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1. Introducción Los niños hiperactivos forman un grupo muy heterogéneo. Además estos niños no muestran las mismas conductas alteradas, ni son en los mismos espacios y entornos en los que presentan un comportamiento hiperactivo. En la evaluación de los niños hiperactivos participan varios profesionales: médicos, psicólogos y maestros. El objetivo principal de todos ellos es, fundamentalmente, buscar un criterio común para la puesta en marcha del tratamiento a seguir. La escuela es el lugar donde usualmente se detectan los problemas de hiperactividad. Pero el tratamiento para niños hiperactivos continúa siendo un problema. Un ejemplo claro de esto es el estudio realizado por Campbell (1990). Este investigador llevo a cabo una seria de entrevistas a directores de centros de educación especial en todos los estados de la Unión Americana con el objetivo de descubrir si se encontraban disponibles los servicios educativos y psicológicos para atender niños hiperactivos. De los 46 departamentos de educación especial entrevistados, sólo en uno de ellos se tenía en cuenta a los niños con hiperactividad y en otros 11 se atendía a aquellos que además

de

la

hiperactividad

presentaban

un

bajo

rendimiento

escolar.

De esto podemos deducir que los profesores no tienen una preparación y una formación suficiente para hacer frente a niños con estas características. Muchos profesores no suelen saber como tratarlos porque estos niños rompen los esquemas de la clase que pudieran tener pre-establecidos. Además estos continúan trabajando con concepciones erróneas acerca de la hiperactividad.

Pero los profesores consideran que existen cuatro barreras que impiden una atención más personalizada con sus alumnos hiperactivos: a) el tiempo dedicado para la atención especializada b) una falta de formación para atenderlos c) el tamaño del grupo (número de alumnos) d)

la

gravedad

de

los

problemas.


2. Tratamiento de la Hiperactividad Toda iniciativa terapéutica educativa tiene un objetivo común: favorecer la adaptación y el desarrollo psicológico del niño. Son muchos los que se preguntan si el trastorno se soluciona

mediante una

intervención terapéutica centrada exclusivamente en el niño, o si, por el contrario, es preciso realizar actuaciones específicas sobre la familia y el colegio para implicar a los padres y el maestro en la terapia. Para tratar a los niños hiperactivos se utilizar varios tratamientos pero el tratamiento depende, en gran medida, de cada caso individual. A continuación expondremos los tratamientos más usados: Uno de ellos, que se usa desde hace varias décadas, consiste básicamente en la administración de fármacos, especialmente estimulantes, así como en la aplicación de métodos conductuales y cognitivos. Estos tipos de tratamiento han obtenido éxito ya que ayudan a mejorar el comportamiento del niño en distintos aspectos. De todas formas, las terapias que mezclan medicación y métodos conductuales y cognitivos pretenden que los efectos conseguidos se sumen y se acumulen para lograr que el niño mejore globalmente y que esta mejoría sea estable y prolongada. Tratamiento farmacológico: Gracias a la administración de medicamente se ha observado que se ha conseguido,

a corto plazo, disminuir el nivel de actividad

motora, aumentar la atención y mejorar en el rendimiento de los tests de atención en el laboratorio. Tratamiento conductual-cognitivo: El objetivo de estos métodos es controlar las conductas alteradas. Conductas que se supone que dependen de factores, acontecimientos o estímulos presentes en el ambiente. Por lo tanto, al controlar las circunstancias ambientales es posible reducir, alterar y mejorar el comportamiento infantil. Este tratamiento consiste en plantearle al niño tareas, en las cuales aprende a planificar sus acciones y mejora su lenguaje interno. A estos niños se les enseña que para realizar cualquier tarea tienen que estimar todas las posibilidades de la misma, también se les enseña a concentrarse y a comprobar los resultados parciales y globales una vez finalizada.


Los niños hiperactivos se encuentran ante un gran reto cuando entran en la escuela, mucho mayor que en su entorno familiar porque en la escuela no tienen su apoyo habitual que suelen ser los padres. A veces los profesores les regañan o les castigan porque alborotan o no prestan atención pero hay que pensar que un niño hiperactivo no sabe porqué actúa como lo hace, no tiene la intención de ser del modo que es, simplemente no puede evitarlo. Otro tratamiento para los niños hiperactivos es aceptar que hay un problema y adaptar el aprendizaje a ese problema. Por ejemplo si se tiene que aprender algo nuevo deberá hacerse paso a paso y a pequeñas dosis porque estos niños no pueden mantener la atención tanto tiempo como el resto de niños. Hay que tener en cuenta que también se cansan más, así es que deberán de incorporarse más periodos de descanso para que el resultado final sea mejor. Por ello, es importante que un profesor ante la situación de tener que enseñar a un niño con hiperactividad, tenga en cuenta que estos niños no pueden prestan atención a una explicación muy prolongada ni a un gran abanico de conceptos. Otra manera de tratar a un niño hiperactivo es a través de la ayuda educativa regida por premios, castigos, economía de fichas y contrato de contingencias. Para un niño un premio es algo agradable que desea alcanzar, de tal modo que hará lo que sea por conseguirlo. Las actividades que más le gustan a un niño y que habitualmente suele realizar, como pueden ser jugar con sus juguetes, ver la televisión o ir al parque con sus primos pueden entenderse y emplearse como premio. En definitiva debe ser algo que el niño quiera y que tenga ganas de lograr. De esta forma el niño obtendrá una recompensa cada vez que realice la tarea deseada. Por el contrario, los castigos consisten en privar al niño de algo que le guste. Pero esto puede resultar eficaz en algunas ocasiones, pero en otras no. Además los castigos no siempre ayudan a eliminar conductas incorrectas del niño hiperactivo. El castigo puede ser útil para controlar ciertas conductas temporales, pero a largo plazo carece de eficacia. El castigo más eficaz es la ignorancia. Lo más importante es que el tiempo transcurrido entre la conducta y el premio o castigo sea breve para que sea eficaz. El modo más eficaz de prestar ayuda a los niños hiperactivos consiste en mejorar el clima familiar, las habilidades de los padres y los maestros a la hora de controlar los comportamientos inadecuados de estos niños y evitar las experiencias de fracaso y


rechazo que éstos sufren habitualmente. Sin embargo, no basta con ser más tolerantes y pacientes; los expertos coinciden en aconsejar que los adultos, además de estas actitudes, deben adoptar normas apropiadas de actuación que incluyen tanto establecer reglas explícitas para regular la convivencia como administrar castigos cortos pero eficaces. La hiperactividad requiere de una atención sistemática, calmada y paciente, por parte de los adultos y dirigida en beneficio del desarrollo de los niños que la presentan. Es fundamental tratar a los niños con mucha paciencia y afecto, para poder ayudarlos a desarrollar poco a poco el autocontrol, la disciplina, la atención y la capacidad de esperar. Para ello es imprescindible aceptar al pequeño, no rechazarlo ni regañarlo continuamente porque corre, porque habla rápido, porque está intranquilo, para lograr que el niño se acerque al adulto y así poderlo guiar. Los tres grandes obstáculos a los que se enfrentan los niños hiperactivos durante el aprendizaje son: falta de memorización, de noción del tiempo y de motivación. Desarrollar estrategias que ayudan a salvar estas barreras es posible. Basta con ayudarle con instrumentos físicos (notas, listas, objetos) para que pueda recordar lo que se le está explicando. Asimismo, es conveniente el uso de un reloj alarma, que le avise de cuándo debe terminar un ejercicio o un examen. También es imprescindible utilizar mecanismos de recompensa (premios) que en los que se apoye para superar la falta de motivación. Otras medidas 'clave' son dosificar el trabajo tanto en clase como el que se envía a casa; colocar al niño hiperactivo en la primera fila, muy cerca del profesor; crear tutorías

de

grupo

donde

unos

compañeros

enseñen

a

otros

ejerciendo

alternativamente el papel de profesor y de alumno; proporcionar material (capetas o libretas de colores) para que organicen sus tareas y, sobre todo, buscar que participen en clase. Aunque "cada vez se sabe más sobre el síndrome y se diagnostica antes, todavía queda mucho que hacer. Sobre todo en el terreno educativo".

Tratamiento de la hiperactividad  

Se trata de un libro en el que se exponen los principales tratamientos que se aplican a niños con Déficit de Atención o Hiperactividad

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