 1963 1964 1965 1966 1967 1968 1969 1970 1971 1972 1973 1974 1975 1976 1977 1978 Continuación Año

1961 1962 1963 1964 1965 1966 1967 1968 1969 1970 1971 1972 1973 1974 1975 1976 1977 1978 Total

927877000 9235259705

10% -

92787700 923525970,5

Obreros y empleados 80054 89300 117831 104828 84032 96734 107595 99517 98955 114876 118266 130515 144774 146697 130100 119406 127437 130255

Capital constante (c)

Capital variable (v)

146835827,8 182256922,5 214988616,4 241164506,1 213512717,7 239389900 243250300 266257900 296330500 329401200 373404600 438896000 599637600 927131600 1123499200 1179677000 1319462000 1404958700 9740055091

38271045 72940583 88812260 106605269 81327079 87796000 80305000 82611000 94400000 106380000 111403000 133395000 145191000 167790000 205068000 214589000 226427000 242169000 2285480236

Conclusión 48

1312171000 8816529120

Valores ventas 253443174 326590915 364863418 406264559 339509572 403885000 423521000 449862000 502332000 583257000 677271000 826207000 1058350000 1478137000 1890133000 1819128000 2029531000 2092540000

Composición orgánica del capital (k) 3,84 2,50 2,42 2,26 2,63 2,73 3,03 3,22 3,14 3,10 3,35 3,29 4,13 5,53 5,48 5,50 5,83 5,80 4,26

Plusvalía (p)

68336301,2 71393409,5 61062541,6 58494783,9 44669775,3 76699100 99965700 100993100 111601500 147475800 192463400 253916000 313521400 383215400 561565800 424862000 483642000 445412300 3899290312


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Años p´ g´ 1961 178,56 36,92 1962 97,88 27,98 1963 68,75 20,10 1964 54,87 16,82 1965 54,93 15,15 1966 87,36 23,44 1967 124,48 30,90 1968 122,25 28,95 1969 118,22 28,56 1970 138,63 33,84 1971 172,76 39,70 1972 190,35 44,37 1973 215,94 42,09 1974 228,39 35,00 1975 273,84 42,27 1976 197,99 30,47 1977 213,60 31,29 1978 183,93 27,04 Media del período 170,60 32,42 Fuente: Elaborado por Manuel Linares, en base a “Estadística Industrial de la República Dominicana”, ONE. La masa de plusvalía extraída al proletariado industrial, por los capitalistas nacionales y extranjeros, en el período 1961-1978, fue impresionante: RD$3,899,290,312 y su tasa mostró una tendencia creciente, gracias el incremento de la explotación del trabajo por el capital. El desarrollo del sector descansó en una incesante explotación obrera, mucho más intensa que en la época trujillista. Gráfico 3

Fuente: Cálculos efectuados por Manuel Linares.

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De los cálculos realizados se desprende, entonces, que no podemos hablar de una burguesía industrial que languidece arrinconada por la “enfermedad holandesa”. Su historial fue y sigue siendo de explotación del trabajo y acumulación de capital. 2.6 Análisis agrícola también aclasista En el campo agrícola el artículo en cuestión peca del mismo defecto. Analiza, analiza, analiza… al margen de las clases sociales en la agricultura capitalista dominicana. En el período 1900-1960, el campesinado dominicano experimentó un creciente proceso de diferenciación, escindiéndose en tres grupos, el inferior, el medio y el superior. La aparición de esos tres grupos, se hizo patente, en las evidencias empíricas, tanto en el espacio geográfico provincial, como en toda la estructura agraria nacional, en el período referido arriba. Este proceso de diferenciación acaeció en medio de una economía mercantil, en la que la categoría mercado se consolidó, como referente esencial para que se efectuaran las transacciones relacionadas con la compra y venta de productos para el consumo personal, de medios de producción para el consumo productivo y de fuerza de trabajo. Dicho proceso se produjo en conexión directa con los fenómenos propios del régimen capitalista: expropiación de los pequeños productores, por los grandes; ruina de los pequeños productores; acumulación de capitales, por parte de los campesinos del grupo superior; extorsión campesina por parte del capital comercial y usurero, etc. De hecho emergieron claramente la burguesía rural y el proletariado rural. La diferenciación campesina fue extrema, en las zonas cañeras, particularmente en la Región Este del país, bajo el influjo directo del capital imperialista; sin embargo, en zonas, como el Cibao, dominada por cultivos permanentes como el café, el cacao y el tabaco, tal diferenciación fue menos intensa, logrando los grupos campesinos medios una mejor posición en la tenencia de los medios de producción, en especial de la tierra. La diferenciación del campesinado dominicano, contribuyó a ampliar el mercado interior, tanto por el lado del incremento de la demanda de artículos de uso, como de medios de producción. Sobre aquello, Lenin decía: “Se comprende que la economía política teórica, al adherirse en su desarrollo consecutivo a los clásicos, haya dejado sentado con precisión justamente lo que Sismondi quería negar, a saber, que el desarrollo del capitalismo en general y de los arrendamientos en particular no reduce, sino crea el mercado interior. El desarrollo del capitalismo es paralelo al de la economía mercantil, y conforme la producción doméstica da paso a la producción para la venta, y el artesano a la fábrica, se va formando el mercado para el capital. Los jornaleros desplazados de la agricultura por la conversión de los campesinos en arrendatarios proporcionan mano de obra al capital, y los arrendatarios son compradores de artículos de la industria, y no sólo compradores de artículos de uso (que antes hacían en su casa los campesinos o los artesanos rurales), sino también de instrumentos de producción que ya no pueden ser los mismos, al sustituir la gran producción agrícola a la pequeña”. (Lenin, Contribución a la caracterización del romanticismo económico, Obras Completas, Tomo 2, p. 134). El fenómeno de la diferenciación campesina, es muy importante en la explicación teórica de la formación del capitalismo en la agricultura. Lenin, aconseja acudir al capítulo 47 del Capital, Tercer Tomo, de Marx, que versa sobre la “Génesis de la renta capitalista del suelo”. Efectivamente, Marx, dice: “Si examinamos la renta del suelo en su forma más simple, la renta de trabajo, en la que el productor directo trabaja una parte 50


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de la semana, con instrumentos…que de hecho o jurídicamente son de su pertenencia, la tierra que de hecho se halla en su poder, y el resto de la semana la finca del terrateniente, para el terrateniente, sin retribución alguna, vemos que la cosa se presenta aquí todavía con mayor claridad, que la renta y la plusvalía son aquí idénticas. La forma en que se expresa aquí el trabajo sobrante no retribuido no es la ganancia, sino la renta del suelo. Hasta qué punto el trabajador…puede obtener, en estas condiciones, un remanente sobre sus medios indispensables de subsistencia, es decir, sobre lo que en el régimen capitalista de producción llamaríamos salario, dependerá, en igualdad de circunstancias, de la proporción en que su tiempo de trabajo se divida en tiempo de trabajo para sí mismo y en prestación personal para el terrateniente (…)” (Marx (1982): El Capital, Tomo III. FCE, México, pág. 732). La renta en producto, significa que “(…) el productor directo dispone más o menos del empleo de todo su tiempo de trabajo, si bien una parte de él, que en los comienzos es todo o casi todo el tiempo sobrante, sigue perteneciendo gratuitamente al terrateniente; la diferencia está en que ahora éste no lo recibe directamente bajo su propia forma natural, sino bajo la forma natural del producto en que se realiza (…)” (Marx -1982-: El Capital, Tomo III. FCE, México, p. 736).Y agrega: “(…) Esta renta en productos, en su estado puro, aunque puede perdurar fragmentariamente y como supervivencia a través de sistemas y relaciones de producción más desarrollados, presupone lo mismo que la forma de renta anterior un régimen de economía natural, es decir, un régimen en que las condiciones económicas se creen totalmente o en una parte grandísima dentro de la misma explotación y puedan reponerse y reproducirse directamente a base del producto bruto obtenido de la misma (...)” (Marx -1982-: El Capital, Tomo III. FCE, México, pp. 73-737). Finalmente, en la renta en dinero, “(…) el productor directo paga a su terrateniente…, en vez del producto, su precio correspondiente (…)” (Marx -1982-: El Capital, Tomo III. FCE, México, p. 738) y agrega: “En su desarrollo ulterior, la renta en dinero, tiene que conducir necesariamente…, o bien a la transformación de la tierra en propiedad campesina libre, o bien a la forma propia del régimen capitalista de producción, a la renta abonada al terrateniente por el arrendatario capitalista”. (Marx -1982-: El Capital, Tomo III. FCE, México, pág. 739). Sin embargo, no son sino en estas líneas que aparece claramente la diferenciación campesina: “Con la renta en dinero –aduce Marx- la tradicional relación de derecho consuetudinario entre una parte de los vasallos que poseen y trabajan la tierra y el terrateniente se convierte necesariamente en una pura y concreta relación monetaria contractual ajustada a las reglas fijas del derecho positivo. De este modo, el poseedor-cultivador se convierte prácticamente en un simple arrendatario. Esta metamorfosis se aprovecha, de una parte, bajo condiciones generales de producción que por lo demás son adecuadas para ello, para ir expropiando poco a poco a los antiguos poseedores campesinos, sustituyéndolos por arrendatarios capitalistas; de otra parte, conduce al rescate del tributo de la renta que pesa sobre el antiguo poseedor y a su transformación en un campesino independiente, con plena propiedad sobre la tierra que trabaja. La transformación de la renta natural en renta en dinero va, además, no solo necesariamente acompañada, sino incluso anticipada por la formación de una clase de jornaleros desposeídos, que se contratan por dinero. Durante el período de nacimiento de esta clase, en que ésta sólo aparece esporádicamente va desarrollándose, por tanto, necesariamente, en los campesinos sujetos al tributo de la renta mejor situados la costumbre de explotar por su cuenta a jornaleros agrícolas (…)” (Marx -1982-: El Capital, Tomo III. FCE, México, pp. 739-740). (Los subrayados son nuestros. M.L.).

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La diferenciación campesina acaecida, en el período 1900-1960, ha dado lugar al surgimiento, en el campo, de dos clases sociales completamente contrapuestas: la burguesía rural y el proletariado rural. Estas clases sociales tuvieron como signo distintivo la explotación del trabajo asalariado, por parte de la burguesía rural y la venta de fuerza de trabajo, por parte del proletariado rural. Estos productos clasistas tuvieron clara incidencia tanto en el plano económico como en el político. Desde el punto de vista económico, la burguesía rural tuvo su base de sustentación en el grupo de campesinos acomodados, que durante toda la primera mitad del siglo XX, se fue situando en mejores condiciones en términos de acaparar tierras productivas, todo tipo de ganado, especialmente vacuno, arrendar tierras para ampliar sus esferas de producción, ampliar el uso de aperos agrícolas y maquinarias, en sus fincas, y comprar fuerza de trabajo para extraerle plusvalía, la cual es clave para la acumulación de capital y elevar el progreso de sus fincas, pues, no “(…) puede haber mejora alguna en la hacienda campesina que no implique un aumento de la explotación del trabajo asalariado en las haciendas que van mejorando”. (Lenin -1914-: “El campesinado y el trabajo asalariado”. Tomo 24, Obras Completas. Editorial Progreso, Moscú, pág. 347). Por su parte, el proletariado rural, tuvo como base de sustentación a los grupos de campesinos pobres y de campesinos medios. Como tendencia, los campesinos pobres y los campesinos medios, no tienen manera de competir exitosamente frente a los campesinos acomodados, dada la precariedad con la que acceden a la tierra, al ganado, aperos y maquinarias agrícolas, a la tierra en arriendo y a la contratación de mano de obra asalariada. Particularmente los campesinos pobres, de manera directa, pasan a formar parte del proletariado rural, a pesar de que habitualmente poseen pedazos de tierra. Ello parecería contradecir la teoría marxista, pero recordemos lo que nos dice Lenin: “(…) Cabe agregar que en nuestras obras se comprende a menudo con excesiva rigidez la tesis teórica de que el capitalismo requiere un obrero libre, sin tierra. Eso es del todo justo como tendencia fundamental, pero en la agricultura el capitalismo penetra con especial lentitud y a través de formas extraordinariamente diversas. La asignación de tierra al obrero del campo se efectúa muy a menudo en interés de los mismos propietarios rurales, y por eso el tipo del obrero rural con parcela es propio de todos los países capitalistas (…)” (Lenin -1981-: El desarrollo del capitalismo en Rusia. Editorial Progreso, Moscú. Obras Completas, Tomo 3, pág. 183). En el plano político, los susodichos productos clasistas, acogiéndonos a una línea estrictamente marxista, debieron sentar las bases para una clarificación de los objetivos que perseguirían los burgueses rurales, por un lado, y los proletarios rurales, por el otro. Los primeros tras el fortalecimiento del régimen económico-social capitalista, eliminación de las supervivencias del precapitalismo (aparcerías, colonatos, etc.) y la formal constitución de la democracia burguesa representativa. Los segundos no obstaculizar medida alguna que contribuyera al desplazamiento de todo tipo de precapitalismo, pero con vista a acerar la alianza con el proletariado urbano, en interés de impulsar las transformaciones democrático-revolucionarias en ruta hacia el socialismo. Con el paso de los años se puso de manifiesto la frustración transitoria del camino revolucionario y el triunfo de la burguesía de toda laya. (Recordemos esta enseñanza sobre la burguesía campesina: “(…) Esta capa –escribía Lenin- tiene en sus manos no menos de la mitad de todos los instrumentos de producción y de toda la propiedad de que dispone el conjunto de los campesinos. No puede existir sin contratar peones o jornaleros. Es indiscutiblemente hostil al régimen de servidumbre, a los 52


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terratenientes y a la burocracia, y capaza de ser demócrata, pero es aún más indudable su hostilidad frente al proletariado rural. Todo intento de disimular, de eludir esta hostilidad de clase en el programa agrario y en la táctica constituye un apartamiento consciente o inconsciente del punto de vista socialista”. (Lenin -1905-: “El proletariado y el campesinado”. Tomo 9, Obras Completas. Editorial Progreso, Moscú, pág. 359). Prosigamos. La tierra, como factor de producción principal, en la agricultura, fue objeto de intenso acaparamiento en el período 1900-1960. El coeficiente de Gini, que nos permite medir el grado de concentración de la tierra, el cual indica que cuando es igual a 1, existe una distribución completamente desigual de la tierra, y cuando es igual a 0, existe una distribución igualitaria, en el año 1950 fue de 0.5. En el ámbito local, la mayor concentración de la tierra fue exhibida por las siguientes provincias: La Altagracia, El Seibo, San Pedro de Macorís, La Vega, Duarte, Puerto Plata, Trujillo, Bahoruco, Barahona y Montecristi. El acaparamiento de la tierra, por una minoría, fue solo una manifestación del proceso de diferenciación que experimentó el campesino dominicano, en el que participó no solamente el grupo de campesinos acomodados dominicanos, que fue emergiendo en el curso del proceso citado, sino también expresiones del capital imperialista, particularmente en la Región Este del país, a través de la industria azucarera. Los pequeños productores agrícolas orientales fueron víctimas del acaparamiento de la tierra, en especial, por el capital imperialista. Éste invirtió cheles y con la ayuda del gobierno de ocupación norteamericana, 1916-1924, se adueñó de las tierras de la Región Este, sometió y somete a la más bárbara explotación al proletariado, tanto agrícola como industrial, de dicha región y, desde entonces, ha extraído miles de millones de dólares de beneficios de su producción capitalista. El dominio omnímodo del tirano Trujillo, sobre un campesinado hambreado y pobre, pero aislado de la civilización y la educación, a pesar de que sufría por el yugo de la alta concentración de la tierra, a favor de la clase terrateniente, el capital imperialista y los campesinos ricos, mantenía la lucha por la tierra en un letargo. Ese campesinado, apenas recibía trozos de tierra en las provincias ubicadas en la zona fronteriza con Haití, con el fin de poblarla. Distribuciones ridículas como estas, eran aprovechadas por el trujillismo para hacer propaganda demagógica y ganar adepción en el campesinado, haciéndole creer que estaba con la reforma agraria y en contra de los terratenientes. Había “(…) que distraer la atención, ocupar a las masas con altisonantes proyectos de reformas, aparentar que se hace la guerra a los conservadores y prometer migajas, para impedir que las masas pierdan la fe…para lograr que sigan a los capitalistas industriales y financieros, como las ovejas siguen a los pastores”. (Lenin -1913-: “Los liberales y el problema agrario en Inglaterra”. Tomo 24, Obras Completas. Editorial Progreso, Moscú, pág. 81). Pretensión esta que se hizo pedazos, a partir de mayo del año 1961, cuando el tirano fue ajusticiado y la lucha por la tierra irrumpió en el campo dominicano. El grado de concentración de la tierra agrícola, en la República Dominicana, siempre ha sido muy elevado. Veamos:

Años 1950 1960

Cuadro 4 Concentración de la tierra (1950-1998) Coeficiente de Gini 0,50 0,44 53


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1971 1982 1998 Fuente: Calculado por Manuel Linares.

0,43 0,49 0,41

El coeficiente de Gini, en el año 1950, fue altísimo: 0.50. El campesinado tuvo que esperar casi 50 años, para que dicho coeficiente llegara a 0.41, en el año 1998, para una ínfima reducción de 18%. La dureza del coeficiente de Gini, es la manifestación más viva del enorme poder concentrador de la tierra agrícola que tiene la clase terrateniente dominicana. Si la tierra sigue tan concentrada, en pocas manos, es imposible atacar la pobreza y la miseria en los campos dominicanos y aprovechar la potencialidad productiva del campo. Los campesinos están huyendo de las tierras que los vieron nacer, por el hambre y la ausencia de un bienestar mínimo que les deparan el latifundismo y el capitalismo agrario. El liberalismo burgués, con sus destacamentos políticos (PR, PRD y PLD), instaurado después de la liquidación de Trujillo y, con sus cantos de libertad y democracia, ha sido totalmente incapaz de resolver este agudo problema agrario. Sus ensayos de reforma agraria, solo han servido para crearles ilusiones al campesinado, respecto a las posibilidades de alcanzar el bienestar colectivo en el marco de su estructura agraria latifundista-minifundista, fundamentada en el régimen capitalista de producción. Los socialistas dominicanos estamos en el deber de atacar el latifundismo y trabajar para la alianza obrero-campesina, para avanzar hacia la revolución. El contenido clasista de los campesinos acomodados y los pobres, se mantuvo al pasar la sociedad dominicana del período trujillista, al postrujillista. En efecto, los campesinos acomodados, durante todo el período histórico, 1900-1960, observaron un comportamiento dinámico no sólo en la concentración de tierra, en la categoría de propia, sino que incidieron en el mercado de la tierra vía arriendos; en la adquisición de todo tipo de ganado e implementos agrícolas; y empleo de trabajo asalariado. Todos estos eventos contribuyeron a fomentar el capitalismo en el campo y a la ampliación del mercado interior. En el período postrujillista, el fomento de esta capa campesina, fortaleció su contenido clasista hacia la burguesía, ahora aplicando no sólo los viejos métodos heredados de la etapa trujillista, sino que con una avidez sin límites se ha entregado a ocupar y usurpar terrenos del Estado dominicano, con la complicidad de los políticos burgueses corrompidos y, claro, mucho de éstos mediante el robo de recursos y activos públicos, han pasado a ser ricos del campo, incorporándose de manera orgánica a la burguesía campesina. El grupo campesino pobre, que está integrado por aquellos campesinos que poseen pequeñas parcelas de tierra, en ocasiones las siembran y en otras no las siembran, por carecer de los recursos económicos imprescindibles para la actividad agrícola de producción. Como son pequeñas fincas, explotadas con tecnologías rudimentarias, su productividad es muy baja, por tanto, sus propietarios no obtienen ingresos suficientes, durante el año, para mantener el hogar, viéndose obligados a vender su fuerza de trabajo en las fincas pertenecientes al grupo campesino acomodado. Su destino es ser fuente de proletarios libres agrícolas. De este modo ocurrió en el período 1900-1960 e igualmente en el período 1961-2010, pero con trazos verdaderamente dramáticos. Huyen hacia la vecina isla de Puerto Rico, en embarcaciones frágiles. La mayoría de ellos se convierten en alimentos de los tiburones. Cuando logran llegar a la costa de Puerto Rico, son detenidos y humillados y luego son deportados hacia la República Dominicana, de este modo pierden el dinero aportado para el viaje. Generalmente quedan endeudados o sus casas quedan sin ajuares, pues los 54


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venden para reunir el dinero del “pasaje”. Otros caen en manos del narcotráfico, muriendo muy jóvenes. Unos pocos se entregan al ejercicio de la delincuencia común y son asesinados en los famosos intercambios de disparos con la Policía Nacional. A estos campesinos sólo los salva la revolución. De ahí la pertinencia de la alianza obrerocampesina para impulsarla firmemente en suelo dominicano. La diferenciación campesina, después de la liquidación de Trujillo, prosiguió. En la Región Este, el grupo campesino superior llevó la delantera, según testimonian los datos estadísticos del VI censo nacional agropecuario de 1971; puesto que con el 5.55% promedio de las fincas pudo concentrar el 83.22% de la superficie total. Esta última cifra es superior al promedio nacional, que había sido de 57.20%, es decir, la burguesía campesina oriental, acaparó con mayor frenesí el factor de producción tierra, comparándola con la burguesía campesina de todo el país. La aparcería, tenencia de la tierra, sustentadora de relaciones de producción precapitalistas, fue auspiciada por la burguesía campesina particularmente en Higuey y El Seibo. En San Pedro de Macorís y en La Romana, la aparcería no ganó ni siquiera una tarea de tierra, dando cuenta de una fuerte presencia del capitalismo en la agricultura. El grupo campesino pobre, si bien acaparó el 71.38% de las explotaciones agropecuarias de la Región Este, a duras apenas alcanzó el 3.54% de la superficie que comparado con el 12.86% correspondiente a los campesinos pobres, a nivel nacional, muestra una exclusión, en la Región Este, muy acentuada en perjuicio de dicho grupo. Respecto a la aparcería, arriendo y reforma agraria, este grupo, quedó completamente marginado. La opresión económica del grupo campesino pobre, por el grupo campesino acomodado, en la Región Este, fue verdaderamente brutal. En la Región Norte, al igual que en la Este, el grupo campesino superior llevó la delantera, según testimonian los datos estadísticos del VI censo nacional agropecuario de 1971, en lo que concierne a la acumulación de recursos económicos; con el 2.39% promedio de las fincas pudo concentrar el 49,97% de la superficie total. Esta última cifra es inferior al promedio nacional, que había sido de 57.20%, es decir, la burguesía campesina norteña, acaparó con menor frenesí el factor de producción tierra, comparándola con la burguesía campesina de todo el país. La aparcería, tenencia de la tierra, sustentadora de relaciones de producción precapitalistas, tuvo una mayor incidencia en Moca, Santiago, La Vega, San Francisco de Macorís, Nagua y Salcedo; mientras que en Puerto Plata, Samaná, Mao, Sabaneta y Sánchez Ramírez, mostró una gran debilidad. El grupo campesino pobre, si bien acaparó el 76.61% de las explotaciones agropecuarias de la Región Norte, a duras apenas alcanzó el 15,17% de la superficie que comparado con el 12.86% correspondiente a los campesinos pobres, a nivel nacional, muestra una situación en la que, estos campesinos estuvieron probablemente menos excluidos en comparación al estado de sus congéneres a nivel nacional. Respecto al comercio de la tierra, particularmente en el renglón arriendo, su participación fue relativamente menos fuerte que el grupo campesino acomodado. La opresión económica del grupo campesino pobre, por el grupo campesino acomodado, en la Región Norte, fue verdaderamente brutal, pero de menor grado que la ejercida en la Región Este. También en la Región Sur, el grupo campesino superior llevó la delantera, según testimonian los datos estadísticos del VI censo nacional agropecuario de 1971, en la 55


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acumulación de recursos económicos; con el 1.68% promedio de las fincas pudo concentrar el 43.90% de la superficie total. Esta última cifra es inferior al promedio nacional, que había sido de 57.20%, es decir, la burguesía campesina sureña, acaparó con menor frenesí el factor de producción tierra, comparándola con la burguesía campesina de todo el país. La aparcería, tenencia de la tierra, sustentadora de relaciones de producción precapitalistas, tuvo una mayor incidencia en Baní, San Juan y Barahona; mientras que en San Cristóbal, Azua y Bahoruco, mostró una cierta debilidad. El grupo campesino pobre, si bien acaparó el 75.03% de las explotaciones agropecuarias de la Región Sur, a duras apenas alcanzó el 18.31% de la superficie que, comparado con el 12.86% correspondiente a los campesinos pobres, a nivel nacional, muestra una situación en la que, estos campesinos estuvieron probablemente menos excluidos en comparación al estado de sus congéneres a nivel nacional. Respecto al comercio de la tierra, particularmente en el renglón arriendo, su participación fue relativamente menos fuerte que el grupo campesino acomodado. La opresión económica del grupo campesino pobre, por el grupo campesino acomodado, en la Región Sur, fue verdaderamente brutal, pero de menor grado que la ejercida en la Región Este. Igualmente, en la Región Oeste, el grupo campesino superior llevó la delantera, según testimonian los datos estadísticos del VI censo nacional agropecuario de 1971, en la acumulación de recursos económicos; con el 1.84% promedio de las fincas pudo concentrar el 31.69% de la superficie total. Esta última cifra es inferior al promedio nacional, que había sido de 57.20%, es decir, la burguesía campesina fronteriza, acaparó con menor frenesí el factor de producción tierra, comparándola con la burguesía campesina de todo el país. El grupo campesino pobre, si bien acaparó el 72.49% de las explotaciones agropecuarias de la Región Oeste, a duras apenas alcanzó el 23.74% de la superficie que, comparado con el 12.86% correspondiente a los campesinos pobres, a nivel nacional, muestra una situación en la que, estos campesinos estuvieron probablemente menos excluidos en comparación al estado de sus congéneres a nivel nacional. La opresión económica del grupo campesino pobre, por el grupo campesino acomodado, en la Región Oeste, fue verdaderamente brutal, pero de menor grado que la ejercida en la Región Este. En las cuatro (4) regiones, el grupo campesino pobre ha sido verdaderamente vapuleado en el proceso de gestación, desarrollo y afianzamiento del modo capitalista de producción. “Esta situación sigue existiendo, incluso hoy, en nuestro campo. ¿Cuál es la salida, a qué medios recurrir para mejorar la suerte del campesinado? Los pequeños campesinos pueden sacudirse del yugo del capital únicamente sumándose al movimiento obrero y ayudándole a luchar por el régimen socialista, por convertir la tierra y los otros medios de producción (fábricas, máquinas, etc.) en propiedad social. Tratar de salvar al campesinado defendiendo la pequeña hacienda y la pequeña propiedad contra el embate del capitalismo significaría frenar inútilmente el desarrollo social, engañar al campesino con la ilusión de un posible bienestar en el capitalismo y dividir a las clases trabajadoras, creando una situación privilegiada para la minoría a expensas de la mayoría (…)” (Lenin -1901-: “El partido obrero y el campesinado”. Tomo 4. Obras Completas. Editorial Progreso, Moscú, pág. 454). Por otra parte, el modo de producción capitalista se vio afianzado, en el período postruillista, en el frente agropecuario. El producto agropecuario real, desde el año 1961 56


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al 1970, tuvo un incremento relativo de 94.75%, en los decenios siguientes, hasta el año 2000, el incremento relativo fue como sigue: 33.17%, -1.80% y 55.23%. La casi duplicación del producto agropecuario real en el decenio de los sesenta, tuvo que ver, entre otros elementos socioeconómicos, con el ascenso de la globalización económica keynesiana, en el plano internacional, y con la reanimación de la economía dominicana, en la segunda mitad del citado decenio, tomando como base la economía exportadora agroindustrial (café, cacao , tabaco y azúcar). Sin embargo, en la primera mitad del decenio de los setenta, la economía mundial se resiente ante el ascenso vertiginoso de los precios internacionales del petróleo y la reducción de los precios de exportación de productos básicos, como el café, cacao, tabaco, azúcar, trigo, etc. Dicha economía entra claramente en las fases de la ralentización y la depresión, repercutiendo ello en la economía dominicana, razón por la cual, el crecimiento del producto agropecuario real se reduce significativamente en comparación al ostentado en el decenio anterior. En el decenio de los ochenta la ralentización se muta en depresión. El incremento relativo se hace negativo, a causa de la articulación de múltiples factores adversos, como fueron el estallido de la crisis de la deuda externa, en el continente latinoamericano, la agudización de la crisis fiscal del Estado dominicano y el agravamiento de los rasgos depresivos del recetario fondomonetarista aplicado, sin ningún rubor, por el gobierno burgués jorgeblanquista. Finalmente, en el decenio de los noventa, el entorno internacional se aligera, se reanima la economía mundial, mejoran los precios de exportación de los productos básicos de exportación de los países subdesarrollados y todo ello impacta positivamente el agro dominicano. En el primer decenio del siglo XXI, el PIB agropecuario continua trillando la senda expansiva, pero menos intensamente que la correspondiente a los años noventa, a causa, probablemente del rudo golpe propinado a la economía dominicana por la crisis bancaria 2003-2004 y la depresión económica experimentada por la economía mundial a fines del año 2008. En síntesis, se puede afirmar que en el período 1961-2010, el producto agropecuario real tuvo un crecimiento acumulativo positivo, ¿merced a una economía natural sujeta al intercambio ultralimitado de agentes económicos aldeanos, o impulsado por una economía mercantil simple? Ni lo uno ni lo otro. En la base de tal crecimiento ha estado el auge de la agricultura comercial asida a la dinámica D-M-D’ (dinero-mercancíadinero incrementado), a la acumulación de capital, por parte de la burguesía campesina y los terratenientes aburguesados, a la interrelación de la economía dominicana con el resto del mundo, interrelación que es inconcebible en un mundo autárquico precapitalista. Sin dudas, este auge de la agricultura comercial es el resultado de la expansión del capitalismo en la agricultura dominicana. Los estudios estadístico-econométricos indican claramente un rezago del crecimiento del valor de la producción agropecuaria con respecto al crecimiento del PIB real. Esta conclusión pareciera entrar en contradicción con la emitida arriba. Mas no es así. La contradicción emana de la misma dinámica del desarrollo del capitalismo. Por un lado, fomenta el desarrollo de las fuerzas productivas e incrementa los volúmenes de la producción agropecuaria. Por otro lado, en el proceso de acumulación de capitales, destruye fuerzas productivas; succiona la mejor fuerza laboral para la industria urbana; fomenta el sojuzgamiento del campo por la ciudad; y conduce a la reducción del aporte, al PIB total, por el sector agropecuario, en función del interés de la industria y del sector servicio. Es la naturaleza del capitalismo que engendra tal contradicción. 57


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El aludido rezago, pretende ser liquidado en base a la articulación del sector agropecuario con la demanda interna (DI), el subsector hotelero, bares y restaurantes (HBR) y con la variable exportación de bienes (XB); pretensión cuya concreción resulta inalcanzable, a causa de la naturaleza estructural del rezago. Sin embargo, esta articulación podría contribuir a reducirlo, dada la correlación positiva existente entre las variables citadas; mas la existencia del carácter inelástico, de estos nexos, en modo alguno corrige significativamente el rezago de crecimiento del sector en comparación al crecimiento en conjunto de la economía. Inelasticidad más inelasticidad, arroja como producto obligado inelasticidad. El hallazgo de la inelasticidad del producto agropecuario respecto a las variables utilizadas econométricamente (PIBT, DI, HBR y XB), pone al descubierto que el quid del asunto se va deslizando de la esfera circulatoria del producto agrícola, a la de la producción. La acumulación de capital, en el agro, es la base para el desarrollo de la agricultura dominicana, pero a su vez, esta acumulación se fundamenta en la explotación de los obreros agrícolas, por los grandes propietarios burgueses del agro, los cuales les extraen plusvalías, en la expropiación de los pequeños propietarios por los grandes, y provocan la ruina de la pequeña producción, la concentración de las mejores tierras en manos de la burguesía, la falta de planificación de la actividad agropecuaria y la propiedad privada sobre grandes extensiones de tierra productiva. Si estos elementos estructurales no son extirpados, no hay forma de corregir el rezago del sector agropecuario, lo que hace más perentorio los lazos de unión entre el proletariado y el campesinado pobre, en procura de la redención del yugo del capital. “(…) En la sociedad actual, –dice Lenin, al reseñar el libro de Kautsky, El problema agrario- la acción progresista sólo puede aspirar a debilitar la nociva influencia del avance capitalista sobre la población, a fortalecer la conciencia de esta última y su capacidad de autodefensa colectiva (…)” (Lenin, “Reseña del libro de Kautsky, El problema agrario”. Obras Completas. Tomo 4, pág. 99). La burguesía y los terratenientes, a través de sus representantes que se cobijan en la economía burguesa de nuestros días, al examinar la caída de algunos renglones productivos agropecuarios o su rezago en el crecimiento, acuden a una visión cortoplacista y a veces de largo plazo, pero circunscrita a las reformas estructurales que dejan intacto el régimen capitalista de producción en la agricultura. Éste que desempeñó un rol progresista en su afán por apoderarse de la agricultura, en pugna dura con los regímenes precapitalistas de producción que obstruían el desarrollo capitalista del campo, hoy ese mismo modo de producción, se constituye en la base de los problemas medulares de la agropecuaria dominicana. Un análisis clasista de la problemática agraria, como el que hemos hecho, se encuentra ausente en el ensayo del distinguido economista Edwin Croes. 2.7 Opinión final El ensayo analizado, del economista Edwin Croes, constituye un esfuerzo notable en la explicación del crecimiento empobrecedor experimentado por la economía dominicana, pero muy afectado por la teoría económica burguesa que hoy exhibe, en todo su esplendor, una bancarrota irremediable. Esta falla fundamental mella su contenido científico.

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ELEMENTOS TÁCTICOS DEL PCML EN LA COYUNTURA ACTUAL

Marx, Engels, Lenin, Stalin y Mao, excelsos dirigentes del proletariado mundial.

Eddy Bautista, José Alfonseca, Rafael Abreu Then, Jobino Núñez, Luis Santos, Adolfo Rafael Facenda, Gabriel Guerrero y Manuel Linares, miembros del Partido Comunista Marxista-Leninista (PCML) Introducción El pasado 15 de diciembre del año 2013, se celebró la segunda plenaria de las dos fracciones en que estuvo dividido el Partido Comunista Marxista-Leninista (PCML), dando lugar a una colectividad partidaria unida. La plenaria del 15 de diciembre, fue precedida de varias reuniones, entre ambas fracciones, para crear un ambiente de camaradería y confianza, porque sin estas condiciones la unificación no sería sólida. La unificación se produjo, a pesar de que en una de las fracciones se manifestaron conductas inapropiadas, disociadoras y escisionistas, de una ínfima minoría, que finalmente fueron aisladas y derrotadas. El PCML ha dado un ejemplo, en la historia política dominicana, pues es muy difícil encontrar una reconciliación de fuerzas encontradas después de una división tan dolorosa como la que sufrió este partido. En efecto, uno de los puntos discutidos, en la plenaria del 15 de diciembre, fue la táctica política del proletariado en la presente coyuntura dominicana que, a continuación, pretendemos resumir: Elementos básicos para definir la táctica proletaria Para definir una táctica política revolucionaria del proletariado, en la presente coyuntura dominicana, el PCML parte de algunos elementos básicos, extraídos de la doctrina marxista-leninista, que se expresan en:

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Primer elemento. Lo político viene determinado, en última instancia, por lo económico. Segundo elemento. La táctica debe ser definida y aplicada asociada a la estrategia. Tercer elemento. La táctica debe definirse en base a un análisis bien fundamentado de la lucha e interrelación existente entre las distintas clases sociales que dan cuenta de la sociedad dominicana. Acerca del primer elemento Engels, en la NOTA A LA EDICIÓN ALEMANA, de la obra de Marx, La ideología alemana, decía: “En su trabajo “Contribución a la historia de la Liga de los Comunistas”, dice Federico Engels: “En Mánchester, me había dado yo de bruces contra el hecho de que los fenómenos económicos, que hasta ahora no desempeñan ningún papel o solamente un papel desdeñable en la historiografía, constituyen una potencia histórica decisiva, por lo menos en la historia moderna; de que forman la base sobre la que surgen las actuales contradicciones de clase; y de que estas contradicciones de clase, en aquellos países en que han llegado a desarrollarse plenamente gracias a la gran industria, …sirven, a su vez, de fundamento a la formación de los partidos políticos, a las luchas entre los partidos y, por consiguiente, a toda la historia política. Marx no solo había llegado a la misma concepción, sino que ya para entonces… (en 1844) la había generalizado en el sentido de que, en términos generales, no es el Estado el que condiciona y regula la sociedad civil, sino ésta la que condiciona y regula el Estado; de que, por tanto, la política y su historia deben explicarse partiendo de las relaciones económicas y de su desarrollo, y no a la inversa. Cuando, en el verano de 1844, visité a Marx en París, se puso de manifiesto nuestra total coincidencia en todos los campos teóricos, y de entonces data nuestra colaboración. Al reunirnos de nuevo en Bruselas en la primavera de 1845, ya Marx había desarrollado en sus lineamientos fundamentales, partiendo de los fundamentos más arriba señalados, su concepción materialista de la historia, y nos pusimos a elaborar en detalle y en las más diversas direcciones la nueva concepción que acababa de ser descubierta” (Marx, La ideología alemana, pág. 7). (El subrayado es nuestro. PCML). Marx, decía: “No es la conciencia la que determina la vida, sino la vida la que determina la conciencia” (Marx, La ideología alemana, pág. 26). Para cumplir con el primer elemento básico, hacia la definición de la táctica proletaria, estamos en el deber de situarnos no en el terreno del idealismo histórico, sino en el terreno del materialismo histórico. En efecto, la situación de la economía dominicana, en estos momentos, revela las siguientes grandes líneas: a) Los trabajadores dominicanos se ven duramente golpeados por una gran desocupación. Miles de ellos buscan trabajo y no encuentran; y se ven obligados a insertarse en el sector informal de la economía, para no morirse de hambre. De cada 100 miembros de la Población Económicamente Activa (PEA), dice el Banco Central, 15 están desempleados. En el caso de los jóvenes es peor, esta

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cifra se eleva a 31. Por otro lado, los trabajadores ocupados, devengan salarios muy bajos que no le permiten tener una alimentación adecuada.

Empleos en el sector informal: una forma de disfrazar el desempleo.

b) La inflación, a pesar de que el Banco Central pregona que en los 12 meses del año 2013, alcanza tasas muy bajas, sigue ejerciendo una presión sobre las rentas fijas de los trabajadores, deteriorando su poder adquisitivo. c) Las finanzas públicas, a despecho del paquetazo fiscal, que tenía por objeto robustecerla, claro a costa de los bolsillos principalmente de los obreros y campesinos, sigue padeciendo de un apreciable déficit, que obviamente sirve de justificación para ahondar la deuda pública y tensar las cadenas de dominio del capital financiero sobre la nación dominicana. d) El comercio exterior dominicano se hunde en la bancarrota. No hay forma de que pueda librarse del déficit crónico que lo abate. El neoliberalismo globalizador lo tiene prisionero. e) El crecimiento económico, de hecho, tiene un año prácticamente parado, exacerbando los obstáculos que tiene ante sí la reproducción ampliada del capital. f) El proceso de centralización y concentración del capital se ve arreciado, cada vez más. Pequeños y medianos empresarios van a la quiebra. Son succionados por los grandes. El capital transnacional, en lucha a muerte con elementos de la burguesía local, los someten y los obligan a asociarse. Los grandes capitalistas locales se unen para rivalizar en determinados mercados. Este es un proceso indetenible. g) El capitalismo dominicano ha fracaso en toda la línea. Es esta una verdad incontrovertible. Dado el grado de dificultad creciente, de la economía capitalista dominicana, para llevar a cabo su proceso de acumulación y dado que la economía mundial capitalista vive 61


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también momentos difíciles, puesto que el paro alcanza cotas históricas en países imperialistas, como España; el déficit fiscal y el endeudamiento público han provocado crisis en gobiernos europeos como Grecia e Italia y en los Estados Unidos; la economía, de este último país imperialista, no termina de superar definitivamente el proceso recesivo alentado por la crisis financiera del año 2008; y dado que la nueva organización de la producción capitalista, conforme a la globalización neoliberal, en la mayoría de los países imperialistas dominantes, sólo ha servido para hacer más precaria la vida del proletariado y del campesinado, estamos ante la presencia de una crisis estructural del sistema mundial imperialista, que alienta a las fuerzas revolucionarias dominicanas a definir y aplicar tácticas políticas que las coloquen en mejores condiciones tras los objetivos estratégicos que motivan su existencia. Acerca del segundo elemento Así pues, el proletariado socialista, en la República Dominicana, tiene el deber de organizar, educar, agitar y movilizar al pueblo trabajador para que resista la embestida y acumule fuerzas; para que se vaya articulando las luchas sectoriales con toda una lucha nacional y la lucha económico-reivindicativa adquiera un carácter político revolucionario, en interés de acercar el estallido y triunfo de la revolución democráticonacional y de la revolución socialista. En este largo camino, el proletariado socialista, tiene que acudir a todo tipo de métodos de lucha que acerquen el objetivo estratégico, desde el camino parlamentario-electoral, hasta el camino revolucionario que conduzca a los obreros y campesinos a la toma del poder político. Acerca del tercer elemento En la República Dominicana, ante la agudización de los problemas del capitalismo, la burguesía dominante y el imperialismo norteamericano, descargan, sin compasión alguna, toda la crisis sobre el pueblo trabajador; le ponen nuevas cargas tributarias y aumentan las tasas de las viejas, aplastan la agricultura y la industria nacionales y hacen el contexto político cada vez más asfixiante, con un PLD hegemónico que marcha hacia el establecimiento de una dictadura burguesa omnímoda. Para afrontar esta realidad, en el marco del movimiento revolucionario dominicano, se vislumbran tres líneas tácticas bien diferenciadas. 1) Táctica socialreformista. 2) Táctica pequeñoburguesa aventurera. 3) Táctica marxista. Pasemos a sintetizar los rasgos básicos de cada una de ellas. La primera, es socialista en las palabras y reformista en los hechos. Intenta llevar a los trabajadores hacia el molino de la burguesía. Su único interés es conservar el espacio que, la fracción burguesa en el poder gubernamental, le otorga cada cuatro (4) años, por tanto, propone un apoyo militante al peledeísmo gobernante, en su intención de perpetuarse en el poder. Su representación política se ha inclinado totalmente ante el poder burgués.

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El Presidente Medina y el ex-Presidente Fernández, cabezas de la dictadura peledeísta.

La segunda, enfatiza en métodos de lucha confrontacionistas, a toda costa, con el Estado burgués, desconociendo la fase de reflujo en que está sumida la revolución dominicana. De ahí que pregone salidas desesperadas que obvian el uso del camino electoral, de manera circunstancial. El uso del parlamento para atacar y denunciar la hipocresía y la falsedad de la democracia burguesa dominicana, es inútil en la táctica pequeñoburguesa. Obviamente es una táctica que conduce al aislamiento del movimiento revolucionario, por su naturaleza aventurera. No por casualidad Lenin advirtió: “La socialdemocracia se pondrá siempre en guardia contra el aventurerismo y denunciará sin piedad las ilusiones, que terminan de manera ineluctable en el más completo desengaño…” (Lenin, “Aventurismo revolucionario”, Obras Completas, tomo 6, pág. 408). La tercera, sustentada por agrupamientos marxistas dominicanos, en particular por el PCML, consiste en el uso flexible de la táctica, su modificación y ajuste conforme va variando la coyuntura. Considera que en los actuales momentos es útil tratar de unir a la mayor cantidad de fuerzas y sectores sociales, de la República Dominicana, con el fin de enfrentar la pretensión totalitaria del peledeísmo. En esta perspectiva inicialmente pugna por la concreción de una alianza amplia de las fuerzas que creen en la necesidad liberacionista de nuestro pueblo e incluso de fuerzas burguesas oposicionistas que estén prestas a afrontar el totalitarismo denunciado. Esta táctica incluye el uso del proceso electoral, con miras a acumular fuerzas y educar el pueblo respecto al carácter entreguista y reaccionario del bloque de clases que gobierna el país. Ahora, la toma del poder político, por los obreros y los campesinos pobres, para llevar a cabo la revolución democrático-nacional y la revolución socialista, es irrenunciable para el PCML, y obviamente exige como camino ineludible el derrocamiento del poder 63


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burgués, por la fuerza, la destrucción de la maquinaria estatal burguesa y en su lugar instaurar la dictadura democrática revolucionaria de los obreros y campesinos. Esta concepción es totalmente opuesta a la del reformismo y el revisionismo que, sumergidos en el cretinismo parlamentario, les crean ilusiones al pueblo trabajador de la posibilidad de hacer la revolución a través de efectuar reformas graduales al capitalismo. ¡Imposible! Sin embargo, de lo que se trata es que tenemos una situación concreta, que exige una salida concreta. El país no vive un momento de ascenso de la revolución. Todo lo contrario. Vivimos una prolongada fase de reflujo del movimiento revolucionario, que exige precisamente la adopción de métodos que conduzcan, finalmente, a la incorporación paulatinamente, a los grandes combates de clase, a nuestras masas proletarias. Negarse, en estos momentos, al uso de métodos de lucha parlamentarioelectorales, precipita el movimiento al fondo de las posiciones desesperadas y aventureras de la pequeña burguesía, que con sus impaciencias aborta las luchas revolucionarias y lleva a una coincidencia plena con las posiciones del revisionismotrotskismo que vive predicando posturas antimarxistas al respecto. La táctica del PCML tiene que fundarse en la promoción de la unidad de las fuerzas revolucionarias y populares, pero no debe temerle al pacto con fuerzas burguesas liberales, que estén prestas a enfrentar uno de los grandes problemas políticos que abaten al país: la intención expresa del PLD de establecer una dictadura omnímoda. Claro los pactos con el liberalismo burgués son transitorios y en modo alguno el proletariado socialista ha de arriar sus banderas asociadas con la revolución democrático-nacional y la revolución socialista. Los objetivos estratégicos se mantienen aunque los tácticos sí pueden variar.

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GRAN FRENTE UNIDO OPOSITOR PARA SALVAR LA NACIÓN Rafael Abreu Then Introducción En la República Dominicana se han producido enormes cambios en la correlación de fuerzas, en la situación política nacional. Podemos decir con certeza que los peledeístas han tomado todos los estamentos de la nación dominicana: Suprema Corte de Justicia, Tribunal Constitucional, Ministerio Público, Departamento de Prevención contra la Corrupción, Cámara de Cuentas, los cuerpos castrenses, Junta Central Electoral, firmas encuestadoras, sectores de la Iglesia, maquinaria de periodistas, medios de comunicación (televisivos, radial y escrito), Cámara de Senadores y Diputados, sectores de opinión pública, entre otros. Ante este poderío, de Leonel Fernández y el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), se necesita una gran alianza de todos los sectores sociales que estén dispuestos a enfrentar esa política de continuismo y de corrupción. El fascismo Sus actitudes se nos parecen a los del fascismo de Adolfo Hitler, al de los fascistas y al de los nazis. En el período de entre guerras triunfó el fascismo en Italia y el movimiento nazi en Alemania. Las doctrinas fascistas y el nacismo eran anti-liberales, antidemocráticas y anti-marxistas. Al libre pensamiento, a la confrontación de ideas, el fascismo proponía la fe en unos dogmas y la obediencia incondicional a su jefe. Frente al ideal democrático de igualdad entre los seres humanos, el fascismo aspiraba a un mundo gobernado por los individuos, las razas y las naciones más fuertes.

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Mussolini y Hitler

Propugnaba por la sujeción de todos los grupos sociales a los objetivos nacionales bajo la dirección del Estado. La organización de Estado fascista se concentraba en un partido único con estructura militar. En la cúspide del partido y en el estado se encontraba el jefe Duce en Italia, Fuhrer en Alemania. Ejecutaban una dura represión y una propaganda sistemática, eliminando a los partidos de la oposición. Los gobiernos fascistas promovieron la autarquía económica, la industrialización y el rearme. Benito Mussolini y Adolfo Hitler fueron dos grandes fascistas de la época, más tarde fueron derrotados por el Ejército Rojo Ruso, bajo la dirección del dirigente revolucionario José Stalin, gracias a la dirección del Estado Ruso y sus aliados. El fascismo de Trujillo y de Balaguer Algo similar se vivió en la República Dominicana, durante el régimen de Trujillo, utilizó los mismos organismos represivos, a través de la persecución y el terror en todas sus formas para mantenerse en el poder y liquidar plenamente a la oposición. Para establecer su gobierno de fuerzas fascistas, se apoyó en el ejército, el cual logró poner bajo su poder absoluto. Se rodeó de servidores militares y civiles, los que les eran totalmente leales a sus pretensiones. Este régimen se levantó sobre bases muy sólidas, duró 31 años en el poder. Trujillo logró aprovechar una situación de confusión social interna entre la oposición, así como circunstancias internacionales que les fueron propicia, pues los países que 66


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apoyaban su influencia sobre América Latina estaban ocupados al buscar solución a la crisis económica. El gobierno de Balaguer fue otro que ejerció su poder apoyándose en las fuerzas armadas, en la policía nacional, en el clientelismo, en la corrupción administrativa de estado, en la represión y en la intolerancia en los sectores políticos de oposición.

Trujillo y Balaguer

Como respuesta a esto, el pueblo dominicano dirigido por la oposición, se reveló y en todo el país se realizaron huelgas de choferes, de maestros, movilizaciones estudiantiles, campesinas e innumerables protestas sociales en los diferentes pueblos del país. El pueblo se organizó y luchó contra un régimen represivo y abusivo. En el 1974 se formó el Acuerdo de Santiago. En este participaron la mayoría de los partidos de oposición para exigir la salida de Balaguer del poder. El fascismo del PLD

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El gobierno del PLD es el continuismo de los gobiernos fascistas mencionados anteriormente, concentran el poder absoluto en una camarilla de grupos, se basan en el clientelismo y en un poder económico donde Leonel Fernández compite con la burguesía tradicional. Este gobierno ha destruido la conciencia nacional y las ideas patrióticas que les dieron origen a los dominicanos y dominicanas. Nos han convertido en un país de servicios para los norteamericanos. En el exterior promueven que son democráticos y hasta revolucionarios, para crear confusión, tanto fuera como dentro del país, no son más que unos renegados de las políticas que les dieron origen a su partido y a las ideas de pueblo, planteadas y expuestas por su fundador, Prof. Juan Bosch. Esas ideas de ser el partido único aleja la posibilidad de ser una nación democrática, alienta el fascismo y la barbarie del pasado, en pleno siglo XXI. Fascismo y delincuencia En medio de la pretensión de partido único, auspiciada por el PLD, se asoma ante la República el feo rostro de dos tipos de delincuencia en el país: la social y la de saco y corbata. Esos tipos de delincuencia, han sido facilitados y alentados por los gobiernos peledeístas, que se caracterizan por el despilfarro y el robo de los recursos del pueblo. Este es el ejemplo que les están dando a la juventud y al pueblo en general. Solamente se habla de la delincuencia de baja ralea, pero la de los altos rangos es más peligrosa y se están adueñando de todo el patrimonio nacional. Nuestros jóvenes que no llegan a los 30 años, se dedican a delinquir en las calles, motivados por el hambre, la miseria humana, desempleo, falta de salud, recreación, educación, falta de servicios públicos, entre otras plagas sociales. Todo esto produce delincuencia en una nación como la nuestra, donde la juventud no tiene ninguna oportunidad, solamente les dejan delinquir al precio que sea, sin importarle que los acribillen o ellos hacérselos a otros hermanos ciudadanos. La llamada seguridad ciudadana creada en éste gobierno ha sido un puro fracaso. El señor Ministro de las Fuerzas Armadas dijo: que prefiere que maten 50 delincuentes y no a un policía. Así no se resuelven los problemas, porque violencia trae violencia, Señor Pared Pérez. Frente amplio opositor Hay algunos que hablan de frente, pero no del que se necesita, para combatir al enemigo común que está afectando a los dominicanos y dominicanas. Este frente no debe excluir a nadie, para que entre todos salvemos la nación de los aprestos de la intolerancia y la delincuencia.

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Existe una contradicción entre el neofascismo peledeísta y la democracia dominicana, lo que incide fundamentalmente en el proceso de desarrollo de una concepción ideológica. Aunque entendemos que las contradicciones no desaparecen a corto plazo, sino a través de un proceso de desarrollo prolongado. La situación varía de etapa en etapa, todo depende de la circunstancia dada, en un momento determinado, como nos ilustra el marxismo. Si la situación cambia la táctica y los métodos de dirección cambiarán. Las tareas que plantean los que están en el poder y los colaboracionistas y vende patria es transformar la República en una colonia de ellos. La nuestra, en cambio, es tener una sociedad que goce de los derechos fundamentales, de libertad, independencia e integridad territorial. Derrotar al peledeísmo, se constituye en una tarea dura del momento, porque sus fuerzas contrarrevolucionarias cuentan con todo el dinero del mundo, pero esto no nos debe amilanar, ya que el pueblo unido jamás será vencido y no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista, ya que la razón se impone por encima de todo el poderío. Debemos acumular fuerzas, suficientes para enfrentar al gran opresor, movilizar miles y miles de personas, sin importar los sectores que participen en el gran frente. Como decía un líder revolucionario chino, sean cuales fueran las clases, partidos, o individuos de una nación oprimida que se incorporen a la revolución, tenga o no conciencia de éste punto, lo entiendan o no en el plano subjetivo, basta con que luchen contra el imperialismo para que su revolución sea parte de la revolución proletaria y ellos mismos aliados de ésta. Este análisis del presidente Mao Tse-tung se corresponde con la realidad objetiva de la política de la nación Dominicana, del Gran Frente Amplio opositor y de las luchas de clases.

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Quienes nos gobiernan quieren perpetuarse para siempre en el poder, barrer con todo el que no esté de acuerdo con ellos, como lo hicieron Adolfo Hitler, Benito Mussolini, Trujillo y Balaguer. El Frente Amplio opositor no desistirá en seguir luchando junto al pueblo, por las reivindicaciones políticas y sociales y así llevar el Frente Unido al poder.

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SECCIÓN 2 EL NEOLIBERALISMO Y LA PATRIA

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EL MODELO CAPITALISTA NEOLIBERAL QUE SOJUZGA Y EXPLOTA A LA PATRIA DOMINICANA Dr. Manuel Linares Nota del Consejo de Redacción de la revista Emancipación Proletaria. El ensayo, “El modelo capitalista neoliberal que sojuzga y explota a la patria dominicana”, constituye la conferencia magistral que pronunciara el Dr. Manuel Linares, el 14 de julio del año 2013, Santo Domingo, República Dominicana, en un evento congresional de Alternativa Revolucionaria (AR). Buen día a todos los compañeros de Alternativa Revolucionaria (AR), que hoy se reúnen con el fin de allanar el camino hacia la fusión con el MPT y dar lugar a otra organización cualitativamente superior que, sin dudas, impulsará la revolución dominicana para bien de la patria. Tócame pronunciar unas palabras acerca del modelo neoliberal capitalista, que se ha instaurado en la República Dominicana y que explota y subyuga a nuestro pueblo. El régimen capitalista de producción, ha pasado dos grandes momentos históricos en su proceso de desarrollo. El primero estuvo caracterizado por la libre concurrencia de capitales en el mercado. Es un momento en el que, dicho modo de producción, sale triunfante ante el modo feudal de producción. Es un momento donde la palabra clave era ¡libertad, libertad!, frente a las ataduras y trabas que, para el desarrollo de las fuerzas productivas, representaban las relaciones feudales de producción. En el plano de la superestructura, los cientistas que representaban el punto de vista de clase de la moderna sociedad burguesa oponíanse a todo lo medieval, procurando desbrozar el camino para el advenimiento de la modernidad. Esto explica, por ejemplo, los ataques despiadados de Adam Smith, en su obra Investigación acerca de las causas de la riqueza de las naciones, en contra de la teoría mercantilista, opuesta al libre comercio internacional. En aquel momento histórico la burguesía desempeñó una labor de insurgencia de lo nuevo en contra de lo viejo. El capitalismo representaba una jalonada histórica frente al atraso y autarquismo feudales. Mas cuando la transición se completa, que en el plano político coincide con el triunfo de la revolución burguesa francesa en el año 1848, el modelo liberal comienza a envejecer y la sacrosanta palabra ¡libertad!, se transforma en una mueca repugnante; y la transitoriedad histórica del modo capitalista de producción se hace patente, expuesta magistralmente por Marx en su obra cumbre El capital. La encarnación del modelo liberal es el modelo neoliberal. “(…) Las ideas básicas de esta política –dice Arthur MacEwan, en su obra ¿Neoliberalismo o Democracia?- no son nuevas. Proceden directamente del liberalismo económico clásico que surgió en el siglo XIX y proclamaba que el mercado era el instrumento de guía adecuado mediante el cual las personas debían organizar su vida económica. Como nueva encarnación de esas viejas ideas, esta política económica en alza se llama generalmente

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neoliberalismo”. (MacEwan, Arthur -2001-: ¿Neoliberalismo o Democracia? Intermón Oxfam. Barcelona, España, pág. 19).

Milton Friedman, economista norteamericano, uno de los grandes exponentes del neoliberalismo.

Luego, tratar de replicar el modelo liberal, bajo el nombre de modelo neoliberal, después de la afirmación del capitalismo sobre el feudalismo y particularmente cuando ya el modo capitalista de producción, ha entrado a su segundo momento histórico, consistente en su transformación, a inicios del siglo XX, en un capitalismo monopolista patentizado por Lenin, en su obra El imperialismo, fase superior del capitalismo, es un acto ahistórico de profundo contenido contrarrevolucionario que intenta consolidar el caduco régimen capitalista de producción y el dominio de la burguesía sobre el proletariado. Entrando en la situación de la República Dominicana, debemos decir que la situación de la agropecuaria, se ha ido complicando con el paso de los años, no sólo porque el capitalismo agrícola trae consigo elementos estructurales que, a la postre, traban el desarrollo de las fuerzas productivas, sino porque también la política agrícola, de los gobiernos burgueses que hemos padecido, ha estado saturada de neoliberalismo. El mejor ejemplo, es el porcentaje que del gasto público se destinó a la producción agropecuaria, en el período 1980-2009. En el año 1980, alcanzó el 14.6%; a partir de aquí, en los primeros siete (7) años, el mismo experimentó un cierto aumento, pero en la medida que se fue profundizando la crisis económica, fue descendiendo hasta situarse, en el año 1989, en un 10.8%. De modo que, desde el año 1980 al 1989, perdió casi cuatro (4) puntos porcentuales. Estos cambios, como uno de los elementos determinantes, tuvieron como telón de fondo, la sustitución del modelo económico de crecimiento, que estaba fundado en la agroexportación, por el modelo económico neoliberal, basado en el turismo, zonas francas y telecomunicaciones. Estábamos ante la aplicación de una política netamente neoliberal.

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En el decenio de los años noventa el drama se agudiza. Efectivamente del año 1990 al 2000, el coeficiente pasa de 13.7% a 7%, por tanto, perdió alrededor de siete (7) puntos porcentuales; fue un período en el cual se consumó el ejercicio de una política neoliberal en toda la economía. Al final del primer decenio del siglo XXI, la situación no ha cambiado. La restricción del gasto estatal en el campo agropecuario fue reiterada, llegando, en el año 2009, a un coeficiente de 2.3% cuando en el año 2000 había sido de 7%, perdió casi cinco (5) puntos porcentuales. ¿Cómo se manifestó la reducción del gasto gubernamental en el valor de la producción agrícola? La reducción del gasto gubernamental, en el sector, se manifestó en un virtual estancamiento en el crecimiento del valor de la producción agrícola. Éste apenas creció, en promedio, durante el período 1980-1999, 0.7%. El área de la agricultura que padeció el mayor castigo fue indudablemente la producción de los cultivos de exportación (caña de azúcar, café, cacao y tabaco), cuyo valor creció en promedio -2.41%. Este desplome se entiende, puesto que la política neoliberal asumida por el Estado burgués dominicano, tenía por objeto, entre otros objetivos, sustituir el modelo agroexportador, por un modelo fundado en determinados servicios (turismo, telecomunicaciones, etc.). A este desplome le siguió la producción de leguminosa (habichuelas y guandules) que creció -0.49%. Otros grupos de bienes agrícolas, tuvieron un crecimiento, en el valor de la producción, positivo, pero muy limitado: valor de la producción de textiles (sisal y algodón), 0.27% y varios (bija y frutos de palma), o.39%. Éstos últimos renglones no pudieron crecer siquiera en un 1/2%. Donde el modelo neoliberal ha sido eficiente, es en las importaciones. La situación de estancamiento en el crecimiento del sector agrícola, forzó un ascenso en las importaciones, el cual contribuyó con el saldo deficitario de la balanza de bienes en el sector. El balance agropecuario, en el lapso 1980-1991, alcanza un pico positivo, en el año 1981, de US$546 millones; cae en los dos años subsiguientes y se recupera en el 1984; desde este último año, inicia un acelerado descenso hasta el año 1991. Desde el año 1992 en adelante el saldo se torna negativo, acumulando un saldo deficitario hasta el año 1998, de -US$549 millones. La pendiente enjabonada tomada por el balance agropecuario, desde el año 1984, no es casual. Fue en éste que el gobierno burgués jorgeblanquista aplicó, con toda sus fuerzas, los ajustes neoliberales a la economía dominicana, bajo la égida del Fondo Monetario Internacional, los cuales castigaron sin piedad alguna al sector agropecuario y ahondaron el déficit de producción agrícola interna. La política neoliberal gravitó negativamente también sobre el financiamiento de la producción, por parte de la banca comercial. El préstamo bancario nominal, al sector agropecuario, fue aumentando de una manera consistente, pues de RD$1,542 millones, en el año 1982, se disparó a RD$66,502 millones, en el año 1999; naturalmente todo ello fue posible gracias a la gran inflación que azotó a la economía en el decenio de los ochenta; es por esta razón que cuando deflactamos tal préstamo, para obtener el real, nuestra afirmación queda confirmada;

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incluso el real alcanzó tasas negativas de crecimiento, en los años 1984, 1985, 1987, 1988, 1990, y 1996. El Ministerio de Agricultura, en su Anuario Estadístico Agropecuario, del año 2004, colgado en su página electrónica, aporta muchísimas informaciones estadísticas, que nos permiten completar el cuadro de la tragedia agraria neoliberal. En el cuadro 9.1, del Anuario, página 116, aparecen los precios nominales (éstos constituyen los precios promedios registrados cada año) de algunos productos agropecuarios a nivel de finca, en el período 1990-2004, expresados en pesos dominicanos por quintal del producto o pesos dominicanos por millar, en el caso específico del plátano. Se advierten allí, incrementos porcentuales muy notorios, a favor del productor agrícola. ¡Pero cuidadito, camaradas, que tienen como base precios nominales, los cuales se ven inflados directamente por la inflación!, por tanto, tales precios deben ser transformados en reales, mediante el procedimiento de la deflactación. En el Anuario, en la página 119, cuadro 9.4, aparecen los precios reales de los productos agrícolas, a nivel de finca. ¿Cómo el Ministerio hizo los cálculos? Simplemente los precios nominales fueron deflactados con el Índice de Precios al Consumidor, año base 1989, aportado por el Banco Central de la República Dominicana. Hagamos la comparación de los resultados obtenidos. Primero, los precios nominales, de unos 17 productos agrícolas, del año 1990 al año 2004, todos experimentaron incrementos porcentuales positivos; en cambio sus precios reales, experimentaron incrementos positivos, solamente en 10, por tanto, 7 productos, en sus precios reales acusaron incrementos porcentuales negativos. Segundo, los incrementos porcentuales de los precios nominales, todos fueron de tres dígitos, muy elevados; pero a nivel real solamente en el caso del tomate industrial fue de tres dígitos. Estos resultados ponen al descubierto el deterioro de los precios reales a causa del factor inflacionario. Para finalizar pongamos como ejemplo al productor de arroz, cuando éste puso en manos del mercado un quintal de arroz blanco, recibió RD$1,097.40, pero en términos reales solamente recibió RD$142.10, de modo que el precio real apenas representó un 13% del precio nominal. Pasemos a examinar la problemática de los costos de producción, por tarea, que en el Anuario, el Ministerio de Agricultura, los expone en la página 139, en términos nominales, por lo que la comparación debe hacerse con el precio nominal a nivel de finca. ¿Qué encontramos, cuando hicimos la comparación? Descubrimos que al comparar los incrementos porcentuales de los costos de producción, con los incrementos de los precios nominales, los primeros fueron mayores que los segundos, en varios productos. Y si ello es así, e indudablemente lo es, entonces los niveles de beneficios del agricultor también se fueron deteriorando en el período 1990-2004. Estas relaciones del agricultor con el mercado, dieron lugar a resultados adversos al productor, facilitando su ruina en el plano económico. Igualmente, el reparto de trocillos de tierra, por los gobiernos de los partidos burgueses dominicanos, al amparo de la política neoliberal, queda completamente desenmascarado. En el capítulo IX, del Anuario que estamos estudiando, vemos cifras que dan cuenta del desempeño de la “reforma agraria” dominicana. En el extenso período 1961-2004, se efectuaron 813 asentamientos, beneficiando a 110,524 parceleros, con una extensión de 766,909 hectáreas. Cuando se cuentan por millones 76


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tanto los campesinos pobres, como las hectáreas de tierra que poseen los terratenientes, la “reforma agraria” de nuestros gobiernos burgueses, se regocija por asentar unos cuantos parceleros, en unas cuantas hectáreas, dejando intacto el régimen terrateniente de posesión de la tierra; esto es lo que se llama una burla al campesinado. ¡En el plano teórico, palabrería huera, en el plano práctico, traición abierta a la lucha revolucionaria del campesinado, ha sido el perfil programático de nuestros gobiernos burgueses neoliberales! La Comisión Económica para América Latina (CEPAL), en el año 2001, publicó su obra Desarrollo económico y social en la República Dominicana (Tomo I y Tomo II), donde toca temas de suma importancia, particularmente el referido a la industria dominicana. El Tomo II, que es el compendio estadístico, de dicha obra, su capítulo VII, está consagrado a suministrar datos estadísticos de la industria, que nos permitirá interpretar la evolución de aquélla en los dos últimos decenios del siglo XX. El PIB manufacturero, que aparece en uno de los cuadros del capítulo citado, la CEPAL lo estructuró en forma de índice, tomando el 1991, como año base. Salta a la vista, de manera inmediata, como el índice del PIB manufacturero, en el decenio de los ochenta, presentó cifras inferiores a las correspondientes al año base, lo que quiere decir que el PIB manufacturero de los años ochenta estuvo por debajo del PIB manufacturero del año 1991, en términos absolutos; de donde se desprende que la década perdida, matizada por la política de ajuste fondomonetarista, tuvo un impacto reduccionista en el PIB manufacturero, de ahí su pobre desempeño en el lapso indicado, aunque en el decenio de los noventa, la situación industrial experimentó una ligera mejoría. La industria, en el primer decenio del siglo XXI (Banco Central de la República Dominicana -1996-2012-: “Encuesta nacional de opinión empresarial al sector manufacturero”. Página electrónica, consultada en el mes de agosto de 2012. Santo Domingo, R.D.), se puede percibir con informaciones del Banco Central de la República Dominicana, que realiza una encuesta trimestral de opinión empresarial al sector manufacturero dominicano, desde marzo de 1995. A partir del año, arriba indicado, hasta el presente, tenemos informaciones, algunas valiosas, de la industria manufacturera. El común denominador, de los resultados evacuados de las mencionadas encuestas trimestrales, fundamentados en las respuestas ofrecidas por los ejecutivos manufactureros, es el siguiente: aumento de los precios de las materias primas nacionales y extranjeras; aumento del coste de transporte; ociosidad de la capacidad de producción; precariedad en el suministro de energía eléctrica; bajo niveles de exportación; altibajos en la demanda interna, por parte de la población dominicana; etc. Las empresas grandes fueron proclives a suministrar respuestas alentadoras, en los campos de la producción, ventas, entre otros, en cambio, las empresas pequeñas exponen las dificultades que encontraban, cada trimestre, para llevar a cabo sus actividades productivas, en la era de dominio del neoliberalismo. Aquí se presentó claramente la diferenciación industrial capitalista. Unos hacia el progreso. Otros hacia la precariedad. El descrito común denominador, señala un problema estructural que aqueja el desarrollo capitalista de la industria dominicana. El modelo neoliberal dominante, ha sido incapaz de resolver estos problemas que tanto las afectan, obligándolas a elevar sus costos de 77


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producción, a elevar sus precios, para mantener sus tasas de ganancias y las colocan en condiciones desventajosas para competir con las transnacionales que invaden el mercado nacional. En el Directorio Industrial Manufacturero 2004 (Banco Central de la República Dominicana -2004-: “Directorio industrial de la República Dominicana”. Página electrónica, consultada en el mes de agosto de 2012. Santo Domingo, R.D.), dice el Banco Central que para el año 2004, existía en la República Dominicana un total de 2,028 industrias manufactureras, con 115,804 empleados; distribuidas así: 731, en el Distrito Nacional, con 48,718 empleados; 528, en la provincia Santo Domingo, con 30,716 empleados; 308, en Santiago de los Caballeros, con 14,017 empleados; y 461, en el resto del país, con 22,353 empleados. El Distrito Nacional, la provincia de Santo Domingo y Santiago de los Caballeros, concentraron el 77% de las industrias y el 81% de los ocupados. El resto del país se quedó con el 23 y 19%, de las industrias y empleados, respectivamente. Estas características denotan la persistencia de un desigual desarrollo industrial regional, que el modelo neoliberal lejos de atenuarlo, lo que ha hecho es agudizarlo. En el Distrito Nacional, que poseía 731 industrias, de éstas, 110 correspondieron a la rama de alimentos y bebidas, con 24,726 empleados. Éstos representaron el 51% del total. Era pues dominante, la rama citada. Les seguían las industrias relacionadas con actividades de edición e impresión y de reproducción de grabaciones y fabricación de sustancias y productos químicos. Las industrias productoras de bienes de capital o medios de producción eran pocas y concentraban un número escaso de empleados, así las industrias relacionadas con la fabricación de metales comunes; fabricación de productos elaborados de metal, excepto maquinaria y equipo; fabricación de maquinaria y equipo; fabricación de maquinarias y aparatos eléctricos; fabricación de instrumentos médicos, ópticos y de precisión y fabricación de relojes; fabricación de vehículos automotores, remolques y semirremolques, eran 83, con 2,247 empleados. De modo que su incidencia cuantitativa era limitada en el Distrito Nacional, en comparación a las demás ramas de actividad industrial. Santo Domingo, poseyó 528 industrias manufactureras. De éstas, 93 con 7,091 empleados, pertenecieron a la rama de alimentos y bebidas, seguida de la rama de fabricación de sustancias y productos químicos, que concentró 73 empresas y atrajo a 6,232 empleados. En esta provincia se destaca la presencia de solamente una gran industria maquinizada, relacionada con la refinación de petróleo, con 1,402 ocupados. Igualmente, las industrias productoras de bienes de capital, en Santo Domingo, comparadas con el resto, estuvieron en minoría, tanto en el número de empresas como en el nivel de empleados, pues eran 73 con 4,548 empleados. Santiago de los Caballeros, concentró 308 empresas industriales y 14,017 obreros y empleados. De estos totales, la rama de productos alimenticios y bebidas, acaparó el 23.37% de las empresas y el 38.54% de los ocupados. Las industrias productoras de bienes de capital o medios de producción, en esta provincia, tuvieron una presencia casi imperceptible. El resto del país, concentró 461 industrias y 22,353 ocupados. La rama de productos alimenticios y bebidas, acaparó más de la mitad de las empresas (235) y más del 4/5 de

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obreros y empleados (18,483), de modo que la producción de bienes de capital, en el interior del país, es casi inexistente. La Oficina Nacional de Estadística (ONE), en el año 2010, realizó un proceso de captación de informaciones de extrema importancia denominado Directorio de Empresas y Establecimientos. (Banco Central de la República Dominicana -2004-: “Directorio industrial de la República Dominicana”. Página electrónica, consultada en el mes de agosto de 2012. Santo Domingo, R.D.). De conformidad con este Directorio, en el año 2010, había un total de 4,308 industrias manufactureras, lideradas por “Elaboración de productos alimenticios” y “Actividades de impresión y reproducción de grabaciones”. En lo que concierne al total de empresas por rango de ocupados según sección y división de actividad económica, el Directorio registró 2337 microindustrias (1 a 9 ocupados); 1,274 industrias pequeñas (10 a 49 ocupados); 247 industrias medianas (50 a 99 ocupados); 218 industrias grandes (100 a 249 ocupados); 206 industrias grandes (250 ó más ocupados); y 26 industrias adicionales, para totalizar 4308. Estas cifras son un reflejo muy claro del predominio casi absoluto de tamaños de la industria que no exceden el mediano. En cuanto a la ubicación provincial, de las industrias manufactureras, éstas tuvieron concentradas en el Distrito nacional (1,600); Santiago (654); La Vega (135); San Cristóbal (218) y la provincia de Santo Domingo (971). ¿Qué se infiere de los datos relativos a la industria, suministrados por el Banco Central y la Oficina Nacional de Estadísticas? Simplemente que el modelo neoliberal no fue capaz de alentar el desarrollo del Sector I, es decir, el sector productor de medios de producción; fomentó el Sector II, es decir, el sector productor de artículos de consumo; en otras palabras fomentó la industria liviana en perjuicio de la industria pesada y sin ésta no es posible que la República Dominicana, pase del subdesarrollo al desarrollo. En este aspecto el fracaso del neoliberalismo ha sido estrepitoso. Al principio de la década de los años setenta, el modelo neoliberal, se fue imponiendo en el mundo capitalista. Uno de sus atributos fue llevar a cabo una reforma estructural, de la economía capitalista, para adecuar su funcionamiento al recetario neoliberal, cuya característica esencial se expresa en excluir el activismo estatal de la economía y permitir el accionar libre del capital financiero. En el decenio de los ochenta los países latinoamericanos, y con ellos, la República Dominicana, sufrieron agudos choques que hicieron retroceder el PIB; los capitales externos se alejaron y la distribución de la renta alcanzó cotas de desigualdad no vistas. Al mismo tiempo caía el Muro de Berlín y cesaba la guerra fría. Fue en esta coyuntura que, según J. Clift, en su artículo “Más allá del Consenso de Washington”, Revista Finanzas y Desarrollo, del Fondo Monetario Internacional, “(…) el economista John Williamson acuñó la expresión “Consenso de Washington” para describir la serie de reformas que las economías estatizadas de América Latina podrían aplicar para atraer nuevamente a los capitales privados después de la debilitante crisis de la “década perdida” de los años ochenta (…)”. (Clift, J. -2003-: “Más allá del Consenso de Washington”. Revista Finanzas y Desarrollo. Fondo Monetario Internacional. Volumen 40. Número 3, pág. 9). El Consenso de Washington, que data de 1989, implicó 10 reformas económicas que debían ejecutar los países en desarrollo: disciplina fiscal; reordenación de las 79


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prioridades del gasto público; reforma tributaria; liberalización de las tasas de interés; tipo de cambio competitivo; liberalización del comercio; liberalización de la inversión extranjera; privatización de las empresas estatales; desregulación; y derechos de propiedad. Aunque Williamson no la concibió como una receta, rápidamente las instituciones de la Bretton Woods, la hicieron suyas y la recetaron al mundo en desarrollo, particularmente en América Latina. ¿Cuáles fueron los resultados? Algunos la evalúan del modo siguiente: “(…) los países deben completar las reformas – dice Williamson- de liberalización plasmadas en la versión original del Consenso de Washington. El resultado de estas reformas puede haber resultado insignificante; mas sin embargo, la mayoría de las evaluaciones serias concluyen que su impacto fue positivo, a pesar de que, en algunos casos, se puede criticar la forma de implementarlas. Por ejemplo, la liberalización del comercio se centró exclusivamente en las importaciones, sin brindar suficiente atención a mejorar el acceso al mercado de exportación y establecer un tipo de cambio competitivo para asegurar que los recursos liberados en los sectores que compiten con los importadores fluyan hacia el sector exportador. La liberalización financiera a menudo tuvo lugar sin el complemento apropiado de supervisión prudencial que exige un sistema financiero liberalizado. Con demasiada frecuencia, las empresas privatizadas no se vendían en un mercado competitivo, ni estaban apropiadamente reguladas (…)”. (Williamson, J. -2003-: “No hay consenso. Reseña sobre el Consenso de Washington y sugerencias sobre los pasos a dar”. Revista Finanzas y Desarrollo. Fondo Monetario Internacional. Volumen 40. Número 3, pág. 12). (Los subrayados son nuestros). De esta evaluación de Willianson, solo se desprende una conclusión: fracasaron las reformas de primera generación (reformas comercial, financiera, tributaria, de la cuenta de capital y privatización de las empresas estatales). Sus puntos luminosos han traído una gran oscuridad: la liberalización del comercio exterior, tal como lo admite Willianson, ha permitido que las importaciones aumenten sin freno alguno y la liberalización de los mercados financieros, han alentado al capital financiero de corto plazo para que aproveche mejores tasas de interés en nuestras naciones, provocando a menudo crisis financieras. Continuemos el balance. “El entusiasmo inicial –asevera Guillermo Ortiz, entonces gobernador del Banco Central de Méjico- con las llamadas reformas de primera generación no fue acompañado por resultados acordes con las expectativas generadas…”, “no se alcanzaron las tasas de expansión observadas en los años de posguerra…”, “a partir de la segunda mitad de los años noventa, la región experimentó nuevamente crisis financieras que echaron para atrás buena parte de los logros alcanzados…”, “los magros resultados obtenidos en estos 20 años han generado un cuestionamiento sobre el curso emprendido…”, “la insatisfacción con el desempeño económico se ha reflejado en un desencanto con las reformas económicas e incluso con los resultados de la democracia…”, y ”repetidas crisis financieras, períodos de volatilidad en los mercados financieros han generado un sustancial retroceso tanto para los indicadores de bienestar y pobreza, como para las perspectivas futuras de la región…” (Los subrayados son nuestros). Todas las expresiones citadas, son parte de la evaluación que del Consenso de Washington, efectúa Guillermo Ortiz, gobernador del Banco Central de México. (Ortiz, G. -2003-: “América Latina y el Consenso de Washington”. Revista Finanzas y Desarrollo. Fondo Monetario Internacional. Volumen 40. Número 3, pp. 14-15).

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Stiglitz, por su parte, asevera: “El experimento denominado reforma está fracasando en América Latina. Después de un breve repunte a principios del decenio de 1990, el crecimiento se ha hecho más lento…Muchos de los países de la región sufren recesiones, depresiones y crisis, algunas de las cuales han alcanzado niveles sin precedentes, que recuerdan a los de la Gran Depresión…Una estrategia de reforma que prometió crear una prosperidad sin precedentes ha fracasado de una manera casi sin precedentes (…)”. (Stiglitz, J. -2003-: “El rumbo de las reformas. Hacia una nueva agenda para América Latina”. Revista de la CEPAL, Santiago de Chile, No. 80, pág. 8). (Los subrayados son nuestros). Ahora, escuchen lo que dice el Banco Mundial: “Aunque la apertura al comercio puede ser un importante estímulo para el crecimiento, por sí sola la liberalización comercial no es suficiente para generar aumentos de los ingresos ampliamente distribuidos (…)”. (Banco Mundial -2002-: Informe anual 2002. Volumen 1. Washington, pág. 62). (El subrayado es nuestro). No hay dudas, fracasaron las reformas de segunda generación. “(…) Las reformas macroeconómicas –alegan Moreno, Pérez y Ruiz, en la revista Perfiles Latinoamericanos- no han logrado insertar a América Latina en una senda de desarrollo ni tampoco cerrar la brecha de ingresos con respecto a Estados Unidos, su socio comercial más importante. En 1980, el PIB promedio per cápita de la región era equivalente al 29.1 por ciento del correspondiente a Estados Unidos. Diez años después, en 1998, la brecha se había ampliado; en proporción, era todavía más baja (21.2 por ciento). Dada la reducción del PIB medio per cápita latinoamericano en los últimos seis años, es normal que la brecha sea todavía mayor: el PIB real latinoamericano es equivalente apenas a un 19 por ciento del respectivo en Estados Unidos”. (Moreno, C.; Pérez, E. y Ruiz, P. -2004-: “El Consenso de Washington: aciertos, yerros y omisiones”. Revista Perfiles Latinoamericanos, de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, Sede México. INTERNET: redalyc.uaemex.mx/redalyc/pdf; consultado el 12 de junio de 2007, pág. 6). (El subrayado es nuestro. M.L.). Huelga cualquier comentario adicional. Por otra parte, el impacto de las reformas económicas de primera generación, en la reducción de la pobreza, no ha sido muy halagador. Samuel A. Morley (2002), en su estudio “Distribución del ingreso y reducción de la pobreza en América Latina después de una década de globalización”, al analizar e interpretar a Quentin Wodon (2001), en su estudio “Poverty in Latin America: Trenes (1986-1998) and determinants”, aporta evidencias empíricas sobre el impacto de las reformas económicas sobre la pobreza en el subcontinente latinoamericano. “El trabajo de Morley es central para entender el origen de la desigualdad en América Latina. Para el autor, la excesiva desigualdad en la distribución de los recursos escasos (capital y mano de obra capacitada) explica la persistente inequidad en la región…Otro aspecto importante que discute Morley en su trabajo es hasta qué punto las reformas económicas aplicadas en la región durante los 90s tuvieron impacto negativo o positivo en la distribución del ingreso. Las evidencias empíricas no conducen a una conclusión definitiva en torno a la relación mencionada y más bien se plantea de cómo este impacta a su vez la distribución del ingreso”. (Lizardo, J. -2002-, p. 8.). En efecto, durante el decenio de los noventa, la reducción de la desigualdad en la distribución del ingreso, prácticamente fue imperceptible. Hasta los mismos partidarios de la globalización admiten un agravamiento de la desigualdad distributiva en el mundo: “(…) la desigualdad entre países obviamente ha aumentado en las últimas décadas, que el economista de Harvard, Lant Pritchett, ha descrito como 81


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“auge de la divergencia”. Los ingresos promedios de las naciones avanzadas han seguido incrementándose, mientras que en el otro extremo de la distribución, particularmente en muchos países de África subsahariana, se han estancado o han disminuido”. (Loungani, P. -2003-: “Desigualdad. Se ve, pero no se ve”. Revista Finanzas y Desarrollo. Fondo Monetario Internacional. Volumen 40. Número 3, pág. 22). (El subrayado es nuestro. M.L.). Sin embargo, otras investigaciones apuran conclusiones relativamente diferentes a las arriba externadas. Verbigracia, Andrea C. Bandeira y Fernando García, en “Reformas y crecimiento en América Latina” (Bandeira, A. y García, F. -2002-: “Reformas y crecimiento en América Latina”. Revista de la CEPAL, No. 77, pp. 83-100). donde exponen los resultados de un estudio econométrico para medir el impacto de las reformas económicas en América Latina, para unos 17 países, arguyen que el impacto general de las reformas en el producto per cápita fue positivo y considerando la productividad total y parcial de los factores, el canal principal fue el efecto positivo en la productividad del factor capital físico. Empero, un “(…) corolario de la investigación presentada en el presente artículo –dicen nuestros autores- tiene que ver con los efectos de las reformas en la distribución del ingreso… el impacto de las políticas en la productividad del capital debe de haber aumentado relativamente más que la de los demás factores. La evolución relativa de las productividades y, por lo tanto, de las remuneraciones, causada por las reformas, puede haber favorecido en cierta medida la concentración de ingresos (…)”. (Bandeira, A. y García, F. -2002-: “Reformas y crecimiento en América Latina”. Revista de la CEPAL, No. 77, pág. 98). Lo que desean decir estos distinguidos investigadores es que las reformas impulsaron el crecimiento económico, pero éste tuvo un carácter concentrado en términos distributivos, a favor del capital, y en desmedro del trabajo. Con otras palabras estamos diciendo lo mismo: fracasaron las reformas neoliberales de primera generación. Las autoridades dominicanas, se sintieron muy optimistas por el hecho de que en el decenio de los noventa, la economía dominicana estuvo activamente envuelta en reformas estructurales, propias del Consenso de Washington. En efecto, las tasas de inflación de dos dígitos desaparecieron, mejoró el ahorro fiscal con la privatización de las empresas estatales, cesó la expansión monetaria para financiar los déficit del sector público consolidado, en el comercio exterior irrumpió con gran ímpetu las exportaciones de zonas francas y las reservas monetarias internacionales, en el Banco Central de la República Dominicana, se vieron fortificadas. Sin embargo, desequilibrios crónicos se ampliaron y surgieron nuevos. El déficit de la balanza de bienes y el déficit en la balanza de renta de la inversión, en la cuenta corriente de la balanza de pagos, se han tornado recurrentes, crónicos; la inversión en capital humano es débil, por lo que contextos de equidad y competitividad sistémica, se alejan; el desarrollo de la actividad productiva se llevó a cabo, sin tomar en cuenta la preservación del medio ambiente, siendo víctimas de lesiones irreparables en algunos de sus componentes. Pero también el crecimiento asombroso del PIB, delató una deficiencia preocupante, puesto que un bajo porcentaje de éste obedeció a una aproximación del PIB efectivo al PIB estimado, poniendo en claro el fenómeno de la subutilización y del déficit de producción. Las reformas de primera generación, particularmente la promulgación de una nueva ley de inversión extranjera, coadyuvaron a alentar la afluencia de capitales frescos hacia la 82


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economía dominicana, poniéndole término a la restricción externa que prevaleció en todo el decenio de los ochenta. Ello, amparado en un marco de cierta estabilidad macroeconómica y de aumento de la rentabilidad de la actividad productiva. En efecto, Ffrench-Davis y Reisen, en su libro, Flujos de capital e inversión productiva. Lecciones para América Latina, dicen: “(…) Sin embargo, la reanudación del acceso al capital externo también planteó desafíos respecto a la estabilidad y sustentabilidad de los equilibrios macroeconómicos y puso en peligro las posibilidades de alcanzar un desarrollo más sólido. En efecto, la afluencia de capitales tuvo un efecto adverso sobre la evolución de los tipos de cambio reales, contribuyó al auge del crédito interno, y condujo a la acumulación de pasivos externos…de este modo, hizo a la economía más vulnerable ante los shocks externos adversos (…)”. (Ffrench-Davis, R. y Reisen, H. 1997-: Flujos de capital e inversión productiva. Lecciones para América Latina. McGraw-Hill, CEPAL-OCDE, Impreso en Chile). A todo lo antes dicho, se añade un alto componente ideológico en las reformas, que se concretizan en el credo neoliberal: fe extrema en el sector privado, desconfianza al sector público, las señales que emite el mercado transitan de forma expedita, la intervención estatal genera desequilibrios y otras expresiones cargadas de ideologías. Que las reformas se hayan fundamentado en el enfoque neoliberal, de manera dogmática y esquemática, constituye probablemente el defecto estructural de la reforma de la economía dominicana. Es por esta razón, que muchas de las reformas se hicieron de forma precipitada y abrupta, verbigracia la reforma arancelaria que se comenzó a aplicar antes de que el Congreso Nacional la aprobara. Las reformas de primera generación deben ser reformadas. Parece ser que se requiere un proceso de reformas de segunda generación, proponiendo el mejoramiento del funcionamiento de los mercados, fortaleciendo la importancia de los horizontes de más largo plazo y de los factores de producción; exigiendo un sector privado dinámico y moderno y un Estado eficiente; procurando factores de producción, en los cuales la heterogeneidad sea mínima; y concibiendo las reformas como un medio para el progreso, abandonando el camino del fetichismo creado a su alrededor. (Véase a Ffrench-Davis, R. -1999-, en su obra Macroeconomía, comercio y finanzas para reformar las reformas en América Latina, McGraw-Hill, CEPAL, Impreso en Chile, pp. 1-14). En este camino la reforma institucional es fundamental. Finalmente tenemos que evaluar, en términos cuantitativos, la competitividad estructural de la economía dominicana, a lo largo del período bajo estudio, bajo el influjo de las reformas estructurales neoliberales. Esta competitividad se expresa no sólo en el comportamiento de las exportaciones, sino igualmente en el avance que pudiera comprobarse en factores propiamente internos como el aumento de la producción por habitante. En la República Dominicana, el producto por habitante ha ido creciendo de manera significativa, multiplicándose por 1.17 del año 1970 al 2000; magnitud esta parecida a las alcanzadas, en el renglón discutido, por la Unión Europea y la nación estadounidense (se multiplicó por 1.71 y 1.56, respectivamente), pero muy inferior a la alcanzada por Japón, que se multiplicó por 2.12.

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El aumento del producto per cápita dominicano, advino por dos corrillos: aumento propiamente de la producción y caída del crecimiento de la población. Algo similar ocurrió con las exportaciones per cápita. Aumentaron no solamente gracias al incremento de las mismas, sino en gran medida por la caída en el crecimiento de la población dominicana. El fenómeno de la caída, en el crecimiento de la población, no es exclusivo de la República Dominicana, puesto que se ha manifestado en toda América Latina; y lo que es mucho más preocupante es que las poblaciones latinoamericanas están siendo afectadas por el proceso de envejecimiento. Alerta la CEPAL lo siguiente: (…) Según cifras… del CELADE…entre los años 1950 y 2000, la relación entre el número de personas de 60 o más años y la población total habrá aumentado… de 6% a 7.9%. Pero en el último decenio, este proceso se ha intensificado y se prevé que dicha proporción llegará a más de 14% en los próximos 25 años (…). (Véase CEPAL -1999-: “En nuevo perfil demográfico de América Latina y el Caribe”. Notas de la CEPAL. Septiembre 1999, No. 6. INTERNET: www.eclac.cl/prensa /noticias/notas/7/2287/notas6esp.pdf; consultado el 11 de junio de 2007). Ahora bien, María del Carmen Guisán, María Teresa Cancelo y otros, en la investigación de carácter econométrico, denominada Crecimiento económico en los países de la OCDE, nos orientan sobre el camino a transitar para evaluar la competitividad estructural de las economías de determinados países desarrollados. En dicho trabajo ensayan tres (3) modelos con características dinámicas: Primero. Utilización de tres (variables), el producto por habitante (PH), capital humano por habitante (PS2), centrado esencialmente en el porcentaje de la PEA que ostenta un nivel educativo a partir de la conclusión de la educación media y el producto agregado por habitante con rezago (PH-1); la primera entra como variable dependiente y las dos restantes como variables independientes. Segundo. Utilización de tres (variables), exportaciones industriales por habitante (XH), el producto agregado por habitante (PH) y exportaciones industriales por habitante con rezago (XH-1); la primera entra como variable dependiente y las dos restantes como variables independientes. Tercero. Utilización de tres (variables), exportaciones industriales por habitante (XH), capital humano por habitante (PS2), centrado esencialmente en el porcentaje de la PEA que ostenta un nivel educativo a partir de la conclusión de la educación media y exportaciones industriales por habitante con rezago (XH -1); la primera entra como variable dependiente y las dos restantes como variables independientes. Los resultados de la aplicación de los modelos descritos, fueron auspiciosos, en los cuales se pudo comprobar particularmente el impacto del nivel educativo sobre la competitividad estructural estudiada, a un grado tal que los autores del estudio, dicen lo siguiente: “Evidentemente hay otros factores que influyen en la evolución de PH y XH, pero la mayoría de ellos, como el nivel de stock de capital físico, ya están recogidos en gran parte a través de la variable retardada. Los resultados ponen de manifiesto la importante influencia positiva que tiene el incremento del capital humano, para el 84


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aumento de la competitividad estructural, ya que incrementa tanto la producción por habitante como la capacidad exportadora”. (Véase CEPAL -1999-: “En nuevo perfil demográfico de América Latina y el Caribe”. Notas de la CEPAL. Septiembre 1999, No. 6. INTERNET: www.eclac.cl/prensa /noticias/notas/7/2287/notas6esp.pdf; consultado el 11 de junio de 2007). Al aplicar estos modelos, al caso dominicano, de inmediato tuvimos que enmendarlos profundamente, por la inexistencia de estadísticas bien organizadas sobre las variables involucradas en los modelos. De ahí que, sí mantuvimos el producto agregado por habitante; las exportaciones industriales fueron sustituidas por exportaciones de bienes y servicios; y como capital humano, usamos una variable proxy, el gasto público en educación. Todas estas variables medidas en términos reales (1970=100). Los resultados arrojados por los tres modelos econométricos corridos, son muy buenos estadísticamente y están acordes con la teoría económica. (Ver la bondad del ajuste econométrico en nuestra obra Política económico-social dominicana, pp. 361-362, 363364 y 366-367). En adición debemos decir que, a juzgar por los coeficientes estimados, el PIB real por habitante mostró una fuerte incidencia en la determinación de las exportaciones por habitante, e igualmente, éstas por igual con relación a la determinación del PIB real por habitante. Las variables rezagadas, en cada modelo mostraron, una mayor incidencia, por encima de las demás variables explicativas, poniendo al descubierto que probablemente otras variables no explicitadas en los modelos, verbigracia, la formación de capital, ejercen un impacto considerable en la determinación de las variables, que desempeñaron el rol de dependientes en los tres modelos; asimismo, este tipo de resultados, nos pudiera estar diciendo que ni el PIB real por habitante, ni las exportaciones por habitante, se ajustan de manera instantánea a los cambios de las variables independientes no afectadas por rezagos, todo lo contrario, tienden ajustarse con cierto rezago. Finalmente, si bien es cierto que el coeficiente de la variable explicativa, gasto público real en educación por habitante, asume valores positivos, en el primer y último modelos, su cuantía, su magnitud es relativamente baja, por lo que la reacción de variación, de las variables dependientes explicitadas, ante el cambio relativo de la misma, es rígida; a ello hay que agregar que en el tercer modelo, el coeficiente de la variable en discusión, resultó estadísticamente no significativo. La inferencia es obvia, el gasto educativo en la República Dominicana, probablemente por su cuantía insuficiente y de calidad cuestionable, no guarda la debida relación con las necesidades de acumular capital humano de calidad, con vista a robustecer la competitividad estructural de la economía dominicana. De hecho, entonces, la competitividad estructural de la economía dominicana ha corrido esencialmente a cargo del aumento del PIB real per cápita y el aumento cuantitativo de la formación de capital (variable oculta en las variables rezagadas), no así, en lo que concierne a elevar al nivel educativo de la PEA dominicana. Por otra parte, si desglosáramos la exportación de bienes y servicios, reduciéndola a la exportación de bienes industriales, es casi seguro que los coeficientes alcanzados en el segundo y tercer modelos, por dicha variable, se irían de bruces, a condición de la debilidad dominicana en la exportación de bienes industriales nacionales. Siendo el componente educativo, una variable clave para afrontar el aumento de la competitividad estructural de las economías, a nivel mundial, excepto en la República Dominicana, en el período bajo estudio, constituye un clavo más en el ataúd del 85


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“Consenso de Washington”, del modelo neoliberal, de la reforma estructural, de las reformas coyunturales intensificadas a partir del decenio de los ochenta, y del mismo Estado burgués dominicano, que muy bien se ha ganado el capirote de fallido, porque lo único que sabe hacer es obstruir lo que se puede hacer bien y distraer recursos ajenos hacia manos privadas. Por otra parte, en el primer decenio del siglo XXI, la situación no ha mejorado mucho, en el renglón del gasto social educativo, por habitante; éste, medido a precios de enero de 1999, se desplomó del año 2000 al 2004, pues creció en -41.2%, acumulando un promedio de -10.3%. Esto fue un verdadero escándalo, aunque hay que advertir que seis (6) años después experimentó una notable mejoría (año 2010). Sin embargo, cuando es evaluado a partir del porcentaje que representa respecto al PIB, los resultados son desalentadores. En el año 2000 ostentó un 2.19%, en el año 2004 cae a 1.19% y en el año 2010 se recupera alcanzando el 2.20% del PIB, es decir, apenas se pudo recuperar el porcentaje del año 2000. En otras palabras dicha proporción ha ido del estancamiento al retroceso, no al progreso. ¡Oh la era de progreso del estimado y excelentísimo Dr. Leonel Fernández! Ante el fracaso del modelo capitalista neoliberal, estamos en el deber de asumir las siguientes providencias: Intensificar, en el plano teórico-ideológico, la labor de desenmascaramiento del capitalismo y el neoliberalismo, que se expresan a través de la literatura de la nueva economía y de la literatura de la vieja economía que patrocina el Banco Central de la República Dominicana. Coordinar, promover y respaldar la lucha revolucionaria de nuestro pueblo, para obligar al gobierno neoliberal a parar en seco toda su política de hambre y miseria que aplica desde agosto del año 2012. Unir a los marxistas, unir a los patriotas, unir a la izquierda revolucionaria, unir a los hombres y mujeres progresistas; y lanzar un potente grito que se escuche en los más apartados rincones de la República Dominicana: ¡Unidad, Unidad, Unidad… hasta la victoria final! Muchas gracias, pasen buen día y el entendimiento vaya con ustedes,

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SECCIÓN 3 MUNDO OBRERO

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PROCESO EVOLUTIVO DEL MERCADO LABORAL DOMINICANO (1970-2010) Dr. Manuel Linares Introducción Descripción del mercado laboral dominicano postrujillista En el año 1970 se efectúa el quinto censo nacional de población y familia, en el cual se presentan resultados que muestran algunos cambios en el mercado de trabajo. En efecto, la absorción de miembros de la Población Económicamente Activa (PEA), por el sector agropecuario, sufre un desplome con relación a los resultados del censo correspondiente al año 1960; de hecho pierde 16 puntos porcentuales. Esto va confirmando la desagrarización del mercado; mientras que en contraste el proletariado manufacturero va ganando terreno, como se puede observar en el cuadro que exponemos más abajo, en las categorías ocupacionales referidas a la industria manufacturera. Cuadro 1 PEA dominicana (1960 y 1970) (Valores absolutos y relativos) Año 1960 Año 1970 Ocupación Personas % Personas % Profesionales, técnicos y afines 23,190 2.83 34,060 2.81 Gerentes, administradores… 3,250 0.40 3,797 0.31 Oficinistas y trabajadores afines 27,360 3.33 81,193 6.70 Vendedores y afines 45,630 5.56 61,705 5.09 Agricultores, ganaderos…y otros 504,820 61.51 551,617 45.52 Mineros, canteros y afines 1,560 0.19 Conductores y afines 18,570 2.26 38,662 3.19 Artesanos y operarios en ind. 71,470 8.71 136,013 11.22 Jornaleros y trabajadores man. 29,090 3.54 66,825 5.51 Trabajadores de servicios pers. 51,130 6.23 63,171 5.21 Ocupaciones no especificadas 44,640 5.44 174,661 14.41 Total 820,710 100.00 1,211,704 100.00 Fuente: Publicación de la ONE. Censos nacionales de 1960 y 1970. El mercado de trabajo, por otra parte, para el 1970 va adquiriendo un contenido de salarización más claramente con relación a la situación prevaleciente en el censo de 1960. Ahora, los asalariados asumen una participación relativa definitoria, respecto a las demás categorías ocupacionales (cuadro 2). Cuadro 2 Categoría de ocupación (año 1970) Categoría Cantidad % Empleadores 33,299 3.65 Trabajadores por cuenta propia 332,079 36.42 Asalariados 473,731 51.95 Trabajadores familiares no remunerados 72,717 7.97 89


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Total 911,826 100.00 Fuente: Publicación de la ONE. Censo Nacional de población 1960. Resumen general. Los flagelos del desempleo y el subempleo estuvieron muy presentes en el mercado de trabajo, tomando en consideración las informaciones que se derivan del censo de 1970. “Dichas cifras muestran en el año 1970 una desocupación de un 22.3% para los hombres y de 29.0% para las mujeres, representando ambos el 24.0% de la PEA de ambos sexos para el total del país que estaba fuera de las actividades productivas. Se puede observar además que las mayores tasas de desocupación, tanto en los hombres como en las mujeres, pertenecen a los grupos de edades más jóvenes”. (Ramírez, Nelson y otros -1983-: Población y mano de obra en la República Dominicana. IEPD. Santo domingo, R.D., pág. 8). El nivel de subempleo fue de 40%, uno de los más elevados, para ese momento, en América Latina. En el año 1981 se realiza otro censo nacional de población y familia, que nos va a arrojar la siguiente realidad, a los fines del mercado de trabajo (cuadro 3). Cuadro 3 PEA dominicana, según sexo y zona (1970 y 1981) Concepto Censo de 1970 Censo de 1981 Total del país 1,239,092 1,915,388 Hombres 920,182 1,361,109 Mujeres 318,910 554,279 Zona urbana 483,315 1,042,925 Hombres 330,290 677,099 Mujeres 153,025 365,826 Zona rural 755,777 872,463 Hombres 589,892 684,010 Mujeres 165,885 188,453 Fuente: ONE, Censo Nacional de Población y Vivienda 1981. Al pasar del 1970 al 1981 se advierte, en el mercado de trabajo, que la mujer dio un paso de avance en su integración a las actividades productivas, pues mientras en el censo de 1970 su participación en la PEA era de 25.74%, para el censo de 1981 se mueve a 28.94%. De todos modos, aún en ese momento el aporte de la población femenina al esfuerzo productivo de la nación era bajo, como resultado de la existencia de trabas, costumbres y discriminación, típicas de los países subdesarrollados latinoamericanos y caribeños, en perjuicio del género femenino. En cambio, el aporte a la PEA, por los hombres, se mantuvo bien por encima del 70%. Cuadro 4 PEA dominicana de 10 años y más por condición de ocupación, según zona de residencia y sexo (Censos de 1970 y 1981) (Valores absolutos y relativos) Zona y sexo Total Ocupados Desocupados Tasa de desempleo (%) Censo 1970 1,239,092 941,541 297,551 24.0 Hombres 920,182 715,173 205,009 22.3 90


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Mujeres 318,910 226,368 92,542 Urbano 483,315 368,004 115,311 Hombres 330,290 255,026 75,264 Mujeres 153,025 112,978 40,047 Rural 755,777 573,537 182,240 Hombres 589,892 460,147 129,745 Mujeres 165,885 113,390 52,495 Censo 1981 1,915,388 1,563,994 351,394 Hombres 1,361,109 1,119,848 241,261 Mujeres 554,279 444,146 110,133 Urbano 1,042,925 896,219 146,706 Hombres 677,099 592,709 84,390 Mujeres 365,826 303,510 62,316 Rural 872,463 667,775 204,688 Hombres 684,010 527,139 156,871 Mujeres 188,453 140,636 47,817 Fuente: ONE, Censo Nacional de Población y Vivienda 1981.

29.0 23.9 22.8 26.2 24.1 22.0 31.7 18.3 17.7 19.9 14.1 12.5 17.0 23.5 22.9 25.4

La tasa de desempleo en el mercado laboral dominicano, para el 1980, se mantuvo en niveles altos (18.3%), aunque ligeramente inferior a la que prevalecía en el 1970 (24%), (cuadro 4). La desocupación se hace más notoria tanto a nivel de las mujeres como de la zona rural. “Este grupo de desempleados –dice la ONE- está compuesto por cesantes que son el 63% y por las personas que buscan trabajo por primera vez o de crecimiento demográfico (nuevas generaciones), las cuales han incrementado su participación de 2.3% de la población económicamente activa en 1970 a un 6.9% en 1981, cambio éste atribuible al alto crecimiento demográfico experimentado en el pasado y a la demanda insatisfecha de puestos de trabajo”. (ONE, Censo Nacional de Población y Vivienda 1981. Santo Domingo, R.D., 1982, pág. 46). Cuadro 5 PEA dominicana de 10 años y más (1970 y 1981) (Valores absolutos y relativos) Ocupación Año 1970 % Año 1981 Total 1,211,704 100.00 1,784,213 Profesionales, técnicos y afines 34,060 2.81 77,573 Gerentes, administradores y directivos 3,797 0.31 20,364 Oficinistas y trabajadores afines 81,193 6.70 96,592 Vendedores y afines 61,705 5.09 133,168 Agricultores, ganaderos, pescadores y otros 551,617 45.52 428,045 Conductores y afines 38,662 3.19 53,375 Artesanos y operarios en industrias 136,013 11.22 227,151 Jornaleros y trabajadores manuales 66,825 5.51 65,017 Trabajadores de servicios 63,171 5.21 207,662 91

% 100.00 4.35 1.14 5.41 7.46 23.99 2.99 12.73 3.64 11.64


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personales y afines Ocupaciones no especificadas 174,661 14.41 475,266 Fuente: Publicación de la ONE. Censos nacionales de 1960 y 1970.

26.64

El tipo de ocupación en el mercado de trabajo marcó un signo concluyente: la ocupación agropecuaria colapsó, pues perdió más de 20 puntos porcentuales de su participación en el total, como un reflejo de la situación de deterioro de las labores productivas en el sector citado. A pesar de todo, el grueso de la fuerza laboral continuó concentrado en la ocupación agrícola (cuadro 5). Cuadro 6 PEA dominicana de 10 años y más por zona, según sexo y categoría ocupacional (Censos de 1970 y 1981) Sexo y Total Urbano Rural categoría 1970 1981 1970 1981 1970 1981 ocupacional AMBOS 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0 SEXOS Empleador 2.7 1.6 2.9 1.9 2.6 1.1 Empleado 39.1 51.3 50.8 66.8 31.6 32.8 Trabajador 27.4 34.9 20.5 23.8 31.9 48.2 por cuenta propia Trabajador 6.0 3.3 2.1 2.2 8.4 4.7 familiar no remunerado Categoría no 24.8 8.9 23.6 5.3 25.5 13.2 declarada Hombres 74.0 71.1 68.0 65.0 77.8 78.8 Empleador 2.4 1.2 2.4 1.5 2.3 1.0 Empleado 29.4 33.1 34.2 40.3 26.3 24.5 Trabajador 23.2 28.1 16.3 18.3 27.6 40.0 por cuenta propia Trabajador 4.5 1.9 1.2 1.2 6.6 2.8 familiar no remunerado Categoría no 14.5 6.8 13.8 3.7 15.0 10.5 declarada Mujeres 26.0 28.9 32.0 35.0 22.2 21.2 Empleador 0.3 0.4 0.5 0.4 0.3 0.1 Empleado 9.7 18.2 16.6 26.5 5.3 8.3 Trabajador 4.2 6.8 4.2 5.5 4.3 8.2 por cuenta propia Trabajador 1.5 1.4 0.9 1.0 1.8 1.9 familiar no remunerado Categoría no 10.3 2.1 9.8 1.6 10.5 2.7 92


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Sexo y Total Urbano categoría 1970 1981 1970 1981 1970 ocupacional declarada Fuente: ONE, Censo Nacional de Población y Vivienda 1981.

Rural 1981

La PEA, por categoría ocupacional, en el censo de 1981 muestra un considerable aumento de la participación femenina en la categoría “Empleado”, ya que pasó de 9.7% en 1970 a 18.2% en 1981. Tal incremento debióse principalmente a una mayor integración de las mujeres que residen en la zona urbana, a las actividades productivas (cuadro 6). Cuadro 7 PEA dominicana de 10 años y más por zona, según sexo y categoría ocupacional (Censo 1981) Sexo y categoría Total 1981 Urbano 1981 Rural 1981 ocupacional AMBOS SEXOS 1,784,157 998,534 785,623 Empleador 29,903 20,260 9,643 Empleado 982,704 696,186 286,518 Trabajador por cuenta propia 668,540 247,673 420,867 Trabajador familiar no 63,654 23,288 40,366 remunerado Categoría no declarada 39,356 11,127 28,229 Hombres 1,264,671 647,463 617,208 Empleador 23,761 15,498 8,263 Empleado 633,968 420,338 213,630 Trabajador por cuenta propia 536,631 190,605 346,026 Trabajador familiar no 36,270 12,121 24,149 remunerado Categoría no declarada 34,041 8,901 25,140 Mujeres 519,486 351,071 168,415 Empleador 6,142 4,762 1,380 Empleado 348,736 275,848 72,888 Trabajador por cuenta propia 131,909 57,068 74,841 Trabajador familiar no 27,384 11,167 16,217 remunerado Categoría no declarada 5,315 2,226 3,089 Fuente: ONE, Censo Nacional de Población y Vivienda 1981. Para el año 1993 se realiza el séptimo censo nacional de población y vivienda, que en términos del mercado laboral arroja los siguientes resultados: La PEA representó el 47.3% de la población de 10 y más años de edad en el año 1993, casi de igual magnitud a la ostentada en el 1981 (que fue de 46.6%). La población ocupada (2,074,512) representó un 81% de la población definida como activa (que era de 2,607,021 personas). De ésta, un 20% eran agricultores y oficios afines; otro 17% eran artesanos; 12% eran comerciantes; 11% eran trabajadores en servicios personales y afines y otro 10% profesionales y afines, entre otros. 93


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“El censo de 1993 revela cambios muy importantes en la estructura de la población económicamente activa. Si bien la agropecuaria es todavía en el censo de población de 1981 la rama de actividad más importante en términos del monto de la población ocupada, con un 29.4% de la población económicamente activa; este nivel de participación se redujo significativamente a un 21% en 1993, siendo superada por 24% dedicada a los servicios comunales, sociales y personales. Estos cambios registrados están relacionados con las modificaciones sufridas por la economía del país en el mismo período”. (ONE, VII Censo Nacional. Resultados definitivos total país. 1993. Capítulo de definiciones y conceptos. Santo Domingo, R.D., 1998). (Véase el cuadro 8). Cuadro 8 Composición porcentual de la PEA dominicana ocupada, por categoría ocupacional, según dominio de estudio (Censo de 1993) Categoría Total país Distrito Resto Resto rural poblacional Nacional urbano Total 100.00 100.00 100.00 100.00 Empleador 3.04 3.45 2.93 2.71 Cuenta propia 38.66 28.85 33.36 57.15 Empleados del Estado 11.32 13.67 12.87 6.51 Asalariados 44.78 52.42 49.07 30.15 Familiar no 2.20 1.60 1.76 3.48 remunerado Fuente: Banco Central de la República Dominicana. La categoría ocupacional de la PEA, para el año 2000, no experimentó cambios fundamentales con relación a la situación prevaleciente en el primer lustro del decenio de los noventa, puesto que el sector asalariado más bien lo que hizo fue reafirmar su participación mayoritaria, con un 56.10%; mientras que el sector agropecuario continuó perdiendo fuerza en la absorción de miembros de la PEA, pues cae a 16.27%, cuando en el 1993 acaparaba el 21%. En esta misma línea de razonamiento el sector servicio sella definitivamente su predominio, en el campo analizado, debido a que su participación supera el 60% de la PEA. Un rasgo positivo que se debe destacar del mercado de trabajo, al final del siglo XX, es que el nivel de desocupación de la fuerza laboral descendió notablemente, con respecto al 1993, alcanzando una tasa de desempleo de 13.9%, cuando en el censo de 1993 era de 20.43%. (Véase los cuadros 9, 10 y 11). Cuadro 9 Principales indicadores del mercado de trabajo dominicano por dominio de estudio (año 2000) Tasas % Total del país Distrito Resto del Resto Nacional país rural Global de 55.2 61.1 55.1 49.3 participación Ocupación 47.6 50.9 47.7 43.9 Desocupación 13.9 16.6 13.4 10.9 Desocupación abierta 5.8 8.2 5.8 2.8 Fuente: Banco Central de la República Dominicana.

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Cuadro 10 Composición porcentual de la población dominicana, ocupada por rama de actividad económica según dominio de estudio (año 2000) Actividad Total país Distrito Resto urbano Resto económica nacional rural Total 100.00 100.00 100.00 100.00 Agricultura y 16.27 1.84 6.17 56.50 ganadería Minas y canteras 0.20 0.11 0.24 0.25 Manufactura 16.96 17.14 22.90 8.98 Electricidad, gas y 0.79 1.00 0.79 0.53 agua Construcción 6.26 6.54 6.76 5.28 Comercio 21.65 25.79 22.99 15.03 Hoteles, bares y 5.22 5.55 5.91 3.94 restaurantes Transporte y 6.16 7.29 5.99 5.03 comunicaciones Intermediación 1.87 3.32 1.70 0.37 financiera y seguros Administración 4.19 6.39 3.93 1.92 pública y defensa Otros servicios 20.43 25.02 22.61 12.17 Fuente: Banco Central de la República Dominicana. Cuadro 11 Principales indicadores del mercado de trabajo dominicano, por dominio de estudio (año 2000) Nivel educativo Total del país Distrito Resto del Resto Nacional país rural Total 100.00 100.00 100.00 100.00 Primario 49.17 39.23 47.94 62.50 Secundario 26.03 31.88 30.20 13.67 Universitario 15.95 26.09 16.11 3.80 Ninguno 8.85 2.81 5.75 20.03 Fuente: Banco Central de la República Dominicana. Tomando como hilo conductor el comportamiento de la evidencia empírica arrojada por los censos de población y vivienda y encuestas, en dichos campos, que se han efectuado en la República Dominicana, en la segunda mitad del siglo XX, podíamos pronosticar que el cambio ocupacional se intensificaría en el mercado laboral dominicano (véanse los cuadros 12 y 13). Cuadro 12 Cambio ocupacional de la PEA dominicana (1950 y 1970) (Valores absolutos y relativos) Concepto 1950 % 1970 Ocupaciones elevadas 34,282 4.15 37,857 Ocupaciones 13,860 1.67 81,193 95

% 3.12 6.70


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intermedias Ocupaciones 777,465 elementales Total 825,607 Fuente: ONE. Censos de 1950 y 1970.

94.18

1,092,654

90.18

100

1,211,704

100

“Para el análisis del cambio ocupacional, tanto si queremos explicar la evolución pasada como si queremos hacer proyecciones sobre las necesidades de ocupaciones, la información de base necesaria son matrices que contengan el número de ocupados según sectores y categorías ocupacionales, al nivel de desagregación más detallado posible (…) En el caso de las ocupaciones, consideramos tres grupos: ocupaciones elevadas (directivos, profesionales y técnicos), ocupaciones intermedias (administrativos y trabajadores industriales especializados) y ocupaciones elementales (trabajadores de los servicios, obreros agrarios, obreros industriales y ocupaciones elementales). En el caso de los sectores consideramos seis (…) los dos últimos agrupan diversas actividades de servicios que tienen estructuras ocupacionales muy diferentes: Servicios I, que comprende recuperación, hotelería y transporte y comunicaciones; Servicios II, que comprende los servicios financieros, otros servicios de mercado y los servicios de no mercado (…)”. (Fina Sanglas, L. -2001-: El reto del empleo. McGraw Hill, impreso en España, pp. 346-347). Una predicción, de ese tipo, se pudo basar en cálculos muy concretos. Un primer indicador de cambio ocupacional que pudimos calcular fue la diferencia absoluta, existente entre el censo de 1950 y el censo de 1970, en los tres grupos de ocupaciones (elevadas, intermedias y elementales). En ninguno de los tres niveles se manifestó una reducción absoluta, sin embargo en la perspectiva relativa si notamos que hubo un cierto cambio, puesto que el porcentaje referido a la cantidad de personas ubicadas en las ocupaciones intermedias (de 1.67% en el 1950 pasa a 6.7% en el 1970) se multiplicó por cuatro (4), en contraste con el correspondiente a las ocupaciones elementales (de 94.18% pasa a 90.18%, en el mismo período) perdiendo cuatro (4) puntos porcentuales. Cuadro 13 Cambio ocupacional de la PEA dominicana (1970 y 2000) (Valores absolutos y relativos) Concepto 1970 % 2000 % Ocupaciones 37,857 3.12 294,258 7.94 elevadas Ocupaciones 81,193 6.70 490,490 13.24 intermedias Ocupaciones 1,092,654 90.18 2,920,070 78.82 elementales Total 1,211,704 100 3,704,818 100.0 Fuente: Censos de 1970 y encuesta del Banco Central. Al final del siglo XX se producen cambios ocupacionales dramáticos: los porcentajes de las ocupaciones elevadas e intermedias se duplican (pasan de 9.82% a 21.14% de 1970 al 2000), mientras que los correspondientes a ocupaciones elementales se reducen sensiblemente (pasan de 90.18% a 78.82% en el mismo período), perdiendo 11 puntos porcentuales. Todas estas transformaciones que tienen que ver con los cambios en la demanda de trabajo, cambios en la productividad del factor trabajo y cambios 96


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tecnológicos y organizativos en las unidades de producción, continuarán al entrar el siglo XXI. (Véase el cuadro 13). Una segunda predicción está referida al desplazamiento definitivo del sector agropecuario de la principalía que ostentaba décadas atrás en el mercado laboral, basándonos en las siguientes evidencias: en el primer decenio del siglo XXI, la emigración del campo a la ciudad, se ha agudizado debido al abandono que sufren nuestros campos; los viajes ilegales a la vecina isla de Puerto Rico no cesan; y las actividades económicas dinámicas están vinculadas con el sector servicio. Una tercera predicción está marcada por una integración aún más fuerte de la mujer a la actividad productiva, en el siglo XXI, marcada por el discurrir de los datos cuantitativos. Para el censo de 1950 el género femenino ocupaba un lugar mayoritario en algunas ocupaciones, tales como profesionales, técnicos y trabajadores afines; gerentes, administradores y funcionarios de categoría directiva; oficinistas y trabajadores afines; vendedores y similares; artesanos, trabajadores en proceso de producción y trabajadores en ocupaciones afines; y en trabajadores de servicios y similares. Los hombres sólo ejercían predominio en ocupaciones rudas como la agricultura y la minería. (Dirección General de Estadísticas (1953). Censo Nacional de Población de 1950. Ciudad Trujillo, págs. L-LI). La mujer dio un paso de avance en su integración a las actividades productivas, pues mientras en el censo de 1970 su participación en la PEA era de 25.74%, para el censo de 1981 se mueve a 28.94%, y para la encuesta de fuerza de trabajo de 2000, se sitúa en 37.5%. De todos modos, aún en ese momento el aporte de la población femenina al esfuerzo productivo de la nación, se vio entorpecido por la existencia de trabas, costumbres y discriminación, típicas de los países subdesarrollados latinoamericanos y caribeños, en perjuicio del género femenino. Evaluación del mercado laboral dominicano postrujillista Este análisis será comenzado con una exhaustiva exposición acerca de las características principales del mercado laboral. El dispositivo legal trujillista, que en gran medida no era sino una reafirmación local de las Conferencias Internacionales del Trabajo, auspiciadas por la OIT, fue reafirmado y modificado en lo posible; tratando el Estado y los estamentos propios del mercado de trabajo, de ponerle término a la disociación entre el dispositivo legal existente y el funcionamiento del mercado, tal como acontecía durante la vigencia plena del trujillismo. El Código Trujillo de Trabajo fue reformado de manera sustancial, después de 41 años de existencia, surgiendo un nuevo código con la promulgación de la ley No. 16-92 de fecha 29 de mayo de 1992; el cual es relativamente moderno en comparación al anterior. La tiranía es decapitada en el 1961, pero su código de trabajo sobrevivió 31 años más, lo que da cuenta de un lento cambio institucional incremental en el mercado laboral dominicano. Del 1961 al 1965 el sector laboral organizado se va extendiendo por todo el tejido productivo nacional, tanto público como privado. Los trabajadores acumulan fuerzas para exigir sus derechos frente a los empleadores y tratan de captar una mayor porción de la renta nacional. Este proceso encuentra serios escollos en el lapso 1966-1978, en el cual predomina una especie de despotismo ilustrado; el movimiento sindical y sus 97


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líderes son limitados drásticamente. Se desacelera el movimiento laboral organizado. En el decenio de los ochenta el ambiente democrático mejora sustancialmente, lo que alienta nuevamente el proceso organizativo obrero, pero limitado por la influencia del anarcosindicalismo, el aventurerismo, la corrupción y el auge de los movimientos populares organizados. El último decenio del siglo XX, marca el ocaso del movimiento sindical con la desarticulación del social-imperialismo soviético, la hegemonía del neoliberalismo y la internacionalización del capital a escala planetaria. El sector patronal, en la etapa trujillista, maniatado totalmente a los caprichos e intereses del “jefe”, ahora va actuar con autonomía. Organiza diversas entidades que representan sus intereses económicos, subsume el Estado a sus particulares intereses, impone las reglas de juego en el mercado de trabajo, con una ausencia casi total de la resistencia natural del sector laboral. En este momento histórico globalizador, su hegemonía sobre el mercado de trabajo es casi absoluta. El mercado de trabajo dominicano tiende hacia un estado de regresión en lo que concierne al derecho al trabajo y el respeto a la protección social. De inmediato demostraremos dicho aserto: según la Encuesta Nacional de Fuerza de Trabajo, realizada en el año 2002, por parte del Banco Central de la República Dominicana, en el sector privado existían 1,221,490 ocupados dependientes, de los cuales 667,958, estaban laborando sin contrato alguno, dando cuenta de una alta tasa de informalidad interna en las empresas, equivalente a un 54.68%. El sector público, transita el mismo camino; de 398,929 ocupados, un total de 162,990 carecían de contrato, lo que arroja una tasa de informalidad interna de 40.85%. En otra vertiente de este problema, el Banco Central en su Informe de la Economía Dominicana (enero-diciembre 2002), afirma: “Para el año 2002, los resultados de la segmentación del mercado laboral muestran que, de cada 100 ocupados que participan en la actividad económica, 55 se insertan en el sector informal, compuesto por trabajadores por cuenta propia no profesionales, empleados del servicio doméstico, trabajadores familiares no remunerados y empleados que trabajan en establecimientos de menos de cinco trabajadores, mientras que 45 de ellos se incorporan en el mercado formal, evidenciando la importancia de la informalidad en el mercado laboral dominicano”. (Banco Central -2002-: Informe de la economía dominicana. Santo Domingo, R.D., pág. 34). ¿Qué es lo que explica la informalidad expuesta? Varias hipótesis se pueden conjeturar: a) hegemonía del sector patronal sobre el sector laboral, lo que le permite generar puestos de trabajo al margen del dispositivo legal que rige dicho mercado; b) flexibilidad que le otorga el mercado al sector patronal para que reduzca su coste laboral, a costa del interés obrero. “(...) la informalidad es una forma de flexibilización de hecho de las regulaciones laborales, que se explica por una alta volatilidad en el desempeño económico, que mueve a los empresarios a flexibilizar sus costos ante un escenario cambiante, y a los trabajadores, a aceptar la precariedad a cambio de no estar desempleados (...)” (Castro, G. y Capellán, W. -2003-: “Diagnóstico preliminar del mercado laboral y la cesantía). Del total de trabajadores ocupados en el sector privado, en base a contratos, 371,105 laboraban a partir de contratos indefinidos en el tiempo, alcanzando una elevadísima tasa de 81.75%. Sólo 55,460 ocupados disfrutaron de contratos por tiempo definido, 98


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alcanzando una tasa muy baja: 12.2%. Un total de 11,179 ocupados sabían cuál era su estatus (equivalente a un 2.47%) y 16,187 ocupados fueron contratados por un trabajo específico (para una tasa de 3.57%). Estas cifran delatan una vez más la fortaleza de la informalidad (en las encuestas de fuerza de trabajo que aplica el Banco Central de la República Dominicana, se considera dentro de la informalidad, a los trabajadores que pertenecen a unidades productivas con menos de cinco empleados, a los trabajadores domésticos, a los trabajadores por cuenta propia y patronos pertenecientes a grupos artesanales y agricultores, entre otros), pero ahora dentro de la formalidad -ocupados con contratos-. Luego, lo que queda de formalidad auténtica en el mercado de trabajo dominicano es casi imperceptible. La gravedad de la informalidad se agudiza, si reflexionamos en torno a estas aseveraciones de la Oficina Nacional de Planificación (ONAPLAN), donde se pone de manifiesto que la informalidad aguijonea los ingresos salariales medios: “El aumento de la informalidad recién documentada obliga a pensar en las consecuencias sociales del fenómeno en términos de calidad del empleo y capacidad de generación de ingreso. En ese sentido, los cálculos en base a las encuestas más recientes muestran que la remuneración de los empleados en unidades pequeñas es menor que la remuneración de aquellos en firmas mayores, lo cual indicaría que un aumento en la participación de las primeras iría en detrimento de los ingresos salariales medios…las personas que trabajan en empresas con empleomanía entre 20 y 49 empleados reciben un ingreso ocupacional alrededor de 80% superior al de aquellas personas en firmas con menos de cinco empleados” (ONAPLAN -2000-: Eficiencia y equidad desde la perspectiva del mercado laboral: una posible interpretación de la experiencia dominicana. Santo Domingo, R.D., pág. 64). En el año 1996 el 44.9% de la población ocupada estaba ubicada en el sector informal; cuatro años después aumenta a 52.14%. En estos cuatro años, la expansión del sector informal se manifestó en todas las ramas de actividad económica en la República Dominicana. Es verdaderamente impresionante el porcentaje que cubre el sector informal en actividades como construcción, comercio, transporte y agricultura. La hegemonía del sector informal en diversas ramas de actividad económica, su acelerado ritmo de crecimiento, tiene su explicación en la ocurrencia de múltiples factores: en primer lugar, el modelo económico imperante se asienta en subsectores económicos vinculados al sector servicio (que es el lecho principal de la informalidad), de modo que al expandirse dichos subsectores, como ocurrió en el decenio de los noventa, la informalidad tiende también a crecer; en segundo lugar, la persistencia de latifundios en la estructura de tenencia de la tierra, arrincona a la población campesina en minifundios que obviamente se desarrollan en la informalidad; y en tercer lugar, la apreciación real experimentada por el tipo de cambio en el decenio de los noventa, alimentó subsectores no transables de la economía, hábitat de la informalidad. “Lo anterior revela que el mercado laboral dominicano es uno de tipo dual, como la mayoría de los Latinoamericanos; esto es, fragmentado en uno formal y estructurado y otro precario y rezagado. La literatura económica ha desarrollado una larga discusión para intentar explicar este fenómeno. Las explicaciones más usuales han estado vinculadas a la rigidez de las regulaciones laborales, por una parte, y a una forma de elevar las rentas empresariales, por la otra”. (Castro, G. y Capellán, W. -2003-: “Diagnóstico preliminar del mercado laboral y la cesantía”, pág. 12).

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Varias entidades públicas dominicanas y técnicos del Banco Mundial, en el año 2007 publicaron el estudio “La informalidad en el mercado laboral urbano de la República Dominicana”. En esta publicación se exhiben datos que muestran la continuidad de la fuerte incidencia de la informalidad en el mercado laboral dominicano y las penurias a que se ve sometido el proletariado, por los patronos. Allí leemos lo siguiente: “¿Cuál es la incidencia de la informalidad en el mercado laboral urbano dominicano? La fi gura a seguir presenta el porcentaje de trabajadores informales según los tres criterios recién esbozados. Se observa que, en la zona urbana del país, alrededor de 54% de las personas ocupadas trabajan en condiciones de informalidad según el criterio legal -esto es, carecen de licencia o contrato, y no reciben una cantidad razonable de beneficios laborales contemplados en la legislación. Similarmente, alrededor de 65% de los trabajadores son informales desde la perspectiva de la seguridad social –esto es, no se encuentran cotizando actualmente como preparación para la vejez. Finalmente, cerca de 50% de los ocupados y ocupadas urbanas son informales según el criterio OIT, dado que trabajan en establecimientos pequeños o como cuentapropistas en ocupaciones de baja calificación”. (SEEPyD, Banco Central y Banco Mundial -2007-: “La informalidad en el mercado laboral urbano de la República Dominicana”. Santo Domingo, R.D., pág. 31). Los puestos de trabajo de larga data, en el mercado laboral dominicano, constituyen ya un mito; de 1,221,490 ocupados dependientes en el sector privado, en el año 2002, sólo 124,926, es decir, el 10.23%, tenía una antigüedad de 10 ó más años, en contraste, 804,984 ocupados dependientes, es decir, un 65.9% tenían una antigüedad en el empleo igual o inferior a 3 años, “(...) de los cuales un 1/3 ha estado menos de 12 meses en su actual empleo”. (SEEPyD, Banco Central y Banco Mundial -2007-: “La informalidad en el mercado laboral urbano de la República Dominicana”. Santo Domingo, R.D., pág. 13). Una inferencia es obligada: los puestos de trabajo actuales son tan volátiles como la misma economía dominicana. Según la población ocupada de 16 años y más, la economía dominicana, en el año 2002, generó 436,739 empleos, encontrándose que el 89.19% de los desocupados encontró trabajo en un período no mayor de 6 meses; siendo la rotación laboral promedio 26.3% (inverso de la antigüedad promedio que habíamos calculado en 3.8 años), lo que arroja el indicador de que cada año un 26.3% de la fuerza de trabajo cambia de empleo; dado que al momento de la encuesta 275,783 personas se encontraban en estado de cesantía, de este gran total 207,194 (equivalente a un 75.13% del total) su antigüedad en el puesto de trabajo no excedía los 6 meses, 35,425 personas (equivalente a un 12.85% del total) su antigüedad en el puesto de trabajo oscilaba entre 6-12 meses, lo que arroja una tasa acumulada de 87.97%. En cambio, los cesanteados que tenían una antigüedad 13 meses y más alcanzaron una cifra de 33,164 personas, equivalente a un 12.03% del total. De estos cálculos se infiere que el fenómeno de la cesantía afectó en una mayor proporción a los ocupados dependientes de menor antigüedad en el empleo, configurando un contexto de inseguridad laboral. Es a partir de esas evidencias empíricas que los expertos arriba citados, aseveran: “(...) no es consistente con un aumento sostenido de la productividad laboral una tasa de rotación elevada, donde un 75% de las personas que rotan duran menos de 6 meses en su empleo. Dicho lapso impide el desarrollo de habilidades laborales que sólo se pueden obtener con la práctica de una actividad y, además, no incentivan la inversión de las empresas en estos trabajadores. El segundo comentario tiene que ver con los datos que 100


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indican la creación de más de 430 mil empleos en un año y otro, que indica que al momento de la encuesta había 275,000 cesantes. A partir de ellos no se puede inferir que la economía está creando más empleos que los que destruye, ya que en un caso se trata del flujo de empleos creados y en el otro del consolidado de cesantes en un momento dado, dato que no incluye a los trabajadores que buscan empleo por primera vez. La conclusión provisional más consistente, al observar la antigüedad en el empleo de los cesantes, es que la economía está creando un alto número de empleos de corta duración, y que por tanto podría haber un número de trabajadores (as) sometidos a un constante tránsito entre el empleo y el desempleo (...)” (SEEPyD, Banco Central y Banco Mundial -2007-: “La informalidad en el mercado laboral urbano de la República Dominicana”. Santo Domingo, R.D., pág. 16). El precarismo laboral queda una vez más al descubierto, cuando se examinan los datos de la encuesta referidos a la población cesante dependiente según causa de despido del trabajo. ¿Qué se observa allí? Siete motivos de pérdida del empleo: venció el contrato, cerró la empresa, despidieron, obligaciones familiares, por motivo de salud, júbilo y otra. Resulta que los tres primeros motivos, que son de naturaleza compulsiva, que llevan al trabajador al desempleo de forma involuntaria, acaparan el 58.4% de las causas de despido del trabajo, representando 161,266 trabajadores de los 275,783 cesanteados. Otro indicador que arroja la encuesta en cuestión, es que del total de trabajadores cesanteados (275,783), alrededor de 134,666, es decir el 48.8%, cumplía con lo estipulado en el Código de Trabajo para disfrutar del derecho de auxilio de cesantía (segmentado así: 10.7% por motivo de cierre de la empresa y 38.1% por motivo de despido de su trabajo). Mas, sólo 62,847, es decir el 46.67%, lo pudieron percibir; 66,108 no lo lograron (el 49.09%) y 5,711 (es decir el 4.24%) trabajadores estaban en disputa en los tribunales. Casi el 50% de los trabajadores del total que habría tenido derecho a percibir el auxilio por cesantía, no pudo concretarlo, lo que muestra la precariedad de tan importante derecho laboral. Se reafirma la debilidad del poder de regateo del sector laboral y por consiguiente la hegemonía del sector patronal en el mercado de trabajo. Cuadro 14 Convenios colectivos de trabajo registrados en la República Dominicana (19952001) (Valores absolutos y relativos) Años Cantidad Variación % 1995 27 1996 13 -52% 1997 20 54% 1998 0 -100% 1999 13 2000 18 38% 2001 10 -44% Fuente: Secretaría de Estado de Trabajo de la República Dominicana. Estadísticas laborales, boletín No. 6, Mayo 2002. Los convenios colectivos de trabajo, en las unidades de producción registradas, van decreciendo anualmente. (“Art. 103.- Convenio colectivo de condiciones de trabajo es el que, con la intervención de los organismos más representativos, tanto de empleadores 101


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como de trabajadores, puede celebrarse entre uno o varios sindicatos de trabajadores, y uno o varios empleadores o uno o varios sindicatos de empleadores, con el objeto de establecer las condiciones a que deben sujetarse los contratos de trabajo de una o varias empresas. Art. 104.- En el convenio colectivo pueden reglamentarse el monto de los salarios, la duración de la jornada, los descansos y vacaciones y las demás condiciones de trabajo”. (Secretaría de Estado de Trabajo -2001-: Código de trabajo. Impreso en GRAFICA COMERCIAL, Santo Domingo, R.D., pág. 57). En el año 2001, existían registrados legalmente 15,447 establecimientos de producción (Establecimientos registrados: “Son todos los establecimientos, industriales, comerciales y de servicios, que todo empleador está obligado a registrar en el Departamento de Trabajo –dentro de los quince días siguientes al inicio de sus actividades o a más tardar el día 15 de enero de cada año- mediante el documento “Planilla de Personal Fijo”. (Secretaría de Estado de Trabajo -2002-: Estadísticas laborales, boletín No. 6, Santo Domingo, R.D., p. 10), con 595,095 trabajadores fijos (Véase Estadísticas laborales, boletín No. 6 de la Secretaría de Estado de Trabajo de la República Dominicana, Santo Domingo, mayo 2002, pág. 14), pero sólo se formalizaron 10 pactos colectivos (véase el cuadro 42), de donde se infiere que los convenios colectivos de trabajo forman parte de la mitología dominicana de trabajo, reforzando la hipótesis de la vigencia del precarismo en el mercado de trabajo. La formación de sindicatos va en picada. Durante el régimen trujillista y el régimen de despotismo ilustrado que van, desde el 1950 al 1978, la formación de sindicatos estuvo limitada por el autoritarismo de ambos regímenes, acumulando un 29% del total. Sin embargo instaurada la democracia menos restringida a partir del 1978, se dinamiza la formación de sindicatos, acumulando en todo el interregno 1980-2001 el 71% del total de sindicatos constituido desde el 1950. Sin embargo, hay que resaltar el hecho de que en el decenio de los noventa la cantidad de sindicatos formados respecto al total, apenas representa el 21% en contraste con un 50% del decenio anterior (cuadro 15). En la medida que la economía dominicana se globaliza y el mercado de trabajo se ve arropado por el precarismo laboral, el sindicalismo pierde fuerza. Se reafirma la hegemonía del sector patronal sobre el sector laboral. Cuadro 15 Sindicatos registrados en la República Dominicana según décadas (1950-2001) Décadas Cantidad % Años de formación 1950-1959 16 1 1952, 1956 y 1957 a 1959 1960-1969 297 11 1960 a1969 1970-1979 465 17 1970 a1979 1980-1989 1,402 50 1980 a 1989 1990-1999 584 21 1990 a 1999 2000-2001 47 2 2000 y 2001 TOTAL 2,811 100 1950-2001 Fuente: Secretaría de Estado de Trabajo de la República Dominicana. Estadísticas laborales, boletín No. 6, Mayo 2002. La mano de obra, en diversos mercados de trabajo, en la República Dominicana, tiende hacia una acelerada sustitución de trabajadores dominicanos, por trabajadores haitianos. (Para una mayor ilustración de este tema es conveniente consultar la obra de Núñez, M. -2001-: El ocaso de la nación dominicana. Editorial Letra Gráfica. Santo Domingo, 102


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R.D., pp. 51-53). “Desde principios de siglo la mano de obra haitiana ha venido siendo empleada en la República Dominicana en diversas actividades como las construcciones de carreteras, la cosecha de café… Es propiamente en los ochenta cuando su empleo masivo se ha hecho común en cultivos de gran demanda de mano de obra, sobre todo en el café y, en menor medida, en el tabaco y en el arroz”. (Lozano, W. -2001-: Los trabajadores del capitalismo exportador. Santo Domingo, R.D., p. 287). Como esta mano de obra posee un nivel de escolaridad nulo, y proviene de un país diezmado por la pobreza extrema, ocasiona permanentemente una depresión de las pujas salariales en los mercados en que incursiona, le otorga nuevos grados de libertad al empresariado y hace más precario el trabajo. Los cambios en los modelos de producción ocurridos en la economía dominicana, dieron lugar a cambios en el mercado de trabajo. La expulsión de mano de obra del campo, alentó la emigración de la zona rural a la zona urbana; el modelo de empleo agrícola se vio debilitado. La emergencia del sector manufacturero sustitutivo suponía que el sector industrial se convertiría en el eje del crecimiento del empleo, mas no sucedió así, debido a que la industria se fundamentó en una tecnología intensiva en capital, ahorradora de mano de obra. El mercado de trabajo dominicano está completamente terciarizado, en la medida que los establecimientos registrados en la Secretaría de Estado de Trabajo, el 73.17% corresponde al sector terciario de la economía y el 55.78% de los trabajadores pertenecen a dicho sector. Las capas de trabajadores terciaristas, en buena proporción, históricamente han sido pasivas en la defensa de sus derechos y alérgicas a la organización sindical; la combatividad obrera en los decenios de los sesenta y ochenta, descansaba primordialmente en el proletariado azucarero y en el proletariado minero, hoy ambos en franco y agudo declive en el total de la masa laboral (apenas un 1.12%). (Véase el cuadro 16). Cuadro 16 Establecimientos registrados y trabajadores fijos en la República Dominicana según rama de actividad (año 2001) Rama de Establecimientos % Trabajadores % actividad Sector primario 281 1.82 6,652 1.12 Sector 3,863 25.01 256,486 43.10 secundario Sector terciario 11,303 73.17 331,957 55.78 TOTAL 15,447 100.00 595,095 100.00 Fuente: Secretaría de Estado de Trabajo de la República Dominicana. Estadísticas laborales, boletín No. 6, Mayo 2002. Esto refuerza aún más la hegemonía patronal para la toma de decisiones en el mercado de trabajo y se constituye en uno de los factores explicativos de que en seis (6) años, 1996-2001, solamente se registraran en la Secretaria de Estado de Trabajo, 12 huelgas obreras. (Secretaría de Estado de Trabajo -2002-: Estadísticas laborales, boletín No. 6. Editora Lozano, Santo Domingo, R.D., mayo 2002, pág. 51). El 2001 solamente se registró una huelga, que relacionada con los 15,447 establecimientos industriales, comerciales y de servicios, registrados en el citado ministerio, el guarismo calculado sería imperceptible: 0.00006 huelgas por establecimiento. El activismo obrero en la 103


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República Dominicana, parece ir en la dirección opuesta de la tendencia del movimiento obrero internacional. Resulta que en el decenio de los noventa, la economía estuvo situada en la fase alta del ciclo, sin embargo, el movimiento obrero se mantuvo postrado en el lecho de la pasividad. Sobre este particular el español Álvaro Espina, dice: “Contra lo que pudiera parecer a primera vista, los períodos de fuerte conflictividad en los modernos sistemas de relaciones industriales no coinciden con los de mayores dificultades, sino con los de bonanza económica. De hecho, el ciclo de la conflictividad industrial se mueve en fase con el ciclo económico, o a lo sumo con muy ligero desfase, lo que si bien se mira no resulta extraño, ya que la capacidad de presión y el poder de negociación de los sindicatos aumenta con el auge económico y disminuye con la depresión.” (Espina, A. -1991-: “Los sindicatos y la democracia española. La huelga general de diciembre de 1988 y sus implicaciones políticas”. En Concertación social, neocorporatismo y democracia. Madrid, pág. 191). Cuadro 17 Nuevos registros de establecimientos y empleos fijos en la República Dominicana (año 2001) Empresa Cantidad de EstableciCantidad de Trabajadoestablecimientos/Total trabajadores res/Total mientos Micro 2,432 73% 9,152 24% Pequeña 795 24% 13,994 37% Mediana 82 2% 7,240 19% Grande 21 1% 7,767 20% TOTAL 3,330 100% 38,153 100% Fuente: Secretaría de Estado de Trabajo de la República Dominicana. Estadísticas laborales, boletín No. 6, Mayo 2002. Los nuevos puestos de trabajo que se están creando en la economía dominicana, proceden básicamente de la microempresa, y las empresas pequeñas y medianas. Sus aportes a la economía datan de varias décadas. “Según un estudio que realizó la Secretaría de Estado de Industria y Comercio publicado en 1983, se establece que cerca de la mitad del empleo industrial es generado en pequeñas y medianas empresas (21% por pequeñas empresas, 26% por medianas empresas, 30% las empresas grandes y 23% las empresas muy grandes), absorbiendo menos de la quinta parte del capital invertido (4.5% empresas pequeñas, 14.3% medianas, 31.1% grandes, 50.1% muy grandes)”. (Ceara Hatton, M. -1988-: Fomento de las pequeñas y medianas empresas. Santo Domingo, R.D., pág. 29). Las primeras anualmente brotan a borbotones, pero con una vida productiva extremadamente efímera, yendo los trabajadores ocupados en éstas, del empleo al desempleo, en lapsos relativamente cortos. Algo parecido ocurre con los puestos de trabajo de las pequeñas empresas, que aportan un 37% de aquéllos, van desapareciendo a efectos de la aguda competencia de la gran empresa que operan con capitales inmensos, venden a precios más bajo y exhiben una mayor productividad. A la pequeña empresa no lo queda otro camino que languidecer y por tanto, igualmente, los puestos de trabajo que genera. En América Central, ocurrió algo similar. “Los cambios –escribe la CEPAL- en los mercados laborales de los últimos años están influidos en buena medida por los programas de ajuste del decenio pasado y los primeros años de éste a fin de dar paso a un modelo económico orientado, más que antes, a fin de dar paso a un modelo 104


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económico orientado, más que antes, al exterior. La disminución del tamaño del Estado y el crecimiento consecuente de la actividad privada es la primera manifestación que se hace evidente al observar la acentuada reducción de los asalariados del sector público, como porcentaje del total de ocupados. En cambio los asalariados del sector privado – tanto en empresas grandes y pequeñas como en microempresas, y los profesionales y técnicos en ellas contratados- representan más de la mitad de los ocupados. Otra tendencia más o menos compartida en los distintos países es precisamente ésta, la de iniciar NEGOCIOS FAMILIARES O MICROEMPRESAS de parte de la población, a juzgar por la creciente participación de empleadores dentro del total (…)”. (CEPAL (1999): “Tecnología y pobreza en el istmo centroamericano”. http://ap.concytec.gob.pe/planctei/archivos/; consultado el 11 de junio de 2007, pág. 14). Particularmente en el decenio de los noventa, el mercado de trabajo dominicano, experimentó cambios en un conjunto de variables claves. Verbigracia, el desempleo acusó cierto descenso tanto a nivel estricto como a nivel amplio, como se puede evidenciar en el siguiente gráfico: Gráfico 1

Tasa de desempleo (1990-2000)

Porcentajes

25 20 15

Tasa de desempleo estricto

10

Tasa de desempleo amplio

5

2000

1999

1998

1997

1996

1995

1994

1993

1992

1991

1990

0

Años

Fuente: Banco Central de la República Dominicana. Nota: estas tasas de desempleo están referidas a la República Dominicana. Cuadro 18 Tasas de desempleo en la República Dominicana y otros países de América Latina (1990-2000) (%) Años Rep. Argen- Boliviaa Costa GuateHonNicaraguab Dom.b tinaa Rica malab duras 1990 6.6 7.5 9.5 5.4 6.5 7.8 11.1 1991 6.5 7.3 6.0 6.4 7.4 14.2 1992 8.1 7.0 5.8 4.3 5.7 6.0 17.8 1993 7.6 9.6 5.4 4.0 5.5 7.1 21.8 1994 5.7 11.5 5.8 4.3 5.2 6.3 20.7 1995 6.0 17.5 3.6 5.7 3.7 5.6 16.9 105


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1996 7.0 17.2 3.8 6.6 3.7 6.5 1997 6.9 14.9 4.4 5.9 5.0 5.8 1998 12.9 4.1 5.4 5.9 5.2 1999 5.9 14.5 6.1 6.2 5.3 2000 5.8 15.1 7.6 5.3 Fuente: Banco Central de la República Dominicana y CEPAL. a Principales áreas urbanas; bNacional.

16.0 14.3 13.2 10.7 9.8

Asimismo, cuando el desempleo dominicano es comparado con el de varios países de América Latina, se nota que el mismo evolucionó favorablemente (cuadro 18). La causa inmediata de la disminución del desempleo, puede ser localizada en las variaciones de la oferta y la demanda en el mercado laboral. Aparentemente, en la primera mitad del decenio en cuestión, tal descenso obedeció fundamentalmente a una contracción de la oferta laboral que se expresó en un retroceso en la tasa global de participación en dicho mercado. Esta hipótesis encuentra asidero, en adición, en el hecho de que el ritmo de expansión de la población ocupada, fue perdiendo intensidad en la medida que iban pasando los años correspondientes a la primera mitad del decenio de los noventa. Empero, en la segunda mitad, “(…) la tasa de participación adopta una pendiente positiva, con la cual la tasa de crecimiento de la población incorporada de manera activa a la actividad laboral también se dinamiza. Al mismo tiempo, sin embargo, el número de personas ocupadas eleva su ritmo de crecimiento, consiguiendo superar el desempleo durante ese subperíodo, aunque considerablemente más modesta que la reducción evidenciada en el subperíodo anterior, se corresponde con una mayor capacidad de generación de empleo por parte de la economía”. (ONAPLAN -2000-: Eficiencia y equidad desde la perspectiva del mercado laboral: una posible interpretación de la experiencia dominicana. Santo Domingo, R.D., pág. 50). Cuadro 19 Incidencia de la informalidad en la población ocupada, en la República Dominicana, según rama de actividad (1996-2000) (%) Ramas Sector informal 1996 2000 Electricidad Minería 14.14 Servicios financieros 13.5 21.83 Manufactura 18.4 21.56 Otros servicios 36.0 44.14 Construcción 60.1 77.39 Comercio 61.8 63.88 Transporte y comunicación 63.4 69.47 Agricultura 65.3 85.19 Actividades no bien 100.0 100.00 especificadas Total 44.9 52.14 Fuente: Elaborado con datos Banco Central de la República Dominicana y la Oficina Nacional de Planificación (ONAPLAN)

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Cuadro 20 Ingresos por hora trabajada, en la República Dominicana, según rama de actividad (1991-2000) (En RD$) Rama de actividad 1991 1995 1996 2000 INGRESOS POR HORA (RD$) 11.75 20.80 21.43 29.45 Agricultura 11.07 17.47 17.20 18.49 Minería 28.80 49.59 73.22 38.71 Manufacturera 10.40 16.55 18.03 24.12 Electricidad y agua 12.32 18.47 25.87 33.24 Construcción 15.36 26.74 27.18 35.98 Comercio 13.72 23.15 23.92 29.74 Transporte y comunicaciones 14.36 22.36 23.22 33.11 Establecimientos financieros 21.47 41.33 36.97 53.38 Servicios 9.16 18.63 18.89 35.96 Act. no bien especificadas 11.51 57.25 31.72 Fuente: Banco Central de la República Dominicana. Llama la atención el hecho de que en medio de un contexto macroeconómico, como el que vivió la República Dominicana, en el decenio de los noventa, caracterizado por un aumento sostenido del producto agregado, la tasa global de participación acuse fluctuaciones pronunciadas, sobre todo en los momentos de descensos. Las posibles causas explicativas podrían estar ubicadas en el impacto que están ejerciendo las remesas que envían a sus familiares, los dominicanos radicados en el exterior, y que ayudan considerablemente a sostener el hogar; por tanto diversos miembros de las familias, no acuden activamente al mercado de trabajo. Gráfico 2

70 60 50 40 30 20 10 0

TGP

19 99 20 00

19 98

19 96 19 97

19 94 19 95

TO

19 93

19 91 19 92

Porcentajes

Tasas de participación y de ocupación en el mercado laboral dominicano (1991-2000)

Años

Fuente: Banco Central de la República Dominicana. Nota: TP, tasa de participación; TO, tasa de ocupación.

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Las remuneraciones salariales en el mercado, deben ser también objeto de análisis. En efecto, esta variable aumentó tanto a nivel nominal como a nivel real; la remuneración media nominal se incrementó en 50.6%, mientras que se incrementó en un 36% en términos reales, desde el año 1991 al 2000 (cuadro 21). Cuadro 21 Evolución del salario mínimo promedio real en la República Dominicana* (19801999) (Índice 1980= 100) Años Empresas** Zonas Sector Trabajadores Grandes Medianas Pequeñas Francas público del campo 1980 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0 1981 93.0 93.0 93.0 93.0 93.0 93.0 1982 82.4 82.4 82.4 82.4 82.4 82.4 1983 78.0 78.0 78.0 78.0 78.0 78.0 1984 82.3 82.3 73.6 82.3 82.3 1985 76.0 76.0 58.1 76.0 76.0 1986 83.0 83.0 58.1 83.0 83.0 1987 82.9 82.9 59.4 82.9 87.7 1988 86.4 86.4 61.0 86.4 76.2 1989 78.3 72.3 53.6 76.8 63.8 1990 77.3 52.8 49.7 73.7 48.4 1991 74.1 54.2 47.6 73.1 46.7 1992 91.2 65.1 58.6 75.2 48.9 1993 98.6 61.9 55.7 75.5 46.4 1994 101.5 65.2 58.7 75.2 51.5 1995 96.4 66.4 59.3 74.7 49.5 75.4 1996 93.2 66.7 60.1 77.9 47.0 71.5 1997 92.7 66.4 59.3 77.3 61.6 69.4 1998 98.5 70.5 63.5 78.9 61.2 75.8 1999 102.5 71.6 63.8 80.6 57.5 76.7 Fuente: CEPAL, sobre la base de cifras oficiales del Banco Central de la República Dominicana. *Salarios nominales deflactados por el IPC. **Grandes empresas: capital de 500,000 pesos en adelante; medianas: de 200,000 a 500,000 pesos y pequeñas de menos de 200,000 pesos. El índice real de remuneraciones medias, en el mercado de trabajo dominicano, en la primera mitad del decenio de los noventa, tuvo una expansión abrupta; en la segunda mitad persiste el crecimiento pero no tan pronunciado como en el subperíodo anterior. Sí, es característica de este comportamiento una cierta asociación del aumento real de los salarios con la baja inflación de los noventa y la reducción del desempleo. La productividad del factor trabajo, aquí jugo un rol accesorio, puesto que el aumento de los salarios reales estuvo por encima del aumento de la productividad en el lapso discutido.

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Por lo arriba indicado, coincidimos con la Oficina Nacional de Planificación (ONAPLAN), cuando dice: “En consecuencia, es razonable inferir que los aumentos en las remuneraciones salariales durante la primera parte de los noventa respondieron en gran parte a movimientos en el nivel de desempleo y a posibles compensaciones por las severas pérdidas salariales que tuvieron lugar durante todo el proceso de ajuste en la década precedente. Si este es el caso, debe conjeturarse que, en la medida en que los salarios tiendan a ajustarse a la trayectoria de la productividad, el ritmo de expansión de las remuneraciones reales en los años siguientes seguirá siendo reducido, a menos que se obtengan más rápidas mejorías en los niveles de productividad. A su vez, la posibilidad de tales mejorías depende crucialmente de la velocidad con que la fuerza laboral consiga elevar su nivel de capacitación y de la capacidad de las firmas locales para adaptar sus procesos productivos y administrativos a las condiciones que deberán enfrentar en los próximos años. Por último, la evolución de los salarios internos estará obviamente condicionada por la notable afluencia de nacionales haitianos al mercado laboral dominicano, la cual probablemente persistirá en el futuro mediato”. (ONAPLAN -2000-: Eficiencia y equidad desde la perspectiva del mercado laboral: una posible interpretación de la experiencia dominicana. Santo Domingo, R.D., pp. 76-77). A los elementos encontrados en la problemática del comportamiento de las remuneraciones medias en el mercado laboral dominicano, en el decenio de los noventa, se añade el hecho de que las evidencias empíricas apuntan hacia una distribución poca equitativa de los ingresos salariales. (ONAPLAN -2000-: Eficiencia y equidad desde la perspectiva del mercado laboral: una posible interpretación de la experiencia dominicana. Santo Domingo, R.D., pág. 88.). Sin dudas, esta desigual distribución de la renta laboral tuvo que ver probablemente con la tendencia concentracionista que pudo prohijar la reforma estructural de la economía en la primera mitad del decenio, problemas de género y diferencias en los niveles de educación. Cuadro 22 Evolución de la tasa de desocupación en la República Dominicana y América Latina (1970-2000) Años Desempleo dominicano Desempleo (%) latinoamericano (%)1 1970 24.1 1980 19.0 6.2 1985 27.2 7.3 1990 23.3 5.8 1995 15.8 7.5 2000 13.9 8.5 Fuente: Banco Central de la República Dominicana, Oficina Nacional de Planificación (ONAPLAN) y Ceara (1992: 14) y CEPAL. 1 Solamente incluye el desempleo urbano abierto, mientras que el dominicano representa el desempleo tanto urbano como rural y además es ampliado. Del análisis arriba efectuado, se desprende la inconsistencia de la política de empleo aplicada en la República Dominicana, desde el año 1962, ya que su objeto central, reducir de manera significativa el desempleo en la economía dominicana, no pudo cuajar en la realidad. Esta inconsistencia (enjuiciada a partir del enfoque keynesiano de la génesis del desempleo involuntario) emana, por un lado, de los yerros en la identificación del tipo de política fiscal que se debe aplicar de conformidad con la fase 109


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del ciclo económico, en que se encuentre la economía, para atacar apropiadamente el desempleo cíclico, y por el otro lado, de la incapacidad oficial para delinear una efectiva política de empleo que ataque el desempleo estructural, que con el paso del tiempo ha ido asumiendo una mayor importancia dentro del mercado de trabajo nacional. Gráfico 3 Crecimiento real: gasto del gobierno nacional y el PIB en la República Dominicana (1971-2003) 60.00

20.00

G.G. (%) PIB (%)

0.00

19 71 19 74 19 77 19 80 19 83 19 86 19 89 19 92 19 95 19 98 20 01

Porcentajes

40.00

-20.00 -40.00

Años

Fuente: Banco Central de la República Dominicana. Nota: G.G., gasto del gobierno. Cuadro 23 Gasto público y oferta monetaria reales en la República Dominicana (1983-2000) (En millones de RD$) Años Gasto real* Variación Oferta Variación porcentual monetaria* real Porcentual 1983 1,414.49 1,194.41 1984 1,136.40 -19.66 1,227.67 2.78 1985 1,299.90 14.39 1,153.65 -6.03 1986 1,502.33 15.57 1,687.66 46.29 1987 1,809.84 20.47 1,155.53 -31.53 1988 1,720.48 -4.94 1,656.11 43.32 1989 1,588.26 -7.69 1,549.35 -6.45 1990 1,044.69 -34.22 1,209.73 -21.92 1991 1,375.04 31.62 1,480.57 22.39 1992 2,158.54 56.98 1,774.20 19.83 1993 2,545.23 17.91 2,012.89 13.45 1994 2,335.09 -8.26 1,692.07 -15.94 1995 2,284.44 -2.17 1,864.90 10.21 1996 2,553.09 11.76 2,270.89 21.77 1997 3,082.48 20.74 2,486.48 9.49 1998 3,238.04 5.05 2,419.45 -2.70 1999 3,644.67 12.56 2,794.06 15.48 2000 3,645.38 0.02 2,304.92 -17.51 Fuente: Banco Central de la República Dominicana y A. Martí (1997). *Estas variables fueron deflactadas por el IPC (1984=100). 110


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En el período postrujillista, hemos podido observar un comportamiento errático del crecimiento real del gasto del gobierno nacional y del producto agregado (gráfico 3 y cuadro 23). No se evidencia un comportamiento relativamente próximo a los preceptos keynesianos, para el manejo apropiado de la política fiscal frente al ciclo económico. Parece lógico que cuando la economía entra en la fase recesiva o comienza a ralentizarse, que la autoridad aplique una política fiscal expansiva, a fin de contrarrestar la insuficiencia de la demanda efectiva y así evitar el paro, y en el caso contrario, si ha logrado el pleno empleo, una de carácter restrictivo, para obviar las tensiones inflacionistas en los precios. Pero resulta que en la segunda parte del decenio de los setenta cuando la economía va perdiendo vigor en su ritmo de crecimiento, el gasto del gobierno decrece en promedio un 7%. En el decenio de los ochenta, la incoherencia estuvo muy presente, pues a pesar de que fue un período donde predominó el ajuste coyuntural, de contenido recesivo, el gasto del gobierno alcanzó en varios años, incluyendo la primera mitad del decenio de los noventa, (1980, 1981, 1982, 1984 y 1989, 1990, 1991 y 1995) tasas de crecimiento negativo. Semejante política fiscal, por el lado del gasto, alimentó el desempleo cíclico. Cuadro 24 Tasa de ocupación en la República Dominicana (1991-2000) (%) Años Tasa de ocupación Cambio % 1991 44.3 1992 46.6 5% 1993 46.0 -1.3% 1994 44.8 -2.6% 1995 43.7 -2.45% 1996 44.3 1.37% 1997 45.4 2.48% 1998 45.1 -0.66% 1999 46.1 2.22% 2000 47.6 3.25% Fuente: Banco Central de la República Dominicana. En lo atinente al desempleo estructural, históricamente hemos tenido una situación en la que los requerimientos de las unidades productivas y algunos segmentos de la PEA se encuentran yuxtapuestos en el mercado laboral nacional. Están allí juntos, pero sin vínculo alguno, por el hecho de que las empresas demandan los servicios de una fuerza laboral con determinadas características relacionadas con la experiencia y preparación académica, mientras que por el lado de la oferta tenemos una fuerza de trabajo que en cuanto a capital humano, avanza con cierto rezago, no está debidamente actualizada. Luego, aunque las empresas quisieran utilizarla, no pueden porque los oferentes de trabajo tienen un nivel de cualificación inferior a los paquetes tecnológicos que las mismas están aplicando en sus unidades productivas. Surge allí un desempleo que difiere del tipificado como keynesiano, es estructural, y definitivamente involuntario.

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Datos estadísticos del mercado laboral dominicano en el período 2000-2010 En el primer decenio del siglo XXI, un indicador clave del mercado de trabajo, como es la tasa ampliada de desocupación, tendió a aumentar rápidamente, perdiendo el ímpetu reduccionista que experimentó en el lapso 1991-2000, durante el cual perdió casi 6 puntos porcentuales, probablemente ayudado por el crecimiento sostenido del PIB real y la materialización de una vasta reforma estructural de la economía. Pero durante el lapso 2000-2004 las cosas variaron. La economía norteamericana se resintió por efecto, entre otros factores, de la ocurrencia en territorio estadounidense de actos terroristas en gran escala, mientras que en el plano interno la economía dominicana era devastada por ejecutorias gubernamentales torpes, las cuales amplificaron la crisis bancaria que nos azotó. En estas circunstancias adversas, la desocupación pasó de 13.9%, en el año 2000, a 18.4%, en el año 2002, ganó 4.5 puntos porcentuales. Desde entonces ha tendido hacia la baja, pero lentamente. Cuadro 25 Serie de los principales indicadores del mercado de trabajo (1991-2010) Años Tasa global de Tasa de Tasa de Tasa de participación ocupación desocupación desocupación ampliada abierta 1991 55,0 44,3 19,6 1992 58,4 46,6 20,3 1993 57,4 46,0 19,9 1994 53,3 44,8 16,0 1995 51,9 43,7 15,8 1996 52,6 43,9 16,7 1997 54,1 45,4 16,0 1998 52,6 45,1 14,4 1999 53,5 46,1 13,8 2000 55,3 47,6 13,9 2001 54,3 45,8 15,6 2002 55,1 46,2 16,1 2003 54,7 45,4 17,0 7,3 2004 56,3 46,0 18,4 6,1 2005 55,9 45,9 17,9 6,4 2006 56,0 46,9 16,2 5,5 2007 56,1 47,4 15,6 5,0 2008 55,6 47,7 14,1 4,7 2009 53,8 45,8 14,9 5,3 2010 55,0 47,1 14,3 5,0 2011 56,2 48,0 14,6 5,8 2012 56,5 48,2 14,7 6,5 Fuente: Banco Central de la República Dominicana. 1/Tasa Desocupación Abierta: Se calcula a través de la relación de la Población Desocupada Abierta (PDAb) entre la PEAAb ( Ocupados más Desocupados Abiertos). Según las recomendaciones de la OIT. Cifras revisadas a partir del año 2000.

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Estos indicadores, vistos en términos absolutos, también otorgan una idea abrumadora de la situación de la desocupación que azota al proletariado. En el año 2000 los parados eran 491,444. En el año 2010, ascendieron a 625,337. La desocupación experimentó un incremento absoluto de 133,893 brazos proletarios.

En este estudio las autoridades admiten que el 57.1% de la PEA urbana se refugia en la economía informal.

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Cuadro 26 Serie en valores absolutos de los indicadores del mercado de trabajo (1991-2010) Años PET PEA Ocupados Desocupados 1991 5087573 2799249 2251709 547540 1992 5166374 3018192 2406398 611794 1993 5258097 3015946 2416649 599296 1994 5363785 2857209 2400587 456623 1995 5498798 2852737 2400681 452055 1996 5755012 3029524 2523781 505743 1997 5835283 3155713 2652035 503678 1998 6410511 3375010 2888950 486061 1999 6463367 3457399 2979492 477907 2000 6389628 3532536 3041092 491444 2001 6546889 3557988 3001724 556265 2002 6723578 3701798 3105458 596341 2003 6826593 3731676 3098443 633233 2004 6981868 3933660 3209932 723729 2005 7144757 3992210 3276373 715837 2006 7320435 4100432 3435086 665346 2007 7484807 4202276 3548304 653972 2008 7663945 4256447 3653946 602501 2009 7848901 4221883 3593988 627895 2010 7967202 4378866 3753529 625337 Conclusión Años Cesantes Nuevos 1991 466919 80620 1992 538894 72900 1993 554446 44850 1994 402447 54176 1995 384409 67647 1996 253968 251775 1997 238042 265636 1998 286723 199338 1999 224710 253197 2000 315625 175819 2001 356379 199886 2002 362842 233499 2003 395034 238199 2004 391071 332658 2005 415113 300725 2006 352829 312518 2007 336868 317105 2008 264997 337504 2009 318576 309319 2010 314055 311282 Banco Central de la República Dominicana.

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Inactivos 2288323 2148182 2242151 2506575 2646061 2725488 2679570 3035501 3005968 2857093 2988901 3021780 3094917 3048208 3152547 3220003 3282531 3407498 3627018 3588336


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En el año 2010, el sector agropecuario continuó resbalando, en lo atinente al porcentaje de ocupados, en dicho sector, puesto que en el año 2000, concentraba el 16.27%, y como se ve en el cuadro presentado abajo, en el año 2010 desciende a 14.57%, en cambio, el sector servicio, se apoderó de un 67.34%, porcentaje este verdaderamente impresionante. Cuadro 27 Población ocupada por rama de actividad económica (2010) Actividad económica % Total 100,00 Agricultura y ganadería 14,57 Explotación de minas y canteras 0,27 Industrias manufactureras 10,49 Electricidad, gas y agua 1,01 Construcción 6,33 Comercio al por mayor y menor 21,51 Hoteles, bares y restaurants 6,07 Transporte y comunicaciones 7,59 Internet, financiera y seguros 2,47 Administración pública y defensa 4,92 Otros servicios 24,78 Fuente: Banco Central de la República Dominicana. Cuadro 28 Población ocupada según grupo ocupacional (año 2010) Grupo ocupacional % Total 100,00 Gerente y administradores 3,29 Profesionales e intelectuales 7,33 Técnico del nivel medio 6,23 Empleados de oficina 7,06 Trabajadores de los servicios 20,12 Agric. y ganad. calificados 9,30 Operarios y artesanos 13,49 Operadores y conductores 9,96 Trabajadores no calificados 23,22 Fuente: Banco Central de la República Dominicana. Asimismo, respecto al predominio del capitalismo sobre otros regímenes parece irreversible, pues la población ocupada, según categoría ocupacional, delata en el año 2010, la continuidad de la fortaleza de los asalariados, pues representaron el 51% del total ocupado. Cuadro 29 Población ocupada según categoría ocupacional (Año 2010) Categoría ocupacional % Total 100,00 Patrono o socio activo 3,88 Cuenta propia 42,90 115


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Empleado del estado 12,89 Empleado privado 38,08 Familiar no remunerado 2,24 Fuente: Banco Central de la República Dominicana. Un elemento preocupante, de la fuerza laboral dominicana, es que su nivel educativo continúa siendo muy bajo. En el año 2000 casi el 50%, de la población ocupada, apenas alcanzaba el nivel primario de educación. Cuando nos desplazamos al 2010, el citado guarismo sigue siendo alto: 41.26%. Esta realidad luce complicada, pues mientras menos nivel de escolaridad, concentre la fuerza laboral, menos es su productividad y por tanto su competitividad. El responsable principal de esta lamentable situación, no es sino el Estado burgués que no hace las erogaciones apropiadas para fortalecer la educación pública dominicana e incluso viola su propia Constitución, que establece un 4% del PIB para el renglón educativo pre-universitario. Cuadro 30 Población ocupada según nivel educativo (Años 2000 y 2010) Año 2000 Nivel educativo Total del país Total 100,00 Primario 49,17 Secundario 26,03 Universitario 15,95 Ninguno 8,85 Conclusión Año 2010 Nivel educativo % Total 100,00 Primario 41,26 Secundario 30,42 Universitario 21,05 Ninguno 7,26 Banco Central de la República Dominicana.

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LA FORMACIÓN DE UN PROLETARIADO INDUSTRIAL INTERNACIONAL Stefan Engel, Presidente del Partido Comunista de Alemania (Marxista-Leninista) Nota del Consejo de Redacción de la revista Emancipación Proletaria. Nuestra revista EMANCIPACIÓN PROLETARIA, reproduce a continuación el punto 4, “La formación de un proletariado industrial internacional”, correspondiente a la Parte I: “Cambios esenciales en la economía política del imperialismo”, del libro Crepúsculo de los dioses sobre el “nuevo orden mundial”, de la autoría de Stefan Engel, Presidente del Partido Comunista de Alemania (Marxista-Leninista). Aconsejamos a nuestros lectores estudiar a fondo, dicho artículo, pues desmonta varias tesis burguesas y pequeñoburguesas, particularmente la referida a un supuesto desmantelamiento de la clase obrera clásica a cargo del progreso tecnológico experimentado por el capitalismo en la era neoliberal. Cuando los monopolios internacionales se formaron y se convirtieron en una capa dominante del mercado mundial, surgió, simultáneamente, un proletariado industrial internacional que se enfrentó a este enemigo poderoso. Estos obreros y empleados son los portadores de un sistema de producción integrada internacionalmente que rompe todas las fronteras nacionales. En ésta, están entrelazadas las empresas de los monopolios nacionales e internacionales con las empresas de la industria no monopolista, bajo el dominio del capital financiero internacional. Al proletariado industrial internacional pertenecen: l. Obreros directamente empleados por los monopolios internacionales. En el año 2000, hubo 47 millones de trabajadores solamente en las empresas de los 500 monopolios más grandes. Ya en el 2000, 30 de los 100 monopolios internacionales más grandes tenían más de dos tercios de sus empleados en el extranjero. Hubo 50 monopolios donde más de la mitad de los trabajadores laboraba en el extranjero. 2. Obreros de empresas que están directamente integradas en el proceso de producción de los monopolios internacionales ("empresas subcontratistas"). En muchos casos, estos obreros trabajan directamente en las plantas de producción de los monopolios internacionales - mano a mano con los trabajadores de éstas. 3. Obreros de empresas particulares que producen para los monopolios internacionales y cuya actividad está dictada por ellos. Trabajan en empresas donde la productividad y los métodos de trabajo, las normas de calidad y de cualificación están adaptadas a los estándares de los monopolios internacionales, y hasta en empresas en las que se trabaja con las técnicas y los métodos de producción más atrasados. Los obreros que forman parte del proletariado industrial internacional son, pues, en su conjunto, muchos más de los que están directamente ocupados por los monopolios internacionales. Estos obreros industriales y simples empleados en la producción internacional siguen siendo parte de un antagonismo de clases a escala nacional. Esto no cambiará hasta que el sistema imperialista mundial sea reemplazado por los Estados Unidos del Mundo, por una sociedad socialista. Pero estos obreros crecen cada vez más superando la limitación 117


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nacional de la lucha de clases y se incorporan en la lucha de clases internacional contra los monopolios internacionales y el sistema mundial del imperialismo. Lenin escribió al respecto: "Las naciones son un producto inevitable y una forma inevitable de la época burguesa de desarrollo de la sociedad. La clase obrera no podía fortalecerse, madurar ni formarse sin «organizarse en los límites de nación», sin ser «nacional» («aunque de ninguna manera en el sentido burgués»). Pero el desenvolvimiento del capitalismo va destruyendo cada vez más las barreras nacionales, acaba con el aislamiento nacional y sustituye los antagonismos nacionales por antagonismos de clase. Por eso, es una verdad innegable que en los países de capitalismo avanzado «los obreros no tienen patria» y que la «acción común» de los obreros, al menos en los países civilizados, «es una de las primeras condiciones de su emancipación» (Manifiesto Comunista)." (Lenin, Carlos Marx, en Obras Completas, tomo 26, pág. 76). Cuando Lenin escribió esto, en 1914, existía recién un puñado de países industriales desarrollados en el mundo. La mayoría de los países eran colonias o semicolonias en los cuales el capitalismo estaba en sus inicios o no se había desarrollado en absoluto. Con el desarrollo del imperialismo, y en particular de la exportación de capitales, el capitalismo se transportó también a los países coloniales y semicoloniales. Ya en 1928 la Internacional Comunista señaló en su VI Congreso Mundial las tareas resultantes de ello: "El imperialismo somete a la inmensa masa de los proletarios de todos los países, desde los centros del poder capitalista hasta los rincones más alejados del mundo colonial, bajo la dictadura de la plutocracia capitalista-financiera... Con ello el imperialismo le pone al proletariado la tarea inmediata de conquistar el poder y obliga a los trabajadores a la más estrecha cohesión en un ejército internacional unitario de los proletarios de todos los países, por encima de todos los hitos fronterizos, de todas las diferencias de nación, cultura, lengua, raza, sexo y profesión. De esa manera el imperialismo, al mismo tiempo que desarrolla y corona el proceso de la creación de las condiciones materiales para el socialismo, determina la cohesión del ejército de sus propios sepultureros, colocando al proletariado ante la necesidad de organizarse en una asociación internacional obrera de combate." (Protokoll des VI Weltkongresses der Kommunistischen Internationale [Acta del VI Congreso Mundial de la Internacional Comunista], tomo 2, pág. 45). La internacionalización de la producción por los consorcios multinacionales, y la destrucción del antiguo sistema colonial después de la Segunda Guerra Mundial, aceleró considerablemente la formación de un proletariado internacional. La división de clases, entre el proletariado y la burguesía, se transformó en un fenómeno internacional y se la podía observar en más o menos en todos los países del mundo. Aunque este proceso se aceleró enormemente precisamente en los últimos tiempos, permanece, sin embargo, una diferencia entre los obreros en los países imperialistas y los obreros en los países dependientes y oprimidos por el imperialismo. Lenin escribió sobre esto: "¿Es igual, desde el punto de vista del problema nacional, la situación real de los obreros en las naciones opresoras y en las oprimidas? No, no es igual.

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(1) En el aspecto económico, la diferencia consiste en que una parte de la clase obrera de los países opresores percibe las migajas de las superganancias que obtienen los burgueses de las naciones opresoras mediante la redoblada explotación permanente de los obreros de las naciones oprimidas. Los datos económicos prueban, además, que el porcentaje de obreros que se hacen «maestrillos» en las naciones opresoras es mayor que en las naciones oprimidas, que es mayor el porcentaje que se incorpora a la aristocracia de la clase obrera. Esto es un hecho. Los obreros de una nación opresora son en cierta medida cómplices de su burguesía, en el saqueo de los obreros (y de la masa de la población) de la nación oprimida. (2) En el aspecto político, la diferencia consiste en que los obreros de las naciones opresoras ocupan una situación privilegiada, en comparación con los obreros de la nación oprimida, en toda una serie de dominios de la vida política. (3) En el aspecto ideológico o espiritual, la diferencia consiste en que los obreros de las naciones opresoras son educados siempre, por la escuela y por la vida, en un espíritu de desprecio o desdén hacia los obreros de las naciones oprimidas." (Lenin, Sobre la caricatura del marxismo y el "economismo imperialista", en Obras Completas, tomo 30, págs. 112-113). Después de la Segunda Guerra Mundial las amplias masas populares en Alemania Occidental obtuvieron un nivel de vida bastante diferente al nivel de vida en los países en vías de desarrollo. Un sistema universal de reformas desde arriba permitió a una masa creciente de obreros conseguir condiciones pequeñoburguesas de vida y familiares. Cada vez más gente obtuvo la posibilidad de ascender a la pequeña burguesía por medio de la capacitación y la profesión. Algunos pudieron adquirir vivienda propia, lo que en algunos casos incluso creó la posibilidad de cobrar alquileres. Pero la situación de clase pequeñoburguesa y la pequeña propiedad engendran necesariamente un modo de pensar pequeñoburgués, hacen surgir el afán de aumentar la propiedad y ascender socialmente, fomentan el individualismo, el egoísmo, la competencia y las ilusiones en la posibilidad de reformar las relaciones de explotación capitalistas. En el libro Nuevas perspectivas para la liberación de la mujer se dice al respecto: "Para la gran mayoría de los obreros este ascenso social quedó como un sueño -pero un sueño que a escala masiva debería convertirse en el contenido central de su vida y debería distraer la atención lejos de los intereses comunes de clase hacia la consecución de objetivos pequeñoburgueses. Esto fue promovido a gran escala por la cultura de masas, moda, música, revistas o películas burguesas y pequeñoburguesas. En la actualidad, a través de la radio y la televisión, todo hogar es sistemáticamente alcanzado y más o menos influenciado. La línea divisoria entre el proletariado y la pequeña burguesía pasó a ser muy fluida. Como los trabajadores permanecieron como asalariados era más bien el modo de pensar y la forma de vida de las capas más bajas de la intelectualidad asalariada que se compenetraba con su modo de pensar y vivir. El libro «La lucha por el modo de pensar en el movimiento obrero» afirma: «Es verdad que, hoy como antes, la situación de clase proletaria se distingue de la situación de clase pequeñoburguesa en los sectores bajos de la intelectualidad 119


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asalariada. Pero, con respecto a las condiciones de vida entre la clase obrera y la intelectualidad pequeñoburguesa, actualmente ya no existe más una separación estricta. Los barrios obreros tradicionales fueron en gran parte desintegrados. Por un lado los jóvenes de las familias obreras van a estudiar y se vuelven intelectuales; por otro lado los hijos de intelectuales pequeñoburgueses se vuelven obreros o empleados sencillos. El nivel de vida se ha igualado cada vez más, y la masa de los obreros ha logrado un nivel de formación y de cultura que antes solía estar reservado para las capas pequeñoburguesas.» (Stefan Engel, La lucha por el modo de pensar en el movimiento obrero, Essen 1995, págs. 76-77). El sentimiento de satisfacción personal, junto a la manipulación de la opinión pública, produce entre las masas puntos de vista, sentimientos y hábitos cotidianos que sólo pueden ser compatibles, con una sociedad capitalista. El núcleo del modo de pensar pequeñoburgués reformista y revisionista es la .renuncia a la lucha de clases revolucionaria para superar el sistema capitalista de explotación. El modo de pensar pequeñoburgués socava la lucha de clases proletaria y transforma en los obreros el sentimiento de pertenencia a una clase en una posición vacilante e indiferente entre la burguesía y el proletariado. La influencia del modo de pensar pequeñoburguésreformista y pequeñoburgués-revisionista entre la masa de los obreros y empleados del nivel más bajo se ha convertido en el mayor impedimento al desarrollo de la conciencia de clase proletaria de la clase obrera. En el curso de la concesión de reformas desde arriba se originó en la sociedad todo un sistema del modo de pensar pequeñoburgués y se convirtió en el principal método del ejercicio del dominio de los monopolios." (Stefan Engel/Monika Gartner-Engel, Nuevas perspectivas para la liberación de la mujer, págs. 91-92). El modo de pensar pequeñoburgués se volvió tanto más importante para los monopolios cuando, con el fin de las reformas sociales, la reducción general de los salarios y el desempleo en masa como fenómeno permanente, creció cada vez más el descontento de la clase obrera. Su conciencia de clase despertó en amplia escala y sus luchas empezaron a pasar a la ofensiva obrera. Sin embargo, el modo de pensar pequeñoburgués mantenía su efecto desorientador, desorganizador y desmoralizador y seguía siendo la traba principal para un rápido desarrollo de la conciencia de clase pese al notable empeoramiento de la situación de vida de las amplias masas. El sistema social del modo de pensar pequeñoburgués es sumamente variado. La internacionalización de la producción capitalista lo convirtió en un fenómeno mundial de manera que, en lo fundamental, también ejerce sus efectos en las naciones oprimidas por el imperialismo. Claro que las posibilidades materiales de engaño están limitadas en estos países. Por eso hay diferencias tanto en el contenido y el método como en el impacto que tiene en las masas. El proceso de la internacionalización de la producción capitalista no suprimió las diferencias entre los países imperialistas y los países dependientes y oprimidos por el imperialismo, sino incluso agudizó el desarrollo desigual. Pero la formación de un proletariado industrial internacional tenía suma importancia para la unificación de los obreros de todos los países y su lucha por la abolición de la explotación. En el Programa del Partido Marxista-Leninista de Alemania, aprobado en 1999, se pudo leer:

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"En el proceso de la internacionalización del modo de producción capitalista y a través de su lucha común contra el capital monopolista multinacional ha nacido una clase obrera internacional. Las obreras y los obreros organizados mundialmente en los consorcios multinacionales son la fuerza dirigente en la lucha internacional por una sociedad liberada, sin explotación y opresión capitalistas." (págs. 15-16). Este proletariado industrial internacional, es el portador de un desarrollo social que pone en el primer plano el antagonismo de clase más allá de todas las barreras nacionales Y que, por encima de todas las diferencias, desarrolla más y más la unidad y lo que hay en común en la clase obrera internacional. La posición de los obreros en la producción social más avanzada, que ha adoptado un carácter internacional, es la base material para ello. La negación del proletariado industrial internacional Los críticos pequeñoburgueses de la globalización niegan estrictamente la formación de un proletariado industrial internacional. El libro El horror económico de la escritora francesa Viviane Forrester, publicado en 1997, fue elogiado por los medios burgueses hasta que llegó a ser un bestseller internacional. La autora afirmó muy en serio que los obreros, mediante su empleo, disminuirían la ganancia. Y esa era la razón por la cual los empresarios los despiden cada vez más: "Sí, pero hoy por hoy, con razón o sin ella, el trabajo representa un factor negativo, carísimo, inutilizable, perjudicial para las ganancias. Nefasto." (Viviane Forrester, El horror económico, pág. 93). Pero ¿quién es, pues, el que crea la ganancia? Para Forrester viene por así decirlo de la nada, respectivamente del "no trabajo": "En los hechos, el no trabajo de los no asalariados representa una plusvalía para las empresas y por tanto una contribución a la dichosa «creación de riquezas»". (Viviane Forrester, El horror económico, pág. 98). Es la ignorancia pequeñoburguesa que hace que la autora ya no perciba en absoluto a los millones de obreros industriales en el mundo. Incluso la instalación industrial más perfecta, más moderna y plenamente automatizada tiene que ser producida, mantenida y operada en la producción por los obreros. Es sólo mediante la aplicación de la fuerza de trabajo humana que las máquinas pueden realmente producir valores. En el fondo, Forrester descubre a los obreros recién cuando son despedidos de las empresas y ve en ellos nada más que a miembros de una clase sufriente. Si Forrester se hubiera tomado la molestia de estudiar a Carlos Marx y las leyes del capitalismo reveladas por él, entonces habría deducido de que el capitalismo, a fin de aumentar sus ganancias, necesariamente tiene que expulsar fuerzas laborales del proceso de producción. Marx escribió al respecto en El Capital: "Pues el acrecentamiento de la productividad del trabajo consiste precisamente en que disminuye la proporción de trabajo vivo y aumenta la participación del trabajo pretérito, pero ello de tal suerte que disminuya la suma global del trabajo que hay en la mercancía, es decir, de modo que el trabajo vivo disminuya en más de lo que aumenta 121


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el trabajo pretérito." (Carlos Marx, El Capital, tomo III, Siglo XXI Editores, pág. 334). La internacionalización de la producción capitalista no ha refutado la crítica de la economía política burguesa realizada por Carlos Marx, sino la ha confirmado de manera dramática. Hoy en día la productividad del trabajo ha adquirido tal nivel que, frente a ella, el capitalismo sólo puede reaccionar con desempleo masivo y subempleo permanente. Es evidente que Viviane Forrester no se atreve ni siquiera a insinuar una crítica fundamental frente a la ineptitud de la sociedad capitalista. Más bien, hace malabarismos con los fenómenos del desarrollo capitalista, que evidentemente no se pueden ocultar más, a fin de desviar la atención de sus causas en el modo de producción capitalista. La finalidad de tal tipo de discusión es obvia: la solución para los problemas no se debe buscar fuera, sino dentro del marco de la sociedad capitalista. La tendencia a la nivelación internacional del proletariado industrial Ya Lenin describió una tendencia a la nivelación del modo de vida de las masas obreras, que iba acompañada por la internacionalización del capital. "... la «existencia» de las masas obreras se internacionalizaba -la atracción ejercida por las ciudades y la nivelación de las condiciones de vida en las grandes ciudades del mundo entero, la internacionalización del capital, la mezcla de la población urbana y rural, tanto nativa como alógena, en las grandes fábricas, etc.-, las contradicciones de clase se acentuaban; las asociaciones de empresarios ejercían una presión cada vez mayor sobre los sindicatos obreros; aparecían formas de lucha más agudas y más violentas, como, por ejemplo, las huelgas de masas; crecía el costo de la vida, se hacía insoportable la presión del capital financiero, etc., etc." (Lenin, Bajo pabellón ajeno, en Obras Completas, tomo 26, pág. 154). Hoy en día la base material para la tendencia a la nivelación de las condiciones de trabajo y de vida ha madurado aún más ampliamente que en vida de Lenin hace 80 años. Bajo las condiciones de trabajo en las empresas multinacionales, esta tendencia ha adquirido un carácter general internacional. Aún en los años 1970 hubo grandes diferencias de la productividad laboral entre las sociedades matrices y las filiales de los consorcios multinacionales. Willi Dickhut lo comentó en 1978 de la forma siguiente: "El hecho de que la mano de obra en los países atrasados es barata aún no dice nada sobre su productividad. Pasa a menudo que en los países industriales desarrollados la cuota del salario en el volumen de ventas es más baja que en un país en vías de desarrollo." (El capitalismo monopolista de Estado en la RFA, tomo II, pág. 315). A pesar de condiciones de trabajo más duras y humillantes, el grado de explotación fue menor en las plantas de producción de los países en vías de desarrollo. La causa yacía en el nivel de producción. Así, muchas veces se produjeron en las filiales solamente productos semielaborados para las sociedades matrices. Por lo tanto, la necesidad de instruir y cualificar al personal en las filiales fue menor. Lo típico fue una división de trabajo entre las sociedades matrices y filiales de tal forma que la producción con fuerte

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coeficiente de trabajo se transfirió a los países de salarios bajos y la producción al más alto nivel técnico permaneció en las metrópolis imperialistas. Como hoy los monopolios internacionales generan una parte cada vez más grande de su volumen total de ventas en los centros de producción extranjeros, surge la necesidad económica de aumentar la composición orgánica del capital también en las filiales, de forma que desaparece cada vez más la diferencia en la productividad laboral entre las sociedades matrices y las filiales. La implícita tendencia decreciente de la cuota de ganancia, obliga, por otra parte, a la continua ampliación de la producción en masa a nivel mundial, al aumento de la cuota de la producción en el extranjero en el volumen total de ventas de los monopolios internacionales. Con la nueva organización de la producción internacional se produjo un salto cualitativo en este desarrollo. Hoy en día, los monopolios internacionales operan en los diferentes países con los mismos métodos experimentados a nivel internacional. El volumen de ventas por trabajador tiende a igualarse, tanto como la cuota de los salarios y sueldos en el volumen de ventas. El volumen de ventas por empleado de la Bayer, en el año 2001, en la producción extranjera fue de 335.390 euros frente a 166.541 euros en las fábricas alemanas; la de BASF, en el año 2000, fue de 360.672 euros frente a 218.624 euros en Alemania. También en Siemens y E.on la productividad laboral en la producción extranjera subió, entretanto, por encima de la alemana. En ThyssenKrupp, el volumen de ventas por trabajador, en el año 2001, tuvo casi el mismo nivel tanto en los centros de producción alemanes como extranjeros. Los ejemplos demuestran una tendencia a la igualación del grado de explotación en los países en vías de desarrollo al nivel de los países imperialistas. El cambio cualitativo de la productividad laboral de las empresas del extranjero tiene como causa el hecho de que las inversiones directas de los monopolios internacionales, en la fase de la nueva organización de la producción internacional, se concentran en la producción extranjera, y que naturalmente se invierte siempre al más alto nivel técnico. Por ello, las tasas de aumento de la productividad laboral en la producción en el extranjero, entre 1990 y 2000, fueron en parte considerablemente más altas que en la producción en Alemania: en Bayer +116,3 % en el extranjero y +70,2 % en Alemania; en Siemens +177,6 % en el extranjero y +55,9 % en Alemania; en E.on +89,3 % en el extranjero y +55,l % en Alemania. Puesto que la producción de las empresas en el extranjero muchas veces es más productiva que la de las empresas alemanas, las inversiones en el extranjero aumentarán aún más en comparación con las inversiones en Alemania, pues prometen ganancias más altas. Esto acelera aún más el proceso de la nueva organización de la producción internacional.

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Tabla 11* Volumen de ventas por trabajador en las plantas de los consorcios de Alemania y del extranjero en 1976, 1990 y 2000 (En euros) Consorcio Alemania y el Año 1976 Año 1990 extranjero Ventas por Ventas por trabajador trabajador Bayer Alemania 86.786 102.543 Bayer Extranjero 47.652 147.268 BASF Alemania 94.525 186.699 BASF Extranjero 97.709 158.464 Volkswagen Alemania 65.367 153.446 Volkswagen Extranjero 48.269 98.179 Siemens Alemania 38.706 98.933 Siemens Extranjero 26.257 66.793 Thyssen Krupp Alemania 74.676 Thyssen Krupp Extranjero 69.019 E.on Alemania 292.260 (1994) E.on Extranjero 265.916 (1994) Daimler Chrysler Alemania 76.580 102.377 (1992) Daimler Chrysler Extranjero 65.864 262.448 (1992) Continuación… Consorcio

Alemania y el extranjero

Año 2000 Incremento en el Ventas por 2000 respecto al trabajador 1990 (%) Bayer Alemania 174.564 70,2 Bayer Extranjero 318.480 116,3 BASF Alemania 218.624 17,1 BASF Extranjero 360.672 127,6 Volkswagen Alemania 298.967 94,8 (1999) Volkswagen Extranjero 187.964 91,5 (1999) Siemens Alemania 154.241 55,9 Siemens Extranjero 185.432 177,6 Thyssen Krupp Alemania 187.329 Thyssen Krupp Extranjero 198.866 E.on Alemania 453.436 55,1 E.on Extranjero 503.372 89,3 Daimler Chrysler Alemania 256.257 150,3 Daimler Chrysler Extranjero 509.638 94,2 *El número de esta tabla corresponde a la secuencia de tablas en el libro, no en este artículo.

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Los consorcios sólo dan datos incompletos sobre el volumen de su producción en el extranjero. Por eso las cifras introducidas en la columna "2000" son en parte de otros años: BASF de 1999, Volkswagen de 1999, DaimlerChrysler de 1997. Fuentes: Informes comerciales; cálculos propios. Un resultado principal de la nueva organización de la producción internacional es, entonces, una tendencia nivelación de las condiciones de trabajo y de la productividad en las empresas industriales de la asociación productiva internacional. Como resultado de esto, se acelera también el proceso de la formación de un proletariado industrial internacional que produce de manera relativamente homogénea a nivel mundial. Al mismo tiempo, esto está ligado a un aumento general de la competencia inmediata entre los productores de los diferentes países y a una inseguridad mayor en relación con los puestos de trabajo en todos los centros de producción. Nivelación de la producción mundial de automóviles A nivel mundial se pudo registrar entre 1989 y el 2000 un aumento gigantesco de la productividad del trabajo en la industria automotriz. La tendencia a la nivelación en la productividad laboral se expresó sobre todo en las tasas de incremento muy diferenciadas de los diversos países. En estos años el incremento en Japón fue de un 59%. Frente a ello hubo tasas de incremento de tres hasta cuatro dígitos en países como Polonia (+864,9% hasta 1997), Argentina (+l.790% hasta 1997), República Checa (+458,1%) China (+367,4%) ó Brasil (+319% hasta 1997) (Tabla 12). Este incremento de la productividad del trabajo superior al promedio fue el resultado de una política de inversiones modificada de los monopolios internacionales y confirmó la tendencia a la nivelación de la producción internacional. Tabla 12* Volumen de ventas por trabajador en la industria automotriz en euros e incremento de 1989 a 2000 en tanto por ciento País 1989 1991 1995 Japón 349.724 336.430 401.569 EE.UU. 225.991 201.960 246.903 Francia 182.531 196.336 246.289 Suecia 160.071 144.311 263.110 Bélgica 203.494 221.900 341.134 Argentina 15.850 10.226 España 153.388 172.305 200.631 Alemania 140.605 160.034 191.837 Italia 169.238 158.500 160.750 Austria 93.464 115.041 202.420 (1988) Gran Bretaña 137.026 137.026 146.485 Países bajos 138.918 161.057 270.831 Brasil 55.039 170.567 Portugal 86.817 81.295 153.439 Sudáfrica 117.086 103.792 147.661 Corea del Sur 86.702 97.618 148.275 Australia 110.950 113.507 México 119.195 112.484 103.332 125


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Malasia Hungría Republica Checa Turquía Polonia China Rusia Rumania India Continuación… País Japón EE.UU. Francia Suecia Bélgica Argentina España Alemania Italia Austria Gran Bretaña Países bajos Brasil Portugal Sudáfrica Corea del Sur Australia México Malasia Hungría Republica Checa Turquía Polonia China Rusia

-

30.013 16.843 48.573 5.675 4.193 32.354

23.519 (1988)

20.452 15.116 38.347 6.658 6.136 32.211 2.588 24.030 (1989)

1997 405.352 334.538 286.221 296.900 277.018 299.566 241.228 227.269 233.353 247.261 226.707 220.912 230.632 213.669 158.858 171.658 20.656 99.400 66.446 44.073 58.390 54.759 11.453 14.662

76.387 52.407 18.662 19.088 14.623 9.868 3.170 3.937 -

2000 Incremento (%) 556.200 59,0 435.200 92,6 426.300 133,5 346.476 116,5 327.900 61,1 1 1.790,0 295.500 92,6 289.000 105,5 274.600 62,3 268.200 187,0 264.800 93,2 262.400 88,9 1 319,0 209.400 141,2 1 35,7 131.508 51,7 1 -82,7 30,1 1 121,4 94.000 458,1 1 20,2 1 864,9 19.600 367,4 9.479 -70,7 (1999) Rumania 5.224 6.307 143,7 (1998) India *El número de esta tabla corresponde a la secuencia de tablas en el libro, no en este artículo. 1 Estas cifras se refieren a la comparación de 1997 con 1989. Fuentes: VDA, lnternational Auto Statistics (Estadísticas internacionales del auto); cálculos propios.

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Si se compara a Japón, como el país con el volumen de ventas más alto por trabajador, y China, como el país con la cuota más baja, entonces se puede ver que la productividad laboral en la industria automotriz japonesa en 1989 fue 83 veces más alta que la productividad china. En el año 2000 esta diferencia se ha achicado; en Japón sólo fue 28 veces más que en China. Es de esperar que tales diferencias en la productividad disminuyan aún más con la posterior concentración y centralización de la industria automotriz internacional. No es sólo la actividad inversora de los monopolios internacionales, realizada en todos los países al más alto nivel, el que juega un papel en cuanto al incremento del volumen de ventas por trabajador. El reajuste o incluso la vinculación directa de las monedas nacionales a las monedas de referencia de los países imperialistas, por ejemplo al dólar o al euro, facilitó imponer precios monopolistas. Esto también se reflejó en el incremento del volumen de ventas por trabajador y fue claramente el caso de la Argentina y el Brasil, pero también en los anteriores países del CAME. Para las masas de estos países esto conllevó a un incremento a saltos del costo de la vida. La Tabla 13 demuestra que el desarrollo del empleo en la industria automotriz es sumamente diferente de país a país. Así, en la Federación Rusa se redujeron más de 400.000 puestos de trabajo. En Ucrania, entre 1995 y el 2000, el número de los puestos de trabajo disminuyó en casi un 40%; también en la República Checa y en SerbiaMontenegro el número de los puestos de trabajo fue reducido en parte drásticamente. Sólo entre 1995 y 2000 el volumen de ventas por trabajador en la República Checa creció de 18.662 euros a 94.000 euros, es decir a más del quíntuplo. En Polonia el volumen de ventas por empleado creció casi por cuatro (de 14.623 euros a 54.759 euros) sólo en el lapso de 1995 a 1997. En Alemania hubo primero una reducción del número de trabajadores de por lo menos 140.000 personas, de 1991a 1995, lo que estuvo relacionado estrechamente con el cierre de la industria automotriz de Alemania Oriental. Pero hasta el año 2000 se llegó otra vez al número de obreros automotrices de 1991 y al mismo tiempo a un nuevo nivel de la productividad del trabajo: el volumen de ventas por trabajador aumentó drásticamente de 160.034 euros a 289.000 euros, es decir en un 81%.

País China EE.UU. Alemania Japón Rusia India Francia Brasil Gran Bretaña Corea del Sur Italia España Canadá México

Tabla 13* Desarrollo del empleo en la industria automotriz1 1991 1995 1998 1.704.000 1.952.000 1.963.000 1.034.000 1.022.500 1.010.000 834.700 694.500 806.200 828.800 770.300 733.900 951.000 778.000 662.000 299.500 281.200 340.300 290.400 269.400 109.4004 104.6004 250.000 239.100 224.600 251.900 183.000 224.000 186.800 206.700 181.100 190.200 146.400 139.600 154.800 143.200 153.800 150.000 4 4 108.300 73.000 137.800 127


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Rumanía Tailandia Polonia Suecia Sudáfrica Republica Checa Bielorrusia Serbia y Montenegro Bélgica Australia Ucrania Indonesia Malasia Hungría Portugal Austria Países Bajos Argentina Eslovaquia Suma Continuación… País China EE.UU. Alemania Japón Rusia India Francia Brasil Gran Bretaña Corea del Sur Italia España Canadá México Rumanía Tailandia Polonia Suecia Sudáfrica Republica Checa Bielorrusia Serbia y Montenegro Bélgica Australia

263.000 -

105.000 -

93.000 41.500 36.900 172.0007

99.100 67.000 38.5004 90.000 66.000 76.100

83.400 55.200 63.000 354.0003 31.000 21.300 32.700 37.300 18.3004 8.431.000 20006 1.807.000 1.025.100 846.300 683.100 534.000 281.200 278.600 259.100 217.300 193.500 186.00 165.200 150.000 148.200 146.300 102.100 100.000 85.300 77.100 73.000 66.000 60.800 54.100 51.694

53.600 76.0004 61.100 31.3004 23.000 23.600 23.200 18.800 21.3624 12.726 7.494.7885

En lugar del 2000 1999

1999 1998

1999

1998 1999 1999 1998

1999 128

162.000 78.600 108.000 70.800 77.100 67.000 62.000 65.600 54.800 55.358 49.0004 38.400 38.1004 33.900 23.600 27.500 27.700 26.2864 14.026 7.877.206 Cuota2 5,2 5,6 11,3 7,5 5,1 3,3 7,1 5,3 4,8 3,7 6,5 8,0 10,0 8,8 4,4 3,9 10,5 5,8 5,3 5,2 9,1 8,0 4,8


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Ucrania 47.000 1999 1,5 4 Indonesia 41.500 1999 1,0 Malasia 38.1004 1997 2,9 Hungría 32.200 1999 3,5 Portugal 29.500 2,9 Austria 29.200 4,7 Países Bajos 28.400 3,2 Argentina 26.2864 1997 3,4 Eslovaquia 14.026 1998 3,5 Suma 7.877.206 *El número de esta tabla corresponde a la secuencia de tablas en el libro, no en este artículo. 1 Países con más de 10.000 trabajadores en la industria automotriz. Por regla general se registra al personal en la fabricación de autos y de autopartes. 2 Cuota en los obreros industriales del respectivo país en el último año mencionado; para Bielorrusia es de 1994. 3 Fabricación de equipos para el transporte. 4 Sólo fabricación de autos sin fabricación de autopartes. 5 Debido a datos faltantes la suma es menor. 6 Últimos datos disponibles. 7 Valores de Checoslovaquia. Fuente: VDA, lnternational Auto Statistics (Estadísticas internacionales del auto), diferentes años. Estos graves cambios, en particular en los anteriores países del CAME y en algunos países en vías de desarrollo, tuvieron su origen en el hecho de que las industrias automotrices en aquellos países eran completamente anticuadas y que en el proceso de la nueva organización de la producción internacional fueron cerradas rigurosamente y reemplazadas por plantas modernas. Sin embargo, en algunos países el número de trabajadores también aumentó masivamente. Así por ejemplo, entre 1991 y el 2000, alcanzó más del doble en Brasil. En Rumanía aumentó un 39 % de 1995 a 1999. Entretanto, el mayor número de trabajadores de la industria automotriz existe en China. En este país el número de obreros automotrices creció entre 1991 y 1995 casi en 250.000. Sin embargo, entre 1995 y 1999 se liquidaron otra vez 145.000 puestos de trabajo. Esto se debió sobre todo a la introducción de la técnica más moderna y al aumento continuo de la productividad del trabajo: entre 1989 y 2000 en el 367,4 % por trabajador. En los años 1990 los monopolios internacionales pasaron en muchos casos a introducir normas de producción uniformes a nivel internacional. La industria automotriz fue pionera en este proceso: • A inicios de los años 1990 el sistema de producción desarrollado por Toyota, la lean production, se estableció como criterio universalmente válido de la producción industrial internacional. Se impuso una técnica de producción sobre la base de instalaciones de mando microelectrónicas, que unió la mano de obra flexiblemente utilizable y un sistema flexible de proveedores con una comunicación relativamente rápida y una estrecha cooperación internacional en la producción. Últimamente se continúa desarrollando la lean production hacia "sistemas de producción integrales". 129


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Estos son códigos para la fabricación de productos donde se definen, por ejemplo, el modo de los procesos laborales, la forma del trabajo en equipo, los modelos de remuneración y de tiempo de trabajo, hasta métodos individuales como el "proceso de mejora continua" (PMC). El objetivo principal es una unificación aún más fuerte de la organización del trabajo más allá de las empresas y de los países. • La difusión internacional de estos estándares de producción fue acelerada considerablemente con la construcción de empresas modelo al último nivel tecnológico. Así, la planta de Opel en Eisenach/Alemania sirvió de modelo para plantas con una construcción similar en Rosario/Argentina, Gliwice/Polonia, Shanghai/China así como en Tailandia. Es decir, tales empresas modelo ya no sólo se encuentran en los países imperialistas. Entretanto, la General Motors construyó una planta aún más moderna en Gravatai, cerca de Porto Alegre/Brasil. Esta planta y la planta de Volkswagen en Resende/Brasil, son consideradas hoy como modelos para la colaboración de los monopolios internacionales en el sector de la construcción de autos y de los proveedores, no sólo en la misma área, sino también en las mismas plantas. • Los métodos del control de calidad y de la documentación fueron unificados con las normas de calidad VDA e ISO, e impuestos a los proveedores. Hoy en día no se admite a ninguna empresa como proveedora de la industria automotriz si ésta no se somete a esas normas y apertura su modo de trabajo a los controles periódicos por los encargados de los fabricantes de autos. • En la industria automotriz se ha desarrollado la estrategia de plataformas con la cual se unifican los productos y procesos de fabricación a nivel internacional. Cada fábrica está en condiciones de producir diversos modelos basándose en una plataforma común. Así, en el 2001 la Volkswagen construyó ocho modelos diferentes sobre la plataforma del Golf. Debido a las fusiones parciales y las alianzas de los monopolios internacionales, se construyen sobre una plataforma homogénea incluso autos de diferentes marcas para diferentes continentes. • La unificación de los sistemas de producción facilita la aplicación del "benchmarking" (comparación competitiva), un método para comparar diferentes plantas. La planta más productiva y lucrativa es considerada entonces como criterio para el desarrollo del nivel productivo de todas las demás plantas. El objetivo de este método consiste en empujar a los obreros de los diferentes lugares en una lucha competitiva a fin de aumentar la explotación. • Muy difundidas son también la tercerización y venta de partes de la planta o de sectores de producción que hasta aquel entonces fueron partes integrantes fijas de los consorcios automotrices, tales como la fabricación de engranajes, los talleres de prensa, sectores de forja y de fundición de presión, o la fundación de los correspondientes joint ventures. El objetivo común de todas esas medidas consiste en reducir el gasto de capital fijo de los supermonopolios mismos, aumentar la productividad y ahorrar en mano de obra e intensificar la explotación.

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La tendencia a la diferenciación más fuerte de los salarios La tendencia a la nivelación del modo de vida de las masas obreras a escala internacional no se refiere a los salarios. Por el contrario, las diferencias entre los países imperialistas y los países oprimidos y explotados por el imperialismo se vuelven cada vez más claras. Marx escribe respecto al valor del trabajo: ''Además de este elemento puramente físico, en la determinación del valor del trabajo entra el nivel de vida tradicional en cada país. No se trata solamente de la vida física, sino de la satisfacción de ciertas necesidades, que brotan de las condiciones sociales en que viven y se educan los hombres." (Carlos Marx, Salario, precio y ganancia, pág. 68). La implantación de las fuerzas productivas más avanzadas en los países en vías de desarrollo exige objetivamente una equiparación tendencial del nivel de formación y de las condiciones de vida del proletariado industrial internacional. Pero, debido al afán de los monopolios internacionales de mantener los salarios lo más bajo posible, aumentan incluso las diferencias salariales: • De un lado, entre los ocupados en los monopolios internacionales y los demás trabajadores en un país y, • Por otro lado, entre los obreros industriales de un monopolio en diferentes países. Tanto los salarios nominales en los diferentes países imperialistas y los países dependientes y oprimidos por el imperialismo como también sus tasas de incremento de 1989 a 2000 muestran diferencias enormes. El promedio de los sueldos y salarios mensuales en la industria suiza en el año 2000 fue 45 veces más alto que en China. Sin embargo, al considerar estas cifras, se debe tener en cuenta que el promedio de los sueldos contiene también los sueldos máximos de los altos ejecutivos. Una cantidad mucho más grande de estos gerentes se encuentra en las metrópolis de los consorcios de los países imperialistas que en los países oprimidos por el imperialismo. Al mismo tiempo, se debe considerar que la comparación de los salarios nominales de los obreros en los diferentes países no tiene gran valor informativo mientras que no se establezca la relación con los precios y el poder adquisitivo. Si se comparan los salarios netos promedios por hora en la industria metalúrgica, teniendo en cuenta las diferencias en el poder adquisitivo (Tabla 14), se vuelve evidente que el poder adquisitivo de los obreros industriales en los países explotados y oprimidos por el imperialismo se queda considerablemente atrás del poder adquisitivo en los países imperialistas. Mientras que en 1989 los obreros metalúrgicos tunecinos pudieron comprar el 12 % de lo que adquirieron los obreros metalúrgicos alemanes con su salario; esta cuota cayó, hacia el año 1999, incluso al 5 %.

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Tabla 14* Comparación internacional del promedio de los salarios netos por hora en la industria metalúrgica-paridades del poder adquisitivo País Salarios netos 1980 1989 1999 DM DM DM Alemania 11,05 16,97 39,67 Suiza 11,95 18,41 29,99 Dinamarca 15,61 21,91 28,93 EE.UU. 21,67 23,57 24,83 Italia 16,85 Canadá 18,15 23,94 23,33 Suecia 14,68 15,69 21,91 Finlandia 9,61 15,91 21,61 Bélgica 13,20 14,32 21,09 Noruega 11,52 16,47 20,88 Francia 9,06 11,63 20,50 Gran Bretaña 10,29 16,09 20,41 España 10,44 13,34 19,30 Irlanda 9,48 11,93 17,89 Australia 15,35 16,66 16,81 Japón 8,66 15,86 16,57 Austria 8,31 13,23 15,03 Brasil 4,86 14,27 Grecia 9,01 10,56 Argentina 6,24 Singapur 6,05 Polonia 5,53 Sudáfrica 3,38 5,48 Turquía 2,38 5,20 República Checa 4,84 Hungría 4,69 Chile 2,34 4,54 Túnez 1,99 1,92 Continuación… País

Alemania Suiza Dinamarca EE.UU. Italia Canadá Suecia Finlandia Bélgica Noruega

Paridades del poder adquisitivo1 1980 1989 1999 Índice (en cada caso referente a Alemania=100) 100 100 100 108 108 76 141 129 73 196 139 63 99 164 141 59 133 92 55 87 94 54 119 84 53 104 97 53 132


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Francia Gran Bretaña España Irlanda Australia Japón Austria Brasil Grecia Argentina Singapur Polonia Sudáfrica Turquía República Checa Hungría Chile Túnez Conclusión… País

82 93 94 86 139 78 75 -

69 95 79 70 98 93 78 29 53 20 14 14 12

Alemania Suiza Dinamarca EE.UU. Italia Canadá Suecia Finlandia Bélgica Noruega Francia Gran Bretaña España Irlanda

Paridades del poder adquisitivo1 1989 1999 Incremento comparado con 1980 en % 53,6 259,0 54,1 151,0 40,4 85,3 8,8 14,6 31,9 28,5 6,9 49,3 65,6 124,9 8,5 59,8 43,0 81,2 28,4 126,3 56,4 98,3 25,8 88,7

Australia Japón Austria Brasil

8,6 83,1 59,3 -

-

Grecia

-

-

Argentina

-

-

Singapur

-

-

9,6 91,3 80,9

133

52 51 49 45 42 42 38 36 27 16 15 14 14 13 12 12 11 5

Caracterización

Imperialista Imperialista Imperialista Imperialista Imperialista Imperialista Imperialista Imperialista Imperialista Imperialista Imperialista Imperialista Imperialista Capitalista dependiente Imperialista Imperialista Imperialista Neocolonialmente dependiente Capitalista dependiente Neocolonialmente dependiente Neocolonialmente dependiente


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Polonia

-

-

Sudáfrica

-

-

Turquía

-

-

República Checa

-

-

Hungría

-

-

Chile

-

-

Túnez

-

-

Neocolonialmente dependiente Neocolonialmente dependiente Neocolonialmente dependiente Neocolonialmente dependiente Neocolonialmente dependiente Neocolonialmente dependiente Neocolonialmente dependiente secuencia de tablas en el libro, no en

*El número de esta tabla corresponde a la este artículo. 1 Las cifras publicadas por la FITIM son la única fuente que compara las paridades del poder adquisitivo a nivel internacional. Por eso las hemos utilizado a pesar de sus deficiencias. Lo importante no son los valores absolutos, sino la relación entre ellos. La "paridad del poder adquisitivo" se calcula según un método que considera tanto los tipos de cambio como también los diferentes costes de vida de los países. En la tabla, Alemania es el país de referencia y la moneda de referencia es el marco alemán (DM). Las cifras para Alemania no representan los sueldos según el convenio colectivo, sino se calculan del ingreso anual bruto incluyendo todas las primas, horas extras, etc., dividido por las horas trabajadas por año. El lapso de 1989 a 1999 contiene un aumento de los salarios según el convenio colectivo en 52 % y una reducción de la jornada semanal de 37 a 35 horas. Las grandes diferencias entre Alemania y otros países se deben en particular a la reducida jornada semanal en Alemania. 1980 y 1999 sin construcción y reparación de buques y otras embarcaciones. Fuente: FITIM, El poder adquisitivo del tiempo de trabajo. Una comparación internacional; diferentes años. Pero también hay graves diferencias entre los países imperialistas. Así, el poder adquisitivo relativo de los salarios netos por hora en Alemania en 1999 es un 59 % más alto que en los EE.UU. En Austria sólo es un 38 % del poder adquisitivo en Alemania. Cuando se ve la "posición tope" de los obreros metalúrgicos alemanes en la escala internacional se debe tener en cuenta, sin embargo, que la cuantía salarial de ningún modo es representativa para los obreros en Alemania. Así, por ejemplo, en 2001, el salario bruto por hora en la construcción de vehículos fue 17,72 euros, pero en la confección de vestidos sólo 9,83 euros. Otras considerables desviaciones hacia abajo se revelaron para los trabajadores en los nuevos Lander y para las mujeres de todo el país. Así, los hombres en los viejos Lander ganaron por término medio 18,45 y 11,80 euros en la construcción de vehículos y en la confección de vestidos respectivamente; mientras que las mujeres en los nuevos Lander 10,68 y 6,00 euros en uno y otro caso. Esto muestra las diferencias y la evolución desigual de los salarios de la clase obrera en los países imperialistas.

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La comparación internacional hace evidente que, respecto a los salarios, lo característico en la fase de la nueva organización de la producción internacional no es la tendencia a la nivelación, sino el desarrollo desigual. Las grandes diferencias en y entre los diversos países tienen diferentes causas. En primer lugar juega, naturalmente, un papel importante el grado de organización sindical y la fuerza de combate de los obreros. En segundo lugar, también hay diferencias en la respectiva política empresarial frente a los obreros. En Alemania los monopolios, durante un tiempo relativamente largo, hicieron concesiones a los obreros respecto de las condiciones salariales y laborales y les concedieron salarios y sueldos más altos para mantenerlos en calma. Sin embargo, en los últimos años se ha impuesto una tendencia a la reducción del salario real. Las diferencias salariales siempre son utilizadas por los monopolios para dividir a los obreros y enfrentarlos el uno contra el otro. Tanto más importante es por ello, que los obreros ciertamente tengan en cuenta las condiciones de trabajo y el poder adquisitivo muy diferentes de los diversos países, pero que reclamen internacionalmente "¡el mismo sueldo por el mismo trabajo!", que se solidaricen y coordinen cada vez mejor sus luchas. La cooperación internacional y el apoyo mutuo de los obreros industriales también son necesarios pues la burguesía imperialista exporta sus métodos y su sistema jurídico. Por eso los obreros tienen que aprender de las experiencias ya hechas a nivel mundial. Así, en los últimos años, la política de colaboración de clases de los sindicatos alemanes fue difundida cada vez más como modelo del trabajo sindical también a nivel internacional. Un papel importante en este proceso jugó la construcción de comités de empresa europeos y mundiales en los monopolios internacionales, así como federaciones sindicales internacionales tales como la Federación Internacional de Trabajadores de las Industrias Metalúrgicas, en cuya cabeza actúa el presidente reformista del sindicato metalúrgico alemán IG Metall, Klaus Zwickel. Hoy en día es usual en muchos países que existan reglamentaciones para la jubilación anticipada, planes sociales, acuerdos sobre la flexibilización, conversaciones estratégicas entre los dirigentes sindicales y las direcciones de las empresas. Todo esto tiene como consecuencia que las tradiciones y particularidades culturales del movimiento obrero en los diferentes países se relativizan cada vez más. Sin embargo, la unificación del proletariado internacional no se realizará en primer lugar mediante la equiparación de sus condiciones de vida y de trabajo; esta requiere la unión consciente de los trabajadores por medio de la coordinación y revolucionarización de las luchas a escala internacional. El desarrollo del proletariado industrial en las zonas económicas especiales Mientras que la capa de los obreros industriales en las empresas de los monopolios internacionales vive una tendencia a la equiparación de sus condiciones de trabajo, se abre al mismo tiempo la tijera entre sus condiciones salariales y laborales y las condiciones de la masa de los obreros en los países en vías de desarrollo que no son empleados directamente por los monopolios internacionales. Las micro y pequeñas empresas que producen partes baratas para los monopolios internacionales emplean por lo menos cinco veces más trabajadores que los mismos monopolios internacionales. En 135


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1992, Suzuki empezó la producción en Esztergom (Hungría) con 2.100 empleados. Hay en total 263 empresas proveedoras para esta fábrica, que parcialmente son de propiedad húngara y en parte extranjera, y que emplean otros 31.200 trabajadores, es decir quince veces más. Se trata de un sistema de subempresas profundamente escalonado, que incluye hasta el trabajo a domicilio y el falso trabajo autónomo, tal como se extiende también en los países imperialistas. En la mayoría de los casos esos obreros son empleados en zonas económicas especiales -denominadas también zonas francas o zonas procesadoras de exportación- cuyo número ha aumentado rápidamente en el marco de la nueva organización de la producción internacional. Por lo menos el 5 % de los ocupados a nivel mundial trabajan en estas zonas. El número de la mano de obra en las zonas económicas especiales aumentó de medio millón, en el año 1975, a estimados 100 millones hacia el año 2002. A fines del siglo XX hubo más de 2.000 zonas francas o procesadoras de exportación en aproximadamente 70 países en vías de desarrollo. Sólo en China trabajaron hasta 70 millones de asalariados en zonas económicas especiales. Todo el territorio de Hong Kong es una zona franca, incluidos dos parques industriales que son considerados zonas de producción para la exportación. También Sri Lanka declaró como zona franca a todo el país en 1992; además de esto, existieron cinco zonas de producción para la exportación. En México el 40 % de las exportaciones fueron producidas en las zonas de exportación, en Guatemala el 33 %, en la República Dominicana el 50 % y en Honduras el 61 %.

Obreras de una empresa industrial textil, ubicada en La Vega, República Dominicana. (Foto extraída de INTERNET e introducida por nuestra revista EMANCIPACIÓN PROLETARIA).

En las zonas francas a nivel mundial predominan dos sectores industriales: la industria textil y de la confección y la industria electrónica. Pero también se producen zapatos, juguetes, joyas y alimentos así como en algunos países suministros para la industria 136


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automotriz (en particular en México). En creciente medida son también las empresas de tratamiento de datos y de telemarketing las que aprovechan las ventajas de tales zonas. El proletariado industrial en las zonas francas es extremadamente mal remunerado. Así, en América Central, las obreras en la industria de la confección son explotadas cada día durante 10 a 12 horas por sólo 51 hasta 92 euros al mes. En 1999 el nivel salarial general en México fue aproximadamente de 235 euros al mes. En las zonas de exportación cubanas los potentados burocráticos alrededor de Fidel Castro reciben 1,10 a 6 dólares norteamericanos por hora para cada empleado, mientras que los obreros mismos sólo ganan entre 6,50 y 8,70 dólares, ¡al mes!

Vilma Vanegas, nicaragüense, miembro de la organización "María Elena Cuadra". Crédito de la foto: Horizons of Friendship.

“Ser obrera maquiladora en Nicaragua es vivir con un salario de 146 dólares al mes” (Foto extraída de INTERNET e introducida por nuestra revista EMANCIPACIÓN PROLETARIA).

En las zonas económicas especiales sale particularmente a la luz cómo los monopolios internacionales ponen en cuestión los Estados nacionales o, respectivamente, dominan sobre los Estados nacionales en los países dependientes neocolonialmente. Pasan por alto las disposiciones constitucionales, leyes y la jurisprudencia y dictan abiertamente sus condiciones para gravámenes fiscales, prestaciones sociales, condiciones laborales, tiempos de trabajo, remuneración, etc. Son características generales en todas las zonas francas una miserable prevención laboral y protección contra accidentes, así como el impedimento de la actividad sindical y la prohibición de huelgas.

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Si dependiera de los monopolios internacionales, las condiciones laborales en las zonas francas se convertirían en norma general para los países en vías de desarrollo. Según cálculos del Banco Mundial, ya a inicios de los años 1990 aproximadamente la mitad de los trabajadores de los consorcios multinacionales en los países en vías de desarrollo trabajó en una zona de producción para la exportación. También en los países imperialistas los monopolios internacionales aprovechan sin piedad los salarios bajos en las pequeñas empresas para dividir al proletariado industrial. Superar esta división es una tarea fundamental del proletariado industrial internacional. Sólo de esa manera puede transformarse en fuerza dirigente en la lucha por la liberación social y nacional de toda la clase obrera y de las amplias masas. Él se encuentra frente al gran desafío de realizar su papel dirigente frente a todos los sectores de la clase obrera y de las masas populares.

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SECCIÓN 4 CONSTRUCCIÓN DEL PARTIDO Y POLÍTICA DE FRENTE UNIDO

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''PLAN" DE UN PERIÓDICO POLÍTICO CENTRAL PARA TODA RUSIA

Lenin, arquitecto principal del partido comunista para dirigir la revolución proletaria.

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V.I. Lenin Nota del Consejo de Redacción de la revista Emancipación Proletaria. En la República Dominicana los marxistas tienen la encomienda histórica de impulsar la construcción del partido revolucionario del proletariado, garantía del éxito de la revolución en nuestro país; por eso decidimos incluir, en nuestras páginas, un segmento de la obra clásica leninista ¿Qué hacer?, denominado “PLAN DE UN PERIÓDICO POLÍTICO CENTRAL PARA TODA RUSIA”, y que aparece en el tomo 6, Obras Completas, en el que Lenin resalta la importancia de un periódico revolucionario central en la construcción del Partido. "El error más grande de Iskra en este sentido" -escribe B. Krichevski (R. D., núm. 10; pág. 30), al imputarnos la tendencia a "convertir la teoría en doctrina muerta, aislándola de la práctica" - es "su 'plan' de una organización de todo el partido" (es decir, el artículo ¿Por dónde empezar?). (Véase O.C., t. 5, págs. 1-13.-Ed.). Y Martínov lo secunda, declarando que "la tendencia de Iskra a subestimar la importancia de la marcha progresiva de la monótona lucha cotidiana en comparación con la propaganda de ideas brillantes y acabadas..., ha sido coronada por el plan de organización del partido, plan que se nos ofrece en el artículo ¿Por dónde empezar?, publicado en el número 4" (loc. cit., pág. 61). Finalmente, hace poco se ha sumado a los indignados con este "plan" (las comillas deben expresar la ironía con que lo acogen) L. Nadezhdin, que en su folleto En vísperas de la revolución, que acabamos de recibir (edición del Grupo Revolucionario-Socialista Svoboda, que ya conocemos), declara que "hablar ahora de una organización cuyos hilos arranquen de un periódico central para toda Rusia es fomentar ideas y labor de gabinete" (pág. 126), es hacer "literatura mixtificada", etc. No puede sorprendernos que nuestro terrorista coincida con los defensores de la "marcha progresiva de la monótona lucha cotidiana", pues ya hemos visto las raíces de esta afinidad en los capítulos sobre política y organización. Pero debemos observar en el acto que L. Nadezhdin, y sólo él, ha tratado honradamente de penetrar en el curso del pensamiento del artículo que le ha disgustado; ha tratado de responder yendo al grano, mientras que Rab. Delo no ha dicho nada sobre el fondo de la cuestión y ha tratado tan sólo de embrollarla mediante una sarta de indecorosas y demagógicas salidas de tono. Y, por desagradable que ello sea, hay que perder tiempo en limpiar antes los establos de Augías (Nota: Los establos de Augías, en la mitología griega, eran establos muy sucios del rey Augías, limpiados en un día por el héroe legendario Hércules). a)

¿A quién ha ofendido el artículo „„¿por dónde empezar?"?

Vamos a citar un ramillete de las expresiones y exclamaciones con que ha arremetido contra nosotros Rabóchee Delo. "No es un periódico el que puede crear la organización del partido, sino a la inversa"... "Un periódico que se encuentre por encima del partido, esté fuera de su control y no dependa de él por tener su propia red de agentes"... "¿Por obra de qué milagro ha olvidado Iskra las organizaciones socialdemócratas, ya existentes de hecho, del partido al que ella misma pertenece?" ... "Personas poseedoras de principios firmes y del plan correspondiente son también los reguladores supremos de la lucha real del partido, al que dictan el cumplimiento de su plan" ... "El plan relega a nuestras organizaciones, reales y vitales, al reino de las sombras y quiere dar vida a una red fantástica de agentes"... "Si el plan de Iskra fuese llevado a la práctica, borraría por completo las huellas del Partido 142


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Obrero Socialdemócrata de Rusia que se viene formando en nuestro país"... "Un órgano de propaganda se sustrae al control y se convierte en legislador absoluto de toda la lucha revolucionaria práctica"... "¿Qué actitud debe asumir nuestro Partido al verse totalmente sometido a una Redacción autónoma?", etc., etc. Como ve el lector por el contenido y el tono de estas citas, "Rabóchee Delo" se ha ofendido. Pero no por lo que a él le toca, sino por lo que toca a las organizaciones y comités de nuestro Partido, a los que Iskra, según pretende dicho órgano, quiere relegar al reino de las sombras y hasta borrar sus huellas. ¡Menudos horrores! Pero hay una cosa extraña. El artículo ¿Por dónde empezar?, apareció en mayo de 1901, y los artículos de Rabóchee Delo en septiembre de 1901; ahora estamos ya a mediados de enero de 1902. ¡En estos cinco meses (tanto antes como después de septiembre), ni un solo comité, ni una sola organización del Partido ha protestado formalmente contra ese monstruo que quiere desterrar a los comités y organizaciones al reino de las sombras! Y hay que hacer constar que, durante este período, han aparecido, tanto en Iskra como en numerosas otras publicaciones, locales y no locales, decenas y centenas de comunicaciones de todos los confines de Rusia. ¿Cómo ha podido suceder que las organizaciones a las que "se quiere desterrar al reino de las sombras no se hayan dado cuenta de ello ni se hayan sentido ofendidas, y que, en cambio, se haya ofendido una tercera persona? Ha sucedido esto porque los comités y las demás organizaciones están ocupados en trabajar de verdad, y no en jugar a la "democracia" . Los comités han leído el artículo ¿Por dónde empezar?, han visto en él una tentativa "de trazar un plan concreto de la organización a fin de que se pueda emprender su creación desde todas partes", y, habiéndose percatado perfectamente de que ni una sola de "todas esas partes" pensará en "emprender su creación" antes de estar convencida de que es necesaria y de que el plan arquitectónico es certero, no han pensado, naturalmente, en “ofenderse” por la extrema osadía de los que han dicho en Iskra: “Dada la urgencia e importancia del asunto, nos decidimos por nuestra parte a someter a la consideración de los camaradas el bosquejo de un plan que desarrollaremos con más detalle en un folleto en preparación" (Véase O.C., t. 5, pág. 9.-Ed.). Parece mentira que no se comprenda, de enfocar este problema con honestidad, que si los camaradas aceptan el plan sometido a su consideración, no lo ejecutarán por "subordinación", sino por el convencimiento de que es necesario para nuestra obra común, y que, en el caso de no aceptarlo, el "bosquejo" (¡qué palabra más presuntuosa!, ¿verdad?) no pasará de ser un simple bosquejo. ¿¿No es demagogia arremeter contra el bosquejo de un plan no sólo “demoliéndolo?” y aconsejando a los camaradas que lo rechacen, sino previniendo a gentes poco expertas en la labor revolucionaria contra los autores del bosquejo por el mero hecho de que éstos se atreven a "legislar", a actuar de "reguladores supremos", es decir, que se atreven a proponer un bosquejo de plan?? ¿Puede nuestro Partido desarrollarse y marchar adelante si la tentativa de elevar a los dirigentes locales a ideas, tareas, planes, etc., más amplios tropieza no sólo con la objeción de que estas ideas son erróneas, sino con una sensación de "agravio" por el hecho de que se les "quiera" "elevar"? Porque también L. Nadezhdin ha "demolido" nuestro plan, pero no se ha rebajado a semejante demagogia, que ya no puede explicarse simplemente por candor o por ideas políticas de un carácter primitivo; ha rechazado resueltamente y desde el primer momento la acusación de "fiscalizar al partido". Por esta razón podemos y debemos responder con argumentos a la crítica que

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Nadezhdin hace del plan, mientras que a Rabóchee Delo sólo cabe contestar con el desprecio. Pero el despreciar a un autor que se rebaja hasta el punto de gritar sobre "absolutismo" y "subordinación" no nos exime del deber de deshacer el lío en el que estas gentes meten al lector. Y aquí podemos mostrar palmariamente a todo el mundo de qué jaez son las frases en boga sobre la "amplia democracia". Se nos acusa de haber olvidado los comités, de querer o de intentar desterrarlos al reino de las sombras, etc. ¿Cómo contestar a estas acusaciones, cuando, por razones de discreción conspirativa, no podemos decir al lector casi nada en realidad de nuestras verdaderas relaciones con los comités? Quienes lanzan una acusación zahiriente que irrita a la multitud nos llevan ventaja por su desfachatez y por su desdén a los deberes del revolucionario que oculta cuidadosamente de los ojos del mundo las relaciones y los vínculos que tiene, establece o trata de entablar. Desde luego, nos negamos de una vez para siempre a competir con gente de esa calaña en el terreno de la "democracia". En cuanto al lector no iniciado en los asuntos del partido, el único medio de cumplir nuestro deber con él consiste en hablarle no de lo que es o está im Werden (en proceso de gestación, de surgimiento.Ed.), sino de una pequeña parte de lo que ha sido, y de lo que se puede hablar porque pertenece al pasado. El Bund nos acusa de "impostores" con una alusión (Iskra, núm. 8, respuesta del Comité Central de la Unión General obrera Hebrea de Rusia y de Polonia a nuestro artículo sobre el problema nacional); la Unión en el Extranjero nos acusa de que tratamos de borrar las huellas del Partido. ¡Pues bien, señores! Recibirán ustedes plena satisfacción en el momento que expongamos al público cuatro hechos del pasado. Primer hecho. Los miembros de una de las Uniones de Lucha que participaron directamente en la formación de nuestro Partido y en el envío de un delegado al congreso que lo fundó se ponen de acuerdo con uno de los miembros del grupo Iskra para establecer una biblioteca obrera especial con objeto de atender a las necesidades de todo el movimiento. No se consigue abrir la biblioteca obrera; y los folletos Las tareas de los socialdemócratas rusos y La nueva ley fabril, escritos para ella, van a parar indirectamente y por mediación de terceras personas al extranjero, donde son publicados. Segundo hecho. Los miembros del Comité Central del Bund proponen a uno de los miembros del grupo Iskra organizar conjuntamente lo que entonces el Bund llamaba "un laboratorio literario", indicando que si no se lograba realizar el proyecto, nuestro movimiento podía retroceder mucho. Resultado de aquellas negociaciones fue el folleto La causa obrera en Rusia. Tercer hecho. El Comité Central del Bund, por intermedio de una pequeña ciudad provinciana, se dirige a uno de los miembros del grupo lskra, proponiéndole hacerse cargo de la redacción de Rabóchaya Gazeta que ha de reanudar su publicación y obtiene, desde luego, su conformidad. Más tarde cambia la propuesta: se trata solamente de colaborar, debido a una nueva combinación con la Redacción. Claro que también se da la conformidad. Se envían los artículos (que se ha logrado conservar): Nuestro programa, protestando enérgicamente contra la campaña bernsteiniana, un viraje dado en las publicaciones legales y Rabóchaya Misl; Nuestra tarea inmediata ("la organización de un órgano del partido que aparezca 144


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regularmente y esté ligado estrechamente a todos los grupos locales"; los defectos de "los métodos artesanales" imperantes); Una cuestión candente (analizando la objeción de que primero habría que desarrollar la actividad de los grupos locales y luego emprender la organización de un órgano central; insistiendo en la importancia primordial de "la organización revolucionaria", en la necesidad de "elevar la organización, la disciplina y la técnica de la conspiración al más alto grado de perfección"). La propuesta de reanudar la publicación de Rabóchaya Cazeta no llega a ponerse en práctica, y los oráculos quedan sin publicar. Cuarto hecho. Un miembro del comité organizador del II Congreso ordinario de nuestro Partido comunica a un miembro del grupo de Iskra el programa del Congreso y presenta la candidatura de este grupo para redactar Rabóchaya Gazeta, que había de reanudar su publicación. Esta gestión, por decirlo así, preliminar, es sancionada luego por el comité al que pertenecía dicha persona, así como por el Comité Central del Bund; al grupo de Iskra se le indica el lugar y la fecha de celebración del Congreso, pero el grupo (que por ciertos motivos no estaba seguro de poder enviar un delegado a este Congreso) redacta asimismo un informe escrito para éste. En dicho informe se sostiene la idea de que eligiéndose sólo el Comité Central, lejos de resolverse el problema de la unificación en un momento de completa dispersión como el actual, se corre, además, el riesgo de poner en tela de juicio la gran idea de la creación del partido, caso de caer nuevamente en una rápida y completa redada, cosa más que probable dada la reinante falta de discreción conspirativa; que, por ello, debía empezarse por invitar a todos los comités y a todas las demás organizaciones a sostener el órgano central cuando reanudara su aparición, órgano que realmente vincularía a todos los comités con lazos efectivos y prepararía realmente un grupo de dirigentes de todo el movimiento; que los comités y el Partido podrían ya fácilmente transformar en Comité Central este grupo, creado por los primeros, cuando dicho grupo se hubiera desarrollado y fortalecido. Pero debido a una serie de detenciones el Congreso no pudo celebrarse; y por motivos de conspiración se destruyó el informe que sólo algunos camaradas, entre ellos los delegados de un comité, habían podido leer. Juzgue ahora el lector por sí mismo del carácter de procedimientos como la alusión del Bund a una impostura o el argumento de Rabóchee Delo acerca de que queremos desterrar a los comités al reino de las sombras, "sustituir" la organización del Partido por una organización que difunda las ideas de un solo periódico. Pues precisamente ante los comités, por reiteradas invitaciones de ellos, informamos sobre la necesidad de adoptar un plan determinado de trabajo común. Y precisamente para la organización del Partido elaboramos este plan en nuestros artículos enviados a Rabóchaya Gazeta y en el informe para el Congreso del Partido, y repetimos que lo hicimos por invitación de personas que ocupaban en el Partido una posición tan influyente que tomaban la iniciativa de reconstruirlo (de hecho). Y sólo cuando hubieron fracasado las dos tentativas que la organización del Partido hizo con nosotros para reanudar oficialmente el órgano central del Partido, creímos que era nuestro deber ineludible presentar un órgano no oficial, para que, en la tercera tentativa, los camaradas vieran ya ciertos resultados de la experiencia y no meras conjeturas. Ahora todo el mundo puede apreciar ya ciertos resultados de esa experiencia, y todos los camaradas pueden juzgar si comprendimos bien nuestro deber y la opinión que merecen las personas que, molestas por el hecho de que demostremos a unos su falta de consecuencia en el problema "nacional" y a otros lo inadmisible de sus 145


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vacilaciones carentes de principios, tratan de inducir a error a quienes desconocen el pasado más reciente. b) ¿Puede un periódico ser organizador colectivo? La clave del artículo ¿Por dónde empezar? está en que hace precisamente esta pregunta y en que da una respuesta afirmativa. L. Nadezhdin es, que sepamos, la única persona que intenta estudiar esta cuestión a fondo y demostrar la necesidad de darle respuesta negativa. A continuación reproducimos íntegramente sus argumentos: "...Mucho nos place que plantee Iskra (núm. 4) la necesidad de un periódico central para toda Rusia, pero en modo alguno podemos convenir en que este planteamiento corresponda al título del artículo ¿Por dónde empezar? Es, sin duda, uno de los asuntos de suma importancia, pero no se pueden colocar los cimientos de una organización combativa para un momento revolucionario ni con esa labor, ni con toda una serie de hojas populares, ni con una montaña de proclamas. Es indispensable empezar a formar fuertes organizaciones políticas locales. Nosotros carecemos de ellas, nuestra labor se ha desarrollado principalmente entre los obreros cultos, mientras que las masas desplegaron de modo casi exclusivo una lucha económica. Si no se educan fuertes organizaciones políticas locales, ¿qué valor podría tener un periódico central para toda Rusia, aunque estuviera excelentemente organizado? ¡Una zarza que arde sin consumirse y que no inflama a nadie! Iskra cree que el pueblo se reunirá y organizará en torno a ese periódico, en el trabajo para él. ¡Pero si le es mucho más fácil reunirse y organizarse en torno a una labor más concreta! Esta labor puede y debe consistir en organizar periódicos locales a vasta escala, en preparar inmediatamente las fuerzas obreras para manifestaciones, en hacer que las organizaciones locales trabajen constantemente entre los parados (difundiendo de un modo persistente entre ellos hojas volantes y octavillas, convocándolos a reuniones, llamándolos a oponer resistencia al Gobierno, etc.). Hay que iniciar una labor política activa en el plano local, y cuando surja la necesidad de unificarse en este terreno real, la unión no será artificiosa, no quedará sobre el papel. ¡No es con periódicos como se puede unificar el trabajo local en una obra común para toda Rusia!" (En vísperas de la revolución, pág. 54). Hemos subrayado en este elocuente trozo los pasajes que permiten apreciar con mayor relieve tanto el juicio equivocado del autor sobre nuestro plan como, en general, su erróneo punto de vista, que él opone a Iskra. Si no se educan fuertes organizaciones políticas locales, de nada valdrá el mejor periódico central para toda Rusia. Completamente justo. Pero se trata precisamente de que no existe otro medio de educar fuertes organizaciones políticas que un periódico central para toda Rusia. Al autor se le ha escapado la declaración más importante que Iskra hizo antes de pasar a exponer su "plan": la declaración de que es necesario "exhortar a formar una organización revolucionaria capaz de unir a todas las fuerzas y de dirigir el movimiento no sólo nominalmente, sino en realidad, es decir, capaz de estar siempre dispuesta a apoyar toda protesta y toda explosión, aprovechándolas para multiplicar y reforzar los efectivos que han de utilizarse en el combate decisivo". Después de febrero y marzo, todos están ahora en principio de acuerdo con eso -continúa Iskra-; pero lo que necesitamos es resolver el problema de una manera práctica, y no en principio; lo que necesitamos es trazar inmediatamente un plan concreto de esta obra para que todos puedan ahora mismo emprender la construcción desde todas partes. ¡Y he aquí que, de la solución práctica del problema, nos empujan una vez más 146


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hacia atrás, hacia una verdad justa en principio, incontestable, grande, pero de todo punto insuficiente, incomprensible por completo para las grandes masas trabajadoras: hacia la "educación do fuertes organizaciones políticas"! Pero ¡si no se trata ya de eso, respetable autor, sino de cómo precisamente hay que educar, y educar con éxito! No es verdad que "nuestra labor se ha desarrollado principalmente entre los obreros cultos, mientras que las masas desplegaban de modo casi exclusivo una lucha económica". Bajo esta forma, la tesis se desvía hacia la tendencia, habitual en Svoboda y errónea de raíz, de oponer los obreros cultos a la "masa". Pues también los obreros cultos de nuestro país han desplegado en estos últimos años "de modo casi exclusivo una lucha económica". Esto, por una parte. Por otra, tampoco las masas aprenderán jamás a desplegar la lucha política mientras no ayudemos a formarse a los dirigentes de esta lucha, procedentes tanto de los obreros cultos como de los intelectuales; y estos dirigentes pueden formarse exclusivamente enjuiciando de modo sistemático y cotidiano todos los aspectos de nuestra vida política, todas las tentativas de protesta y de lucha de las distintas clases y por diversos motivos. ¡Por eso es simplemente ridículo hablar de "educar organizaciones políticas" y, al mismo tiempo, oponer la "labor sobre el papel" de un periódico político a la "labor política viva en el plano local"! ¡Pero si Iskra adapta precisamente su "plan" de un periódico central al "plan" de crear una "disposición para el combate'', para que se pueda apoyar tanto un movimiento de obreros parados o un alzamiento campesino como el descontento de la gente de los zemstvos, "la indignación de la población contra los ensoberbecidos “jenízaros zaristas”, etc. ¡Por lo demás, toda persona familiarizada con el movimiento sabe perfectamente que la inmensa mayoría de las organizaciones locales ni siquiera piensa en ello; que muchas de las perspectivas aquí esbozadas de "una labor política viva" no las ha puesto en práctica ni una sola vez ninguna organización; que, por ejemplo, la tentativa de llamar la atención sobre el aumento del descontento y de las protestas entre los intelectuales de los zemstvos lleva al desconcierto y la perplejidad tanto a Nadezhdin ("¡Dios mío!, ¿pero será ese órgano para los intelectuales de los zemstvos?", En vísperas, pág. 129), como a los "economistas" (véase la carta en el número 12 de Iskra), como a muchos militantes dedicados al trabajo práctico. En tales condiciones se puede "empezar" únicamente por hacer pensar a la gente en todo esto, por hacerla resumir y sintetizar todos y cada uno de los indicios de efervescencia y de lucha activa. En los momentos actuales de subestimación de la importancia de las tareas socialdemócratas, la "labor política activa" puede iniciarse exclusivamente por una agitación política viva, cosa imposible sin un periódico central para toda Rusia que aparezca con frecuencia que se difunda con regularidad. Los que consideran el "plan" de Iskra una manifestación de "literatura mixtificada" no han comprendido en absoluto el fondo del plan, tomando como fin lo que se propone como medio más adecuado para el momento actual. Esta gente no se ha molestado en meditar sobre dos comparaciones que ilustran palmariamente el plan propuesto. La organización de un periódico político central para toda Rusia -se decía en Iskra- debe ser el hilo conductor: siguiéndolo podríamos desarrollar, ahondar y ampliar incesantemente esta organización (es decir, la organización revolucionaria, siempre dispuesta a apoyar toda protesta y toda explosión). Hagan ustedes el favor de decirnos: cuando unos albañiles colocan en diferentes sitios las piedra de una obra grandiosa y sin precedentes, es una labor "sobre el papel" tender el cordel que 147


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les ayuda a encontrar el lugar preciso para las piedras, que les indica la meta de la obra común, que les permite colocar no sólo cada piedra, sino cada trozo de piedra, el cual, al sumarse a los precedentes y a los que sigan, formará la hilada recta y completa? ¿No vivimos acaso un momento de esta índole en nuestra vida de partido, nos lo habían propuesto algunos camaradas y como tendríamos pleno derecho a hacer después de los acontecimientos que hemos referido más arriba. Pero no lo hemos hecho: queríamos tener las manos sueltas para desarrollar una lucha inconciliable contra toda clase de seudosocialdemócratas; queríamos que nuestro cordel, si está bien derecho, sea respetado por su rectitud y no porque lo haya tendido un órgano oficial. "La unificación de las actividades locales en órganos centrales se mueve en un círculo vicioso -nos alecciona L. Nadezhdin-. La unificación requiere homogeneidad de elementos, y esta homogeneidad no puede ser creada más que por algún aglutinante, pero este aglutinante sólo puede aparecer como producto de fuertes organizaciones locales que, en el momento actual, en modo alguno se distinguen por su homogeneidad." Verdad esta tan respetable y tan incontestable como la de que es necesario educar fuertes organizaciones políticas. Y no menos estéril. Cualquier problema "se mueve en un círculo vicioso", pues toda la vida política es una cadena infinita compuesta de un sinfín de eslabones. Todo el arte de un político estriba justamente en encontrar y aferrarse con nervio al preciso eslaboncito que menos pueda ser arrancado de las manos, que sea el más importante en un momento determinado y mejor garantice a quien lo sujete la posesión de toda la cadena. Si tuviéramos un destacamento de albañiles expertos que trabajasen de un modo tan acorde que aun sin el cordel pudieran colocar las piedras precisamente donde hace falta (hablando en abstracto, esto no es imposible, ni mucho menos), entonces quizás podríamos aferrarnos también a otro eslaboncito. Pero la desgracia consiste justamente en que aún carecemos de albañiles expertos que trabajen bien concertados, en que las piedras se colocan muy a menudo al azar, sin guiarse por el cordel común, de manera tan desordenada que el enemigo lo dispersa de un soplo como si fuesen granos de arena y no piedras. Otra comparación: "El periódico no es sólo un propagandista colectivo y un agitador colectivo, sino también un organizador colectivo. En este último sentido se le puede comparar con los andamios que se levantan alrededor de un edificio en construcción, que señalan sus contornos, facilitan las relaciones entre los distintos albañiles, les ayudan a distribuirse la tarea y a observar los resultados generales alcanzados por el trabajo organizado”. ¿Verdad que eso se parece mucho a la manera como el literato, hombre de gabinete, exagera la importancia de su función? El andamiaje no es imprescindible para la vivienda misma: se hace de materiales de peor calidad, se levanta por un breve período y luego, una vez terminado el edificio, aunque sólo sea en bruto, va a parar a la estufa. En cuanto a la edificación de organizaciones revolucionarias, la experiencia demuestra que a veces se pueden construir sin andamios (recuérdese la década del 70). Pero ahora no podemos ni imaginarnos la posibilidad de levantar sin andamiaje el edificio que necesitamos. Nadezhdin no está de acuerdo y dice : "Iskra cree que el pueblo se reunirá y organizará en torno a ese periódico, en el trabajo para él. ¡Pero si le es mucho más fácil reunirse y organizarse en torno a una labor más concreta!” Sí, claro: "más fácil reunirse y organizarse en torno a una labor más concreta"... Dice un refrán ruso : "No escupas en el pozo, necesitarás su agua para apagar tu sed". Pero hay gentes que no sienten reparo en beber agua en la que ya se ha escupido. ¡Qué de infamias no habrán dicho nuestros excelentes "críticos del 148


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marxismo" legales y admiradores ilegales de Rabóchaya Misl en nombre de esta mayor concreción! ¡Hasta qué punto coartan todo nuestro movimiento nuestra estrechez de miras, nuestra falta de iniciativa y nuestra timidez, que se justifican con los argumentos tradicionales de que "es mucho más fácil... en torno a una labor más concreta!" ¡Y Nadezhdin, que se considera dotado de un sentido especial de la "vida", que condena con singular severidad a los hombres de "gabinete", que imputa (con pretensiones de ingenio) a Iskra la debilidad de ver en todas partes "economismo", que se imagina estar a cien codos por encima de esta división en ortodoxos y críticos, no se da cuenta de que, con sus argumentos, hace el juego a la estrechez de miras que le indigna y bebe precisamente el agua llena de escupitajos! No basta, no, la indignación más sincera contra la estrechez de miras, ni el deseo más ardiente de hacer levantar a las gentes que se prosternan ante esta estrechez si el que se indigna va a merced de las olas y del viento y si se aferra con tanta "espontaneidad" como los revolucionarios de la década del 70 al "terror excitante", al "terror agrario", al "toque a rebato", etc. Vean en qué consiste ese "algo más concreto" en torno al que cree él- será "mucho más fácil" reunirse y organizarse: 1) periódicos locales; 2) preparación de manifestaciones; 3) trabajo entre los obreros parados. A simple vista se advierte que todo eso ha sido entresacado totalmente al azar, por casualidad, por decir algo, porque, como quiera que se mire, será un perfecto desatino ver en ello algo de especial utilidad para "reunir y organizar". Y el mismo Nadezhdin dice unas páginas más adelante: "Ya va siendo hora de hacer constar sencillamente un hecho: en el plano local se realiza una labor pequeña en grado sumo, los comités no hacen ni la décima parte de lo que podrían ..., los centros de unificación que tenemos ahora son una ficción, son burocracia revolucionaria, sus miembros se dedican a ascenderse mutuamente a generales, y así seguirán las cosas mientras no se desarrollen fuertes organizaciones locales". No cabe duda de que estas palabras encierran, al mismo tiempo que exageraciones, muchas y amargas verdades. ¿Será posible que Nadezhdin no vea el nexo existente entre la pequeña labor realizada en el plano local y el estrecho horizonte de los dirigentes locales, la escasa amplitud de sus actividades, cosas inevitables, dada la poca preparación de los mismos, puesto que se encierran en los marcos de las organizaciones locales? ¿Será posible que Nadezhdin haya olvidado, lo mismo que el autor del artículo sobre organización publicado en Svoboda, que el paso a una amplia prensa local (desde 1898) fue acompañado de una intensificación especial del "economismo" y del "primitivismo en el trabajo"? Además, aunque se pudiera organizar de manera más o menos satisfactoria "una abundante prensa local" (ya hemos demostrado más arriba que es imposible, salvo en casos muy excepcionales), ni siquiera en ese caso podrían tampoco los órganos locales "reunir y organizar" todas las fuerzas de los revolucionarios para una ofensiva general contra la autocracia, para dirigir la lucha armada. No se olvide que aquí sólo se trata del alcance "colectivo", organizador, del periódico, y podríamos hacer a Nadezhdin, defensor del fraccionamiento, la misma pregunta irónica que él hace: "¿No habremos heredado de alguna parte 200.000 organizadores revolucionarios?" Prosigamos. No se puede contraponer la "preparación de manifestaciones" al plan de Iskra por la sencilla razón de que este plan dice justamente que las manifestaciones más extensas son uno de sus fines; pero de lo que se trata es de elegir el medio práctico. Nadezhdin se ha vuelto a embrollar al perder de vista que sólo puede "preparar" manifestaciones (que hasta ahora han sido espontáneas por completo en la inmensa mayoría de los casos) un ejército ya "reunido y organizado", y lo que nosotros no sabemos precisamente es reunir y 149


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organizar. "Trabajo entre los obreros parados". Siempre la misma confusión, ya que esto es también una de las operaciones militares de un ejército movilizado y no un plan para movilizar el ejército. El caso siguiente demuestra hasta qué punto subestima Nadezhdin, también en este sentido, el daño que produce nuestro fraccionamiento, la falta de los "200.000 organizadores". Muchos (Nadezhdin entre ellos) han reprochado a Iskra la parquedad de noticias sobre el paro forzoso y la accidentalidad de las crónicas sobre los fenómenos más habituales de la vida rural. El reproche es merecido, pero lskra aparece como culpable sin tener culpa alguna. Nosotros tratamos de "tender un cordelito" también por la aldea, pero en el campo no hay casi albañiles y se ha de alentar por fuerza a todo el que comunique aun el hecho más habitual, con la esperanza de que esto multiplique el número de colaboradores en este terreno y nos enseñe a todos a elegir, por fin, los hechos que resaltan de verdad. Pero es tan escaso el mensaje que, si no lo sintetizamos a escala nacional, no hay absolutamente nada con que aprender. No cabe duda de que un hombre que tenga, aunque sea aproximadamente, las aptitudes de agitador y el conocimiento de la vida de los vagabundos que observamos en Nadezhdin podría prestar al movimiento servicios inestimables, haciendo agitación entre los obreros parados; pero un hombre de esa índole enterraría su talento si no se preocupara de dar a conocer a todos los camaradas rusos cada paso de su actuación, para que sirva de enseñanza y ejemplo a quienes, en su inmensa mayoría, aún no saben emprender esta nueva labor. De la importancia de unificar y de la necesidad de "reunir y organizar" habla ahora todo el mundo sin excepción, pero en la mayoría de los casos no se tiene la menor idea concreta de por dónde empezar y cómo llevar a cabo esa unificación. Todos convendrán, por seguro, en que si "unificamos", por ejemplo, los círculos aislados de barrio de una ciudad, harán falta para ello instituciones comunes. es decir, no sólo la denominación común de "unión", sino una labor realmente común, un intercambio de publicaciones, de experiencia, de fuerzas y distribución de funciones, no ya sólo por barrios, sino por oficios de todos los trabajos urbanos. Todo el mundo convendrá en que un sólido mecanismo conspirativo no cubrirá sus gastos (si es que puede emplearse una expresión comercial) con los "recursos" (se sobreentiende que tanto materiales como personales) de un barrio; que en este reducido campo de acción no puede explayarse el talento de un especialista. Pero lo mismo puede afirmarse de la unión de distintas ciudades, porque incluso el campo de acción de una comarca aislada resulta, y ha resultado ya en la historia de nuestro movimiento socialdemócrata, muy estrecho: lo hemos demostrado cumplidamente antes con el ejemplo de la agitación política y de la labor de organización. Es de imperiosa e impostergable necesidad ampliar ante todo este campo de acción, crear un nexo real entre las ciudades respaldado en una labor regular y común, porque el fraccionamiento deprime a la gente que "parece estar en un hoyo" (expresión del autor de una carta dirigida a Iskra) sin saber lo que pasa en el mundo, de quién aprender, cómo conseguir experiencia y de qué manera satisfacer su deseo de una actividad amplia. Y yo continúo insistiendo en que este nexo real sólo puede empezar a establecerse con un periódico común, la única empresa regular de toda Rusia que haga el balance de la actividad en sus aspectos más variados, impulsando con ello a la gente a seguir infatigablemente hacia adelante, por todos los numerosos caminos que llevan a la revolución, lo mismo que todos los caminos llevan a Roma. Si deseamos la unificación no sólo de palabra es necesario que cada círculo local dedique inmediatamente, por ejemplo, una cuarta parte de sus fuerzas a un trabajo activo para 150


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la obra común. Y el periódico le muestra en seguida los contorno generales, las proporciones y el carácter de la obra; le muestra qué lagunas son las que más se dejan sentir en toda la actividad general de Rusia, dónde no hay agitación, dónde son débiles los vínculos, qué ruedecitas del inmenso mecanismo general podría un círculo determinado arreglar o sustituir por otras mejores. Un círculo que aún no haya trabajado y que sólo busque trabajo podría empezar ya, no con los métodos primitivos de un artesano en su pequeño taller aislado, que no conoce ni el desarrollo de la "industria" anterior a él ni el estado general de los métodos vigentes de producción industrial, sino como colaborador de una vasta empresa que refleja todo el empuje revolucionario general contra la autocracia. Y cuanto más perfecta sea la preparación de cada ruedecita, cuanto mayor número de militantes desempeñen funciones parciales en la obra común tanto más tupida será nuestra red y tanta menos confusión provocarán en las filas comunes inevitables descalabros. El vínculo efectivo empezaría ya a establecerlo la mera difusión del periódico (si es que éste mereciese realmente el nombre de periódico, es decir, si apareciese regularmente y no una vez al mes, como las revistas importantes, sino unas cuatro veces). Hoy día son muy raras las relaciones entre las ciudades en cuanto a los asuntos revolucionarios, en todo caso son una excepción; entonces, estas relaciones se convertirían en regla, y, naturalmente, no sólo asegurarían la difusión del periódico, sino también (lo que reviste mayor importancia) el intercambio de experiencia, informaciones, fuerzas y recursos. La labor de organización alcanzaría en el acto una amplitud mucho mayor, y el éxito de una localidad alentaría constantemente a seguir perfeccionándose, a aprovechar la experiencia ya adquirida por un camarada que actúa en otro confín del país. El trabajo local sería mucho más rico y variado que ahora; las denuncias de los manejos políticos y económicos que se recogiesen por toda Rusia servirían para la nutrición intelectual de los obreros de todas las profesiones y de todos los grados de desarrollo, suministrarían datos y darían motivo para charlas y lecturas sobre los problemas más diversos, planteados, además, por las alusiones de la prensa legal, por lo que se dice en sociedad y por los "vergonzantes" comunicados del Gobierno. Cada explosión , cada manifestación se enjuiciaría y discutiría en todos sus aspectos y en todos los confines de Rusia, despertando el deseo de no quedar a la zaga, de hacer las cosas mejor que nadie (¡nosotros, los socialistas, no desechamos en absoluto toda emulación, toda "competencia" en general!), de preparar conscientemente lo que la primera vez se hizo en cierto modo de manera espontánea, de aprovechar las condiciones favorables de una localidad determinada o de un momento determinado para modificar el plan de ataque, etc. Al mismo tiempo, esta reanimación de la labor local no acarrearía la desesperada tensión "agónica" de todas las fuerzas, ni la movilización de todos los hombres, como sucede a menudo ahora, cuando hay que organizar una manifestación o publicar un número de un periódico local: por una parte, la policía tropezaría con dificultades mucho mayores para llegar hasta "las raíces", ya que no se sabría en qué localidad había que buscarlas; por otra, una labor regular y común enseñaría a los hombres a concordar, en cada caso concreto, la fuerza de un ataque con el estado de fuerzas de tal o cual destacamento del ejército común (ahora casi nadie piensa en parte alguna en esta coordinación, pues los ataques son espontáneos en sus nueve décimas partes), y facilitaría el "transporte" de otros lugares no sólo de las publicaciones, sino también de las fuerzas revolucionarias.

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Ahora, en la mayor parte de los casos estas fuerzas se desangran en la estrecha labor local; en cambio, entonces habría posibilidad y constantes ocasiones para trasladar a un agitador u organizador más o menos capaz de un extremo a otro del país. Comenzando por un pequeño viaje para resolver asuntos del Partido y a expensas del mismo, los militantes se acostumbrarían a vivir enteramente a costa del Partido, a hacerse revolucionarios profesionales, a formarse como verdaderos guías políticos. Y si realmente lográsemos que todos o una gran mayoría de los comités, grupos y círculos locales emprendiesen activamente la labor común, en un futuro no lejano estaríamos en condiciones de publicar un semanario que se difundiese regularmente en decenas de millares de ejemplares por toda Rusia. Este periódico sería una partícula de un enorme fuelle de fragua que avivase cada chispa de la lucha de clases y de la indignación del pueblo, convirtiéndola en un gran incendio. En torno a esta labor, de por sí muy anodina y muy pequeña aún, pero regular y común en el pleno sentido de la palabra, se concentraría sistemáticamente y se instruiría el ejército permanente de luchadores probados. No tardaríamos en ver subir por los andamios de este edificio común de organización y destacarse de entre nuestros revolucionarios a los Zheliábov socialdemócratas; de entre nuestros obreros, a los Bebel rusos, que se pondrían a la cabeza del ejército movilizado y levantarían a todo el pueblo para acabar con la ignominia y la maldición de Rusia. ¡He aquí en lo que hay que soñar! *

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"!Hay que soñar!" He escrito estas palabras y me he asustado. Me he imaginado sentado en el "Congreso de Unificación" frente a los redactores y colaboradores de Rabóchee Delo. Y he aquí que se pone en pie el camarada Martínov y se encara a mí con tono amenazador: "Permítame que le pregunte: ¡tiene aún la Redacción autónoma derecho a soñar sin consultar antes a los comités del Partido?" Tras él se yergue el camarada Krichevski (profundizando filosóficamente al camarada Martínov, quien hace mucho tiempo había profundizado ya al camarada Plejánov) y prosigue en tono más amenazador aún: "Yo voy más lejos, y pregunto si, en general, un marxista tiene derecho a soñar, si no olvida que, según Marx, la humanidad siempre se plantea tareas realizables y que la táctica es un proceso de crecimiento de las tareas, las cuales crecen junto con el Partido". Sólo de pensar en esas preguntas amenazadoras me dan escalofríos y miro dónde podría esconderme. Intentaré hacerlo tras Písarev. "Hay disparidades y disparidades -escribía Písarev a propósito de la existente entre los sueños y la realidad-. Mis sueños pueden adelantarse al curso natural de los acontecimientos o bien desviarse hacia donde el curso natural de los acontecimientos no puede llegar jamás. En el primer caso, los sueños no producen ningún daño, incluso pueden sostener y reforzar las energías del trabajador... En sueños de esta índole no hay nada que deforme o paralice la fuerza de trabajo. Todo lo contrario. Si el hombre estuviese privado por completo de la capacidad de soñar así, si no pudiese adelantarse alguna que otra vez y contemplar con su imaginación el cuadro enteramente acabado de la obra que empieza a perfilarse por su mano, no podría figurarme de ningún modo qué móviles lo obligarían a emprender y llevar a cabo vastas y penosas 152


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empresas en el terreno de las artes, de las ciencias y de la vida práctica... La disparidad entre los sueños y la realidad no produce daño alguno, siempre que el soñador crea seriamente en su sueño, se fije atentamente en la vida, compare sus observaciones con sus castillos en el aire y, en general, trabaje a conciencia por que se cumplan sus fantasías. Cuando existe algún contacto entre los sueños y la vida, todo va bien." Pues bien, los sueños de esta naturaleza, por desgracia, son rarísimos en nuestro movimiento. Y la culpa la tienen, sobre todo los representantes de la crítica legal y del "seguidismo" ilegal que presumen de su sensatez, de su “proximidad” a lo "concreto". e) ¿Qué tipo de organización necesitamos? Por lo que precede, puede ver el lector que nuestra "táctica-plan" consiste en rechazar el llamamiento inmediato al asalto, en exigir que se organice "debidamente el asalto a la fortaleza enemiga" o, dicho en otros términos, en exigir que todos los esfuerzos se dirijan a reunir, organizar y movilizar un ejército regular. Cuando pusimos en ridículo a Rabóchee Delo por el bandazo que dio, pasando del "economismo" a los gritos sobre la necesidad del asalto (gritos que dio en el número 6 de Listok "R. Dela" en abril de 1901), dicho órgano nos atacó, como es natural, acusándonos de "doctrinarismo", diciendo que no comprendemos el deber revolucionario, que exhortamos a la prudencia, etc. Desde luego, en modo alguno nos ha extrañado esta acusación en boca de gentes que carecen de todo principio y que no van más allá de la sabihonda "táctica-proceso"; como tampoco nos ha extrañado que esta acusación la haya repetido Nadezhdin, que en general tiene el desprecio más olímpico por la firmeza de los principios programáticos y tácticos. Dicen que la historia no se repite. Pero Nadezhdin hace lo imposible por repetirla e imita con tesón a Tkachov, denostando la "culturización revolucionaria'', vociferando sobre “las campanas al vuelo del Veche” (asamblea popular en la antigua Rusia, para la que se convocaba al toque de campana.- Ed.), pregonando un especial “punto de vista de vísperas de la revolución”, etc. Por lo visto, olvida la conocida sentencia de que, si el original de un acontecimiento histórico es una tragedia, su copia no es más que una farsa. La tentativa de adueñarse del poder –tentativa preparada por la prédica de Tkachov y realizada por el terrorismo “horripilante” y que en realidad horripilaba entonces- era majestuosa, y, en cambio, el terrorismo “excitante” del pequeño Tkachov es simplemente ridículo; sobre todo, es ridículo cuando se complementa con la idea de organizar a los obreros medios. “Si Iskra –escribe Nadezhdin- saliese de su esfera de literatura mixtificada, vería que esto (hechos como la carta de un obrero en el número 7 de Iskra, etc.) son síntomas demostrativos de que pronto, muy pronto, comenzará el asalto, y hablar ahora (sic!) de una organización cuyos hilos arranquen de un periódico central para toda Rusia es fomentar ideas y labor de gabinete”. Fíjense en esta confusión inimaginable: por una parte, terrorismo excitante y "organización de los obreros medios" a la par que la idea de que es "más fácil" reunirse en torno a algo "más concreto", por ejemplo, de periódicos locales, y, por otra parte, hablar "ahora" de una organización para toda Rusia significa fomentar ideas de gabinete, es decir (empleando un lenguaje más franco y sencillo), ¡"ahora" ya es tarde! Y para "fundar a vasta escala periódicos locales" 153


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¿no es tarde, respetabilísimo L. Nadezhdin? Comparen con eso el punto de vista y la táctica de Iskra: el terrorismo excitante es una tontería; hablar de organizar precisamente a los obreros medios y de fundar a vasta escala periódicos locales significa abrir de par en par las puertas al "economismo" . Es preciso hablar de una organización de revolucionarios única para toda Rusia, y no será tarde hablar de ella hasta el momento en que empiece el asalto de verdad, y no sobre el papel. "Sí -continúa Nadezhdin-, en cuanto a la organización, nuestra situación está muy lejos de ser brillante; sí, Iskra tiene completa razón cuando dice que el grueso de nuestras fuerzas militares está constituido por voluntarios e insurrectos... Está bien que tengan una idea lúcida del estado de nuestras fuerzas, pero ¿por qué olvidan que la multitud no es en absoluto nuestra y que por eso no nos preguntará cuándo hay que romper las hostilidades y se lanzará al 'motín'?... Cuando la multitud empiece a actuar ella misma con su devastadora fuerza espontánea, puede arrollar y desalojar al 'ejército regular', al que siempre se pensaba organizar en forma extraordinariamente sistemática, pero no hubo tiempo de hacerlo". ¡Sorprendente lógica! Precisamente porque "la multitud no es nuestra" es insensato e improcedente dar gritos de "asalto" inmediato, ya que el asalto es un ataque de un ejército regular y no una explosión espontánea de la multitud. Precisamente porque la multitud puede arrollar y desalojar al ejército regular necesitamos sin falta que toda nuestra labor de "organización extraordinariamente sistemática" del ejército regular marche a la par que el auge espontáneo, porque cuanto mejor consigamos esta organización tanto más probable será que el ejército regular no sea arrollado por la multitud, sino que se ponga a su frente y la encabece. Nadezhdin se confunde porque se imagina que este ejército sistemáticamente organizado se ocupa de algo que lo aparta de la multitud, mientras que, en realidad, éste se ocupa exclusivamente de una agitación política múltiple y general, es decir, justamente de la labor que aproxima y funde en un todo la fuerza destructora espontánea de la multitud y la fuerza destructora consciente de la organización de revolucionarios. La verdad es que ustedes, señores, inculpan al prójimo las faltas propias, pues precisamente el grupo Svoboda, al introducir en el programa el terrorismo, exhorta con ello a crear una organización de terroristas, y una organización así desviaría realmente a nuestro ejército de su aproximación a la multitud que, por desgracia, ni es aún nuestra ni nos pregunta, o nos pregunta poco, cuándo y cómo hay que romper las hostilidades. “Nos pillará desprevenidos la propia revolución –continúa Nadezhdin, asustando a Iskra- como nos ha ocurrido con los acontecimientos actuales, que nos han caído encima como un alud". Esta frase, relacionada con las que hemos citado antes, nos demuestra palmariamente que es absurdo el especial "punto de vista de vísperas de la revolución" ideado por Svoboda. Hablando sin ambages, el "punto de vista" especial se reduce a que "ahora" ya es tarde para deliberar y prepararse. Pero en este caso, ¡oh!, respetabilísimo enemigo de la "literatura mixtificada", ¿para qué escribir 132 páginas impresas "sobre cuestiones de teoría y táctica"? ¿No le parece que "al punto de vista de vísperas de la revolución" le iría mejor publicar 132.000 octavillas con un breve llamamiento: "¡Por ellos!"? Precisamente corre menor riesgo de que lo pille desprevenido la revolución quien coloca como piedra angular de todo su programa, de toda su táctica, de toda su labor 154


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de organización la agitación política entre todo el pueblo, como lo hace Iskra. Los que se dedican en toda Rusia a trenzar los hilos de la organización que arranque de un periódico central para todo el país, lejos de que los pillaran desprevenidos los sucesos de la primavera, nos han ofrecido la posibilidad de pronosticarlos. Tampoco los han pillado desprevenidos las manifestaciones descritas en los números 13 y 14 de Iskra; por el contrario, han tomado parte en ellas, con viva conciencia de que su deber era acudir en ayuda del ascenso espontáneo de la multitud, contribuyendo al mismo tiempo, por medio de su periódico, a que todos los camaradas rusos conozcan estas manifestaciones y utilicen su experiencia. ¡Y si conservan la vida, tampoco dejarán que los pille desprevenidos la revolución, que reclama de nosotros, ante tocio y por encima de todo, que saquemos experiencia en la agitación, sepamos apoyar (apoyar a la manera socialdemócrata) toda protesta y acertemos a orientar el movimiento espontáneo, salvaguardándolo de los errores de los amigos y de las celadas de los enemigos! Hemos llegado, pues, a la última razón que nos obliga a hacer particular hincapié en el plan de una organización formada en torno a un periódico central para toda Rusia, mediante la labor conjunta en este periódico común. Sólo una organización semejante aseguraría la flexibilidad indispensable a la organización socialdemócrata combativa, es decir, la capacidad de adaptarse en el acto a la condiciones de lucha más variadas y cambiantes con rapidez; saber, "de un lado, rehuir las batallas en campo abierto contra un enemigo que tiene superioridad aplastante de fuerzas, cuando concentra éstas en un punto, y saber, de otro lado, aprovechar la torpeza de movimientos de este enemigo y lanzarse sobre él en el sitio y en el momento en que menos espere ser atacado". Sería un gravísimo error montar la organización del Partido cifrando las esperanzas sólo en las explosiones y luchas de las calles o sólo en la "marcha progresiva de la lucha cotidiana y monótona". Debemos desplegar siempre nuestra labor cotidiana dispuestos a todo, porque muchas veces es casi imposible prever por anticipado cómo alternarán los períodos de explosiones con los de calma y, aun cuando fuera posible preverlo, no se podría aprovechar la previsión para reconstruir la organización, porque en un país autocrático estos cambios se producen con asombrosa rapidez, a veces como consecuencia de una incursión nocturna de los jenízaros zaristas. De la revolución misma no debe uno forjarse la idea de que sea un acto único (como, por lo visto, se la imaginan los Nadezhdin), sino de que es una sucesión rápida de explosiones más o menos violentas, alternando con períodos de calma más o menos profunda. Por tanto, el contenido fundamental de las actividades de la organización de nuestro Partido, el centro de gravedad de estas actividades debe consistir en una labor que es posible y necesaria tanto durante el período de la explosión más violenta como durante el de la calma más completa, a saber: en una labor de agitación política unificada en toda Rusia que arroje luz sobre todos los aspectos de la vida y que se dirija a las más grandes masas. Y esta labor es inconcebible en la Rusia actual sin un periódico central para toda Rusia que aparezca muy a menudo. La organización que se forme por sí misma en torno a este periódico, la organización de sus colaboradores (en la acepción más amplia del término, es decir, de todos los que trabajan en torno a él) estará precisamente dispuesta a todo, desde salvar el honor, el prestigio y la continuidad del Partido en los momentos de mayor "depresión" revolucionaria, hasta preparar la insurrección armada de todo el pueblo, fijar fecha para su comienzo y llevarla a la práctica.

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En efecto, figurémonos una redada completa, muy corriente entre nosotros, en una o varias localidades. Al no haber en todas las organizaciones locales una labor común llevada en forma regular, estos descalabros van acompañados a menudo de la interrupción del trabajo por largos meses. En cambio, si todas tuvieran una labor común, bastarían, en el caso de la mayor redada, unas cuantas semanas de trabajo de dos o tres personas enérgicas para poner en contacto con el organismo central común a los nuevos círculos de la juventud que, como es sabido, incluso ahora brotan con suma rapidez; y cuando la labor común que sufre los descalabros está a la vista de todo el mundo, los nuevos círculos pueden surgir y ponerse en contacto con dicho organismo central más pronto aún. Por otra parte, imagínense una insurrección popular. Ahora es probable que todo el mundo esté de acuerdo en que debemos pensar en ella y prepararnos para ella. Pero ¿cómo prepararnos? ¡No se querrá que el Comité Central nombre agentes en todas las localidades para preparar la insurrección! Aunque tuviésemos un Comité Central, éste no lograría absolutamente nada con designarlos, dadas las actuales condiciones rusas. Por el contrario, una red de agentes que se forme por sí misma en el trabajo de organización y difusión de un periódico central no tendría que "aguardar con los brazos cruzados" la consigna de la insurrección, sino que desplegaría justamente esa labor regular que le garantizase, en caso de insurrección, las mayores probabilidades de éxito. Esa misma labor es la que reforzaría los lazos de unión tanto con las más grandes masas obreras como con todos los sectores descontentos de la autocracia, lo cual tiene suma importancia para la insurrección. En esa labor precisamente se formaría la capacidad de enjuiciar con tino la situación política general y, por tanto, la capacidad de elegir el momento adecuado para la insurrección. Esa misma labor es la que acostumbraría a todas las organizaciones locales a hacerse unísono eco de los problemas, casos y sucesos políticos que agitan a toda Rusia, responder a estos "sucesos" con la mayor energía posible, de la manera más uniforme y conveniente posible; y la insurrección es, en el fondo, la "respuesta" más enérgica, más uniforme y más conveniente de todo el pueblo al Gobierno. Esa misma labor es la que acostumbraría, por último, a todas las organizaciones revolucionarias, en todos los confines de Rusia, a mantener las relaciones más constantes, y conspirativas a la vez, que crearían la unidad efectiva del Partido; sin estas relaciones es imposible discutir colectivamente un plan de insurrección ni adoptar las medidas preparatorias indispensables en vísperas de ésta, medidas que deben guardarse en el secreto más riguroso. En pocas palabras, "el plan de un periódico político central para toda Rusia" lejos de ser el fruto de un trabajo de gabinete de personas contaminadas de doctrinarismo y literatura mixtificada (como les ha parecido a gentes que han meditado poco en él), es, por el contrario, el plan más práctico de empezar a prepararse en el acto y por doquier para la insurrección, sin olvidar al mismo tiempo ni por un instante la labor corriente de cada día.

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EL PARTIDO OBRERO Y EL CAMPESINADO V. I. Lenin Nota del Consejo de Redacción de la revista Emancipación Proletaria. “EL PARTIDO OBRERO Y EL CAMPESINADO”, constituye un artículo trascendente de Lenin, ya que traza líneas generales para normar la actuación del Partido Obrero, en el movimiento campesino. En los decenios del 60 y del 70, no fue estudiado por la izquierda marxista dominicana. Todavía tenemos tiempo. Han transcurrido cuarenta años desde la liberación de los campesinos. Es muy natural que nuestra sociedad conmemore con particular entusiasmo el aniversario del 19 de febrero, día en que se derrumbó la vieja Rusia feudal y comenzó una época que prometía al pueblo libertad y bienestar. Pero no debe olvidarse que las frases encomiásticas de los festejantes contienen no sólo una sincera hostilidad al régimen de la servidumbre y a todas sus manifestaciones, sino también una gran dosis de hipocresía. Es hipócrita y falaz desde el comienzo hasta el fin la apreciación en boga de la "gran" Reforma, presentándola como "liberación de los campesinos con tierra mediante la ayuda de un rescate estatal". Porque, en realidad, lo que se hizo fue liberar de la tierra a los campesinos, pues las parcelas que poseían desde hacía siglos quedaron recortadas en proporciones enormes, y centenares de miles de campesinos se vieron privados por completo de la tierra, ya que a eso equivalen los cuartones o lotes de miseria que se les otorgó. En realidad, los campesinos fueron sometidos a un doble despojo, ya que, además de haberles recortado la tierra, se les obligó a pagar un "rescate" para quedar en posesión de una tierra que siempre les había pertenecido; y por si eso no bastara, el rescate fijado superaba en mucho el verdadero valor de la misma. Diez años después de la liberación, los mismos terratenientes reconocieron ante los funcionarios del Gobierno encargados de estudiar la situación de la agricultura que se había obligado a los campesinos no sólo a pagar su tierra, sino también su libertad. Pero aun habiéndoles cobrado el rescate de su libertad individual, no se les convirtió en hombres libres, pues se les dejó por veinte años en dependencia temporal, se les dejó -y siguen hoy día- en una situación de sector social inferior: pueden ser azotados, están obligados a pagar tributos especiales, o no pueden abandonar libremente la comunidad semifeudal ni disponer libremente de su tierra ni instalarse libremente en cualquier lugar del país. Nuestra Reforma campesina no constituye una prueba de magnanimidad del Gobierno; al contrario, es un gran ejemplo histórico de cómo se envilece cualquier empresa que pasa por las manos del Gobierno autocrático. Bajo la influencia de la derrota militar, de las terribles dificultades financieras y de las amenazadoras explosiones de indignación de los campesinos, el Gobierno se vio realmente obligado a concederles la libertad. El propio zar tuvo que reconocer la necesidad de liberar a los campesinos desde arriba antes de que empezaran a liberarse ellos mismos desde abajo. Pero al emprender la liberación, el gobierno hizo todo lo posible y hasta lo imposible para satisfacer la voracidad de los "agraviados" señores feudales. Ni siquiera se detuvo ante la vileza de suplantar fraudulentamente a las personas llamadas a aplicar la Reforma, ¡a pesar de que todas ellas pertenecían a la nobleza! Los primeros mediadores de paz fueron sustituidos por personas incapaces de oponerse al deseo de los señores feudales de engañar a los campesinos incluso en el deslindamiento mismo de las tierras. Y la gran Reforma no pudo ser aplicada sin recurrir a las tropas para que 157


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apaleasen y ametrallasen a los campesinos que se negaban a aceptar las actas reglamentarias. No es de extrañar que los mejores hombres de aquella época, amordazados por la censura, acogiesen esa gran Reforma con la maldición del silencio... El campesino, "liberado" de la prestación personal, salió de las manos de los reformadores tan oprimido, tan despojado y humillado, tan sujeto a su parcela, que no le quedaba más salida que aceptar "voluntariamente" la prestación personal. Y empezó a cultivar las tierras de su antiguo señor, tomándole "en arriendo" las tierras que antes le pertenecieran -y que le habían sido arrebatadas en forma de recortes- y contratándose en invierno para las labores estivales a cambio de un préstamo de grano que le permitiese alimentar a su familia hambrienta. Pagos en trabajo y avasallamiento: a eso quedó reducido, en realidad, el "trabajo libre", para el cual debía implorar el campesino "la bendición de Dios", como le pedía el manifiesto redactado por un pope jesuita. Y a esta opresión ejercida por el terrateniente, y sostenida merced a la magnanimidad de los funcionarios que prepararon y aplicaron la Reforma, vino a sumarse la opresión del capital. El poder del dinero, que mantiene subyugado incluso a un campesino como el francés, liberado del poder de los terratenientes no por una reforma mezquina, de medias tintas, sino por una poderosa revolución popular, ha caído con todo su peso sobre nuestro mujik semisiervo. Había que conseguir dinero a toda costa para pagar los tributos, acrecentados por la bienhechora Reforma; para arrendar tierra; para adquirir los míseros productos de la industria fabril, que han empezado a desalojar a los productos domésticos de los campesinos; para comprar pan , etc. El poder del dinero, además de oprimir a los campesinos, los ha escindido; la inmensa mayoría se ha ido arruinando inconteniblemente, convirtiéndose en proletarios; una minoría ha destacado de su seno grupos de kulaks y mujiks hacendosos, poco numerosos pero de uñas bien afiladas, que se han apoderado de la hacienda y la tierra de los demás campesinos y que forman la naciente burguesía rural. Los cuarenta años transcurridos desde la abolición de la servidumbre son un proceso ininterrumpido de proletarización, de lenta y dolorosa extinción del campesinado. El campesino fue reducido a un mísero nivel de vida: vivía con las bestias, vestía harapos y se alimentaba de hierbas. Y huía, cuando pudo encontrar adónde, abandonando su parcela e incluso pagando a quien quería hacerse cargo de ella, pues las cargas que imponía su posesión eran superiores a los ingresos que proporcionaba. Los campesinos se hallaban en un estado de inanición crónica y durante las malas cosechas, cada vez más frecuentes, morían por decenas de miles, víctimas del hambre y de las epidemias. Esta situación sigue existiendo, incluso hoy, en nuestro campo. ¿Cuál es la salida, a qué medios recurrir para mejorar la suerte del campesino? Los pequeños campesinos pueden sacudirse el yugo del capital únicamente sumándose al movimiento obrero y ayudándole a luchar por el régimen socialista, por convertir la tierra y otros medios de producción (fábricas, maquinas, etc.) en propiedad social. Tratar de salvar al campesinado defendiendo la pequeña hacienda y la pequeña propiedad contra el embate del capitalismo significaría frenar inútilmente el desarrollo social, engañar al campesino con la ilusión de un posible bienestar en el capitalismo y dividir a las clases trabajadoras, creando una situación privilegiada para la minoría a expensas de la mayoría. Por eso, los socialdemócratas lucharán siempre contra instituciones tan absurdas y perjudiciales como la inalienabilidad de las parcelas campesinas, la caución solidaria, la prohibición de abandonar libremente la comunidad campesina o de que ésta pueda admitir libremente a 158


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individuos pertenecientes a cualquier estamento. Pero hemos visto ya que los padecimientos de nuestros campesinos se deben no sólo, e incluso no tanto, al yugo del capital como al del terrateniente y a los restos de la servidumbre. La lucha implacable contra estas trabas, que empeoran inconmensurablemente la situación de los campesinos y los tienen atados de pies y manos, es posible y necesaria en beneficio de todo el desarrollo social del país, pues la desesperada miseria, la ignorancia, la falta de derechos y la humillación del mujik imprimen un sello de asiatismo a toda la vida de nuestra patria. Y la socialdemocracia faltaría a su deber si no prestase todo el apoyo posible a esa lucha. Tal apoyo, dicho en pocas palabras, debe consistir en llevar la lucha de clases al campo. Hemos visto que en el campo ruso de nuestros días existen contradicciones de clase de dos tipos: primero, las contradicciones entre los obreros agrícolas y los patronos rurales; segundo, las contradicciones entre todo el campesinado y toda la clase de los terratenientes. La primera contradicción crece y se desarrolla: la segunda se va debilitando poco a poco. La primera pertenece por entero al futuro; la segunda, en medida considerable, al pasado. Y pese a ello, para los socialdemócratas rusos de hoy, la segunda es precisamente la más esencial y la de mayor importancia práctica. Se comprende de por sí, y es un axioma para todo socialdemócrata, que debemos aprovechar cualquier ocasión que se nos ofrezca para desarrollar la conciencia de clase de los obreros asalariados del agro y que, por ello, debemos prestar atención al traslado de obreros urbanos al campo (por ejemplo, de mecánicos para las trilladoras a vapor, etc.) y a los mercados de contratación de obreros agrícolas. Pero nuestros obreros agrícolas están ligados aún al campesinado por vínculos demasiado fuertes ¡sobre ellos pesan todavía demasiado las calamidades que azotan a todos los campesinos. Por esta razón, el movimiento de los obreros agrícolas en modo alguno puede, ni ahora ni en un futuro próximo, adquirir una significación nacional. Por el contrario, barrer los restos de la servidumbre, extirpar de toda la vida del Estado ruso el espíritu de la desigualdad estamental y la humillación de decenas de millones de "plebeyos'' es un problema que tiene hoy importancia nacional y un partido que pretenda desempeñar el papel de campeón en la lucha por la libertad no puede eludirlo. Casi todo el mundo reconoce hoy (en forma más o menos general) las calamidades que padece el campesino. La frase de que la Reforma de 1861 tiene "defectos" y de que es necesaria la ayuda del Estado se ha convertido en una perogrullada. Nuestro deber es señalar que esas calamidades se deben precisamente a la opresión del campesinado como clase; que el Gobierno es un fiel defensor de las clases opresoras, y que quienes desean sincera y verdaderamente una mejoría radical de la situación del campesinado no deben buscar la ayuda del Gobierno, sino el modo de librarse de su yugo y conquistar la libertad política. Se afirma que los rescates son exorbitantes y que el Gobierno haría bien en rebajarlos y conceder una moratoria. Diremos a esto que todos esos rescates no son sino una expoliación de los campesinos por los terratenientes y el Gobierno, encubierta con formas legales y frases burocráticas; no son sino un tributo pagado a los señores feudales por la liberación de sus esclavos. Nosotros exigiremos la abolición total e inmediata de los rescates y los tributos, exigiremos que se devuelvan al pueblo los cientos de millones que durante muchos años ha ido arrebatándole el Gobierno zarista para satisfacer los apetitos a los esclavistas. Se dice que los campesinos tienen poca tierra, que se precisa la ayuda del Estado para 159


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darles más tierra. Responderemos a esto que, debido precisamente a la ayuda del Estado -la ayuda a los terratenientes claro está- los campesinos se han visto privados en tan gran número de casos de las tierras que tanto necesitan. Exigiremos que se devuelvan a los campesinos los recortes, por medio de los cuales se mantiene el trabajo forzado, avasallado, basado en la prestación personal, es decir, de hecho, el trabajo de siervos. Exigiremos la constitución de comités campesinos para corregir las escandalosas injusticias que han cometido con los esclavos en el proceso de liberación los comités de nobles instituidos por el poder del zar. Exigiremos la creación de tribunales que tengan derecho a rebajar las rentas exorbitantes que los terratenientes han impuesto a los campesinos, abusando de la situación desesperada de éstos, y ante los cuales puedan ellos denunciar por usura a cuantos ajusten contratos leoninos, aprovechándose de la extrema miseria de otros. Procuraremos, siempre y en todas las ocasiones, explicar a los campesinos que quienes les hablan de tutelas o ayudas del Estado moderno son unos tontainas o unos charlatanes y sus peores enemigos; que los campesinos necesitan ante todo, liberarse de la arbitrariedad y la opresión del poder burocrático; que necesitan, sobre todo, que se reconozca su plena y absoluta igualdad de derechos en los diversos aspectos con respecto a los demás estamentos, que se reconozca la completa libertad de desplazamiento y de traslado, la libertad de disponer de la tierra, la libertad de disponer de todos los asuntos y de todos 'los ingresos del mir (comunidad campesina.-Ed.). Los hechos más corrientes de la vida de cualquier aldea rusa pueden proporcionar en todo momento miles de argumentos para hacer agitación en favor de las reivindicaciones mencionadas. Esta agitación debe partir de las más apremiantes necesidades concretas de los campesinos de cada lugar, pero sin limitarse a ellas, sino procurando ampliar sin cesar el horizonte de los campesinos, desarrollar incansablemente su conciencia política, señalar el lugar especial que ocupan en el Estado los terratenientes y los campesinos, indicar el único camino que puede liberar al campo del yugo de la arbitrariedad y la opresión que pesa sobre él: la convocación de una asamblea de representantes del pueblo, el derrocamiento de la autocracia de los funcionarios. Es absurdo y ridículo el aserto de que esta reivindicación de libertades políticas no está al alcance de la conciencia de los obreros. No sólo los obreros, que han vivido años de lucha abierta contra los fabricantes y la policía y que ven constantemente las detenciones y las persecuciones arbitrarias de que se hace víctima a los mejores de entre ellos; no sólo estos obreros, contagiados ya de socialismo, sino cualquier campesino despierto, por poco que medite en lo que ve en torno suyo, podrá comprender y asimilar por qué luchan los obreros, podrá comprender la idea de un Zemski Sabor que libere a todo el país del poder omnímodo de los odiados funcionarios. Y la agitación basada en las necesidades inmediatas y más apremiantes de los campesinos sólo podrá cumplir su misión -llevar la lucha de clases al campo- cuando cada vez que denuncia algún mal "económico" sepa plantear, en relación con ello, reivindicaciones políticas concretas. Ahora bien, ¿puede el Partido Obrero Socialdemócrata incluir en su programa reivindicaciones del tipo de las mencionadas? ¿Puede encargarse de la agitación entre los campesinos? ¿No significará eso que desperdigamos nuestras fuerzas revolucionarias, de por sí tan poco numerosas, y que las apartamos del cauce principal del movimiento, del único cauce seguro?

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Tales objeciones se basan en una incomprensión. Sí, tenemos el deber ineludible de incluir en nuestro programa la reivindicación de que se libere a nuestro campo de toda supervivencia de la esclavitud; debemos incluir reivindicaciones capaces de despertar entre la parte mejor del campesinado, si no una lucha política independiente, por lo menos un apoyo consciente a la lucha emancipadora que sostiene la clase obrera. Cometeríamos un error si propugnáramos medidas capaces de frenar el desarrollo social o de preservar artificialmente al pequeño campesino del desarrollo del capitalismo, del desarrollo de la gran producción; pero el error sería aún más funesto si no supiésemos aprovechar el movimiento obrero para difundir entre el campesinado las reivindicaciones democráticas que no pudo satisfacer la Reforma del 19 de febrero de 1861 por haberla desfigurado los terratenientes y los funcionarios. Nuestro Partido debe incluir esas reivindicaciones si quiere marchar al frente de todo el pueblo en la lucha contra la autocracia. Pero tal inclusión no significa en modo alguno que nos dediquemos a invitar a las fuerzas revolucionarias activas de la ciudad a que se vayan al campo. Ni mucho menos. No cabe la menor duda de que todos los elementos combativos del Partido deben procurar ir a las ciudades y a los centros fabriles, de que sólo el proletariado industrial es capaz de luchar en masa y resueltamente contra la autocracia, de que sólo ese proletariado es capaz de soportar todo el peso de medios de lucha como son celebrar una manifestación pública o asegurar la salida regular y la amplia difusión de un periódico político popular. Y si nosotros debemos incluir en nuestro programa las reivindicaciones campesinas, no es para sacar de la ciudad a los socialdemócratas convencidos y enviarlos al campo, no es para atarlos al campo. No, no es para eso, sino para proporcionar una guía a la actividad de las fuerzas que no pueden encontrar aplicación más que en el campo, para aprovechar, en beneficio de la causa democrática y de la lucha política por la libertad, los vínculos con el campo que las circunstancias ofrecen a muchos intelectuales y obreros fieles a la socialdemocracia y que necesariamente se amplían y multiplican a medida que se desarrolla el movimiento. Hace ya mucho que hemos superado la etapa en que no éramos sino un pequeño destacamento de voluntarios, en que toda la reserva de fuerzas socialdemócratas se reducía a los círculos juveniles, entregados todos ellos a la labor de “ir a los obreros”. Nuestro movimiento cuenta ahora con ejércitos enteros, con el ejército de los obreros incorporados a la lucha por el socialismo y la libertad, con el ejército de los intelectuales que han participado y participan en el movimiento y que se han extendido ya por todos los confines de Rusia, con el ejército de los simpatizantes que contemplan con fe y esperanza el movimiento obrero y están dispuestos a prestarle mil servicios. Y ante nosotros se alza una gran tarea: organizar todos estos ejércitos, organizarlos de modo que seamos capaces no sólo de preparar explosiones fugaces, no sólo de asestar al enemigo golpes ocasionales y dispersos (y por ello nada peligrosos), sino de perseguir al enemigo con una lucha constante, tenaz, firme y desplegada en toda la línea y acosar al Gobierno absolutista en todas partes donde siembre opresión y coseche odio. Mas ¿acaso se puede conseguir esto sin esparcir en las masas de millones de campesinos las semillas de la lucha de clases y de la conciencia política? Que no se nos diga que tal cosa es imposible: no sólo es posible, sino que ya se está produciendo, y, además, por miles de caminos que escapan a nuestra atención y a nuestra influencia. Y cuando sepamos dar una consigna que permita ejercer esa influencia e icemos la bandera de la liberación del campesinado ruso de todos los restos del oprobioso régimen de la servidumbre, ese proceso se desarrollará con una amplitud y una rapidez incomparablemente mayores. Los hombres del campo que acuden a las 161


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ciudades se fijan ya con curiosidad e interés en la lucha de los obreros incomprensible para ellos- y difunden la noticia de esta lucha por los rincones más apartados del país. Podemos y debemos conseguir que la curiosidad de estos simples espectadores vaya dando paso a la comprensión, aunque sólo sea confusa e incompleta, de que los obreros luchan por los intereses de todo el pueblo y sea sustituida con una simpatía cada vez mayor hacia esa lucha de los obreros . Y entonces, el día de la victoria del partido obrero revolucionario sobre el Gobierno policíaco se acercará con una rapidez insospechada por nosotros mismos.

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LUCHEMOS POR INCORPORAR A MILLONES DE INTEGRANTES DE LAS MASAS AL FRENTE ÚNICO NACIONAL ANTIJAPONES 7 de mayo de 1937 Mao Tse-tung Nota del Consejo de Redacción de la revista Emancipación Proletaria. Nuestra revista, cumpliendo con una de sus tareas, la difusión del marxismo-leninismo, publica “LUCHEMOS POR INCORPORAR A MILLONES DE INTEGRANTES DE LAS MASAS AL FRENTE ÚNICO NACIONAL ANTIJAPONES”, de la autoría de Mao Tse-tung, y que se encuentra en el Tomo I, Obras Escogidas, versión electrónica, con el objeto de que el movimiento revolucionario dominicano, posea un material excelente para guiar sus pasos en la política de unidad y convergencia a que estamos abocados en estos momentos dificilísimos que vive la patria dominicana. [Conclusiones presentadas por el camarada Mao Tse-tung en la Conferencia Nacional del Partido Comunista de China celebrada en mayo de 1937] ¡Camaradas! Durante la discusión realizada en estos últimos días sobre mi informe "Las tareas del Partido Comunista de China en el período de la resistencia al Japón", todos han manifestado su acuerdo con él, salvo algunos camaradas que han expresado opiniones diferentes. Como estas opiniones son bastante importantes, las examinaré primero en estas conclusiones, antes de pasar a otros problemas. El problema de la paz Por espacio de casi dos años, nuestro Partido ha luchado por la paz en el país. Después de la III Sesión Plenaria del Comité Ejecutivo Central del Kuomintang, hemos dicho que la paz ha sido alcanzada, que ha pasado la etapa de “lucha por la paz”, y que nuestra nueva tarea es la "consolidación de la paz". Hemos señalado, además, que esta nueva tarea está ligada con la "lucha por la democracia", es decir debemos consolidar la paz mediante la lucha por la democracia. Pero, según algunos camaradas, nuestro punto de vista carece de fundamento. Indudablemente sus conclusiones son opuestas a las nuestras, u oscilan entre dos posiciones, pues afirman: "El Japón está retrocediendo[1], Nankín se muestra más vacilante que nunca, y las contradicciones entre las dos naciones se atenúan mientras que las existentes en el interior del país se agravan." Naturalmente, de acuerdo con esta apreciación, la cuestión de una nueva etapa y de una nueva tarea no existe, y la situación ha vuelto a su etapa anterior o se ha deteriorado aún más. Considero incorrecta esta apreciación. Cuando decimos que la paz ha sido alcanzada, no queremos decir que esté consolidada; por el contrario, decimos que no lo está. Establecer la paz es una cosa y consolidarla es otra. Es posible que la historia vuelva atrás temporalmente y que la paz experimente vicisitudes, debido a la existencia del imperialismo japonés, de los traidores a la patria y del grupo projaponés. Pero el hecho es que se ha logrado la paz interna después del Incidente de Sían; esta situación es producto de una serie de factores (política fundamental japonesa de agresión; actitud de la Unión Soviética y también de Inglaterra, los Estados Unidos y Francia en favor de la paz interna de China; presión ejercida por el pueblo chino; política de paz del Partido Comunista de China durante el Incidente de Sían y su política de poner fin al enfrentamiento del Poder rojo con el del 163


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Kuomintang; división de la burguesía y del Kuomintang, etc.), y Chiang Kai-shek es impotente para establecer o romper por sí solo la paz interna. Para romperla, tendría que luchar contra múltiples fuerzas y aproximarse a los imperialistas japoneses y al grupo projaponés. Indudablemente, el imperialismo japonés y el grupo projaponés tratan aún de hacer que continúe la guerra civil en China. Precisamente por eso la paz no está consolidada. En estas circunstancias, nuestra conclusión es que no debemos retroceder a las viejas consignas de "Poner fin a la guerra civil" y "Luchar por la paz", sino dar un paso adelante lanzando la nueva consigna de "Luchar por la democracia". Sólo así podremos consolidar la paz interna y hacer realidad la resistencia armada al Japón. ¿Por qué lanzamos la triple consigna de "Consolidar la paz", "Luchar por la democracia" y "Resistir al Japón"? Porque queremos, y la situación actual nos lo permite, impulsar hacia adelante la rueda de la revolución. Si se niega la existencia de una nueva etapa y de una nueva tarea, si se niega el hecho de que el Kuomintang "ha comenzado a cambiar" y, lógicamente, se niegan también los éxitos obtenidos por las distintas fuerzas que luchan desde hace año y medio por la paz interna, se permanecerá en el mismo sitio, sin avanzar un solo paso. ¿Por qué esos camaradas hacen una apreciación tan inadecuada? Porque, al examinar la actual situación, no parten de lo fundamental, sino de un cierto número de fenómenos parciales y transitorios (la diplomacia de Sato, el proceso de Suchou[2], la represión de huelgas, el traslado al Este del Ejército del Nordeste[3], la partida del general Yang Jucheng al extranjero[4], etc.), y de este modo forman un cuadro sombrío. Decimos que el Kuomintang ha comenzado a cambiar, pero al mismo tiempo afirmamos que aún no ha efectuado un cambio completo. Es inconcebible que la política reaccionaria seguida por el Kuomintang en los últimos diez años pueda cambiar radicalmente sin nuevos esfuerzos, sin más y mayores esfuerzos de nuestra parte y del pueblo. No pocas personas, que se proclaman hombres de "izquierda" que solían condenar violentamente al Kuomintang y en los momentos del Incidente de Sían abogaban por dar muerte a Chiang Kai-shek y por "forzar el paso de Tungkuan"[5], se asombran de que, apenas establecida la paz, se produzcan acontecimientos como el proceso de Suchou, y preguntan: "¿Por qué Chiang Kai-shek aún hace estas cosas?" Esas personas deben comprender que ni los comunistas, ni Chiang Kai-shek son seres sobrenaturales, ni individuos aislados, sino miembros de un partido y elementos de una clase. El Partido Comunista es capaz de hacer avanzar la revolución paso a paso, pero es impotente para barrer, de la noche a la mañana, todos los males que padece el país. Chiang Kai-shek y el Kuomintang han comenzado a cambiar; pero sin mayores esfuerzos de parte de todo el pueblo, no podrá limpiarse en un solo día la suciedad acumulada en los últimos diez años. Decimos que el desarrollo de los acontecimientos conduce hacia la paz, la democracia y la resistencia armada al Japón, pero esto no quiere decir que sin esforzarse sea posible suprimir definitivamente antiguos males como la guerra civil, la dictadura y la no resistencia. Sólo con lucha y esfuerzos, que han de hacerse durante largo tiempo, podremos terminar con esos males inveterados, con esa suciedad, superar las vicisitudes en el curso de la revolución e incluso prevenir el posible retroceso de la misma. "Sólo piensan en destruirnos." Es verdad, ellos siempre buscan nuestra destrucción. Admito plenamente la justeza de esta apreciación, y no tener eso en cuenta sería como estar dormidos. Pero el problema consiste en si han cambiado los métodos con que quieren destruirnos. Pienso que sí. La política de guerra y matanza ha dejado lugar a la de reformas y engaños, la política dura a la blanda, y la táctica militar a la táctica política. ¿Por qué tales cambios? Frente al imperialismo japonés, la burguesía y el 164


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Kuomintang están obligados a buscar momentáneamente un aliado en el proletariado, así como nosotros lo buscamos en la burguesía. Al examinar el problema, hay que partir de este punto. Y si, en el plano internacional, el Gobierno francés ha pasado de la hostilidad hacia la Unión Soviética a la alianza con ella[6] lo ha hecho por el mismo motivo. Nuestras tareas internas han pasado también del terreno militar al político. No necesitamos de complots ni intrigas; nuestro objetivo es vencer al imperialismo japonés mediante un esfuerzo común, uniéndonos con todos aquellos elementos de la burguesía y del Kuomintang que estén en favor de la resistencia al Japón. El problema de la democracia "Insistir en la democracia es erróneo, hay que hacer hincapié únicamente en la resistencia al Japón; sin una acción directa contra el Japón, no puede haber movimiento por la democracia; la mayoría de la gente sólo exige la resistencia al Japón y no la democracia, y vendría bien otro Movimiento del g de Diciembre." Permítanme ante todo hacer algunas preguntas: ¿Se puede decir que en la anterior etapa (del Movimiento del 9 de Diciembre de 1935 a la III Sesión Plenaria del Comité Ejecutivo Central del Kuomintang realizada en febrero de 1937) la mayoría exigía solamente la resistencia al Japón y no la paz interna? ¿Era erróneo poner el acento sobre esta paz? ¿Era acaso imposible que existiera un movimiento por la paz interna sin que hubiera acciones directas contra el Japón? (El Incidente de Sían y la III Sesión Plenaria del Comité Ejecutivo Central del Kuomintang tuvieron lugar precisamente después del término de la resistencia armada en Suiyuán y hoy no hay todavía nada semejante a dicha resistencia ni al Movimiento del 9 de Diciembre.) Todo el mundo sabe que para resistir al Japón hace falta la paz interna, que sin ella no puede haber resistencia al Japón, y que esta paz es una condición para la resistencia. En la etapa precedente, todas las actividades antijaponesas, directas o indirectas (del Movimiento del 9 de Diciembre a la III Sesión Plenaria del Comité Ejecutivo Central del Kuomintang), se realizaron en torno a la lucha por la paz interna, que en aquel tiempo era el eslabón central, el elemento esencial del movimiento antijaponés. De la misma manera, en la nueva etapa, la democracia es esencial para resistir al Japón, y luchar por la democracia es luchar por la resistencia. La resistencia y la democracia se condicionan mutuamente, tal como la resistencia y la paz interna, o la democracia y la paz interna. La democracia es la garantía de la resistencia, y ésta puede crear condiciones favorables al desarrollo del movimiento por la democracia. Esperamos tener, e indudablemente tendremos, numerosas luchas directas e indirectas contra el Japón en esta nueva etapa; estas luchas impulsarán la resistencia armada al Japón y ayudarán considerablemente al movimiento por la democracia. Pero, en la tarea que nos asigna la historia, la lucha por la democracia es lo principal, lo esencial. ¿Es pues erróneo insistir en la democracia? Pienso que no. "El Japón está retrocediendo, Inglaterra y el Japón tienden a un compromiso y Nankín se muestra más vacilante que nunca." Estas son inquietudes infundadas que provienen de la ignorancia de las leyes del desarrollo histórico. Si, a causa de una revolución en el Japón, éste se retirara realmente de nuestro país, eso ayudaría a la revolución china, respondería a lo que esperamos y marcaría el comienzo del derrumbe del frente mundial de la agresión. ¿Qué razón habría para inquietarse entonces? Pero, la verdad sea dicha, 165


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las cosas todavía no son así. Las gestiones diplomáticas de Sato son preparativos para una guerra de gran envergadura, y esa guerra está ahí, delante de nosotros. La vacilante política inglesa no conducirá a nada, pues el choque de intereses entre Inglaterra y el Japón así lo determina. Si Nankín continúa con sus vacilaciones durante mucho tiempo, se convertirá en enemigo de todo el pueblo; además, no se lo permitirán sus propios intereses. Un retroceso temporal no puede cambiar las leyes generales de la historia. Por lo tanto, no se puede negar la existencia de una nueva etapa, ni la necesidad de plantear como tarea la lucha por la democracia. Por otra parte, la consigna por la democracia es apropiada en todas las circunstancias, pues como todos saben, no es mucha sino demasiado poca la democracia de que goza el pueblo chino. Además, los hechos nos han mostrado que al definir la nueva etapa y formular la tarea de lucha por la democracia, damos un paso hacia la resistencia armada al Japón. Los acontecimientos están en marcha, ¡no los hagamos retroceder! "¿Por qué insistir tanto en una asamblea nacional?" Porque ésta podrá influir sobre todos los aspectos de la vida del país, porque será el puente que permita pasar de la dictadura reaccionaria a la democracia, porque tendrá carácter de defensa nacional, porque será una institución legal. Nuestros camaradas tienen perfecta razón cuando proponen recobrar el Este de Jopei y el Norte de Chajar, combatir el contrabando[7], luchar contra la "colaboración económica"[8], etc., pero todo esto y la lucha por la democracia y por una asamblea nacional, lejos de entrar en contradicción, más bien se complementan. Lo esencial es, sin embargo, la asamblea nacional y las libertades para el pueblo. La lucha diaria contra el Japón y la lucha por el mejoramiento de las condiciones de vida del pueblo deben estar ligadas al movimiento por la democracia; esto es totalmente justo y nadie lo discute. Sin embargo, en la etapa actual, la tarea central y esencial es la lucha por la democracia y la libertad. El problema del porvenir de la revolución Algunos camaradas han planteado este problema. Aquí sólo puedo responderles brevemente. Cuando uno escribe un artículo, debe terminar la primera parte antes de comenzar la segunda. Dirigir resueltamente la revolución democrática es la condición para la victoria del socialismo. Luchamos por el socialismo, y esto es lo que nos distingue de los simples partidarios de los Tres Principios del Pueblo revolucionarios. Nuestros actuales esfuerzos se orientan hacia ese gran objetivo del porvenir; si lo perdemos de vista, dejaremos de ser comunistas. Pero también dejaremos de serlo si disminuimos nuestros esfuerzos de hoy. Somos partidarios de la teoría de la transformación de la revolución[9], estamos por la transformación de la revolución democrática en revolución socialista. La revolución democrática pasará por varias etapas de desarrollo, todas bajo la consigna de una república democrática. El paso de la preponderancia de la burguesía a la del proletariado es un largo proceso de lucha, de lucha por la hegemonía, cuyo éxito dependerá de los esfuerzos del Partido Comunista por elevar el nivel de conciencia política y de organización tanto del proletariado como de los campesinos y la pequeña burguesía urbana. 166


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El firme aliado del proletariado es el campesinado, y en segundo término, la pequeña burguesía urbana. Es la burguesía la que se enfrenta con nosotros por la hegemonía. Para superar la vacilación y la inconsecuencia de la burguesía, debemos apoyarnos en la fuerza de las masas y en una política correcta; de lo contrario, la burguesía se impondrá al proletariado. Esperamos que la transformación sea incruenta, y debemos esforzarnos por lograrlo, pero eso dependerá de la fuerza que posean las masas. Somos partidarios de la teoría de la transformación de la revolución y no de la teoría trotskista de la "revolución permanente"[10]. Nos pronunciamos por llegar al socialismo pasando por todas las etapas necesarias del desarrollo de la república democrática. Nos oponemos al seguidismo, pero también al aventurerismo y a la precipitación. Rechazar, con el pretexto de que sólo será temporal, la participación de la burguesía en la revolución, y calificar de capitulación la alianza con los sectores antijaponeses de la burguesía (en un país semicolonial) es un punto de vista trotskista, con el que no podemos estar de acuerdo. Actualmente, esta alianza constituye, en realidad, un puente que hay que atravesar en nuestra marcha hacia el socialismo. El problema de los cuadros Para dirigir una gran revolución, se requiere un gran partido y muchos y magníficos cuadros. En China, cuya población asciende a 450 millones, sería imposible llevar a cabo una gran revolución, una revolución sin precedentes en la historia, si sólo hubiera, para dirigirla, un estrecho y pequeño grupo de gente, o si en el Partido no hubiese más que dirigentes y cuadros incompetentes, miopes y con ideas mezquinas. El Partido Comunista de China es desde hace mucho tiempo un partido grande y lo sigue siendo a pesar de las pérdidas sufridas durante el período de la reacción; cuenta con muchos buenos dirigentes y cuadros, pero éstos aún no son suficientes. Nuestro Partido debe extender sus organizaciones a todo el país, formar conscientemente a decenas de miles de cuadros y disponer de centenares de excelentes dirigentes de masas. Deben ser cuadros y dirigentes versados en marxismo-leninismo, perspicaces en lo político, competentes en el trabajo, impregnados de espíritu de sacrificio, capaces de resolver independientemente los problemas, indoblegables ante las dificultades y fieles en su servicio a la nación, a la clase y al Partido. Apoyándose en estos cuadros y dirigentes, el Partido asegurará su ligazón con la militancia y con las masas, y apoyándose en la firme dirección de ellos sobre las masas, el Partido logrará vencer al enemigo. Ser ajenos al egoísmo, al heroísmo individualista y la ostentación, a la indolencia y la pasividad, al sectarismo altanero, y ser desinteresados héroes de la nación y de la clase: he aquí las cualidades y el estilo de trabajo que deben tener los militantes, cuadros y dirigentes de nuestro Partido. Esta es la herencia espiritual que nos han legado las decenas de miles de miembros del Partido, los millares de cuadros y las decenas de excelentes dirigentes que han dado su vida por nuestra causa. Sin lugar a duda; debemos adquirir esas cualidades, para formarnos mejor y elevarnos a un nivel revolucionario más alto. Pero esto no es suficiente; tenemos todavía otra tarea: descubrir un gran número de nuevos cuadros y dirigentes en el Partido y en el país. Nuestra revolución depende de los cuadros. Como dijo Stalin, "los cuadros lo deciden todo"[11].

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El problema de la democracia dentro del partido Para alcanzar esos objetivos, es necesaria la democracia dentro del Partido. Si se desea que el Partido sea fuerte, hay que aplicar el centralismo democrático para desplegar la iniciativa de todos sus miembros. En el período de la reacción y de la guerra civil, el centralismo fue más pronunciado. En el nuevo período, debe estar estrechamente ligado a la democracia. Mediante la práctica de la democracia, desarrollaremos la iniciativa de toda la militancia. Mediante el desarrollo de esta iniciativa, formaremos una gran cantidad de nuevos cuadros, liquidaremos las supervivencias del sectarismo y daremos al Partido una unidad tan fuerte como el acero. Unidad de la conferencia y de todo el partido Después de dar algunas explicaciones, las diferencias de opinión que se manifestaron en el curso de la Conferencia sobre problemas políticos han dejado lugar a un acuerdo, y las divergencias que existieron entre la línea del Comité Central y la línea de retirada encabezada por ciertos camaradas, también han sido resueltas[12], lo cual demuestra que nuestro Partido está sólidamente unido. Esta unidad constituye la base más importante de la actual revolución nacional y democrática, porque solamente con la unidad del Partido Comunista se podrá alcanzar la unidad de toda la clase y de toda la nación; solamente con la unidad de toda la clase y de toda la nación se podrá vencer al enemigo y dar cima a la revolución nacional y democrática. Luchemos por incorporar a millones de integrantes de las masas al frente único nacional anti-japonés Nuestra justa orientación política y nuestra sólida unidad tienen por objetivo incorporar a millones de integrantes de las masas al frente único nacional antijaponés. Las grandes masas del proletariado, de los campesinos y de la pequeña burguesía urbana necesitan nuestro trabajo de propaganda, agitación y organización. Se requieren mayores esfuerzos de nuestra parte para establecer una alianza con los sectores antijaponeses de la burguesía. Para que las masas hagan suya la política del Partido, aún debernos realizar esfuerzos prolongados y continuos, inflexibles y enérgicos, arduos y tenaces, pacientes y perseverantes. Sin tales esfuerzos, no conseguiremos nada. La formación y consolidación del frente único nacional antijaponés, el cumplimiento de las tareas de este frente y el establecimiento de una república democrática en China son absolutamente inseparables de esos esfuerzos por ganar a las masas. Si, gracias a esos esfuerzos, logramos reunir bajo nuestra dirección a millones de integrantes de las masas, podremos cumplir pronto nuestra tarea revolucionaria. Con nuestros esfuerzos aplastaremos sin duda alguna al imperialismo japonés y lograremos la completa emancipación nacional y social. -----------------------------------------------------------------------------------NOTAS [1] Después del Incidente de Sían, por un momento los imperialistas japoneses hicieron gestos conciliatorios para incitar a las autoridades del Kuomintang a que socavaran la paz interna que comenzaba a instaurarse en China, y a que rompieran el frente único nacional antijaponés que se estaba constituyendo. Indujeron al Gobierno Autónomo títere de Mongolia Interior a que enviara al gobierno del Kuomintang en Nankín dos 168


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mensajes manifestándole su lealtad, uno en diciembre de 1936 y otro en marzo de 1937. El propio ministro de Relaciones Exteriores del Japón, Sato, halagó públicamente a Chiang Kai-shek, declarando astutamente que el Japón deseaba mejorar sus relaciones con China y ayudarla en su unificación política y recuperación económica. Por otra parte, el Japón envió a China un llamado Grupo de Estudios Económicos dirigido por el magnate de las finanzas Kenji Kodama, para "ayudar" a China a "organizarse en un Estado moderno ".Estas intrigas agresivas del Japón eran lo que se conocía como la "diplomacia de Sato" y que ciertas personas engañadas por las estratagemas de los imperialistas japoneses llamaban "retroceso del Japón". [2] En noviembre de 1936, el gobierno del Kuomintang arrestó en Shanghai a siete dirigentes del movimiento por la resistencia al Japón y la salvación nacional, entre los que se encontraba Shen Chün-yu. En abril de 1937, la Alta Corte del Kuomintang en Suchou los sometió a proceso, inculpándolos de "atentado contra la República", acusación arbitraria que utilizaban habitualmente las autoridades reaccionarias del Kuomintang contra todo movimiento patriótico. [3] Antes del Incidente de Sían, el Ejército del Nordeste estaba acantonado en los límites entre Shensí y Kansú, en contacto directo con el Ejército Rojo del Norte de Shensí. Grandemente influenciado por éste, realizó el Incidente de Sían. En marzo de 1937, los reaccionarios del Kuomintang, con el propósito de romper los lazos que lo unían con el Ejército Rojo y sembrar discordia en sus filas, lo obligaron a dirigirse hacia el Este para ir a Jonán y Anjui. [4] El general Yang Ju-cheng, uno de los jefes militares del Noroeste, realizó junto con Chang Süe-liang el Incidente de Sían. Por ese motivo, se hicieron populares y eran llamados "Chang-Yang". Después que Chiang Kai-shek fue puesto en libertad, Chang Süe-liang lo acompañó a Nankín, donde fue detenido en seguida. En abril de 1937, Yang Ju-cheng Fue destituido por la pandilla reaccionaria del Kuomintang y obligado a expatriarse. Cuando comenzó la Guerra de Resistencia, Yang volvió a China, dispuesto a tomar parte en la lucha contra el Japón, pero fue detenido por Chiang Kai-shek y permaneció encarcelado hasta septiembre de 1949, fecha en que fue asesinado en un campo de concentración cuando el Ejército Popular de Liberación se aproximaba a Chungching. [5] Importante paso estratégico en el punto de unión entre Shensí, Jonán y Shansí. Durante el Incidente de Sían, las tropas del Kuomintang estaban acantonadas principalmente al Este de dicho paso. Algunas personas que se proclamaban hombres de "izquierda", entre ellas Chang Kuo-tao, insistían en que el Ejército Rojo "forzara el paso de Tungkuan", es decir, que pasara a la ofensiva contra las tropas del Kuomintang. Esta propuesta iba contra la política del Comité Central del Partido que buscaba un arreglo pacífico del Incidente de Sían. [6] Después de la Revolución de Octubre, el imperialismo francés mantuvo durante mucho tiempo una política hostil hacia la Unión Soviética. Desde 1918 hasta 1920, el Gobierno francés tomó parte activa en la intervención armada de catorce potencias contra la Unión Soviética y siguió su reaccionaria política de aislar a este país aun después del fracaso de la intervención. Solamente en mayo de 1935, gracias a la influencia entre el pueblo francés de la política exterior soviética de paz y debido también a la amenaza de la Alemania fascista, Francia concluyó con la Unión Soviética 169


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un pacto de asistencia recíproca. Pero el reaccionario Gobierno francés no cumplió fielmente dicho pacto. [7] Se refiere al contrabando de mercancías japonesas en China. [8] Consigna del imperialismo japonés tendiente al saqueo y la agresión económica contra China. [9] Véanse C. Marx y F. Engels, Manifiesto del Partido Comunista, IV; V. I. Lenin, Dos tácticas de la socialdemocracia en la revolución democrática, 12 y 13; Compendio de Historia del Partido Comunista (bolchevique) de la URSS, cap. III. [10] Véanse J. V. Stalin, "Los fundamentos del leninismo", III; "La Revolución de Octubre y la táctica de los comunistas rusos", II; "Cuestiones del leninismo", III. [11] Véase el "Discurso pronunciado en el Palacio del Kremlin, ante la promoción de mandos salidos de las academias del Ejército Rojo" (mayo de 1935), en el que Stalin dijo: "[...] de todos los valiosos capitales que existen en el mundo, el capital más precioso y decisivo lo constituyen los hombres, los cuadros. Es necesario que se comprenda que, en nuestras actuales condiciones, 'los cuadros lo deciden todo'." [12] Se hace referencia aquí a las divergencias existentes de 1935 a 1936 entre la línea del Comité Central del Partido y la línea de retirada de Chang Kuo-tao. Véase "Sobre la táctica de la lucha contra el imperialismo japonés", nota 23, en el presente tomo. Al decir que "las divergencias [...] han sido resueltas", el camarada Mao Tse-tung se refería a la reunión de las fuerzas del Ejército del IV Frente con el Ejército Rojo Central. En cuanto a la traición abierta de Chang Kuo-tao al Partido y su degeneración en contrarrevolucionario, hecho que se produjo posteriormente, ya no fue una cuestión de divergencias sobre la línea del Partido, sino un acto de traición individual.

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EL PROBLEMA DE LA INDEPENDENCIA Y AUTODECISIÓN DENTRO DEL FRENTE ÚNICO 5 de noviembre de 1938

Mao, gran líder histórico de la gloriosa revolución china, hoy traicionada por el revisionismo.

Mao Tse-tung Nota del Consejo de Redacción de la revista Emancipación Proletaria. Nuestra revista, cumpliendo con una de sus tareas, la difusión del marxismo-leninismo, publica “EL PROBLEMA DE LA INDEPENDENCIA Y AUTODECISIÓN DENTRO DEL FRENTE ÚNICO”, de la autoría de Mao Tse-tung, y que se encuentra en el Tomo II, Obras Escogidas, versión electrónica, con el objeto de que el movimiento revolucionario dominicano, posea un material excelente para guiar sus pasos en la política de unidad y convergencia a que estamos abocados en estos momentos dificilísimos que vive la patria dominicana. [Parte de las conclusiones presentadas por el camarada Mao Tse-tung en la VI Sesión Plenaria del Comité Central elegido en el VI Congreso Nacional del Partido. La independencia y autodecisión dentro del frente único era uno de los destacados problemas relativos al frente único antijaponés sobre los cuales existían divergencias entre el camarada Mao Tse-tung y Chen Shao-yu. Se trataba, en esencia, del problema de la hegemonía del proletariado en el frente único. En su informe de diciembre de 1947 171


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("La situación actual y nuestras tareas"). El camarada Mao Tse-tung hizo un breve resumen de estas discrepancias: "Durante la Guerra de Resistencia, nuestro Partido combatió ideas semejantes a las de los capitulacionistas [se refiere a las de Chen Tu-siu en el período de la Primera Guerra Civil Revolucionaria], a saber, hacer concesiones a la política antipopular del Kuomintang, tener más confianza en éste que en las masas populares, no atreverse a movilizar audazmente a las masas para la lucha, a ampliar las regiones liberadas ni a engrosar las fuerzas armadas populares en las zonas ocupadas por los invasores japoneses, entregando así al Kuomintang la dirección de la Guerra de Resistencia. Nuestro Partido luchó resueltamente contra estas ideas pusilánimes. decadentes y contrarias a los principios del marxismo-leninismo, aplicó decididamente su línea política de 'desarrollar las fuerzas progresistas, ganarse a las intermedias y aislar a las recalcitrantes', y amplió en forma resuelta las regiones liberadas y el Ejército Popular de liberación. Esto aseguró que nuestro Partido no sólo pudiera vencer al imperialismo japonés en el período de su agresión, sino que, en el período posterior a la rendición del Japón, durante la guerra contrarrevolucionaria desencadenada por Chiang Kai-shek, pudiera pasar, con éxito y sin pérdidas, a oponer la guerra revolucionaria popular a la guerra contrarrevolucionaria de Chiang Kai-shek y lograr grandes victorias en corto tiempo. Todos los miembros del Partido deben grabar muy bien en su memoria estas experiencias de la historia."] La ayuda y las concesiones deben ser positivas, no negativas Para una cooperación a largo plazo es necesario que haya ayuda y concesiones mutuas entre todos los partidos y grupos políticos que forman el frente único; pero éstas deben ser positivas, no negativas. Debemos consolidar y ampliar nuestro Partido y nuestro ejército, y al mismo tiempo apoyar la consolidación y ampliación de los partidos y ejércitos amigos; el pueblo reclama del gobierno la satisfacción de sus reivindicaciones políticas y económicas, y a la vez le presta toda ayuda posible que vaya en beneficio de la Guerra de Resistencia; los obreros exigen a los dueños de fábricas que mejoren su situación, y al mismo tiempo trabajan con ahínco en interés de la resistencia al Japón; los terratenientes deben reducir los arriendos y los intereses, y por su parte, los campesinos deben pagarlos, con el fin de unirse contra la agresión extranjera. Todos estos principios y orientaciones de ayuda mutua son positivos, no negativos ni unilaterales. Lo mismo se puede decir acerca de las concesiones mutuas. Cada una de las partes debe abstenerse de socavar la base de la otra y de formar células secretas dentro de su partido, gobierno o ejército. Por nuestra parte, esto quiere decir que no organizaremos células secretas en el seno del Kuomintang, de su gobierno o de su ejército, a fin de que este partido esté tranquilo, lo cual va en interés de la resistencia al Japón. Viene precisamente al caso la frase: "Abstenerse de hacer una cosa para poder hacer otra."[1] Si no hubiéramos reorganizado el Ejército Rojo, cambiado el régimen administrativo de las zonas rojas, ni abandonado la política de insurrección, no se habría podido emprender una guerra de amplitud nacional contra los invasores japoneses. Haciendo concesiones en una cosa, hemos logrado otra; con medidas negativas hemos obtenido resultados positivos. "Retroceder para saltar mejor"[2]; esto es leninismo. Considerar las concesiones como algo puramente negativo es contrario al marxismoleninismo. Es cierto que se han dado casos de concesiones puramente negativas, como la teoría de la colaboración entre el trabajo y el capital preconizada por la II Internacional[3], por la que toda una clase y una revolución fueron traicionadas. En 172


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China, Chen Tu-siu y, después de él, Chang Kuo-tao, fueron capitulacionistas; debemos oponernos enérgicamente al capitulacionismo. Por nuestra parte, cuando hacemos concesiones, retrocedemos, pasamos a la defensiva o nos detenemos, ya sea con relación a los aliados o a los enemigos, debemos considerarlo como parte del conjunto de nuestra política revolucionaria, como un eslabón indispensable de la línea revolucionaria general, como un recodo en un camino sinuoso. En una palabra, todo esto es positivo. Identidad entre la lucha nacional y la lucha de clases Sostener una larga guerra por medio de una cooperación a largo plazo, en otras palabras, subordinar la lucha de clases a la actual lucha nacional de resistencia al Japón, es el principio fundamental del frente único. Ateniéndose a este principio, hay que mantener el carácter independiente de los partidos y de las clases y mantener su independencia y autodecisión dentro del frente único; no se deben sacrificar los derechos esenciales de los partidos y de las clases en aras de la cooperación y la unidad, sino por el contrario, defenderlos resueltamente dentro de ciertos límites; sólo así puede promoverse la cooperación, sólo así ésta puede existir en realidad. De otro modo, la cooperación se convertiría en una amalgama, y el frente único inevitablemente sería sacrificado. En una lucha de carácter nacional, la lucha de clases toma la forma de lucha nacional, lo que manifiesta la identidad de las dos luchas. Por un lado, las exigencias políticas y económicas de las diversas clases, durante un determinado período histórico, son admisibles en la medida en que no rompan la cooperación; por el otro toda exigencia de la lucha de clases debe partir de la necesidad de la lucha nacional (de la resistencia al Japón). Así se establece la identidad entre la unidad y la independencia en el frente único, y la identidad entre la lucha nacional y la lucha de clases. "Todo a través del frente único" es una consigna errónea El Kuomintang, partido en el Poder, no ha permitido hasta la fecha que el frente único tome una forma orgánica. En la retaguardia enemiga, es imposible hacer "todo a través del frente único"; allí tenemos que actuar con independencia y autodecisión conforme a lo ya aprobado por el Kuomintang (por ejemplo, el Programa de Resistencia Armada y Reconstrucción Nacional). O, dando por descontado que el Kuomintang estará de acuerdo, podemos actuar primero e informar después. Así, por ejemplo, la creación del cargo de comisarios administrativos y el envío de tropas a la provincia de Shantung no se habrían realizado si hubiésemos tratado de conseguirlo "a través del frente único". Se dice que el Partido Comunista Francés lanzó en el pasado la misma consigna, pero esto se debió tal vez a que en Francia, a pesar de existir ya un comité conjunto de todos los partidos, el Partido Socialista seguía actuando por su lado sin tener en cuenta el programa acordado en común, por lo cual el Partido Comunista creyó necesario plantear esa consigna para limitar las actividades del Partido Socialista, pero en ningún caso para maniatarse a sí mismo. Ahora bien, en el caso de China, el Kuomintang ha privado a los demás partidos políticos de los derechos de que él goza y trata de someterlos a sus órdenes. Si lanzamos esta consigna para exigir del Kuomintang que haga "todo" con nuestra aprobación, esto es imposible y ridículo. Si lo que deseamos es obtener la aprobación previa del Kuomintang para "todo" lo que vayamos a realizar, ¿qué haremos cuando el Kuomintang no esté de acuerdo? Como la política del Kuomintang consiste en restringir nuestro crecimiento, no tenemos el menor motivo para lanzar semejante consigna, que sólo puede servir para atarnos de pies y manos. En la actualidad, hay 173


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cosas para cuya ejecución debemos conseguir la previa aprobación del Kuomintang, como es el engrosamiento de nuestras tres divisiones para convertirlas en tres cuerpos de ejército con sus respectivas denominaciones; aquí se trata de "informar primero y actuar después". En otros casos, como el reclutamiento de más de doscientos mil hombres para aumentar nuestras fuerzas, debemos colocar al Kuomintang ante el hecho consumado antes de informarle; esto es "actuar primero e informar después". Hay también cosas, como la convocación de la Asamblea de la Región Fronteriza, que debemos hacer sin informar por el momento, a sabiendas de que el Kuomintang no va a aprobarlas actualmente. Pero hay otras que de momento no vamos a hacer ni a plantear, cosas que, si se hicieran, comprometerían la situación general. En resumen, no debemos ni romper el frente único ni atarnos de pies y manos; por eso, no debe lanzarse la consigna de "Todo a través del frente único". En cuanto a la consigna de "Someter todo al frente único", si se interpreta como "someter todo" a Chiang Kai-shek y a Yen Sishan, es también un error. Nuestra política es la de independencia y autodecisión dentro del frente único, de unidad e independencia a la vez. -------------------------------------------------------------------------------NOTAS [1] Cita del Mencio. [2] V.I. Lenin: Resumen del libro de Hegel "Lecciones de historia de la filosofía". [3] Teoría reaccionaria de la II Internacional, que aboga por la colaboración entre el proletariado y la burguesía en los países capitalistas, y se opone al derrocamiento de la dominación burguesa por medio de la revolución y al establecimiento de la dictadura del proletariado.

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SECCIÓN 5 CRÍTICA ANTI-REVISIONISTA

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REFORMISMO ANTESALA DEL FASCISMO Partido Comunista Chileno (Acción Proletaria) PC (AP) Nota del Consejo de Redacción de la revista Emancipación Proletaria. El pasado 11 de septiembre del año 2013, se cumplieron 40 años del golpe militar fascista en Chile. Nos dignifica acoger, en nuestras páginas, el trabajo “REFORMISMO ANTESALA DEL FASCISMO”, de la autoría del Partido Comunista Chileno (Acción Proletaria) PC (AP), que resume las experiencias fundamentales que se desprenden de esa tragedia. Sin dudas, este estudio, es una joya de valor incalculable, para el proceso revolucionario de América Latina, que procura afanosamente el progreso, la libertad y la democracia, de nuestros pueblos, en ruta hacia el socialismo y el comunismo, haciendo conciencia de la crítica al revisionismo y al reformismo, que dificultan la lucha revolucionaria y allanan el camino para que las fuerzas imperialistas fortalezcan su dominio ignominioso. Presentación (De la primera edición 1998) “REFORMISMO ANTESALA DEL FASCISMO” se publica por decisión del Comité Central del Partido Comunista Chileno (Acción Proletaria) PC (AP) y está destinado a reforzar la visión marxista-leninista, sobre la experiencia de la Unidad Popular “UP”, de sus orígenes ideológicos y políticos, al tiempo que pone al desnudo las responsabilidades ideológicas y políticas frente al golpe militar fascista de 1973. La presente publicación está dirigida a todos los luchadores sociales, pero en forma especial a las nuevas generaciones de revolucionarios, que solo han “conocido” por boca de la burguesía en su versión fascista, “democrática”, revisionista, etc. todo lo tocante al gobierno de la UP cuyo desenlace trajo consigo consecuencias trágicas y nefastas para los trabajadores y pueblos de Chile. Por otro lado “Reformismo Antesala del Fascismo” será una excelente vacuna para prevenir el virus del reformismo y el revisionismo que hoy nuevamente ataca al movimiento popular en Chile. Nuestros esfuerzos, también están dirigidos al conjunto del Movimiento Obrero y Comunista Internacional, sobre el cual continúa la agresión ideológica de la burguesía y su quinta columna: El revisionismo; el cual, aunque desprestigiado, continúa tirando tierra a los ojos de los trabajadores y de los pueblos, sembrando ilusiones criminales para así separarlos de la revolución y entregarlos desarmados a los enemigos de clase, al imperialismo y a la reacción. El primer artículo de esta publicación es el del camarada Eduardo Artés, Primer Secretario de nuestro Partido Comunista (Acción Proletaria) PC (AP), quien ha estado en la primera línea de lucha de los comunistas en Chile en estos últimos 18 años de construcción partidaria y que vivió activamente todo el periodo de la UP y la resistencia a la Dictadura Fascista. El segundo artículo es obra del eminente comunista albanés Enver-Hoxha, quien fuera el máximo dirigente de la heroica lucha del pueblo de Albania contra la ocupación NaziFascista, fundador y Primer Secretario del Partido del Trabajo de Albania y dirigente de la antigua República Popular Socialista de Albania. 177


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Estamos seguros que “Reformismo Antesala del Fascismo”, acentuará el odio burgués y revisionista contra nuestro PC (AP), pero también sabemos que significará un gran fortalecimiento ideológico y político de los comunistas y de los revolucionarios. ¡Superando las ideas y políticas reformistas y revisionistas que llevaron al Movimiento Obrero y Popular a la derrota, avancemos triunfantes hacia el futuro! Comité Central del Partido Comunista Chileno (Acción Proletaria) PC (AP) Santiago/Septiembre/1998 Nota a la segunda edición (2003) La segunda edición de Reformismo Antesala del Fascismo responde a la necesidad de exponer la opinión marxista leninista respecto al debate que ha surgido en el marco de la conmemoración 30 años del Golpe de Estado Fascista en Chile. Cabe señalar que en esta segunda edición se conservan intactos los artículos originales, sumando tres más para aumentar la calidad del material que tienes en tus manos. Respecto a los nuevos artículos, estos han sido intervenidos en lo concerniente a redacción y ortografía, con el solo propósito de mejorar la lectura de artículos eminentemente histórico-políticos. Comité Central del Partido Comunista Chileno (Acción Proletaria) PC (AP) Santiago/Septiembre/2003

Nota a la tercera edición (2013) Hace diez años reeditamos Reformismo Antesala del Fascismo con la inclusión de dos artículos más que analizaban la situación política e histórica acaecida en 1973 y cuyas repercusiones necesitaban un agudo examen a comienzos del siglo XXI. Este año, y con motivo del 40 aniversario del Golpe de Estado Fascista del 11 de septiembre de 1973, y al ya haber transcurrido diez años de la segunda edición, consideramos que esta obra cobra una mayor relevancia de estudio por parte de los revolucionarios en Chile, América Latina y en todos los rincones del planeta. El contexto internacional en el cual la reeditamos traspasa las barreras nacionales y convierten a esta obra, que desde su origen así lo era, en una pieza importante de todo revolucionario y todo internacionalista proletario. Muchas cosas cambiaron políticamente, algunas para mal, otras para bien, pero las enseñanzas de Reformismo Antesala del Fascismo siguen intactas y son un claro ejemplo del camino correcto que siguen los comunistas desde el PC (AP). Por último es importante leer esta obra en Chile, en especial para despejar quienes son verdaderamente comunistas y quienes usan el comunismo de forma oportunista y rastrera, desprestigiándolo al ser parte de la casta neoliberal que gobierna Chile. Por último, cabe señalar que, a diferencia de la segunda edición, en esta tercera edición, fueron reordenados los artículos por su secuencia temporal de aparición, es decir, desde el más antiguo al más nuevo, con excepción del prólogo a la tercera edición, esperando que la lectura de esta obra sea de vuestro agrado y ayude a la comprensión ideológica del proletariado y pueblos de Chile y el mundo, los saluda:

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Comité Central del Partido Comunista Chileno (Acción Proletaria) PC (AP) Comisión Auxiliar del C.C. Sobre Educación y Formación Política Santiago/Chile/Agosto/2013

Prólogo a la tercera edición de reformismo antesala del fascismo 2013 con motivo de los 40 años del golpe de estado fascista en septiembre de 1973 Camarada Alejandro, Miembro del Comité Central del Partido Comunista Chileno (Acción Proletaria) PC (AP) A 40 años del golpe la lucha continúa avanzando Al cumplirse en septiembre 2013, cuarenta años del golpe militar fascista, la Comisión de Formación del Partido Comunista Chileno (Acción Proletaria), PC (AP), ha considerado necesario re-editar esta obra clave del pensamiento comunista chileno. En la arena política y social, nacional e internacional, se han producido cambios, procesos y transformaciones, que vuelven urgente la publicación de este documento de combate contra las ideologías opuestas al marxismo-leninismo. En la arena política, el desmantelamiento de la URSS, la caída de los países que alguna vez fueron democracias populares, la restauración del capitalismo en otrora heroicos países socialistas como China y Vietnam, han demostrado la justicia de la causa de la lucha anti-revisionista que iniciaran los comunistas chinos y albaneses en la década de 1960. Sin negar los errores en que pudiesen haber caído estas experiencias, queda claro que la traición y el oportunismo, el abandono de las banderas del socialismo científico, provocó la corrupción al interior de los Partidos Comunistas, la desmoralización de las masas populares, y prepararon el terreno ideal para que el imperialismo y sus agentes revisionistas, de Jruschov a Gorvachov y Yeltsin, pudiesen fácilmente destruir dichos países. Hoy una parte importante de esos países vive un auge de las luchas de las masas que se expresa a nivel ideológico e historiográfico en la demonización del comunismo y la justificación del fascismo. Sin embargo el bienestar que existió en dichos países contrasta radicalmente con el capitalismo mafioso, nido de nazis, drogadicción y neonazismo, y no por nada amplios sectores de masas anhelan aquel periodo y a los líderes históricos que lo condujeron, principalmente a Lenin y a Stalin. Hoy los viejos revisionistas que asumieron las tesis anti-marxistas del XX congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) y la degeneración eurocomunista, han abandonado su vieja ilusión reformista del socialismo por la vía pacífica, para dar paso a una ideología amorfa, social-liberal, carente de todo tipo de principios. Casos emblemáticos son el Partido “Comunista” de Francia que apoya la agresión de la OTAN y sus mercenarios talibanes contra el pueblo sirio, niega la solidaridad a la “dictadura” cubana y recientemente ha abandonado la hoz y el martillo, emblema del proletariado internacional. por supuesto le sigue muy de cerca el no comunista Partido "Comunista" de Chile que ha abandonado toda aspiración al socialismo, negándolo públicamente, negando uno tras otro, los hitos y fundamentos del marxismo-leninismo, atacando a la 179


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Corea Socialista cuando ésta se encuentra en primera línea de batalla contra el imperialismo yanqui, ocultando todo atisbo de internacionalismo proletario, y fundiéndose con enemigos de clase rabiosamente neoliberales (Nueva mayoría que es la misma Concertación de Partidos por la Democracia, que ha impulsado por más de 20 años el modelo neoliberal y no pretende cambiarlo). El trotskismo, otra ideología pequeño burguesa y contrarrevolucionaria, destaca en el mundo entero, y también en Chile por la más acérrima defensa de la agresión de la OTAN y del terrorismo talibán contra los países árabes. Hoy ha quedado demostrado que la vieja ilusión revisionista de la coexistencia pacífica sin lucha contra el imperialismo, de la posibilidad de contener y eliminar al imperialismo con medios pacíficos y mediante el utópico desarme general fue y sigue siendo una vil mentira. La digna oposición de la República Popular y Democrática de Corea (Corea del Norte) y sus armas atómicas así lo demuestran, y evitan que dicho país se vuelva otra Libia. Solo mediante la vía de la revolución democrático-popular, antiimperialista en marcha ininterrumpida hacia el socialismo los pueblos pueden destruir al imperialismo yanqui a sus socios o emuladores en todo el mundo. Los pueblos, deben estar alerta contra la ideología burguesa que frenará y conducirá a la derrota sus luchas. Las luchas populares en el Chile contemporáneo, en creciente auge, son otro factor de peso que nos hace volver a analizar científicamente la época de la Unidad Popular. Estas luchas generan formas de organización y politización en las masas que constituyen un terreno de lucha para los diversos sectores políticos. Hoy en materia de educación se levanta como bandera de lucha por una parte el movimiento estudiantil, el control comunitario de los centros de enseñanza y una forma predilecta de movilización ha sido la toma de colegios y universidades, que constituyen cordones territoriales cuando es posible, nombre que es inevitable relacionar con las formas de organización obrera y popular que se dieron en los años de la Unidad Popular. Estas luchas son un gran ejemplo de combatividad y del profundo malestar que está naciendo contra el sistema capitalista y sus desigualdades y precariedades. Los medios no han dejado de hablar de "una revolución estudiantil" o "'pingüina". Los estudiantes comunistas han luchado activamente en este terreno, codo a codo con sus compañeros y es deber de nuestro partido señalar que no habrá una verdadera revolución mientras esta no sea dirigida por la .clase obrera y su ideología revolucionaria al mando. No por nada un paro o toma estudiantil puede durar meses y decaer con el agotamiento, pero unos días de huelga obrera generan pérdidas millonarias a la burguesía. El movimiento obrero lentamente está comenzando a dar señales de combatividad y de deseo de unidad combativa, todo a muy a pesar de las tristes direcciones oportunistas y conciliadoras que han tenido los trabajadores desde el fin de la dictadura militar. Es por eso que las luchas estudiantiles deben ir de la mano de la reconstrucción de un proyecto sindical clasista, que permita en un futuro no muy lejano una verdadera revolución, es decir la conquista del poder para la clase obrera y los pueblos, incluidos los pueblos indígenas, para la construcción de relaciones de producción socialistas. La construcción de organización popular, y la ocupación temporal de espacios en escuelas, universidades y fábricas no pueden hacernos olvidar el objetivo concreto final que es la acumulación cuantitativa y cualitativa de fuerzas para la toma del poder político y la derrota política y militar de las clases dominantes mediante la insurrección popular. Los gobiernos democráticos y soberanos que han surgido producto del auge de las luchas populares anti-neoliberales en América Latina también son un factor que nos exige volver a reeditar esta obra. Los gobiernos de Bolivia, Ecuador y Venezuela han 180


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enfrentado intentos de desestabilización promovidos por los sectores oligárquicos más retrógrados con el apoyo activo del imperialismo yanqui, al igual que sucedió en Chile, incluso antes de que Salvador Allende asumiera el gobierno. Lo que tienen de común estos países con el Chile de la Unidad Popular es que han tomado medidas concretas en pro del bienestar de sus pueblos, contrarias al imperialismo y las oligarquías locales. El imperialismo yanqui y sus aliados locales jamás perdonarán esta insolencia, y harán claudicar a dichos gobiernos o bien los derrocarán por la fuerza y la subversión. La furiosa campaña subversiva desatada en Venezuela contra de su pueblo y su gobierno, valiéndose de sectores desclasados manipulados por la reacción, ha demostrado que el pueblo venezolano ha llegado a una encrucijada donde el proceso bolivariano deberá transformarse en una revolución, con el pueblo armado, que aplaste definitivamente a la reacción, o terminar como el gobierno chileno el 11 de septiembre de 1973. Esta tarea dependerá de los marxista-leninistas ya que por mucha entrega personal y honestidad que pueda haber en líderes como Salvador Allende, o el recientemente fallecido Hugo Chávez, solo el proletariado armado de una ideología y política revolucionaria, marxista-leninista, podrá conducir a los pueblos hacia la derrota del enemigo de clases y la conquista de una sociedad superior. Por último debemos señalar que nos ha extrañado profundamente que ciertas organizaciones al interior del Movimiento Comunista que se proclaman antirevisionistas, caigan en desviaciones trotskistas al no saber comprender la contradicción principal en el caso de las luchas subversivas contra los gobiernos democráticos y soberanos de América Latina y ante la llamada "primavera árabe" de la OTAN en medio oriente. Esta falta de análisis marxista-leninista hace necesario la relectura de esta obra, que nos demuestra cómo los criterios estrechos y mecanicistas llevan al aislamiento, descrédito e instrumentalización contrarrevolucionaria de los partidos comunistas que se proclaman anti-revisionistas.

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Los trágicos acontecimientos de chile, enseñanza para los revolucionarios de todo el mundo Enver Hoxha, Primer Secretario del Partido del Trabajo de Albania y dirigente de la antigua República Popular Socialista de Albania. (Nota de la tercera edición): Este Artículo fue publicado en Zeri i popullit, 2 de octubre de 1973. Extraído de Obras Escogidas Tomo IV. Casa editora 8 Nentori, Tirana, Albania, 1979. Para esta edición fue extraído de la siguiente dirección web: http://ciml.250x.com/arch ive/hoxha/spanish/span ish_eh_ch ile_1973.pdf, que a diferencia de la segunda edición lleva las notas a pie de página. La tormenta contrarrevolucionaria en Chile continúa azotando furiosamente a las masas trabajadoras, a los patriotas y a los combatientes de ese país. Las fuerzas de derecha, que llegaron al poder por medio del golpe de Estado del 11 de septiembre, están imponiendo semejante terror que hasta los hitlerianos les envidiarían. La gente es asesinada y masacrada en plena calle, en los centros de trabajo, en todas partes, sin juicio y bajo cualquier pretexto. Incluso los estadios deportivos han sido transformados en campos de concentración. Está siendo pisoteada la cultura progresista y son quemados en las plazas, al estilo nazi, los libros marxistas. Los partidos democráticos, los sindicatos y las organizaciones democráticas han sido declarados fuera de ley, y un obscurantismo medieval envuelve a todo el país. Aparecen en la primera línea del escenario político las fuerzas más tenebrosas, los ultrarreaccionarios fanáticos, los agentes del imperialismo norteamericano. Las libertades democráticas, que el pueblo había conquistado con su lucha y con su sangre, desaparecieron en un solo día. Los acontecimientos de Chile afectan no sólo al pueblo chileno, sino a todas las fuerzas revolucionarias, progresistas y amantes de la paz en el mundo, por ello, corresponde extraer lecciones de ellos no sólo a los revolucionarios y a los trabajadores de Chile, sino también a los de los demás países. Aquí, naturalmente, no se trata de analizar los detalles y las circunstancias de simple carácter nacional, o bien los actos específicos de la revolución chilena, las deficiencias y los errores que no rebasan su marco interno, nos referimos a aquellas leyes generales que ninguna revolución puede soslayar y que, por el contrario, toda revolución está obligada a aplicar. Se trata de enfocar y de apreciar a la luz de los acontecimientos chilenos los puntos de vista correctos y los erróneos en la cuestión de la teoría y de la práctica de la revolución, de verificar cuáles son tesis revolucionarias y cuáles oportunistas, de establecer cuáles son las posiciones y actuaciones que contribuyen a la revolución y cuáles a la contrarrevolución. Hay que decir en primer lugar que el período en que el gobierno de Allende permaneció en el poder no es un período que pueda ser fácilmente borrado de la vida del pueblo chileno, así como de toda las reivindicaciones y los anhelos de las amplias masas populares, el gobierno de la Unidad Popular emprendió una serie de medidas y puso en práctica una serie de reformas, encaminadas a la consolidación de la libertad y de la independencia del país, al desarrollo independiente de su economía. El gobierno de Allende golpeó duramente tanto a la oligarquía nacional como a los monopolios norteamericanos que tenían en sus manos todas las llaves y hacían la ley en el país. El inspirador de esta línea progresista y antiimperialista fue el presidente 182


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Salvador Allende, una de las figuras más nobles que América Latina ha dado al mundo, eminente patriota y combatiente demócrata. Bajo su dirección el pueblo chileno luchó por la realización de la reforma agraria, luchó por la nacionalización de las compañías extranjeras, luchó por la democratización de la vida del país y por arrancar a Chile de la influencia norteamericana. Allende apoyó enérgicamente los movimientos antiimperialistas de liberación en América Latina y convirtió su país en refugio para todos los combatientes por la libertad perseguidos por los reaccionarios y las juntas militares de América del Sur. Respaldó sin reservas los movimientos de liberación y antiimperialistas de los pueblos y se solidarizó consecuentemente con la lucha que libran los pueblos vietnamita, camboyano, palestino y otros. ¿Podían los latifundistas chilenos perdonar a Allende esta línea y esta actividad, viendo que su tierra era distribuida a los campesinos pobres? ¿Podían soportarle los fabricantes de Santiago que habían sido expulsados de las fábricas al ser nacionalizadas? ¿O bien las compañías norteamericanas, que perdieron su poderío? Era seguro, que estos se confabularían un día para derrocarlo y restablecer sus privilegios perdidos. Pero aquí se plantea una pregunta lógica: ¿Sentía Allende la atmósfera que le rodeaba, se daba cuenta de los complots que se tramaban contra su gobierno? Por supuesto que sí. La reacción actuaba abiertamente. Asesinaba a ministros, a funcionarios de los partidos gubernamentales y a simples empleados. A instigación de la reacción y bajo su dirección fueron organizadas las huelgas contrarrevolucionarias de los transportistas, de los comerciantes, los médicos y otras capas pequeñoburguesas. La reacción finalmente, incluso probó su fuerza con un golpe de estado militar llevado a cabo en junio, pero que no alcanzó su objetivo. Fueron descubiertos algunos planes de la CIA para derrocar el gobierno legítimo. Estas embestidas de la reacción interna y externa debían haber sido suficientes para hacer sonar la alarma y para meditar bien las cosas. Deberían haber sido suficientes para poner en práctica la gran ley de toda revolución, es decir oponer a la violencia contrarrevolucionaria la violencia revolucionaria. Pero el presidente Allende no hizo nada, ni siquiera se movió. Desde luego, él no puede ser acusado de carencia de ideales. Amaba con toda su alma la causa por la que luchaba y estaba firmemente convencido de su justeza. No le faltaba valor personal y estaba resuelto a llegar, como efectivamente llegó, incluso, hasta el sacrificio supremo. Pero su tragedia radica en que confiaba en el recurso de la razón para convencer a las fuerzas reaccionarias de que renunciaran a su actividad y cedieran por las buenas sus antiguas posiciones y privilegios. En Chile se pensaba que las más o menos viejas tradiciones democráticas, el parlamento, la actividad legal de los partidos políticos, la existencia de una prensa libre, etc., representaban un obstáculo insuperable para cualquier fuerza reaccionaria que intentara adueñarse del poder por medio de la violencia. Pero la realidad confirmó lo contrario. El golpe de Estado de las fuerzas de derecha probó que la burguesía tolera algunas libertades en tanto que no resulten lesionados sus intereses esenciales y que cuando ve éstos amenazados, entonces no tiene en cuenta ética alguna. Las fuerzas revolucionarias y progresistas de Chile han sufrido ahora una derrota, que, aunque bastante grave, es también pasajera. Se puede derrocar un gobierno constitucional, se puede asesinar a miles de personas y crear decenas de campos de concentración. Pero el ansia de libertad, el espíritu rebelde de un pueblo no pueden ser asesinados ni encarcelados. El pueblo resiste y eso demuestra que las masas 183


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trabajadoras no se conforman con la derrota, que están resueltas a extraer enseñanzas de ella y a continuar avanzando por el camino revolucionario. La lucha de liberación contra la reacción y el imperialismo tiene sus zigzags y sus altibajos. No cabe duda de que el pueblo chileno, que tantas pruebas de elevado patriotismo ha dado, que ha manifestado tanto amor a la libertad y a la justicia, que tanto odia al imperialismo y la reacción, sabrá movilizar sus fuerzas, luchar medida por medida contra sus enemigos y garantizar la victoria definitiva. Pero aquello que para los chilenos es una grave desgracia, aunque pasajera, para los revisionistas modernos representa un fracaso en todos los aspectos, una nueva bancarrota de sus teorías oportunistas. Comenzando por los revisionistas de Moscú y hasta los revisionistas italianos, franceses y otros, la «experiencia chilena» era presentada como el ejemplo concreto que confirmaba sus -nuevas teorías- sobre el «camino pacífico de la revolución», el tránsito al socialismo bajo la dirección de numerosos partidos, acerca del atemperamiento del imperialismo, de la extinción de la lucha de clases en las condiciones de la coexistencia pacífica, etc. La prensa revisionista especulaba sobremanera con el «camino chileno», para sostener las tesis oportunistas del XX Congreso del PCUS y los programas reformistas y utópicos de tipo togliattista. Los revisionistas esperaban de la «experiencia chilena» no sólo una confirmación de sus «teorías» sobre el «camino parlamentario», sino también el modelo «clásico» de construcción del socialismo bajo la dirección de una coalición de partidos marxistas y burgueses. Esperaban que se confirmara la posibilidad de marchar al socialismo por medio de las elecciones parlamentarias y sin revolución, de construir el socialismo no sólo sin la destrucción del viejo aparato estatal de la burguesía , sino incluso con su ayuda, no sólo sin la instauración del poder revolucionario popular, sino incluso negando éste. Las teorías de la «coexistencia pacífica» y del «tránsito pacífico parlamentario» preconizadas en primer lugar por los revisionistas soviéticos, por los revisionistas italianos, franceses y sus secuaces son en considerable medida responsables de la difusión de ilusiones pacifistas y de posiciones oportunistas frente a la burguesía y del alejamiento de la lucha revolucionaria. En todos los documentos programáticos de los partidos revisionistas de Occidente, publicados tras el XX Congreso del PCUS, se ha absolutizado el «camino parlamentario» de transición del capitalismo al socialismo, mientras que el camino no pacífico ha sido excluido definitivamente. En la práctica esto se ha traducido en la renuncia definitiva de estos partidos a la lucha revolucionaria y en la sola reivindicación de reformas ordinarias de carácter puramente económico o administrativo. Se han transformado en partidos de la oposición burguesa y han presentado su candidatura para hacerse cargo de la administración de los bienes de la burguesía, tal como hasta el presente vienen haciendo los viejos partidos socialdemócratas. El Partido Comunista de Chile, una de las principales fuerzas del gobierno de Allende, era fervoroso partidario de las tesis jruschovistas sobre la «transición pacífica» tanto en la teoría como en la práctica. Acatando el bastón de mando de Moscú, este partido pretendía que la burguesía del país, así como el imperialismo, se han ablandado, se han hecho tolerantes, razonables, que en las supuestamente nuevas condiciones de clase 184


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creadas por el actual desarrollo mundial, ya no están en condiciones de recurrir a la contrarrevolución. Pero semejantes teorías, u otras similares, producen, como demostró una vez más el presente caso de Chile, la indecisión y desorientación de las masas trabajadoras, el decaimiento de su espíritu revolucionario, su desmovilización frente a las amenazas de la burguesía; producen la paralización de su capacidad y sus posibilidades de acción revolucionaria decisiva contra los planes y la actividad contrarrevolucionarios de la burguesía. Los revisionistas, como previeron los auténticos partidos marxistas- leninistas y como confirmó el tiempo, estaban contra la revolución y aspiraban a transformar la Unión Soviética, como de hecho la transformaron, en un país capitalista, de una base de la revolución en una base de la contrarrevolución. Han trabajado durante largo tiempo para sembrar confusión en las filas de los revolucionarios y para minar la revolución. Por todas partes y en todo momento han actuado como apagafuegos de las batallas revolucionarias y de los estallidos de las luchas de liberación nacional. Pese a que por demagogia se pronuncian a favor de la revolución, con sus puntos de vista y su actividad se esfuerzan por asfixiarla en embrión o por sabotearla cuando ya ha estallado. El abandono del marxismo-leninismo, la renuncia a los intereses de clase del proletariado y la traición a la causa de la liberación nacional de los pueblos condujeron a los revisionistas a la completa negación de la revolución. La teoría y la práctica de la revolución quedaron reducidas para ellos a unas cuantas reivindicaciones reformistas, posibles de aplicar en el marco del régimen capitalista y sin dañar sus bases. Los revisionistas pretenden demostrar que hoy ha desaparecido la línea de demarcación entre la revolución y las reformas, que en las actuales condiciones del desarrollo mundial ya no son necesarias las transformaciones revolucionarias, ya que, según ellos, la actual revolución técnico-científica estaría eliminando las contradicciones sociales de clase de la sociedad burguesa y representaría un medio de integración del capitalismo en el socialismo y de creación de una «nueva sociedad», en la que se alcanzará el bienestar general. Por tanto, según esta pervertida lógica, ya no se puede hablar de explotadores y explotados, es decir, se hace innecesaria la revolución social, así como la destrucción de la máquina del Estado burgués y la instauración de la dictadura del proletariado. Tras la máscara del leninismo y de su desarrollo creador, los revisionistas aspiran a dominar el mundo transformándose en socialimperialistas. Comenzaron con la “coexistencia pacífica”, con la “emulación pacífica”, con el “mundo sin armas y sin guerras”, con el “camino parlamentario” jruschovistas, etc., para terminar en una Unión Soviética donde ha sido restaurado el capitalismo y el socialismo ha degenerado en socialimperialismo. Así pues, estaban contra la revolución y la lucha de los pueblos por la liberación, contra los partidos comunistas que se mantuvieron fieles al marxismo-leninismo y lo defendían. Para alcanzar sus objetivos, especialmente la extinción de las luchas de liberación y de los movimientos revolucionarios, los revisionistas cimentaron su “teoría” en el “camino pacífico”. Revisando el marxismo en una cuestión fundamental, como es la teoría sobre la revolución, y haciendo propaganda de sus tesis oportunistas,

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pretendían convencer a los obreros de que renunciaran a la lucha revolucionaria de clases, se sometieran a la burguesía y aceptasen la esclavitud capitalista. Por otro lado, la “coexistencia pacífica” que los dirigentes soviéticos proclamaron como línea fundamental de su política exterior y que pretendieron imponer a todo el movimiento comunista y de liberación nacional mundial, representaba todo un plan estratégico para llegar a un amplio acuerdo con el imperialismo, con el fin de sofocar los movimientos revolucionarios y las luchas de liberación, intentando así conservar y ampliar las zonas de influencia. Esta suerte de “coexistencia”, que era también de la completa conveniencia del imperialismo y la burguesía, los revisionistas querían utilizarla, como efectivamente hicieron, como una gran diversión destinada a desarmar a las masas ideológica y políticamente, a relajar su vigilancia revolucionaria y a desmovilizarlas, a dejarlas indefensas ante los futuros ataques de los imperialistas y los socialimperialistas. Los revisionistas soviéticos y los demás revisionistas que habían logrado usurpar el poder, socavaron el partido, despojándolo de la teoría revolucionaria, echaron por tierra y pisotearon todas las normas leninistas, abrieron el camino al liberalismo y a la degeneración en el país. Difundiendo sus tesis antimarxistas de que el “capitalismo se está integrando en el socialismo”, que “también los partidos no proletarios pueden ser portadores de los ideales del socialismo y dirigentes de la lucha por el socialismo”, que “también marchan hacia el socialismo países donde la burguesía nacional está en el poder”, los revisionistas pretendían no sólo negar la teoría sobre el partido de vanguardia de la clase obrera, sino también dejar a esta última sin dirección ante los ataques organizados de la burguesía y la reacción. La historia ha demostrado y los acontecimientos de Chile –donde todavía no se trataba de socialismo, sino de un régimen democrático-, pusieron nuevamente de manifiesto que la instauración del socialismo a través del camino parlamentario es completamente imposible. En primer lugar debe decirse que hasta hoy la burguesía nunca ha permitido que los comunistas obtengan la mayoría en el parlamento y formen su propio gobierno. Incluso en algún caso especial en que los comunistas y sus aliados han podido lograr un equilibrio a su favor en el parlamento y participar en el gobierno, esto no ha conducido a la transformación del carácter burgués ni del parlamento ni del gobierno, y la actividad de aquéllos jamás ha llegado al punto de posibilitar la destrucción de la vieja máquina estatal y la creación de otra nueva. Mientras la burguesía tiene en sus manos el aparato burocrático-administrativo, el obtener una “mayoría parlamentaria” que cambie los destinos del país, es no sólo improbable, sino además imposible. Los instrumentos fundamentales de la máquina estatal de la burguesía son el poder político y económico y las fuerzas armadas. Mientras estas fuerzas se mantengan intactas, es decir, mientras no sean suprimidas y creadas en su lugar otras nuevas, mientras se conserve el viejo aparato de la policía, de los servicios secretos de información, etc., no hay ninguna garantía de que un parlamento o un gobierno democrático puedan tener larga vida. No solo el caso de Chile, sino tantos y tantos otros, han demostrado que son precisamente las fuerzas armadas comandadas por la burguesía quienes han llevado a cabo los golpes de Estado contrarrevolucionarios.

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Los revisionistas jruschovistas han tergiversado deliberadamente y han creado una enorme confusión en torno a las tesis tan claras y precisas de Lenin sobre la participación de los comunistas en el parlamento burgués y sobre la toma del poder de las manos de la burguesía. Es sabido que Lenin no rechazaba la participación de los comunistas, en determinados casos, en el parlamento burgués, para defender los intereses de la clase obrera, para desenmascarar a la burguesía y su poder, para imponer a la burguesía la adopción de alguna medida en favor de los trabajadores. Pero al mismo tiempo, Lenin advertía que, al luchar por la utilización del parlamento en interés de la clase obrera, hay que precaverse contra la creación de ilusiones parlamentarias y contra la falsedad del parlamentarismo burgués. “El partido revolucionario del proletariado –decía Lenin- necesita participar en el parlamentarismo burgués a fin de abrir los ojos a las masas por medio de las elecciones y la lucha del partido en el parlamento. Pero limitar la lucha de clases a la lucha parlamentaria, considerar ésta como la forma suprema y decisiva de lucha, a la que deben supeditarse todas las demás, significa de hecho pasarse al campo de la burguesía contra el proletariado”. (V. l. Lenin. Obras, t. XXX, págs. 304-305, ed. en albanés). Lenin al criticar el “cretinismo parlamentario” de los representantes de la II Internacional, que transformaron sus partidos en partidos electorales, ha demostrado claramente a dónde conduce el parlamentarismo en lo ideológico, en lo político y en lo práctico. Lenin subrayaba: “Este (el Estado burgués) no puede sustituirse por el Estado proletario (por la dictadura del proletariado) mediante la «extinción», sino sólo, como regla general, mediante la revolución violenta”. (V. l. Lenin. Obras, t. XXV, pág. 473, ed. en albanés). Puntualizaba que: “la necesidad de educar sistemáticamente a las masas en ésta, precisamente en esta idea de la revolución violenta, constituye la base de toda la doctrina de Marx y Engels”. (Ibídem). Aferrándose al “camino parlamentario”, los revisionistas modernos no hacen sino seguir ciegamente el camino de Kautsky y de sus seguidores. Pero cuanto más avanzan por este camino, tanto más se desenmascaran y tanto mayores son sus derrotas. Toda la historia del movimiento comunista y obrero internacional ha demostrado que la revolución violenta, la destrucción de la máquina estatal de la burguesía y el establecimiento de la dictadura del proletariado constituyen la ley general de la revolución proletaria. «El desarrollo progresivo, es decir, el desarrollo hacia el comunismo -señalaba Leninpasa por la dictadura del proletariado, y sólo puede ser así, ya que no hay otra fuerza ni otro camino para romper la resistencia de los explotadores capitalistas». (V. I. Lenin, Obras, t. XXV, pág. 548, ed. en albanés). En la etapa del imperialismo, tanto en sus inicios como en la actualidad, ha existido y existe siempre el peligro de la instauración de la dictadura militar fascista cuantas veces los monopolios capitalistas entiendan que sus intereses están amenazados. Además, es un hecho probado, sobre todo a partir del final de la Segunda Guerra Mundial y hasta hoy, que el imperialismo estadounidense, el inglés y otros han acudido en ayuda de 187


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las burguesías de diversos países para eliminar aquellos gobiernos o para reprimir aquellas fuerzas revolucionarias que, en una forma u otra, ponían en peligro aunque fuese mínimamente los cimientos del sistema capitalista. Dado que existe el imperialismo existe también la base, la posibilidad, su invariable política de intervenir en los asuntos .internos de los demás países, de tramar complots contrarrevolucionarios, de derrocar los gobiernos legítimos, de liquidar a las fuerzas democráticas y progresistas, de asfixiar la revolución. Es el imperialismo norteamericano quien ha mantenido y mantiene en pie a los regímenes fascista en España y Portugal, quien incita el resurgimiento del fascismo alemán y del militarismo Japonés, quien apoya a los regímenes racistas de África del Sur y de Rodesia y mantiene en su país la discriminación racial, quien ayuda a los regímenes reaccionarios de Corea del Sur y a los fantoches de Saigón y de Pnom Penh, en fin, quien instiga la agresión sionista y ayuda a Israel a mantener la ocupación de los territorios árabes. En los Estados Unidos han tenido y tienen su origen todos los vientos furiosos del anticomunismo, de la opresión nacional y de la explotación capitalista. En los países de América Latina, con alguna rara excepción, el imperialismo norteamericano ha instalado en el poder regímenes fascistas tiránicos, que oprimen y explotan implacablemente a sus pueblos. Todas las armas que en este continente disparan contra los manifestantes, asesinan a obreros y campesinos, no sólo son de fabricación norteamericana, sino también suministradas por los norteamericanos. El golpe militar fascista de Chile no es obra únicamente de la reacción interna, sino también del imperialismo. A lo largo de tres años, sin descanso, durante todo el tiempo en que el presidente Salvador Allende estuvo en el poder, las fuerzas chilenas de derecha fueron instigadas, organizadas e impulsadas en su acción contrarrevolucionaria por los Estados Unidos. La reacción chilena y los monopolios norteamericanos se vengaron del presidente Allende por la política progresista y antiimperialista que aplicaba. La actividad de zapa de los partidos de derecha y de todas las fuerzas reaccionarias, sus actos de violencia y de terror estaban estrechamente combinados con las presiones que los monopolios norteamericanos ejercían desde el exterior, con el bloqueo económico y la guerra política que le hacía a Chile el gobierno norteamericano. Detrás de la Junta militar estaba la CIA. La misma mano criminal que tantos golpes de Estado ha perpetrado en América Latina, en Indonesia, en Irán y en otros países. Los acontecimientos de Chile dejaron al desnudo una vez más el verdadero rostro del imperialismo norteamericano. Probaron nuevamente que éste ha sido y sigue siendo enemigo rabioso de todos los pueblos, brutal enemigo de la justicia y del progreso, de las luchas por la libertad y la independencia, de la revolución y del socialismo. Pero la contrarrevolución en Chile no es solamente obra de las fuerzas reaccionarias declaradas y de los imperialistas norteamericanos. El gobierno de Allende fue saboteado y combatido con la mayor dureza asimismo por los democratacristianos y las otras corrientes de la burguesía, denominadas progresistas y democráticas, fuerzas similares a aquéllas con las que los partidos comunistas de Italia y de Francia pretenden marchar conjuntamente al socialismo mediante las reformas y la vía pacífica parlamentaria. Sobre el partido de Frei en Chile no recae únicamente la «responsabilidad intelectual», como pretende alguno, por haberse negado a negociar y a colaborar con el gobierno de Allende, o por haberle faltado la lealtad hacia el gobierno legítimo. Este partido es 188


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responsable por haber saboteado por todos los medios la actividad normal del gobierno, por haberse unido con las fuerzas de derecha para minar la economía nacionalizada y provocar la confusión en el país, por haber cometido mil y un actos de subversión. Este partido luchó por la creación de esa atmósfera política y espiritual que precede a la contrarrevolución. También los revisionistas soviéticos están implicados en los acontecimientos de Chile. Miles de hilos unen a los dirigentes soviéticos con el imperialismo norteamericano cuando se trata de intrigas y complots. Ellos no pensaron ni quisieron ayudar al gobierno de Allende cuando estaba en el poder porque así se enfrentarían con el imperialismo norteamericano y dañarían sus cordiales relaciones con él. Estas posiciones de los revisionistas jruschovistas hacia Chile y la teoría de la revolución no se han confirmado tan sólo en el caso de los acontecimientos chilenos; se habían verificado también con anterioridad. Se confirmaron en los repetidos acontecimientos trágicos de Irán, cuando la reacción interna asesinó y encarceló a cientos y miles de comunistas y revolucionarios progresistas, en tanto que los revisionistas soviéticos ¡no se tomaron siquiera la molestia de levantar un dedo y mucho menos de romper las relaciones diplomáticas! Exactamente lo mismo se verificó en los acontecimientos estremecedores de Indonesia, donde fueron asesinados y masacrados alrededor de 500,000 comunistas y hombres progresistas. Tampoco en este caso hicieron nada los revisionistas soviéticos, no emprendieron acción alguna y ni siquiera pensaron en retirar su embajada de Yakarta. (Nota: Los revisionistas soviéticos expulsaron de la Unión Soviética al corresponsal del órgano del PCI «HarjanRakjat» y reservaron una buena acogida a la visita de Adam Malik, en esa época ministro de Asuntos Exteriores del régimen fascista indonesio. Continuaron asimismo abasteciendo a Indonesia con armas soviéticas). Estas posiciones de los revisionistas soviéticos no son casuales. Son testimonio de la existencia de una colaboración secreta con los imperialistas norteamericanos para sabotear los movimientos revolucionarios y para sofocar las luchas de liberación de los pueblos. Esta actitud ilumina asimismo el carácter demagógico de la actual y ruidosa ruptura de las relaciones diplomáticas con Chile. Esta es la realidad. Sus palabras sobre la supuesta solidaridad con el pueblo chileno, así como todas sus consignas demagógicas, son máscaras para engañar a la opinión pública y para ocultar su traición a la revolución y a los movimientos de liberación de los pueblos. El gobierno soviético rompe sus relaciones diplomáticas con Chile tratando de aprovechar la ocasión para hacerse pasar por defensor de las víctimas de la reacción, para aparentar que está del lado de los que luchan por la libertad y la independencia, como si los revisionistas estuvieran a favor de la defensa de los regímenes progresistas. Los revisionistas soviéticos ayudan a algún régimen progresista mientras esto redunde en favor de sus intereses imperialistas. Pero no van más allá. Ni siquiera se avergüenzan de mantener relaciones diplomáticas regulares con un régimen tan desacreditado y fracasado como el de LonNol, levantando por otro lado una cortina de silencio ante la gran lucha de liberación que libra el pueblo camboyano.

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Los acontecimientos de Chile evidenciaron una vez más toda la tragedia que pesa sobre los pueblos de América Latina. Asimismo pusieron de manifiesto nuevamente las deficiencias, las faltas y las debilidades de la revolución en este continente, así como los dificilísimos caminos, erizados de obstáculos, por los que transcurre. Pero estos acontecimientos no constituyen una lección sólo para los revolucionarios de América Latina. Deben extraer lecciones de ellos todos los revolucionarios del mundo, todos los que luchan por la liberación nacional y social, contra la intervención y la violencia imperialista, por la democracia y el progreso de la humanidad. Aquí están incluidos también los revolucionarios de la Unión Soviética, quienes deben levantarse contra los cabecillas revisionistas de su país y echar abajo, junto al revisionismo, todas las teorías oportunistas y antileninistas. También los revolucionarios de Italia, de Francia y de otros países capitalistas desarrollados deben extraer enseñanzas de los acontecimientos de Chile, deben combatir resueltamente al revisionismo y rechazar las teorías reaccionarias de los “caminos pacíficos parlamentarios” que difunden los togliattistas y los demás revisionistas. Estamos convencidos de que los acontecimientos de Chile, la embestida fascista de la reacción contra las conquistas democráticas del pueblo chileno, la brutal intervención del imperialismo yanqui y el respaldo que éste presta a la junta militar, constituirán un acicate para que todos los pueblos del mundo se mantengan vigilantes, rechacen decididamente las consignas demagógicas de los imperialistas y revisionistas y de los oportunistas de todo pelaje y movilicen todas sus fuerzas para defender audazmente la libertad y la independencia nacional, la paz y la seguridad.

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Reformismo antesala del fascismo, algunos elementos para desentrañar la derrota del 11 de septiembre de 1973 y avanzar a la victoria Eduardo Artés Brichetti Primer Secretario del Partido Comunista Chileno (Acción Proletaria) PC (AP) Nota de los editores: publicado originalmente en la primera edición de 1998, en esta tercera edición se rescata el nombre completo en el artículo, ya que en la segunda edición aparece solo el subtítulo. De cara a los 25 años del golpe militar fascista del 11 de septiembre, cada clase social e incluso sectores de clase, a través de sus organizaciones, desde las FFAA burguesas hasta los partidos políticos, incluido nuestro PC(AP), pasando por las iglesias, expresan sus valorizaciones, sacan conclusiones y señalan caminos de acuerdo a sus particulares intereses de clase. Por cierto, el golpe militar fascista dado en Chile en 1973, no fue uno más dentro de los tantos que registra la historia en nuestra América Latina o en el mundo; es marcante no sólo por su gran brutalidad, por la duración del poder fascista y por sus características reordenadoras de la opresión y explotación capitalista en Chile según los requerimientos del imperialismo yanqui y sus socios criollos. Para nosotros, y este es el objetivo del presente trabajo, marca a fuego vivo numerosas enseñanzas sobre el Movimiento Obrero y Popular y de los resultados que obtiene el mismo, según sean las ideas que guíen su práctica. Queremos, y para que nadie dado el bajo nivel existente en el debate ideológico se confunda o lo confundan sobre el carácter verdaderamente proletario y revolucionario de nuestro análisis, expresar lo que por lo demás está avalado por nuestra permanente práctica, el merecido homenaje a todas las víctimas del fascismo, a todos los combatientes caídos en la defensa o construcción del sindicato, de la organización popular, en la barricada poblacional, en el enfrentamiento armado, a todos los que han luchado resueltamente contra el golpe mismo, como contra la dictadura fascista y en honor a ellos, por doloroso que resulte para algunos reconocer la verdad comunista, es que no podemos dejar de entregar ampliamente nuestra opinión Marxista-Leninista, sobre lo principal, es decir, sobre el factor interno (del movimiento popular) que llevó a la clase obrera y al pueblo a la derrota, a la masacre, a enfrentar desarmados en lo ideológico, político y en lo material a los reaccionarios, rompiendo así con la actitud oportunista del revisionismo, que para ocultar su responsabilidad criminal, se centra sólo en el factor externo, en la conducta reaccionaria del imperialismo y del capitalismo criollo, de la ITT (Compañía de telecomunicaciones norteamericana que operaba en Chile y era dueña de la Compañía de Teléfonos de Chile. Durante los gobiernos de la Concertación, la CTC fue vendida a Telefónica, actual Movístar -en cursiva nota de la tercera edición-), en la “maldad y traición” de Pinochet, etc. como si hubiera sido posible esperar que estos actuaran de forma distinta a su naturaleza reaccionaria. La confusión ideológica y política sobre la Unidad Popular (UP) Salvador Allende y en torno a cada uno de quienes se reclamaban "Vanguardia " o al menos de "Izquierda" en el período previo al golpe fascista, no ha disminuido, por el contrario, va en aumento y a 191


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estas alturas poco menos que de "Ultraizquierdista" es presentado quien sostiene la senda de Allende y la UP, e incluso en una dimensión diferente, algunos jóvenes que recién se integran a la lucha social y a manera de buscar algo con que desenmascarar tanta traición y oportunismo, tratan de ver en la actitud digna y valiente de Salvador Allende, al tomar este en sus últimos momentos de vida una metralleta en sus manos, a manera de resistir a las hordas fascistas que atacaban la Moneda, una alternativa revolucionaria y levantan la consigna : "El no transó con un fusil combatió", lo que importa aquí es que los jóvenes expresan sus deseos de cambio revolucionario. La confusión está siendo usada hábilmente por el oportunismo, para desviar la lucha e introducir al Movimiento Obrero y Popular nuevamente en el camino de la derrota, de lo cual se está encargando principalmente el revisionismo y su lectura socialdemócrata. Sin lugar a dudas, desde un punto de vista de las masas, de las libertades democráticas burguesas y de los espacios obtenidos para expresar el deseo de cambio revolucionario de la sociedad, no ha existido, fuera de la experiencia de la UP en la historia de Chile y quizás de toda América Latina, periodo más propicio, y esto es algo que no solo lo vivió el pueblo, sino que también lo observaba y tomaba las medidas del caso, la reacción y el imperialismo yanqui. La efervescencia de las masas fue un ingrediente importante durante todo el gobierno de Allende, éstas se movilizaron no sólo contra el imperialismo y la reacción, contra el sabotaje a la producción y el mercado negro como lo presenta el revisionismo, sino que también por avanzar tras el poder, todo a contra pelo de la política y acciones de la propia UP. Prueba de ello fue la superación de la Central Única de Trabajadores CUT, dirigida por el P"C" y el P"S", superación que se concretizó en la construcción de los Cordones Industriales, los cuales aun cuando presentaron alguna confusión en sus objetivos y planteamientos debido a la negativa influencia de algunas ideas oportunistas pequeñoburguesas; junto a los Comandos Comunales y otras formas nuevas de organización Popular, tuvieron el gran mérito de apuntar y plantear el problema principal de toda la lucha de clases, la conquista del poder político. Esto último, fue justamente lo que precipitó el golpe fascista; el imperialismo y la burguesía no podían permitir que los trabajadores y demás masas populares, a través de las tomas de fundos e industrias, de mantener la productividad, gestionar la distribución, etc., descubrieran en la práctica que los capitalistas sobran. Como veremos más adelante, la "Unidad Popular" UP, fue el resultado de un largo trabajo del reformismo y del revisionismo, el cual tuvo un fuerte soporte internacional en la política revisionista instaurada en la ex-Unión Soviética después de la muerte del camarada José Stalin y del triunfo del golpe de Estado Khrushchovista en la ex-U RSS remarcando así el papel que ha jugado y juega la experiencia UP, en el debate ideológico y político desarrollado y en desarrollo entre las posiciones marxistaleninistas y las revisionistas a nivel nacional e internacional. Es necesario tener presente, que la experiencia de la UP, despertó en su tiempo numerosas ilusiones en diversos países, particularmente en los del llamado “Tercer Mundo“, estos pueblos buscaban y aún buscan, superar la asfixia imperialista, alcanzar el progreso y la justicia social. De cualquier forma, la “UP” fue presentada por el revisionismo internacional, como la confirmación de las tesis de “transición pacífica” o “vía pacífica al socialismo”, acuñadas en el congreso de la infamia, en el XX Congreso del PCUS (nota: Congreso efectuado en el año 1956, y estableció los lineamientos 192


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políticos de la Unión Soviética alejándose del Marxismo Leninismo, por ende del socialismo, convirtiendo al Estado en un Capitalismo Burocrático de Estado y en un socialimperialismo) en oposición a la política marxista-leninista sobre la toma revolucionaria del poder político sostenida en la época de Lenin y Stalin. La “vía pacífica” del oportunismo fue, sobre todo en el período Brezhneviano (Leonidas Brezhnev fue el secretario general del PCUS después de Nikita Jruchev), en el cual se agudiza la disputa de carácter interimperialista entre los EE.UU y la dirección revisionista soviética, una consigna y práctica permanente hacia las masas, para el movimiento obrero y popular, al cual negaban la verdad revolucionaria de la inevitabilidad del enfrentamiento armado, cuando la lucha de clases pasa a su nivel superior y se plantea la definición del problema del poder. Sin embargo, y aquí queda establecida la TRAICIÓN CONCIENTE del revisionismo, tenían claro que necesitaban una fuerza material (armada) para inhibir el “alzamiento reaccionario”, de ello nos habla su trabajo hacia la llamada “oficialidad patriota”, a “mantener el carácter constitucional de las FFAA”, a “integrar a nuestras FFAA al cambio” y en la popularización de las consignas desmovilizadoras y entreguistas de, “soldado amigo el pueblo está contigo” y “las FFAA son el pueblo con uniforme” o como Luis Coralán sostenía en Diciembre que “se puede AFIRMAR que el pueblo de Chile y las Fuerzas Armadas del país se lanzarán resueltamente al combate en defensa de la soberanía de su patria” ("Revista Internacional", Diciembre de 1970). Consecuente con este pensamiento fue la aprobación por todo el parlamento, con la excepción del senador Raúl Silva Ulloa, durante el gobierno de Salvador allende, de la “ley de control de armas”, que entregó a las FFAA burguesas el poder de intervenir y allanar todo lugar en que se sospechara que habían armas, lo que fue una gran ayuda paras los fascistas, en la preparación del golpe del 73; meses, días antes del mismo, las FFAA burguesas usando la ley votada favorablemente por toda la UP en unión con la DC y los momios fascistas, entraban en industrias, amedrentaban a los trabajadores y requisaban una u otra escopeta o revólver viejo, haciendo una verdadera encuesta de la capacidad de respuesta de los trabajadores, de cara a la masacre que preparaban. La política “militar” del revisionismo, además de entregar al pueblo desarmado a sus enemigos, obtuvo algunos magros resultados y estos se pueden resumir en el general Carlos Prat del ejército, el general Bachelet en la aviación, en algunos oficiales de carabineros y en un puñado de integrantes de la marina, los que incluso fueron detenidos y torturados por la armada días antes del golpe mismo. Por último es pertinente señalar, que tras largos años de echar la culpa a la “ultra izquierda” por el golpe, el revisionismo decide su amorfa “política de rebelión popular”, que nunca se planteó otro objetivo que la “vuelta a la democracia” que existía antes del golpe, organizó “la lucha armada” contra Pinochet, pero una vez más aparte de las masas, a nivel de aparatos armados altamente especializados, a los cuales incluso niegan y abandonan al momento de la transada con los otros sectores de la oposición burguesa a Pinochet. La UP fue el resumidero del pensamiento pequeño-burgués, no solo del revisionismo, con algunas frases pedidas de prestado al marxismo-leninismo, en ella también estuvieron las expresiones de la social democracia representada con grados más, grados menos de radicalismo, por el Partido Socialista de Chile, en el cual militaba y era dirigente Salvador Allende y por el Partido Radical, cuyos dirigentes en su gran mayoría, incluido Allende reconocían militancia orgánica y filosófica en la masonería. 193


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Otro ingrediente que dinamizó la total confusión ideológica y orgánica de la dirección de la UP, fue el pensamiento cristiano “progresista”, representado por sectores desgajados de la Democracia Cristiana DC, por el MAPU (Movimiento de Acción Popular Unitario) y la IC (Izquierda Cristiana), los cuales por su origen, como por su pensamiento pequeño-burgués oscilaron unas veces a la izquierda y otras a la derecha, de cualquier manera el peso de los mismos dentro de la UP, no fue nunca determinante, entre otras razones porque ambas organizaciones se encontraban cruzadas por un proceso de definiciones políticas, lo que las imposibilitó de marcar un perfil diferente al eje P “C”- P “S”. A manera de una mejor compresión, pensamos que es muy importante reconocer el perfil ideológico y político de, al menos los integrantes principales de la UP; es decir del P “S” y del P “C”. El Partido Socialista de Chile: P "S" Quizás bastaría con definirlos como la sabía calificación popular lo hace, de "socios listos", ya que en términos generales, salvo escasas y destacables excepciones, la mayoría de ellos han usado desde siempre su militancia como una escalera personal de movilidad social, de acomodo, de acceso al aparato burocrático del Estado burgués capitalista y así obtener una tajada de la explotación de los trabajadores y de la enajenación de las riquezas nacionales. Desde siempre, de una forma u otra, ya sea vía ministerios, acuerdos u otros, el P "S" ha participado abierta o encubiertamente con prácticamente todos los regímenes que han gobernado Chile, la excepción y aún más, la persecución recibida durante la dictadura militar fascista, hay que entenderla dentro del cuadro general internacional caracterizado por la lucha inter-imperialista entre las dos superpotencias imperialistas de la época, el imperialismo yanqui y el social imperialismo ruso dentro de la cual el P"S" y su alianza con el P"C", se ponía bajo el paraguas del revisionismo soviético, uno de los objetivos contra el cual el imperialismo yanqui levantó la reacción y a las FFAA burguesas. El otro y principal fue, como todos sabemos, el impedir que la clase obrera a la cabeza del pueblo, avanzara tras la conquista del poder político, lo expulsara de Chile y comenzara la construcción de un nuevo país democrático, popular y socialista. Hoy en el P"S", sus dirigentes, los mismos que ayer fueron ministros, intendentes, embajadores, parlamentarios y altos dirigentes sindicales y estudiantiles en el período de la UP, son los actuales campeones del neoliberalismo y del apego al orden institucional heredado de la dictadura. Sus parlamentarios se sientan y comparten escaños, banquetes y prebendas con los parlamentarios fascistas, con los senadores designados y con el vitalicio, con el propio Pinochet; sus ministros como Ricardo Lagos son recibidos con honores por los representantes del imperialismo yanqui, la patronal capitalista criolla manifiesta su público beneplácito, sin ninguna contradicción, si el mismo llegara a la presidencia de la república. (Nota de la tercera edición: Ricardo Lagos Escobar fue presidente de Chile entre los años 2000 y 2006, cabe señalar que .su gobierno fue totalmente antiobrero y pro neoliberalismo, a tal grado que reformó unos pocos pasajes de la Constitución Fascista de Pinochet, le colocó su firma y la presentó como nueva constitución política de Chile, todo en medio del maridaje de la Concertación con la Alianza, en una democracia "protegida" que ha mantenido a los neoliberales gobernando Chile a su antojo).

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Del P"S" son quienes se han hecho cargo del trabajo sucio del Estado reaccionario chileno, el "socialista" Marcelo Schilling, miembro del Comité Central fue el fundador de la siniestra "Oficina de Informaciones" del gobierno de la concertación cuyo objetivo no ha sido precisamente desarticular la herencia fascista, sino que al contrario, infiltrar, provocar y destruir a las organizaciones revolucionarias del pueblo e incluso en algunos casos, asesinar a sus militantes. La Gendarmería de Chile encargada de mantener encerrados y de aniquilar psíquica y físicamente, en las "cárceles de alta seguridad" a docenas de luchadores sociales y atender en un "hotel de cinco estrellas" a un par de simbólicos militares criminales fascistas, ha estado y está dirigida por altos dirigentes "socialistas". El P"S", nace en lo ideológico, político y orgánico como una expresión claramente socialdemócrata, oportunista y anticomunista, característica que nunca logró superar. Las posiciones izquierdistas que ha asumido alguna vez, se han debido a su no inclusión en el gobierno burgués de turno o a tácticas tendientes a resolver sus problemas de hegemonía en relación a otras expresiones políticas burguesas como es el revisionismo, por ejemplo. Una característica que ha acompañado al Partido "Socialista" de Chile, es el ser un refugio de las diversas posiciones y personajes oportunistas auto reclamados de "izquierda", que han atacado o atacan al Marxismo-Leninismo, allí han reconocido "cuartel" o mejor dicho cloaca los trotskistas (seguidores de León Trotski, militante menchevique que en el periodo de la Revolución Rusa de 1917 ingresa al Partido Bolchevique, pero jamás abandonó sus concepciones burguesas, para convertirse en un abierto traidor al socialismo), los titoístas (seguidores de Josep Broz Tito, quien una vez producida la liberación e instauración de la República Popular de Yugoslavia disuelve al Partido Comunista creando una agrupación que denominó la Liga de los Comunistas, asumiendo una posición chovinista en alianza con el imperialismo inglés y norteamericano contra el socialismo, contra la URSS dirigida por Stalin y contra el Marxismo-Leninismo, siendo los paladines de una especie de "tercera vía", con títulos tales como no alineados, autogestión, etc.) y su engendro anticomunista autogestionario; el guerrillerismo falso y de café y en estos años de la “concertación", gran número de ex MIR, ex FPMR, ex PC, etc. Los que cansados de luchar, se han unido al militarismo fascista en la administración del Estado burgués, usufructuando de la explotación de los trabajadores y combatiendo con saña a los que no saltaron con ellos al charco de la traición. Los socialdemócratas del P "S", siempre tuvieron y tienen en la dirección revisionista del P "C", a sus hermanos, a incansables pregoneros de la unidad entre ambas organizaciones y posiciones. Antes de la formación de la "UP" el Secretario General del P "C", repetía una y otra vez que "no nos cansaremos de insistir que entre socialistas y comunistas es mucho más fuerte aquello que nos une" (Corvalán, Luis. "A combatir a pleno sol"). Hoy a 25 años del golpe, la dirección del P "C" persiste en sus intentos de unidad con el P "S"; al respecto, Jorge lnsunza en una amplia entrevista en el "El Siglo" y en torno a propuestas hechas al P "S" de actos en conjunto de homenaje a Salvador Allende, se queja del fracaso de su iniciativa y confiesa con amargura digna de mejores amores: "francamente, no hemos tenido el éxito que esperábamos. Esta semana, después de más de dos meses de dedicación, hemos recibido la respuesta de la Dirección del 195


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Partido Socialista en el sentido de que no asumirán el compromiso que habían tomado con nosotros de constituir un comité nacional amplio, del cual ellos iban a ser parte" (El Siglo, N° 890/Agosto/1998). El Partido "Comunista" de Chile: P "C" Por una variedad de aspectos ideológicos y políticos tanto nacionales como internacionales, la caracterización del pensamiento y práctica que dio origen a la experiencia UP tiene en el P "C" revisionista a su principal impulsor y sostenedor; por ningún motivo se podría entender la misma, sin comprender el largo trabajo realizado por la dirección del P "C" revisionista en este sentido, la verdad es que aunque incompleto, podríamos tener un conocimiento global del sustento ideológico y político que posibilitó llegar al gobierno de la UP y que llevó a los trabajadores y al pueblo a la masacre fascista del 11 de Septiembre de 1973, con sólo el estudio de su desarrollo, cosa que no es igual con el P "S" y su carnavalesca existencia. El sustento principal del llamado "camino chileno al socialismo " se desarrolló a contra pelo de toda la experiencia histórica de la clase obrera y de su pensamiento revolucionario, el marxismo-leninismo. Las ideas de Marx, Engels, Lenin y Stalin sobre la lucha revolucionaria, el poder, el Estado, el factor dirigente de la clase obrera, el carácter proletario del partido, etc., jamás estuvieron presentes, es por ello que la tragedia y fracaso de la “UP” que por cierto ha pagado la clase obrera y el pueblo, al igual que en la ex-URSS revisionista y en los países del Este Europeo, son la tragedia y fracaso de la socialdemocracia, del revisionismo y no del marxismo-leninismo. En todo caso, cuando Gladys Marín, Secretaria General del P "C" revisionista (Nota de la tercera edición: Antes de la muerte de Gladys Marín, su partido le inventó el cargo de Presidenta del Partido, rompiendo una larga tradición materialista dialéctica del comunismo, donde no existe un presidente sino un secretariado político y dentro de él, el primer secretario, o en el caso del revisionismo secretario general. Esto es parte del principio básico del Centralismo Democrático), y candidata eterna hoy a la presidencia de la República, habla de retomar la senda de la UP y de Allende, ya no anuncia una tragedia, sino apenas una comedia. Fueron muchos años en que la dirección revisionista del P "C" idealizó las posibilidades del trabajo parlamentario, de asumir el "cretinismo parlamentario" del que tanto hablara Lenin previniendo a los comunistas. Han sido muchos los años en que se ha camuflado la dictadura de clases de la burguesía con la máscara de la sacrosanta "democracia" burguesa, en que se especuló sobre la "gran tradición de respeto a las leyes y por la democracia", que supuestamente manifestaban las FFAA burguesas y demás instituciones del Estado. Toda la argumentación del revisionismo se basó y se basa en el subjetivismo idealista, en el oportunismo, pero nunca el marxismoleninismo, a manera de inicio, de muestrario, veremos algunas de sus manifestaciones históricas. Usando la todavía socorrida consigna de "con todos los partidos y sectores sin exclusiones" el P "C" revisionista a mediados de los 40, busca y logra por un corto período ingresar al gobierno de Gabriel González Videla, quién electo con los votos del P "C", expulsa a estos del gobierno y los coloca fuera de la ley, todo lo cual, sin embargo, no fue problema para que la dirección oportunista del P "C" en un primer

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momento desconociera la naturaleza de lo acontecido, ofreciera incluso "su apoyo constructivo al gobierno". Desde el exterior al P “C” “sufre” o “goza” la negativa influencia del Browderismo, Browder por esos tiempos era el Secretario General del P “C” de los EEUU y sostenía la tendencia oportunista de conciliación de clases, de reducir el papel del Partido a una suerte de agrupación de tipo cultural lo cual se unió a una fuerte inclinación que marcó negativamente la dirección del P “C” de Chile, que sostenía la necesidad de llevar a los Frentes Únicos Antifascistas (necesarios para enfrentar el fascismo a escala mundial) a una actuación exclusivamente legalista y pacifista, subordinando en los hechos al proletariado a otras fuerzas, a la llamada “burguesía progresista”, renunciando al necesario e irremplazable papel dirigente del proletariado en el mismo. La influencia “extranjera” fue vitamina que fortaleció al pacifismo oportunista que ya había reconocido ciudadanía en la dirección del P “C”. La influencia de la Unión soviética de los tiempos del camarada J. Stalin, de su política internacionalista proletaria y la aplicación de la ley anticomunista de Videla, conocida como ley de defensa de la democracia o ley maldita por el pueblo, llevó a que una parte de la dirección del P "C", asumiera una actitud más radicalizada, resumida en el “Programa de Salvación Nacional”, pero pronto la misma es derrotada y sus sostenedores expulsados; el P “C” asume una nueva línea de conciliación de clases, levantando un documento oportunista denominado “Plan de Emergencia”, en total oposición al programa anterior. La dirección revisionista del P “C”, dio a Ibáñez un fuerte apoyo cuando entregó su propuesta de “contribuir” decididamente a que el gobierno del señor Ibáñez pueda realizar su obra en “beneficio del país” y a la que luego agregara reafirmando su carácter de apaga fuego de la lucha de clases planteando que: “nuestra norma invariable es tratar que los conflictos del trabajo se solucionen armónicamente, utilizando todos los recursos. Y sólo somos partidarios de recurrir a la huelga, que es un derecho reconocido por el Código del Trabajo, cuando fallen tales procedimientos” (Documento de la dirección central del P "C" a un año del gobierno de Ibáñez). La línea oportunista de la dirección del P "C" revisionista, tuvo en la dirección revisionista de N. Khrushchov su soporte, a la que siguió ciegamente; la verdad que a pesar de la majadera tendencia de los cabecillas revisionistas de querer presentarse como independientes y "originales", es bueno recordar a Volodia Teitelboim. Al señor T, quién eufórico y tratando de ser más papista que el Papa, anduvo diciendo a quién quería escucharlo, la prensa burguesa, que el P "C" era perestroiko antes que Gorbachov lanzara su perestroika, con la cual no fue la vuelta al leninismo, como desde trotskistas a revisionistas sostenían (Perestroika: fue el proceso que se dio en la Unión Soviética revisionista de Gorbachov, bajo la consigna de la transparencia (glasnot) tendiente a abrir las puertas y sinceramiento del Estado Capitalista que ya dominaba allí, engañando e impidiendo la resistencia popular tras plantear que era la vuelta al leninismo). . La actitud retorcida del P "C" hoy se está centrando en usar la "experiencia UP", para atacar y difamar al socialismo proletario construido en los tiempos de Lenin y Stalin, en los tiempos de la dictadura del proletariado. Dejemos que Jorge lnsunza vierta toda su nauseabunda hiel contra el socialismo: "En muchos aspectos, el programa de Allende significó distanciarse absolutamente de ese modelo", "El retomar la experiencia de la 197


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Unidad Popular y su gobierno es mostrarle a la gente que en nosotros mismos no tenemos el lastre que significaba rendir cierta pleitesía a modelos que de verdad eran antagónicos a lo que buscábamos llevar adelante" (El Siglo N° 890). La memoria no es tan mala y es verdad que la UP no tuvo nada que ver con el socialismo proletario que tanto incomoda a los oportunistas, pero señor lnsunza, le queremos recordar que por los años del revisionismo Khrushchovista la dirección de su partido estornudaba aquí en Chile cuando "el hermano mayor" se resfriaba en Moscú. El seguidismo del revisionismo criollo en relación al soviético, tuvo expresión máxima y grotesca en la cita apresurada al X Congreso del P “C” de Chile, apenas dos meses después del XX Congreso del PCUS, en él “descubren” la “vía pacífica al poder”. En el número 35 de la revista “Principios”, exponían refiriéndose a la “vía pacífica” que: esta cuestión ha sido planteada …………….Congreso del PCUS” (Principios. Revista Teórica del P “C”, N° 35), después de esto, resultan hilarantes los malabáricos esfuerzos por presentar con originalidad y “elaboración propia”. Corvalán hace su “aporte” al “desarrollo creador” del marxismo como khrushchov presentaba su veneno burgués y dice que: “en verdad ya había (la vía pacífica) sido planteada por la vida. En numerosos países se habían producido cambios revolucionarios por nuevos caminos que no son precisamente el de la insurrección. En Chile mismo se había demostrado la posibilidad de utilizar la vía parlamentaria para el ascenso al poder de las fuerzas populares. Pero esta cuestión no estaba suficientemente esclarecida para nosotros" (Corvalán, Luis: "Nuestra vía revolucionaria"). Y para que nadie dude de los aportes que tanto han enorgullecido al revisionismo y que tanto daño han hecho a la lucha obrera y popular, Corvalán nos recuerda que: "señalamos la necesidad de hacer en él (programa del P"C") un planteamiento más completo y más rico en lo tocante a la vía pacífica. Dijimos que se debe dejar claramente establecido que dicha vía solo excluye la guerra civil o la insurrección armada". Todo el período anterior al golpe militar fascista del 73, desde Ibáñez hasta S. Allende, pasando por Alessandri y Frei Montalva y su "revolución en libertad" que caminó con las directrices y requerimientos de la "Alianza para el Progreso", fue para el revisionismo criollo, el período de dar certificado de buena conducta a la burguesía y al imperialismo. En la 240 sesión plenaria del CC realizada en 1957, la dirección revisionista del P"C" deja muy en claro sus objetivos políticos contrarrevolucionarios: "Queremos y reclamamos nuestra libertad. Y declaramos solemnemente que, otra vez libres para actuar en la vida política, no constituiremos una amenaza para ningún interés respetable. Somos partidarios de que todo se resuelva democráticamente, de acuerdo a la voluntad de la mayoría del país dentro del libre juego de todos los partidos y corrientes. No aspiramos hoy a la sustitución de la propiedad de los capitalistas chilenos por la propiedad colectiva. Y cuando mañana sea preciso avanzar en este terreno, pensamos que ello debe hacerse también con el acuerdo de la mayoría de los chilenos, por la vía pacífica y garantizando el bienestar y los derechos de los capitalistas, esto es indemnizándolos debidamente" (Sesión del Comité Central del Partido Comunista de Chile, 1957). Una atención particular merece la actitud "constructiva" de la dirección revisionista del P"C'" en relación al gobierno "desarrollista" o reformista burgués de Eduardo Frei Montalva, quién y cómo era natural a su carácter de clase no tuvo la más mínima consideración a la hora de reprimir y asesinar a obreros, campesinos, mapuches, 198


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estudiantes y pobladores que luchaban por sus reivindicaciones económicas y políticas (quién no recuerda, por ejemplo, la masacre de pobladores en Puerto Montt.) Desde el Senado y la Cámara de Diputados el P"C" y el P"S" votaban favorablemente los más diversos proyectos del gobierno de Frei, desde "El Siglo" vocero del P"C" se acusaban de ultraizquierdistas a los campesinos y las tomas de fundos, a los estudiantes que radicalizaban la lucha por la reforma universitaria, a los trabajadores y dirigentes sindicales que se oponían y pasaban por encima de los "acuerdos " CUT-Gobierno que ponían límite a las reivindicaciones obreras, a los que desde posiciones de búsqueda revolucionaria reivindicaban la lucha armada y la vía insurreccional de masas. Como sus congéneres italianos en el oportunismo, los revisionistas de la dirección del P''C", no dejaron nunca, incluso en el período de la .UP de buscar el logro de su cacareado "Compromiso Histórico", con la DC. En Diciembre de 1970, ya electo Salvador Allende Presidente de la República, Luis Corvalán rinde temprano homenaje a la tesis del camino electoral o "vía pacífica" del revisionismo, de N. Khrushchov y de sus sucesores: "El caso chileno viene a demostrar que los caminos y métodos del proceso revolucionario tienen en cada país sus propias particularidades, y prueba que no es precisamente descabellada la tesis que proclamó el XX Congreso del PCUS" ("Revista Internacional", Diciembre de 1970). Dos años y medio después que Corvalán a la cabeza de los Volodia, Millas, Marín, etc. (Todos miembros del Comité Central del P "C") se regocijaran por el supuesto "triunfo" de las tesis Khrushchovistas, en Septiembre de 1973 quedó no sólo demostrado lo descabellada de la tesis proclamada por el XX Congreso del partido revisionista ruso, sino que se puso al descubierto su carácter traidor y criminal; la verdad es que el descaro de Corvalán no tiene límites, pocos años antes de la elección de Allende, en Indonesia, una vez más había sido demostrado lo descabellado de la "vía pacífica", allí fueron asesinados más de 500.000, comunistas y patriotas por el golpe de estado fascista que diera el ejército burgués del general Suharto contra el Presidente "constitucional" y padre de la patria Sukarno. La "Izquierda" Anti-Reformista Desde la "izquierda ", es decir, en los sectores que levantaron la lucha contra la "vía pacífica" o "camino electoral", se hicieron grandes esfuerzos para enfrentar el reformismo burgués, la "vía pacífica" y la conciliación de clases que imponía la llamada "izquierda tradicional", numerosos compañeros que reconocían militancia en la "Izquierda revolucionaria": en el MIR, PCR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria MIR y el Partido Comunista Revolucionario PCR -de orientación maoísta-) y otros grupos menores fueron ejemplo de coraje al enfrentar a la dictadura fascista y aunque para los revisionistas eran los responsables del golpe, la verdad es que más allá de sus errores ideológicos y políticos, es en ellos donde se puede encontrar la posición más consecuente en la búsqueda de una salida revolucionaria para la crisis de la forma de explotación capitalista, democrática burguesa que imperaba en Chile antes del 11 de septiembre del 73". De una manera u otra la experiencia UP motivó reacciones diferentes dentro de la "izquierda revolucionaria", así por ejemplo la Vanguardia Revolucionaria Marxista que diera en su tiempo una cierta lucha contra el revisionismo Khrushchovista, se paralizó y auto destruyó, la mayoría de sus miembros asumen oportunistamente militancia en el P 199


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"S" y algunos en el P "C" desde donde engrosan las alas más "izquierdistas" de esos partidos y curiosamente, fueron los más abnegados defensores del gobierno de la UP, generado por el llamado "camino pacífico al socialismo", que ellos anteriormente combatían. A la larga quedó demostrado, que su rompimiento con el revisionismo nunca superó la contradicción táctica, la supuesta contradicción de simples vías, es decir, vía armada versus "vía pacífica", con el "triunfo" electoral de la UP, la contradicción que motivaba división para ellos dejó de existir, no alcanzaron a comprender que el triunfo electoral de la UP iba a comprobar la inexistencia de la "vía pacífica". Los que no ingresaron a la UP mantuvieron una cierta coordinación y mayoritariamente murieron enfrentando el golpe fascista. En lo tocante al Partido Comunista Revolucionario se debe reconocer que el proceso de cooptación y destrucción que desató el "triunfo" electoral de la UP y su “vía pacífica" también lo golpea fuertemente y lo sume en un profundo quiebre interno, quedando con poca influencia en las masas populares y prácticamente fuera de la gran efervescencia y confrontaciones de clases existentes justo en un momento en que se combinaban dos elementos altamente explosivos, como fueron la insatisfacción general de los trabajadores y el pueblo frente a las vacilaciones, parálisis y legalismo de la dirección de la UP y el abierto sabotaje de los reaccionarios y fascistas al amparo y orden del imperialismo yanqui A manera de hacer política y de salvavidas, el Partido Comunista Revolucionario, realizó un trasplante mecánico de la posición internacional que mantenía el PC de China, lo que le indujo a serios errores en la caracterización enemigo imperialista principal de la Revolución Chilena, se atacaba por igual e incluso a veces con más fuerza al social imperialismo ruso que al imperialismo yanqui, desconociendo que si bien es cierto que ambos imperialismos era igualmente peligrosos para los pueblos en general, en Chile el dominante era el imperialismo yanqui. Como sea, un mérito importante del PCR fue el mantener vivo el debate antiimperialista y el no dejar de señalar aunque casi exclusivamente en el plano propagandístico, lo inevitable del enfrentamiento que la realidad social anunciaba. A fines del 79 y después de haber impulsado y participado en la resistencia a la dictadura militar fascista, las dos fracciones en que estaba dividido el PCR dejan de existir como partido y algunos de sus militantes de base, de los que se quedaron en Chile, continuaron la lucha por la Revolución Popular y el Socialismo. Una organización que se destacó por aglutinar a importantes sectores disconformes con el reformismo burgués de la dirección UP, fue el Movimiento de Izquierda Revolucionaria MIR, movimiento que conformado principalmente por estudiantes radicalizados fuertemente influidos por la experiencia cubana y por la figura del guerrillero Ernesto Che Guevara, levantaban consignas que reclamaban la lucha armada de acuerdo a la teoría del "foco guerrillero", de "irse a las montañas". El MIR de esos años desarrolló diversas experiencias en frentes de masas específicas lo que llevó a convertirse en la mayor dentro de la organizaciones de la "ultraizquierda" como las denominaba el revisionismo de la UP. En el plano político, el MIR desarrolla una suerte de apoyo crítico al gobierno de Salvador Allende y asume algunas acciones donde era lo mismo o casi siempre lo era, la toma de un pequeño predio agrícola o industria, que una grande y monopólico, todo lo cual ayudó a aumentar la confusión existente, en la ubicación de los enemigos principales y los secundarios de la revolución en Chile.

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De la experiencia del MIR antiguo se debe destacar a hombres que como Miguel Enríquez que asumieron con valentía ejemplar su compromiso con la lucha revolucionaria, los que por otro lado son hoy una bofetada en la cara de aquellos que no sólo se retiraron hasta dejar hoy pequeños restos de la organización MIR, sino que incluso renunciaron a toda idea revolucionaria y se han transformado en recaderos de la explotación capitalista desde el P "S" o el PPD e incluso desde la DC. La reacción de la lucha anti-reformista individual, al margen de las masas alcanzó su expresión más nítida en la Vanguardia Organizada del Pueblo VOP, que frente a la persecución policial y como una manera de "despertar" a las masas de la ilusión UP, sus miembros transformados en "Bombas Vivientes" se explotaron frente al cuartel general de la policía de Investigaciones donde murieron todos, juntos a algunos policías (El extremismo de la VOP les llevó a la inmolación, solo comparable con el fundamentalismo musulmán y la ETA en España, en cuanto a las acciones que seguían). Desde el Trotskismo organizado, sólo y para amenizar este trabajo, es bueno recordar las embestidas afiebradas de uno de sus destacados exponentes del mismo que hoy busca "salvar al marxismo con la ética cristiana”, es decir, de Luis Vitale (éste es un oportunista a todas luces, estuvo en diversas organizaciones, fundó una conocida como Frente Revolucionario (FR), lo expulsaron del MIR por trotskista, después se autoproclamó frentista, hoy, para estar en buena onda con los anarquistas se autodenomina como marxista libre pensador), quién no conforme con ser quién ha reconocido militancia en mayor número de grupitos pequeños burgueses, se las dio de historiador y las embistió contra Bernardo O'Higgins y demás independentistas del tiempo de la colonia española, por no haber luchado por la Revolución Socialista. Otro hecho que si no fuera por la confusión y la búsqueda desesperada de las masas de una salida Revolucionaria a la experiencia UP, solo serviría para relajar los nervios, lo constituyó el Partido Obrero Revolucionario Trotskista dividido en pequeños grupitos, el cual durante la UP llamó en su periódico a un Paro Nacional en apoyo a Allende; a los 15 días siguientes y sin haberse realizado el primero a un Paro Continental y sin esperar algún indicio siquiera de simpatía con su llamado, a los siguientes 15 días el llamado fue a un “Paro Mundial” en apoyo a Allende y contra la embestida imperialista. Como sea las diversas agrupaciones de izquierda, con excepción de los trotskistas, quienes son primos hermanos del revisionismo en la traición, buscaron una salida revolucionaria a la crisis del sistema democrático burgués existente en Chile hasta el 11 de Septiembre de 1973, sus esfuerzos fueron muchos y no están ellos ausentes de heroísmo, nadie puede ver sus fracasos en la falta de "voluntad" y espíritu de lucha, por el contrarío de eso hubo bastante, la explicación hay que buscarla en las ideas que guiaron su práctica, en sus pensamientos eclécticos, alejados de la comprensión revolucionaria proletaria de la ideología marxista leninista, de las enseñanzas de Marx, Engels, Lenin y Stalin aplicadas a la realidad de Chile. . Una vez más al caro precio de sangre obrera y popular, de la vida de combatientes honestos y luchadores, la lucha de clases nos recordó que la clase obrera y los pueblos, no tienen futuro, ni perspectivas de cambio social verdadero, socialista, si no cuentan con un verdadero Partido Proletario, templado en la lucha de clases y formado en la ideología comunista, en el marxismo leninismo. Al cumplirse el 25º Aniversario del golpe militar fascista (Nota de la tercera edición 2013: para esta edición, se cumplen 40 201


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años de aquel evento sangriento para los trabajadores y pueblos de Chile) la clase obrera y el pueblo chileno no sólo tienen a su haber derrotas; sino que principalmente atesoran valiosas enseñanzas aprendidas con sangre y con 18 años de esfuerzos ideológicos, políticos y orgánicos por la construcción de un auténtico Partido Marxista-Leninista que se ven coronados con éxito en lo que es el Partido Comunista Chileno (Acción Proletaria) PC(AP), (Nota de la tercera edición 2013: este año, durante el mes de noviembre, el Partido Comunista Chileno, Acción Proletaria, PC –AP- cumple 34 años. Al mismo tiempo en el mes de abril se realizó el IV Congreso del Partido, el cual mostró una gran unidad ideológica y se fortaleció en cantidad y calidad) el que sin otro compromiso que no sea el que emana de la consecuencia revolucionaria, del marxismoleninismo, de los intereses Revolucionarios de la clase obrera y de los pueblos de Chile, ha podido y puede entregar, a diferencias de cualquier otra organización autoproclamada de izquierda o revolucionaria, los elementos que permiten desnudar las verdaderas causas de los acontecimientos pasados, enfrentar exitosamente el presente de lucha revolucionaria y señalar la perspectiva de la misma. Para terminar, permítanos presentar el siguiente trozo de las Tesis programáticas del PC(AP) publicadas en Junio de 1995: "Las heroicas jornadas de lucha que nos han precedido debemos asumirlas con un criterio abierto, científico, dejando de lado las conductas dogmáticas, idealistas y prácticamente religiosas que las desnaturalizan y le quitan todo aspecto revolucionario, presentándola como hechos acabados, no sujetos al análisis que pone de manifiesto los aciertos y errores, las enseñanzas positivas y negativas que de ellas emanan. Quienes así aún hoy actúan, esconden su incapacidad ideológica e intelectual, o aún peor, pretenden que se persistan en los errores y que el pueblo sufra nuevas derrotas. Desde un punto de vista sano y correcto, se debe estudiar tanto las condiciones objetivas y subjetivas que han enmarcado a cada uno de los combates precedentes, para que con apego a la cientificidad revolucionaria saquemos las lecciones correctas que nos permitan avanzar tras la demanda histórica de Democracia Popular y Socialismo que reclama la actual época para nuestro país. Partiendo del entendido que las condiciones objetivas (opresión y explotación nacional y social) reclamantes del cambio revolucionario en un país como el nuestro, siempre han estado presentes, es que es del todo necesario profundizar sobre las políticas que estuvieron al mando en los combates anteriores. Sin duda la calidad del factor subjetivo, es siempre de primera importancia, y de él depende fundamentalmente el triunfo o derrota. El fracaso de los combates anteriores no son consecuencia de ausencia o debilidad del factor objetivo, de fatalismo histórico, de traición de tal o cual, y menos aún de ausencia de espíritu de entrega y generoso de nuestro pueblo, por el contrario, este ha llenado miles de páginas que por su heroísmo nos conmueven hasta la médula, humedeciendo nuestros ojos. La resistencia y rechazo al imperialismo y a la reacción en el pasado, particularmente en el período republicano, no ha contado con programas de verdadera alternativa revolucionaria de clases, de destrucción del poder burgués existente y de construcción del nuevo, del socialismo, más bien estos han estado basados en las reformas progresivas, en "ampliar la democracia " en pretender ir "tomando" paulatinamente el Estado Capitalista dependiente del imperialismo, buscando la "transformación" de éste 202


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hasta ponerlo al "servicio" del pueblo y de los trabajadores. Consecuentemente con este incorrecto basamento ideológico programático de los dirigentes anteriores del Movimiento Popular, se desarrollaron formas de luchas que igualmente no ponían en la perspectiva, para no decir en la orden día, la toma del poder, es decir, la revolución social. Un buen ejemplo en este aspecto lo tenemos en el camino parlamentario, “igual vía pacífica” elegido por la Unidad Popular, con toda la tragedia que esto significó para el Movimiento Obrero y Popular Chileno, esto es observable incluso en la propia resistencia antifascista la cual, aunque presentó combates abiertos y de masas, incluso armado, no dejaron de estar bajo la bandera de recuperar la democracia burguesa existente hasta el 11 de Septiembre de 1973. En ella como dirección estuvo ausente la Liberación Nacional y Social, la revolución Democrática Popular y Socialista. El factor subjetivo, la dirección política y sus ideas, es pues el elemento determinante del cual dependen las luchas obreras y populares. El derrumbe de la ex-URSS y de los países del Este Europeo, son la comprobación Universal a nuestra afirmación, lo que allí sucedió no fue el fracaso del Socialismo, menos aún de la ideología comunista, fue al revés consecuencia del abandono y traición de éstas. Hoy, esto queda claro incluso para los idealistas ultra ciegos, para los que no querían ver la realidad revisionista y anticomunista de las direcciones de aquellos Partidos y ex-Estados. La reacción nacional e internacional ha enturbiado las aguas durante un corto periodo histórico, algunos autocalificados de izquierda y revolucionarios han abandonado las trincheras de la lucha y se han pasado abiertamente a la reacción, otros aún vacilan y oportunistamente tratan de servir a la reacción y al imperialismo usando un lenguaje "progresista", socialdemócrata. "Las masas, aunque momentáneamente confundidas, buscan una salida a la crisis de superexplotación capitalista, los movimientos obreros y populares se suceden unos a otros. En general se puede afirmar que en Chile, al igual que en el resto del mundo, se perfila un nuevo auge de la lucha revolucionaria de los trabajadores y de los pueblos. Ella debe ser asumida con una ideología y política revolucionaria de clases superior a las anteriores, de manera que realmente permita alcanzar los objetivos planteados para el presente período y asegure la perspectiva socialista del proceso" (Tesis Programáticas del Partido Comunista Chileno (Acción Proletaria) PC (AP), Santiago de Chile, junio de 1995. Nota de la tercera edición 2013: en el IV Congreso del partido, en abril del 2013, las tesis programáticas fueron actualizadas a las condiciones políticas, sociales y económicas del actual periodo, pero conservan en su esencia la línea política, experiencia y síntesis del partido en estos 34 años de existencia).

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En torno al 30 aniversario del golpe de estado fascista en chile y el reverdecer de las ilusiones reformistas en latino américa Nota de los editores: el artículo, que a continuación se expone, fue publicado en "Acción Proletaria" Nº 193, Febrero-Marzo del 2003 e incluido en la Segunda Edición de Reformismo Antesala del Fascismo. En el presente año 2003 se cumplirán 30 años del fatídico golpe de Estado fascista que la reacción criolla, siguiendo las órdenes y en unión con los intereses del imperialismo yanqui, diera en Chile contra el gobierno constitucional presidido por el Dr. Salvador Allende Gossens, instalado como resultado de una elección o votación. El 11 de Septiembre de 1973 el fascismo siempre presente en los cuarteles militares y en sectores burgueses, salió de sus escondrijos expandiéndose y dominando todos los ámbitos de la sociedad chilena, inaugurando la peor y más sangrienta represión que recuerde la clase obrera y los pueblos de Chile. No hay duda que la "salida de madre" de los reaccionarios, fue la respuesta de clase, de quienes han detentado el poder en nuestro país y que veían amenazados sus intereses; al comprobar que los trabajadores de la ciudad y del campo, los pueblos de Chile, estaban alcanzando importantes niveles de conciencia y organización, que ya daban pasos hacia la dirección del poder (Construcción de importantes órganos de lucha por el poder, al margen de lo institucional e incluso de lo tradicional a nivel de masas, nos referimos entre otros, a los Cordones Industriales y los Comandos Comunales, la CUT de ese entonces, fue ampliamente superada); tras desafiar el poder de la burguesía a la que amenazaban con su destrucción revolucionaria y con la instauración del poder nuevo, del poder popular. El proceso de reformas del Estado Capitalista dependiente de Chile, bajo la dirección de la "Unidad Popular" UP, alimentó las contradicciones de clases y elevó la lucha de clases a niveles mayores, al punto de verse superado tanto por las exigencias y acciones directas (toma de fundos a puertas cerradas, de industrias, terrenos para vivienda, castigo a algunos reaccionarios, etc.), obreras y populares, que sostenían la necesidad de expropiar sin pago a los latifundistas, a la oligarquía financiera e industrial, de reprimir a la bestia parda, fascista, que se enseñoreaba golpeando y asesinando en los campos y calles del país. Por otro lado los señoritos del capital movían sus gremios patronales (grandes dueños de medios de transporte de carga y pasajeros, industriales, comerciantes, latifundistas, etc.), en unión, o más justamente dicho, a las órdenes del imperialismo, de sus dólares y sus agentes, no solo buscaban frenar las movilizaciones y exigencias revolucionarias de los trabajadores y pueblos; además lograron que el gobierno de Salvador Allende aplicará leyes en defensa de sus intereses de clase explotadora y proimperialista, leyes como la de control de armas, votada favorablemente por casi todos los parlamentarios de la ¿poca, por los momios y por los de la "UP", con un solo voto en contra, el del ex senador Raúl Silva Ulloa, quién pertenecía al pequeño Partido Socialista Popular. La aplicación de esta ley permitió, previamente al golpe, que las FFAA burguesas hicieran un verdadero catastro, de la capacidad de fuego que existía a nivel popular, realizando allanamientos a muchas industrias y barrios populares en busca de armas (entre otros "Lanera Austral", "Cobre Cerrillos"; "lnapis" , "Lo Hermída", etc.), para así poder crear las condiciones de la toma violenta y dirección absoluta del Estado, cuyo precio fue el asesinato, tortura, exilio y hambre, con el fin de ordenar la casa, la sociedad capitalista de explotación del hombre por el hombre.

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A treinta años de la tragedia que conmovió hasta lo más íntimo no solo a Chile, sino que a toda Latinoamérica, se observan una serie de procesos electorales que, no obstante, están manifestando el rechazo masivo y refrescante, popular y antiimperialista, al capitalismo en su versión neoliberal. Países como Venezuela, Brasil y Ecuador, pueden convertirse en algo peor que la tragedia, en la comedia. Los trabajadores y pueblos no podemos pasar por alto las lecciones de la historia, no debemos dejar de tener presente que no existe revolución, cambio social, sin toma del poder, sin revolución; que el Reformismo es la Antesala del Fascismo y no del Socialismo. La lejanía de los trágicos acontecimientos de Chile de 1973, la instalación de los gobiernos de Chávez, Lula y Lucio (instalaciones que desde un punto de vista marxista leninista no pueden menos que contar con el apoyo y simpatía de los comunistas, en tanto que se han dado bajo banderas de independencia y dignidad nacional, de la antiglobalización, de solucionar las demandas reivindicativas de mejoramiento de las condiciones de vida de las masas) está dando, sea o no su objetivo, sustento al análisis falso, revisionista, a los sueños que negando la necesidad de la revolución, de la destrucción del poder burgués, de la toma del poder por el pueblo y de la construcción del poder nuevo, Democrático y Popular, reverdecen las viejas y nunca comprobadas, a no ser en su sentido negativo, de las tesis oportunistas y revisionistas que hablan de ir paulatinamente colocando al Estado Capitalista al servicio de la "Independencia y Soberanía Nacional" y de la "Justicia Social". En Chile, tanto la llamada "Revolución Democrática" (que en el mejor de los casos podría ser vista como ampliación de la democracia burguesa, lo que por cierto en estos instantes es una bandera justa, pero en ningún caso como una "revolución"), como el supuesto "Poder Local" que hoy encuentra aliados en las teorizaciones confucionistas sobre los llamados "nuevos movimientos" (que como el zapatismo en México, parte del Movimiento de los sin Tierra del Brasil y de los piqueteros en la Argentina pretenden hacer realidad las tesis del economista escocés auto presentado como "marxista " John Holloway de "cambiar al mundo sin tomar el poder") son las expresiones más claras de los esfuerzos por oscurecer la visión de las masas, por alejarla del camino verdadero y único de la superación social, de la Revolución Nacional, Popular y Socialista. A 30 años del golpe de Estado militar fascista en Chile, debemos tener una lectura de clase de los intereses que representan los Chávez, Lula y Lucio, debemos de observar y apoyar todo lo que signifique despejar el camino a la clase obrera y a los pueblos en la lucha económica, reivindicativa inmediata y sobre todo por e1 poder. El problema planteado es cómo esos gobiernos cumplen con sus promesas y programas, de cómo sirven para una mayor y superior organización de las fuerzas revolucionarias, particularmente de los comunistas y no de cómo los trabajadores y pueblos esconden sus reivindicaciones inmediatas y principalmente su proyecto de poder popular, en bien de una pretendida estabilidad de gobiernos que en el mejor de los casos solo aspiran a "humanizar" la despiadada super-explotación capitalista de los trabajadores y la opresión nacional de 1os pueblos y naciones.

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El neoliberalismo y el golpe de estado fascista de 1973 Camarada Eduardo Artés Brichetti. Primer Secretario del Partido Comunista Chileno (Acción Proletaria) PC (AP) Nota de los editores: este artículo fue insertado en una de versión en formato digital para ser incluido en Internet, ahora, lo publicamos en la Segunda Edición escrita de 2003. En diversos artículos y trabajos, particularmente en "REFORMISMO ANTESALA DEL FASCISMO" , los comunistas hemos tratado profundamente las causas ideológicas y políticas que llevaron a los trabajadores y pueblos de Chile a enfrentar (desarmados ideológica, política y materialmente) al golpe militar fascista en 1973, y con ello la larga Dictadura de Pinochet, de la cual, por cierto aún, en el plano institucional (constitución política del 80) y económico (sistema neoliberal), se vive su presencia y herencia. Hoy nos referiremos brevemente al golpe fascista, como necesidad del capitalismo imperialista contemporáneo para imponer su salida del momento a su crisis general. En primer lugar; debemos tener presente que el sistema capitalista presenta, en términos generales, una gran contradicción entre el desenvolvimiento de las fuerzas productivas y las relaciones de producción; que lleva a que el sistema capitalista produzca más mercancías de las que puede vender, lo que deviene en una crisis de superproducción de mercancías, y al mismo tiempo, en una crisis de sub-consumo. Esta contradicción fue resuelta con 1a destrucción masiva de las fuerzas productivas "excedentes" de la siguiente forma: a) Primera Guerra Mundial. b) Gran Depresión de 1929-1933, y por la c) Segunda Guerra Mundial. Es importante tener presente que en medio de la Primera Guerra Mundial surge la Unión Soviética, de la Dictadura del Proletariado bajo la dirección bolchevique de Lenin y Stalin. Después, en la Segunda Guerra Mundial, aparece el Campo Socialista materializando un proyecto totalmente opuesto al de producción capitalista. En definitiva, esto influiría de manera poderosa en todo el mundo, e incluso, en la forma del propio Estado Capitalista, apareciendo el mal llamado "Estado de bienestar". El "Estado de bienestar" post guerra incrementó en alguna medida el salario como motor de la economía y estimuló la demanda, cosa ausente en el neoliberal de hoy, que tiene solo en el centro el aumento absoluto de ganancia o plusvalía a partir del empobrecimiento total de las masas trabajadoras. De cualquier forma, el “Estado de bienestar” incrementó "generosos" programas sociales, amplió los horizontes del mercado y la reproducción del capital. De un punto de vista político el “Estado de bienestar”, en su competencia ideológica con el socialismo, se vio forzado a mostrar una fachada "democrática", con sindicatos y partidos políticos que llevaran adelante algunas demandas sociales y políticas.

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Al final de la década de los 70', y cuando la Unión Soviética ya había cambiado de color, transformándose de potencia socialista en una potencia social imperialista, y además como consecuencia de la superproducción de mercancías, superproducción de capitales y a la superproducción de población, en relación a la demanda de capital, el sistema capitalista entró en una nueva crisis general; solo que esta vez, dado el desarrollo militar y de armas nucleares de las superpotencias imperialistas (poderío nuclear que fue usado para atemorizar y paralizar las luchas de Liberación Nacional de los pueblos oprimidos), se determinó que el camino no sería una tercera guerra mundial para destruir las fuerzas productivas excedentes, sino que se buscó la superación (sinceración capitalista neoliberalista) del llamado "Estado de Bienestar" y de los sistemas de capitalismo de Estado, revisionistas o ex socialistas. El golpe de Estado fascista de 1973 en nuestro país, bajo el acuerdo y los dictados del imperialismo yanqui a través del Fondo Monetario Internacional (FMI), y con toda la barbarie y criminalidad que se impuso (barbarie que se entiende como una necesidad por parte de los fascistas para impedir la resistencia a sus draconianas, antinacionales, antiobreras y antipopulares medidas), debe ser entendido dentro de la imperiosa necesidad de imponer, a cualquier precio, la nueva política económica del capital, el neoliberalismo como su política necesaria para la reproducción del capital financiero imperialista en la etapa senil del capitalismo. De cualquier manera, se debe tener presente que el Estado Chileno, inmediatamente anterior al golpe del 73', era un Estado con todas las características del de "bienestar", con gran desarrollo de las redes sociales y del movimiento obrero y popular, este último incluso al final, aspiraba a mucho más, aspiraba a la Revolución. Por las características señaladas, era imposible imponer el neoliberalismo, con todas las privatizaciones, aumento extremo de la explotación de los trabajadores, crecimiento de la pobreza, profundización de la ruina de los pueblos y del saqueo de las materias primas (que en buena parte estaban "nacionalizadas") sin el baño de sangre conocido y los años de dictadura. Esto era algo bien sabido por el imperialismo yanqui y sus sirvientes criollos de allí su actuación; lo que indigna es que quienes estaban a la cabeza del movimiento popular nunca lo entendieron así, el revisionismo, el pacifismo pequeño burgués, más una buena cuota de ignorancia y de seguidismo de lo que dictaba la traición en el poder en la ex URSS, les impidió hacer otra cosa que la que hicieron, y con ello , su propia derrota, y de paso la noche más larga, amarga y oscura de los trabajadores y pueblos de Chile.

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Una enseñanza histórica Nota de la segunda edición 2003: originalmente este artículo tenía como fin motivar la lectura de Reformismo Antesala del fascismo pero por su extensión y profundidad se decidió incorporar al texto como estudio previo. Muchas veces nos preguntamos para qué sirve la Historia, el estudio del pasado de la humanidad, qué sentido tendría en algunos momentos de nuestra vida (escuela) el tratar de saber fechas, hechos y acontecimientos; mas de alguno ha dicho "no me interesa, que me importa a mí lo que pasó antes, si yo quiero vivir el presente" (Primero hubo una Historia Natural, una Historia Económica, que en el siglo XVII, XVIII y XIX dieron paso al nacimiento de las ciencias modernas. Por lo demás la historia es tan vieja como la humanidad misma. Nota a la tercera edición: se considera al padre de la Historia a Herodoto, que vivió en la Grecia Helenística antes de nuestra era (Antes de Cristo). El llamado postmodernismo o las teorías "postmodernas" han dado como resultado una inconsciencia de nuestra gente respecto al verdadero rol de la historia; y lo que es peor, en la formación de profesores en esta área del conocimiento, dichas teorías han calado hondo, a tal grado que se pierde la posibilidad de entender el mundo de manera intelectiva, a través de estudio pequeños y concentración de las miradas en acontecimientos ínfimos y aislados unos de otros; no en vano hoy estamos en presencia de una historia que gira en torno a biografías, encargadas por los demás a los periodistas, quienes aparecen como los nuevos historiadores del siglo XXI. En resumidas cuentas la educación bancaria en la que gira la Reforma Educacional Chilena ha mermado a muchas ciencias y saberes, las ha delimitado e impedido la creación de personas críticas de su sociedad; críticas en el sentido intelectivo de la palabra y no de aquel fenómeno televisivo en el cual le pasan un micrófono a alguien y lanza una diatriba de imbecilidades, algunas pueden estar correctas, pero en la mayoría de los casos solo hay un descargo sentimental, no elaborado, no pensado ni en lo más mínimo; llevando a muchos a cometer errores que después no parecen tener remedio. A muchas ciencias las han reducido en las escuelas a un mero enseñar, pero no en términos científicos, sino en términos técnicos, convirtiendo a la Filosofía en una técnica de apoyo a los ramos de Lenguaje y Comunicación e Historia, además de centrar todo en una ética que dista mucho de ser algo abierto y holístico como lo "pretenden" los "Reformadores de la Educación Chilena''. Como si fuera poco las llamadas "ciencias duras" por la burguesía, como las Matemáticas, Física, Biología y Química entran en una órbita de dar todo por sentado y explicado, sin la posibilidad del cuestionamiento y el nacimiento y elaboración de nuevas teorías por parte del "educando" (estudiante), se produce una paradoja en la supuesta intencionalidad por parte de los “Reformadores" a que se produzca la interdisciplinariedad de las ciencias, en circunstancias que los programas impiden dicha relación, y más aún la sola separación de las Ciencias en Ciencias Humanas y exactas impide la interrelación. Todo es técnico y anticientífico. La Historia no está exenta de aquello, de hecho el afán de los "reformadores" por ver las cosas en torno a la no existencia de la verdad objetiva ha convertido a la ciencia madre de la Historia en una miserable técnica atentando contra uno de sus principales postulados o especies de axiomas históricos (Los Axiomas son aquellos elementos de las ciencias que no se discuten, ya que son los fundamentos que la conforman como tal.

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La palabra axioma proviene de las Matemáticas y se refiere a elementos como el punto que no se explica, sino que es un punto, nada más). Hay dos axiomas o postulados históricos que debemos resaltar en esta ocasión; el primero es el que dice relación con el aprendizaje histórico y su finalidad: La Historia se hizo para que los hombres no cometan los errores del Pasado; y en segundo lugar: Cada Hombre es presa de su tiempo y momento históricamente determinado. Analicemos estos dos postulados, en especial el primero, porque nos sirven para comprender la necesidad real que tiene el proletariado de leer, digerir y comprender nuestra historia reciente. En base a estos dos axiomas entenderemos la real necesidad e importancia de la lectura de Reformismo Antesala del Fascismo, pues nos lleva a la comprensión de lo que estamos planteando, la mirada de Clases, Proletaria y Revolucionaria. Pero bueno, sin más introducción adentrémonos en materia. La historia se hizo para que los hombres no cometan los errores del pasado Reformismo Antesala del Fascismo resume la experiencia histórica de nuestro país en torno a las ilusiones de los revisionistas y oportunistas, que engañan a nuestros pueblos respecto a la posibilidad según ellos, de llegar al Socialismo de manera “pacífica”, cosa que nos es ni cierta ni real. El Golpe Militar-Empresarial Fascista del 11 de septiembre de 1973 es el vivo ejemplo de que son solo ilusiones pero antes de la experiencia chilena, varios pueblos, naciones y trabajadores habían pasado por el mismo trauma, bajo sus propias circunstancias y momentos históricos, con sus propios reformadores, revisionistas y oportunistas. Que mejor ejemplo tocante y vivo para el proletariado chileno que el de la Guerra Civil Española, en la cual las izquierdas se enfrentaron ante el embate fascista de Franco y compañía, o el dramático caso de Indonesia en el cual murieron más de 500.000 izquierdistas y comunistas en la noche de los Cuchillos largos tras un golpe militar fascista en contra de los demócratas y luchadores por la Liberación Nacional de dicho país. Fuera de estas experiencias traumáticas que nos ha enseñado la Historia, en nuestro propio país la lucha de clases había tenido ya sus momentos trágicos para los trabajadores y pueblos de Chile. Solo debemos recordar como el mismo Ejército chileno y Carabineros de Chile mandatados una vez por los oligarcas terratenientes, otras por los burgueses industriales, previo a ello la plutocracia del período conocido como República Parlamentaria, y después con las asfixiantes políticas "democráticas" y populistas de Arturo Alessandri Palma, primero en 1920-1925 y después 1932-1938, las de los tres gobiernos radicales: Pedro Aguirre Cerda en 1938-1941 (murió en ejercicio del cargo), Juan Antonio Ríos (1942-1946) con la pasada de cuenta de Gabril González Videla (1946-1952), Carlos Ibáñez del Campo (1952-1958), Jorge Allessandri Rodríguez (1958-1964) y Eduardo Frei Montalva (1964-1970); ya habían masacrado una y otra vez al proletariado chileno. Para algunos ilusos de izquierda la Constitución Política de 1925 era una constitución democrática que representaba a los trabajadores, en circunstancias que fue impuesta al son de los sables, en cuyo proceso Alessandri debió renunciar, tras lo cual toma el poder Ibáñez conformando la primera dictadura chilena del siglo XX, prohibiendo la organización sindical a excepción de los controlados por el lbañismo. Ahí están los recuerdos del viejo EliasLafertte (éste fue uno de los fundadores del Partido Obrero Socialista junto a Luis Emilio Recabarren, que en 1922, y luego de conocer la Rusia de Lenin y Stalin, supera esta experiencia atrasada, dando un salto cualitativo conocido como el Partido Comunista de Chile PCCH) en su 209


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autobiografía "Vida de un Comunista", cuando nos relata cómo eran perseguidos por la Dictadura de Ibáñez. Después de eso, y tras la crisis de 1930 (Nos referimos a la Gran depresión Mundial de 1929, que repercutió en Chile en 1930 inaugurando las populares ollas comunes), en 1931 Ibáñez renuncia y el país queda en un desorden tremendo, tras el cual en 1932 Marmaduque Grove, militar de la Fuerza Aérea, inicia un proceso que denominaron República Socialista, cuya existencia duró 12 días; y OJO no hubo un solo balazo, llegaron al poder pacíficamente y... 12 días duró el sueño!!!, porque fueron aplastados por otros militares. El desorden termina con una elección "democrática" que ganó Arturo Alessandri Palma. En el gobierno de Alessandri la represión hacia los trabajadores fue incesante, allí murieron varios comunistas y militantes del naciente Partido Socialista de Chile fundado por Grove (Militar de la FACH); a tal grado llegó la represión de Alessandri en defensa de los intereses del Imperialismo norteamericano y la oligarquía nacional que aplastó, incluso, a los jóvenes NAZIS en la llamada Matanza del Seguro Obrero, en momentos previos a la elección de 1938, lo cual le sirvió al Frente Popular (éste estaba compuesto por el Partido Radical, el Partido Socialista y el Partido Comunista de Chile. Cabe señalar que la Política de los Frentes Populares fue una directriz de Stalin y el KOMINTERN -la tercera Internacional- y elaborada teóricamente por Dimitrov, para frenar el avance del nazismo en todo el mundo. El objetivo era hacer alianzas con sectores progresistas (o que así se autodenominaban) para aislar al enemigo nazi, avanzar hacia la construcción y fortalecimiento de la política revolucionaria del proletariado y llegar a la conquista del Poder Político; es decir un trampolín para la insurrección y lucha de clases abierta y franca, y en ningún momento darle el camino a la burguesía, participar y acomodarse en el gobierno burgués. Cabe señalar que Pedro Aguirre Cerda estaba lejos de ganar, y tras la Matanza del Seguro Obrero el candidato Ibáñez renuncia, en tanto que Gustavo Ross Santa Mana, candidato derechista y Seguro ganador, pierde la elección producto de este hecho) para llegar al Poder. Lo de Gabriel González Videla fue un chiste, llegó al Poder con ayuda de los "comunistas" del P "C" y después les dio la espalda, los dejó fuera de la ley y les persiguió tras aliarse a los EE.UU. La vuelta de Ibáñez al poder no en nada nuevo, la corrupción del Estado se lo permitió y los nacionalistas se vieron mejor parados para comenzar un trabajo interno dentro de las Fuerza Armadas, acrecentando el odio hacia los marxistas, pero además, ahora era contra todos los izquierdistas (Al respecto recomendamos un trabajo de la Historiadora Verónica Valdivia Ortiz de Zanste "El Nacionalismo Chileno a la casa o en las Fuerzas Armadas"). Otros hechos no menores tienen relación con los acontecimientos en Europa; nos referimos a la Guerra Civil Española (1936-1939) y la misma Segunda Guerra Mundial entre los años 1938 y 1945; hechos que a nivel mundial, y al igual que con la Revolución Rusa de 1917, provocaron simpatías en todo el mundo por uno u otro "bando". Así "nuestras" “Constitucionalistas” Fuerzas Armadas apoyaban de manera sentimental al bando de Franco (Fascista Español) y como si fuera poco "nuestro" ejército de instrucción prusiana, es decir alemana, ¡Tenía claras simpatías por los nazis del ejército Alemán dirigido por Hitler!, además esto era de conocimiento público y popular en esos años. Jorge Alessandri, comenzó en su mandato a elaborar el plan Norteamericano de la Alianza para el Progreso en nuestros campos, con la famosa Reforma Agraria, luego vino Freí Montalva quien la profundizó y ambos reprimieron a los campesinos que reclamaban de manera justa por el derecho a la Tierra; la matanza de Puerto Montt fue el caso más emblemático, hecho que después le costaría la vida al ministro del interior 210


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Edmundo Pérez Zucovich tras ser ajusticiado por la V.O.P. (La Vanguardia Organizada del Pueblo, fue un grupo radicalizado de izquierda, actuaba de manera terrorista e individual) en junio de 1971. Con Allende la cosa se desbandó, también hubo represión física, no de la magnitud de antes, pero recordemos que los tribunales seguían funcionando, desalojando pobladores e incluso dando muerte a más de un militante de izquierda, como Eladio Camaño del Partido Comunista Revolucionario, como también varios Mapuches. Pero el Gobierno de la Unidad Popular cayó en el peor error en que pueden caer los que se autodenominan revolucionarios: Ser idealistas, porque así cimentaron el camino a la derrota. Desde el 11 de septiembre de 1973 hasta el fin de la dictadura, en su parte formal, nuestros trabajadores y pueblos de Chile sufrieron la represión más fuerte de su historia; y en el período concertacionista la represión ha continuado, a tal grado que el ejemplo más emblemático de la actualidad fue el asesinato por parte de Carabineros de Chile en el Gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle a Daniel Menco, estudiante de la Universidad Arturo Prat de La Primera Región de Tarapacá. Se nos olvidaba hacer mención a otras matanzas clásicas de "nuestro ejército" y "nuestros" Carabineros, como fueron las del siglo XIX y principios de siglo XX en variadas huelgas: La de los Tranvías en 1888, la Huelga de la Carné en 1905, o la mayor matanza registrada de la época en la Escuela de Santa María de Iquique en 1907 (No se saben la cifras exactas, pero la mayoría concuerda en una cifra estimativa que bordea los 3.000 obreros salitreros asesinados en un par de horas, eso por parte baja, ya que se encontraban no menos de 15.000 personas en el lugar). Sin duda que los reformistas hacen omisión de nuestra historia, lo cual puede ser por dos razones: O no les interesa o nunca la aprendieron. Pero no seamos ingenuos y veamos la realidad como es, lo más seguro, y de seguro así es, los revisionistas y oportunistas si conocían nuestra historia; lo que los pone en un abierto camino de la traición por encaminar al proletariado y campesinado chileno hacia el suicido, la persecución y la tortura. ¡No nos pueden decir que no tenían contemplado aquello, o que nunca pensaron lo que iba a pasar, ya que los militares chilenos tenían un historial! ¡Perdón, ya tenían antecedentes! ... ¡Otra vez perdón!... No señores, las Fuerzas Armadas y de Orden chilenas no solo tenía historial y antecedentes, sino que fundamentalmente: ¡Un PRONTUARIO CRIMINAL contra los trabajadores y pueblos de Chile!!! Reformismo Antesala del Fascismo nos aporta un estudio innegable respecto a la realidad política chilena, la cual es una ley científica del Marxismo Leninismo, comprobado por Carlos Marx y Federico Engels en dos ocasiones memorables dentro de la Historia del Proletariado Mundial, a partir de lo cual solo debieron bastar esos dos ejemplos de sufrimiento y comprender el porqué de la necesidad de la Dictadura Proletaria y la conquista del poder Político para la construcción de la Democracia Popular y el Socialismo. En 1848-1851 en Francia los socialistas utópicos fueron aplastados por la burguesía y el bonapartismo; después se repitió la historia (no aprendieron de ella lo suficiente); y resulta que en la misma Francia, en el mismo París y como si fuera una verdadera ironía de la vida, ¡En el Mismo Hotel de Ville! (En estas dos historias, el Hotel de Ville y sus alrededores fueron el mismo escenario físico de los acontecimientos) fueron aplastados en 1870 los Comuneros de París (De ambos acontecimientos Marx escribió tres libros que de seguro lo debían haber leído los dirigentes del P "C" revisionista chileno. De aquello, una de dos, o no lo leyeron, lo cual hablaría muy mal de un autodenominado marxista, o lo leyeron y no entendieron nada, lo cual es peor. Lo libros aludidos son "Las Luchas de Clases en Francia, 1848-1851; el 211


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Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte" 1848-1851 y respecto a la Comuna de París, movimiento Comunista, Socialista y Anarquista que intenta tomarse el poder tras la caída de Napoleón III en 1870, un extenso documento llamado "La Guerra Civil en Francia". El proceso de Colonia en Alemania fue similar; y posterior a aquello, los bolcheviques fueron los únicos que comprendieron todo y no cometieron el error, lo superaron y avanzaron hacia la construcción del socialismo, Octubre de 1917). Si Chile había tenido Dictaduras, si más encima toda nuestra Historia como nación "Independiente" está plagada de hechos violentos, y con un descaro petulante nos hacen un alarde de ejemplo democrático, lo que nos lleva sin duda alguna, a pensar que aquí no hubo ingenuidad. El Estado Chileno se consolida después de una guerra Civil entre 1829-1830, luego en 1833 se impone la Constitución denominada Portalianas (Diego Portales no redacta la Constitución Política es trimistro y considerado, por muchos, fascistas y conservadores, por supuesto, como el constructor de la nación. Cabe señalar que se supone que sus ideas políticas quedan plasmadas en la Constitución) que llevó al país a dos guerra civiles más: 1851 y posteriormente la de 1859. Como si fuera poco, el siglo XIX chileno termina con otra Guerra Civil más, la que involucró al Presidente Balmaceda en 1891. El siglo XX es de Dictaduras Militares (Ibáñez, 1925-1931 y la Dictadura Militar-Empresarial Fascista de 1973-1990). También de otros Golpes de Estado, proscripciones políticas, represiones a los trabajadores etc. Entonces ¡CÓMO, PERO CÓMO NO ENTENDIERON NUESTRA HISTORIA! No es que no la hayan entendido, simplemente no eran revolucionarios, y de manera consciente o inconsciente, que para el caso es lo mismo, sirvieron a la reacción. La historia se hizo para aprender del pasado y no cometer los errores en el futuro, el proletariado y campesinado chileno no debe caer nunca más en esta tragedia y debe pensar que la única forma de superación del Estado Capitalista es mediante la toma y conquista del poder político total, en una verdadera Revolución Marxista-Leninista; mediante la vía insurreccional de masas que, por algo, nos enseñaron Marx, Engels, Lenin y Stalin. Cada Hombre es presa de su tiempo y momento histórico Algunos pueden usar este axioma histórico en favor de los reformadores, en favor de 1os revisionistas y oportunistas de la Unidad Popular, estableciendo que no fue el momento histórico para hacer la Revolución. ¿Pero que creyeron ellos, que Herodoto, historiador de la Grecia Antigua se iba a aparecer para decirles ahora ya? Y lo que es peor, otros piensan que el momento ya pasó y no se va a volver a repetir jamás. ¡Pero porque no comprenden la historia! Marx nos enseñó que la Historia es la Historia de las Luchas de Clases; por lo cual mientras hayan oprimidos y opresores la posibilidad cierta y real de revolución es constante. Durante la Unidad Popular hubo un momento en que la realidad objetiva produjo una crisis de gobernabilidad tal, en la cual la administración del estado burgués no se podía sostener por la vieja forma de gobernar; a esto se suma el hecho innegable de que el proletariado estaba presionando fuertemente para la superación revolucionaria de la vieja sociedad. Este fenómeno es el principio de una situación revolucionaria, el problema fue que la realidad subjetiva, en torno a la dirección del proletariado era errada. ¿Cómo no iba a ser el momento si habían marchas de kilómetros y kilómetros y la masas sentían que el socialismo estaba cada vez más cerca y era posible? En la actualidad, la realidad objetiva está acrecentándose nuevamente, contrario a los discursos presidenciales de acabar con la pobreza, las 212


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condiciones de trabajo miserables son cada vez mayores, la crisis económica que vendrá producto de los Tratados de Libre Comercio será tal que emergerá en su momento una nueva situación revolucionaria. Lo que debe quedar claro es que momentos y tiempos históricos objetivos se dan una y otra vez, lo que impone la necesidad de contar con el elemento subjetivo correcto. Ese elemento existe hoy, y es el Partido del Proletariado, la conciencia de la ciencia marxista-leninista hecha cuerpo vivo: el Partido Comunista Chileno (Acción Proletaria) PC (AP). El gobierno de Salvador Allende fue sobrepasado por las masas, lo que nos evidencia que quienes no comprendieron una vez más la historia, ahora respecto a este segundo postulado, fueron los reformadores. Y si el tiempo histórico nos había dicho en otra ocasión como se generaban dichas condiciones o momentos, es decir en que instante se generan los tiempos revolucionarios, quienes se desembarazaron de aquello y pensaron que podían escapar con ilusiones a la principal regla temporal de la historia, no solo eran desclasados ilusos sirvientes de la reacción, sino que además se creyeron los dioses del tiempo haciendo caso" omiso a la realidad histórica objetiva. Los principales culpables del golpe militar fascista no están solo en Washington, ni en el barrio alto de Santiago, no son solo los "Chicago Boys", tampoco son solo los curas y la oficialidad fascista, sino que también son los revisionistas y oportunistas que sembraron semillas ácidas en un campo fértil y deseoso de revolución, araron mal la tierra, porque no la sabían arar, intentaron construir una casa con cimientos de cartón, sembraron la ilusión y convirtieron los campos fértiles en cementerios. Los revisionistas y oportunistas no deben volver a tomar las riendas de la revolución, nunca más, porque ya sabemos, comprendemos y entendemos, no solo por nuestra historia nacional, sino porque también sobran ejemplos en la historia mundial, que sería tropezar con la misma piedra. Por eso Trabajadores y Pueblos de Chile no caed nuevamente en el juego macabro y suicida del Reformismo... que es la Antesala del Fascismo.

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Valoración de EMANCIPACIÓN PROLETARIA. Nuestra revista, EMANCIPACIÓN PROLETARIA, concuerda con los camaradas chilenos, en su trabajo Reformismo Antesala del Fascismo. Es un trabajo esencialmente educativo, que eleva el debate teórico en el continente latinoamericano. ¡Cuánto nos gustaría obtener otros documentos, similares a Reformismo Antesala del Fascismo, elaborados por partidos marxistas, con el objetivo de publicarlos en EMANCIPACIÓN PROLETARIA! Hacemos votos por ello.

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EL DERRUMBE DE LA UNIÓN SOVIÉTICA BAJO EL TRASFONDO DE LA INTERNACIONALIZACIÓN DE LA PRODUCCIÓN CAPITALISTA Stefan Engel, Presidente del Partido Comunista de Alemania (Marxista-Leninista) Nota del Consejo de Redacción de la revista Emancipación Proletaria: el estudio que a continuación se expone abajo, “EL DERRUMBE DE LA UNIÓN SOVIÉTICA BAJO EL TRASFONDO DE LA INTERNACIONALIZACIÓN DE LA PRODUCCIÓN CAPITALISTA”, fue extraído del libro Crepúsculo de los dioses sobre el “nuevo orden mundial”, de la autoría de Stefan Engel, Presidente del Partido Comunista de Alemania (Marxista-Leninista). Partiendo de la usurpación del poder en la Unión Soviética por una burocracia degenerada, en el XX Congreso de febrero de 1956, se restauró paso a paso el capitalismo en la mayoría de los países socialistas. La burocracia central en la dirección del partido, del Estado y de la economía, asumió el rol de clase dominante e impuso su dictadura burguesa sobre toda la sociedad como personificación colectiva y monopolista del capital burocrático. La Unión Soviética perdió su carácter socialista y se convirtió en un capitalismo monopolista de Estado burocrático de nuevo tipo. Si bien en 1960 la Unión Soviética todavía era el segundo poder económico más fuerte del mundo, detrás de los EE.UU. y delante de la Europa Occidental y el Japón, su fuerza económica cayó hacia 1990 a menos de un tercio de Europa Occidental y apenas más de la mitad con respecto al Japón. Desde la restauración del capitalismo las tasas de crecimiento de la economía soviética disminuyeron permanentemente. En los años de 1951 a 1955 eran, por término medio, anualmente de un 11,3 %; pero hacia el lapso de 1986 a 1990 bajaron a un promedio de 2,5 %. La pequeña oscilación hacia arriba, de 1966 hasta 1970, fue una excepción y tuvo su origen esencialmente en los Tratados con el Este. Ellos condujeron temporalmente a una activación relativa de la economía soviética debido al crecimiento del comercio con los países capitalistas occidentales. La base decisiva para el declive de las tasas de crecimiento fue el descenso de la productividad del trabajo en la producción industrial de la Unión Soviética. La alta productividad laboral socialista se derrumbó cuando en el proceso de la restauración del capitalismo su base, la conciencia socialista y la iniciativa de las masas, fue reemplazada más y más por el estímulo material, los métodos de acicateo capitalista y la competencia entre los obreros. Esto tuvo consecuencias nefastas, las que ya en 1972 Willi Dickhut señaló en su libro La restauración del capitalismo en la Unión Soviética: "Las direcciones de las empresas recurrieron a métodos muy sutiles para la obtención de ventajas materiales. Así se culpó a los obreros en parte por la planificación equivocada y las deficiencias en la ejecución del plan, a pesar de que ellos no habían participado de manera consultiva ni en la planificación ni en el control . Para no reducir con la pérdida de premios su salario ya bastante bajo, los obreros callaron ante la manipulación de la dirección de empresa. Esto socavó la moral proletaria y la conciencia socialista. Mentira y engaño, derroche de materiales y fuerza de trabajo, desorganización del mercado, retención de inversiones necesarias, datos falsos sobre los gastos de explotación y la capacidad productiva, empeoramiento de la calidad, etc.,

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terminaron por estar a la orden del día." (Willi Dickhut, La restauración del capitalismo en la Unión Soviética, tomo 1, págs. 213-214). Si bien de 1971 a 1975 la productividad laboral, según las cifras oficiales, todavía subió en promedio un 4,5 % al año, el incremento anual de 1981 a 1985 bajó a 3,1 % (Sowjetunion 1988/89 [Unión Soviética 1988-89], pág. 125). La descomposición y decadencia del capitalismo monopolista de Estado burocrático de tipo soviético saltaron a la vista. Lenin reveló una "tendencia a la descomposición que distingue a todo monopolio en el régimen de la propiedad privada sobre los medios de producción." (Lenin, El imperialismo y la escisión del socialismo, en Obras Completas, tomo 30, pág. 171). Los monopolios producen podredumbre y descomposición, pues eliminan la competencia. En el capitalismo ésta se orienta hacia la maximización de las ganancias, pero al mismo tiempo es fuerza motriz decisiva para revolucionar las fuerzas productivas. La tendencia a la descomposición fue particularmente destacada en la Unión Soviética, porque desde fines de los años 1950 la economía socialista planificada fue transformada en un sistema de planificación y control burocrático-centralista. Con la restauración del capitalismo se transformaron también las relaciones económicas exteriores de la Unión Soviética. Así, el "Consejo de Asistencia Económica Mutua" (CAME) se convirtió en un instrumento de pillaje neocolonial de los "países hermanos" revisionistas. Con el espacio económico del CAME la Unión Soviética socialimperialista ganó una autarquía relativa, se volvió relativamente independiente de los imperialistas occidentales y del mercado mundial dominado por ellos. En el CAME se debía eliminar ampliamente la competencia foránea y al mismo tiempo garantizar la dependencia económica de los demás miembros del CAME frente a la Unión Soviética. Esta seguía siendo aún la única economía nacional en el CAME con un desarrollo relativamente completo. Los demás países fueron obligados a comprar de ella las materias primas a precios exagerados y suministrar como compensación máquinas y otros bienes industriales por debajo de los precios del mercado internacional. Después de la crisis de Cuba, en 1962, y el cambio hacia la "política de distensión", el CAME fue integrado más y más en el mercado mundial. Esto agujereó cada vez más fuertemente la autarquía relativa. Entre 1970 y 1990 las exportaciones de los países del CAME crecieron vertiginosamente en el 463,4 %. Mientras que en 1970 todavía el 60,3 % de estas exportaciones se realizaron al interior del CAME, y se utilizaron para satisfacer las necesidades de los países miembros, en 1990 éstas sólo fueron el 37,8 %. Las altas tasas de incremento de la exportación hacia el Oeste, de más del 900% en los años 1970 hasta 1990, y el descenso paralelo de las tasas de crecimiento de la economía soviética, muestran la dependencia económica cada vez más fuerte de los mercados de venta occidentales. La Unión Soviética esperaba poder recuperarse del atraso tecnológico y ganar por puesta de mano a los rivales occidentales mediante sus actividades crecientes en el mercado mundial. Los imperialistas occidentales, por su parte, apostaron por la compenetración económica, política e ideológica para acelerar la restauración del capitalismo e integrar finalmente, por completo el espacio del CAME en el mercado mundial dominado por ellos. Al final ese cálculo les salió bien, la Unión Soviética perdió la lucha competitiva.

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Tabla 34* Desarrollo de las exportaciones de Europa Oriental (en millones de US$) Destino de las 1960 1970 1980 1990 Crecimiento exportaciones de 1970 hasta 1990 en % A los países 2.490 7.120 43.269 71.420 903,1 industriales del Occidente A los países en 780 3.930 32.406 33.896 762,5 vías de desarrollo Dentro de 8.120 18.390 78.714 64.980 253,3 Europa Oriental Total 12.890 30.520 155.115 171.944 463,4 exportaciones del CAME Total 5.563 12.800 76.449 104.177 713,9 exportaciones de la Unión Soviética Total 128.250 311.800 2.000.947 3.425.960 exportaciones del mundo Cuota de 10,1% 9,8% 7,8% 5,0% Europa Oriental en la exportación mundial *El número de esta tabla se corresponde con la secuencia de las tablas contenidas en el libro Crepúsculo de los dioses sobre el “nuevo orden mundial”. Fuentes: UN, Anuarios estadísticos; cálculos propios. Mientras que en los años 1970 y 1980 los grandes Estados industrializados occidentales colocaron su economía sobre bases modernas, introduciendo la automatización y la electrónica, la economía soviética cayó cada vez más en el atraso. En 1990 las computadoras soviéticas se encontraban a un nivel conseguido en el Oeste ya quince años atrás. En su libro ¿Acabó el socialismo? Willi Dickhut expuso sobre las causas de este desarrollo desigual: "El capitalismo burocrático con su régimen de comando unilateralmente centralista no podía, ni por aproximación, alcanzar la velocidad hoy general en la introducción de nuevas técnicas en la producción. Esto significó su condena a muerte y el desenmascaramiento de toda su fraseología." (¿Acabó el Socialismo?, pág. 99). Por consiguiente, la Unión Soviética pudo vender cada vez menos productos industriales. La cuota de la exportación del CAME en el mercado mundial se derritió del 9,8 %, en 1970, al 5 % en 1990. Además de ello, una parte creciente de esas exportaciones fueron materias primas energéticas; a fines de los años 1980 éstas se 217


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elevaron ya a dos tercios. Para la Unión Soviética fue un callejón sin salida, pues la tijera entre la caída de los precios para las materias primas y la subida de los precios para bienes industriales en el mercado mundial se abrió más y más. Si bien a inicios de 1985 una tonelada de petróleo crudo soviético todavía tuvo un valor índice de 100 relacionado a la importación de productos industriales de la RFA-, hacia fines de 1988 este valor cayó por debajo de 30 (Sowjetunion 1988/89, pág. 196). Desde mediados de los años 1980 se agudizó la lucha competitiva entre los imperialistas occidentales y el socialimperialismo soviético. Los bienes de exportación más importantes del CAME, tales como carbón, acero, textiles y productos agrarios, fueron gravados con enormes aranceles y limitaciones cuantitativas en el Occidente. Ni los EE.UU., ni los Estados de la UE, le concedieron a los países del CAME la denominada "cláusula de la nación más favorecida": los aranceles, tasas e impuestos para la exportación e importación fueron claramente más altos que los de los competidores occidentales. Aún más, los imperialistas occidentales introdujeron "listas de embargo", impidiendo así que los países del CAME pudieran comprar "mercancías estratégicas", tales como unidades de centrales informáticas. Además de ello, con una política cambiaria motivada políticamente las mercancías de los países del CAME en el mercado mundial fueron sistemáticamente reducidas por debajo de su valor. Debido a la agudización de la rivalidad de las dos superpotencias, pero también como compensación a los crecientes problemas de venta en el mercado mundial, la Unión Soviética concentró sus recursos económicos cada vez más en la carrera armamentista con los EE.UU. En 1987, según estimaciones occidentales, la Unión Soviética empleó el 18% de su producto interior bruto para el armamento militar. Al sector militar se dirigieron de siete a ocho rublos de los 10 gastados a fines de los años 1980 para la investigación y el desarrollo. El rol de la Unión Soviética como superpotencia militar fue la base política de poder de su predominio en el CAME. Al mismo tiempo, el complejo industrial-militar garantizó a los capitalistas burocráticos ganancias máximas calculables. La gigantesca hinchazón del presupuesto militar aceleró la podredumbre y descomposición del capitalismo monopolista de Estado burocrático de cuño soviético. Los revisionistas modernos o los neorevisionistas alegan siempre de nuevo, que la Unión Soviética se veía obligada a actuar debido a las actividades del Oeste y que fue ahogada mediante la carrera armamentista. ¡Esto pone los hechos patas arriba! Ningún poder del mundo pudo imponer su voluntad a la Unión Soviética mientras todavía era socialista. Sobre la base del entusiasmo revolucionario, del espíritu de sacrificio y de la conciencia socialista de las masas la Unión Soviética, en aquel entonces todavía socialista, salió fortalecida de la Segunda Guerra Mundial a pesar de que ella tuvo que sufrir la pérdida más grande en vidas humanas e inconmensurables destrucciones. Los defensores de Jruschov, Brezhnev y Gorbachov cierran los ojos ante el hecho de la restauración del capitalismo a fin de atribuirle a la Unión Soviética un papel de víctima, así como justificar también la traición al socialismo y la aberración histórica. La causa de la horrenda carrera armamentista fue el carácter imperialista de ambas superpotencias, los EE.UU. y la Unión Soviética, y su rivalidad. El sistema del CAME se desmoronó primero en su periferia, es decir en Polonia, Hungría, Checoslovaquia y la RDA. Estos países tuvieron el más alto grado de 218


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integración en el proceso de la internacionalización de la producción capitalista. En 1987, el "comercio occidental" de la RDA con los países de la OCDE ya ocupó el 31,2 %, de Hungría el 39 % y de Polonia incluso el 45,1 % (en comparación con el 41,2% del comercio con el CAME). Sobre esta base tuvieron a esos países por dos lados en aprietos. De un lado eran dependientes del sistema político del socialimperialismo soviético; por el otro, necesitaban la tecnología occidental que, a su vez, sólo pudieron pagar con divisas. Los Estados del CAME importaron instalaciones y otros bienes de inversión y los financiaron en medida creciente a través de créditos en caras divisas occidentales, los que no fueron cubiertos por las exportaciones correspondientes. En 1970, el endeudamiento de los países del CAME con el Occidente todavía fue de 6.500 millones de dólares. En 1989 ella creció 19 veces más, es decir a 124.500 millones de dólares. Tabla 35* Balanza comercial y endeudamiento del CAME (en millones de US$) 1970 1975 1980 1985 1989 Comercio Este/Oeste (países del CAME con Estados de la OCDE) Balanza -429 -4.941 203 -785 -6.553 comercial Unión Soviética Balanza -1.076 -11.420 -3.480 -1.478 -6.038 comercial CAME Deuda neta de divisas Unión 1.900 7.400 14.900 15.600 37.600 Soviética Polonia 800 7.400 23.500 31.800 37.600 Hungría 600 2.200 7.700 14.800 18.900 RDA 1.000 3.500 11.800 8.200 11.000 CAME en 6.500 28.800 78.000 88.700 124.500 total *El número de esta tabla se corresponde con la secuencia de las tablas contenidas en el libro Crepúsculo de los dioses sobre el “nuevo orden mundial”. Fuentes: Monatsberichte (Informes mensuales) del Instituto Austríaco para la Investigación Económica No. 4 de 1983, No. 5 de 1987 y No. 5 de 1990; The Economic lmplications of East West Trade and Technology Transfer (Las consecuencias económicas del comercio Este Oeste y de la transferencia de tecnología), www.wws.princeton.edu, 23 de diciembre de 2002. Desde comienzo de los años 1970 se desarrolló un déficit en el comercio exterior del CAME. A inicios de los años 1980 los países del CAME intentaron enfrentarlo reduciendo las importaciones. De esa manera se pudo disminuir la tasa de incremento del endeudamiento, pero al alto precio de la declinación de las inversiones y la conservación de las antiguas estructuras económicas ¡y esto en una situación, cuando a nivel mundial se invertía en gran escala en la microelectrónica y alta automatización! El resultado fue un retroceso drástico en la competitividad.

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El colapso de la Unión Soviética La decadencia del sistema de dominio burocrático-capitalista tuvo su punto de partida a inicios de los años 1980 con las luchas de masas de la clase obrera en Polonia. Los obreros polacos se rebelaron con huelgas y manifestaciones contra los aumentos de precios, lucharon por mayores salarios y la reposición de sus compañeros de trabajo despedidos. Las reivindicaciones políticas por el derecho de huelga, libertad de prensa y la admisión de sindicatos independientes caracterizaron más y más la escena. Esta lucha de clases de los obreros polacos fue una señal que no pudo ser desoída por las amplias masas en los otros países revisionistas. Por primera vez, desde la restauración del capitalismo, una clase obrera en lucha hizo tambalear al sistema burocrático capitalista. El 13 de diciembre de 1981 la lucha de clases en Polonia llegó a su transitorio punto culminante. Los capitalistas burocráticos establecieron una dictadura socialfascista bajo el general Jaruzelski. Se prohibieron huelgas y manifestaciones, se estableció una censura previa a todas las publicaciones y el tránsito de personas fue restringido. Esto fue, ante los ojos de todo el mundo, la declaración abierta del fracaso total del sistema burocrático-capitalista, el cual sólo podía mantenerse por medio de la violencia. En 1985, con la muerte de L. Brezhnev y el fin de la "era de Brezhnev", la crisis del capitalismo burocrático produjo la "era de Gorbachov". Desde entonces la Unión Soviética buscó una salida en la apertura más amplia frente a los Estados imperialistas occidentales. Se introdujo una reforma económica burocrático-capitalista y se abolió paso a paso el monopolio del comercio exterior. Esto cuestionó la existencia de la estructura burocrático-centralista de la Unión Soviética. Bajo los eslóganes de "glasnost" y "perestroika" Gorbachov intentó darle al ansiado desarrollo social un nuevo fundamento ideológico. Pero debido a que el objetivo fue una adaptación más fuerte al capitalismo occidental y una relajación de la autarquía del CAME, éste sólo podía ser una mezcla de revisionismo moderno y socialdemocratismo occidental, disfrazado de “moderna”. Esto fue acompañado de masivos anticomunistas contra Stalin y Lenin, disfrazados demagógicamente como crítica a las presuntas deformaciones sociales de la Unión Soviética socialista. El núcleo fue el ataque a la dictadura del proletariado, el fundamento político de toda sociedad socialista. Willi Dickhut escribió al respecto: "La clase obrera que ha destruido el poder del capitalismo que ha conseguido el dominio político, luchando, establece su propio Estado: la dictadura del proletariado. Este Estado no significa solamente dictadura en el sentido de represión a los elementos enemigos por parte de las clases anteriormente explotadas y reprimidas, sino también la más amplia democracia para los trabajadores, los anteriormente reprimidos y explotados. Por esto, dictadura del proletariado es sinónimo de democracia proletaria o socialista y ésta es «... un millón de veces más democrática que cualquier democracia burguesa» (Lenin, La revolución proletaria y el renegado Kautsky, Obras Escogidas, Editorial Progreso, Moscú, 1977, tomo IX, pág. 20); (Willi Dickhut, La restauración del capitalismo en la Unión Soviética, tomo 1, pág. 94). Con el "glasnost" y la "perestroika" sonó la hora del nacimiento del anticomunismo moderno, siendo precisamente el secretario general del PCUS, Michael Gorbachov, 220


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quien se prestó como testigo principal. Esto desencadenó en todos los partidos revisionistas una ola de cuestionamiento abierto a todos los fundamentos existentes hasta el momento y le vino de mil maravillas a los imperialistas occidentales. Apostaron a Gorbachov como portador de sus esperanzas y especularon a un nuevo reparto de las esferas de poder e influencia soviéticas. El anterior consejero de seguridad de los EE.UU., Brzezinski, opinó francamente sobre Gorbachov: "No podíamos imaginarnos un líder soviético mejor que el que tenemos. Abre la puerta a la descomposición del imperio soviético." (Periódico The Washington Times, del 6 de enero de 1990; traducción del inglés). Gorbachov no pudo cumplir las esperanzas de los capitalistas monopolistas burocráticos en la dirección del partido, del Estado y de la economía, quienes lo habían instalado en sus funciones: la crisis económica y política se profundizó imparablemente. La integración abierta de los Estados del CAME en el mercado mundial capitalista cayó más y más fuera de control y, debido a que los imperialistas occidentales libraban una verdadera guerra comercial y financiera, terminó en el desastre. A diferencia del aislamiento por varias décadas de la Unión Soviética, el socialimperialismo chino persiguió, desde el principio y con relativo éxito, el método de la integración controlada y dirigida en el mercado mundial capitalista. Esto tuvo diferentes causas: • Los capitalistas burocráticos de China, a diferencia de la Unión Soviética, no tenían la posibilidad de explotar neocolonialmente a otros países como a los del CAME. Por ello tuvieron que perseguir desde el principio una política de expansión económica. • La rivalidad entre las superpotencias EE.UU. y Unión Soviética permitió a China fortalecerse política y económicamente en una alianza temporal con los imperialistas occidentales. • Los imperialistas occidentales temían a las masas populares chinas educadas en la lucha contra el revisionismo durante la Revolución Cultural y por ello tenían el mayor interés en la estabilidad de China. Apoyaron la restauración del capitalismo con todos los medios a su alcance. Remitiéndose a ello, en la primavera del 2002, el entonces presidente del Estado chino, Jiang Zemin, congraciándose con los imperialistas occidentales, declaró: "Tengan en cuenta, por favor, que la estabilidad social no sólo es de interés fundamental del pueblo chino. También Asia y todo el mundo sacan provecho de ello. Uno puede imaginarse fácilmente lo que significaría el estallido de disturbios en China". (Revista Der Spiegel, No. 15 del 2002, pág. 160). A los imperialistas occidentales, por el contrario, les convenía absolutamente que la mayoría de los arraigados regímenes burocrático-capitalistas de los países del CAME fuesen derrocados por movimientos de masas democráticos. Un primer punto culminante fue la caída del muro de Berlín, el 9 de noviembre de 1989, el primer paso hacia la reunificación de Alemania. Luego siguió la disolución del CAME. En agosto de 1991 fracasó el intento de golpe socialfascista en Moscú, un último intento de restablecer el tradicional orden del sistema burocrático-capitalista. Con ello también 221


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fracasó el intento de Gorbachov de pasar controladamente del capitalismo burocrático al capitalismo monopolista de Estado de cuño occidental manteniendo, al mismo tiempo, el monopolio del poder de la burocracia del PCUS. El fin de la Unión Soviética socialimperialista fue sellado. Sin embargo, las "explicaciones" de los revisionistas modernos del DKP fueron completamente distintas. Durante décadas alabaron al capitalismo burocrático como "socialismo real" y difamaron como ''propaganda de la CIA" la crítica marxista-leninista a la restauración del capitalismo en la Unión Soviética. Presentaron la tesis de la decadencia de la Unión Soviética como resultado de la "contrarrevolución" o de la "infiltración desde fuera" a fin de justificar su obvia bancarrota. En un documento del revisionista Partido Comunista Alemán (DKP), del 2002, el comité ejecutivo del partido hizo un pronunciamiento aparentemente salomónico sobre las causas del "colapso" y del "derribo" del sistema de la Unión Soviética: "Hubo causas internas y externas, económicas, sociales y políticas, objetivas y subjetivas." (Erste Grundlagen zur Disk ussion und Erarbeitung eines Programmentwurfs [Primera bases para la discusión y elaboración de un borrador de programa], pág. 22, www.dkp.de/diskgrdl/, 24 de octubre de 2002). ¡Como si hubiera algún desarrollo social significativo que no se explicara por causas internas y externas! Este fundamental documento revisionista no mencionó ni una sola palabra sobre la decisiva causa interna de la decadencia del CAME: la revisión del marxismo-leninismo y la usurpación del poder por parte de la burguesía monopolista burocrática de nuevo tipo! Fue simplemente ridículo cuando, al concluir, la dirigencia del DKP escribió: "El hecho de que la Rusia soviética, así como luego también todos los demás países de orientación socialista, fueran amenazados desde el primer momento de su existencia por el poder concentrado del capital, formó parte de las causas objetivas externas de la derrota del socialismo en el siglo pasado." (lbíd., pág. 23). Es decir, según esta teoría revisionista, "el socialismo" habría sucumbido finalmente debido a la agresión y superioridad del poder capitalista. Sin embargo, el cerco capitalista, la infiltración y agresión hasta tramar de la Segunda Guerra Mundial en realidad no fueron capaces de vencer al socialismo. Por el contrario, éste se fortaleció bajo la dirección de Lenin y Stalin. Entre 1929 y 1955 la producción industrial soviética creció más de veinte veces, mientras que los países capitalistas ni siquiera pudieron duplicar su producción industrial y fueron afectados por la más profunda crisis económica mundial de 1929 a 1933. El socialismo sufrió su derrota en 1956, cuando la burocracia degenerada de modo pequeñoburgués logró usurpar el poder en el XX Congreso del PCUS. La restauración del capitalismo, que desde entonces se realizó paso a paso, envolvió al sistema de la Unión Soviética en contradicciones imposibles de resolver, las que finalmente, por ley inherente, desembocaron en su derrumbe. Con la restauración del capitalismo en la Unión Soviética y la degeneración revisionista de la mayoría de los partidos comunistas y obreros, el movimiento obrero marxistaleninista internacional sufrió su más grave derrota en el siglo XX. Hasta ahora no ha podido superarla por completo. Sin embargo, el derrumbe del sistema de dominio 222


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socialimperialista, de 1989 a 1991, creó la precondición para que la correlación de fuerzas entre el marxismo-leninismo y el revisionismo moderno se modifique nuevamente en favor del socialismo. Sin procesar a fondo la restauración del capitalismo y sacar conclusiones positivas de la degeneración revisionista será imposible dar lugar a un nuevo ascenso de la lucha por el socialismo. La integración completa de Europa Oriental en la producción capitalista internacional Después del colapso del CAME y de la disolución de la Unión Soviética en 1991, los antiguos países del CAME fueron integrados completamente en la producción capitalista internacional. Europa Central y Oriental, así como Asia Central, se convirtieron en una región interesante para la inversión de capital; las inversiones directas extranjeras aumentaron a saltos. Ya en 1991 fueron 2.570 millones de dólares, una suma 41 veces más alta que la del lapso de 1984 a 1989. De 1991 al 2000 las inversiones directas anuales crecieron otra vez a un valor once veces mayor, a 28.450 millones de dólares. El capital extranjero se utilizó sobre todo para conquistar nuevos mercados y comprar fábricas lucrativas. El valor de las ventas de empresas al extranjero subió de 27 millones de dólares, en 1989, a 15.990 millones de dólares en el 2000, ¡es decir, un valor 592 veces más alto! En ese contexto se debe tener en cuenta, además, que en la mayoría de los casos las empresas se vendieron muy por debajo de su valor. En la República Checa la Volkswagen AG adquirió Skoda, de lejos el monopolio más grande. Skoda sola hizo el 10% al comercio exterior checo. También nueve cadenas minoristas de las diez más grandes pasaron a propiedad extranjera. El 90 % de la prensa en las regiones occidentales de la República Checa pertenecían a consorcios de los medios de comunicación de Europa del Oeste. Puesto que gran parte de los productos de los anteriores países del CAME no podían seguir en la lucha competitiva internacional, la vieja estructura productiva quebró ampliamente. Los monopolios internacionales construyeron las plantas más modernas e inundaron con sus mercancías los mercados de los anteriores Estados del CAME. De 1990 a 1992 el rendimiento económico en Europa Central y del Este bajó en un 18,1% y en Europa Sudoriental en 31,4%. En los Estados bálticos el descenso perduró hasta 1994 y fue de un 53,5%. En los Estados de la CEI (Comunidad de Estados Independientes, unión de 12 ex repúblicas soviéticas, fundada en 1991), dominados por Rusia, el desarrollo económico negativo perduró hasta 1998. El rendimiento económico bajó en total en 58,2%. Pero esto no sólo se debió a la particularidad de los anteriores países del CAME, sino que fue, al mismo tiempo, expresión de una crisis estructural internacional que comenzó a inicios de los años 1990 debido a la nueva organización de la producción internacional. Esta tuvo efectos particularmente drásticos en los anteriores países del CAME. Tabla 36* Crecimiento económico en Europa Central y Oriental (producto interior bruto en tanto por ciento relacionado al año anterior) Países 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 223


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Polonia Rep. Checa Eslovaquia Hungría Eslovenia Europa central y oriental Estonia Letonia Lituana Estados bálticos Albania Bulgaria Macedonia Rumanía Europa sudoriental CEI

-11,6 -1,2 -2,5 -3,5 -4,7 -4,7

-7,0 -11,6 -14,6 -11,9 -8,9 -10,8

2,6 -0,5 -6,5 -3,1 -5,5 2,6

3,8 0,1 -3,7 -0,6 2,8 0,5

5,2 2,2 4,9 2,9 5,3 4,1

7,0 5,9 6,7 1,5 4,1 5,0

6,1 4,8 6,2 1,3 3,5 4,4

-6,5 2,9 -5,0 -2,9

-13,6 -10,4 -5,7 -9,9

-14,2 -34,9 -21,3 -23,5

-0,0 -14,9 -16,2 -13,5

-2,0 0,6 -9,8 -3,7

4,3 0,8 3,3 2,3

3,9 3,3 4,7 4,0

-10,0 -9,1 -9,9 -5,6 -8,7

-28,0 -11,7 -7,0 -12,9 -14,9

-7,2 -7,3 -8,0 -8,8 -7,8

9,6 -1,5 -9,1 1,5 0,1

8,3 1,8 -1,8 3,9 3,1

13,3 2,1 -1,2 7,1 5,3

9,1 -10,9 1,2 3,9 0,8

-3,7

-6,0

-14,1

-9,3

-13,8

-5,2

-3,5

Continuación… Países 1997 1998 1999 2000 Polonia 6,9 4,8 4,1 5,0 Rep. Checa -1,0 -2,2 0,2 2,0 Eslovaquia 6,2 4,1 1,9 2,0 Hungría 4,6 4,9 4,5 6,0 Eslovenia 4,6 3,8 4,9 5,1 Europa central y 4,3 3,1 3,0 4,0 oriental Estonia 10,6 4,7 -1,1 5,0 Letonia 8,6 3,9 0,1 4,5 Lituana 7,3 5,1 -4,2 2,2 Estados bálticos 8,8 4,6 -1,7 3,9 Albania -7,0 8,0 7,3 7,0 Bulgaria -6,9 3,5 2,4 4,0 Macedonia 1,4 2,9 2,7 5,0 Rumanía -6,1 -5,4 -3,2 1,5 Europa sudoriental -4,7 2,3 2,3 4,4 CEI 0,9 -3,5 2,8 5,9 *El número de esta tabla se corresponde con la secuencia de las tablas contenidas en el libro Crepúsculo de los dioses sobre el “nuevo orden mundial”. Fuente: European Bank for Reconstruction and Development (EBRO), Transition Report 2000 (Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo [BERD),Informe de transición de 2000). La velocidad y el nivel de la integración de los anteriores países del CAME en el mercado mundial fueron muy distintos. Polonia, República Checa, Hungría, Eslovaquia, Eslovenia, Letonia y Lituania fueron integrados lo más fuerte y rápidamente. 224


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Tabla 37* Inversiones directas del extranjero en los anteriores países del CAME de Europa Central y Oriental (acumuladas de 1989 a 2001) País Millones de US$ US$ per cápita Polonia 34.426 890 Republica Checa 26.493 2.570 Hungría 21.869 2.177 Kazajstán 11.001 741 Rusia 9.702 67 Rumanía 7.928 356 Eslovaquia 5.669 1.050 Croacia 4.744 1.065 Azerbaiyán 4.062 501 Bulgaria 3.961 491 Ucrania 3.866 79 Lituana 2.837 771 Letonia 2.798 1.200 Estonia 2.358 1.637 Eslovenia 1.847 925 Bielorrusia 1.315 132 Yugoslavia 1.110 130 Turkmenistán 1.043 189 Macedonia 888 444 Georgia 838 157 Albania 815 241 Uzbekistán 768 30 Armenia 642 213 Bosnia-Herzegovina 504 117 Moldavia 498 116 Kirguizistán 479 101 Tayikistán 153 24 Total 152.614 600 *El número de esta tabla se corresponde con la secuencia de las tablas contenidas en el libro Crepúsculo de los dioses sobre el “nuevo orden mundial”. Fuente: BERD, Transition Report Update 2002 (Informe de transición, actualización de 2002). Más de la mitad de todas las inversiones directas del extranjero le correspondieron a Polonia, República Checa y Hungría, aproximadamente 8 veces y media más que a Rusia. La mayor parte del capital extranjero -en cada caso más de 2.000 dólares per cápita- se invirtió en la República Checa y Hungría. Paralelamente, con el incremento de las inversiones del extranjero les fue posible a Polonia, Hungría y Rumania quintuplicar también el comercio con la UE entre 1990 y 1999 (véase Tabla 38). Ya en 1999 Polonia tuvo, con un valor de 28.980 millones de Ecus (euros), casi el doble del comercio con la UE que con Rusia. La cuota de los países de Europa Central y del Este en la exportación de la UE a países terceros aumentó de 5,6%, en 1989, al 13,4% en el año 1999.

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En el curso de la nueva organización de la producción internacional los imperialistas de la UE llevaron a la mayoría de los países de Europa Oriental a una nueva dependencia neocolonial. La UE, el FMI y el Banco Mundial dictaron las medidas políticas esenciales, con las cuales se debía imponer un amplio cambio estructural en los anteriores países del CAME. Así, en el año 2000, el FMI exigió de la República Checa, entre otras cosas, criterios considerablemente más severos en la concesión de prestaciones sociales, reducción de las pensiones y prestaciones sociales, la revalorización de la corona checa a fin de favorecer las exportaciones de la UE, etc. Rusia tuvo problemas muy grandes en la reestructuración de su economía. Heredó de la Unión Soviética la concentración en los suministros de materias primas. Petróleo, gas natural y metales constituyeron tradicionalmente casi dos tercios de las exportaciones rusas. Esta estructura sólo cambió poco. En el año 1999 la cuota de Rusia en las exportaciones mundiales fue de 1,7%; en 1990 todavía era el 2,0 %. Las importaciones bajaron de 2,4%, en 1990, a 0,7% en 1999. Aún en el 2002 más de 65% de la exportación rusa correspondieron a materias primas y básicas. Máquinas y equipos sólo constituyeron el 10,3%. Esto dificultó y retardó la remodelación científico-tecnológica y la integración en la nueva organización de la producción internacional. Tabla 38* Desarrollo del comercio de la UE con países terceros (exportaciones en millones de Ecus) Países 1980 1990 1995 1999 Comercio total 211.124 398.214 572.840 759.798 de la UE con países terceros Polonia 3.466 5.882 15.436 28.979 Hungría 2.038 3.763 8.729 18.574 Rumania 1.992 1.330 3.794 6.340 Bulgaria 931 1.030 2.052 2.694 Albania 70 131 518 690 Checoslovaquia 1.682 3.387 Republica 11.653 18.398 Checa1 Eslovaquia1 3.194 5.525 Unión 10.241 18.735 Sovietica2 Estonia 1.348 2.411 Letonia 939 1.661 Lituania 1.016 2.095 Ucrania 2.249 2.602 Bielorrusia 885 1.023 Rusia 16.081 14.775 Yugoslavia3 4.913 9.604 Eslovenia 5.178 6.917 Croacia 3.736 4.020 Macedonia 880 1.169 PECO4 15.093 24.260 58.682 101.664 *El número de esta tabla se corresponde con la secuencia de las tablas contenidas en el libro Crepúsculo de los dioses sobre el “nuevo orden mundial”. 226


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El 1"de enero de 1993 Checoslovaquia se dividió en la República Checa y Eslovaquia. 2 El 31 de diciembre de 1991 la Unión Soviética se dividió en Estonia, Letonia, Lituania, Georgia y la CEI (Comunidad de Estados Independientes, en aquel entonces de 11 Estados). 3 En junio de 1991 Eslovenia y Croacia renegaron de Yugoslavia, en septiembre de 1991 Macedonia, en octubre de 1991 Bosnia y Herzegovina. 4 "Países de Europa Central y Oriental" sin Rusia, Ucrania, Bielorrusia. Fuente: EUROSTAT (Oficina Estadística de las Comunidades Europeas). La industria de materias primas rusa está fuertemente monopolizada y, por razones estratégicas, Rusia sólo admite una cantidad muy restringida de capital extranjero. De todas las inversiones directas realizadas a nivel mundial en 1999 sólo el 0,3 % le correspondió a Rusia. A menudo grandes inversiones extranjeras en la industria transformadora fracasaron a causa del mercado ruso que más bien está contrayéndose en vez de crecer. Los monopolios rusos, sobre todo los productores de materias primas, actúan con creciente agresividad a nivel internacional. Los primeros en su ramo son el monopolio de gas ruso Gazprom y el consorcio petrolero Lukoil. En el año 2000 realizaron juntos aproximadamente el 10% del producto interior bruto ruso. Lukoil ya invirtió 3.200 millones de dólares en el extranjero y declaró expresamente que quería ascender a la posición de un "global player" (jugador global), de un monopolio internacional líder. En diciembre de 2000 Lukoil-EE.UU. adquirió la empresa estadounidense Getty Petroleum Marketing Inc., con 1.260 gasolineras. Entre 1998 y el 2000 Lukoil compró refinerías en Bulgaria, Rumanía y Ucrania. Al consorcio pertenece el 58% de la procesadora de petróleo Neftechim en Bulgaria, que realiza el 7% del producto interior bruto búlgaro. Rusia y otros países del anterior CAME juegan un papel particular para la industria atómica internacional. A fines de diciembre de 2000 la duma rusa modificó la constitución y derogó la prohibición, vigente hasta aquel entonces, para importar residuos radiactivos. En el boletín Greenpeace Nachrichten (Noticias de Greenpeace) se pudo leer al respecto: "El presidente Putin quiere importar 20.000 toneladas de residuos radiactivos de los EE.UU., Japón, Taiwán, Alemania y Bulgaria y cobrar 20 mil millones de dólares por ello. Con ese dinero Rusia quiere construir nuevas centrales atómicas y, según dicen, financiar medidas de saneamiento y de seguridad." (Greenpeace Nachrichten, No. 3 de 2002, pág. 4). Ya en el año 2002, en las zonas especiales de Mayak/Tschel-jabinsk, en los Urales del Sur, y en Krasnoyarsk, a orillas del Jenissei, se almacenaron miles de toneladas de basura radiactiva muy venenosa bajo condiciones espeluznantes. Esto llevó en ambas regiones a una masiva contaminación radioactiva del medio ambiente y causó miles de enfermos y muertos. Los monopolios energéticos internacionales aprovecharon inescrupulosamente este inmenso crimen, callado en gran parte ante el público mundial a fin de deshacerse de sus residuos radiactivos, pues en ningún lugar del mundo es posible su almacenamiento definitivo y los intentos de almacenarlos temporalmente se enfrentan en muchos países con una resistencia enconada.

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Rusia sigue siendo un poder imperialista mundial debido a su potencial militar todavía enorme. Aun si se realizaran los acuerdos de desarme acordados con los EE.UU., Rusia tendría, en el año 2012, 1.600 sistemas portadores de armas nucleares y hasta 2.200 cabezas nucleares. Además de ello, un millón de soldados en armas. En el año 2001 Rusia, con su eficiente industria armamentista, ascendió a la posición del exportador de armas más grande del mundo y desplazó a los EE.UU. de su posición líder. Su decadencia económica convierte a Rusia en un foco de particular inestabilidad, marcada agresividad y despiadada reacción. Con la rápida integración de los países de Europa Oriental en el sistema imperialista mundial Rusia perdió zonas de influencia esenciales frente a la UE, particularmente frente a Alemania. Sólo su potencial militar evitó hasta ahora que Rusia cayera en la insignificancia política o incluso se convirtiera ella misma en apéndice neocolonialmente dependiente del imperialismo occidental. El colapso de la Unión Soviética y del CAME produjo de todos modos una cosa: la estructura imperialista mundial comenzó a moverse. Se ha desencadenado la lucha entre los países imperialistas más poderosos y entre los monopolios internacionales por el nuevo reparto del mundo. El fin del sistema burocrático-capitalista de la Unión Soviética y del CAME creó el decisivo prerrequisito político para la nueva organización de la producción internacional.

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SECCIÓN 6 LUCHA IDEOLÓGICA

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LA CRÍTICA TEÓRICO-POLÍTICA DEL REVISIONISMO ES IRRENUNCIABLE Dr. Manuel Linares Primera nota aclaratoria. El pasado 5 de noviembre de 2013, con motivo de la resistencia, que se manifestaba en una de las fracciones en que estaba dividido el PCML, al proceso unitario que se había abierto, escribimos un documento a todos nuestros contactos electrónicos, bajo el título de “El PCML debe marchar hacia la reconciliación y reunificación de sus filas”. De inmediato algunos dirigentes de la confluencia de fuerzas denominada Izquierda Revolucionaria (IR), formularon críticas a las ideas contenidas en dicho documento, con una virulencia tal que lamentablemente cayeron en las ofensas puramente personales, procurando el cese compulsivo de la crítica marxista al revisionismo y al trotskismo. Para que nuestros lectores puedan seguir el origen y desarrollo de la controversia anunciada, hemos decidido transcribir el documento que le da génesis: “El PCML debe marchar hacia la reconciliación y reunificación de sus filas”. Veamos: “EL PCML DEBE MARCHAR HACIA LA RECONCILIACIÓN REUNIFICACIÓN DE SUS FILAS”

Y

Introducción Los grupos marxistas dominicanos y de izquierda, en sentido general, han sido víctimas de sucesivas divisiones. Estas divisiones y subdivisiones crean un contexto de desconfianza en la clase obrera, sobre las perspectivas de dichos grupos. En este trabajo demostraremos la hipótesis siguiente: las divisiones debilitan al partido revolucionario del proletariado, en la medida que reducen el número de militantes que los apoyan y los alejan de la clase obrera. Las divisiones son fomentadas esencialmente por prejuicios pequeño-burgueses ajenos totalmente al interés proletario y violentan los principios marxistas-leninistas de la construcción del partido. Breve repaso del proceso escisionista El Movimiento Revolucionario “14 de Junio” fue un gran instrumento de combate político de la revolución dominicana. Este instrumento, que nació a fines del decenio de los 50, durante la dictadura trujillista, a duras penas sobrevivió unos 10 años. Resistió la embestida de Trujillo, de la reacción criolla y del imperialismo, pero las divisiones de sus filas lo hicieron sucumbir. Entrada la década de los 70 el 1J4 dejaba de existir. De su seno, sin embargo, surgió la Línea Roja, también un gran instrumento de combate de la revolución dominicana, pero diferente a su fuente originaria, tuvo un definido carácter marxista-leninista desde su fundación. En sus primeros años de existencia sufrió una pequeña escisión, la “fracción sur”, que finalmente no la desangró. A fines de la década de los 70, la Línea Roja se funde con otras organizaciones marxistas, dando 231


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lugar a un poderoso instrumento de combate de la revolución dominicana, es decir, el Partido de los Trabajadores Dominicanos (PTD). De allí se derivó una gran lección; grupos marxistas relativamente pequeños se funden en una sola organización y dan lugar a un partido poderoso con existencia nacional, por tanto, diferente a la división, la unidad no debilita, la unidad fortalece y hace grande a partidos pequeños. Prontamente el PTD sufre una grave escisión que lo expulsa de la primera fila en cuanto a la principal fuerza de izquierda en la República Dominicana; las dos fracciones en que se dividió jamás pudieron recuperar la principalía que le otorgó un partido unido. Quedó confirmado, la división debilita. El Movimiento Popular Dominicano (MPD), después de la guerra de abril de 1965, compite con el 1J4, por la principalía en el movimiento de izquierda dominicano; al pasar un núcleo importante de dirigentes del 1J4, hacia el MPD, la competencia se arrecia. La fusión de los catorcistas anti-tranformistas con el MPD, fortaleció grandemente a este partido. Finalmente cuando el 1J4 desaparece, al término del decenio de los 60, el MPD pasa a ejercer un liderazgo casi absoluto en la izquierda dominicana. Divergencias tácticas, en el seno del MPD, alrededor de la Conferencia “Hilda Gautreaux”, provocan una escisión en el Partido, pero no pone en riesgo la existencia de la organización. Posteriormente se va a verificar una aguda contradicción entre los llamados legalistas y los no legalistas, que concluye con la salida de éstos últimos; el otro sector se quedó con el MPD, pero igualmente se fraccionó del siguiente modo: grupo El Men, el Núcleo y el PCT. El primer grupo conservó las siglas del MPD, que ahora acaba de fraccionarse en tres: MPD Alfredo, MPD Monchín y MPD Fidel. En estos momentos el MPD vive una situación grave de muerte a causa de la maldita división. Ésta lo llevó de principal fuerza de izquierda a ser una fuerza secundaria. Debemos decir, en adición, que la unidad político-orgánica de varios grupos marxistas, en el decenio de los 80, dio lugar al poderoso Bloque Socialista, que tuvo una influencia en el movimiento obrero-campesino de primer orden. Pero lo bueno no dura, desapareció. En el presente siglo XXI, segundo decenio, estamos presenciando, no una división, sino una fusión de dos organizaciones, Alternativa Revolucionaria (AR) y Movimiento Patria para Todos (MPT), que dará lugar a un partido de izquierda antiimperialista. ¿Cuál será el resultado? Obviamente un partido mucho más fuerte, con presencia nacional. Queda confirmado la unidad fortalece, la división debilita. Conclusión: la división no fortaleció a las organizaciones marxistas analizadas, todo lo contrario, las debilitó. En cambio, cuando llevaron a cabo procesos integracionistas o fusionistas, salieron fortalecidas. La división es un cáncer que destruye los partidos revolucionarios. El dogma de la división En la República Dominicana la división de la izquierda quiere ser justificada en base al principio de que el partido proletario se fortalece en la medida que se depura de sus elementos oportunistas.

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Ciertamente en la medida que el partido derrota y expulsa los elementos que intentan introducir en su seno la ideología oportunista del revisionismo, del trotskismo, del revolucionarismo pequeño-burgués, etc., en esa medida su fundamentación marxistaleninista tiende a afianzarse. Ahora bien, en la República Dominicana, lo que ha ocurrido es todo lo contrario. Muchas divisiones son fomentadas en base al criterio del jefismo, en base al liderazgo pequeño-burgués. No se producen debates internos que tiendan a esclarecer la esencia de las contradicciones. No se convocan eventos internos donde se discuta de manera civilizada los puntos de vista contradictorios. Habitualmente se recurre a la violencia física, a la confección de expedientes falsos para desacreditar a los camaradas que sustentan posiciones divergentes. El jefismo no tolera estar en minoría en ningún evento interno, de inmediato recurre a la división. Violación de la doctrina marxista-leninista La pequeña burguesía es una clase social, que en términos de la práctica política, se caracteriza por portar posiciones desesperadas. No es paciente. No concibe la revolución como resultado de un trabajo constante y consciente en el seno de la masa obrero-campesina. Por tanto, cuando nuestros camaradas se ven influidos por el modo de pensar pequeño-burgués, no son capaces de librar una lucha ideológica prolongada frente a otros camaradas que sustentan posiciones contrarias. Rápidamente provocan la ruptura orgánica. No saben que la división orgánica es el último recurso al cual se debe acudir en caso de la presencia de una contradicción aguda en el Partido. Cuando nuestros camaradas actúan de esa manera violan el marxismo-leninismo. Veamos. Al nacer el socialismo marxista, éste tuvo que librar una áspera lucha frente al socialismo acientífico. Pero a Marx y a Engels, nunca se le ocurrió dividir la Internacional Comunista. Libraron la lucha interna allí hasta derrotar las corrientes que le adversaban. Cuando el partido proletario alemán hizo notables concesiones a la concepción burguesa, en la elaboración de su programa, ni Marx, ni Engels, procedieron a dividirlo. De ninguna manera. Más bien recurrieron a la crítica teórica, la cual quedó plasmada para la historia universal en Crítica al programa de Gotha. Lenin, no fue partidario de la división del movimiento comunista ruso, tampoco del movimiento comunista internacional, al contrario, a fines del siglo XIX, encabezó los esfuerzos para unir a los comunistas en un solo partido, que adoptó el nombre de Partido Obrero Social Demócrata Ruso (POSDR). En este partido, Lenin tuvo que librar una lucha prolongada contra todo tipo de corrientes oportunistas, que se agruparon en el menchevismo (minoría), siempre levantando la unidad del partido; dicha lucha interna concluyó con la victoria definitiva del leninismo, pero Lenin nunca promovió la división del POSDR. Los que promovían la división del POSDR, en la práctica, fueron los mencheviques. Así, mientras la inmensa mayoría de los organismos del Partido, en el año 1905, convocaron la realización del III congreso del POSDR, conforme a los estatutos del Partido, los mencheviques escisionistas convocaron un evento similar con el fin de dividir el POSDR. Posteriormente fue realizado el IV congreso de unificación. Los mencheviques haciendo maniobras orgánicas, al margen de los estatutos, lograron tener mayoría en dicho congreso. ¿Qué hicieron los leninistas, dividieron el POSDR, al estar en minoría en el IV congreso? De ningún modo. Asistieron al congreso, siendo 233


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minoría, en los debates teóricos demolieron al menchevismo, aunque éste con una mayoría mecánica impuso sus posiciones. Si el leninismo hubiese sido pequeño-burgués ahí mismo el POSDR quedaba escindido. Pero no ocurrió así. En el año 1907 se lleva a cabo el V congreso del POSDR, en el que salió victoriosa la línea del marxismo revolucionario levantada por el bolchevismo. El desarrollo de la revolución durante el período 1905-1907, confirmó la certeza de la concepción táctica del bolchevismo, del leninismo, por tanto, el V congreso no hizo sino reconocer lo que la práctica había demostrado. La victoria la otorgó no la división, la otorgó la perseverancia en una línea proletaria, marxista, inconciliable con el oportunismo. La historia del bolchevismo (mayoría) fue la unidad del Partido sobre los principios marxistas. La historia del menchevismo (minoría) fue la división del Partido. La experiencia del PCML En el año 1988 nace el Partido Comunista Marxista-Leninista, en la República Dominicana, bajo el esfuerzo de un pequeño núcleo de revolucionarios proletarios liderados por el camarada Leopoldo Grullón. Poco a poco esta organización fue tomando cuerpo. Tenía su Comité Central y algunos organismos de base tanto en la ciudad capital como en determinadas provincias del país. Desafortunadamente el camarada Leopoldo Grullón fallece y posteriormente sobreviene una división que contribuye notablemente a su estancamiento y retroceso. Nuevamente se presenta la misma situación: la unidad fortalece, la división debilita. En el PCML donde estamos militando un pequeño grupo de marxistas-leninistas, han surgido dos contradicciones que se deben tratar adecuadamente para que no generen nuevos traumas. Primera contradicción. Ésta se encuentra expresada en la confrontación interna entre el trotskismo y el marxismo-leninismo. La existencia de esta contradicción ha provocado un intenso debate interno y público. Nuestro trabajo teórico “De cómo el trotskismo embiste a Lenin y a Stalin y desfigura el marxismo en la República Dominicana” y “El PCML responde el documento de Doña Milagros”, este último de la autoría de la Comisión Central de Reorganización del PCML, le asestaron un golpe demoledor al trotskismo que intentaba aposentarse en nuestro Partido para luego engullírselo. Esta contradicción fue resuelta con un saldo favorable a favor del marxismo-leninismo. Desafortunadamente Doña Milagros se ha alejado, pero seguimos respetándola e igualmente a su distinguida familia. Naturalmente el PCML no desea que el trotskismo se incube en su seno. Nuestra doctrina es la marxista-leninista. Exigimos que el trotskismo se mantenga bien distante del PCML. Segunda contradicción. Ésta se concretiza en dos puntos de vista opuestos: el punto de vista unitario y el punto de vista escisionista. Se necesita una reunificación de la familia del PCML. El fraccionamiento que sufrió el PCML hace unos años debe ser subsanado con la reconciliación de las partes encontradas. Las diferencias deben ser discutidas en los organismos del Partido, ateniéndonos al centralismo democrático leninista. Oponerse a la reunificación es fomentar la división, que precisamente debilita y aniquila a los partidos revolucionarios.

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El punto de vista unitario propugna por la reunificación, la reconciliación, la unidad total del PCML para que se desarrolle, para que crezca y adquiera una dimensión nacional. El punto de vista escisionista, no quiere la reunificación, no quiere la reconciliación, no quiere la unidad total del PCML. Es un punto de vista repleto de prejuicios pequeño-burgueses, que le hace un daño tremendo al Partido y a la revolución. En un partido revolucionario los asuntos personales son accesorios. Jamás deben ser colocados en primer lugar. Los asuntos políticos e ideológicos son esenciales. Siempre los debemos colocar en primer lugar. La reconciliación no debe ser atacada en base a asuntos personales, hay que analizarla en función de si debilita o fortalece el Partido. Indudablemente lo fortalece, pues la unidad proporciona de manera instantánea una mayor cantidad de militantes y exige una mayor dedicación al Partido para aspirar y conservar puestos de dirección. La competencia interna se acrecienta, dando lugar al desarrollo del Partido. El divisionismo posee espíritu de círculo, de grupillo. No genera contextos de amplitud, sino de estrechez. El divisionismo no quiere competencia interna, desea que el Partido vuelva a la situación anterior: no había organismos, cada quien hacía lo que le venía a la mente. Pero volver a esta situación es engañar al proletariado. Es enarbolar siglas sin contenido, sin organismos ni de dirección ni de base. Subrayamos es un engaño al proletariado. Llevemos a cabo la reconciliación, preparemos la conferencia de reunificación y desarrollemos el 1er. Congreso del PCML, en el que se debatirán las diferencias y actualizaremos su programa y lo dotaremos de estatutos. El punto de vista unitario triunfará. El punto de vista escisionista fracasará.

Segunda nota aclaratoria. Los señores Abad y Pastor criticaron el documento “El PCML debe marchar hacia la reconciliación y reunificación de sus filas”, que transcribimos arriba. El primero formuló diversas interrogantes. El segundo pasó abiertamente a la ofensa personal. El documento que se expone más abajo, fue publicado el 7 de noviembre del año 2013, es la respuesta a las preguntas del señor Abad. LAS CRÍTICAS DE ABAD Y PASTOR Dr. Manuel Linares Parte I He leído con particular atención las críticas que ustedes me formulan, especialmente las interrogantes de Abad, con motivo de mi documento "EL PCML DEBE MARCHAR HACIA LA RECONCILIACIÓN Y REUNIFICACIÓN DE SUS FILAS". Al señor Abad aparentemente no le agradó el hecho que, en el citado documento, no se analizara lo que él denomina esfuerzo unitario reciente encarnado en Izquierda Revolucionaria (IR). Su exclusión no fue adrede, pues también otras iniciativas quedaron fuera del análisis, tales como "La Unidad del Pueblo", "Frente Amplio". “FR, 235


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Fidelio y Alianza País” y otros. No hay nada de particular. De todos modos seamos un poco más específicos. IR proviene del Proyecto Unitario de las Izquierdas Revolucionarias. Conocido es su folleto, del proyecto unitario, donde se plantea que ¡Renace la esperanza! De hecho IR heredó, dicho folleto, habida cuenta que todavía lo distribuye. El contenido del folleto se queda muy a la zaga de la bella exclamación ¡Renace la esperanza! Apenas es una retahíla de cosas sin una galvanización teórica. Si en verdad ¡Renace la esperanza!, el documento constitutivo debió representar una ruptura radical con el pasado. ¿A cuál pasado nos referimos? A la ausencia de la debida fundamentación teórica de nuestras posiciones; al contrario reforzó ese triste pasado. ¿Qué se ocultaba con esta postura? Simplemente la carencia de una teoría revolucionaria en la matriz constitutiva. La ausencia de una teoría revolucionaria, en el Proyecto Unitario, no fue fortuita. Emanó de la hegemonía que allí muy tempranamente ejerció el revisionismo de “izquierda”, que antes de entrar el siglo XXI, frente al derrumbe del social-imperialismo soviético, ya estaba estructurando su “teoría” anti-marxista en concordancia con el dependentismo, cuyos rasgos más grotescos quedaron patentizados en la negación del partido proletario, la alianza obrero-campesina y la existencia de la clase obrera como clase dirigente de la revolución, ensalzados y relievados por Narciso Isa Conde en sus libros. El plenario de Bonao no vino sino a fortalecer la confusión ideológica que envuelve a IR. La declara comunista, pero no quiere que hablen de la construcción del partido proletario, la alianza obrero-campesina y la existencia de la clase obrera como clase dirigente de la revolución. Luego, su socialismo, su comunismo, es de naturaleza pequeño-burguesa, como manifestación del sismondismo y del proudhunismo, hijos del siglo XIX, recreados en el siglo XXI, por el revisionismo que hegemoniza a IR. Debemos, entonces, exclamar: ¡Renace el pasado!, perdón, ¡¿renace la “esperanza”?! IR dice: “soy socialista”, sin embargo, solamente escoge frases sueltas de la teoría socialista y desecha lo esencial, lo cardinal. Cuando una organización adecúa el marxismo a su particular interés, le queda poco para caer en el pozo del revisionismo, puesto que este flagelo es eso precisamente lo que hace, adulterar el marxismo para adecuarlo al interés de la burguesía. En el plano de las concepciones tácticas, las posiciones anti-marxistas de IR se hacen más evidentes. IR cree mucho en el heroísmo individual, en la sustitución del papel estelar de las masas en la historia, por el arrojo individual. Hace galas del tremendismo y la imprudencia. Repite viejos errores que pensábamos que estaban superados. Las dos jornadas de protestas desplegadas en abril y en octubre, respectivamente, en el presente año, confirman elocuentemente nuestras aseveraciones. ¿Cómo es posible que en el segundo decenio del siglo XXI, estemos evaluando una jornada de protesta en función de unas que otras movilizaciones barriales de militantes y activistas? IR aparentemente piensa que la revolución avanza con micromítines. ¡Oh, cuánta falta de creatividad! IR, en su relación con las demás organizaciones revolucionarias, destila sectarismo por todos sus poros. En la izquierda dominicana hay cuatro bloques. 236


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1. FR, Fidelio Despradel, una gran cantidad de ex-militantes de grupos revolucionarios, aliados a Alianza País. 2. Revisionistas, trotskistas, emepedeístas y grupos locales democráticos, agrupados en IR. 3. Frente Amplio. 4. AR-MPT. El MPD-Monchín y el PCML no están ubicados en ninguno de los cuatro frentes arriba enunciados. (Nota: recuérdese que este trabajo fue publicado antes de la unificación del PCML; en los actuales momentos el PCML unido forma parte del Frente Amplio). Con la responsabilidad que nos caracteriza aseveramos que el bloque más sectario es IR. Piensa que el único bloque verdaderamente revolucionario es el suyo; los demás son ubicados en la izquierda reformista. De modo que en vez de fomentar la unidad promueve la división. Como se ve, señor Abad, IR no debe ser tomada como un prototipo del esfuerzo unitario de la izquierda dominicana, por la confusión ideológica que tiene, su indefinición y las concepciones tácticas erradas que sustenta. En otra entrega seguiremos estudiando las críticas formuladas, por Abad y Pastor, a nuestro documento.

Tercera nota aclaratoria. El 11 de noviembre del año 2013, fue publicado la segunda parte del documento “Las críticas de Abad y Pastor”, que a continuación transcribimos. LAS CRÍTICAS DE ABAD Y PASTOR Parte II En fecha de 07/11/2013, publicamos la Parte I, de este trabajo, “LAS CRÍTICAS DE ABAD Y PASTOR”, en la que empezamos a aclarar la queja del señor Abad, sobre el por qué, el suscrito, no había analizado, en el citado trabajo, la experiencia unitaria reciente encarnada en Izquierda Revolucionaria (IR). En esta parte II profundizaremos el análisis referido a la naturaleza de IR. Continuemos: El folleto ¡Renace la esperanza!, fue la carta de presentación del Proyecto Unitario de las Izquierdas Revolucionarias, que aun cuando presenta evidentes deficiencias teóricas, delata la esencia progresista, democrática y anti-imperialista del mismo. Ahora, cuando ese proyecto sufre un fuerte desgajamiento de fuerzas revolucionarias y democráticas, entre las que se destacan Alternativa Revolucionaria, Partido Boschista, La Multitud, Los Unitarios de San Francisco de Macorís y La Coordinadora Patriótica, y adquiere el nombre de Izquierda Revolucionaria (IR), bajo la dirección total de Narciso Isa Conde, sufre una profunda metamorfosis que muta su esencia progresista en revisionista.

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¿Cómo podemos probar tan osada aseveración? Del siguiente modo. Analicemos el problema en el plano teórico. En el mes de octubre del año 2012, se produce el pleno de dirigentes que da lugar al nacimiento de IR, mediante los denominados “Acuerdos de Bonao”. Cuando leemos a fondo estos acuerdos de inmediato notamos la ponzoña del revisionismo. En el periódico Convite, No. 1, febrero 2013, que suponemos es el órgano de propaganda de IR, a pesar de que en ninguna página se testimonia ello, en las páginas 67, se lee lo siguiente: “1. Tenemos una visión común sobre la necesidad de enfrentar con determinación el capitalismo y el imperialismo actual, y de luchar por una alternativa socialista camino a la sociedad comunista,... “Somos, en consecuencia, socialistas, comunistas…”

revolucionarias/os

antiimperialistas,

anticapitalistas,

¡Excelente, muy bien por IR, pues ha definido su camino socialista! Pero una simple proclamación no implica que esta confluencia sea de naturaleza comunista. El socialismo premarxista simpatizaba con el comunismo; la crítica sismondista, con su romanticismo económico, puso al descubierto algunas lacras estructurales del capitalismo; Proudhon se auto-llamaba socialista; Bernstein pronunciaba los vocablos socialismo y comunismo e igualmente el renegado Kautsky, Trotsky, Jruschev, Brezhnev, Gorbachev, entre otros, hacían uso del buen nombre del comunismo. Ahí no es dónde se presenta el problema. En verdad, el tranque se presenta cuando se trata de definir el camino que conduce al socialismo y al comunismo y con qué instrumento se debe trillar dicho camino. He aquí cuando queda al descubierto la cara revisionista de IR. “6. Todos/as tenemos la determinación –dice IR- de construir juntos/as una fuerza revolucionaria conductora y articuladora de las luchas de clase y de los combates populares en dirección a crear el contrapoder de las fuerzas del trabajo, la exclusión social y las discriminaciones de todo tipo, así como a desarrollar la cultura contra el capital, en dirección a la liberación nacional y social, al poder popular alternativo y a la construcción creadora del socialismo y el comunismo. “Esto es: la voluntad de crear un partido, un movimiento, una nueva vanguardia, una fuerza conductora unificada…, con la capacidad articuladora y tecno-científica necesarias para imprimirles poder transformador a las diversas luchas sociales, culturales, políticas que apunten contra este sistema dominante afectado por una crisis integral. “Está pendiente discutir sus características, procesos, modalidades y métodos de construcción,…” ¿Qué es lo que dice IR sobre el partido? Asevera que tiene la determinación de construir una fuerza revolucionaria conductora y articuladora de las luchas de clase y de los combates populares; que tiene la voluntad de crear un partido, un movimiento, una nueva vanguardia, una fuerza conductora unificada; etc., etc. ¡Todo esto no es más que palabrería hueca, expresiones seudorrevolucionarias! 238


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Las palabras vanguardia, revolucionaria, conductora, unificada, no son más que eso, palabras, con el fin de seducir a incautos, puesto que lo primero que se debe plantear cuando se habla de la construcción de una vanguardia revolucionaria, es definir el carácter de clase que va a tener esa vanguardia. ¿Aspiran los comunistas a la edificación de cualquier vanguardia? Evidentemente no. Aspiran a que esa vanguardia posea un sello de clase proletario, que represente los intereses de la clase obrera, la clase social llamada a sepultar el capitalismo. Pero la IR como un bloque pequeño-burgués, pintado de comunista, elude hablar del carácter de clase del partido que va a construir; prefiere irse por la tangente sin ir al grano. Su “vanguardia revolucionaria” es una vanguardia pequeño-burguesa, lo que entra en contradicción con su pretendida meta socialista, habida cuenta que la pequeña burguesía no puede construir el socialismo. El socialismo es construido por la clase obrera. De modo que cuando IR amalgama pequeña burguesía y socialismo, revisa la teoría marxista-leninista, cayendo estrepitosamente en el abismo del revisionismo. Es esta una de las razones, por la cual, el bloque IR ya se ha convertido en un preso de confianza del revisionismo. Vista la “vanguardia” que desea construir IR y visto el carácter de clase pequeñoburgués que habría de ostentar esta “vanguardia”, pasemos a examinar cómo IR plantea llegar a la meta socialista. Volvamos a los acuerdos de Bonao; si leemos dichos acuerdos, desde el punto 1 hasta el 12, desde el capítulo I, hasta el III, no encontraremos ninguna proposición o tesis táctica, que oriente la conducción de la clase obrera a la sociedad socialista, a la sociedad comunista. De hecho, parece que IR dejaría suelta su “vanguardia” para que porte todo tipo de concepciones tácticas, métodos de lucha y caminos para conducir a los trabajadores hacia la sociedad socialista. Es este un tremendo error. Los comunistas no actúan así. Éstos definen el objetivo, plantean su concepción táctica y sugieren métodos de lucha. Estos son asuntos que no se pueden dejar al azar. Mas, la ausencia de una definición rigurosa de la concepción táctica, rumbo al socialismo, no implica que se le haya olvidado al alto mando del bloque IR. El punto es que ese alto mando, ha dejado que el revisionismo tome la dirección casi absoluta de los asuntos básicos de dicha confluencia; y al revisionismo no le conviene introducirse en la etapa definitoria de las líneas cardinales de IR. Le interesa la nebulosa, las indefiniciones, pues es en contextos como esos que puede ejercer el liderazgo absoluto y colar sus proposiciones revisionistas. ¿Cuál es la concepción táctica que debe guiar a la vanguardia? Nosotros respondemos. Esta concepción táctica debe tener en su centro la línea de denunciar, organizar, educar y movilizar a las masas populares en un proceso de lucha ascendente hasta coronarlo con la victoria final. En cambio, el revisionismo, antes de caer el socialimperialismo soviético, esquivó esa línea táctica central, se adhirió a las tesis oportunistas de la coexistencia pacífica y del tránsito pacífico del capitalismo al socialismo y relievó el camino electoral de la Unidad Popular chilena, en América Latina, como el camino más expedito para el derrocamiento del capital. Con la caída del socialimperialismo soviético, esta concepción táctica revisionista también se vino abajo; por tanto, el revisionismo se ha visto forzado a dar un giro hacia la “izquierda”, para crear ilusiones de un camino confrontacionista, al estilo pequeño-burgués, en el cual los cuerpos represivos del Estado burgués exterminan a nuestros militantes revolucionarios. ¡Este es 239


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un gancho en el cual no debemos caer! Los militantes marxistas que todavía quedan en IR, los agrupamientos marxistas que están allí, como el MPD, nosotros los llamamos a que se sacudan y conduzcan a esa confluencia por un camino verdaderamente revolucionario. Conclusión: señor Abad el bloque IR es revisionista, ya que es el revisionismo el que dirige a IR. Asimismo su carácter revisionista resulta de su definición supuestamente comunista, pero niega el partido proletario y la concepción táctica marxista y se adhiere a la concepción táctica confrontacionista al estilo pequeño-burgués.

Cuarta nota aclaratoria. Después de la publicación de la Parte II, del documento “LAS CRÍTICAS DE ABAD Y PASTOR”, publicamos el 14 de noviembre de 2013 un sucinto documento, en INTERNET, bajo el título de “IR ES BARRIDA EN ELECCIONES DEL COLEGIO MÉDICO DOMINICANO”, que recoge la inconformidad del movimiento revolucionario dominicano, ante la aplicación de una línea sectaria y anti-unitaria de IR, en los comicios del CMD. Sabido es que mientras las fuerzas democráticas y opositoras propugnaron por una unidad amplia, para derrotar el gobierno burgués, IR respaldó una propuesta electoral separada, constituida por médicos excelentes, pero no advirtió la necesidad de aplicar una línea táctica unitaria; los resultados no fueron auspiciosos. A partir de la publicación del documento “IR ES BARRIDA EN ELECCIONES DEL COLEGIO MÉDICO DOMINICANO”, algunos dirigentes de esa confluencia, desataron una fuerte ofensiva, principalmente por INTERNET, de ataques personales e insultos. En este campo, en el de las ofensas y descalificaciones personales, nuestros adversarios ejercieron un dominio completo, mas no así en el escenario estrictamente político, ideológico y teórico que, finalmente, es el que le interesa al proceso revolucionario dominicano. Es penoso que los insultos y ofensas, propios de los decenios del 60 y 70, siglo XX, inherentes a la infancia del movimiento de izquierda, en el siglo XXI, aún se apele a ellos como recurso supremo en el debate ideo-político. ¡Qué pena!

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