Huellas de Tinta Nº121 Noviembre 2021

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UN INSTANTE Por Erzengel Al caer la noche me vestí de añoranza y caminé impulsada por un murmullo distante. No me fue difícil alcanzar la laguna en cuyas aguas vibra una canción que pocos recuerdan ya, pero que conozco de memoria. Mis pies siguieron caminando aun cuando el frío líquido comenzaba a envolverme y siguieron impulsándome hasta que solo mi rostro quedó fuera del cristalino abrazo. —Uno pensaría que a estas alturas ya no regresarías a este lugar —murmuró alguien desde la sombra de un enorme abeto.

—Yo ya no estoy. Nunca sa- nada más leerla. bremos cómo habría resul- Nunca he dicho a nadie el tado todo de haberme que- mensaje que me dejó. Esa dado. Y si a mí no me pesa, promesa es solo para mí. tampoco debería dolerte a ti. De tanto en tanto, cuando —Lo sé. la echo en falta, releo sus Nada más pronunciar aque- palabras. Y si la necesito de llas palabras me arrepentí verdad, vuelvo a soñarla en por completo. Me daba páni- aquella laguna donde resueco que se fuera y ya no regre- na la melodía que ya nadie resara. Su silencio me corroía el cuerda. El agua me lleva a su alma con un dolor tan agudo encuentro y, por un instante, como asfixiante. es como si nunca se hubiera —¿Y entonces? —inquirió y ido. Un instante que condenla tranquilidad inundó mis sa todo el tiempo compartido y que sabe a poco y a mucho a pulmones. la vez. Tan solo un momento, —Extraño tus charlas. Tus pero suficiente para corroboconsejos y tus retos. Te extra- rar que sigue cerca y que no ño. A ti, por completo. se fue. No del todo, al menos. —No necesitas venir hasta aquí para decirlo. Y lo sabes: no es sano vivir atado a un recuerdo.

Sonreí cerrando los ojos. Era la mejor oportunidad que tenía para verle. Si me atrevía a buscarla con la mirada, se iría. Ya había sucedido dema- Una luz muy brillante me siadas veces. obligó a cubrirme el rostro. —Sabes que me haces falta Creí escuchar un suave batir de alas. —me atreví a responder. —Aprendiste a seguir tu Estiré los brazos y abrí los propio sendero hace tiempo. ojos. Me descubrí en la calidez del sofá de mi living. —Sí, pero… —suspiré—. En el suelo reposaba mi cuaSiempre me pregunto qué derno. Al tomarlo comprobé harías de estar en mi lugar. que las hojas donde descanQué decisiones tomarías, qué saba la pluma no estaban en cambiarías o cómo lo harías. blanco. Reconocí la caligrafía 42