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Octubre 2011 - N° 1 Distribución Gratuita

Rumbos & desafíos La Revista Estudiantil de Orientación Vocacional del Colegio de La Inmaculada

ARTE Alimento para el alma CAMBIAR DE CARRERA ¿Perder tiempo? CRÓNICA Mesa Redonda de universidades ENTREVISTAS Alberto Beingolea David Fischman MercedesAráoz ¿MÁS DE UNA CARRERA EN MENTE? ¿QUÉ ES EL ÉXITO?

¿AMENAZAS O RETOS? Cambios en la transición del colegio a la universidad


Editorial Rumbos y desafíos es la propuesta de estudiantes del 5to de secundaria del Colegio de La Inmaculada que buscan construir sus propios criterios generacionales para tomar decisiones con respecto a su formación profesional. Su punto de partida ha sido la experiencia de ellos y de otros, sus conflictos, sus crisis y sus sueños. Este proyecto surge desde voluntades adolescentes que se ven a sí mismas como actores capaces de pensar, imaginar y actuar para ser más y servir mejor. El espíritu de esta revista pasa de clichés y estereotipos, pues los estudiantes, intrigados por su futuro y responsabilidades, ofrecen un escenario donde se revisa y aprende de la experiencia. Testimonios, entrevistas, artículos, afiches y crónicas pueblan las páginas de una cartografía en que cada uno encuentra su norte, sur, este u oeste. Esta revista de orientación vocacional no solo se refiere al futuro: habla de personas que experimentan su vocación, se problematizan e inventan sus propias soluciones para salir adelante en sus proyectos profesionales. Este protagonismo y frescura adolescente que contribuyen al proceso de toma de decisión profesional de sus pares nos demuestra que frases como: “ello son el futuro” o “son el mañana” pierden sentido de realidad, porque son un presente en movimiento que construye y genera nuevas formas de pensar y actuar. Rumbos y desafíos rompe los esquemas, se escapa de lo normalizado y desborda lo que se instituye como un deber ser. Las voces adolescentes y adultas que aquí se encuentran nos brindan un escenario de experiencias desde las que el lector construirá sus propios rumbos y desafíos vocacionales y profesionales. Alfredo Pérsico Gutiérrez Dpto. Psicopedagógico de Mayores Colegio de La Inmaculada

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14 I’ VE GOT THE POWER CONFÍA EN TI, EN TUS DECISIONES.

ÍNDICE Transición del colegio a la universidad Arte, alimento del alma Más de una carrera en mente David Fischman La Verdadera Fortaleza Alberto Beingolea Universidad vs. Instituto Los alumnos de 4to y su ingreso a universidades ¿Qué pasará con mi VIDA SOCIAL al entrar a la universidad? Testimonio de un cadete Mesa redonda de universidades ¿Qué es el éxito? Encuesta ¿Me tiene que gustar mi profesión? Cambiar de carrera Los alumnos comentan ¿Estudiar en el extranjero o en el Perú?

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MERCEDES ARÁOZ

"LO QUE TIENEN QUE APRENDER ES A ESCUCHAR SUS PROPIAS VOCES"

Comité Editorial: Gianfranco Zanelli Arana, Eduardo Mora Ruiz, Cristian Arens Justo, Juan Francisco del Campo Zamudio Comité Asesor: Alfredo Pérsico Gutiérrez, Valdemar de Alexis Salazar Aparcana, José Carlos Yrigoyen Miro Quesada, Sonia Gabriela Luna Rengifo, Jorge Luis Caballero Calderón Equipo de Entrevistas: Gianfranco Zanelli Arana, Juan Francisco del Campo Zamudio, Cristian Arens Justo, Sebastián Gordillo del Castillo, Luis Enrique Muñoz Villarán, Cristian Arens Justo Comisión de fotografía: Luis Enrique Muñoz Villarán, Luis Alberto Alatrista Díaz, Elí Díaz (UCAL) Diseño y Diagramación: Mabell Ruíz Portocarrero (UCAL) Redacción: Lic. Enrique Rodriguez Guzman (USMP) Agradecimiento especial a UCAL, la universidad de la creatividad, por la asesoría y diagramación en la realización de esta revista.

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Cambios en la transición del colegio a la universidad:

¿AMENAZAS O RETOS? Por: FERNANDO GARCÍA BLESA

Un tema que fácil nos tiene preocupados porque nuestros padres, profesores y toda persona mayor se encargan de recordárnoslo en cada conversación es que hay diferencias increíbles entre el ´cole´ y la universidad. Es una especie de traumaconversación que tienes que escuchar para que no ´jales´ los primeros cursos una vez que ya ingresaste. Ahora analizaremos un poco cuáles son estos cambios tan drásticos que muchas veces se nos pintan como grandes amenazas y los problemas que tendremos que afrontar de todas maneras al ser estudiantes universitarios. Primero, es en la universidad donde todos tus grandes saberes teórico-prácticos se ponen a prueba. Según las universidades, los problemas son la falta de métodos de estudio (todas esas separatas que se convirtieron en aviones 6

de papel), nuestra mala comprensión lectora y la falta de cultura general. Además entraremos en un nuevo lugar con todas las libertades que en el ´cole´ soñábamos tener, pero con el doble de tareas y trabajos. La mayoría de personas serán desconocidas y seremos para ellas uno

más del salón, un simple código. Se acabaron las revisiones de cuadernos, los exámenes de recuperación, el “mañana se lo entrego” y el trabajo que hacemos un día antes que cierren las notas. Y también ya no habrá un “quítate la pulsera” o un “córtate el pelo”.

Se dice que a muchos nos faltan habilidades sociales para poder trabajar “eficientemente y con altos resultados académicos dignos de un estudiante universitario”, entre otras frases, porque no sabemos lo que implica trabajar con gente diferente a nosotros y el verdadero esfuerzo.


En esos trabajos grupales tendremos que sacrificar algo más que una pichanga o un rato en MSN y Facebook. Nuestro gran problema será el tiempo, por lo que tendremos que sacrificar una juerga o una salida con la ´flaca´ por estos formativos trabajos universitarios, que acompañaremos con cafeína y energizantes. Si encima escogemos una carrera que no nos apasiona y simplemente es una de las muchas que pide la sociedad, creo que no seremos muy felices en nuestras queridas universidades. Ante todo esto, ¿qué se puede hacer?, ¿cómo afrontar estos cambios?, ¿podremos con tantas responsabilidades? Lo cierto es que este cambio ocurrirá y de hecho nos dará más de un problema. Es en ese momento cuando tenemos que hacer algo. La manera de actuar está determinada por nuestra forma de pensar. Entonces, antes que nada, tenemos que aceptar lo que viene de manera tranquila y ser optimistas: que no

cunda el pánico. Primero, nuestra atención normalmente está enfocada en lo malo. Pero la situación no es negativa solamente, tiene muchos aspectos positivos. Cuando estás en la universidad estudias la carrera que quieres; por lo tanto, la gran mayoría de cursos son pajas o, por lo menos, no son los que odiaste en el ´cole´. Además, tienes la libertad de trabajar y aprender a tu manera, cosa que te facilita el estudio. Algo que tendremos que hacer es esforzarnos al máximo porque la competencia es recontra fuerte en la universidad. Segundo, la interpretación que le damos a estos cambios es muy importante. Si los interpretamos como el gran problema causante de la pérdida de vida social y el inicio de una serie de sacrificios sobrehumanos, es obvio que nuestras probabilidades para salir adelante son pocas. Sin embargo, si los interpretamos como un reto a nuestras capacidades, un desafío para

probarnos de qué estamos hechos, se abrirán nuestros horizontes. Tercero, la preparación para este cambio es vital. Nuestros hábitos de estudios no llegarán por inspiración divina. Tenemos que ir familiarizándonos con los temas que vendrán en la universidad, no con todos sino con los que verás el resto de tu vida; es, simplemente, darse un tiempo para revisar lo que nos gusta y, supuestamente, forma parte de nuestra vocación. Hablando de darse un tiempo, eso es lo que nos va a faltar: darnos el tiempo para hacer lo que debemos hacer y lo que nos gusta hacer. Es cuestión de organizarnos, cada uno a su manera, pero asegurándose de que esa manera funcione ya que no podemos dejar de hacer lo que nos gusta, lo que nos relaja: uno tiene tiempo para lo que en verdad quiere. Creo que después de revisar un poco estos grandes problemas nos hemos dado cuenta que no son tan grandes como nos los plantean y

que depende del enfoque, la interpretación y la preparación nuestra para que salgamos adelante. Sobre todo la interpretación. Si un problema lo interpretamos como amenaza, nos enfocaremos únicamente en lo negativo y no seremos capaces de enfrentarlo; pero si lo interpretamos como un reto, seremos capaces de ver más allá y de solucionarlo con más rapidez. Es claro y nadie está negando que podríamos fallar muchas veces. Como dice T. Ben Shahar: “Fallar en aprender de tus errores es aprender a cometer errores”, nuestro reto es aprender de ellos y dejar de arrepentirnos por cosas que no podremos cambiar. El problema no se va a ir si nos frustramos. Se irá cuando encontremos la solución y la mejor manera de encontrarla es viendo todo el problema, lo bueno como lo malo y aprender de este último. Este es un cambio que todos debemos afrontar. Tú, ¿cómo lo interpretas? 7


Arte,

ALIMENTO DEL ALMA Por: OSCAR RODRÍGUEZ ORIHUELA

Mano del artista. Fotografía: Paula Navarro - Barcelona, España.

“Pero hijito, te vas a morir de hambre”, fue la frase que emergió de los labios de mi madre cuando le anuncié mi inclinación por una vocación artística. La frase fue para mí como una sentencia, una advertencia, admonición que 8

se me ha hecho muy familiar desde entonces. Cuando escuché estas palabras por primera vez comenzaron a llover sobre mí todas esas preguntas infaltables en la mente de un aspirante a artista: ¿En qué

voy a trabajar? ¿Cómo voy a vivir? ¿Y si no la hago? ¿Tendré que vender cuadros frente a la Calle de las Pizzas, o dibujar un rostro por 10 soles en 10 minutos en la Plaza de Armas? ¿O quizá moriré olvidado un Viernes Santo con


llovizna en París? Mientras estas inquisiciones se hacían eco en mi cabeza esquivé por varios años la pregunta "¿qué vas a ser cuando seas grande?" con una rápida y falsa respuesta: "abogado". Y en mis adentros, deseando salir, se quedaba amordazada la palabra "artista". Pero no, decía abogado como si quisiera convencerme a mí mismo. Era natural, pues tenía miedo, miedo al fracaso. El miedo hizo que guardara por ocho largos años mi lápiz especial, el de dibujo, en el tercer cajón de mi escritorio. Pero esto no solo me sucede a mí. Es triste ver cómo el deseo de muchas personas de seguir este oficio creador se desvanece por el miedo al fracaso. Puro talento desperdiciado. Hasta hace unos años pensaba llevar una carrera de Administración o de Derecho, irme por algo seguro. Y fue entonces que en una clase de "mate", de esas en las que el tiempo no tiene apuro, que encontré entre mis cuadernos unos

dibujos antiguos y un cuaderno amarillo que usaba en primer grado. Lo abrí y en la penúltima página, al lado de unos ejercicios de caligrafía, había con letras pequeñas e inocentes un: "quiero ser pintor" debajo de la pregunta "¿Qué quieres ser de grande?". A partir de ese pequeño reencuentro decidí ser más sincero conmigo y optar por la carrera de arte. A diferencia de lo que muchos creen esta carrera no es nada fácil. Seguir arte significa tener fuertes convicciones y valores, un incasable espíritu crítico, una mente abierta a nuevas ideas y, sobre todo, mucha valentía para defender tus ideales frente a una sociedad tan sistematizada y rígida. El arte en general es una expresión humana innata, es decir que concerniente a los sentimientos de la persona, las voces de una cultura, las ideas sobre un futuro. El arte nos permite ver el mundo con otros ojos, vislumbrar la esencia del ser hu-

mano. Yo escojo el arte porque es lo que deseo hacer, porque el arte es parte de mí, porque en él encuentro libertad, porque estoy dispuesto a darlo todo por mis ideas y porque no voy a dejar que el miedo al fracaso me aparte de mi vocación. Creo que para escoger una carrera, cualquiera que esta sea, es necesario cerrar los ojos y pensar en lo que más te gusta, lo que te identifica, lo que te hace ser lo que eres. Olvidarse por

un segundo de los prejuicios y de las expectativas de la familia o la sociedad y asumir la decisión, pues a fin de cuentas es tu vida. Quería, por último, a mis contemporáneos aspirantes a una carrera artística que se están preguntando todavía qué van a comer, aconsejarles humildemente que no vacilen y se lancen en busca de lo que desean ser, pues no solo de pan vive el hombre.

“Gioconda”. Fotografía: Valentina Jori - Roma, Italia.

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¿Más de una carrera en

MENTE? Por: LUIS ENRIQUE MUÑOZ VILLARÁN

Cuando tengo hambre lo primero que hago es ir a la alacena y buscar una galleta. Analizo las opciones: una de chocolate o una de soda. Probablemente opte por la de chocolate para que el dulce me caliente un poco el cuerpo y dejo la de soda para otra ocasión. Esa es una decisión relativamente fácil, pero a lo largo de la vida se presentan situaciones que no son inmediatas, decisiones tales como elegir una carrera universitaria. Probablemente al revisar los perfiles universitarios -que hoy en día son muchísimos- uno se vea atraído por más de una carrera. Esto no es inusual, ya que al ser una persona joven y versátil, puedes tener muchas habilidades que respondan a distintos campos de la vida profesional. Es en ese momento en el que hay que evaluar nuestros propios talentos y contrastarlos junto a nuestros intereses, a ver en qué confluyen.

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Hace poco asistí a una charla dictada por David Fischman acerca de los talentos de cada uno. Comentaba que cada persona tiene una serie de talentos y debilidades, y que es fundamental que seamos capaces de reconocerlos y así explotar nuestros talentos para llegar al éxito. Puso como ejemplo a una estudiante de Psicología que en su test de talentos había resultado ser una persona que no tenía empatía y por eso no estaba realmente feliz con lo que hacía. Todos nos preguntábamos por qué seguía esa carrera y el conferencista explicó que por su gran perseverancia y dedicación (algunos de sus talentos) había llevado a cabo tal exigencia. Así pude entender que esto no se puede tomar a la ligera, que si en verdad quiero ser feliz con lo que haga el resto de mi vida tengo que analizar bien lo que tengo y lo que puedo hacer. Cuando se tiene una idea clara de lo que

quieres ser, la situación se torna un poco más tensa. Pongámonos en un escenario como este: decides que te gusta el trabajo de campo, de investigación y del entorno. Con ese concepto, la decisión va más orien-

tada hacia la ingeniería civil o ingeniería ambiental o, por ahí también, ingeniería de minas. Por más que las tres

sean ingenierías es un tema muy delicado elegir una sobre las otras dos, ya que, a pesar de que se asemejen las dos últimas, las diferencias pueden ser decisivas. Ahí es cuando recae

el factor vivencial, tu modo de ser, tu modo de pensar, tu modo de vivir. No te fijes en ser lo que

el resto quiere que seas, sino fíjate en ser lo que desde ya eres y en lo que tú quieres ser. Para elegir una carrera es importante conocerse a sí mismo, pensar con el corazón, pero también con la cabeza; no dejar que una ilusión sea predominante sobre una realidad. No pretender que la carrera universitaria son solo cinco años de estudios (en su mayoría), sino cinco años de profundizar tu propia pasión. Es primordial entender que la decisión es tuya y de nadie más, que quien vivirá de eso eres tú y que, decidas lo que decidas, debe estar dentro de tus propias capacidades. Cada universidad presenta sus carreras con un mismo formato: el perfil, por qué estudiar esa carrera, profesionales de éxito egresados de esa facultad, datos sueltos e incluso algún mensaje del decano. Viéndolo desde esa perspectiva, todas las carreras son prometedoras pero, ¿serán prometedoras para ti? 11


“UNA CARRERA UNIVERSITARIA, POR MÁS QUE NO ESTÉ ALINEADA CON TUS TALENTOS, TE FORMA COMO PERSONA, TE DA DISCIPLINA Y TE HACE UN PROFESIONAL”. 12


David Fischman

ENTREVISTA GIANFRANCO ZANELLI ARANA Y JUAN FRANCISCO DEL CAMPO ZAMUDIO Reciba un saludo de parte de los estudiantes del Colegio de La Inmaculada. Es un gusto poder contar con su participación. Quisiéramos poder compartir, desde su experiencia, los criterios para tomar una decisión vocacionalprofesional responsable y con convicción. En primer lugar nos gustaría preguntarle ¿cómo encontró o construyó usted su vocación? En el camino, cuando salí de quinto de media no sabía lo que quería, así que estudié una carrera que mis padres me recomendaron. No tuve ayuda vocacional ni conocía el tema de los talentos como lo conozco hoy. Estudié Ingeniería Civil, que sin lugar a duda no es mi vocación. Pero, ¿me arrepiento? De ninguna manera. Una carrera universitaria, por más que no esté alineada con tus talentos, te forma como persona, te da disciplina y te hace un profesional. La ingeniería me dio una lógica mental que me sirvió para progresar hacia mi verdadera vocación. ¿Cuáles fueron los criterios que adoptó para afrontar su decisión vocacional? Como mencioné anteriormente, me confundí, estudié una carrera que no estaba alineada con mis talentos. Pero vocacionalmente no es tan malo confundirse como uno piensa. Salimos de los colegios muy jóvenes y aprender siempre es útil en la vida. La mejor manera de saber si uno tiene vocación para un campo es pro-

barlo, estudiarlo. Si no es el camino, entonces seguimos buscando. ¿Qué es lo que se debe tener claro cuando existen diferentes posibilidades que a uno le parecen interesantes y tiene que elegir una sola? Mi mejor consejo para elegir una carrera es entender claramente cuáles son sus talentos. Cada uno de nosotros es diferente, hay personas que son más creativas, flexibles, otras más bien planificadas, estructuradas, otras realistas y pragmáticas, otras manejan muy bien los detalles y otras son más interpersonales. Una vez que identifica sus talentos, el siguiente paso es evaluar las diferentes carreras y ver en qué medida tiene un campo laboral donde puede aplicar sus talentos. En mi página web www.davidfischman.com existe un test de talentos gratuito que se pueden aplicar. ¿Usted cree que es posible construir un proyecto de vida y tener todo claro cuando uno recién termina el colegio? Sí creo que es posible, pero muy poco común. Hay personas que desde muy niños construyen cosas, que son muy buenos de forma espacial, que dibujan muy bien y saben que serán arquitectos, por ejemplo. Pero la mayoría de nosotros no tiene la menor idea. Lo mejor es conocer tus talentos y estar seguro que la carrera que seleccionas tiene algún campo laboral donde puedas aplicarlos.

¿Qué papel cumple el mercado laboral en nuestra elección profesional? ¿Qué papel cumple la situación social en nuestra elección profesional? Hoy los jóvenes son menos idealistas y más pragmáticos. Buscan carreras que sean demandadas por el mercado laboral y que les permitan independizarse de forma económica. En su caso ¿cómo conjuga el compromiso social y sus aspiraciones personales? Son pocas las personas que tienen sensibilidad social al terminar sus estudios escolares. Pero esa sensibilidad, a medida que creces y avanzas en tu carrera va en aumento. Quizás necesitas lograr algunas de tus metas para darte cuenta que en la vida hay más que metas. Llega un momento que las metas y el dinero dejan de tener sentido y el hombre busca la trascendencia. Estamos muy agradecidos que nos haya concedido la presente entrevista, y no podemos terminarla sin antes preguntarle ¿por qué visión de país es que se juega su vocación? Mi visión de país es un país donde no existan pobres, donde haya oportunidades de trabajo, donde las personas sin recursos puedan estudiar y realizarse profesionalmente, un país donde exista justicia, civismo e instituciones sólidas que garanticen la democracia. Hay mucho trabajo por hacer. 13


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La verdadera

FORTALEZA Por: JORGE FELIPE MUÑOZ VILLARÁN

Alguna vez una amiga me dijo: “Once años no pasan en vano, y menos si son los del cole”. No pude estar más de acuerdo con sus palabras, no solo por los momentos inolvidables que vives, sino porque el colegio te forma. Te forma y de muchas maneras: académicamente, socialmente, espiritualmente, etc., pero no solo eso, sino que te da pautas para que te pongas metas y dirijas tus sueños en un sentido que vayan con lo que tú eres. Y es por eso, porque no pasan en vano todas las experiencias en el ´cole´, que uno elige lo que quiere ser y se prepara para ello. De hecho, esto te genera dudas y miedos por tener que ir a un lugar nuevo, donde no sabes exactamente qué encontrarás ni cómo afrontarlo. Eso es normal, a todos nos pasa, pero también es normal que todos pasemos por ese momento de enfrentarnos a lo nuevo, a la

universidad y afrontar cada reto con lo que hemos recogido de los once años anteriores, que nos han dado la base para todo. Pero nos damos cuenta de lo que podemos dar recién cuando ya estamos en la universidad y la exigencia aumenta y solo te queda esforzarte

y dar lo mejor de ti para superar lo que venga. Es en ese momento en el que ves cuál es tu “techo” y tratas de mejorar día a día porque sabes que puedes y que de eso dependen los planes que te trazaste. Por esto, nadie puede saber cómo nos irá en los siguientes años en la

universidad, pero una buena forma de comenzar es estar dispuesto a seguir tus sueños, porque estos definen nuestras vidas. También debemos confiar en nosotros mismos, ya que alguien dijo alguna vez: “valórate por lo que eres, ya que esa es tu verdadera fortaleza”.

Pasos en la arena.

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I’ VE GOT THE POWER Cuando la decisión es sólo tuya

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Por: SEBASTIÁN GORDILLO DEL CASTILLO

Sebastián llega a su casa. Son las 4:30 P.M. Está cansado, un día de colegio en quinto de secundaria siempre te quita energías. Almuerza, se ducha y se sienta frente a la computadora. Hace un tiempo ha estado dibujando, dibujar le ayuda a quitarse el estrés, por eso nadie lo ve fatigado; al contrario, se le ve bien, hasta el punto de parecer despreocupado. Es un chico sano, no bebe, no fuma; no es muy simpatizante del estudio, por no decir que lo aborrece. Aún así, es un buen alumno y saca buenas notas en la mayoría de cursos. Entonces, llega su madre, quien lo ve en la computadora y le recrimina por qué no está estudiando cuando sus exámenes finales son en cuatro días. Se arma una discusión que empieza con el no estar estudiando, pasa por el por qué de estar en la computadora, gira a la derecha y termina en el rumbo de su carrera. Sebastián

tiene

una

vaga idea de qué quiere estudiar. Le gusta la psicología, pero también la literatura. Sus dibujos no son tan buenos, así que sabe que arte no es una opción. Siente que lo están presionando para que tome una decisión. Se pregunta: ¿Por qué tengo que apresurarme tanto por entrar? ¿No es acaso una decisión importante? ¿Acaso el ser humano no vive como ochenta años? ¿Por qué cada vez se quieren hacer las cosas más rápido? Su madre estudió administración de empresas y, según Sebastián, quiere que él siga la misma carrera. Pero Sebastián no sabe muy bien si le gustará, a él no le gustan las empresas y el dinero le importa muy poco. No es que no sepa que si no se tiene dinero la vida se te puede hacer un infierno, pero piensa que lo primordial de la vida es vivir para disfrutarla, no para ganar papeles verdes y arrugados que se ven a diario. Su madre también le recrimina que por qué no se toma en serio su entrada a la universi-

dad, que si sigue así se le va a pasar la fecha o que, mejor dicho, ya se le pasó, pues tiene que presentar todo (certificados, papeles y demás) en cuatro días y le faltan unas cuantas cosas. Sebastián simplemente no sabe qué hacer. La carrera de administración no le agrada mucho y lo que piensa que es mejor para él a sus padres no les gusta o piensan que de esas carreras uno no puede vivir bien.

Para comenzar, te propongo plantear la situación de la siguiente manera: tú, alumno egresado del colegio o a puertas de hacerlo (preparado para salir a un mundo totalmente nuevo, desconocido), ya estás bastante grandecito para que te estén diciendo tus responsabilidades y para que tomen tus decisiones. ¿Permitirías que tus padres te obligaran a escoger la carrera?

La discusión se vuelve un poco acalorada (por no decir que de discutir se pasó a pelear) y se dicen cosas en ambos bandos que no se pretendían decir. Un final malo para una discusión con inicio malo.

No es necesario remarcar el hecho de que tus progenitores se preocupan por ti y quieren lo mejor para su retoño, pero deben respetar tus decisiones, tu manera de pensar. Aquí tenemos el punto número uno: los padres pueden aconsejarte, mas no obligarte a escoger una opción.

Esta es una típica situación que se da (o puede darse) cuando de escoger tu carrera se trata: tus padres no concuerdan contigo. Es normal que este tipo de situaciones te desesperen, te asusten y te hagan desear que la madre Tierra te trague. Yo te digo: ten calma, la ayuda va en camino.

También es necesario analizar el por qué de la negativa de tus padres y plantear tus contraargumentos. Como en toda batalla verbal, el peso de los argumentos es decisivo para vencer. Investiga a fondo la ca17


rrera que quieres para poder explicarles por qué te gusta tanto. Aquí llegamos al punto número dos: infórmate sobre lo que quieres para poder argumentar a tu favor. Créeme, una sólida presentación de tus ideas con facilidad puede cambiar la opinión de los demás. Asimismo, te propongo, mejor dicho, te advierto, que debes ser respetuoso y no dejarte llevar si es que se forma una acalorada discusión. Y esto va en serio. No es bueno discutir con tus padres. Si no controlas tu vocabulario o la manera en que les contestes, lo más probable es que sólo los irrites y no lleguen a

nada. Sé astuto, son tus padres, los conoces, ¡sabes cómo ganártelos! Y aquí llegamos al punto número tres: estar calmado y conversar (que es preferible que discutir ) con tus padres es una buena manera de llegar a un acuerdo. Tal vez si lo logras con facilidad tengas un futuro como diplomático. Para finalizar, y a manera de conclusión, te

recomiendo que tomes en cuenta los motivos de tus padres para estar en des-

acuerdo con tu decisión, trata de comprenderlos.

Antes de discutir el asunto, infórmate adecuadamente sobre tu carrera elegida. Y, por último, conserva el respeto y guarda la calma. Si te das cuenta, todos estos puntos han sido tomados en base al caso de Sebastián. Analizando un caso ajeno, uno puede sacar conclusiones que le pueden ser muy provechosas.

P.D: Tranquilo, lo que vives o vivirás es normal y a muchos les ha pasado. Confía en ti, en tus decisiones. Y, si te equivocas, no es el fin del mundo. Todos cometemos errores, no somos perfectos. Porque si lo fuéramos, ¿para qué elegir una carrera profesional?

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Alberto Beingolea ENTREVISTA CRISTIAN ARENS JUSTO

“MEDIR TANGIBLEMENTE EL IMPACTO POSITIVO QUE ALCANZA O NO MI TRABAJO. AL MARGEN DE ELLO, CREO QUE ALLÍ ESTÁ EL ÉXITO PERSONAL Y PROFESIONAL, QUE TU ACTIVIDAD GENERE UNA SATISFACCIÓN O MEJORA EN OTRO”.

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Realmente nos alegra que haya aceptado la entrevista. Como estudiantes de 5to del Colegio de La Inmaculada, quisiéramos aprender de su experiencia que, consideramos, está marcada por el cambio y la articulación de varios campos de su vida desde donde ha desarrollado y desarrolla su vocación. Usted ha estudiado derecho, ha ejercido la profesión de periodista deportivo por más de 30 años, también participa activamente de la política y es catedrático de dos universidades. Cuéntenos un poco los momentos que usted considera hitos en su vida, desde donde se fue forjando su vocación. Tal vez el primer hito haya sido en 1977, cuando mi madre organizó una visita de mi salón de clases a la Asamblea Constituyente. Escuchar a Luis Bedoya, Roberto Ramírez del Villar y otros me marcó. Poco después y por un error, comprando los útiles para el curso de religión, llegó a mis manos la Populorum Progressio, encíclica social de Pablo VI que marcó el inicio de mi pensamiento social. Otro hito fue sin duda mi llegada a la TV, así como cada uno de los momentos en que queriendo renunciar a ella, ocurría un acontecimiento grandioso que me lo impedía, como la transmisión de España 82, de Italia 90 o el inicio del programa Acción. ¿Tanta diversidad de intereses nunca lo puso en una situación

en la que tenía que decidir entre una u otra actividad? Como te acabo de narrar, más de una vez dejé la TV con la intensión de dedicarme al Derecho, pero no pude, pues la TV me reconquistaba con una oferta irresistible. El problema es que conforme fui creciendo en la TV, el nivel de ingresos económicos hacía casi imposible el cambio. Ahora incluso, he tenido que decidir cambiar la TV por el Congreso, lo que supone un recorte de casi la mitad de mis ingresos. ¿Considera que la sensibilidad social y la política tiene un papel importante en la elección profesional de cualquier carrera o de alguna en particular? ¿Por qué? Creo que la pregunta central es qué quiero hacer, pero relacionado a para qué quiero hacerlo. Lo que siempre sentí como dominante en mí ha sido mi vocación de servicio social. Cuando entendí que podía expresarlo de diferentes maneras, el resto fue más sencillo. ¿Es la sensibilidad social la que nos permite optar por lo que realmente queremos, es algo más individual o las dos cosas? No puedo generalizar, pero puedo hablarte por mí. En mi caso pude distinguir dos niveles y resolví el conflicto. De manera que cuando descubrí que podía expresar ese sentimiento y ganas de ayuda de muchas formas, ya pude con tranquilidad optar. Es verdad que en eso me ayudó una sicóloga (agradezco a mis pa-

dres), quien al final de todo me dijo “puedes ser un montón de cosas, en todas ellas vas a realizarte” ¿No cree que el mercado laboral nos plantea también el reto de dejar de lado algunos romanticismos y decidir por algo más rentable? Es verdad. Acabo de contarte también como muchas veces quise dejar la TV y la realidad económica me lo impedía, por las grandes diferencias y porque de mí ya dependían otras personas. Muchas gracias por habernos permitido aprender de su experiencia, ha sido un honor. Queremos finalizar la entrevista con una última pregunta que genere un mensaje final para nuestros lectores: ¿Qué significa para usted el éxito personal y profesional? Ver sonreír a otro. Caminar por la calle y escuchar una expresión de satisfacción. Sé que en mi caso como hombre público las respuestas positivas se exteriorizan, es decir, tengo cómo medir tangiblemente el impacto positivo que alcanza o no mi trabajo. Al margen de ello, creo que allí está el éxito personal y profesional, que tu actividad genere una satisfacción o mejora en otro. Volver la mirada al final del camino y sentir la satisfacción de haber contribuido, de haber cumplido con el deber de mejorar las cosas, aunque sea un poquito.

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UNIVERSIDAD vs. Instituto Por: ALONSO DÍAZ REINALTT

Mesa Redonda de Universidades

Al llegar al último año, y ad portas de salir del colegio, si bien lo primero que viene a la mente es ¿qué voy a estudiar?; lo segundo es, sin lugar a dudas: ¿en qué universidad voy a estudiar? Probablemente, la mayoría de quienes nos leen estén de acuerdo con esto, lo que nos lleva a un nuevo planteamiento: ¿por 22

qué directamente pensamos en estudiar en una universidad? ¿por qué no ponemos en la balanza a los institutos? Comenzaremos viendo los puntos fuertes del estudio en un instituto. En primer lugar, la duración: una carrera técnica dura en promedio dos, máximo tres años. Esto permite que ejercer sea mucho más rápido

que con los cinco o seis años que dura una carrera universitaria; y, además, el costo de estudiar en un instituto es bastante más económico que el de una universidad. Siguiendo en el aspecto económico, un instituto suele tener una matrícula más barata que el promedio de las universidades privadas.

Luego, está la flexibilidad. Los horarios en los institutos suelen adaptarse al ritmo de vida de cualquiera, y hay cursos tanto diurnos como nocturnos. Finalmente, en un instituto recibes un certificado con el grado de carrera técnica, permitiéndote ejercer en aquel trabajo u oficio específico para


el que has sido instruido. Todo esto conlleva a que – al tener un grado en dos años – puedas ejercer en aquel oficio o profesión en la que te capacitaste con bastante rapidez. Sin embargo, la gente suele llenarse de prejuicios en cuanto se refiere a institutos y sus egresados. En primer lugar, existe el pensamiento de que “si no has estudiado en una universidad, no eres nadie”, pero alguien con estudios técnicos tiene casi las mismas posibilidades de obtener empleo que el que egresó con un título a nombre de la Nación. Sin embargo, la diferencia puede radicar en que probablemente un egresado de universidad reciba un salario mayor al de uno de instituto, y, probablemente, también escale posiciones con mayor velocidad. ¿Es este prejuicio válido? Es un tema bastante ambiguo, y, para hacernos una idea más clara, hay que observar las ventajas reales de una universidad sobre un instituto. En primer lu-

gar, está el hecho de que una universidad siempre te va a dar una educación mayor en cuanto a conocimientos en general, y en ciertas especificaciones de carreras que no podrías ver como carrera técnica. Luego, usualmente las universidades gozan de una docencia (si bien no más preparada) de mayor reconocimiento y en sí se le da mucho más peso en tu CV (curriculum vitae) el haber estudiado en una universidad. Por último, la ventaja más importante de una universidad es, en definitiva, el hecho de que los estudios exhaustivos y el ambiente en sí en el que te desempeñas en ese tiempo te brindarán una considerable ventaja sobre quien estudia en algún instituto. Y qué es, a fin de cuentas, lo más importante: ¿ejercer tan rápido como se pueda, o buscar ejercer de la mejor manera?, ¿hacerlo rápido o hacerlo bien? Es una pregunta que dejo para el análisis de cada lector.

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¿Cómo ven los alumnos de 4to su ingreso a las

UNIVERSIDADES? Por: MAURICIO QUISPE SILVA

Hijo, qué vas a estudiar y a qué universidad has pensado postular. Es la típica pregunta de una persona mayor hacia nosotros. Y la mayoría de nosotros no tiene la menor idea de qué carrera desea estudiar y a qué universidad postular, simplemente no sabemos qué hacer con nuestras vidas y decimos todavía tengo un año, tengo para rato, pero deberíamos estar pensando en esas respuestas; es más, ya estar decididos. Suena como una pregunta muy difícil, ya que de esto dependerá nuestro futuro, el clásico sueño de tener una mansión, un Ferrari. Y esto depende solo en meditar qué me gusta hacer y ya, como cuando te preguntas: ¿ensalada o pizza?, ¿cine o tono?, ¿nivelación o pichanga? La respuesta para muchos de nosotros debe ser obvia, pues estas típicas decisiones las to26


mamos todos los días y si nos equivocamos no hay mucho que perder, por eso no hay tanta angustia y nervios; pero si se trata de postular a una universidad, ahí hay mucho más que pensar y no es tan fácil, hay que prepararse, postular y dar un examen de admisión. Muchos de nuestro papás nos dicen todo el tiempo ¡estudia para que entres por el tercio superior y así te ahorrarás el estrés del examen de admisión!, pero nosotros no nos creemos capaces, lo vemos como algo para anormales, ‘chancones’. ¿Por qué el ingresar en la universidad lo vemos como algo tan difícil? Creemos que no estamos a la altura, que no sabemos nada, y es por esta simple razón que se vuelve una meta tan difícil, y no debería ser así. Antes el ingresar en la universidad era casi igual a tener un carro

nuevo. Era un logro muy importante, ya que no había tantas facilidades, como, por ejemplo, ahora la famosa ‘Pre’, que si te matriculas y, le pones un poco de esfuerzo, prácticamente ingresaste a la universidad. Así que ahora deberíamos ver el ingreso en la universidad como algo posible ya que es un etapa común en la vida de personas de nuestro entorno y si ellas pudieron ¿por qué tú no podrías? Y de esta manera podremos vivir una fantasía, que dura poco tiempo: todos diciéndote la hiciste linda, te cortarán el pelo, te tirarán hue-

vos, te empezarán a llamar cachimbo (que al principio te gusta, pero al final te aburre). Además, empezarás a valerte más por ti mismo, si quieres estudias, sino no; las juergas son matadoras, todo se vuelve a mayor escala. Estar en la universidad es una cosa de locos. Una vez que entras en la universidad nos orientaremos un poco con los consejos de amigos que ya están, pero no valernos de ellos, como: ¡Pídele los resúmenes a una pata que esté en un ciclo mayor!; ¡Este profesor saca preguntas de los párrafos más confusos!, ¡Hazte pata de tus

profes! y muchas cosas más. No tiene nada de malo hacer eso, pero hay que asegurarse de no cometer el típico error peruano: confiarnos de estos consejos y decir “matemáticamente sí la hago” (como la selección de fútbol) y guiarnos de unos cálculos que podrían estar equivocados y echar a perder tiempo valioso. Para terminar, nada en esta vida es fácil, por eso no debemos creer que el ingreso es fácil ni difícil, simplemente que te esforzarás por lograrlo, y una vez dentro intentar seguir el clásico dicho: si quieres celeste, que te cueste. Así que si quieres ser alguien en la vida, desde cuarto año ya deberías proyectarte, prepararte para tener la seguridad y dicha de haber tomado buenas decisiones. Y de no darse el caso, no darse por vencido, seguirla hasta conseguirla, y así garantizarte un buen futuro. 27


¿Qué pasará con mi

VIDA SOCIAL al

entrar a la universidad? Por: CRISTIAN ARENS JUSTO

Luciana S. tiene diecisiete años. Acaba de salir de un colegio particular y ha ingresado en una de las tantas universidades de la capital. Al principio todo fue euforia y felicidad por haber dado un paso decisivo para su vida adulta y profesional. Pero con el correr de las semanas el mundo se la ha ido viniendo abajo. Siente que no tiene tiempo para nada. Sale de clases, llega a su casa, y todo se reduce a leer y repasar las separatas y capítulos que se acumulan en su mesa de noche y a elaborar monografías que parecen no tener fin. Cuando es viernes o sábado por la noche y levanta la vista hacia el reloj que está colgado en la pared de su cuarto recuerda como un año antes era imposible encontrarla en su hogar a esa hora, pues o estaba en alguna fiesta o en una animada reunión con sus amigos. Y entonces Luciana se siente invadida por una agri28

dulce nostalgia por su época escolar y se pregunta si esto es lo que le espera en los próximos cinco años. Es normal que tengas miedos al darte cuenta que la universidad no es tan fácil como el colegio, que el ambiente no te guste, que los fines de semana no tengas tiempo o estés muy cansado para hacer algo. Esto te puede hacer recordar algunas de esas frases que te decían cuando eras más chico como ¡Disfruta el colegio porque cuando entres a la universidad tienes que estudiar! o ¡Cuando estés en la universidad olvídate de tus salidas”, entre otras, que puedes haber escuchado. A continuación te diré cómo es la vida en la universidad y, sobre todo, intentaré responder la pregunta que encabeza este texto: ¿Tendrás o no tendrás vida social? El mito de que la vida

social se termina por el hecho de entrar a la universidad es falso, porque en la universidad la vida social se expande increíblemente debido

a que en la m a yoría d e unive r sidades se cambia de salón o de gente cada ciclo, con lo cual vas conociendo más y más personas, las cuales tienen las mismas responsabilidades que tú, así que con frecuencia manejarán los mismos tiempos. Ahora, también es cierto que encontrarás una libertad absoluta que no gozabas en el colegio. Nadie te dirá que entres o no al salón donde

te toca escuchar clase. Nadie te juzgará por tu disposición de cumplir o no con los trabajos. Por primera vez en tu

vida estarás solo en la toma de tus decisiones académicas. Si bien es cierto que en la universidad te exigirán más que en el colegio, solo tienes que saber cómo organizarte bien y, aunque al comienzo puede ser algo chocante ese rotundo cambio de esquemas, cuando ya


sabes cómo manejar tus tiempos, se te va a hacer mucho más sencillo enfrentar estas situaciones inéditas para ti, pues es como mantener un mismo ritmo con el cual tendrás un equilibrio entre la vida social y el estudio. Con esto me refiero a que a veces es difícil tomar la decisión de salir un fin de semana, salir solo una noche o quedarte estudiando,

porque sabes que por más que te guste algo tienes ciertas responsabilidades que cumplir;

pero eso es algo que se va aprendiendo con el tiempo y por lo cual no debes estresarte. Además, como ya lo he mencionado, si te organizas bien probablemente no tengas que angustiarte con esas dudas, pues podrás desenvolverte al mismo tiempo tanto en el aula como fuera de ella. Por eso, te recomiendo que en ciertos momentos restrinjas moderadamente tus salidas para así pasar sin problemas los cursos del primer ciclo, que es siempre el de aclimatación, en especial cuando hayan parciales, finales o entregas de algún proyecto. La universidad no te dará respiro para sacar tiempo donde no hay, y créeme: con repasar tus apuntes en la cafetería un rato antes de la prueba no te va a bastar para aprobar nada. Te revolcarán como si no hubieras abierto siquie-

ra tu cuaderno. Así es. Todo esto, si bien son varias responsabilidades, son parte de la vida y es parte de un proceso de maduración en el cual aprenderás a tomar decisiones sacrificando tus gustos por tus deberes; además te irás dando cuenta de la realidad, pues ya no tendrás a profesores detrás de ti, sino que dependerá enteramente de lo que tú llegues a hacer. Ni te imagines a un profesor de la universidad persiguiéndote por los pasillos para que le entregues un trabajo: eso no ocurrirá ni en broma. Algunas de las recomendaciones para tener una buena organización: 1. Llevar una agenda en la que apuntes todas tus cosas por hacer y la fecha de entrega, para que así si se te acumulan cosas sepas manejar tus tiempos con anticipación. 2. Mantener tus cosas en orden. Una de las opciones es usar pioners para

ordenar todos los papeles que tengas. También se sugiere crear separaciones en los referidos folders para cursos, tareas, exámenes, etc… 3. Tomar apuntes en clase de las palabras clave y llevar estos en un cuaderno o block, pero nunca en hojas sueltas. Se pierden siempre. En conclusión, no te traumes por tu vida social en la universidad, porque lo más probable es que esta aumente, para lo que deberás tener una buena organización. Además aprenderás a tomar decisiones por tu cuenta lo que conllevarán una gran responsabilidad de tu parte ya que lo que está en juego es tu futuro, pero eso va a depender básicamente en lo que tu vayas eligiendo, pues todas los consejos, datos, entre otras cosas, pueden variar dependiendo de cada uno, así que la pregunta que quedaría es ¿Cómo harás que sea tu experiencia? 29


“LO QUE TIENEN QUE APRENDER ES A ESCUCHAR SUS PROPIAS VOCES, LO MÁS FRUSTRANTE ES NO SEGUIR LO QUE DICTA EL CORAZÓN”.

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Mercedes Aráoz

ENTREVISTA CRISTIAN ARENS JUSTO, SEBASTIAN GORDILLO DEL CASTILLO Y LUIS ENRIQUE MUÑOZ VILLARÁN. ¿Qué extraña usted de su época de universitaria? Fue una época muy especial para mí. Primero, yo venía de un colegio que era solamente de chicas y entré a una universidad donde eran chicos y chicas. Era una universidad muy pequeña, así que casi-casi era como entrar a un colegio. Pero era una universidad muy bonita porque había mucha motivación para estudiar, había muchas ganas de aprender. En una época donde la curiosidad estaba viva. Me encanta esa época universitaria. Yo tuve la oportunidad de estar activa en muchas cosas: así como me gustaba estudiar, investigar, estar en cosas… me gustaba en la actividad universitaria plenamente, me gustaba estar en el centro de estudiantes, era la directora de cultura del centro de estudiantes, veía todas actividades culturales y que teníamos con otras entidades. Estaba en el grupo de folklore, me gustaba la música, así que tenía mi banda de rock…

éramos cachimbos… Y nos poníamos a hacer encuestas sobre política y era bien interesante. Y creo que en esas ocasiones fuimos desarrollando nuestras vocaciones.

¿Alguna anécdota sobre esa experiencia? Fue lindo, tocamos hasta de teloneros en una fiesta para otro grupo que era más o menos importante… Época muy bonita. Me gustaba el teatro, me metía a estudios políticos… Era muy linda. Tengo a amigos muy conocidos… Alfredo Torres, que hoy día dirige IPSOS APOYO, el estaba en quinto ciclo y nosotros

¿Qué satisfacciones te trajo eso? Muchísimas, porque creo que era una carrera más para mí. A mí me gusta más las ciencias sociales que las matemáticas puras que me parecen interesantes pero, el tema es estar metido en algo que tu vez que aplica cosas más o menos científicas pero a la misma vez estás haciendo cosas ligadas a las necesidades de la población, a temas sociales. Es importantí-

¿Cómo así escogiste estudiar economía? Fue muy gracioso porque en realidad yo quería estudiar INGENIERÍA INDUSTRIAL. Me gustan las matemáticas aunque soy mejor en historia, en ciencias sociales. Pero, en esa época estudiar en una universidad era quien diría: o ibas a la CATÓLICA, o ibas a la de LIMA, o ibas a la UNI. Y era muy duro. En esa época había muchos problemas en las facultades de ingeniería y en particular en las universidades públicas con huelgas y todo eso. Recuerdo a mis profesores que me decían que teniendo estas habilidades por qué no mejor estudiaba economía, que se adaptaba más a mí. Comencé a entender lo más qué era economía y me gustó.

simo. Y haber llegado a ser Ministra de Economía obviamente es todo un orgullo personal. Para alguien que estudió economía es todo un tema. Además, mi área de especialización era comercio, por eso entré al Ministerio de Comercios Exteriores. Usted que ha tenido mucho éxito y una gran experiencia profesional, seguramente ha sido testigo de muchos jóvenes que han alcanzado, al igual que usted, el éxito. ¿Nos podría compartir algún caso? Muchísimos. Yo he tenido la suerte, además porque soy profesora universitaria, de haber visto a muchos chicos que eran mis alumnos superarse a sí mismos, superar a muchos más y convertirse en grandes maestros. Tengo un muy grato recuerdo de mis ex alumnos, con los que mantengo mucha comunicación. ¿Alguno en especial? Varios de ellos. Por ejemplo, había uno que fue el primero que yo asesoré como tesis cuando él estaba haciendo su doctorado y este chico hoy día ya es PHD en economía, súper exitoso, está enseñando en Londres… Es extraordinario, un joven al cual yo admiro mucho. Hay otros chicos que han logrado ser funcionarios públicos en el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo, en los gremios empresariales… Tengo el recuerdo de uno de ellos que 31


Mercedes Aráoz dictando una charla.

está asesorando a la cámara de comercio alemana. O sea, es impresionante ver qué resultado dan y esos logros y esos méritos… Sientes que los has apoyado, que los has ayudado… Desde esa experiencia de profesora, ¿qué cosas crees que les faltaron a los alumnos que no aprendieron bien en el colegio? En general lo que yo he notado es que, en algunos colegios, tienden a llevar a los chicos a ser muy repetitivos y memorísticos. No a cuestionarse los temas, a no investigar, a sólo aceptar como un dato lo que dice el profesor. Y yo normalmente en clase digo: chicos, cuestiónenme porque la que menos sabe soy yo, la que tiene que aprender soy yo con ustedes. Y ese es un tema bien importante. Muchas veces vienen con esa actitud repetitiva y no analítica. Cambiando de tema, ¿cómo cree usted que el sinfín de universidades que existen en nuestro país, a 32

la fecha, promueven o, más bien, perjudican el aumento en el nivel educativo? Bueno, hay ofertas para todos así que yo creo que lo que deberíamos es tener un sistema claro de acreditación universitaria. Porque hay universidades que venden una ilusión, te venden el cuento de que vas a ser un profesional, que vas a tener las competencias para estar en el mercado laboral y otras que si te venden un servicio de calidad que te va a llevar a tener las competencias adecuadas para poder tener esa habilidad de adaptarse al mercado laboral. Puede haber muchas universidades pero pocas son las que pueden ofrecer un buen servicio. ¿Cuáles son o crees que van a ser las carreras más demandadas y más necesitadas? Todo depende del modelo económico que elijan. Yo creo que, en general, lo que más se va a demandar son capacidades técnicas

de alto nivel. Se va a demandar gente que tenga la habilidad de aprender, la habilidad de poder adaptarse a las nuevas circunstancias. Se va a necesitar gente muy creativa, gente que sepa mucho de nuestra propia historia para generar valor alrededor de nuestros temas culturales, que tengan muchas habilidades de comunicación. Finalmente, ¿qué le diría o aconsejaría a todos los jóvenes que están por tomar la gran decisión que es tener que escoger su profesión? Tranquilos. Consulten, evalúen, sientan lo que siente su corazón. No necesariamente lo que les diga la gente es lo que deben hacer. Y se pueden equivocar en elegir también y tienen esa libertad, son jóvenes. Lo que tienen que aprender es a escuchar sus propias voces, lo más frustrante es no seguir lo que dicta el corazón.


Experiencias que se encuentran

¿De cadete a Empresario? Por: ORLANDO DENEGRI SCHROTH Soy Orlando Denegri, ex alumno del Colegio de La Inmaculada, del cual salí el año 2007, estando decidido a ser parte del batallón de cadetes de la Fuerza Aérea del Perú (FAP). Tenía la vocación de servicio, era un gran admirador de la vida militar y sentía un compromiso especial con mi patria. En el año 2008, después de una larga jornada de evaluaciones, ingresé al batallón de cadetes como aspirante a la FAP. Pase tres grandes años en donde tuve la opción de llevar los cursos de: despistaje en vuelos en el t 41, patrullaje militar en la escuela de blindaje del ejército, el curso de supervivencia en el mar en la base de ancón y adoctrinamiento militar. Siendo cadete de 2do año tuve que separarme de la institución por motivos familiares y de salud. La experiencia vivida en la institución fue agradable, me hizo madurar y ver el mundo de una manera más independiente. En el año 2010 ingresé a la Uni-

Cadetes en formación.

versidad de Piura para estudiar Administración de Servicios. Elegí esta universidad debido a su gran preocupación por el crecimiento ético y moral del estudiante, por el método de formación y por la calidad del personal encargado de la dirección de jóvenes. Llevo dos años viviendo una vida totalmente distinta a la que

me tocó vivir en el 2008, año en el que ingresé a la FAP, y después de todo lo vivido me siento orgulloso e identificado con las dos instituciones por haber podido forjar mi actitud y liderazgo como cadete de la FAP y formarme como futuro empresario en la Universidad de Piura. Uno de los mensajes que me guió por el camino

para ser un líder con principios fue esta gran frase que escuche decir a un General de la FAP: “Cuando el comando pierde el honor, la dignidad y la vergüenza; el subordinado pierde la lealtad, la mística y la obediencia”. Es desde ahí, que mis pasos para ser empresario no dejan de recorrer los caminos que tuve como cadete. 33


Mesa Redonda de

UNIVERSIDADES Por: RODRIGO SALCEDO PEREDA, JUAN JOSÉ FERNÁNDEZ MENDIETA, FERNANDO GARCÍA BLESA Y RENATO DÍAZ NÚÑEZ En el Colegio de La Inmaculada se realizó la 1era Mesa Redonda de Universidades dirigida a los alumnos de 5º de secundaria. En este evento se dieron cita diversas universidades del país con el fin de exponer algunos aspectos de la formación profesional que ofrecen. La información compartida fue de utilidad para que los alumnos tomen la difícil decisión de la carrera a seguir y la institución donde lo harán. Una tendencia de las propuestas es la búsqueda de una mayor especialización. Actualmente se ofrecen carreras nuevas como Administración y negocios del deporte, Gestión tributaria y auditoria empresarial y Economía y gestión ambiental.

Ante el interés de los alumnos, cada ponente tuvo a su turno la oportunidad de exponer las ventajas y condiciones que su casa de estudios brinda. 34


El moderador de cada sala delimitó los temas a desarrollar. Las temáticas fueron los siguientes: formación profesional y perfil del egresado, convenios nacionales e internacionales y tema libre.

Muchas de las propuestas formativas incidieron en el desarrollo integral del personal poniendo énfasis en aspectos importantes como el liderazgo, la competitividad y la innovación.

Un tema ineludible para los expositores fue la demanda que tienen sus egresados en el actual mercado laboral. Se puede decir que en la actualidad las oportunidades de desarrollo profesional son muy amplias y auspiciosas para todos los jóvenes.

35


ENCUESTA Por: EDUARDO MORA RUIZ

Se realizó una encuesta entre el 31/5/11 hasta 18/6/11 a través de Facebook. El número de encuestados que respondieron a la solicitud de la encuesta fue de 486. Aquí les brindamos los resultados para que saquen sus propias conclusiones:

1.

¿Crees que el colegio te brinda las herramientas necesarias para escoger tu carrera?

2.

¿Ya decidiste qué carrera vas a estudiar?

13% 41% 37%

Leyenda: Si No

3.

50%

59%

Leyenda: Si No

No sé

¿Vas a ir a la universidad o a un instituto?

4.

¿En qué universidad quieres estudiar?

2%

98%

Leyenda: Universidad

Instituto

A B C D E F G H I J K L M N Ñ O P Leyenda: A - PUCP, B - USIL, C - UNMSM, D - UPC, E - UCS,

36

F - UL, G - ESAN, H - UP, I - URP, J - UDEP,

K - UPCH, L - UNA, M - UNI, N - UARM, Ñ - USMP,

O - UCH, P - OTRAS.


5.

¿Qué modalidad de ingreso piensas elegir?

6.

¿Piensas tomar un año sabático al salir del colegio?

4%

4% 12%

22%

30% 45%

Leyenda: Primera opción Pre-universitario

7.

Bachillerato

Leyenda: Si No

Ingreso Directo

No sé

Otra

¿Te parecen importantes los estudios generales?

14%

74%

9%

9%

8.

¿Tienes pensado estudiar en el extranjero?

30% 53% 77%

Leyenda: Si No

No sé

17%

Leyenda: Si No

No sé

Muestra: 478 personas. Universo: 500 personas.

37


¿Qué es el ÉXITO? Por: SEBASTIÁN GORDILLO DEL CASTILLO

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Bueno, aquí estamos. Tú, estimado lector, ojeando estas páginas de la revista. Te fijas en los colores, las letras, lees un poco de cada artículo y, si no eres tan fanático de la lectura, por lo menos repasas los títulos. Luego, mientras paseas la mirada por esta página, te topas con la pregunta del millón de soles: "¿Qué es el éxito?". La lees y la relees, pero es difícil dar un significado a un término que tal vez no te hayas detenido mucho a analizar. ¿Qué es éxito? ¿Por qué es tan importante ser exitoso en la vida? Preguntas como estas recorren tu mente mientras divagas sobre posibles respuestas. Éxito…A ver, veamos… Es cuando se logra lo que se quiere, cuando se obtie-

ne algo que se deseaba. Por ejemplo, cuando la gente sale de la universidad, consigue trabajo y gana mucha plata se dice que su vida fue exitosa. ¡Bingo! Ahí tienes tu respuesta. Pues, y si te digo que tu respuesta está a medias. Y es aquí cuando me detengo para soltar la siguiente pregunta: ¿solo se es exitoso cuando se gana mucho dinero? ¿El éxito se basa solo en objetos materiales? Creo que queda clara cuál es la respuesta a ambas preguntas, pero por si las dudas te la escribiré y, si quieres (aunque igual lo haré), la resaltaré: ¡NO! El éxito no es solo ganar dinero, comprarse objetos caros y vivir en casas grandes ubicadas en distritos como La Moli-

na, San Isidro o Miraflores. Es obvio que tuviste éxito, fuiste exitoso si logras obtener todo lo anterior, pero de eso no va el éxito. Ser exitoso se refiere a conseguir lo que uno quiere, luchar por sus sueños y volverlos realidad. "Tener éxito implica dar todo por lo que uno cree, significa sacrificio, esfuerzo y dedicación." No importa si se es un empresario o un repartidor de periódicos; lo que importa es ser EL empresario o EL repartidor de periódicos. Y, si se logra ser El “algo” de cualquier profesión o trabajo (El electricista, El médico, El profesor, etc.), significa que se alcanzó el éxito, que se es lo mejor en el campo que hayas elegido. Si uno quiere ser exitoso necesita tener en claro

una meta importante: ser el mejor. Si se logra ser el mejor (en lo que sea que se haga), significa que ya se es exitoso. El dinero es importante, eso está claro; pero hay que empezar a darnos cuenta de que es más importante tratar de superarnos cada día, esforzarnos, dar lo mejor de nosotros, para ser exitosos. Finalmente, ya habiendo digerido todo lo anterior, querido lector, déjame decirte que pienso que eres un profesional en potencia y que lograrás grandes cosas; pero solo si decides volverte el mejor en lo que sea que hagas, no importa la profesión. Sé el mejor, esfuérzate y ponle ganas. Te asombrará darte cuenta de lo mucho que eres capaz cuando enrumbas tu vida hacia el éxito.

“TENER ÉXITO IMPLICA DAR TODO POR LO QUE UNO CREE, SIGNIFICA SACRIFICIO, ESFUERZO Y DEDICACIÓN”. 39


¿Me tiene que gustar mi profesión? ¿Cuál es la relación entre el dinero y felicidad? Por: JUAN BRUNO SACO PERALES La profesión se considera como el oficio o actividad que se realiza a cambio de un pago. Todos nosotros, dentro de poco, vamos a terminar una etapa que nos lanzará a un mundo en el que no hemos estado involucrados, pero lo conocemos muy de cerca. Frente a esta situación, nace la pregunta por la que comenzamos todos: ¿qué puedo estudiar? Para responder esto tomamos en cuenta, principalmente, el tema de si es que la profesión que elegiré y a la cual me dedicaré el resto de mi vida será lo suficientemente rentable como para permitirme vivir bien. Esto, agregado al hecho de considerar que nuestra decisión será una

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de las más importantes, con repercusiones en todo lo que está por venir, nos hace rompernos la cabeza pensando, a veces, más de lo que debemos. Y bueno, en base a eso, ¿te imaginas vivir el resto de tu vida trabajando en algo que no te guste? Personalmente, de lo poco que conozco de esta vida, a mis 16 años puedo decir que estaría muy lejos de sentirme realizado si es que llegase a trabajar en algo que no ha sido mi vocación. Creo que se debe comenzar por lo que es el origen en sí: qué es para ti la felicidad. No necesariamente lo que te haga a ti feliz también lo será para tu vecino, mejor amigo o papá. Todos tenemos una

concepción diferente del qué nos hace feliz y solo nosotros mismos sabremos qué es eso que nos mueve, que nos hace disfrutar de cosas o momentos. Asimismo, pensar en qué tanto significa el dinero en tu vida es un factor muy importante para saber qué estás dispuesto a sacrificar. Visto desde dos enfoques extremos, por un lado están a los que no les interesaría sacrificar comodidades futuras con tal de hacer lo que les gusta en cuanto al trabajo respecta. Por otra parte, están los que tienen el dinero como prioridad y están dispuestos a pasarla mal con tal de conseguir su objetivo. Ahora bien, tomándolo de una for-

ma un tanto equilibrada, si eres de los que le dan importancia al dinero pero temen que la carrera que les gusta no le represente ingresos suficientes, podrías sacrificar un poco tus comodidades futuras y estudiar algo parecido, que no sea lo mismo pero que te brinde mayores oportunidades, considerando tus habilidades y las oportunidades que se te presenten. Es importante siempre tener en cuenta que si terminas cambiando de carrera, ha sido porque la experiencia y las circunstancias hicieron que vieras con claridad qué es lo tuyo y qué no. Mucha suerte para todos lo que como yo aún no deciden qué carrera seguir.


“NO NECESARIAMENTE LO QUE TE HAGA A TI FELIZ TAMBIÉN LO SERÁ PARA TU VECINO, MEJOR AMIGO O PAPÁ”.

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¿Cambiar de carrera =

“EL TIEMPO ES CUESTIÓN DE TIEMPO, LA VIDA ES CUESTIÓN DE VIDA, LA VIDA DURA UN MOMENTO, EL TIEMPO TODA LA VIDA”. 42

Reloj de arena. Fotografía: Tomasz Szkopiñski - Polonia.

Perder tiempo?


Por: JUAN FRANCISCO DEL CAMPO ZAMUDIO Son las seis de la mañana, Alberto se despierta desmotivado, como todos los días, y se prepara para un nuevo día en el trabajo que nunca deseó. Se baña, se cambia y toma el Metropolitano para dirigirse a su oficina, situada a una hora de su casa. Al llegar, se encuentra nuevamente en ese lugar en el que guarda rumas de documentos viejos de juicios todos perdidos. Alberto piensa: “¿Dónde estaría si hubiera elegido una carrera que realmente me gustara?” Y se lamenta, al percatarse, una vez más, de que con la profesión que hoy ejerce, nunca logrará ser feliz. Muchas veces tenemos miedo de que la carrera que decidimos seguir no esté acorde con nuestros talentos y habilidades y terminemos por no sentirnos a gusto con lo que estudiamos. En ese momento es cuando surge la posibilidad de un cambio de carrera; sin embargo, muchas veces está el temor de que esta rectificación no sea positiva, pues se habría perdido todo ese tiempo. Por esta razón es que dedicamos el siguiente artículo para

romper el paradigma de que cambiar de carrera “… es una decisión que no hará más que retrasar tus estudios y que hará que pierdas tiempo y dinero...” Como vemos en el ejemplo, el abogado Alberto es un profesional que no vive feliz, pues lo que hace no va con él y piensa que podría ayudar a la sociedad y a él mismo desde otro contexto laboral. No obstante, debemos darnos cuenta de que la situación actual de este personaje ficticio es consecuencia de sus propias decisiones. Él prefirió continuar con la carrera que decidió estudiar sin pensar en que se dedicaría a ella por siempre. Lamentablemente, Alberto es consciente de que es muy tarde para lograr un cambio en su vida. Entendiendo la idea planteada en el párrafo anterior, podemos decir, en pocas palabras, que cambiar de carrera no es una pérdida de tiempo, si se compara con el tiempo que perderías al hacer algo que no te gusta por el resto de tu vida. Por otro lado, los cono-

cimientos afianzados no nos los quita nadie y, por lo tanto, tenemos que entender que lo que sabemos nos servirá en nuestra carrera (cualquiera que elijamos) y a lo largo de nuestra vida. Si lo vemos desde otro punto de vista, tomaremos en cuenta que conocer más cosas nunca está demás y, por ello, no habría problema en cambiar los estudios que seguimos. Como último punto de vista, analizando esta situación, podríamos hacer que la decisión de rectificar nuestra vocación repercuta positivamente. ¿Cómo? En este caso, para no haber tirado al agua toda una inversión (si es que la consideramos como tal), podríamos continuar posteriormente estudiando, de modo que tengamos una segunda carrera, la que fortalecerá nuestro currículum vitae, lo que es siempre positivo. En conclusión, no importa cuántas horas, días, meses o años perdamos en busca de lo que realmente nos hace felices y realizados. Lo importante es encontrar eso que nos llene y

nos mantenga sonrientes y motivados todos los días en el ejercicio de nuestra profesión. Además, como espero hayamos entendido, no existe el tiempo perdido, porque si este es invertido en abrirnos nuevos horizontes, buscando adquirir cada vez mayores conocimientos, nunca podremos decir que lo malgastamos. Deseo finalizar dejando esta frase para que los lectores la puedan analizar y con ella generen sus propias conclusiones (dado que cada uno de nosotros la puede tomar de diversas formas): “El tiempo es cuestión de tiempo, la vida es cuestión de vida, la vida dura un momento, el tiempo toda la vida.” Los invito a no ser como Alberto: busquen siempre lo que los haga mejores personas que sirvan a la sociedad, porque es en esa entrega, en beneficio de los demás, cuando encontramos la satisfacción que nos debe dar una profesión bien escogida. Recordemos que todo está en nuestras manos.

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Nuestros alumnos

COMENTAN...

Afiche: Bryan Nicholas Cottle García, Oscar Antonio Rodríguez Orihuela y Renato Gonzalo Díaz Núñez.

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MUCHAS IDEAS, UN SOLO CAMINO. INFÓRMATE, NO TE ATURDAS.

NO TE SIENTAS PRESIONADO, UNA ELECCIÓN BIEN PENSADA ES UNA BIEN TOMADA.

ELIGE

TU

FUTURO ESCOGE TU CARRERA CON PACIENCIA, NO DEJES QUE LA PRESIÓN TE DESESPERE.

HAY MUCHOS PESCADORES, PERO POCOS A LOS QUE LE GUSTA PESCAR. ESTUDIA LO QUE TE GUSTE; ES TU DECISIÓN, TU FUTURO...” 45


¿Estudiar en el extranjero o en el

Perú?

Por: JOSÉ MARÍA SALAZAR NÚÑEZ Consejo Estudiantil Colegio Alexander von Humboldt

Cuando va terminando la etapa escolar un adolescente no deja de escuchar, de muchos lados, consejos y recomendaciones a montones. Nuestros padres, por ejemplo, no dejan de decirnos que elijamos nuestra carrera "con el corazón", aunque a veces nos tratan de influenciar disimuladamente con sus preferencias. Pero, ¿a qué se refieren con eso de “decide con el corazón” o del ya clásico “haz lo que sea que te apasione”? En todo caso, ¿cómo darnos cuenta si lo que tenemos en mente es lo que, entre todas las opciones, más nos conviene? Según mi opinión, la mayoría de las decisiones que tomamos en nuestra vida están indefectiblemente impregnadas del azar, y la elección de la carrera no es la excepción. Pese a esto debemos escoger: el tiempo apremia y el colegio se acaba. No obstante, también se debe elegir el lugar más apropiado para estudiar. Y en este punto, para muchos, la decisión pasa por quedarse 46

en el Perú o embarcarse en una aventura extranjera. El texto pretende analizar este último aspecto. Desde que comenzamos nuestra vida colegial, estudiamos bajo una fuerte influencia foránea, desde cómo dibujamos una casa hasta las temáticas de los libros o los estilos de enseñanza de los profesores. Esto, sumado a las constantes críticas a nuestro país, nos induce a plantearnos la posibilidad de emigrar y forjar un futuro alejado de la patria. Sin embargo, acostumbrados como estamos al sedentarismo exagerado, a la dependencia

paterna y a la compañía de nuestros amigos, poco a poco, esta idea va desapareciendo de nuestros horizontes, cediéndole su lugar a la de escoger una carrera que no sólo podamos estudiar acá, sino que nos proporcione un trabajo, digamos decente. Además, el Perú últimamente ha tenido un gran crecimiento económico y se le ve como una gran opción de inversión en este mundo globalizado, lo cual no ha hecho sino ampliar nuestro mundo laboral. Así, cada vez son menos los estudiantes egresados de un colegio que deciden irse. Estudiar en el Perú ya

no significa correr tantos riesgos, considerando la calidad de universidades que forman en el ámbito humanístico y científico. La calidad de vida de los nuevos profesionales va mejorando. Aún así, no se puede negar que hay grandes brechas entre la formación recibida aquí y la de países del primer mundo. En resumen, todo depende de cada uno, de sus aspiraciones e ideas. Con todo ello, cierro este texto, no creo que quede nada por mencionar, pues al fin y al cabo, la decisión es de ustedes.


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Rumbos & desafíos  

Revista Estudiantil de Orientación Vocacional del Colegio de La Inmaculada

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