Huellas de Tinta Marzo2015

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De Libro a

Lisa G

Siempre F

Autor: Lisa Genova Editorial: Ediciones B Páginas: 336 Publicación Enero 2015

ilm dirigido por Richard Glatzer y Wash Westmoreland y protagonizado por Julianne Moore, Alec Baldwin y Kristen Stewart “El bienestar de una neurona depende de su habilidad para comunicarse con las demás. Los estudios han demostrado que la estimulación eléctrica y química de las neuronas ayuda a mantener la vitalidad del proceso celular. Las neuronas incapaces de conectarse con otras se atrofian. Una vez que se vuelve inútil, una neurona abandonada se muere” ~ Pág. 193 Desde que supe de este film y de la repercusión que estaba teniendo la interpretación de Julianne Moore, tanto así que todos decían que la consagraría en los Oscars de este año (y de hecho, así fue), quise verla. En su momento, no tenía ni idea de que estaba basada en un libro: pensé que simplemente era una historia escrita para el cine. Pero no. Lisa Genova, doctora en Ciencias Neurológicas, plasmó su experiencia en esta rama de la medicina y enfermedad en papel, dándole voz y vida al Alzheimer. Ediciones B puso en mis manos un ejemplar en Febrero y, desde ese momento, estuve batallando con otras lecturas para poder hacerle un lugarcito para tenerlo leído cuando se estrenase el film aquí en Argentina. Y al ver el film supe que iba a ser importante para mí el plasmar desde todos los ángulos posibles lo que la historia de Alice significó para mí.

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En “Siempre Alice” vemos la verdad detrás del Alzheimer. En este caso en particular, se manifiesta como una enfermedad temprana, de herencia ge-

nética y que afecta a una persona sana, vital, que se ejercita tanto física como mentalmente y que jamás pensó que a sus 50 años se vería frente a un diagnóstico similar. Pero en sí, el libro narra mucho más que eso: conocemos los alcances verdaderos de la enfermedad, y sobre todo, lo que siente el paciente, cómo lo vive, lo que oculta, sus miedos, sus suposiciones, cómo intenta salir a flote...pero no puede por el mismo mecanismo de la enfermedad en sí. Si han tenido la posibilidad de leer el libro, saben lo difícil que es leer y ser testigo del deterioro de Alice. Al menos a mí me pasó que comprendí que sabía mucho menos del Alzheimer de lo que pensaba. Sí sabía el mecanismo de los amiloides y los estragos que causa en el cerebro, pero no era consciente del alcance de todo ese proceso. Es cierto que me sentía en mi salsa con todos los nombres científicos, estudios genéticos y químicos, pero lo viví también del lado de la familia...y aquí es donde la cuestión toca otra fibra. No, no soy familiar de alguien que padece Alzheimer. Pero sí soy familiar de alguien que padece una enfermedad con origen neurológico. Y les puedo asegurar que no es fácil. Vivimos con una especie de “lamparita de alarma” incrustada en nuestras cabezas, atentos a los síntomas del avance de la enfermedad e intentando comprender las consecuencias de que un cierto grupito de neuronas no funcionen correctamente. En este caso no se puede decir “afecta a esto solamente, y nada más”. Hay un amplio abanico de po-