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W Vacas Sagradas

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Texto: Karla Murayama FotografĂ­a: Lorena Ortega

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W VACAS SAGRADAS Autor: Karla Murayama Dirección y Fotografía: Lorena Ortega Modelo: Mariana Ortega Experiencia Educativa: Introducción a la fotografía digital

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L.A.P. José Manuel Ramírez Flores

Todos los derechos reservados

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se bosque siempre tuvo algo extraño, lo envolvía un secreto inexplicable. Siempre estaba vacío, ni siquiera los pájaros podían escucharse, a cualquiera que quisiera entrar lo detenía una voz interior que decía: -No lo hagas. E inmediatamente las personas se alejaban. Era el encanto del bosque, sabia como mantenerse solo, ningún ser habitaba ese lugar. Las personas que vivian cerca contaban que; todo ser que entraba, moría.


Algunos lograron acercarse y lo único que lograron ver fueron restos de vida que alguna vez pasearon por esos senderos, esos únicos rastros eran pájaros muertos que ya no mantenían la tibieza de sus cuerpos. Probablemente su último respiro fue hace años.

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lgunas veces si lograbas guardar mucho silencio podían escucharse pasos acelerados que recorrían todo lo profundo del bosque. Se decía que los pasos eran de personas que temían del bosque que apresuradas corrían buscando la salida. Otros aseguraban que esos pasos eran de una bruja

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W Los antiguos contaban a sus nietos y advertĂ­an que; en esas tierras las brujan han existido desde siempre. Pero no son como ellos las imaginaban: seres espantosos y obscuros, seres de la noche, no, ese bosque resguardaba magia diferente

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Las brujas poseían el rostro más gentil y puro existente; el cuerpo de una niña.


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no de los abuelos decía que el alguna vez vio una bruja, estaba parada en el medio del bosque, podía observarse a lo lejos acariciando una vaca, una escena cotidiana se podría suponer, pero para él fue la escena más terrible jamás vista. Mientras “la niña” tocaba con gentileza a el animal, este perdía un poco de vida. Esa niña era un símbolo de muerte y deserción. En ese lugar las vacas eran sacrificadas por creerse malditas, tocadas por una obscuridad que lo transformaba todo. Para las brujas en cambio, eran vacas sagradas, capaces de mantenerlas con vida y poseerles la gracia de mantenerlas con la vitalidad suficiente y apariencia para mezclarse entre humanos pasando desapercibidas. Sin sospecha alguna de que se tratase de seres totalmente distintos.

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sa leyenda paso a ser contada innumerables veces. Un día no hace mucho tiempo, alguien vio algo que hubiera deseado que no fuese así; la misma niña apareció, pero esta vez solo acariciaba el cráneo seco de una vaca, robo hasta su última gota de vida y entonces se supo que ese bosque había sido habitado siempre por la misma bruja.

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W GG Todos decían que el bosque estaba muerto, ni un ser podía mantenerse ahí. Ese bosque siempre tuvo un espíritu propio un espíritu tan grande y poderoso que era capaz de arrebatarle la vida hasta al ser más insignificante de la tierra.

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Y la niĂąa permaneciĂł ahĂ­ para siempre llena de otras vidas, poseedora de el bosque.

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Vacas sagradas Lorena Ortega